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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[LA CASTIDAD DE LAS MUJERES EN LAS ACTIVIDADES ECONÓMICAS]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">    <p align="center"><b>LA CASTIDAD DE LAS  MUJERES EN LAS ACTIVIDADES ECON&Oacute;MICAS</b></p></font>     <p>    <br></p> <font face="Verdana" size="2">    <p align="center"><b>THE CHASTITY OF WOMEN IN THE ECONOMIC ACTIVITIES</b></p>     <p>    <br>    <br></p>     <p><i>Azam Khodashenas Nikoo*</i>    <br> <i>Abdoullah Namdar**</i></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>* Doctor en Historia, estudiante del Doctorado en Jainismo en la Universidad de Mysore, Mysore, India, &#91;<a href="mailto:sina_a_n@yahoo.com">sina_a_n@yahoo.com</a>&#93;.</p>     <p>** Doctor en Geolog&iacute;a, Mysore, India, &#91;<a href="ab_namdar@yahoo.com" target="_blank">ab_namdar@yahoo.com</a>&#93;. Fecha de recepci&oacute;n: 4 de enero de 2009, fecha de modificaci&oacute;n: 8 de octubre de 2009, fecha de aceptaci&oacute;n: 3 de noviembre de 2009.</p> <hr size="1">     <p>La castidad es un concepto antiguo que se aplica a la cultura actual. Castidad es el t&eacute;rmino que usa la Palabra del Se&ntilde;or para describir la relaci&oacute;n sexual adecuada entre una pareja casada, desprovista de lujuria e impureza y, m&aacute;s en general, para describir la actitud con la que el Se&ntilde;or nos llama a mirar al sexo opuesto (Buss Jr., 2006). No es evitar el embarazo de las adolescentes. No es evitar las enfermedades de transmisi&oacute;n sexual. Ni siquiera prevenir el sida. Todos esos prop&oacute;sitos son buenos, &iquest;no es cierto?. Pero el concepto de castidad tambi&eacute;n hace referencia a mucho m&aacute;s. La castidad es, simplemente, buscar y vivir el amor real<a href="#1" name="n1"><sup>1</sup></a>. La castidad se puede describir mejor como la virtud que perfecciona la capacidad del alma para amar a Dios por encima de todas las cosas y al pr&oacute;jimo como a s&iacute; mismo. Fray Gil, antiguo franciscano y compa&ntilde;ero de San Francisco, defini&oacute; la castidad como la dedicaci&oacute;n exclusiva de nuestros sentidos f&iacute;sicos y espirituales al amor de Dios. Debemos esforzarnos por ser castos en todo lo que decimos, en todo lo que hacemos y en todo lo que pensamos<a href="#2" name="n2"><sup>2</sup></a>. El concepto no siempre ha sido usado del mismo modo por hombres y mujeres; las mujeres suelen estar m&aacute;s profundamente condicionadas que los hombres (tambi&eacute;n debido a factores anat&oacute;micos evidentes, a veces sometidas a un examen formal –e incluso p&uacute;blico– por la inminencia del matrimonio (Keung Lo, 2008)). Existe el problema de armonizar el amor conyugal con la transmisi&oacute;n responsable de la vida; el aspecto moral de un procedimiento no depende &uacute;nicamente de la sinceridad de las intenciones o de la evaluaci&oacute;n de las motivaciones. Debe ser determinado por est&aacute;ndares objetivos. Estos, basados en la naturaleza del ser humano y de sus actos, preservan el pleno sentido de entregarse a s&iacute; mismo y de la procreaci&oacute;n humana en el contexto del amor verdadero. Ese prop&oacute;sito no se puede lograr a menos que la virtud de la castidad conyugal se practique sinceramente. Quienes tienen compromiso de matrimonio est&aacute;n llamados a vivir en continencia. Deben ver este tiempo de prueba como un descubrimiento del respeto mutuo, un aprendizaje de la fidelidad, y esperar recibirse el uno al otro de Dios. Deben reservar para el matrimonio las expresiones de afecto propias del amor conyugal. Ayudarse el uno al otro a crecer en castidad<a href="#3" name="n3"><sup>3</sup></a>. &Eacute;l y ella se mantendr&aacute;n alejados del enga&ntilde;o, la fornicaci&oacute;n, el adulterio y de las transgresiones de la vista, de la depravaci&oacute;n, de la mala conducta y de la rebeli&oacute;n; y no se permitir&aacute;n dejarse llevar por las pasiones, sin importar cu&aacute;n intensas sean. Esta expresi&oacute;n connota la virtud que se relaciona con la facultad de procreaci&oacute;n de hombres y mujeres. Esos hombres y esas mujeres que est&aacute;n llamados a ser castos deben abstenerse por completo del sexo il&iacute;cito y de todos los acercamientos a &eacute;l, cuya consecuencia es la deshonra y la humillaci&oacute;n para ambas partes en este mundo y el castigo en la otra vida, y la deshonra y graves perjuicios para quienes tienen relaci&oacute;n con ellas (Ahmad, 1979).</p>     <p>La castidad como virtud moral ocupa un lugar muy alto en el c&oacute;digo de leyes isl&aacute;micas que rigen la relaci&oacute;n entre los sexos. Estos suras establecen mandamientos exhaustivos para salvaguardarla y protegerla. El islam ve con extrema desaprobaci&oacute;n aun la m&aacute;s leve infracci&oacute;n de estas leyes. Ordena a los hombres creyentes que se abstengan de mirar a las mujeres fuera de los grados prohibidos tan abiertamente que sean excitados sexualmente por ellas, y cultivar el h&aacute;bito de protegerse de su mirada. Deben poner a salvo todos sus sentidos. Por ejemplo, no deben escuchar el canto o la voz encantadora de las mujeres fuera de los grados prohibidos ni deben escuchar la descripci&oacute;n de su belleza. Esta es una buena manera de preservar la pureza de su mirada y de su coraz&oacute;n. Del mismo modo, ordena a las mujeres creyentes que se abstengan de mirar a los hombres fuera de los grados prohibidos y que se abstengan de escuchar la voz apasionada de esos hombres. Deben cubrir su belleza y no revelarla a nadie fuera de los grados prohibidos. El Libro de Dios no busca mantener a las mujeres en reclusi&oacute;n como prisioneras. El prop&oacute;sito de estas reglas es que los hombres y las mujeres se abstengan de dejar deambular libremente su mirada y de mostrar su buena apariencia y su belleza, en procura del bien de hombres y mujeres. Se debe tener en mente que como la condici&oacute;n natural del hombre, la fuente de sus pasiones, es tal que &eacute;l no puede alejarse de ella sin un cambio total en &eacute;l mismo, sus pasiones son susceptibles de ser excitadas o, en otras palabras, puestas en peligro, cuando enfrentan la ocasi&oacute;n y la oportunidad de incurrir en este vicio. Por consiguiente, Dios Todopoderoso no nos ha instruido para que podamos contemplar libremente a mujeres fuera de los grados prohibidos, y podamos contemplar su belleza y observar todos sus movimientos cuando danzan, etc., sino para que lo hagamos con intenciones puras. Tampoco nos ha instruido para que escuchemos el canto de estas mujeres y prestemos o&iacute;do a las historias de su belleza, sino para que lo hagamos con intenciones puras. Se nos ha ordenado positivamente que no miremos su belleza, ya sea con intenciones puras o impuras, ni escuchemos sus voces musicales o las descripciones de su bella apariencia, ya sea con intenciones puras o impuras (Malik, 2006).</p>     <p>La vida casta es importante para los jainistas porque la indulgencia sexual obstaculiza el camino a la liberaci&oacute;n. La pasi&oacute;n sexual es tan poderosa que puede superar al pensamiento racional y al comportamiento &eacute;ticamente correcto, generando un mal karma de dos maneras. El jainista laico puede tener relaciones sexuales y tener hijos; la versi&oacute;n laica de la vida casta significa simplemente mantener la verdad y la fidelidad con la pareja elegida. Algunos autores jainistas se&ntilde;alan que aun las personas casadas no deben ser demasiado indulgentes con las actividades sexuales, y argumentan que el principio de la vida casta ayuda a controlar la poblaci&oacute;n. La vida casta tambi&eacute;n exige que los jainistas eviten el sexo antes del matrimonio y que eviten los pensamientos sexuales. Los ideales m&aacute;s altos del jainismo cl&aacute;sico o tradicional son representados por los ascetas, los miembros de la fe que dedican su vida entera a vivir de acuerdo con el c&oacute;digo jainista de la &eacute;tica en su forma m&aacute;s estricta. Renuncian a las posesiones, a las relaciones, a las emociones y al deseo. Aunque los ascetas jainistas son monjes y monjas, no viven en comunidades mon&aacute;sticas como los monjes y las monjas de otras religiones. Viven dentro de la comunidad y act&uacute;an como maestros y ejemplos vivientes de la verdad jainista. El papel de maestro es particularmente importante puesto que la religi&oacute;n no tiene sacerdotes u otras personas profesionalmente religiosas. Se espera que los monjes y monjas jainistas se mantengan totalmente c&eacute;libes en cuerpo y mente. No piensan en el sexo y evitan recordar los incidentes sexuales antes de que se convirtieran en monjes<a href="#4" name="n4"><sup>4</sup></a>. El pensamiento de que todas las mujeres del mundo son sus hermanas, sus madres o sus hijas, ennoblece al hombre y rompe sus cadenas... Si se valora el anterior argumento, la consideraci&oacute;n de los beneficios f&iacute;sicos de la castidad se convierte en un asunto de importancia secundaria. &iexcl;Cu&aacute;n necio es disipar intencionalmente la energ&iacute;a vital en el disfrute sensual! Es un grave uso indebido malgastar en la gratificaci&oacute;n f&iacute;sica lo que se da a hombres y mujeres para el pleno desarrollo de sus poderes corporales y mentales. Ese uso indebido es la causa de muchas enfermedades<a href="#5" name="n5"><sup>5</sup></a>. En la China imperial tard&iacute;a se consideraba que la castidad de una mujer viuda o comprometida, m&aacute;s que la virginidad per se, era la principal virtud femenina en la pr&aacute;ctica social, en el discurso literario y en la ley. Sin embargo, la castidad religiosa que ofrec&iacute;an el budismo y otras tradiciones religiosas chinas era un medio para que las mujeres evadieran las restricciones de la vida matrimonial (Menegon, 2004). En el budismo, la idea de la "castidad" femenina se refer&iacute;a no tanto a la virginidad f&iacute;sica como al cumplimiento obediente de las obligaciones de la esposa estipuladas por los ritos matrimoniales confucianos. La castidad de la mujer estaba determinada por su rectitud moral y no por su condici&oacute;n biol&oacute;gica<a href="#6" name="n6"><sup>6</sup></a>.</p>     <p>En la cristiandad, la castidad ha sido practicada de manera desconocida bajo otras influencias. La moralidad cristiana prescribe el orden correcto de las relaciones. Por consiguiente, debe dirigir y controlar la manera en que se relacionan el cuerpo y el alma. Entre ambos existe una oposici&oacute;n que no se puede erradicar; la carne, con su concupiscencia, lucha incesantemente contra el esp&iacute;ritu, lo ciega y lo aparta de la b&uacute;squeda de la vida verdadera. La armon&iacute;a y el orden debido entre ambos deben prevalecer. Pero esto significa la primac&iacute;a y el predominio del esp&iacute;ritu, lo que a su vez implica el castigo del cuerpo. El parentesco real y etimol&oacute;gico entre la castidad y el castigo es entonces obvio. Por consiguiente, la castidad es necesariamente dura y austera. E l efecto del ejemplo y de las palabras de Jes&uacute;s Nuestro Salvador (Mateo 19: 11-12) se aprecia en la vida de tantos c&eacute;libes y v&iacute;rgenes que dignifican la historia de la Iglesia Cristiana, mientras que la idea del matrimonio como signo y s&iacute;mbolo de la uni&oacute;n inefable de Cristo con su esposa inmaculada, la Iglesia –una uni&oacute;n en la que la fidelidad no menos que el amor son mutuos– engendr&oacute; su fruto embelleciendo el mundo con las pautas de la castidad conyugal (Melody, 1908). En el cristianismo (especialmente en el catolicismo), la castidad se ve como una virtud en s&iacute; misma y por s&iacute; misma; de hecho, como la forma m&aacute;s alta del ser. No se permite que los sacerdotes cat&oacute;licos tengan relaciones sexuales, y el sexo s&oacute;lo se permite con el prop&oacute;sito de la procreaci&oacute;n; de acuerdo con estas creencias acerca de las relaciones sexuales, el sexo es un acto bajo<a href="#7" name="n7"><sup>7</sup></a>.</p>     <p><b>DISCUSI&Oacute;N</b></p>     <p>Las mujeres realizaron muchas tareas productivas esenciales en el hogar: cocinar, limpiar (lo que tiene implicaciones sanitarias y religiosas), cuidar los hijos, hacer compras, hilar, tejer y velar por el cumplimiento diario de los rituales hogare&ntilde;os. Fuera del hogar, las mujeres participaron en las actividades de los palacios, los mercados, las escuelas, y la organizaci&oacute;n de los trabajadores artesanales. Sirvieron como sacerdotisas, maestras, comerciantes, curanderas y comadronas, como hilanderas, tejedoras y bordadoras profesionales (Rogers, 2007). Las mujeres quiz&aacute; s&oacute;lo representen la mitad del mercado total de consumidores, pero en la actualidad toman o influyen en la inmensa mayor&iacute;a de las decisiones de compras<a href="#8" name="n8"><sup>8</sup></a>. En el mercado global, las mujeres empresarias son una fuerza econ&oacute;mica vigorosa y creciente. Mientras que el n&uacute;mero de mujeres que trabajan por cuenta propia aumenta en muchos pa&iacute;ses, las mujeres empresarias son a&uacute;n una peque&ntilde;a proporci&oacute;n de la poblacional total (Gray, 2001).</p>     <p>Las mujeres pueden ser una fuente importante de actividad econ&oacute;mica para su pa&iacute;s, y pueden mantenerse a s&iacute; mismas y a sus familias. Diversas barreras impiden que muchas mujeres participen en la actividad econ&oacute;mica del pa&iacute;s, entre ellas un sistema patriarcal con elementos sociales, religiosos y tradicionales que las consideran inferiores. Este sistema genera problemas institucionales y de regulaci&oacute;n que hacen a&uacute;n m&aacute;s dif&iacute;cil que las mujeres participen en actividades econ&oacute;micas (Goheer, 2003). Para que el recurso humano de las mujeres se desarrolle a largo plazo, deben tener la oportunidad para adquirir educaci&oacute;n y participar en la actividad econ&oacute;mica del pa&iacute;s. Esto les permitir&aacute; salir de la trampa de la pobreza que las encierra actualmente, y tener mejores niveles de vida. Su situaci&oacute;n nutricional mejorar&aacute;, sus familias tendr&aacute;n un mejor consumo y una posici&oacute;n social m&aacute;s alta, sus hijos tendr&aacute;n acceso a mejor educaci&oacute;n, y podr&aacute;n enfrentar la violencia dom&eacute;stica que actualmente los subyuga. Todos estos beneficios har&aacute;n posible una mayor participaci&oacute;n en las instituciones que generan el ingreso del pa&iacute;s. Esto se puede lograr dando prioridad a la educaci&oacute;n y al apoyo comercial a las mujeres, por el sector privado y el sector p&uacute;blico. Es necesario establecer y dirigir eficientemente sistemas de educaci&oacute;n social, microcr&eacute;dito y asistencia para el desarrollo de las mujeres, un componente integral de los recursos humanos (Mahmud, 2007). Las mujeres empresarias se enfrentan a ciertas barreras, algunas reales, algunas percibidas y algunas autoimpuestas. En el &aacute;rea de los negocios internacionales los obst&aacute;culos incluyen la poca experiencia comercial internacional, la inadecuada educaci&oacute;n empresarial y la falta de acceso a las redes internacionales. Las actitudes sociales, culturales y religiosas tambi&eacute;n impiden que las mujeres hagan negocios. Otros retos que enfrentan todas las empresas, y las mujeres en particular, son la financiaci&oacute;n, la globalizaci&oacute;n del entorno social y econ&oacute;mico, el mercadeo y la administraci&oacute;n. Las econom&iacute;as en transici&oacute;n pueden imponer obst&aacute;culos dif&iacute;ciles como la banca, los aspectos legales, los contactos pol&iacute;ticos, los aranceles, la burocracia que diariamente inventa nuevos mecanismos para los procedimientos m&aacute;s simples, y la extorsi&oacute;n (ib&iacute;d.).</p>     <p>En el islam se permite que las mujeres trabajen, sujetas a ciertas condiciones, e incluso se les recomienda trabajar si tienen necesidades financieras. Esto tiene el respaldo del ejemplo cor&aacute;nico de dos pastoras (Cor&aacute;n 28: 23).  El islam reconoce que la sociedad necesita que las mujeres trabajen en procura del desarrollo. En general, el derecho de las mujeres a trabajar est&aacute; sujeto a ciertas condiciones (Al Qaradawy, 1998). En el derecho isl&aacute;mico, el empleo femenino var&iacute;a seg&uacute;n las &aacute;reas. Aunque las mujeres pueden pedir tratamiento m&eacute;dico a los hombres, es preferible que recurran a las m&eacute;dicas. Tambi&eacute;n se prefiere que las escuelas, las universidades, los centros deportivos y los ministerios propios de las mujeres tengan personal femenino y no masculino. En cambio, entre las escuelas filos&oacute;ficas isl&aacute;micas existen desacuerdos acerca de si las mujeres pueden desempe&ntilde;ar el cargo de juez en un tribunal. Los shafitas sostienen que las mujeres no pueden desempe&ntilde;ar cargos judiciales, mientras que los hanifitas permiten que las mujeres act&uacute;en como jueces solamente en causas civiles, no en las criminales. Estas interpretaciones se basan en la sura de Medina antes citada (ib&iacute;d.). Aunque las mujeres tienen derecho a trabajar y a ser educadas, las oportunidades de empleo femenino pueden ser desiguales a las de los hombres en la pr&aacute;ctica. En algunos pa&iacute;ses, las mujeres tienen pocas oportunidades de trabajar en el sector privado p orque a&uacute;n se espera que den prioridad a su papel en la familia, lo que lleva a que se considere que los hombres son m&aacute;s confiables en el largo plazo (Assaad, 2003). Los patrones de empleo femenino var&iacute;an a lo largo del mundo isl&aacute;mico: en 2005, el 16% de las mujeres pakistan&iacute;es eran "econ&oacute;micamente activas" (estuvieran empleadas o desempleadas, pero disponibles para proporcionar mano de obra), frente a un 52%  de las mujeres indonesias (Population Reference Bureau, 2005). La historia del islam muestra que Jadiya, la primera esposa del Profeta, era una mujer pr&oacute;spera que manejaba "su propio negocio de caravanas en la Meca en el s&eacute;ptimo siglo". En los primeros a&ntilde;os del islam, las mujeres musulmanas ricas a menudo delegaron las responsabilidades en los hombres en aquellos asuntos econ&oacute;micos que requer&iacute;an largos viajes y ausencias prolongadas del hogar o una interacci&oacute;n &iacute;ntima con varones que no pertenec&iacute;an a la familia. A pesar de ello, una mujer pod&iacute;a administrar su negocio sin necesidad de intermediarios. Las mujeres musulmanas han hecho tremendas contribuciones a sus sociedades desde tiempos inmemoriales (Zakaria, 2001).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>NOTAS AL PIE</b></p>     <p><a href="#n1" name="1">1</a>. Beth B., M. "Chastity", &#91;<a href="http://www.staycatholic.com/chastity.htm" target="_blank">http://www.staycatholic.com/chastity.htm</a>&#93;.</p>     <p><a href="#n2" name="2">2</a>. "Prayer for Chastity", &#91;<a href="http://www.realpresenceradio.com/files/CHASTITYPRAYER.pdf" target="_blank">http://www.realpresenceradio.com/files/CHASTITYPRAYER.pdf</a>&#93;.</p>     <p><a href="#n3" name="3">3</a>. "United States Conference of Catholic Bishops", Washington, Diocesan Development Program for Natural Family Planning.</p>     <p><a href="#n4" name="4">4</a>. "Religion and Ethics", &#91;<a href="http://www.bbc.co.uk/religion/religions/jainism/living/brahmacarya.shtml" target="_blank">http://www.bbc.co.uk/religion/religions/jainism/living/brahmacarya.shtml</a>&#93;.</p>     <p><a href="#n5" name="5">5</a>. Mandir, Y. "Brahmacharya or Chastity", cap. 3, &#91;<a href="http://www.rkvenkat.org/chastity.html" target="_blank">http://www.rkvenkat.org/chastity.html</a>&#93;.</p>     <p><a href="#n6" name="6">6</a>. "Chastity", &#91;<a href="http://www.knowledgerush.com/kr/encyclopedia/Chastity/" target="_blank">http://www.knowledgerush.com/kr/encyclopedia/Chastity/</a>&#93;.</p>     <p><a href="#n7" name="7">7</a>. "Is Chastity Considered A Virtue In Judaism?", &#91;<a href="http://answers.yahoo.com/question/index?qid=20080714204720AA3lBZJ" target="_blank">http://answers.yahoo.com/question/index?qid=20080714204720AA3lBZJ</a>&#93;.</p>     <p><a href="#n8" name="8">8</a>. "Marketing to Women from Delia Passi", &#91;<a href="http://www.startupnation.com/articles/896/1/AT_GotWomen.asp" target="_blank">http://www.startupnation.com/articles/896/1/AT_GotWomen.asp</a>&#93;.</p> <hr size="1">     <p><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</b> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>1 Ahmad, M. G. The Philosophy of the Teachings of Islam, London, Islam International Publications, 1979.</p>     <p>2. Al Qaradawy, Y. "The Woman as Member of the Society: When Is a Woman Allowed to Work?", <i>The Status of Women in Islam</i>, Haddad/Esposito, 1998, &#91;<a href="http://www.witness-pioneer.org/vil/Books/Q_WI/default.htm" target="_blank">http://www.witness-pioneer.org/vil/Books/Q_WI/default.htm</a>&#93;.</p>     <p>3. Assaad, R. "Gender &amp; Employment: Egypt in Comparative Perspective", E. A. Doumato y M. P. Posusney, eds., <i>Women and Globalization in the Arab Middle East: Gender, Economy and Society</i>, Colorado, Lynne Rienner Publishers, 2003</p>     <p>4. Buss Jr., P., Reverendo. "Chastity. An Ancient Concept Applied to Today's Culture", <i>New Church Life</i> 126, 9, 2006.</p>     <p>5. Goheer, N. A. <i>Women Entrepreneurs in Pakistan</i>, New Delhi, ILO South Asia Advisory Team (SAAT), 2003.</p>     <p>6. Gray, K. R. "Women Entrepreneurs in Morocco: A Preliminary Investigation", <i>The Journal of North African Studies</i> 6, 4, 2001.</p>     <p>7. Keung Lo, Y. "A Buddhist Catalyst in Early Imperial China", <i>Nan N&uuml;</i> 10, 2008, pp. 22-56.</p>     <p>8. Mahmud, K. M. "Empowering Women", 2007, &#91;<a href="http://www.win.org.pk/page.php?page_id=4" target="_blank">http://www.win.org.pk/page.php?page_id=4</a>&#93;.</p>     <p>9. Malik, N. M. <i>Chastity – Essential for Preservation of the Institution of Marriage</i>, Pomona, Al Islam, 2006, &#91;<a href="http://www.alislam.org/topics/marriage/chastity.pdf" target="_blank">http://www.alislam.org/topics/marriage/chastity.pdf</a>&#93;.</p>     <p>10. Melody, J. "Chastity", <i>The Catholic Encyclopedia</i>, New York, Robert Appleton Company, 1908, &#91;<a href="http://www.newadvent.org/cathen/03637d.htm" target="_blank">http://www.newadvent.org/cathen/03637d.htm</a>&#93;.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>11. Menegon, E. "Child Bodies, Blessed Bodies: The Contest between Christian Virginity and Confucian Chastity", <i>Nan N&uuml;</i> 6,&nbsp;2,&nbsp;2004, pp.&nbsp;177-240.</p>     <p>12. Population Reference Bureau. <i>Women of Our World</i>, Washington, 2005, &#91;<a href="http://www.prb.org/pdf05/WomenOfOurWorld2005.pdf" target="_blank">http://www.prb.org/pdf05/WomenOfOurWorld2005.pdf</a>&#93;.</p>     <p>13. Rogers, R. C. "The Resilience of Aztec Women: A Case Study of Modern Aztec Myths", <i>Journal of Humanities and Social Sciences</i> 1, 2, 2007.</p>     <p>14. Zakaria, Y. "Entrepreneurs at Home: Secluded Muslim Women and Hidden Economic Activities in Northern Nigeria", <i>Nordic Journal of African Studies</i> 10, 1, 2001, pp. 107-123.</p></font>      ]]></body>
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