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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[LA CORTE CONSTITUCIONAL Y LA FLEXIBILIDAD DEL MERCADO LABORAL]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This document presents a number of theoretical and practical arguments to explain how constitutional jurisprudence (rulings on the constitutionality of laws and on the “acción de tutela”) have become a factor affecting the flexibility of labor legislation in Colombia. Two examples are presented. One of them deals with the acción de tutela, the other with a case regarding the inconstitutionality of a law. The latter example is formalized through a microeconomic model taken from the producer's theory to demonstrate how a reduction in the degree of flexibility in labor contracts may affect decisions on wage levels and/or employment.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">    <p align="center"><b>    <br>LA CORTE CONSTITUCIONAL Y LA FLEXIBILIDAD DEL MERCADO LABORAL </b></p></font>     <p>    <br></p> <font face="Verdana" size="2">    <p align="center"><b>CONSTITUTIONAL COURT DECISIONS AND LABOR MARKET</b></p>     <p>    <br>    <br></p>     <p><i>Luis Eduardo Fajardo y Juan Carlos Guataqu&iacute;*</i></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> * Investigadores Facultad de Econom&iacute;a, Universidad del Rosario.</p> <hr align="JUSTIFY">     <p align="justify"><b>RESUMEN</b></p>     <p align="justify">[Palabras clave: constituci&oacute;n, legislaci&oacute;n laboral, contratos, flexibilidad del mercado laboral, JEL: E24, K12, K31]</p>     <p align="justify">Este art&iacute;culo presenta diversos argumentos te&oacute;ricos y pr&aacute;cticos que demuestran que la jurisprudencia constitucional (relacionada con los fallos de exequibilidad y de acci&oacute;n de tutela) se ha convertido en un factor que afecta la flexibilidad de la legislaci&oacute;n laboral en Colombia. Expone dos ejemplos de este proceso, uno sobre el caso de la acci&oacute;n de tutela y otro sobre las demandas de inexequibilidad. Este &uacute;ltimo se presenta usando un modelo microecon&oacute;mico de la teor&iacute;a del productor para mostrar las diversas formas en que la reducci&oacute;n de la flexibilidad de los contratos de trabajo afecta las decisiones de los niveles de salario y/o empleo.</p>     <p align="justify"><b>ABSTRACT</b></p>     <p align="justify">[Key words: constitution, labor legislation, contracts, labor market flexibility, JEL: K19, K31, D21]</p>     <p align="justify">This document presents a number of theoretical and practical arguments to explain how constitutional jurisprudence (rulings on the constitutionality of laws and on the <i>“acci&oacute;n de tutela”)</i> have become a factor affecting the flexibility of labor legislation in Colombia. Two examples are presented. One of them deals with the <i>acci&oacute;n de tutela</i>, the other with a case regarding the inconstitutionality of a law. The latter example is formalized through a microeconomic model taken from the producer's theory to demonstrate how a reduction in the degree of flexibility in labor contracts may affect decisions on wage levels and/or employment.</p> <hr align="JUSTIFY">     <p align="justify"><b>    <br> DECISIONES JUR&Iacute;DICAS Y MODELO ECON&Oacute;MICO</b></p>     <p align="justify">Las decisiones recientes de las altas cortes sobre la constitucionalidad de algunas normas de la legislaci&oacute;n laboral han generado controversias acerca de si la jurisdicci&oacute;n constitucional, al defender los principios del “Estado Social de Derecho” entronizados en la Carta de 1991, desvirt&uacute;a principios b&aacute;sicos de las leyes laborales, en particular los referentes al nivel de “flexibilizaci&oacute;n” de dicha legislaci&oacute;n. Mientras buena parte de las leyes presentadas por el Ejecutivo y aprobadas por el Congreso en la &uacute;ltima d&eacute;cada buscan flexibilizar el marco contractual entre empresarios y trabajadores, algunas decisiones de la Corte, fundadas en la necesidad de proteger derechos constitucionales de los trabajadores, han restablecido limitaciones estatales a la potestad de trabajadores y patronos para pactar libremente las condiciones de los contratos laborales.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">El conflicto jur&iacute;dico revela una profunda contradicci&oacute;n entre la direcci&oacute;n general de las leyes expedidas en la &uacute;ltima d&eacute;cada, que buscan flexibilizar el mercado laboral, basadas en la premisa de que dicha legislaci&oacute;n facilita el funcionamiento de un modelo de desarrollo basado en la libre acci&oacute;n de las fuerzas del mercado, y unos principios constitucionales que, bajo la doctrina del “Estado Social de Derecho”, consideran que la intervenci&oacute;n estatal en la econom&iacute;a es esencial para garantizar derechos fundamentales de los ciudadanos.</p>     <p align="justify">Las cortes han terciado en el debate sobre la pol&iacute;tica econ&oacute;mica nacional argumentando que la Constituci&oacute;n estableci&oacute; unos derroteros claros que deben ser cumplidos por las dem&aacute;s ramas del poder p&uacute;blico. En algunos pronunciamientos, la Corte Constitucional ha sostenido que la Carta de 1991 elige un modelo econ&oacute;mico particular. En uno de sus fallos afirma que en el caso de la Constituci&oacute;n “no se trata entonces de un texto neutro que permita la aplicaci&oacute;n de cualquier modelo econ&oacute;mico, pues las instancias de decisi&oacute;n pol&iacute;tica deben respetar los l&iacute;mites impuestos por el conjunto de derechos y operar conforme con los valores y principios que la Carta consagra, as&iacute; como procurar la plena realizaci&oacute;n de los derechos fundamentales” (Corte Constitucional 1992a).</p>     <p align="justify">Para entender los principios que las cortes buscan defender con su interpretaci&oacute;n del Estado Social de Derecho, es &uacute;til examinar el cambio constitucional iniciado en 1991 y contrastarlo con el orden anterior. Se dice que antes de 1991, la orientaci&oacute;n ideol&oacute;gica de la Constituci&oacute;n correspond&iacute;a al Estado de Derecho tradicional. &Eacute;ste se basaba en la defensa de la libertad personal, y se guiaba por el principio de que su posibilidad y desarrollo implicaba la no intervenci&oacute;n del Estado en ciertos espacios (Benn y Peters 1984). Este modelo constitucional, que se difundi&oacute; en los pa&iacute;ses europeos a finales del siglo XVIII y comienzos del XIX; se puede calificar como Estado Liberal de Derecho. Desde finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX, surgieron dudas acerca de su capacidad de para garantizar la justicia real, m&aacute;s all&aacute; de las libertades formales. Particularmente despu&eacute;s de la primera guerra mundial, la legislaci&oacute;n, que en el per&iacute;odo liberal “cl&aacute;sico” estaba m&aacute;s encaminada a poner l&iacute;mites a la acci&oacute;n del Estado para garantizar la libertad pol&iacute;tica del individuo, pas&oacute; entonces a promover su intervenci&oacute;n para garantizar la igualdad econ&oacute;mica en la sociedad. As&iacute; pues, el Estado Social persigue la realizaci&oacute;n de la idea de igualdad, la cual debe ser real.</p>     <p align="justify">La definici&oacute;n concreta del Estado Social de Derecho forma parte de la controversia en torno a su car&aacute;cter. Es claro que reintroduce un papel positivo para el Estado. A trav&eacute;s suyo, se busca garantizar a la poblaci&oacute;n seguridad frente a los riesgos econ&oacute;micos y las prestaciones salariales contempladas en la Constituci&oacute;n y, mediante otras medidas, defender la dignidad humana garantizando condiciones materiales m&iacute;nimas. El Estado Social de Derecho ha sido criticado por la ambig&uuml;edad de su definici&oacute;n. Mientras que hab&iacute;a un alto nivel de unanimidad en torno a los derechos pol&iacute;ticos b&aacute;sicos que proteg&iacute;a el Estado Liberal de Derecho (libertad de prensa, de consciencia, de voto, etc.), es dif&iacute;cil precisar las prebendas sociales o materiales que son un “derecho fundamental” garantizado por el Estado Social de Derecho. Harold Wilensky dice que con el Estado Social, el gobierno protege un est&aacute;ndar m&iacute;nimo de ingreso, nutrici&oacute;n, salud, vivienda, salud y educaci&oacute;n (citado en Szamuely 1990, 184). Isensee argumenta que los derechos sociales tutelados abarcan todo lo que se relacione con las esferas de la econom&iacute;a o del trabajo, o todo lo que tenga car&aacute;cter comunitario. Forsthoff sostiene que “El Estado Social de Derecho queda reducido a lo que en cada momento sea realizado por el legislador” (citado en Mart&iacute;nez 1922, 25).</p>     <p align="justify">&iquest;Cu&aacute;les son las implicaciones constitucionales de la adopci&oacute;n del Estado Social de Derecho en Colombia? El magistrado Alejandro Mart&iacute;nez describi&oacute; as&iacute; el paso del estado de derecho tradicional al Estado Social de Derecho introducido con la Constituci&oacute;n de 1991: “No se niegan los valores de la Constituci&oacute;n sino que se pretende hacerlos m&aacute;s efectivos, otorg&aacute;ndoles una base y un contenido material” (Mart&iacute;nez 1922, 22). Seg&uacute;n otras int&eacute;rpretes, hay una fuerte contradicci&oacute;n ideol&oacute;gica en los mismos postulados constitucionales.</p>     <blockquote>    <p align="justify">Tal vez el aspecto jur&iacute;dico m&aacute;s complicado de la Carta... est&aacute; en que los beneficios creados a favor del trabajador suponen una actitud protectora e intervencionista del Estado que parece oponerse a la concepci&oacute;n constitucional de la igualdad ante la ley. Este complicado aspecto de la Constituci&oacute;n refleja en el fondo dos tendencias opuestas en la estructura jur&iacute;dico pol&iacute;tica del Estado colombiano: de un lado el af&aacute;n por consagrar la igualdad jur&iacute;dica y pol&iacute;tica de los ciudadanos, y dentro de ella su libertad e iniciativa privada, y, por otro lado, un af&aacute;n protector e intervencionista a favor de los sectores mayoritarios de la poblaci&oacute;n, tendencia que se refleja en la idea de la especial protecci&oacute;n a todas las modalidades del trabajo (Arenas 1992, 65-66).</p> </blockquote>     <p align="justify">Los p&aacute;rrafos anteriores indican que, al menos en teor&iacute;a, han cambiado los fundamentos constitucionales del ordenamiento jur&iacute;dico, social y econ&oacute;mico de nuestra naci&oacute;n. La siguiente pregunta relevante ser&iacute;a entonces hasta qu&eacute; punto son legalmente exigibles en realidad las profundas transformaciones econ&oacute;micas que la Constituci&oacute;n consagra para los colombianos. La Constituci&oacute;n de 1991 incluye una lista de derechos fundamentales que debe proteger el Estado Social de Derecho. La igualdad es uno de los derechos “fundamentales” sobre los que parece haber unanimidad en torno a su exigibilidad a trav&eacute;s de mecanismos como la tutela. La Corte atribuye al Estado “la obligaci&oacute;n de promover las condiciones para que la igualdad sea real y efectiva” (Cepeda, 1992). En palabras de Cepeda (1992), la intenci&oacute;n de la constituyente con este art&iacute;culo fue “tratar de equilibrar las relaciones de poder, asegurar una distribuci&oacute;n m&aacute;s equitativa de los recursos, interpretar las necesidades de las personas y de los sectores sociales marginados, proteger al d&eacute;bil y promover la justicia social”.</p>     <p align="justify">Sin embargo, la Constituci&oacute;n no establece si la lista de “derechos fundamentales” incluida en la Carta es completa y deja algunas dudas acerca de la exigibilidad jur&iacute;dica de algunos de ellos a trav&eacute;s de la acci&oacute;n de tutela. Por ejemplo, hay grandes discusiones sobre hasta que punto son exigibles como el que garantiza la estabilidad laboral. Cepeda (1992) agrega:</p>     <blockquote>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&iquest;Cu&aacute;les son los derechos fundamentales? Esta pregunta probablemente ocupar&aacute; durante muchos a&ntilde;os la atenci&oacute;n de jueces, abogados y fil&oacute;sofos. La Corte Constitucional tiene la &uacute;ltima palabra, mientras la propia Constituci&oacute;n no responda esta pregunta.</p> </blockquote>     <p align="justify">Las cortes, a trav&eacute;s de los fallos de tutela e inexequibilidad, han modificado de manera sustancial la legislaci&oacute;n laboral colombiana para ajustarla a su visi&oacute;n de la protecci&oacute;n de los derechos fundamentales. Sin embargo, como hemos visto, no hay total claridad acerca de cu&aacute;les son los derechos fundamentales que los ciudadanos pueden exigir a trav&eacute;s de la tutela, para modificar el contenido de la legislaci&oacute;n laboral vigente en Colombia. Es claro que las cortes pueden, en ocasiones, invocar principios constitucionales para cambiar normas y garantizar el cumplimiento real y objetivo de los derechos econ&oacute;micos de los ciudadanos. Pero no es claro cu&aacute;ndo y en qu&eacute; condiciones puede ocurrir esta actividad “legislativa” de las cortes. En &uacute;ltimas, queda en manos de las mismas cortes decidir cu&aacute;ndo y en qu&eacute; circunstancias los ciudadanos pueden exigir a los tribunales el cumplimiento de los derechos econ&oacute;micos prometidos en la Constituci&oacute;n.</p>     <p align="justify"><b>A<small>CTIVISMO JUDICIAL Y ESTADO SOCIAL DE DERECHO</small></b></p>     <p align="justify">Adem&aacute;s de la discusi&oacute;n te&oacute;rica acerca de los derechos tutelables o no en la Carta de 1991, una parte sustancial del debate en torno al Estado Social de Derecho en Colombia se ha centrado en el nuevo papel activista de la rama jurisdiccional, es decir, la soluci&oacute;n <i>directa</i> de los problemas de los m&aacute;s necesitados a trav&eacute;s de &oacute;rdenes concretas y particulares impartidas a la administraci&oacute;n mediante sentencias. A modo de ilustraci&oacute;n, basta citar algunos apartes de la Sentencia T-406 de 1992 de la Corte Constitucional:</p>     <blockquote>    <p align="justify">Existe una nueva estrategia para el logro de la efectividad de los derechos fundamentales. La coherencia y sabidur&iacute;a de la interpretaci&oacute;n, y sobre todo, la eficacia de los derechos fundamentales en la Constituci&oacute;n de 1991, est&aacute; asegurada por la Corte Constitucional. Esta nueva relaci&oacute;n entre derechos fundamentales y jueces significa un cambio fundamental en relaci&oacute;n con la Constituci&oacute;n anterior: dicho cambio puede ser definido como una nueva estrategia encaminada al logro de la eficacia de los derechos, que consiste en otorgarle de manera prioritaria al juez, y no a la administraci&oacute;n o al legislador, la responsabilidad de la eficacia de los derechos fundamentales.</p> </blockquote>     <p align="justify">Y en la misma sentencia, la Corte agrega:</p>     <blockquote>    <p align="justify">En el sistema anterior la eficacia de los derechos fundamentales terminaba reduci&eacute;ndose a su fuerza simb&oacute;lica. Hoy, con la nueva Constituci&oacute;n, los derechos son aquello que los jueces dicen a trav&eacute;s de las sentencias de tutela.</p> </blockquote>     <p align="justify">La Corte no s&oacute;lo aparece como garante de la eficacia y la prestaci&oacute;n real de los derechos econ&oacute;micos de los ciudadanos, sustituyendo en esa funci&oacute;n tradicional a la administraci&oacute;n, sino que se reserva el derecho a interpretar la naturaleza exacta de estos derechos. En la sentencia T-406, el magistrado ponente pregunta:</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>    <p align="justify">Ante la falta de intervenci&oacute;n legislativa que desarrolla los derechos-prestaci&oacute;n del cap&iacute;tulo segundo t&iacute;tulo segundo de la Constituci&oacute;n (referente a derechos econ&oacute;micos), &iquest;debe el juez permanecer a la espera de que se produzca dicho desarrollo, y en tal caso, considerar los textos que consagran tales derechos como desprovistos de fuerza normativa, o por el contrario, debe el juez definir el contenido de tales derechos, anticip&aacute;ndose al legislador y aplic&aacute;ndolos de manera directa a partir del propio texto constitucional?</p> </blockquote>     <p align="justify">En varias ocasiones, las cortes han elegido esta &uacute;ltima opci&oacute;n, anticip&aacute;ndose o yendo en contra de las decisiones del legislativo, expresadas en leyes, cuando en opini&oacute;n de las cortes, esas leyes no cumplen la orden constitucional de buscar la igualdad real de los colombianos en el campo socioecon&oacute;mico. Pues, seg&uacute;n dicha sentencia, “la soluci&oacute;n opuesta –es decir, la que supone la no intervenci&oacute;n judicial– desconoce los valores y principios constitucionales que consagran la efectividad de los derechos”.</p>     <p align="justify"><b>LA POL&Iacute;TICA LABORAL ACTUAL: &iquest;EXISTE UNA AGENDA?</b></p>     <p align="justify">La secci&oacute;n anterior estableci&oacute; la existencia de una “agenda econ&oacute;mica” de la Corte Constitucional: una interpretaci&oacute;n particular de las normas constitucionales dirigida a defender un modelo econ&oacute;mico compatible con el “Estado Social de Derecho”, prop&oacute;sito que suele llevar a la Corte a exigir la intervenci&oacute;n del Estado en la econom&iacute;a. La siguiente secci&oacute;n mostrar&aacute; que los &uacute;ltimos gobiernos han buscado moldear la legislaci&oacute;n laboral para hacerla compatible con su estrategia econ&oacute;mica general: la desregulaci&oacute;n estatal de la econom&iacute;a, condici&oacute;n que consideran necesaria para su buen funcionamiento. Se buscar&aacute; establecer la existencia de una “agenda” coherente relacionada con el manejo de la pol&iacute;tica laboral de los &uacute;ltimos tres gobiernos, comenzando desde 1990, a&ntilde;o en que se iniciaron o consolidaron buena parte de las reformas estructurales sectoriales (financiera, de comercio exterior, laboral, etc.) que transformaron el modelo econ&oacute;mico colombiano. Haremos referencia a las iniciativas y a los Planes de Desarrollo de estos tres gobiernos: <i>La Revoluci&oacute;n Pac&iacute;fica, El Salto Social</i> y <i> Cambio para Construir la Paz</i>.  Su revisi&oacute;n detallada deja la impresi&oacute;n de que la mayor carga ideol&oacute;gica neocl&aacute;sica se encuentra en la exposici&oacute;n de motivos de la Ley 50, es decir, de la reforma laboral que implement&oacute; gran parte de las iniciativas expuestas en <i>La Revoluci&oacute;n Pac&iacute;fica</i><a href="#1" name="n1"><sup>1</sup></a>.</p>     <p align="justify">El plan de desarrollo de 1994-1998, <i>El Salto Social</i>, present&oacute; una propuesta menos agresiva de reforma a la legislaci&oacute;n laboral por varios motivos. Uno, porque con la aprobaci&oacute;n de la reforma laboral en el gobierno anterior, se dispon&iacute;a de un cuerpo normativo estable que, dadas las condiciones pol&iacute;ticas de ese momento, ofrec&iacute;a el mayor nivel de flexibilidad laboral posible. Dos, la din&aacute;mica econ&oacute;mica hab&iacute;a reducido la tasa de desempleo urbano a su m&iacute;nimo nivel hist&oacute;rico. Tres, de haber asumido una posici&oacute;n neocl&aacute;sica expl&iacute;cita en su pol&iacute;tica laboral, habr&iacute;a ido en contra de la premisa pol&iacute;tica de “dotar de alma social a la Apertura Econ&oacute;mica”. <i>El Salto Social</i>  fij&oacute; una ambiciosa meta de generaci&oacute;n de empleo (1'500.000 nuevos empleos) cuyo cumplimiento s&oacute;lo depend&iacute;a de un crecimiento del PIB a una tasa promedio anual del 5.6% (Presidencia-DNP, 1994, 194), sin necesidad de modificar la agenda laboral mediante una nueva reforma legislativa.</p>     <p align="justify">El Plan Nacional de Desarrollo de 1998-2002, <i>Cambio para construir la Paz</i>, relaciona el diagn&oacute;stico de la situaci&oacute;n actual del mercado laboral con sus propuestas en materia de empleo. Atribuye el desempleo al deterioro de la actividad econ&oacute;mica, y para lograr la reactivaci&oacute;n propone inicialmente un ajuste fiscal que proporcione un entorno sano y estable al crecimiento econ&oacute;mico. A mediano plazo, propone pol&iacute;ticas sectoriales de generaci&oacute;n de empleo y, a largo plazo, pol&iacute;ticas dirigidas a enfrentar el desempleo estructural, gran parte del cual atribuye a <i>las inflexibilidades del mercado laboral</i>  (Presidencia-DNP 1999, 100), en particular a los costos laborales asociados a los aportes por n&oacute;mina.</p>     <p align="justify">Podr&iacute;amos afirmar que la agenda de pol&iacute;tica laboral del presente gobierno no tiene un perfil ideol&oacute;gico n&iacute;tidamente definido. Es claro que las posiciones del gobierno frente a la legislaci&oacute;n laboral no se definen en el Plan de Desarrollo, sino en las declaraciones p&uacute;blicas de algunos funcionarios, en particular, las de los directores del Departamento Nacional de Planeaci&oacute;n, que han apoyado reformas dirigidas a la flexibilizaci&oacute;n, contra de la posici&oacute;n del actual Ministro de Trabajo, de origen sindical, m&aacute;s inclinado a concertar y mantener el <i>status quo</i>  en la legislaci&oacute;n laboral. Sin embargo, en su conjunto, la pol&iacute;tica laboral del gobierno de Pastrana no representa un giro radical con respecto a la agenda de los gobiernos anteriores.</p>     <p align="justify">Cabe recordar que la apertura econ&oacute;mica se present&oacute; como una de las principales motivaciones de la reforma laboral de 1990. En la exposici&oacute;n de motivos de la reforma de comercio exterior y de la reforma laboral, la flexibilidad del mercado de trabajo era uno de los principales determinantes de la competitividad de la econom&iacute;a colombiana. La reforma laboral, concretada en la Ley 50 de 1990 hizo importantes modificaciones en ciertos aspectos, entre ellos:</p>     <p align="justify">• Elimin&oacute; la retroactividad de las cesant&iacute;as.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">• Elimin&oacute; la acci&oacute;n de reintegro y la pensi&oacute;n sanci&oacute;n.</p>     <p align="justify">• Precis&oacute; el concepto de despido colectivo.</p>     <p align="justify">• Ofreci&oacute; la posibilidad de establecer contratos a t&eacute;rmino fijo por un per&iacute;odo menor a un a&ntilde;o.</p>     <p align="justify">• Cre&oacute; el salario integral</p>     <p align="justify">Esta reforma flexibiliz&oacute; los factores <i>de salida</i>  del empleo<a href="#2" name="n2"><sup>2</sup></a>. Despu&eacute;s de su aprobaci&oacute;n, ning&uacute;n gobierno ha intentado “contrarreformar” la legislaci&oacute;n laboral y, de hecho, en muchas ocasiones, los equipos econ&oacute;micos del gobierno, en particular el actual, han esbozado propuestas que buscan extender la flexibilidad a los factores de entrada (costos laborales expresados en salario m&iacute;nimo, horas extras, etc.). El modelo econ&oacute;mico no ha variado, y al mantener la legislaci&oacute;n laboral vigente, tampoco ha cambiado la agenda institucional. No obstante, algunos sectores del actual gobierno plantean p&uacute;blicamente la necesidad de profundizar la flexibilizaci&oacute;n.</p>     <p align="justify"><b>EL CONCEPTO DE FLEXIBILIDAD EN ECONOM&Iacute;A LABORAL</b></p>     <p align="justify">&iquest;Cu&aacute;l es la justificaci&oacute;n te&oacute;rica de los &uacute;ltimos gobiernos para defender una legislaci&oacute;n laboral m&aacute;s flexible? La flexibilidad del mercado de trabajo se puede analizar a partir de su opuesto: la rigidez. Para keynesianos y neocl&aacute;sicos, este concepto, aunque igualmente importante para explicar el comportamiento de la tasa de desempleo, tiene diferentes acepciones. Dentro de la l&oacute;gica keynesiana la rigidez corresponde &uacute;nicamente a la rigidez de los salarios nominales (Solow 1998). El concepto neocl&aacute;sico es m&aacute;s amplio puesto que la duraci&oacute;n y el monto del beneficio de desempleo, el nivel de autonom&iacute;a en las decisiones de contrato y despido, el costo de las horas extras, la duraci&oacute;n de la jornada de trabajo forman parte del conjunto de elementos que constituyen las “rigideces del mercado de trabajo”, las cuales se usan para explicar el alto nivel y la resistencia a la baja de la tasa de desempleo de los pa&iacute;ses europeos frente a la de los Estados Unidos. En suma, se afirma que el mercado laboral europeo es inflexible y que por ello su tasa de desempleo es mayor y resistente a la baja, mientras que el mercado laboral de Estados Unidos es muy flexible y por ello su tasa de desempleo es menor al 5%.</p>     <p align="justify">En raz&oacute;n de lo anterior, la flexibilidad, como cualidad, se opone a la rigidez, como problema o defecto, en el mercado de trabajo. En nuestra opini&oacute;n, es m&aacute;s &uacute;til analizar estos adjetivos en elementos particulares de dicho mercado, pues es dif&iacute;cil, como afirman Solow (1998) y Moreno (1999), entender la flexibilidad o rigidez de <i>un</i>  mercado de trabajo. En este art&iacute;culo circunscribimos el an&aacute;lisis a la flexibilidad de los contratos de trabajo.</p>     <p align="justify"><b>&iquest;LA CORTE CONSTITUCIONAL INFLUYE EN LA FLEXIBILIDAD DEL MERCADO DE TRABAJO?</b></p>     <p align="justify">Pese a que es el cuerpo normativo que re&uacute;ne los principios rectores de una sociedad, el derecho constitucional no suele ser contemplado como un determinante del comportamiento del mercado de trabajo. El proyecto <i>“</i><i>An&aacute;lisis del impacto econ&oacute;mico de las decisiones judiciales recientes en el tema de contratos de trabajo. Una revisi&oacute;n al estado real de la flexibilidad de la legislaci&oacute;n laboral en Colombia”</i>, realizado con financiaci&oacute;n de FONADE, parti&oacute; de la hip&oacute;tesis de que algunos fallos de la Corte Constitucional en materia laboral pueden ser elementos que incrementan la rigidez del mercado de trabajo colombiano</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Para elaborar el marco te&oacute;rico de este proyecto se revisaron estudios de flexibilidad en varios pa&iacute;ses, para pa&iacute;ses individuales o para grupos de pa&iacute;ses, entre ellos Bentolia y Bertola (1990), Bentolia y Dolado (1994), Bronstein (1997), Freeman (1988), Guasch <i>et al</i>.  (1996), Nickell (1997), Siebert (1997), Kucera (1998), Solow (1998), y Gonz&aacute;lez (1999). La revisi&oacute;n de los elementos que contemplan estos estudios deja en claro que la legislaci&oacute;n laboral suele ser el &uacute;nico elemento jur&iacute;dico que se incluye en el an&aacute;lisis del nivel de flexibilidad del mercado de trabajo.</p>     <p align="justify">La ausencia del an&aacute;lisis constitucional en los estudios de flexibilidad laboral tiene varias explicaciones. Una de ellas es la presunci&oacute;n de que la Constituci&oacute;n es un factor est&aacute;tico que no cambia. Como tal, no tendr&iacute;a efectos sobre el comportamiento de los mercados de trabajo. Sin embargo, la experiencia colombiana reciente, muestra que la adopci&oacute;n del Estado Social de Derecho –junto con la creaci&oacute;n de la Corte Constitucional, una poderosa entidad judicial encargada de velar por su cumplimiento– ha dado un gran dinamismo a la interpretaci&oacute;n constitucional. Como ya se dijo, una de premisa b&aacute;sica del Estado Social de Derecho es la b&uacute;squeda de justicia material, o “igualdad real”. Este cometido ha servido de justificaci&oacute;n para algunos virajes doctrinarios de la Corte, que reinterpretan algunas visiones tradicionales del derecho para ajustarlas a lo que la Corte juzga necesidades reales de los ciudadanos. As&iacute;, la jurisprudencia constitucional se convierte en una variable relevante para nuestro prop&oacute;sito. La revisi&oacute;n del impacto de esta jurisprudencia en el &aacute;rea de legislaci&oacute;n laboral fue uno de los objetivos de nuestra investigaci&oacute;n.</p>     <p align="justify"><b>F<small>LEXIBILIDAD LABORAL Y MECANISMO DE TUTELA. UN EJEMPLO.</small></b></p>     <p align="justify">Los fallos de tutela de la Corte Constitucional son una de las expresiones de la colisi&oacute;n entre la legislaci&oacute;n laboral vigente y la interpretaci&oacute;n constitucional del “Estado Social de Derecho”. La acci&oacute;n de tutela fue establecida por la Constituci&oacute;n para que los ciudadanos acudan a la justicia cuando sienten que es inminente la vulneraci&oacute;n de uno o varios derechos fundamentales y no encuentran un mecanismo judicial alternativo para proteger esos derechos. La tutela puede ser interpuesta ante cualquier juez de la Rep&uacute;blica y &eacute;ste puede ordenar a la entidad estatal (y en algunos casos a los particulares) que amenaza los derechos tutelados del demandante, la cesaci&oacute;n inmediata de las actividades que vulneran esos derechos. Los fallos de los jueces siempre pueden ser demandados ante una segunda instancia, por lo general el Tribunal Superior con jurisdicci&oacute;n sobre el juez de primera instancia. Sin embargo, las altas cortes (Corte Constitucional, Corte Suprema y Consejo de Estado) tienen facultad discrecional para elegir algunos de estos fallos de segunda instancia, por encontrarlos de particular inter&eacute;s, y someterlos a revisi&oacute;n final.</p>     <p align="justify">El fallo de tutela de las cortes no tiene necesariamente efecto <i>erga omnes</i>  (es decir, sus efectos no se aplican a toda la ciudadan&iacute;a) sino que resuelve la situaci&oacute;n particular del demandante. Por ejemplo, si un pensionado de una entidad entabla una para lograr el pago de mesadas atrasadas, y la Corte Suprema falla en su favor, esto no significa que ese fallo ordene a la entidad el pago de las mesadas atrasadas de todos sus pensionados.</p>     <p align="justify">Se supone que, al emitir un fallo de tutela, las cortes crean “jurisprudencia” sobre el tema de su pronunciamiento. Se espera que haya coherencia entre los fallos de las cortes y entre &eacute;stos y los de tribunales inferiores. Es frecuente que en sus fallos, las altas cortes y los funcionarios judiciales menores mencionen fallos anteriores para justificar su decisi&oacute;n. Sin embargo, las cortes no est&aacute;n obligadas a seguir los antecedentes de sus fallos. Uno de los aspectos m&aacute;s criticados de la actividad de las cortes en Colombia es su supuesta tendencia a cambiar abruptamente de posici&oacute;n de un fallo a otro. Puede suceder que un magistrado interprete la Constituci&oacute;n de un modo distinto a otro de sus colegas y falle una tutela de manera diferente a la que era usual hasta ese momento.</p>     <p align="justify">En nuestra investigaci&oacute;n, revisamos los fallos de tutela de la Corte Suprema de Justicia y la Corte Constitucional utilizando dos filtros de depuraci&oacute;n. Primero: selecci&oacute;n de las tutelas y fallos de tipo laboral. Segundo: Clasificaci&oacute;n de acuerdo con el resultado (a favor o en contra del solicitante) y la tem&aacute;tica de los fallos.</p>     <p align="justify">Gran parte de los fallos de la Corte Suprema fueron descartados porque su interpretaci&oacute;n de las normas laborales no ten&iacute;a mayor inter&eacute;s a la luz de sus consecuencias sobre el mercado de trabajo. El resultado final de la aplicaci&oacute;n de dicho filtro fueron 24 tutelas gen&eacute;ricas y 5 casos de particular importancia. La tabla del <a href="#anex">anexo</a> sintetiza el an&aacute;lisis de las 24 tutelas. De ese an&aacute;lisis surgen dos patrones relevantes por su efecto sobre el mercado de trabajo.</p>     <p align="justify">1. La tutela es un importante mecanismo de reivindicaci&oacute;n de los derechos laborales. En algunos de los casos estudiados, la primera instancia que resolvi&oacute; sobre las acciones de tutela, las rechaz&oacute; alegando que no eran el instrumento legal apropiado, pues exist&iacute;an otros mecanismos legales convencionales en el derecho laboral. Vale la pena recordar que la acci&oacute;n de tutela s&oacute;lo se debe usar cuando no exista ning&uacute;n medio legal para proteger el derecho fundamental de un ciudadano. Es f&aacute;cil entender la preferencia de muchos demandantes a recurrir a la tutela en vez de presentar una demanda “convencional” ante la jurisdicci&oacute;n laboral: la tutela es m&aacute;s r&aacute;pida y expedita. Adem&aacute;s, en la creencia popular esta figura tiene m&aacute;s credibilidad como mecanismo para obtener fallos justos.</p>     <p align="justify">Cabe reconocer que algunos casos revelan (por ejemplo, el Fallo T-363/94) que el mecanismo de tutela es el apropiado para ordenar el cumplimiento de fallos laborales preexistentes, en especial acciones de reintegro que no han sido acatadas por el empleador. En este caso, la tutela es una alternativa para proteger los derechos fundamentales m&aacute;s que una herramienta del derecho laboral, pues como dice la sentencia, la tutela corrige el incumplimiento de un fallo judicial anterior por parte de la empresa.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">2. Mientras que la Corte Suprema de Justicia mantiene una l&iacute;nea doctrinaria claramente definida en sus fallos sobre temas laborales, la Corte Constitucional tiende a variar su posici&oacute;n doctrinaria. Por ejemplo, en la sentencia T-728/98, la Corte Constitucional neg&oacute; una tutela porque los solicitantes no iniciaron el proceso ante un juez laboral, criterio que suele aplicar la Corte Suprema en sus fallos de tutela. Sin embargo, en otras ocasiones, la Corte Constitucional se ha apartado de este criterio. En el fallo SU 342/95, presenta “a t&iacute;tulo meramente enunciativo” los casos en que se puede utilizar el mecanismo de tutela para proteger los derechos fundamentales de los trabajadores cuando son afectados durante el desarrollo o ejecuci&oacute;n del contrato de trabajo, y cita la instancia <i>en que el patrono al imponer sanciones desconoce el derecho de defensa u otro derecho fundamental</i>.  Abre as&iacute; la posibilidad de que la justicia constitucional, a trav&eacute;s de la tutela, y no la justicia laboral, sea la que define los conflictos laborales. Con ello, el grado de flexibilidad del mercado laboral puede depender de la interpretaci&oacute;n directa de la Constituci&oacute;n y no de la aplicaci&oacute;n de la legislaci&oacute;n laboral espec&iacute;fica.</p>     <p align="justify"><b>Un ejemplo. Pacto colectivo y convenci&oacute;n colectiva </b></p>     <p align="justify">Un fallo de la jurisdicci&oacute;n constitucional que puede inflexibilizar la legislaci&oacute;n laboral es la sentencia SU-169/99, que resuelve la acci&oacute;n de tutela entablada por Lucila Porras R. y William Alirio V. (Presidenta y Secretario General de ANTHOC, Seccional Bogot&aacute;), contra la Fundaci&oacute;n Cl&iacute;nica Abood Shaio. Los trabajadores que acudieron a la tutela argumentaban que las directivas de la cl&iacute;nica los discriminaban por haberse sindicalizado y ofrec&iacute;an prebendas laborales especiales a los trabajadores que suscribieron un pacto colectivo con la empresa en vez de sindicalizarse. Los demandantes afirmaban que ello iba contra el derecho fundamental a la igualdad. El sindicato hab&iacute;a solicitado un tribunal de arbitramento (el mecanismo de la justicia laboral usual en estos casos) simult&aacute;neo a la acci&oacute;n de tutela.</p>     <p align="justify">El fallo de la Corte Constitucional afirma que la empresa no puede mantener condiciones desiguales entre trabajadores sindicalizados (a trav&eacute;s de la convenci&oacute;n colectiva) y no sindicalizados (los que firmaron el pacto colectivo con la empresa). Este fallo reduce el poder de negociaci&oacute;n y la capacidad de manejo de personal del empleador e influye en el desempe&ntilde;o de su empresa y de la econom&iacute;a en general. Sin embargo, &eacute;ste no es el elemento m&aacute;s interesante de la sentencia. En su salvamento de voto, los magistrados Eduardo Cifuentes y Vladimiro Naranjo critican la simultaneidad del tribunal de arbitramento y la solicitud de tutela, y concluyen que</p>     <blockquote>    <p align="justify">la Corte decidi&oacute; reservar al juez constitucional el conocimiento del “contencioso laboral de la igualdad”, despojando a los &aacute;rbitros y, en general, a la jurisdicci&oacute;n laboral de su propia competencia. Ahora los interesados, siguiendo su propia conveniencia, podr&aacute;n intentar usar varias v&iacute;as judiciales a la vez y abrir&aacute;n a su ama&ntilde;o espacios de contingencia con la esperanza de que les puedan ser propicios, todo esto con grave menoscabo para la buena fe y la recta administraci&oacute;n de justicia.</p> </blockquote>     <p align="justify"><b>F<small>LEXIBILIDAD LABORAL Y EXEQUIBILIDAD. UN EJEMPLO</small></b></p>     <p align="justify">Las sentencias C-588/95 y C-016/98 de la Corte Constitucional ilustran los efectos sobre los agentes de la incertidumbre proveniente de la interpretaci&oacute;n constitucional de las normas laborales.</p>     <p align="justify">La primera ratifica la jurisprudencia tradicional sobre el contrato de trabajo a t&eacute;rmino fijo. La segunda, emitida tres a&ntilde;os despu&eacute;s, modifica sustancialmente el car&aacute;cter de dicha modalidad contractual. La sentencia C-588/95 resuelve la demanda de inconstitucionalidad presentada por Luz M. Zuluaga Ll. contra una parte del art&iacute;culo 3 de la Ley 50 de 1990, que define el contrato a t&eacute;rmino fijo<a href="#3" name="n3"><sup>3</sup></a>. La demandante adujo que la norma violaba el derecho de igualdad ante la ley (art. 13 C.P.), as&iacute; como la primac&iacute;a de la realidad sobre la forma y la estabilidad en el empleo, principios contenidos en el art&iacute;culo 53 de la Constituci&oacute;n. El argumento de la demandante se refiere al manejo de los conceptos de renovaci&oacute;n indefinida del contrato a t&eacute;rmino fijo y del car&aacute;cter indefinido del contrato a t&eacute;rmino indefinido (valga la redundancia).</p>     <p align="justify">En el fallo de esta demanda, la Corte mantuvo el car&aacute;cter original del contrato a t&eacute;rmino fijo, tal y como fue fijado en la Ley 50 de 1990, al declarar exequible la expresi&oacute;n “pero es renovable indefinidamente”. Con esta decisi&oacute;n ratific&oacute; lo que hab&iacute;a dictaminado la Corte Suprema de Justicia<a href="#4" name="n4"><sup>4</sup></a> en la Sentencia 109 del 19 de septiembre de 1991.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Tres a&ntilde;os despu&eacute;s, la misma Corte ofrece una interpretaci&oacute;n muy diferente en la sentencia C-016/98 que falla la demanda de inconstitucionalidad que Alfonso Mora Le&oacute;n present&oacute; contra las normas referentes al contrato a t&eacute;rmino fijo (en particular, frente a la “renovaci&oacute;n indefinida” de dichos contratos)<a href="#5" name="n5"><sup>5</sup></a>. Por su importancia, citamos en extenso una de las consideraciones de la Corte:</p>     <blockquote>    <p align="justify">Sexta. &iquest;La renovaci&oacute;n sucesiva del contrato a t&eacute;rmino fijo, vulnera el principio de estabilidad laboral y desvirt&uacute;a ese tipo de relaci&oacute;n laboral, la cual adquiere entonces las caracter&iacute;sticas de contrato a t&eacute;rmino indefinido pero despoj&aacute;ndolo de las prerrogativas que de &eacute;l se desprenden para el trabajador?</p>       <p align="justify">De conformidad con el desarrollo jurisprudencial que ha hecho la Corte en torno al principio de estabilidad laboral que consagra el art&iacute;culo 53 de la C.P., &eacute;ste se configura y se realiza, en el caso de los contratos a t&eacute;rmino fijo, cuando confluyen los siguientes presupuestos constitutivos del mismo:</p>       <p align="justify">Cuando el trabajador tiene la certidumbre y la garant&iacute;a de que conservar&aacute; el empleo, en la medida en que subsista la materia de trabajo y &eacute;l haya cumplido satisfactoriamente con sus obligaciones, de manera tal que el empleador, motivado por las necesidades de la empresa, deba renovar el contrato...</p>       <p align="justify">Lo anterior implica, que el s&oacute;lo vencimiento del plazo inicialmente pactado, producto del acuerdo de voluntades, no basta para legitimar la decisi&oacute;n del patrono de no renovar el contrato, s&oacute;lo as&iacute; se garantizar&aacute;, de una parte la efectividad del principio de estabilidad, en cuanto &acute;expectativa cierta y fundada` del trabajador de mantener su empleo, si de su parte ha observado las condiciones fijadas por el contrato y la ley, y de otra la realizaci&oacute;n del principio, tambi&eacute;n consagrado en el art&iacute;culo 53 de la Carta Pol&iacute;tica, que se&ntilde;ala la primac&iacute;a de la realidad sobre las formalidades establecidas por los sujetos de la relaci&oacute;n laboral.</p>       <p align="justify">Dicho principio, ha dicho esta Corporaci&oacute;n, implica que “m&aacute;s que las palabras usadas por los contratantes para definir el tipo de relaci&oacute;n que contraen, o de la forma que pretendan dar a la misma, importa, a los ojos del juez y por mandato expreso de la Constituci&oacute;n, el contenido material de dicha relaci&oacute;n, sus caracter&iacute;sticas y los hechos que en verdad la determinen.<a href="#6" name="n6"><sup>6</sup></a></p> </blockquote>     <p align="justify">Aunque al rechazar la demanda, el fallo aparentemente mantiene la definici&oacute;n del contrato a t&eacute;rmino fijo acogida por la Ley 50 de 1990, en sus consideraciones, la Corte le impone tal n&uacute;mero de condiciones que en la pr&aacute;ctica dificulta su aplicaci&oacute;n. La Corte alega que impone esta regulaci&oacute;n a la potestad de los contratantes para acordar la modalidad del contrato de trabajo con el fin de defender los derechos materiales de los trabajadores, en este caso su estabilidad laboral. &Eacute;ste es un claro ejemplo de que en su defensa del Estado Social de Derecho, la Corte exige que el Estado intervenga en los mercados laborales.</p>     <p align="justify">La determinaci&oacute;n de la Corte limita fuertemente la posibilidad de que el empleador utilice el contrato a t&eacute;rmino fijo para enganchar personal pues, si decide no renovar el contrato al finalizar el per&iacute;odo, puede ser demandado por terminaci&oacute;n injusta del contrato. En este caso, el empleador es responsable de la carga de la prueba (debe probar los hechos que llevaron a no renovar el contrato de trabajo) y est&aacute; en la obligaci&oacute;n de establecer que no infringe criterios tan difusos como la “subsistencia de la materia de trabajo” o la “expectativa cierta y fundada de continuar en el trabajo” (que en cierto modo todo trabajador tiene) para justificar por qu&eacute; no renov&oacute; el contrato. En esas circunstancias es muy dif&iacute;cil que el empleador use de manera eficiente el contrato de trabajo a t&eacute;rmino fijo.</p>     <p align="justify">En conclusi&oacute;n, este fallo de la Corte puede convertir el contrato a t&eacute;rmino fijo en un contrato a t&eacute;rmino indefinido, imponiendo al mercado laboral una rigidez que contrar&iacute;a los objetivos de la ley 50 y el prop&oacute;sito general de flexibilizaci&oacute;n laboral. La siguiente secci&oacute;n propone una manera de formalizar este efecto.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b>I<small>NCERTIDUMBRE Y MODIFICACI&Oacute;N DE LOS CONTRATOS</small></b></p>     <p align="justify">El fallo de la Corte que acabamos de comentar establece condiciones particulares que el patrono debe cumplir para no renovar un contrato a t&eacute;rmino fijo. Esto suscita desconfianza en los agentes sobre la posibilidad de utilizar adecuadamente esta modalidad de contrato, en particular, para tomar en el corto plazo decisiones sobre vinculaci&oacute;n y despido de trabajadores cuya productividad potencial no ha podido supervisar antes de la contrataci&oacute;n.</p>     <p align="justify">El siguiente modelo ofrece una manera simple y pedag&oacute;gica de formalizar los efectos de un fallo de la Corte Constitucional, a nivel microecon&oacute;mico, usando elementos de la teor&iacute;a del productor. Analizamos el comportamiento de un empresario que toma decisiones de salarios y nivel de empleo con base en la flexibilidad de los contratos de trabajo de los cuales dispone.</p>     <p align="justify"><b>F<small>ORMALIZACI&Oacute;N DE LOS DIFERENTES TIPOS DE CONTRATO</small></b></p>     <p align="justify">La teor&iacute;a del productor supone que los empresarios buscan maximizar sus beneficios escogiendo el nivel de producci&oacute;n y la combinaci&oacute;n &oacute;ptima de factores necesarios para lograr dicho nivel de producci&oacute;n. El problema que debe resolver el productor se puede escribir como:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v2n3/v2n3a4e1.jpg"></p>     <p align="justify">En este problema se busca minimizar los costos de producir una cantidad dada con una tecnolog&iacute;a particular, siendo las variables de decisi&oacute;n las cantidades de capital (K) y trabajo (L) De las condiciones de primer orden tenemos que:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v2n3/v2n3a4e2.jpg"></p>     <p align="justify">donde la relaci&oacute;n capital trabajo que utiliza el productor es igual a la relaci&oacute;n de precios del trabajo (w) y el capital (r) multiplicada por la relaci&oacute;n de coeficientes <font face="Symbol">a</font>/<font face="Symbol">b</font>. Es decir, la cantidad empleada de un factor es la que iguala su productividad marginal y su precio.</p>     <p align="justify">En los contratos de trabajo existen costos adicionales al salario que se deben incluir en los costos totales del trabajo. Dependiendo del tipo de contrato (temporal, a t&eacute;rmino fijo, a t&eacute;rmino indefinido), el productor incurre en costos adicionales a la remuneraci&oacute;n por la labor realizada, asociados al despido y a las prestaciones sociales pactadas. El t&eacute;rmino denota la capacidad que el contrato ofrece al empresario para contratar o despedir trabajadores. En la ecuaci&oacute;n de costos introducimos este grado de flexibilidad mediante el coeficiente <font face="Symbol">q</font>, donde 0 <font face="Symbol">&pound; q &pound;</font> 1, 0 es el contrato m&aacute;s flexible y 1 el menos flexible.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">En estos t&eacute;rminos, el problema que enfrenta el empresario es:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v2n3/v2n3a4e3.jpg"></p>     <p align="justify">Resolviendo este problema de minimizaci&oacute;n tenemos que:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v2n3/v2n3a4e4.jpg"></p>     <p align="justify">El factor <font face="Symbol">q</font> afecta de manera directa la relaci&oacute;n capital trabajo. A mayor flexibilidad la relaci&oacute;n K/L se aproxima al resultado inicial porque <font face="Symbol">q &reg;</font> 0, y cuando el grado de flexibilidad disminuye la relaci&oacute;n K/L aumenta; cuando los contratos son inflexibles, el trabajo es m&aacute;s costoso y los productores prefieren sustituir reemplazar trabajo por capital o disminuir el salario.</p>     <p align="justify">Esto se comprobueba f&aacute;cilmente despejando la cantidad de trabajo utilizada en el proceso productivo:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v2n3/v2n3a4e5.jpg"></p>     <p align="justify">El salario tambi&eacute;n se ve afectado por el tipo de contrato:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v2n3/v2n3a4e6.jpg"></p>     <p align="justify">Esta &uacute;ltima ecuaci&oacute;n representa el <i>trade-off</i>  entre flexibilidad y salario; cuanto m&aacute;s inflexible es el contrato menor es el salario que paga el productor. Desde el punto de vista del trabajador, la ecuaci&oacute;n indica que est&aacute; dispuesto a sacrificar salario por mayor estabilidad. Como ya demostramos, si una firma tienen unos costos laborales en los que <font face="Symbol">q</font> es bajo y por razones ex&oacute;genas debe enfrentar tipos de contrato m&aacute;s inflexibles, sustituir&aacute; trabajo por capital para alcanzar un nuevo &oacute;ptimo K/L. En la <a href="#g1">gr&aacute;fica 1</a>, el punto a es el <font face="Symbol">q</font> inicial y el punto b el es nuevo &oacute;ptimo dado el aumento de <font face="Symbol">q</font>.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><a name="g1"></a>Gr&aacute;fica 1</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v2n3/v2n3a4g1.jpg"></p>     <p align="justify">Suponemos que la reducci&oacute;n del trabajo empleado (el paso al punto b) puede ser entorpecida por recursos legales interpuestos por los trabajadores, en particular, por los relacionados con los criterios del fallo analizado. Esto lleva a que el productor se ubique en la relaci&oacute;n K/L inicial con costos m&aacute;s altos asociados a un <font face="Symbol">q</font> mayor. En la <a href="#g2">gr&aacute;fica 2</a>, es ineficiente que la firma se ubique en el punto a  dados los mayores costos del contrato inflexible (l&iacute;nea punteada).</p>     <p align="justify">Para evitar la ineficiencia, la firma tratar&aacute; de reducir sus costos ofreciendo un menor salario para contratos inflexibles, es decir, a mayores <font face="Symbol">q</font> ofrece menores salarios para reducir los costos y retornar a una curva de isocosto con igual pendiente a la inicial (l&iacute;nea continua).</p>     <p align="justify"><a name="g2"></a>Gr&aacute;fica 2</p>     <p align="justify"><b><img src="/img/revistas/rei/v2n3/v2n3a4g2.jpg">&nbsp; </b></p>     <p align="justify">Un m&eacute;todo similar se puede aplicar a una funci&oacute;n de producci&oacute;n CES.</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v2n3/v2n3a4e7.jpg"></p>     <p align="justify">De las condiciones de primer orden obtenemos:</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v2n3/v2n3a4e8.jpg"></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">De nuevo, el productor utilizar&aacute; mas capital a medida que aumente la inflexibilidad del contrato. El factor <font face="Symbol">q</font> afecta negativamente el salario, es decir, cuando el contrato se torna inflexible el productor est&aacute; dispuesto a pagar un salario menor.</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v2n3/v2n3a4e9.jpg"></p>     <p align="justify">Existe un segundo efecto, que en este caso modifica la demanda de trabajo del empresario. En el an&aacute;lisis siguiente suponemos que uno de los determinantes de la demanda de trabajo es el tipo de contrato entre el trabajador y el productor.</p>     <p align="justify">En el corto plazo, la empresa que minimiza costos enfrenta una curva de producto marginal indicada por el segmento que se encuentra dentro de la zona econ&oacute;mica de producci&oacute;n (Fase II), regi&oacute;n as&iacute; denominada por las combinaciones &oacute;ptimas que, <i>ceteris paribus</i>, se pueden establecer en t&eacute;rminos de productividad marginal.  Dado que el producto medio es un indicador de eficiencia, la empresa que decide producir tiene en cuenta esta zona delimitada por los puntos en que el producto medio del capital y el trabajo alcanzan el nivel m&aacute;ximo.</p>     <p align="justify">Dependiendo del tipo de contrato, el precio del trabajo w(1 + <font face="Symbol">q</font>) puede ser m&aacute;s costoso que el capital; cuanto m&aacute;s inflexible es el contrato, el productor debe usar de manera m&aacute;s eficiente el recurso por el que debe pagar un precio mayor, es decir, debe usar m&aacute;s capital por unidad de trabajo y ubicarse al comienzo de la Fase II<a href="#7" name="n7"><sup>7</sup></a>.</p>     <p align="justify">Gr&aacute;fica 3     <br>Regiones de producci&oacute;n</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v2n3/v2n3a4g3.jpg"></p>     <p align="justify">La productividad es uno de los determinantes de la demanda de trabajo. Cuando los trabajadores cuentan con m&aacute;s capital su trabajo es m&aacute;s eficiente. Si el contrato es inflexible, el productor enfrenta mayores costos laborales, y si desea seguir empleando la misma cantidad de trabajadores debe lograr que sean m&aacute;s productivos, es decir, que sea mayor la contribuci&oacute;n al producto de cada trabajador adicional, lo que desplaza la curva PM a la derecha. De nuevo, concluimos que cuanto m&aacute;s inflexible es el contrato, mayor es la relaci&oacute;n K/L que utiliza el productor. En el largo plazo es posible sustituir factores; por tanto, el empresario no s&oacute;lo puede reducir el nivel de empleo sino sustituir trabajo por capital, que en este caso puede ser menos costoso.</p>     <p align="justify"><b>CONCLUSIONES</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">La incidencia de los fallos constitucionales en asuntos laborales sobre la flexibilidad de la legislaci&oacute;n depende de dos elementos: el principio <i>erga omnes</i> para el caso del control de exequibilidad. El ejemplo que utilizamos muestra la incertidumbre generada por algunos apartes de la sentencia C-01/98, que de convertirse en jurisprudencia para casos similares, terminar&iacute;an en la pr&aacute;ctica con el contrato de trabajo a t&eacute;rmino fijo, con los efectos sobre salarios y nivel de empleo que indica nuestro modelo.</p>     <p align="justify">El segundo es la coherencia de los fallos de la Corte Constitucional sobre acciones de tutela. Hemos mostrado que la Corte Constitucional no tiene una interpretaci&oacute;n uniforme en sus fallos (por ejemplo, en el cambio de doctrina acerca de la tutela como mecanismo procedente en el derecho laboral) y con ello genera incertidumbre acerca de las “reglas del juego” de la legislaci&oacute;n laboral, lo que puede influir negativamente en la disposici&oacute;n del empleador a contratar nuevos trabajadores.</p>     <p align="justify">La inflexibilizaci&oacute;n del mercado laboral a trav&eacute;s de fallos de la Corte Constitucional es un riesgo latente y preocupante. En un momento en que la tasa de desempleo es superior al 15% y que se discuten posibles alternativas de reforma laboral, los fallos de esta corte en asuntos sustantivos de la legislaci&oacute;n del trabajo pueden estar llevando a una <i>contrarreforma laboral.</i></p>     <p align="justify"><b>    <br>   <a name="anex"></a>ANEXO</b>     <br> Tabla de revisi&oacute;n de Sentencias Sala C.C.</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v2n3/v2n3a4t1.jpg"></p>     <p align="justify"><b>    <br>NOTAS AL PIE</b></p>     <p align="justify"><a href="#n1" name="1">1</a>. Como ejemplo, citemos la Exposici&oacute;n de Motivos del Proyecto de Ley de Reforma Laboral: “El proyecto de ley se inspir&oacute; en el prop&oacute;sito de eliminar las distorsiones del mercado laboral. De acuerdo con el an&aacute;lisis del gobierno, la legislaci&oacute;n laboral colombiana, con la intenci&oacute;n original de proteger a los trabajadores, creaba condiciones que afectaban adversamente la generaci&oacute;n de empleo, elevando los costos laborales y, en muchos casos, introduciendo factores de incertidumbre sobre las obligaciones empresariales que deprim&iacute;an el mercado laboral”   (Presidencia de la Rep&uacute;blica 1991).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><a href="#n2" name="2">2</a>. Desde el punto de vista anal&iacute;tico, la legislaci&oacute;n laboral se puede clasificar en dos grandes bloques: los factores de <i>entrada y permanencia</i>  en el empleo (salario m&iacute;nimo, aportes de n&oacute;mina, prestaciones y tipos de contratos disponibles) y los factores de <i>salida</i>  (indemnizaciones por despido sin justa causa, r&eacute;gimen de cesant&iacute;as). Como s&oacute;lo nos referimos a la legislaci&oacute;n, no contemplamos factores de <i>entrada y permanencia</i>  tales como la educaci&oacute;n, la calificaci&oacute;n y la productividad.</p>     <p align="justify"><a href="#n3" name="3">3</a>. El art&iacute;culo 3 de la ley 50 establece que “El contrato de trabajo a t&eacute;rmino fijo debe constar siempre por escrito y su duraci&oacute;n no puede ser superior a tres a&ntilde;os, pero es renovable indefinidamente”.</p>     <p align="justify"><a href="#n4" name="4">4</a>. Entidad que en 1991 era responsable del control constitucional de las leyes.</p>     <p align="justify"><a href="#n5" name="5">5</a>. Dicha demanda iba contra los art&iacute;culos 45 (parcial), 46 y 61 (parcial) del C&oacute;digo Sustantivo del Trabajo.</p>     <p align="justify"><a href="#n6" name="6">6</a>. Corte Constitucional, Sentencia T-166 de 1997, M.P. Dr. Jos&eacute; G. Hern&aacute;ndez G.</p>     <p align="justify"><a href="#n7" name="7">7</a>. Para una referencia m&aacute;s detallada a las condiciones que hacen denominar Regi&oacute;n de Producci&oacute;n a la Fase II, ver McConell y Brue (1997, 132).</p> <hr align="JUSTIFY">    <p align="justify"><b>BIBLIOGRAF&Iacute;A </b></p>     <!-- ref --><p align="justify">1. Arenas, G. “El Trabajo y la Seguridad Social en la Constituci&oacute;n de 1991”, <i>Revista de Derecho Privado</i>  10, mayo, 1992, Universidad de los Andes.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000150&pid=S0124-5996200000020000400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">2. Bentolia, S. y Bertola, G. “Firing Costs and Labour Demand: How Bad is Eurosclerosis?”, <i>The Review of Economic Studies</i>  57, 3, 1990, 381-402.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000151&pid=S0124-5996200000020000400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">3. Benn, S.I. y Peters, R. <i>Los principios sociales y el estado democr&aacute;tico</i>, Buenos Aires, Mortati, 1984.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000152&pid=S0124-5996200000020000400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">4. Bentolia, S. y Dolado, J. “Labour flexibility and Wages: Lessons from Spain”, <i>Economic Policy: A European Forum</i>  9, 18, 1994, 53-99.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000153&pid=S0124-5996200000020000400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">5. Bronstein, A. “Labour reform in Latin America: Between state protection and flexibility”, <i>International Labour Review</i>  136, 1, 1997, OIT.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000154&pid=S0124-5996200000020000400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">6. Budd, J. “The effect of strike replacement legislation on employment”, <i>Labour Economics</i>  7, 2000, 225-247.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000155&pid=S0124-5996200000020000400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">7. Cepeda, M.  Los derechos fundamentales en la Constituci&oacute;n de 1991, Temis, 1992.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000156&pid=S0124-5996200000020000400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">8. Corte Constitucional.  Sentencia C-074, 1992a.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000157&pid=S0124-5996200000020000400008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">9. Corte Constitucional,  Fallo del 8 de mayo de 1992, 1992b.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000158&pid=S0124-5996200000020000400009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">10. Freeman, R. “Evaluating the European View that the United States has no Unemployment Problem (in The Measure and Character of American Unemployment)”, <i>The American Economic Review</i>  78, 2, 1988, 294-299.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000159&pid=S0124-5996200000020000400010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">11. Goetz, C. y Scott, R. “The Mitigation Principle Toward A General Theory Of Contractual Obligation (2)”, <i>Readings in the Economics of Contract Law</i>, 1983.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000160&pid=S0124-5996200000020000400011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">12. Goldberg P. “Relational Echange: Economics And Complex Contracts”, <i>Readings in the Economics of Contract Law</i>, 16-17, 1980.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000161&pid=S0124-5996200000020000400012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">13. Gonz&aacute;lez, J. <i>Labor Market Flexibility in Thirteen Latin American Countries and the United States</i>.  Banco Mundial, 1999.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000162&pid=S0124-5996200000020000400013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">14. Guasch, J., Gill, I. y Pessino, C. “Estimating the Benefits of Labor Reform in Argentina” <i>World Bank Discussion Paper 1371</i>, 1996.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000163&pid=S0124-5996200000020000400014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">15. Hern&aacute;ndez Salame, B. “Reflexiones constitucionales sobre el Estado Social de Derecho”, <i>Revista Javeriana</i>, 589,116, 1992.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000164&pid=S0124-5996200000020000400015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">16. Garc&iacute;a M., R.  Las apor&iacute;as de los derechos fundamentales sociales y el derecho a una vivienda, IEAL, Madrid, 1982.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000165&pid=S0124-5996200000020000400016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">17. Jellinek, G. <i>Teor&iacute;a general del Estado</i>, 1988.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000166&pid=S0124-5996200000020000400017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">18. Kucera, D. “Unemployment and External and Internal Labor Market Flexibility: A Comparative View of Europe, Japan, and the United States”, <i>CEPA Working Paper Series</i>  11, 1998.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000167&pid=S0124-5996200000020000400018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">19. Madrid-M., M. <i>Diccionario de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de Colombia</i>, primera edici&oacute;n, LEGIS, Bogot&aacute;, 1997.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000168&pid=S0124-5996200000020000400019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">20. Mart&iacute;nez, A. “Apuntes sobre el concepto de Estado Social de Derecho en la Constituci&oacute;n Colombiana”, <i>Revista Colegio Mayor del Rosario</i>  557, 1992.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000169&pid=S0124-5996200000020000400020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">21. Maunz, Th. <i>Deutsches Staatsrecht</i>, Munich, 1980.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000170&pid=S0124-5996200000020000400021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">22. McConnell, C. y Brue, S. <i>Econom&iacute;a</i>, McGrawHill, Bogot&aacute;, 1997.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000171&pid=S0124-5996200000020000400022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">23. Morelli, S. <i>La Corte Constitucional Colombiana: un papel institucional a&uacute;n por definir</i>, Academia Colombiana de Jurisprudencia, en prensa, 2000.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000172&pid=S0124-5996200000020000400023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">24. Moreno, A. “La flexibilizaci&oacute;n laboral o la historia del unicornio” <i>Econom&iacute;a Colombiana y Coyuntura Pol&iacute;tica</i>  276, noviembre, 14-16, Contralor&iacute;a General de la Rep&uacute;blica, 1999.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000173&pid=S0124-5996200000020000400024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">25. Murphy, K. “What effect does uncertainty have on the length of labor contracts?”, <i>Labour Economics</i>  7, 2000, 181-201.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000174&pid=S0124-5996200000020000400025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">26. Nickell, S. “Unemployment and Labor Market Rigidities: Europe vs. North America”, <i>Journal of Economic Perspectives</i>  11, 3, 1997, 55-93.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000175&pid=S0124-5996200000020000400026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">27. Ozaki, M. editor. <i>Negotiating Flexibility: The Role of the Social Partners and the State</i>, OIT, 1999.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000176&pid=S0124-5996200000020000400027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">28. Presidencia de la Rep&uacute;blica–DNP. <i>La Revoluci&oacute;n Pac&iacute;fica: Modernizaci&oacute;n y Apertura de la Econom&iacute;a</i> I, Bogot&aacute;, 1991.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000177&pid=S0124-5996200000020000400028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">29. Presidencia de la Rep&uacute;blica–DNP. <i>El Salto Social. 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Siebert, H. “Labor Market Rigidities: At Root of Unemployment in Europe”, <i>Journal of Economic Perspectives</i>  11, 3, 1997, 37-53.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000180&pid=S0124-5996200000020000400031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">32. Solow, R. “What is Labour-Market Flexibility? What is it Good for?”, <i>Proceedings of the British Academy</i>  97, 1998.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000181&pid=S0124-5996200000020000400032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">33. Szamuely, L. “The expansion of the welfare state; an international comparison”, <i>Acta Economica</i>  42, 1990.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000182&pid=S0124-5996200000020000400033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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