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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">     <p align="center">    <br>   <b>LIBERALES VERSUS LIBERTARIOS<a name="nast"></a><a href="#ast">*</a></b></p></font> <font face="Verdana" size="2">       <p>    <br></p>       <p align="center"><b>LIBERALS VERSUS LIBERTARIANS</b></p>       <p>    <br>    <br></p>     <p><i>Luis Carlos Valenzuela</i> y <i>Alejandro Arregoc&eacute;s C.</i></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> <a href="#nast">*</a><a name="ast"></a> Comentarios al &Iacute;ndice de Libertad Econ&oacute;mica presentado por el <i>Wall Street Journal</i> y la Heritage Foundation, Universidad de los Andes, Bogot&aacute;, 10 de marzo de 2003. Estos comentarios fueron preparados por los autores con base en el contenido del curso Filosof&iacute;a y Econom&iacute;a que dictan en la Universidad de los Andes. Las ideas expresadas en este documento s&oacute;lo comprometen a los autores. Los errores y omisiones son responsabilidad de los autores. </p> <hr>     <p align="justify">    <br>El lanzamiento de la d&eacute;cima versi&oacute;n del &Iacute;ndice de Libertad Econ&oacute;mica que publican conjuntamente el <i>Wall Street Journal</i>y la Heritage Foundation, en un espacio eminentemente acad&eacute;mico como la Universidad de los Andes, es una magn&iacute;fica oportunidad para una breve reflexi&oacute;n sobre un concepto tan complejo y debatido como la libertad econ&oacute;mica y su relaci&oacute;n con el crecimiento econ&oacute;mico, la justicia social y el desarrollo. El &iacute;ndice se ha convertido en uno de los indicadores predilectos de los medios de comunicaci&oacute;n para juzgar el estado de libertad econ&oacute;mica de los pa&iacute;ses, as&iacute; como la conveniencia o inconveniencia de las medidas pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas adoptadas por sus respectivos gobiernos.</p>     <p align="justify"> El &Iacute;ndice de Libertad Econ&oacute;mica, como sostiene el informe 2004, es una herramienta pr&aacute;ctica; un instrumento de medici&oacute;n que califica a 155 pa&iacute;ses con base en un conjunto de criterios &ldquo;objetivos&rdquo; de libertad econ&oacute;mica y cuyo prop&oacute;sito es establecer una clasificaci&oacute;n que permita tomar decisiones adecuadas a los inversionistas y a quienes toman decisiones de pol&iacute;tica. La clasificaci&oacute;n es el resultado, seg&uacute;n se&ntilde;ala el informe 2004, de una serie de estudios emp&iacute;ricos sustentados en un &ldquo;profundo an&aacute;lisis te&oacute;rico de los factores que ejercen mayor influencia sobre el marco institucional, dentro del cual tiene lugar el crecimiento econ&oacute;mico&rdquo; (p. 1). En particular, recoge la estimaci&oacute;n de 50 variables agrupadas en 10 factores generales que &ldquo;determinan&rdquo; la libertad econ&oacute;mica<a name="n1"></a><sup><a href="#1">1</a></sup>.</p>     <p align="justify"> De acuerdo con el informe, un menor valor del &iacute;ndice refleja una menor interferencia del gobierno en la econom&iacute;a, el determinante fundamental de la libertad econ&oacute;mica y el crecimiento. El informe reporta 16 pa&iacute;ses &ldquo;libres&rdquo;, 55 &ldquo;mayormente libres&rdquo;, 72 &ldquo;mayormente controlados&rdquo; y 12 &ldquo;reprimidos&rdquo;. Colombia ocupa el puesto 83 de la clasificaci&oacute;n general con 3,13 puntos y se ubica en la categor&iacute;a de pa&iacute;s &ldquo;mayormente controlado&rdquo;. Esto significa que no se le puede considerar econ&oacute;micamente libre o liberal, lo que constituye una verdadera restricci&oacute;n para su crecimiento. En la perspectiva del &Iacute;ndice, Colombia no es un pa&iacute;s liberal sencillamente porque no persigue un Estado m&iacute;nimo.</p>     <p align="justify"> Un Estado m&iacute;nimo que propenda exclusivamente por brindar seguridad, imponer justicia y garantizar el cumplimiento de los derechos y los contratos de esa reducida porci&oacute;n de la sociedad que est&aacute; en capacidad de ejercer plenamente sus libertades y cuenta con representaci&oacute;n pol&iacute;tica. Un Estado m&iacute;nimo que, contrario a la perspectiva del &Iacute;ndice, es completamente libertario y muy poco liberal.</p>     <p align="justify"> Quienes son realmente liberales generan profunda antipat&iacute;a en la derecha y en la izquierda. Les tiende a ocurrir lo que le pas&oacute; a Cabrera Infante, ese excelente escritor cubano expulsado por Fulgencio Batista por ser un sujeto desleal al r&eacute;gimen y, pocos a&ntilde;os despu&eacute;s, expulsado por Fidel Castro por ser un sujeto desleal al r&eacute;gimen. Cabrera Infante es un liberal excelente a lo Mill, un liberal regular a lo Rawls y un liberal deplorable a lo Buchanan.</p>     <p align="justify"> El liberalismo, en sus mejores exponentes &ndash;como Locke, Constant, Kant y Mill o en versiones m&aacute;s contempor&aacute;neas, Bobbio y Berlin&ndash; es una defensa radical de la individualidad. De la individualidad de todos, no de unos pocos.</p>     <p align="justify"> El liberalismo es la negaci&oacute;n del te&iacute;smo medieval, del absolutismo hobbesiano o, en t&eacute;rminos del comunismo, de que alguien decida por nosotros. En las ideolog&iacute;as colectivas y mesi&aacute;nicas hay alguien que tiene la verdad y ese alguien debe ser seguido sin cuestionamiento alguno. Nuestros gustos, nuestras esencias o, para expresarlo en neocl&aacute;sico, nuestras preferencias, pasan a segundo plano. O, mejor, desaparecen.</p>     <p align="justify"> El problema es que las ideas, as&iacute; como la gente, a veces se van torciendo por el camino. Por ejemplo, la reforma calvinista, que fue la eleg&iacute;a del ascetismo, se convirti&oacute; en el pre&aacute;mbulo perfecto de lo que en principio parec&iacute;a su m&aacute;s temido enemigo: el consumo conspicuo. Por ello, Estados Unidos es la tierra del puritanismo Pilgrim y de Mickey Mouse.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> Al liberalismo le pas&oacute; algo similar. Para pasar de lo pol&iacute;tico a lo econ&oacute;mico tuvo un filtro fundamental, el utilitarismo de Bentham, que en aras de simplificar a Hume y su concepci&oacute;n puramente emocional de la &eacute;tica y del bienestar se invent&oacute; el utilitarismo. Con utilit&oacute;metro y todo.</p>     <p align="justify"> Por ese camino siguieron los austriacos y Marshall que, a trav&eacute;s del marginalismo, sofisticaron el utilit&oacute;metro de Bentham y midieron la utilidad como la disposici&oacute;n a pagar. Y de pronto, as&iacute; como sin darnos cuenta, las integrales de la curva de demanda se nos convirtieron en la &uacute;nica medida de bienestar, y la libertad, eso tan bonito que describimos antes, se nos convirti&oacute; en la maximizaci&oacute;n de la integral. As&iacute;, todo se fue simplificando o, con el mayor respeto, banalizando.</p>     <p align="justify"> Esta simplificaci&oacute;n del concepto de utilidad, que genera serias distorsiones en el concepto de libertad, fue fuente de gran alegr&iacute;a en la ciencia econ&oacute;mica, ya que permit&iacute;a que sus practicantes pasaran de ese estado primario que eran las discusiones de &eacute;tica para determinar una noci&oacute;n de bienestar a la cuantificaci&oacute;n de un bienestar definido como la disponibilidad a pagar. En ese momento la econom&iacute;a dej&oacute; de ser una ciencia blanda que trataba temas menores como la filosof&iacute;a, para convertirse en una ciencia dura, de car&aacute;cter eminentemente positivo y evolutivo, como las profesiones que realmente merecen respeto.</p>     <p align="justify"> Esto, sumado a la forma como las cajas de Edgeworth y los intercambios paretianos despacharon de un plumazo el concepto de distribuci&oacute;n, por su car&aacute;cter normativo y ajeno a la noci&oacute;n de eficiencia, le hizo un gran da&ntilde;o a la econom&iacute;a y su fundamentaci&oacute;n del bienestar. Basta ver los curr&iacute;culos de las facultades de econom&iacute;a.</p>     <p align="justify"> Esta identificaci&oacute;n plena de la utilidad con el liberalismo ha terminado validando una serie de cr&iacute;ticas que conducen a la exaltaci&oacute;n de la intervenci&oacute;n del Estado, promovida por los buscadores de rentas de izquierda, proteccionistas e intervensionistas, y por los buscadores de renta de derecha, proteccionistas e intervencionistas. Siempre me ha sorprendido la afinidad entre los sindicatos estatales y los terratenientes.</p>     <p align="justify"> Con el mayor respeto, considero que el simplismo de una concepci&oacute;n de libertad y bienestar que se mide, como en las listas de <i>hit parade</i>, con &iacute;ndices estructurados sobre percepciones y promedios, que ni siquiera requiere de variaciones en los coeficientes de ponderaci&oacute;n, tiene poca utilidad para guiar a los pa&iacute;ses en desarrollo en la construcci&oacute;n de una sociedad y de una econom&iacute;a realmente liberales.</p>     <p align="justify"> El liberalismo verdadero no privilegia los derechos individuales, cuando socavan las condiciones sociales que hacen valiosa la libertad individual.</p>     <p align="justify"> El mercado, como bien lo expresa Hayek, es el entorno en que los individuos expresan sus preferencias, su individualidad. Los precios no son otra cosa que el equilibrio entre preferencias individuales y dotaciones existentes. El mercado es la m&aacute;s respetuosa expresi&oacute;n de la individualidad; es, aunque me caigan todas las ONG encima, la forma econ&oacute;mica en que los agentes expresan su libertad. Desde esta perspectiva, y estoy plenamente consciente de lo que esto me va a costar, los precios son valores.</p>     <p align="justify"> El problema grave, lamentablemente no contemplado en los &iacute;ndices que hoy se presentan, es que esto s&oacute;lo es v&aacute;lido cuando todos y cada uno de los miembros de la sociedad se pueden constituir en agentes de mercado. En la medida en que &eacute;ste no sea el caso, de nada sirve proteger una libertad que muy pocos tienen derecho a ejercer. La libertad, aun la econ&oacute;mica, primero hay que crearla para despu&eacute;s defenderla.</p>     <p align="justify"> Nuestro nivel de desarrollo social nos conduce a acercarnos m&aacute;s al liberalismo de Rawls que al libertarismo de Nozick. Los &iacute;ndices que hoy se presentan son todo Nozick y nada Rawls. Cabe recordar que aun Bentham, con su maximizaci&oacute;n del placer y su minimizaci&oacute;n del dolor, hac&iacute;a &eacute;nfasis sistem&aacute;tico en que el objeto era la mayor felicidad para todos. Repito, para todos.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> Ese para todos, expresado por Bentham, el esp&iacute;ritu real del <i>mainstream</i> econ&oacute;mico contempor&aacute;neo, es el que me permite afirmar que la libertad econ&oacute;mica es un concepto amplio que no se justifica en la m&iacute;nima intromisi&oacute;n posible del Estado, ni puede ser cuantificado exclusivamente por la contribuci&oacute;n del mercado libre a un PIB mayor.</p>     <p align="justify"> Reducir el concepto de libertad econ&oacute;mica a la ausencia de intervenci&oacute;n del Estado en los mercados es desconocer la naturaleza institucional de dicha intervenci&oacute;n y la econom&iacute;a pol&iacute;tica que explica los complejos equilibrios y desequilibrios econ&oacute;micos y sociales. Las libertades econ&oacute;micas se encuentran lejos de estar restringidas a un problema de eficiencia.</p>     <p align="justify"> En forma alterativa a la concepci&oacute;n libertaria de Nozick, Sen (1993) plantea tres aspectos fundamentales de la libertad econ&oacute;mica: 1) la oportunidad para conseguir logros, 2) la autonom&iacute;a para tomar decisiones y 3) la inmunidad frente a la intromisi&oacute;n o invasi&oacute;n de terceros. Al &iacute;ndice de libertad econ&oacute;mica le preocupan b&aacute;sicamente los dos &uacute;ltimos aspectos, pero no el primero, el de las oportunidades, estrechamente relacionado con la posibilidad real y equitativa de ejercer las libertades econ&oacute;micas y transformarlas en bienestar.</p>     <p align="justify"> Quienes integran los mercados competitivos en condiciones institucionales adecuadas son beneficiarios de la m&aacute;xima eficiencia posible en la asignaci&oacute;n de los recursos, como demuestran los teoremas del bienestar; tienen la posibilidad de expresar sus preferencias y elegir libremente, lo que los hace felices, como se&ntilde;alan Hayek y Friedman.</p>     <p align="justify"> Quienes est&aacute;n excluidos de dichos mercados no gozan de libertad econ&oacute;mica porque no pueden revelar sus preferencias, ni ejercer su libertad de elegir, ni beneficiarse de la eficiencia m&aacute;xima que los mercados consiguen. Muy poco puede contribuir un esquema de libre mercado al crecimiento y al bienestar del pa&iacute;s si la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n est&aacute; excluida de ese mercado.</p>     <p align="justify"> Es sustancial lo que la intervenci&oacute;n del Estado y las instituciones p&uacute;blicas pueden lograr en materia de expansi&oacute;n de libertades econ&oacute;micas y justicia distributiva de oportunidades sociales. Dos objetivos que los mercados competitivos no pueden cumplir por s&iacute; solos. Esto es North en su versi&oacute;n m&aacute;s b&aacute;sica.</p>     <p align="justify"> La definici&oacute;n de libertad econ&oacute;mica como ausencia de restricciones gubernamentales a las actividades econ&oacute;micas no s&oacute;lo olvida el papel, ampliamente tratado en la literatura de econom&iacute;a publica, del Estado en el restablecimiento de la eficiencia en presencia de fallas de mercado, sino el de su obligaci&oacute;n central como Estado Social de Derecho de garantizar el acceso de la poblaci&oacute;n a los derechos de primera, segunda y tercera generaci&oacute;n: derechos fundamentales; derechos econ&oacute;micos, sociales y culturales, y derechos colectivos. Tal vez por eso, a nosotros, que sin darnos cuenta hemos sido educados como libertarios, nos molesta tanto la Constituci&oacute;n.</p>     <p align="justify"> En t&eacute;rminos de Rawls, una sociedad que puede decir que disfruta plenamente de sus libertades econ&oacute;micas as&iacute; como de las dem&aacute;s libertades fundamentales es una sociedad bien ordenada, esto es, una sociedad que se rige por la justicia y no por la eficiencia paretiana.</p>     <p align="justify"> En su libro <i>Las instituciones y el desarrollo econ&oacute;mico en Colombia</i>, Salom&oacute;n Kalmanovitz se&ntilde;ala acertadamente que s&oacute;lo una parte reducida de la poblaci&oacute;n goza plenamente de libertades fundamentales porque nuestras instituciones han tendido a ser hist&oacute;ricamente antiliberales, porque han incentivado la inequidad.</p>     <p align="justify"> Los estudios sobre distribuci&oacute;n del ingreso muestran que en Colombia hay una tendencia hist&oacute;rica a una alta desigualdad en el contexto internacional. En la actualidad, el 46,5 por ciento del ingreso se concentra en el 10 por ciento de la poblaci&oacute;n (Perry et. al., 2003). La inequidad perpet&uacute;a la pobreza porque impide que las ganancias del crecimiento la reduzcan y desacelera la expansi&oacute;n de las libertades econ&oacute;micas en la medida en que restringe el acceso de una parte de la poblaci&oacute;n al trabajo, al cr&eacute;dito y a la educaci&oacute;n, al tiempo que aumenta su vulnerabilidad a los choques macroecon&oacute;micos.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> Carlos Eduardo V&eacute;lez et al. (2003) encuentran que el impacto del alto crecimiento sostenido que experiment&oacute; la econom&iacute;a entre 1978 y 1995 sobre la reducci&oacute;n de la pobreza fue menguado por el empeoramiento en la distribuci&oacute;n del ingreso. Estiman que si la desigualdad se hubiese mantenido constante durante el per&iacute;odo, los ingresos de la persona peor situada econ&oacute;micamente entre dos personas escogidas al azar, habr&iacute;an sido un 18 por ciento mayores de lo que fueron en 1995 y un 23 por ciento m&aacute;s elevados en 1999.</p>     <p align="justify"> La expansi&oacute;n y el ejercicio de las libertades econ&oacute;micas dependen del nivel de desigualdad. Los c&aacute;lculos de los aumentos del ingreso que no est&aacute;n corregidos por su distribuci&oacute;n no nos dicen nada sobre la din&aacute;mica de las libertades econ&oacute;micas.</p>     <p align="justify"> Los art&iacute;culos de Juan Luis Londo&ntilde;o y Nancy Birdsall (1997; 2003) presentan evidencia de lo anterior para el caso latinoamericano. La inequidad de activos (capital humano y propiedad de la tierra) y del acceso al cr&eacute;dito afectan el crecimiento econ&oacute;mico, y &eacute;ste a su vez, afecta desproporcionadamente el ingreso de los pobres. La inequidad constituye la verdadera restricci&oacute;n de las libertades econ&oacute;micas.</p>     <p align="justify"> V&eacute;lez et al. (2002) estiman que los aumentos de bienestar de los hogares est&aacute;n directamente relacionados con la inclusi&oacute;n de las personas al mercado de trabajo y a la oportunidad de educarse. Por ejemplo: hogares que cuentan con un jefe de hogar que no es bachiller, disminuyen la probabilidad de ser pobres en 6 por ciento; que es bachiller, disminuyen la probabilidad en 18 por ciento; que no terminaron la universidad, disminuyen la probabilidad en 29 por ciento; que tienen un t&iacute;tulo profesional, disminuyen la probabilidad en 46 por ciento.</p>     <p align="justify"> La evidencia, lo positivo, que tanto nos gusta a quienes aqu&iacute; estudiamos, demuestra que la &uacute;nica posibilidad que tienen las personas para ejercer plenamente sus libertades econ&oacute;micas y derivar bienestar de ellas es la de contar con oportunidades educativas que puedan dotarlas del nivel de calificaci&oacute;n laboral que demanda el sector productivo. En el corto plazo, el gasto p&uacute;blico social desempe&ntilde;a un papel fundamental para asegurar los servicios sociales m&iacute;nimos y la protecci&oacute;n social que las personas requieren para integrarse a los mercados.</p>     <p align="justify"> Quienes se encuentran marginados de las oportunidades educativas y los mercados laborales pasan a engrosar el sector informal de la econom&iacute;a, como lo demuestran Alejandro Gaviria y Martha Luz Henao (2001). El aumento de la informalidad retrasa la incorporaci&oacute;n del cambio tecnol&oacute;gico e impide que las ganancias de eficiencia se distribuyan de manera equitativa. La informalidad empeora la distribuci&oacute;n de las libertades econ&oacute;micas y del ingreso.</p>     <p align="justify"> La intervenci&oacute;n p&uacute;blica para ejecutar programas de gasto p&uacute;blico que el sector privado no emprende por falta de incentivos y de gasto p&uacute;blico social, y que buscan incorporar la poblaci&oacute;n a los mercados no se pueden considerar como una restricci&oacute;n a las libertades econ&oacute;micas.</p>     <p align="justify"> El libre funcionamiento de los mercados es deseable cuando permite que las personas disfruten y ampl&iacute;en sus libertades de forma equitativa. El mercado no es bueno per se. Es bueno si se puede probar consecuencialmente, en positivo, que es bueno. De otra forma, el mercado se vuelve teol&oacute;gico. Y a nosotros, que nos gustan las ciencias duras, lo teol&oacute;gico no nos gusta.</p>     <p align="justify"> En Colombia el desastre real no ha sido tanto el cu&aacute;nto de la intervenci&oacute;n del Estado, sino el qu&eacute; y el c&oacute;mo, lamentablemente guiado por buscadores de rentas; aquellos que est&aacute;n bien a la derecha y aquellos que est&aacute;n bien a la izquierda. Aquellos que est&aacute;n bien. Los defensores de los aranceles agr&iacute;colas y de los bancos p&uacute;blicos.</p>     <p align="justify"> Cuando el Estado decide gastar en aquello que ni la Constituci&oacute;n ni la racionalidad econ&oacute;mica consideran que es realmente &ldquo;p&uacute;blico&rdquo; y beneficia a la colectividad, se genera un escenario como el actual, en el que las erogaciones en actividades que nada tienen de p&uacute;blicas o sociales, como los gastos de inversi&oacute;n en hidroel&eacute;ctricas, termoel&eacute;ctricas y refiner&iacute;as, o los gastos en subsidios a la gasolina, generan lo que se podr&iacute;a llamar un <i>crowding out social</i> o desplazamiento del gasto de actividades que son p&uacute;blicas y sociales en esencia, que permitir&iacute;an ampliar las libertades econ&oacute;micas; que permit&iacute;an establecer un estado liberal.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> El <i>crowding out social</i>ha sido mucho m&aacute;s nocivo en este pa&iacute;s que el <i>crowding out financiero</i>. Es m&aacute;s, el <i>crowding out social</i>, originado en la nula claridad respecto a una funci&oacute;n de bienestar que conduzca a la socializaci&oacute;n del ejercicio de la libertad, ha sido la causa real del <i>crowding out financiero</i>.</p>     <p align="justify"> Estos desequilibrios, originados no en el exceso de lo p&uacute;blico sino en el desentendimiento de qu&eacute; es realmente lo p&uacute;blico, son los que excluyen, los que restringen y los que concentran las libertades. Lo malo es que cuando las libertades se concentran, las libertades desaparecen.</p>     <p align="justify"> Si lo que nos importa es el bienestar y el desarrollo desde la perspectiva de la promoci&oacute;n de libertades fundamentales y las oportunidades sociales, es indispensable que comencemos a entender la eficiencia en t&eacute;rminos de libertades m&aacute;s que en t&eacute;rminos de utilidades. Amartya Sen (1993) demostr&oacute; formalmente que los resultados de los teoremas del bienestar de Arrow y Debreu tienen validez si la eficiencia se entiende en el sentido anterior. De esta forma la eficiencia contemplar&iacute;a una situaci&oacute;n en la que un equilibrio de mercado garantiza que no es posible disminuir la libertad de una sola persona, aun si se incrementa la de todos los dem&aacute;s miembros de la sociedad.</p>     <p align="justify"> La raz&oacute;n principal del argumento en contra de la eficiencia paretiana es que esta &uacute;ltima no se preocupa por las libertades en s&iacute; mismas sino por las utilidades, debido a su car&aacute;cter estrictamente consecuencialista. Esto significa que la libertad y su promoci&oacute;n en s&iacute; mismas no son defendibles desde una perspectiva rigurosamente utilitarista y neocl&aacute;sica. En &ldquo;Los tontos racionales&rdquo;, Sen afirma que &ldquo;un estado puede ser un &oacute;ptimo de Pareto con algunas personas en la m&aacute;s grande de las miserias y con otras en el mayor de los lujos, en tanto que no se pueda mejorar la situaci&oacute;n de los pobres sin reducir el lujo de los ricos&rdquo;. La optimalidad de Pareto, dice Sen, &ldquo;como el esp&iacute;ritu del C&eacute;sar, viene caliente desde el infierno&rdquo; (Sen, 1986, 34).</p>     <p align="justify">O, como dice Rawls en la <i>Teor&iacute;a de la justicia</i>:</p>     <blockquote>    <p align="justify">La justicia es la primera virtud de las instituciones sociales, como la verdad lo es de los sistemas de pensamiento. Por esta raz&oacute;n la justicia rechaza el que la p&eacute;rdida de libertad de algunos sea justificada en el mayor bienestar compartido por otros. No puede permitirse que el sacrificio impuesto sobre unos pocos sea sobrese&iacute;do por la mayor cantidad de ventajas disfrutadas por muchos [&hellip;] los derechos garantizados por la justicia no est&aacute;n sujetos a regateos pol&iacute;ticos ni al c&aacute;lculo de intereses sociales. Siendo las primeras virtudes de las actividades humanas, la verdad y la justicia son innegociables (Rawls, 1997, 17).</p> </blockquote>     <p align="justify">Por todo lo anterior, si me preguntaran cu&aacute;l es la mejor medida del nivel de libertad econ&oacute;mica de la poblaci&oacute;n colombiana me inclinar&iacute;a por aquellos indicadores que miden la capacidad de ejercicio de la libertad econ&oacute;mica, m&aacute;s que por aquellos que miden la libertad econ&oacute;mica en si misma.</p>     <p align="justify"> Debe ser porque creo que el objeto de la econom&iacute;a es maximizar el bienestar y no el crecimiento. Tengo serias dudas de que sean lo mismo.</p>     <p align="justify"> Muchas gracias por su tolerancia, que es esencia de libertad.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b>    <br>NOTAS AL PIE </b></p>     <p align="justify"><a href="#n1">1</a><a name="1"></a>. Pol&iacute;tica comercial, carga impositiva del gobierno, intervenci&oacute;n del gobierno en la econom&iacute;a, pol&iacute;tica monetaria, flujos de capital e inversi&oacute;n extranjera, actividad bancaria y financiera, salarios y precios, derechos de propiedad, regulaciones y mercado informal. </p> <hr>     <p align="justify"><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</b></p>     <p align="justify">1. Gaviria, A. y M. L. Henao. 2001. “Comportamiento del desempleo en los &uacute;ltimos a&ntilde;os y estrategias de los hogares para enfrentarlo”, <i> Coyuntura Social de Fedesarrollo</i> 24, Bogot&aacute;, pp. 23-38. </p>     <p align="justify">2. Honderich, Tod, ed. 2001. <i>Enciclopedia Oxford de Filosof&iacute;a</i>, Madrid, Tecnos. </p>     <p align="justify">3. Kalmanovitz, S. 2001. <i>Las instituciones y el desarrollo econ&oacute;mico en Colombia</i>, Bogot&aacute; Grupo Editorial Norma. </p>     <p align="justify">4. Londo&ntilde;o, J. L. y N. Birdsall. 1997. “Asset Inequality Does Matter: Lessons from Latin America”, <i> Working Paper</i>344, Washington D. C., Inter-American Development Bank. </p>     <p align="justify">5. Londo&ntilde;o, J. L. y N. Birdsall. 2003. “La desigualdad en los activos importa: una evaluaci&oacute;n del enfoque del Banco Mundial respecto a la reducci&oacute;n de la pobreza”, <i>Coyuntura Social de Fedesarrollo</i> 28, Bogot&aacute;, pp. 25-34. </p>     <p align="justify">6. Misi&oacute;n Social, pnud . 1998, 1999, 2000. <i>Informes de desarrollo humano para Colombia</i>, Bogot&aacute;, Tercer Mundo Editores. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">7. North, D. 1990. <i>Institutions, Institutional Change and Economic Performance</i>, Cambridge University Press. </p>     <p align="justify">8. Nozick, R. 1976. <i>Anarchy, State, and Utopia</i>, Nueva York, Basic Books. </p>     <p align="justify">9. Perry, G.; D. de Ferranti; F. H. G. Ferreira y M. Walton. 2003. <i>Inequality in</i><i> Latin America</i><i> and the</i><i> Caribbean</i><i>, Breaking with history?</i>, World Bank. </p>     <p align="justify">10. Rawls, J. 1997. <i>Teor&iacute;a de la justicia</i>, M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica. </p>     <p align="justify">11. Sen, A. K. 2000. <i>Desarrollo y libertad</i>, Bogot&aacute;, Editorial Planeta. </p>     <p align="justify">12. Sen, A. K. 1993. “Markets and Freedoms: Achievements and Limitations of the Market Mechanism in Promoting Individual Freedoms”, <i>Oxford</i><i> Economic Papers</i>45, New Series, pp. 519-541. </p>     <p align="justify">13. Sen, A. K. 1986. “Los tontos racionales”, F. Hahn y M. Hollis, eds., <i>Filosof&iacute;a y teor&iacute;a econ&oacute;mica</i>, M&eacute;xico, Brevarios del Fondo de Cultura Econ&oacute;mica. </p>     <p align="justify">14. V&eacute;lez, C. E.; L. Rawlings; V. Paqueo y J. Ria&ntilde;o. 2003, “El reparto de pobreza, riqueza y desigualdad”, M. Giugale; O. Lafourcade y C. Luf, eds., <i>Colombia</i><i>, fundamentos econ&oacute;micos de la paz</i>, Bogot&aacute;, Alfaomega-World Bank. </p>     <p align="justify">15. V&eacute;lez, C. E.; V. Foster; M. Santamar&iacute;a; N. Mill&aacute;n y B. de la Bri&egrave;re. 2002, <i>Colombian Poverty Report</i>, World Bank. </p>     <p align="justify">16. <i>Wall Street Journal</i> y Heritage Foundation. 2004. <i>&Iacute;ndice de Libertad Econ&oacute;mica.</i></p> </font>     ]]></body>
<body><![CDATA[ ]]></body>
</article>
