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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[COMENTARIOS PARA EL LANZAMIENTO DEL LIBRO DE JAVIER FERNÁNDEZ RIVA]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[COMMENTS FOR JAVIER FERNANDEZ RIVA’S BOOK LAUNCH]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Banco de la República Junta Directiva ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">    <p align="center">    <br><b>COMENTARIOS PARA EL LANZAMIENTO DEL LIBRO DE JAVIER FERN&Aacute;NDEZ RIVA</b></p></font>     <p align="justify">    <br></p> <font face="Verdana" size="2">    <p align="center"><b>COMMENTS FOR JAVIER FERNANDEZ RIVA’S BOOK LAUNCH</b></p></font>     <p align="justify">    <br></p> <font face="Verdana" size="2">    <p align="center"><i>Modelos cl&aacute;sico y keynesiano. Un enfoque te&oacute;rico con especial atenci&oacute;n a su relevancia para la econom&iacute;a colombiana</i>, Javier Fern&aacute;ndez Riva, Bogot&aacute;, Universidad Externado de Colombia, 2007, 210 pp.</p>     <p align="justify">    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>    <br></p>     <p align="justify"><i>Leonardo Villar</i>*</p>     <p align="justify">* Mag&iacute;ster en Econom&iacute;a, Codirector de la Junta Directiva del Banco de la Rep&uacute;blica, Bogot&aacute;, Colombia, [<a href="mailto:lvillago@banrep.gov.co">lvillago@banrep.gov.co</a>]. Fecha de recepci&oacute;n: 9 de mayo de 2008, fecha de modificaci&oacute;n: 13 de mayo de 2008, fecha de aceptaci&oacute;n: 23 de mayo de 2008.</p> <hr>     <p align="justify">    <br> La oportunidad de comentar el libro de Javier Fern&aacute;ndez Riva que se lanza hoy constituye para m&iacute; un honor muy especial. Conoc&iacute; a Javier hace cerca de treinta a&ntilde;os, cuando fue mi profesor en el curso de “Pol&iacute;tica econ&oacute;mica” en la Universidad de los Andes. Desde ese momento sent&iacute; siempre una gran admiraci&oacute;n por la claridad de sus ideas, la contundencia de sus argumentos y su impresionante capacidad de trabajo. Por esa &eacute;poca se desempe&ntilde;aba como Sub-director del Departamento Nacional de Planeaci&oacute;n, uno de los cargos t&eacute;cnicos que mayor dedicaci&oacute;n requieren dentro del Estado colombiano. A pesar de ello, su puntualidad era proverbial, nunca falt&oacute; a una clase y cada sesi&oacute;n estaba siempre impecablemente preparada. Me consta adem&aacute;s que esta actitud profundamente acad&eacute;mica y de inmenso respeto por los estudiantes la mantuvo en los a&ntilde;os subsiguientes, cuando continu&oacute; dando clases en la Universidad de los Andes a pesar de estar desempe&ntilde;&aacute;ndose en un cargo tan extenuante como el de Vice-ministro de Hacienda y Cr&eacute;dito P&uacute;blico. Aunque parezca incre&iacute;ble, esa fue la &eacute;poca en que sac&oacute; el tiempo para escribir las notas de clase de Macroeconom&iacute;a que sirvieron de base para el libro que hoy se lanza.</p>     <p align="justify">Mi admiraci&oacute;n por Javier Fern&aacute;ndez Riva sigui&oacute; creciendo en las etapas m&aacute;s recientes de su vida. Como Presidente de ANIF, le imprimi&oacute; a esa entidad un gran dinamismo e hizo de ella un influyente centro de pensamiento econ&oacute;mico. Inaugur&oacute; los seminarios peri&oacute;dicos de ANIF y Fedesarrollo, que desde ese momento se constituyeron en foros de tal calidad y convocatoria que probablemente no tienen par en Am&eacute;rica Latina. Adem&aacute;s, cre&oacute; los Informes Semanales de ANIF, convirti&eacute;ndolos en lectura obligada de todos los analistas econ&oacute;micos y de quienes participamos en los procesos de decisi&oacute;n de las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas. Sus comentarios agudos y perfectamente documentados se mantuvieron despu&eacute;s en los informes semanales de Prospectiva Econ&oacute;mica y Financiera, que adquirieron un car&aacute;cter m&aacute;s personal y empezaron a caracterizarse por un toque de humor c&aacute;ustico que los hizo particularmente atractivos para sus lectores.</p>     <p align="justify">Debo reconocer que para m&iacute; no siempre fue agradable recibir sus cr&iacute;ticas despiadadas a las decisiones que adoptamos en la Junta Directiva del Banco de la Rep&uacute;blica. Sin embargo, en lo personal y en lo profesional, mi relaci&oacute;n con Javier no hizo sino mejorar con el tiempo. La franqueza de sus opiniones, la profundidad de sus an&aacute;lisis y el impresionante acervo de documentaci&oacute;n con el que sustenta sus argumentos pesaron siempre m&aacute;s que el sarcasmo con el que muchas veces lleg&oacute; a ridiculizarnos.</p>     <p align="justify">Las condiciones de salud de Javier Fern&aacute;ndez no le permiten estar hoy con nosotros. Afortunadamente, esas condiciones est&aacute;n mejorando con paso firme y estoy convencido de que muy pronto estaremos escuchando nuevamente sus recomendaciones y cr&iacute;ticas, que tanta falta nos han hecho durante el &uacute;ltimo a&ntilde;o. Javier ha pasado por una etapa muy dif&iacute;cil pero la perseverancia y el amor infinito de su esposa, Mar&iacute;a Teresa Motta, seguramente lo seguir&aacute;n ayudando en el proceso de una plena recuperaci&oacute;n.</p>     <p align="justify">El libro que hoy se lanza tiene todas las caracter&iacute;sticas de un excelente texto para la ense&ntilde;anza de la macroeconom&iacute;a. Como ya lo mencion&eacute;, ese libro surgi&oacute; de la revisi&oacute;n que hizo Fern&aacute;ndez Riva de unas notas de clase escritas hace casi treinta a&ntilde;os y que, aunque parezca incre&iacute;ble, siguen tan vigentes que muchos estudiantes y profesores las consultan con frecuencia en su versi&oacute;n original. El haber resistido el paso del tiempo de esa manera constituye la primera gran prueba de la calidad de unos textos de car&aacute;cter te&oacute;rico escritos con extraordinario rigor a comienzos de los a&ntilde;os ochenta.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">En cualquier caso, la revisi&oacute;n de los textos que hizo el autor para la publicaci&oacute;n de este libro no se limit&oacute; a aspectos puramente formales. Por el contrario, esa revisi&oacute;n le imprimi&oacute; un mayor &eacute;nfasis a los conceptos relevantes para el an&aacute;lisis de la econom&iacute;a colombiana y estuvo fuertemente adobada por la enorme experiencia en an&aacute;lisis de coyuntura que adquiri&oacute; Javier a trav&eacute;s de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas.</p>     <p align="justify">El libro consta de seis cap&iacute;tulos principales. Despu&eacute;s de una breve introducci&oacute;n, los cap&iacute;tulos 2 y 3 hacen una presentaci&oacute;n concisa y muy clara de los modelos cl&aacute;sico y keynesiano para una econom&iacute;a cerrada. El cap&iacute;tulo 4 describe el funcionamiento del modelo cl&aacute;sico en una econom&iacute;a abierta con tasa de cambio fija, en la que adem&aacute;s se supone que el banco central trabaja con un esquema de “caja de conversi&oacute;n” (o <i>currency board</i>) como el que utiliz&oacute; Argentina entre 1992 y 2001.</p>     <p align="justify">Tal como se destaca en el pr&oacute;logo de Jos&eacute; Antonio Ocampo, el cap&iacute;tulo 5 es sin lugar a dudas el que contiene los aportes conceptuales m&aacute;s importantes del libro. El propio Javier Fern&aacute;ndez Riva anota en el prefacio que ese cap&iacute;tulo fue el que tuvo las mayores modificaciones sobre las notas de clase originales. All&iacute; se desarrolla un modelo keynesiano de tipo IS-LM, para econom&iacute;as abiertas. Se trabajan alternativamente el caso de un r&eacute;gimen de tasa de cambio fija y el de tasa de cambio libre y, con base en los resultados obtenidos, se presenta una interesante discusi&oacute;n sobre las ventajas y desventajas de cada r&eacute;gimen cambiario.</p>     <p align="justify">Adem&aacute;s, el cap&iacute;tulo contiene una secci&oacute;n sobre las implicaciones macroecon&oacute;micas de las diferencias entre ingreso y producto, las cuales a su vez se generan como consecuencia de variaciones en los t&eacute;rminos de intercambio, de transferencias asociadas a remesas de trabajadores en el exterior o de pagos de intereses, dividendos y utilidades a los prestamistas e inversionistas del resto del mundo. El &eacute;nfasis otorgado a estos temas hace justicia a la pertinencia que tienen en las econom&iacute;as emergentes, ya que su menor importancia relativa en pa&iacute;ses desarrollados ha hecho que los textos de macroeconom&iacute;a de origen anglosaj&oacute;n los releguen en sus an&aacute;lisis a un plano secundario.</p>     <p align="justify">El rigor y la elegancia formal de este libro para desarrollar los modelos keynesianos para econom&iacute;as abiertas no son obst&aacute;culo para que en cada paso se destaque la intuici&oacute;n impl&iacute;cita en los planteamientos b&aacute;sicos y en las conclusiones que se obtienen. De hecho, al avanzar en su lectura se hace evidente su relevancia pr&aacute;ctica para el an&aacute;lisis de la realidad econ&oacute;mica colombiana. En palabras del autor, el an&aacute;lisis muestra de manera contundente que los modelos keynesianos no son, como sugieren absurdamente algunos analistas, “hitos superados” en la historia del pensamiento econ&oacute;mico. Esto se ratifica en el cap&iacute;tulo 6, en el cual se presenta una aplicaci&oacute;n de dichos modelos para analizar los principales ciclos que ha enfrentado la econom&iacute;a colombiana desde comienzos de la d&eacute;cada de los noventa. Adicionalmente, dicho cap&iacute;tulo contiene una interesante discusi&oacute;n sobre las dificultades que conlleva la adopci&oacute;n de reg&iacute;menes cambiarios extremadamente r&iacute;gidos, como el vigente en Argentina hasta 2001 o el a&uacute;n m&aacute;s r&iacute;gido que todav&iacute;a tiene Ecuador.</p>     <p align="justify">Habiendo descrito de manera muy somera el contenido de esta nueva publicaci&oacute;n de Javier Fern&aacute;ndez Riva, quisiera plantear algunas opiniones e inquietudes personales que me surgen de su lectura. Voy a organizar esos comentarios alrededor de tres temas: el de la relevancia de los modelos keynesianos, el del uso del instrumental tradicional IS-LM y el del r&eacute;gimen cambiario m&aacute;s apropiado para coyunturas como la que enfrenta la econom&iacute;a colombiana en la actualidad.</p>     <p align="justify">En lo que tiene que ver con la pertinencia de los modelos keynesianos, no puedo estar m&aacute;s de acuerdo con el autor. Los errores de pol&iacute;tica cometidos en la d&eacute;cada de los setenta –no solamente en las econom&iacute;as emergentes sino incluso en los pa&iacute;ses desarrollados– condujeron a un fuerte aumento de las tasas de inflaci&oacute;n e hicieron que muchos de los principios t&iacute;picos del an&aacute;lisis keynesiano cayeran en desgracia entre un grupo importante de economistas. Sin embargo, cada vez es m&aacute;s claro que el problema radic&oacute; en el uso y abuso de la teor&iacute;a keynesiana por parte de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica, y no en la profundidad conceptual y la relevancia pr&aacute;ctica de esa teor&iacute;a cuando se aplica correctamente para el an&aacute;lisis y el manejo de los ciclos de corto y mediano plazo en la actividad productiva. El error que condujo al descr&eacute;dito de las teor&iacute;as keynesianas fue utilizarlas para justificar inadecuadamente pol&iacute;ticas fiscales y monetarias excesivamente expansivas, incluso en condiciones de excesos de demanda agregada. Igualmente err&oacute;neo fue pretender que ese tipo de pol&iacute;ticas sustituir&iacute;an estrategias de crecimiento econ&oacute;mico de largo plazo, las cuales dependen claramente de factores m&aacute;s asociados a la oferta que a la demanda agregada.</p>     <p align="justify">Me parece interesante destacar que los modelos que hoy utilizan muchos bancos centrales para proyectar la inflaci&oacute;n tienen caracter&iacute;sticas t&iacute;picamente keynesianas. Este es el caso en Colombia del modelo de mecanismos de transmisi&oacute;n (MMT) que utilizamos en el Banco de la Rep&uacute;blica como instrumento central para proyectar las principales variables macroecon&oacute;micas y adoptar decisiones en materia de tasas de inter&eacute;s de intervenci&oacute;n. El uso de ese tipo de modelos se ha convertido en pr&aacute;ctica com&uacute;n entre los bancos centrales de los pa&iacute;ses que hemos adoptado una estrategia monetaria de “inflaci&oacute;n objetivo”. Para sorpresa de aquellos que cre&iacute;an que los modelos keynesianos eran “hitos superados” en la historia del pensamiento econ&oacute;mico, su uso se est&aacute; volviendo a generalizar incluso entre instituciones tan ortodoxas como los bancos centrales o el propio Fondo Monetario Internacional.</p>     <p align="justify">Por supuesto, los modelos keynesianos que se usan en la actualidad enfatizan aspectos en los que se recogen las malas experiencias de las pol&iacute;ticas aplicadas en el pasado. As&iacute; por ejemplo, hoy se enfatiza que la demanda agregada tiene capacidad para afectar el ritmo de la actividad productiva alrededor del producto potencial, pero no para afectar el nivel de ese producto potencial en el largo plazo. Por eso mismo, la variable utilizada t&iacute;picamente no es el nivel absoluto de la actividad productiva sino su desviaci&oacute;n con respecto al nivel potencial de esa actividad. Esto es lo que en la jerga de los economistas hoy llamamos la “brecha del producto”.</p>     <p align="justify">De la misma manera, el concepto de “pleno empleo” que se usaba tanto en los modelos cl&aacute;sicos como en los keynesianos tradicionales ha sido reemplazado en los modelos m&aacute;s recientes por un concepto m&aacute;s relativo, en el que se reconoce que incluso situaciones de desempleo voluntario pueden ser inmanejables con pol&iacute;ticas de demanda agregada, ya que estas se traducir&iacute;an en procesos de aceleraci&oacute;n de la inflaci&oacute;n y s&oacute;lo reducir&iacute;an el desempleo en forma temporal y no sostenible. Ese concepto es el de la tasa de desempleo que no acelera la inflaci&oacute;n o NAIRU, por la sigla en ingl&eacute;s de “Non-Accelerating-Inflation Rate of Unemployment”. Las pol&iacute;ticas de est&iacute;mulo a la demanda agregada de car&aacute;cter keynesiano resultan &uacute;tiles para reducir el desempleo cuando se encuentra por encima de la tasa correspondiente a la NAIRU pero tambi&eacute;n pueden generar presiones inflacionarias cuando se usan en condiciones de desempleo inferior a la NAIRU. Para esas condiciones, la reducci&oacute;n del desempleo t&iacute;picamente requiere de pol&iacute;ticas m&aacute;s asociadas a la remoci&oacute;n de obst&aacute;culos estructurales o a ajustes de car&aacute;cter microecon&oacute;mico en el funcionamiento de los mercados laborales.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Muy vinculado con lo anterior, los modelos m&aacute;s recientes enfatizan algo que Fern&aacute;ndez Riva menciona claramente en su libro pero que no resultaba suficientemente claro en los modelos tradicionales. Me refiero al hecho de que las presiones de demanda agregada no s&oacute;lo generan presiones sobre el <i>nivel</i> general de precios sino sobre su <i>ritmo de crecimiento</i>, esto es, sobre la tasa de inflaci&oacute;n.</p>     <p align="justify">Este punto me conduce al segundo grupo de comentarios generales que me surgen de la lectura de este libro. Me refiero a la utilizaci&oacute;n del instrumental anal&iacute;tico conocido por las famosas curvas IS y LM. Ese instrumental fue propuesto inicialmente por John Hicks en 1937 y su uso ha perdurado hasta tal punto que no conozco ning&uacute;n texto de macroeconom&iacute;a b&aacute;sica o intermedia que no lo utilice, a pesar de las incontables cr&iacute;ticas que ha recibido. Sin embargo, considero pertinente mencionar la propuesta alternativa que hizo hace pocos a&ntilde;os el profesor de MIT, David Romer<sup><a href="#1" name="n1">1</a></sup>, de crear un nuevo marco para la ense&ntilde;anza de la macroeconom&iacute;a keynesiana. El prop&oacute;sito de ese nuevo marco ser&iacute;a sustituir el modelo IS-LM, manteniendo su extraordinaria sencillez pero recogiendo algunos elementos fundamentales de la transformaci&oacute;n que ha sufrido el debate en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas.</p>     <p align="justify">El modelo que propuso Romer mantiene las caracter&iacute;sticas b&aacute;sicas de la curva de demanda agregada tradicional, haciendo sin embargo un ajuste muy importante, relacionado con la mayor relevancia que ha adquirido la tasa de inflaci&oacute;n <i>vis-a-vis</i> el nivel general de precios en las discusiones de pol&iacute;tica macroecon&oacute;mica. Bajo esta propuesta, la curva de demanda agregada no se grafica en el espacio que relaciona el nivel de precios con el nivel de actividad productiva, como se hac&iacute;a tradicionalmente, sino en un espacio que relacione la tasa de inflaci&oacute;n con la “brecha del producto”. Se hace expl&iacute;cito de esa manera que los aumentos en la demanda agregada pueden traducirse alternativamente en una menor “brecha del producto”, es decir, en una producci&oacute;n m&aacute;s alta con respecto a la producci&oacute;n potencial, o en una aceleraci&oacute;n de la inflaci&oacute;n.</p>     <p align="justify">Esta es, precisamente, la interpretaci&oacute;n que hace Javier Fernandez Riva en su libro. Lo novedoso del planteamiento de Romer en este punto es incorporar en el an&aacute;lisis gr&aacute;fico y algebraico la distinci&oacute;n entre el nivel de precios y el ritmo de inflaci&oacute;n, lo cual a su vez facilita distinguir entre las tasas de inter&eacute;s reales y las tasas de inter&eacute;s nominales. De hecho, en la propuesta de Romer, la curva IS tradicional se mantiene pr&aacute;cticamente inmodificada, pero se hace expl&iacute;cito que relaciona el nivel de demanda agregada con la tasa de inter&eacute;s real y no con la tasa de inter&eacute;s nominal. Desafortunadamente, ello no se puede hacer en los modelos tradicionales IS-LM ya que en ellos se supone que el nivel absoluto de precios se mantiene estable.</p>     <p align="justify">La otra modificaci&oacute;n sugerida por Romer es m&aacute;s sustancial y consiste nada menos que en eliminar la curva LM y reemplazarla por una l&iacute;nea horizontal en el nivel de la tasa de inter&eacute;s real que define la postura de la pol&iacute;tica monetaria. La eliminaci&oacute;n de la curva LM en la propuesta de Romer no implica ignorar la relevancia de la pol&iacute;tica monetaria. Por el contrario, lo que busca es reconocer la forma como act&uacute;an los bancos centrales en la actualidad. En efecto, hoy en d&iacute;a la mayor parte de los bancos centrales del mundo –entre ellos el Banco de la Rep&uacute;blica de Colombia– suministran la liquidez que se les demanda sin predefinir metas expl&iacute;citas para los agregados monetarios. Lo que hacen es definir el precio de esa liquidez, esto es, la tasa de inter&eacute;s de corto plazo a la que est&aacute;n dispuestos a suministrar la liquidez que se les demanda. De acuerdo con el esquema de pol&iacute;tica de “inflaci&oacute;n objetivo”, cuando los bancos centrales toman la decisi&oacute;n de relajar o restringir su postura de pol&iacute;tica monetaria lo hacen bajando o subiendo la tasa de inter&eacute;s y no predefiniendo los niveles en que ubican la cantidad de dinero, tal como lo supone la curva LM. Esto se captura de manera m&aacute;s realista en un modelo como el sugerido por Romer que en el modelo IS-LM tradicional.</p>     <p align="justify">El tercer y &uacute;ltimo grupo de comentarios que me surgen de la lectura del libro de Javier Fern&aacute;ndez Riva tiene que ver con la escogencia del r&eacute;gimen cambiario. Al respecto, sin entrar en la discusi&oacute;n de este complej&iacute;simo tema, quiero simplemente destacar algunos de sus argumentos.</p>     <p align="justify">El primero tiene que ver con los puntos a favor de un r&eacute;gimen de flotaci&oacute;n cambiaria como el que hoy tenemos en Colombia. Me limito a citar una frase del libro que comparto plenamente:</p>     <blockquote>     <p align="justify">En un mundo de capitales m&oacute;viles, a menos que se impongan controles o impuestos a los flujos de capitales, de dudosa eficacia y con efectos colaterales indeseables, la &uacute;nica manera como un pa&iacute;s puede ejecutar una pol&iacute;tica monetaria independiente para suavizar las fluctuaciones c&iacute;clicas –por ejemplo, reducir sus tasas de inter&eacute;s en una recesi&oacute;n– es mediante la fluctuaci&oacute;n cambiaria (p. 112).</p> </blockquote>     <p align="justify">Por otra parte, Javier Fern&aacute;ndez Riva plantea los problemas que puede conllevar un r&eacute;gimen de tipo de cambio flexible y menciona entre ellos el caso en que “las tendencias de corto plazo del tipo de cambio influyen las expectativas y suelen exacerbar los movimientos especulativos” (p. 113). Curiosamente, sin embargo, estos argumentos son utilizados por Javier exclusivamente para casos en que existen presiones a la apreciaci&oacute;n del peso, y no para casos de presiones a la depreciaci&oacute;n. Ello lo lleva a desconocer los argumentos que existieron en el per&iacute;odo de la crisis de 1998 y 1999 a favor de una intervenci&oacute;n en el mercado de divisas que hiciera m&aacute;s gradual y ordenada la necesaria depreciaci&oacute;n del peso y nos evitara caer en devaluaciones abruptas, con graves consecuencias en la credibilidad de la moneda, como las que tuvo que enfrentar Ecuador en ese mismo per&iacute;odo.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">La asimetr&iacute;a en las recomendaciones de Javier sobre el manejo de la tasa de cambio cuando se presentan presiones en una u otra direcci&oacute;n es evidente. Seg&uacute;n sus planteamientos, en los casos de presiones a la apreciaci&oacute;n el banco central deber&iacute;a intervenir en el mercado y llegar incluso a fijar un piso para la tasa de cambio. Pienso que esta asimetr&iacute;a es excesiva y que los argumentos a favor de la intervenci&oacute;n o la libre flotaci&oacute;n se deben evaluar en cada situaci&oacute;n de acuerdo con las circunstancias.</p>     <p align="justify">De hecho, eso es lo que ha hecho el Banco de la Rep&uacute;blica, buscando siempre que la pol&iacute;tica cambiaria sea consistente con la pol&iacute;tica monetaria, con el diagn&oacute;stico general de la situaci&oacute;n econ&oacute;mica y con los objetivos asignados al Banco en la Constituci&oacute;n de 1991. As&iacute;, por ejemplo, durante un largo per&iacute;odo comprendido entre 2004 y abril de 2007, el Banco de la Rep&uacute;blica adelant&oacute; una pol&iacute;tica de intervenciones masivas en el mercado cambiario encaminadas a moderar las presiones a la apreciaci&oacute;n del peso. Los argumentos que tuvo el Banco para preocuparse por una apreciaci&oacute;n excesiva y para intervenir de esa manera en el mercado cambiario coinciden de manera muy amplia con los que expone Javier Fern&aacute;ndez Riva en su libro. Sin embargo, las intervenciones masivas en el mercado cambiario se interrumpieron a partir de mayo, cuando se diagnostic&oacute; que las circunstancias eran tales que continuar con ellas conllevaba mayores costos que beneficios.</p>     <p align="justify">Los modelos que presenta Javier Fern&aacute;ndez Riva en su libro son muy &uacute;tiles para identificar las condiciones en que una pol&iacute;tica de compra masiva de reservas internacionales por parte del banco central se puede volver inconveniente. Textualmente, afirma el autor que “el modelo del cap&iacute;tulo 5 muestra que adquirir una suma importante de reservas para sustentar el d&oacute;lar puede implicar un gran aumento en la cantidad de dinero”. Si ello ocurre cuando la econom&iacute;a est&aacute; creciendo por encima de su nivel potencial, dicho aumento tendr&aacute; un efecto alcista sobre los precios, caso en el cual “acabar&iacute;a perdi&eacute;ndose la competitividad cambiaria que se intentaba defender, pero por una v&iacute;a peor que la ca&iacute;da del tipo de cambio nominal” (p. 137).</p>     <p align="justify">Por supuesto, tal como plantea claramente Fern&aacute;ndez Riva, el impacto monetario de las compras de reservas internacionales puede ser esterilizado, y “para ello se pueden usar ‘encajes’ que disminuyan la capacidad de expansi&oacute;n secundaria de la emisi&oacute;n primaria, o venta de t&iacute;tulos del portafolio del banco central, o de t&iacute;tulos del mismo banco central (incluyendo ‘dep&oacute;sitos’ en el mismo)”.</p>     <p align="justify">Todo esto fue en efecto lo que hizo el Banco de la Rep&uacute;blica en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Sin embargo, utilizar esos mecanismos de esterilizaci&oacute;n monetaria tambi&eacute;n tiene costos y l&iacute;mites a los cuales llegamos de manera muy clara en el mes de mayo de 2007, despu&eacute;s de que en los primeros cuatro meses de ese a&ntilde;o hab&iacute;amos comprado casi 5.000 millones de d&oacute;lares, agotando los mecanismos de esterilizaci&oacute;n de costo razonable que ten&iacute;amos a nuestra disposici&oacute;n. La evaluaci&oacute;n de las alternativas que enfrentaba el Banco de la Rep&uacute;blica fue la que llev&oacute; a la decisi&oacute;n de suspender las compras masivas de reservas internacionales en ese momento. Creo que esa decisi&oacute;n es coherente con los argumentos planteados en el libro, aunque no estoy tan seguro de que Javier comparta plenamente esta opini&oacute;n.</p>     <p align="justify">Para terminar, s&oacute;lo me resta reiterar la invitaci&oacute;n a leer este libro de Javier Fern&aacute;ndez Riva, que no s&oacute;lo va a ser de invaluable utilidad para los profesores y estudiantes de los cursos de macroeconom&iacute;a en las universidades sino que, sin lugar a dudas, va a enriquecer el debate p&uacute;blico sobre las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas. Espero que muy pronto volvamos a tener a Javier en plena actividad y que podamos beneficiarnos de sus consejos, de su gran capacidad de an&aacute;lisis y, por supuesto, de sus cr&iacute;ticas. Despiadadas s&iacute;, pero enormemente constructivas.</p>     <p align="justify">    <br>  <b>NOTAS AL PIE</b></p>     <p align="justify"><a href="#n1" name="1">1</a>. Romer, D. “Keynesian Macroeconomics without the LM Curve”, <i>NBER Working Paper</i> 7461, 2000.</p></font>      ]]></body>
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