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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">    <p align="center">    <br><b>EMPRESA Y LIDERAZGO: UNA MIRADA INSTITUCIONAL</b></p></font>     <p>    <br></p> <font face="Verdana" size="2">    <p align="center"><b>ENTERPRISE AND LEADERSHIP: AN INSTITUTIONAL APPROACH</b></p>     <p>    <br></p>     <p align="center"><i>Enterprise and leadership. Studies on firms, markets and networks</i>, Mark Casson, Cheltenham, Edward Elgar, 2000, 294 pp.</p>     <p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>    <br></p>     <p>  <i>Yuri Gorbaneff</i>*</p>     <p align="justify">* Profesor del Departamento de Administraci&oacute;n de la Pontificia Universidad Javeriana, y profesor de la Facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad Externado de Colombia, <a href="mailto:yurigor@javeriana.edu.co">yurigor@javeriana.edu.co</a>. Fecha de recepci&oacute;n: 13 de enero de 2004, fecha de aceptaci&oacute;n: 25 de junio de 2004. </p> <hr>     <p align="justify">La producci&oacute;n de Mark Casson es bien conocida por los que trabajan en las fronteras entre la econom&iacute;a, el derecho y la administraci&oacute;n. Este volumen recoge sus m&aacute;s recientes publicaciones sobre la empresa vista desde la teor&iacute;a institucional y los costos de transacci&oacute;n. El volumen est&aacute; dividido en nueve cap&iacute;tulos: 1) Econom&iacute;a del liderazgo &eacute;tico, 2) Econom&iacute;a y antropolog&iacute;a, 3) Teor&iacute;a empresarial de la firma, 4) El empresario y la revoluci&oacute;n industrial, 5) Marshall sobre el mercadeo, 6) Compa&ntilde;&iacute;as comerciales multinacionales, 7) Redes de negocios regionales, 8) Empresa familiar, 9) Factores culturales y crecimiento econ&oacute;mico (escrito junto con Andrew Godley). </p>     <p align="justify"> Como indica el contenido, no es un tratado institucional sobre la empresa sino una colecci&oacute;n de escritos sobre diferentes temas. Su atractivo son las ideas no trilladas y pol&eacute;micas que suscitan discusi&oacute;n. En el primer cap&iacute;tulo, Casson estudia el fen&oacute;meno del empresario y l&iacute;der desde una perspectiva integrada. Parte de la premisa de que la &eacute;tica es fundamental para el desarrollo econ&oacute;mico porque reduce los costos de transacci&oacute;n. La idea no es novedosa. Pero su hip&oacute;tesis es interesante: Los valores &eacute;ticos se vuelven operativos a trav&eacute;s de la figura del empresario-l&iacute;der, cuya funci&oacute;n consiste en promover cierto sistema de valores (p. 8).</p>     <p align="justify"> Habitualmente escrupuloso con las definiciones, Casson no es muy claro en el tema del liderazgo, al que no diferencia de la gerencia. Los altos ejecutivos son l&iacute;deres, y al rev&eacute;s. Adem&aacute;s, es dif&iacute;cil aceptar la idea, impl&iacute;cita en el cap&iacute;tulo, de que la cantidad de l&iacute;deres guarda relaci&oacute;n con las caracter&iacute;sticas demogr&aacute;ficas y educativas de la poblaci&oacute;n. Ser&iacute;a &uacute;til releer <i>Econom&iacute;a y sociedad</i>, de Max Weber, especialmente los pasajes sobre el liderazgo carism&aacute;tico. Aun antes de Weber, desde Maquiavelo se sabe que una persona llega a ser l&iacute;der no porque est&eacute; educada de cierta manera sino porque interpreta y articula correctamente las aspiraciones de los seguidores. El l&iacute;der empresarial es una persona que no s&oacute;lo entiende sino expresa y operacionaliza los valores de los grupos que tienen inter&eacute;s en la empresa. Quiz&aacute; por ello la expresi&oacute;n &ldquo;liderazgo &eacute;tico&rdquo; en el t&iacute;tulo del cap&iacute;tulo suena a tautolog&iacute;a. Los l&iacute;deres, cuya tarea es entender y operacionalizar los valores de la sociedad, deben ser &eacute;ticos. Si no lo son, no los seguir&aacute;n; los pretendidos l&iacute;deres pierden legitimidad y dejan de ser l&iacute;deres. El cap&iacute;tulo habr&iacute;a sido m&aacute;s claro si sus dos grandes temas &ndash;el liderazgo y la &eacute;tica&ndash; se hubieran tratado por separado.</p>     <p align="justify"> El segundo cap&iacute;tulo no es s&oacute;lido. Casson pretende establecer un di&aacute;logo entre el paradigma racional en ciencias sociales, representado por la econom&iacute;a, y el paradigma no racional, representado por la antropolog&iacute;a. Infortunadamente no lo logra. Al descalificar a Marx con una cita de Steedman (1997), Casson sepulta la posibilidad de di&aacute;logo con la antropolog&iacute;a. Di&aacute;logo que tampoco prospera por la actitud de superioridad de Casson frente a las sociedades &ldquo;primitivas&rdquo;: identifica a la <i>costumbre</i> como mecanismo coordinador de las econom&iacute;as en las sociedades &ldquo;primitivas&rdquo;, y al <i>contrato</i> como mecanismo coordinador en las sociedades &ldquo;avanzadas&rdquo;. Si se revisa un manual de filosof&iacute;a se encuentra que &ldquo;moral&rdquo; viene de &ldquo;costumbre&rdquo;, en lat&iacute;n. La &eacute;tica o moral empresarial no es otra cosa que las costumbres codificadas en normas morales. Las costumbres coordinan las transacciones no s&oacute;lo en las sociedades &ldquo;primitivas&rdquo;, sino tambi&eacute;n en las &ldquo;avanzadas&rdquo;, incluida aquella en que vive Casson.</p>     <p align="justify">  El tercer cap&iacute;tulo es uno de los m&aacute;s interesantes. La empresa se crea para manejar no tanto los flujos de bienes y servicios sino los flujos de la informaci&oacute;n. El acto m&aacute;s significativo de la empresa es identificar las oportunidades comerciales a partir de la informaci&oacute;n disponible y coordinar las actividades econ&oacute;micas para satisfacer la demanda insatisfecha (p. 47). Esta es una visi&oacute;n schumpeteriana de la empresa. En forma atrevida, Casson pone de cabeza la afirmaci&oacute;n de Coase (1937) de que el mercado es primario y las empresas surgen como alternativa a los mercados, y afirma provocativamente que es al rev&eacute;s: lo primario son las empresas, y el mercado surge porque las empresas lo crean (p. 49). Su observaci&oacute;n es aguda. El problema es que confunde el <i>agente econ&oacute;mico</i> con la <i>empresa</i>. La empresa es una organizaci&oacute;n. Su creaci&oacute;n responde, entre otras cosas, a los costos de transacci&oacute;n. Hasta aqu&iacute; Coase. Pero un agente econ&oacute;mico no es o no necesariamente es una organizaci&oacute;n. Los agentes existen antes del mercado y son ellos los que crean el mercado. Esta es una idea atractiva para los que dictan cursos de estrategia.</p>     <p align="justify"> Casson es expl&iacute;cito en que la teor&iacute;a cl&aacute;sica de la empresa se concentra en el estudio del flujo de recursos tangibles. Este es el lado m&aacute;s visible de la empresa. Pero es imposible entender la empresa a partir del flujo de los recursos tangibles porque se olvida la coordinaci&oacute;n de este flujo. La necesidad de coordinaci&oacute;n es una idea coasiana. Casson la resalta como elemento fundamental de la actividad de la empresa. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> Aplica la teor&iacute;a de costos de transacci&oacute;n a un objeto poco tradicional: el mercado de ideas empresariales. Casson busca explicar por qu&eacute; las personas no venden las ideas empresariales sino que tratan de explotarlas como pueden. Y encuentra que los costos de transacci&oacute;n en el mercado empresarial son muy altos pues no existe una manera de impedir que los dem&aacute;s se apropien de los resultados de las ideas comerciales (p. 70). </p>     <p align="justify"> El cap&iacute;tulo &ldquo;Empresarios y la revoluci&oacute;n industrial&rdquo; es interesante porque el autor examina la historia de la revoluci&oacute;n industrial inglesa desde la &oacute;ptica de los costos de transacci&oacute;n y de las instituciones, combinando factores econ&oacute;micos y culturales.</p>     <p align="justify">&ldquo;Marshall sobre el mercadeo&rdquo; invita a los administradores a leer y releer a Marshall. Esta lectura tiene sentido para establecer el origen de los conceptos administrativos. Casson muestra que Marshall fue el primero en identificar la funci&oacute;n econ&oacute;mica del mercadeo, en conceptualizar un negocio no como una secuencia de operaciones sino como un proceso (p. 112). Sin embargo, aunque Marshall contribuy&oacute; a la profesionalizaci&oacute;n de la econom&iacute;a, la vio como parte integral de las ciencias sociales m&aacute;s que como una ciencia aparte (p. 107).</p>     <p align="justify"> El cap&iacute;tulo &ldquo;Compa&ntilde;&iacute;as comerciales multinacionales&rdquo; a&ntilde;ade poco a lo que ya se sabe. En cambio, el siguiente, &ldquo;Redes regionales de negocios&rdquo;, toca un tema actual y mal entendido. Hay dos elementos novedosos. Por un lado, la sana duda acerca del efecto positivo de los distritos industriales sobre el desarrollo econ&oacute;mico. Casson muestra que las &ldquo;cascadas de citas&rdquo; generan una opini&oacute;n dominante en la profesi&oacute;n, en este caso una opini&oacute;n favorable al capital social, aunque la evidencia emp&iacute;rica no es contundente (pp. 166-167). Afirma que existen varias redes sociales que no necesariamente contribuyen a la eficiencia, la flexibilidad, o la innovaci&oacute;n, como los sindicatos o los carteles de fabricantes. Se pueden a&ntilde;adir las agrupaciones criminales, el capital social perverso.</p>     <p align="justify"> Por otro lado, el papel de los empresarios en la creaci&oacute;n de redes y de capital social. A partir de la informaci&oacute;n existente, los empresarios identifican las oportunidades comerciales potenciales e incurren en los costos de superar la barrera de la ignorancia mutua entre fabricantes potenciales y consumidores. Para reducir los costos de transacci&oacute;n, los empresarios tratan de ganar la confianza de las personas con las que negocian, y para ello necesitan la reputaci&oacute;n de honestidad e integridad. Para ganarla adoptan una estrategia de red. Les conviene obtenerla a trav&eacute;s de un servicio confiable de posventa. La garant&iacute;a es tambi&eacute;n un instrumento para generar confianza. En vez de considerarla como un costo m&aacute;s, los gerentes podr&iacute;an tomarla como una oportunidad para conocer los gustos de los clientes. Los gerentes pueden reducir los costos de transacci&oacute;n en la compra de los insumos estableciendo relaciones de confianza con los proveedores preferidos (pp. 179-180). Si comparten con sus proveedores la informaci&oacute;n acerca de sus clientes, pueden involucrarlos en el proceso de mejoramiento de los productos finales. Las redes verticales informales tambi&eacute;n son &uacute;tiles para atraer factores de producci&oacute;n. Si los gerentes pertenecen a la misma comunidad que los empleados, la confianza mutua y la motivaci&oacute;n son mayores, y menor el costo de supervisi&oacute;n (p. 180). Si los gerentes pertenecen al mismo club social que los banqueros, los costos de transacci&oacute;n para conseguir cr&eacute;ditos son menores.</p>     <p align="justify"> Los costos de organizar la red no siempre se justifican. Cuando es demasiado costoso crear la red, los gerentes prefieren las transacciones cl&aacute;sicas impersonales del mercado (p. 180). En caso contrario, los gerentes internalizan la transacci&oacute;n a trav&eacute;s de la integraci&oacute;n vertical. Esto conduce al an&aacute;lisis cl&aacute;sico de la elecci&oacute;n entre mercados, jerarqu&iacute;as e h&iacute;bridos (Coase, 1937; Williamson, 1989 y 1991), que el autor no discute porque la literatura lo trata de manera exhaustiva (p. 180).</p>     <p align="justify"> En &ldquo;La empresa familiar&rdquo; se encuentran muchas ideas novedosas. Casson se acerca a este fen&oacute;meno tratando de aclarar el concepto de empresa familiar, pues la literatura lo tiende a confundir con el de peque&ntilde;a empresa (p. 197). El criterio no puede ser el tama&ntilde;o, sino la propiedad y el control (p. 200). Al precisar las definiciones, Casson hace un an&aacute;lisis institucional de la empresa familiar, un tema poco entendido por la econom&iacute;a y la administraci&oacute;n porque en ella no se cumplen los cuatro supuestos de la teor&iacute;a cl&aacute;sica. La empresa familiar no se puede entender sin reconocer el papel del empresario, que los contratos no pueden ser completos, que la racionalidad de los agentes es limitada y que las personas no siempre act&uacute;an en forma ego&iacute;sta (pp. 204-205). Una vez relajados los supuestos cl&aacute;sicos, es posible explicar el paternalismo, el altruismo y las motivaciones din&aacute;sticas de los dirigentes de empresas familiares. </p>     <p align="justify"> El &uacute;ltimo cap&iacute;tulo deja mucho que desear. Sus autores pretenden desarrollar un marco conceptual para entender la interacci&oacute;n entre cultura y crecimiento econ&oacute;mico, e identificar los canales a trav&eacute;s de los cuales la cultura influye sobre la econom&iacute;a, y viceversa (p. 236). Definen la cultura como un conjunto de valores (que diferencian lo bueno de lo malo) y creencias (que diferencian lo verdadero de lo falso). Para ser coherentes, ponen de nuevo en el centro al l&iacute;der-empresario, cuya funci&oacute;n resulta sorprendente: produce los valores y luego pasa la factura a la agradecida humanidad (p. 241). El marco conceptual no va m&aacute;s all&aacute; de la periodizaci&oacute;n de la historia del desarrollo institucional ingl&eacute;s, y muestran que la sociedad inglesa logr&oacute; de alguna manera crear las instituciones que contribuyen al desarrollo. No explican el cambio institucional, tan s&oacute;lo lo describen. Por ello, su propuesta de tipolog&iacute;a carece de potencial explicativo. No es claro, por ejemplo, cu&aacute;l es el mecanismo que permiti&oacute; el ajuste institucional en Inglaterra. </p>     <p align="justify"> Pese a sus deficiencias, que son la contraparte de sus fortalezas, el libro resulta interesante. Con su estilo original y provocador, invita a la discusi&oacute;n y abre las ventanas de las profesiones de la econom&iacute;a y la administraci&oacute;n para que entre aire fresco.</p> <hr>     <p align="justify"><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">1. Coase, Ronald H. &ldquo;The Nature of the Firm&rdquo;, <i>Economica</i>, noviembre, 1937, pp. 386-405. </p>     <p align="justify">2.  Williamson, Oliver. I<i>nstituciones econ&oacute;micas del capitalismo</i>, M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 1989. </p>     <p align="justify">3.  Williamson, Oliver. &ldquo;Comparative Economic Organization: The Analysis of Discrete Structural Alternatives&rdquo;, <i>Administrative Science Quarterly</i> 36, 1991, pp. 269-296.</p></font>      ]]></body>
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