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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[EFECTOS DE LA MIGRACIÓN SOBRE EL TRABAJO INFANTIL EN COLOMBIA]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[EFFECTS OF MIGRATION ON CHILD LABOUR IN COLOMBIA]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The purpose of this article is to show that the strong increase in internal displacement and international emigration in Colombia during the last years has had repercussions in terms of child labour. On the one hand, because migration tends to enhance the vulnerability of minors to the risks of labour and sexual exploitation, especially when migration is autonomous. On the other hand, because even when parents are the ones who migrate there is no guarantee that the remittances they send contribute to financing the education of children left behind.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">    <p align="center">    <br><b>EFECTOS DE LA MIGRACI&Oacute;N SOBRE EL TRABAJO INFANTIL EN COLOMBIA</b></p></font>     <p>    <br></p> <font face="Verdana" size="2">    <p align="center"><b>EFFECTS OF MIGRATION ON CHILD LABOUR IN COLOMBIA</b></p>     <p>    <br>    <br></p>     <p align="justify"><i>David Khoudour-Cast&eacute;ras</i>*</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"> * Doctor en Econom&iacute;a, investigador del CEPII, Par&iacute;s, Francia, &#91;<a href="mailto:david.khoudour@cepii.fr">david.khoudour@cepii.fr</a>&#93;. Este art&iacute;culo es producto de un trabajo de consultor&iacute;a en el marco del Programa Internacional para la Erradicaci&oacute;n del Trabajo Infantil de la Organizaci&oacute;n Internacional del Trabajo (OIT-IPEC) sobre los determinantes e implicaciones del trabajo infantil en los pa&iacute;ses en desarrollo y las posibles soluciones a este flagelo. Agradezco a Liliana Obreg&oacute;n (OIT-IPEC Colombia) y a Manuel S&aacute;nchez (OIT-IPEC Per&uacute;) por la oportunidad que me dieron para hacer este trabajo. Tambi&eacute;n agradezco a los participantes de los talleres sobre migraci&oacute;n y trabajo infantil en la Universidad Externado de Colombia, Bogot&aacute;, 15 de noviembre y 12 de diciembre de 2007, y en el Centro de Formaci&oacute;n de la Cooperaci&oacute;n Espa&ntilde;ola, Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, 8 y 9 de abril de 2008. Fecha de recepci&oacute;n: 20 de enero de 2009, fecha de modificaci&oacute;n:28 de abril de 2009, fecha de aceptaci&oacute;n: 2 de julio de 2009.</p> <hr size="1">     <p align="justify"><b>RESUMEN</b></p>     <p align="justify">&#91;Palabras clave: migraci&oacute;n, trabajo infantil, Colombia; JEL: F22, J13, J61, O54&#93;</p>     <p align="justify">El prop&oacute;sito de este art&iacute;culo es mostrar que el fuerte incremento del desplazamiento interno y de la migraci&oacute;n internacional en Colombia durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha tenido repercusiones sobre el trabajo infantil. Por un lado, porque la migraci&oacute;n tiende a reforzar la vulnerabilidad de los menores de edad frente a los riesgos de explotaci&oacute;n laboral y sexual, sobre todo cuando se trata de migraci&oacute;n aut&oacute;noma. Por otro lado, porque, incluso cuando son los padres quienes emigran, no hay garant&iacute;a de que las remesas que env&iacute;an contribuyan a financiar la educaci&oacute;n de los hijos que se quedan.</p>     <p align="justify"><b>ABSTRACT</b></p>     <p align="justify">&#91;Keywords: migration, child labour, Colombia; JEL: F22, J13, J61, O54&#93;</p>     <p align="justify">The purpose of this article is to show that the strong increase in internal displacement and international emigration in Colombia during the last years has had repercussions in terms of child labour. On the one hand, because migration tends to enhance the vulnerability of minors to the risks of labour and sexual exploitation, especially when migration is autonomous. On the other hand, because even when parents are the ones who migrate there is no guarantee that the remittances they send contribute to financing the education of children left behind.</p> <hr size="1">     <p align="justify">La migraci&oacute;n colombiana tiene dos dimensiones: el desplazamiento interno y la migraci&oacute;n internacional. La conjunci&oacute;n de factores pol&iacute;ticos, en particular el conflicto armado, y econ&oacute;micos, como la pobreza y la falta de oportunidades laborales, ha provocado un fuerte aumento de los flujos migratorios internos e internacionales. La cifra de desplazados por el conflicto entre 1985 y 2005 oscila entre 1,9 millones de personas seg&uacute;n el gobierno colombiano y 3,7 millones seg&uacute;n CODHES (2005). Se calcula que los colombianos que viv&iacute;an en el exterior en 2005 llegaban a 3,3 millones –una cifra probablemente subestimada–, es decir, el 8% de la poblaci&oacute;n colombiana (DANE, 2006a). Las implicaciones de estos flujos migratorios son numerosas y polifac&eacute;ticas, y se manifiestan en los &aacute;mbitos social, econ&oacute;mico, pol&iacute;tico e incluso cultural.</p>     <p align="justify">Los estudios sobre los efectos de la migraci&oacute;n internacional se han multiplicado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, poniendo de relieve temas como las remesas, la fuga de capital humano y el transnacionalismo. Pero casi no se ha estudiado la relaci&oacute;n causa-efecto entre migraci&oacute;n y trabajo infantil, bien sea por desplazamiento interno o movilidad internacional. El prop&oacute;sito de este art&iacute;culo es llenar este vac&iacute;o y presentar un panorama de los efectos de los procesos migratorios que se presentan en Colombia sobre el trabajo infantil. Para entender la relaci&oacute;n entre flujos migratorios y trabajo infantil se hicieron entrevistas en Bogot&aacute;, el Eje Cafetero colombiano, en particular Armenia y Pereira, y Quito, Ecuador, en 2007-2008<a href="#1" name="n1"><sup>1</sup></a>.</p>     <p align="justify">El escrito muestra que el desplazamiento interno y las migraciones internacionales tienen repercusiones sobre el trabajo infantil. En la primera parte se revisa la literatura internacional y colombiana sobre la relaci&oacute;n entre flujos migratorios y trabajo infantil. La segunda presenta un panorama del trabajo infantil en Colombia. La tercera examina los efectos de la movilidad interna, los flujos transnacionales y la migraci&oacute;n internacional sobre la situaci&oacute;n laboral de los ni&ntilde;os, las ni&ntilde;as y los adolescentes.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b>LA LITERATURA SOBRE EL IMPACTO DE LA MIGRACI&Oacute;N EN EL TRABAJO INFANTIL</b></p>     <p align="justify">La principal constataci&oacute;n en cuanto a la literatura sobre migraciones laborales, desplazamiento forzado y trabajo infantil es que existen muy pocos estudios acerca de las implicaciones del proceso migratorio sobre el trabajo infantil, no s&oacute;lo en Colombia sino tambi&eacute;n a nivel internacional. Sin embargo, el inter&eacute;s por el tema est&aacute; creciendo y es posible que en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os florezcan las publicaciones sobre uno u otro aspecto de la relaci&oacute;n entre flujos migratorios y trabajo infantil.</p>     <p align="justify"><b>A<small>LGUNAS LECCIONES DE LA EXPERIENCIA INTERNACIONAL</small></b></p>     <p align="justify">En su caracterizaci&oacute;n de la relaci&oacute;n entre migraciones y juventud, Whitehead y Hashim (2005) hacen &eacute;nfasis en tres tipos de fen&oacute;menos: los j&oacute;venes que migran como miembros de una familia (movilidad interna en un proceso de &eacute;xodo rural, migraci&oacute;n econ&oacute;mica internacional, refugio y asilo); los j&oacute;venes que migran de manera aut&oacute;noma (migraci&oacute;n laboral, trata infantil, desplazamiento forzado); y los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as cuyos padres migran y que se quedan en su lugar de origen (migraci&oacute;n de un solo padre o de ambos). A cada tipo de migraci&oacute;n corresponde una serie de efectos distintos, entre ellos el trabajo infantil. En general, existe mayor riesgo de vulnerabilidad frente a la explotaci&oacute;n laboral y la trata infantil cuando ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes migran de manera aut&oacute;noma.</p>     <p align="justify">El Fondo de Poblaci&oacute;n de las Naciones Unidas, en el marco de su informe sobre el "Estado de la poblaci&oacute;n mundial 2006", hizo un estudio, "J&oacute;venes en movimiento", que relata experiencias de adolescentes migrantes en el mundo y casos de j&oacute;venes v&iacute;ctimas de trata de personas, en particular de explotaci&oacute;n sexual (prostituci&oacute;n infantil) y laboral (trabajo dom&eacute;stico). Seg&uacute;n ese estudio, el 60% de las migraciones internas e internacionales en Am&eacute;rica Latina corresponde a migraciones de trabajadoras dom&eacute;sticas, esencialmente de las zonas m&aacute;s pobres hacia las m&aacute;s desarrolladas.</p>     <p align="justify">En general, los flujos migratorios de ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes se dan entre pa&iacute;ses fronterizos. Vilaboa (2006) hace una caracterizaci&oacute;n de los ni&ntilde;os y las ni&ntilde;as migrantes en dos ciudades de la frontera norte de M&eacute;xico: Tijuana y Nogales. Muestra que si bien la mayor&iacute;a de los j&oacute;venes migrantes va a reunirse con uno o ambos padres, una parte busca alg&uacute;n trabajo en Estados Unidos. Por su parte, Acu&ntilde;a Gonz&aacute;lez (2007) resalta la creciente importancia de los flujos de j&oacute;venes nicarag&uuml;enses hacia Costa Rica, donde adem&aacute;s de trabajar en condiciones de explotaci&oacute;n laboral enfrentan problemas de discriminaci&oacute;n relacionados con su origen. Asimismo, Bolivia, por sus altos niveles de pobreza, registra fuertes movimientos migratorios de menores de edad hacia los pa&iacute;ses vecinos, en particular a Argentina, Chile y Per&uacute;. Se trata en esencia de migraciones irregulares por los "puntos ciegos" de las fronteras, es decir, los r&iacute;os y &aacute;reas alejadas de los puestos de control (Proadolescentes, 2008).</p>     <p align="justify">Aunque la migraci&oacute;n de ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes implica altos riesgos de explotaci&oacute;n laboral y de trata infantil, la percepci&oacute;n que se pueda tener de este fen&oacute;meno en los pa&iacute;ses desarrollados difiere sensiblemente de su aprehensi&oacute;n en los pa&iacute;ses en desarrollo. Bastia (2005) muestra que si bien la migraci&oacute;n de j&oacute;venes bolivianos a Argentina se inscribe en el marco jur&iacute;dico internacional de la trata de personas, sigue ante todo una din&aacute;mica cultural propia donde los adolescentes son considerados como adultos, y el trabajo infantil –incluso cuando implica un desplazamiento– no tiene la connotaci&oacute;n negativa que puede tener en el mundo desarrollado. Desde una perspectiva similar, Hashim (2007) muestra que la movilidad interna de adolescentes en Ghana es una oportunidad para que los j&oacute;venes de familias desfavorecidas tengan acceso al sistema educativo. La migraci&oacute;n a la ciudad es un medio para que los j&oacute;venes del campo accedan a una actividad remunerada que ayude a financiar sus estudios.</p>     <p align="justify">En cuanto al impacto de la migraci&oacute;n de los padres para los hijos que se quedan, los investigadores han centrado su inter&eacute;s en la relaci&oacute;n entre remesas, educaci&oacute;n y trabajo infantil, y suponen que, como subrayan Akabayashi y Psacharopoulos (1999), existe una relaci&oacute;n inversa entre educaci&oacute;n y trabajo infantil. De hecho, el tiempo que los ni&ntilde;os y las ni&ntilde;as dedican al trabajo representa un costo de oportunidad que va en detrimento de sus estudios. Cuanto m&aacute;s dinero necesitan las familias, menos tiempo disponible hay para la escuela. Adem&aacute;s, la educaci&oacute;n, aun cuando es gratuita, tiene un costo en la medida en que significa gastos suplementarios para las familias, en particular en &uacute;tiles escolares, uniformes y transporte (Tomasevski, 2006). A la inversa, la educaci&oacute;n tiene repercusiones sobre el trabajo infantil pues retrasa el ingreso de los menores al mercado laboral. En este caso, ya no se considera como un costo sino como una inversi&oacute;n. Esto implica que la educaci&oacute;n sea de calidad, es decir, que fomente el desarrollo personal y ayude a cumplir los objetivos individuales y familiares (Linaje, 2008).</p>     <p align="justify"><a name="g1"></a>Gr&aacute;fica 1    <br> Efecto esperado de las remesas sobre la educaci&oacute;n y el trabajo infantil</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><img src="img/revistas/rei/v11n20/v11n20a7g1.jpg"></p>     <p align="justify">Desde esta perspectiva, las remesas pueden influir directamente en el trabajo infantil ya que permiten reducir el costo de oportunidad de la educaci&oacute;n. Este efecto se representa en la <a href="#g1">gr&aacute;fica 1</a> mediante el desplazamiento del punto A al punto B, que equivale a una reducci&oacute;n del tiempo que los ni&ntilde;os y las ni&ntilde;as pasan trabajando y a un aumento del tiempo que dedican a la escuela. Dos trabajos recientes del Banco Mundial realizados en El Salvador (Acosta, 2006) y Pakist&aacute;n (Mansuri, 2006) muestran que las remesas permiten disminuir los niveles de trabajo infantil en los pa&iacute;ses receptores y a la vez financiar la educaci&oacute;n de los ni&ntilde;os. Es interesante resaltar que ambos estudios encuentran un efecto a&uacute;n m&aacute;s significativo en el caso de las ni&ntilde;as. Estos resultados confirman los hallazgos de Cox y Ureta (2003) sobre el efecto positivo de las remesas en la participaci&oacute;n escolar en El Salvador, de Hanson y Woodruff (2003) y L&oacute;pez (2005) en M&eacute;xico, de Funkhouser (1992) en Nicaragua y de Yang (2008) en Filipinas.</p>     <p align="justify"><b>L<small>A ESCASEZ DE ESTUDIOS SOBRE LA RELACI&Oacute;N ENTRE MIGRACI&Oacute;N Y TRABAJO INFANTIL EN</small> C<small>OLOMBIA</small></b></p>     <p align="justify">Aunque existe un gran n&uacute;mero de estudios colombianos sobre trabajo infantil, desplazamiento forzoso y migraciones internacionales, casi ninguno hace referencia a la relaci&oacute;n entre flujos migratorios y trabajo infantil. Una investigaci&oacute;n realizada por AESCO (2007) en el municipio de Dosquebradas, Risaralda, pone de relieve las implicaciones psicoafectivas de la migraci&oacute;n de los padres para los ni&ntilde;os y las ni&ntilde;as que quedan a cargo de otras personas. Entre otros efectos, cabe resaltar un mayor grado de deserci&oacute;n escolar, enfrentamiento con las figuras de autoridad, como la persona a cargo o el maestro de la escuela, e incluso problemas de drogadicci&oacute;n. Pero este estudio no menciona las repercusiones del proceso migratorio en el trabajo infantil. En cambio, una investigaci&oacute;n de CODHES titulada "Esta guerra no es nuestra. Ni&ntilde;os y desplazamiento forzado en Colombia", resalta que los hijos de familias desplazadas deben contribuir econ&oacute;micamente a la subsistencia de su hogar. Este informe presenta un panorama general del desplazamiento de j&oacute;venes en Colombia y analiza sus implicaciones socioecon&oacute;micas y de derechos humanos.</p>     <p align="justify">La investigaci&oacute;n de Hurtado (2007) sobre trata de infantes y adolescentes en Colombia, aunque no directamente relacionada con la migraci&oacute;n, permite trazar unos ejes de reflexi&oacute;n sobre la relaci&oacute;n entre migraci&oacute;n y trabajo infantil. De hecho, en la medida en que la trata de personas implica el desplazamiento de las v&iacute;ctimas, una buena parte de los casos de trata de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as se relaciona con el impacto de la migraci&oacute;n en el trabajo infantil. Hurtado identifica varios casos de explotaci&oacute;n sexual y laboral, y de reclutamiento forzoso por los grupos armados. Si bien la mayor&iacute;a de los casos corresponde a problemas de trata interna, tambi&eacute;n existen casos de trata internacional, de j&oacute;venes colombianos en el exterior y de ni&ntilde;as y ni&ntilde;os extranjeros en Colombia. Camacho (2005) muestra que algunas mujeres colombianas que solicitan refugio en Ecuador, entre las cuales hay menores de edad, son v&iacute;ctimas de explotaci&oacute;n laboral y sexual debido a su situaci&oacute;n de vulnerabilidad.</p>     <p align="justify">Por su parte, el tema de los ni&ntilde;os combatientes es un tema preocupante que ha dado lugar a varios estudios importantes. El m&aacute;s significativo es el de Human Rights Watch (2003), titulado <i>Aprender&aacute;s a no llorar: ni&ntilde;os combatientes en Colombia</i>. Las entrevistas realizadas a ni&ntilde;as y ni&ntilde;os desmovilizados ayudan a entender los motivos que llevan a un n&uacute;mero significativo de j&oacute;venes colombianos y tambi&eacute;n extranjeros a unirse a los grupos guerrilleros o paramilitares, as&iacute; como sus condiciones de vida. En muchos casos, el hecho de vincularse al conflicto, voluntaria o involuntariamente, es sin&oacute;nimo de desarraigo y por ello se relaciona con la problem&aacute;tica de los efectos de la migraci&oacute;n sobre el trabajo infantil.</p>     <p align="justify"><b>EL TRABAJO INFANTIL EN COLOMBIA</b></p>     <p align="justify">A pesar de los numerosos convenios internacionales sobre el tema, no hay una definici&oacute;n precisa ni un consenso universal acerca de qu&eacute; es el trabajo infantil. A este respecto, cabe resaltar que no todo trabajo de los ni&ntilde;os es considerado negativo. Algunas actividades pueden contribuir a su desarrollo humano, por ejemplo ayudar a sus padres en casa o participar en un negocio familiar. Pero cuando el trabajo afecta el desarrollo f&iacute;sico o mental de los ni&ntilde;os o cuando perjudica el proceso educativo, es necesario adoptar medidas para erradicarlo. Desde esa perspectiva, el Convenio 182 de la OIT pone de relieve las "peores formas de trabajo infantil", que violan los derechos fundamentales de los ni&ntilde;os, entre ellas, la esclavitud, la servidumbre y la trata de personas; el reclutamiento forzoso de ni&ntilde;os en conflictos armados; la producci&oacute;n y el tr&aacute;fico de drogas; la prostituci&oacute;n infantil; y todo trabajo que atente contra la salud, la seguridad y la moralidad de los ni&ntilde;os (OIT, 2007).</p>     <p align="justify">En Colombia, el marco legal del trabajo infantil fue definido por el C&oacute;digo de la Infancia y la Adolescencia establecido por la Ley 1098 de 2006, basada en diferentes convenios internacionales, en particular el Convenio 138 de la OIT sobre la edad m&iacute;nima de admisi&oacute;n al empleo y el Convenio 182 ya mencionado. La Ley 1098 fija los l&iacute;mites de la actividad laboral infantil. Los menores de 15 a&ntilde;os s&oacute;lo pueden trabajar, con un tope de 14 horas semanales, en actividades remuneradas de tipo art&iacute;stico, cultural, recreativo o deportivo. Todas las dem&aacute;s actividades est&aacute;n prohibidas. Los adolescentes de 15 a 17 a&ntilde;os tienen derecho de trabajar pero requieren la autorizaci&oacute;n del inspector de trabajo o en su defecto del ente territorial local. No pueden trabajar m&aacute;s de seis horas diurnas diarias (el trabajo nocturno est&aacute; prohibido) y 30 horas semanales. Cabe anotar que la legislaci&oacute;n colombiana otorga un r&eacute;gimen especial a los adolescentes ind&iacute;genas: las autoridades tradicionales de la comunidad son las que autorizan el trabajo, bas&aacute;ndose en sus usos y costumbres. Los menores de 17 a 18 a&ntilde;os pueden ejercer libremente su actividad siempre y cuando no trabajen m&aacute;s de ocho horas diarias y 40 horas semanales. En todos los casos, los menores de edad no pueden ejercer ninguna actividad que sea parte de las peores formas de trabajo infantil.</p>     <p align="justify">El trabajo infantil en Colombia ha tendido a disminuir en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, como ilustra la <a href="#g2">gr&aacute;fica 2</a>. Seg&uacute;n el Sistema de Informaci&oacute;n sobre Trabajo Infantil (SITI) del DANE (2006b), el n&uacute;mero de ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes trabajadores pas&oacute; de 1,5 millones en 2001 a 1,1 millones en 2005, es decir, se redujo el 30,5% en 4 a&ntilde;os. Por su parte, la tasa de trabajo infantil en porcentaje de los ni&ntilde;os de 5 a 17 a&ntilde;os pas&oacute; del 12,8% en 2001 al 8,9% en 2005. Esta disminuci&oacute;n de las cifras de trabajo infantil se debe esencialmente a los Planes Nacionales de Erradicaci&oacute;n del Trabajo Infantil realizados desde 1996, como recalca el Comit&eacute; Interinstitucional Nacional de Erradicaci&oacute;n del Trabajo Infantil y Protecci&oacute;n del Joven Trabajador (2008).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><a name="g2"></a>Gr&aacute;fica 2    <br> Evoluci&oacute;n del trabajo infantil en Colombia</p>     <p align="justify"><img src="img/revistas/rei/v11n20/v11n20a8g2.jpg"></p>      <p align="justify">El <a href="#c1">cuadro 1</a> muestra la evoluci&oacute;n de las tasas de trabajo infantil seg&uacute;n la procedencia, el sexo y la edad. La proporci&oacute;n de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as que trabajan en el campo (16,8% en promedio entre 2001 y 2005) es mayor que en la ciudad (8,1%). Los ni&ntilde;os (14,0% en promedio entre 2001 y 2005) tienden a presentar mayores &iacute;ndices de ocupaci&oacute;n que las ni&ntilde;as (7,2%). Entre 2001 y 2005, el trabajo infantil disminuy&oacute; m&aacute;s en la ciudad (-36,4%) que en el campo (-22,7%) y m&aacute;s entre los ni&ntilde;os (-33,3%) que entre las ni&ntilde;as (-24,1%). En cuanto a la edad y como se puede suponer, cuanto m&aacute;s crecen los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as, mayor es la tasa de trabajo infantil. En este sentido, se han registrado reducciones superiores al promedio nacional entre los j&oacute;venes menores de 15 a&ntilde;os, mientras que la disminuci&oacute;n de dicha tasa entre los j&oacute;venes entre 15 y 17 a&ntilde;os fue tan s&oacute;lo del 17,0% entre 2001 y 2005. El trabajo infantil tambi&eacute;n presenta diferencias entre regiones. En el Pac&iacute;fico existen las mayores tasas de trabajo infantil (15,9% en promedio entre 2001 y 2005), mientras que en Bogot&aacute; las tasas son inferiores al promedio nacional (5,2%). La mayor reducci&oacute;n en las tasas de trabajo infantil se registr&oacute; en el Atl&aacute;ntico (-57% entre 2001 y 2005).</p>      <p align="justify"><a name="c1"></a>Cuadro 1    <br> Tasas de trabajo infantil en Colombia</p>     <p align="justify"><img src="img/revistas/rei/v11n20/v11n20a8c1.jpg"></p>      <p align="justify">Como muestra el <a href="#c2">cuadro 2</a>, la principal raz&oacute;n para que los ni&ntilde;os colombianos trabajen es la obligaci&oacute;n de participar en la actividad econ&oacute;mica de la familia (29,3% en promedio), luego su inter&eacute;s por tener dinero propio (27,5%). En cambio, las razones "culturales" (el trabajo contribuye a la formaci&oacute;n de los j&oacute;venes) o con fines educativos (costearse el estudio) son minoritarias (7,8% y 4,6%, respectivamente). La diferencia entre "participar en la actividad econ&oacute;mica de la familia" y "ayudar con los gastos de la casa" parece poco significativa a la hora de responder, lo que puede explicar las fuertes variaciones dentro de estas dos categor&iacute;as. Pero en total, las razones puramente "econ&oacute;micas" (las dos mencionadas) representan m&aacute;s de la mitad de los motivos invocados (52,4% en promedio).</p>     <p align="justify"><a name="c2"></a>Cuadro 2    <br> Distribuci&oacute;n de los ocupados por raz&oacute;n principal de trabajo</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><img src="img/revistas/rei/v11n20/v11n20a8c2.jpg"></p>     <p align="justify"><b>EL V&Iacute;NCULO ENTRE MIGRACI&Oacute;N Y TRABAJO INFANTIL EN COLOMBIA</b></p>     <p align="justify">El conflicto armado y la falta de oportunidades econ&oacute;micas son las principales causas del crecimiento de los flujos migratorios en Colombia durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os. El v&iacute;nculo entre migraci&oacute;n y trabajo infantil depende de la forma de migraci&oacute;n: movilidad interna, flujos transfronterizos y migraci&oacute;n internacional.</p>     <p align="justify"><b>M<small>OVILIDAD INTERNA Y TRABAJO INFANTIL</small></b></p>     <p align="justify"><b>Migraci&oacute;n econ&oacute;mica versus desplazamiento forzado</b></p>     <p align="justify">La relaci&oacute;n entre desplazamiento interno y trabajo infantil se puede analizar de dos maneras. Por un lado, la migraci&oacute;n puede ser una consecuencia de que los ni&ntilde;os y las ni&ntilde;as necesiten trabajar para mejorar sus condiciones de vida. En Colombia es muy com&uacute;n que las ni&ntilde;as del campo vayan a trabajar como empleadas dom&eacute;sticas de familias que viven en la ciudad. Cuando las ni&ntilde;as tienen oportunidad de ir a la escuela este proceso puede ser un factor de ascenso social ben&eacute;fico en t&eacute;rminos de capital humano. Pero en muchos casos, las ni&ntilde;as que tienen que trabajar no tienen acceso a la educaci&oacute;n, y el servicio dom&eacute;stico es en realidad sin&oacute;nimo de explotaci&oacute;n laboral. Por otro lado, la migraci&oacute;n puede ser la causa del trabajo infantil, cuando aumenta la vulnerabilidad econ&oacute;mica y social de los j&oacute;venes migrantes (viajen solos o acompa&ntilde;ados) y su necesidad de trabajar.</p>     <p align="justify">El desplazamiento interno en Colombia tiene dos caras: una pol&iacute;tica y una econ&oacute;mica. El conflicto armado que azota a Colombia desde hace varias d&eacute;cadas ha sido el origen de uno de los procesos de desplazamiento interno –y forzoso– m&aacute;s intensos del planeta. Para huir de los grupos guerrilleros y paramilitares, la poblaci&oacute;n civil se ha visto obligada a trasladarse a las grandes ciudades del pa&iacute;s teniendo que dejar sus actividades y pertenencias en su lugar de origen. Al conflicto armado se suma la situaci&oacute;n econ&oacute;mica, ya que los problemas de pobreza y desempleo en varias zonas del pa&iacute;s han llevado a muchos colombianos a migrar en busca de mejores oportunidades. As&iacute;, las grandes ciudades colombianas se han convertido en polo de atracci&oacute;n para los desplazados, por razones pol&iacute;ticas o econ&oacute;micas.</p>     <p align="justify">Cabe anotar que en la realidad, la diferenciaci&oacute;n entre desplazados pol&iacute;ticos y migrantes econ&oacute;micos no es siempre tan obvia. El conflicto armado prospera en las zonas m&aacute;s pobres –y luego m&aacute;s vulnerables– del pa&iacute;s, ya que en estas zonas la presencia del Estado es menor y la poblaci&oacute;n se encuentra bajo la dominaci&oacute;n de los diferentes grupos armados que ocupan el territorio. Asimismo, las zonas de conflicto son las que sufren las peores condiciones econ&oacute;micas, puesto que los problemas de seguridad implican una menor inversi&oacute;n, es decir, un menor crecimiento econ&oacute;mico y un mayor desempleo. Por ende, los desplazados que llegan a las grandes ciudades son las v&iacute;ctimas de la suma de tales factores pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos. Sin embargo, s&oacute;lo obtienen el estatus de desplazados los que pueden comprobar que vienen de un &aacute;rea en conflicto y que no tuvieron otro remedio que el de abandonar todo lo que ten&iacute;an. Estos desplazados se benefician entonces de la ayuda del Estado. En cambio, los desplazados "econ&oacute;micos" no disponen de ning&uacute;n tipo de ayuda oficial, lo que incrementa su grado de vulnerabilidad. En este sentido, es probable que los ni&ntilde;os de familias desplazadas por el conflicto presenten menos riesgos de exposici&oacute;n al trabajo infantil. Si bien, en la mayor&iacute;a de los casos, los j&oacute;venes se desplazan con sus padres, tambi&eacute;n existen casos de menores que se movilizan solos, es decir, que tienen una mayor probabilidad de trabajar.</p>     <p align="justify"><a name="g3"></a>Gr&aacute;fica 3    <br> Grado de vulnerabilidad de los j&oacute;venes desplazados frente al trabajo infanti</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><img src="img/revistas/rei/v11n20/v11n20a8g3.jpg"></p>     <p align="justify">La <a href="#g3">gr&aacute;fica 3</a> muestra el grado de vulnerabilidad de los j&oacute;venes desplazados frente al trabajo infantil en funci&oacute;n de las causas del desplazamiento (pol&iacute;ticas o econ&oacute;micas), representadas en el eje horizontal, y de la situaci&oacute;n personal (solos o acompa&ntilde;ados), en el eje vertical. Como ya se mencion&oacute;, es dif&iacute;cil hacer una distinci&oacute;n clara entre determinantes econ&oacute;micos y pol&iacute;ticos. Pero entre los dos tipos ideales existe un sinn&uacute;mero de casos que corresponden a la realidad de cada familia. De manera similar, aunque no en la misma medida, las posibilidades de los j&oacute;venes desplazados en cuanto a la situaci&oacute;n familiar son m&uacute;ltiples. Los m&aacute;s desprotegidos son los que se desplazan solos, mientras que los que est&aacute;n con su familia tienen menos riesgos. Pero a veces los j&oacute;venes se desplazan con hermanos y hermanas, lo que significa un mayor grado de vulnerabilidad que cuando est&aacute;n acompa&ntilde;ados por adultos. Una madre soltera tampoco ofrece el mismo grado de "protecci&oacute;n" que cuando la familia es completa. La combinaci&oacute;n de todos estos elementos disminuye o incrementa el grado de vulnerabilidad de los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as en materia de trabajo infantil. Un joven que se desplaza con toda su familia por razones pol&iacute;ticas deber&iacute;a beneficiarse de la ayuda del Estado colombiano y tener acceso a la educaci&oacute;n, lo que reducir&iacute;a su grado de vulnerabilidad. Al contrario, es muy probable que un ni&ntilde;o que debe desplazarse exclusivamente por razones econ&oacute;micas tenga que trabajar.</p>     <p align="justify">Seg&uacute;n CODHES (2000), los menores de edad representan el 70% de la poblaci&oacute;n desplazada colombiana. En general, los ni&ntilde;os desplazados sufren un proceso de maduraci&oacute;n precoz como consecuencia de la necesidad de allegar recursos para su sustento y el de su familia. A su vez, esta maduraci&oacute;n "a la fuerza" hace que los ni&ntilde;os y las ni&ntilde;as desplazados quieran asumir funciones de adultos, y aspiren a trabajar y a tener familia siendo todav&iacute;a adolescentes, en detrimento de su formaci&oacute;n educativa (Pfizenmaier, 2004). Desde esta perspectiva, los j&oacute;venes desplazados tienden a considerar la escuela como una p&eacute;rdida de tiempo, pues lo que ense&ntilde;an los colegios no corresponde, seg&uacute;n ellos, a las necesidades del mercado laboral.</p>     <p align="justify">Las consultas a representantes de diversas instituciones colombianas permiten afirmar que la mayor&iacute;a de los j&oacute;venes desplazados que trabajan se encuentra en la venta callejera y la construcci&oacute;n, en el caso de los ni&ntilde;os, y en el servicio dom&eacute;stico y la explotaci&oacute;n sexual, en el caso de las ni&ntilde;as. En cierta medida, el trabajo infantil de estos j&oacute;venes se asimila a la trata de personas porque re&uacute;ne dos de sus principales caracter&iacute;sticas: desplazamiento y explotaci&oacute;n. El problema es que en general la justicia colombiana no reconoce el trabajo infantil como una forma de trata, ya que parte de la idea de que estos ni&ntilde;os trabajan de manera "voluntaria", cuando en realidad la coerci&oacute;n no deber&iacute;a ser un requisito para que se considere que hay trata de menores de edad.</p>     <p align="justify">Es importante destacar que existe mayor vulnerabilidad en los grupos &eacute;tnicos minoritarios, es decir, afrodescendientes e ind&iacute;genas. Estos grupos se ven doblemente afectados por el desplazamiento: por un lado, tienen mayor riesgo de ser desplazados debido a que viven en zonas particularmente afectadas por el conflicto y, por otro lado, sufren fuerte discriminaci&oacute;n en las zonas a donde llegan. Esto se traduce en mayores dificultades, en contraste con los dem&aacute;s desplazados, para acceder a la ayuda p&uacute;blica, al empleo o a una vivienda decente, y desde luego agrava la vulnerabilidad de ambos grupos, pues presentan mayor propensi&oacute;n al trabajo infantil. En particular, muchos de los ni&ntilde;os y las ni&ntilde;as ind&iacute;genas y afrodescendientes tienen que mendigar en las calles de las grandes ciudades para suplir las necesidades de su familia.</p>     <p align="justify"><b>J&oacute;venes involucrados en el narcotr&aacute;fico y el conflicto armado</b></p>     <p align="justify">Aunque no todos los j&oacute;venes involucrados en el narcotr&aacute;fico y el conflicto armado son desplazados, estos dos fen&oacute;menos se relacionan con la problem&aacute;tica de la migraci&oacute;n y del trabajo infantil por cuatro razones principales: primera, porque la vinculaci&oacute;n de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as a los conflictos armados es considerada por el Convenio 182 de la OIT como una de las peores formas de trabajo infantil; segunda, porque los narcotraficantes y los grupos armados aprovechan la situaci&oacute;n de vulnerabilidad de los j&oacute;venes desplazados para reclutarlos; tercera, porque la vinculaci&oacute;n de menores de edad al narcotr&aacute;fico y sobre todo a grupos armados se traduce en muchos casos en una migraci&oacute;n forzosa para los reclutas; por &uacute;ltimo, porque la desvinculaci&oacute;n<a href="#2" name="n2"><sup>2</sup></a> de los ni&ntilde;os combatientes lleva en la mayor&iacute;a de los casos a una nueva migraci&oacute;n, esta vez hacia la ciudad.</p>     <p align="justify">Los traficantes de droga utilizan a los menores de edad, a quienes popularmente se denomina "raspachines", en la recolecci&oacute;n y limpieza de las hojas de coca. En muchos casos, familias enteras se trasladan a las zonas de cultivo para conseguir este tipo de trabajo. Tambi&eacute;n se utiliza a los j&oacute;venes para transportar la droga de un lugar a otro, ya que son menos susceptibles de ser controlados por la polic&iacute;a. Parece que el narcotr&aacute;fico sirve muchas veces como etapa previa al reclutamiento de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as para el conflicto armado. Al comienzo, los ponen a trabajar en las plantaciones de coca como raspachines; luego los familiarizan con el manejo de las armas y por &uacute;ltimo, los ni&ntilde;os terminan reclutados en los grupos armados.</p>     <p align="justify">Aunque los reglamentos internos de las FARC-EP, la UC-ELN y las AUC proh&iacute;ben el reclutamiento de menores de 15 a&ntilde;os, 16 a&ntilde;os y 18 a&ntilde;os, respectivamente, conforme a las normas del derecho internacional humanitario, una parte significativa de los ni&ntilde;os involucrados en el conflicto tiene menos de 15 a&ntilde;os. Seg&uacute;n Human Rights Watch (2003), en 2003 exist&iacute;an m&aacute;s de 11.000 ni&ntilde;os involucrados en el conflicto armado en Colombia, como miembros de la guerrilla o del paramilitarismo. Entre los desmovilizados de los grupos armados tambi&eacute;n se encuentra un gran n&uacute;mero de j&oacute;venes. Las cifras oficiales indican que m&aacute;s de 2.200 ni&ntilde;os y ni&ntilde;as se han desvinculado entre 2002 y 2007.</p>     <p align="justify">La falta de oportunidades econ&oacute;micas es una de las principales razones para que los j&oacute;venes se unan a los grupos armados. Muchas familias pobres ven en la guerrilla o el paramilitarismo una opci&oacute;n laboral como cualquier otra, sin importar la ideolog&iacute;a de uno u otro grupo. De hecho, estos grupos dan dinero a las familias de los ni&ntilde;os reclutados y ese "sueldo" constituye una fuente de ingresos para ellas. Los j&oacute;venes guerrilleros y paramilitares tambi&eacute;n se&ntilde;alan su deseo de "independencia" y una atracci&oacute;n por el uniforme y las armas. Parece que algunas ni&ntilde;as ven la insurrecci&oacute;n armada como una forma de huir del hogar y de los abusos de los que son v&iacute;ctimas, en particular del trabajo dom&eacute;stico y del abuso sexual. Por &uacute;ltimo, es importante precisar que muchos menores son v&iacute;ctimas de reclutamiento forzoso y no tienen otra opci&oacute;n que seguir a los grupos que los secuestraron, ya que la alternativa es la muerte.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Cabe aclarar que no todos los j&oacute;venes involucrados en el conflicto son combatientes. En su gran mayor&iacute;a son utilizados en tareas dom&eacute;sticas, como cocinar y lavar la ropa de los insurgentes, y en el transporte de material y armas. Adem&aacute;s pueden servir de informantes o de gu&iacute;as. Una pr&aacute;ctica cada vez m&aacute;s frecuente entre los grupos armados es recurrir a los menores de edad en la fabricaci&oacute;n y la colocaci&oacute;n de minas antipersonales. Las entrevistas realizadas por Human Rights Watch a ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes desvinculados muestran que los j&oacute;venes tambi&eacute;n son v&iacute;ctimas de explotaci&oacute;n sexual, en particular –aunque no exclusivamente– las ni&ntilde;as.</p>     <p align="justify">La desvinculaci&oacute;n del conflicto armado implica un desplazamiento de los j&oacute;venes, debido a que la mayor&iacute;a procede del campo y sufre amenazas sobre su integridad personal o la de su familia que no le permite volver a su zona de origen (Mari&ntilde;o, 2005). Por ende, los programas de desvinculaci&oacute;n tienden a ubicarlos en las ciudades<a href="#3" name="n3"><sup>3</sup></a>, lo que incrementa los problemas de reinserci&oacute;n.</p>     <p align="justify"><b>F<small>LUJOS TRANSFRONTERIZOS Y TRABAJO INFANTIL</small></b></p>     <p align="justify">Las migraciones transfronterizas son movimientos de poblaci&oacute;n entre pa&iacute;ses vecinos. Su especificidad es que no consideran la frontera como obst&aacute;culo a la migraci&oacute;n sino como lugar de circulaci&oacute;n. Se explican en parte por las dificultades de las autoridades para controlar los flujos migratorios. En el caso de Colombia, los pa&iacute;ses ligados a este tipo de migraciones son Brasil, Ecuador, Panam&aacute; y Venezuela, tanto de colombianos a los pa&iacute;ses vecinos como de ciudadanos de esos pa&iacute;ses a Colombia. Estos flujos dependen a la vez de factores econ&oacute;micos y de violencia.</p>     <p align="justify">La migraci&oacute;n econ&oacute;mica transfronteriza es frecuente, en particular en el sector agr&iacute;cola. Se han detectado casos de ni&ntilde;os colombianos que trabajan en actividades agr&iacute;colas (legales) en parcelas o fincas brasile&ntilde;as o venezolanas de la frontera con Colombia. Asimismo, existen muchos casos de ni&ntilde;os, colombianos o ecuatorianos, que trabajan como "raspachines" en las plantaciones de coca de la frontera colombo-ecuatoriana. Por su parte, los grupos armados al margen de la ley, guerrilleros o paramilitares, recurren a operaciones de reclutamiento forzoso en la frontera con Venezuela, llev&aacute;ndose ni&ntilde;os y ni&ntilde;as ind&iacute;genas.</p>     <p align="justify">Las poblaciones ind&iacute;genas son particularmente vulnerables frente al tema de la explotaci&oacute;n infantil. Cabe se&ntilde;alar el caso de ni&ntilde;os ind&iacute;genas ecuatorianos que han pasado por redes de tr&aacute;fico de migrantes, al tener que cruzar clandestinamente la frontera entre Tulc&aacute;n e Ipiales para entrar a Colombia, y a la vez de trata de personas, por ser v&iacute;ctimas de explotaci&oacute;n laboral. En la mayor&iacute;a de los casos, se los utiliza para mendigar en las calles de las grandes ciudades colombianas o para trabajar como vendedores en los mercados artesanales, en particular en Bogot&aacute; y Bucaramanga. Adem&aacute;s de la explotaci&oacute;n laboral (muchas veces con el consentimiento de la familia, que recibe dinero por el trabajo de los ni&ntilde;os), parece que los j&oacute;venes ind&iacute;genas son v&iacute;ctimas de otro tipo de maltratos, pues viven en condiciones muy precarias y tienen que encargarse de las tareas dom&eacute;sticas del lugar donde viven.</p>     <p align="justify">De manera general, la migraci&oacute;n transfronteriza est&aacute; relacionada con las peores formas de trabajo infantil. El Ministerio de Trabajo ecuatoriano ha se&ntilde;alado la presencia de j&oacute;venes colombianos que trabajan en la regi&oacute;n de Ambato, Ecuador, en talleres de producci&oacute;n de jeans, ti&ntilde;&eacute;ndolos con productos qu&iacute;micos nocivos para la salud. Por otra parte, la "prostituci&oacute;n transfronteriza" es un fen&oacute;meno que cobra importancia, en particular en el sector petrolero. Ni&ntilde;as colombianas de otras zonas del pa&iacute;s (en primer lugar del Eje Cafetero), pero tambi&eacute;n brasile&ntilde;as y ecuatorianas se desplazan para trabajar sexualmente en los campos petroleros colombianos, donde vive y labora una gran mayor&iacute;a de hombres. Las ciudades de la frontera entre Colombia y Brasil, Ecuador o Venezuela tambi&eacute;n son lugares de prostituci&oacute;n transfronteriza. Los pocos casos conocidos de j&oacute;venes extranjeros que trabajan en Colombia corresponden a ni&ntilde;as v&iacute;ctimas de explotaci&oacute;n sexual.</p>     <p align="justify">Con respecto a la migraci&oacute;n de los menores de edad, cabe destacar el caso de colombianos que solicitan refugio en los pa&iacute;ses fronterizos, es decir, Ecuador, Panam&aacute; y Venezuela. La solicitud de refugio es un proceso largo, que puede demorar varios a&ntilde;os. Mientras tanto, la ayuda que reciben las familias desplazadas es casi inexistente. Por tanto, deben buscar medios de subsistencia, y los ni&ntilde;os y las ni&ntilde;as participan en este proceso. El caso de Ecuador es particularmente interesante ya que se trata a la vez un pa&iacute;s de fuerte emigraci&oacute;n (esencialmente hacia Estados Unidos y Espa&ntilde;a) y de inmigraci&oacute;n (de procedencia peruana y sobre todo colombiana). La emigraci&oacute;n masiva de trabajadores ecuatorianos en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas ha generado un fen&oacute;meno de abandono del campo y una necesidad creciente de mano de obra agr&iacute;cola. La llegada de refugiados colombianos suple esta insuficiencia, y varios agricultores ecuatorianos han decidido recibir bajo su techo a una familia colombiana a cambio de su contribuci&oacute;n en las actividades de la finca. Este tipo de transacci&oacute;n implica que los ni&ntilde;os participen en las actividades agr&iacute;colas, a costa de su educaci&oacute;n. En muchos otros casos, los ni&ntilde;os colombianos deben quedarse en las calles para pedir limosna durante todo el d&iacute;a. Puesto que la mayor&iacute;a proviene del campo, el cambio es m&aacute;s traum&aacute;tico que para los ni&ntilde;os que trabajan en fincas.</p>     <p align="justify"><b>E<small>MIGRACI&Oacute;N INTERNACIONAL Y TRABAJO INFANTIL</small></b></p>     <p align="justify"><b>Repercusiones de la migraci&oacute;n de los padres sobre los ni&ntilde;os que se quedan</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Igual que el desplazamiento forzoso, la migraci&oacute;n internacional tiene como principales causas la falta de oportunidades econ&oacute;micas y el conflicto armado<a href="#4" name="n4"><sup>4</sup></a>. Pero con la diferencia de que los emigrantes no son los m&aacute;s pobres de la sociedad sino los que tienen capacidad financiera suficiente para emprender el viaje al exterior. Si bien una buena parte de estos emigrantes viaja con su familia, un n&uacute;mero creciente deja a los hijos con un pariente m&aacute;s o menos cercano y aun con un vecino. &iquest;Cu&aacute;les son las repercusiones de este tipo de migraci&oacute;n sobre los ni&ntilde;os que quedan a cargo de otras personas en t&eacute;rminos de trabajo infantil? Como se mencion&oacute; en la revisi&oacute;n de la literatura, la mayor&iacute;a de los estudios sobre Colombia se centra en el efecto psicoafectivo de la migraci&oacute;n parental, pero ninguno ha tocado el tema del trabajo infantil. Sin embargo, las experiencias internacionales y las entrevistas con asociaciones de migrantes permiten identificar una serie de posibles efectos.</p>     <p align="justify">En primer lugar, el hecho de que los padres se vayan lleva a que los hijos mayores queden a cargo de los menores. La migraci&oacute;n aumenta entonces el trabajo dom&eacute;stico en detrimento de la educaci&oacute;n de estos j&oacute;venes. Es muy probable que esto sea m&aacute;s significativo en el caso de las ni&ntilde;as, que sufren as&iacute; una doble discriminaci&oacute;n: por un lado, la salida de los padres, en particular de la madre, aumenta sus tareas dom&eacute;sticas; por otro lado, estas labores dom&eacute;sticas van en detrimento de su educaci&oacute;n, lo que a su vez las perjudica a la hora de ingresar al mercado laboral como adultas. Este efecto de la migraci&oacute;n internacional se relaciona con el tema de la "fuga de cuidado" (<i>care drain</i>), cuando las mujeres de los pa&iacute;ses en desarrollo dejan a sus hijos para ir a cuidar ni&ntilde;os o ancianos de los pa&iacute;ses industrializados (Ehrenreich y Hochschild, 2003).</p>     <p align="justify">Por otra parte, la migraci&oacute;n de los padres tiene efectos por las remesas que env&iacute;an a sus hijos. Pero el impacto de las remesas sobre el trabajo infantil es ambiguo. Es cierto que pueden favorecer la inversi&oacute;n en educaci&oacute;n de los j&oacute;venes receptores y contribuir as&iacute; a reducir el trabajo infantil, como se ha visto en El Salvador (Acosta, 2006) y Pakist&aacute;n (Mansuri, 2006). Sin embargo, los estudios sobre la migraci&oacute;n internacional colombiana muestran que no son los m&aacute;s pobres los que migran (Garay y Rodr&iacute;guez, 2005, y Gaviria y Mej&iacute;a, 2005). La <a href="#g4">gr&aacute;fica 4</a> muestra la proporci&oacute;n de hogares del &Aacute;rea Metropolitana Centro Occidente (AMCO) que reciben remesas en cada estrato. Los hogares que reciben m&aacute;s remesas son los de estratos tres, cuatro y cinco (22,3%, 33,5% y 22,0%, respectivamente), es decir, los de clase media. En cambio, el porcentaje de hogares de estratos uno y dos que reciben remesas (14,1% y 12,8%, respectivamente) es inferior al promedio de hogares de la zona (19,4%). Ahora bien, la poblaci&oacute;n m&aacute;s pobre es tambi&eacute;n la que presenta mayor propensi&oacute;n al trabajo infantil. Desde luego, el impacto positivo de las remesas sobre el trabajo infantil podr&iacute;a ser menos significativo que en pa&iacute;ses menos desarrollados como El Salvador y Pakist&aacute;n.</p>     <p align="justify">El impacto positivo de las remesas tambi&eacute;n se ve limitado por el hecho de que parte de los ni&ntilde;os que reciben remesas pierde inter&eacute;s en la educaci&oacute;n, ya que su proyecto de vida es emigrar para trabajar como mano de obra no calificada. Estos ni&ntilde;os se basan en la experiencia de sus padres que, sin haber estudiado, se fueron a trabajar en el exterior y ahora mandan remesas a su casa, lo que se considera sin&oacute;nimo de "&eacute;xito" econ&oacute;mico. Tambi&eacute;n toman como referencia el ejemplo de personas calificadas que no encuentran un empleo que corresponda a sus expectativas y deben trabajar en empleos sub-calificados, seg&uacute;n la l&oacute;gica de "despilfarro de cerebros" (&Ouml;zden, 2006). Ello no significa que a corto plazo aumente el trabajo infantil, pero s&iacute; la deserci&oacute;n escolar (AESCO, 2007). En este sentido, la emigraci&oacute;n puede tener un efecto contraproducente en materia de educaci&oacute;n, como se&ntilde;alaron McKenzie y Rapoport (2006).</p>     <p align="justify"><a name="g4"></a>Gr&aacute;fica 4    <br> Proporci&oacute;n de hogares receptores de remesas por estrato en el AMCO, 2004</p>     <p align="justify"><img src="img/revistas/rei/v11n20/v11n20a8g4.jpg"></p>     <p align="justify">En algunos casos extremos, los representantes de asociaciones de migrantes del Eje Cafetero colombiano cuentan que algunos ni&ntilde;os y ni&ntilde;as son literalmente abandonados por sus padres y deben trabajar para sobrevivir<a href="#5" name="n5"><sup>5</sup></a>. Adem&aacute;s, el sentimiento de abandono de los "hijos de las remesas", sumado al deseo de ganar cada vez m&aacute;s dinero, ha llevado a que algunos de estos j&oacute;venes ingresen a actividades de trabajo sexual. Aunque minoritarios, estos casos merecen un examen m&aacute;s profundo.</p>     <p align="justify"><b>La migraci&oacute;n de j&oacute;venes trabajadores</b></p>     <p align="justify">La migraci&oacute;n internacional de j&oacute;venes trabajadores se refiere a los menores de edad que viajan, solos o con sus padres, en busca de un empleo en el exterior. Adem&aacute;s de las causas habituales de la migraci&oacute;n colombiana –dificultades econ&oacute;micas y conflicto– los menores de edad que migran de manera aut&oacute;noma quiz&aacute; deciden hacerlo porque sue&ntilde;an con un mundo mejor en otros pa&iacute;ses, es decir, algo parecido a Disneylandia en su imaginario de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as. Los menores de edad tambi&eacute;n pueden ser v&iacute;ctimas de promesas y enga&ntilde;os de las redes mafiosas de tr&aacute;fico de migrantes y trata de personas.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">La migraci&oacute;n internacional de j&oacute;venes colombianos se distingue de la transfronteriza en cuanto supone un verdadero traspaso de fronteras y requiere un nivel de preparaci&oacute;n mayor. Un primer caso es el de los menores de edad que migran con sus padres u otro miembro de la familia, por ejemplo, un hermano mayor. En general, la migraci&oacute;n significa un mejoramiento de la situaci&oacute;n escolar, ya que en la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses industrializados la educaci&oacute;n es gratuita. De hecho, uno de los motivos que suelen invocar los migrantes colombianos es la posibilidad de ofrecer mejores oportunidades educativas a sus hijos. Pero en algunos casos los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as acompa&ntilde;antes tienen que contribuir a la subsistencia econ&oacute;mica de la familia en el pa&iacute;s de llegada, bien sea participando en un negocio familiar o ejerciendo un empleo informal, por ejemplo, como se ha visto en Espa&ntilde;a, haciendo el aseo en un bar o en un restaurante. El resultado es que estos ni&ntilde;os dejan de ir a la escuela para desempe&ntilde;ar estas nuevas funciones. Parad&oacute;jicamente, la migraci&oacute;n puede deteriorar la situaci&oacute;n escolar de los ni&ntilde;os migrantes, ya que muchos de los que estudiaban cuando viv&iacute;an en Colombia, ahora tienen que trabajar.</p>     <p align="justify">Los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as que emigran muchas veces son v&iacute;ctimas de explotaci&oacute;n, bien sea laboral o sexual. Existen numerosos casos de ni&ntilde;as colombianas v&iacute;ctimas de explotaci&oacute;n laboral en Panam&aacute; y Venezuela. El tema de la explotaci&oacute;n sexual infantil es muy agudo en el caso colombiano, debido a la consolidaci&oacute;n de las redes mafiosas en este tipo de actividades. La migraci&oacute;n de ni&ntilde;as para el comercio sexual puede ser temporal y dirigirse a pa&iacute;ses cercanos como Cura&ccedil;ao, Panam&aacute; o Venezuela (Isla Margarita). En este caso, las ni&ntilde;as viajan con documentos falsos, para hacer creer a las autoridades migratorias que tienen m&aacute;s de 18 a&ntilde;os, y con visa de turismo. En esta actividad hay una alta rotaci&oacute;n de las ni&ntilde;as. Tambi&eacute;n hay casos de migraciones a m&aacute;s largo plazo, en particular a pa&iacute;ses lejanos, como Jap&oacute;n. En general, el proceso sigue varias etapas. Primero se saca a las ni&ntilde;as del pa&iacute;s para llevarlas a otro pa&iacute;s latinoamericano como Argentina, Brasil o Ecuador. Luego, se les dan pasaportes falsos (otra nacionalidad y mayor edad) para que entren m&aacute;s f&aacute;cilmente a los pa&iacute;ses donde van a laborar. En todos los casos, la trata internacional de ni&ntilde;as con fines de explotaci&oacute;n sexual se basa en la ilusi&oacute;n de una vida mejor y el enga&ntilde;o de que pueden salir de ese mundo cuando quieran.</p>     <p align="justify">M&aacute;s all&aacute; de la prostituci&oacute;n infantil, la migraci&oacute;n internacional de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as puede estar ligada a actividades criminales como el robo de carteras en las calles de las grandes ciudades o de apartamentos, ya que los ni&ntilde;os y adolescentes son m&aacute;s &aacute;giles y pueden entrar f&aacute;cilmente por las terrazas exteriores. Adem&aacute;s, los menores de edad se benefician de cierto nivel de protecci&oacute;n frente a las leyes de los pa&iacute;ses de inmigraci&oacute;n que hace m&aacute;s dif&iacute;cil su arresto o deportaci&oacute;n. Esta labor de "carteristas" y "apartamenteros" es frecuente en Espa&ntilde;a, aunque falta comprobar el nivel de participaci&oacute;n de j&oacute;venes colombianos.</p>     <p align="justify">Por &uacute;ltimo, cabe se&ntilde;alar el caso espec&iacute;fico de Buenaventura, en la Costa Pac&iacute;fica colombiana, donde la migraci&oacute;n internacional se ha convertido en uno de los principales "proyectos de vida" de sus habitantes j&oacute;venes, dispuestos a arriesgarlo todo para lanzarse a la aventura de la migraci&oacute;n clandestina, como "polizones" en los barcos de paso hacia tierras desconocidas pero llenas de promesas de enriquecimiento f&aacute;cil. Este fen&oacute;meno obedece a las dif&iacute;ciles condiciones de vida en Buenaventura, azotada por la violencia, la crisis econ&oacute;mica y la debilidad institucional del Estado colombiano. Al mismo tiempo, la migraci&oacute;n de j&oacute;venes es una p&eacute;rdida de capital humano importante para el futuro de la ciudad, y les ofrece condiciones de vida muy precarias. En primer lugar, porque algunos nunca llegan a su destino y mueren en el intento; en segundo lugar, porque la realidad de los pa&iacute;ses receptores es muy diferente de la que imaginan.</p>     <p align="justify"><b>CONCLUSI&Oacute;N</b></p>     <p align="justify">Las entrevistas que se realizaron en Colombia y Ecuador en 2007-2008 ponen de relieve la existencia de un v&iacute;nculo estrecho entre dos fen&oacute;menos que se suelen estudiar por separado: las migraciones y el trabajo infantil. Las deficiencias del Estado colombiano en materia de seguridad territorial, entorno laboral, cobertura social y atenci&oacute;n a las v&iacute;ctimas del conflicto hacen que una parte cada vez mayor de la poblaci&oacute;n tenga que buscar mejores oportunidades en otras zonas del territorio o en otros pa&iacute;ses. El fuerte aumento de los flujos migratorios en los &uacute;ltimos a&ntilde;os responde a una conjunci&oacute;n de factores econ&oacute;micos y pol&iacute;ticos, muy dif&iacute;ciles de disociar.</p>     <p align="justify">Aunque el principal objetivo de los emigrantes es mejorar su situaci&oacute;n, la realidad econ&oacute;mica y social del lugar de llegada no siempre corresponde a sus expectativas. Los desplazados forzados, que esperaban recibir ayuda del Estado, se dan cuenta de que esta ayuda no es suficiente para cubrir sus necesidades; los refugiados en los pa&iacute;ses vecinos deben esperar varios a&ntilde;os para que se defina su situaci&oacute;n; los emigrantes a Am&eacute;rica del Norte y Europa descubren que si bien existe la sociedad de consumo que tanto anhelaban, son excluidos. Ante tales desilusiones, no existe otro remedio que buscar soluciones que permitan enfrentar de la mejor manera posible la nueva condici&oacute;n de exiliado.</p>     <p align="justify">En este contexto, el trabajo infantil se ha convertido en una "opci&oacute;n" de supervivencia: opci&oacute;n para los j&oacute;venes desplazados que encuentran en la jungla urbana m&aacute;s riesgos de ser explotados que oportunidades para estudiar y crecer en condiciones decentes; opci&oacute;n para los j&oacute;venes campesinos que no tienen mejor oportunidad que la de unirse a las filas del narcotr&aacute;fico, la guerrilla o el paramilitarismo; opci&oacute;n para los j&oacute;venes solicitantes de refugio que tienen que ayudar a sus padres a sobrevivir trabajando en pa&iacute;ses vecinos; opci&oacute;n para los j&oacute;venes que migraron a Estados Unidos o Europa con sus padres y que no pueden estudiar porque deben contribuir al sustento familiar; opci&oacute;n para los j&oacute;venes que migraron solos y que buscan sobrevivir en un pa&iacute;s que no quiere de ellos. En la mayor&iacute;a de los casos, estas "opciones" son sin&oacute;nimos de explotaci&oacute;n laboral y sexual, de trata de menores y, en el peor de los casos, de esclavitud.</p>     <p align="justify">La migraci&oacute;n tambi&eacute;n puede llevar a un mejoramiento de las condiciones de los ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes. La migraci&oacute;n a la ciudad o al exterior puede significar su vinculaci&oacute;n al sistema educativo y permite abrir su horizonte socioecon&oacute;mico. La emigraci&oacute;n de los padres puede tambi&eacute;n implicar que los hijos que se quedan se beneficien de las remesas para financiar sus estudios y abrirse posibilidades de ascenso social. Pero la experiencia colombiana muestra que los costos psicoafectivos que enfrentan los "hijos de las remesas" pueden ir en detrimento de su rendimiento escolar. Adem&aacute;s, la poblaci&oacute;n que migra –y la que recibe remesas– no es la misma que la que manda sus hijos a trabajar, lo que reduce el impacto potencial de las remesas sobre el trabajo infantil. De tal modo que aun las implicaciones m&aacute;s positivas de la migraci&oacute;n sobre el trabajo infantil enfrentan muchos l&iacute;mites pr&aacute;cticos.</p>     <p align="justify">En suma, si bien este art&iacute;culo identifica las principales implicaciones de los movimientos migratorios sobre el trabajo infantil, tambi&eacute;n muestra lo que resta para tener un panorama completo. En particular, la falta de estad&iacute;sticas precisas sobre los j&oacute;venes desplazados, los que est&aacute;n involucrados en el conflicto armado o el narcotr&aacute;fico, los que han migrado a otros pa&iacute;ses y los que est&aacute;n en Colombia pero cuyos padres han migrado hace muy dif&iacute;cil el an&aacute;lisis. Por su parte, las encuestas sobre trabajo infantil no proporcionan informaci&oacute;n sobre la problem&aacute;tica migratoria. Es necesario entonces que las instituciones encargadas de construir bases de datos empiecen a tomar en cuenta la relaci&oacute;n entre migraciones y trabajo infantil. Tambi&eacute;n es preciso hacer investigaciones de campo que ayuden a entender mejor los canales de transmisi&oacute;n entre las dos variables. Pero m&aacute;s all&aacute; de la informaci&oacute;n estad&iacute;stica y cualitativa, es tiempo de que las autoridades p&uacute;blicas colombianas tomen en cuenta esta problem&aacute;tica para definir estrategias de intervenci&oacute;n que prevengan y erradiquen el trabajo infantil relacionado con la migraci&oacute;n.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><b>NOTAS AL PIE</b></p>     <p align="justify"><a href="#n1" name="1">1</a>. Se entrevistaron miembros de varias instituciones gubernamentales: Agencia Presidencial para la Acci&oacute;n Social y la Cooperaci&oacute;n Internacional; Ministerio de la Protecci&oacute;n Social, &Aacute;rea de Formaci&oacute;n y Empleo; Instituto Colombiano de Bienestar Familiar; Ministerio de Relaciones Exteriores, Direcci&oacute;n de Asuntos Pol&iacute;ticos Multilaterales, Direcci&oacute;n de Asuntos Consulares y Comunidades Colombianas en el Exterior, Programa Colombia Nos Une; organismos internacionales: Organizaci&oacute;n Internacional para las Migraciones; Organizaci&oacute;n Internacional del Trabajo; y organizaciones no gubernamentales: Acunarte, Pereira; AESCO, Bogot&aacute; y Pereira; CODHES, Bogot&aacute;; Fundaci&oacute;n Esperanza, Armenia, Bogot&aacute; y Quito; Fundaci&oacute;n Cultural Germinando, Pereira.</p>     <p align="justify"><a href="#n2" name="2">2</a>. Se usa la palabra "desvinculaci&oacute;n" y no "desmovilizaci&oacute;n", porque los ni&ntilde;os involucrados en el conflicto armado no se consideran actores sino v&iacute;ctimas.</p>     <p align="justify"><a href="#n3" name="3">3</a>. Existen cinco Centros de Atenci&oacute;n Especializada ubicados en zonas urbanas (Bogot&aacute;, Bucaramanga, Cali, Medell&iacute;n y Tunja) y cuatro en zonas rurales (Bol&iacute;var, Cundinamarca, Quind&iacute;o y Risaralda). Los centros que m&aacute;s reciben adolescentes desvinculados son los de Bogot&aacute;, Bucaramanga y Medell&iacute;n (Mari&ntilde;o, 2005).</p>     <p align="justify"><a href="#n4" name="4">4</a>. Khoudour-Cast&eacute;ras (2007) provee un an&aacute;lisis detallado de los determinantes del fen&oacute;meno emigratorio colombiano.</p>     <p align="justify"><a href="#n5" name="5">5</a>. Esta situaci&oacute;n de abandono de los hijos de padres migrantes, que se ven obligados a trabajar para lograr su subsistencia, tambi&eacute;n se ha encontrado en Bolivia (Proadolescentes, 2008)</p> <hr size="1">     <p align="justify"><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</b></p>     <!-- ref --><p align="justify">1. Acosta, P. "Labor Supply, School Attendance, and Remittances from International Migration: The Case of El Salvador", World Bank Policy Research Working Paper 3903, 2006, pp. 1-54.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000110&pid=S0124-5996200900010000800001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">2. Acu&ntilde;a G., G. "Migraci&oacute;n y trabajo infantil y adolescente: una aproximaci&oacute;n para la construcci&oacute;n de una agenda regional", III Foro de ONG de Iberoam&eacute;rica, Montevideo, 2007.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000111&pid=S0124-5996200900010000800002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">3. AESCO. <i>Grado de vulneraci&oacute;n de los derechos de l@s ni&ntilde;@s usuari@s de los hogares infantiles y comunitarios del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar en Dosquebradas quienes tienen uno a ambos progenitores en el exterior del pa&iacute;s</i>, Pereira, Ministerio de Protecci&oacute;n Social e ICBF, 2007.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000112&pid=S0124-5996200900010000800003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">4. Akabayashi, H. y G. Psachoropoulos. "The Trade-off between Child Labour and Human Capital Formation: A Tanzanian Case Study", <i>Journal of Development Studies</i> 35, 5, 1999, pp. 120-140.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000113&pid=S0124-5996200900010000800004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">5. Bastia, T. "Child Trafficking or Teenage Migration? Bolivian Migrants in Argentina", <i>International Migration</i> 43, 4, 2005, pp. 57-89.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000114&pid=S0124-5996200900010000800005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">6. Camacho Z., G. <i>Mujeres al borde: refugiadas colombianas en el Ecuador</i>, Quito, UNIFEM, Oficina para la Regi&oacute;n Andina, 2005.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000115&pid=S0124-5996200900010000800006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">7. CODHES. <i>Esta guerra no es nuestra. Ni&ntilde;os y desplazamiento forzado en Colombia</i>, Bogot&aacute;, Consultor&iacute;a para los Derechos Humanos y el Desplazamiento, 2000.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000116&pid=S0124-5996200900010000800007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">8. CODHES. <i>Cifras e indicadores del desplazamiento forzado y derechos humanos en Colombia</i>, Bogot&aacute;, Consultor&iacute;a para los Derechos Humanos y el Desplazamiento, 2005.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000117&pid=S0124-5996200900010000800008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">9. Comit&eacute; Interinstitucional Nacional de Erradicaci&oacute;n del Trabajo Infantil y Protecci&oacute;n del Joven Trabajador. <i>Estrategia nacional para prevenir y erradicar las peores formas de trabajo infantil y proteger al joven trabajador, 2008-2015</i>, Bogot&aacute;, Ministerio de la Protecci&oacute;n Social, Ministerio de Educaci&oacute;n Nacional, DNP, ICBF y OIT-IPEC, 2008.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000118&pid=S0124-5996200900010000800009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">10. Cox E., A. y M. Ureta. "International Migration, Remittances, and Schooling: Evidence from El Salvador", <i>Journal of Development Economics</i> 72, 2003, pp. 429-461.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000119&pid=S0124-5996200900010000800010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">11. DANE. <i>Censo general 2005</i>, Bogot&aacute; D.C., 2006a.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000120&pid=S0124-5996200900010000800011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">12. DANE. "Trabajo infantil en Colombia: 2001-2003-2005", Bogot&aacute;, SITI, 2006b.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000121&pid=S0124-5996200900010000800012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">13. Ehrenreich, B. y A. Hochschild. <i>Global Woman: Nannies, Maids and Sex Workers in the New Economy</i>, New York, Metropolitan Press, 2003.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000122&pid=S0124-5996200900010000800013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">14. Funkhouser, E. "Migration from Nicaragua: Some Recent Evidence", <i>World Development</i> 20, 1992, pp. 1209-1218.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000123&pid=S0124-5996200900010000800014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">15. Garay, L. J. y A. Rodr&iacute;guez C. <i>Estudio sobre migraci&oacute;n internacional y remesas en Colombia</i>, Bogot&aacute;, Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia y OIM, 2005.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000124&pid=S0124-5996200900010000800015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">16. Gaviria, A. y C. Mej&iacute;a. "Las varias caras de la di&aacute;spora: los nexos de los emigrantes colombianos con su pa&iacute;s de origen", <i>Documentos CEDE</i> 29, 2005.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000125&pid=S0124-5996200900010000800016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">17. Hanson, G. y Ch. Woodruff. "Emigration and Educational Attainment in Mexico", mimeo, University of California at San Diego, 2003.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000126&pid=S0124-5996200900010000800017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">18. Hashim, I. "Independent Child Migration and Education in Ghana", <i>Development and Change</i> 38, 5, 2007, pp. 911-931.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000127&pid=S0124-5996200900010000800018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">19. Human Rights Watch. <i>Aprender&aacute;s a no llorar: ni&ntilde;os combatientes en Colombia</i>, New York, Human Rights Watch, 2003.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000128&pid=S0124-5996200900010000800019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">20. Hurtado, M. <i>Trata de infantes y adolescentes en Colombia (1999-20 06)</i>, Bogot&aacute;, OIT-IPEC, 2007.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000129&pid=S0124-5996200900010000800020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">21. Khoudour-Cast&eacute;ras, D. "&iquest;Por qu&eacute; emigran los colombianos? Un an&aacute;lisis departamental basado en el Censo de 2005", <i>Revista de Econom&iacute;a Institucional</i> 9, 16, 2007, pp. 255-271.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000130&pid=S0124-5996200900010000800021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">22. Linaje, C. "Relaciones entre educaci&oacute;n y trabajo infantil bajo contextos de desigualdad social", <i>Bolet&iacute;n Encuentros Am&eacute;rica Latina y el Caribe</i> 7.4, 2008, pp. 1-4.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000131&pid=S0124-5996200900010000800022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">23. L&oacute;pez C., E. "Globalization, Migration and Development: The Role of Mexican Migrant Remittances", <i>Economia</i>, <i>Journal of the Latin American and Caribbean Economic Association</i> 6, 1, 2005, pp. 217-47.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000132&pid=S0124-5996200900010000800023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">24. Mansuri, G. "Migration, School Attainment and Child Labor: Evidence from Rural Pakistan", <i>World Bank Policy Research Working Paper</i> 3945, 2006, pp. 1-44.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000133&pid=S0124-5996200900010000800024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">25. Mari&ntilde;o R., C. <i>Ni&ntilde;ez v&iacute;ctima del conflicto armado. Consideraciones sobre les pol&iacute;ticas de desvinculaci&oacute;n</i>, Bogot&aacute;, Universidad Externado de Colombia, 2005.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000134&pid=S0124-5996200900010000800025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">26. McKenzie, D. y H. Rapoport. "Can Migration Reduce Educational Attainment? Depressing Evidence from Mexico", <i>CReAM Discussion Paper Series</i> 01/06, 2006.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000135&pid=S0124-5996200900010000800026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">27. 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Schiff, eds., <i>International Migration, Remittances and the Brain Drain</i>, Washington, World Bank, 2006, pp. 227-244.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000137&pid=S0124-5996200900010000800028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">29. Pfizenmaier, L. B. <i>El desplazamiento transfronterizo de colombianos a Ecuador</i>, Bogot&aacute;, Pontificia Universidad Javeriana, 2004.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000138&pid=S0124-5996200900010000800029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">30. Proadolescentes. <i>Sistematizaci&oacute;n: Definici&oacute;n participativa de los efectos de la migraci&oacute;n sobre el trabajo infantil en Bolivia</i>, La Paz, OIT-IPEC y Proadolescentes Bolivia, 2008.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000139&pid=S0124-5996200900010000800030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">31. Tomasevski, K. "The State of the Right to Education Worldwide 2006", <i>Studies in Human Rights in Education</i>, Nijmegen, Wolf Legal Publishers, 2006.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000140&pid=S0124-5996200900010000800031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">32. UNFPA. "J&oacute;venes en movimiento", <i>Estado de la poblaci&oacute;n mundial 2006. Suplemento j&oacute;venes</i>, New York, UNFPA, 2006.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000141&pid=S0124-5996200900010000800032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">33. Vilaboa R., E. <i>Caracterizaci&oacute;n de la ni&ntilde;ez migrante en la frontera norte de M&eacute;xico: Los casos de Tijuana y Nogales</i>, Tijuana, Corredor Bilateral para la Protecci&oacute;n de Derechos Humanos, A.C. – Save the Children Suecia, 2006.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000142&pid=S0124-5996200900010000800033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">34. Whitehead, A. e I. Hashim. 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