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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[NASH Y VON NEUMANN: MUNDOS POSIBLES Y JUEGOS DE LENGUAJE]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Universidad del Valle Departamento de Economía ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Using language game notions and the equivalence between games, this document studies John Nash&rsquo;s decision of not playing the coalitional game proposed by John von Neumann. The key point is that Nash suggested hypothetical worlds that are incompatible with the kind proposed by von Neumann. And, at the root of this difference, lies their different notions of rationality.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">     <p align="center">    <br><b>NASH Y VON NEUMANN: MUNDOS POSIBLES Y JUEGOS DE LENGUAJE</b></p></font>     <p>    <br></p> <font face="Verdana" size="2">     <p align="center"><b>NASH AND VON NEUMANN: POSSIBLE WORLDS AND LANGUAGE GAMES</b></p>     <p>    <br>    <br></p>     <p><i>Boris Salazar</i>*</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">* Profesor del Departamento de Econom&iacute;a de la Universidad del Valle. Agradezco los valiosos comentarios de Mar&iacute;a del Pilar Castillo, Andr&eacute;s Alfonso Cendales y de un evaluador an&oacute;nimo. Fecha de recepci&oacute;n: 17 de diciembre de 2002, fecha de aceptaci&oacute;n: 18 de julio de 2003. </p> <hr>     <p align="justify"><b>RESUMEN</b></p>     <p align="justify">[Palabras clave: l&oacute;gica modal, mundos posibles, racionalidad, juegos de lenguaje, juegos cooperativos, juegos no cooperativos; JEL: C70, C71, C72, C79]</p>     <p align="justify">Este ensayo emplea las nociones de juego de lenguaje y de equivalencia entre juegos para examinar la decisi&oacute;n de John Nash de no jugar el juego coalicional que propuso John von Neumann. El argumento central es que Nash concibi&oacute; una clase de mundos posibles incompatible con la de von Neumann, y que en el origen de esa divergencia estar&iacute;an sus distintas nociones de racionalidad.</p>     <p align="justify"><b>ABSTRACT</b></p>     <p align="justify">[Key Words: modal logic, possible worlds, rationality, language games, cooperative games, non-cooperative games; JEL: C70, C71, C72, C79]</p>     <p align="justify">Using language game notions and the equivalence between games, this document studies John Nash&rsquo;s decision of not playing the coalitional game proposed by John von Neumann. The key point is that Nash suggested hypothetical worlds that are incompatible with the kind proposed by von Neumann. And, at the root of this difference, lies their different notions of rationality. </p> <hr>    <p align="justify"><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></p>     <p align="justify">Los hechos no est&aacute;n en disputa: en el oto&ntilde;o de 1948, John F. Nash, un joven matem&aacute;tico de Virginia, arrib&oacute; a Princeton con una carta de presentaci&oacute;n que conten&iacute;a una sola l&iacute;nea: &ldquo;este tipo es un genio&rdquo;. La presentaci&oacute;n fue suficiente para entrar al lugar en que habr&iacute;a de pasar el resto de su vida. En ese momento, Princeton era el centro del universo cient&iacute;fico y John von Neumann, la estrella m&aacute;s brillante de su firmamento matem&aacute;tico (Nasar, 1998), acababa de publicar, con Oskar Morgenstern, la segunda edici&oacute;n de su libro pionero en teor&iacute;a de juegos, <i>Theory of Games and Economic Behavior</i> (1947). El nuevo campo era perfecto para un joven matem&aacute;tico con ambiciones: casi todo estaba por hacer.</p>     <p align="justify"> Para garantizar una carrera brillante s&oacute;lo bastaba elegir uno de los muchos problemas que a&uacute;n estaban sin resolver o formular nuevos teoremas a partir de los fundamentos propuestos por von Neumann. Pero Nash quer&iacute;a m&aacute;s. Quer&iacute;a construir su propio juego. Nadie lo ha dicho mejor que &eacute;l mismo:</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>    <p align="justify">estaba jugando un juego no cooperativo en relaci&oacute;n con von Neumann en lugar de, simplemente, unirme a su coalici&oacute;n. Y, por supuesto, para &eacute;l era natural, en t&eacute;rminos sicol&oacute;gicos, no estar feliz del todo con un enfoque te&oacute;rico rival (Nasar, 1998, 94). </p> </blockquote>     <p align="justify">Desde la perspectiva de los juegos de lenguaje<sup><a name="n1"></a><a href="#1">1</a></sup>, este art&iacute;culo analiza las implicaciones de la decisi&oacute;n de Nash de jugar un juego no cooperativo con respecto a la estrategia te&oacute;rica de von Neumann. Primero supone que la teor&iacute;a de Nash jug&oacute; el papel de contendiente frente a la teor&iacute;a de von Neumann. Esa hip&oacute;tesis, sin embargo, se desecha y en su lugar se intenta demostrar que, desde un comienzo, Nash fue m&aacute;s all&aacute; de plantear una teor&iacute;a que compitiera con la de von Neumann en su terreno: lo que hizo, en realidad, fue idear un nuevo juego de lenguaje que desafiaba, en el dominio de la teor&iacute;a de juegos, la generalidad de la soluci&oacute;n expuesta por von Neumann. Usando el lenguaje de los juegos cooperativos se podr&iacute;a decir que para Nash jugar el juego de von Neumann ten&iacute;a el valor negativo de no jugar su propio juego. Nash no pod&iacute;a establecer en ese momento cu&aacute;l era el valor de jugar su propio. En cambio, s&iacute; pod&iacute;a apreciar el valor negativo de jugar el juego que von Neumann propon&iacute;a: si lo hac&iacute;a, dejaba escapar la oportunidad de jugar su propio juego. Un juego que, por supuesto, consideraba superior a todos los dem&aacute;s juegos ideados hasta ese momento. Una conjetura recorre todo el art&iacute;culo: en el centro de la divergencia entre Nash y von Neumann estaba la noci&oacute;n de racionalidad que empleaban ambos autores. Se intenta demostrar que esas dos nociones pertenecen a celdas distintas de la partici&oacute;n <i>racionalidad</i> del conjunto de soluciones para juegos de n &gt; 2 personas.</p>     <p align="justify"><b>RACIONALIDAD</b></p>     <p align="justify">&iquest;Por qu&eacute; las nociones de racionalidad que emplearon habr&iacute;an de explicar la divergencia de sus conceptos de soluci&oacute;n para juegos de n &gt; 2 personas? &iquest;No se podr&iacute;a explicar por razones m&aacute;s precisas y mejor establecidas: sus estilos matem&aacute;ticos, el arribo de Nash a Princeton cuando la teor&iacute;a de von Neumann era el &uacute;nico juego que se pod&iacute;a jugar, la diversidad de or&iacute;genes? Todas estas razones pueden contribuir, sin duda, a explicar la divergencia de los caminos que eligieron, y quiz&aacute; sean decisivas para reconstruir la trama hist&oacute;rica de la relaci&oacute;n entre ambos creadores. Pero tienen una caracter&iacute;stica com&uacute;n que las sit&uacute;a por fuera del alcance de este art&iacute;culo: son elementos externos a la teor&iacute;a cuyo avance intento reconstruir.</p>     <p align="justify"> Desde dentro de la teor&iacute;a de juegos y de la teor&iacute;a econ&oacute;mica de la &eacute;poca no es dif&iacute;cil descartar otras razones posibles. El uso de la evidencia emp&iacute;rica disponible, por ejemplo, no pod&iacute;a ser relevante, dada su escasez y la poca credibilidad de que gozaba, en ese momento, el tipo de problema que abordaron y el programa expl&iacute;cito de investigaci&oacute;n que iniciaron<a name="n2"></a><sup><a href="#2">2</a></sup>. Tampoco su formaci&oacute;n en teor&iacute;a econ&oacute;mica. Ambos eran matem&aacute;ticos por formaci&oacute;n, y si bien von Neumann no fue ajeno a los desarrollos de la teor&iacute;a econ&oacute;mica en la Europa anterior a la Segunda Guerra, y cont&oacute; con la colaboraci&oacute;n decisiva del economista austr&iacute;aco Oskar Morgenstern, la influencia de este &uacute;ltimo, y de sus contactos previos con la econom&iacute;a te&oacute;rica, s&oacute;lo se detecta en el esp&iacute;ritu cr&iacute;tico de su libro y no en sus resultados matem&aacute;ticos. Nash s&oacute;lo recibi&oacute; un curso de comercio internacional, como estudiante de pregrado en el Carnegie Institute of Technology, y cuando lleg&oacute; a Princeton a&uacute;n no hab&iacute;a le&iacute;do el libro de von Neumann y Morgenstern. Para ambos, el contacto con la teor&iacute;a econ&oacute;mica hab&iacute;a sido pasajero<a name="n3"></a><sup><a href="#3">3</a></sup>. Para ninguno de ellos era el centro de sus actividades creativas, aunque von Neumann aspir&oacute; a ponerla al d&iacute;a en t&eacute;rminos cient&iacute;ficos, y Nash, aun hoy, dedica alg&uacute;n tiempo de su quehacer cient&iacute;fico a ciertos problemas de la teor&iacute;a de juegos cooperativos.</p>     <p align="justify"> Sin embargo, descartar razones alternativas no es suficiente para establecer el papel de la racionalidad en su divergencia te&oacute;rica. El argumento fundamental debe estar en la teor&iacute;a misma y en las circunstancias en que surgi&oacute; a mediados del siglo anterior. Nash y von Neumann concurr&iacute;an en un punto fundamental: la teor&iacute;a econ&oacute;mica de la &eacute;poca, as&iacute; como la naciente teor&iacute;a de juegos, se basaban en el comportamiento racional de los individuos. Ninguno de ellos se ocup&oacute; de la racionalidad en forma espec&iacute;fica, pero ambos sab&iacute;an que la interacci&oacute;n estrat&eacute;gica entre agentes exig&iacute;a resolver un nuevo tipo de problema: &iquest;la noci&oacute;n convencional de racionalidad se pod&iacute;a mantener, con todas sus implicaciones heur&iacute;sticas y predictivas, en condiciones de interacci&oacute;n estrat&eacute;gica? Recordemos que la noci&oacute;n convencional sosten&iacute;a que los individuos eran racionales si sus acciones se pod&iacute;an interpretar como resultado de la maximizaci&oacute;n de una funci&oacute;n de utilidad o de ganancia. En el cap&iacute;tulo 2 de su libro, von Neumann y Morgenstern (VNM de ahora en adelante) suponen, igual que la teor&iacute;a de la &eacute;poca, que los individuos racionales, como consumidores o productores, desean obtener un m&aacute;ximo de utilidad o de ganancias.</p>     <p align="justify"> En un mundo similar al de Robinson Crusoe, la racionalidad se pod&iacute;a identificar con la soluci&oacute;n de alg&uacute;n problema de maximizaci&oacute;n., En su isla, Robinson es racional si usa el algoritmo apropiado para resolver el problema de maximizaci&oacute;n correspondiente a cada situaci&oacute;n. La complejidad del problema (la cantidad de variables que deb&iacute;a tener en cuenta un individuo para encontrar la acci&oacute;n &oacute;ptima) pod&iacute;a variar, pero la heur&iacute;stica b&aacute;sica era la misma. Al abandonar el mundo de Robinson, &iquest;se pod&iacute;a mantener la misma relaci&oacute;n, uno a uno, entre racionalidad y maximizaci&oacute;n? En juegos de suma cero de dos jugadores, la respuesta positiva tom&oacute; la forma del teorema del minimax de von Neumann. En esa clase de juegos, como plantean Myerson (1999, 1072) y Crawford (2000, 2), y ha sido establecido en general, el teorema del minimax de von Neumann es equivalente, en t&eacute;rminos l&oacute;gicos, a la existencia del equilibrio de Nash.</p>     <p align="justify"> Pero la equivalencia, impl&iacute;cita en esa respuesta, entre maximizaci&oacute;n y soluci&oacute;n de un juego de suma cero de dos jugadores, no se pod&iacute;a extender a situaciones en las que el n&uacute;mero de jugadores pasaba de 2 y el juego dejaba de ser de suma cero. La respuesta negativa de vNM alej&oacute; su enfoque de la tradici&oacute;n de la &eacute;poca y del camino que, por otros motivos, tomar&iacute;a Nash. Myerson sintetiza as&iacute; la imposibilidad de extender el teorema del minimax m&aacute;s all&aacute; de la clase de juegos de n = 2:</p>     <blockquote>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Pero von Neumann formul&oacute; el teorema del minimax como una igualdad entre los valores que cada jugador puede garantizar para s&iacute; mismo, sin importar lo que haga su oponente, y no como optimalidad mutua entre pares particulares de estrategias. Formulado como una igualdad entre valores garantizados de minimax, <i>el teorema no se pod&iacute;a extender m&aacute;s all&aacute; del caso de juegos de suma cero de dos personas</i>&rdquo; (Myerson, 1999, &eacute;nfasis m&iacute;o).</p> </blockquote>     <p align="justify">La argumentaci&oacute;n de vNM procede en varios pasos. Primero establecieron, para juegos de n &gt; 2, la ausencia de una relaci&oacute;n, uno a uno, entre el problema planteado y el procedimiento matem&aacute;tico de maximizaci&oacute;n que empleaba la teor&iacute;a convencional. La clave est&aacute; en la relaci&oacute;n entre la soluci&oacute;n propuesta por la teor&iacute;a y el problema que los individuos deb&iacute;an resolver. La noci&oacute;n convencional ten&iacute;a una implicaci&oacute;n muy fuerte: para cualquier n, la conducta de un individuo era racional si buscaba y usaba el algoritmo de maximizaci&oacute;n adecuado para el problema que deb&iacute;a resolver. Pero, preguntan vNM: en esta nueva situaci&oacute;n, cuando el n&uacute;mero de individuos deja de ser 2, &iquest;los individuos resuelven el mismo tipo de problema? &iquest;Es posible establecer que s&oacute;lo les basta aplicar el mismo procedimiento de n = 2 para ser racionales?<sup><a name="n4"></a><a href="#4">4</a></sup> La respuesta es negativa en ambos casos: los individuos no resuelven el mismo tipo de problema ni basta aplicar el procedimiento correspondiente a n = 2. Si se tratara de un problema de maximizaci&oacute;n individual, &iquest;c&oacute;mo podr&iacute;a resolverlo cada individuo sin entrar en conflicto con los procesos de maximizaci&oacute;n que realizan los dem&aacute;s? vNM describen as&iacute; la falta de correspondencia entre el nuevo problema de racionalidad y la soluci&oacute;n convencional:</p>     <blockquote>    <p align="justify">Cada participante intenta maximizar una funci&oacute;n (su &ldquo;resultado&rdquo;, [...]), de la cual &eacute;l no controla todas las variables. Este no es, por supuesto, un problema de maximizaci&oacute;n, sino una peculiar y desconcertante mezcla de varios problemas de m&aacute;ximo en conflicto. Cada participante es guiado por un principio distinto y ninguno determina todas las variables que afectan sus intereses (von Neumann y Morgenstern, 1947, 11). </p> </blockquote>     <p align="justify">El segundo paso fue establecer la inexistencia, en las matem&aacute;ticas que usaba la teor&iacute;a econ&oacute;mica de la &eacute;poca, de una soluci&oacute;n expl&iacute;cita para el problema planteado:</p>     <blockquote>    <p align="justify">Este tipo de problema no es tratado, en ninguna parte, por las matem&aacute;ticas cl&aacute;sicas. Aun a riesgo de ser pedantes hacemos &eacute;nfasis en que este no es un problema de m&aacute;ximo condicional, ni de c&aacute;lculo de variaciones, ni de an&aacute;lisis funcional, etc. Aparece, con toda claridad, aun en las situaciones m&aacute;s elementales, por ejemplo, cuando todas las variables s&oacute;lo pueden asumir un n&uacute;mero finito de valores (ib&iacute;d.).</p> </blockquote>     <p align="justify">&iquest;Por qu&eacute; no se podr&iacute;a generalizar la soluci&oacute;n de juegos de n = 2 a juegos de n &gt; 2? Hay una raz&oacute;n b&aacute;sica: de acuerdo con vNM, en las matem&aacute;ticas que empleaban los economistas te&oacute;ricos de la &eacute;poca no exist&iacute;a una soluci&oacute;n matem&aacute;tica expl&iacute;cita para el tipo de problema que aparece cuando el n&uacute;mero de jugadores es mayor que 2. La hip&oacute;tesis de racionalidad como maximizaci&oacute;n de la utilidad esperada de los jugadores no es sostenible cuando ning&uacute;n jugador individual tiene control sobre todas las variables que afectan su procedimiento de maximizaci&oacute;n, y los resultados de sus acciones dependen de las acciones de maximizaci&oacute;n de los otros jugadores.</p>     <p align="justify"> vNM son muy cuidadosos cuando examinan los efectos decisivos del n&uacute;mero de jugadores sobre el problema del comportamiento racional. Primero establecen que a cada jugador i est&aacute; asociado un conjunto de variables al que denominan conjunto parcial de variables. Cada conjunto parcial tiene un n&uacute;mero definido de elementos. El conjunto de los conjuntos parciales de todos los jugadores es el conjunto total. La conclusi&oacute;n inevitable es que:</p>     <blockquote>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Por lo tanto, el n&uacute;mero total de variables est&aacute; determinado primero por el n&uacute;mero de participantes, por ejemplo, los conjuntos parciales, y segundo por el n&uacute;mero de variables en cada conjunto parcial (ib&iacute;d., 12).</p> </blockquote>     <p align="justify">&iquest;Qu&eacute; complicaciones introduce el cambio de n en la racionalidad de los individuos? La primera, t&eacute;cnica y menor, es que un incremento del n&uacute;mero de variables de cada conjunto parcial puede hacer m&aacute;s dif&iacute;cil resolver el problema de maximizaci&oacute;n correspondiente. Es el caso cl&aacute;sico de Crusoe cuando enfrenta un mayor n&uacute;mero de variables para resolver su problema de maximizaci&oacute;n individual. La segunda, y m&aacute;s importante, es que el incremento en el conjunto de todos los conjuntos parciales es equivalente a un incremento de n, el n&uacute;mero de jugadores, y a un incremento consecuente en la complejidad del problema que deben resolver. &iquest;Qu&eacute; quiere decir complejidad en este contexto? vNM no la definen en forma expl&iacute;cita. Se limitan a dar un ejemplo de incremento de la complejidad en t&eacute;rminos del n&uacute;mero de bienes y servicios intercambiados y de los procesos de producci&oacute;n. Unas l&iacute;neas antes, sin embargo, exponen el giro heur&iacute;stico impuesto por el incremento del n&uacute;mero de participantes:</p>     <blockquote>    <p align="justify">Si, por otra parte, el n&uacute;mero de participantes -por ejemplo, de los conjuntos parciales de variables- se incrementa, ocurre algo de naturaleza muy diferente. Para usar una terminolog&iacute;a que resultar&aacute; significativa, la de los juegos, esto equivale a un incremento del n&uacute;mero de jugadores en el juego. Sin embargo, para tomar el m&aacute;s simple de los casos, un juego de tres personas es esencialmente distinto de uno de dos personas, y un juego de cuatro de uno de tres personas, etc. Las complicaciones combinatorias del problema -que no es, como vimos, un problema de m&aacute;ximo en absoluto- se incrementan tremendamente con cada incremento del n&uacute;mero de jugadores -como nuestra discusi&oacute;n subsiguiente lo mostrar&aacute; ampliamente&ndash; (ib&iacute;d., 13).</p> </blockquote>     <p align="justify">El t&eacute;rmino &ldquo;sin embargo&rdquo;, que da inicio a la segunda oraci&oacute;n, alude al incremento de la complejidad del problema, ocasionado por un aumento del n&uacute;mero de jugadores. El punto es que el incremento de la complejidad obedece al incremento del n&uacute;mero de variables bajo control de otros jugadores que cada uno debe tener en cuenta para tomar sus decisiones. Desde el punto de vista de la interacci&oacute;n estrat&eacute;gica esto se podr&iacute;a interpretar como el incremento del n&uacute;mero de interacciones que los individuos deben considerar para elegir las acciones apropiadas en cada situaci&oacute;n de juego. Se trata, por supuesto, no de las interacciones reales entre ellos, sino de las interacciones que cada uno debe tener en cuenta, en su mente, para tomar una decisi&oacute;n racional. Recordemos que la soluci&oacute;n de vNM tom&oacute; la forma de estructuras de coaliciones que ten&iacute;an la propiedad de ser estables. El n&uacute;mero de coaliciones potenciales que los individuos deben comparar para decidir qu&eacute; coalici&oacute;n elegir da una idea de la complejidad que quer&iacute;a captar la teor&iacute;a de vNM. Examinemos el caso de n = 3. Para representar su complejidad hay que escribir la m&iacute;nima descripci&oacute;n posible de todas las coaliciones potenciales que cada individuo debe tener en cuenta al enfrentar esta situaci&oacute;n estrat&eacute;gica. Si B = {1, 2, 3} designa a los agentes, el conjunto de todas las coaliciones potenciales es el conjunto N(B) de todos los subconjuntos de tama&ntilde;o 1, 2,..., n, cuya cardinalidad es 2<sup>n</sup>, 2<sup>3</sup> = 8. Muchos a&ntilde;os despu&eacute;s de la aparici&oacute;n del libro de vNM, De Vany expuso as&iacute; el problema de la explosiva complejidad de la b&uacute;squeda de coaliciones &oacute;ptimas:</p>     <blockquote>    <p align="justify">La complejidad explosiva es inherente a la b&uacute;squeda de estructuras de coaliciones &oacute;ptimas y parece que no hay formas razonables de encontrar estructuras &oacute;ptimas para m&aacute;s de un pu&ntilde;ado de agentes. En este problema, 6 agentes es un n&uacute;mero grande, que requiere 203 comparaciones de estructuras de coalici&oacute;n, 20 agentes requiere 5.172.421.013 comparaciones, y comparar los valores de estructuras de coalici&oacute;n cuando hay s&oacute;lo 134 agentes consumir&iacute;a todos los recursos computacionales que puedan existir. [...] La teor&iacute;a ofrece muy poca ayuda en este problema, ya que las teor&iacute;as que explican la estructura de coalici&oacute;n racionales no son menos complejas que las organizaciones que describen (De Vany, 1993, 21).</p> </blockquote>     <p align="justify">Si racionalidad no equivale a maximizaci&oacute;n de la utilidad, &iquest;cu&aacute;l deb&iacute;a ser el camino a seguir? Una alternativa era resolver el problema matem&aacute;tico en los t&eacute;rminos en que se pensaba en esa &eacute;poca. Para vNM esa estrategia no ten&iacute;a sentido: ambos desconfiaban del enfoque matem&aacute;tico que empleaban los economistas de la tradici&oacute;n de Hicks y Samuelson (Leonard, 1995), y no ve&iacute;an ning&uacute;n futuro en esa inversi&oacute;n intelectual. Su apuesta iba en otra direcci&oacute;n: construir una teor&iacute;a econ&oacute;mica en la tradici&oacute;n axiom&aacute;tica y estructural que von Neumann hab&iacute;a seguido en f&iacute;sica cu&aacute;ntica. Se requer&iacute;a, por tanto, un enfoque matem&aacute;tico nuevo que integrara la complejidad del nuevo problema en una teor&iacute;a general con fundamentos axiom&aacute;ticos. Seg&uacute;n vNM, el estado de las matem&aacute;ticas, en el momento de escribir su texto, no permit&iacute;a vislumbrar una soluci&oacute;n inmediata a ese problema. Hab&iacute;a que construir una teor&iacute;a general que cubriera &ldquo;todas estas posibilidades, todas las etapas intermedias y todas sus combinaciones&rdquo; (ib&iacute;d., 11).</p>     <p align="justify"> Otra alternativa era olvidar o superar el problema de la racionalidad mediante la inferencia estad&iacute;stica. Si cada jugador pudiese conocer las variables que determinan su comportamiento, podr&iacute;a estimar el comportamiento de los dem&aacute;s mediante alg&uacute;n procedimiento estad&iacute;stico que capturara el car&aacute;cter aleatorio de las acciones de los otros. Pero vNM se opusieron a esta opci&oacute;n con claras razones. La cuesti&oacute;n decisiva es que no es posible escapar al problema de la racionalidad: los dem&aacute;s individuos deben estar guiados, como el agente inicial, por alg&uacute;n tipo de racionalidad, cualquiera que sea.</p>     <p align="justify"><b>LA DECISI&Oacute;N DE NASH</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">A su llegada a Princeton, Nash ley&oacute; <i>Theory of Games and Economic Behavior</i>. Los argumentos de vNM para justificar su concepto de soluci&oacute;n y su hip&oacute;tesis de racionalidad para juegos de n &gt; 2, no lo persuadieron para unirse a la coalici&oacute;n te&oacute;rica que propon&iacute;an. En la introducci&oacute;n a su tesis de doctorado, Nash coment&oacute; as&iacute; la situaci&oacute;n:</p>     <blockquote>    <p align="justify">Von Neumann y Morgenstern han desarrollado una teor&iacute;a muy fruct&iacute;fera para juegos de suma cero de dos personas en su libro <i>Theory of Games and Economic Behavior</i>. Este libro tambi&eacute;n contiene una teor&iacute;a de juegos de n personas de un tipo que podemos denominar cooperativo. Esta teor&iacute;a se basa en un an&aacute;lisis de las interrelaciones entre las varias coaliciones que pueden formar los jugadores de un juego. Nuestra teor&iacute;a, por el contrario, se basa en la ausencia de coaliciones en tanto que se supone que cada participante act&uacute;a independientemente, sin colaboraci&oacute;n o comunicaci&oacute;n con cualquiera de los otros (Nash, 2002a, 57, &eacute;nfasis del original).</p> </blockquote>     <p align="justify">Nash postul&oacute; aqu&iacute; la existencia de una clase de mundos posibles en los que la racionalidad de los jugadores en juegos de n personas excluye la formaci&oacute;n de coaliciones. Al excluir la formaci&oacute;n de coaliciones, Nash formul&oacute; una proposici&oacute;n modal de este tipo: en su clase de mundos posibles las coaliciones no eran posibles. M&aacute;s a&uacute;n: el argumento de Nash no se dirig&iacute;a contra la descripci&oacute;n matem&aacute;tica de los juegos en t&eacute;rminos de estrategias puras y mixtas, y sus pagos. La distinci&oacute;n entre juegos cooperativos y no cooperativos, dice Nash en el resumen de su tesis de doctorado, depende de:</p>     <blockquote>    <p align="justify">[l]a <i>posibilidad o imposibilidad</i> de coaliciones, comunicaci&oacute;n y pagos laterales (Nash, 2002a, 55, &eacute;nfasis m&iacute;o).</p> </blockquote>     <p align="justify">El efecto sobre el concepto de soluci&oacute;n es inmediato: en vez de conjuntos estables de imputaciones (la proporci&oacute;n del pago total que le correspond&iacute;a a cada jugador i por pertenecer a la coalici&oacute;n elegida), Nash ve&iacute;a puntos de equilibrio que representaban el perfil de estrategias de equilibrio de jugadores racionales en juegos de n personas. <i>La existencia o inexistencia de coaliciones no era, repito, el efecto de las elecciones matem&aacute;ticas de Nash, sino de su elecci&oacute;n radical con respecto al tipo de mundo posible resultante de la aplicaci&oacute;n de la racionalidad a juegos de n personas</i>.</p>     <p align="justify">&iquest;Por qu&eacute; Nash excluy&oacute; las coaliciones en la clase de mundos posibles que ide&oacute;? Algunos han encontrado razones en su individualismo radical y en su nacimiento en un pueblo de los Apalaches (Nasar, 1998; Leonard, 1995). En el otro extremo, en una posici&oacute;n equidistante perfecta, estar&iacute;a el mundo de las grandes discusiones intelectuales de Viena y Berl&iacute;n en el que creci&oacute; von Neumann. En este mundo las coaliciones no s&oacute;lo eran reales, tambi&eacute;n pod&iacute;an desaparecer y ser reemplazadas por otras, a veces con consecuencias letales para el mundo entero, como el mismo von Neumann debi&oacute; sufrirlo en carne propia con el avance implacable del nazismo en la Europa de los a&ntilde;os treinta. Sin embargo, el camino de las circunstancias personales no lleva muy lejos. Contribuye, claro, a reconstruir el curso hist&oacute;rico de lo que ocurri&oacute; en esos a&ntilde;os decisivos, pero no explica la elecci&oacute;n intelectual y creativa de Nash.</p>     <p align="justify"> Vale la pena explorar una intuici&oacute;n alternativa: la desconfianza de Nash en la estabilidad de los resultados que se pod&iacute;an obtener mediante la comunicaci&oacute;n verbal entre los jugadores. Una raz&oacute;n para esa desconfianza fue su participaci&oacute;n en varios experimentos que se realizaron, entre 1952 y 1954, en Rand Corporation. Como cuenta William Poundstone (1992, 172), entre cuatro y siete personas se sentaban en una mesa y trataban de simular un juego cooperativo, como propon&iacute;a la teor&iacute;a de von Neumann. Los resultados fueron desastrosos. Un aparte del informe para Rand dec&iacute;a:</p>     <blockquote>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Diferencias en las personalidades de los jugadores se hac&iacute;an evidentes por todos lados. La tendencia de un jugador para entrar en coaliciones parec&iacute;a tener una alta correlaci&oacute;n con su charlataner&iacute;a. Con frecuencia, cuando una coalici&oacute;n se formaba, su miembro m&aacute;s agresivo se hac&iacute;a cargo de la negociaci&oacute;n futura. En muchos casos, la agresividad jugaba un papel a&uacute;n en la formaci&oacute;n inicial de una coalici&oacute;n; y el que gritara primero y m&aacute;s duro despu&eacute;s de que el &aacute;rbitro ordenaba &ldquo;ya&rdquo; ejerc&iacute;a impacto sobre el resultado. [...] Es muy dif&iacute;cil decir si los resultados observados corroboran o no la teor&iacute;a de von Neumann y Morgenstern. En parte, porque no es muy claro qu&eacute; es lo que la teor&iacute;a afirma (&iacute;dem).</p> </blockquote>     <p align="justify">Las dificultades que encontraron Nash y sus asociados tienen implicaciones profundas para el tratamiento de la racionalidad en la teor&iacute;a de juegos. En los juegos cooperativos de von Neumann estaba impl&iacute;cita la idea de que los seres humanos que viven en sociedad pueden llegar a acuerdos, convenciones o pautas de comportamiento a trav&eacute;s de la comunicaci&oacute;n. Es decir, la racionalidad del comportamiento humano es el resultado, logrado a trav&eacute;s de la comunicaci&oacute;n, de la interacci&oacute;n social. Pero los resultados de los experimentos de Rand no parec&iacute;an muy racionales. El hecho de que el m&aacute;s hablador o el m&aacute;s agresivo llevara la vocer&iacute;a de la coalici&oacute;n o tomara la iniciativa en la formaci&oacute;n de coaliciones parec&iacute;a indicar que no era la voz de la raz&oacute;n (cualquiera que fuese) la que predominaba en esas interacciones. No obstante, es obvio que en las sociedades reales los individuos llegan a acuerdos, normas o convenciones por diversas v&iacute;as. Es decir, la interacci&oacute;n social produce, de una u otra forma, arreglos estables. El problema est&aacute; en los modelos mentales que usamos para entender la genealog&iacute;a y la formaci&oacute;n de esos arreglos. Von Neumann cre&iacute;a que la colusi&oacute;n y los acuerdos, logrados a trav&eacute;s de la comunicaci&oacute;n humana, pod&iacute;an generar pautas de comportamiento, y que estas involucraban alguna forma de racionalidad. Pero las pautas de comportamiento <i>ya</i> existen y son observables para el investigador y para los individuos que participan en cada situaci&oacute;n espec&iacute;fica. El problema es <i>c&oacute;mo</i> explicar la aparici&oacute;n de esas pautas de comportamiento. A&uacute;n m&aacute;s, en el caso de las coaliciones, cabe preguntar si la tendencia de los individuos a formarlas es el resultado no de un c&aacute;lculo racional espec&iacute;fico sino de la imitaci&oacute;n o de la obediencia a ciertos est&aacute;ndares de comportamiento ya existentes.</p>     <p align="justify"> A&ntilde;os despu&eacute;s, Nash resumir&iacute;a as&iacute; sus objeciones al proceso verbal de formaci&oacute;n de coaliciones que propon&iacute;a von Neumann:</p>     <blockquote>    <p align="justify">Algunos de los conceptos te&oacute;ricos aplicables a los juegos cooperativos de n personas se pueden interpretar como si se dieran sobre la base de un debate virtual entre los jugadores del juego. En &eacute;ste, ellos debaten si una imputaci&oacute;n puede ser aceptable o no sobre la base de las objeciones y contra objeciones presentadas en t&eacute;rminos de un jugador espec&iacute;fico que argumenta en t&eacute;rminos de una coalici&oacute;n espec&iacute;fica. De esa forma, el conjunto de imputaciones &ldquo;aceptables&rdquo; puede ser limitado o aun reducido a una sola elecci&oacute;n. Pero las reglas del debate parecen arbitrarias y el proceso no se parece a los procesos reales mediante los cuales intereses se juntan en coaliciones en ejemplos naturales (Nash, 2002b, 1).</p> </blockquote>     <p align="justify">No dirige sus objeciones m&aacute;s fuertes contra la ambig&uuml;edad de la comunicaci&oacute;n humana o del lenguaje natural, sino contra la ausencia de un conjunto expl&iacute;cito de reglas que describan las acciones reales de los individuos en los juegos cooperativos, y contra la falta de correspondencia entre el proceso que propon&iacute;a von Neumann y los procesos que se observan en la realidad. Ambas objeciones se relacionan con el tipo de mundo posible en el que se dar&iacute;a el proceso de formaci&oacute;n de coaliciones. Un mundo en el que las decisiones dependen de debates sin reglas expl&iacute;citas o de procesos complejos de objeciones y contra objeciones, que muy bien podr&iacute;an no tener fin, no es plausible para Nash. Los mundos posibles que representan su percepci&oacute;n del mundo real no funcionan as&iacute;. Las coaliciones y sus procesos de formaci&oacute;n tampoco parecen depender -y, sobre todo, no deber&iacute;an hacerlo- de intercambios verbales entre los jugadores. Nash dice que ser&iacute;a muy complicado para que sea natural, o semejante a lo que ocurre en la realidad. Por eso, su b&uacute;squeda en el campo de los juegos cooperativos intenta encontrar un mecanismo que le permita</p>     <blockquote>    <p align="justify">[e]liminar todas las complicaciones &ldquo;verbales&rdquo; que se podr&iacute;an involucrar en la consideraci&oacute;n de coaliciones o en su formaci&oacute;n (Nash, 2001, 1). </p> </blockquote>     <p align="justify">Esta consideraci&oacute;n tiene, por supuesto, un car&aacute;cter heur&iacute;stico. Nash, el te&oacute;rico de juegos, elige el procedimiento m&aacute;s &ldquo;limpio&rdquo;, m&aacute;s arm&oacute;nico, y m&aacute;s realista posible para representar los procesos de formaci&oacute;n de coaliciones. Los mecanismos verbales introducen complicaciones innecesarias y llevan a construir modelos menos tratables y menos simples<a name="n5"></a><sup><a href="#5">5</a></sup>. No son econ&oacute;micos. En cambio, la predilecci&oacute;n de Nash por modelos provenientes de los juegos evolutivos y de la biolog&iacute;a obedece a que tienen una tendencia &ldquo;natural&rdquo; a buscar la trayectoria de menor resistencia. De all&iacute; su noci&oacute;n de agencias como mecanismo alternativo para la formaci&oacute;n de coaliciones.</p>     <p align="justify"><b>JUEGOS DE LENGUAJE: NASH Y VON NEUMANN-MORGENSTERN</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Hay varias formas de representar y analizar la relaci&oacute;n te&oacute;rica entre Nash y vNM en los albores de la teor&iacute;a de juegos. Como un choque de genios matem&aacute;ticos: entre el joven ambicioso que lo quiere todo y el m&aacute;s grande cient&iacute;fico vivo del momento. Como el cruce inesperado y aleatorio entre dos culturas: la intelectual y cosmopolita de Viena y Berl&iacute;n a principios del siglo pasado, y la individualista y provinciana de los Estados Unidos<sup><a name="n6"></a><a href="#6">6</a></sup>. Como el enfrentamiento entre dos estilos de hacer matem&aacute;ticas y dos formas de ver la interacci&oacute;n social. O como la concreci&oacute;n de una coyuntura espec&iacute;fica en el desarrollo de la teor&iacute;a de juegos y de la teor&iacute;a econ&oacute;mica.</p>     <p align="justify"> He preferido, sin embargo, una alternativa anal&iacute;tica para representar y entender esta relaci&oacute;n: los juegos sem&aacute;nticos de lenguaje ideados por Jaakko Hintikka (1976; 1996a; 1996b; 1999). Un juego de lenguaje es la interacci&oacute;n entre dos individuos o jugadores, el verificador y el falsador, que realizan las siguientes acciones: el segundo propone modelos o mundos posibles en los que se debe establecer si las f&oacute;rmulas l&oacute;gicas del lenguaje formal del primero se pueden satisfacer. El verificador propone una f&oacute;rmula que pertenece a su lenguaje formal (L) y el falsador (la naturaleza, un genio malvado o un cient&iacute;fico rival) propone un modelo M que es un mundo posible o una interpretaci&oacute;n de la f&oacute;rmula original en el que se debe establecer si se satisface o no la f&oacute;rmula del primero. En general, un juego de buscar y encontrar es una interacci&oacute;n en la que se busca verificar una oraci&oacute;n cuantificacional de la forma (Hintikka, 1996a, 24):</p>     <p align="justify"><font face="Symbol">&quot;</font>x <font face="Symbol">$</font>yS[ x, y]</p>     <p align="justify">Los cuantificadores de esta f&oacute;rmula se pueden interpretar como jugadas de los dos oponentes: el cuantificador existencial es la jugada del verificador, mientras que el cuantificador universal representa la jugada del falsador. Como dice Hintikka:</p>     <blockquote>    <p align="justify">Cada cuantificador existencial se&ntilde;ala mi jugada: escojo (produzco, encuentro) un individuo cuyo nombre sustituya a la correspondiente variable ligada. Cada cuantificador universal se&ntilde;ala una jugada de mi oponente: tiene libertad de producir un individuo cuyo nombre sustituye a las variables ligadas al cuantificador universal (ib&iacute;d., 81).</p> </blockquote>     <p align="justify">Una vez el falsador lanza un valor a para x, el verificador debe encontrar un b tal que S[a, b] sea verdadera. Como se trata de un juego, la teor&iacute;a de los juegos sem&aacute;nticos trata de encontrar las estrategias ganadoras que cada jugador tendr&iacute;a en cierta interacci&oacute;n. En t&eacute;rminos generales se puede enunciar la siguiente proposici&oacute;n:</p>     <blockquote>    <p align="justify">Una proposici&oacute;n A es verdadera en un modelo M si y s&oacute;lo si el verificador tiene una estrategia ganadora para el juego de lenguaje jugado en M (van Benthem, 2000, 2).</p> </blockquote>     <p align="justify">Si se satisface la f&oacute;rmula que propone el verificador se puede concluir que tiene una estrategia ganadora (W). Si, por el contrario, su f&oacute;rmula no se puede satisfacer en los mundos posibles que propone el falsador, &eacute;ste tiene una estrategia ganadora. Es evidente que el verificador est&aacute; en una situaci&oacute;n ventajosa: al parecer, siempre podr&iacute;a encontrar una estrategia que le permitir&iacute;a establecer la verdad de sus proposiciones formales. Usando el lenguaje de los juegos l&oacute;gicos, se podr&iacute;a decir que el verificador siempre tiene el poder para forzar cierto resultado. Pero el &ldquo;siempre&rdquo; de la expresi&oacute;n anterior se debe someter a examen. Tengamos en cuenta que el poder para forzar un resultado depende de los poderes alternativos de los otros jugadores para lograr lo mismo: el poder de cada uno est&aacute; limitado por el poder de sus oponentes.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> Pensemos ahora en la situaci&oacute;n de Nash en 1949: la teor&iacute;a de vNM era el &uacute;nico juego que se jugaba en el mundo creativo de Princeton y Rand Corporation. Ten&iacute;a dos alternativas: unirse a la coalici&oacute;n propuesta por von Neumann, desarrollando alg&uacute;n aspecto espec&iacute;fico de su teor&iacute;a, o negarse a jugarlo y lanzarse a la aventura de proponer una idea &ldquo;rival&rdquo;. Nash eligi&oacute; la &uacute;ltima. Al hacerlo, limit&oacute; deliberadamente el poder de su oponente para forzar resultados. Su opci&oacute;n implicaba una exigencia radical: en el juego que propon&iacute;a desaparec&iacute;a el poder de von Neumann para forzar resultados.</p>     <p align="justify"> Nash, en su papel de falsador, opt&oacute; por proponer un tipo de mundo posible tan diferente al de las condiciones que exig&iacute;a la f&oacute;rmula del verificador que &eacute;sta no se pod&iacute;a satisfacer. Uno se ve tentado a invocar el lenguaje de Kuhn (2000, 97-98) y hablar de especiaci&oacute;n. Esta nueva &ldquo;especie&rdquo;, la de los juegos no cooperativos, se puede imaginar como un desprendimiento del gran &ldquo;&aacute;rbol&rdquo; que representar&iacute;a la evoluci&oacute;n de la teor&iacute;a de juegos. La tentaci&oacute;n se refuerza con el uso de la noci&oacute;n de inconmensurabilidad y sus implicaciones: el lenguaje de Nash no ser&iacute;a traducible, t&eacute;rmino a t&eacute;rmino, al de vNM y viceversa. Pero aqu&iacute; la tentaci&oacute;n tropieza con dificultades. En realidad, el punto de divergencia no es que alguien que usa el lenguaje de Nash no pueda traducir al suyo los conceptos te&oacute;ricos del lenguaje de von Neumann. Tampoco que no pueda actuar como un nativo o un usuario natural del lenguaje del segundo. El punto es que los conceptos de soluci&oacute;n y los problemas y enigmas correspondientes son distintos en las dos teor&iacute;as. Desde la &oacute;ptica de Kuhn se podr&iacute;a decir que las elecciones de los dos condujeron, desde un comienzo, a ramas divergentes del gran &aacute;rbol de la teor&iacute;a de los juegos. No se podr&iacute;a hablar de revoluci&oacute;n cient&iacute;fica ni de ruptura. S&oacute;lo de una divergencia inicial que produjo trayectorias evolutivas distintas. Aqu&iacute; evoluci&oacute;n sustituye a revoluci&oacute;n. Ning&uacute;n cambio dram&aacute;tico, ning&uacute;n giro radical en el lenguaje: tan s&oacute;lo la voluntad de iniciar un juego distinto cuando la teor&iacute;a de juegos estaba en sus albores. Por ello, los dos juegos de lenguaje (y los dos programas de investigaci&oacute;n) que resultan de esta decisi&oacute;n inicial no se pueden representar en el mismo grafo o &aacute;rbol de sucesos. Son juegos distintos, representados tambi&eacute;n en grafos distintos.</p>     <p align="justify"> Si el juego se representara en forma extensa, en la ra&iacute;z o nodo inicial del juego que permitir&iacute;a analizar la relaci&oacute;n entre Nash y von Neumann, el jugador Nash deber&iacute;a elegir un mundo posible, o modelo M, en el que se pudiera establecer o no la validez de la f&oacute;rmula propuesta por vNM: buscar y encontrar todos los juegos estrat&eacute;gicos de n &gt; 2 para los que es v&aacute;lido el concepto de soluci&oacute;n de vNM. Dado el car&aacute;cter estrat&eacute;gico del juego, Nash deb&iacute;a encontrar mundos posibles en los que no se cumpliera la f&oacute;rmula de von Neumann. Para hacerlo, deb&iacute;a conocer las reglas y la estructura matem&aacute;tica del juego que &eacute;ste propon&iacute;a vNM, como ocurri&oacute; en la realidad. Pero, adem&aacute;s, deb&iacute;a conocer muy bien el nuevo juego de lenguaje que estaba proponiendo. </p>     <blockquote>    <p align="justify">F&Oacute;RMULA <font face="Symbol">f</font> El concepto de soluci&oacute;n de vNM para juegos de n &gt; 2 es el siguiente: Sea x<font face="Symbol"> &Icirc;</font> <font face="Symbol">&Acirc;</font><sup>n</sup> un vector de pagos, y x(N) = <font face="Symbol">&aring;</font><sub>i<font face="Symbol">&Icirc;</font>n</sub> x<sub>i</sub>. Para todo juego de n &gt; 2, existe al menos un conjunto soluci&oacute;n si la imputaci&oacute;n x<sub>i</sub>, asociada a la coalici&oacute;n v(N), cumple las siguientes propiedades:    <br>     (i) x<sub>i</sub> <font face="Symbol">&sup3;</font> v(<font face="Symbol">&iacute;</font>i<font face="Symbol">&yacute;</font>) para todo i<font face="Symbol"> &Icirc;</font>N (i = 1, 2,..., n)    <br>     (ii) x(N) = v(N) </p> </blockquote>     <p align="justify">Al concepto de soluci&oacute;n de vNM est&aacute; asociada una hip&oacute;tesis de racionalidad<sup><a href="#7">7</a><a name="n7"></a></sup> que define el comportamiento que seguir&aacute; cada jugador i si act&uacute;a en forma racional. La llamar&eacute; R1 (vNM), y la defino as&iacute;: en juegos de n &gt; 2, todo jugador i elige hacer parte de una coalici&oacute;n v(n), con imputaci&oacute;n xi, si cumple las propiedades (i) x<sub>i</sub> <font face="Symbol">&sup3;</font> v(<font face="Symbol">&iacute;</font>i<font face="Symbol">&yacute;</font>) y (ii) x(N) = v(N) de la f&oacute;rmula. Las propiedades exigidas por la formulaci&oacute;n de vNM definen lo que se podr&iacute;a llamar racionalidad b&aacute;sica<a name="n8"></a><sup><a href="#8">8</a></sup> de los individuos en juegos cuya soluci&oacute;n toma la forma de coaliciones: ning&uacute;n jugador racional pertenecer&aacute; a una coalici&oacute;n que no le garantice, al menos, un pago igual al que obtendr&iacute;a si actuara por su cuenta. Como plantean Luce y Raiffa:</p>     <blockquote>    <p align="justify">Bien sea que un jugador se encuentre en una coalici&oacute;n o no, es dif&iacute;cil imaginar, si es racional, que aceptar&aacute; un pago final menor que el m&iacute;nimo que puede esperar recibir si jugara solo contra una coalici&oacute;n de todos los dem&aacute;s jugadores (Luce y Raiffa, 1957, 192). </p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">La hip&oacute;tesis de racionalidad s&oacute;lo es completa y efectiva si adem&aacute;s define el comportamiento de los oponentes, es decir, de los dem&aacute;s. En su discusi&oacute;n metodol&oacute;gica, vNM muestran que las acciones de los dem&aacute;s y sus conjeturas acerca del razonamiento de cada individuo no son ajenas al problema que la teor&iacute;a intenta resolver. La soluci&oacute;n del problema de racionalidad para cada individuo exige tener en cuenta la soluci&oacute;n de ese problema para los dem&aacute;s. Lo que cada uno supone acerca de lo que los dem&aacute;s suponen que el primero conjetura sobre los otros, y as&iacute; sucesivamente, hace parte del problema de interacci&oacute;n epistemol&oacute;gica que los individuos deben resolver<sup><a name="n9"></a><a href="#9">9</a></sup>. vNM lo plantean as&iacute;:</p>     <blockquote>    <p align="justify">Cada participante puede determinar las variables que describen sus propias acciones pero no las de los otros. Sin embargo, esas variables &ldquo;ajenas&rdquo; no se pueden describir, desde su punto de vista, como supuestos estad&iacute;sticos. Porque los otros, como &eacute;l, est&aacute;n guiados por principios racionales -<i>cualesquiera que sean</i>- y ning&uacute;n <i>modus procedendi</i> puede ser correcto si no intenta entender los principios y las interacciones de los intereses en conflicto de todos los participantes (vNM, 1947, 41, en lat&iacute;n en el original, &eacute;nfasis m&iacute;o).</p> </blockquote>     <p align="justify">Observemos la insistencia de vNM en la inutilidad de los m&eacute;todos estad&iacute;sticos y en que es inevitable definir alg&uacute;n tipo de racionalidad, no importa cu&aacute;l, para plantear en forma correcta el problema de epistemolog&iacute;a interactiva que deben resolver los individuos en situaciones de interacci&oacute;n estrat&eacute;gica. Llamo R2 (vNM) a este principio para vNM y lo formulo as&iacute;: Todo jugador i sabe R1 y sabe que todo j <font face="Symbol">&sup1;</font> i sabe R1 y que todo j <font face="Symbol">&sup1;</font> i sabe que todo k <font face="Symbol">&sup1;</font> j sabe R1; por tanto, R1 es de dominio p&uacute;blico<a name="n10"></a><sup><a href="#10">10</a></sup>. &iquest;Qu&eacute; quiere decir que R1 (vNM) es de dominio p&uacute;blico<a name="n11"></a><sup><a href="#11">11</a></sup>? Que todo jugador racional sabe que ning&uacute;n otro se sumar&aacute; a una coalici&oacute;n que no cumpla las propiedades m&iacute;nimas de racionalidad establecidas para juegos de coalici&oacute;n.</p>     <p align="justify">&iquest;Qu&eacute; implica esta definici&oacute;n de racionalidad? Primero, supone que todo individuo espera que sus oponentes se comporten como &eacute;l y no decidan hacer parte de una coalici&oacute;n que no cumpla, al menos, las propiedades establecidas m&aacute;s arriba. Segundo, no usa la hip&oacute;tesis de racionalidad convencional -todo individuo i, dada su conjetura p<sub>-i</sub> (la estrategia del jugador -i) acerca del comportamiento de sus oponentes, elige una p<sub>i</sub> que maximiza su utilidad esperada-. Tercero, al no identificar la racionalidad de los jugadores con la soluci&oacute;n de un problema de maximizaci&oacute;n, introduce un nuevo tipo de problema, que se debe resolver, tambi&eacute;n, por otros m&eacute;todos. Ahora, la racionalidad de cada uno, y la de los dem&aacute;s, aparece bajo una nueva perspectiva: encontrar las estructuras matem&aacute;ticas que representan las estructuras sociales estables que surgen de la interacci&oacute;n entre m&aacute;s de dos individuos<sup><a name="n12"></a><a href="#12">12</a></sup>. Observemos la relaci&oacute;n necesaria entre los tres elementos mencionados: a cada problema corresponde cierto tipo de racionalidad y la aplicaci&oacute;n de esta &uacute;ltima al primero genera un concepto de soluci&oacute;n que toma la forma de un conjunto estable (estructura matem&aacute;tica que ya mencion&eacute;).</p>     <p align="justify"> Al mismo tiempo, la noci&oacute;n de racionalidad elegida por vNM depende del n&uacute;mero de jugadores involucrado en cada interacci&oacute;n social o en cada juego. A esta dependencia del n&uacute;mero de jugadores<a name="n13"></a><a href="#13"><sup>13</sup></a> la llamo <i>postulado de los n&uacute;meros</i>, y se puede formular as&iacute;:</p>     <blockquote>    <p align="justify"><i>Postulado</i>: el tipo de soluci&oacute;n para los juegos estrat&eacute;gicos de n personas depende en forma crucial de n, en el sentido de que el problema que los jugadores deben resolver cambia con el n&uacute;mero de jugadores involucrados en cada situaci&oacute;n de juego.</p> </blockquote>     <p align="justify">Debe quedar claro que el postulado de los n&uacute;meros s&oacute;lo constata la existencia de un problema que se debe resolver. Cuando n es mayor que 2, aparece un nuevo problema para la teor&iacute;a de juegos, en su forma extensa y en la estrat&eacute;gica: formular una representaci&oacute;n expl&iacute;cita de las exigencias de interacci&oacute;n epistemol&oacute;gica involucradas en los diversos conceptos de soluci&oacute;n. La f&oacute;rmula es conocida: el individuo i debe conjeturar cu&aacute;l ser&aacute; la acci&oacute;n del individuo j. Pero la acci&oacute;n de este &uacute;ltimo depende de sus propias conjeturas con respecto a la acci&oacute;n que elija i. A su vez, ambas acciones dependen de las conjeturas de cada uno con respecto a la conjetura del otro acerca de su propia acci&oacute;n. Es decir, i elegir&aacute; una acci&oacute;n compatible con la conjetura que haga acerca de la conjetura de j acerca de la acci&oacute;n de i. Si hay un individuo k la f&oacute;rmula se torna m&aacute;s compleja: i conjetura que j conjetura qu&eacute; conjetura el primero sobre lo que conjeturan j y k con respecto a su racionalidad, la de i, y as&iacute; sucesivamente. No es dif&iacute;cil ver que la estructura formal del juego debe cambiar para incluir en forma expl&iacute;cita estas nuevas exigencias de razonamiento<sup><a name="n14"></a><a href="#14">14</a></sup>. O que se requiere un nuevo tipo de formulaci&oacute;n para resolver los nuevos problemas de interacci&oacute;n epistemol&oacute;gica ocasionados por la consideraci&oacute;n expl&iacute;cita de las conjeturas y del conocimiento de los jugadores.</p>     <blockquote>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Juego de buscar y encontrar propuesto por vNM: sea la f&oacute;rmula <font face="Symbol">f</font>, que pertenece a L(vNM), el lenguaje formal de la teor&iacute;a de vNM. El juego de buscar y encontrar de vNM consiste en<i> buscar y encontrar</i> todos los mundos posibles (modelos) en los que su f&oacute;rmula es v&aacute;lida.</p> </blockquote>     <p align="justify">Si Nash hubiera jugado el juego de von Neumann, en su papel de falsador habr&iacute;a definido una clase de mundos posibles en la que era imposible validar la f&oacute;rmula original proveniente del lenguaje de von Neumann. Ese mundo posible estaba definido por una racionalidad estricta o m&aacute;xima. Crawford (2000) plantea, con precisi&oacute;n, las alternativas que enfrentaron von Neumann y Nash al tomar sus decisiones en materia de racionalidad. Crawford enuncia as&iacute; los tipos de racionalidad que estaban ante los ojos de Nash y von Neumann:</p>     <blockquote>    <p align="justify">Un jugador en un juego de suma cero de dos personas que desee maximizar su pago esperado, y que espere que su oponente anticipe su estrategia, sencillamente no puede hacer nada mejor que jugar su estrategia de maximin. Y si todos los jugadores predicen la misma combinaci&oacute;n de estrategias, esas estrategias son consistentes con la maximizaci&oacute;n del pago esperado si y s&oacute;lo est&aacute;n en equilibrio (Crawford, 2000, 3).</p> </blockquote>     <p align="justify">La segunda parte de la definici&oacute;n es bien conocida en la profesi&oacute;n y se puede denominar racionalidad de expectativas racionales. La primera se podr&iacute;a considerar como una racionalidad de maximin. Nash eligi&oacute; la segunda. Von Neumann y Morgenstern la primera. No est&aacute; de m&aacute;s observar que en juegos de suma cero de 2 personas los resultados obtenidos con las dos hip&oacute;tesis de racionalidad son equivalentes.</p>     <p align="justify"> La elecci&oacute;n de Nash es f&aacute;cil de entender: en vez de elegir un mundo posible en el que se validara la f&oacute;rmula propuesta por vNM, eligi&oacute; uno en el que los jugadores siguieran la racionalidad m&aacute;s estricta. He aqu&iacute; la clase de mundos posibles (M) que propuso Nash: </p>     <p align="justify"> Sea M la clase de mundos posibles en los que las coaliciones, la comunicaci&oacute;n y las pagos laterales son imposibles.</p>     <p align="justify">&iquest;Por qu&eacute; la f&oacute;rmula de vNM no pod&iacute;a ser validada en la clase de mundos posibles de Nash? Porque la f&oacute;rmula de Nash se basa en una noci&oacute;n de racionalidad que difiere en forma radical de la que proponen vNM, y porque incluye o &ldquo;cubre&rdquo; el resultado de soluci&oacute;n propuesto por vNM. El propio Nash lo plantea as&iacute;:</p>     <blockquote>    <p align="justify">La noci&oacute;n de punto de equilibrio es el ingrediente b&aacute;sico de nuestra teor&iacute;a. Esta noci&oacute;n brinda una <i>generalizaci&oacute;n del concepto de soluci&oacute;n de un juego de suma cero de dos personas</i>. Resulta que el conjunto de puntos de equilibrio de un juego de suma cero de dos personas es sencillamente el conjunto de todos los pares de &ldquo;buenas estrategias&rdquo; opuestas (Nash, 1997a, 14, &eacute;nfasis m&iacute;o).</p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">La primera dificultad es que la f&oacute;rmula de vNM no se puede <i>incrustar</i> (en el sentido de Hintikka) en el modelo o mundo posible de Nash. &iquest;Qu&eacute; quiere decir incrustar una f&oacute;rmula en un modelo? Verificar si la f&oacute;rmula propuesta se cumple o no en el mundo que propones el jugador que intenta &ldquo;falsarla&rdquo;. Es decir, en el mundo posible de Nash, en el que los jugadores se gu&iacute;an por una racionalidad de expectativas racionales, R1 (Nash), no es posible verificar o validar la f&oacute;rmula <font face="Symbol">f</font> que propone vNM. &iquest;Por qu&eacute;? Recordemos que las nociones de racionalidad para juegos de n &gt; 2, y sus correspondientes extensiones de dominio p&uacute;blico, difieren en ambos. Por ello, la propiedad de comportamiento racional requerida por sus teor&iacute;as de tiene efectos distintos sobre las soluciones alcanzadas. Se podr&iacute;a decir, en forma intuitiva, que si bien ambos tipos de soluci&oacute;n son producto de comportamientos racionales, est&aacute;n situados en subconjuntos distintos del conjunto de soluciones racionales para juegos de n &gt; 2 en raz&oacute;n de que su definici&oacute;n es diferente, corresponden a estructuras matem&aacute;ticas y algoritmos diferentes, y existen en mundos posibles distintos.</p>     <p align="justify"> La hip&oacute;tesis de racionalidad de Nash, R1 (Nash), puede tomar esta forma:</p>     <p align="justify"> Todo jugador i hace una conjetura p<sub>-i</sub> acerca del comportamiento de sus oponentes, y elige una p<sub>i</sub> que maximiza (mejor respuesta) su utilidad esperada.</p>     <p align="justify"> Esta hip&oacute;tesis se deriva de la interpretaci&oacute;n &ldquo;racionalista&rdquo; que el mismo Nash propuso en su tesis de Ph.D de 1950 (Nash, 2002a, 80). Tres son los principios o condiciones que debe observar una predicci&oacute;n racional (derivada, a su vez, de un comportamiento racional): debe ser &uacute;nica, los jugadores deben ser capaces de deducirla y usarla (no hay restricciones de capacidad de inferencia ni de computaci&oacute;n), y el hecho de que cada uno sepa qu&eacute; esperar de las acciones de los dem&aacute;s no puede llevarlo a actuar de manera distinta a la que dicta la predicci&oacute;n. Es obvio que las exigencias de esta hip&oacute;tesis de racionalidad son muy fuertes. Supone, en primer lugar, que todos los jugadores est&aacute;n en capacidad de hallar el algoritmo que les permita encontrar la acci&oacute;n que maximiza su utilidad esperada. En segundo lugar, que todos y cada uno de los jugadores son capaces de conjeturar, en forma exacta, el comportamiento de los dem&aacute;s. Y, por &uacute;ltimo, supone una extrema consistencia entre el pensamiento deductivo de los jugadores y sus acciones reales: ninguno, sabiendo lo que sabe, renuncia a realizar la acci&oacute;n que le permite obtener el pago esperado m&aacute;s alto.</p>     <p align="justify"> Nash conoc&iacute;a muy bien las limitaciones y dificultades de esta interpretaci&oacute;n racionalista de la conducta de los jugadores. Dos p&aacute;ginas atr&aacute;s, en su tesis de doctorado (Nash, 2002a, 78), suger&iacute;a una interpretaci&oacute;n alternativa del comportamiento racional de los jugadores: la interpretaci&oacute;n de <i>mass-action</i> de los puntos de equilibrio. El tono evolutivo de esta interpretaci&oacute;n parece natural al lector contempor&aacute;neo<a name="n15"></a><sup><a href="#15">15</a></sup>. Al plantearla, Nash se sit&uacute;a en el otro extremo del rango de exigencias de la racionalidad: los individuos no requieren ninguna capacidad deductiva o computacional, y ning&uacute;n conocimiento de la estructura matem&aacute;tica del juego o de alguna conjetura acerca de la racionalidad de sus oponentes. Lo &uacute;nico que hacen es acumular la informaci&oacute;n emp&iacute;rica que reciben acerca de las ventajas relativas de cada estrategia disponible hasta converger a un perfil de estrategias de equilibrio. Pero Nash no desarroll&oacute; esta idea, y s&oacute;lo mucho despu&eacute;s, en el despertar de los juegos evolutivos, en los a&ntilde;os noventa, fue desempolvada y usada con &eacute;xito para modelar los procesos de convergencia al equilibrio con agentes de racionalidad limitada.</p>     <p align="justify"> Por &uacute;ltimo, tal como lo hice para vNM, se debe formular para Nash la condici&oacute;n de dominio p&uacute;blico de la hip&oacute;tesis de racionalidad que propuso, R1 (Nash). Sea R2 (Nash): todo jugador i sabe R1 (Nash) y sabe que todo jugador j <font face="Symbol">&sup1;</font> i sabe R1 y que todo j <font face="Symbol">&sup1;</font> i sabe que todo k <font face="Symbol">&sup1;</font> j sabe R1; por tanto, R1 (Nash) es de dominio p&uacute;blico. </p>     <p align="justify"><b>LA CONDICI&Oacute;N DE DIVERGENCIA</b></p>     <p align="justify">Si Nash decidi&oacute; no unirse a la coalici&oacute;n te&oacute;rica que propuso von Neumann, es necesario ahora establecer la divergencia estructural entre sus juegos de lenguaje respectivos. Sea N el grafo que representa el juego de lenguaje de vNM. Sea s un mundo posible perteneciente a la clase de mundos posibles M que propuso Nash para validar o no la f&oacute;rmula <font face="Symbol">f</font> perteneciente al lenguaje formal de vNM. En ning&uacute;n estado (nodo) s del modelo de Nash se puede satisfacer la f&oacute;rmula de vNM. Sin embargo, <font face="Symbol">f</font> es verdadera en el mundo posible t, perteneciente a la clase de mundos posibles N de vNM (aquella en la que los agentes racionales optan por formar coaliciones). En general, <font face="Symbol">f</font> es verdadera en cualquier estado (nodo) t del conjunto modelo de von Neumann. Por tanto, <font face="Symbol">f</font> s&oacute;lo es verdadera en los estados t y en todos los estados con la misma estructura modal.</p>     <p align="justify"> Si la f&oacute;rmula de vNM no se cumple en el mundo posible o modelo de Nash, obtenemos <font face="Symbol">&Oslash;f</font> en el primer nodo del juego. Por tanto, <font face="Symbol">f</font> no es verdadera en el modelo M de Nash. La negaci&oacute;n de <font face="Symbol">f</font> en el mundo posible de Nash implica que las otras reglas l&oacute;gicas del juego de buscar y encontrar deben preservar &ldquo;hacia abajo&rdquo;, en el &aacute;rbol del juego, el resultado del primer nodo. Como dice Hintikka, una vez se encuentra una inconsistencia en una f&oacute;rmula at&oacute;mica, no se puede eliminar esta violaci&oacute;n de las condiciones que definen un conjunto modelo:</p>     <blockquote>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Si una de las aproximaciones a un conjunto modelo que alcanzamos de este modo no satisface (C. <font face="Symbol">&Oslash;</font>), tenemos que llegar a un final muerto, pues ninguna aplicaci&oacute;n ulterior de nuestras reglas puede eliminar esta violaci&oacute;n de las condiciones definitorias de un conjunto modelo. [...] Si esto sucede en todas las ramas de una construcci&oacute;n arb&oacute;rea, el conjunto inicial de oraciones era inconsistente (Hintikka, 1976, 39). </p> </blockquote>     <p align="justify">&iquest;Cu&aacute;les son las consecuencias de esta divergencia en las nociones de racionalidad que eligieron von Neumann y Nash? Que en la clase de mundos posibles definida por Nash no es v&aacute;lida la f&oacute;rmula de vNM. Sea S el conjunto de todas las soluciones racionales para juegos de n &gt; 2. A (un sistema de conjuntos que poseen la propiedad R1-R2) es una partici&oacute;n finita de S, tal que A<sub>i</sub> <font face="Symbol">&Ccedil;</font>  A<sub>j</sub> = <font face="Symbol">&AElig;</font>, <font face="Symbol">&quot;</font><sub>i</sub> <font face="Symbol">&sup1;</font> <sub>j</sub>, y U<sub>i</sub> A<sub>i</sub> = S. Las implicaciones de esta proposici&oacute;n son esenciales: si R1-R2 constituyen una partici&oacute;n A de S, las soluciones que cumplen R1-R2 (Nash) est&aacute;n en una &ldquo;celda&rdquo; o zona distinta de aquella en la que se encuentran las que cumplen R1-R2 (vNM). Si no hay ning&uacute;n estado de M en el que <font face="Symbol">f</font> se satisfaga, es imposible que alg&uacute;n estado de N en el que <font face="Symbol">f</font> se pueda satisfacer pertenezca a la misma zona de la partici&oacute;n racionalidad. </p>     <p align="justify"> Por tanto, las predicciones de la teor&iacute;a de Nash, en juegos de n &gt; 2, no pueden coincidir con las de la teor&iacute;a de vNM: sus nociones divergentes de racionalidad las hacen distintas. Desde el punto de vista del juego de buscar y encontrar que propuso vNM, la f&oacute;rmula inicial <font face="Symbol">f</font> de su teor&iacute;a no es v&aacute;lida en el mundo posible de Nash. El conjunto de soluciones de vNM no ser&iacute;a una mejor respuesta ante la conjetura p<sub>-i</sub> del jugador racional i de la teor&iacute;a de Nash. La racionalidad impl&iacute;cita en la f&oacute;rmula de vNM no es una gu&iacute;a adecuada para la acci&oacute;n en el mundo posible de Nash: es una alternativa inferior, o dominada, frente a la que requiere la f&oacute;rmula de soluci&oacute;n de Nash. Recordemos el teorema de Nash para puntos de equilibro en juegos finitos de n personas: para todo juego finito estrat&eacute;gico de n personas existe al menos un punto de equilibrio en estrategias mixtas<sup>16</sup>.</p>     <p align="justify"> Es evidente que el tipo de soluci&oacute;n y las exigencias de racionalidad de esta f&oacute;rmula no coinciden con las de la propuesta de vNM, salvo en el caso de juegos de suma cero de dos personas.</p>     <p align="justify"> Joham van Benthem (2001, 1) hace la siguiente pregunta: &iquest;cu&aacute;ndo son dos juegos el mismo? El prop&oacute;sito de la pregunta es buscar una noci&oacute;n de equivalencia entre diversas presentaciones de un mismo juego (ib&iacute;d., 7). Para responderla hay que describir la estructura de cada juego. La idea es que un mismo proceso din&aacute;mico de interacci&oacute;n se puede describir mediante juegos distintos cuyas estructuras son, sin embargo, equivalentes. Una propiedad decisiva de este enfoque es que la equivalencia estructural preserva la verdad de las f&oacute;rmulas modales. Es obvio que en el caso que trata este art&iacute;culo el problema es el opuesto: &iquest;cu&aacute;les son las condiciones m&iacute;nimas que hacen distintos a dos juegos? En particular, &iquest;qu&eacute; condiciones aseguran que dos juegos con nociones distintas de racionalidad sean, tambi&eacute;n, distintos en t&eacute;rminos modales y estructurales? Primero expongo la noci&oacute;n de equivalencia entre dos juegos. A este respecto, van Benthem introdujo la noci&oacute;n de bisimulaci&oacute;n que establece las condiciones que hacen equivalentes, en t&eacute;rminos l&oacute;gicos, a dos procesos din&aacute;micos, en nuestro caso a dos juegos distintos. Si se puede establecer que dos juegos no son equivalentes, no cumplen las propiedades que definen a la bisimulaci&oacute;n, se puede afirmar que son divergentes o juegos distintos. Van Benthem la define as&iacute;:</p>     <blockquote>    <p align="justify">Una bisimulaci&oacute;n es cualquier relaci&oacute;n binaria Z entre estados de dos grafos M, N con v&iacute;nculos etiquetados (por ejemplo, relaciones de transici&oacute;n binaria Ra), tales que cuando xZy, tenemos (1) armon&iacute;a at&oacute;mica, y (2) cl&aacute;usulas de zigzag para toda a: (1) x, y verifican las mismas letras proposicionales, (2a) si xRaz, existe un u en N tal que yRau y zZu, (2b) viceversa (ib&iacute;d.).</p> </blockquote>     <p align="justify">Figura 1</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v6n10/v6n10a4g1.jpg"> </p>     <p align="justify">La condici&oacute;n de divergencia establece que dos grafos M, N, que representan los juegos de buscar y encontrar de Nash y von Neumann, con nodos s, t, respectivamente, no son equivalentes si (1) no satisfacen las mismas f&oacute;rmulas modales, y si (2) no hay bisimulaci&oacute;n Z entre M y N, con sZt.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">  Para establecer la primera cl&aacute;usula basta recordar que la partici&oacute;n racionalidad separa en zonas disjuntas a todos los estados en los que se satisface la f&oacute;rmula <font face="Symbol">f</font> de aquellos en los que no se satisface. Si no hay ning&uacute;n estado de M en el que se satisfaga <font face="Symbol">f</font>, no se puede vincular ning&uacute;n estado de esa zona con todos los estados que satisfacen la f&oacute;rmula en N. En particular, ning&uacute;n estado s de M est&aacute; conectado con ning&uacute;n estado t de N. En cuanto a la segunda cl&aacute;usula, basta se&ntilde;alar que la f&oacute;rmula, que se puede cumplir en cualquier sucesor Ra en M, no se puede cumplir en ning&uacute;n estado en el grafo N. </p>     <p align="justify"> Si en los s nodos del grafo M, que representa el juego de lenguaje de Nash, no se puede validar una f&oacute;rmula <font face="Symbol">f</font> perteneciente a un lenguaje formal L, y si la f&oacute;rmula <font face="Symbol">y</font>, perteneciente al lenguaje formal H del falsador, no se puede validar en ninguno de los nodos o estados t de N, los mundos posibles de von Neumann, la divergencia inicial se conserva y el grafo N representa otro juego de lenguaje.</p>     <p align="justify"><b>CONCLUSI&Oacute;N</b></p>     <p align="justify">Hace ya m&aacute;s de 50 a&ntilde;os, Nash lleg&oacute; a Princeton y ley&oacute; la obra de von Neumann y Morgenstern, <i>Theory of Games and Economic Behavior</i>. En su ya legendaria tesis de doctorado, Nash decidi&oacute; no unirse a la coalici&oacute;n que von Neumann propon&iacute;a. As&iacute; inici&oacute; un nuevo juego de lenguaje que habr&iacute;a de tener inmensas repercusiones en el desarrollo futuro de la teor&iacute;a de juegos y de la teor&iacute;a econ&oacute;mica en general. Este ensayo s&oacute;lo intenta aplicar la l&oacute;gica de los juegos al juego que, se presume, von Neumann y Nash jugaron o no jugaron hace m&aacute;s de medio siglo. Este intento hace pensar que los procesos de avance del conocimiento son procesos interactivos que se pueden modelar como juegos, y que Nash y von Neumann, en vez de jugar un juego com&uacute;n, propusieron juegos distintos que llevaron a programas de investigaci&oacute;n divergentes. La decisi&oacute;n fundamental corri&oacute; por cuenta de Nash: decidi&oacute; no sumarse a la coalici&oacute;n propuesta por von Neumann y desarrollar su propio juego con los resultados ya conocidos.</p>     <p align="justify"> En un art&iacute;culo reciente, Robert Sugden (2000) defini&oacute; el oficio de los economistas te&oacute;ricos como la construcci&oacute;n de mundos cre&iacute;bles, intentos de aproximaci&oacute;n al m&aacute;s complejo de todos los modelos: la realidad. Aqu&iacute; se sugiere la noci&oacute;n alternativa de mundos posibles: la teor&iacute;a econ&oacute;mica, sin renunciar a la aproximaci&oacute;n m&aacute;s fina posible a la realidad, ha avanzado mediante la creaci&oacute;n de mundos posibles cuyas caracter&iacute;sticas y reglas dependen en gran medida de las elecciones y aspiraciones te&oacute;ricas de sus creadores. Nash y von Neumann propusieron mundos posibles distintos y generaron programas de investigaci&oacute;n y mundos divergentes. Su caso, por supuesto, es muy particular. Ambos eran matem&aacute;ticos del m&aacute;s alto nivel que se encontraron, por casualidad, con una disciplina que apenas nac&iacute;a. &iquest;Las mismas reglas, los mismos procesos se pueden usar para explicar la actividad creativa de la mayor parte de los mortales que trabaja en la profesi&oacute;n? &iquest;Es v&aacute;lido modelar otros procesos de avance del conocimiento como juegos de lenguaje? Este es el problema.</p>     <p align="justify"><b>    <br>NOTAS AL PIE</b></p>     <p align="justify"><a href="#n1">1</a><a name="1"></a>. Wittgenstein (1988); Hintikka (1976, 1996a y b); Kuhn (1962, 1977, 1990, 2000).</p>     <p align="justify"><a href="#n2">2</a><a name="2"></a>.  Ver von Neumann y Morgenstern (1947).</p>     <p align="justify"><a href="#n3">3</a><a name="3"></a>.  Pero los dos casos no son iguales: en Berl&iacute;n y Viena von Neumann tuvo relaciones con algunos precursores de la teor&iacute;a matem&aacute;tica del equilibrio general (Leonard, 1995).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><a href="#n4">4</a><a name="4"></a>.  Esto abri&oacute; un nuevo campo de investigaci&oacute;n: el estudio de las condiciones epistemol&oacute;gicas para la existencia del equilibrio de Nash. Es decir, investigar qu&eacute; conjeturan y saben los jugadores acerca de la racionalidad, las conjeturas y las acciones de los dem&aacute;s. Aumann y Bradenburger (1995) escribieron un art&iacute;culo cl&aacute;sico. Bradenburger (2002a; 2002b) desarrolla esta l&iacute;nea de investigaci&oacute;n. Ambrus (2001) ha tratado el mismo problema en juegos de coalici&oacute;n.</p>     <p align="justify"><a href="#n5">5</a><a name="5"></a>.  Rapoport (1970) intuye las dificultades asociadas con las decisiones que deben tomar miembros de coaliciones que son subconjuntos de I: los que no pertenecen a la coalici&oacute;n hacen ofertas a los miembros para que la abandonen. El proceso de negociaci&oacute;n resultante es muy complejo, pues supone no s&oacute;lo negociar c&oacute;mo dividir v(I), sino qui&eacute;n hace coalici&oacute;n con qui&eacute;n.</p>     <p align="justify"><a href="#n6">6</a><a name="6"></a>.  Nash naci&oacute; y creci&oacute; en Bluefield, West Virginia, que tuvo un gran auge como resultado de la explotaci&oacute;n del carb&oacute;n. Nasar (1998) sugiere que su individualismo podr&iacute;a tener su origen en los valores dominantes en Bluefield.</p>     <p align="justify"><a href="#n7">7</a><a name="7"></a>.  La importancia de la hip&oacute;tesis de racionalidad impl&iacute;cita en la formulaci&oacute;n de nuevas teor&iacute;as y en su evaluaci&oacute;n ha sido tratada con agudeza por Guala (2000). </p>     <p align="justify"><a href="#n8">8</a><a name="8"></a>.  Rapoport (1970, 88-89) distingue entre racionalidad individual y racionalidad de grupo: la primera es similar a la primera propiedad de nuestra definici&oacute;n, la segunda corresponde a la segunda propiedad. Rapoport explica que la segunda es una igualdad, pues la gran coalici&oacute;n no puede aceptar menos que V(I), y tampoco puede ganar m&aacute;s.</p>     <p align="justify"><a href="#n9">9</a><a name="9"></a>.  El concepto de dominio p&uacute;blico apareci&oacute; luego de que Nash y von Neumann plantearon sus teor&iacute;as. Pero la necesidad de la noci&oacute;n est&aacute; impl&iacute;cita, en forma clara, en sus formulaciones.</p>     <p align="justify"><a href="#n10">10</a><a name="10"></a>.  Aqu&iacute;, como en la formulaci&oacute;n de R1 y de las que siguen, sigo la notaci&oacute;n de Gul (1996).</p>     <p align="justify"><a href="#n11">11</a><a name="11"></a>. En el sentido planteado por Aumann y Bradenburger (1995).</p>     <p align="justify"><a href="#n12">12</a><a name="12"></a>.  Leonard (1997) explora la relaci&oacute;n entre estructuras sociales y estructuras matem&aacute;ticas, responsable de buena parte de los desarrollos m&aacute;s importantes de la ling&uuml;&iacute;stica, la antropolog&iacute;a y la teor&iacute;a de juegos en el siglo pasado. En particular, el concepto de soluci&oacute;n conocido como conjunto estable representa la aplicaci&oacute;n m&aacute;s ambiciosa de las estructuras matem&aacute;ticas al estudio de las interacciones sociales. Como dice Leonard (1997, 318): &ldquo;la estructura matem&aacute;tica deviene un medio para desnudar la estructura social y ganar acceso a ella&rdquo; (en bastardilla en el original). </p>     <p align="justify"><a href="#n13">13</a><a name="13"></a>.  En un art&iacute;culo reciente, Monsalve (2002, 120-122) subraya la importancia de los n&uacute;meros en la teor&iacute;a de juegos.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><a href="#n14">14</a><a name="14"></a>.  Para una rese&ntilde;a de los desarrollos recientes en epistemolog&iacute;a interactiva, ver Bradenburger (2002).</p>     <p align="justify"><a href="#n15">15</a><a name="15"></a>.  Para una interpretaci&oacute;n actual de la idea original de Nash, ver Bjonerstedt y Weibull (1996).</p>     <p align="justify"><a href="#n16">16</a><a name="16"></a>.  Esta proposici&oacute;n es, por supuesto, el teorema de la existencia de al menos un punto de equilibrio para juegos finitos no cooperativos de n personas de Nash.</p> <hr>     <p align="justify"><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</b></p>     <p align="justify">1.  Aumann, R. y A. Bradenburger. &ldquo;Epistemic Conditions for Nash Equilibrium&rdquo;, <i>Econometrica</i> 63, 1995, pp. 1161-1180.</p>     <p align="justify">2.  van Benthem, J. &ldquo;Extensive Games as Process Models&rdquo;, Amsterdam y Stanford, 2001, mimeo.</p>     <p align="justify">3.  van Benthem, J. &ldquo;Hintikka Self-Applied: an Essay on the Epistemic Logic of Imperfect Information Games&rdquo;, Amsterdam y Stanford, 2000, mimeo.</p>     <p align="justify">4.  Bjornerstedt, J. y J. Weibull. &ldquo;Nash Equilibrium and Evolution by Imitation&rdquo;, Arrow et al., eds., <i>The Rational Foundations of Economic Behaviour</i>, Nueva York, St. Martin&rsquo;s Press, 1996.</p>     <p align="justify">5.  Bradenburger, A. &ldquo;The Power of Paradox: Some Recent Developments in Interactive Epistemology&rdquo;, Harvard Business School, 2002, mimeo.</p>     <p align="justify">6.  Bradenburger, A. y A. Friedenberg. &ldquo;Common Assumption of Rationality in Games&rdquo;, Stern School of Business, Nueva York University, 2002, mimeo.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">7.  Crawford, V. P.&ldquo;John Nash and the Analysis of Strategic Behavior&rdquo;, University of California, San Diego, Discussion Paper 2000-2003, 2000.</p>     <p align="justify">8.  Guala, F. &ldquo;The Logic of Normative Falsification: Rationality and Experiments in Decision Theory&rdquo;, <i>Journal of Economic Methodology</i> 7, 1, 2000, pp. 59-93.</p>     <p align="justify">9.  Gul, F. &ldquo;Rationality and Coherent Theories of Strategic Behavior&rdquo;, <i>Journal of Economic Theory</i> 70, 1996, pp. 1-31. </p>     <!-- ref --><p align="justify">10.  Hintikka, J.  <i>On Wittgenstein</i>, Belmont, CA, Wadsworth, 2000.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000166&pid=S0124-5996200400010000400010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">11.  Hintikka, J.  <i>Inquiry as Inquiry: A Logic of Scientific Discovery. Selected Papers</i> 5, Boston, Kluwer Academic Publishers, 1999.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000167&pid=S0124-5996200400010000400011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">12.  Hintikka, J.  <i>The Principles of Mathematics Revisited</i>, Nueva York, Cambridge University Press, 1996a.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000168&pid=S0124-5996200400010000400012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify">13.  Hintikka, J. y G. Sandu. &ldquo;Game Theoretical Semantics&rdquo;, J. van Benthem y A. ter Meulen, eds., <i>Handbook of Logic and Language</i>, Amsterdam, Elservier, 1996b.</p>     <!-- ref --><p align="justify">14.  Hintikka, J.  <i>L&oacute;gica, juegos de lenguaje e informaci&oacute;n</i>, Madrid, Editorial Tecnos, 1976.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000170&pid=S0124-5996200400010000400014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">15.  Kuhn, T. S.  <i>The Road since Structure: Philosophical Essays 1970-1993</i>, James B. Conant y John Haugeland, eds., Chicago, University of Chicago Press, 2000.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000171&pid=S0124-5996200400010000400015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify">16.  Kuhn, T. S. &ldquo;El camino desde la estructura&rdquo;, J. M. Jaramillo et al., eds., <i>Thomas Kuhn</i>, Cali, Editorial Universidad del Valle, [1990], 1997.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify">17.  Kuhn, T. S. <i>La estructura de las revoluciones cient&iacute;ficas</i>, M&eacute;xico D. F., Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, [1962], 1986. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000173&pid=S0124-5996200400010000400017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify">18.  Kuhn, T. S. &ldquo;Second Thoughts on Paradigms&rdquo;, <i>The Essential Tension</i>, Chicago, University of Chicago Press, 1977, pp. 293-319. </p>     <p align="justify">19.  Leonard, R. J. &ldquo;Value, Sign and Social Structure: The &lsquo;game&rsquo; metaphor and modern social science&rdquo;, <i>The European Journal of the History of Economic Thought</i> 4, 2, 1997, pp. 299-326. </p>     <p align="justify">20.  Leonard, R. J. &ldquo;From Parlor Games to Social Science: von Neumann, Morgenstern, and the Creation of Game Theory 1928-1944&rdquo;, <i>Journal of Economic Literature</i> 33, 1995, pp. 730-761.</p>     <p align="justify">21.  Leonard, R. J. &ldquo;Reading Cournot, Reading Nash: The Creation and Stabilisation of The Nash Equilibrium&rdquo;, <i>The Economic Journal </i>104, 1994, pp. 492-511.</p>     <!-- ref --><p align="justify">22.  Luce, D. L. y H. Raiffa.  <i>Games and Decisions</i>, Nueva York, Dover, 1957.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000178&pid=S0124-5996200400010000400022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify">23.  Monsalve, S. &ldquo;Teor&iacute;a de Juegos: &iquest;Hacia d&oacute;nde vamos?&rdquo;. <i>Revista de Econom&iacute;a Institucional </i>4, 7, 2002, pp. 114-130.</p>     <p align="justify">24.  Myerson, R. B. &ldquo;Nash Equilibrium and the History of Economic Theory&rdquo;, <i>Journal of Economic Literature</i> 38, 1999, pp. 1067-1082.</p>     <!-- ref --><p align="justify">25.  Nasar, S.  <i>A Beatiful Mind</i>. Nueva York, Simon and Schuster, 1998.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000181&pid=S0124-5996200400010000400025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify">26.  Nash, J. &ldquo;Non-Cooperative Games&rdquo;, H. W. Kuhn, ed., <i>Classics in Game Theory</i>, NJ, Princeton, Princeton University Press, pp. 14-26, [1950], 1997a.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">27.  Nash, J. &ldquo;Equilibrium Points in n-person Games&rdquo;, H. W. Kuhn, ed., <i>Classics in Game Theory</i>, NJ, Princeton, Princeton University Press, pp. 3-4, [1949], 1997b.</p>     <p align="justify">28.  Nash, J. &ldquo;First Report on a Project Studying the analysis of Cooperation in Games through Modeling in Terms of Formally Non-Cooperative Action in a Repeated Game Context&rdquo;, Princeton University, Department of Mathematics, mimeo, 2001.</p>     <!-- ref --><p align="justify">29.  Nash, J.  <i>The Essential John Nash</i>, H. W. Kuhn y S. Nasar, eds., NJ, Princeton, Princeton University Press, 2002a.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000185&pid=S0124-5996200400010000400029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify">30.  Nash, J. &ldquo;Reduction of Coalitions to Agencies, a Scheme for the Analysis of Cooperative Games&rdquo;, Bergamo-XX-Cowles Seminar, mimeo, 2002b.</p>     <!-- ref --><p align="justify">31.  von Neumann, J. y O. Morgestern.  <i>The Theory of Games and Economic Behavior</i>, Princeton, Princeton University Press, 1947.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000187&pid=S0124-5996200400010000400031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">32.  Popper, K.  <i>El mito del marco com&uacute;n</i>, Barcelona, Paid&oacute;s, 1997.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000188&pid=S0124-5996200400010000400032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">33.  Poundstone, W.  <i>Prisoner&acute;s Dilemma</i>, Nueva York, Doubleday, 1992.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000189&pid=S0124-5996200400010000400033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">34.  Rapoport, A.  <i>N-Person Game Theory,</i> NY, Mineola, Dover, 1970.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000190&pid=S0124-5996200400010000400034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify">35.  Sugden, R. &ldquo;Credible worlds: the status of theoretical models in economics&rdquo;. <i>Journal of Economic Methodology</i> 7, 2000, pp. 1-31.</p>     <p align="justify">36.  De Vany, A. &ldquo;Information, Bounded Rationality, and the Complexity of Economic Organization&rdquo;, University of California, Irvine, Department of Economics, 1993, mimeo.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify">37.   Wittgenstein, L.  <i>Investigaciones Filos&oacute;ficas</i>, Barcelona, Grijalbo, Edici&oacute;n del Instituto de Investigaciones Filos&oacute;ficas de la UNAM, traducci&oacute;n de C. U. Moulines, 1988.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000193&pid=S0124-5996200400010000400037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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