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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The historians of the globalization process divide it in two great periods: 1860 to 1914, followed by the disintegration of trade, capital and labor flows, and from 1950 to the present. This essay attempts to understand the performance of the Colombian economy during the two globalizations. In spite of entering into the first phase late, it did very well, maybe because its point of departure on the scale of development was extremely low. The participation of the flows of trade and capital in its gross product increased systematically until 1930. In the second phase, however, Colombia’s performance was mediocre, with high barriers imposed against trade and foreign investment, while at the same time its financial sector was repressed to benefit some agents with political power.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">    <p align="center"><b>    <br>COLOMBIA EN LAS DOS FASES DE GLOBALIZACI&Oacute;N</b></p></font>     <p>    <br></p> <font face="Verdana" size="2">    <p align="center"><b>COLOMBIA IN THE TWO STAGES OF GLOBALIZATION</b></p>     <p>    <br>    <br></p>     <p><i>Salom&oacute;n Kalmanovitz</i>*</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> * Mag&iacute;ster en Econom&iacute;a, Decano de la Facultad de Ciencias Econ&oacute;mico-Administrativas de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, Bogot&aacute;, Colombia, <a href="mailto:kalmanovitz@cable.net.co">kalmanovitz@cable.net.co</a> Una versi&oacute;n anterior de este documento se present&oacute; en el Seminario Internacional sobre la Globalizaci&oacute;n, La Habana, Cuba, 3 a 10 de febrero de 2007. Fecha de recepci&oacute;n: 16 de abril de 2007, fecha de modificaci&oacute;n: 15 de junio de 2007, fecha de aceptaci&oacute;n: 3 de julio de 2007.</p> <hr>     <p align="justify"><b>RESUMEN</b></p>     <p align="justify">[Palabras clave: Colombia, globalizaci&oacute;n, desarrollo econ&oacute;mico, comercio internacional; JEL: F13, F15, F43]</p>     <p align="justify">Los historiadores de la globalizaci&oacute;n periodizan dos grandes fases: una de 1860 a 1914, seguida de un per&iacute;odo de desintegraci&oacute;n de los flujos de capital, comercio y trabajadores, y otra de 1950 al presente. Este ensayo examina el comportamiento de la econom&iacute;a colombiana durante las dos globalizaciones. Aunque Colombia entr&oacute; tard&iacute;amente a la primera fase, tuvo un comportamiento excelente, debido quiz&aacute;s a que parti&oacute; de un punto muy bajo en la escala del desarrollo. Sus &iacute;ndices de comercio internacional y de participaci&oacute;n en los flujos de capital se elevaron intensamente hasta 1930. En la segunda, el comportamiento fue relativamente mediocre; se erigieron altas barreras al comercio y a la inversi&oacute;n extranjera, mientras que se reprimi&oacute; al sistema financiero en favor de agentes con poder pol&iacute;tico.</p>     <p align="justify"><b>ABSTRACT</b></p>     <p align="justify">[Key words: Colombia, globalization, economic development, international trade; JEL: F13, F15, F43]</p>     <p align="justify">The historians of the globalization process divide it in two great periods: 1860 to 1914, followed by the disintegration of trade, capital and labor flows, and from 1950 to the present. This essay attempts to understand the performance of the Colombian economy during the two globalizations. In spite of entering into the first phase late, it did very well, maybe because its point of departure on the scale of development was extremely low. The participation of the flows of trade and capital in its gross product increased systematically until 1930. In the second phase, however, Colombia’s performance was mediocre, with high barriers imposed against trade and foreign investment, while at the same time its financial sector was repressed to benefit some agents with political power.</p> <hr>     <p align="justify">    <br> Al igual que muchos te&oacute;ricos de la globalizaci&oacute;n –entre ellos Jeffrey Williamson, William Baumol y Kevin O’Rourke–, la entiendo como un proceso en el que se combinan intensos flujos de capital, mercanc&iacute;as y personas entre pa&iacute;ses. Estos intercambios deben producir un arbitraje o una convergencia de los precios de los factores que fluyen entre fronteras nacionales y, al mismo tiempo, aumentos del ritmo de acumulaci&oacute;n de capital en todos ellos, dependiendo, claro est&aacute;, de las instituciones nacionales que los regulan. Cabe esperar, en particular, que aumente el crecimiento de los pa&iacute;ses que reciben m&aacute;s factores del exterior (capital, mano de obra, ingresos por exportaciones) que en otras circunstancias.</p>     <p align="justify">Una de las principales razones de la convergencia de los niveles de productividad entre pa&iacute;ses es, seg&uacute;n Bradford De Long, que los pa&iacute;ses m&aacute;s atrasados tienden a capturar o copiar la tecnolog&iacute;a de los m&aacute;s avanzados.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>    <p align="justify">La ventaja que tiene Occidente en el ingreso por habitante sobre el resto de naciones se basa en la aplicaci&oacute;n del acervo de la tecnolog&iacute;a industrial y administrativa surgida de la revoluci&oacute;n industrial. Este acervo de conocimientos es abierto, siendo la tecnolog&iacute;a un bien p&uacute;blico. Las ventajas de aplicar estos conocimientos son tan grandes que las naciones tratan de asimilar la tecnolog&iacute;a moderna para que sus ingresos converjan hacia los de las naciones industrializadas (De Long, 1987).</p> </blockquote>     <p align="justify">La tendencia a copiar y apropiarse la tecnolog&iacute;a industrial de los pa&iacute;ses l&iacute;deres se ha repetido una y otra vez en la historia del capitalismo moderno: la convergencia de Estados Unidos, Alemania, Francia y los pa&iacute;ses n&oacute;rdicos hacia los niveles de Inglaterra durante el siglo XIX, de la que imitaron sus procesos tecnol&oacute;gicos; la igualaci&oacute;n de los ingresos per c&aacute;pita entre Europa y Jap&oacute;n para alcanzar a Estados Unidos, as&iacute; como la de los pa&iacute;ses del Este Asi&aacute;tico durante la segunda mitad del siglo XX; la reciente actitud de Irlanda, algunos pa&iacute;ses del este europeo, China, India y Chile de absorber las tecnolog&iacute;as m&aacute;s modernas y acercarse a los ingresos por habitante de los pa&iacute;ses l&iacute;deres.</p>     <p align="justify">No obstante, el proceso de globalizaci&oacute;n siempre dej&oacute; por fuera de sus beneficios a muchos pa&iacute;ses en cada una de sus olas ascendentes: Portugal, Espa&ntilde;a, Grecia y la mayor parte de los pa&iacute;ses del este europeo, incluida Rusia, durante el siglo XIX; Argentina, Uruguay y Cuba, que se pod&iacute;an incluir en el primer mundo a comienzos del siglo XX, involucionaron y pasaron a lugares inferiores del desarrollo en el tercer milenio; otros pa&iacute;ses cuyo desarrollo industrial era impensable en el siglo XIX, como Jap&oacute;n y Rusia, surgieron como potencias en el siglo pasado. China e India, con los ingresos por habitante m&aacute;s bajos del planeta en la primera mitad del siglo XX, entraron al siglo XXI con avances sustanciales en su grado de desarrollo econ&oacute;mico.</p>     <p align="justify">Las divergencias de desarrollo se pueden explicar te&oacute;ricamente por las econom&iacute;as de escala y la acumulaci&oacute;n de ventajas que logran pa&iacute;ses y ciudades con el desarrollo de la divisi&oacute;n del trabajo. Los aumentos de productividad en algunas regiones generan c&iacute;rculos virtuosos, mientras que otras regiones se dislocan y entran en c&iacute;rculos viciosos de p&eacute;rdidas de poblaci&oacute;n y de oportunidades econ&oacute;micas. Este es un tema que examina la literatura del desarrollo regional, a la que en Colombia han hecho aportes Adolfo Meisel (Calvo y Meisel, 1999) y el CIDER de la Universidad de los Andes.</p>     <p align="justify">La hip&oacute;tesis institucional dice que el crecimiento econ&oacute;mico exige instituciones pol&iacute;ticas y legales que lo apoyen, entre ellas sistemas pol&iacute;ticos incluyentes que legitimen la econom&iacute;a, Estados fuertes que ejecuten buenas pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, sistemas de educaci&oacute;n universales y de calidad que permitan adaptar y apropiarse la tecnolog&iacute;a. La falta de “buenas” instituciones puede explicar por qu&eacute; numerosos pa&iacute;ses no pudieron aprovechar las oportunidades que abrieron las dos globalizaciones que se experimentaron desde el siglo XIX. Si durante la primera globalizaci&oacute;n en las periferias s&oacute;lo se necesitaron condiciones de m&iacute;nima unidad pol&iacute;tica y de explotaci&oacute;n de la agricultura, la ganader&iacute;a y la miner&iacute;a, en la segunda fueron necesarias, en especial, instituciones que elevaran el nivel de capital humano para desarrollar la manufactura y los servicios.</p>     <p align="justify">Los flujos de recursos entre pa&iacute;ses son los que generan convergencia. Los flujos de capital tienden a ir de los pa&iacute;ses con excedentes y menores tasas de ganancia a los que tienen d&eacute;ficit y mayores rentabilidades; el coeficiente de inversi&oacute;n, que determina el crecimiento, recibe una inyecci&oacute;n externa de vitalidad. Las rentas del suelo de los pa&iacute;ses exportadores de productos agr&iacute;colas aumentan y se resienten las de los terratenientes de los pa&iacute;ses importadores, y por ello estos &uacute;ltimos tienden a ser reciamente proteccionistas. Por &uacute;ltimo, aumentan los salarios en los pa&iacute;ses que expulsan mano de obra y descienden en los que la reciben.</p>     <p align="justify">En este ensayo quiero indagar la suerte de Colombia en las dos fases de la globalizaci&oacute;n, para lo cual examinar&eacute; los flujos internacionales de comercio y de capitales, junto a consideraciones sobre su textura social, institucional y econ&oacute;mica que sirvan para aventurar hip&oacute;tesis sobre las causas de su moderado &eacute;xito econ&oacute;mico. Estas hip&oacute;tesis est&aacute;n lejos de ser probadas adecuadamente dada la extensi&oacute;n del per&iacute;odo estudiado y la multicausalidad entre globalizaci&oacute;n y crecimiento econ&oacute;mico. Pero sirven como est&iacute;mulo para investigar seriamente el fen&oacute;meno de la globalizaci&oacute;n, procurando escapar de los prejuicios pol&iacute;ticos que enturbian su discusi&oacute;n.</p>     <p align="justify">El texto se organiza en cinco partes. La primera, analiza las razones para la convergencia y la divergencia entre los pa&iacute;ses que participan en mayor o menor grado en la globalizaci&oacute;n y los riesgos que &eacute;sta implica; la segunda, se refiere a Colombia durante la primera globalizaci&oacute;n; la tercera, trata sobre el comercio internacional; la cuarta, examina los flujos de capital; y, la quinta, presenta las conclusiones.</p>     <p align="justify"><b>CONVERGENCIA Y DIVERGENCIA EN LA GLOBALIZACI&Oacute;N</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">La convergencia entre pa&iacute;ses y regiones se debe producir por la ley fundamental de la econom&iacute;a que indica que las transacciones que se repiten a lo largo del tiempo producen arbitrajes, o ley del precio &uacute;nico: los precios del factor escaso en un pa&iacute;s y excesivo en otro deben converger si hay un intercambio continuo entre ambos pa&iacute;ses. Si el trigo es caro en Inglaterra y barato en Argentina, el comercio del cereal entre ellos debe abaratarlo en Inglaterra y encarecerlo en Argentina. A su vez, si traducimos los salarios en unidades de trigo, como hizo David Ricardo en su an&aacute;lisis de la renta del suelo, y los medimos como costos del empresario, el salario caer&aacute; en Inglaterra (aunque su poder adquisitivo aumentar&aacute;) y se elevar&aacute; en Argentina (con un poder adquisitivo menor). Algo inverso suceder&aacute; con la renta del suelo, que caer&aacute; en Inglaterra y se elevar&aacute; en Argentina.</p>     <p align="justify">Esto es m&aacute;s cierto para los salarios si hay movimientos de personas entre las fronteras de los pa&iacute;ses. Es notoria el alza de salarios en los pa&iacute;ses que tuvieron fuertes migraciones hacia el nuevo mundo en el siglo XIX y la reducci&oacute;n o moderaci&oacute;n del alza de salarios en los pa&iacute;ses nuevos. La magnitud de las migraciones fue considerable en la primera globalizaci&oacute;n, algo que la diferencia de la segunda, cuando se reprimieron los flujos migratorios entre pa&iacute;ses. Entre 1860 y 1929, cerca de 25 millones de personas salieron de Europa para Estados Unidos, 5 millones fueron a Canad&aacute; y otros 5 a Argentina, m&aacute;s de 4 millones a Australia y Nueva Zelanda, y m&aacute;s de 3 millones a Brasil (Ashworth, 1987). En consecuencia, se contuvieron los salarios de los pa&iacute;ses nuevos mientras aumentaban en el Viejo Continente; los sindicatos de los pa&iacute;ses receptores fueron enemigos de la inmigraci&oacute;n.</p>     <p align="justify">Los sindicatos de trabajadores son tambi&eacute;n reacios al libre comercio porque las empresas deben mantener bajos costos salariales para competir con las exportaciones de los pa&iacute;ses de salarios inferiores. Los sindicatos de Estados Unidos advierten que los salarios reales en ese pa&iacute;s se estancaron en los &uacute;ltimos 35 a&ntilde;os y encuentran, con buenas razones, que una de las causas es la enorme expansi&oacute;n del comercio internacional con Asia y el traslado de industrias a M&eacute;xico, China y otros pa&iacute;ses. Los salarios en estos dos pa&iacute;ses han aumentado con respecto a los de Estados Unidos.</p>     <p align="justify"><a name="g1"></a>Gr&aacute;fica 1     <br> &Iacute;ndice de costos de transporte de North</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v9n17/v9n17a3g1.jpg">    <br> <font size="1">Fuente: Bertola y Williamson (2006).</font></p>     <p align="justify">Otros factores inciden en la ecuaci&oacute;n de convergencia: los salarios reales son menores en los pa&iacute;ses que restringen la importaci&oacute;n de alimentos con altos aranceles, y mayores donde se pueden importar alimentos y bienes de consumo sin aranceles o con bajos aranceles. La libre movilidad de capital entre pa&iacute;ses contribuye a reducir los salarios de las regiones donde son m&aacute;s altos y aumenta los de los beneficiados con su llegada, y, de nuevo, la exportaci&oacute;n de bienes m&aacute;s baratos presiona a las industrias de altos salarios a reducirlos o simplemente a cerrar: la exportaci&oacute;n de puestos de trabajo de la que se quejan los sindicatos de los pa&iacute;ses avanzados. El impacto de estos flujos de capital y de comercio sobre la distribuci&oacute;n del ingreso es notable por los cambios en la relaci&oacute;n entre salarios, ganancias y rentas del suelo: la reducen en los pa&iacute;ses avanzados, mientras que en los atrasados la deben mejorar si se dan condiciones pol&iacute;ticas adecuadas para la negociaci&oacute;n colectiva. Un aumento de exportaciones agr&iacute;colas, sin embargo, favorece las rentas del suelo contra los salarios y quiz&aacute; contra las ganancias.</p>     <p align="justify">Jeffrey Williamson, de la Universidad de Harvard, ha narrado la historia de las relaciones entre los pa&iacute;ses europeos, Estados Unidos y sus periferias, y la ha extendido a Am&eacute;rica Latina en asocio con Luis Bertola y John Coastworth. Ellos identifican una &eacute;poca dorada de la globalizaci&oacute;n entre 1860 y el estallido de la Primera Guerra Mundial, de la que se beneficiaron los pa&iacute;ses y regiones del Cono Sur que recibieron abundante mano de obra calificada y grandes inversiones de capital que ayudaron a construir su infraestructura, y tuvieron altos incrementos de las exportaciones de granos, carne, lana y cueros. Las regiones donde menos atrincheradas estaban las instituciones coloniales espa&ntilde;olas aprovecharon mejor la primera globalizaci&oacute;n: el Cono Sur y Costa Rica. Per&uacute;, Ecuador, Venezuela, Brasil, M&eacute;xico y Colombia llegaron tarde o no del todo a la primera globalizaci&oacute;n.</p>     <p align="justify">El colapso de los flujos migratorios y de capital y las crecientes restricciones al comercio de los a&ntilde;os treinta se conjugaron para que los pa&iacute;ses latinoamericanos adoptaran una pol&iacute;tica aut&aacute;rquica, como el resto del mundo. Aun antes, Am&eacute;rica Latina tuvo los aranceles m&aacute;s altos del mundo durante la &eacute;poca dorada, porque los gobiernos no ten&iacute;an otra forma de recaudar impuestos (Bertola y Williamson, 2006). Pero ahora la protecci&oacute;n se convirti&oacute; en una pol&iacute;tica de industrializaci&oacute;n forzada, acompa&ntilde;ada de una fuerte intervenci&oacute;n estatal por medio de empresas productivas que prob&oacute; ser inercial a lo largo del tiempo.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Am&eacute;rica Latina se comport&oacute; igual que la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses en una era oscura donde cada cual devaluaba contra el vecino e impon&iacute;a altos aranceles para no compartir sus mercados locales, y desataba la intervenci&oacute;n estatal con m&eacute;todos fascistas, socialistas o liberales. Al mismo tiempo, cada gobierno impuso trabas a la movilidad del capital: tasas de cambio m&uacute;ltiples, registro y exigencia de permanencia de la inversi&oacute;n extranjera, impuestos discriminatorios, l&iacute;mites a la remisi&oacute;n de utilidades o nacionalizaci&oacute;n de activos extranjeros sin indemnizaci&oacute;n ajustada a los valores expropiados.</p>     <p align="justify">Una vez culminada la Segunda Guerra Mundial se inici&oacute; la segunda globalizaci&oacute;n, con la liberaci&oacute;n del comercio en las distintas rondas del GATT y la posterior apertura de capital, especialmente en los pa&iacute;ses avanzados. Las instituciones multilaterales que se crearon en Bretton Woods en 1944 marcaron las pautas de una nueva era de globalizaci&oacute;n en torno al flujo de capitales, que produjeron una gran expansi&oacute;n del comercio internacional desde 1950. Aunque el acuerdo de mantener tasas de cambio fijas se liquid&oacute; en los setenta, el flujo de capital aument&oacute;, ahora concentrado en los pa&iacute;ses desarrollados; mientras que durante la primera globalizaci&oacute;n fue m&aacute;s importante el flujo entre centro y periferias (Taylor, 2006). Al paso que Am&eacute;rica Latina manten&iacute;a su aislamiento y desaprovechaba las nuevas oportunidades, Europa y Jap&oacute;n salieron de la guerra apoyados en los flujos de capital y de comercio con Estados Unidos. Europa decidi&oacute; integrarse en un mercado com&uacute;n para alejar definitivamente el espectro de una nueva guerra mundial.</p>     <p align="justify">Am&eacute;rica Latina le dio la espalda a estas oportunidades empe&ntilde;ada en el rumbo aut&aacute;rquico; las tasas de inversi&oacute;n se deterioraron al faltar el est&iacute;mulo de las exportaciones y de la competencia internacional, as&iacute; como el acicate de la inversi&oacute;n extranjera. Tambi&eacute;n se ten&iacute;a un mercado interno de capital lastimosamente llano y pocos est&iacute;mulos al ahorro, mientras que la expansi&oacute;n del gobierno y de la inversi&oacute;n p&uacute;blica compet&iacute;a por ese ahorro contra la inversi&oacute;n privada. El letargo debido al escaso y racionado comercio internacional explica tambi&eacute;n las escasas innovaciones tecnol&oacute;gicas en la industria, creada al amparo de la alta protecci&oacute;n.</p>     <p align="justify">Los bajos niveles de ahorro e inversi&oacute;n frenaron el crecimiento de manera estructural, lo cual se agrav&oacute; con las crisis financieras y el equivocado manejo macroecon&oacute;mico. La esencia de la econom&iacute;a pol&iacute;tica de varios reg&iacute;menes populistas fue la apropiaci&oacute;n del excedente exportador por los industriales y los sindicatos, lo que llev&oacute; a un agudo faltante de comercio. La enorme desigualdad en la distribuci&oacute;n del ingreso y la baja calificaci&oacute;n de la mano de obra crearon inestabilidad pol&iacute;tica y una incapacidad para aumentar la productividad de todos los factores. Por estas razones los pa&iacute;ses latinoamericanos se fueron quedando atr&aacute;s en t&eacute;rminos de ingreso por habitante frente a los pa&iacute;ses desarrollados.</p>     <p align="justify">Las presiones de los pa&iacute;ses del centro por un mundo sin barreras al capital ni al comercio, los resultados contraproducentes de las pol&iacute;ticas aut&aacute;rquicas y los ejemplos de los pa&iacute;ses que aprovecharon la globalizaci&oacute;n indujeron un desmonte gradual de los instrumentos de control econ&oacute;mico y de alta protecci&oacute;n de las econom&iacute;as latinoamericanas. Estrangulamientos del crecimiento producidos por la escasez de exportaciones, por la llanura de sus mercados financieros y por inflaciones elevadas que perturbaban el desarrollo del cr&eacute;dito, la inversi&oacute;n y el crecimiento convencieron a las capas dirigentes de la apertura del comercio y el capital. Vislumbraban nuevas oportunidades que hab&iacute;an aprovechado plenamente las econom&iacute;as del Este Asi&aacute;tico –Corea del Sur, Taiw&aacute;n, Malasia, Singapur, Tailandia e Indonesia– mientras que las grandes y atrasadas econom&iacute;as de China, India y Vietnam iniciaban una creciente participaci&oacute;n en el mercado mundial que les report&oacute; una fuerte aceleraci&oacute;n de sus tasas de crecimiento. No obstante, el cambio de rumbo hacia la liberaci&oacute;n econ&oacute;mica ha sido traum&aacute;tico y no ha resultado en un crecimiento alto y sostenido en Am&eacute;rica Latina, a excepci&oacute;n de Chile y Costa Rica, que no alcanzan los niveles de desarrollo asi&aacute;ticos.</p>     <p align="justify">Jos&eacute; Antonio Ocampo, ex secretario de la CEPAL, dec&iacute;a lo siguiente sobre la segunda globalizaci&oacute;n:</p>     <blockquote>    <p align="justify">La globalizaci&oacute;n tiene ra&iacute;ces hist&oacute;ricas profundas, pero su avance durante las &uacute;ltimas d&eacute;cadas ha sido particularmente r&aacute;pido. Su fuerza reciente es el resultado conjunto de procesos tecnol&oacute;gicos [...] y de la liberalizaci&oacute;n econ&oacute;mica que se ha venido experimentando a nivel mundial, que ha reducido sustancialmente las barreras que impon&iacute;an los Estados a la acci&oacute;n de los mercados [...] En la &uacute;ltima d&eacute;cada el comercio mundial de bienes se expandi&oacute; a un ritmo anual del 7%, dos y media veces m&aacute;s que el crecimiento de la producci&oacute;n. El crecimiento del comercio de algunos servicios, sobre todo financieros y de comunicaciones, ha sido a&uacute;n m&aacute;s din&aacute;mico. La capacidad de las grandes empresas para planificar crecientemente sus actividades a nivel mundial, ha dado lugar, a su vez, a una bonanza de inversi&oacute;n extranjera directa sin precedentes. Todos estos procesos representan oportunidades para los pa&iacute;ses en desarrollo, aunque tambi&eacute;n riesgos.</p> </blockquote>     <p align="justify">&iquest;Cu&aacute;les son los riesgos a los que se refiere Ocampo? Tienen que ver con la vulnerabilidad de las econom&iacute;as frente al contagio de crisis financieras de alcance global. Como veremos, el flujo de capitales y la mayor capacidad de endeudamiento que hace posible el sistema financiero internacional pueden arrastrar en serie a la recesi&oacute;n, una vez se dispare una crisis de confianza y los inversionistas saquen su capital de los pa&iacute;ses emergentes.</p>     <p align="justify">La falta de desarrollo de los pa&iacute;ses que no se han beneficiado con la globalizaci&oacute;n se ha enfrentado aduciendo las dificultades de la competencia internacional o imputando a las pol&iacute;ticas de los pa&iacute;ses industrializados la falta de integraci&oacute;n de los pa&iacute;ses en desarrollo a los pr&oacute;speros mercados apuntalados por la globalizaci&oacute;n, seg&uacute;n Stiglitz. Esto es cierto con respecto al comercio de productos agr&iacute;colas, en el que Europa, Estados Unidos y Jap&oacute;n son f&eacute;rreamente proteccionistas y discriminan a los pa&iacute;ses m&aacute;s atrasados cuya &uacute;nica salida exportadora es ese tipo de productos. Se podr&iacute;a arg&uuml;ir, en contra, que el fuerte crecimiento de las exportaciones agropecuarias de Brasil en los &uacute;ltimos veinte a&ntilde;os, en un mundo enrarecido por regulaciones y trabas, indica que para las econom&iacute;as m&aacute;s competitivas existen oportunidades derivadas de la demanda asi&aacute;tica.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Pero, de nuevo, hay que explorar los impedimentos internos a la integraci&oacute;n con el globo, lo que Abramovitz llam&oacute; falta de “capacidad social” para capturar los beneficios de la revoluci&oacute;n industrial, y que tiene que ver con los sistemas sociales, pol&iacute;ticos y educativos que dificultan la industrializaci&oacute;n de muchos pa&iacute;ses. Por lo dem&aacute;s, las visiones nacionalistas y aut&aacute;rquicas erigieron barreras pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas que impidieron que muchos pa&iacute;ses exportaran libremente, recibieran m&aacute;s inversi&oacute;n extranjera, importaran productos que abarataran la canasta salarial y los costos industriales o recibieran emigrantes que enriquecieran el acervo de mano de obra. Las estructuras pol&iacute;ticas basadas en el populismo o en el clientelismo dieron lugar a la p&eacute;rdida de los equilibrios macroecon&oacute;micos, en el primer caso, y a grandes ineficiencias del gasto p&uacute;blico, en el segundo, frenando de todas maneras el crecimiento econ&oacute;mico de largo plazo (Robinson, 2007).</p>     <p align="justify">La literatura marxista enfatiz&oacute; el tema de las barreras al desarrollo capitalista, cuyo barrido denomin&oacute; “tareas de la revoluci&oacute;n democr&aacute;tico burguesa”. Estas tareas ten&iacute;an que ver con la liberaci&oacute;n de la fuerza de trabajo de las condiciones serviles y su calificaci&oacute;n, la liberaci&oacute;n del mercado de tierras por medio de la reforma agraria, la igualdad ante la ley y, en fin, condiciones democr&aacute;ticas de organizaci&oacute;n pol&iacute;tica y laboral. Lenin, en particular, entend&iacute;a que sin levantar esas barreras el progreso econ&oacute;mico ser&iacute;a dif&iacute;cil, aunque no imposible<a href="#1" name="n1"><sup>1</sup></a>. Engels escribi&oacute; sobre la enfeudizaci&oacute;n de Polonia luego de su inserci&oacute;n en el mercado mundial: en vez de liberar la mano de obra del yugo servil, las condiciones de trabajo se hicieron m&aacute;s extremas porque se despert&oacute; el ansia de ganancias en los terratenientes sin haber modificado la estructura social. En todos los casos se reconoc&iacute;a que la f&aacute;brica social explicaba la falta de desarrollo econ&oacute;mico, de Rusia para Lenin o de Polonia para Engels. Estos se refer&iacute;an a lo que las ciencias sociales contempor&aacute;neas llaman instituciones, que dependen del pasado, y que explican la persistencia de formas pol&iacute;ticas que frenan el desarrollo econ&oacute;mico porque convienen a los agentes que controlan el poder.</p>     <p align="justify"><b>COLOMBIA Y LA PRIMERA GLOBALIZACI&Oacute;N, 1870-1914</b></p>     <p align="justify">La Rep&uacute;blica de Colombia, aproximadamente con sus l&iacute;mites actuales y Panam&aacute;, se conform&oacute; en 1832. Frecuentes guerras civiles y cambios de reglas pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas, unidos a altos costos de transporte ligados a una poblaci&oacute;n concentrada en las altiplanicies del interior, impidieron una inserci&oacute;n s&oacute;lida en el mercado mundial hasta que el caf&eacute; permiti&oacute; un fuerte v&iacute;nculo, apenas en el siglo XX. El pa&iacute;s pas&oacute; de un sistema centralizado necesario para la larga guerra de independencia a un sistema federal que tuvo su cenit en la constituci&oacute;n de 1863. En esa fase logr&oacute; exportar tabaco, despu&eacute;s de liquidar el estanco en 1850, instituci&oacute;n tributaria espa&ntilde;ola que estancaba literalmente el cultivo para controlar su compra y su venta. La calidad no se pudo mantener y 25 a&ntilde;os m&aacute;s tarde las exportaciones cayeron con los rubros de corto vuelo que lo remplazaron. Las importaciones de textiles, a&uacute;n con un nivel muy bajo de comercio, fueron suficientes para destruir una parte significativa de la actividad artesanal y propiciar importantes cambios pol&iacute;ticos que favorecieron a los sectores pol&iacute;ticos conservadores. Era el anuncio de que el capitalismo barrer&iacute;a las formas arcaicas de producci&oacute;n.</p>     <p align="justify">Despu&eacute;s del fracaso federal y de varias guerras intestinas, los conservadores volvieron al poder e impusieron una constituci&oacute;n centralista y confesional en 1886. Contemplaron con desd&eacute;n el desarrollo hacia fuera –llegaron a imponer un pesado impuesto a las exportaciones de caf&eacute;– y poco se preocuparon por los equilibrios macroecon&oacute;micos. Hubo una creciente inflaci&oacute;n que se desbord&oacute; durante la Guerra de los Mil D&iacute;as (1899-1902).</p>     <p align="justify">Colombia entr&oacute; tarde a la primera globalizaci&oacute;n debido a sus conflictos internos, sus altos costos de transporte y su atraso relativo, pero lo hizo de manera brillante al multiplicar por seis sus exportaciones entre 1890 y 1928. Su geograf&iacute;a, su localizaci&oacute;n en el tr&oacute;pico y las enfermedades end&eacute;micas le impidieron atraer grandes flujos de inmigrantes, aunque buena parte de sus empresarios es de origen extranjero. Las condiciones pol&iacute;ticas que hicieron posible este auge, surgidas luego del agotamiento causado por la Guerra de los Mil D&iacute;as y el cercenamiento de su territorio, inclu&iacute;an reglas incluyentes para la oposici&oacute;n pol&iacute;tica y una alianza de clases y regional que garantiz&oacute; buenas instituciones econ&oacute;micas (construcci&oacute;n de infraestructura, banco central independiente, gasto p&uacute;blico peque&ntilde;o y controlado) las cuales apoyaron el crecimiento como pol&iacute;tica de Estado.</p>     <p align="justify"><a name="c1"></a>Cuadro 1    <br> PIB per c&aacute;pita como proporci&oacute;n del de Estados Unidos</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v9n17/v9n17a3c1.jpg">    <br> <font size="1">Fuente: Kalmanovitz (2006).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> Si hay algo de convergencia en la experiencia colombiana, venezolana (que no se muestra en el cuadro) y brasile&ntilde;a, la historia de Am&eacute;rica Latina parece ser de divergencia, sobre todo para Argentina y Chile, que capturaron plenamente la primera fase de globalizaci&oacute;n, y M&eacute;xico. Podr&iacute;amos encontrar una explicaci&oacute;n bastante general como aquella seg&uacute;n la cual la matriz institucional com&uacute;n al subcontinente produce un comportamiento similar: en todos los pa&iacute;ses hay barreras al desarrollo capitalista debidas al legado hisp&aacute;nico, en particular a las instituciones absolutistas, la falta de igualdad ante la ley y la intervenci&oacute;n estatal, que tiende a apropiarse las &aacute;reas m&aacute;s rentables del comercio y de la producci&oacute;n o las entrega a monopolios privados, sin garantizar derechos de propiedad eficientes ni la sostenibilidad de pol&iacute;ticas econ&oacute;micas adecuadas. Los bajos niveles de tributaci&oacute;n fueron siempre insuficientes para financiar niveles aceptables de calificaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n, algo que tendi&oacute; a mejorar en Colombia durante la segunda mitad del siglo XX (Ram&iacute;rez y T&eacute;llez, 2007).</p>     <p align="justify"><a name="g2"></a>Gr&aacute;fica 2    <br> Exportaci&oacute;n f&iacute;sica de caf&eacute;</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v9n17/v9n17a3g2.jpg">    <br> <font size="1">Fuente: Ocampo (1984).</font></p>     <p align="justify">Como muestra el <a href="#c2">cuadro 2</a>, el crecimiento colombiano de largo plazo fue muy bajo durante el siglo XIX y mejor&oacute; sustancialmente en el siglo XX. Sin embargo, ha sido decreciente con el paso del &uacute;ltimo siglo: si el PIB crec&iacute;a al 5,4% anual en el primer cuarto, impulsado por la primera globalizaci&oacute;n que agonizaba, se hizo m&aacute;s lento en el segundo cuarto, con la desintegraci&oacute;n de los flujos internacionales de factores, la depresi&oacute;n econ&oacute;mica y otra guerra mundial. El caf&eacute; sigui&oacute; siendo el producto de exportaci&oacute;n dominante durante la fase de desintegraci&oacute;n internacional que se abri&oacute; en 1914 as&iacute; como durante la fase de autarqu&iacute;a a partir de la Gran Depresi&oacute;n hasta el final de la Segunda Guerra Mundial.</p>     <p align="justify"><a name="c2"></a>Cuadro 2    <br> Crecimiento del PIB real y de la poblaci&oacute;n (precios de 1975)</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v9n17/v9n17a3c2.jpg">    <br> <font size="1">Fuente: 1800-1900: c&aacute;lculos propios; Urrutia y Posada (2007).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">El crecimiento se recobr&oacute; con la prosperidad de posguerra, impulsado por la segunda globalizaci&oacute;n. Pero en los a&ntilde;os sesenta, el pa&iacute;s comenz&oacute; a entender dolorosamente, con el deterioro de los t&eacute;rminos de intercambio, que ten&iacute;a un grave problema de escasez de divisas, ante el cual reaccion&oacute; racionando las importaciones y devaluando la moneda. Los ajustes de las pol&iacute;ticas de comercio que permitieron la devaluaci&oacute;n real del peso, las exenciones tributarias y la importaci&oacute;n sin aranceles de materias primas para las industrias de exportaci&oacute;n contribuyeron a que el pa&iacute;s aumentara las exportaciones y saliera de la fase de escasez de comercio.</p>     <p align="justify">Colombia reaccion&oacute; frente al sesgo monoexportador e implement&oacute; medidas en el frente cambiario, para reducir la protecci&oacute;n y promover las exportaciones, que hicieron posible un mejor comportamiento econ&oacute;mico que el de los pa&iacute;ses que m&aacute;s se aferraron a los esquemas aut&aacute;rquicos. Es posible que las exportaciones de marihuana y coca&iacute;na hayan contribuido a aumentar el comercio internacional desde los a&ntilde;os setenta, financiando las importaciones de contrabando y algunas salidas de capital (Rocha, 2000). Pero el grueso del comercio exterior colombiano fue propiciado por pol&iacute;ticas p&uacute;blicas relativamente exitosas. A&uacute;n as&iacute;, fue un desarrollo insuficiente ante las necesidades de la poblaci&oacute;n, agobiada por altas tasas de desempleo, subempleo y pobreza.</p>     <p align="justify">Con todo, el crecimiento econ&oacute;mico se resinti&oacute; en el &uacute;ltimo cuarto de siglo por dos crisis financieras internacionales (1981 y 1999), agravadas por manejos macroecon&oacute;micos equivocados que las hicieron m&aacute;s profundas, sobre todo a la &uacute;ltima.</p>     <p align="justify"><b>EL COMERCIO INTERNACIONAL DE COLOMBIA</b></p>     <p align="justify">Luis Bertola y Jeffrey Williamson cuestionan el mito de que la protecci&oacute;n latinoamericana fue una respuesta a la Gran Depresi&oacute;n, antes de la cual supuestamente hab&iacute;a plena libertad de importar. Destacan, por el contrario, que el arancel promedio era el m&aacute;s alto del mundo, aunque la regi&oacute;n disfrutara un auge exportador inusitado. Despu&eacute;s de la guerra civil, Estados Unidos comenz&oacute; a reducir su arancel, cuando el gobierno federal gan&oacute; poder e introdujo impuestos a la actividad interna para sostenerse; mientras que los gobiernos de Am&eacute;rica Latina no parec&iacute;an gozar de suficiente confianza de sus ciudadanos o les falt&oacute; construir un Estado como tal, por lo cual el &uacute;nico impuesto que no encontr&oacute; suficiente oposici&oacute;n fue el que reca&iacute;a sobre el comercio exterior (<a href="#g3">gr&aacute;fica 3</a>). No se trataba entonces de proteger la industria nacional sino de resolver un problema fiscal. El arancel aument&oacute; con la Gran Depresi&oacute;n, como sucedi&oacute; en todas partes, para luego caer por debajo de los niveles de 1870-1914.</p>     <p align="justify"><a name="g3"></a>Gr&aacute;fica 3    <br> Arancel promedio sin ponderar</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v9n17/v9n17a3g3.jpg">    <br> <font size="1">Fuente: Bertola y Williamson (2006).</font></p>     <p align="justify">Como veremos, la historia fue similar en Colombia. El arancel fue muy alto durante el auge cafetero pero se erosion&oacute; por la inflaci&oacute;n y tuvo que reducirse con la llegada de capitales durante los a&ntilde;os veinte. Si el primer impulso producido por la gran expansi&oacute;n cafetera ampli&oacute; el desarrollo capitalista, en la fase de encerramiento, que se extendi&oacute; de 1930 a 1950, hubo un leve descenso del crecimiento anual del PIB, al tiempo que se profundizaba la industrializaci&oacute;n. El crecimiento se recuper&oacute; entre 1950 y 1975, cuando la pol&iacute;tica comercial propici&oacute; la diversificaci&oacute;n de las exportaciones. Es as&iacute; como comienza la apertura de la econom&iacute;a (<a href="#g4">gr&aacute;fica 4</a>).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><a name="g4"></a>Gr&aacute;fica 4    <br> Grado de apertura (%), (X + M)/PIB</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v9n17/v9n17a3g4.jpg">    <br> <font size="1">Fuente: Villar y Esguerra (2007).</font></p>     <p align="justify"><a name="g5"></a>Gr&aacute;fica 5    <br> Exportaciones por categor&iacute;a de productos</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v9n17/v9n17a3g5.jpg">    <br> <font size="1">Fuente: Villar y Esguerra (2007).</font></p>     <p align="justify">La pol&iacute;tica arancelaria produjo una protecci&oacute;n muy elevada, especialmente para la agricultura, y una primera aceleraci&oacute;n del crecimiento que se fue desgastando (Kalmanovitz y L&oacute;pez, 2006). La segunda consecuencia de tales pol&iacute;ticas fue que la tasa de cambio tendi&oacute; a ser m&aacute;s alta (el peso se revalu&oacute;) al reprimir las importaciones, lo que incentiv&oacute; las industrias y la agricultura protegidas, pero redujo las exportaciones. La tercera fue que los insumos de los procesos industriales y agr&iacute;colas se encarecieron, apretando a los exportadores locales frente al mercado externo, donde dif&iacute;cilmente pod&iacute;an competir. La cuarta, y quiz&aacute;s m&aacute;s importante, fue que el desarrollo del pa&iacute;s depend&iacute;a del mercado interno, los empresarios viv&iacute;an ensimismados, y el motor de la econom&iacute;a local no se engranaba con las econom&iacute;as desarrolladas que generaban cambio t&eacute;cnico y crecimientos m&aacute;s din&aacute;micos y estables, lo que redujo la tasa potencial de crecimiento de la econom&iacute;a. Debido a la gran desigualdad en la distribuci&oacute;n de la riqueza, el mercado interno depend&iacute;a de la demanda de quienes recib&iacute;an ganancias y rentas, que consum&iacute;an bienes importados sin considerar el nivel del arancel y bienes no transables como vivienda de lujo, lo que volv&iacute;a a someter el desarrollo de la econom&iacute;a a condiciones inadecuadas de demanda.</p>     <p align="justify"><a name="g6"></a>Gr&aacute;fica 6    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> Promedio aritm&eacute;tico del arancel</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v9n17/v9n17a3g6.jpg">    <br> <font size="1">Fuente: Villar y Esguerra (2007).</font></p>     <p align="justify">El promedio aritm&eacute;tico del arancel (<a href="#g6">gr&aacute;fica 6</a>), al que se ha incorporado el cambio en la importaci&oacute;n de bienes de consumo (que tienen un arancel m&aacute;s alto pero cuya proporci&oacute;n cae dentro de las importaciones totales), muestra fuertes alzas durante la Gran Depresi&oacute;n, la posguerra y la crisis de la deuda de los ochenta. Cuando los gobiernos enfrentaban escasez de divisas las racionaban y as&iacute; empeoraban la situaci&oacute;n de largo plazo porque revaluaban la tasa de cambio y desincentivaban las exportaciones, que se requer&iacute;an para equilibrar la balanza comercial. Lo cierto es que si se traslapan las fases de revaluaci&oacute;n de la tasa de cambio real con las pol&iacute;ticas arancelarias hay coincidencias entre ambos movimientos (Villar y Esguerra, 2007). La interrelaci&oacute;n entre protecci&oacute;n y tasa de cambio no es clara, ya que la tasa de cambio real est&aacute; determinada por otras variables, como los movimientos de capital y los t&eacute;rminos de intercambio. Por lo dem&aacute;s, la dependencia de la exportaci&oacute;n de materias primas, en particular de recursos mineros, hace vulnerable la econom&iacute;a a la enfermedad holandesa o dificultad para exportar manufacturas cuando los precios de las materias primas son muy altos, al tiempo que aumentan las importaciones en el mercado interno.</p>     <p align="justify"><a name="g7"></a>Gr&aacute;fica 7    <br> &Iacute;ndice de la tasa de cambio real con Estados Unidos</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v9n17/v9n17a3g7.jpg">    <br> <font size="1">Fuente: Villar y Esguerra (2007).</font></p>     <p align="justify"> Los t&eacute;rminos de intercambio (<a href="#g8">gr&aacute;fica 8</a>) fueron muy favorables en la primera globalizaci&oacute;n, a la que Colombia entr&oacute; tarde. El colapso de la globalizaci&oacute;n con la Primera Guerra Mundial y sobre todo con la Gran Depresi&oacute;n y la Segunda Guerra Mundial dio lugar a precios desfavorables para los bienes que exporta el pa&iacute;s. Estos precios se recomponen con el auge que sigue a la posguerra y el relanzamiento de la globalizaci&oacute;n –pero en ciclos cortos seguidos por fuertes deterioros–, y fueron muy favorables durante las fases de expansi&oacute;n del capitalismo a nivel internacional, algo que se repite con intensidad en la fase actual con el desarrollo de las econom&iacute;as del Este Asi&aacute;tico, y en especial como resultado del crecimiento de China e India desde finales del siglo XX.</p>     <p align="justify"><a name="g8"></a>Gr&aacute;fica 8    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> T&eacute;rminos de intercambio</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v9n17/v9n17a3g8.jpg">    <br> <font size="1">Fuente: Ocampo (1984), GRECO (2002) y c&aacute;lculos propios.</font></p>     <p align="justify">La tendencia a la devaluaci&oacute;n del peso en el largo plazo puede ser en parte un resultado de esta relaci&oacute;n de precios de intercambio. Y se puede concluir que las medidas de pol&iacute;tica comercial que aumentaron las barreras paraarancelarias o prohibieron y racionaron las importaciones contrarrestaron la tendencia a devaluar la divisa e impidieron obtener un nivel suficiente de comercio para atender las necesidades de la econom&iacute;a.</p>     <p align="justify">Terminamos esta secci&oacute;n comparando a Colombia con Corea del Sur (<a href="#g9">gr&aacute;fica 9</a>) y algunos pa&iacute;ses latinoamericanos. Escogimos a Corea del Sur porque en 1953 ambos pa&iacute;ses ten&iacute;an un PIB por habitante similar, lo que permite ilustrar de manera contrafactual sus comportamientos divergentes. A finales del siglo XX, el crecimiento de Corea del Sur (6,5% anual entre 1950 y 2000) superaba al de Colombia (4,2% anual). La raz&oacute;n de fondo se muestra en la gr&aacute;fica: mientras que Colombia duplic&oacute; la participaci&oacute;n de las exportaciones en el PIB a lo largo del siglo, para llegar al 20% al final, la de Corea del Sur pas&oacute; del 6% en 1950 al 80% en 2004.</p>     <p align="justify"><a name="g9"></a>Gr&aacute;fica 9    <br> Relaci&oacute;n exportaciones/PIB Colombia y Corea del Sur</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v9n17/v9n17a3g9.jpg">    <br> <font size="1">Fuente: Villar y Esguerra (2007).</font></p>     <p align="justify"><a name="c3"></a>Cuadro 3    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> Grado de apertura de algunas econom&iacute;as de Am&eacute;rica Latina (%)</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v9n17/v9n17a3c3.jpg">    <br> <font size="1">* D&oacute;lares corrientes por habitante.    <br> Fuente: CEPAL.</font></p>     <p align="justify">En comparaci&oacute;n con otros pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina, cuyo potencial es m&aacute;s cercano al de un pa&iacute;s con instituciones similares, Colombia tiene mayor grado de apertura<a href="#2" name="n2"><sup>2</sup></a> (43%) que Brasil (30%), aunque muy inferior a Chile, que transa tres cuartas partes de su producto, o a Costa Rica que transa m&aacute;s del 100%. Si bien no hay correlaci&oacute;n entre apertura e ingreso por habitante, es claro que Chile y Costa Rica han ganado una apreciable ventaja gracias a sus pol&iacute;ticas p&uacute;blicas y sus estrategias exportadoras, mientras que la industrializaci&oacute;n exitosa de Brasil dej&oacute; atr&aacute;s a Colombia, que se desindustrializ&oacute; desde la d&eacute;cada de 1980.</p>     <p align="justify">En Colombia, como en toda Am&eacute;rica Latina, el legado hisp&aacute;nico fue de laxitud del gobierno con los ricos, a quienes conced&iacute;a prebendas sin contraprestaci&oacute;n, lo que llev&oacute; a un desarrollo protegido sin incentivar la reducci&oacute;n de costos y el cambio t&eacute;cnico. Los alimentos se gravaron con aranceles excesivos entre 1949 y 1992, a veces con prohibici&oacute;n absoluta de importar, a costa de la nutrici&oacute;n de gran parte de la poblaci&oacute;n (sin embargo, est&aacute;bamos lejos de Corea del Norte que por su hirsuta autarqu&iacute;a permiti&oacute; la hambruna de 2002-2004). Es obvio que hubo muy poca reforma agraria y con el tiempo se profundiz&oacute; la desigualdad de los ingresos. El resultado fue el de un desarrollo econ&oacute;mico a medias, insuficiente, interrumpido por desequilibrios macroecon&oacute;micos, frenado por inflaciones persistentes, con tasas de desempleo y subempleo que suman el 55% de la poblaci&oacute;n en edad de trabajar y un sistema pol&iacute;tico clientelista que desperdicia preciosos recursos p&uacute;blicos. Sin embargo, como vimos, Colombia convergi&oacute; hacia el nivel de Estados Unidos m&aacute;s que otros pa&iacute;ses de la regi&oacute;n.</p>     <p align="justify"><b>LOS FLUJOS DE CAPITAL Y EL SISTEMA FINANCIERO</b></p>     <blockquote>    <p align="justify">En Am&eacute;rica Latina, al igual que en el resto del mundo, la integraci&oacute;n al mercado de capital global en el siglo XX se distingue por una forma de U: alta en las d&eacute;cadas de comienzo y final de siglo y baja en la mitad. Pero en el relanzamiento de los ochenta y noventa es m&aacute;s una caracter&iacute;stica de los pa&iacute;ses avanzados que de los menos desarrollados. Siguiendo muchos indicadores, Am&eacute;rica Latina est&aacute; menos integrada a los mercados globales de capital hoy que hace 100 a&ntilde;os, lo cual es resultado del legado persistente de controles, intervenciones y distorsiones de la posguerra (Taylor, 2006).</p> </blockquote>     <p align="justify">Entrado el siglo XXI, en las econom&iacute;as avanzadas predomina la inversi&oacute;n bancaria y de portafolio debido a sus profundos mercados de capital, mientras que en los pa&iacute;ses en desarrollo es m&aacute;s importante la inversi&oacute;n directa, aunque han ganado terreno las colocaciones de bonos soberanos en los mercados internacionales de capital. En todo caso, como afirma Taylor, la inversi&oacute;n extranjera, en especial en el Cono Sur, ha languidecido desde la <i>bella &eacute;poca</i>, para convertirse en una fracci&oacute;n de lo que fue en el momento de m&aacute;ximo esplendor.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><a name="g10"></a>Gr&aacute;fica 10    <br> Pasivos mundiales y de Am&eacute;rica Latina</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v9n17/v9n17a3g10.jpg">    <br> <font size="1">Fuente: Taylor (2006).</font></p>     <p align="justify">En Colombia, la recepci&oacute;n de flujos de capital tuvo las mismas fases que en el resto del continente, aunque el pa&iacute;s entr&oacute; tard&iacute;amente, en los a&ntilde;os veinte, a ser sujeto de cr&eacute;dito de los bancos internacionales. Pese a que esta d&eacute;cada se ha caracterizado como de “prosperidad al debe” o “danza de los millones”, para sugerir derroche y corrupci&oacute;n, que seguramente ocurrieron, estudios de costo-beneficio de las inversiones en obras p&uacute;blicas que se financiaron con ellos muestran una reducci&oacute;n de los costos de transporte y, por tanto, un efecto positivo sobre el desarrollo econ&oacute;mico del pa&iacute;s (Ram&iacute;rez y Pach&oacute;n, 2006). Aunque en t&eacute;rminos internacionales los recursos disponibles eran muy peque&ntilde;os, para el escaso tama&ntilde;o de la econom&iacute;a colombiana representaron el 40% del PIB en 1930, el a&ntilde;o de apogeo.</p>     <p align="justify">Gran parte de la deuda contra&iacute;da durante esta fase apenas se pag&oacute;, porque el pa&iacute;s, junto a muchos otros, declar&oacute; la moratoria en 1931 y hubo espor&aacute;dicas negociaciones que culminaron con un pago parcial despu&eacute;s de 1945. Las negociaciones se completaron en medio de la reestructuraci&oacute;n del sistema financiero a que dio lugar el acuerdo de Bretton Woods en 1944. Colombia “renegoci&oacute; la deuda externa sobre la cual hab&iacute;a entrado en moratoria oficial en los treinta, se alist&oacute; como miembro de las nuevas instituciones financieras y adelant&oacute; reformas fiscales y financieras” para garantizar cierto equilibrio en las cuentas del gobierno (Avella, 2001). En 1948 vino al pa&iacute;s una misi&oacute;n del Banco Mundial que analiz&oacute; las necesidades de infraestructura de aguas, energ&iacute;a y v&iacute;as, y que hizo sugerencias, como fijar un impuesto a la tierra en vista del absurdo uso de los f&eacute;rtiles valles interandinos en levante de ganado, mientras que los alimentos se cultivaban en minifundios colgados de las laderas, consejo que cay&oacute; en o&iacute;dos sordos. La reapertura del cr&eacute;dito externo en los a&ntilde;os cincuenta fue moderada, sin sobrepasar el 10% del PIB, alcanzado en 1958, despu&eacute;s del derrocamiento de la dictadura militar de Rojas Pinilla.</p>     <p align="justify"><a name="g11"></a>Gr&aacute;fica 11    <br> Deuda externa de Colombia (% del PIB)</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v9n17/v9n17a3g11.jpg">    <br> <font size="1">Fuente: Avella (2007).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">En los a&ntilde;os sesenta Colombia tuvo que recurrir al apoyo del Fondo Monetario Internacional, bajo cuya tutela ejecut&oacute; dos maxidevaluaciones, la primera fallida porque desat&oacute; una inflaci&oacute;n que la contrarrest&oacute; plenamente, y la segunda exitosa pues fue acompa&ntilde;ada de un nuevo r&eacute;gimen cambiario de tasa deslizante y de un apretamiento de la pol&iacute;tica monetaria, en contra de las sugerencias de los funcionarios del FMI. Los recursos obtenidos ascendieron al 20% del PIB al final de la d&eacute;cada, con una macroeconom&iacute;a saneada que permiti&oacute; elevar el endeudamiento al 25% del PIB hasta 1977.</p>     <p align="justify">El endeudamiento externo del gobierno prosigui&oacute; en la d&eacute;cada siguiente pero, en medio de las generosas ofertas de petrod&oacute;lares y de una bonanza cafetera en 1976 (<a href="#g11">gr&aacute;fica 11</a>), el gobierno decidi&oacute; prepagarla en vez de contraer deuda adicional. Eso salv&oacute; al pa&iacute;s de caer en la trampa de la deuda de los a&ntilde;os ochenta cuando, despu&eacute;s de una fase de embriaguez crediticia barata a base de petrod&oacute;lares, la Reserva Federal de Estados Unidos ejecut&oacute; una draconiana pol&iacute;tica de ajuste monetario que elev&oacute; las tasas de inter&eacute;s al punto que dificult&oacute; servir las deudas de la mayor parte de los pa&iacute;ses latinoamericanos. Aunque el PIB colombiano no cay&oacute;, su crecimiento s&iacute; se resinti&oacute; y el pa&iacute;s tuvo que hacer un fuerte ajuste fiscal, pero recurri&oacute; a la emisi&oacute;n primaria del banco central para financiar los faltantes en magnitudes considerables.</p>     <p align="justify">En los a&ntilde;os noventa, de nuevo en medio de una explosi&oacute;n de cr&eacute;dito internacional, el gobierno y sobre todo el sector privado fueron menos cautos y se endeudaron excesivamente. La crisis asi&aacute;tica contagi&oacute; a Am&eacute;rica Latina en 1998 y hubo una reversi&oacute;n de los flujos de capital que contrajo el producto del pa&iacute;s en un 4,2% del PIB en 1999. En el momento de la crisis, el d&eacute;ficit en cuenta corriente ascend&iacute;a al 8% del PIB y el d&eacute;ficit fiscal al 5%, mientras que la deuda externa de cada sector equival&iacute;a al 15% del PIB. Ello explica la intensidad de la contracci&oacute;n cuando no hubo forma de refinanciar las obligaciones. Un acuerdo con el FMI en 1999 otorg&oacute; un aval que reabri&oacute; las puertas al financiamiento externo y permiti&oacute; que el pa&iacute;s accediera a recursos frescos.</p>     <p align="justify"><a name="g12"></a>Gr&aacute;fica 12    <br> Deuda externa p&uacute;blica y privada (% del PIB)</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v9n17/v9n17a3g12.jpg">    <br> <font size="1">Fuente: Banco de la Rep&uacute;blica.</font></p>     <p align="justify">El gobierno, sin embargo, nunca hizo el ajuste requerido y sigui&oacute; dependiendo de la ampliaci&oacute;n de la deuda, ahora apalancada por el desarrollo de un mercado de capital dom&eacute;stico que surgi&oacute; gracias a la reducci&oacute;n de la inflaci&oacute;n a niveles de un d&iacute;gito. Hoy en d&iacute;a (<a href="#g13">gr&aacute;fica 13</a>), la deuda del gobierno equivale al 50% del PIB, la mitad con la emisi&oacute;n de bonos en d&oacute;lares y la otra mitad en pesos, lo que significa una mayor vulnerabilidad a la reversi&oacute;n de los flujos de capital que la que se present&oacute; en 1998. Aunque el financiamiento interno de la deuda ayuda a reducir la dependencia externa, los prestamistas locales siguen las pautas de los acreedores internacionales: cualquier reducci&oacute;n de la calificaci&oacute;n regional o nacional por las firmas especializadas de Wall Street puede precipitar una liquidaci&oacute;n masiva de los t&iacute;tulos en pesos.</p>     <p align="justify"><a name="g13"></a>Gr&aacute;fica 13    <br> Deuda del gobierno nacional central (% del PIB)</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v9n17/v9n17a3g13.jpg">    <br> <font size="1">Fuente: Banco de la Rep&uacute;blica.</font></p>     <p align="justify">Por su parte, el ahorro pensional, en el seguro social del gobierno y en los fondos de pensiones privados, est&aacute; concentrado en la adquisici&oacute;n de deuda p&uacute;blica, igual que buena parte de los recursos del sistema financiero, lo cual tiene dos graves implicaciones: el mercado de deuda del sector privado sigue siendo llano y, por tanto, no se logra financiar la mayor parte de la inversi&oacute;n privada; y, el riesgo del sistema financiero es tambi&eacute;n mayor, en tanto que una crisis fiscal puede arrastrar al sistema financiero y destruir el ahorro del p&uacute;blico.</p>     <p align="justify"><a name="g14"></a>Gr&aacute;fica 14    <br> Cartera neta de los intermediarios (% del PIB)</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v9n17/v9n17a3g14.jpg">    <br> <font size="1">Fuente: GRECO (2002) y c&aacute;lculos propios.</font></p>     <p align="justify">El endeudamiento externo de un pa&iacute;s se debe contrastar con la profundidad de su sistema financiero, pues opera como complemento suyo. Un mercado nacional de capital profundo y una tasa elevada de ahorro pueden ser suficientes para financiar una inversi&oacute;n que jalone el crecimiento de la econom&iacute;a, como demuestran los casos de Jap&oacute;n, los pa&iacute;ses del Este Asi&aacute;tico o China. Colombia y casi todos los pa&iacute;ses latinoamericanos tienen sistemas financieros reprimidos y muy llanos, por lo cual necesitan m&aacute;s el complemento de capital externo.</p>     <p align="justify">Los sistemas financieros latinoamericanos son reprimidos por los sesgos en favor de los grupos patrimoniales y corporativos que capturaron subsidios en las tasas de inter&eacute;s, otorgados por bancos centrales sin independencia que financiaban la cartera con emisi&oacute;n y no con captaci&oacute;n del p&uacute;blico; los bancos centrales de Argentina, Chile, Brasil y Per&uacute; generaron inflaciones que destruyeron el ahorro financiero cubriendo enormes d&eacute;ficit fiscales con emisi&oacute;n primaria. Incluso una inflaci&oacute;n moderada pero persistente como la colombiana fren&oacute; el desarrollo de los mercados de cr&eacute;dito de largo y mediano plazo porque distorsion&oacute; el precio del dinero y dio lugar a amplios m&aacute;rgenes de intermediaci&oacute;n para absorber el riesgo de inflaci&oacute;n y de tasa de inter&eacute;s.</p>     <p align="justify">En estas circunstancias de represi&oacute;n financiera, el endeudamiento externo, p&uacute;blico y privado, supera las limitaciones de un mercado llano de capital, insuficiente para flotar bonos p&uacute;blicos, bonos del sector privado y colocar acciones, o de un sistema financiero incapaz de generar el volumen de cr&eacute;dito que demanda el sector privado. En t&eacute;rminos generales, el ahorro externo no puede sustituir al ahorro interno y los pa&iacute;ses que m&aacute;s crecen son aquellos que, como China, financian holgadamente sus necesidades de inversi&oacute;n con los excedentes comerciales, o aquellos que combinan sistemas financieros profundos y altas tasas de ahorro pensional, como Chile, donde no hay deuda p&uacute;blica, y el sector privado recurre a su mercado de capital y al endeudamiento externo.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Aunque Colombia no sufri&oacute; las hiperinflaciones que destruyeron los sistemas financieros de Argentina, Uruguay, Brasil, Chile, Per&uacute; y Ecuador, s&iacute; tuvo un sistema financiero basado en subsidios hasta los a&ntilde;os setenta, al igual que una inflaci&oacute;n persistente del 22% anual en promedio durante 30 a&ntilde;os (1971-1999) que obstaculiz&oacute; la profundizaci&oacute;n del mercado de capital (Caballero y Urrutia, 2006). As&iacute;, el financiamiento externo del gobierno y del sector privado apoy&oacute; una inversi&oacute;n m&aacute;s alta que en ausencia de esos flujos crediticios. Pero los desequilibrios macroecon&oacute;micos y la reversi&oacute;n de los flujos internacionales de capital en varias ocasiones, como en 1982 y en 1999, llevaron a desaceleraciones del crecimiento o a colapsos de la actividad econ&oacute;mica y a que se frenara el crecimiento econ&oacute;mico durante varios a&ntilde;os, lo que indica que la globalizaci&oacute;n financiera tiene riesgos para los pa&iacute;ses receptores y tambi&eacute;n para los acreedores, que ven diluir sin remedio las obligaciones soberanas.</p>     <p align="justify"><a name="g15"></a>Gr&aacute;fica 15    <br> Cartera/PIB, comparaci&oacute;n internacional</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v9n17/v9n17a3g15.jpg">    <br> <font size="1">Fuente: Caballero y Urrutia (2006).</font></p>     <p align="justify">Las inversiones extranjeras y el endeudamiento externo financian la ampliaci&oacute;n de la capacidad productiva, reducen las tasas nacionales de inter&eacute;s, inducen un mayor endeudamiento de las empresas y los individuos, y se suman al ahorro nacional para financiar la inversi&oacute;n, con lo que contribuyen a acelerarla, lo cual aumenta la tasa potencial de crecimiento de la econom&iacute;a. Pero entra&ntilde;an tambi&eacute;n el riesgo de generar burbujas especulativas en los mercados de acciones y de propiedad ra&iacute;z, distorsiones que eventualmente habr&aacute; que corregir, abriendo la posibilidad de una crisis financiera. Gran parte del riesgo asociado al flujo de capital se puede reducir si el pa&iacute;s es riguroso con sus equilibrios macroecon&oacute;micos, mantiene equilibrio o super&aacute;vit fiscal cuando sea necesario, y el banco central adopta una pol&iacute;tica monetaria contrac&iacute;clica, apoyado en un nivel suficiente de reservas internacionales que enfrente de manera adecuada la reversi&oacute;n de los flujos de capital.</p>     <p align="justify">La entrada de capital reduce la tasa de inter&eacute;s interna para las inversiones de todo tipo, lo que de por s&iacute; debe alimentar la tasa de crecimiento de la econom&iacute;a. Sin embargo, algunos activos –acciones o finca ra&iacute;z– que parecen rentables en su momento, son muy demandados y sus precios aumentan; si su valor se desinfla eventualmente acarrean p&eacute;rdidas a sus due&ntilde;os. El monto de la deuda privada en d&oacute;lares aumenta hasta que la situaci&oacute;n cambia de signo, y cuando hay una salida s&uacute;bita de capital, el pa&iacute;s debe pagar un servicio encarecido por la devaluaci&oacute;n. Por un lado, muchas inversiones simplemente ampl&iacute;an ramas de bienes y servicios no transables y crean sobrecapacidad productiva; y por el otro, la revaluaci&oacute;n pasada ha desincentivado las exportaciones que aportan las divisas para servir la deuda.</p>     <p align="justify">Pero el hecho de que en ciertas coyunturas el capital internacional pueda ser excesivo, con respecto al tama&ntilde;o de la econom&iacute;a, no debe llevar a concluir que es mejor prohibirlo y contentarse con el ahorro interno, que puede ser muy bajo en los pa&iacute;ses latinoamericanos; ello equivaldr&iacute;a a limitar seriamente el crecimiento de largo plazo de la econom&iacute;a. Si hay entrada de capital con tasas de inter&eacute;s que reflejen la escasez de capital hist&oacute;rico y se asigna a la producci&oacute;n de bienes y servicios transables, es claro que contribuye a aumentar la tasa de crecimiento potencial de la econom&iacute;a.</p>     <p align="justify">La evoluci&oacute;n de la inversi&oacute;n, medida por la formaci&oacute;n bruta de capital (<a href="#g16">gr&aacute;fica 16</a>), en la segunda mitad del siglo XX revela el problema de fondo de la econom&iacute;a colombiana: el declive de las oportunidades de expansi&oacute;n econ&oacute;mica proporcionadas por un mercado interno no complementado por una fuerte din&aacute;mica exportadora. La deficiente asignaci&oacute;n de los recursos productivos a actividades sobreprotegidas, menos productivas que las sometidas a la competencia, ha contribuido al estancamiento relativo de la econom&iacute;a. Lo anterior incluye una mano de obra cuya capacitaci&oacute;n ha aumentado, pero no hasta el punto de generar incrementos sostenidos de productividad. En estas circunstancias la inversi&oacute;n extranjera no ha sido suficiente –y quiz&aacute; no lo pueda ser– para compensar el declive de largo plazo de la econom&iacute;a. La apertura de los a&ntilde;os noventa provoc&oacute; un aumento sustancial de la inversi&oacute;n, que se derrumb&oacute; con la crisis de 1999, y en los &uacute;ltimos a&ntilde;os la formaci&oacute;n bruta de capital retorna a su m&aacute;ximo nivel hist&oacute;rico.</p>     <p align="justify">El pa&iacute;s que pretenda aprovechar los flujos internacionales de capital debe ejercer una severa disciplina macroecon&oacute;mica. Uno de los principios b&aacute;sicos que permiti&oacute; resguardar a la econom&iacute;a asi&aacute;tica contra las crisis durante 30 a&ntilde;os fue el de mantener super&aacute;vit fiscales. Es l&oacute;gico que si la econom&iacute;a funciona a todo vapor y el gobierno gasta en exceso sobre sus ingresos, o su gasto crece igual o m&aacute;s que la econom&iacute;a privada, se produce una gran brecha externa por la expansi&oacute;n del gasto (privado + p&uacute;blico), se ampl&iacute;a el d&eacute;ficit en cuenta corriente y la inflaci&oacute;n se mantiene en cotas relativamente altas. En cambio, la econom&iacute;a chilena ha mantenido una pol&iacute;tica de Estado desde la crisis de los a&ntilde;os ochenta: el gobierno no se endeuda y, por el contrario, genera un super&aacute;vit estructural que contribuye a financiar al sector privado. Ocampo pasa por alto esta condici&oacute;n, que no fue suficiente para contrarrestar la apertura de la cuenta de capital de los pa&iacute;ses asi&aacute;ticos y de Chile, pero que permiti&oacute; su r&aacute;pida recuperaci&oacute;n, una vez ajustado el gasto y el valor de los activos a las nuevas realidades. Tal situaci&oacute;n est&aacute; ausente en el resto de pa&iacute;ses latinoamericanos y en particular en Colombia.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><a name="g16"></a>Gr&aacute;fica 16    <br> Formaci&oacute;n bruta de capital fijo (% del PIB)</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v9n17/v9n17a3g16.jpg">    <br> <font size="1">Fuente: GRECO (2002) y <a href="http://www.dane.gov.co" target="_blank">www.dane.gov.co</a> (Cuentas Nacionales).</font></p>     <p align="justify">Entre los flujos de capital, el m&aacute;s estable es la inversi&oacute;n extranjera directa porque est&aacute; representada en equipos y edificaciones que no se pueden retirar de pronto; al mismo tiempo, es el de mayor impacto sobre el crecimiento de la riqueza dentro del pa&iacute;s, no importa que la remisi&oacute;n de utilidades drene divisas en momentos en que puedan escasear. Una econom&iacute;a abierta tiende a contar con suficientes ingresos por exportaciones y con suficientes reservas internacionales para soportar un flujo negativo en la cuenta de capital. Las empresas colombianas se aventuran a invertir en los pa&iacute;ses vecinos y en Estados Unidos, y contribuir&aacute;n a una cuenta positiva de capital si obtienen buenos resultados.</p>     <p align="justify">En el largo plazo, la inversi&oacute;n extranjera se concentr&oacute; en banano y petr&oacute;leo hasta la Gran Depresi&oacute;n, para desaparecer pr&aacute;cticamente de all&iacute; en adelante. Los activos de ciudadanos alemanes se nacionalizaron durante la Segunda Guerra Mundial, lo que favoreci&oacute; a grupos empresariales nacionales que hicieron una especie de acumulaci&oacute;n originaria gratuita. Las posiciones nacionalistas de los gobiernos conservadores de 1946 en adelante, incluido el gobierno militar de Rojas Pinilla, mantuvieron aislado al pa&iacute;s, mientras que en los a&ntilde;os setenta hubo un proceso de colombianizaci&oacute;n de la banca que termin&oacute; alejando todo tipo de inversiones (<a href="#g17">gr&aacute;fica 17</a>). Un r&eacute;gimen m&aacute;s favorable para la inversi&oacute;n en petr&oacute;leo y recursos minerales, aprobado durante el gobierno de L&oacute;pez Michelsen (1974-1978), la volvi&oacute; atractiva para el capital externo, que fluy&oacute; hacia esos sectores y los desarroll&oacute; relativamente, en especial los de petr&oacute;leo y carb&oacute;n. En los a&ntilde;os noventa ya hubo una franca apertura y se aprob&oacute; una legislaci&oacute;n que garantiz&oacute; los derechos de propiedad de los inversionistas extranjeros, tan s&oacute;lo con otorgarles los mismos derechos que a los nacionales. As&iacute;, la inversi&oacute;n extranjera comenz&oacute; a aumentar como proporci&oacute;n del PIB y dentro de la inversi&oacute;n ejecutada en el pa&iacute;s.</p>     <p align="justify"><a name="g17"></a>Gr&aacute;fica 17    <br> Inversi&oacute;n extranjera directa (% del PIB)</p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/rei/v9n17/v9n17a3g17.jpg">    <br> <font size="1">Fuente: <a href="http://www.dnp.gov.co" target="_blank">www.dnp.gov.co</a> y c&aacute;lculos propios.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Si se tiene en cuenta que la tasa de inversi&oacute;n de Colombia se redujo para llegar a un nivel inferior al 15% del PIB despu&eacute;s de la recesi&oacute;n de 1999, la inversi&oacute;n extranjera fue el factor que la elev&oacute; a cerca del 27% del PIB en 2005 y 2006, pues ella sola alcanz&oacute; un nivel del 8% del PIB, acelerando el crecimiento del PIB al 6,8% en 2006. La mitad de la inversi&oacute;n extranjera de 2005, cerca de 5.000 millones de d&oacute;lares, fue el resultado de la venta de la cervecera nacional, Bavaria, a un grupo de &Aacute;frica del Sur; el grupo Santo Domingo no reinvirti&oacute; los ingresos del negocio en el pa&iacute;s, aunque los nuevos due&ntilde;os vienen haciendo inversiones adicionales. En 2006 se manifest&oacute; una tendencia similar, con 6.000 millones de d&oacute;lares de inversi&oacute;n extranjera para adquirir activos existentes. La diferencia puede estar en que los inversionistas extranjeros aumenten la rentabilidad de sus nuevos activos y con ella financien una ampliaci&oacute;n mayor, lo que eleva el crecimiento potencial de la econom&iacute;a, pero ese efecto es menor del que resultar&iacute;a con inversiones extranjeras que utilicen el pa&iacute;s como plataforma exportadora o productiva.</p>     <p align="justify"><b>CONCLUSIONES</b></p>     <p align="justify">Esta larga pero r&aacute;pida visi&oacute;n hist&oacute;rica de los flujos de comercio y de capital de Colombia en el marco latinoamericano nos hace pensar en la importancia de la matriz institucional heredada del pasado, no s&oacute;lo en t&eacute;rminos de las instituciones absolutistas que generaron profundas desigualdades en la propiedad de la tierra y en la distribuci&oacute;n del ingreso, sino tambi&eacute;n de las dificultades que tuvo el liberalismo despu&eacute;s de la Independencia para construir s&oacute;lidas democracias parlamentarias. La debilidad del liberalismo permiti&oacute; que los intereses corporativos y localistas erigieran fuertes barreras al comercio y a la integraci&oacute;n al mercado global de capital durante la segunda mitad del siglo XX, a pesar del &eacute;xito econ&oacute;mico que se logr&oacute; durante la <i>bella &eacute;poca</i>  de la primera globalizaci&oacute;n. Tambi&eacute;n permiti&oacute; que esos intereses se apropiaran de parte de los recursos crediticios, impidiendo la profundizaci&oacute;n de un mercado de capital propio.</p>     <p align="justify">El colapso de la globalizaci&oacute;n entre 1929 y 1945 llev&oacute; a que la mayor parte de las econom&iacute;as escogieran la autarqu&iacute;a como pol&iacute;tica econ&oacute;mica fundamental. Sin embargo, el cambio de condiciones creado por el triunfo de la alianza contra el fascismo fue aprovechado r&aacute;pidamente por los perdedores de la guerra y por los pa&iacute;ses del Este Asi&aacute;tico en los a&ntilde;os sesenta para integrarse al comercio mundial y aprovechar las facilidades de un profundo mercado de capital. Las grandes corporaciones de Estados Unidos, Europa y Jap&oacute;n estuvieron dispuestas a invertir en condiciones adecuadas de seguridad jur&iacute;dica en los pa&iacute;ses desarrollados y en los pa&iacute;ses emergentes de Asia. Sus instituciones, la competencia con el bloque comunista y la apertura que propici&oacute; Estados Unidos les permitieron aprovechar a fondo las nuevas oportunidades. China y Vietnam fueron convencidas por sus vecinos capitalistas exitosos de seguir un rumbo similar que, unido a sus atributos socialistas, les ha permitido obtener altas tasas de crecimiento econ&oacute;mico, incluso mayores que las de los pioneros.</p>     <p align="justify">No sucedi&oacute; as&iacute; en Am&eacute;rica Latina que acentu&oacute; sus prevenciones y encontr&oacute; justificaciones ideol&oacute;gicas para intentar vanamente industrializarse a espaldas del resto del mundo. Argentina, Uruguay y Chile, los que m&aacute;s crecieron durante la primera globalizaci&oacute;n, retrocedieron relativamente frente a los pa&iacute;ses del centro desarrollado, aunque Chile reaccion&oacute; en las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas del siglo para revertir esa situaci&oacute;n. Los reg&iacute;menes populistas y clientelistas, el nacionalismo extremo y las dictaduras militares que abusaron de la emisi&oacute;n monetaria y dislocaron los equilibrios macroecon&oacute;micos causaron tambi&eacute;n severas contracciones de la actividad econ&oacute;mica hasta los a&ntilde;os ochenta y de nuevo a principios del tercer milenio.</p>     <p align="justify">Colombia sigui&oacute; un rumbo intermedio que hizo posibles tasas de crecimiento m&aacute;s altas y estables que las del resto del continente, ajustando sus instrumentos macroecon&oacute;micos y propiciando las exportaciones, y con ello fue reduciendo su protecci&oacute;n, lo que ha acelerado el comercio exterior en el siglo XXI. Se abus&oacute; del endeudamiento, sobre todo por parte del sector privado en los a&ntilde;os noventa, pero tambi&eacute;n del sector p&uacute;blico que actu&oacute; de manera proc&iacute;clica, algo que contin&uacute;a en la administraci&oacute;n Uribe.</p>     <p align="justify">La inversi&oacute;n extranjera fue crecientemente acogida en la explotaci&oacute;n de recursos naturales, provocando algunos episodios de enfermedad holandesa. Las inversiones extranjeras en la manufactura se han sumado a la inversi&oacute;n dom&eacute;stica en una magnitud considerable y han elevado la tasa de crecimiento de la econom&iacute;a. Pero buena parte de las inversiones extranjeras recientes se han destinado a comprar la propiedad de activos productivos o financieros existentes y de las empresas p&uacute;blicas que se han privatizado, lo que reduce el impulso que podr&iacute;an tener si expandieran la capacidad productiva, con el agravante de que han contribuido a revaluar el peso, lo cual puede frenar el comercio de exportaci&oacute;n y debilitar a la industria que compite con las importaciones.</p>     <p align="justify"><b>    <br>NOTAS AL PIE</b></p>     <p align="justify"><a href="#n1" name="1">1</a>. Las diferencias entre lo que denomin&oacute; v&iacute;a prusiana y democr&aacute;tica del desarrollo capitalista, que ejemplific&oacute; en el reparto igualitario de la tierra en la colonizaci&oacute;n del norte de Estados Unidos y su r&aacute;pido desarrollo frente al m&aacute;s lento que caracteriz&oacute; a Alemania, cfr. Lenin (1974).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><a href="#n2" name="2">2</a>. Medida por la suma de las exportaciones y las importaciones dividida por el PIB.</p> <hr>     <p align="justify"><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</b></p>     <!-- ref --><p align="justify">1. Amsden, A. <i>Corea: un proceso exitoso de industrializaci&oacute;n tard&iacute;a</i>, Cali, Editorial Norma, 1992.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000185&pid=S0124-5996200700020000300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">2. Ashworth, W. <i>A Short History of the International Economy since 1850</i>, London, Longman, 1987.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000186&pid=S0124-5996200700020000300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">3. Avella, M. “Historia de la deuda externa de Colombia en el siglo XX”, J. Robinson y M. Urrutia, eds., <i>Econom&iacute;a colombiana del siglo XX, un an&aacute;lisis cuantitativo</i>, Bogot&aacute;, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica y Banco de la Rep&uacute;blica, 2007.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000187&pid=S0124-5996200700020000300003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">4. Avella, M. <i>Ense&ntilde;anzas de las reformas de 1903 y 1923</i>, Bogot&aacute;, Banco de la Rep&uacute;blica, 2001.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000188&pid=S0124-5996200700020000300004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">5. Baumol, W. “Productivity Growth, Convergence, and Welfare”, <i>American Economic Review</i>  76, 5, 1986, pp. 1072-1085.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000189&pid=S0124-5996200700020000300005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">6. Bertola, L. y J. G. Williamson. “Globalization and Inequality”, V. Bulmer-Thomas; J. H. Coatsworth y R. Cort&eacute;s Conde, eds., <i>Cambridge Economic History of Latin America</i>, Cambridge y New York, Cambridge University Press, 2006.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000190&pid=S0124-5996200700020000300006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">7. Caballero, C. y M. Urrutia. <i>Desarrollo financiero y desarrollo econ&oacute;mico en Colombia</i>, Bogot&aacute;, Uniandes, 2006.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000191&pid=S0124-5996200700020000300007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">8. Calvo, H. y A. Meisel, eds. <i>El rezago de la Costa Caribe colombiana</i>, Bogot&aacute;, Banco de la Rep&uacute;blica, Fundesarrollo, Universidad del Norte y Universidad Jorge Tadeo Lozano, 1999.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000192&pid=S0124-5996200700020000300008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">9. Coatsworth, J. H. y J. G. Williamson. “The Roots of Latin American Protectionism: Looking Before the Great Depression”, A. Estevadeordal et al., eds., <i>Integrating the Americas: FTAA and Beyond</i>, Cambridge, Harvard University Press, 2004.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000193&pid=S0124-5996200700020000300009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">10. Della Paolera, G. y A. M. Taylor. <i>A New Economic History of Argentina</i>, Cambridge, Cambridge University Press, 2003.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000194&pid=S0124-5996200700020000300010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">11. De Long, J. B. “Have Productivity Levels Converged?: Productivity Growth, Convergence, and Welfare in the Very Long Run”, <i>NBER Working Paper</i>  2419, 1987.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000195&pid=S0124-5996200700020000300011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">12. Engerman, S. y K. Sokoloff. “Factor Endowments, Inequality, and Paths of Development among New World Economies”, <i>NBER Working Paper</i>  9259, 2002.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000196&pid=S0124-5996200700020000300012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">13. GRECO (Grupo de Estudios del Crecimiento Colombiano). <i>El crecimiento econ&oacute;mico de Colombia durante el siglo XX</i>, Bogot&aacute;, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica y Banco de la Rep&uacute;blica, 2002.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000197&pid=S0124-5996200700020000300013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">14. Kalmanovitz, S. y E. L&oacute;pez. <i>La agricultura colombiana en el siglo XX</i>, Bogot&aacute;, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 2006.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000198&pid=S0124-5996200700020000300014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">15. Kalmanovitz, S. “El PIB de la Nueva Granada en 1800”, <i>Revista de Econom&iacute;a Institucional</i>  15, 2006, pp. 161-183.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000199&pid=S0124-5996200700020000300015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">16. Lenin, V. <i>El desarrollo del capitalismo en Rusia</i>, Medell&iacute;n, La Oveja Negra, 1974.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000200&pid=S0124-5996200700020000300016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">17. North, D. C. <i>Institutions, Institutional Change and Economic Performance</i>, Cambridge, Cambridge University Press, 1993.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000201&pid=S0124-5996200700020000300017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">18. Ocampo, J. A. <i>Una apuesta al futuro econ&oacute;mico de Colombia</i>, Bogot&aacute;, Libros de Cambio, 2001.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000202&pid=S0124-5996200700020000300018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">19. Ocampo, J. A. <i>Colombia y la econom&iacute;a mundial, 1830-1910</i>, Bogot&aacute;, Tercer Mundo, 1984.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000203&pid=S0124-5996200700020000300019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">20. O’Rourke, K, y J. Williamson. <i>Globalization and History</i><i>: </i><i>the Evolution of a Nineteenth-Century Atlantic Economy</i>, Cambridge, MIT Press, 2000.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000204&pid=S0124-5996200700020000300020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">21. Ram&iacute;rez, M. T. y &Aacute;. Pach&oacute;n. <i>La infraestructura de transporte en Colombia durante el siglo XIX</i>, Bogot&aacute;, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica y Banco de la Rep&uacute;blica, 2006.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000205&pid=S0124-5996200700020000300021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">22. Ram&iacute;rez, M. T. y J. T&eacute;llez. “La educaci&oacute;n en Colombia durante el siglo XX”, J. Robinson y M. Urrutia, eds., <i>Econom&iacute;a colombiana del siglo XX, un an&aacute;lisis cuantitativo</i>, Bogot&aacute;, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica y Banco de la Rep&uacute;blica, 2007.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000206&pid=S0124-5996200700020000300022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">23. Robinson, J. y M. Urrutia, eds. <i>Econom&iacute;a colombiana del siglo XX, un an&aacute;lisis cuantitativo</i>, Bogot&aacute;, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica y Banco de la Rep&uacute;blica, 2007.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000207&pid=S0124-5996200700020000300023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">24. Robinson, J. “&iquest;Un pa&iacute;s at&iacute;pico? Una perspectiva sobre el desarrollo”, J. Robinson y M. Urrutia, eds., <i>Econom&iacute;a colombiana de l siglo XX, un an&aacute;lisis cuantitativo</i>, Bogot&aacute;, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica y Banco de la Rep&uacute;blica, 2007.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000208&pid=S0124-5996200700020000300024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">25. Rocha, R. <i>La econom&iacute;a colombiana tras 25 a&ntilde;os de narcotr&aacute;fico</i>, Bogot&aacute;, Siglo del Hombre Editores y UNDCP, 2000.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000209&pid=S0124-5996200700020000300025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">26. Taylor, A. M. “Foreign Capital Flows”, V. Bulmer-Thomas; J. H. Coatsworth y R. Cort&eacute;s Conde, eds., <i>Cambridge Economic History of Latin America</i>, vol. II, Cambridge y New York, Cambridge University Press, 2006.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000210&pid=S0124-5996200700020000300026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">27. Urrutia, M. y C. E. Posada. “Un siglo de crecimiento econ&oacute;mico”, J. Robinson y M. Urrutia, eds., <i>Econom&iacute;a colombiana del siglo XX, un an&aacute;lisis cuantitativo</i>, Bogot&aacute;, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica y Banco de la Rep&uacute;blica, 2007.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000211&pid=S0124-5996200700020000300027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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