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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3"> </font>    <p align="center"><font size="3" face="Verdana">    <br>   <b>LA PR&Oacute;RROGA.    ACLARACI&Oacute;N DEL MINISTERIO<a name="nast"></a><a href="#ast">*</a></b></font></p> <font face="Verdana" size="2">       <p>    <br></p>       <p align="center"><b>THE EXTENSION.    THE MINISTRY EXPLANATION</b></p>       <p>    <br>    <br></p>     <p><i>Carlos Arturo Torres</i></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><a href="#nast">*</a><a name="ast"></a> <i>El Nuevo Tiempo</i>, 15 de abril 1903. (Firmado).</p> <hr align="JUSTIFY">     <p align="justify">    <br>El se&ntilde;or ex Ministro de Hacienda de la Administraci&oacute;n Sanclemente ha publicado un extenso estudio, encaminado a justificar la negociaci&oacute;n de pr&oacute;rroga hecha a esta ciudad con el se&ntilde;or Agente de la Compa&ntilde;&iacute;a Nueva del Canal de Panam&aacute;. En ese escrito se trata de demostrar entre otras cosas lo siguiente:</p>     <p align="justify"> Que la Agencia especial enviada a Europa a estudiar el asunto de la pr&oacute;rroga la aconsej&oacute; primero y luego trat&oacute; de impedirla por <i>motivos pol&iacute;ticos</i>.</p>     <p align="justify"> Que el proyecto de negociaci&oacute;n presentado por el se&ntilde;or Agente colombiano a la Compa&ntilde;&iacute;a Nueva, era, por exagerado, un mero sofisma de distracci&oacute;n encaminado a aplazar y a hacer imposible la negociaci&oacute;n de la pr&oacute;rroga.</p>     <p align="justify"> Como el se&ntilde;or doctor Esguerra contestar&aacute; detenidamente todo el escrito en referencia, me limitar&eacute; tan s&oacute;lo a esclarecer el primer punto, una vez que el argumento monstruo que aduce el se&ntilde;or Ministro de Hacienda en pro de su tesis son unas cartas privadas m&iacute;as, dirigidas al doctor Antonio Jos&eacute; Restrepo y que &eacute;ste ha publicado recientemente en Madrid.</p>     <p align="center"><b>* * *</b></p>     <p align="justify">Cuando el se&ntilde;or doctor Esguerra y yo aceptamos la honrosa designaci&oacute;n hecha en nosotros por el Gobierno del doctor Sanclemente, nos propon&iacute;amos prestar un servicio al pa&iacute;s en la medida de nuestra buena voluntad y de nuestras facultades. Se trataba de una importante negociaci&oacute;n que el Gobierno confiaba a francos y leales adversarios, deferente en esto a un loable sentimiento de delicadeza pol&iacute;tica y tambi&eacute;n a insinuaciones de la prensa de oposici&oacute;n<a name="n1"></a><sup><a href="#1">1</a></sup>; aceptamos, a pesar de la aspereza de los ataques de que se nos hizo v&iacute;ctimas por ese paso que nosotros estim&aacute;bamos patri&oacute;tico. Era obvio que personas colocadas en tan delicada posici&oacute;n ten&iacute;an que desplegar el mayor celo y delicadeza en servir los intereses permanentes del pa&iacute;s por encima de los intereses transitorios de cualquier partido, ten&iacute;an que mostrarse, llegado el caso, superiores a todo esp&iacute;ritu de solidaridad pol&iacute;tica con su partido y superiores tambi&eacute;n a todo sentimiento de deferencia con el partido y el Gobierno que les hab&iacute;an hecho el honor de encomendarles la delicada negociaci&oacute;n. Nuestro proceder en todo el curso de nuestra misi&oacute;n, y despu&eacute;s de ella, se ajust&oacute; a la l&iacute;nea de conducta que los intereses p&uacute;blicos y nuestra excepcional posici&oacute;n nos trazaban.</p>     <p align="justify"> Del estudio de la materia hecho con la mayor atenci&oacute;n e inteligencia por el se&ntilde;or doctor Esguerra en el Istmo, en los Estados Unidos y en Europa, lleg&oacute; a formar la convicci&oacute;n, de la cual particip&eacute; yo tambi&eacute;n, de que lo m&aacute;s conveniente a la Rep&uacute;blica era que en la obra del Canal, lejos de romperse, se estrechara la solidaridad entre la Compa&ntilde;&iacute;a Francesa y nuestro Gobierno, poniendo al servicio de la soberan&iacute;a de los intereses nacionales en el Canal la influencia y recursos de una respetable compa&ntilde;&iacute;a europea.</p>     <p align="justify"> Por esta raz&oacute;n, cre&iacute;mos conveniente que se concediera la pr&oacute;rroga, pero en <i>tales condiciones</i>, que se obtuviera para la Rep&uacute;blica una compensaci&oacute;n equitativa por el nuevo plazo y que se asegurara al mismo tiempo la efectividad de los trabajos en la obra del Canal. Esas dos condiciones se llenaban fijando un precio de cinco o seis millones de pesos que la Compa&ntilde;&iacute;a deber&iacute;a dar a ciertos plazos, y concediendo, no la pr&oacute;rroga por ella solicitada, sino una serie de pr&oacute;rrogas de dos a&ntilde;os, en tal forma, que terminada la primera se examinase por una comisi&oacute;n t&eacute;cnica si se hab&iacute;a ejecutado el trabajo correspondiente a ese tiempo, y s&oacute;lo en caso afirmativo se concediese la nueva pr&oacute;rroga de dos a&ntilde;os y as&iacute; sucesivamente hasta completar los seis a&ntilde;os pedidos. Saltan a la vista las ventajas de semejante sistema.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> Era, adem&aacute;s, condici&oacute;n <i>sine qua non</i>, que la negociaci&oacute;n <i>ad refer&eacute;ndum</i> fuese aprobada por el Congreso de Colombia. Quer&iacute;amos la pr&oacute;rroga, s&iacute;, pero en t&eacute;rminos ventajosos y llenando las formas legales y constitucionales; en caso contrario, no. Esto me parece tan claro que huelga toda otra explicaci&oacute;n.</p>     <p align="justify"> Es &eacute;sta la raz&oacute;n por que, cuando me persuad&iacute; de que el Gobierno, por dificultades interiores o por consideraciones de otro orden que no es esta la ocasi&oacute;n de calificar, estaba resuelto a hacer la negociaci&oacute;n pretermitiendo las condiciones que, a mi juicio, eran sustantivas en la materia, a saber: aprobaci&oacute;n del Congreso, cuant&iacute;a de la indemnizaci&oacute;n y condicionalidad de la pr&oacute;rroga, resolv&iacute; renunciar el puesto, como en efecto lo hice ante el se&ntilde;or Agente y con &eacute;ste por cable ante el Gobierno de Bogot&aacute;.</p>     <p align="justify"> Mas no me limit&eacute; a esa renuncia, sino que hice los esfuerzos que estuvieron a mi alcance para que no se efectuara, en momentos impropicios para Colombia, una negociaci&oacute;n que luego, pasadas las dif&iacute;ciles circunstancias, podr&iacute;a hacerse en las condiciones a que la Rep&uacute;blica ten&iacute;a derecho. Al proceder as&iacute; entend&iacute;a cumplir un deber para con la naci&oacute;n, cuyo permanente inter&eacute;s &ndash;y no los transitorios de un Gobierno o de un partido&ndash; hab&iacute;a ido a estudiar y a sostener.</p>     <p align="justify"> Por esta raz&oacute;n me dirig&iacute; al se&ntilde;or Director de la Compa&ntilde;&iacute;a Nueva, en carta que conocen los lectores de <i>El Nuevo Tiempo</i> y en la cual le manifestaba que cre&iacute;a un deber el hacerle conocer un punto de derecho constitucional colombiano, a saber: que el contrato celebrado en Bogot&aacute; no era perfecto mientras no tuviera la aprobaci&oacute;n del Congreso, pues no estaba comprendido en los que la Carta fundamental colombiana autoriza al Ejecutivo a dictar como decretos de car&aacute;cter legislativo. En este mismo sentido escrib&iacute; en algunos peri&oacute;dicos ingleses y franceses, y a igual m&oacute;vil obedecieron mis cartas al doctor Restrepo. Como digo en ellas, lo patri&oacute;tico en esos momentos era esforzarse por que una negociaci&oacute;n tan inconveniente no se llevara a efecto. Eso cre&iacute;a entonces y lo creo todav&iacute;a y conmigo todo el pa&iacute;s. Debo advertir que de esos pasos m&iacute;os no tuvo ning&uacute;n conocimiento previo el se&ntilde;or doctor Esguerra.</p>     <p align="justify"> Cuanto a que el proyecto de negociaci&oacute;n de pr&oacute;rroga formulado por el se&ntilde;or Agente fuera a todas luces inaceptable y que no deb&iacute;a considerarse sino como un sofisma de distracci&oacute;n ideado para aplazar o impedir la negociaci&oacute;n, s&oacute;lo debo decir que cuando, en mi presencia, lo comunic&oacute; el se&ntilde;or doctor Esguerra a M. Hutin, Director entonces de la Compa&ntilde;&iacute;a Nueva, &eacute;ste no arguy&oacute; que fuera inaceptable; dijo s&oacute;lo que lo estudiar&iacute;a y lo comunicar&iacute;a a la Comisi&oacute;n consultiva. Para formar juicio sobre la pretendida exageraci&oacute;n de la propuesta del se&ntilde;or doctor Esguerra, es bien que se tenga en cuenta la circunstancia de que cuando, meses despu&eacute;s, se trat&oacute; del traspaso de la concesi&oacute;n, la Compa&ntilde;&iacute;a exigi&oacute; ciento nueve millones de <i>dollars</i> al Gobierno americano; que M. Hutin no crey&oacute; nunca que tal traspaso valiera menos de esa suma, y que la pr&oacute;rroga era un elemento indispensable para toda negociaci&oacute;n de la Compa&ntilde;&iacute;a.</p>     <p align="justify"> Creo, para concluir, que de la publicaci&oacute;n que ha hecho el se&ntilde;or ex Ministro de Hacienda no se deduce nada que no sea honroso para el se&ntilde;or Agente, doctor Esguerra, y para m&iacute;. Nuestra conducta obedeci&oacute; en todo momento y tan s&oacute;lo a un vigilante celo por los intereses p&uacute;blicos que, en parte al menos, se nos hab&iacute;an encomendado. Ni el esp&iacute;ritu de partido ni consideraciones de otro orden fueron parte a desviarnos un &aacute;pice de lo que honradamente cre&iacute;mos nuestro deber como funcionarios y como ciudadanos. De la lectura desapasionada del largo escrito del se&ntilde;or doctor Calder&oacute;n no se deduce, no puede deducirse otra cosa.</p> </font>      ]]></body>
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