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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[EL DINERO EN LOS MODELOS MACROECONÓMICOS]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Universidad de Puerto Rico Departamento de Economía ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[An important challenge in monetary economics is the development of an endogenous theory of money, which introduces money in a natural way and not as an external imposition. This paper reviews different approaches that have been used in monetary economic literature, and argues that overlapping generation models and search models are the best choices.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">     <p align="center">    <br><b>EL DINERO EN LOS MODELOS MACROECON&Oacute;MICOS</b></p> </font>     <p>    <br></p> <font face="Verdana" size="2">     <p align="center"><b>MONEY IN MACROECONOMIC MODELS</b></p>     <p>    <br>    <br></p>     <p><i>Wilfredo Toledo</i>*</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">* Doctor en Econom&iacute;a, catedr&aacute;tico asociado del Departamento de Econom&iacute;a de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de R&iacute;o Piedras, Puerto Rico, <a href="mailto:wilfredotoledo@aol.com">wilfredotoledo@aol.com</a> Agradezco los valiosos comentarios de un &aacute;rbitro an&oacute;nimo, fecha de recepci&oacute;n: 22 de agosto de 2005, fecha de modificaci&oacute;n: 27 de noviembre de 2005, fecha de aceptaci&oacute;n: 1.&deg; de septiembre de 2006. </p> <hr>      <p align="justify"><b>RESUMEN</b></p>     <p align="justify">[Palabras clave: dinero, econom&iacute;a monetaria, generaciones traslapadas, modelos de b&uacute;squeda, JEL: E24, E40, E42]</p>     <p align="justify">Un reto de la econom&iacute;a monetaria es el desarrollo de una teor&iacute;a end&oacute;gena del dinero; un modelo en el que el dinero surja de manera natural y no como una imposici&oacute;n externa. Este trabajo discute los principales enfoques de la econom&iacute;a monetaria, y argumenta que los modelos de generaciones traslapadas y los modelos de b&uacute;squeda son las mejores alternativas.</p>     <p align="justify"><b>ABSTRACT</b></p>     <p align="justify">[Key words: money, monetary economics, overlapping generations, search models, JEL: E24, E40, E42]</p>     <p align="justify">An important challenge in monetary economics is the development of an endogenous theory of money, which introduces money in a natural way and not as an external imposition. This paper reviews different approaches that have been used in monetary economic literature, and argues that overlapping generation models and search models are the best choices.</p> <hr>      <p align="justify">Un tema fundamental de la econom&iacute;a monetaria es la endogeneidad del dinero, es decir, el surgimiento del dinero en forma natural y no por imposici&oacute;n externa. Para formular una teor&iacute;a del dinero end&oacute;geno hay que diferenciar las econom&iacute;as artificiales, como las que propusieron Arrow-Debreu, y las reales donde se demanda dinero. En los modelos de equilibrio general se intercambia sin dinero, y se demuestra que el equilibrio es eficiente desde el punto de vista de Pareto. Por tanto, cabe preguntar por qu&eacute; es necesario el dinero en la econom&iacute;a.</p>     <p align="justify"> Seg&uacute;n Wallace (1980), el dinero <i>fiat </i>tiene dos caracter&iacute;sticas fundamentales: la inconvertibilidad y la falta de valor intr&iacute;nseco<a name="n1"></a><sup><a href="#1">1</a></sup>. La inconvertibilidad implica que quien acu&ntilde;a dinero no recibe en el futuro algo distinto (plata, sal o cebada). La falta de valor intr&iacute;nseco significa que el dinero no se desea para consumirlo. As&iacute;, el dinero <i>fiat </i>no es un argumento de la funci&oacute;n de utilidad ni de la funci&oacute;n de producci&oacute;n. Se demanda dinero para intercambiarlo por otro bien.</p>     <p align="justify">&iquest;Si el dinero es inconvertible y no tiene valor intr&iacute;nseco, c&oacute;mo justificar su uso en econom&iacute;as monetarias? El reto es construir una econom&iacute;a artificial &ndash;que imite a las econom&iacute;as reales&ndash; en la que una mercanc&iacute;a sin valor intr&iacute;nseco tenga un precio positivo. La literatura lo ha intentado de diversas maneras: se supone que el dinero produce utilidad y es un argumento de la funci&oacute;n de preferencia; se imponen costos de transacci&oacute;n que llevan a demandarlo; se considera como activo para intercambiar recursos intertemporalmente; y se imponen restricciones legales que aseguren su utilizaci&oacute;n.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> La primera ignora las propiedades de inconvertibilidad y falta de valor intr&iacute;nseco: s&oacute;lo es otra mercanc&iacute;a. Los costos de transacci&oacute;n son la justificaci&oacute;n que dan los textos de econom&iacute;a pero, como veremos, esta opci&oacute;n es dif&iacute;cil de modelar en un sistema de equilibrio general. Estas dos razones son la base de la teor&iacute;a tradicional.</p>     <p align="justify"> La tercera, que considera el dinero como otro activo que hace posible intercambiar riqueza entre per&iacute;odos, es utilizada con &eacute;xito en los modelos de generaciones traslapadas que propuso originalmente Samuelson (1958). La imposici&oacute;n de restricciones legales no ha sido muy estudiada en la literatura de macroeconom&iacute;a monetaria<a name="n2"></a><sup><a href="#2">2</a></sup>. Dos enfoques m&aacute;s recientes son la visi&oacute;n institucionalista del origen del dinero y el que lo concibe como un adelanto tecnol&oacute;gico o memoria social. Este &uacute;ltimo, un enfoque end&oacute;geno, ha suscitado una gran cantidad de art&iacute;culos.</p>     <p align="justify"> Este ensayo sintetiza la discusi&oacute;n sobre el origen del dinero en la literatura macroec&oacute;mica que no suelen cubrir los textos de macroeconom&iacute;a, moneda y banca, o teor&iacute;a monetaria<sup><a name="n3"></a><a href="#3">3</a></sup>. Aunque consideramos las principales teor&iacute;as, el ensayo s&oacute;lo expone las ideas b&aacute;sicas y no hace una revisi&oacute;n exhaustiva.</p>     <p align="justify"><b>LA TEOR&Iacute;A TRADICIONAL</b></p>     <p align="justify">La teor&iacute;a neocl&aacute;sica del dinero es una deducci&oacute;n l&oacute;gica que compara una econom&iacute;a de trueque y una econom&iacute;a monetaria. Un gran n&uacute;mero de individuos produce pocos bienes. Cada individuo desea consumir un conjunto de bienes, pero en un per&iacute;odo s&oacute;lo algunos individuos desean comprar. Se supone que las personas que quieren intercambiar se encuentran en forma aleatoria. En cada reuni&oacute;n es posible que no adquieran algunos o todos los bienes de las dem&aacute;s. Las econom&iacute;as var&iacute;an, no obstante, en un aspecto fundamental. </p>     <p align="justify"> La primera es de trueque (no existe dinero) y los individuos dedican mucho tiempo a buscar con qui&eacute;n intercambiar. Deben encontrar alguien que demande el producto que ofrecen y ofrezca el producto que quieren. Jevons denomin&oacute; &ldquo;doble coincidencia&rdquo; de necesidades a esta situaci&oacute;n. En la segunda existe un bien duradero, transportable y aceptado como medio de pago. En esta econom&iacute;a monetaria se facilita el intercambio y aumenta la eficiencia. Y se dice que el dinero lubrica la maquinaria econ&oacute;mica, lo que implica la existencia de alguna fricci&oacute;n que no existe en los modelos de equilibrio general.</p>     <p align="justify"> Con esta construcci&oacute;n l&oacute;gica se deduce que el dinero se origin&oacute; de la siguiente manera: la especializaci&oacute;n aument&oacute; la eficiencia del proceso productivo, se sustituy&oacute; la producci&oacute;n de autosuficiencia y surgi&oacute; el intercambio. La econom&iacute;a de trueque dio paso a una econom&iacute;a de dinero-mercanc&iacute;a y luego a una de dinero <i>fiat</i>. Hicks (1967) afirm&oacute; que la evoluci&oacute;n del dinero se pod&iacute;a ver como un intento permanente de reducir los costos de transacci&oacute;n asociados al intercambio.</p>     <p align="justify"> En esta teor&iacute;a, el dinero se demanda para hacer transacciones. Se han construido diversos modelos para formalizar este planteamiento, como el modelo de inventario de la demanda de dinero para transacciones (Baumol, 1952 y Tobin, 1956) y el modelo mucho m&aacute;s general de dinero anticipado de Clower (1967). Este no explica el origen del dinero sino que lo concibe como medio para hacer transacciones, &ldquo;los bienes compran dinero y el dinero compra bienes, pero los bienes no compran bienes&rdquo;. En otras palabras, se supone que para realizar intercambios se debe usar dinero, y claramente no es una teor&iacute;a end&oacute;gena del dinero.</p>     <p align="justify"> El modelo de Clower fue popularizado por Lucas (1980) y Lucas y Stokey (1987), que le a&ntilde;adieron la dimensi&oacute;n del tiempo y la incertidumbre. Este modelo ha sido uno de los m&aacute;s utilizados en la literatura macroecon&oacute;mica de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. Una caracter&iacute;stica importante es que para consumir es necesario mantener dinero. El modelo consta de las siguientes ecuaciones:</p> <table width="550" border="0">   <tr>     <td width="239"><font size="2">Max <font face="Symbol">S b</font><sup>t</sup>u (C<sub>t</sub>, <font face="Symbol">F</font><sub>t</sub>)    <br>       s.a</font></td>     <td width="301">    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="right"><font size="2">(1)</font></p></td>   </tr> </table>     <br> <table width="550" border="0">   <tr>     <td width="235"><font size="2">M<sub>F</sub> = M &ndash; PC + PY</font></td>     <td width="305">    <p align="right"><font size="2">(2)</font></p></td>   </tr> </table>     <br> <table width="550" border="0">   <tr>     <td width="235"><font size="2">M <img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a2e35.jpg" align="absmiddle"> PC</font></td>     <td width="305">    <p align="right"><font size="2">(3)</font></p></td>   </tr> </table>     <p align="justify">    donde la sumatoria va de cero a infinito; <font face="Symbol">b</font> es el factor de descuento, u(C<sub>t</sub>, <font face="Symbol">F</font><sub>t</sub>) es la funci&oacute;n de utilidad del agente representativo que depende del consumo (C<sub>t</sub>) y de un factor estoc&aacute;stico (<font face="Symbol">F</font><sub>t</sub>), M<sub>F</sub>  es la cantidad de dinero al final del per&iacute;odo, PC es el consumo a precios corrientes, PY es el ingreso nominal y M la cantidad de dinero al inicio del per&iacute;odo. La ecuaci&oacute;n (2) es la restricci&oacute;n de presupuesto, la (3) es la restricci&oacute;n de dinero anticipado y muestra que para consumir hay que mantener dinero.</p>     <p align="justify"> La soluci&oacute;n de este problema produce unas ecuaciones para la din&aacute;mica del consumo y la demanda de dinero para transacciones. El modelo se usa para analizar distintos asuntos (como inflaci&oacute;n y pol&iacute;tica econ&oacute;mica) de las econom&iacute;as monetarias y es uno de los modelos est&aacute;ndar en teor&iacute;a monetaria.</p>     <p align="justify"> Otra forma de modelar la existencia del dinero es incluirlo en la funci&oacute;n de utilidad, como propusieron Patinkin (1965) y Sidrauski (1967). La demanda de dinero es entonces igual a la de cualquier mercanc&iacute;a o servicio. Esta aproximaci&oacute;n ha sido objeto de varias cr&iacute;ticas. Como se mencion&oacute;, hay que reconocer que el dinero no proporciona utilidad directa sino a trav&eacute;s de los bienes que puede comprar. Al incluir los bienes y el dinero en la funci&oacute;n de utilidad se incurrir&iacute;a en una doble contabilidad. Hansen (1970) respondi&oacute; a esta cr&iacute;tica diciendo que adem&aacute;s de intercambiarse por bienes, el dinero presta un servicio de transacci&oacute;n<sup><a name="n4"></a><a href="#4">4</a></sup>, y as&iacute; aumenta el nivel de satisfacci&oacute;n de los individuos. Tambi&eacute;n se ha planteado que para incluir el dinero en la funci&oacute;n de utilidad es necesario incluir su precio, as&iacute; que lo que se debe incluir en esa funci&oacute;n son los saldos reales y no el dinero nominal.</p>     <p align="justify"> Esta breve s&iacute;ntesis muestra que la teor&iacute;a monetaria tradicional no propone un modelo de dinero end&oacute;geno. Justifica la existencia del dinero con racionalizaciones ajenas a los modelos, con modelos parciales (s&oacute;lo modelan la demanda de dinero) o forzando su utilizaci&oacute;n.</p>     <p align="justify"><b>EL DINERO EN LOS MODELOS DE GENERACIONES TRASLAPADAS (MGT)</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Este an&aacute;lisis fue propuesto originalmente por Samuelson (1958) ante su insatisfacci&oacute;n con los modelos de demanda de dinero y para armonizarlos con los modelos de equilibrio general. Los MGT han sido utilizados por Wallace (1980) en teor&iacute;a monetaria y por McCandles y Wallace (1991) como forma alterna de modelar las econom&iacute;as. Wallace (1980) us&oacute; el modelo de generaciones traslapadas para examinar el papel del dinero en la econom&iacute;a y, por tanto, su origen. Para entender este planteamiento comencemos planteando la estructura general de los MGT.</p>     <p align="justify"> Sea una econom&iacute;a compuesta por N individuos que viven dos per&iacute;odos. En el primer per&iacute;odo se los llama j&oacute;venes y en el segundo, viejos. Se supone que la econom&iacute;a comienza en el per&iacute;odo 1 y que en cada per&iacute;odo (t <img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a2e35.jpg" align="absmiddle"> 1) nacen N<sub>t</sub> individuos. Los que nacen en los per&iacute;odos 1, 2,... son las generaciones futuras y los que nacen en el primero son los miembros N<sub>0</sub>, inicialmente viejos. Las preferencias de los individuos se pueden representar por una funci&oacute;n que depende del nivel de consumo en los dos per&iacute;odos de vida (1, 2):</p> <table width="550" border="0">   <tr>     <td width="245"><font size="2">U (C<sup>i</sup><sub>1,t</sub>,C<sup>i</sup><sub>2,t</sub>)</font></td>     <td width="295">    <p align="right"><font size="2">(4)</font></p></td>   </tr> </table>     <p align="justify"> C<sup>i</sup><sub>r,s</sub> es el consumo del individuo i de la generaci&oacute;n s en el per&iacute;odo r cuya funci&oacute;n de preferencias tiene las propiedades est&aacute;ndar. El objetivo es maximizar la funci&oacute;n intertemporal de preferencias.</p>     <p align="justify"><b>E<small>QUILIBRIO EN LA ECONOM&Iacute;A SIN DINERO</small></b></p>     <p align="justify">Comencemos con una econom&iacute;a donde no existe dinero y a cada individuo se le da, cuando es joven, y unidades de un bien, que puede consumir pero no almacenar. El problema econ&oacute;mico es lograr alg&uacute;n nivel de consumo en el segundo per&iacute;odo. En esta situaci&oacute;n puede existir un planificador central ben&eacute;volo que distribuya las dotaciones entre los miembros de las distintas generaciones con el objetivo de maximizar la utilidad de la sociedad.</p>     <p align="justify"> Si no hay una soluci&oacute;n centralizada no es posible el intercambio. En el per&iacute;odo 1, los j&oacute;venes pueden intercambiar con otros j&oacute;venes o con los viejos. En el primer caso, no hay incentivo para intercambiar porque los j&oacute;venes no tienen ning&uacute;n bien que los dem&aacute;s puedan desear. Los viejos, por su lado, estar&iacute;an interesados en los bienes de los j&oacute;venes, pero no tienen nada que ofrecer. Una soluci&oacute;n es un contrato entre generaciones presentes y futuras, pero es imposible porque los miembros de las generaciones futuras a&uacute;n no han nacido.</p>     <p align="justify"> El modelo de generaciones traslapadas contiene un elemento de fricci&oacute;n que impide el intercambio sin costo, caracter&iacute;stico de una econom&iacute;a walrasiana: la imposibilidad de intercambio entre generaciones presentes y futuras<sup><a name="n5"></a><a href="#5">5</a></sup>. En esta econom&iacute;a no ocurre la doble coincidencia de Jevons. La generaci&oacute;n presente no tiene nada que interese a las futuras, y &eacute;stas no coinciden en el tiempo.</p>     <p align="justify"><b>E<small>QUILIBRIO CON DINERO</small> </b></p>     <p align="justify">Consideremos ahora que adem&aacute;s del bien de consumo existe otro bien, el dinero (M), cuya producci&oacute;n no tiene costos, pero s&oacute;lo lo puede producir el gobierno, no se puede consumir ni es una promesa para obtener alguna mercanc&iacute;a en el futuro. El dinero se acepta como pago por el bien de consumo (y). A cada joven se le dan y unidades del bien de consumo. A los viejos (la generaci&oacute;n cero) se les da M unidades de dinero. En el per&iacute;odo t los j&oacute;venes pueden intercambiar el bien y por dinero y distribuir su consumo a trav&eacute;s del tiempo de vida. Los viejos deben intercambiar dinero por el bien de consumo para subsistir.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> El dinero<i> fiat</i> adquiere valor porque los individuos deben intercambiar los bienes para asegurar su subsistencia y porque se requiere que piensen que el intercambio continuar&aacute; en el futuro. El dinero cumple la funci&oacute;n de acervo de valor de un per&iacute;odo a otro.</p>     <p align="justify"> Examinemos el equilibrio de la econom&iacute;a. Con los recursos descritos, la restricci&oacute;n en el per&iacute;odo 1 ser&iacute;a:</p> <table width="550" border="0">   <tr>     <td width="236"><font size="2">C<sup>i</sup><sub>1,t</sub> + V<sub>t</sub>M<sub>t</sub> <img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a2e34.jpg" align="absmiddle"> y</font></td>     <td width="304">    <p align="right"><font size="2">(5)</font></p></td>   </tr> </table>     <p align="justify"> donde V<sub>t</sub> es el poder adquisitivo del dinero (el rec&iacute;proco del nivel de precios).</p>     <p align="justify"> Esta restricci&oacute;n implica que los individuos de la generaci&oacute;n 1 pueden consumir todos sus recursos o intercambiarlos por dinero para asegurar su consumo cuando viejos, ya que en el segundo per&iacute;odo de vida no reciben recursos. Esta transacci&oacute;n permite que los miembros de la generaci&oacute;n cero tengan alg&uacute;n nivel de consumo. La restricci&oacute;n en el per&iacute;odo 2, para miembros de la generaci&oacute;n 1, es:</p> <table width="550" border="0">   <tr>     <td width="233"><font size="2">C<sup>i</sup><sub>2,t + 1</sub> <img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a2e34.jpg" align="absmiddle"> V<sub>t+1</sub> M<sub>t</sub></font></td>     <td width="307">    <p align="right"><font size="2">(6)</font></p></td>   </tr> </table>     <p align="justify"> o,    </p> <table width="550" border="0">   <tr>     <td width="290"><font size="2">M<sub>t</sub> <img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a2e35.jpg" align="absmiddle"> ( C<sup>i</sup><sub>2,t + 1</sub>/V<sub>t+1</sub>)</font></td>     <td width="250">    <p align="right"><font size="2">(6a)</font></p></td>   </tr> </table>     <p align="justify">  Sustituyendo (6) en (5) tenemos: </p> <table width="550" border="0">   <tr>     <td width="295"><font size="2">C<sup>i</sup><sub>1,t</sub> + [V<sub>t</sub>/V<sub>t + 1</sub>] C<sup>i</sup><sub>2,t + 1</sub> <img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a2e34.jpg" align="absmiddle"> y</font></td>     <td width="245">    <p align="right"><font size="2">(7)</font></p></td>   </tr> </table>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> La <a href="#g1">gr&aacute;fica 1</a> muestra el equilibrio de esta econom&iacute;a<sup><a name="n6"></a><a href="#6">6</a></sup>, definido por una secuencia del precio de dinero V<sub>t</sub> que hace que los agentes j&oacute;venes demanden todo el acervo de dinero de la econom&iacute;a en cada per&iacute;odo.</p>     <p align="justify"> Como se observa en la gr&aacute;fica, los individuos eligen el nivel de consumo de cada per&iacute;odo seg&uacute;n sus preferencias. El nivel de consumo en el segundo per&iacute;odo de vida corresponde a la demanda de dinero. Esta se define como la cantidad del bien de consumo que cada individuo intercambia por dinero, o como la parte de su dotaci&oacute;n que no consume cuando joven, (y &ndash; C<sup>i</sup><sub>1t</sub>). As&iacute;, la demanda total de dinero ser&aacute; N<sub>t</sub>(y &ndash; C<sup>i</sup><sub>1t</sub>). Adem&aacute;s, si la oferta de dinero es M<sub>t</sub>, en t&eacute;rminos de bienes se puede expresar como V<sub>t</sub>M<sub>t</sub>; por tanto, en equilibrio:</p>     <p align="justify">V<sub>t</sub>M<sub>t</sub> = N<sub>t</sub>(y &ndash; C<sup>i</sup><sub>1t</sub>)</p>     <p align="justify">o, </p>     <p align="justify">V<sub>t</sub> = N<sub>t</sub>(y &ndash; C<sup>i</sup><sub>1t</sub>)/M<sub>t</sub></p>     <p align="justify">Como V<sub>t</sub> es 1/P<sub>t</sub> tenemos:</p>     <p align="justify">P<sub>t</sub> = M<sub>t</sub>/{N<sub>t</sub>(y &ndash; C<sup>i</sup><sub>1t</sub>)}</p>     <p align="justify">lo que implica que el nivel de precios es proporcional al acervo de dinero, o teor&iacute;a cuantitativa del dinero.</p>     <p align="justify"><a name="g1"></a>Gr&aacute;fica 1    <br> Maximizaci&oacute;n de la utilidad cuando existe dinero <i>fiat</i></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a5g1.jpg"></p>     <p align="justify"> En resumen, Wallace (1980) plantea un asunto de suma importancia para la econom&iacute;a monetaria. Dadas la inconvertibilidad y la falta de valor intr&iacute;nseco del dinero <i>fiat</i>, &iquest;de d&oacute;nde proviene su valor? Como vimos, en el MGT existe una fricci&oacute;n que no existe en el equilibrio walrasiano y el dinero lubrica la maquinaria econ&oacute;mica para eliminarla. Esta fricci&oacute;n hace que el dinero externo tenga valor.</p>     <p align="justify"> Sin embargo, en estos modelos la funci&oacute;n principal del dinero es la de reserva de valor, sirve para intercambiar bienes entre per&iacute;odos pero no contempor&aacute;neamente. Esta funci&oacute;n del dinero en los modelos de generaciones traslapadas ha sido objeto de cr&iacute;ticas, porque cualquier otro activo podr&iacute;a cumplirla, al menos si fuera suficientemente divisible para que todos los agentes lo posean. Por otro lado, una caracter&iacute;stica deseable de este modelo es que el dinero surge de manera end&oacute;gena y no por imposici&oacute;n ex&oacute;gena: en este tipo de econom&iacute;a el intercambio no se puede realizar de otra manera.</p>     <p align="justify"><b>EL DINERO COMO MEMORIA DE LAS TRANSACCIONES</b></p>     <p align="justify">La importancia de la informaci&oacute;n en el surgimiento del dinero fue reconocida por varios economistas desde hace algunas d&eacute;cadas (Ostroy, 1973; Ostroy y Starr, 1974; Lucas, 1980, y Townsend, 1987 y 1989). Pero Kocherlakota (1998a y 1998b) abord&oacute; el tema en forma directa y explor&oacute; sus implicaciones en distintas econom&iacute;as. Seg&uacute;n &eacute;l, cuando se a&ntilde;ade el dinero a la econom&iacute;a aumentan las asignaciones disponibles (posibilidades) y, en ese sentido, es una innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica. El dinero ampl&iacute;a las posibilidades de transacci&oacute;n eliminando el problema de la doble coincidencia. Sin embargo, a diferencia de otros adelantos tecnol&oacute;gicos, el dinero no tiene valor intr&iacute;nseco: &ldquo;la funci&oacute;n del dinero es llevar un r&eacute;cord de las transacciones realizadas en la econom&iacute;a&rdquo;.</p>     <p align="justify"> Si no existiera dinero en la sociedad, una manera de hacer intercambios ser&iacute;a por medio de regalos. El individuo i estar&iacute;a dispuesto a dar un regalo al individuo j, si en el futuro recibiera un regalo de j. Si no lo recibiera no le dar&iacute;a el regalo a j. Si en la econom&iacute;a s&oacute;lo existieran dos individuos ser&iacute;a sencillo llevar el registro de los regalos y, por tanto, del intercambio. Con un gran n&uacute;mero de individuos ser&iacute;a necesario llevar una contabilidad de todos los regalos para poder realizar los intercambios futuros. Si existiese una forma no costosa de llevar la historia de las transacciones no se necesitar&iacute;a el dinero.</p>     <p align="justify"> Kocherlakota afirma que las asignaciones de una econom&iacute;a monetaria ser&iacute;an iguales a las de una econom&iacute;a de <i>regalos</i> si existiera una memoria social de las transacciones entre individuos. As&iacute; los individuos podr&iacute;an dise&ntilde;ar estrategias para hacer regalos compatibles con los resultados de una econom&iacute;a monetaria. En una econom&iacute;a de regalos, cada vez que un agente regala un bien de consumo aumenta su balance de regalos. En una econom&iacute;a monetaria, cada vez que el individuo se desprende de unidades de consumo recibe dinero. La diferencia entre estas econom&iacute;as es que en la de regalos se tiene informaci&oacute;n de todos los intercambios y no existe dinero. Se podr&iacute;a concluir que el dinero es un mecanismo de memoria social acerca de los intercambios.</p>     <p align="justify"> Kocherlakota introduce esta idea en los modelos de generaciones traslapadas y en los modelos de b&uacute;squeda.</p>     <p align="justify"><b>M<small>ODELO DE GENERACIONES TRASLAPADAS</small></b></p>     <p align="justify">Kocherlakota considera el MGT descrito en la secci&oacute;n anterior, pero supone que en el momento del intercambio (entre j&oacute;venes y viejos) en vez de utilizar dinero participan en un juego en que se regalan unos a otros. En el per&iacute;odo t los j&oacute;venes transfieren una cantidad del bien de consumo a los viejos. Las transferencias del joven j al viejo i en el per&iacute;odo t son <font face="Symbol">t</font><sub>t</sub><sup>ji</sup>. La historia de estas transferencias en el per&iacute;odo t + 1 se puede representar como la secuencia {{<font face="Symbol">t</font><sub>s</sub><sup>ji</sup>}<sup>t</sup><sub>s = 1</sub>}<sup>N</sup><sub>j,i</sub>, conocida por todos los agentes en ese per&iacute;odo. Esto significa que todos los intercambios en cada per&iacute;odo son de conocimiento p&uacute;blico al inicio del per&iacute;odo siguiente<sup><a name="n7"></a><a href="#7">7</a></sup>.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> Un aspecto importante en esta teor&iacute;a es c&oacute;mo motivar a los j&oacute;venes a transferir bienes a los viejos en cada per&iacute;odo. Supongamos que en cada per&iacute;odo los viejos se clasifican en dos grupos: B (buenos) si transfirieron parte del bien de consumo y en el per&iacute;odo anterior (cuando j&oacute;venes), y M (malos) si no hicieron esa transferencia<a name="n8"></a><sup><a href="#8">8</a></sup>.</p>     <p align="justify">&iquest;C&oacute;mo se realiza el intercambio? Los j&oacute;venes disponen de dos estrategias: un joven regala parte de su bien de consumo a un viejo del grupo B; de no hacerlo, el joven se considerar&iacute;a M en el per&iacute;odo siguiente y no dar&iacute;a regalos a ning&uacute;n viejo del grupo M.</p>     <p align="justify"> Obs&eacute;rvese que no hay incentivos para transferir el bien de consumo a los agentes M, ya que estos no transferir&iacute;an parte del bien de consumo a los j&oacute;venes en el futuro. Cuando los j&oacute;venes no transfieren consumo a los viejos, la econom&iacute;a cae en la autarqu&iacute;a. El hecho de que los agentes econ&oacute;micos quieran distribuir su consumo a trav&eacute;s del tiempo asegura que estas estrategias sean &oacute;ptimas. Esto es:</p>     <p align="justify">U(C<sub>,t</sub>, 0) <img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a2e34.jpg" align="absmiddle"> U(C<sub>,t</sub>, C<sub>t+1</sub>) </p>     <p align="justify">En una econom&iacute;a de generaciones traslapadas se puede lograr el equilibrio si el dinero se remplaza por la historia de las transacciones, pues los agentes cumplen el contrato social de transferir consumo a los viejos, y maximizan su funci&oacute;n intertemporal de preferencias. Por tanto, cualquier tecnolog&iacute;a que cumpla el prop&oacute;sito de llevar el registro de las transacciones podr&iacute;a sustituir al dinero.</p>     <p align="justify"><b>M<small>ODELO DE B&Uacute;SQUEDA</small></b></p>     <p align="justify">Los MGT no permiten examinar el intercambio entre agentes de una misma generaci&oacute;n. Los modelos de b&uacute;squeda superan esta limitaci&oacute;n.</p>     <p align="justify"> Stigler (1961) estudi&oacute; el problema de obtener informaci&oacute;n sobre la distribuci&oacute;n de los precios de las distintas mercanc&iacute;as. Cada vez que los individuos encuentran un bien o servicio que desean adquirir pueden comprarlo al precio establecido o buscar uno m&aacute;s bajo; esa decisi&oacute;n depende del costo de la b&uacute;squeda y del ahorro esperado, que a su vez depende de la probabilidad de encontrar una oferta m&aacute;s barata. As&iacute;, los consumidores pueden comprar el bien o continuar la b&uacute;squeda a un precio m&aacute;s bajo. Los individuos continuar&aacute;n la b&uacute;squeda hasta que el costo marginal de esa acci&oacute;n sea igual al beneficio esperado.</p>     <p align="justify"> Kiyotaki y Wright (1989, 1991 y 1993) hicieron las primeras aplicaciones del proceso de intercambio y el papel del dinero en este marco anal&iacute;tico. Para que los consumidores intercambien sus bienes en una econom&iacute;a de trueque deben superar la doble coincidencia de Jevons; por tanto, dedican mucho tiempo y esfuerzo al proceso de b&uacute;squeda. Es posible que los agentes no est&eacute;n en el mismo sitio al mismo tiempo, que no se conozca su reputaci&oacute;n y que no se alcancen acuerdos de largo plazo. Esas fricciones explicar&iacute;an el surgimiento del dinero. A continuaci&oacute;n se discuten los elementos principales de esta teor&iacute;a. </p>     <p align="justify"><b>El ambiente<sup><a href="#9">9</a><a name="n9"></a></sup></b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Consideremos una econom&iacute;a habitada por un n&uacute;mero infinito de individuos que viven para siempre, con las siguientes caracter&iacute;sticas: a) existen tres tipos de agentes que difieren en sus preferencias y tecnolog&iacute;as<a name="n10"></a><sup><a href="#10">10</a></sup>: i, i + 1 e i + 2; b) existen tres tipos de bienes perecederos e indivisibles; c) en cada per&iacute;odo se da a los agentes del tipo i + s (s = 0, 1 ,2) una unidad del bien i + s que pueden intercambiar<sup><a name="n11"></a><a href="#11">11</a></sup>; d) los agentes del tipo i + s tienen una unidad de utilidad si consumen el bien i + s + 1, no reciben utilidad si consumen otro tipo de bien<sup><a name="n12"></a><a href="#12">12</a></sup>; e) el objetivo de los agentes econ&oacute;micos es maximizar el valor esperado de su funci&oacute;n de utilidad a trav&eacute;s del tiempo, con un factor de descuento <font face="Symbol">b</font>; f) en cada per&iacute;odo los agentes se encuentran en forma aleatoria<a name="n13"></a><sup><a href="#13">13</a></sup>, por pares, y pueden intercambiar o transferir bienes entre unos y otros; y g) para realizar cualquier intercambio deben perder c(t) &lt; 1 unidades de utilidad (que podr&iacute;a ser el costo del transporte).</p>     <p align="justify"> Esta econom&iacute;a ficticia tiene algunas caracter&iacute;sticas convenientes para examinar el papel del dinero en la econom&iacute;a: recoge el problema de la doble coincidencia de Jevons, y el n&uacute;mero infinito de agentes hace que la probabilidad de que los individuos se encuentren dos veces sea pr&aacute;cticamente cero, lo que evita los arreglos de cr&eacute;dito.</p>     <p align="justify"> En este caso es eficiente que el agente i + 1 transfiera consumo al agente i cada vez que se encuentren, ya que la p&eacute;rdida de utilidad de los primeros (c(t) &lt; 1) es compensada por el incremento de la utilidad de los &uacute;ltimos (1). El problema es, entonces, qu&eacute; hacer para que el intercambio se efect&uacute;e, es decir, para que el agente i + 1 incurra en el costo de transporte. El dinero puede resolver este problema.</p>     <p align="justify"><b>El uso de dinero</b></p>     <p align="justify">Supongamos que, adem&aacute;s de los bienes mencionados, existe uno llamado dinero, cuya cantidad se determina ex&oacute;genamente y no produce utilidad por s&iacute; mismo, pero se puede intercambiar por los dem&aacute;s. Kiyotaki y Randall (1991 y 1993) examinan el papel de este nuevo bien a&ntilde;adiendo tres elementos: h) la mitad de los agentes de cada tipo posee una unidad de dinero y ning&uacute;n bien de consumo; i) s&oacute;lo se puede mantener una unidad de dinero en cada per&iacute;odo, y j) el dinero se intercambia uno a uno por el bien de consumo, as&iacute; los precios son ex&oacute;genos.</p>     <p align="justify"> El punto h) explica c&oacute;mo se introduce el dinero en la econom&iacute;a y garantiza el intercambio, y el punto i) divide la econom&iacute;a en dos tipos de agentes: los que tienen dinero, compradores, y los que no tienen dinero, vendedores; de modo que siempre existen incentivos para el intercambio.</p>     <p align="justify"> En equilibrio, los agentes de tipo i que poseen dinero lo intercambian por bienes de consumo con los de tipo i + 1 cada vez que se encuentran. Estos est&aacute;n dispuestos a aceptar el dinero (sin valor intr&iacute;nseco) porque pueden intercambiarlo por bienes de consumo con los agentes i + 2 que carecen de dinero. Pero este equilibrio s&oacute;lo existe si los agentes est&aacute;n dispuestos a perder c(t) unidades de utilidad en el presente por las que obtendr&aacute;n con el intercambio. </p>     <p align="justify"> En este modelo, el nivel de utilidad de los agentes econ&oacute;micos depende de que mantengan dinero o bienes de consumo. Como existe incertidumbre, cabe preguntar: &iquest;cu&aacute;l es la probabilidad de que un agente en cualquier momento intercambie dinero por el bien de consumo que le interesa? Kocherlakota responde recordando que cada uno de los tres tipos de agentes s&oacute;lo puede intercambiar con un tipo de agente, pero al dotar a la mitad de cada tipo con dinero se generan seis tipos de agentes, as&iacute; que la probabilidad es de 1/6.</p>     <p align="justify"> Siendo U<sub>m</sub> la utilidad esperada descontada de por vida de los agentes cuando tienen dinero (los compradores), U<sub>nm</sub> la utilidad esperada descontada de por vida si no lo poseen (los vendedores), y suponiendo que el tiempo se puede dividir en dos per&iacute;odos, el presente y el resto de la vida, el equilibrio de esta econom&iacute;a se puede representar como<a name="n14"></a><sup><a href="#14">14</a></sup>:</p>     <p align="justify"> <table width="550" border="0">     <tr>       <td width="428"><font size="2">U<sub>m</sub> = {1/6 (1+ <font face="Symbol">b</font>U<sub>nm</sub>)} + {5/6 (<font face="Symbol">b</font>U<sub>m</sub>)}</font></td>       <td width="112">    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="right"><font size="2">(8)</font></p></td>     </tr> </table>       <br>   <table width="550" border="0">     <tr>       <td width="363"><font size="2">U<sub>nm</sub> = {1/6 [c(t) + <font face="Symbol">b</font>U<sub>m</sub>]} + {5/6 (<font face="Symbol">b</font>U<sub>nm</sub>)}</font></td>       <td width="177">    <p align="right"><font size="2">(9)</font></p></td>     </tr>   </table> </p>     <p align="justify"> La ecuaci&oacute;n (8) muestra que el agente que tiene dinero con una probabilidad de 5/6 lo mantendr&aacute; y no obtendr&aacute; el bien de consumo, y si la probabilidad es de 1/6 encontrar&aacute; a alguien con quien intercambiar su dinero por consumo. El primer t&eacute;rmino recoge el nivel de utilidad del individuo en esta &uacute;ltima situaci&oacute;n. Recordemos que cada agente s&oacute;lo tiene una unidad de dinero por per&iacute;odo y recibe una de utilidad cuando lo intercambia por el bien de consumo. Su utilidad para todo el per&iacute;odo de vida ser&iacute;a 1 (situaci&oacute;n en el presente) m&aacute;s el valor descontado de su utilidad en el futuro que depende del bien de consumo, ya que cedi&oacute; el dinero en el intercambio. De no haber intercambio, el agente no recibe utilidad en el presente, y su nivel de utilidad ser&aacute; el valor descontado de la utilidad futura (<font face="Symbol">b</font>U<sub>m</sub>).</p>     <p align="justify"> La ecuaci&oacute;n (9) tiene un significado an&aacute;logo para los individuos que no poseen dinero.</p>     <p align="justify"> Para que los agentes intercambien los bienes en el mercado, los valores de U<sub>nm</sub> y U<sub>m</sub> deben satisfacer las siguientes condiciones:</p>     <p align="justify"> <table width="550" border="0">     <tr>       <td width="297"><font size="2">-c(t) + <font face="Symbol">b</font>U<sub>m</sub> <img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a2e35.jpg" align="absmiddle"> <font face="Symbol">b</font>U<sub>nm</sub></font></td>       <td width="433">    <p align="right"><font size="2">(10)</font></p></td>     </tr> </table>       <br>   <table width="550" border="0">     <tr>       <td width="297"><font size="2">1 + <font face="Symbol">b</font>U<sub>nm</sub> <img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a2e35.jpg" align="absmiddle"> <font face="Symbol">b</font>U<sub>m</sub></font></td>       <td width="433">    <p align="right"><font size="2">(11)</font></p></td>     </tr>   </table> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">La ecuaci&oacute;n (10) muestra que el costo de transporte m&aacute;s la utilidad descontada cuando se tiene dinero debe superar al valor presente de la utilidad cuando no se tiene dinero, para que quienes no tienen dinero sean motivados a intercambiar su bien de consumo por dinero. La ecuaci&oacute;n (11) implica que 1 (utilidad del bien de consumo) m&aacute;s el valor descontado de la utilidad cuando se tienen bienes de consumo debe ser mayor que el valor presente de la utilidad cuando se tiene dinero, para que quienes poseen dinero lo intercambien por el bien de consumo.</p>     <p align="justify"> As&iacute;, el dinero resolver&iacute;a el problema del intercambio si el costo de transporte c(t) fuera bajo. Los modelos de b&uacute;squeda captan la raz&oacute;n para que los individuos demanden dinero de acuerdo a Jevons, y el dinero se genera de manera end&oacute;gena. La baja probabilidad asociada a la doble coincidencia conduce a la demanda de dinero.</p>     <p align="justify"><b>El modelo con la historia de las transacciones</b></p>     <p align="justify">Ahora supongamos que cada vez que los agentes se encuentran deciden, en forma independiente, transferir o no el bien de consumo al otro agente; y que se lleva un registro de esta transacci&oacute;n como parte de la historia de cada individuo. Igual que en el modelo de generaciones traslapadas, aqu&iacute; la estrategia consiste en equiparar el conjunto de la historia con las alternativas de intercambio. Los individuos de tipo B pueden corresponder a los que tienen dinero (compradores) y M a los que no lo tienen (vendedores).</p>     <p align="justify"> En estas circunstancias, los agentes econ&oacute;micos pueden seguir dos estrategias: a) en cualquier per&iacute;odo que el agente i + 1, denominado M, se encuentre con un agente i, denominado B, M transfiere su bien de consumo a B. Luego del intercambio, el agente i + 1 es denominado B y el i se denomina M; y b) no intercambian en el encuentro.</p>     <p align="justify"> La estrategia a) equivale a que el individuo M intercambie el bien de consumo con B por dinero. En este caso un agente es B o M seg&uacute;n la historia de todas sus transacciones; es decir, si ha transferido o no el bien de consumo en los encuentros. Por tanto, en esta econom&iacute;a, es preferible ser identificado como B que como M. Un agente B no tiene que sacrificar parte de su bien de consumo c(t) para intercambiar con otro individuo. Por su parte, si el agente es de tipo M, dado que el equilibrio implica que -c(t) + <font face="Symbol">b</font>U<sub>m</sub> <img src="/img/revistas/rei/v8n15/v8n15a2e35.jpg" align="absmiddle"> <font face="Symbol">b</font>U<sub>nm</sub>, estar&aacute; motivado a realizar el intercambio. Por tanto, el equilibrio con dinero es exactamente el mismo que el equilibrio con un registro de las transacciones pasadas.</p>     <p align="justify"> Es claro que los modelos de b&uacute;squeda parecen ser una buena alternativa para examinar la funci&oacute;n del dinero. Pero cabe preguntar si son apropiados para analizar la inflaci&oacute;n, el dinero interno y las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas, que son primordiales en la teor&iacute;a monetaria.</p>     <p align="justify"> Trejos y Wright (1993) modifican el modelo para que los precios se formen internamente y as&iacute; pueden analizar la pol&iacute;tica monetaria; pero no examinan el papel del dinero como adelanto tecnol&oacute;gico. Cavalcanti y Wallace (1999a y 1999b) analizan el dinero interno en estos modelos; en su primer trabajo s&oacute;lo se genera dinero interno, mientras que en el segundo se a&ntilde;ade dinero externo. El dinero interno se define como un derecho monetario de un miembro del sector privado sobre otro miembro de ese sector; mientras que el dinero externo es un derecho monetario del privado sobre el gobierno. Una diferencia importante es que el dinero interno tiene colateral y el dinero externo no lo tiene. En las econom&iacute;as modernas, el sector bancario suministra dinero interno o crediticio.</p>     <p align="justify"> Los modelos de b&uacute;squeda no explican por qu&eacute; los agentes no emiten cr&eacute;dito o dinero interno para realizar una transacci&oacute;n si hay coincidencia de necesidades. Estos modelos suponen que la probabilidad de que dos individuos se encuentren dos veces es muy baja, y descartan esta opci&oacute;n. Pero, en la historia econ&oacute;mica ha existido dinero privado<a name="n15"></a><sup><a href="#15">15</a></sup>, y es importante que las teor&iacute;as del dinero expliquen por qu&eacute;.</p>     <p align="justify"> Cavalcanti y Wallace abordan el tema eliminando el supuesto de que la historia de los intercambios es informaci&oacute;n privada, y dividen la poblaci&oacute;n en dos grupos. El primero tiene historias conocidas y lo denominan banqueros. No se conoce la historia del segundo grupo, los no banqueros. El contexto econ&oacute;mico es igual al de los modelos de b&uacute;squeda excepto que todos los agentes tienen la tecnolog&iacute;a para crear dinero interno, y s&oacute;lo se conoce la historia de los banqueros.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> El primer punto asegura la acu&ntilde;aci&oacute;n de dinero interno, y el segundo la restringe a un solo tipo de agente. Los individuos est&aacute;n dispuestos a aceptar dinero interno a cambio de sus mercanc&iacute;as si el que lo crea tiene buena reputaci&oacute;n, es decir, si redimi&oacute; sus notas bancarias en el pasado. El supuesto de que la historia de los banqueros es conocida asegura que cuiden su reputaci&oacute;n para disfrutar del beneficio de comprar bienes sin tener dinero <i>fiat</i>, y no ser sometidos a la autarqu&iacute;a. Esta modificaci&oacute;n es suficiente para explicar por qu&eacute; los bancos pueden emitir dinero privado, y no los dem&aacute;s miembros de la sociedad<sup><a name="n16"></a><a href="#16">16</a></sup>.</p>     <p align="justify"> En s&iacute;ntesis, en las dos econom&iacute;as ficticias que discutimos en esta secci&oacute;n, la sustituci&oacute;n de dinero por la historia de las transacciones no afecta el equilibrio de la econom&iacute;a. Y se puede concluir que la funci&oacute;n del dinero como registro de las transacciones es m&aacute;s importante que las funciones de medio de transacci&oacute;n, unidad de cuenta o acervo de valor. Cualquier otro tipo de adelanto tecnol&oacute;gico que sirva para estos prop&oacute;sitos podr&iacute;a sustituir muy bien al dinero.</p>     <p align="justify"><b>LA VISI&Oacute;N INSTITUCIONALISTA</b></p>     <p align="justify">Esta secci&oacute;n revisa la idea de que el dinero es un fen&oacute;meno social que tiene implicaciones importantes en las relaciones de los individuos, y se aborda su surgimiento hist&oacute;rico.</p>     <p align="justify"> <b>E<small>L DINERO COMO MANIFESTACI&Oacute;N SOCIAL</small></b></p>     <p align="justify">El dinero existe porque los humanos interact&uacute;an, parte de sus relaciones son comerciales y requieren un medio de cambio ampliamente aceptado. Adem&aacute;s, se desarrolla en un marco social y econ&oacute;mico que explica la aparici&oacute;n de distintos tipos de dinero. La concepci&oacute;n del dinero como instituci&oacute;n social es compartida por diversos pensadores.</p>     <p align="justify"> Georg Simmel, soci&oacute;logo alem&aacute;n, en su libro <i>La filosof&iacute;a del dinero</i>, publicado en 1900, lo considera como una instituci&oacute;n que crea v&iacute;nculos entre los individuos y los convierte en una sociedad. Seg&uacute;n &eacute;l, la vida social promueve el intercambio comercial y la inconveniencia del trueque fomenta el surgimiento de la moneda.</p>     <p align="justify"> El dinero transforma el intercambio porque los precios no dependen de acuerdos entre dos partes sino del mercado, que puede ser afectado por la intervenci&oacute;n del gobierno. Para Simmel, esta forma social de determinar las condiciones del intercambio promueve la libertad y la justicia. La introducci&oacute;n de la moneda favorece la libertad porque el individuo ya no depende de la caridad y del hurto para transferir los derechos de propiedad sobre una mercanc&iacute;a. En cuanto a la justicia, el dinero cambia la visi&oacute;n subjetiva del valor de las cosas permitiendo la participaci&oacute;n de la comunidad en su determinaci&oacute;n. Por tanto, los precios de mercado son m&aacute;s justos que los arreglos entre partes. Simmel pensaba que el sistema monetario era un resultado no intencionado de la evoluci&oacute;n social. Las econom&iacute;as monetarias, por medio de la confianza, promueven el uso del dinero, que no tiene relevancia si se restringe al uso de un s&oacute;lo individuo.</p>     <p align="justify"> Marx (1867) insiste en la importancia del dinero como instituci&oacute;n social y se&ntilde;ala su preponderancia sobre otros aspectos de las relaciones sociales. Y subraya que el dinero, adem&aacute;s de representar la capacidad de compra, es el motor de la acumulaci&oacute;n. Marx afirma que el deseo de atesorar riqueza es lo que generaliza el uso de la moneda y su funci&oacute;n como medio de cambio. Como resultado, el dinero, lejos de promover la solidaridad entre los individuos, es un s&iacute;mbolo de la riqueza.    <br>       ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   <b>S<small>URGIMIENTO DEL DINERO</small></b></p>     <p align="justify">Los modelos del dinero que presentamos no dan explicaciones evolutivas de su origen, pero dan razones end&oacute;genas para que tenga un valor positivo en equilibrio. La concepci&oacute;n del dinero como instituci&oacute;n de Marx y Simmel muestra los efectos del dinero sobre las relaciones sociales, pero no aborda su evoluci&oacute;n. El estudio hist&oacute;rico del origen del dinero puede aclarar algunos aspectos de la teor&iacute;a.</p>     <p align="justify"> Randall Wray (1993) cuestiona la teor&iacute;a del origen del dinero que aparece en los textos de moneda y banca, que supone que primero aparece el intercambio por medio del trueque, luego los mercados y finalmente el dinero. Seg&uacute;n Wray, los primeros intercambios ocurr&iacute;an entre art&iacute;culos sin valor sin el prop&oacute;sito de diversificar el consumo, pues buscaban estrechar las relaciones sociales. Por tanto, esos intercambios no propiciaron el surgimiento de los mercados.</p>     <p align="justify"> Adem&aacute;s, desde una perspectiva hist&oacute;rica, el dinero apareci&oacute; en las sociedades primitivas como unidad de contabilidad y no como medio de intercambio. Para Wray, el advenimiento de la propiedad privada llev&oacute; a que los miembros de la sociedad se preocuparan por su subsistencia. La propiedad com&uacute;n aseguraba al individuo la satisfacci&oacute;n de sus necesidades. En cambio, en el r&eacute;gimen de propiedad privada algunos individuos ten&iacute;an que tomar prestado para poder subsistir. A medida que los pr&eacute;stamos se generalizaron se hizo necesaria una medida est&aacute;ndar para hacer los pagos. As&iacute; surgi&oacute; el trigo como medida de la deuda; luego la cebada, cuyo peso no se altera con el tiempo, y luego los metales.</p>     <p align="justify"> La aparici&oacute;n del dinero crediticio hace posible la circulaci&oacute;n entre terceros y as&iacute; adquiere las funciones de medio de intercambio y acervo de valor. Por tanto, la funci&oacute;n de unidad de cuenta antecede a la de medio de cambio. Seg&uacute;n Wray, la evidencia de este planteamiento se encuentra en Einaudi (1953), quien analiza lo que se conoce como &ldquo;dinero fantasma&rdquo;, &ldquo;dinero imaginario&rdquo; o &ldquo;moneda numeraria&rdquo;, que coexisti&oacute; con otras monedas que se usaban para hacer transacciones en Europa, durante los siglos XVI y XVIII. Un ejemplo es la libra, que nunca cambi&oacute; de valor. El dinero fantasma no se acu&ntilde;aba y no cumpl&iacute;a la funci&oacute;n de medio de cambio, sino que serv&iacute;a como medida de valor y se utilizaba para medir las deudas y determinar las tasas de cambio entre las monedas que circulaban.</p>     <p align="justify"> Subrayamos dos ideas centrales del art&iacute;culo de Wray: la propiedad privada es un requisito para la existencia del dinero, y su funci&oacute;n original fue la de unidad de cuenta.</p>     <p align="justify"><b>COMENTARIOS FINALES</b></p>     <p align="justify">Uno de los principales temas de la investigaci&oacute;n actual de los economistas monetarios es construir un modelo de equilibrio general donde el dinero aparezca end&oacute;genamente, sin necesidad de imposiciones externas. Como vimos, para incorporar el dinero en un modelo de equilibrio general se requiere alguna fricci&oacute;n que justifique la presencia de dinero <i>fiat</i>: problemas intertemporales, ubicaci&oacute;n o de informaci&oacute;n.</p>     <p align="justify"> Dos de los modelos que se revisaron en este ensayo &ndash;los de generaciones traslapadas y los de b&uacute;squeda&ndash; parecen ser alternativas aceptables para las econom&iacute;as monetarias.</p>     <p align="justify"> Los primeros tienen la limitaci&oacute;n de que el intercambio s&oacute;lo ocurre a trav&eacute;s del tiempo y cada per&iacute;odo corresponde a la mitad de la vida de los agentes econ&oacute;micos. En estos modelos, la funci&oacute;n principal del dinero es la de reserva de valor, lo que no ser&iacute;a cr&iacute;tico si los per&iacute;odos fueran mucho m&aacute;s cortos. No hay duda de que una funci&oacute;n importante del dinero es la de posponer el consumo, pues en un sistema de trueque quien ofrece un producto debe demandar otro en el mismo per&iacute;odo, aunque esa no sea su intenci&oacute;n. Por su parte, los modelos de b&uacute;squeda destacan la funci&oacute;n del dinero como medio de cambio y son los m&aacute;s utilizados en las investigaciones de teor&iacute;a monetaria.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> Los modelos de b&uacute;squeda y de generaciones traslapadas captan muy bien el papel informativo del dinero, como se&ntilde;ala Kocherlakota. Si en la econom&iacute;a hubiese informaci&oacute;n completa sobre el comportamiento crediticio de los agentes no har&iacute;a falta el dinero externo, pues al realizar un intercambio cada individuo podr&iacute;a acu&ntilde;ar dinero interno (como en Cavalcanti y Wallace, 1999) y tendr&iacute;a incentivos para cumplir el contrato impl&iacute;cito. Una manera de resolver este problema de informaci&oacute;n sin dinero es que un ente omnisciente lleve la contabilidad de los intercambios y d&eacute; la informaci&oacute;n a los agentes econ&oacute;micos. De modo que el dinero externo s&oacute;lo es esencial si los agentes econ&oacute;micos no tienen informaci&oacute;n perfecta sobre los intercambios.</p>     <p align="justify"> Los argumentos de Kocherlakota muestran que las funciones del dinero como unidad de cuenta (que seg&uacute;n Wray es la raz&oacute;n hist&oacute;rica para el surgimiento del dinero), medio de intercambio y acervo de valor<sup><a name="n17"></a><a href="#17">17</a></sup> no tienen relevancia alguna. El papel de la pol&iacute;tica monetaria es hacer que el dinero cumpla su funci&oacute;n de &ldquo;memoria social&rdquo; lo m&aacute;s eficientemente posible.</p>     <p align="justify"><b>NOTAS AL PIE</b></p>     <p align="justify"><a href="#n1">1</a><a name="1"></a>. Otra caracter&iacute;stica es que no tiene costos de producci&oacute;n (Wallace, 1980).</p>     <p align="justify"><a href="#n2">2</a><a name="2"></a>.  Entre los pocos art&iacute;culos sobre el tema sobresalen Wallace (1983) y Engenier y Bernhart (1991).</p>     <p align="justify"><a href="#n3">3</a><a name="3"></a>.  Ver, por ejemplo, la conferencia sobre modelos de econom&iacute;as monetarias auspiciada por el Banco de la Reserva Federal de Minneapolis, en Kareken y Wallace (1980).</p>     <p align="justify"> <a href="#n4">4</a><a name="4"></a>. Punto que tambi&eacute;n plantearon King y Plosser (1984), pero usando dinero interno.</p>     <p align="justify"><a href="#n5">5</a><a name="5"></a>.  Otro tipo de fricci&oacute;n es la que existe en los modelos de islas (separaci&oacute;n en el espacio) de Lucas (1972), que utiliza Townsend (1980) para explicar la existencia del dinero, conocido como <i>Turnpike Model</i>.</p>     <p align="justify"><a href="#n6">6</a><a name="6"></a>.  Ver McCandles y Wallace (1991).</p>     <p align="justify"><a href="#n7">7</a><a name="7"></a>.  Kocherlakota y Wallace (1998) examinan el efecto de los rezagos en la informaci&oacute;n sobre la esencia del dinero.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><a href="#n8">8</a><a name="8"></a>.  Esta informaci&oacute;n se condensa en {{<font face="Symbol">t</font><sub>s</sub><sup>ji</sup>}<sup>t</sup><sub>s = 1</sub>}<sup>N</sup><sub>j,i</sub></p>     <p align="justify"><a href="#n9">9</a><a name="9"></a>.  Esta discusi&oacute;n se basa en Kocherlakota (1998b).</p>     <p align="justify"><a href="#n10">10</a><a name="10"></a>.  Tres es el n&uacute;mero m&iacute;nimo de agentes que se necesita para garantizar que no ocurra siempre la doble coincidencia.</p>     <p align="justify"><a href="#n11">11</a><a name="11"></a>.  Cada agente se identifica con el bien que posee.</p>     <p align="justify"><a href="#n12">12</a><a name="12"></a>.  Una modificaci&oacute;n del modelo supone que hay otro bien que se puede consumir pero no intercambiar y que produce menos utilidad que el que se intercambia; ver Ritter (1995). Pero complica el an&aacute;lisis y no es pertinente en este caso.</p>     <p align="justify"><a href="#n13">13</a><a name="13"></a>.  Muchos modelos usan la distribuci&oacute;n de Poisson.</p>     <p align="justify"><a href="#n14">14</a><a name="14"></a>.  Estas son las ecuaciones de Bellman; ver Ritter (1995) y Sargent (1987, 71).</p>     <p align="justify"><a href="#n15">15</a><a name="15"></a>.  Williamson (1999) menciona algunos pa&iacute;ses que han utilizado dinero privado.</p>     <p align="justify"><a href="#n16">16</a><a name="16"></a>.  Ver Williamson y Wright (1994) y Williamson (1999).</p>     <p align="justify"><a href="#n17">17</a><a name="17"></a>.  Funci&oacute;n que el dinero cumple deficientemente. De hecho, la sociedad no puede transferir riqueza de un per&iacute;odo a otro utilizando dinero.</p> <hr>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</b></p>     <p align="justify">1. Baumol, W. J. &ldquo;The Transactions Demand for Cash: An Inventory Theoretic Approach&rdquo;, <i>Quarterly Journal of Economics</i> 66, 1952, pp. 545-556.</p>     <p align="justify">2. Cavalcanti, R. y N. Wallace. &ldquo;A Model of Private Banknote Issue&rdquo;, <i>Review of Economics Dynamics</i> 2, 1999a, pp. 104-136.</p>     <p align="justify">3. Cavalcanti, R. y N. Wallace. &ldquo;Inside and Outside Money as Alternative Media of Exchange&rdquo;, <i>Journal of Money Credit and Banking</i> 31, 1999b, pp. 443-457.</p>     <p align="justify">4. Clower, R. W. &ldquo;A Reconsideration of Microfoundations of Monetary Theory&rdquo;, D. A. Walker, ed., <i>Money and Markets: Essays by Robert Clower</i>, Cambridge University Press, 1967, pp. 81-89.</p>     <p align="justify">5. Einaudi, L. &ldquo;The Theory of Imaginary Money from Charlemagne to the French Revolution&rdquo;, F. C. Lane y J. C. Riemersma, eds., <i>Enterprise and Secular Change: Reading in Economic History</i>, Homewood, IL, Inwing, 1953.</p>     <p align="justify">6. Engineer, M. y D. Bernhardt. &ldquo;Money, Barter and the Optimality of Legal Restrictions&rdquo;, <i>Journal of Political Economy</i> 99, 1991, pp. 743-773.</p>     <!-- ref --><p align="justify">7. Hansen, B. <i>A Survey of General Equilibrium System</i>, New York, McGraw-Hill, 1970.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000170&pid=S0124-5996200600020000500007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">8. Kareken, J. H. y N. Wallace. <i>Models of Monetary Economies</i>, Minneapolis, Federal Reserve Bank of Minneapolis, 1980.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000171&pid=S0124-5996200600020000500008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify">9. Kiyotaki, N. y R. Wright. &ldquo;A Contribution to the Pure Theory of Money&rdquo;, <i>Journal of Economic Theory</i> 53, 1991, pp. 215-35.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">10. Kiyotaki, N. y R. Wright. &ldquo;A Search-theoretic Approach to Monetary Economics&rdquo;, <i>American Economics Review</i> 83, 1993, pp. 63-77.</p>     <p align="justify">11. Kocherlakota, N. R y N. Wallace. &ldquo;Incomplete Record-keeping and Optimal Payment Arrangement&rdquo;, <i>Journal of Economic Theory</i> 81, 1998, pp. 271-288.</p>     <p align="justify">12. Kocherlakota, N. R. &ldquo;Money is Memory&rdquo;, <i>Journal of Economic Theory</i> 81, 1998a, pp. 132-251.</p>     <p align="justify">13. Kocherlakota, N. R. &ldquo;The Technological Role of Fiat Money&rdquo;, <i>FRBM Quarterly Review</i> 22, 3, 1998b, pp. 2-10.</p>     <p align="justify">14. Li, V. E. &ldquo;The Efficiency of Monetary Exchange in Search Equilibrium&rdquo;, <i>Journal of Money Credit and Banking</i> 29, 1997, pp. 61-73.</p>     <p align="justify">15. Lucas, R. &ldquo;Expectations and the Neutrality of Money&rdquo;, <i>Journal of Economics Theory</i> 4, 1972, pp. 103-124.</p>     <p align="justify">16. Lucas, R. &ldquo;Equilibrium in Pure Currency Economy&rdquo;, J. H. Kareken y N. Wallace, eds., <i>Models of Monetary Economics</i>, Minneapolis, Federal Reserve Bank of Minneapolis, 1980, pp. 131-146.</p>     <!-- ref --><p align="justify">17. Lucas, R. <i>Models of Business Cycles</i>, Oxford, Basil Blackwell, 1987.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000180&pid=S0124-5996200600020000500017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify">18. Lucas, R. y N. Stokey. &ldquo;Money and Interest in a Cash in Advance Economy&rdquo;, <i>Econometrica</i> 55, 1987, pp. 491-514. </p>     <p align="justify">19. Marquis, M. H. y K. L. Refflett. &ldquo;New Technology Spillovers into the Payment System&rdquo;, <i>Economic Journal</i> 104, 1994, pp. 1123-1138.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify">20. Marx, K. <i>El capital</i>, vol. I, 1867, versi&oacute;n en ingl&eacute;s de Progress Publisher, 1887, <a href="http://www.marxists.org" target="_blank">www.marxists.org</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000183&pid=S0124-5996200600020000500020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">21. Marx, K. <i>Grundrisse. Outlines of Critique of Political Economy</i>, Harmondsworth, Penguin Books, 1973.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000184&pid=S0124-5996200600020000500021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">22. McCandles, G. T. Jr. y N. Wallace. <i>Introduction to Dynamic Macroeconomic Theory: An Overlapping Generations Approach</i>, Cambridge, Harvard University Press, 1991.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000185&pid=S0124-5996200600020000500022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify">23. Ostroy, J. M y R. M. Starr. &ldquo;Money and the Decentralization of Exchange&rdquo;, <i>Econometrica</i> 42, 6, 1974, pp. 1093-1113.</p>     <p align="justify">24. Ostroy, J. M, &ldquo;The Informational Efficiency of Monetary Exchange&rdquo;, <i>American Economics Review</i> 63, 1973, pp. 597-610.</p>     <!-- ref --><p align="justify">25. Patinkin, D. <i>Money, Interest and Prices</i>, New York, Harper &amp; Row, 1965.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000188&pid=S0124-5996200600020000500025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify">26. Ritter, J. A. &ldquo;The Transition from Barter to Fiat Money&rdquo;, <i>American Economic Review</i> 85, 1995, pp. 134-149.</p>     <p align="justify">27. Samuelson, P. A. &ldquo;An Exact Consumption-loan of Interest with or without the Social Contrivance of Money&rdquo;, <i>Journal of Political Economy</i> 66, 1958, pp. 467-82.</p>     <!-- ref --><p align="justify">28. Sargent, T. J. <i>Dynamic Macroeconomic Theory</i>, Cambridge, Harvard University Press, 1987.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000191&pid=S0124-5996200600020000500028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify">29. Sidrauski, M. &ldquo;Rational Choice and Patterns of Growth in a Monetary Economy&rdquo;, <i>American Economic Review</i> 57, 1967, pp. 534-544.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify">30. Simmel, G. <i>The Philosophy of Money</i>, 1907, primera ed. 1900, T. Bottomore y D. Frisby, trads., Boston, Routledge &amp; Keegan Paul, l978. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000193&pid=S0124-5996200600020000500030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify">31. Stigler, G. J. &ldquo;The Economics of Information&rdquo;, <i>Journal of Political Economy</i> 69, 1961, pp. 213-25. </p>     <p align="justify">32. Tobin, J. &ldquo;The Interest Elasticity of Transaction Demand for Cash&rdquo;, <i>Review of Economics and Statistics</i> 38, 1956, pp. 241-247. </p>     <p align="justify">33. Townsend, R. M. &ldquo;Models of Money with Spatially Separated Agents&rdquo;, J. H. Kareken y N. Wallace, eds., <i>Models of Monetary Economics</i>, Minneapolis, Federal Reserve Bank of Minneapolis, 1980, pp. 265-303.</p>     <p align="justify">34. Townsend, R. M. &ldquo;Economics Organization with Limited Communication&rdquo;, <i>American Economic Review</i> 77, 1987, pp. 954-971.</p>     <p align="justify">35. Townsend, R. M. &ldquo;Currency and Credit in a Private Information Economy&rdquo;, <i>Journal of Political Economy</i> 97, 1989, pp. 1323-44.</p>     <p align="justify">36. Trejos, A, y R. Wright. &ldquo;Search, Bargaining, Money, and Prices: Recent Results and Policy Implications&rdquo;, <i>Journal of Money Credit and Banking</i> 25, 1993, pp. 558-576.</p>     <p align="justify">37. Wallace, N. &ldquo;The Overlapping Generations Models of Fiat Money&rdquo;, J. H. Kareken y N. Wallace, eds., <i>Models of Monetary Economics</i>, Minneapolis, Federal Reserve Bank of Minneapolis, 1980, pp. 743-773.</p>     <p align="justify">38. Wallace, N. &ldquo;A Legal Restrictions Theory of Demand for &lsquo;Money&rsquo; and The Role of Monetary Policy&rdquo;, <i>FRBM Quarterly Review</i> 7, 1, 1983, pp. 1-27.</p>     <p align="justify">39. Wallace, N. &ldquo;Absence of Double Coincidence Models of Money. A Progress Report&rdquo;, <i>FRBM Quarterly Review</i> 21, 1, 1997, pp. 2-21.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">40. Wallace, N. &ldquo;A Dictum for Monetary Theory&rdquo;, <i>FRBM Quarterly Review</i> 22, 1, 1998, pp. 20-26.</p>     <p align="justify">41. Williamson, S. D. &ldquo;Private Money&rdquo;, <i>Journal of Money Credit and Banking</i> 31, 1999, pp. 469-491.</p>     <p align="justify">42. Williamson, S. D. y R. Wrigth. &ldquo;Barter and Monetary Exchange under Private Information&rdquo;, <i>American Economic Review</i> 84, 1994, pp. 104-123.</p>     <!-- ref --><p align="justify">43. Wray, R. L. <i>The Origins of Money and the Development of the Modern Financial System</i>, The Jerome Levy Economics Institute of Bard College, University of Denver, 1993.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000206&pid=S0124-5996200600020000500043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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<ref id="B1">
<label>1</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
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