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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[LA CRISIS ACTUAL Y LA CULPABILIDAD DE LA TEORÍA MACROECONÓMICA]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The ideas of modern macroeconomics provided the intellectual justification of the economic policies of the last 10 to 15 years. It is these ideas which the financial crisis falsified. The dominant paradigm in macroeconomic theory over the past 30 years has been that of rational agents who form rational expectations about the future and make optimal decisions. The aim of the paper is to study how these agents deal with risk and uncertainty, the source of the problems of the discipline of economics, the economy and the financial crisis. Modern macroeconomics has responsibility for the financial crisis, because imposes its intellectual foundation to a world that operates in situations involving risk that are systematically underestimated and leads to not recognized situations of genuine uncertainty.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">    <p align="center"><b>LA CRISIS ACTUAL Y LA CULPABILIDAD DE LA TEOR&Iacute;A MACROECON&Oacute;MICA</b></p></font>     <p>    <br></p> <font face="Verdana" size="2">    <p align="center"><b>THE CURRENT CRISIS AND THE CULPABILITY OF MACROECONOMIC THEORY</b></p>     <p>    <br>    <br></p>     <p><i>Paul Ormerod</i>*</p>     <p>* Mag&iacute;ster en Econom&iacute;a, director de Volterra Consulting, Londres, Inglaterra, [<a href="mailto:pormerod@volterra.co.uk">pormerod@volterra.co.uk</a>; <a href="http://www.paulormerod.com" target="_blank">www.paulormerod.com</a>]. Versi&oacute;n ampliada de un escrito que se present&oacute; en la Reuni&oacute;n General Anual de la Academia Brit&aacute;nica de Ciencias Sociales, Londres, julio de 2009. Agradezco a Bridget Rosewell, Geoff Hodgson, Brian Loasby, Bob Rowthorn y a los miembros de la Academia de Ciencias Sociales y de la Accumulation Society por sus &uacute;tiles comentarios. Volterra Consulting, 135c Sheen Lane, London SW14 8AE, UK. En ingl&eacute;s se public&oacute; en <i>21st Century Society: Journal of the Academy of Social Sciences</i> 5, 1, 2010. Traducci&oacute;n de Alberto Supelano.</p> <hr size="1">     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>RESUMEN</b></p>     <p>[Palabras clave: agentes racionales, expectativas racionales, riesgo, incertidumbre; JEL: E20, E32, E60]</p>     <p>Las ideas de la macroeconom&iacute;a moderna proporcionaron la justificaci&oacute;n intelectual de las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas de los &uacute;ltimos diez o quince a&ntilde;os. La crisis actual ha puesto en cuesti&oacute;n estas ideas. El paradigma dominante en la teor&iacute;a macroecon&oacute;mica de los &uacute;ltimos treinta a&ntilde;os ha sido el de los agentes racionales que forman racionalmente sus expectativas acerca del futuro y toman decisiones &oacute;ptimas. El objetivo es estudiar la forma en que estos agentes se ocupan del riesgo y la incertidumbre, origen de los problemas de la disciplina econ&oacute;mica, de la econom&iacute;a y de la crisis financiera. La macroeconom&iacute;a moderna tiene responsabilidad en la crisis financiera, pues impone su base intelectual a un mundo en que opera en situaciones de riesgo que se subestiman de manera sistem&aacute;tica y lleva a que las situaciones de aut&eacute;ntica incertidumbre no sean reconocidas claramente.</p>     <p><b>ABSTRACT</b></p>     <p>[Keywords: rational agents, rational expectations, risk, uncertainty; JEL: E20, E32, E60]</p>     <p>The ideas of modern macroeconomics provided the intellectual justification of the economic policies of the last 10 to 15 years. It is these ideas which the financial crisis falsified. The dominant paradigm in macroeconomic theory over the past 30 years has been that of rational agents who form rational expectations about the future and make optimal decisions. The aim of the paper is to study how these agents deal with risk and uncertainty, the source of the problems of the discipline of economics, the economy and the financial crisis. Modern macroeconomics has responsibility for the financial crisis, because imposes its intellectual foundation to a world that operates in situations involving risk that are systematically underestimated and leads to not recognized situations of genuine uncertainty.</p> <hr size="1">     <p>Una de las afirmaciones m&aacute;s conocidas de Keynes se refiere al poder de las ideas. En su obra magna de 1936, <i>La teor&iacute;a general</i>, dijo: “los hombres pr&aacute;cticos, que se creen exentos de cualquier influencia intelectual, suelen ser esclavos de alg&uacute;n economista difunto. Locos con autoridad, que oyen voces en el aire, extraen sus locuras de alg&uacute;n escritorzuelo acad&eacute;mico de a&ntilde;os atr&aacute;s”.</p>     <p>Mucho se ha escrito sobre el papel de los “hombres pr&aacute;cticos” en la actual crisis financiera, bien sean banqueros, reguladores o pol&iacute;ticos. Aqu&iacute; me centro en el papel de la ideas y espec&iacute;ficamente de las ideas en teor&iacute;a econ&oacute;mica.</p>     <p>Las ideas que integran el n&uacute;cleo de la macroeconom&iacute;a moderna proporcionaron la justificaci&oacute;n intelectual de las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas de los &uacute;ltimos diez o quince a&ntilde;os. La crisis actual ha puesto en cuesti&oacute;n estas ideas. El paradigma dominante en teor&iacute;a macroecon&oacute;mica durante los treinta a&ntilde;os anteriores ha sido el de los agentes racionales que toman decisiones &oacute;ptimas con el supuesto de que forman racionalmente sus expectativas acerca del futuro, es decir, el agente racional que tiene expectativas racionales o, para abreviar, el agente RARO<a href="#1" name="n1"><sup>1</sup></a>.</p>     <p>&Eacute;ste no es el lugar para hacer una cr&iacute;tica detallada de la visi&oacute;n del mundo RARA. El tema espec&iacute;fico es la forma en que la econom&iacute;a predominante trata el riesgo y la incertidumbre. La cual es el origen de los problemas de la disciplina econ&oacute;mica y, a&uacute;n m&aacute;s importante, de la econom&iacute;a y de la crisis financiera.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>RIESGO E INCERTIDUMBRE: ANTECEDENTES HIST&Oacute;RICOS</b></p>     <p>Algunos de los autores m&aacute;s conocidos en el pensamiento econ&oacute;mico hicieron una importante distinci&oacute;n entre el riesgo y la incertidumbre. La persona que formaliz&oacute; esta distinci&oacute;n fue Frank Knight en Chicago, cuyo libro clave sobre el tema fue publicado en 1921. Knight es mucho menos conocido que otros dos autores que voy a mencionar, pero de tal estatura que Milton Friedman lo describi&oacute; como “uno de los cient&iacute;ficos sociales m&aacute;s originales e influyentes del siglo XX”.</p>     <p>Knight argument&oacute; en esencia que el concepto de riesgo se aplica en circunstancias en las que conocemos o al menos tenemos una buena idea de la distribuci&oacute;n de probabilidad de los posibles resultados. Pero cuando nuestro conocimiento de esta distribuci&oacute;n es impreciso o inexistente, la incertidumbre es el concepto relevante. As&iacute;, por ejemplo, apostar dinero a la ruleta es riesgoso. Conocemos la probabilidad exacta de cada uno de los resultados a los que podemos apostar. Hay incertidumbre si apostamos pero no s&oacute;lo no sabemos cu&aacute;ntos n&uacute;meros hay en la ruleta sino que tampoco sabemos si la esfera pasa por todos ellos. La caracter&iacute;stica esencial de la verdadera incertidumbre es que es incalculable, por muy inteligentes que seamos. Las situaciones pr&aacute;cticas pueden estar m&aacute;s cerca de la incertidumbre que del riesgo porque, por ejemplo, podemos tener una muestra de acontecimientos demasiado peque&ntilde;a para estimar la probabilidad o, m&aacute;s en general, porque tenemos un conocimiento inadecuado de los mecanismos causales involucrados en una situaci&oacute;n dada.</p>     <p>Keynes cre&iacute;a que la incertidumbre era m&aacute;s importante que el riesgo, y que esa era la raz&oacute;n clave del ciclo econ&oacute;mico, de los ascensos y descensos del capitalismo. En la <i>Teor&iacute;a general</i> escribi&oacute;:</p>     <blockquote>       <p>El hecho sobresaliente es la extrema precariedad de la base de conocimientos con la que debemos hacer nuestras estimaciones del rendimiento potencial [de una nueva inversi&oacute;n]. Si hablamos con franqueza, debemos admitir que nuestra base de conocimientos para estimar el rendimiento de aqu&iacute; a diez a&ntilde;os de un ferrocarril, una mina de cobre, una f&aacute;brica textil, la patente de un medicamento, un trasatl&aacute;ntico o un edificio en la City de Londres es muy peque&ntilde;a y a veces nula, e incluso de aqu&iacute; a cinco a&ntilde;os.</p> </blockquote>     <p>Con base en un c&aacute;lculo puramente racional se har&iacute;an muy pocas inversiones y se crear&iacute;an muy pocas firmas nuevas puesto que muchas de esas aventuras fracasan. Es el optimismo irracional del inversionista, del empresario, lo que hace posible que sucedan, la creencia de que se tiene una idea o un concepto mejor que est&aacute; destinado a tener &eacute;xito.</p>     <p>Hayek fue a&uacute;n m&aacute;s all&aacute; y pens&oacute; que hay l&iacute;mites inherentes al conocimiento que no puede superar el mayor intelecto. Su discurso Nobel de 1974 lleva por t&iacute;tulo “La pretensi&oacute;n del conocimiento”. Conforme a este punto de vista, la econom&iacute;a est&aacute; signada por una incertidumbre inherente e inevitable. En este sentido, Hayek fue un precursor intelectual de la teor&iacute;a de sistemas complejos.</p>     <p>Aunque ha sido culpado por asociaci&oacute;n debido a que su obra ha sido citada con aprobaci&oacute;n por los te&oacute;ricos de las expectativas racionales, su an&aacute;lisis del ciclo econ&oacute;mico es de muchas maneras similar al de Keynes, aunque difer&iacute;an en asuntos de pol&iacute;tica. Es cierto que Hayek pensaba que el equilibrio general deb&iacute;a ser el fundamento de la teor&iacute;a del ciclo econ&oacute;mico. Pero la teor&iacute;a se deb&iacute;a ampliar considerablemente para que pudiera explicar las fluctuaciones persistentes del producto agregado. Las firmas y los gobiernos act&uacute;an en un ambiente tan complejo que no s&oacute;lo sus expectativas a menudo resultan err&oacute;neas sino que son incapaces de aprender lo suficiente del pasado para evitar el mismo error en el futuro. El nivel de incertidumbre es tan alto que aun el banco central no puede aprender a contrarrestar las expectativas mediante cambios en la pol&iacute;tica monetaria para suavizar el ciclo y restablecer el equilibrio.</p>     <p>La teor&iacute;a macroecon&oacute;mica moderna fall&oacute; en su apreciaci&oacute;n del riesgo y de la incertidumbre.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>AGENTES RACIONALES Y EXPECTATIVAS RACIONALES</b></p>     <p>El hecho de que la econom&iacute;a se haya apropiado del t&eacute;rmino “racional” para describir el comportamiento de los agentes –individuos, firmas y gobiernos– en su visi&oacute;n de c&oacute;mo funciona el mundo es un golpe propagand&iacute;stico. Despu&eacute;s de todo, &iquest;qui&eacute;n querr&iacute;a ser considerado irracional o incluso tener la temeridad de sugerir modelos donde los agentes se comportan irracionalmente?</p>     <p>Sin embargo, como ya se se&ntilde;al&oacute;, algunos de los m&aacute;s grandes pensadores de la econom&iacute;a, como Keynes y Hayek, no suscribieron la visi&oacute;n RARA del mundo. Pero tales herej&iacute;as fueron purgadas por mucho tiempo del canon, y es raro –en el sentido normal del t&eacute;rmino– conocer a un joven economista que haya le&iacute;do alguna de las obras de estos dos economistas en el original. Tambi&eacute;n se deber&iacute;a a&ntilde;adir que pr&aacute;cticamente toda la disciplina de la psicolog&iacute;a, para no hablar de la antropolog&iacute;a y la sociolog&iacute;a, indica que el comportamiento que se acerca a los supuestos RAROS es a lo sumo un caso especial muy limitado del comportamiento real de los seres humanos.</p>     <p>Las expectativas racionales no requieren que las predicciones del agente acerca del futuro sean siempre correctas. De hecho, pueden resultar incorrectas en cada per&iacute;odo y seguir siendo racionales. El requisito es que las expectativas sean correctas en promedio durante un largo per&iacute;odo. Se supone que los agentes toman en cuenta toda la informaci&oacute;n relevante y que hacen predicciones que en promedio son insesgadas. Las desviaciones con respecto a la previsi&oacute;n perfecta en un per&iacute;odo dado son una caracter&iacute;stica inherente a este postulado de comportamiento, pero deben ser aleatorias. Si las desviaciones tuvieran un patr&oacute;n sistem&aacute;tico se supondr&iacute;a que el agente incorpora ese patr&oacute;n en sus expectativas. Y de nuevo, durante un largo per&iacute;odo, tales expectativas son correctas en promedio.</p>     <p>Para alguien que crea realmente en su validez es dif&iacute;cil falsear la teor&iacute;a. Aun el fracaso m&aacute;s dram&aacute;tico para predecir el futuro, como el de la crisis financiera de 2008, se puede justificar como un error aleatorio. Un entusiasta de las expectativas racionales puede seguir defendiendo la correcci&oacute;n de la teor&iacute;a suponiendo simplemente que las expectativas de los agentes resultan ser precisas en promedio durante alg&uacute;n per&iacute;odo de tiempo (te&oacute;ricamente indeterminado).</p>     <p>Uno de los supuestos de la teor&iacute;a es que, como parte del conjunto de informaci&oacute;n que procesa, el agente posee <i>el</i> modelo correcto de la econom&iacute;a. De hecho, seg&uacute;n la l&oacute;gica de la teor&iacute;a, si el modelo que se usa para hacer predicciones no fuera correcto, las predicciones exhibir&iacute;an alg&uacute;n tipo de sesgo, un error sistem&aacute;tico, y los agentes advertir&iacute;an que estaban equivocados.</p>     <p>Es razonable argumentar que es dif&iacute;cil aceptar la opini&oacute;n de que los agentes entienden el modelo correcto de la econom&iacute;a puesto que los mismos economistas difieren en su visi&oacute;n de c&oacute;mo funciona la econom&iacute;a. Por ejemplo, en el oto&ntilde;o de 2008, muchos economistas estadounidenses famosos, incluidos algunos ganadores del Premio Nobel, se opusieron en&eacute;rgicamente a toda forma de salvamento del sistema financiero argumentando que era mejor dejar que los bancos quebraran. Otros, incluidos quienes toman las decisiones en la Reserva Federal y en la Tesorer&iacute;a, adoptaron una visi&oacute;n totalmente diferente.</p>     <p>No obstante, la corriente acad&eacute;mica predominante insiste en que dentro de la profesi&oacute;n existe una fuerte tendencia a la convergencia de las opiniones acerca de la teor&iacute;a macroecon&oacute;mica, un tema que se trata m&aacute;s adelante. Por implicaci&oacute;n, quien adopte una visi&oacute;n diferente y no sea parte de esta convergencia intelectual no es un economista id&oacute;neo.</p>     <p>Pero, primero que todo, vale la pena discutir un ejemplo de la vida real de un modelo que usan ampliamente en finanzas los practicantes y dise&ntilde;adores de pol&iacute;tica, el cual no s&oacute;lo ha mostrado ser err&oacute;neo sino que durante bastante tiempo se ha sabido que era err&oacute;neo. Espec&iacute;ficamente, err&oacute;neo en la forma de medir el riesgo. Y esta evaluaci&oacute;n incorrecta del riesgo jug&oacute; un papel importante en la crisis financiera. As&iacute;, en clara y total contradicci&oacute;n con el supuesto RARO de que los agentes conocen el modelo verdadero de la econom&iacute;a, se us&oacute; un mal modelo en un sector absolutamente cr&iacute;tico de la econom&iacute;a.</p>     <p><b>LA FIJACI&Oacute;N DEL PRECIO DEL RIESGO: EL PROBLEMA DE LA COLA GRUESA</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El valor en riesgo (VAR) de un portafolio de activos financieros es una medida de la p&eacute;rdida potencial sobre el portafolio en un horizonte de tiempo determinado. Desde la d&eacute;cada de 1990 es de uso com&uacute;n en las instituciones financieras y en las entidades reguladoras. El c&aacute;lculo t&iacute;pico del VAR estima la cantidad de dinero que estar&aacute; en riesgo el d&iacute;a siguiente con una probabilidad del 1% o del 5%. Es un concepto muy seductor. Unos minutos despu&eacute;s del cierre de la rueda de Londres o de Nueva York, la junta de una compa&ntilde;&iacute;a puede recibir un n&uacute;mero que pretende representar la cantidad de dinero que estar&aacute; en riesgo en el portafolio de la compa&ntilde;&iacute;a el d&iacute;a siguiente con una probabilidad determinada.</p>     <p>Los c&aacute;lculos constan en esencia de dos pasos. El primero es el n&uacute;cleo del enfoque. Para un activo individual, se calcula la probabilidad de que el precio del d&iacute;a siguiente (o de cualquier otro per&iacute;odo elegido) cambie con respecto al precio actual en cantidades especificadas.</p>     <p>El segundo paso permite correlaciones cruzadas entre los activos individuales. Un conjunto de activos puede tener riesgos menores que un activo individual. Los precios de las acciones y los bonos, por ejemplo, tienden a moverse en direcciones opuestas. Harry Markowitz recibi&oacute; el Premio Nobel de econom&iacute;a en 1990 por su trabajo en esta &aacute;rea, el an&aacute;lisis media&shy;-varianza, que es una parte clave de la teor&iacute;a moderna del portafolio. No obstante, la validez cient&iacute;fica del m&eacute;todo usual para calcular las correlaciones cruzadas tiene graves problemas (ver, p. ej., Laloux et al., 1999, y Plerou et al., 1999). Pero aqu&iacute; el punto es la manera de calcular la probabilidad de cambio del precio de un activo individual en la mayor&iacute;a de los sistemas VAR.</p>     <p>Este proceso parece ser un c&aacute;lculo correcto del riesgo. Hay una enorme cantidad de datos para calibrar la distribuci&oacute;n de probabilidad de los cambios del precio de la mayor&iacute;a de los activos. Parece entonces ser el mismo tipo de problema que el de encontrar la probabilidad de sacar un par de seises (o de cincos o cualquier otro) en un lanzamiento de dados.</p>     <p>En la pr&aacute;ctica, se sol&iacute;a suponer que los cambios de precio siguen la distribuci&oacute;n normal o distribuci&oacute;n de Gauss. En su mayor parte la siguen. Cuando examinamos la evidencia y observamos los cambios del precio actual, parecen seguir este patr&oacute;n bien conocido. Pero hay una diferencia sutil y profunda. La posibilidad de ver a un hombre de una pulgada o de veinte pies de alto es literalmente casi igual a cero, porque la estatura humana (de cada g&eacute;nero) se aproxima bastante, a lo largo de toda la distribuci&oacute;n, a la distribuci&oacute;n normal. Pero la posibilidad de ver el precio de una acci&oacute;n equivalente a esas estaturas no es igual a cero. Las oportunidades no son altas, pero ocurren en la realidad.</p>     <p>En la jerga estad&iacute;stica, este tipo de patr&oacute;n se conoce como “colas gruesas”. Cuanto m&aacute;s nos alejamos del promedio, m&aacute;s nos acercamos a las colas; en otras palabras, a los segmentos de la distribuci&oacute;n donde el n&uacute;mero de veces que vemos tales valores es muy bajo. El grueso de los cambios de precios que observamos se encuentra en el “cuerpo” de la distribuci&oacute;n, por decirlo as&iacute;, y s&oacute;lo algunos ejemplos en las colas, que est&aacute;n poco pobladas. Con la distribuci&oacute;n normal, estos se desvanecen muy r&aacute;pidamente, de modo que la “cola” desaparece en la pr&aacute;ctica una vez nos alejamos una distancia razonable del promedio. Si la cola es “gruesa”, esto no significa que veamos muchos ejemplos de cambios realmente grandes. Pero vemos m&aacute;s de los que ver&iacute;amos si el patr&oacute;n de cambios siguiera realmente la distribuci&oacute;n “normal”.</p>     <p>Esto puede parecer esot&eacute;rico. Pero est&aacute; en el centro de la crisis financiera. Todo parec&iacute;a ir muy bien, y el dinero circulaba en abundancia. Hasta que un d&iacute;a apareci&oacute; un hombre de 20 pies de alto. Un precio subyacente cambia en una cantidad que es excluida por el supuesto de normalidad. Casi todos los sistemas de valor en riesgo perdieron su valor, como de hecho lo perdieron algunas compa&ntilde;&iacute;as cuando apareci&oacute; el hombre de 20 pies.</p>     <p>El fen&oacute;meno de las “colas gruesas” en los cambios de precios se conoce desde 1900, cuando Louis Bachelier present&oacute; su tesis doctoral en Par&iacute;s. Es cierto que su trabajo languideci&oacute; en la oscuridad durante varias d&eacute;cadas, pero en el &uacute;ltimo cuarto del siglo XX, la evidencia del fen&oacute;meno de la cola gruesa apareci&oacute; a raudales. Los descubrimientos iniciales fueron obra de otro matem&aacute;tico franc&eacute;s, que pas&oacute; gran parte de su vida en Estados Unidos, Benoit Mandelbrot (Mandelbrot, 1963). En la d&eacute;cada de 1990, el torrente se convirti&oacute; en inundaci&oacute;n cuando algunos de los f&iacute;sicos estad&iacute;sticos m&aacute;s distinguidos del mundo empezaron a interesarse en los mercados financieros. Gene Stanley en Boston, editor de la revista de reputaci&oacute;n mundial <i>Physica A</i>, Rosario Mantegna en Palermo, Jean Philippe Bouchaud en Par&iacute;s, Yi-Cheng Zhang en Friburgo y una multitud de colegas y estudiantes de posgrado suyos examinaron los datos de los cambios de precios en los mercados financieros. Y encontraron colas gruesas en todas partes. Lejos de ser inusuales, de ser la excepci&oacute;n, las colas gruesas eran la norma. Un gran n&uacute;mero de escritos acad&eacute;micos de alta calidad se pod&iacute;a consultar en Internet, y cada uno de ellos demostraba la existencia de colas gruesas en alg&uacute;n aspecto particular de los mercados financieros.</p>     <p>A pesar de esta evidencia cient&iacute;fica abrumadora, las colas gruesas fueron ignoradas en los mercados financieros. El resultado fue que se subestim&oacute; sistem&aacute;ticamente el potencial de volatilidad, en particular el potencial de grandes cambios en los precios de los activos financieros. De modo que tenemos un modelo, utilizado por las instituciones financieras m&aacute;s grandes del mundo y por los reguladores, que no s&oacute;lo era err&oacute;neo sino que se sab&iacute;a que era err&oacute;neo. Pero aun as&iacute;, un verdadero creyente en lo RARO pod&iacute;a estar tentado a argumentar que &eacute;sta no era una refutaci&oacute;n de la teor&iacute;a, sino evidencia en su favor, &iexcl;porque los agentes ahora sab&iacute;an que el supuesto gaussiano de la distribuci&oacute;n de los cambios de precios de los activos es err&oacute;neo!</p>     <p><b>CONVERGENCIA Y COMPLACENCIA EN MACROECONOM&Iacute;A</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Los retos intelectuales que plantea el modelo nuclear de la econom&iacute;a convencional dominaron el tema durante un siglo, desde 1870 hasta comienzos de la d&eacute;cada de 1970: el modelo de equilibrio general. Denominado “general” porque pretende describir c&oacute;mo surge el equilibrio –c&oacute;mo se igualan la oferta y la demanda– no s&oacute;lo en uno o dos mercados sino en la econom&iacute;a en su conjunto, en <i>todos</i> los mercados. Aqu&iacute; no nos preocupan los detalles t&eacute;cnicos, pero el reto intelectual y matem&aacute;tico de este problema era inmenso. No menos de siete de los primeros once ganadores del Premio Nobel de econom&iacute;a lo recibieron por su trabajo sobre el equilibrio general. Finalmente, a comienzos de la d&eacute;cada de 1970, el problema fue resuelto en su totalidad.</p>     <p>Digo “en su totalidad”, pero es importante entender que esta teor&iacute;a se refer&iacute;a a una econom&iacute;a con una cantidad fija de recursos, bien fueran trabajo, tierra, energ&iacute;a o capital. La teor&iacute;a hablaba esencialmente de la asignaci&oacute;n &oacute;ptima, la m&aacute;s eficiente, de un conjunto dado de recursos. Pero hac&iacute;a referencia a una econom&iacute;a est&aacute;tica y no a una econom&iacute;a din&aacute;mica y en crecimiento.</p>     <p>El proyecto principal de los &uacute;ltimos treinta a&ntilde;os ha sido tratar de usar la teor&iacute;a del equilibrio y la teor&iacute;a RARA para explicar las fluctuaciones din&aacute;micas del producto que se observan en las econom&iacute;as de mercado desarrolladas desde la Revoluci&oacute;n Industrial<a href="#2" name="n2"><sup>2</sup></a>. Puesto que estas fluctuaciones son persistentes en el tiempo y entre pa&iacute;ses, son un gran reto para una <i>Weltanschauung</i> basada en el concepto de equilibrio.</p>     <p>El primer intento importante fue la teor&iacute;a del ciclo econ&oacute;mico real (TCR), desarrollada en la d&eacute;cada de 1980. La TCR ha sido muy influyente en la econom&iacute;a predominante, y sus autores seminales Finn Kydland y Edward Prescott recibieron el Premio Nobel en 2004.</p>     <p>Seg&uacute;n esta teor&iacute;a, los per&iacute;odos de alto o bajo crecimiento –los ascensos y descensos del lenguaje cotidiano– son iniciados por choques aleatorios sobre la econom&iacute;a. Esta teor&iacute;a tiene muchos problemas<a href="#3" name="n3"><sup>3</sup></a>, el menor de los cuales es identificar cu&aacute;les son estos choques, aunque el que m&aacute;s se utiliza en los modelos de la TCR es el de cambios aleatorios en la productividad.</p>     <p>En la teor&iacute;a del ciclo real, las recesiones surgen debido a la respuesta racional de los individuos a choques adversos de productividad<a href="#4" name="n4"><sup>4</sup></a>. En una ilustraci&oacute;n adicional del uso orwelliano de las palabras en la econom&iacute;a predominante, “real” significa que las recesiones son causadas por factores “reales” como la productividad y el comportamiento racional de los agentes. &iexcl;“Real” se yuxtapone a “nominal”, y los factores nominales son cosas tan irrelevantes como el dinero, el cr&eacute;dito y la deuda!</p>     <p>Los agentes maximizan la utilidad a trav&eacute;s del tiempo, eligiendo entre consumo y ocio. Deben tomar dos decisiones en cada per&iacute;odo. Primera, cu&aacute;nto tiempo dedican a trabajar y producir un ingreso y cu&aacute;nto al ocio. Segunda, qu&eacute; parte del ingreso dedican a la inversi&oacute;n, la cual aumentar&aacute; los niveles futuros de producci&oacute;n, y cu&aacute;nto consumen hoy.</p>     <p>Consideremos la primera de ellas para mostrar por qu&eacute; el enfoque de la TCR no convenci&oacute; a muchos economistas tradicionales. Una reducci&oacute;n temporal de la productividad alienta a las personas a trabajar menos en el d&iacute;a de hoy que en el futuro, porque ganar&aacute;n m&aacute;s por hora en el futuro de lo que ganan hoy. De modo que eligen trabajar menos en el presente. Algunas pueden trabajar mucho menos y aparecer como si estuvieran desempleadas, mientras que seg&uacute;n la TCR son agentes racionales que maximizan la utilidad esperada a lo largo de su vida. Krugman se&ntilde;al&oacute; que esta explicaci&oacute;n del mundo sugiere que la Gran Depresi&oacute;n, cuando casi uno de cada cuatro trabajadores estadounidenses estaba desempleado, fue un d&iacute;a de fiesta extendido voluntariamente.</p>     <p>El &uacute;ltimo intento para explicar las fluctuaciones del ciclo econ&oacute;mico mediante la teor&iacute;a RARA del equilibrio es lo que algunos llaman “modelos din&aacute;micos estoc&aacute;sticos de equilibrio general” o DSGE, para usar el t&eacute;rmino nemot&eacute;cnico que suelen usar para referirse a ellos. A veces pienso que es una l&aacute;stima que no fueron inventados por alguien de un Centro de Investigaci&oacute;n en Frenolog&iacute;a Aplicada, para denominarlos con unas siglas m&aacute;s apropiadas.</p>     <p>Estos modelos, igual que la TCR, se basan en los supuestos microecon&oacute;micos b&aacute;sicos de la teor&iacute;a econ&oacute;mica ortodoxa: la maximizaci&oacute;n racional de la utilidad por los consumidores y la maximizaci&oacute;n racional del valor por las firmas, y que ambas operan conforme al supuesto de que las expectativas acerca del futuro se forman racionalmente. Los lectores interesados pueden encontrar una revisi&oacute;n detallada de los modelos DSGE en Tovar (2009).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En esencia, los modelos DSGE se construyen en el marco de la TCR tratando incorporar algunas caracter&iacute;sticas del mundo real. Por ejemplo, en los modelos de la TCR, los precios son muy flexibles y se ajustan r&aacute;pidamente a las condiciones econ&oacute;micas prevalecientes. De acuerdo con los postulados DSGE, las firmas ejercen alg&uacute;n grado de poder de mercado, de modo que los precios pueden ser m&aacute;s “r&iacute;gidos” y tardar alg&uacute;n tiempo para ajustarse a los nuevos niveles de equilibrio luego de un choque sobre el sistema.</p>     <p>Aunque son muy complicados y dif&iacute;ciles de construir, estos modelos llegaron r&aacute;pidamente a ser muy influyentes en la econom&iacute;a acad&eacute;mica. Por ejemplo, la American Economic Association lanz&oacute; en enero de 2009 una nueva revista. &iquest;Su t&iacute;tulo? <i>Macroeconom&iacute;a</i>. Resulta que la profesi&oacute;n acad&eacute;mica cree que ha logrado un amplio consenso. El primer n&uacute;mero incluye un art&iacute;culo de uno de los principales macroeconomistas acad&eacute;micos del mundo, Michael Woodford, titulado “Convergencia en macroeconom&iacute;a: elementos de la nueva s&iacute;ntesis” (Woodford, 2009).</p>     <p>La primera parte de la nueva s&iacute;ntesis y la m&aacute;s importante es que “hoy se acepta ampliamente que el an&aacute;lisis macroecon&oacute;mico debe usar modelos con fundamentos de equilibrio general intertemporal coherentes”. Es incre&iacute;ble que el art&iacute;culo de Woodford fuese publicado en enero de 2009. Supongo que fue escrito en alg&uacute;n momento de 2008, pero Occidente ya estaba en recesi&oacute;n a mediados de ese a&ntilde;o.</p>     <p>Olivier Blanchard es el economista jefe del FMI, y he aqu&iacute; lo que dijo en agosto de 2008 en un documento de trabajo del MIT titulado “El estado de la macro”: “Durante mucho tiempo despu&eacute;s de la explosi&oacute;n de la macroeconom&iacute;a en los a&ntilde;os setenta, el campo parec&iacute;a un campo de batalla. Con el paso del tiempo, sin embargo, debido sobre todo a que los hechos siguen ah&iacute;, ha surgido una visi&oacute;n ampliamente compartida de las fluctuaciones y de la metodolog&iacute;a [...] El estado de la macro es bueno”. &iexcl;El estado de la macro es bueno! &iexcl;En agosto de 2008!</p>     <p>Y continu&oacute;: “Los modelos DSGE se han vuelto ubicuos. Decenas de equipos de investigadores participan en su construcci&oacute;n. Casi todos los bancos centrales tienen uno, o desean tener uno. Se usan para evaluar las reglas de pol&iacute;tica, para hacer previsiones condicionales y a veces incluso para hacer previsiones reales”. Para ser justos con Blanchard, luego expres&oacute; algunas reservas sobre ellos, pero de car&aacute;cter t&eacute;cnico, y no se opuso a la idea fundamental de equilibrios racionales. Por el contrario, concluy&oacute; que “la macroeconom&iacute;a pasa por un per&iacute;odo de gran progreso”.</p>     <p>De modo que cuando los pol&iacute;ticos proclamaron el fin de los ascensos y descensos ten&iacute;an detr&aacute;s una autoridad intelectual incre&iacute;blemente poderosa: los modelos de los principales bancos centrales, los principales economistas acad&eacute;micos ortodoxos y las principales publicaciones econ&oacute;micas. Realmente cre&iacute;an que hab&iacute;an resuelto los problemas macro del mundo occidental.</p>     <p><b>LO QUE SUCEDI&Oacute; DESPU&Eacute;S</b></p>     <p>A pesar de estos aparentes avances intelectuales, quienes hacen predicciones siguieron cometiendo exactamente los mismos errores que sol&iacute;an cometer cuando empec&eacute; a hacer modelos y predicciones macro en el Instituto Nacional alrededor de los a&ntilde;os setenta. Las “gr&aacute;ficas de evoluci&oacute;n futura” (<i>fan charts</i>) del Banco de Inglaterra, que pretenden expresar el rango de incertidumbre de una predicci&oacute;n dada, imped&iacute;an ver con buenos ojos la posibilidad de una recesi&oacute;n en el Reino Unido en alg&uacute;n momento de los cinco a&ntilde;os siguientes, hasta que realmente entramos en recesi&oacute;n.</p>     <p>El problema era general. La siguiente es una gr&aacute;fica de las revisiones que se hicieron a las predicciones de crecimiento del PIB en 2009 a medida que avanzaba el 2008, tomada del <i>Bank of England Quarterly Bulletin </i>. </p>     <p><a name="g1"></a>Gr&aacute;fica 1    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> Predicciones del crecimiento del PIB real de 2009 realizadas en 2008</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v12n22/v12n22a5g1.jpg"></p>     <p>A comienzos de 2008 se preve&iacute;a un crecimiento decente en 2009. Aun tan tarde como en agosto, la visi&oacute;n general era que habr&iacute;a un crecimiento positivo en 2009. Pero, de hecho, &iexcl;Occidente ya estaba en recesi&oacute;n en agosto de 2008!</p>     <p>&Eacute;ste no fue un simple error excepcional en una historia de predicci&oacute;n que de otra manera ser&iacute;a ejemplar. La fuerte crisis del Este de Asia de finales de los a&ntilde;os noventa fue, por ejemplo, totalmente imprevista. En mayo de ese a&ntilde;o el FMI predijo que continuar&iacute;an las enormes tasas de crecimiento que esas econom&iacute;as hab&iacute;an experimentado durante varios a&ntilde;os: proyect&oacute; un crecimiento del 7% en Tailandia en 1998, del 7,5% en Indonesia y del 8% en Malasia. En octubre revis&oacute; sus predicciones y las redujo al 3,5%, al 6% y al 6,5% respectivamente. Pero en diciembre el FMI preve&iacute;a apenas un crecimiento del 3% para Malasia e Indonesia, y de cero para Tailandia. Sin embargo, el producto real de estos pa&iacute;ses en 1998 fue much&iacute;simo peor, pues no creci&oacute; sino que descendi&oacute; en gran magnitud. La tasa del PIB real en 1998 fue de un -10% en Tailandia, y de un -7% y un -13% en Malasia e Indonesia respectivamente.</p>     <p><b>LO QUE SALI&Oacute; MAL: UNA REVISI&Oacute;N</b></p>     <p>Sobre esto ya se ha escrito en abundancia. Pero intento captar en una sola gr&aacute;fica la falla de la econom&iacute;a para entender el riesgo y la incertidumbre. Esta fue tomada del <i>Bank of England Quarterly Bulletin </i>de octubre de 2008 y muestra el porcentaje de activos que los bancos del Reino Unido manten&iacute;an en forma l&iacute;quida.</p>     <p><a name="g2"></a>Gr&aacute;fica 2    <br> Activos l&iacute;quidos en libras esterlinas/activos totales en posesi&oacute;n del sistema bancario del Reino Unido</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v12n22/v12n22a5g2.jpg">    <br>   <font size="-2">(a) Los datos de 2008 son de finales de agosto.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   (b) Efectivo + saldos del Banco de Inglaterra + dinero a la vista documentos redescontables + t&iacute;tulos del Reino Unido.    <br> (c) Saldos del Banco de Inglaterra + dinero a la vista documentos redescontables.    <br> (d) Efectivo + saldos del Banco de Inglaterra + documentos redescontables.    <br> Fuente: c&aacute;lculos del Banco de Inglaterra.</font></p>     <p>La liquidez, o m&aacute;s bien la falta de liquidez, fue crucial en la crisis financiera. Northern Rock qued&oacute; il&iacute;quido desde el comienzo porque no pudo refinanciar sus pr&eacute;stamos. En el peor momento de la crisis los mercados de cr&eacute;dito se congelaron por completo porque los bancos simplemente no sab&iacute;an si la siguiente instituci&oacute;n era solvente o no.</p>     <p>&iquest;Por qu&eacute; las autoridades permitieron que los bancos redujeran la parte l&iacute;quida de sus activos hasta un porcentaje tan bajo? Aqu&iacute; hay algunas preguntas interesantes para los expertos en ciencias pol&iacute;ticas y los soci&oacute;logos acerca de c&oacute;mo pudo el capital financiero ejercer tal influencia sobre los gobiernos –y en particular sobre los gobiernos socialdem&oacute;cratas anglosajones– y convencerlos de que adoptaran esas pol&iacute;ticas rid&iacute;culas. Pero desde la &oacute;ptica puramente econ&oacute;mica pienso que hubo dos razones principales para que se permitieran esas proporciones de activos l&iacute;quidos incre&iacute;blemente bajas.</p>     <p>Primera, las autoridades se enga&ntilde;aron a s&iacute; mismas pensando que el precio de las enormes cantidades de pr&eacute;stamos y deudas se hab&iacute;a fijado racionalmente y, por tanto, de manera &oacute;ptima. Cre&iacute;an, seg&uacute;n el esp&iacute;ritu de la visi&oacute;n RARA del mundo, que los agentes hab&iacute;an usado el modelo correcto para fijar esos precios, aunque como hemos visto no fue as&iacute;. Si el precio de los pr&eacute;stamos y las deudas se hubiera fijado en forma racional y &oacute;ptima, la implicaci&oacute;n l&oacute;gica era que los pagos de intereses cubrir&iacute;an exactamente los riesgos involucrados en los pr&eacute;stamos. De modo que si el individuo o la instituci&oacute;n A incumpl&iacute;a un pr&eacute;stamo, se hab&iacute;a hecho una provisi&oacute;n suficiente, mediante la fijaci&oacute;n &oacute;ptima del precio del pr&eacute;stamo, para cubrir la p&eacute;rdida proveniente de tal incumplimiento. No hab&iacute;a necesidad de amarrar innecesariamente el capital en activos l&iacute;quidos cuando se pod&iacute;a prestar con beneficios. Mediante un portafolio de muchos de esos pr&eacute;stamos, el incumplimiento de un solo pr&eacute;stamo no pod&iacute;a causar problemas.</p>     <p>Esto lleva directamente al segundo punto. En el Nuevo Mundo Feliz de los DSGE, la posibilidad de un colapso sist&eacute;mico, de una cascada de incumplimientos en todo el sistema, no se contemplaba en absoluto. La moderna teor&iacute;a de la complejidad, y espec&iacute;ficamente la teor&iacute;a de redes, dice que, si pudi&eacute;ramos repetir la historia muchas veces, en un sistema interconectado el <i>mismo</i> choque inicial puede llevar a resultados totalmente diferentes<a href="#5" name="n5"><sup>5</sup></a>. La profesi&oacute;n econ&oacute;mica se ha vuelto muy insular y hostil hacia el trabajo cient&iacute;fico fuera de su propio campo. Igual que en el caso de las colas gruesas que se discuti&oacute; m&aacute;s atr&aacute;s, los economistas en general ignoran la gran cantidad de trabajos sobre cascadas en sistemas interconectados que en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas han hecho en numerosas disciplinas los ingenieros de control, los cient&iacute;ficos de computaci&oacute;n, los f&iacute;sicos y los matem&aacute;ticos.</p>     <p>La mayor&iacute;a de las veces, el sistema –bien sea el sistema financiero, la econom&iacute;a en su conjunto o la moda y las tendencias culturales entre los consumidores– contiene los choques la mayor&iacute;a de las veces y estos no se difunden muy lejos a lo largo del sistema. Pero, en principio, un choque de magnitud id&eacute;ntica puede disparar una cascada de proporciones globales. Aqu&iacute; estamos m&aacute;s en el campo de la incertidumbre, de la dificultad para juzgar incluso la distribuci&oacute;n de probabilidad de los resultados potenciales, que en el mundo del c&aacute;lculo preciso del riesgo.</p>     <p><b>&iquest;C&Oacute;MO SE SALV&Oacute; EL MUNDO?</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En la semana del 15 septiembre de 2008 el capitalismo estuvo a punto de frenar en seco. Las autoridades estadounidenses fueron las que realmente salvaron el mundo en esa semana aterradora. Y no lo salvaron manipulando teor&iacute;as y modelos elegantes de expectativas racionales, sino experimentando y recurriendo a su conocimiento de lo que hab&iacute;a salido mal en la Gran Depresi&oacute;n de los a&ntilde;os treinta.</p>     <p>Fue fortuito que el Presidente de la Reserva Federal en ese momento, Ben Bernanke, fuera una reconocida autoridad acad&eacute;mica sobre la Gran Depresi&oacute;n. &Eacute;l sab&iacute;a, por encima de todo, que hab&iacute;a que proteger a los bancos. Puede parecer monstruosamente injusto que los banqueros escapen al castigo –en efecto <i>es</i> injusto– pero la lecci&oacute;n perdurable de los a&ntilde;os treinta es que en una crisis financiera hay que defender a los bancos.</p>     <p>Hay que reconocer que las autoridades hicieron el experimento de permitir que Lehman quebrara. Pero muy pronto se hizo evidente que una repetici&oacute;n ten&iacute;a el riesgo del colapso total del capitalismo occidental. Desde entonces ninguna autoridad monetaria ha intentado repetir este experimento.</p>     <p>Hubo mucha publicidad y controversia en torno al Programa de Alivio de los Activos en Problemas (TARP), que requer&iacute;a aprobaci&oacute;n pol&iacute;tica y por ello fue adoptado a plena luz del proceso democr&aacute;tico en Estados Unidos. Pero en cierta forma era de importancia secundaria para las acciones puramente administrativas de las autoridades estadounidenses, que: nacionalizaron las principales compa&ntilde;&iacute;as hipotecarias, nacionalizaron efectivamente el AIG, e liminaron los bancos de inversi&oacute;n, forzaron las fusiones de bancos comerciales gigantes y garantizaron los fondos de inversi&oacute;n en el mercado de dinero.</p>     <p>Esto &uacute;ltimo en particular ha atra&iacute;do muy poca atenci&oacute;n, pero fue esencial. Los fondos de inversi&oacute;n en el mercado de dinero mantienen activos de muy corto plazo y, en consecuencia, est&aacute;n obligados a mantener activos de alta calidad y de alta liquidez. En efecto, est&aacute;n obligados a mantener un d&oacute;lar de activos por cada d&oacute;lar prestado. Pero el 16 de septiembre, el Reserve Primary Fund<a href="#6" name="n6"><sup>6</sup></a> hizo una provisi&oacute;n sobre las acciones de Lehman Brothers, y el valor de sus participaciones cay&oacute; a 97 centavos por d&oacute;lar. Esto casi desata una corrida masiva en todo el sistema bancario. Si hubiese ocurrido, una consecuencia inmediata habr&iacute;a sido el cierre de los cajeros autom&aacute;ticos, y los consumidores habr&iacute;an tenido dificultades para tener dinero en efectivo. Las compa&ntilde;&iacute;as no habr&iacute;an podido refinanciar su deuda de corto plazo, y si no hubieran tenido efectivo en caja para cubrirla habr&iacute;an tenido que declararse en bancarrota.</p>     <p>En suma, el incumplimiento de los fondos de inversi&oacute;n f&aacute;cilmente habr&iacute;a desatado una profunda recesi&oacute;n. Pero el 19 de septiembre, la Tesorer&iacute;a de Estados Unidos anunci&oacute; que garantizar&iacute;a las tenencias de activos de todos los fondos de inversi&oacute;n p&uacute;blicos que participaran, pagando una cuota, en el programa.</p>     <p>El punto clave con respecto a todas estas acciones es que las autoridades estadounidenses no prestaron ninguna atenci&oacute;n a la teor&iacute;a macroecon&oacute;mica acad&eacute;mica de los &uacute;ltimos treinta a&ntilde;os: la teor&iacute;a del ciclo real, los modelos estoc&aacute;sticos de equilibrio general din&aacute;mico, las expectativas racionales. Todos los miles de art&iacute;culos eruditos sobre estos temas bien podr&iacute;an no haber sido escritos jam&aacute;s. En cambio, las autoridades actuaron. Actuaron de manera imperfecta, en condiciones de enorme incertidumbre, aprovechando las lecciones de los a&ntilde;os treinta y esperando que pudieran evitar los errores de ese per&iacute;odo. No fue un plan grandioso, ni un plan que alguna vez hubiese existido. Fue un proceso en el que las personas respond&iacute;an a los acontecimientos con base en un conocimiento imperfecto, probando y examinando lo que hac&iacute;an y lo que no parec&iacute;a funcionar.</p>     <p>Hasta ahora parece haber funcionado. En el momento de escribir este art&iacute;culo se observa que el PIB de Estados Unidos en 2009 caer&aacute; en un 3% o un 4% con respecto a 2008, y que la econom&iacute;a se est&aacute; estabilizando. En contraste, entre 1929 y 1930, el primer a&ntilde;o de la Gran Depresi&oacute;n, el PIB cay&oacute; en cerca del 9%, y la ca&iacute;da acumulada entre 1929 y 1933 fue del 27%. Por supuesto, no conocemos las consecuencias de mediano y m&aacute;s largo plazo. Una de ellas podr&iacute;a ser que el d&oacute;lar pierda su estatus de moneda de reserva. Durante muchos a&ntilde;os, Estados Unidos ha podido financiar su d&eacute;ficit de balanza de pagos imprimiendo d&oacute;lares y entreg&aacute;ndolos al resto del mundo, un proceso que hasta ahora ha satisfecho a todos los interesados. El enorme incremento de la deuda p&uacute;blica estadounidense que se ha destinado a los programas de rescate puede poner esto en cuesti&oacute;n. Pero &eacute;sta es una mera especulaci&oacute;n. En cambio, s&iacute; sabemos que el programa de estabilizaci&oacute;n ha funcionado hasta ahora, y que se ha evitado un colapso catastr&oacute;fico del producto.</p>     <p><b>LO QUE SALI&Oacute; MAL: &iquest;UN MEA CULPA?</b></p>     <p>Poco despu&eacute;s de su documento de trabajo del MIT sobre la econom&iacute;a, de agosto de 2008, Olivier Blanchard escribi&oacute; otro ensayo de la serie, que apareci&oacute; en enero de 2009<a href="#7" name="n7"><sup>7</sup></a>. Aqu&iacute; dio un giro notable, que recuerda otra frase famosa de Keynes: “Cuando los hechos cambian, cambio de ideas. &iquest;Qu&eacute; hace usted, se&ntilde;or?”.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Blanchard identifica cuatro razones principales de la crisis.</p>     <p><i>Primera:</i> “Se crearon, vendieron y compraron activos que parec&iacute;an mucho menos riesgosos de lo que eran realmente”.</p>     <p>&iexcl;Exactamente! Blanchard da el ejemplo de las hipotecas subprime. Pero sus severas cr&iacute;ticas se podr&iacute;an aplicar igualmente al mundo m&aacute;s complicado de los derivados, donde la probabilidad de cambios de precios muy grandes fue burdamente subestimada por los modelos convencionales de fijaci&oacute;n de precios.</p>     <p>Este problema de las “colas gruesas” hab&iacute;a sido bien establecido, m&aacute;s all&aacute; de toda duda, por la investigaci&oacute;n en econof&iacute;sica, pero fue totalmente ignorado. Los grandes cambios de precios de los activos no son frecuentes, pero ocurren con mucha mayor frecuencia de la que implica el supuesto convencional de que siguen la distribuci&oacute;n de probabilidad normal de Gauss.</p>     <p>Blanchard se pregunta por qu&eacute; ocurri&oacute; esto: “La historia nos ense&ntilde;a que los ambientes econ&oacute;micos benignos a menudo llevan a explosiones de cr&eacute;dito, a la creaci&oacute;n de activos marginales y a la emisi&oacute;n de pr&eacute;stamos marginales. Los prestatarios y los prestamistas observan las distribuciones hist&oacute;ricas recientes de los rendimientos y se vuelven m&aacute;s optimistas, de hecho demasiado optimistas acerca de los rendimientos futuros”.</p>     <p>Estamos en un mundo alejado de los modelos de racionalidad y DSGE. De hecho, regresamos al mundo de Keynes y de Hayek, donde los agentes pueden cometer errores persistentes, y donde aun el banco central no aprende del pasado.</p>     <p><i>Segunda:</i> “La titularizaci&oacute;n hizo m&aacute;s complejo y dif&iacute;cil valorar los activos de los balances de las instituciones financieras”.</p>     <p>Las matem&aacute;ticas para fijar el precio aun del derivado m&aacute;s simple son bastante dif&iacute;ciles<a href="#8" name="n8"><sup>8</sup></a>, pero el car&aacute;cter verdaderamente ex&oacute;tico de muchos de los productos que se crearon significa que ni el comprador ni el comprador ten&iacute;an una buena aproximaci&oacute;n de la distribuci&oacute;n de probabilidad de los resultados probables. En otras palabras, enfrentaban un mundo en el que la incertidumbre era a&uacute;n m&aacute;s importante que el riesgo.</p>     <p><i>Tercera: </i>“La titularizaci&oacute;n y la globalizaci&oacute;n aumentaron la conectividad entre instituciones financieras, dentro y entre pa&iacute;ses”.</p>     <p>Tenemos que ser muy cuidadosos al sacar conclusiones sobre el grado de conectividad y la vulnerabilidad de un sistema ante una cascada global luego de un choque. La mayor conectividad puede en principio fortalecer en vez de debilitar el sistema. Pero dadas las proporciones de activos l&iacute;quidos rid&iacute;culamente bajas con las que operaban los bancos, parece plausible que &eacute;ste fue un factor que contribuy&oacute; a la crisis.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><i>Cuarta:</i> “Apalancamiento incrementado”.</p>     <p>Blanchard traduce servicialmente esto al ingl&eacute;s: “Las instituciones financieras financiaron sus portafolios con un capital cada vez menor y as&iacute; aumentaron la tasa de rendimiento de ese capital. &iquest;Cu&aacute;les fueron las razones? Seguramente, el optimismo y la subestimaci&oacute;n del riesgo fueron de nuevo parte de ello”. Es superfluo hacer comentarios adicionales.</p>     <p>En este &uacute;ltimo art&iacute;culo, Blanchard descarta en forma impresionante todo el corpus de la teor&iacute;a macroecon&oacute;mica predominante en los &uacute;ltimos treinta a&ntilde;os.</p>     <p><b>BREVE CONCLUSI&Oacute;N</b></p>     <p>La macroeconom&iacute;a moderna, que se basa en los agentes racionales y las expectativas racionales (RARAS), tiene gran parte de la responsabilidad por la crisis financiera.</p>     <p>La disciplina proporcion&oacute; el fundamento intelectual para un mundo en el que las situaciones que involucran riesgo fueron subestimadas sistem&aacute;ticamente, y en el que las situaciones de incertidumbre aut&eacute;ntica no eran reconocidas por lo que eran.</p>     <p>Seguramente es hora de desechar de una vez por todas esta visi&oacute;n RARA del mundo. Los bancos centrales deber&iacute;an enterrar sus modelos DSGE. Las agencias financiadoras deber&iacute;an dejar de apoyar las propuestas RARAS. La evidencia cient&iacute;fica proporcionada por el “experimento” de la crisis financiera deber&iacute;a permitirnos sacar estas conclusiones. &iquest;Pero algo de esto ocurrir&aacute;? Temo que me pidan que especule acerca de un mundo donde la incertidumbre rige realmente. En alg&uacute;n punto se abandonar&aacute; la visi&oacute;n RARA, pero &eacute;sta ya ha sido sometida a lo que un observador desapasionado considerar&iacute;a demasiadas falsaciones emp&iacute;ricas, y no soy muy optimista.</p>     <p><b>NOTAS AL PIE</b></p>     <p><a href="#n1" name="1">1</a>. El autor usa en todo el art&iacute;culo el t&eacute;rmino RARE, que corresponde a las siglas en ingl&eacute;s de la expresi&oacute;n “rational agent using rational expectations”; en la traducci&oacute;n se usa como adjetivo en versalitas (N. del T.).</p>     <p><a href="#n2" name="2">2</a>. Una clasificaci&oacute;n estad&iacute;stica de la magnitud y la duraci&oacute;n de las recesiones en el capitalismo desde 1870 se presenta en Ormerod (2009).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#n3" name="3">3</a>. Una cr&iacute;tica inicial y poderosa es la de Summer (1986).</p>     <p><a href="#n4" name="4">4</a>. Ha habido intentos de identificar los factores monetarios como fuente de los choques en esta teor&iacute;a, pero sin &eacute;xito.</p>     <p><a href="#n5" name="5">5</a>. Ver por ejemplo Watts (2002) y Ormerod y Colbaugh (2006).</p>     <p><a href="#n6" name="6">6</a>. &Eacute;ste era su nombre, y no ten&iacute;a conexi&oacute;n con la Reserva Federal.</p>     <p><a href="#n7" name="7">7</a>. Blanchard (2009).</p>     <p><a href="#n8" name="8">8</a>. El art&iacute;culo seminal es de Black y Scholes (1973).</p> <hr size="1">     <p><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</b></p>     <!-- ref --><p>1. Bank of England. <i>Financial Stability Report</i>, October, 2008.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000130&pid=S0124-5996201000010000500001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2. Bank of England. <i>Bank of England Quarterly Bulletin</i>, October, 2008.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000131&pid=S0124-5996201000010000500002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3. Black, F. y M. Scholes. “The Pricing of Options and Corporate Liabilities”, <i>Journal of Political Economy </i>81, 1973, pp. 637-654.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000132&pid=S0124-5996201000010000500003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4. Blanchard, O. J. “The State of Macro”, <i>MIT Department of Economics Working Papers</i> 08-17, 2008.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000133&pid=S0124-5996201000010000500004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5. Blanchard, O. J. “The Crisis: Basic Mechanism and Appropriate Policies”, <i>MIT Department of Economics Working Paper </i>s 09-01, 2009.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000134&pid=S0124-5996201000010000500005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>6. Hayek, F. A. “The Pretence of Knowledge”, <i>American Economic Review</i> 79, 1989, pp. 3-7.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000135&pid=S0124-5996201000010000500006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>7. Keynes, J. M. <i>The General Theory of Employment, Interest and Money</i>, London, MacMillan, 1936.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000136&pid=S0124-5996201000010000500007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>8. Laloux, L.; P. Cizeau; J. P. Bouchaud, y M. Potters. “Noise Dressing of Financial Correlation Matrices”, <i>Physical Review Letters</i> 83, 1999, 1467.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000137&pid=S0124-5996201000010000500008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>9. Mandelbrot, B. B. “The Variation of Certain Speculative Prices”, <i>Journal of Business</i> 36, 1963, pp. 394-419.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000138&pid=S0124-5996201000010000500009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>10. Ormerod, P. y R. Colbaugh. “Cascades of Failure and Extinction in Evolving Complex Systems”, <i>Journal of Artificial Societies and Social Simulation</i> 9, 4, 2006.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000139&pid=S0124-5996201000010000500010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>11. Ormerod, P. “Risk, Recessions and the Resilience of the Capitalist Economies”, <i>Risk Management</i> 12, 1, 2010, pp. 83-99.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000140&pid=S0124-5996201000010000500011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>12. Plerou, V.; P. Gopikrishnan; B. Rosenow; L. A. Nunes, y H. E. Stanley. “Universal and Non-Universal Properties of Cross Correlations in Financial Time Series”, <i>Physical Review Letters</i> 83, 1999, pp. 1471-1474.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000141&pid=S0124-5996201000010000500012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>13. Summers, L. H. “Some Skeptical Observations on Real Business Cycle Theory”, <i>Federal Reserve Bank of Minneapolis Quarterly Review</i> 10, 1986, pp. 23-27.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000142&pid=S0124-5996201000010000500013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>14. Tovar, C. E. “DSGE Models and Central Banks”, <i>Economics E-Journal</i> 3, 2009, [<a href="http://www.economics-ejournal.org/economics/journalarticles/2009-16" target="_blank">http://www.economics-ejournal.org/economics/journalarticles/2009-16</a>].&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000143&pid=S0124-5996201000010000500014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>15. Watts, D. J. “A Simple Model of Global Cascades on Random Networks”, <i>Proceedings of the National Academy of Science</i> 99, 2002, pp. 5776-5771.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000144&pid=S0124-5996201000010000500015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>16. Woodford, M. “Convergence in Macroeconomics: Elements of the New Synthesis”, <i>American Economic Journal: Macroeconomics</i> 1, 1, 2009, pp. 267-279.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000145&pid=S0124-5996201000010000500016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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