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<publisher-name><![CDATA[Universidad Externado de Colombia]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[GUÍA PARA LA EVALUACIÓN DEL ESTADO DE LAS CIENCIAS SOCIALES EN COLOMBIA]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">    <p align="center"><b>    <br>GU&Iacute;A PARA LA EVALUACI&Oacute;N DEL ESTADO DE LAS CIENCIAS SOCIALES EN COLOMBIA</b></p></font>     <p>    <br></p> <font face="Verdana" size="2">    <p align="center"><b>GUIDE TO EVALUATE SOCIAL SCIENCES CONDITION IN COLOMBIA</b></p>     <p>    <br>    <br></p>     <p><i>Jes&uacute;s Antonio Bejarano</i></p> <hr>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">    <br>Desde distintas perspectivas y por muy diversas razones, han surgido varios interrogantes y temas de reflexi&oacute;n sobre la formaci&oacute;n acad&eacute;mica y el papel de las universidades en el sistema universitario colombiano, sobre la pertinencia del conocimiento que generan las comunidades acad&eacute;micas, sobre todo en ciencias sociales, y dudas crecientes sobre la transmisi&oacute;n de ese conocimiento, sobre la calidad de la educaci&oacute;n superior y su papel como afirmadora de cultura. Como testimonio de esas preocupaciones, baste se&ntilde;alar, el &eacute;nfasis que las distintas misiones relacionadas con la educaci&oacute;n superior han puesto en la necesidad urgente de la formaci&oacute;n de un n&uacute;cleo de cient&iacute;ficos, de una masa critica capaz de desarrollar y contribuir significativamente a la ciencia moderna, en la necesidad de aumentar los esfuerzos encaminados a mejorar la calidad y la eficiencia de la universidad, todo ello junto a preocupaciones de diversa &iacute;ndole por la calidad de la formaci&oacute;n en algunas disciplinas (por ejemplo, el derecho) y la capacidad de las universidades para formar profesionales competentes.</p>     <p align="justify">Parece haber tres campos de reflexi&oacute;n sobre el papel de la universidad:</p>     <p align="justify">a. La formaci&oacute;n para el trabajo y para la calificaci&oacute;n profesional;</p>     <p align="justify">b. La formaci&oacute;n de un n&uacute;cleo de cient&iacute;ficos que deben producir, innovar o adoptar tecnolog&iacute;as;</p>     <p align="justify">c. El papel de la educaci&oacute;n en la afirmaci&oacute;n de la cultura y de los valores que contribuyen a la estabilidad y el progreso de la sociedad.</p>     <p align="justify">En un plano m&aacute;s general, en la ciencia social –al menos en los pa&iacute;ses occidentales– existe una clara tendencia a romper las demarcaciones heredadas del siglo XIX, seg&uacute;n las cuales cada una de las ciencias (econom&iacute;a, sociolog&iacute;a, ciencia pol&iacute;tica, etc.) defin&iacute;a para s&iacute; el dominio de una porci&oacute;n de la realidad (la econom&iacute;a para el mercado, la sociolog&iacute;a para la sociedad, la pol&iacute;tica para el Estado) sin mayores nexos org&aacute;nicos con las disciplinas vecinas, nexos que apenas se advert&iacute;an como un vago aire de familia que compart&iacute;an las distintas disciplinas. Hoy, por el contrario, las ciencias sociales parecen abandonar la especializaci&oacute;n y tienden a caracterizarse por procesos de fragmentaci&oacute;n e hibridaci&oacute;n que afirman sus nexos con disciplinas cercanas o lejanas, lo que para algunos significa la posible reunificaci&oacute;n de las ciencias sociales y para otros la dispersi&oacute;n de la estructura del conocimiento de la realidad social propia de las concepciones “postmodernas”. Por otra parte, las orientaciones postmodernas han suscitado un creciente escepticismo sobre la capacidad de la ciencia para entender la realidad y sobre la capacidad del conocimiento para transformar esa misma realidad.</p>     <p align="justify">Como si fuera poco, en las instituciones dise&ntilde;adas para crear, transmitir e innovar conocimiento, se acent&uacute;a la inquietud por las relaciones entre la actividad acad&eacute;mica y el mercado o si se quiere entre “conocimiento puro” y “conocimiento aplicado”, inquietud que parece ir mas all&aacute; de los problemas de financiaci&oacute;n de la investigaci&oacute;n en la universidad p&uacute;blica y que, al parecer, tiene m&aacute;s bien que ver con un supuesto debilitamiento de la actividad acad&eacute;mica, asociado a la manera como las universidades se han ido vinculando de manera creciente a la actividad de consultor&iacute;a.</p>     <p align="justify">Todo ello merece, pues, un tipo de evaluaci&oacute;n disciplinar que vaya m&aacute;s all&aacute; de se&ntilde;alar el estado del conocimiento o de la investigaci&oacute;n, y que pensar a cada una de las ciencias como una actividad colectiva cuyo quehacer comprende diversos niveles: la creaci&oacute;n de conocimiento y las condiciones sociales e institucionales en que se produce esa creaci&oacute;n de conocimiento, la transmisi&oacute;n del conocimiento a trav&eacute;s de estructuras curriculares y programas formales de ense&ntilde;anza, y, finalmente, las condiciones de aplicaci&oacute;n (o utilidad social) del conocimiento en cada una de las disciplinas, lo que concierne no solamente a la manera como la comunidad acad&eacute;mica consigue recursos a trav&eacute;s del mercado, por medio de la consultor&iacute;a o la contrataci&oacute;n de investigaciones, sino tambi&eacute;n a la manera como se ejerce ese conocimiento en una actividad profesional.</p>     <p align="justify">En la evaluaci&oacute;n de las disciplinas se suelen separar los distintos &aacute;mbitos; de modo que, por un lado, se promueve la investigaci&oacute;n sin cuestionar las condiciones sociales e institucionales en que operan las comunidades acad&eacute;micas y, por otro, se discute la estructura curricular sin tener en cuenta la capacidad intelectual de la comunidad acad&eacute;mica y del cuerpo docente para implementarlos. Adem&aacute;s, se discute la capacidad del sistema universitario para desarrollar habilidades &uacute;tiles para el desempe&ntilde;o profesional en el mercado y se discuten los problemas de financiaci&oacute;n de la investigaci&oacute;n frente a la financiaci&oacute;n mediante la consultor&iacute;a, sin considerar las tensiones entre la formulaci&oacute;n de preguntas para el desarrollo del conocimiento y los t&eacute;rminos de referencia de la consultor&iacute;a. Se suele proceder, entonces, como si esos temas se pudieran considerar por separado sin analizar las implicaciones de las relaciones entre ellos. Al fragmentar de esa manera las evaluaciones de los distintos &aacute;mbitos de las ciencias sociales como actividades acad&eacute;micas y profesionales inscritas en un marco institucional de transmisi&oacute;n, creaci&oacute;n y aplicaci&oacute;n del conocimiento, se llega a un conjunto incoherente de pol&iacute;ticas: unas promueven la investigaci&oacute;n sin atender al fortalecimiento de la comunidad acad&eacute;mica, otras fomentan el cientifismo universitario sin atender a la pertinencia del conocimiento respecto de una determinada realidad econ&oacute;mica y social, y otras promueven el profesionalismo sin advertir que las disciplinas sociales son primero ciencias y luego profesiones. Y todas acaban agot&aacute;ndose en las realidades de la demanda del mercado por conocimientos, habilidades y profesiones.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Lo que sigue es apenas un intento por formular criterios generales que sirvan de gu&iacute;a para la evaluaci&oacute;n de las disciplinas en las ciencias sociales, de modo que puedan orientar evaluaciones espec&iacute;ficas sobre el estado de cada disciplina y quiz&aacute; propiciar el debate necesario y urgente sobre la impostergable necesidad de restablecer la comunicaci&oacute;n entre las ciencias sociales.</p>     <p align="justify"><b>LA CIENCIA COMO ORGANIZACI&Oacute;N INSTITUCIONAL</b></p>     <p align="justify">Lo primero que se ha de advertir es que existen dos aproximaciones distintas para evaluar el estado de una disciplina; la primera, propia de la historia de la ciencia, remite al conjunto de actividades y productos diferenciados que constituyen el propio pensamiento cient&iacute;fico, es decir, los resultados de la actividad cient&iacute;fica en t&eacute;rminos de las descripciones, los an&aacute;lisis, las propuestas de interpretaci&oacute;n, las teor&iacute;as, los debates que se expresan a trav&eacute;s de art&iacute;culos de revistas y libros; y, por supuesto, el pensamiento cient&iacute;fico cristalizado en sistematizaciones de textos y manuales; la segunda, propia de la sociolog&iacute;a de la ciencia, considera la ciencia como una actividad colectiva, lo que remite a su organizaci&oacute;n social e institucional, de suerte que la existencia de una disciplina es inseparable de la existencia de una comunidad cient&iacute;fica que comparte objetivos intelectuales, normas colectivas de evaluaci&oacute;n conceptual y procesos propios de profesionalizaci&oacute;n que constituyen un nivel esencial en la conformaci&oacute;n y el desarrollo de cualquier disciplina.</p>     <p align="justify">Cabe se&ntilde;alar que la perspectiva que aqu&iacute; interesa se refiere m&aacute;s a la organizaci&oacute;n social e institucional de la ciencia que al contenido y los resultados acumulados en los largos procesos de construcci&oacute;n de teor&iacute;as. Desde esta perspectiva institucional, las disciplinas cient&iacute;ficas como formas de actividad (como cuesti&oacute;n de rutina, como pr&aacute;ctica acad&eacute;mica habitual que involucra costumbres, actitudes, reglas del juego formales e informales y, por supuesto, organizaciones institucionales) no se reducen a los resultados presentados por los cient&iacute;ficos, sino que incluyen todo un conjunto de procesos interdependientes cuyos principales niveles son:</p>     <p align="justify">a. La construcci&oacute;n de conocimientos (investigaci&oacute;n pura y aplicada, consultor&iacute;a etc.);</p>     <p align="justify">b. Su transmisi&oacute;n y reproducci&oacute;n (ense&ntilde;anza, pedagog&iacute;a, curr&iacute;culos, etc.);</p>     <p align="justify">c. El ejercicio de habilidades y destrezas apoyadas en ese conocimiento (profesionalizaci&oacute;n);</p>     <p align="justify">d. Su difusi&oacute;n hacia otras disciplinas y su aplicaci&oacute;n, aspectos que constituyen la utilidad social del conocimiento, que no se agota en la noci&oacute;n de investigaci&oacute;n aplicada.</p>     <p align="justify">Cuando la actividad cient&iacute;fica se concibe en esta perspectiva amplia, es obvio que la evaluaci&oacute;n del estado de las disciplinas sociales incluye el examen de la transmisi&oacute;n de conocimientos, el estado de la investigaci&oacute;n con respecto a sus contenidos y orientaciones tem&aacute;ticas, la organizaci&oacute;n institucional de la comunidad acad&eacute;mica, el ejercicio de la profesi&oacute;n y la consultar&iacute;a como una de las expresiones de la utilidad social de esos conocimientos.</p>     <p align="justify">A continuaci&oacute;n se intenta identificar los elementos m&aacute;s relevantes de cada una de las &aacute;reas que se acaban de se&ntilde;alar y los principales interrogantes que deben guiar la investigaci&oacute;n de cada uno de ellos; por lo dem&aacute;s, esta gu&iacute;a no pretende agotar los contenidos tem&aacute;ticos sino proponer orientaciones sustantivas para el desarrollo del an&aacute;lisis, y estimular aproximaciones interdisciplinarias y procesos de comunicaci&oacute;n permanente entre los cient&iacute;ficos de una disciplina y entre las diferentes disciplinas de las ciencias sociales.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b>LA ENSE&Ntilde;ANZA</b></p>     <p align="justify">La ense&ntilde;anza de una disciplina no se reduce al contenido del curr&iacute;culo sino que tambi&eacute;n debe incorporar una discusi&oacute;n de los problemas pedag&oacute;gicos y de los obst&aacute;culos epistemol&oacute;gicos particulares que surgen en la transmisi&oacute;n de conocimientos de cada disciplina.</p>     <p align="justify"><b>E<small>L CURR&Iacute;CULO</small></b></p>     <p align="justify">La organizaci&oacute;n curricular persigue diversos objetivos, no solamente la selecci&oacute;n, organizaci&oacute;n y transmisi&oacute;n del conocimiento disponible, sino tambi&eacute;n objetivos m&aacute;s generales relacionados con las destrezas y habilidades para el desempe&ntilde;o en el ejercicio profesional; ello plantea, por una parte, una tensi&oacute;n entre los objetivos institucionales (es decir, los objetivos de una instituci&oacute;n particular), la formaci&oacute;n profesional y la capacidad para desarrollar el curr&iacute;culo a trav&eacute;s de un cuerpo concreto de profesores con habilidades, calificaciones y conocimientos espec&iacute;ficos. Por otra parte, la tensi&oacute;n entre la organizaci&oacute;n del curr&iacute;culo y la utilizaci&oacute;n de textos que exponen ese conocimiento seg&uacute;n diversas orientaciones y escuelas de pensamiento.</p>     <p align="justify">Por otra parte, est&aacute; la cuesti&oacute;n de la interdisciplinariedad y la intersecci&oacute;n con otras disciplinas, <i>vis &agrave; vis</i>  la especializaci&oacute;n y el &eacute;nfasis en un n&uacute;cleo especializado como un problema curricular, a trav&eacute;s del cual converjan todos los esfuerzos de la formaci&oacute;n cient&iacute;fica de los estudiantes. La cuesti&oacute;n del alcance de la especializaci&oacute;n en el curr&iacute;culo no se puede plantear por fuera de una distinci&oacute;n b&aacute;sica entre la “ciencia de manual” (aludimos aqu&iacute; a la distinci&oacute;n de Ludwik Fleck 1906) es decir, al contenido m&iacute;nimo de la formaci&oacute;n en una disciplina y el inabarcable y disperso campo de la “ciencia de revista” que debate los problemas de frontera. Cuando se consideran los contenidos curriculares tampoco se puede hacer caso omiso del contexto social y regional en que se desenvuelve la ense&ntilde;anza y la formaci&oacute;n de determinada disciplina; as&iacute; como tampoco del perfil de la profesi&oacute;n que se define a partir de las consideraciones de demanda y oferta, en el contexto de la din&aacute;mica propia del mercado de trabajo de una determinada formaci&oacute;n social.</p>     <p align="justify"><b>L<small>OS OBST&Aacute;CULOS EPISTEMOL&Oacute;GICOS</small></b></p>     <p align="justify">Sin duda, las diferencias f&aacute;cilmente perceptibles entre las ciencias sociales y las ciencias naturales generan obst&aacute;culos epistemol&oacute;gicos de envergadura para la compresi&oacute;n de los conceptos y para el alcance de las teor&iacute;as en las ciencias sociales. Como se sabe, la noci&oacute;n de obst&aacute;culo epistemol&oacute;gico fue desarrollada por Gaston Bachelard (1975) y no se refiere a las dificultades externas de la asimilaci&oacute;n del conocimiento sino a los obst&aacute;culos internos debidos a la subjetividad y a la impronta de la cultura, que se manifiestan en el acto mismo de conocer y que se reflejan en obst&aacute;culos y confusiones para entender el conocimiento cient&iacute;fico.</p>     <p align="justify">En esencia, se trata de prestar atenci&oacute;n al significado del formato cultural e intelectual en que se inscribe el nuevo conocimiento, que permite que a veces se asimile bien, a veces encaje de manera inc&oacute;moda o incompleta o a veces “se resbale” y se olvide r&aacute;pidamente. En el caso de la econom&iacute;a, por ejemplo, confrontar la noci&oacute;n de ley o la noci&oacute;n de verificaci&oacute;n o causalidad en presencia del obst&aacute;culo de la “cultura experimental”, es decir, con aproximaciones similares a las de la f&iacute;sica, suscita dificultades que no s&oacute;lo no se resuelven con el recurso al “relativismo hist&oacute;rico” o al car&aacute;cter no experimental de las ciencias sociales, sino que constituyen uno de los mayores obst&aacute;culos para la asimilaci&oacute;n del alcance del conocimiento econ&oacute;mico de parte de los estudiantes.</p>     <p align="justify">Del mismo modo, los problemas de la matematizaci&oacute;n y de la cuantificaci&oacute;n en cada una de las ciencias sociales son aspectos que no se pueden resolver con enunciados simples como que la matem&aacute;tica es un lenguaje, sino que requieren consideraciones no s&oacute;lo sobre la naturaleza de ese lenguaje sino esfuerzos espec&iacute;ficos por superar el “anumerismo” de buena parte de los estudiantes de ciencias sociales.</p>     <p align="justify"><b>L<small>OS ASPECTOS PEDAG&Oacute;GICOS</small></b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Por supuesto cada una de las disciplinas comporta aspectos particulares de pedagog&iacute;a, as&iacute; como aspectos generales propios de toda transmisi&oacute;n de conocimiento, pero de lo que se trata esencialmente es de avivar el di&aacute;logo entre los pedagogos y los cient&iacute;ficos sociales en cada disciplina, teniendo como punto de partida la recopilaci&oacute;n de las experiencias en las distintas universidades, la identificaci&oacute;n precisa de los obst&aacute;culos y dificultades generales y regionales, las interferencias del proceso de comunicaci&oacute;n y la condiciones de &eacute;sta, las discrepancias e identidades del campo sem&aacute;ntico de la disciplina y adem&aacute;s, por supuesto, la identificaci&oacute;n de las condiciones de eficacia de la comunicaci&oacute;n y la transmisi&oacute;n de conocimientos incluidos los factores motivacionales. Un caso relevante, por ejemplo, es el de la ense&ntilde;anza de la matem&aacute;tica en todas las ciencias sociales, as&iacute; como la ense&ntilde;anza de la filosof&iacute;a, sobre lo cual sin duda ser&iacute;a muy &uacute;til un intercambio entre facultades para detectar problemas comunes, obst&aacute;culos comunes y experiencias para evaluar resultados espec&iacute;ficos.</p>     <p align="justify"><b>LA INVESTIGACI&Oacute;N</b></p>     <p align="justify">El punto central de la evaluaci&oacute;n de la investigaci&oacute;n en un enfoque institucional como el propuesto aqu&iacute;, se refiere por supuesto al an&aacute;lisis y funcionamiento interno de la comunidad de cient&iacute;ficos profesionales en las respectivas disciplinas. Se advertir&aacute; de antemano que aqu&iacute; se tiene como referencia solamente las relaciones entre los cient&iacute;ficos y no entre los cient&iacute;ficos y otros grupos. Para delimitar el an&aacute;lisis, por ahora tan solo nos referiremos “a la investigaci&oacute;n acad&eacute;mica” (es decir, la que tiene origen en la universidad) que comprende tanto la investigaci&oacute;n b&aacute;sica, la investigaci&oacute;n aplicada y desinteresada, como las actividades de consultar&iacute;a (entendiendo por tal la venta de servicios al cliente) que desarrollan los centros de investigaci&oacute;n universitarios.</p>     <p align="justify">El balance del estado de la investigaci&oacute;n de origen acad&eacute;mico comporta de una parte, algunos aspectos cuantitativos, es decir, tanto la identificaci&oacute;n de la masa critica de investigadores y su localizaci&oacute;n, como las tendencias tem&aacute;ticas y metodol&oacute;gicas que caracterizan la investigaci&oacute;n universitaria; ello sirve para identificar los patrones de investigaci&oacute;n de cada una de las universidades, la persistencia de las l&iacute;neas tem&aacute;ticas de los grupos de investigaci&oacute;n (o de los investigadores individualmente considerados) y sus resultados y por supuesto, las consideraciones pertinentes respecto de la utilidad social de las investigaciones universitarias tanto en funci&oacute;n de la demanda del mercado como en funci&oacute;n de la articulaci&oacute;n con programas de investigaci&oacute;n universitaria.</p>     <p align="justify"><b>E<small>L BALANCE CUANTITATIVO (CIENCIOMETR&Iacute;A)</small></b></p>     <p align="justify">Entre las &aacute;reas tem&aacute;ticas, debe identificar las tendencias, el crecimiento del n&uacute;mero de cient&iacute;ficos dedicados a estas &aacute;reas, la provisi&oacute;n de fondos para sufragar la investigaci&oacute;n, los factores internos a la comunidad acad&eacute;mica, y los factores externos (presiones sociales, pol&iacute;ticas o financieros) as&iacute; como identificar algunos indicadores cuantitativos del desarrollo de la ciencia tales como, el n&uacute;mero y frecuencia de las publicaciones, la productividad de los cient&iacute;ficos y de los centros universitarios, as&iacute; como las tendencias en funci&oacute;n de los apoyos log&iacute;sticos y de la disponibilidad de fondos para la investigaci&oacute;n.</p>     <p align="justify">Tambi&eacute;n se trata de investigar algunos aspectos del contenido de las investigaciones acad&eacute;micas expresadas, al menos por ahora, en las revistas universitarias y en publicaciones institucionales; no menos importante es abordar la cuesti&oacute;n de las estrategias institucionales para la formaci&oacute;n de investigadores; as&iacute; como, la eventual, existencia de planes de formaci&oacute;n sistem&aacute;tica de los mismos.</p>     <p align="justify">Finalmente, las consideraciones respecto de las variaciones en la productividad cient&iacute;fica, en la continuidad de los investigadores y en sus l&iacute;neas de investigaci&oacute;n en funci&oacute;n de algunas variables tales como la formaci&oacute;n, el reconocimiento, la remuneraci&oacute;n, los incentivos o la infraestructura.</p>     <p align="justify"><b>L<small>AS COMUNIDADES CIENT&Iacute;FICAS </small></b></p>     <p align="justify">Como ya se advirti&oacute;, el n&uacute;cleo de la institucionalizaci&oacute;n de la ciencia esta constituido por la comunidad cient&iacute;fica o su equivalente, la comunidad acad&eacute;mica, por cuanto los cient&iacute;ficos est&aacute;n en su gran mayor&iacute;a en la universidades. Como es sabido, cada comunidad cient&iacute;fica tiene sus propias caracter&iacute;sticas y peculiaridades que es necesario explorar en cada caso. Sin embargo, se puede decir que los principales elementos de una comunidad cient&iacute;fica est&aacute;n constituidos por: 1) un paradigma o un conjunto de paradigmas estrechamente relacionados y un programa de investigaci&oacute;n; 2) un colegio invisible; 3) unos canales de comunicaci&oacute;n cient&iacute;fica; 4) una jerarqu&iacute;a de autoridades que son instituciones, personas o publicaciones; de suerte que es necesario identificar m&iacute;nimamente la existencia de estos elementos para suscitar un debate sobre la existencia o no de comunidades cient&iacute;ficas en cada una de las disciplinas, las dificultades para la formaci&oacute;n de las mismas y las pol&iacute;ticas institucionales que pueden contribuir a fortalecerlas o a crearlas seg&uacute;n el caso.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b>L<small>OS CANALES DE COMUNICACI&Oacute;N </small></b></p>     <p align="justify">Resulta relevante, para efectos de la creaci&oacute;n o establecimiento de pol&iacute;ticas institucionales para el fortalecimiento de la comunidad acad&eacute;mica el tema de los canales de comunicaci&oacute;n entre cient&iacute;ficos; como se sabe, el examen de los canales de comunicaci&oacute;n tiene tres componentes principales, las funciones de la comunicaci&oacute;n cient&iacute;fica tanto para los cient&iacute;ficos como para la ciencia en general, los canales por los que fluyen las comunicaciones y los factores coyunturales que influyen en las relaciones entre esos canales y sus funciones; algunas de las funciones de la comunicaci&oacute;n cient&iacute;fica son: 1) dar respuesta a cuestiones concretas, 2) ayudar al cient&iacute;fico a mantenerse al corriente de la evoluci&oacute;n de su disciplina, 3) facilitarle la posibilidad de adquirir conocimiento relativo a un nuevo campo del saber, 4) informarle acerca de las tendencias m&aacute;s destacadas de su disciplina y hacerle ver el valor de su propia labor, 5) verificar la veracidad de la informaci&oacute;n mediante otros testimonios, 6) ofrecer nuevas perspectivas, ampliar el &aacute;mbito de inter&eacute;s y atenci&oacute;n del cient&iacute;fico 7) proporcionar respuestas criticas a sus propios trabajos.</p>     <p align="justify">En esa perspectiva, conviene hacer una evaluaci&oacute;n, lo m&aacute;s sistem&aacute;tica posible de la manera como los canales existentes en una determinada disciplina pueden estar estimulando o impidiendo, seg&uacute;n el caso, el normal desempe&ntilde;o de una comunidad cient&iacute;fica.</p>     <p align="justify"><b>L<small>A PROFESIONALIZACI&Oacute;N </small></b></p>     <p align="justify">Como se sabe, el estudio de las profesiones remite no solamente a la aplicaci&oacute;n pr&aacute;ctica de un conocimiento, sino que abarca elementos hist&oacute;ricos relacionados con la formaci&oacute;n de la disciplina y elementos sociol&oacute;gicos referidos tanto al contexto del ejercicio profesional como al prestigio e influencia de la disciplina en el conjunto de la sociedad.</p>     <p align="justify">Las dos caracter&iacute;sticas principales de las profesiones modernas son el monopolio sobre el cuerpo del conocimiento de car&aacute;cter formal susceptible de ser aplicado a la pr&aacute;ctica y el monopolio sobre un mercado de servicios profesionales; de hecho la pertenencia a una profesi&oacute;n se determina por una titulaci&oacute;n acad&eacute;mica o por la afiliaci&oacute;n a una asociaci&oacute;n o colegio profesional, el estudio de la monopolizaci&oacute;n es de importancia principalmente porque permite examinar el espacio de control del campo de un profesional a expensas de otros grupos ocupacionales, lo que remite por supuesto al estudio del mercado laboral para la profesi&oacute;n y a las condiciones de desempe&ntilde;o laboral de los titulados. As&iacute;, el examen de la profesionalizaci&oacute;n comporta principalmente las fases del aprendizaje formal e informal, las formas organizativas para la fase de la ense&ntilde;anza formal, el mercado profesional y los recursos finales (asociaciones etc.) del monopolio de la actividad.</p>     <p align="justify">Finalmente, es necesario conformar una opini&oacute;n en la respectiva disciplina (una opini&oacute;n pol&iacute;tica, econ&oacute;mica, social etc.) especializada a trav&eacute;s de los medios de opini&oacute;n, de las revistas acad&eacute;micas o gremiales, de los centros acad&eacute;micos o privados, porque ello constituye uno de los pilares del poder profesional no formal (asociaciones y colegios).</p>     <p align="justify"><b>LA CONSULTOR&Iacute;A</b></p>     <p align="justify">Es obvio que aqu&iacute; nos referimos a la consultar&iacute;a “privada”, que por su naturaleza se considera parte del ejercicio profesional, del servicio al cliente, y no de la investigaci&oacute;n acad&eacute;mica. En consecuencia, su discusi&oacute;n debe centrarse en el plano m&aacute;s general de la utilidad social del conocimiento cient&iacute;fico y no propiamente en el campo de la investigaci&oacute;n acad&eacute;mica. La asesor&iacute;a y la consultor&iacute;a resultan por cierto de criterios completamente distintos al quehacer cient&iacute;fico y al quehacer acad&eacute;mico; es necesario subrayar que la l&iacute;nea divisoria entre investigaci&oacute;n y consultar&iacute;a no se refiere al tema, ni siquiera al origen de los fondos que financian esas actividades, sino al origen de las preguntas que se han de resolver, es decir, qui&eacute;n define los problemas que constituyen el punto de referencia sobre el cual se demanda, a trav&eacute;s de la consultor&iacute;a, aplicar un conocimiento especializado.</p>     <p align="justify">Tomando en consideraci&oacute;n las diferencias entre la investigaci&oacute;n acad&eacute;mica y la consultor&iacute;a que se acaban de se&ntilde;alar, es posible plantear algunas preguntas; en primer lugar, la de las caracter&iacute;sticas del mercado que se debe atender con esos servicios, en segundo lugar, respecto de las habilidades y destrezas profesionales para atenderlo y, en tercer lugar, cu&aacute;les son las condiciones institucionales necesarias para un ejercicio profesional en este campo, lo que concierne principalmente a los criterios de evaluaci&oacute;n sobre la calidad de la misma, y la distribuci&oacute;n de la oferta y de la capacidad institucional en los distintos campos de la disciplina.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b>NOTA FINAL</b></p>     <p align="justify">Para cada disciplina y cada &aacute;mbito objeto de evaluaci&oacute;n, existe en el campo de las ciencias sociales en Colombia un buen n&uacute;mero de trabajos que se deber&iacute;an sistematizar. Por ejemplo, existen trabajos que se han venido realizando por Colciencias a lo largo de varios a&ntilde;os sobre el estado de la investigaci&oacute;n en cada una de las disciplinas, muchas discusiones de universidades espec&iacute;ficas sobre la naturaleza y el alcance de los curr&iacute;culos, algunos trabajos para la sociolog&iacute;a, y la econom&iacute;a y varios estudios sobre la profesionalizaci&oacute;n. Ser&iacute;a entonces conveniente hacer un breve balance del estado del arte en cada uno de los temas, con el fin de identificar los problemas resueltos, los problemas en los cuales se ha avanzado significativamente y aquellos en los que se debe incentivar mucho m&aacute;s la investigaci&oacute;n. En todo caso, debe advertirse que ese balance debe tener como trasfondo la necesidad de una comunicaci&oacute;n m&aacute;s abierta, m&aacute;s din&aacute;mica y m&aacute;s eficaz entre los diferentes practicantes de las ciencias sociales. De modo que se pueda constituir efectivamente un espacio de comunicaci&oacute;n en el interior de la comunidad acad&eacute;mica que pueda fortalecer el desarrollo de las ciencias sociales.</p> <hr align="JUSTIFY">     <p align="justify"><b>REFERENCIAS</b></p>     <p align="justify">1. Bachelard, G.  La formaci&oacute;n del esp&iacute;ritu cient&iacute;fico, Siglo XXI, M&eacute;xico, 1975.</p>     <p align="justify">2. Fleck, L. <i>La g&eacute;nesis y el desarrollo de un hecho cient&iacute;fico</i>, 1906, Alianza Editorial, Madrid, 1935.</p> </font>      ]]></body>
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