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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[DE LA EMPRESA AL MERCADO: LA DESINTEGRACIÓN VERTICAL DEL TRANSPORTE TERRESTRE EN ESPAÑA]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[FROM THE FIRM TO THE MARKET: THE VERTICAL DISINTEGRATION OF LAND TRANSPORT IN SPAIN]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The sub-contracting of land transport is the governance structure most used by Spanish transport firms. This model is the result of a vertical disintegration process that entails selling vehicles and reassigning tasks within or outside the business. Institutional reforms that regulate transport service provision, and fiscal, contractual and social regulations affecting the advantages and disadvantages of service provision, have had different effects on businesses. Vertical disintegration generates exit costs that affect the organizational model’s rhythm, strategy and results.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">     <p align="center"><b>    <br> DE LA EMPRESA AL MERCADO: LA DESINTEGRACI&Oacute;N VERTICAL DEL TRANSPORTE TERRESTRE EN ESPA&Ntilde;A</b></p></font> <font face="Verdana" size="2">     <p>    <br></p>     <p align="center"><b>FROM THE FIRM TO THE MARKET: THE VERTICAL DISINTEGRATION OF LAND TRANSPORT IN SPAIN</b></p>     <p>    <br>    <br></p>     <P><i>Raúl Compés López</i>*</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P align="justify">* Profesor del Departamento de Econom&iacute;a y Ciencias de la Universidad Polit&eacute;cnica de Valencia, <a href="mailto:rcompes@esp.upv.es">rcompes@esp.upv.es</a> Fecha de recepci&oacute;n: 31 de mayo de 2004, fecha de aceptaci&oacute;n: 28 de julio de 2005. </p> <hr>    <P align="justify"><B>RESUMEN</b></p>     <P align="justify">&#91;Palabras clave: transporte terrestre, desintegraci&oacute;n vertical, regulaci&oacute;n, Espa&ntilde;a; JEL: D23, D40, L10, L91&#93;</p>     <p align="justify">Las empresas espa&ntilde;olas recurren cada vez m&aacute;s a la subcontrataci&oacute;n del servicio de transporte terrestre. Este modelo es el resultado de un proceso de desintegraci&oacute;n vertical que lleva a vender los veh&iacute;culos y a reubicar a los trabajadores dentro o fuera de la empresa. Las reformas del marco institucional que regula la prestaci&oacute;n de este servicio, y las normas fiscales, contractuales y sociales que afectan los costos y beneficios de la prestaci&oacute;n del servicio inciden de manera diferente en los distintos tipos de empresas. La desintegraci&oacute;n vertical genera costos de salida que afectan al ritmo, la estrategia y el resultado del cambio del modelo organizativo.</p>     <p align="justify"><B>ABSTRACT</b></p>     <p align="justify">&#91;Key Words: land transport, vertical disintegration, regulation, Spain; JEL: D23, D40, L10, L91&#93;</p>     <p align="justify">The sub-contracting of land transport is the governance structure most used by Spanish transport firms. This model is the result of a vertical disintegration process that entails selling vehicles and reassigning tasks within or outside the business. Institutional reforms that regulate transport service provision, and fiscal, contractual and social regulations affecting the advantages and disadvantages of service provision, have had different effects on businesses. Vertical disintegration generates exit costs that affect the organizational model&rsquo;s rhythm, strategy and results. </p> <hr>    <p align="justify"><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></p>     <P align="justify">Los primeros desarrollos de la teor&iacute;a de los costos de transacci&oacute;n ten&iacute;an varias limitaciones: su enfoque era est&aacute;tico y, en consecuencia, abusaban de la dicotom&iacute;a entre integraci&oacute;n vertical y mercado; adem&aacute;s, presupon&iacute;an que las empresas se ajustan de manera casi inmediata y autom&aacute;tica a los cambios que se producen en las transacciones, de modo que la estructura de gobierno eficiente debe ser en cada momento la que minimiza los costos de transacci&oacute;n (Williamson, 1985).</p>     <P align="justify"> Despu&eacute;s se incorporaron nociones que flexibilizaban las rigideces del enfoque inicial como consecuencia de un conocimiento m&aacute;s detallado de la organizaci&oacute;n de las actividades de las empresas. Esto llev&oacute; a considerar que el modo de organizaci&oacute;n eficiente no es necesariamente el que conlleva los costos de transacci&oacute;n m&aacute;s bajos sino el que cumple el criterio de eficiencia &ldquo;pr&aacute;ctica&rdquo;, seg&uacute;n el cual una estructura organizativa es eficiente si no existe una alternativa factible que se pueda implementar con una ganancia neta esperada; situaci&oacute;n a la que Williamson (1999) denomin&oacute; &ldquo;<i>remediableness</i>&rdquo;. Con este criterio se pueden comparar varias estructuras de gobierno y considerar eficiente a la mejor de las alternativas existentes, teniendo en cuenta el costo de implementaci&oacute;n, lo que no se pod&iacute;a hacer con un criterio purista de est&aacute;tica comparativa cuya referencia era un modelo ideal (Langlois, 1989).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P align="justify"> Pero el mundo real tiene complejidades que plantean retos adicionales a la teor&iacute;a, cuya resoluci&oacute;n est&aacute; en parte pendiente. Por un lado, es incontrovertible que las empresas cambian de modelo organizativo cuando se modifican las condiciones del entorno, y tambi&eacute;n que el ritmo y las caracter&iacute;sticas del cambio var&iacute;an de una empresa a otra, incluso cuando operan en el mismo marco institucional y realizan actividades similares, adem&aacute;s de que pueden emplear simult&aacute;neamente m&aacute;s de una estructura de gobierno para transacciones id&eacute;nticas. Por otro lado, cuando la teor&iacute;a adopta un enfoque din&aacute;mico supone impl&iacute;citamente que el cambio organizativo va del mercado a la empresa/integraci&oacute;n vertical, y de nuevo la evidencia emp&iacute;rica muestra que esto no siempre es as&iacute;: en ocasiones el cambio se produce en sentido contrario y da lugar a un proceso de desintegraci&oacute;n vertical que, aunque terminol&oacute;gicamente es sim&eacute;trico al de la integraci&oacute;n, tiene grandes diferencias desde el punto de vista organizativo, pues los costos de entrada no son necesariamente id&eacute;nticos a los de salida.</p>     <P align="justify"> El transporte por carretera es uno de los sectores donde se evidencian con m&aacute;s claridad algunos de estos problemas. En primer lugar, es una actividad en la que se recurre cada vez m&aacute;s a la subcontrataci&oacute;n y la externalizaci&oacute;n como formas organizativas, bien sean las empresas generadoras de carga o las mismas empresas de transporte (Comp&eacute;s, 1998; Fern&aacute;ndez et al., 1998). Esto se debe a que para las empresas productoras es m&aacute;s eficiente contratar el servicio de transporte con operadores especializados o aut&oacute;nomos que internalizarlo, entre otras razones, porque en el marco institucional actual la integraci&oacute;n vertical ocasiona problemas de agencia y de rentabilidad dif&iacute;ciles de resolver en el seno de la empresa generadora de carga (Comp&eacute;s y Coca, 2002). En segundo lugar, en pa&iacute;ses como Espa&ntilde;a, esta tendencia suele ser el resultado de un proceso de desintegraci&oacute;n vertical y salida de activos. A&uacute;n no se ha explicado cabalmente por qu&eacute; muchas empresas generadoras de carga que ten&iacute;an integrado el servicio ahora recurren a la subcontrataci&oacute;n, y por qu&eacute; algunas de las que cubren parte de sus necesidades con recursos propios desean subcontratarlo en su totalidad, hechos que evidencian la necesidad de entender la din&aacute;mica del cambio de estructura de gobierno o, en t&eacute;rminos m&aacute;s concretos, identificar las causas que inducen a las empresas a desprenderse de su flota propia y los factores que determinan el momento o las circunstancias en que se desprenden de sus activos f&iacute;sicos y sus recursos humanos.</p>     <P align="justify"> Ante estos problemas de adecuaci&oacute;n de la teor&iacute;a a la realidad, y a partir de la evidencia que ofrece el sector del transporte terrestre en Espa&ntilde;a de productos agroalimentarios, este art&iacute;culo tiene dos objetivos: analizar la influencia de los factores institucionales en el cambio de la integraci&oacute;n vertical a la contrataci&oacute;n externa, y explicar por qu&eacute; ese cambio de modelo organizativo no es inmediato, adopta modalidades distintas y depende de factores end&oacute;genos y ex&oacute;genos a la empresa. Se busca determinar c&oacute;mo afecta el marco institucional a la estructura de gobierno de la empresa, cu&aacute;les son los costos del cambio y c&oacute;mo afectan su ritmo y su factibilidad.</p>     <P align="justify"><b> EL AN&Aacute;LISIS EST&Aacute;TICO DE LA ORGANIZACI&Oacute;N VERTICAL DEL TRANSPORTE</b></p>     <P align="justify">El estudio moderno de las formas contractuales de las empresas para efectuar transacciones se basa en los an&aacute;lisis de Williamson (1985), quien se apoya en la teor&iacute;a de los costos de transacci&oacute;n de Coase (1937).</p>     <P align="justify"> La primera hip&oacute;tesis b&aacute;sica de esta teor&iacute;a es que la organizaci&oacute;n &oacute;ptima de una actividad es la que minimiza los costos de transacci&oacute;n, cuyo monto depende de las caracter&iacute;sticas de la transacci&oacute;n, principalmente de la incertidumbre &ndash;mayor incertidumbre, mayores costos&ndash;, la frecuencia &ndash;mayor frecuencia, mayores costos&ndash;, la complejidad &ndash;mayor complejidad, mayores costos&ndash; y, sobre todo, de la especificidad de los activos &ndash;mayor especificidad, mayores costos.</p>     <P align="justify"> Cuando una transacci&oacute;n requiere que una de las partes invierta en activos espec&iacute;ficos, y el valor de esos activos es mayor en ese uso que en la mejor alternativa posible (Klein et al., 1978), existe el riesgo de que la parte que no invirti&oacute; intente aprovecharse <i>ex post</i> de la que s&iacute; lo hizo, en cuyo caso tendr&iacute;an que entablar una negociaci&oacute;n compleja y costosa acerca del cumplimiento del acuerdo inicial. Estos costos de negociaci&oacute;n <i>ex post</i>, que son los costos de transacci&oacute;n por excelencia, seg&uacute;n Williamson, pueden ser tan altos que si no se dise&ntilde;a <i>ex ante</i> una salvaguardia espec&iacute;fica para reducirlos es probable que la inversi&oacute;n no se realice y la transacci&oacute;n no se efect&uacute;e, una falla de mercado a la que se denomina <i>hold up</i> (Riordan y Williamson, 1985).</p>     <P align="justify"> La conclusi&oacute;n, y esta es la segunda hip&oacute;tesis de esta teor&iacute;a, es que cuando la especificidad de los activos es alta las empresas recurren a la integraci&oacute;n vertical o a formas de organizaci&oacute;n cercanas &ndash;como la cuasi integraci&oacute;n o la contrataci&oacute;n de largo plazo&ndash; como estructuras de gobierno &oacute;ptimas, ya que minimizan los costos de transacci&oacute;n. As&iacute;, la especificidad de los activos es una variable explicativa clave de la organizaci&oacute;n de las actividades econ&oacute;micas, y esta especificidad puede ser de varios tipos y de origen diverso. En el caso de la organizaci&oacute;n del transporte, las especificidades m&aacute;s determinantes son las temporales, las de los activos y las contractuales (Comp&eacute;s, 1998). Dando la vuelta al argumento, y suponiendo que en la situaci&oacute;n de partida el transporte est&aacute; integrado o internalizado, la empresa deber&iacute;a desintegrar el servicio en caso de que se redujera la especificidad de uno o varios de los activos determinantes, y contratarlo externamente.</p>     <P align="justify"> Con los trabajos de North (1990), la econom&iacute;a neoinstitucional ampli&oacute; el horizonte reconociendo que el medio institucional tambi&eacute;n influye en la estructura de gobierno &oacute;ptima de las transacciones, entendido como el conjunto de normas o reglas que determinan las oportunidades y restricciones que enfrentan los agentes econ&oacute;micos. Si las leyes fuesen neutras en lo que se refiere al tratamiento de las transacciones internas &ndash;las que se efect&uacute;an en el seno de la empresa<a name="n1"></a><sup><a href="#1">1</a></sup>&ndash; y externas &ndash;las que se realizan entre empresas&ndash;, el medio institucional no tendr&iacute;a una influencia directa en la estructura de gobierno de las transacciones. Pero hay muchas normas que regulan de manera diferente las transacciones seg&uacute;n su &aacute;mbito de realizaci&oacute;n, que influyen en los incentivos de los agentes y en el acceso a la informaci&oacute;n y dem&aacute;s variables que determinan los costos de transacci&oacute;n, si la transacci&oacute;n es externa, frente a los de organizaci&oacute;n, si es interna.</p>     <P align="justify"> En el caso del transporte, las normas que m&aacute;s influyen en las decisiones organizativas de las empresas son las que regulan el transporte terrestre &ndash;por cuenta propia y ajena&ndash;, las relaciones laboral y mercantil y la tributaci&oacute;n. Esto significa que, si partimos de una situaci&oacute;n inicial de integraci&oacute;n, se deber&iacute;a observar una tendencia a la desintegraci&oacute;n si las normas se modificaran de tal modo que llevaran a: 1) aumentar los costos de las transacciones internas, bien sea endureciendo las condiciones para realizar transporte por cuenta propia o relajando las condiciones para prestar el servicio por cuenta ajena, 2) endurecer la legislaci&oacute;n laboral, recortando los derechos de los empresarios frente a los trabajadores en la negociaci&oacute;n del contrato de trabajo, o 3) flexibilizar las relaciones mercantiles dando mayor libertad a las partes para llegar libremente a acuerdos.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P align="justify"> Un tercer factor explicativo es que las ventajas de un modelo de organizaci&oacute;n externo frente a uno interno se deben principalmente a ventajas de costos (neocl&aacute;sicos) en la producci&oacute;n del servicio<sup><a name="n2"></a><a href="#2">2</a></sup>. En el caso del transporte terrestre, los costos m&aacute;s relevantes se relacionan con las econom&iacute;as de escala y de red<a name="n3"></a><sup><a href="#3">3</a></sup>. En cuanto a las primeras, en una econom&iacute;a competitiva, las empresas ajustan su tama&ntilde;o en el largo plazo para minimizar los costos de producci&oacute;n. En este sentido, s&oacute;lo es recomendable mantener una actividad en el seno de la empresa cuando la cantidad producida es igual o mayor a la escala m&iacute;nima eficiente. En caso contrario, es ventajoso comprar o vender directamente en el mercado a empresas independientes (Teece, 1984). Si las econom&iacute;as de escala son peque&ntilde;as y se agotan r&aacute;pidamente, la mayor parte de las empresas pueden internalizar la producci&oacute;n de los bienes producidos o los servicios prestados por sus proveedores sin costo adicional con respecto a la provisi&oacute;n externa. Pero si aparecen cuando los niveles de actividad son altos, s&oacute;lo las grandes empresas se pueden procurar internamente los servicios y productos al mismo costo que compr&aacute;ndolos fuera<a name="n4"></a><sup><a href="#4">4</a></sup>.</p>     <P align="justify"> Aunque la existencia de econom&iacute;as de escala y su amplitud en el transporte terrestre son tema de controversia te&oacute;rica<sup><a name="n5"></a><a href="#5">5</a></sup>, la evidencia disponible indica que el tramo de econom&iacute;as reales es peque&ntilde;o y se alcanza con niveles moderados de actividad, a partir de los cuales los costos medios son constantes en un amplio intervalo de producci&oacute;n. Esta tesis es corroborada por el hecho de que en el servicio de transporte los rendimientos de escala son constantes o moderadamente crecientes. Tambi&eacute;n pueden aparecer econom&iacute;as monetarias por las mayores compras de carburantes, neum&aacute;ticos y repuestos. Atendiendo a este criterio, una empresa generadora de carga que tenga transporte propio s&oacute;lo deber&iacute;a desintegrarlo si su actividad cayera por debajo del umbral de costos unitarios m&iacute;nimos.</p>     <P align="justify"> Las econom&iacute;as de red o de densidad son muy importantes en el transporte terrestre. Est&aacute;n dadas por la ubicaci&oacute;n de los consignatarios con respecto al lugar de expedici&oacute;n de las mercanc&iacute;as, por los vol&uacute;menes de carga destinados a cada cliente &ndash;el factor clave es si se trata de cargas completas o fraccionadas&ndash;, por el equilibrio de carga entre los puntos de origen y de destino y por las necesidades o exigencias de los clientes acerca del aprovisionamiento de los productos. En general, una alta densidad de tr&aacute;fico, que permite flujos de tr&aacute;fico m&aacute;s concentrados, genera econom&iacute;as de densidad (Wang Chiang y Friedlaender, 1984).</p>     <P align="justify"> Puesto que estas restricciones son diferentes para cada empresa, y dif&iacute;ciles de estimar, se trata de un problema de minimizaci&oacute;n de costos de distribuci&oacute;n que se debe resolver de manera individual. No obstante, es posible formular algunas hip&oacute;tesis acerca de la probabilidad de que las empresas cargadoras subcontraten el transporte frente a la opci&oacute;n de realizarlo con sus propios medios. Aumentar&aacute; si: a) los consignatarios se ubican lejos del expedidor de las mercanc&iacute;as y es costoso encontrar cargas de retorno propias o de empresas del grupo; b) los consignatarios son numerosos, est&aacute;n alejados unos de otros y reciben cargas inferiores a la ocupaci&oacute;n plena de un cami&oacute;n, y c) los consignatarios desean ser servidos al mismo tiempo. Como hip&oacute;tesis, para una empresa con flota propia, las ventajas de la desintegraci&oacute;n y posterior subcontrataci&oacute;n aumentar&aacute;n si cambia el patr&oacute;n de distribuci&oacute;n de sus productos de forma que disminuya las econom&iacute;as de red.</p>     <P align="justify"><b>EL AN&Aacute;LISIS DIN&Aacute;MICO DE LA DESINTEGRACI&Oacute;N VERTICAL DEL TRANSPORTE</b></p>     <P align="justify">La literatura sobre organizaci&oacute;n ha prestado m&aacute;s atenci&oacute;n al proceso de desintegraci&oacute;n de las actividades internas de una empresa que la literatura de econom&iacute;a institucional. Wright (1988) sintetiza las modalidades que puede adoptar la salida y posterior externalizaci&oacute;n de las transacciones:</p>     <P align="justify"> 1. La ruptura es completa y la parte externalizada pasa a formar parte de otra empresa o se constituye como empresa aut&oacute;noma de exdirectivos o empleados. Con ello, normalmente se busca mejorar la productividad y conseguir mayor libertad para la empresa matriz.</p>     <P align="justify"> 2. La ruptura no es completa y la empresa matriz mantiene una participaci&oacute;n en la propiedad de la nueva empresa. Esta opci&oacute;n le permite eliminar problemas de motivaci&oacute;n y conservar la posibilidad de orientar o dirigir su actividad.</p>     <P align="justify"> 3. La empresa matriz vende parte de sus activos a otra empresa a cambio de una participaci&oacute;n en la propiedad de esta &uacute;ltima.</p>     <P align="justify"> Aunque esta s&iacute;ntesis es &uacute;til, no se adentra en los problemas que ocasiona el proceso de salida, y que son determinantes para entender la conducta de las empresas cuando cambian los factores que incidieron en la elecci&oacute;n de un modelo organizativo determinado en el pasado. Puede ocurrir que una empresa que tiene integrada verticalmente una actividad &ndash;por ejemplo, el transporte&ndash; comience a percibir que ser&iacute;a m&aacute;s rentable contratar el servicio a una empresa externa. En una econom&iacute;a perfecta, sin restricciones, los directivos de esa empresa se deshar&iacute;an de los factores afectados de manera casi autom&aacute;tica para contratar en el mercado. Pero en el mundo real existen barreras a la salida y problemas de adaptaci&oacute;n a la nueva organizaci&oacute;n que suelen hacer costoso el cambio de estructura de gobierno. En estas circunstancias, puede ocurrir que, al menos temporalmente, los costos del cambio sean mayores que los beneficios, y que la empresa lo retrase o lo adapte a sus restricciones.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P align="justify"> En el caso del transporte, los factores afectados son los veh&iacute;culos y los trabajadores, estos &uacute;ltimos se ven afectados en cualquier actividad. La gesti&oacute;n de salida de los trabajadores &ndash;conductores, mec&aacute;nicos&ndash; es la m&aacute;s compleja, e incluso dolorosa, pues los activos f&iacute;sicos se pueden enajenar en condiciones de libre mercado. En general, la desintegraci&oacute;n supone el cambio o la p&eacute;rdida del estatus ocupacional de los trabajadores, y por ello suele suscitar su oposici&oacute;n y rechazo. Cuando los trabajadores est&aacute;n organizados, las empresas enfrentan el cambio tratando de mantener la paz social y minimizando los costos de salida, que pueden incluir indemnizaciones si las normas as&iacute; lo contemplan. Para ello disponen de varias alternativas: 1) seg&uacute;n su edad, ofrecerles una jubilaci&oacute;n anticipada o esperar a su jubilaci&oacute;n natural; 2) reubicarlos en otros departamentos de la empresa; 3) despedirlos pag&aacute;ndoles la indemnizaci&oacute;n correspondiente; 4) llegar a un acuerdo para convertirlos en proveedores externos, bien como aut&oacute;nomos o constituyendo una empresa de transporte, vendi&eacute;ndoles los camiones que manejaban cuando eran asalariados de la empresa; 5) transferirlos a una empresa de transporte existente, que normalmente pasa a prestar el servicio, y 6) crear una nueva empresa con un operador log&iacute;stico y transferirle los trabajadores a cambio de convertirla en proveedora, como en el caso anterior.</p>     <P align="justify"> En la pr&aacute;ctica, estas opciones no son excluyentes y pueden ser simult&aacute;neas, no s&oacute;lo entre ellas sino incluso con el modelo de integraci&oacute;n inicial, y proceder de manera gradual entre una y otra. No es raro que, antes de desprenderse de su flota, y tras empezar a percibir las ventajas de la contrataci&oacute;n externa, la empresa cargadora comience a subcontratar con terceros, manteniendo su flota durante alg&uacute;n tiempo. Una vez adoptada la decisi&oacute;n de desprenderse de ella, la operaci&oacute;n se suele realizar en varias etapas. Al final, lo m&aacute;s frecuente es que la antigua relaci&oacute;n empleador-empleado se convierta directa o indirectamente en una relaci&oacute;n cliente-proveedor, en principio mediante cualquiera de las modalidades 4), 5) y 6).</p>     <P align="justify"> La elecci&oacute;n final del modelo depende de la especificidad de los activos, tal como ya se explic&oacute;. Si es alta, la estructura de gobierno m&aacute;s probable tras la desintegraci&oacute;n ser&aacute; una cuasi-integraci&oacute;n con la empresa creada con un operador log&iacute;stico, a la que se le transfieren los veh&iacute;culos y los trabajadores, pues la <i>joint venture</i> es la estructura de gobierno m&aacute;s pr&oacute;xima a la integraci&oacute;n vertical (Pisano, 1990)<sup><a name="n6"></a><a href="#6">6</a></sup>, en nuestro caso una empresa que presta servicios de operador log&iacute;stico &ndash;preparaci&oacute;n de pedidos, transporte de corta distancia y distribuci&oacute;n o reparto final&ndash; a la empresa. Las especificidades temporales, de localizaci&oacute;n y de activos humanos suelen ser altas, y la participaci&oacute;n de la empresa original le permite controlar m&aacute;s estrechamente la gesti&oacute;n y supervisi&oacute;n de los servicios que recibe. En cambio, cuando la especificidad no es tan alta, lo m&aacute;s probable es que el modelo resultante sea una empresa formada por los antiguos conductores que presta los servicios de larga distancia a la empresa de carga, mediante un contrato de largo plazo.    <br>       <br>   <b>EVIDENCIA EMP&Iacute;RICA DE LA DESINTEGRACI&Oacute;N</b></p>     <P align="justify">El an&aacute;lisis de la desintegraci&oacute;n que se presenta en este trabajo se basa en la evidencia emp&iacute;rica de varios estudios de casos sobre el sector agroalimentario espa&ntilde;ol. La informaci&oacute;n permite conocer en detalle las pautas organizativas y los problemas contractuales que surgen en las transacciones relacionadas con el transporte terrestre. Procede de 21 empresas agroalimentarias y 11 de transporte terrestre seleccionadas para conseguir la representatividad, incluyendo empresas dedicadas a diferentes productos, y con diferentes tama&ntilde;os, &aacute;mbitos de actuaci&oacute;n y tipo de consignatarios (destinatarios de las mercanc&iacute;as): ocho de frutas y hortalizas, tres de arroz y cereales, dos de l&aacute;cteos, dos de bebidas, dos de carnes, una de cacao, una de congelados, una de aceites y una de conservas. Esta diversidad hace posible estudiar el efecto de variables que determinan el tipo y la gravedad de los problemas contractuales o que influyen directa o indirectamente en la elecci&oacute;n organizativa.</p>     <P align="justify"> Esta evidencia indica que la caracter&iacute;stica m&aacute;s importante de la organizaci&oacute;n del servicio de transporte es la subcontrataci&oacute;n creciente. En pocos casos, este es el modelo &ldquo;hist&oacute;rico&rdquo; de las empresas que nunca han tenido flota propia; para la mayor&iacute;a, es el resultado luego de haberse desprendido de la flota propia mediante uno de los procesos de desintegraci&oacute;n descritos.</p>     <P align="justify"> Se puede afirmar que el transporte no es la actividad principal de las empresas agroalimentarias, y que por eso lo subcontratan. Sin embargo, del transporte dependen, en buena medida, las caracter&iacute;sticas de muchos de sus productos &ndash;esto es muy importante en el caso de los perecederos&ndash; y su capacidad para satisfacer la demanda de sus clientes &ndash;en muchos casos, empresas de distribuci&oacute;n muy exigentes en los plazos de entrega&ndash; y, como ya se dijo, ha sido una actividad internalizada en muchos casos.</p>     <P align="justify"> Los hallazgos del estudio concuerdan con las pautas generales de evoluci&oacute;n del transporte en Espa&ntilde;a. Seg&uacute;n los datos de la Direcci&oacute;n General de Transportes por Carretera y su encuesta permanente del transporte de mercanc&iacute;as por carretera (Petra, 2000), la carga por kil&oacute;metro transportada por empresas de servicio p&uacute;blico &ndash;empresas especializadas que prestan servicios a terceros&ndash; muestra crecimientos muy superiores a la del servicio privado &ndash;empresas que disponen de flota propia para cubrir sus necesidades. En 1993, el transporte p&uacute;blico moviliz&oacute; 1.068 toneladas por kil&oacute;metro frente a 932 del privado; en 1998, moviliz&oacute; 1.214 frente a 418, lo que evidencia el avance del modelo p&uacute;blico y el retroceso del complementario (<a name="vg1"></a><a href="#g1">gr&aacute;fica 1</a>). En 1998, el servicio p&uacute;blico capt&oacute; el 77% de las toneladas transportadas &ndash;y el 90% de las toneladas por kil&oacute;metro producidas&ndash; y el privado el 23% restante.</p>     <P align="justify"><a href="#vg1">Gr&aacute;fica 1</a><a name="g1"></a>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   Toneladas por kil&oacute;metro en el transporte p&uacute;blico y privado    <br>       <br>   <img src="/img/revistas/rei/v7n13/v7n13a9g1.jpg" width="455" height="261">    <br>   <font size="1">Fuente: Petra (2000).</font></p>     <P align="justify"><b>EL CAMBIO DE LA EMPRESA AL MERCADO</b></p>     <P align="justify">Una de las causas potenciales del cambio de estructura de la empresa al mercado es la modificaci&oacute;n de las normas o de su cumplimiento, puesto que la desintegraci&oacute;n se ha presentado en empresas en las que no se ha reducido la especificidad de los activos, otra causa posible, ni ha habido ca&iacute;das en la producci&oacute;n que justifiquen la incapacidad para aprovechar las econom&iacute;as de escala o de red. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, las modificaciones del marco institucional que m&aacute;s impacto han ejercido en la decisi&oacute;n de desintegrar el transporte son las que ata&ntilde;en a la regulaci&oacute;n del servicio y las normas sociales y fiscales.</p>     <P align="justify"><b>EFECTOS DE LA REGULACI&Oacute;N DEL TRANSPORTE</b></p>     <P align="justify">La regulaci&oacute;n del transporte afecta al modelo de organizaci&oacute;n, pero su efecto no es unidireccional, de modo que no es f&aacute;cil establecer a priori cu&aacute;l es su efecto. Por un lado, las limitaciones al transporte privado son un incentivo para utilizar el transporte p&uacute;blico, mientras que, por otro, las tarifas obligatorias y las barreras a la entrada, que han constituido &ndash;sobre todo en los a&ntilde;os noventa&ndash; el fundamento tradicional de la regulaci&oacute;n del transporte p&uacute;blico, incentivan el transporte privado. Para determinar cu&aacute;l de las dos fuerzas prevalece hay que tener en cuenta varios factores, entre ellos el &aacute;mbito en el que opera el transporte, el rigor en la aplicaci&oacute;n de las normas y los costos que impone a las empresas<sup><a name="n7"></a><a href="#7">7</a></sup>.</p>     <P align="justify"> En concreto, puesto que el transporte internacional est&aacute; mucho menos regulado que el nacional, deber&iacute;amos observar que la subcontrataci&oacute;n es m&aacute;s importante o est&aacute; m&aacute;s extendida en el primero<a name="n8"></a><sup><a href="#8">8</a></sup>. La investigaci&oacute;n <i>ad hoc</i> no permite corroborar taxativamente esta hip&oacute;tesis, porque todas las empresas analizadas subcontratan ambos tipos de transporte, pero los datos secundarios del Ministerio de Fomento parecen confirmarla.</p>     <P align="justify"> La explicaci&oacute;n de que el resultado de esas dos fuerzas antag&oacute;nicas sea mayoritariamente la subcontrataci&oacute;n radica en que los obst&aacute;culos legales al transporte propio son m&aacute;s fuertes que el efecto distorsionador de la regulaci&oacute;n del transporte p&uacute;blico. Si disponen de flota propia, las empresas cargadoras tienen una probabilidad mucho m&aacute;s alta de incurrir en los costos de oportunidad de la falta de carga de retorno que una empresa de servicio p&uacute;blico<sup><a name="n9"></a><a href="#9">9</a></sup>. Con esto no se pretende sugerir que habr&iacute;a que eliminar este aspecto de la regulaci&oacute;n &ndash;aunque seguramente ocurrir&aacute; a medida que se vaya liberalizando el sector&ndash;, pues hay que considerar la posibilidad de una competencia destructiva y la amenaza de pr&aacute;cticas de precios predatorios de las grandes empresas. Pero la rigidez de las restricciones al transporte propio no explica en su totalidad el predominio de la subcontrataci&oacute;n. Su efecto no ser&iacute;a tan acusado si no estuviese acompa&ntilde;ado de un debilitamiento paulatino de la regulaci&oacute;n del transporte p&uacute;blico. Adem&aacute;s de la evoluci&oacute;n de la intervenci&oacute;n, existen dos factores que amplifican este hecho: la deslocalizaci&oacute;n de algunas empresas espa&ntilde;olas de transporte internacional y la persistencia de pr&aacute;cticas de ilegalidad y autoexplotaci&oacute;n.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P align="justify"> En efecto, la regulaci&oacute;n del transporte en Espa&ntilde;a ha sido tradicionalmente m&aacute;s severa que en otros pa&iacute;ses vecinos, como Francia. Algunas empresas espa&ntilde;olas han aprovechado esta circunstancia para radicarse all&iacute;, sobre todo las especializadas en transporte internacional. Esto les permite disponer de un <i>stock</i> de tarjetas de transporte sobrante que venden en el mercado (negro) espa&ntilde;ol. Algunas de las nuevas empresas formadas luego de procesos de desintegraci&oacute;n deben su existencia a estas tarjetas. El resultado ha sido un incremento de la flota p&uacute;blica y una reducci&oacute;n del potencial distorsionador de la competencia que, en teor&iacute;a, induce la regulaci&oacute;n, ya que las empresas deslocalizadas siguen prestando los mismos servicios y a ellas se suma la capacidad de las nuevas.</p>     <P align="justify"> La ilegalidad y la autoexplotaci&oacute;n son fen&oacute;menos que tambi&eacute;n est&aacute;n muy relacionados con la regulaci&oacute;n. A pesar de las mejoras en la inspecci&oacute;n y el establecimiento del visado para las empresas, el incumplimiento de las severas normas que regulan el transporte &ndash;sobre todo en lo que se refiere a cargas y n&uacute;mero de horas de conducci&oacute;n&ndash; es una tentaci&oacute;n para cargadores y transportadores, ya que les permite aumentar (ilegalmente) la productividad y reducir los costos. Los controles y las sanciones son un freno que no disuade a los agentes que no tienen, o tienen poca, aversi&oacute;n al riesgo.</p>     <P align="justify"> En el trabajo de campo se observ&oacute; que ciertas empresas de servicio p&uacute;blico tienen m&aacute;s incentivos que los cargadores para incurrir en estas pr&aacute;cticas<a name="n10"></a><sup><a href="#10">10</a></sup>. Esto es particularmente cierto para los aut&oacute;nomos ya que: a) por ser m&aacute;s peque&ntilde;os y mayores algunos de sus costos, se ven presionados a trabajar un n&uacute;mero de horas mayor del estipulado y b) reciben en su totalidad los beneficios, aunque tambi&eacute;n los costos, de este comportamiento. Como los beneficios suelen ser mayores que los costos &ndash;la probabilidad de ser sancionado&ndash;, existen incentivos positivos para incumplir las normas, lo que aumenta la oferta y debilita el efecto de la intervenci&oacute;n sobre el mercado. El caso del conductor asalariado de una empresa cargadora es diferente. No tiene ning&uacute;n incentivo en autoexplotarse o incumplir las normas, ya que no percibe los beneficios &ndash;el sistema de retribuci&oacute;n variable est&aacute; condicionado al cumplimiento de los horarios de conducci&oacute;n y de descanso, que se pueden verificar en el tac&oacute;grafo&ndash; pero s&iacute; los costos &ndash;si la falta no es resultado de una orden de su jefe<sup><a name="n11"></a><a href="#11">11</a></sup>. Mediante la subcontrataci&oacute;n, la empresa alimentaria se puede aprovechar de las eventuales infracciones de sus proveedores sin pagar los costos, ya que las sanciones corren por cuenta de ellos y no tiene responsabilidad subsidiaria.</p>     <P align="justify"><b>EFECTOS DE LAS NORMAS LABORALES, MERCANTILES Y FISCALES</b></p>     <P align="justify">Las normas que regulan el contrato laboral son distintas a las que regulan el contrato mercantil, en lo que se refiere a los derechos y deberes que asignan a las partes. En ambos casos se adivina una tutela del legislador orientada a reducir o eliminar problemas de informaci&oacute;n asim&eacute;trica y poder de mercado. Pero existen diferencias que influyen en el modelo de organizaci&oacute;n. Una de las m&aacute;s importantes es la regulaci&oacute;n de los costos de ruptura de la relaci&oacute;n. Mientras que el derecho mercantil es m&aacute;s flexible en lo referente a la duraci&oacute;n de los contratos y no impone costos diferentes a los que hayan pactado las partes contratantes, el laboral reduce el campo de elecci&oacute;n y prev&eacute; de antemano los costos de ruptura, que incluyen costos de despido y costos judiciales. Sin hacer juicios de valor sobre la deseabilidad de estas diferencias entre uno y otro tipo de contrato, una de sus consecuencias es que aumentan las ventajas del mercado frente a la jerarqu&iacute;a. Esto se debe a que: a) el contrato mercantil hace m&aacute;s cre&iacute;ble la amenaza de ruptura de la relaci&oacute;n como mecanismo de aseguramiento del cumplimiento de las promesas y b) el contrato laboral eleva los costos de salida o de adaptaci&oacute;n a otras formas organizativas cuando cambian las caracter&iacute;sticas de la transacci&oacute;n.</p>     <P align="justify"> Otros aspectos de la regulaci&oacute;n laboral que influyen en el tipo de organizaci&oacute;n son la forma de percibir el subsidio de desempleo y el reconocimiento legal de la figura del aut&oacute;nomo. En primer lugar, la reforma del subsidio, que permiti&oacute; que los trabajadores desempleados recibieran en un pago &uacute;nico el importe total de sus derechos, favoreci&oacute; la disposici&oacute;n de capital inicial para instalarse como aut&oacute;nomos<sup><a name="n12"></a><a href="#12">12</a></sup>. En segundo lugar, la reforma del Estatuto de los Trabajadores, que reconoci&oacute; la naturaleza mercantil de la relaci&oacute;n entre cargadores y aut&oacute;nomos, supuso la ruptura del &uacute;ltimo impedimento legal que frenaba a los cargadores en su estrategia de desintegraci&oacute;n.</p>     <P align="justify"> En conjunto, la regulaci&oacute;n laboral puede encarecer la integraci&oacute;n vertical, y favorecer la contrataci&oacute;n de autopatronos, cuando introduce restricciones ineficientes en la relaci&oacute;n laboral. Las normas que aumentan el costo de despido y el poder de los sindicatos incrementan el costo laboral de la integraci&oacute;n vertical. Esto se debe a que disminuye la capacidad de empleados y empleadores para decidir su jornada laboral, sus vacaciones u otra caracter&iacute;stica del contrato de trabajo, y debilita los incentivos del asalariado, ya que hace menos cre&iacute;ble la amenaza de ruptura de la relaci&oacute;n como mecanismo para sancionar el incumplimiento contractual.</p>     <P align="justify"> Por otra parte, las normas fiscales tambi&eacute;n pueden influir en la decisi&oacute;n organizativa al modificar los costos relativos de las diferentes alternativas. Primero, una elevada presi&oacute;n fiscal favorece la fragmentaci&oacute;n, ya que las empresas peque&ntilde;as, sobre todo los aut&oacute;nomos, suelen tener m&aacute;s facilidad para evitar o eludir el pago de impuestos que las grandes empresas. Segundo, los planes de ayuda p&uacute;blica (en forma de subvenciones o de ventajas fiscales) a peque&ntilde;as empresas y aut&oacute;nomos tambi&eacute;n encarecen la integraci&oacute;n, ya que con ella se pierden esa ayuda.</p>     <P align="justify"> Un indicio de la importancia de las regulaciones laborales y fiscales es la diferente evoluci&oacute;n del transporte de mercanc&iacute;as en Espa&ntilde;a y en Estados Unidos. Las empresas estadounidenses han incrementado su integraci&oacute;n vertical en las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas mientras que en Espa&ntilde;a no se aprecia un incremento de la integraci&oacute;n vertical. Puesto que la tecnolog&iacute;a disponible es b&aacute;sicamente la misma y los problemas contractuales son formalmente similares, la principal explicaci&oacute;n de esta divergencia es el marco institucional. Por un lado, las restricciones a la relaci&oacute;n laboral son m&aacute;ximas en Espa&ntilde;a y m&iacute;nimas en Estados Unidos (Emerson, 1988). Por otro, la presi&oacute;n fiscal es pr&aacute;cticamente constante en Estados Unidos, pero en Espa&ntilde;a ha experimentado el crecimiento m&aacute;s importante de todos los pa&iacute;ses de la OCDE (Gago y &Aacute;lvarez, 1995). Como las empresas grandes tienen m&aacute;s dificultades para eludir el pago de impuestos, un aumento ineludible de la carga fiscal puede haber limitado el crecimiento vertical de las empresas espa&ntilde;olas. Finalmente, en el per&iacute;odo de estudio, Espa&ntilde;a se destaca entre los pa&iacute;ses de la OCDE (1992 y 1994) por tener uno de los programas m&aacute;s fuertes de ayuda fiscal y financiera a los aut&oacute;nomos y las peque&ntilde;as empresas, lo cual es muy infrecuente en Estados Unidos. As&iacute;, al fomentar el autoempleo, la normativa fiscal espa&ntilde;ola encarece la integraci&oacute;n vertical.</p>     <P align="justify"><b>LOS COSTOS DE LA DESINTEGRACI&Oacute;N</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P align="justify">La conclusi&oacute;n de que la subcontrataci&oacute;n del transporte en Espa&ntilde;a es un modelo organizativo superior &ndash;m&aacute;s rentable&ndash; a la integraci&oacute;n debido, sobre todo, a las caracter&iacute;sticas del marco institucional, no significa que las empresas con flota propia cambien de modelo en forma s&uacute;bita. La evoluci&oacute;n de la organizaci&oacute;n de las empresas muestra que no todas se ajustan inmediatamente, lo que lleva a preguntar por qu&eacute; las empresas que deciden proceder a la desintegraci&oacute;n lo hacen con ritmos y pautas diferentes.</p>     <P align="justify"> La respuesta apropiada es que los costos de transacci&oacute;n por s&iacute; solos no explican el tipo de organizaci&oacute;n que una empresa puede adoptar en un momento dado, ya que es necesario considerar adem&aacute;s la magnitud de los costos de la desintegraci&oacute;n y la evoluci&oacute;n comercial de la empresa. Los costos de integraci&oacute;n son los costos originados por la entrada de activos a la empresa, y los costos de desintegraci&oacute;n son los costos de salida. El proceso de desintegraci&oacute;n es costoso; incluye despido de trabajadores y venta de activos, y su monto depende de las normas que regulan la rescisi&oacute;n de los contratos y de las caracter&iacute;sticas de las empresas. Por ejemplo, para una empresa que est&aacute; creciendo, los costos de desintegraci&oacute;n son bajos, ya que la externalizaci&oacute;n de una actividad se puede realizar reasignando el factor a otros departamentos de la empresa. En cambio, para una empresa que no crece, la desintegraci&oacute;n suele acarrear despidos, y &eacute;stos suelen ser altos si los trabajadores tienen mucha antig&uuml;edad, dependiendo de las leyes laborales vigentes en el pa&iacute;s. El resultado es que para esta empresa los costos del cambio de estructura de gobierno pueden ser mayores que los beneficios esperados de la subcontrataci&oacute;n, por lo que puede ser desaconsejable proceder a la desintegraci&oacute;n y preferible dejar que el tiempo y las jubilaciones reduzcan los costos del cambio de organizaci&oacute;n.</p>     <P align="justify"> Adem&aacute;s de los costos legales de despido, la expansi&oacute;n o contracci&oacute;n de la empresa y la antig&uuml;edad de los trabajadores, otro factor que influye en los costos de salida es el tama&ntilde;o y el poder sindical: como &eacute;ste suele ser mayor en las grandes empresas, y los sindicatos no est&aacute;n a favor de la subcontrataci&oacute;n, en estas empresas el proceso de desintegraci&oacute;n es m&aacute;s lento que en las peque&ntilde;as.</p>     <P align="justify"> Existe, adem&aacute;s, un factor de inercia en la gesti&oacute;n: el modelo organizativo no se cuestiona seriamente a menos que se presente una circunstancia extraordinaria. Ello se debe a que en las empresas no se compara continuamente el costo de la estructura de gobierno actual con los costos de estructuras alternativas, pues esto tiene costos. En el caso del transporte, este an&aacute;lisis comparativo se hace cuando es necesario renovar o ampliar la flota de camiones, por ejemplo. En ese momento, las empresas reparan ineludiblemente en los costos y la rentabilidad de las distintas opciones, y es entonces cuando deciden replantear su organizaci&oacute;n log&iacute;stica de forma integral.</p>     <P align="justify"><b>CONCLUSIONES</b></p>     <P align="justify">Las estructuras de gobierno de las transacciones son muy sensibles a los cambios y reformas del marco institucional, sobre todo cuando las normas establecen tratamientos dispares para transacciones equivalentes, dependiendo de que se realicen en el seno de la empresa o entre empresas. En el caso de Espa&ntilde;a, las restricciones legales al transporte terrestre por cuenta propia, unidas a la liberalizaci&oacute;n progresiva del transporte por cuenta ajena, han encarecido relativamente el transporte propio con respecto al ajeno; adem&aacute;s, las normas sociales y fiscales han tendido a favorecer a las peque&ntilde;as empresas y han introducido restricciones en las relaciones laborales. Todo ello ha penalizado la integraci&oacute;n vertical.</p>     <P align="justify"> Los costos del cambio de modelo organizativo explican la supervivencia temporal de estructuras de gobierno ineficientes. En el caso de la desintegraci&oacute;n vertical, los costos de salida m&aacute;s determinantes son los del ajuste de la mano de obra. La alternativa m&aacute;s dura, despedir a los trabajadores, tiene costos que pueden superar a las ventajas de la subcontrataci&oacute;n a corto plazo. Por ello, dependiendo del monto, las empresas gestionan la desintegraci&oacute;n con el fin de minimizarlos. Para ello suelen adaptar el ritmo de salida a la capacidad de la empresa, absorbiendo y reubicando en otras &aacute;reas a los trabajadores sobrantes o negociando con ellos f&oacute;rmulas de reacomodo en otras empresas &ndash;creadas <i>ex novo</i> o existentes&ndash; que se acaban convirtiendo en proveedores externos.</p>     <P align="justify"> Finalmente, en el plano te&oacute;rico, la teor&iacute;a de los costos de transacci&oacute;n, si bien ha demostrado su eficacia en el an&aacute;lisis est&aacute;tico de las organizaciones o estructuras de gobierno de las empresas, no ha dado suficiente &eacute;nfasis a la desintegraci&oacute;n vertical o proceso de cambio desde la empresa a la contrataci&oacute;n externa. Por ello, no da respuestas convincentes a algunas preguntas claves como, por ejemplo: &iquest;por qu&eacute; las empresas con tecnolog&iacute;as similares y con problemas de oportunismo, especificidad de los activos, regulaci&oacute;n e informaci&oacute;n muy parecidos utilizan tipos de organizaci&oacute;n diferentes en un momento dado?, o &iquest;por qu&eacute; las empresas no se adaptan de manera autom&aacute;tica a los cambios del entorno o de las caracter&iacute;sticas de las transacciones? El an&aacute;lisis de los costos del cambio de la estructura de gobierno &ndash;en este caso de salida&ndash; ayuda a responder estas preguntas.</p>     <P align="justify"><b>    <br>NOTAS AL PIE</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P align="justify"><a name="1"></a><a href="#n1">1</a>. Cabe recordar que la nueva teor&iacute;a de la empresa la considera como un nexo de contratos (Alchian y Demsetz, 1972 y Masten, 1988).</p>     <P align="justify"> <a name="2"></a><a href="#n2">2</a>. Stigler (1951) explora la influencia de estos costos en la organizaci&oacute;n de la industria.</p>     <P align="justify"> <a name="3"></a><a href="#n3">3</a>. Las econom&iacute;as de campo son relevantes si extendemos el estudio a los operadores log&iacute;sticos, que junto con el servicio del transporte pueden prestar el de almacenamiento y otros.</p>     <P align="justify"> <a name="4"></a><a href="#n4">4</a>. Si no existen econom&iacute;as de escala en la prestaci&oacute;n del servicio, la decisi&oacute;n de subcontratar o no es irrelevante.</p>     <P align="justify"> <a name="5"></a><a href="#n5">5</a>. Para profundizar en la discusi&oacute;n te&oacute;rica ver Matas (1996) y Fern&aacute;ndez et al. (1998).</p>     <P align="justify"> <a name="6"></a><a href="#n6">6</a>. La <i>joint venture</i> es una estructura de gobierno que se ha encontrado en otros sectores. En su estudio de la organizaci&oacute;n de las empresas biotecnol&oacute;gicas, Pisano (1990) encuentra <i>joint ventures</i> y participaciones de unas empresas en otras cuyo fin es salvaguardar inversiones espec&iacute;ficas contra comportamientos oportunistas. En ambos casos, la propiedad de una parte de la nueva empresa da poder para controlar las acciones del equipo directivo. Esto permite influir en la toma de decisiones ante las contingencias que se presentan en la vida de la relaci&oacute;n. Estas formas h&iacute;bridas son especialmente adecuadas para desarrollar proyectos de investigaci&oacute;n y desarrollo (I&amp;D), que se caracterizan por la incertidumbre y la especificidad de los activos humanos. &iquest;Por qu&eacute; pueden ser superiores estos h&iacute;bridos a la integraci&oacute;n total? Grossman y Hart responden que los incentivos son menores en el seno de la empresa.</p>     <P align="justify"> <a name="7"></a><a href="#n7">7</a>. La regulaci&oacute;n fundamental es la Ley 16/1987 de Ordenaci&oacute;n de los Transportes Terrestres (LOTT) (<i>Bolet&iacute;n Oficial del Estado</i> 182, 31 de julio), desarrollada reglamentariamente por el Real Decreto 1211/1990, del 28 de septiembre (<i>Bolet&iacute;n Oficial del Estado</i> 241, 8 de octubre). Para un an&aacute;lisis m&aacute;s detallado de la regulaci&oacute;n del transporte terrestre de mercanc&iacute;as, ver Comp&eacute;s (1998).</p>     <P align="justify"> <a name="8"></a><a href="#n8">8</a>. El transporte internacional estuvo muy regulado hasta 1987, pero tras el ingreso de Espa&ntilde;a en la Uni&oacute;n Europea se empez&oacute; a liberalizar. La libertad de precios, unida a la relativa facilidad de entrada y a la oferta de transportadores extranjeros para cargas de retorno, hace que el mercado a escala internacional funcione de forma competitiva y eficiente. </p>     <P align="justify"> <a name="9"></a><a href="#n9">9</a>. Como los costos de falta de carga de retorno de larga distancia son mayores que los de corta distancia, este factor contribuye a explicar la mayor subcontrataci&oacute;n en el transporte internacional.</p>     <P align="justify"> <a name="10"></a><a href="#n10">10</a>. Se ha intentado disponer de informaci&oacute;n referida a sanciones en funci&oacute;n del tipo de empresas para poder contrastar con m&aacute;s argumentos esta hip&oacute;tesis, pero no ha sido posible.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P align="justify"> <a name="11"></a><a href="#n11">11</a>. Es verdad que si la infracci&oacute;n es debida a una indicaci&oacute;n fuerte del jefe, la empresa es la que carga con la sanci&oacute;n, pero no es normal que esto ocurra frecuentemente, debido a que el empresario asumir&iacute;a una grave responsabilidad y el conductor acabar&iacute;a ampar&aacute;ndose en los sindicatos de la empresa.</p>     <P align="justify"><a name="12"></a><a href="#n12">12</a>. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, una pr&aacute;ctica habitual de muchas empresas espa&ntilde;olas para convertir a los trabajadores en proveedores externos ha sido la de pactar con ellos una indemnizaci&oacute;n por despido injustificado para que luego puedan recibir la prestaci&oacute;n por desempleo en pago &uacute;nico y, de ese modo, puedan disponer de fondos para instalarse como aut&oacute;nomos en un corto plazo. </p> <hr>    <P align="justify"><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</b></p>     <P align="justify">1. Alchian, A. y Demsetz H. &ldquo;Production, Information and Economic Organization&rdquo;, <i>American Economic Review</i> 62, 1972, pp. 777-795.</p>     <P align="justify">2.  Coase, R. H. &ldquo;The Nature of the Firm&rdquo;, <i>Economica</i> 4, 1937,  pp. 386-405.</p>     <P align="justify">3.  Comp&eacute;s, R. &ldquo;Econom&iacute;a neoinstitucional, subcontrataci&oacute;n y transporte terrestre agroalimentario&rdquo;, Tesis Doctoral, Universidad Polit&eacute;cnica de Valencia, 1998.</p>     <P align="justify">4.  Comp&eacute;s, R. y P. Coca. &ldquo;Contratos para resolver el problema de agencia en el seno de la empresa de transporte de carga por carretera: l&iacute;mites y consecuencias, A. Ibeas y J. M. D&iacute;az, eds., <i>Actas V Congreso de Ingenier&iacute;a del Transporte</i>, CIT, 2002. </p>     <P align="justify">5.  Emerson, M. &ldquo;Regulation or Deregulation of the Labour Market&rdquo;, <i>European Economic Review</i> 32, 1988, pp. 775-817.</p>     <P align="justify">6.  Fern&aacute;ndez, A.; B. Arru&ntilde;ada y M. Gonz&aacute;lez. &ldquo;Contractual and Regulatory Explanations of Quasi-integration in the Trucking Industry&rdquo;, <i>Working Papers Series</i> 292, 1998, Universitat Pompeu Fabra.</p>     <P align="justify">7.  Gago, A. y J. &Aacute;lvarez. &ldquo;Hechos y tendencias de la reforma fiscal en los pa&iacute;ses de la OCDE (1980-1990)&rdquo;, <i>Hacienda P&uacute;blica Espa&ntilde;ola</i> 134, 3, 1995. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P align="justify">8.  Klein, B.; R. A. Crawford y A. Alchian. &ldquo;Vertical Integration, Appropriable Rents, and the Competitive Contracting Process&rdquo;, <i>Journal of Law and Economics</i> 21, 1978, pp. 297-326.</p>     <P align="justify">9.  Langlois, R. N. &ldquo;Economic Change and the Boundaries of the Firm&rdquo;, en B. Carlsson, ed., <i>Industrial Dynamics, Technological, Organizational and Structural Changes in Industries and Firms</i>, Norwell, Mass., Kluwer Academic Publishers, 1989. </p>     <P align="justify">10.  Masten, S. E. &ldquo;A Legal Basis for the Firm&rdquo;, <i>Journal of Law, Economics and Organization</i> 4, 1988, pp. 181-187.</p>     <P align="justify">11. Matas, A. &ldquo;Efectos de la desregulaci&oacute;n del transporte de mercanc&iacute;as por carretera&rdquo;, J. A. Herce y G. De Rus, coords., <i>La regulaci&oacute;n de los transportes en Espa&ntilde;a</i>, Madrid, Biblioteca Civitas Econom&iacute;a y Empresa, 1996. </p>     <!-- ref --><P align="justify">12.  North, D. C. <i>Institutions, Institutional Change and Economic Performance</i>, New York, Cambridge University Press, 1990.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000107&pid=S0124-5996200500020000900012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><P align="justify">13.  OECD. &ldquo;Recent Developments in Self-employment&rdquo;, <em>OECD Employment Outlook</em>, 1992, pp. 155-194.</p>     <!-- ref --><P align="justify">14.  OECD. <i>Taxation and Small Business</i>, Servicio de Publicaciones, OECD, 1994. Traducido al espa&ntilde;ol como <i>Fiscalidad y peque&ntilde;as empresas</i>, OCDE y Mundi-prensa, 1995.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000109&pid=S0124-5996200500020000900014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><P align="justify">15.  Petra. &ldquo;Hacia la modernizaci&oacute;n del sector de transporte por carretera&rdquo;, Bolet&iacute;n informativo, Ministerio de Fomento, Direcci&oacute;n General de Transporte por Carretera, 2000. </p>     <P align="justify">16.  Pisano, G. P. &ldquo;Using Equity Participation to Support Exchange: Evidence from the Biotechnology Industry&rdquo;, <i>Journal of Law, Economics &amp; Organization</i> 5, 1990, pp. 109-126.</p>     <P align="justify">17.  Riordan, M. y O. E. Willliamson. &ldquo;Asset Specificity and Economic Organization&rdquo;, <i>International Journal of Industrial Organization</i> 3, 1985, pp. 365-378.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P align="justify">18.  Stigler, G. J. &ldquo;The Division of Labour is Limited by the Extent of the Market&rdquo;, <i>Journal of Political Economy</i> 59, 1951, pp. 185-193.</p>     <P align="justify">19.  Teece, D. J. &ldquo;Economic Analysis and Strategic Management&rdquo;, <i>California Management Review</i> 26, 3, 1984, pp. 87-110. </p>     <P align="justify">20.  Wang Chiang, S. J. y A. F. Friedlaender. &ldquo;Output Aggregation, Network Effects, and the Measurement of Trucking Technology&rdquo;, <i>The Review of Economics and Statistics</i> 66, 2, 1984, pp. 267-276.</p>     <!-- ref --><P align="justify">21.  Williamson, O. E. <i>The Economic Institutions of Capitalism: Firms, Markets, Relational Contracting</i>, New York, The Free Press, 1985. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000116&pid=S0124-5996200500020000900021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P align="justify"> 22. Williamson, O. E. <i>The Mechanisms of Governance</i>, Oxford y New York, Oxford University Press, 1996. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000117&pid=S0124-5996200500020000900022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><P align="justify">23.  Williamson, O. E. &ldquo;Public and Private Bureaucracies: A Transaction Cost Economics Perspective&rdquo;, <i>The Journal of Law, Economics and Organization </i>15, 1, 1999, pp. 306-342.</p>     <P align="justify">24.  Wright, M. &ldquo;Redrawing the Boundaries of the Firm&rdquo;, S. Thompson y M. Wright, eds., <i>Internal Organization, Efficiency and Profit</i>, Oxford y New Jersey, Philip Allan, 1988. </p> </font>      ]]></body><back>
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