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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[LA REGULACIÓN DEL MONOPOLIO EN VENEZUELA]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This document analyses, from a social market perspective, the Antimonopoly, Antioligopoly and Against Unfair Competition Project that is being discussed in the Parliament of Venezuela. It discuses article 11 that makes reference to national production protection, and presents some objections to the budget constrain syndrome.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">    <p align="center"><b>    <br>LA REGULACI&Oacute;N DEL MONOPOLIO EN VENEZUELA</b></p></font>     <p>    <br></p> <font face="Verdana" size="2">    <p align="center"><b>MONOPOLY REGULATION IN VENEZUELA</b></p>     <p>    <br>    <br></p>     <p><i>Alejandro Agafonow</i>*</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">* Mag&iacute;ster en Ciencias Pol&iacute;ticas, candidato a Doctor en Econom&iacute;a Pol&iacute;tica de la Universidad Complutense de Madrid y colaborador honor&iacute;fico del Departamento de Econom&iacute;a Aplicada V de la misma universidad, Madrid, Espa&ntilde;a, <a href="mailto:a.agafonow@gmail.com">a.agafonow@gmail.com</a> Versi&oacute;n resumida de “El mercado y su marco regulatorio en el gobierno chavecista de Venezuela”, ponencia presentada en Madrid en la IX Reuni&oacute;n de Econom&iacute;a Mundial el 26 y 27 de abril de 2007. Fecha de recepci&oacute;n: 20 de mayo de 2007, fecha de modificaci&oacute;n: 20 de julio de 2007, fecha de aceptaci&oacute;n: 10 de agosto de 2007.</p> <hr>     <p align="justify"><b>RESUMEN</b></p>     <p align="justify">[Palabras clave: regulaci&oacute;n, monopolio, Venezuela; JEL: D42]</p>     <p align="justify">Este documento analiza, desde una perspectiva de socialismo de mercado, el Proyecto de Ley Antimonopolio, Antioligopolio y Contra la Competencia Desleal que se discute en el parlamento venezolano. En particular, se discute el art&iacute;culo 11 del proyecto que contempla la protecci&oacute;n la producci&oacute;n nacional, y presentan algunas objeciones relacionadas con el s&iacute;ndrome de la restricci&oacute;n presupuestaria.</p>     <p align="justify"><b>ABSTRACT</b></p>     <p align="justify">[Key words: regulation, monopoly, Venezuela; JEL: D42]</p>     <p align="justify">This document analyses, from a social market perspective, the Antimonopoly, Antioligopoly and Against Unfair Competition Project that is being discussed in the Parliament of Venezuela. It discuses article 11 that makes reference to national production protection, and presents some objections to the budget constrain syndrome.</p> <hr>     <p align="justify"><b>    <br>INTRODUCCI&Oacute;N </b></p>     <p align="justify">El prop&oacute;sito de esta nota es promover el debate sobre la regulaci&oacute;n de la competencia a prop&oacute;sito de los cambios pol&iacute;ticos que est&aacute;n experimentando algunos pa&iacute;ses latinoamericanos y su influencia en la regulaci&oacute;n de sus sistemas econ&oacute;micos. En v&iacute;speras de la promulgaci&oacute;n de una nueva ley sobre esta materia en Venezuela, analizamos las bases conceptuales del Proyecto de Ley Antimonopolio, Antioligopolio y Contra la Competencia Desleal<a href="#1" name="n1"><sup>1</sup></a> que se discute en el parlamento de este pa&iacute;s suramericano. El an&aacute;lisis adopta el punto de vista del socialismo de mercado y su teor&iacute;a econ&oacute;mica<a href="#2" name="n2"><sup>2</sup></a>.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Venezuela no cont&oacute; con una ley sobre competencia hasta 1992, cuando se promulg&oacute; la Ley para Promover y Proteger el Ejercicio de la Libre Competencia<a href="#3" name="n3"><sup>3</sup></a>, hoy vigente. En Latinoam&eacute;rica, Chile tiene la ley m&aacute;s antigua, que data de 1973 y ha sufrido varias reformas. Argentina aprob&oacute; la suya en 1980. En Europa Occidental s&oacute;lo son m&aacute;s antiguas las de Alemania (1957) y Luxemburgo (1970), aunque la Comunidad Econ&oacute;mica Europea legisl&oacute; sobre la materia en 1957 con la firma de su tratado constitutivo<a href="#4" name="n4"><sup>4</sup></a>. Estas leyes tienen una tradici&oacute;n m&aacute;s larga en Estados Unidos (1890), Reino Unido (1890) y Canad&aacute; (1889) (UNCTAD, 2000, 18). Este es el contexto en el que se inscribe el marco regulador de la competencia en Venezuela: la diversificaci&oacute;n de la econom&iacute;a venezolana mediante una pol&iacute;tica industrial financiada con recursos del petr&oacute;leo ha fracasado, debido en parte a la falta de condiciones institucionales que sometieran a las empresas a tensiones e incentivos necesarios para impulsar la b&uacute;squeda de cursos alternativos de producci&oacute;n con menores costos de oportunidad. Al final, nuestro juicio profesional est&aacute; marcado por el pesimismo que nos produce la tendencia del gobierno chavecista a agravar el <i>s&iacute;ndrome de la restricci&oacute;n presupuestaria</i> y su previsible abuso del art&iacute;culo 11 del proyecto de ley que aqu&iacute; analizamos.</p>     <p align="justify">Seg&uacute;n J&aacute;nos Kornai<a href="#5" name="n5"><sup>5</sup></a>, el reblandecimiento de la restricci&oacute;n presupuestaria es la expresi&oacute;n financiera de un fen&oacute;meno sociopol&iacute;tico m&aacute;s profundo: la tolerancia del Estado frente a las p&eacute;rdidas potenciales de las unidades productivas. Cuando esta tolerancia es menor, los agentes enfrentan una restricci&oacute;n presupuestaria m&aacute;s dura y pueden desaparecer si no logran el nivel de eficiencia requerido para sobreponerse a sus competidores. Si es mayor, los agentes productivos enfrentan una restricci&oacute;n presupuestaria blanda debido a que sus expectativas sobre el apoyo financiero en caso de dificultades los llevan a descuidar los cursos de producci&oacute;n con menores costos de oportunidad, reduciendo sus respuestas ante los cambios de precios<a href="#6" name="n6"><sup>6</sup></a>.</p>     <p align="justify"><b>MONOPOLIO Y ESPECULACI&Oacute;N EN EL PROYECTO DE LEY </b></p>     <p align="justify">En una de sus acepciones, especular significa mirar con atenci&oacute;n algo para reconocerlo y examinarlo; tambi&eacute;n significa meditar o reflexionar con hondura<a href="#7" name="n7"><sup>7</sup></a>. El funcionamiento del mercado y de los precios que implican la concurrencia de agentes productivos en busca de beneficios econ&oacute;micos se apoya en el imprescindible ejercicio especulativo que estos deben emprender para anticiparse al flujo de preferencias de los consumidores a quienes dirigen su producci&oacute;n. Anticiparse a los precios futuros de un bien o servicio, logrando combinar los insumos necesarios de modo que la diferencia entre el costo de producci&oacute;n y el precio que pagan los consumidores rinda el m&aacute;ximo beneficio en un medio donde otros agentes persiguen el mismo objetivo, requiere una detenida y honda meditaci&oacute;n. En este sentido, Ludwig von Mises, restando importancia a los propietarios<a href="#8" name="n8"><sup>8</sup></a> y resaltando el papel del empresario como agente especulador, afirm&oacute;:</p>     <blockquote>       <p align="justify">No son los consumidores ni tampoco los propietarios de los medios de producci&oacute;n –tierra, bienes de capital y trabajo–, sino &aacute;giles y especulativos empresarios los que mueven el mercado al buscar el lucro personal en las diferencias de precios. M&aacute;s perspicaces y de mayor viveza que el resto, los empresarios vigilan la aparici&oacute;n de toda posible fuente de beneficios. Compran donde y cuando consideran que los precios est&aacute;n demasiado bajos; venden donde y cuando estiman que los precios est&aacute;n demasiado altos […] La especulaci&oacute;n en busca del lucro es la fuerza que mueve al mercado y la que impulsa la producci&oacute;n (Mises, 1949, 397).</p> </blockquote>     <p align="justify">Precisamente porque la capacidad de previsi&oacute;n de precios futuros y las diferencias de precios que revelen la mayor o menor productividad de una inversi&oacute;n hacen posible la actividad productiva en una econom&iacute;a de mercado, en las econom&iacute;as del mundo real no se manifiestan los precios normales que reflejan un estado de equilibrio paretiano, donde no habr&iacute;a ning&uacute;n intercambio a menos que uno de los contratantes mejore su utilidad sin que ning&uacute;n otro disminuya la suya. La regla de igualar los precios a los costos marginales o medios<a href="#9" name="n9"><sup>9</sup></a> s&oacute;lo puede tener sentido en una econom&iacute;a de precios param&eacute;tricos, pues uno de los prop&oacute;sito centrales de esta forma de producci&oacute;n es eliminar el beneficio como motor del sistema. Lo sorprendente es que, para explicar el funcionamiento de las econom&iacute;as capitalistas, los economistas neocl&aacute;sicos inclinados al libre mercado recurrieran a ese equilibro hipot&eacute;tico donde el beneficio no tiene cabida a largo plazo.</p>     <p align="justify">Puesto que la expectativa de ganancia cumple un papel central en las econom&iacute;as de mercado, el monopolio natural es una consecuencia de los beneficios extraordinarios que alg&uacute;n agente puede obtener gracias a las ventajas marginales que logra frente a sus competidores. Una pol&iacute;tica p&uacute;blica que impida las tendencias monopolistas negar&iacute;a la naturaleza especulativa de la funci&oacute;n empresarial y anular&iacute;a esta fuente de motivaci&oacute;n, que en una econom&iacute;a de mercado anima a los agentes productivos a buscar menores costos de oportunidad y ofrecer valores de uso pertinentes. El proyecto de ley que se discute en el parlamento venezolano se acerca peligrosamente a la negaci&oacute;n de la naturaleza del mercado, cuando los art&iacute;culos 1, 5, 7, 40, 44 y 118 proponen prohibir, sancionar o controlar la especulaci&oacute;n. El art&iacute;culo 118 expresa claramente el prop&oacute;sito de este proyecto: &ldquo;Quien para s&iacute; o para interpuestas personas modifique el precio de un bien o servicio en el mercado, con la intenci&oacute;n de obtener para s&iacute; o para interpuestas personas un beneficio excedentario, ser&aacute; penado con prisi&oacute;n de dos (2) a cuatro (4) a&ntilde;os”.</p>     <p align="justify">Pero todo precio de mercado ha sido sometido a modificaciones sucesivas por el productor/oferente para obtener un beneficio excedentario, siempre que las ventajas marginales en que se apoye la producci&oacute;n del bien o servicio –sin intermediaci&oacute;n del Estado– le permitan sobreponerse a sus competidores. En una econom&iacute;a de mercado la aparente arbitrariedad de estas modificaciones est&aacute; limitada por la elasticidad de la demanda, que es facilitada por la existencia de otros competidores que ofrecen bienes o servicios sustitutos a los consumidores. Pero una ventaja marginal que d&eacute; a un productor la posibilidad indiscutible de marcar una diferencia de calidad o precio en el bien o servicio, aumenta su poder de mercado reduciendo los bienes sustitutos y provocando la monopolizaci&oacute;n. No obstante, Murray Rothbard (1962, 634) ten&iacute;a raz&oacute;n al sostener que el consumidor, furioso por esta acci&oacute;n monopolista, podr&iacute;a volver el&aacute;stica su curva de demanda boicoteando al productor o elevando su demanda hasta un nivel de producci&oacute;n competitivo<a href="#10" name="n10"><sup>10</sup></a>, siempre que –apuntamos nosotros– no est&eacute; acorralado por una renta insignificante o la apremiante necesidad de un bien primario.</p>     <p align="justify">El art&iacute;culo 14 del proyecto de ley proh&iacute;be las pr&aacute;cticas que conduzcan a la creaci&oacute;n de monopolios y oligopolios, aun con independencia de la voluntad de los agentes productivos. El art&iacute;culo 16 proh&iacute;be aquellas que impidan u obstaculicen la entrada de competidores, productos o servicios, y menciona las pr&aacute;cticas relacionadas con los factores de producci&oacute;n, distribuci&oacute;n, desarrollo tecnol&oacute;gico, inversiones o acumulaci&oacute;n de inventarios. El art&iacute;culo 18 proh&iacute;be las concentraciones econ&oacute;micas que refuercen la posici&oacute;n de dominio en el mercado. La Confederaci&oacute;n Venezolana de Industriales ha expresado su preocupaci&oacute;n por el uso del concepto de monopolio en el proyecto de ley (Conindustria, 2006); la Federaci&oacute;n de C&aacute;maras y Asociaciones de Comercio y Producci&oacute;n de Venezuela le atribuye errores al proyecto, en cuanto desconocer&iacute;a la innovaci&oacute;n, la productividad y la optimizaci&oacute;n de costos como fuentes de los beneficios extraordinarios (Fedec&aacute;maras, 2006, 5); por &uacute;ltimo, Enrique Gonz&aacute;lez Porras<a href="#11" name="n11"><sup>11</sup></a> considera doctrinalmente anacr&oacute;nica esta prohibici&oacute;n. Sin embargo, es apresurado concluir que el proyecto de ley contradice los fundamentos que conducir&iacute;an a la eficiencia del sistema productivo.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">El proyecto no proh&iacute;be del todo la acumulaci&oacute;n de poder de mercado que lleva a la monopolizaci&oacute;n. El art&iacute;culo 18 admite que las concentraciones econ&oacute;micas pueden traer ventajas que compensen los efectos restrictivos de la monopolizaci&oacute;n. El art&iacute;culo 23 contempla las ventajas de una restricci&oacute;n vertical para mejorar la producci&oacute;n, la distribuci&oacute;n y los beneficios de los consumidores. El art&iacute;culo 35 contempla las operaciones de concentraci&oacute;n econ&oacute;mica que se pueden realizar sujetas a la regulaci&oacute;n de esta ley, y el art&iacute;culo 36 establece que la ley s&oacute;lo se aplicar&aacute; a las operaciones de concentraci&oacute;n cuando el valor de los activos en territorio venezolano de los agentes involucrados supere un monto anual de 2.500.000 unidades tributarias o sus negocios sean superiores a 1.000.000 de unidades tributarias. Este dualismo en la doctrina de la regulaci&oacute;n de la competencia, que por un lado proh&iacute;be el monopolio y por otro lo permite reconociendo sus virtudes, no es extra&ntilde;o ni forma parte de las excentricidades a las que nos tiene acostumbrado el Presidente Hugo Ch&aacute;vez. El marco regulador del mercado en la Uni&oacute;n Europea, que tiene sus bases en el Tratado de la Comunidad Europea, tambi&eacute;n expresa este dualismo en su art&iacute;culo 81, apartado 1, que proh&iacute;be las pr&aacute;cticas restrictivas derivadas de la monopolizaci&oacute;n, mientras que el apartado 3 establece las excepciones a las que son inaplicables esas disposiciones.</p>     <p align="justify"><b>COMENTARIOS FINALES </b></p>     <p align="justify">Proponemos interpretar parte de las excepciones a la regla del c&aacute;lculo econ&oacute;mico que contempla este proyecto de ley como un medio para alcanzar el justo valor de las libertades<a href="#12" name="n12"><sup>12</sup></a> que debe garantizar una democracia<a href="#13" name="n13"><sup>13</sup></a>. Este justo valor no s&oacute;lo se alcanza mediante una distribuci&oacute;n equitativa del ingreso ubicada en el cuarto lugar de la lista de bienes primarios de Rawls (1971, 95 y 393, y 1993, 286). Encontramos razones para ver un medio dirigido a este fin en l a prohibici&oacute;n de la monopolizaci&oacute;n con fines de lucro en la producci&oacute;n de bienes y servicios de primera necesidad, as&iacute; como en industrias y explotaciones de obras y servicios de especial inter&eacute;s p&uacute;blico. El justo valor de las libertades tambi&eacute;n implica la libertad de elegir ocupaci&oacute;n en un trasfondo de amplias oportunidades –el segundo bien primario de Rawls– donde cabe incluir las excepciones y ayudas previstas para empresas peque&ntilde;as y medianas, cooperativas y otras modalidades alternativas de producci&oacute;n.</p>     <p align="justify">Michel Kalecki dec&iacute;a que la cosa m&aacute;s est&uacute;pida que podemos hacer es no calcular y la segunda, seguir ciegamente el resultado de nuestros c&aacute;lculos<a href="#14" name="n14"><sup>14</sup></a>. Friedrich von Wieser<a href="#15" name="n15"><sup>15</sup></a> expuso un argumento conexo cuando escribi&oacute; que debido a la lucha de los agentes por las mercanc&iacute;as en el mercado, los precios no se pueden considerar sin reserva como la expresi&oacute;n social de la valoraci&oacute;n de las mercanc&iacute;as, porque son el resultado de un conflicto mediado por el poder m&aacute;s que por las necesidades. Para que sean eficientes, las decisiones de inversi&oacute;n y consumo requieren al menos un criterio que revele la urgencia relativa de las preferencias a las que servir&aacute;n y los precios de mercado aportan este criterio, siempre que sean corregidos por una distribuci&oacute;n equitativa del ingreso. Pero si admitimos que el orden social en el que queremos vivir es aquel que facilite el goce equitativo de las libertades por parte de todos, es decir: una democracia, estamos obligados a reconocer que aun con una distribuci&oacute;n equitativa del ingreso habr&aacute; preferencias que el mercado juzgar&aacute; menos urgentes. Desafortunadamente, el mercado al servicio del capitalismo opera sobre desigualdades de ingreso intolerables, y esto lleva a una marginaci&oacute;n sistem&aacute;tica de preferencias razonables que entran en el &aacute;mbito de la libertad positiva, aunque los pa&iacute;ses capitalistas que han consolidado un Estado de bienestar socialdem&oacute;crata<a href="#16" name="n16"><sup>16</sup></a> han corregido en parte esta situaci&oacute;n<a href="#17" name="n17"><sup>17</sup></a>.</p>     <p align="justify">Nuestras objeciones a este proyecto de ley est&aacute;n dirigidas al art&iacute;culo 11 que contempla en t&eacute;rminos muy generales la protecci&oacute;n de la producci&oacute;n nacional. Aqu&iacute; nos enfrentamos con un hecho que motiva nuestro pesimismo: en la historia de la democracia venezolana –que ya supera los 40 a&ntilde;os– es cr&oacute;nico el s&iacute;ndrome de la restricci&oacute;n presupuestaria provocado por la corrupci&oacute;n y el tr&aacute;fico de influencias, que permiten evadir las normas si se conoce a la persona clave o se controla alg&uacute;n recurso que se pueda poner a disposici&oacute;n de quienes facilitan la evasi&oacute;n. Desde 1884, cuando el Presidente Antonio Guzm&aacute;n Blanco compr&oacute; acciones de una compa&ntilde;&iacute;a de gas fundada por la familia Boultons (Sonntag et al., 1985, 79), hasta 1968, cuando el COPEI<a href="#18" name="n18"><sup>18</sup></a> ofreci&oacute; esca&ntilde;os parlamentarios al grupo empresarial de la familia Capriles (Abente, 1990, 204) –tambi&eacute;n pr&aacute;ctica com&uacute;n de Acci&oacute;n Democr&aacute;tica<a href="#19" name="n19"><sup>19</sup></a>–, el sector privado ha logrado acceder a cr&eacute;ditos con tasas preferenciales de inter&eacute;s, exoneraciones de pago, divisas a tasas de cambio menores a las de mercado y licencias.</p>     <p align="justify">Rogelio P&eacute;rez Perdomo<a href="#20" name="n20"><sup>20</sup></a> sostiene que la corrupci&oacute;n de las instituciones venezolanas se origina en los excesivos tr&aacute;mites burocr&aacute;ticos ocasionados por la sustituci&oacute;n del mercado por mecanismos jer&aacute;rquicos de planificaci&oacute;n, que crea una escasez que obliga a satisfacer las necesidades por medios il&iacute;citos en una econom&iacute;a paralela, argumento que si no se desarrolla lo suficiente podr&iacute;a alimentar la infundada opini&oacute;n de que el Estado venezolano es demasiado grande<a href="#21" name="n21"><sup>21</sup></a>. Una simple comparaci&oacute;n del gasto total de los gobiernos como proporci&oacute;n del PIB desmiente este argumento. Los datos m&aacute;s recientes indican que esta proporci&oacute;n fue de apenas un 31,3% en 2003 (despu&eacute;s de una tendencia creciente en el gobierno chavecista)<a href="#22" name="n22"><sup>22</sup></a>, mientras que en los pa&iacute;ses anglosajones con un Estado del bienestar residual poco ambicioso el gasto p&uacute;blico es mayor: Australia (36,2%), Irlanda (34,2%), Nueva Zelanda (37,0%), Estados Unidos (36,5%) y Reino Unido (43,9%). Un Estado del bienestar m&aacute;s exigente, de orientaci&oacute;n socialdem&oacute;crata, explica el mayor gasto p&uacute;blico de las democracias sociales m&aacute;s avanzadas del planeta, las de los pa&iacute;ses escandinavos: Dinamarca (56,3%), Finlandia (50,7%), Noruega (46,4%) y Suecia (57,3%) (OECD, 2005, 36).</p>     <p align="justify">La soluci&oacute;n que proponen los neoliberales para la corrupci&oacute;n y el tr&aacute;fico de influencias que caracterizan al Estado venezolano, y que provocan el s&iacute;ndrome de la restricci&oacute;n presupuestaria, es el antiguo prop&oacute;sito del liberalismo cl&aacute;sico de limitar el poder de las monarqu&iacute;as absolutas para impedir la violaci&oacute;n de las libertades individuales. En este sentido, s&oacute;lo unas reglas abstractas orientadas a proteger la propiedad –que establecen prohibiciones en vez de prescribir conductas positivas, es decir, leyes estatutarias en vez de leyes administrativas– permitir&iacute;an solucionar este problema. En palabras de uno de sus exponentes venezolanos<a href="#23" name="n23"><sup>23</sup></a>:</p>     <blockquote>       <p align="justify">Al legislador –o, lo que es igual, al hombre de Estado y al Estado mismo– le toca entonces un papel muy simple: asegurar que el imperio del intercambio mercantil no enfrente dificultades provenientes de reglas y normas cuya raz&oacute;n de ser sea regularlo. Es, si se desea, un papel definido negativamente, que se precisa por prohibiciones m&aacute;s que por mandamientos afirmativos (Baptista, 1996, 49).</p> </blockquote>     <p align="justify">Esta concepci&oacute;n anacr&oacute;nica de la democracia fue superada por el desarrollo del Estado del bienestar durante el siglo XX y sus virtuosas consecuencias socializadoras sobre las democracias de Occidente. La creativa respuesta que dio la democracia social a la pregunta: <i>Quis custodiet ipsos custodes</i><a href="#24" name="n24"><sup>24</sup></a>, implic&oacute; legislar sobre la temperancia recurriendo a leyes administrativas<a href="#25" name="n25"><sup>25</sup></a>. De forma que, aunque el gobierno chavecista muestre una preocupante tendencia a agravar el s&iacute;ndrome de la restricci&oacute;n presupuestaria y previsiblemente abuse del art&iacute;culo 11, impidiendo someter a las empresas venezolanas a las tensiones e incentivos necesarios para que exploren cursos alternativos de producci&oacute;n con menores costos de oportunidad, la soluci&oacute;n a este problema dista de ser la que recomiendan los neoliberales.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b>    <br>NOTAS AL PIE</b></p>     <p align="justify"><a href="#n1" name="1">1</a>. Asamblea Nacional de Venezuela, <a href="http://www.asambleanacional.gov.ve/ns2/leyes.asp?id=737" target="_blank">www.asambleanacional.gov.ve/ns2/leyes.asp?id=737</a></p>     <p align="justify"><a href="#n2" name="2">2</a>. El socialismo de mercado comprende al menos dos corrientes: una asociada a los precios param&eacute;tricos y otra a los precios genuinos de mercado. Aqu&iacute; se opta por la segunda y se reivindican te&oacute;ricos como Eduard Heimann, Alec Nove y Henry Dickinson, aunque este &uacute;ltimo fue exponente de los precios param&eacute;tricos.</p>     <p align="justify"><a href="#n3" name="3">3</a>. Congreso de la Rep&uacute;blica de Venezuela, <i>Gaceta Oficial</i> n.&ordm; 34.880, 13 de enero de 1992, <a href="http://www.sapi.gob.ve/web/docs/LEYPARAPROMOVERYPROTEGERELEJERCICIODELALIBRE.pdf" target="_blank">www.sapi.gob.ve/web/docs/LEYPARAPROMOVERYPROTEGERELEJERCICIODELALIBRE.pdf</a></p>     <p align="justify"><a href="#n4" name="4">4</a>. El Tratado de la Comunidad Europea fue firmado por B&eacute;lgica, Rep&uacute;blica Federal de Alemania (entonces Alemania Occidental), Francia, Italia, Luxemburgo y Holanda el 25 de marzo de 1957 y entr&oacute; en vigor el 1.&ordm; de enero de 1958. Uni&oacute;n Europea, <i>Diario Oficial de las Comunidades Europeas</i>, 24 de diciembre de 2002, <a href="http://eur-lex.europa.eu/es/treaties/dat/12002E/pdf/12002E_ES.pdf" target="_blank">http://eur-lex.europa.eu/es/treaties/dat/12002E/pdf/12002E_ES.pdf</a></p>     <p align="justify"><a href="#n5" name="5">5</a>. Ver Kornai (1986).</p>     <p align="justify"><a href="#n6" name="6">6</a>. Kornai no sostiene que una restricci&oacute;n presupuestaria blanda sea mala per se y una dura buena per se. De hecho, considera que un sistema que ampare una restricci&oacute;n presupuestaria perfectamente dura ser&iacute;a terriblemente cruel.</p>     <p align="justify"><a href="#n7" name="7">7</a>. Ver <i>Diccionario de la lengua espa&ntilde;ola</i>, Real Academia Espa&ntilde;ola, <a href="http://www.rae.es/" target="_blank">www.rae.es/</a></p>     <p align="justify"><a href="#n8" name="8">8</a>. Un desliz argumental muy raro en Mises, pues &eacute;l rechaza las consecuencias derivadas del papel secundario de los propietarios en una econom&iacute;a de mercado.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><a href="#n9" name="9">9</a>. Para evitar que los beneficios sean negativos en competencia perfecta, hay que elegir como criterio de producci&oacute;n el costo marginal o el costo medio, dependiendo del car&aacute;cter de la actividad productiva y su influencia sobre la progresi&oacute;n de los costos. Los bienes con costos crecientes a escala requieren el costo marginal y los bienes con costos decrecientes a escala requieren el costo medio. Ver Dickinson (1939, 107).</p>     <p align="justify"><a href="#n10" name="10">10</a>. En este sentido Heimann (1934, 492) escribi&oacute;: “queda por ver si los consumidores aceptar&aacute;n el precio de una determinada oferta, y as&iacute; confirmar lo adecuado de la decisi&oacute;n del oferente, o forzar&aacute;n un cambio del mercado dando al vendedor la alternativa de reducir el precio o renunciar a la venta de una parte de la oferta”.</p>     <p align="justify"><a href="#n11" name="11">11</a>. Economista venezolano especializado en pol&iacute;ticas de competencia y una de las voces m&aacute;s cr&iacute;ticas con este proyecto de ley. Ver Gonz&aacute;lez Porras (2006).</p>     <p align="justify"><a href="#n12" name="12">12</a>. Sobre el valor justo de las libertades en una sociedad democr&aacute;tica, ver Rawls (1971, 195 y 216, y 1993, 326). Sobre la libertad democr&aacute;tica en el Estado de bienestar, ver Myrdal (1960, cap. VI).</p>     <p align="justify"><a href="#n13" name="13">13</a>. No obstante, este avance democr&aacute;tico se debe juzgar a la luz del innegable retroceso que para la democracia venezolana represent&oacute; la concesi&oacute;n de poderes extraordinarios al Presidente Hugo Ch&aacute;vez a comienzos de este a&ntilde;o.</p>     <p align="justify"><a href="#n14" name="14">14</a>. Comentario referido por Nove (1991, 106).</p>     <p align="justify"><a href="#n15" name="15">15</a>. Ver Wieser (1891, 117).</p>     <p align="justify"><a href="#n16" name="16">16</a>. Esping-Andersen (1990) hizo un importante trabajo de caracterizaci&oacute;n de los modelos de Estado de bienestar en los pa&iacute;ses industrializados de Occidente. Distingue tres modelos: 1) institucional o socialdem&oacute;crata, 2) corporativista o conservador, y 3) residual o liberal.</p>     <p align="justify"><a href="#n17" name="17">17</a>. Como los pa&iacute;ses escandinavos, que han recurrido a la mercantilizaci&oacute;n de los bienes superfluos y a la desmercantilizaci&oacute;n total (bienes provistos universalmente, con un precio igual a cero y financiados con impuestos progresivos) o parcial (precios administrados, subsidios, etc.) de una amplia gama de bienes y servicios primarios.</p>     <p align="justify"><a href="#n18" name="18">18</a>. Partido pol&iacute;tico de ideolog&iacute;a democristiana.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><a href="#n19" name="19">19</a>. Partido pol&iacute;tico de ideolog&iacute;a socialdem&oacute;crata.</p>     <p align="justify"><a href="#n20" name="20">20</a>. Abogado venezolano especializado en sociolog&iacute;a del derecho. Ver P&eacute;rez Perdomo (1990, 561).</p>     <p align="justify"><a href="#n21" name="21">21</a>. Opini&oacute;n difundida en medios neoliberales por Sabino (2001).</p>     <p align="justify"><a href="#n22" name="22">22</a>. Ministerio de Planificaci&oacute;n y Desarrollo de Venezuela, <a href="http://www.mpd.gov.ve" target="_blank">www.mpd.gov.ve</a></p>     <p align="justify"><a href="#n23" name="23">23</a>. Asdr&uacute;bal Baptista es un conocido economista venezolano adscrito al IESA.</p>     <p align="justify"><a href="#n24" name="24">24</a>. &iquest;Qui&eacute;n vigilar&aacute; a los vigilantes?</p>     <p align="justify"><a href="#n25" name="25">25</a>. Como escribi&oacute; Hardin (1968, 1246), limitar&iacute;amos innecesariamente nuestras posibilidades si nos neg&aacute;ramos a recurrir a la ley administrativa.</p> <hr>     <p align="justify"><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</b></p>     <!-- ref --><p align="justify">1. Abente, D. “The Political Economy of Tax Reform in Venezuela”, <i>Comparative Politics</i> 22, 2, 1990.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000071&pid=S0124-5996200700020001500001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">2. Baptista, A. “La propiedad estatal en la sociedad moderna”, <i>Debates IESA</i> 2, 2, 1996, pp. 46-50.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000072&pid=S0124-5996200700020001500002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">3. Conindustria. <i>Observaciones al Proyecto de Ley Antimonopolio, Antioligopolio y Contra la Competencia Desleal</i>, Comisi&oacute;n de Asuntos Legislativos de Conindustria, 2006, <a href="http://www.conindustria.org/web2005/Comisi%C3%B3n%20Laboral/observacionesLeyAntimonopolio.pdf" target="_blank">www.conindustria.org/web2005/Comisi%C3%B3n%20Laboral/observacionesLeyAntimonopolio.pdf</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000073&pid=S0124-5996200700020001500003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">4. Dickinson, H. D. <i>Economics of Socialism</i>, 1939, Freeport, New York, Books for Libraries Press, 1971.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000074&pid=S0124-5996200700020001500004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">5. Esping-Andersen, G. <i>Los tres mundos del Estado del bienestar</i>, 1990, Valencia, Edicions Alfons el Magn&agrave;nim, 1993.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000075&pid=S0124-5996200700020001500005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">6. Fedec&aacute;maras. “Bolet&iacute;n econ&oacute;mico mensual”, <i>Unidad de An&aacute;lisis Econ&oacute;mico</i> 1, 2, 2006, <a href="http://www.fedecamaras.org.ve/" target="_blank">www.fedecamaras.org.ve/</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000076&pid=S0124-5996200700020001500006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">7. Gonz&aacute;lez Porras, E. R. “An&aacute;lisis del proyecto de ley antimonopolio, antioligopolio y contra la competencia desleal venezolano”, <i>Observatorio de la Econom&iacute;a Latinoamericana</i> 60, 2006, <a href="http://www.eumed.net/cursecon/ecolat/ve/" target="_blank">www.eumed.net/cursecon/ecolat/ve/</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000077&pid=S0124-5996200700020001500007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">8. Hardin, G. “The Tragedy of the Commons”, <i>Science</i> 162, 3859, 1968, pp. 1243-1248.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000078&pid=S0124-5996200700020001500008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">9. Heimann, E. “Planning and the Market System”, <i>Social Research</i> 6, 1934, pp. 486-504.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000079&pid=S0124-5996200700020001500009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">10. Kornai, J. “The Soft Budget Constraint”, <i>Kyklos</i> 39, 1, 1986, pp. 3-30.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000080&pid=S0124-5996200700020001500010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">11. Myrdal, G. <i>El Estado del futuro</i>, 1960, M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 1971.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000081&pid=S0124-5996200700020001500011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">12. Nove, A. <i>The Economics of Feasible Socialism Revisited</i>, 2. a ed., London, Harper Collins Academic, 1991.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000082&pid=S0124-5996200700020001500012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">13. OECD. <i>OECD in Figures. Statistics on the Member Countries</i>, 2005.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000083&pid=S0124-5996200700020001500013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">14. P&eacute;rez Perdomo, R. “Corruption and Business in Present Day Venezuela”, <i>Journal of Business Ethics</i> 9, 7, 1990, pp. 555-566.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000084&pid=S0124-5996200700020001500014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">15. Rawls, J. <i>Liberalismo pol&iacute;tico</i>, 1993, M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 1996.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000085&pid=S0124-5996200700020001500015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">16. Rawls, J. <i>Teor&iacute;a de la justicia</i>, 1971, M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 2000.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000086&pid=S0124-5996200700020001500016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">17. Rothbard, M. <i>Man, Economy and State</i>, 1962, Alabama, Ludwig von Mises Institute, 2004.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000087&pid=S0124-5996200700020001500017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">18. Sabino, C. “Venezuela. Desmesurado gasto p&uacute;blico”, <i>Libertad digital</i>, 2001, <a href="http://www.libertaddigital.com/php3/opi_desa.php3?cpn=5226" target="_blank">www.libertaddigital.com/php3/opi_desa.php3?cpn=5226</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000088&pid=S0124-5996200700020001500018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">19. Sonntag, H.; R. de la Cruz y S. Campbell. “The State and Industrialization in Venezuela”, <i>Latin American Perspectives</i> 12, 4, 1985, pp. 75-104.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000089&pid=S0124-5996200700020001500019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">20. UNCTAD. <i>Ley tipo de defensa de la competencia</i>, Naciones Unidas, Ginebra, 2000, <a href="http://www.unctad. org/sp/docs/tdrbpconf5d7.sp.pdf" target="_blank">www.unctad. org/sp/docs/tdrbpconf5d7.sp.pdf</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000090&pid=S0124-5996200700020001500020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">21. Von Mises, L. <i>La acci&oacute;n humana. Tratado de econom&iacute;a</i>, 7.&ordf; ed., 1949, Madrid, Uni&oacute;n Editorial, 2004.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000091&pid=S0124-5996200700020001500021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">22. Von Wieser, F. “The Austrian School and the Theory of Value”, <i>The Economic Journal</i> 1, 1, 1891, pp. 108-121.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000092&pid=S0124-5996200700020001500022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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