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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">    <p align="center">    <br>   <b>LA REFUNDACI&Oacute;N DE LA SOLIDARIDAD</b></p></font>      <p>    <br></p> <font face="Verdana" size="2">     <p align="center"><b>SOLIDARITY REFUNDATION</b></p>    <p>    <br></p>     <p align="center"><i>Justicia pensional y neoliberalismo: un estudio de caso de la    relaci&oacute;n derecho y econom&iacute;a</i>, Miguel Eduardo C&aacute;rdenas,     <br>   Bogot&aacute;, Instituto Latinoamericano de Servicios Legales    Alternativos ILSA, 2004, 278 pp.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>    <br>    <br></p>     <p><i>Mauricio Uribe L&oacute;pez</i>*</p>     <p align="justify">* Economista y Mag&iacute;ster en Ciencias Econ&oacute;micas de la Universidad Nacional de Colombia. Profesor y miembro del programa de investigaci&oacute;n sobre vulnerabilidad y desigualdad del CIDER de la Universidad de los Andes, <a href="mailto:muribe@uniandes.edu.co">muribe@uniandes.edu.co</a> Fecha de recepci&oacute;n: 30 de septiembre de 2005, fecha de aceptaci&oacute;n: 2 de marzo de 2006. </p> <hr>    <p align="justify"><b>JUSTICIA Y EFICIENCIA</b></p>     <p align="justify">La competencia es la piedra angular del mercado, la instituci&oacute;n social gracias a la cual las decisiones descentralizadas, guiadas por el mecanismo de los precios, no conducen al caos. Sin embargo, en las sociedades capitalistas las fallas o imperfecciones de los mercados son m&aacute;s la regla que la excepci&oacute;n. Adam Smith ten&iacute;a m&aacute;s conciencia de esas imperfecciones que quienes hacen del mercado una ideolog&iacute;a (Stiglitz, 2002, 274).</p>     <p align="justify"> Las desigualdades provocadas por el funcionamiento del mercado suelen ir m&aacute;s all&aacute; de lo que requieren los incentivos para aplicar el talento. Las 500 personas m&aacute;s ricas del mundo &ndash;considerando que sus ingresos no superan el 5% del valor de sus activos&ndash; ganan m&aacute;s que los 416 millones de personas m&aacute;s pobres del planeta (PNUD, 2005, 42). La relaci&oacute;n entre capitalismo y desigualdad arroja un manto de duda sobre la capacidad de las instituciones pol&iacute;ticas y jur&iacute;dicas para modificar los resultados de un juego social que tiende a concentrar los recursos econ&oacute;micos entre pa&iacute;ses y dentro de ellos. En ese contexto, los enfoques &ldquo;superestructurales&rdquo; del marxismo recalcan la falta de autonom&iacute;a del poder pol&iacute;tico frente al econ&oacute;mico debido a la capacidad de este &uacute;ltimo para extorsionar a la sociedad.</p>     <p align="justify"> Hac&iacute;a falta en el pa&iacute;s una obra expl&iacute;citamente marxista cuyo enfoque de la pol&iacute;tica social rompiera con la tradici&oacute;n esc&eacute;ptica del an&aacute;lisis &ldquo;superestructural&rdquo;. Una obra que no descalificara a priori el terreno que han ganado los movimientos sociales en la esfera de la pol&iacute;tica y el derecho, frente a las fracturas de una sociedad cuyo mecanismo de coordinaci&oacute;n econ&oacute;mica, el mercado realmente existente, muestra protuberantes imperfecciones.</p>     <p align="justify"> El libro <i>Justicia pensional y neoliberalismo: un estudio de caso sobre la relaci&oacute;n derecho y econom&iacute;a</i>, escrito durante varios a&ntilde;os por el abogado y analista social Miguel Eduardo C&aacute;rdenas, tiene dos m&eacute;ritos: uno, reivindica expresamente el car&aacute;cter marxista de la argumentaci&oacute;n en una &eacute;poca en la que las tendencias intelectuales &ndash;y pol&iacute;ticas&ndash; parecen conducir al unanimismo de la ideolog&iacute;a del mercado; dos, evita el reduccionismo de algunas corrientes marxistas para las que toda reforma, regulaci&oacute;n y jurisprudencia son apenas una m&aacute;scara para cubrir el rostro de la explotaci&oacute;n. Quienes nos ubicamos en otras corrientes cr&iacute;ticas de los paradigmas dominantes diferentes a la marxista, no podemos dejar de reconocer la honestidad intelectual y el rigor de quien acertadamente evita ese reduccionismo sin abandonar la argumentaci&oacute;n marxista.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> Esta obra aborda el nudo cr&iacute;tico de la pol&iacute;tica social: la capacidad de la acci&oacute;n pol&iacute;tica y jur&iacute;dica para garantizar efectivamente los derechos sociales, en un ambiente econ&oacute;mico que los concibe como un costo que es necesario gestionar. Como objeto de estudio, esa capacidad remite a la relaci&oacute;n entre econom&iacute;a y derecho.</p>     <p align="justify"> C&aacute;rdenas se centra en la tensi&oacute;n entre las demandas de satisfacci&oacute;n universal de los derechos sociales y la preocupaci&oacute;n por la eficiencia. Economistas como Dornbusch (2000, 38) consideran que no existe tal tensi&oacute;n porque la desigualdad es el motor del crecimiento y &eacute;ste &ldquo;es el mejor modo de desarraigar la pobreza&rdquo;. Sin embargo, la agudizaci&oacute;n de las desigualdades muestra que si no se busca favorecer expresa y efectivamente a los pobres, el crecimiento no es un camino expedito para reducir la pobreza y las violaciones a los derechos humanos sociales que conlleva<sup><a name="n1"></a><a href="#1">1</a></sup>.</p>     <p align="justify"><b>UNA INTERPRETACI&Oacute;N MONOVALENTE DEL LIBERALISMO</b></p>     <p align="justify">Quiz&aacute; planteamientos como el de Dornbusch lleven a que C&aacute;rdenas conciba el liberalismo de manera limitada, como mera libertad de mercado, recelo ante la intervenci&oacute;n del Estado, reducci&oacute;n de los aranceles y escepticismo ante las restricciones estatales a la fuga de capitales. Y a que proponga una visi&oacute;n monovalente del liberalismo como si esta filosof&iacute;a centrara toda su atenci&oacute;n en la mera eficiencia est&aacute;tica, desconociendo que en el liberalismo de J. S. Mill, Rawls y Sen la libertad, la equidad y la eficiencia son valores que se deben buscar sin&eacute;rgica y simult&aacute;neamente. C&aacute;rdenas reconoce que existen al menos tres liberalismos &ndash;a ultranza, intermedios y socialistas&ndash; pero termina se&ntilde;alando que algunos cr&iacute;ticos reconocidos del estado actual de cosas en el mundo no son m&aacute;s que aliados de la ideolog&iacute;a dominante.</p>     <p align="justify"> Cita a Teitelbaum para denunciar a Sen como uno de esos cr&iacute;ticos aparentes, aliados del sistema, por su preocupaci&oacute;n por la libertad individual. Esto refleja una lectura inexacta de la obra de Sen, pues &eacute;ste regresa a la tradici&oacute;n aristot&eacute;lica de preguntarse por fines que van m&aacute;s all&aacute; de la riqueza, y a la concepci&oacute;n kantiana de que los seres humanos son fines en s&iacute; mismos y no medios para otros fines. </p>     <p align="justify"> Sen tiene la misma preocupaci&oacute;n por la libertad humana que el Marx de <i>La ideolog&iacute;a alemana</i>, donde se&ntilde;al&oacute; que en su filosof&iacute;a pol&iacute;tica eran de especial importancia las condiciones para el desarrollo y la actividad libre de los individuos. Y propon&iacute;a una sociedad en la que fuera posible &ldquo;que un d&iacute;a yo haga una cosa y otra ma&ntilde;ana, cazar en la ma&ntilde;ana, pescar al mediod&iacute;a, acarrear el ganado al atardecer, reflexionar despu&eacute;s de cenar, sin tener que convertirme en un cazador, un pescador, un pastor o un fil&oacute;sofo&rdquo;. </p>     <p align="justify"> Para Sen, se trata de disfrutar del m&aacute;s amplio rango de capacidades, entendidas como liberaci&oacute;n (del hambre, la enfermedad, la ignorancia, la tiran&iacute;a, la discriminaci&oacute;n&hellip;), para escoger en forma razonada y aut&oacute;noma entre diferentes modos de ser o cosas para hacer en la vida. Esto no est&aacute; muy lejos del paso &ldquo;del reino de la necesidad&rdquo; al &ldquo;reino de la libertad&rdquo;.</p>     <p align="justify"> Sen no olvida el car&aacute;cter social e hist&oacute;rico de los sistemas econ&oacute;micos; afirma que la libertad individual es en esencia producto de un proceso social en el que ciertos mecanismos sociales pueden promover las libertades individuales y el uso de ciertas libertades individuales puede mejorar los mecanismos sociales.</p>     <p align="justify"> C&aacute;rdenas afirma que &ldquo;en los or&iacute;genes del Estado liberal, el uso del t&eacute;rmino derechos sociales era casi inconcebible&rdquo;. Cierto, pero desde los or&iacute;genes hasta hoy no s&oacute;lo las luchas pol&iacute;ticas de diversos sectores sociales han logrado que se reconozca un cat&aacute;logo m&aacute;s amplio de derechos, sino que tambi&eacute;n han mejorado las condiciones de vida promedio de parte de la poblaci&oacute;n del planeta, excluyendo a &Aacute;frica subsahariana y a grandes &aacute;reas de Asia y Am&eacute;rica Latina. </p>     <p align="justify"> No obstante, as&iacute; como el liberalismo no se preocupa exclusivamente por la eficiencia, C&aacute;rdenas no propone una visi&oacute;n desentendida de la escasez. En vez de ello critica las fallas en la distribuci&oacute;n porque impiden satisfacer los derechos sociales y truncan la creaci&oacute;n de riqueza que se puede derivar del ejercicio de esos derechos. En su enfoque, los derechos son activos y no pasivos; son fuente de enriquecimiento social y no una mera p&eacute;rdida econ&oacute;mica.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> Sin embargo, frente al capitalismo como fuente de violaci&oacute;n de derechos sociales, C&aacute;rdenas explora la capacidad del derecho &ndash;y de las instituciones jur&iacute;dico-pol&iacute;ticas&ndash; para &ldquo;servir como herramienta de cambio social&rdquo;. Advierte que ning&uacute;n activismo judicial podr&iacute;a contradecir las &ldquo;intransigentes leyes del mercado&rdquo;, pero se&ntilde;ala que el derecho es m&aacute;s que una parte de la &ldquo;superestructura&rdquo; y tiene elementos &ldquo;emancipadores&rdquo;.</p>     <p align="justify"> Pese a ello, denuncia que desde los tiempos de la Revoluci&oacute;n Industrial el derecho ha mostrado debilidades para promover los cambios sociales. Advierte que no hay que caer en la postura marxista ortodoxa que desconoce toda autonom&iacute;a al derecho y, sin embargo, narra una larga historia en la que las victorias sociales del derecho son parciales, insuficientes y provisionales. Sobre cada avance se cierne siempre la amenaza de reversi&oacute;n de las garant&iacute;as conseguidas.</p>     <p align="justify"><b>ACTIVISMO JUDICIAL: NECESARIO PERO NO SUFICIENTE</b></p>     <p align="justify">A C&aacute;rdenas lo separa del marxismo ortodoxo la misma distancia que separa la hip&oacute;tesis de expectativas racionales de Lucas de la de expectativas adaptativas de Friedman. C&aacute;rdenas &ndash;igual que Lucas&ndash; reconoce ciertos desajustes temporales, pero a la larga la inefectividad del derecho &ndash;como la de la pol&iacute;tica fiscal&ndash; amenaza con imponerse. A pesar de su escepticismo acerca de la durabilidad de esas conquistas, no desprecia los efectos &ndash;as&iacute; sean temporales&ndash; de la intervenci&oacute;n de los jueces en la esfera de la justicia distributiva.</p>     <p align="justify"> Sin embargo, el activismo judicial no es condici&oacute;n suficiente de la eficacia y la estabilidad de las garant&iacute;as sociales. El derecho adquiere cierta autonom&iacute;a y cierta capacidad para influir en la sociedad, pero est&aacute;n muy restringidas por la relaci&oacute;n de fuerzas que act&uacute;an en &ldquo;la base material actual&rdquo;. C&aacute;rdenas difiere del enfoque reduccionista del marxismo en que la insuficiencia del derecho no lo convierte en una f&uacute;til m&aacute;scara de la explotaci&oacute;n capitalista. Para &eacute;l, el activismo judicial es valioso si se tiene claro que &ldquo;debe estar apoyado por un respaldo pol&iacute;tico, encargado de producir cambios significativos y perdurables&rdquo;.</p>     <p align="justify"> Su evaluaci&oacute;n del problema pensional colombiano no s&oacute;lo est&aacute; muy bien documentada y referenciada, sino que asegura su consistencia con el enfoque que propone al comienzo. Su denuncia de la primac&iacute;a del derecho comercial sobre el derecho social es s&oacute;lida: las reformas, inspiradas en la l&oacute;gica financiera de los fondos de pensiones, distan de la equidad y de la eficiencia. Debilitan las finanzas p&uacute;blicas por la compra de t&iacute;tulos de deuda al gobierno con altos intereses y no benefician a los trabajadores con esas ganancias, por cuanto los fondos responden al pensionado por unos rendimientos m&iacute;nimos. </p>     <p align="justify"> Las reformas que se vienen aprobando s&oacute;lo se fijan en un lado de la ecuaci&oacute;n: el de las cotizaciones (cada vez mayores), los beneficios (recortados) y las condiciones para pensionarse (m&aacute;s exigentes). Sin duda, en ese lado de la ecuaci&oacute;n hay que hacer cambios en funci&oacute;n de los desequilibrios generados por el deterioro del mercado laboral y el aumento de la expectativa de vida. Pero el otro lado de la ecuaci&oacute;n, el de las ganancias financieras de los grupos empresariales propietarios de los fondos &ndash;apalancadas en los ingresos corrientes de la naci&oacute;n&ndash; permanece intacto.</p>     <p align="justify"> En la l&oacute;gica de C&aacute;rdenas es necesario acompa&ntilde;ar la consagraci&oacute;n normativa de derechos humanos sociales, como el derecho a la seguridad social, de una movilizaci&oacute;n pol&iacute;tica orientada a poner en marcha una agenda redistributiva que permita refundar la solidaridad. Dicha refundaci&oacute;n se debe dar sobre bases econ&oacute;micas en las que la eficiencia surja de los incentivos a la aplicaci&oacute;n de los recursos a la producci&oacute;n y no a la especulaci&oacute;n. Para ello es necesario contar &ldquo;con organizaciones pol&iacute;ticas fuertes que en un contexto democr&aacute;tico&rdquo; logren crear la &ldquo;atm&oacute;sfera pol&iacute;tica&rdquo; para contrarrestar la capacidad de extorsi&oacute;n de las fuerzas econ&oacute;micas de la globalizaci&oacute;n financiera. Sin embargo, no aclara qui&eacute;n o qui&eacute;nes son los agentes de ese cambio pol&iacute;tico y c&oacute;mo se puede promover.</p>     <p align="justify"><b>    <br>NOTAS AL PIE </b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><a href="#n1">1</a><a name="1"></a>. Existen dos enfoques del crecimiento orientado a los pobres: el absoluto y el progresivo. El enfoque absoluto centra su atenci&oacute;n en el crecimiento del ingreso de los pobres, independientemente de su relaci&oacute;n con el ingreso promedio. El progresivo &ldquo;centra su atenci&oacute;n en las desigualdades estructurales que privan a los pobres y marginados de la oportunidad de contribuir al crecimiento y participar de &eacute;l en t&eacute;rminos m&aacute;s equitativos, con lo cual pone a la distribuci&oacute;n, junto con el crecimiento, en el centro del programa de pol&iacute;ticas destinadas a reducir la extrema pobreza&rdquo; (PNUD, 2005, 73).</p> <hr>    <p align="justify"><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</b></p>     <p align="justify">1. Dornbusch, R. 2000. <i>Las claves de la prosperidad. Mercados libres, moneda estable y un poco de suerte</i>, Bogot&aacute;, Norma, 2004.</p>     <p align="justify">2.  PNUD. 2005. <i>Informe sobre desarrollo humano. La cooperaci&oacute;n internacional ante una encrucijada: ayuda al desarrollo, comercio y seguridad en un mundo desigual</i>, Madrid, Ediciones Mundi Prensa.</p>     <p align="justify">3.  Stiglitz, J. 2002. <i>El malestar en la globalizaci&oacute;n</i>, Bogot&aacute;, Taurus.</p> </font>      ]]></body>
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