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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[EL LAMENTABLE ESTADO DE LA POLÍTICA URBANA EN COLOMBIA]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">    <p align="center"><b>    <br>EL LAMENTABLE ESTADO DE LA POL&Iacute;TICA URBANA EN COLOMBIA </b></p></font> <font face="Verdana" size="2">     <p>    <br></p>     <p align="center"><b>THE UNFORTUNATE CONDITION OF URBAN POLICY IN COLOMBIA</b></p>     <p>    <br></p>     <p align="center"><i>Lineamientos para optimizar la pol&iacute;tica de desarrollo urbano</i>,   Documento Conpes n.<sup>o</sup> 3305, 23 de agosto de 2004.</p>     <p align="center"><i>La vivienda en Colombia: sus determinantes socioecon&oacute;micos y financieros</i>, Sergio Clavijo, Michel Janna y Santiago Mu&ntilde;oz, Documento de trabajo n.<sup>o</sup> 300, Banco de la Rep&uacute;blica.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>    <br>    <br></p>     <p><i>&Oacute;scar A. Alfonso R.</i>*</p>     <p align="justify">* Profesor de la Facultad de Econom&iacute;a de la Universidad Externado de Colombia y doctorando en Planeamiento Urbano y Regional por el Instituto de Pesquisa y Planeamiento Urbano y Regional de la Universidad Federal de R&iacute;o de Janeiro, Brasil, <a href="mailto:oscaruex@hotmail.com">oscaruex@hotmail.com</a> Fecha de recepci&oacute;n: 7 de enero de 2005, fecha de aprobaci&oacute;n: 15 de marzo de 2005.</p> <hr>    <p align="justify">En este texto se hacen algunos comentarios cr&iacute;ticos a dos documentos que, por su posible trascendencia en el desenvolvimiento de nuestras ciudades y territorios, merecen un examen muy atento, m&aacute;s a&uacute;n porque fueron elaborados o aprobados por dos entidades &minus;el Banco de la Rep&uacute;blica y el Consejo Nacional de Pol&iacute;tica Econ&oacute;mica y Social, Conpes&ndash; de las que emanan decisiones cruciales para la pol&iacute;tica urbana en Colombia.</p>     <p align="justify"> La preparaci&oacute;n del documento del Conpes fue responsabilidad de la Direcci&oacute;n de Desarrollo Urbano y Pol&iacute;tica Ambiental del Departamento Nacional de Planeaci&oacute;n y del Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial. El segundo, elaborado por un miembro de la Junta Directiva y dos especialistas del Departamento de Estabilidad Financiera del Banco de la Rep&uacute;blica, fue presentado en el <i>Taller sobre financiaci&oacute;n de vivienda, mercado de capitales y pol&iacute;tica social</i> organizado por el Banco Mundial, la Asociaci&oacute;n Bancaria y el Gobierno Nacional en la ciudad de Cartagena en agosto de 2004<sup><a name="n1"></a><a href="#1">1</a></sup>.</p>     <p align="justify"><b>REFERENTES TE&Oacute;RICOS DE LA POL&Iacute;TICA URBANA</b></p>     <p align="justify">Existe una abundante literatura sobre la pol&iacute;tica urbana, la amplitud y la variedad de problemas asociados y su alcance en materias como el crecimiento, la redistribuci&oacute;n o la equidad, por ejemplo, as&iacute; como sobre el abanico de medidas e instrumentos. Aqu&iacute; mencionamos algunos trabajos que consideramos pertinentes para nuestra argumentaci&oacute;n. Richardson (1986) considera que hay dos grupos de problemas urbanos: los que corresponden al &aacute;mbito de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica urbana y aquellos en los que influye el medio institucional. Desde la perspectiva neocl&aacute;sica, le atribuye un papel a la pol&iacute;tica urbana en aspectos tales como las econom&iacute;as de escala en los servicios p&uacute;blicos, el transporte, la vivienda y los problemas ambientales, y sugiere que la pobreza, el desempleo y el crimen son problemas que corresponden al &aacute;mbito institucional. Sin embargo, y aunque la eficiencia asignativa urbana es un aspecto central de su enfoque, Richardson se suma a quienes critican la agregaci&oacute;n de las curvas de costo de los servicios urbanos de las ciudades, com&uacute;n a los enfoques positivistas. El argumento esencial de su cr&iacute;tica al isomorfismo es que &ldquo;las evidentes interdependencias por el lado de la oferta hacen imposible la agregaci&oacute;n de servicios&rdquo;, con lo que ciudades del mismo tama&ntilde;o pueden tener mezclas de servicios urbanos sustancialmente diferentes.</p>     <p align="justify"> Como resultado de minuciosos balances de las pol&iacute;ticas urbanas y regionales de comienzos de siglo en diferentes pa&iacute;ses, Keating (2001) no comparte dicha separaci&oacute;n, pues &ldquo;nuevas demandas est&aacute;n siendo situadas en la agenda pol&iacute;tica, desde estrategias de desarrollo econ&oacute;mico, pasando por la problem&aacute;tica medioambiental, hasta cuestiones de justicia social y pol&iacute;tica de identidad&rdquo;. Los enfoques de pol&iacute;tica basados en el est&iacute;mulo y el crecimiento, supeditados a la agenda de la competitividad externa, no han satisfecho esta variedad de demandas, y dejan sin resolver los conflictos de inter&eacute;s que se suscitan en el medio urbano, con lo que nuevos dise&ntilde;os institucionales, impulsados por una decisiva ampliaci&oacute;n de la participaci&oacute;n democr&aacute;tica, se presentan para los gobiernos como opciones m&aacute;s robustas que las de gobernancia o autorregulaci&oacute;n.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> Por su parte, Abramo (1998), en referencia a un mercado tan decisivo en la vida de las sociedades urbanas como el mercado de la localizaci&oacute;n residencial, demuestra que los resultados del funcionamiento autorregulado de los mercados inmobiliarios produce resultados que no guardan relaci&oacute;n con la eficiencia asignativa que preconiza la teor&iacute;a neocl&aacute;sica, de modo que &ldquo;la pol&iacute;tica urbana a&uacute;n tiene un papel que desempe&ntilde;ar: el de permitir la reducci&oacute;n de la incertidumbre urbana con la definici&oacute;n de normas m&aacute;s estables que las establecidas por las convenciones resultantes de un juego especular mercantil&rdquo;. De aqu&iacute; que, si bien en el medio latinoamericano las pol&iacute;ticas urbanas reactivas a&uacute;n tienen gran importancia, deben ir acompa&ntilde;adas de las de car&aacute;cter <i>ex ante</i> en las que el poder p&uacute;blico regula ciertos hechos urbanos, para que los gobiernos &ndash;nacionales, regionales y locales&ndash; dispongan de una variada gama de instrumentos.</p>     <p align="justify"><b>DIAGN&Oacute;STICOS Y FORMULACIONES DE POL&Iacute;TICA URBANA</b></p>     <p align="justify">Si una caracter&iacute;stica de los documentos bien elaborados es que el t&iacute;tulo anuncia claramente el tema que se va a tratar, los que analizaremos no pueden ser m&aacute;s inadecuados. El t&iacute;tulo del documento Conpes sugiere, al menos, que la pol&iacute;tica de desarrollo urbano debe ser &oacute;ptima &ndash;imaginamos que en el sentido <i>paretiano</i>&ndash;, que la que ven&iacute;a operando no lo era y que despu&eacute;s de las recomendaciones de pol&iacute;tica lo ser&aacute;. Pero, adem&aacute;s de que el documento no desarrolla ninguno de estos temas, pues s&oacute;lo menciona la forma desarticulada y discontinua con que la naci&oacute;n ha enfrentado el desarrollo urbano, tampoco resiste una cr&iacute;tica desde cualquiera de los enfoques que mencionamos. Por su parte, el t&iacute;tulo del documento del Banco de la Rep&uacute;blica no es fiel a su contenido, pues se trata de un estudio que &ldquo;se focaliza en la actividad edificadora&rdquo; y cuyo objetivo &ldquo;es proporcionar una visi&oacute;n de conjunto del mercado hipotecario en Colombia y su relaci&oacute;n con los principales determinantes que se encuentran a nivel internacional&rdquo;.</p>     <p align="justify"> Aceptando ese objetivo, los autores definen la tasa de propiedad hipotecaria como el &ldquo;porcentaje de familias que son propietarias con relaci&oacute;n al acervo de vivienda existente&rdquo;, pero la proporci&oacute;n de familias que han adquirido su vivienda con recursos de cr&eacute;dito hipotecario no es captada por el estad&iacute;stico que utilizan. Dan algunas pistas para tratar de aclarar su confusi&oacute;n, pues se trata de &ldquo;los hogares [que] viven en casas que son de su propiedad&rdquo;, pero incurren en otra imprecisi&oacute;n conceptual al asimilar &ldquo;casa&rdquo; con &ldquo;vivienda&rdquo; (Giraldo, 1999). Estas imprecisiones conceptuales, que se reiteran a lo largo del documento, los conduce a denominar como negocio hipotecario algo que no lo es. Otra imprecisi&oacute;n semejante es la de confundir la noci&oacute;n de urbanizaci&oacute;n con la de la autoconstrucci&oacute;n. La continua reiteraci&oacute;n de la primera no es m&aacute;s que el reflejo de una fijaci&oacute;n de los autores que no saben muy bien cu&aacute;l es su objeto de estudio: a veces es la vivienda, otras el mercado de hipotecas y, en el fondo, las decisiones de la Corte Constitucional, como se deduce de la siguiente conclusi&oacute;n:</p>     <blockquote>    <p align="justify">La demanda por vivienda tambi&eacute;n muestra una elasticidad nada despreciable frente a la tasa de inter&eacute;s hipotecaria (-0,3). Este resultado implica que las condiciones de financiaci&oacute;n juegan un papel importante y de all&iacute; el efecto da&ntilde;ino que ejercen las imposiciones jur&iacute;dicas de los mecanismos de competencia, como los l&iacute;mites a las tasas de inter&eacute;s impuestos por la Corte Constitucional. El efecto riqueza (aproximado a trav&eacute;s del valor burs&aacute;til) tiene un impacto moderado sobre las cantidades demandadas de vivienda (0,30).</p> </blockquote>     <p align="justify">De all&iacute; que su diagn&oacute;stico del sistema financiero no puede ser m&aacute;s contradictorio. Seg&uacute;n los autores,</p>     <blockquote>    <p align="justify">en Colombia se conoce bien la historia del UPAC durante el per&iacute;odo 1972-1992, cuando la parcial indexaci&oacute;n al IPC tend&iacute;a a asegurar un calce entre dichos activos y pasivos. Sin embargo, la competitividad de tasas al interior del sistema financiero rompi&oacute; dicho esquema durante el per&iacute;odo 1993-1998, con los conocidos resultados de graves descalces y encarecimiento excesivo de los cr&eacute;ditos hipotecarios.</p> </blockquote>     <p align="justify">No sabemos a qu&eacute; competencia y a cu&aacute;l competitividad se refieren, cuando ellos mismos reconocen &ldquo;la poca competencia que se evidencia al interior del sistema financiero en este frente [el hipotecario]&rdquo;. En otras palabras, un sistema financiero cuasi-monop&oacute;lico, que siempre actu&oacute; ventajosamente contra la mayor&iacute;a de los usuarios del cr&eacute;dito, pues el descalabro del sistema UPAC se origin&oacute; en la modificaci&oacute;n unilateral del contrato de hipoteca en favor de las entidades financieras y, m&aacute;s a&uacute;n, seg&uacute;n se puede concluir de otras investigaciones (Jaramillo et al., 2000), la tasa activa de inter&eacute;s de los cr&eacute;ditos hipotecarios para adquisici&oacute;n de vivienda super&oacute;, durante largos per&iacute;odos, la tasa de remuneraci&oacute;n m&aacute;xima fijada por la autoridad monetaria. De manera que las ganancias ilegales de la intermediaci&oacute;n financiera as&iacute; originadas, sumadas a la modificaci&oacute;n autoritaria del contrato de hipoteca, contribuyeron a acrecentar la penuria habitacional de miles de hogares colombianos e incrementar la incertidumbre urbana.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> Para no ahondar m&aacute;s sobre la precaria base conceptual de los autores, revisemos algunos elementos de su m&eacute;todo de investigaci&oacute;n. No sin audacia, dicen:</p>     <blockquote>    <p align="justify">La intuici&oacute;n nos dicta que en los pa&iacute;ses en v&iacute;as de desarrollo dicha tasa de propiedad hipotecaria tender&iacute;a a ser mucho menor, pero all&iacute; las estad&iacute;sticas son a&uacute;n m&aacute;s fr&aacute;giles.</p> </blockquote>     <p align="justify"> Al no poder medir una tasa que, seg&uacute;n hemos visto, es conceptualmente imprecisa, obvian los problemas recurriendo a su <i>intuici&oacute;n</i>. Asistimos as&iacute; a un insospechado renacer de las tradiciones bergsonianas que buscaban, en t&eacute;rminos de Lefebvre (1998), &ldquo;fundar la filosof&iacute;a sobre una facultad superior a la inteligencia cient&iacute;fica: la intuici&oacute;n&rdquo;. Es apenas comprensible que, aferrados al recurso de su intuici&oacute;n, los investigadores del Banco de la Rep&uacute;blica extraigan conclusiones como la siguiente:</p>     <blockquote>    <p align="justify">Nuestra conclusi&oacute;n es que las elevadas estad&iacute;sticas de &ldquo;tenencia segura de vivienda&rdquo; en los pa&iacute;ses en v&iacute;as de desarrollo contradicen nuestra percepci&oacute;n acerca de una alta inestabilidad en dichas tenencias y la existencia de elevados d&eacute;ficit de vivienda.</p> </blockquote>     <p align="justify">Afirmaciones del tipo &ldquo;si nuestra conclusi&oacute;n contradice nuestra percepci&oacute;n&rdquo;, no son m&aacute;s que el reflejo de &ldquo;los prejuicios y de las hip&oacute;tesis aventuradas de la metaf&iacute;sica&rdquo; (Lefebvre, 1998) que cre&iacute;amos erradicadas, especialmente en las versiones positivistas de la ciencia. Consistentes con sus intuiciones, los autores comparan los precios de un apartamento de 100 m<sup>2</sup> relativamente bien ubicado en Tokio y Nueva York con los de uno ubicado en un barrio de estrato relativamente alto de las principales ciudades de Colombia. &iquest;Relativamente bien ubicado en comparaci&oacute;n con qu&eacute;? &iquest;A qu&eacute; se refieren con un estrato relativamente alto? &iquest;Quiz&aacute; a que las trece l&iacute;neas de metro no son suficientes para acortar las distancias en Tokio? &iquest;o al costo del tiquete? No lo sabemos; tal vez no se refieran a la periferia de Asakus&aacute; o a los desarrollos de Tama New-Town, pero lo ignoramos. Adem&aacute;s, en el caso de Nueva York, la intuici&oacute;n de los autores no les dicta que en los eventos del 11 de septiembre fueron arrasados miles y miles de metros cuadrados de construcci&oacute;n civil, de activos inmobiliarios y, adem&aacute;s, que esto no parece haber generado ninguna incertidumbre que afecte al <i>real estate</i> neoyorkino. Y, en medio de tales ambig&uuml;edades, &iquest;pretenden identificar los determinantes internacionales del mercado hipotecario?</p>     <p align="justify"> Volviendo al documento Conpes, el sistema urbano colombiano se caracteriza a partir de la organizaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n urbana por el tama&ntilde;o de la poblaci&oacute;n, eso s&iacute;, siendo fieles a los rangos preestablecidos arbitrariamente, as&iacute; el tama&ntilde;o promedio de las ciudades de segundo rango (1.892.660) difiera en m&aacute;s de 3.000.000 de personas del l&iacute;mite superior que ellos establecen. Desconoce los grandes esfuerzos realizados en Colombia para caracterizar su red de ciudades, que muestran las diferentes mezclas de servicios urbanos<a name="n2"></a><sup><a href="#2">2</a></sup>, para ofrecer una imagen reduccionista propia de comienzos de los a&ntilde;os setenta.</p>     <p align="justify"> Un acierto del documento Conpes es el de presentar la discusi&oacute;n sobre la problem&aacute;tica de la pobreza en el marco de la pol&iacute;tica urbana. El error radica en la forma de hacerlo, pues establece correlaciones d&eacute;biles entre los niveles de pobreza estructural y las densidades de ocupaci&oacute;n del territorio por la poblaci&oacute;n de algunas ciudades. Ello conduce a introducir medidas de pol&iacute;tica que persiguen un isomorfismo urbano con el modelo de ciudad densa, seg&uacute;n queda claro en el mecanismo de optimizaci&oacute;n elegido:</p>     <blockquote>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">La optimizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica urbana parte de la definici&oacute;n de un modelo de ciudad a ser integrado en las pol&iacute;ticas e inversiones de la naci&oacute;n en los centros urbanos, respondiendo a la problem&aacute;tica descrita. De esta forma, son deseables ciudades densificadas, en la medida que esta configuraci&oacute;n estimula la concentraci&oacute;n de actividades, disminuye los desplazamientos entre las &aacute;reas residenciales y los servicios urbanos y el empleo, favorece la reutilizaci&oacute;n de las infraestructuras y estructuras existentes, promueve la utilizaci&oacute;n del transporte p&uacute;blico y otros medios alternativos, reduce la presi&oacute;n sobre el poco suelo urbanizable y evita el sacrificio de &aacute;reas de conservaci&oacute;n.</p> </blockquote>     <p align="justify">En la medida en que el diagn&oacute;stico de la red colombiana de ciudades est&aacute; desactualizado y es inapropiado, el Conpes incurre en el error de creer que los grandes desaf&iacute;os de la pol&iacute;tica urbana est&aacute;n en la densificaci&oacute;n, y que la diversidad &ndash;esto es, que cada ciudad, &aacute;rea metropolitana o regi&oacute;n tiene connotaciones sociales, econ&oacute;micas, ambientales y pol&iacute;ticas diferentes&ndash; se puede eliminar con un modelo isom&oacute;rfico como el que propone. Desde un enfoque meramente funcional, este modelo entra&ntilde;a el peligro de contribuir a ensanchar las brechas funcionales que caracterizan el desequilibrio persistente en la red colombiana de ciudades pues, de hecho, los estudios citados muestran la existencia de centros urbanos hiperdotados funcionalmente en comparaci&oacute;n con otros subequipados. Pero, m&aacute;s preocupante a&uacute;n, sorprende el viraje radical hacia un modelo como este, cuando s&oacute;lo ocho meses atr&aacute;s el Conpes comulgaba con el de ciudad-regi&oacute;n, seg&uacute;n se desprende de lo que aprob&oacute;, para el caso de Bogot&aacute; y Cundinamarca, en el Documento 3256 de diciembre de 2004: </p>     <blockquote>    <p align="justify">Los territorios relevantes en la econom&iacute;a global se caracterizan por integrar sus zonas urbanas m&aacute;s desarrolladas y los entornos suburbanos y rurales, dando lugar a formaciones regionales con capacidad para interactuar competitivamente con las redes mundiales de ciudades regi&oacute;n. La integraci&oacute;n entre zonas urbanas y rurales busca establecer acuerdos y alianzas en torno a los siguientes aspectos centrales para la competitividad y gobernabilidad territorial: a) la creaci&oacute;n de condiciones favorables a la inversi&oacute;n y el crecimiento productivo, en un marco de desarrollo end&oacute;geno sostenible; b) la generaci&oacute;n de un ambiente propicio a la innovaci&oacute;n y el desarrollo tecnol&oacute;gico; c) la apertura de la ciudad regi&oacute;n en materia de comercio exterior y en la definici&oacute;n de pol&iacute;tica exterior con el fin de integrarla a los circuitos internacionales de negocios y oportunidades; d) la integraci&oacute;n de las pol&iacute;ticas y las acciones en materia de infraestructura y conectividad regional, nacional e internacional, y e) la generaci&oacute;n de capacidad de planificaci&oacute;n y gesti&oacute;n de los asuntos de inter&eacute;s supramunicipal y la ampliaci&oacute;n de oportunidades para fortalecer la inclusi&oacute;n y la cohesi&oacute;n social.</p> </blockquote>     <p align="justify">La alteridad entre ambas opciones es evidente, dado que la adopci&oacute;n de un modelo niega al otro: a la homogeneidad que preconiza la ciudad densa se enfrenta la heterogeneidad subyacente a la segunda, al isomorfismo la diversidad, y al pensamiento &uacute;nico el multiculturalismo y el pluralismo. El hecho de que el Conpes haya aprobado dos documentos de pol&iacute;tica que persiguen objetivos sustancialmente diferentes, ambos vigentes a la fecha, no quiere decir que est&eacute; procurando objetivos m&uacute;ltiples en su implementaci&oacute;n, pues la mencionada alteridad implica opciones radicalmente diferentes de pol&iacute;tica.    <br>         <br>     <b>ALTERNATIVAS EN MEDIO DE LOS EXTRAV&Iacute;OS</b></p>     <p align="justify">Una de las principales recomendaciones de pol&iacute;tica del miembro de la Junta Directiva del Banco de la Rep&uacute;blica y los especialistas de la entidad es la de construir una gran base de datos del sector vivienda pues, seg&uacute;n ellos, solo as&iacute; se podr&aacute; tener una adecuada carta de navegaci&oacute;n. Sin demeritar la importancia de la informaci&oacute;n estad&iacute;stica, queda la duda de lo que puedan hacer con tanta informaci&oacute;n en medio de sus extrav&iacute;os conceptuales, m&aacute;s a&uacute;n cuando en sus referencias bibliogr&aacute;ficas no hacen menci&oacute;n alguna a los trabajos realizados en Colombia para caracterizar el d&eacute;ficit habitacional. En Colombia debemos hacer un esfuerzo por capitalizar lo que se ha hecho, pues no partimos de cero en la comprensi&oacute;n de los problemas habitacionales. En el mismo sentido, y siguiendo a Abramo, el espacio de la pol&iacute;tica urbana en el frente inmobiliario residencial se debe aprovechar para elaborar normas m&aacute;s estables que contribuyan a acotar la incertidumbre urbana.</p>     <p align="justify"> En el caso del Conpes, y en medio del isomorfismo mencionado, una recomendaci&oacute;n un tanto extra&ntilde;a pero que se debe hacer es la de conformar un grupo interinstitucional con participaci&oacute;n de las entidades territoriales para, entre otros aspectos, a) priorizar las &aacute;reas y temas en los cuales interviene la naci&oacute;n en el desarrollo urbano, y b) formular una pol&iacute;tica de desarrollo territorial. De seguir esta v&iacute;a se podr&iacute;a avanzar en una construcci&oacute;n m&aacute;s democr&aacute;tica y pluralista del territorio, as&iacute; como en los nuevos dise&ntilde;os institucionales que la soporten, y se podr&iacute;a esperar, siguiendo a Keating (2001), que &ldquo;los objetivos de la pol&iacute;tica [sean] m&uacute;ltiples y el proceso pol&iacute;tico, la mezcla de pol&iacute;ticas y los significados de la implementaci&oacute;n [sean] todos ellos espec&iacute;ficos a lugares particulares&rdquo;. </p>     <p align="justify"><b>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>NOTAS AL PIE </b></p>     <p align="justify"><a href="#n1">1</a><a name="1"></a>. Los argumentos centrales de esta nota fueron enviados en septiembre de 2004 a los responsables de los documentos, a la espera de una r&eacute;plica que continuara un debate que consideramos necesario. Con su silencio entendemos que clausuraron el debate sin haberlo comenzado. Por ello, vale la pena dar paso a otro que, si fu&eacute;semos optimistas y el pa&iacute;s m&aacute;s riguroso en el an&aacute;lisis de sus problemas, deber&iacute;a conducir a una reformulaci&oacute;n de la pol&iacute;tica urbana en Colombia.</p>     <p align="justify"><a href="#n2">2</a><a name="2"></a>.  Ver, por ejemplo, Fresneda et al. (1998); Molina y Moreno (2001).</p> <hr>    <p align="justify"><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</b></p>     <p align="justify">1. Abramo, P. <i>La Ville kal&eacute;idoscopique, Coordination spatiale et convention urbaine,</i> Paris, l&rsquo;Harmattan, 1998. </p>     <p align="justify">2. Clavijo, S; M. Janna y S. Mu&ntilde;oz. &ldquo;La vivienda en Colombia: sus determinantes socioecon&oacute;micos y financieros&rdquo;, Documento de Trabajo n.<sup>o</sup> 300, Bogot&aacute;, Banco de la Rep&uacute;blica, 2004 </p>     <p align="justify">3.  Conpes. &ldquo;Lineamientos para optimizar la pol&iacute;tica de desarrollo urbano&rdquo;, Documento Conpes n.<sup>o</sup> 3305, 23 de agosto, 2004. </p>     <p align="justify">4. Conpes. 2003. &ldquo;Pol&iacute;ticas y estrategias para la gesti&oacute;n concertada del desarrollo de la regi&oacute;n Bogot&aacute;-Cundinamarca&rdquo;, Documento Conpes n.<sup>o</sup> 3256, 15 de diciembre.</p>     <p align="justify"> 5. Fresneda B, &Oacute;; P. I. Moreno y &Oacute;. A. Alfonso. &ldquo;La red urbana colombiana: una visi&oacute;n a partir del tama&ntilde;o funcional y la especializaci&oacute;n econ&oacute;mica de las ciudades&rdquo;, <i>Municipios y regiones de Colombia: una mirada desde la sociedad civil</i>, Bogot&aacute;, Fundaci&oacute;n Social, 1998. </p>     <p align="justify">6. Giraldo Isaza, F. <i>Ciudad y crisis, &iquest;hacia un nuevo paradigma?</i>, Bogot&aacute;, Tercer Mundo Editores, 1999. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">7. Jaramillo, S; A. Parias y &Oacute;. A. Alfonso. &ldquo;Observatorio del mercado del espacio construido en Bogot&aacute;&rdquo;, Documento CEDE 2000-07, 2000, Bogot&aacute;, Facultad de Econom&iacute;a de la Universidad de los Andes.</p>     <p align="justify">8. Lefebvre, H. <i>L&oacute;gica formal, l&oacute;gica dial&eacute;ctica</i>,  1970, M&eacute;xico, Siglo XXI Editores, 1988.</p>     <p align="justify">9. Keating, M. &ldquo;Governing Cities and Regions: Restructuring in a Global Age&rdquo;. A. J. Scott, ed., <i>Global City Regions: Trends, Theory, Policy</i>, Oxford, Oxford University Press, 2001. </p>     <p align="justify">10.  Molina, H. y P. I. Moreno. &ldquo;Aportes para una nueva regionalizaci&oacute;n del territorio&rdquo;, &Oacute;. A. Alfonso, ed., <i>Ciudad y regi&oacute;n en Colombia: nueve ensayos de an&aacute;lisis socioecon&oacute;mico y espacial</i>, Bogot&aacute;, Universidad Externado de Colombia, 2001. </p>     <p align="justify">11.  Richardson, H. W. <i>Econom&iacute;a regional y urbana</i>, 1978, Madrid, Alianza Universidad Textos, 1986. </p> </font>      ]]></body>
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