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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[A LA MEMORIA DE JESÚS ANTONIO BEJARANO: LA CUESTIÓN AGRARIA Y EL DESARROLLO]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">     <p align="center"><b>    <br>A LA MEMORIA DE JES&Uacute;S ANTONIO BEJARANO: LA CUESTI&Oacute;N AGRARIA Y EL DESARROLLO</b></p></font>     <p>    <br></p> <font face="Verdana" size="2">     <p align="center"><b>TO THE MEMORY OF JESUS ANTONIO BEJARANO: AGRARIAN ISSUES AND DEVELOPMENT</b></p>     <p>    <br>    <br></p>     <p><i>Gabriel Rosas Vega</i>*</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">* Consultor privado, <a href="mailto:rosgo12@hotmail.com">rosgo12@hotmail.com</a> Fecha de recepci&oacute;n: 16 de septiembre de 2002, fecha de aceptaci&oacute;n: 28 de febrero de 2003. Intervenci&oacute;n en la conferencia “Jes&uacute;s Antonio Bejarano y la pol&iacute;tica agraria”, en el tercer aniversario de su muerte, realizada en la Universidad Externado de Colombia el 16 de septiembre de 2002.</p> <hr>     <p align="justify"><b>    <br>INTRODUCCI&Oacute;N</b></p>     <p align="justify">Agradezco a Mauricio P&eacute;rez Salazar, decano de la Facultad de Econom&iacute;a de la Universidad Externado de Colombia, por su gentileza al invitarme a participar en el justo y merecido homenaje que la Universidad ha querido rendir a la memoria de Jes&uacute;s Antonio Bejarano.</p>     <p align="justify">No fui amigo cercano de “Chucho”, como afectuosamente se llamaba a ese ejemplar ciudadano sacrificado de manera absurda por las oscuras fuerzas que a toda costa quieren socavar las bases de la nacionalidad. Sin embargo, tuve la fortuna de mantener con &eacute;l una cordial relaci&oacute;n profesional que surgi&oacute; en el &aacute;mbito acad&eacute;mico y luego se fortaleci&oacute; por la circunstancia de haber ocupado yo el cargo de ministro de Agricultura cuando, con un grupo destacado de profesionales, culminaba los trabajos de lo que en su momento se conoci&oacute; como la Misi&oacute;n de Estudios Agropecuarios. Fue a m&iacute; a quien correspondi&oacute; asumir la vocer&iacute;a del Gobierno en la &uacute;ltima etapa de las labores y recibir el producto final.</p>     <p align="justify">Como quiera que &eacute;sta es una referencia afortunada de mis v&iacute;nculos con el recordado economista y un excelente compendio de buena parte de su pensamiento acerca del sector agr&iacute;cola, en este homenaje me referir&eacute; a ciertos aspectos del informe “El desarrollo agropecuario en Colombia”<a href="#1" name="n1"><sup>1</sup></a>, que constituy&oacute; la culminaci&oacute;n de la Misi&oacute;n de Estudios Agropecuarios –dirigida por Bejarano y Albert Berry–, lamentablemente frustrada en su aplicaci&oacute;n por la p&eacute;sima costumbre de los colombianos de darle muchas vueltas a las decisiones y no tomarlas a tiempo.</p>     <p align="justify">Los estudios de la Misi&oacute;n no tuvieron el impacto esperado sobre la econom&iacute;a agr&iacute;cola colombiana por dos razones muy claras: la inevitable presencia del s&iacute;ndrome del G&eacute;nesis, que consiste en suponer que quien estuvo antes es un incapaz y el que llega al poder es portador de toda la sabidur&iacute;a; y el cambio abrupto del modelo de desarrollo, que se evidencia en el incumplimiento de los preceptos que anunci&oacute; en su discurso de posesi&oacute;n el presidente C&eacute;sar Gaviria, acerca de que la pol&iacute;tica de apertura deb&iacute;a ser gradual y selectiva.</p>     <p align="justify">A la Misi&oacute;n le pas&oacute; lo mismo que a la Comisi&oacute;n de Racionalizaci&oacute;n del Gasto y las Finanzas P&uacute;blicas: pese a haber hecho un correcto diagn&oacute;stico de la situaci&oacute;n y a formular recomendaciones apropiadas, siete a&ntilde;os despu&eacute;s las cosas que se dijeron est&aacute;n en el mismo punto –o quiz&aacute;s peor– y todos nos preguntamos por qu&eacute; contin&uacute;an as&iacute;.</p>     <p align="justify">De los estudios realizados para la Misi&oacute;n, Bejarano subray&oacute; tres temas cruciales: el papel del sector agropecuario en el desarrollo econ&oacute;mico; la cuesti&oacute;n institucional, entendida como reglas de juego y no s&oacute;lo como organizaciones que gu&iacute;an y orientan una pol&iacute;tica; y la relaci&oacute;n entre la pol&iacute;tica sectorial y la pol&iacute;tica macroecon&oacute;mica.</p>     <p align="justify">La Misi&oacute;n concentr&oacute; sus inquietudes en algunos interrogantes b&aacute;sicos que permitieron orientar el an&aacute;lisis de los temas, jerarquizar su importancia y precisar el alcance de su exploraci&oacute;n. En particular, los estudios examinaron: las caracter&iacute;sticas de la estructura agraria y su evoluci&oacute;n durante las &uacute;ltimas tres d&eacute;cadas; los factores que determinaron el comportamiento de la oferta agr&iacute;cola; las dimensiones del desarrollo social en el &aacute;rea rural, sobre todo en lo que concierne a la pobreza, la distribuci&oacute;n del ingreso y sus relaciones con el empleo rural; los v&iacute;nculos intersectoriales, que comprenden el desarrollo agroindustrial, la seguridad alimentaria y las exportaciones; y las relaciones entre el comportamiento del sector y la pol&iacute;tica macroecon&oacute;mica, es decir, los efectos de las pol&iacute;ticas macroecon&oacute;micas sobre el desarrollo agropecuario, as&iacute; como los efectos de la actividad agropecuaria sobre el comportamiento de la econom&iacute;a y la estabilidad macroecon&oacute;mica.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">En otro &aacute;mbito, se hizo especial &eacute;nfasis en el marco institucional del sector, es decir, en el an&aacute;lisis de la estructura y del proceso de toma de decisiones del Ministerio de Agricultura y las entidades adscritas; en la capacidad de coordinaci&oacute;n interinstitucional, regional e intersectorial y, principalmente, en las decisiones de pol&iacute;tica macroecon&oacute;mica.</p>     <p align="justify">Un componente importante de la estructura institucional es la econom&iacute;a pol&iacute;tica del desarrollo agropecuario, es decir, la influencia de las organizaciones gremiales, las organizaciones campesinas y los partidos pol&iacute;ticos en la orientaci&oacute;n de las estrategias para el sector y en la ejecuci&oacute;n de las decisiones de pol&iacute;tica. En definitiva, un conocimiento m&aacute;s preciso de la estructura agraria, del comportamiento de la producci&oacute;n, de sus determinantes sectoriales y extrasectoriales, y del marco de decisiones de las pol&iacute;ticas, constituyeron la base para definir estrategias para el futuro.</p>     <p align="justify">Adem&aacute;s, la Misi&oacute;n hizo un esfuerzo por elaborar un marco de an&aacute;lisis del sector agropecuario, subrayando su capacidad para contribuir a los objetivos generales del desarrollo: el crecimiento, la estabilidad, la generaci&oacute;n de empleo y la mejor distribuci&oacute;n del ingreso en la econom&iacute;a. De hecho, se suele hacer &eacute;nfasis en las “funciones cl&aacute;sicas” del sector: el abastecimiento interno de alimentos y de materias primas, la transferencia de ahorro para financiar el desarrollo y su contribuci&oacute;n a la generaci&oacute;n de divisas, perspectiva que conduce a considerar la actividad agropecuaria como una actividad cuya funci&oacute;n es la de proveer excedentes para el resto de la econom&iacute;a<a href="#2" name="n2"><sup>2</sup></a>.</p>     <p align="justify"><b>LA AGRICULTURA Y EL DESARROLLO ECON&Oacute;MICO</b></p>     <p align="justify">En la d&eacute;cada de los 90 se demostr&oacute; que no puede haber desarrollo econ&oacute;mico y condiciones apropiadas para la estabilidad institucional sin una actividad rural y un sistema agropecuario que funcione. &Eacute;sa es una verdad clar&iacute;sima: el sector agropecuario no puede ser una actividad residual cuya &uacute;nica funci&oacute;n sea proveer insumos, generar empleo, suministrar alimentos o generar excedentes de producci&oacute;n para exportar y obtener divisas.</p>     <p align="justify">El sector agropecuario, o en general el &aacute;mbito rural –todo lo que encierra el desarrollo de las zonas que no necesariamente despliegan actividades agropecuarias– hace parte de un tejido social y de un tejido econ&oacute;mico m&aacute;s din&aacute;micos e intensos de los que define la funci&oacute;n cl&aacute;sica del desarrollo del sector agropecuario. Tiene que ver con la conservaci&oacute;n del medio ambiente y con factores pol&iacute;ticos como la ocupaci&oacute;n del espacio nacional, en el que los campesinos y los habitantes de las zonas rurales ejercen la soberan&iacute;a nacional. Esto revela que lo rural y el desarrollo agropecuario van mucho m&aacute;s all&aacute; de la comprensi&oacute;n y la realidad econ&oacute;mica. Tenemos que aceptar que la pol&iacute;tica rural debe ser una combinaci&oacute;n entre pol&iacute;tica social, pol&iacute;tica de desarrollo econ&oacute;mico y pol&iacute;tica de manejo del medio ambiente.</p>     <p align="justify">Un concepto importante, que no estaba en boga cuando se escribi&oacute; el documento de la Misi&oacute;n, es el de la multifuncionalidad del sector agropecuario. Consiste en darle a nuestro enfoque de las actividades asociadas con el campo un encuadre diferente, para no verlo como un simple proveedor o generador de factores b&aacute;sicos. Por eso, “Chucho” hablaba de generaci&oacute;n de empleo y de distribuci&oacute;n del ingreso en t&eacute;rminos de sostenibilidad, calidad y eficiencia.</p>     <p align="justify"><b>LA POL&Iacute;TICA SECTORIAL Y LA POL&Iacute;TICA MACROECON&Oacute;MICA</b></p>     <p align="justify">Un tema importante es el de la coherencia y la articulaci&oacute;n entre las pol&iacute;ticas sectoriales y la pol&iacute;tica macroecon&oacute;mica. Se nos dijo que no era necesario tener pol&iacute;tica sectorial activa porque era suficiente una pol&iacute;tica macroecon&oacute;mica s&oacute;lida que alimentara y definiera todas las relaciones intersectoriales. Siempre cuestionamos esa idea, pero en esas &eacute;pocas era una osad&iacute;a hablar contra <i>la sapiencia suma de los dioses soberanos</i>, pues en ellos reposaba la facultad de redimir al mundo.</p>     <p align="justify">El peor mal que se le hizo a la pol&iacute;tica agropecuaria fue la absurda pol&iacute;tica macroecon&oacute;mica desarrollada a comienzos de los 90, en particular la relacionada con la tasa de cambio. Sin una tasa de cambio favorable no es posible tener un buen comportamiento econ&oacute;mico ni ning&uacute;n tipo de relaci&oacute;n estable para el desarrollo; lo que se consigue es simplemente una anarqu&iacute;a al servicio de una mala causa. Lo que se hizo dej&oacute; en claro que si la tasa de cambio discrimina contra el sector agropecuario, &eacute;ste tiende a desaparecer.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Gran parte de la responsabilidad del fracaso se atribuye a la apertura, y esto puede ser cierto si uno se atiene a su forma inconsulta y apresurada; pero pienso que no se pueden disimular los errores de pol&iacute;tica <i>buscando el</i><i>ahogado aguas arriba</i>. El problema de la tasa de cambio fue uno de los errores garrafales de la pol&iacute;tica macroecon&oacute;mica, igual que la aceleraci&oacute;n inusitada del gasto p&uacute;blico que en 1991 adquiri&oacute; una velocidad espectacular, no s&oacute;lo por las decisiones de la Asamblea Nacional Constituyente de la &eacute;poca, sino debido a las acciones de pol&iacute;tica que tuvieron que ver, entre otras cosas, con la baja abrupta de los aranceles, con la apertura de la cuenta de capitales y con una serie de reformas que siendo importantes y necesarias, produjeron fuerte impacto en la econom&iacute;a. Tal es el caso de la Ley 50. En s&iacute;, fue la mezcla de tantos ingredientes lo que llev&oacute; a la crisis en la cual nos debatimos.</p>     <p align="justify">Cuando se abre la cuenta de capitales y se pasa de una deuda externa privada de 2.200 millones de d&oacute;lares a una de 14.000 en el breve lapso de 5 a&ntilde;os, uno se pregunta si una econom&iacute;a como la colombiana podr&iacute;a resistirlo. Adem&aacute;s, &iquest;qu&eacute; pas&oacute; con esa plata? Muy sencillo: el dinero se destin&oacute; a incrementar el consumo en forma desproporcionada, a un ritmo de 12% en t&eacute;rminos reales, mientras que la oferta, es decir el PIB, crec&iacute;a al 5%. La brecha entre el aumento de la demanda (12%) y el de la oferta (5%), producto tambi&eacute;n del incremento desbordado del cr&eacute;dito bancario (56%), fue desastrosa para la econom&iacute;a, y se present&oacute; lo que los economistas llaman una “burbuja financiera”.</p>     <p align="justify">Es evidente que no se puede atribuir la responsabilidad a quien no la tiene, y aunque la apertura fue acelerada y hacia adentro, el manejo de la tasa de cambio y las medidas de pol&iacute;tica econ&oacute;mica que se tomaron en esa &eacute;poca tuvieron mayor influencia en el desastre agropecuario y econ&oacute;mico del pa&iacute;s.</p>     <p align="justify">No podemos seguir cometiendo los mismos errores de siempre; por eso debemos propugnar por una pol&iacute;tica econ&oacute;mica sana, cuidadosa, que tenga en cuenta la tasa de cambio, el ajuste riguroso de las finanzas p&uacute;blicas y el manejo de todos los factores que concurren a la formaci&oacute;n de la pol&iacute;tica macroecon&oacute;mica, sin dejar de lado la pol&iacute;tica sectorial. Se debe manejar una interrelaci&oacute;n cuidadosa, tal como lo planteaba “Chucho”, entre la pol&iacute;tica macro y la pol&iacute;tica sectorial: una pol&iacute;tica sectorial activa y una pol&iacute;tica macroecon&oacute;mica equilibrada.</p>     <p align="justify"><b></b><b>LAS INSTITUCIONES Y EL SECTOR AGROPECUARIO</b></p>     <p align="justify">El aspecto institucional, vuelvo a insistir, no s&oacute;lo las organizaciones sino las reglas del juego, tuvo graves e importantes consecuencias en el desarrollo de la pol&iacute;tica del sector agropecuario. En el momento en que el pa&iacute;s se someti&oacute; al cambio abrupto del modelo de desarrollo, se perdi&oacute; la confianza en las instituciones y, en forma secuencial y absurda, se atent&oacute; contra la seguridad y el manejo justo de las relaciones entre agentes econ&oacute;micos. En este sentido, mientras la Corte Constitucional y algunos jueces emitan fallos en los que se dictan medidas econ&oacute;micas, se van a presentar dificultades para entender c&oacute;mo funcionan las cosas, porque sencillamente se est&aacute; sometiendo la sociedad a muchos actores e instancias de decisi&oacute;n jur&iacute;dica.</p>     <p align="justify">&iquest;Qu&eacute; inversionista se atreve a poner un peso en el sector rural si es un sector de riesgo, con reglas de juego no garantizadas y sin seguridad jur&iacute;dica en materia de inversi&oacute;n y de manejo institucional? Hago &eacute;nfasis en esto porque no debemos olvidar que la cuesti&oacute;n pol&iacute;tica, en el mejor sentido de la palabra, es fundamental para el funcionamiento del conglomerado social.</p>     <p align="justify">Otro tema que me parece importante destacar es el papel que cumplen las organizaciones en el manejo de la pol&iacute;tica agropecuaria y la pol&iacute;tica econ&oacute;mica. En un pa&iacute;s con ministerios de primera, de segunda y aun de tercera categor&iacute;a, donde, desde luego, el ministro de Hacienda es el due&ntilde;o de la situaci&oacute;n, el de Educaci&oacute;n figura en la trastienda y el de Agricultura es subalterno de otras dependencias, las cosas no pueden operar en forma adecuada.</p>     <p align="justify">Creo que las organizaciones son claves para el manejo y el desarrollo del sector rural; por eso hay que insistir en una buena combinaci&oacute;n entre mercado y Estado: tanto mercado cuanto sea posible y tanto Estado cuanto sea necesario.</p>     <p align="justify">El sector privado se debe preocupar por la gesti&oacute;n del sector rural y no por la forma de sacar el mayor dividendo al presupuesto nacional o ventajas a una pol&iacute;tica cuasifiscal o parafiscal. Mientras los gremios ejerzan influencia en el ministerio del ramo o en el Congreso con este &uacute;nico objetivo, no tendremos una pol&iacute;tica sana; &eacute;sta es una ense&ntilde;anza que deben asimilar quienes manejan la pol&iacute;tica econ&oacute;mica.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">No estoy en contra de la representaci&oacute;n gremial ni de la organizaci&oacute;n de los productores. Pienso que con una pol&iacute;tica macroecon&oacute;mica coherente y una pol&iacute;tica sectorial activa bien dise&ntilde;ada se pueden ahorrar varios problemas de representaci&oacute;n gremial. En la medida en que la pol&iacute;tica sea m&aacute;s oscura, enredada y llena de par&aacute;grafos y art&iacute;culos, hay una justificaci&oacute;n v&aacute;lida para tener una gesti&oacute;n gremial muy intensa. Frente a esta circunstancia, es necesario insistir en una estructura organizacional viable para las pol&iacute;ticas sectoriales acorde con la visi&oacute;n de desarrollo econ&oacute;mico y conservaci&oacute;n del medio ambiente en las que el sector agropecuario participa.</p>     <p align="justify">Como economista, profesor, investigador y funcionario, Bejarano plasm&oacute; estos mensajes en sus trabajos e intervenciones. Record&eacute;moslo teniendo en cuenta sus ense&ntilde;anzas y su ejemplo de vida.</p>     <p align="justify">    <br>   <b>NOTAS AL PIE</b></p>     <p align="justify"><a href="#n1" name="1">1</a>. Misi&oacute;n de estudios del sector agropecuario, 1990, Bogot&aacute;, Editorial Presencia.</p>     <p align="justify"><a href="#n2" name="2">2</a>. Presentaci&oacute;n del documento <i>El desarrollo agropecuario en Colombia</i>.</p> </font>      ]]></body>
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