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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[ANIMAL SPIRITS: CÓMO INFLUYE LA PSICOLOGÍA HUMANA EN LA ECONOMÍA]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">    <p align="center"><b>ANIMAL SPIRITS. C&Oacute;MO INFLUYE LA PSICOLOG&Iacute;A HUMANA EN LA ECONOM&Iacute;A</b></p></font>     <p>    <br></p> <font face="Verdana" size="2">    <p align="center"><b>ANIMAL SPIRITS: HOW HUMAN PSYCHOLOGY DRIVES THE ECONOMY, AND WHY IT MATTERS FOR GLOBAL CAPITALISM</b></p>     <p>    <br></p>     <p align="center">George A. Akerlof y Robert J. Shiller, Barcelona, Editorial Planeta DeAgostini, 2009, 327 pp.</p>     <p>    <br>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br></p>     <p><i>Daniel Fuentes C.</i>*</p>     <p>* Doctor en Ciencias Econ&oacute;micas, profesor del Departamento de An&aacute;lisis Econ&oacute;mico de la Universidad de Zaragoza, Zaragoza, Espa&ntilde;a, [<a href="mailto:dfuentes@unizar.es">dfuentes@unizar.es</a>]. Fecha de recepci&oacute;n: 14 de diciembre de 2009, fecha de modificaci&oacute;n: 24 de marzo de 2010, fecha de aceptaci&oacute;n: 1.&deg; de julio de 2010.</p> <hr size="1">     <p>La Gran Depresi&oacute;n fue la gran tragedia econ&oacute;mica del siglo pasado. Adem&aacute;s del da&ntilde;o directo que produjo, en t&eacute;rminos de empleo y destrucci&oacute;n de valor agregado, surgi&oacute; un vac&iacute;o de poder que propici&oacute; la aparici&oacute;n de ideolog&iacute;as totalitarias que llevaron a la Segunda Guerra Mundial. En opini&oacute;n de Akerlof y Shiller, as&iacute; como de muchos otros economistas y analistas, no se puede descartar que se repita una gran depresi&oacute;n como la de los a&ntilde;os treinta. Las lecciones que entonces se aprendieron parecen haber sido olvidadas. Este libro rescata esas lecciones con un enfoque actual.</p>     <p>Sus autores argumentan que la econom&iacute;a no es guiada &uacute;nicamente por motivos puramente racionales sino que tambi&eacute;n intervienen motivaciones no econ&oacute;micas e irracionales. De acuerdo con este punto de vista, los “esp&iacute;ritus animales” (expresi&oacute;n que Keynes acu&ntilde;&oacute; en <i> La teor&iacute;a general del empleo, el inter&eacute;s y el dinero</i>) ser&iacute;an la causa principal de las fluctuaciones de la econom&iacute;a. As&iacute; como la “mano invisible” de Adam Smith es la idea central de la econom&iacute;a cl&aacute;sica, los “esp&iacute;ritus animales” de Keynes son la clave de otra visi&oacute;n complementaria y no excluyente de la econom&iacute;a.</p>     <p>Es parad&oacute;jico que los “esp&iacute;ritus animales” fueran relegados gradualmente a un segundo plano por la escuela keynesiana en su esfuerzo por minimizar la distancia intelectual entre la <i>Teor&iacute;a general</i> y la econom&iacute;a cl&aacute;sica. Aunque las pol&iacute;ticas de estirpe keynesiana tuvieron aceptaci&oacute;n universal en los a&ntilde;os cincuenta y sesenta, la supresi&oacute;n de los “esp&iacute;ritus animales” las debilit&oacute; frente a la nueva econom&iacute;a cl&aacute;sica de los setenta. Entonces se impuso la creencia de que el mercado era eficiente <i>per se</i>. En el Reino Unido el nuevo pensamiento adopt&oacute; la forma del thatcherismo y en Estados Unidos la del reaganismo, y desde all&iacute; se difundi&oacute; al resto del mundo.</p>     <p><b>MARCO DE REFERENCIA</b></p>     <p>Ha pasado mucho tiempo desde que se descubri&oacute; que los gobiernos pod&iacute;an contrarrestar los efectos de las decisiones racionales e irracionales que impulsan a las econom&iacute;as capitalistas. Al tiempo que se cuestionaba el legado de Keynes y el papel del gobierno, se fue perdiendo en la memoria colectiva la experiencia de la Gran Depresi&oacute;n. Por ello, seg&uacute;n Akerlof y Shiller, es preciso repensar el funcionamiento de las econom&iacute;as capitalistas desde un nuevo marco conceptual, en el que las personas no s&oacute;lo tienen motivaciones racionales. Su libro se inscribe en un &aacute;mbito emergente de la econom&iacute;a conocido como “econom&iacute;a del comportamiento”.</p>     <p>Las diferencias filos&oacute;ficas entre esta obra y los textos convencionales de econom&iacute;a son sustanciales. Los trabajos especializados buscan minimizar las desviaciones con respecto a las motivaciones puramente econ&oacute;micas y racionales. Existen buenos motivos para ello y todos los economistas se han esforzado, de una u otra manera, en seguir esta tradici&oacute;n. La econom&iacute;a de Adam Smith es bien entendida y las desviaciones menores con respecto a su sistema ideal son claras porque surgen en un marco te&oacute;rico que los analistas supuestamente entienden a la perfecci&oacute;n. Pero esto no significa que sin estas peque&ntilde;as desviaciones se pueda describir c&oacute;mo funciona realmente la econom&iacute;a.</p>     <p><i>Animal Spirits. C&oacute;mo influye la psicolog&iacute;a humana en la econom&iacute;a</i> rompe con esta tradici&oacute;n. Seg&uacute;n el punto de vista de sus autores, la teor&iacute;a econ&oacute;mica no debe proceder a partir de las desviaciones m&iacute;nimas con respecto al sistema de Adam Smith sino de las que ocurren realmente y que se pueden observar. Su objetivo es que, puesto que los esp&iacute;ritus animales forman parte de la econom&iacute;a cotidiana, la descripci&oacute;n de su funcionamiento real siempre los tenga en cuenta.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>LAS FUENTES</b></p>     <p>Akerlof y Shiller muestran un excelente dominio del conocimiento econ&oacute;mico, y no es f&aacute;cil encontrar una falla bibliogr&aacute;fica relevante entre las m&aacute;s de 350 referencias que citan. Su argumentaci&oacute;n, de car&aacute;cter explicativo, recurre ante todo a ejemplos de la actual crisis financiera internacional, bien documentados y bastante ilustrativos, aunque tambi&eacute;n hacen referencia a crisis anteriores y a la historia econ&oacute;mica de los &uacute;ltimos 150 a&ntilde;os. No es, desde ning&uacute;n punto de vista, un manual de an&aacute;lisis econ&oacute;mico al uso. Sigue, sin afirmarlo abiertamente, la tradici&oacute;n de las obras m&aacute;s conocidas de Galbraith (autor, por cierto, al que apenas hacen referencia). Los autores m&aacute;s citados son los propios Akerlof y Shiller, pero tambi&eacute;n Bernanke, Blanchard, Friedman, Keynes y Adam Smith.</p>     <p><b>ESTRUCTURA DEL LIBRO</b></p>     <p>En la primera parte del libro se identifican y describen cinco esp&iacute;ritus animales y el modo en que afectan las decisiones econ&oacute;micas: la confianza, la justicia, la corrupci&oacute;n, la ilusi&oacute;n monetaria y las historias de la tradici&oacute;n oral.</p>     <p>1. La confianza. Desde el punto de vista del economista m&aacute;s ortodoxo la confianza en el futuro es racional, pues la gente utiliza la informaci&oacute;n de que dispone para hacer pron&oacute;sticos y luego tomar decisiones racionales. Pero hay algo m&aacute;s. Muchas veces los agentes econ&oacute;micos identifican la confianza con la fe. Y la fe sobrepasa lo racional. En efecto, las personas confiadas o con aut&eacute;ntica fe suelen rechazar o descartar cierta informaci&oacute;n. Incluso pueden no procesar la informaci&oacute;n que tienen a su disposici&oacute;n o, aunque la procesen racionalmente, act&uacute;an de manera irracional. De conformidad con lo que creen que es cierto.</p>     <p>La existencia de confianza tiene, adem&aacute;s, efectos sobre los multiplicadores keynesianos. De hecho, en las circunstancias actuales quienes desean invertir o gastar tienen dificultades para obtener el cr&eacute;dito que necesitan y los proveedores de bienes, para obtener el capital circulante que requieren sus actividades. El resultado es que el efecto de los multiplicadores fiscales habituales, bien sean del gasto del gobierno o de la reducci&oacute;n de impuestos, son mucho menores.</p>     <p>2. La equidad. Los economistas deber&iacute;an saber, como sabe todo el mundo, que la gente se toma muy en serio la equidad. Aunque se han escrito miles de art&iacute;culos sobre la equidad, los manuales de econom&iacute;a la relegan sistem&aacute;ticamente a un segundo plano. La postura de la econom&iacute;a ortodoxa sobre las cuestiones de equidad es ambigua. Seg&uacute;n Akerlof y Shiller, para relegar la equidad a un segundo plano ser&iacute;a preciso proporcionar una justificaci&oacute;n s&oacute;lida. Ellos opinan, en cambio, que hechos tan elementales como el desempleo involuntario se pueden explicar f&aacute;cilmente si se tiene en cuenta la equidad.</p>     <p>3. La corrupci&oacute;n. Aunque la necesidad de proteger al consumidor siempre es relevante, &eacute;ste no parecer ser el principal punto d&eacute;bil del capitalismo (sujeto a una abundante legislaci&oacute;n sobre la materia). La excepci&oacute;n es la protecci&oacute;n del ahorro. La mayor&iacute;a de los trabajadores hoy no lo son por cuenta propia y los productos de que dispone el ciudadano com&uacute;n para proteger sus ahorros son valores financieros tales como acciones, obligaciones, planes de pensi&oacute;n y seguros de vida. La naturaleza f&iacute;sica de estos activos pone en evidencia su insustancialidad y cierta debilidad frente a lo que Akerlof y Shiller llaman “conductas antisociales”. No son pocos los ejemplos de corrupci&oacute;n en el sistema capitalista. Y hacen referencia a tres casos concretos de la historia econ&oacute;mica reciente: la relaci&oacute;n entre las sociedades de ahorro y pr&eacute;stamo y la recesi&oacute;n de la econom&iacute;a estadounidense en 1991, el caso Enron y la recesi&oacute;n de 2001, y el caso de las hipotecas subprime y la recesi&oacute;n actual.</p>     <p>4. La ilusi&oacute;n monetaria. Una de las premisas fundamentales de la macroeconom&iacute;a moderna es la de considerar que la gente logra ver a trav&eacute;s del velo de la inflaci&oacute;n. Akerlof y Shiller consideran que se trata de una hip&oacute;tesis aventurada y totalmente improbable dada la naturaleza de los contratos salariales, de la determinaci&oacute;n de precios, de las emisiones de bonos en general y de la contabilidad financiera. Todos estos contratos podr&iacute;an eliminar f&aacute;cilmente el velo de la inflaci&oacute;n mediante la indexaci&oacute;n, pero en la mayor&iacute;a de los casos, los esp&iacute;ritus animales de las partes implicadas los llevan a no indexarlos.</p>     <p>5. Las historias de la tradici&oacute;n oral. La memoria colectiva se organiza con base en historias del pensamiento de las personas que dificultan la comprensi&oacute;n del curso aleatorio que tienen nuestras vidas. De hecho, los beneficios que se obtienen &uacute;nicamente gracias al azar no encuadran en la mayor&iacute;a de estas historias. La confianza de una naci&oacute;n, o de una econom&iacute;a, suele girar alrededor de historias, intuiciones y creencias colectivas. Entre ellas son de gran importancia las historias que aluden al inicio de una nueva era, que pretenden describir los cambios hist&oacute;ricos que impulsar&aacute;n la econom&iacute;a hacia horizontes nuevos y m&aacute;s pr&oacute;speros. Akerlof y Shiller se preguntan si estas historias mueven los mercados y si las historias llenas de efectos desmesurados y falsas intuiciones tienen efecto real sobre la econom&iacute;a.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La segunda parte del libro describe c&oacute;mo influyen estos cinco esp&iacute;ritus animales en las decisiones econ&oacute;micas y muestra su importante papel a la hora de responder las ocho preguntas siguientes, que sus autores consideran especialmente significativas:</p>     <p>1. &iquest;Por qu&eacute; las econom&iacute;as entran en depresi&oacute;n? Akerlof y Shiller analizan las dos grandes depresiones que sufri&oacute; Estados Unidos, las de las d&eacute;cadas de 1890 y de 1930, y las relacionan con la crisis actual del sistema financiero internacional. Identifican algunos rasgos comunes: a la gente le sigue preocupando mucho la equidad, es igualmente vulnerable ante la tentaci&oacute;n de la corrupci&oacute;n, sigue sintiendo rechazo cuando se entera de acciones reprobables de otras personas, a&uacute;n no entiende bien la inflaci&oacute;n y todav&iacute;a est&aacute; bajo el influjo de historias vac&iacute;as de contenido en vez de detenerse a reflexionar sobre la econom&iacute;a.</p>     <p>2. &iquest;Por qu&eacute; los principales bancos influyen en la econom&iacute;a? &Eacute;ste es el cap&iacute;tulo central del libro, y trata casos concretos de quiebras bancarias en la crisis actual. Su an&aacute;lisis pone de relieve las principales flaquezas humanas que pueden contribuir a los episodios de p&aacute;nico bancario, entre ellas la falta de confianza, la tendencia a la rigidez y al resentimiento por la falta de honradez y la corrupci&oacute;n. En estas circunstancias se suele confiar en la capacidad de los bancos centrales para solucionar todos los problemas del sistema financiero. M&aacute;s all&aacute; de los aspectos puramente t&eacute;cnicos, los esp&iacute;ritus animales llevan a que los bancos centrales sean ineficaces para controlar algo tan gigantesco como la macroeconom&iacute;a.</p>     <p>Luego, Akerlof y Shiller analizan las ventajas y desventajas de tres medidas que, en su opini&oacute;n, permitir&iacute;an afrontar la crisis financiera actual: el redescuento, las inyecciones directas de capital y el cr&eacute;dito directo de empresas patrocinadas por el gobierno.</p>     <p>3. &iquest;Por qu&eacute; hay personas que no encuentran trabajo? Los autores del libro se preguntan por qu&eacute; el ajuste de salarios no permite vaciar el mercado de trabajo, como deber&iacute;a suceder conforme a los postulados de la econom&iacute;a cl&aacute;sica. Su tesis es “m&aacute;s sencilla y m&aacute;s complicada que los razonamientos tradicionales”. Es m&aacute;s complicada porque atribuye a los empleados motivos m&aacute;s realistas, y m&aacute;s sencilla porque representa el salario como algo que depende en parte de lo que los trabajadores consideran justo, y un salario “justo” es casi siempre mayor que el salario de equilibrio del mercado. Se trata de un an&aacute;lisis del desempleo que explica con facilidad y naturalidad por qu&eacute; aumenta la deserci&oacute;n del trabajo cuando desciende el desempleo.</p>     <p>4. &iquest;Por qu&eacute; a largo plazo siempre se produce un equilibrio entre la inflaci&oacute;n y el desempleo? Este cap&iacute;tulo centra su an&aacute;lisis en la teor&iacute;a de la tasa natural. En opini&oacute;n de los autores son varias las razones para que esta teor&iacute;a no funcione y por las que no se deber&iacute;a adoptar sin esp&iacute;ritu cr&iacute;tico. La determinaci&oacute;n de los salarios y los precios presupone todo tipo de consideraciones sobre la ilusi&oacute;n monetaria y la equidad. A Akerlof y Shiller les “atemoriza” que la Reserva Federal adopte la teor&iacute;a de la tasa natural y considere su deber estabilizar los precios con costos que seg&uacute;n la FED no ser&iacute;an muy elevados. Seg&uacute;n ellos bastar&iacute;a un pu&ntilde;ado de partidarios de esta teor&iacute;a para llevar la econom&iacute;a estadounidense a un gran hundimiento. Tal es su convicci&oacute;n a este respecto que dicen que esta inquietud fue una de sus principales motivaciones para escribir el libro.</p>     <p>5. &iquest;Por qu&eacute; es tan arbitrario ahorrar para el futuro? Para Akerlof y Shiller son los esp&iacute;ritus animales los que explican el rompecabezas de la arbitrariedad y la variabilidad del ahorro. Se&ntilde;alan algunos errores de las teor&iacute;as convencionales del ahorro, y explican por qu&eacute; las pol&iacute;ticas de ahorro y gasto pueden ser elementos claves para el crecimiento econ&oacute;mico.</p>     <p>6. &iquest;Por qu&eacute; los precios financieros y las inversiones corporativas son tan vol&aacute;tiles? A pesar de que los economistas han intentado dar explicaciones convincentes de los movimientos del precio global de las acciones nunca lo han conseguido. Al parecer, no es posible explicarlos en forma convincente mediante las variaciones de las tasas de inter&eacute;s ni de los dividendos ni de ninguna otra variable. A pesar de que los mercados financieros est&aacute;n en constante evoluci&oacute;n y de que su complejidad va en aumento, es imposible explicar los desenfrenados virajes de los precios financieros sin recurrir al papel de las expectativas, la confianza, las historias y dem&aacute;s esp&iacute;ritus animales.</p>     <p>7. &iquest;Por qu&eacute; los mercados inmobiliarios experimentan ciclos? Los mercados inmobiliarios son tan vol&aacute;tiles como los burs&aacute;tiles. La mayor&iacute;a de los esp&iacute;ritus animales influyen en ellos: es innegable que la confianza, la corrupci&oacute;n, la ilusi&oacute;n monetaria y la historia oral cumplen un papel fundamental en el sector inmobiliario. En buena medida el germen de la crisis actual es la creencia ciega en el alza imparable de los precios de la vivienda, que no encuentra explicaci&oacute;n en factores objetivos como la carencia de suelo disponible, la presi&oacute;n demogr&aacute;fica o el crecimiento econ&oacute;mico.</p>     <p>8. &iquest;Por qu&eacute; la pobreza ha arraigado durante tantas generaciones entre las minor&iacute;as m&aacute;s desfavorecidas? En opini&oacute;n de Akerlof y Shiller, &eacute;sta es la mayor asignatura pendiente de la econom&iacute;a estadounidense, y dos de los esp&iacute;ritus animales, las historias de la tradici&oacute;n oral y la equidad, tienen un papel preponderante en la perpetuaci&oacute;n de este problema.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>CONTRIBUCIONES Y LIMITACIONES</b></p>     <p>Robert Solow, premio Nobel de Econom&iacute;a 1987, dice de este libro que “representa un severo y necesario correctivo” a la teor&iacute;a econ&oacute;mica. En efecto, numerosos profesionales de la macroeconom&iacute;a y las finanzas han llegado tan lejos en su confianza en los mercados eficientes y en las previsiones racionales que no aciertan a comprender la din&aacute;mica que subyace en las crisis econ&oacute;micas. En palabras de Akerlof y Shiller, “mientras no seamos capaces de incorporar los esp&iacute;ritus animales al an&aacute;lisis econ&oacute;mico seremos incapaces de discernir las fuentes reales del problema”.</p>     <p>Se podr&iacute;a pensar que el car&aacute;cter descriptivo y divulgativo de esta obra puede privarla de rigor, en el sentido habitual de los manuales de econom&iacute;a. No obstante, &eacute;ste es uno de los grandes m&eacute;ritos del libro. Es dif&iacute;cil imaginar otro modo de presentar el papel de los esp&iacute;ritus animales en la econom&iacute;a. Esta obra propone una nueva manera de abordar el an&aacute;lisis macroecon&oacute;mico, atractiva y esclarecedora. El desaf&iacute;o consiste en incorporar los esp&iacute;ritus animales a los modelos tradicionales y en sacarles partido a las herramientas usuales del an&aacute;lisis econ&oacute;mico desde esta nueva perspectiva.</p></font>      ]]></body>
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