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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[LA POBREZA MUNDIAL, UN ASUNTO DE JUSTICIA GLOBAL]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">    <p align="center"><b>LA POBREZA MUNDIAL, UN ASUNTO DE JUSTICIA GLOBAL</b></p></font>     <p>    <br></p> <font face="Verdana" size="2">    <p align="center"><b>GLOBAL POVERTY, A GLOBAL JUSTICE ISSUE</b></p>     <p>    <br></p>     <p align="center"><i>Hacer justicia a la humanidad</i>, Thomas Pogge, M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 2009, pp. 526</p>     <p>    <br>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br></p>     <p><i>Leonardo Garc&iacute;a Jaramillo*</i></p>     <p>* Abogado, editor y profesor del Departamento de Humanidades de la Universidad EAFIT, Medell&iacute;n, Colombia, &#91;<a href="lgarciaj@eafit.edu.co" target="_blank">lgarciaj@eafit.edu.co</a>&#93;. La primera versi&oacute;n de esta rese&ntilde;a se present&oacute; en el III Congreso Iberoamericano de Filosof&iacute;a (Medell&iacute;n, julio de 2008) y se realiz&oacute; con base en los manuscritos del libro. Por sus impresiones y observaciones a la presentaci&oacute;n agradezco al profesor Thomas Pogge, a los autores de otros libros que se presentaron en la misma sesi&oacute;n, en particular a Rodolfo Arango y Francisco Cort&eacute;s Rodas, y a los comentaristas de los libros, en especial a Ernesto Garz&oacute;n Vald&eacute;s y Cristina Lafont. Fecha de recepci&oacute;n: 11 de noviembre de 2009, fecha de modificaci&oacute;n: 13 de noviembre de 2009, fecha de aprobaci&oacute;n: 24 de noviembre de 2009.</p> <hr size="1">     <p>Es siempre compleja la tarea de hacer un comentario puntual y breve, pero coherente y comprensivo de un libro que, adem&aacute;s de extenso, llama la atenci&oacute;n por la diversidad de los temas que trata; diversidad que refleja la amplitud del proyecto intelectual del autor, el profesor Thomas Pogge, quien es actualmente <i>Leitner Professor of Philosophy and International Affairs</i> en la Universidad de Yale. D esde la aparici&oacute;n de un libro anterior al que comentamos, <i>World Poverty and Human Rights</i>, Pogge se ha convertido en referencia obligada en los estudios sobre Kant, Rawls y diversos temas de filosof&iacute;a pol&iacute;tica contempor&aacute;nea, as&iacute; como en las investigaciones sobre las responsabilidades por la violaci&oacute;n masiva de los derechos humanos, el r&eacute;gimen de propiedad intelectual y las patentes de medicamentos esenciales, la comprensi&oacute;n adecuada del concepto "justicia global", el d&eacute;ficit en la garant&iacute;a de los derechos, y las causas de la pobreza mundial, las formas adecuadas de medirla y los remedios para disminuirla.</p>     <p>Asechan las generalizaciones indebidas cuando se pretende esquematizar un libro que a partir del tratamiento de los problemas sociales m&aacute;s acuciantes asciende a lo alto de la abstracci&oacute;n filos&oacute;fica. El libro consta de trece cap&iacute;tulos que si bien no est&aacute;n divididos por secciones tem&aacute;ticas, se ocupan de tres grandes problemas: la justicia global (cap&iacute;tulos 1, 4, 5 y 8), los derechos humanos (cap&iacute;tulos 2, 3, 12 y 13) y la pobreza mundial (cap&iacute;tulos 6, 7, 9, 10 y 11). Encontrar los v&iacute;nculos transversales de esta compleja agenda investigativa es el reto de esta recensi&oacute;n.</p>     <p>Aunque existen numerosas declaraciones de derechos humanos, y todas las constituciones pol&iacute;ticas contempor&aacute;neas reconocen formalmente los derechos fundamentales (incluidos los sociales) y consagran garant&iacute;as judiciales para su efectivo cumplimiento, el sistema econ&oacute;mico y pol&iacute;tico global crea o mantiene sistemas institucionales que contribuyen a su violaci&oacute;n sistem&aacute;tica, masiva y reiterada, frustrando la aspiraci&oacute;n de las poblaciones menos favorecidas a la protecci&oacute;n de sus derechos y a una m&iacute;nima suficiencia econ&oacute;mica; violaciones que d&iacute;a a d&iacute;a ocasionan muertes prematuras a causa de la pobreza. La reforma del orden global influir&iacute;a sin duda en los factores locales de pobreza. El est&aacute;ndar moral m&aacute;s importante en la normatividad es la Declaraci&oacute;n de los Derechos Humanos, cuyo art&iacute;culo 28 deja en claro que el cumplimiento efectivo de los derechos depende del grado de justicia del orden global. Se deben considerar dise&ntilde;os alternativos factibles del actual orden global para atenuar el efecto de la mayor violaci&oacute;n de los derechos humanos que se ha cometido en la historia: 300 millones de seres humanos que han muerto por causas relacionadas con la pobreza (hambre, diarrea, neumon&iacute;a, malaria, sarampi&oacute;n y enfermedades perinatales).</p>     <p>Pogge demuestra estad&iacute;sticamente que el n&uacute;mero de estas muertes es mucho mayor que el de las v&iacute;ctimas de las dos guerras mundiales y la dictadura de Stalin, por ejemplo. Aunque a este respecto hace una distinci&oacute;n pertinente: &eacute;sta es la violaci&oacute;n <i>mayor</i> pero no la <i>m&aacute;s grave</i>, pues quienes son responsables de las muertes y padecimientos en el Tercer Mundo por el sistema institucional que crean o mantienen no buscan infligir sufrimiento a las personas ni causar su muerte, aunque la causen; mientras que los dictadores y generales que dirigieron esas acciones b&eacute;licas deliberadamente reprimieron los derechos y acabaron con la vida de millones. Pogge pone de presente la magnitud del problema: el n&uacute;mero total de personas que murieron en la Segunda Guerra Mundial es superado cada tres a&ntilde;os por el n&uacute;mero de personas que mueren debido a la pobreza. Es oportuno aludir a un ejemplo en donde se compara la situaci&oacute;n actual de la pobreza mundial y sus nefastas consecuencias con el genocidio de los jud&iacute;os en la Segunda Guerra. Si bien es moralmente m&aacute;s grave enviar personas a una c&aacute;mara de gas o fusilarlas junto a una zanja, cuando personas con poder pol&iacute;tico y econ&oacute;mico firman una resoluci&oacute;n que encarece medicinas o tratamientos se causan autom&aacute;ticamente muchas muertes, as&iacute; los firmantes no tengan la intenci&oacute;n dolosa de causarlas.</p>     <p>Al defender el injusto esquema de distribuci&oacute;n actual se perjudica directamente a los pobres de todo el mundo. "Los pa&iacute;ses ricos est&aacute;n involucrados en un crimen contra la humanidad al mantener el actual orden econ&oacute;mico global", afirma Pogge. El principio de responsabilidad pol&iacute;tica y jur&iacute;dica de las personas y las instituciones se debe reformular para que corresponda con la realidad de la interdependencia global. El orden econ&oacute;mico y pol&iacute;tico que se impone al resto del mundo es responsable de una injusticia global que se traduce en la imposibilidad de hacer efectivos los derechos humanos. El libro critica aspectos globales como los acuerdos comerciales, las leyes de patentes de los medicamentos y las pol&iacute;ticas trasnacionales de crecimiento. Los gobiernos de los pa&iacute;ses ricos y las corporaciones que se benefician del statu quo mantienen un sistema que cada a&ntilde;o le cuesta la vida a millones de personas y que impide o retrasa las reformas que atenuar&iacute;an el problema. A este respecto cabe mencionar dos hechos que son objeto de su cr&iacute;tica: en muchos pa&iacute;ses las vacas reciben subsidios mayores que los que reciben las personas en otras partes del mundo; como es m&aacute;s rentable producir medicinas que eviten la ca&iacute;da del cabello, las compa&ntilde;&iacute;as se dedican a esta investigaci&oacute;n y descuidan la de medicinas que curen las enfermedades que causan muertes prematuras en los pa&iacute;ses pobres.</p>     <p>Ante las situaciones de injusticia y desigualdad –y el d&eacute;ficit correlativo en la garant&iacute;a de los derechos sociales que desemboca en la violaci&oacute;n de los derechos fundamentales– muchas veces se cree err&oacute;neamente que junto a las leyes que dise&ntilde;an el orden social se deben promulgar leyes que remedien la pobreza. El cambio de perspectiva que propone Pogge, en un proyecto del que hacen parte Sen, Dasgupta y Shue, radica en que el derecho no tiene el papel de remediar el hambre sino el de evitar que haya hambre debido a la manera de regular la propiedad, los impuestos, las tierras, los recursos naturales, el comercio global y las transacciones financieras. El derecho no s&oacute;lo tiene el deber de remediar la pobreza sino que tiene la responsabilidad directa de dejar de crearla.</p>     <p>En un cap&iacute;tulo que redact&oacute; con Sanjay Reddy, profesor de econom&iacute;a en la Universidad de Columbia, Pogge critica las consideraciones del Banco Mundial sobre la magnitud, distribuci&oacute;n y tendencia de la pobreza global por ser poco fiables. El Banco utiliza un par&aacute;metro internacional que, adem&aacute;s de ser arbitrario, no se deriva de una concepci&oacute;n clara de la pobreza y da una imagen de precisi&oacute;n aparente que enmascara el error de las estimaciones. Y puesto que los gobiernos, instituciones e investigadores de todo el mundo usan tales estimaciones para sostener, por ejemplo, que la globalizaci&oacute;n ha contribuido a reducir la pobreza mundial, es imperativa una nueva metodolog&iacute;a para calcular la pobreza global. Este es el cometido de Pogge y Reddy en este cap&iacute;tulo. Algo que al parecer es muy elemental, como qu&eacute; significa o qu&eacute; implica ser pobre, constituye el primer paso en falso en las estimaciones del Banco Mundial. Un d&oacute;lar diario es demasiado bajo y no corresponde al m&iacute;nimo b&aacute;sico que cualquier persona necesita para llevar una vida digna ni mucho menos para desarrollar un proyecto vital. Lo que las personas necesitan no es una cantidad arbitraria de d&oacute;lares, por muy baja que sea, sino la posibilidad de adquirir un conjunto de capacidades elementales. Y este es el par&aacute;metro que se deber&iacute;a usar.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Algunos an&aacute;lisis de la obra de Pogge subrayan indebidamente su raigambre rawlsiana. No obstante, en este libro, as&iacute; como en su vasta obra anterior, se constata el profundo conocimiento de una obra ineludible en el pensamiento pol&iacute;tico junto a un tratamiento cr&iacute;tico que muestra sus falencias e inconsistencias. Cabe destacar la cr&iacute;tica a la extensi&oacute;n internacional del foro deliberativo ficticio de la "posici&oacute;n original". Pogge muestra una asimetr&iacute;a en las teor&iacute;as de Rawls: la dom&eacute;stica, expuesta en su <i>magnum opus</i> de 1971, y la internacional, en <i>The Law of Peoples</i> (1999). La primera es tr&iacute;adica e institucional y la segunda di&aacute;dica e interactiva. Es decir, mientras que en la teor&iacute;a de la justicia dom&eacute;stica, las partes –en la posici&oacute;n original, tras el velo de ignorancia– adoptan un criterio p&uacute;blico de justicia que gu&iacute;a el dise&ntilde;o del orden institucional nacional; en la teor&iacute;a de la justicia global deben adoptar determinadas normas internacionales. As&iacute;, el primer modelo, m&aacute;s flexible, permite adaptarse al cambio de las circunstancias sociales; el segundo es r&iacute;gido e impide satisfacer los intereses de los pueblos en circunstancias sociales cambiantes.</p>     <p>Pogge tuvo a Rawls como profesor y director de tesis doctoral. Fue su profesor asistente en filosof&iacute;a pol&iacute;tica y, luego, en filosof&iacute;a moral, y pese a que tom&oacute; distancia de su obra, particularmente en la extensi&oacute;n global de la justicia, cultiv&oacute; una profunda amistad con Rawls hasta su muerte, en 2002<a href="#1" name="n1"><sup>1</sup></a>. Esta cercan&iacute;a personal no merm&oacute; la distancia con respecto a las ideas de Rawls sobre las causas y responsabilidades de la pobreza global. Una idea transversal del libro es la consideraci&oacute;n acerca de la justicia y su relaci&oacute;n con la distribuci&oacute;n de recursos, responsabilidades y deberes de los pa&iacute;ses ricos con respecto a los pobres por las circunstancias que perpet&uacute;an la situaci&oacute;n de miseria de millones de seres humanos. En contra del an&aacute;lisis usual de la pobreza mundial, para Pogge las circunstancias que la crean no son fundamental ni exclusivamente locales.</p>     <p>Rawls pensaba que la consideraci&oacute;n de los pa&iacute;ses desarrollados hacia los pobres se deb&iacute;a exclusivamente al asistencialismo. Para Pogge, esos pa&iacute;ses tienen responsabilidad por las condiciones que padecen las regiones m&aacute;s pobres del planeta. Para Rawls, la injusticia de un r&eacute;gimen institucional dom&eacute;stico se relaciona con el grado en que aumenta la pobreza m&aacute;s all&aacute; de lo razonablemente evitable. Con respecto a un orden global que produce pobreza extrema, no estaba dispuesto a usar la categor&iacute;a de injusto, que en su teor&iacute;a es una categor&iacute;a dom&eacute;stica. Pogge considera que el orden institucional global (particularmente el econ&oacute;mico) se debe considerar de la misma manera que el orden interno. No s&oacute;lo los dirigentes de los pa&iacute;ses ricos y los ciudadanos que los eligen pueden o no atender el llamado a donar unos d&oacute;lares para causas humanitarias, es decir, para contribuir a que mueran menos personas, sino que con el esquema que dise&ntilde;an y perpet&uacute;an participan directamente en las causas que ocasionan el d&eacute;ficit de protecci&oacute;n de los derechos sociales (alimentaci&oacute;n, seguridad social, etc.) y en graves violaciones de los derechos fundamentales.</p>     <p>Una parte central de su cr&iacute;tica a Rawls se basa en el rechazo a una teor&iacute;a que no se puede aplicar el orden internacional y que incluso no es eficaz en el &aacute;mbito dom&eacute;stico porque se arraiga en juicios de la sociedad estadounidense que no permiten advertir su responsabilidad por la situaci&oacute;n que padecen otros pa&iacute;ses, a los que se considera desafortunados, imperfectos o merecedores de su suerte. Aunque Pogge comparte la idea de que los pa&iacute;ses ricos tienen el deber ayudar a los pobres, particularmente en casos de emergencia (huracanes o hambrunas, por ejemplo), Rawls reduce a ese deber la responsabilidad de estos pa&iacute;ses frente a la pobreza mundial. La distinci&oacute;n entre tipos de deberes es entonces esencial desde el punto de vista moral: una cosa es ahogar a alguien y causarle la muerte, y otra no auxiliar a alguien que se est&aacute; ahogando y, por la falta de ayuda, muere. Existe un deber negativo de no da&ntilde;ar y un deber positivo de ayudar.</p>     <p>No s&oacute;lo hay responsabilidad cuando se hace algo que causa un mal sino cuando se est&aacute; en posici&oacute;n de hacer algo que evite un mal, y no se hace. La distinci&oacute;n entre deberes positivos y negativos es relevante, en particular, con respecto a los derechos humanos, ya que si bien se puede afirmar que alguien los viola s&oacute;lo cuando su conducta ocasiona un mal a alguien, en el caso de la pobreza hay una relaci&oacute;n de causalidad entre lo que se hace en los pa&iacute;ses ricos y los padecimientos en los pa&iacute;ses pobres, pues dejar inamovible el orden econ&oacute;mico global lleva a que millones de personas mueran cada a&ntilde;o. En esta relaci&oacute;n, la pobreza y sus consecuencias constituyen entonces una excepci&oacute;n porque la violaci&oacute;n no se comete por acci&oacute;n directa (quitarle algo a alguien) sino por omisi&oacute;n u acci&oacute;n insuficiente.</p>     <p>Gran parte de las objeciones de Pogge contra las teor&iacute;as de la justicia global hacen referencia a sus fundamentos y a sus inadecuadas consideraciones sobre la realidad global, en particular a las causas de la pobreza en los pa&iacute;ses en desarrollo y a la responsabilidad de los pa&iacute;ses ricos por crear o sostener un sistema econ&oacute;mico-pol&iacute;tico que beneficia enormemente a unos pocos mientras que afecta gravemente a millones. El fundamento de tales teor&iacute;as no se corresponde fielmente con dichas causas y las responsabilidades correspondientes por sus consecuencias. Adem&aacute;s de la pobreza y la desigualdad crecientes, las relaciones sociales y econ&oacute;micas secundan directa o indirectamente el status quo, y as&iacute; permiten que sigan muriendo en forma prematura millones de personas por causas atribuibles a la pobreza.</p>     <p>En uno de los cap&iacute;tulos se contrasta la lucha por suprimir el hambre en el mundo con las posiciones de los defensores de la vida y de la libre elecci&oacute;n en el debate sobre el aborto. Los esfuerzos que ambos bandos dedican a defender su punto de vista se neutralizan mutuamente, mientras que combatir el hambre desperdicia menos energ&iacute;as y es menos costoso para la armon&iacute;a civil pues tal como &eacute;l plantea no hay bandos: la gran mayor&iacute;a quiere acabar el hambre en el mundo y las muertes prematuras que &eacute;sta ocasiona.</p>     <p>No obstante, Pogge est&aacute; comprometido con el sentido del proyecto rawlsiano: la posibilidad de concebir una teor&iacute;a ut&oacute;pica en sentido realista, es decir, un orden social que se pueda alcanzar en el presente, en un proceso de transici&oacute;n cre&iacute;ble y que una vez alcanzado perdure en el mundo tal como es.</p>     <blockquote>     <p>Mientras tengamos suficiente confianza de que entre los seres humanos es posible de modo realista un orden social autosostenible y justo, podemos esperar que nosotros u otros, alg&uacute;n d&iacute;a, en alguna parte lo logremos, y podremos entonces tambi&eacute;n trabajar para conseguirlo. Al modelar una utop&iacute;a realista como meta moral final para nuestra vida colectiva, la filosof&iacute;a pol&iacute;tica puede proveer la inspiraci&oacute;n que disipe los peligros de la resignaci&oacute;n y el cinismo, y puede enriquecer el valor de nuestras existencias incluso hoy (Pogge, 2005b).</p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La filosof&iacute;a, por muy pol&iacute;tica que sea y muchas que sean sus pretensiones de modificar la realidad, ejerce una influencia indirecta y lenta, y muchas veces debe conformarse con se&ntilde;alar los objetivos que deben perseguir los miembros de sociedades marcadas por la violencia, la desigualdad y el subdesarrollo. La labor de los fil&oacute;sofos pol&iacute;ticos consiste en precisar la magnitud del problema de la pobreza, informar a los ciudadanos los resultados de sus an&aacute;lisis y clarificar las opciones para enfrentar el problema.</p>     <p>Pogge propone estrategias jur&iacute;dicas, pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas que contribuir&iacute;an a una mayor justicia dentro del actual modelo socioecon&oacute;mico. Demuestra que el r&eacute;gimen jur&iacute;dico de patentes de nuevos medicamentos es injusto, pues con el af&aacute;n de enriquecerse mediante innovaciones farmac&eacute;uticas, las empresas vuelven inasequibles los medicamentos esenciales, y contribuyen, igual que los gobiernos que mantienen el sistema inamovible, con una de cada tres muertes prematuras por causas relacionadas con la pobreza. Sugiere entonces reformar el r&eacute;gimen de modo que el desarrollo de un nuevo medicamento esencial se recompense en proporci&oacute;n a su impacto sobre el conjunto de enfermedades y no con las rentas de monopolio derivadas de la patente. Esa reforma reducir&iacute;a los precios de los medicamentos esenciales y los acercar&iacute;a al costo marginal de producci&oacute;n, y estimular&iacute;a la investigaci&oacute;n farmac&eacute;utica sobre las enfermedades de mayor incidencia en la poblaci&oacute;n mundial. La injusticia con respecto a las oportunidades de vida de los pobres se evidencia tambi&eacute;n en la privaci&oacute;n de una parte justa de los beneficios derivados de la explotaci&oacute;n de los recursos naturales. Cualquier concepto aceptable de desarrollo debe incluir y dar prioridad dentro de sus objetivos a la eliminaci&oacute;n del d&eacute;ficit masivo en el cumplimiento efectivo de los derechos humanos.</p>     <p>Este libro comparte con su obra anterior el rigor y la amplitud del campo de investigaci&oacute;n, ya que se mueve c&oacute;modamente desde las investigaciones econ&oacute;micas, al estudio y el an&aacute;lisis filos&oacute;fico, hasta la sociolog&iacute;a con respaldo estad&iacute;stico. Adem&aacute;s, la claridad conceptual y la s&oacute;lida estructura argumentativa lo convierten en ejemplo de la mejor forma de investigar en el campo de la filosof&iacute;a pol&iacute;tica y la filosof&iacute;a moral, las dos principales &aacute;reas en las que se inscribe el libro. Por ser una obra que re&uacute;ne textos escritos en varios momentos y traducidos por personas de distintos contextos, no era f&aacute;cil lograr una narrativa di&aacute;fana y un buen estilo filos&oacute;fico, y este m&eacute;rito se debe atribuir a David &Aacute;lvarez, editor acad&eacute;mico del libro, pues aportamos traducciones estudiosos de la obra de Pogge de Colombia, Argentina, Espa&ntilde;a y M&eacute;xico, lo que exig&iacute;a realizar un cuidadoso trabajo sobre la variedad de nuestra lengua que se representa fielmente en diversos usos idiom&aacute;ticos y estilos propios de cada texto.</p>     <p>Cabe se&ntilde;alar tambi&eacute;n que debido a que incluye trabajos sobre diversos temas, la lectura del libro se parece m&aacute;s a la consulta de una enciclopedia que a una lectura sistem&aacute;tica, excepto para quien quiera familiarizarse con la obra de Pogge. El editor acad&eacute;mico precisa este punto en su extraordinario estudio preliminar cuando se&ntilde;ala que se busc&oacute; que la lectura de cada texto fuera autosuficiente, lo que de alguna manera justifica la err&aacute;tica editorial.</p>     <p>El tema general del libro es la estructura del orden institucional global como responsable del masivo d&eacute;ficit en el cumplimiento de los derechos de las sociedades del Tercer Mundo, cuya suerte lamentable demuestra la falacia de la globalizaci&oacute;n. A juicio del Nobel de la Paz de 2006, Muhammad Yunus, la globalizaci&oacute;n puede traer a los pobres m&aacute;s beneficios que sus alternativas.</p>     <blockquote>     <p>Pero tiene que ser el tipo correcto de globalizaci&oacute;n. Para m&iacute;, la globalizaci&oacute;n es como una autopista de cien carriles que atraviesa el mundo. Si es una autopista libre para todos, las tractomulas de las econom&iacute;as m&aacute;s poderosas se apoderar&aacute;n de sus carriles. Los coches de dos ruedas de Bangladesh ser&aacute;n expulsados de la autopista. Para tener una globalizaci&oacute;n que beneficie a todos debemos tener reglas de tr&aacute;nsito, polic&iacute;a de tr&aacute;nsito y autoridad de tr&aacute;nsito para esta autopista global.</p> </blockquote>     <p>En otra parte del discurso, Yunus expresa algo en lo que Pogge insiste desde finales de los noventa, cuando se alej&oacute; de la teor&iacute;a rawlsiana:</p>     <blockquote>     <p>Aceptamos el hecho de que siempre habr&aacute; personas pobres a nuestro alrededor, y que la pobreza es parte del destino humano. Es precisamente por esto por lo que seguimos teniendo personas pobres a nuestro alrededor. Si crey&eacute;ramos firmemente que la pobreza es totalmente inaceptable y que no deber&iacute;a existir en una sociedad civilizada, establecer&iacute;amos instituciones y pol&iacute;ticas apropiadas para crear un mundo libre de pobreza (Yunus, 2006).</p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El libro no se basa &uacute;nicamente en investigaciones cualitativas sino tambi&eacute;n en datos cuantitativos. La interpretaci&oacute;n de Pogge de los problemas m&aacute;s acuciantes que aquejan a todos los pa&iacute;ses, pero en particular a los del Tercer Mundo, cuyas cifras de mortalidad por causas relacionadas con la pobreza son cada vez mayores, ofrece perspectivas normativas y emp&iacute;ricas que sugieren caminos alternos de desarrollo econ&oacute;mico progresivo y propuestas espec&iacute;ficas que, en el marco de una econom&iacute;a de mercado libre pero solidaria, no dejen al lado del camino el cumplimiento de los derechos humanos.</p>     <p><b>NOTAS AL PIE</b></p>     <p><a href="#n1" name="1">1</a>. Aspectos de esa relaci&oacute;n, articulados a la biograf&iacute;a intelectual de Rawls, se encuentran en Pogge (2004 y 2005b).</p> <hr size="1">     <p><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</b></p>     <p>1. Pogge, T. "El encanto del libro verde", L. Garc&iacute;a J., ed., <i>John B. Rawls. El hombre y su legado intelectual</i>, Manizales, Universidad de Caldas, 2004.</p>     <p>2. Pogge, T. <i>World Poverty and Human Rights: Cosmopolitan Responsibilities and Reforms</i>, Cambridge, Polity Press, 2002. Publicado en espa&ntilde;ol como <i>La pobreza en el mundo y los derechos humanos</i>, E. Weikert, trad., Barcelona, Paid&oacute;s, 2005a.</p>     <p>3. Pogge, T. "Un bosquejo de la vida de John Rawls", L. Garc&iacute;a J. - M. Otoya D., trads., D. I. Grueso, ed., <i>John Rawls. Legado de un pensamiento</i>, Cali, Universidad del Valle, 2005b.</p>     <p>4. Yunus, M. <i>Nobel Lecture</i>, Oslo, 10 de diciembre de 2006.</p></font>      ]]></body>
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