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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[INDIVIDUOS, SOCIEDAD Y EMPRESAS EN LA ECONOMÍA INSTITUCIONALISTA EVOLUTIVA]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">    <p align="center"><b>INDIVIDUOS, SOCIEDAD Y EMPRESAS EN LA ECONOM&Iacute;A INSTITUCIONALISTA EVOLUTIVA</b></p></font>     <p>    <br></p> <font face="Verdana" size="2">    <p align="center"><b>INDIVIDUALS, SOCIETY AND FIRMS INTO THE INSTITUTIONAL AND EVOLUTIONARY ECONOMICS</b></p>     <p>    <br></p>     <p align="center"><i>Econom&iacute;a institucional y evolutiva contempor&aacute;nea</i>, Geoffrey M. Hodgson, M&eacute;xico, Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana, Cuajimalpa-Xochimilco, 2007, 249 pp.</p>     <p>    <br>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br></p>     <p><i>Jairo J. Parada*</i></p>     <p>* Doctor en Econom&iacute;a, profesor de la Universidad del Norte, Barranquilla, Colombia, &#91;<a href="jparadac@uninorte.edu.co" target="_blank">jparadac@uninorte.edu.co</a>&#93;. Documento original en ingl&eacute;s. Traducci&oacute;n de Alberto Supelano. Fecha de recepci&oacute;n: 29 de octubre de 2009, fecha de modificaci&oacute;n: 6 de noviembre de 2009, fecha de aceptaci&oacute;n: 24 de noviembre de 2009.</p> <hr size="1">     <p>Este libro es un esfuerzo editorial importante. No se han traducido muchos libros de econom&iacute;a institucional original al castellano. Hace algunas d&eacute;cadas s&oacute;lo se pod&iacute;an encontrar dos traducciones de obras de Veblen: la <i>Teor&iacute;a de la clase ociosa</i> y la <i>Teor&iacute;a de la empresa de negocios</i>. Hace cuatro a&ntilde;os, la Universidad Externado de Colombia public&oacute; algunos de los escritos seminales de Veblen, traducidos por Alberto Supelano, editor de esta Revista. Los profesores Bruno Gandlgruber y Arturo Lara emprendieron una tarea similar con algunos de los escritos de Geoffrey Hodgson. Lo que sin duda ayudar&aacute; a superar las barreras ocasionadas por el lenguaje y las condiciones geogr&aacute;ficas. La traducci&oacute;n es una tarea dif&iacute;cil porque el lenguaje es una instituci&oacute;n social enraizada en estructuras antropol&oacute;gicas, aunque tenga bases biol&oacute;gicas comunes ligadas a las propiedades emergentes del cerebro. Cuando Jorge Luis Borges escribi&oacute; el pr&oacute;logo a la edici&oacute;n espa&ntilde;ola de la <i>Teor&iacute;a de la clase ociosa</i> (Ediciones Orbis, Barcelona, 1988), destac&oacute; la importancia de esta obra de Veblen. En la traducci&oacute;n de Vicente Herrero, que inicialmente fue publicada por el Fondo de Cultura Econ&oacute;mica de 1944, se percibe la complejidad de la tarea pues el traductor enfrent&oacute; el problema de encontrar t&eacute;rminos castellanos que se asemejaran a los t&eacute;rminos veblenianos y expresiones claras que no traicionaran el estilo y la dif&iacute;cil prosa del texto original. Hay que reconocer que son m&aacute;s numerosas las traducciones al castellano de obras de la nueva econom&iacute;a institucional, corriente que se ubica en las fronteras del pensamiento econ&oacute;mico neocl&aacute;sico, pero que a&uacute;n son escasas las de las corrientes institucionalistas basadas en el pragmatismo americano y las de m&aacute;s clara estirpe darwiniana.</p>     <p>Gandlgruber y Lara redactaron una excelente introducci&oacute;n que presenta al lector la vasta obra de Hodgson, quien ha logrado combinar la econom&iacute;a evolutiva y la econom&iacute;a institucionalista, y en cuyos trabajos se sintetizan a&ntilde;os de esfuerzos para dilucidar y esbozar una teor&iacute;a del comportamiento humano, incluido el comportamiento econ&oacute;mico, teniendo en cuenta el sustrato biol&oacute;gico y sicol&oacute;gico, y los aportes de la filosof&iacute;a, la sociolog&iacute;a, la historia y las teor&iacute;as de la organizaci&oacute;n, sin ignorar la importancia y la utilidad de los modelos matem&aacute;ticos. Los traductores y prologuistas destacan algunos aspectos fundamentales de la obra de Hodgson, como la cr&iacute;tica al supuesto de racionalidad limitada, la naturaleza de las firmas y el papel de las instituciones, para mostrar que sus puntos de vista acerca de estos temas difieren notablemente de los de la econom&iacute;a neoinstitucionalista. Examinan la definici&oacute;n de instituciones de Hodgson, a las que el autor concibe como sistemas incorporados de reglas (p. 20), aunque en mi opini&oacute;n el t&eacute;rmino "incorporado" no expresa adecuadamente el sentido del t&eacute;rmino ingl&eacute;s "embedded". El t&eacute;rmino "incorporado" nos da una idea de inclusi&oacute;n, pero el concepto original en ingl&eacute;s no s&oacute;lo incluye sino que expresa una relaci&oacute;n sist&eacute;mica de las partes con el todo y viceversa. Quiz&aacute; un t&eacute;rmino mejor ser&iacute;a "incrustado sist&eacute;micamente", aunque no es f&aacute;cil encontrar el t&eacute;rmino adecuado. M&aacute;s adelante presentan una buena revisi&oacute;n de los puntos vista de Hodgson sobre la teor&iacute;a de la firma que difieren claramente de la perspectiva neoinstitutionalista. Aunque pienso que no son exactos cuando afirman que la econom&iacute;a institucionalista original (EIO) carece de una teor&iacute;a de la firma (p. 23). Aqu&iacute;, en forma ligera, ignoran los aportes de Veblen, en su obra crucial de la <i>Teor&iacute;a de la empresa de negocios</i>, y los de institucionalistas que publican al respecto en el <i>Journal of Economic Issues</i><a href="#1" name="n1"><sup>1</sup></a>.</p>     <p>El pr&oacute;logo del libro, escrito por Geoffrey Hodgson, dirige nuestra atenci&oacute;n hacia los temas b&aacute;sicos de la agenda institucionalista de los a&ntilde;os noventa. Trata el tema del individualismo metodol&oacute;gico, de controversia permanente entre los economistas, y es muy cr&iacute;tico del colectivismo metodol&oacute;gico, que ha influido en muchas vertientes del pensamiento en ciencias sociales de Latinoam&eacute;rica. Explica cuidadosamente expresiones tales como la de que "la historia es importante" y t&eacute;rminos conceptuales complejos como el de "causalidad ascendente y descendente" para evitar problemas metodol&oacute;gicos o el de "mecanismo causal", que es esencial para entender los hechos econ&oacute;micos y pol&iacute;ticos.</p>     <p>El primer ensayo de Hodgson, "El enfoque de la econom&iacute;a institucionalista", presenta al lector la evoluci&oacute;n te&oacute;rica de la econom&iacute;a institucionalista original, marcada por la lucha entre la visi&oacute;n de Veblen, inspirada en Darwin, y las influencias conductistas de la sicolog&iacute;a estadounidense y de los enfoques culturales provenientes de la antropolog&iacute;a. Hodgson ilustra su propio punto de vista aplicando la econom&iacute;a institucional para esbozar una posible teor&iacute;a vebleniana de los precios, en unas p&aacute;ginas en las que expone ideas muy interesantes y sugestivas. Presenta ejemplos similares con respecto al an&aacute;lisis macro, en los que recuerda la teor&iacute;a de la funci&oacute;n de consumo de Duesenberry y establece v&iacute;nculos con los escritos de Wesley Mitchell sobre las variables macro y con la teor&iacute;a postkeynesiana. En esta secci&oacute;n, Hodgson tambi&eacute;n sintetiza su enfoque de la relaci&oacute;n entre instituciones e individuos, subraya las conexiones entre h&aacute;bitos e instituciones y explica en detalle el problema del "retroceso infinito". Hace expl&iacute;citos los l&iacute;mites del comportamiento racional de los agentes y examina cuidadosa y detalladamente la influencia de la naturaleza biol&oacute;gica del ser humano sobre su comportamiento. Y al mismo tiempo destaca las propiedades emergentes de los fen&oacute;menos socioecon&oacute;micos. Reivindica correctamente el papel de la biolog&iacute;a en el siglo XXI como gu&iacute;a y fuente de analog&iacute;as y met&aacute;foras que ayuden a entender los procesos econ&oacute;micos.</p>     <p>La secci&oacute;n sobre la ubicuidad de los h&aacute;bitos y las reglas pone en su justa perspectiva las "reglas de optimizaci&oacute;n" y enriquece el an&aacute;lisis con el tratamiento de los temas de la plena informaci&oacute;n, la complejidad, la incertidumbre y la cognici&oacute;n, teniendo como mira algunos mitos de la econom&iacute;a predominante referentes a esos asuntos. Hodgson critica la epistemolog&iacute;a empirista y llama la atenci&oacute;n sobre la trampa funcionalista. Los h&aacute;bitos y las reglas dan lugar a rutinas y a instituciones sociales, pero a trav&eacute;s de un proceso de retroalimentaci&oacute;n entre esos elementos de la estructura social. &Eacute;sta es una buena secci&oacute;n que invita a explorar en busca de una mejor teor&iacute;a del comportamiento humano.</p>     <p>En la tercera secci&oacute;n del libro, Hodgson establece s&oacute;lidos fundamentos para emplear con precisi&oacute;n el t&eacute;rmino "evolutivo", tal como hizo Veblen en sus primeros escritos. Adem&aacute;s pasa revista a la taxonom&iacute;a del t&eacute;rmino "econom&iacute;a evolutiva", que ilustra en la gr&aacute;fica 2 del libro (p. 131), evitando el determinismo y el individualismo metodol&oacute;gico, as&iacute; como el reduccionismo. En esta secci&oacute;n el lector se entera de lo que Veblen, Commons, Hobson, Mitchell y Keynes dijeron acerca de "la econom&iacute;a evolutiva". Hodgson hace &eacute;nfasis en los retos te&oacute;ricos, ontol&oacute;gicos, epistemol&oacute;gicos y metodol&oacute;gicos derivados de la perspectiva darwinista y vebleniana en este campo de las ciencias sociales, a la vez que reconoce las mutaciones y variaciones que han surgido dentro de esta vertiente del pensamiento econ&oacute;mico.</p>     <p>El cuarto ensayo es un examen de la evoluci&oacute;n social en el que se discute si este proceso es de tipo lamarckiano o darwiniano. Los lectores entienden desde el comienzo que no hay una soluci&oacute;n f&aacute;cil para este problema. Algunos economistas rechazan la visi&oacute;n lamarckiana en la econom&iacute;a pero muchos otros la apoyan. El problema proviene de la comparaci&oacute;n de la evoluci&oacute;n biol&oacute;gica con la evoluci&oacute;n social. Como Hodgson plantea desde el principio de la secci&oacute;n, podemos ser lamarckianos en ciencias sociales y darwinianos en biolog&iacute;a. En la p&aacute;gina 161 empieza a explorar y a contrastar las dos opciones, bas&aacute;ndose en consideraciones filos&oacute;ficas y etimol&oacute;gicas. Para evitar el reduccionismo –y &eacute;ste difiere de "hacer" a veces alguna de "reducci&oacute;n" de los problemas desde una perspectiva te&oacute;rica– Hodgson expone su punto de vista, que toma en cuenta la aparici&oacute;n y la existencia de propiedades emergentes en el mundo real. Sin este principio es imposible construir una ciencia social aut&oacute;noma que pueda ser comparada con las ciencias naturales. Aunque Hodgson afirma que si evitamos el reduccionismo nos vemos obligados a rechazar todo intento de romper las conexiones entre la biolog&iacute;a y las ciencias sociales.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En esta secci&oacute;n, Hodgson tambi&eacute;n ilustra sus ideas usando un conjunto de gr&aacute;ficas que permiten entender las diferencias entre las perspectivas lamarckiana, darwiniana y neodarwiniana, siguiendo las ideas de Weismann. Examina en detalle y a profundidad este debate y encuentra que los h&aacute;bitos conectan el dominio biol&oacute;gico, por una parte, con las dimensiones psicol&oacute;gicas y sociales, por la otra. Concluye entonces que hay razones para pensar que la evoluci&oacute;n social es de &iacute;ndole lamarckiana (o transmisi&oacute;n de los caracteres adquiridos). Por tanto, aunque la evoluci&oacute;n social se rige por los principios darwinianos, al mismo tiempo tiene caracter&iacute;sticas lamarckianas. Estoy convencido de que este cap&iacute;tulo es un logro te&oacute;rico muy prometedor que abre un campo que merece ser explorado en lo sucesivo.</p>     <p>El &uacute;ltimo cap&iacute;tulo trata la teor&iacute;a evolutiva de la firma basada en la competencia siguiendo el camino trazado por Smith, Marx, Knight, Penrose y Nelson y Winter, a la que compara con la teor&iacute;a contractual de la firma iniciada por Coase y desarrollada por William, Alchian y otros autores. Hodgson aqu&iacute; expone y profundiza la cr&iacute;tica de la teor&iacute;a contractual de la firma de la nueva econom&iacute;a institucionalista, y presenta una alternativa inspirada en el evolucionismo din&aacute;mico, en oposici&oacute;n a la &oacute;ptica de la est&aacute;tica comparativa. Al final del cap&iacute;tulo, afirma que la teor&iacute;a de la firma de Nelson y Winter es de hecho un subconjunto de las teor&iacute;as de la firma basadas en la competencia, y nos invita a seguir investigando este campo.</p>     <p>Una reflexi&oacute;n final acerca del libro que quiero poner a discusi&oacute;n es un tema de historia del pensamiento relacionado con la influencia de ciertas corrientes filos&oacute;ficas en el pensamiento de la tradici&oacute;n de la EIO. A veces Hodgson menciona a William James y a Charles S. Peirce como padres de esta tradici&oacute;n te&oacute;rica, y a veces incluye las obras de John Dewey. En la tradici&oacute;n del institucionalismo estadounidense se prefiere la vertiente de pensamiento Dewey-Peirce por cuanto John Dewey se vio obligado muchas veces a clarificar puntos de divergencia con el pragmatismo en la versi&oacute;n que William James contribuy&oacute; a difundir. Aunque William James acu&ntilde;&oacute; con entusiasmo el t&eacute;rmino "pragmatismo" y acogi&oacute; su instrumentalismo, pienso que John Dewey recoge en forma m&aacute;s original y completa la tradici&oacute;n filos&oacute;fica de la EIO, sobre todo en los temas que se refieren a la discusi&oacute;n entre el pragmatismo y la corriente anglosajona del realismo cr&iacute;tico. Hodgson se describe a s&iacute; mismo como un economista evolucionista darwiniano, pero no parece muy inspirado por el pragmatismo de Dewey.</p>     <p>Sin duda, los acad&eacute;micos y los estudiantes de habla hispana deben mucho a Bruno Gandlgruber y a Arturo Lara por sus esfuerzos de traducci&oacute;n. A pesar de que se suele decir que en un mundo global es posible una cultura biling&uuml;e, la verdad es que en Am&eacute;rica Latina estamos lejos de ello. Para los estudiantes, profesores y acad&eacute;micos de habla hispana, este libro ilustra en nuestra propia lengua que es posible conocer y entender los temas esenciales de la econom&iacute;a institucionalista. Nuestra deuda con Bruno y Arturo no tiene l&iacute;mites por su empe&ntilde;o.</p>     <p><b>NOTAS AL PIE</b></p>     <p><a href="#n1" name="1">1</a>. Ver Parada, J. "Post-Keynesian Micro Theory on Business Enterprise and the Veblenian's Approach: Are there Commonalities?", <i>Revista Econom&iacute;a del Caribe</i> 2, 2008, pp. 1-30.</p></font>      ]]></body>
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