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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[LA DINÁMICA DE LA CONFIANZA: COMUNICACIÓN, ACCIÓN Y TERCERAS PARTES]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[After clarifying the notion of trust, this article analyzes the foundations of trust and the role of openness and communication, actions and third parties in the building, breakdown and repair of trust.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="2"> <font face="Verdana" size="3">    <p align="center"><b>LA DIN&Aacute;MICA DE LA CONFIANZA: COMUNICACI&Oacute;N, ACCI&Oacute;N Y TERCERAS PARTES</b></p></font>     <p>    <br></p>     <p align="center"><b>THE DYNAMICS OF TRUST: COMMUNICATION, ACTION AND THIRD PARTIES</b></p>     <p>    <br>    <br></p>     <p><i>Bart Nooteboom*</i></p>     <p>* Doctor en Econometr&iacute;a, profesor del Tilburg University, Tilburg, Holanda, &#91;<a href="mailto:b.nooteboom@uvt.nl">b.nooteboom@uvt.nl</a>, <a href="http://www.bartnooteboom.nl" target="_blank">www.bartnooteboom.nl</a>&#93;. Documento original en ingl&eacute;s. Traducci&oacute;n de Alberto Supelano. Fecha de recepci&oacute;n: 21 de agosto de 2010, fecha de modificaci&oacute;n: 15 de septiembre de 2010, fecha de aceptaci&oacute;n: 1.&deg; de octubre de 2010.</p>  <hr>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>RESUMEN</b></p>      <p>&#91;Palabras clave: confianza, din&aacute;mica de la confianza; JEL: D83&#93;</p>      <p>Despu&eacute;s de aclarar la noci&oacute;n de confianza, este escrito analiza los fundamentos de la confianza y el papel de la franqueza y la comunicaci&oacute;n, las acciones y las terceras partes en la construcci&oacute;n, ruptura y reparaci&oacute;n de la confianza.</p>      <p><b>ABSTRACT</b></p>      <p>&#91;Keywords: trust, trust dynamics; JEL: D83&#93;</p>      <p>After clarifying the notion of trust, this article analyzes the foundations of trust and the role of openness and communication, actions and third parties in the building, breakdown and repair of trust.</p>  <hr>      <p><b>LA CONFIANZA: UNA ACLARACI&Oacute;N</b></p>      <p>La noci&oacute;n de confianza es plural y elusiva, y evoca muchos malentendidos que es necesario aclarar para un debate y un an&aacute;lisis sensatos de la confianza. &iquest;Qu&eacute; es la confianza, en qui&eacute;n se puede confiar, en qu&eacute; y con qu&eacute; bases? Una primera definici&oacute;n podr&iacute;a ser: "Conf&iacute;o cuando soy vulnerable a las acciones de alg&uacute;n otro pero creo que no me har&aacute; un da&ntilde;o significativo".</p>      <p>&iquest;Qui&eacute;n es el depositario de la confianza, en el que se conf&iacute;a? Uno puede confiar en individuos, organizaciones, instituciones y sistemas. Por ejemplo, en la crisis financiera la desconfianza en la banca puede referirse a los banqueros, a los bancos y sus pol&iacute;ticas, a las entidades supervisoras (como los bancos centrales) o a los mercados financieros y de trabajo. Uno puede confiar en las personas que trata, pero esto no es suficiente. &iquest;Los supervisores o sus socios las respaldan? Eso depende de su papel, posici&oacute;n y autoridad en la organizaci&oacute;n. Uno puede confiar en una organizaci&oacute;n, por ejemplo, con base en su reputaci&oacute;n, pero esto no asegura en s&iacute; mismo que pueda confiar en las personas con las que trata. Las personas no siempre buscan confiablemente los intereses de la organizaci&oacute;n y pueden no cumplir las instrucciones y las reglas. Eso depende de los procedimientos de supervisi&oacute;n, control y comunicaci&oacute;n y de la cultura de la firma. El hecho de que una organizaci&oacute;n honre sus compromisos depende de presiones externas de la competencia y de la situaci&oacute;n de la econom&iacute;a. En el caso de la crisis financiera, los banqueros adujeron que fueron forzados a actuar como actuaron porque los mercados de capital presionaron para que asumieran riesgos a fin de mejorar las ventas y los beneficios, y porque los mercados de trabajo presionaron para que dieran altas bonificaciones a fin de retener a los buenos funcionarios. Uno puede presionar para que los banqueros tengan otra moral y otras estrategias bancarias a fin de que los intereses de la sociedad est&eacute;n en el centro, pero si adem&aacute;s no interviene en los mercados relevantes esto no ser&aacute; efectivo.</p>      <p>&iquest;En qu&eacute; se puede confiar de las personas? Uno puede confiar en la competencia del depositario de la confianza, es decir, en su capacidad t&eacute;cnica para honrar los compromisos o en sus intenciones, es decir, en su voluntad y compromiso para actuar con competencia. En el caso de los banqueros, una pregunta es si pod&iacute;an identificar los riesgos que tomaron y otra muy distinta si se ocuparon de los riesgos o contaban con que los gobiernos los rescatar&iacute;an en caso de quiebra. La confianza intencional se puede dividir, adem&aacute;s, en confianza en el compromiso/la atenci&oacute;n y confianza en la integridad, es decir, en que no se enga&ntilde;a. Quiz&aacute; los banqueros eran t&eacute;cnicamente capaces de evaluar los riesgos y no hicieron un da&ntilde;o deliberado, pero no tuvieron compromiso suficiente para manejar el riesgo. Cuando falta competencia se act&uacute;a de manera diferente que cuando falta compromiso o hay oportunismo y se enga&ntilde;a. Las cosas pueden salir mal por diversas razones: un percance o accidente que nadie pod&iacute;a prever y evitar, falta de competencia, atenci&oacute;n, compromiso, o por oportunismo. A menudo no se sabe cu&aacute;l es el caso. Es decir, hay "ambig&uuml;edad causal". Son especialmente los oportunistas quienes aducen un percance como causa. Esta ambig&uuml;edad causal tiene implicaciones importantes para la comunicaci&oacute;n, como mostrar&eacute; m&aacute;s adelante.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Otra fuente de confusi&oacute;n es que algunos conciben la confianza como una acci&oacute;n (dar confianza a alguien), y entonces se puede hablar de personas que deciden confiar, mientras que otros la conciben como un estado mental, que se tiene o no, y no se puede decidir tenerlo. Esto se puede resolver f&aacute;cil y r&aacute;pidamente: la confianza es un estado mental, no una acci&oacute;n, pero puede llevar a una acci&oacute;n confiada.</p>      <p>&iquest;Cu&aacute;l es el valor de la confianza? Puede tener valor extr&iacute;nseco, como base para lograr objetivos sociales o econ&oacute;micos. Tambi&eacute;n puede tener valor intr&iacute;nseco, como una dimensi&oacute;n de las relaciones que es valorada por s&iacute; misma, como parte de una noci&oacute;n m&aacute;s amplia de bienestar o calidad de vida. Muchos autores han se&ntilde;alado esto. Las personas pueden preferir tratar a los dem&aacute;s con base en la confianza, como un fin en s&iacute; mismo. Muchos economistas tienden a pensar en el valor de cambio como algo que existe fuera de la transacci&oacute;n. Como se&ntilde;alaron Murakami y Rohlen (1992, 70): "Se suele ignorar el valor de la relaci&oacute;n en s&iacute; misma y suponer que la transacci&oacute;n es impersonal". En la utilidad intr&iacute;nseca, el proceso de intercambio importa en s&iacute; mismo, as&iacute; como el excedente econ&oacute;mico que produce el intercambio.</p>      <p>Cuando es intr&iacute;nseco, el valor de la confianza puede ser hedonista o basado en el respeto a s&iacute; mismo. Muchas personas preferir&iacute;an tener relaciones basadas en la confianza en vez de relaciones basadas en la sospecha y el oportunismo por razones hedonistas. Para la mayor&iacute;a es m&aacute;s grato o placentero tener relaciones amistosas que tratarse con animosidad y sospecha. Hay tambi&eacute;n un motivo intr&iacute;nseco de respeto a s&iacute; mismo basado en la adhesi&oacute;n a normas o valores interiorizados de conducta &eacute;tica o decente. Y un motivo m&aacute;s socialmente orientado, el deseo de ser reconocido, apreciado y respetado por otros. El reconocimiento social se puede lograr acumulando riquezas, poder o glamour, pero tambi&eacute;n siendo confiable y confiando y, por tanto, demostrando adhesi&oacute;n a valores, normas o h&aacute;bitos de comportamiento establecidos. Esto se puede unir a la motivaci&oacute;n de respeto a s&iacute; mismo, aunque se puedan diferenciar anal&iacute;ticamente. Fukuyama (1995, 358) remonta el deseo de reconocimiento a Hegel: una lucha por el reconocimiento, "es decir, el deseo de todos los seres humanos de ser en esencia seres libres y morales reconocidos por otros seres". Como ya se indic&oacute;, esto no lleva necesariamente a la confiabilidad y a la confianza. Los fil&oacute;sofos tambi&eacute;n han postulado otros impulsos, como la voluntad de poder. El valor extr&iacute;nseco, econ&oacute;mico, de la confianza reside en el hecho de que permite la interacci&oacute;n entre personas y entre organizaciones, y que puede reducir los costos de transacci&oacute;n. Su aspecto negativo es que implica riesgos y puede ser traicionada, lo que puede poner en peligro la supervivencia de una persona o una firma. Tambi&eacute;n puede haber demasiada solidaridad, lo que constituye un obst&aacute;culo para el cambio y la innovaci&oacute;n.</p>      <p>La confianza no es algo de todo o nada. Hay grados de confianza, as&iacute; sea dif&iacute;cil y quiz&aacute; imposible medirlos. En la confianza hay una paradoja de informaci&oacute;n. De un lado, presupone falta de informaci&oacute;n. Si uno estuviera 100% seguro, no hablar&iacute;a de confianza. De otro lado, se basa en informaci&oacute;n, por ejemplo, en la experiencia, la reputaci&oacute;n, la comprensi&oacute;n de las motivaciones y condiciones de la confianza. Otra caracter&iacute;stica es que no se sabe lo que no se sabe, qu&eacute; tanta es la incertidumbre, por ello es dif&iacute;cil medir el grado de confianza. La confianza y la confiabilidad dependen de condiciones: en unas condiciones habr&aacute; m&aacute;s confianza y mejores razones para confiar que en otras. A menudo no se conocen las condiciones futuras relevantes, y eso contribuye a la incertidumbre acerca de la confianza. Las motivaciones que subyacen a la confianza y la confiabilidad son a&uacute;n m&aacute;s dif&iacute;ciles de predecir, puesto que el comportamiento a menudo es guiado por motivaciones inconscientes, y hay interacci&oacute;n entre condiciones y motivaciones. Uno mismo ni siquiera puede predecir las acciones futuras propias como funci&oacute;n de condiciones, y menos a&uacute;n las de otros. Uno puede estar comprometido honestamente a ser confiable y aun as&iacute; toparse con "excelentes oportunidades" para enga&ntilde;ar que no puede resistir o sucumbir a las presiones de la supervivencia.</p>     <p>En suma, la confianza es un predicado con cuatro elementos: el que conf&iacute;a (1) conf&iacute;a en aquel en quien deposita confianza (2) en alg&uacute;n aspecto (3, competencia o intenci&oacute;n) dependiendo de condiciones (4).</p>     <p><b>FUNDAMENTOS DE LA CONFIANZA</b></p>     <p>&iquest;Cu&aacute;l es la base de la confianza? Se puede basar en sentimientos y emociones de temor, confianza en s&iacute; mismo, amistad, lealtad, justicia, moralidad, visi&oacute;n de la sociedad o del hombre, etc., seg&uacute;n el car&aacute;cter, la experiencia y la cultura. Algunos de estos impulsos var&iacute;an entre pa&iacute;ses, regiones, industrias y firmas, y algunos var&iacute;an entre los individuos que las integran. La confianza tambi&eacute;n puede ser racional, basada en informaci&oacute;n (p. ej., en la reputaci&oacute;n) y evaluaci&oacute;n de los niveles probables de confiabilidad, de las razones por las cuales las personas pueden ser o no confiables. En su mayor parte la confianza se basa en una combinaci&oacute;n de sentimientos y reflexi&oacute;n. Por ello, la psicolog&iacute;a social es de gran importancia en el estudio de la confianza, para entender de qu&eacute; modo las condiciones, los marcos mentales, la percepci&oacute;n y el an&aacute;lisis as&iacute; como los procedimientos de decisi&oacute;n afectan la confianza. M&aacute;s adelante examino algunos de estos elementos.</p>     <p>Primero consideremos las razones para que las personas puedan ser confiables. &Eacute;stas se sintetizan en el <a href="#c1">cuadro 1</a>, que s&oacute;lo se refiere al aspecto intencional de la confianza (no a la competencia).</p>     <p><a name="c1"></a>Cuadro 1    <br> Fuentes de confiabilidad (intencional)</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a6c1.jpg"></p>     <p>Hago una distinci&oacute;n entre confiabilidad y confianza. La confiabilidad incluye el control y la confianza, que va m&aacute;s all&aacute; del control. Aqu&iacute; hay otra fuente de confusi&oacute;n. Por confianza algunas personas pueden entender que conf&iacute;an en alguien porque est&aacute; obligado por un contrato, porque son sus jefes, porque depende de ellas o porque tiene otros incentivos materiales para ser confiable. Otras personas pueden objetar que la confianza va m&aacute;s all&aacute; de ese inter&eacute;s propio. La definir&iacute;an como la creencia en que "no har&aacute; ning&uacute;n da&ntilde;o, aunque el otro tenga la oportunidad y el incentivo para enga&ntilde;ar". Hago la distinci&oacute;n entre confiabilidad y confianza para eliminar esta ambig&uuml;edad. El control apela al inter&eacute;s propio, la confianza va m&aacute;s all&aacute; e implica un mayor o menor grado de altruismo. El inter&eacute;s propio puede ser y a menudo es ilustrado, cuando toma en cuenta el inter&eacute;s de otros en la medida en que tambi&eacute;n contribuye al inter&eacute;s propio, en el corto o en el largo plazo. El altruismo implica que el inter&eacute;s de otros se considera central aunque esto lleve a alg&uacute;n sacrificio del inter&eacute;s propio.</p>     <p>Muchas personas piensan que la gente no puede ser altruista, en general o especialmente en los mercados. Esto va contra la naturaleza humana tal como se desarroll&oacute; en la evoluci&oacute;n. Sin embargo, en la teor&iacute;a evolutiva moderna existen argumentos que muestran que el altruismo fue viable en la evoluci&oacute;n, en algunas formas. En los mercados, la presi&oacute;n competitiva supuestamente asegura que las firmas no pueden aceptar menos que el beneficio m&aacute;ximo para sobrevivir. Hay algo de verdad en eso. Cuando la presi&oacute;n competitiva aumenta, el espacio para el sacrificio a costa del inter&eacute;s propio se reduce. Pero a menudo hay m&aacute;s o menos espacio para ello, debido a que las presiones competitivas son limitadas por todas las condiciones conocidas, como la diferenciaci&oacute;n de productos, la concentraci&oacute;n, las barreras de entrada, la competencia monop&oacute;lica u oligop&oacute;lica, etc. M&aacute;s importante a&uacute;n, el trato prudente de la confianza en su construcci&oacute;n y mantenimiento, al tiempo que se advierten sus limitaciones, es necesario para las relaciones colaborativas provechosas dentro y entre firmas. Ser capaz de confiar produce una ventaja competitiva. Esto es v&aacute;lido cuando las relaciones producen alto valor agregado debido a la inversi&oacute;n mutua en la relaci&oacute;n para beneficiarse de las oportunidades de capacidades complementarias, o cuando hay gran incertidumbre, como en la innovaci&oacute;n, que limita el control a trav&eacute;s de contratos o supervisi&oacute;n.</p>     <p>En las dos columnas, el cuadro diferencia las razones para la confiabilidad en dos niveles: dentro de una relaci&oacute;n (micro) y en su ambiente institucional (macro). En las filas se utiliza la distinci&oacute;n entre control y confianza.</p>     <p>Un tipo de control es el <i>control de la oportunidad</i>. En este caso el espacio de acci&oacute;n es limitado, bien sea por contratos legales (fuera de una relaci&oacute;n) o por jerarqu&iacute;a (dentro de una relaci&oacute;n). El segundo es el <i>control de los incentivos</i>, donde las acciones son inducidas por recompensas. Dentro de la relaci&oacute;n esto puede ser un resultado de la dependencia: cuando el socio depende de m&iacute; est&aacute; m&aacute;s inclinado a tener en cuenta mis intereses. Esta dependencia puede obedecer al valor &uacute;nico que le ofrezco o a sus inversiones espec&iacute;ficas en la relaci&oacute;n. Una inversi&oacute;n espec&iacute;fica es una inversi&oacute;n que tiene valor &uacute;nicamente en esta relaci&oacute;n espec&iacute;fica, de modo que hay que hacerla de nuevo cuando la relaci&oacute;n se rompe. Eso produce dependencia: una de las partes puede amenazar con romper la relaci&oacute;n, causando una p&eacute;rdida a la otra. El socio tambi&eacute;n puede depender de m&iacute; porque tengo un reh&eacute;n, es decir, porque tengo control sobre algo que es valioso para &eacute;l pero no para m&iacute;. No dudar&eacute; en destruir a este reh&eacute;n si el socio se comporta incorrectamente. En la mayor&iacute;a de los casos el reh&eacute;n toma la forma de informaci&oacute;n comercial sensible que se puede filtrar a un competidor del socio. Otra forma del control de los incentivos es la reputaci&oacute;n. Este es un asunto de inter&eacute;s propio: el socio se comporta bien debido a que el mal comportamiento eliminar&iacute;a la posibilidad de relaciones provechosas con otros en el futuro. Esto requiere que haya un mecanismo de reputaci&oacute;n confiable. Lo que suele requerir una red razonablemente estable y densa de relaciones; estable para evitar que los tramposos salgan f&aacute;cilmente, y densa para asegurar la r&aacute;pida transmisi&oacute;n de los rumores as&iacute; como la vigilancia contra rumores falsos. Alternativamente, puede haber una agencia central que act&uacute;e como c&aacute;mara de compensaci&oacute;n, filtro y amplificador de los rumores.</p>     <p>Fuera del control, en la parte inferior del cuadro puede haber una base para la confiabilidad. La confianza y la confiabilidad son necesarias donde termina el control, y pueden ayudar a reducirlo. La confiabilidad puede ser resultado de una &eacute;tica establecida, con <i>normas y valores</i> sociales compartidos. Los valores y las normas se pueden basar en una &eacute;tica que es compartida antes de la relaci&oacute;n, pero que tambi&eacute;n se puede desarrollar a medida que la relaci&oacute;n avanza. Aqu&iacute; hay una distinci&oacute;n entre empat&iacute;a e identificaci&oacute;n. Con empat&iacute;a se puede entender c&oacute;mo piensa y siente el otro en su situaci&oacute;n, sin que por ello se tengan los mismos pensamientos y sentimientos. Con identificaci&oacute;n se siente un destino compartido y se piensa y se siente de manera similar al socio. La empat&iacute;a es esencial para la confianza, pero la identificaci&oacute;n puede ir demasiado lejos, y llevar a que las relaciones se vuelvan muy r&iacute;gidas.</p>     <p>Las confusiones relacionadas con la confianza invalidan buena parte de la investigaci&oacute;n sobre el tema porque no se toman en cuenta las distinciones y posibles confusiones. Si en una encuesta se hacen preguntas generales acerca de si las personas conf&iacute;an en otras, se deja que los encuestados decidan si interpretan la confianza como un estado mental o como una acci&oacute;n, si se basa en el control o en fuentes de confiabilidad que van m&aacute;s all&aacute; del control, si se dirige a la competencia o a las intenciones. Puesto que las diferentes personas hacen interpretaciones diferentes, seg&uacute;n su experiencia, el contexto y el marco de la pregunta, los resultados a menudo carecen de sentido.</p>     <p><b>CONFIANZA Y CONTRATOS: &iquest;SUSTITUTOS O COMPLEMENTOS?</b></p>     <p>&iquest;C&oacute;mo se relacionan la confianza y los contratos? &iquest;Son complementos o sustitutos? Si interpretamos la confianza en el sentido amplio de seguridad, se puede basar en la seguridad que ofrecen los contratos.</p>     <p>El contrato da seguridad. Pero algunos cient&iacute;ficos sociales argumentan que el contrato puede destruir la confianza en el sentido m&aacute;s fuerte y m&aacute;s estrecho. Los efectos indeseados resultan ante todo del uso activo del contrato para supervisar actividades, amenazas o litigios, es decir, para disuadir. Se argumenta que esas acciones provocan conflictos (Gaski, 1984, Hunt y Nevin, 1974, y Lusch, 1976), oportunismo (Goshal y Moran, 1996), y comportamiento defensivo (Zand, 1972, y Hirschman, 1984). Por tanto, se tendr&aacute; que usar m&aacute;s coerci&oacute;n (Goshal y Moran, 1996) o en palabras de Deutsch (1973, 88): "Sin la confianza del otro como activo, el poder se limita en esencia a los tipos coercitivo y ecol&oacute;gico (es decir, condicionales), que requieren y consumen m&aacute;s recursos f&iacute;sicos y econ&oacute;micos". Por ello, argumentan que no siempre es deseable especificar y hacer cumplir un contrato. Los efectos negativos no s&oacute;lo se pueden materializar en las relaciones actuales sino tambi&eacute;n en las futuras. Si se instaura una demanda, el demandante puede poner en grave peligro toda relaci&oacute;n futura con ese socio. Si hay pocos socios alternativos disponibles, los costos de oportunidad pueden ser muy altos. Los litigios tambi&eacute;n pueden afectar la reputaci&oacute;n y, por tanto, poner en peligro las futuras relaciones potenciales con otros. Aqu&iacute;, el contrato y la confianza son sustitutos o "alternativas opuestas" (Knights et al., 2001, 314).</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Pienso que algunas de estas diferencias de opini&oacute;n son aparentes, y que se deben a diferentes interpretaciones de la noci&oacute;n de confianza. Si el argumento es que la confianza en el sentido amplio de "seguridad" se puede basar en el contrato, esto puede ser bastante coherente con el argumento de que la especificaci&oacute;n detallada del contrato y su cumplimiento estricto est&aacute;n en conflicto con la confianza en "el sentido fuerte", que va m&aacute;s all&aacute; del control.</p>     <p>Pero aun despu&eacute;s de corregir ese malentendido, la confianza y el contrato se pueden ver como complementos y sustitutos. Si se acepta que, debido a la incertidumbre de las contingencias futuras de ejecuci&oacute;n del contrato, los contratos no pueden ser completos, especialmente en innovaci&oacute;n, en alg&uacute;n punto hay que recurrir a la confianza (en alg&uacute;n sentido). Se puede decir laxamente que la confianza empieza donde el contrato termina. As&iacute;, son complementos. Por otra parte, la intuici&oacute;n nos dice que cuando la confianza es grande, los contratos pueden ser limitados. Son entonces sustitutos.</p>     <p>Klein Woolthuis et al. (2005) hicieron una investigaci&oacute;n emp&iacute;rica longitudinal de la relaci&oacute;n entre confianza y contratos en la ejecuci&oacute;n de proyectos colaborativos en innovaci&oacute;n, y encontraron evidencia de sustituci&oacute;n y de complementariedad. Un resultado, en favor de la sustituci&oacute;n, estaba en l&iacute;nea con el argumento de Lewicki y Bunker de que primero el riesgo es atenuado por los contratos, los que despu&eacute;s, cuando se desarrolla empat&iacute;a, son sustituidos por la confianza. Otro resultado, en favor de la complementariedad, fue que los contratos pueden ser detallados y complejos cuando hay gran confianza por razones puramente pr&aacute;cticas de coordinaci&oacute;n de proyectos complejos o, en otras palabras, por razones de confianza en la competencia y no de confianza intencional. Adem&aacute;s, la redacci&oacute;n de un contrato complejo es de por s&iacute; una inversi&oacute;n espec&iacute;fica a la relaci&oacute;n, que no se desea realizar hasta que se haya desarrollado suficiente confianza para que sea probable que valga la pena.</p>     <p><b>HEUR&Iacute;STICAS DE DECISI&Oacute;N</b></p>     <p>Ahora paso a los elementos de psicolog&iacute;a social, donde las motivaciones racionales se unen a los sentimientos y emociones como causas del comportamiento. Aqu&iacute; debemos tener en cuenta que buena parte de nuestra actividad mental es subconsciente o s&oacute;lo en parte u ocasionalmente consciente. Gran parte de nuestro comportamiento es rutinario y relegado a la "conciencia subsidiaria". La psicolog&iacute;a social da numerosas ideas sobre las heur&iacute;sticas de decisi&oacute;n que utilizan las personas. En una revisi&oacute;n, Bazerman (1998) menciona las siguientes:</p>     <li>Heur&iacute;stica de disponibilidad. La gente eval&uacute;a la probabilidad y las causas probables de un evento seg&uacute;n el grado de ejemplos "f&aacute;cilmente disponibles" en su memoria, es decir, v&iacute;vidos, cargados de emoci&oacute;n, recientes y reconocibles. Ignora eventos y causas menos disponibles.</li>     <li>Heur&iacute;stica de representatividad. La probabilidad de un evento se eval&uacute;a por su similitud con estereotipos de ocurrencias similares. Reconocemos algo de acuerdo con la semejanza de algunos rasgos focales con los de un prototipo, el cual puede ser un estereotipo, y a partir de ello le atribuimos otros rasgos del estereotipo que no est&aacute;n presentes en el evento. Esto puede producir prejuicios f&aacute;cilmente.</li>     <li>Anclaje y ajuste. El juicio se basa en un valor inicial o de base ("ancla") tomado de la experiencia anterior o de la comparaci&oacute;n social, m&aacute;s un ajuste incremental de ese valor. Se ha demostrado que la gente se mantiene cerca de anclas aleatorias que no tienen ninguna relaci&oacute;n sistem&aacute;tica con el asunto en cuesti&oacute;n. Las primeras impresiones pueden formar anclas que afectan el desarrollo de una relaci&oacute;n durante largo tiempo.</li>     <p>No se puede sostener que estas heur&iacute;sticas son irracionales. En vista de la incertidumbre y de la racionalidad limitada pueden ser adaptativas, es decir, contribuyen a la supervivencia. En cuanto a la heur&iacute;stica de disponibilidad cabe se&ntilde;alar la importancia de una percepci&oacute;n cargada de emoci&oacute;n de un evento sospechoso para despertar la conciencia de un comportamiento rutinario y someterlo a examen, llev&aacute;ndolo de la conciencia subsidiaria a la focal. Quiz&aacute; esto est&eacute; ligado a la heur&iacute;stica de disponibilidad: s&oacute;lo prestamos atenci&oacute;n cuando los detonadores est&aacute;n cargados de emoci&oacute;n. Si no aplic&aacute;ramos esos filtros nuestra conciencia quiz&aacute; estar&iacute;a sobrecargada.</p>     <p>La heur&iacute;stica de representatividad se relaciona con el papel de los prototipos en el lenguaje y la categorizaci&oacute;n. Puesto que las definiciones rara vez ofrecen condiciones necesarias y suficientes para la categorizaci&oacute;n, y el significado depende del contexto y es abierto, para permitir la variaci&oacute;n y el cambio necesitamos prototipos (Rosch, 1978). Un prototipo representa un ejemplar de una clase que conecta a otros de esa clase. La pertenencia a la clase se decide a partir de la semejanza con un caso sobresaliente, o un caso t&iacute;pico, que sirve de prototipo. Un prototipo se puede convertir en un estereotipo vac&iacute;o, lo que genera prejuicios. Pero el mecanismo de atribuci&oacute;n de rasgos no observados basado en el reconocimiento de rasgos observados hace posible patrones de reconocimiento que propician la supervivencia.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En lo que ata&ntilde;e al anclaje y al ajuste, en situaciones de incertidumbre el proceso cognitivo necesita anclas, y puede ser racional tomar el valor m&aacute;s reciente de una variable o un valor observado del comportamiento de personas en condiciones semejantes, con las que se puede tener empat&iacute;a. La confianza se puede concebir como algo establecido previamente, en el sentido de que basados en la experiencia anterior suponemos confiabilidad, salvo que hallemos nueva evidencia que la contradiga. Adaptamos las pautas de comportamiento anteriores basados en nueva evidencia. El ajuste incremental puede ser inadecuado, pero aun as&iacute; puede acelerar el ajuste. Los estudios sobre aprendizaje y ajuste muestran que un abandono r&aacute;pido y considerable de las costumbres existentes puede llevar a un comportamiento ca&oacute;tico (Lounamaa y March, 1987). As&iacute;, en vista de la incertidumbre, el anclaje y la adaptaci&oacute;n pueden ser heur&iacute;sticas &uacute;tiles y justificadas. Pero pueden producir errores.</p>     <p>Es clara la relevancia de estas heur&iacute;sticas para la confianza, porque afectan o hacen posible las expectativas y la atribuci&oacute;n de confiabilidad. De acuerdo con las heur&iacute;sticas, se formar&iacute;an expectativas, se explicar&iacute;an las expectativas frustradas y se atribuir&iacute;a confiabilidad seg&uacute;n lo que est&eacute; "disponible" en la mente: estereotipos, normas existentes o experiencia reciente.</p>     <p>Otro fen&oacute;meno psicol&oacute;gico es, seg&uacute;n se ha descubierto, que la gente tiene dificultad para elegir entre gratificaci&oacute;n inmediata y beneficio de largo plazo, lo que plantea un problema de "debilidad de la voluntad". &Eacute;ste se ha explicado se&ntilde;alando que las personas tienen varios egos opuestos o que es un impulso visceral a competir con una inclinaci&oacute;n racional. Otra interpretaci&oacute;n se deriva de la heur&iacute;stica de disponibilidad: la gratificaci&oacute;n inmediata est&aacute; m&aacute;s "disponible". Los estudios del comportamiento en situaciones de incertidumbre muestran que la gente puede evaluar la demora de la gratificaci&oacute;n de modo diferente cuando es cercana que cuando es lejana, y que a veces el descuento de los costos y beneficios futuros parece ocurrir no seg&uacute;n una funci&oacute;n exponencial sino conforme a una funci&oacute;n hiperb&oacute;lica. De acuerdo con esa funci&oacute;n, la utilidad negativa de la demora de la gratificaci&oacute;n aumenta cuando la decisi&oacute;n se acerca al presente. En consecuencia, las preferencias se pueden revertir en alg&uacute;n momento. La relevancia de este fen&oacute;meno para las relaciones de colaboraci&oacute;n es tambi&eacute;n clara, en el <i>trade-off</i> entre la lealtad con un socio, que puede ser de inter&eacute;s personal en el largo plazo, y la tentaci&oacute;n de abandonarlo para unirse a otro que ofrece m&aacute;s ventajas en el corto plazo. Uno puede pensar honestamente que puede resistirse a esa tentaci&oacute;n en el futuro, y sucumbir a ella cuando es cercana. De nuevo, no podemos juzgar inequ&iacute;vocamente que este mecanismo psicol&oacute;gico es una mala adaptaci&oacute;n. Como se&ntilde;al&oacute; Bazerman (1998), el impulso de la tentaci&oacute;n tambi&eacute;n puede implicar la visi&oacute;n de la oportunidad empresarial, y reprimirlo demasiado puede suprimir la innovaci&oacute;n.</p>     <p><b>ENCUADRE MENTAL</b></p>     <p>La selecci&oacute;n y el funcionamiento de las heur&iacute;sticas de decisi&oacute;n dependen de marcos mentales. Las personas funcionan con base en marcos mentales, o estados de la mente, que forman sus percepciones y gu&iacute;an sus actos en el uso de las heur&iacute;sticas de decisi&oacute;n. Para la confianza son relevantes dos marcos mentales b&aacute;sicos: uno orientado a la "protecci&oacute;n de los recursos propios" y el otro a la "solidaridad". En el primero la actitud b&aacute;sica es de desconfianza, de temor a las p&eacute;rdidas; las acciones de los dem&aacute;s se escrutan como posible evidencia de falta de confiabilidad y se est&aacute; dispuesto a tomar represalias o a emprender acciones preventivas. En el segundo la actitud b&aacute;sica es de confianza y se tiende a ver las acciones de los dem&aacute;s como acciones cooperativas. La idea de que tenemos estos dos marcos mentales es respaldada por el argumento de que ambos est&aacute;n "en nuestros genes" como resultado de la evoluci&oacute;n. Tenemos una profunda inclinaci&oacute;n a la supervivencia y a proteger los recursos necesarios para ella, pero tambi&eacute;n tenemos la inclinaci&oacute;n a ser miembros leales de una comunidad y a hacer sacrificios por ella.</p>     <p>Qu&eacute; marco se tiene depende del car&aacute;cter, la experiencia y las circunstancias. Si uno carece de autoconfianza o se siente amenazado, se inclina al marco de la sospecha. Uno se siente m&aacute;s amenazado bajo las presiones de la competencia o de condiciones econ&oacute;micas adversas. En la crisis financiera actual se puede esperar que haya menos confianza. En un marco de confianza se pueden aceptar m&aacute;s cr&iacute;ticas que en un marco de desconfianza. Por tanto, la confianza no es "ser amables" con los dem&aacute;s. Es precisamente debido a que las personas conf&iacute;an una en otra que pueden ser m&aacute;s cr&iacute;ticas. As&iacute;, una ventaja de la confianza es que proporciona m&aacute;s aprendizaje a partir de la cr&iacute;tica.</p>     <p>La "teor&iacute;a prospectiva" (Kahneman y Tversky, 2003) demostr&oacute; que las personas no son neutrales al riesgo, pero que pueden tomar riesgos cuando una decisi&oacute;n se encuadra en t&eacute;rminos de p&eacute;rdidas, y son aversas al riesgo cuando se encuadra en t&eacute;rminos de beneficios. El encuadre implica, entre otras cosas, que en una relaci&oacute;n las personas aceptar&aacute;n un mayor riesgo de conflicto cuando pueden incurrir en una p&eacute;rdida que cuando pueden obtener un beneficio. Este efecto se relaciona con el "efecto dotaci&oacute;n": las personas a menudo demandan m&aacute;s dinero para vender lo que tienen del que estar&iacute;an dispuestas a pagar para conseguirlo. En el primer caso se desea cubrir las p&eacute;rdidas.</p>     <p>Ya se&ntilde;al&eacute; la importancia de la empat&iacute;a y la identificaci&oacute;n, que producen la habilidad para interiorizar (empat&iacute;a) o compartir (identificaci&oacute;n) las categor&iacute;as de comprensi&oacute;n y los motivos de otros, como funci&oacute;n de condiciones. Recordemos la definici&oacute;n de confianza, un predicado de cuatro elementos: confiamos, en alguien, en alg&uacute;n aspecto, en ciertas condiciones. Es parte entonces de la confianza entender la comprensi&oacute;n y la motivaci&oacute;n de otros, como funci&oacute;n de condiciones, en la confianza basada en conocimientos; simpatizar con ellos, en la confianza basada en la empat&iacute;a, o identificarse con ellos, en la confianza basada en la identificaci&oacute;n. Esto se relaciona claramente con la heur&iacute;stica de disponibilidad: la "disponibilidad" aumenta cuando se puede entender el comportamiento, y simpatizar o identificarse con &eacute;l o, por el contrario, aborrecerlo.</p>     <p>Esto afecta la confiabilidad en uno mismo, en la disposici&oacute;n a hacer sacrificios por otros, y la confianza en uno mismo, en la tolerancia de comportamientos que se desv&iacute;an de lo esperado. Uno puede ayudar m&aacute;s f&aacute;cilmente a alguien cuando se puede identificar con su necesidad. Puede perdonar m&aacute;s f&aacute;cilmente el abuso de confianza de alguien cuando puede simpatizar o identificarse con la falta de competencia o el motivo que lo caus&oacute;. Puede aceptar m&aacute;s f&aacute;cilmente la culpa de uno mismo. Puede simpatizar con su acci&oacute;n, viendo quiz&aacute; que fue una respuesta justa a las acciones anteriores de uno mismo. La empat&iacute;a y la identificaci&oacute;n son formas de confianza basadas en afectos, pero en la segunda el afecto es lo m&aacute;s fuerte.</p>     <p>Otra raz&oacute;n para atribuirse la culpa a uno mismo cuando es culpable otra persona es reducir la incertidumbre o tener la sensaci&oacute;n de control. Esto funciona as&iacute;: si se percibe que es imposible o muy dif&iacute;cil influir en el comportamiento de alguien para evitar o remediar el da&ntilde;o de expectativas frustradas, uno se puede culpar a uno mismo. Esto alivia la tensi&oacute;n de sentirse sometido al poder de otros. Y explica el extra&ntilde;o fen&oacute;meno de que frente a toda la palpable evidencia del terror estalinista los ciudadanos inermes mantuvieran la confianza en el "padre Stalin", pues la desesperaci&oacute;n de enfrentar el terror arbitrario era insoportable. Para las personas que tienen poca confianza en s&iacute; mismas o baja autoestima, la confianza puede ser una actitud desesperada, y la autoacusaci&oacute;n se ajusta a la idea preconcebida que tienen de ellas mismas. Para las personas que conf&iacute;an en s&iacute; mismas, la autoinculpaci&oacute;n puede producir una sensaci&oacute;n de control: si la causa reside en uno mismo, se puede tratar m&aacute;s f&aacute;cilmente. Por supuesto, puede ser una ilusi&oacute;n, debida al exceso de confianza en uno mismo.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Otro mecanismo es el de una creencia en un mundo justo, que da tranquilidad. Promulgando la justicia, aun en forma an&oacute;nima, uno confirma su existencia contribuyendo a ella, y de ese modo mantiene un sentido de seguridad. Pero cuando el sacrificio por otros es demasiado alto para aceptarlo, en la visi&oacute;n del inter&eacute;s propio, para evitar la auto-percepci&oacute;n de insensibilidad uno se puede convencer de que sus penurias son culpa de esos otros.</p> Y un mecanismo psicol&oacute;gico adicional es que en la violaci&oacute;n del comportamiento racional los costos irrecuperables, tales como los sacrificios que se hacen en una relaci&oacute;n, no se conciben como cosas pasadas que se deber&iacute;an ignorar en la valoraci&oacute;n de los costos y beneficios futuros, sino como sacrificios que se habr&iacute;an hecho en vano si uno se retira despu&eacute;s de haber incurrido en ellos. Esto produce lo que se conoce como "escalamiento no racional del compromiso". Y est&aacute; asociado con la disonancia cognitiva: interrumpir las p&eacute;rdidas y retirarse implicar&iacute;a admitir un fracaso, haber tomado una mala decisi&oacute;n en el pasado. As&iacute;, los gobiernos deciden mantener tropas en Afganist&aacute;n ante el fracaso irremediable pues de otro modo la muerte     <p>de soldados "habr&iacute;a sido en vano". Este fen&oacute;meno es confirmado por la investigaci&oacute;n emp&iacute;rica, la cual muestra que cuando alguien que no particip&oacute; en la decisi&oacute;n inicial debe tomar la decisi&oacute;n de frenar las p&eacute;rdidas, o cuando se elimina la amenaza de la admisi&oacute;n de fracaso, se toma la decisi&oacute;n racional de retirarse. De nuevo, no se puede decir que este mecanismo es siempre malo, porque tambi&eacute;n demuestra perseverancia para enfrentar adversidades, lo que puede ser una buena cosa, y es de hecho una caracter&iacute;stica de muchos empresarios innovadores exitosos.</p>     <p>Este fen&oacute;meno tambi&eacute;n puede estar ligado al efecto del marco de p&eacute;rdida frente al marco de beneficios que propone la teor&iacute;a prospectiva. La persona, o el grupo, que tom&oacute; la decisi&oacute;n inicial experimenta un marco de p&eacute;rdida y se inclina a aceptar m&aacute;s riesgos para evitar la aceptaci&oacute;n de las p&eacute;rdidas. La persona que reci&eacute;n entra a tomar la decisi&oacute;n experimenta un marco de beneficio, para tomar una decisi&oacute;n que tendr&aacute; beneficios en el futuro, independientemente de los costos irrecuperables, y estar&aacute; menos inclinada a asumir el alto riesgo de mantener las p&eacute;rdidas adhiri&eacute;ndose a decisiones anteriores. El mecanismo de escalamiento no racional puede contribuir a continuar una relaci&oacute;n que no es ben&eacute;fica.</p>     <p><b>DIN&Aacute;MICA DE LA CONFIANZA</b></p>     <p>&iquest;C&oacute;mo se desarrollan las relaciones y la confianza? &iquest;Se deber&iacute;a comenzar con desconfianza, hasta que las personas prueben ser confiables, o con confianza, hasta que las personas muestren poca confiabilidad? Recomiendo lo segundo. La desconfianza impide participar en relaciones que pueden probar que la desconfianza es err&oacute;nea, mostrando que las personas son de hecho confiables en mayor o menor medida. Por otra parte, la confianza est&aacute; sujeta a correcci&oacute;n: cuando las personas son de hecho menos confiables de lo que se supon&iacute;a se pueden ajustar las expectativas y emprender acciones correctivas. Deutsch se&ntilde;al&oacute; que el poder propio puede tener un efecto adverso no s&oacute;lo sobre la confianza de los dem&aacute;s sino tambi&eacute;n sobre la confianza propia. Si uno es muy poderoso, hay m&aacute;s razones para sospechar que las personas sometidas al poder personal son confiables s&oacute;lo porque no tienen elecci&oacute;n, no porque sean confiables en el sentido fuerte. En caso de poder absoluto, nunca se puede descartar la hip&oacute;tesis de que ocurre as&iacute;. El poder puede entonces alimentar sospechas, y el poder absoluto puede generar paranoia desbordada. Aqu&iacute; caben las historias sobre Stalin. El problema es que la desconfianza tiende a alimentarse a s&iacute; misma, mucho m&aacute;s que la confianza. La (des)confianza de X tiende a generar (des)confianza de parte de Y, lo cual justifica y acent&uacute;a la (des)confianza de X.</p>     <p>La diferencia entre marcos de ganancias y p&eacute;rdidas puede contribuir a la lealtad y a relaciones estables, del siguiente modo. Las relaciones normalmente terminan cuando uno de los socios encuentra una alternativa m&aacute;s atractiva, mientras que el otro desea continuar la relaci&oacute;n. El primer socio enfrenta un marco de ganancias, el segundo un marco de p&eacute;rdidas. Esto puede llevar a que para mantener la relaci&oacute;n el segundo socio se empe&ntilde;e en un comportamiento m&aacute;s agresivo y riesgoso que el primero, quien puede estar m&aacute;s dispuesto a renunciar a sus ganancias y a correr menos riesgos en un procedimiento de separaci&oacute;n perjudicial. Cabe preguntar cu&aacute;l es la justificaci&oacute;n adaptativa de esta diferencia entre un marco de ganancias y uno de p&eacute;rdidas, si hay alguna. Quiz&aacute; resida justamente en el efecto que acabo de mencionar: reduce la deserci&oacute;n y por tanto estabiliza las relaciones, lo que puede haber contribuido a la supervivencia. Pero &eacute;sta es s&oacute;lo una conjetura de mi parte.</p>     <p>Pasemos a un an&aacute;lisis m&aacute;s detallado del proceso de desarrollo de la confianza. Cuando una relaci&oacute;n de transacci&oacute;n se desarrolla en el tiempo, se puede acumular informaci&oacute;n m&aacute;s o menos confiable sobre la confiabilidad. Y esa experiencia se puede comunicar mediante mecanismos de reputaci&oacute;n. La literatura sociol&oacute;gica da instrucciones detalladas para inferir la confiabilidad intencional a partir del comportamiento observado (Deutsch, 1973). &iquest;El socio actu&oacute; no s&oacute;lo conforme a la letra sino tambi&eacute;n al esp&iacute;ritu del acuerdo? &iquest;Hizo advertencias oportunas de problemas o cambios imprevistos? &iquest;Fue franco respecto de contingencias pertinentes, y veraz en sus tratos con otros que pod&iacute;an constituir una amenaza (p. ej., en casos de externalidades)? &iquest;Abandon&oacute; en favor de alternativas m&aacute;s atractivas a la primera oportunidad?</p>     <p>En interacci&oacute;n, los socios pueden llegar a entenderse mejor mutuamente, lo que hace posible juzgar mejor la confiabilidad, en la "confianza basada en el conocimiento". En el curso de la interacci&oacute;n primero pueden desarrollar ideas sobre los marcos cognitivos de cada cual, en la empat&iacute;a. Esto no implica que siempre est&eacute;n de acuerdo. Puede haber fuertes desacuerdos, pero se combinan con la disposici&oacute;n a expresarlos y discutirlos m&aacute;s o menos francamente, en la "voz", extendi&eacute;ndose mutuamente el beneficio de la duda. As&iacute;, los conflictos pueden profundizar la relaci&oacute;n en vez de romperla. Despu&eacute;s, los socios pueden desarrollar marcos cognitivos compartidos, y por ello identificarse con los objetivos de cada uno, en la "confianza basada en la identificaci&oacute;n", con comprensi&oacute;n e incluso simpat&iacute;a por las debilidades y los errores (McAllister, 1995, y Lewicki y Bunker, 1996).</p>     <p>&iquest;C&oacute;mo se desarrolla entonces la confianza si antes no exist&iacute;a, cuando no hay bases para la confianza ex ante basada en la experiencia anterior? Aqu&iacute;, el supuesto es que no se puede evitar la vulnerabilidad: para lograr su prop&oacute;sito, la relaci&oacute;n implica riesgos psicol&oacute;gicos, el riesgo de externalidades y el riesgo de robo debido a inversiones espec&iacute;ficas. Como ya se indic&oacute; (en el <a href="#c1">cuadro 1</a>), una soluci&oacute;n podr&iacute;a ser confiar en mecanismos de reputaci&oacute;n. Esos mecanismos no se pueden tomar sin beneficio de inventario. S&oacute;lo funcionan a condici&oacute;n de que las acciones oportunistas se puedan comunicar cre&iacute;blemente a todos los socios futuros potenciales del culpable. Esto exige que el acusado no pueda desacreditar la culpa o evadirla acusando de calumnia, y que no pueda "golpear y escapar", ocultando su identidad, saliendo del campo de actividad o escapando m&aacute;s all&aacute; del alcance de la reputaci&oacute;n. Como se indic&oacute; antes, un mecanismo de reputaci&oacute;n es respaldado por una estructura densa y estable de la red relevante, apoyada por barreras de salida, y lazos fuertes en t&eacute;rminos de frecuencia y duraci&oacute;n. Zucker (1986) sugiri&oacute; que la confiabilidad se puede inferir con base en caracter&iacute;sticas sociales, como la educaci&oacute;n y la pertenencia a grupos (familias, clubes, asociaciones comerciales o profesionales; ver tambi&eacute;n Putnam 2000). Supongamos entonces que ni la reputaci&oacute;n ni las caracter&iacute;sticas confiables est&aacute;n disponibles.</p>     <p>Una visi&oacute;n es la de que en esas condiciones s&oacute;lo se puede empezar con el control (Lewicki y Bunker, 1996), con base en contratos, por ejemplo, y luego pasar a la confianza como conocimiento, y entonces surge la empat&iacute;a. Un problema de esta visi&oacute;n es que en el aprendizaje y en la innovaci&oacute;n hay quiz&aacute; demasiada incertidumbre para especificar las condiciones de un contrato extenso, y pocas oportunidades para supervisar su ejecuci&oacute;n (&iquest;c&oacute;mo se controla a alguien que tiene conocimientos y no los comparte?). Otra posibilidad ser&iacute;a empezar dando pasos peque&ntilde;os, con pocos riesgos, y ampliar la vulnerabilidad cuando la confianza aumenta. Un problema de esta opci&oacute;n es que puede tardar demasiado tiempo. En las actuales condiciones del mercado a menudo se necesita celeridad.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Para reducir el riesgo y acelerar el desarrollo de la relaci&oacute;n, tambi&eacute;n se puede aprovechar el servicio de intermediarios especializados. Pero otra opci&oacute;n es empezar con pasos m&aacute;s largos, pero en un balance de dependencia mutua, de modo que haya amenazas de retaliaci&oacute;n cuando surja la tentaci&oacute;n de oportunismo. Cuando la l&oacute;gica de la situaci&oacute;n inicialmente implica dependencia asim&eacute;trica, donde el peso de las inversiones espec&iacute;ficas se inclina a un lado, el balance se puede lograr compartiendo el costo y, por tanto, tambi&eacute;n el riesgo de inversi&oacute;n. Alternativamente, cuando el riesgo de robo o de externalidades es asim&eacute;trico, el socio menos dependiente puede equilibrar la dependencia entregando un reh&eacute;n.</p>     <p>Otra opci&oacute;n interesante es la siguiente. A menudo, la innovaci&oacute;n empieza en la tecnolog&iacute;a, donde los cient&iacute;ficos o tecn&oacute;logos profesionales exploran nuevas combinaciones aportando competencias diferentes. Aqu&iacute; puede haber confianza de competencia inicial, basada en la capacidad comprobada en otras actividades, lo que genera respeto mutuo all&iacute; donde debido a la falta de contacto personal anterior a&uacute;n no hay bases para la confianza intencional. La confianza de competencia puede ser el comienzo de la empat&iacute;a, la cual puede ser la base para iniciar una relaci&oacute;n, y extender la confianza de competencia a la confianza intencional.</p>     <p>Hay diferentes tipos de intermediarios o mediadores cuya tarea es ayudar a juzgar el desempe&ntilde;o y proporcionar intermediaci&oacute;n o arbitraje en los conflictos. Shapiro (1987) los llam&oacute; "guardianes de la confianza", Zucker (1986) los vio como parte de "instituciones basadas en la confianza" y Fukuyama (1995) us&oacute; el t&eacute;rmino "comunidades mediadoras". Muchos de ellos ayudan a desarrollar y a vigilar los est&aacute;ndares t&eacute;cnicos o profesionales, con sistemas de certificaci&oacute;n. Tambi&eacute;n desempe&ntilde;an funciones como consultores en el manejo de relaciones entre organizaciones (Nooteboom, 2002). Una de ellas, reconocida en la econom&iacute;a de los costos de transacci&oacute;n, es la de arbitraje o mediaci&oacute;n en "gobernanza trilateral". Cuando hay riesgo relacional, pero las transacciones son poco sustanciales o frecuentes para justificar el costo de desarrollar formas intrincadas de gobernanza "bilateral", con los instrumentos antes descritos, puede ser eficiente establecer acuerdos simples y someterse al arbitraje o la mediaci&oacute;n. Una segunda funci&oacute;n es la de evaluar el valor de la informaci&oacute;n antes de negociarla, para resolver el "problema de revelaci&oacute;n" de Arrow: si se desea vender informaci&oacute;n, el socio querr&aacute; evaluar su valor examin&aacute;ndola, pero entonces ya tendr&iacute;a la informaci&oacute;n y no pagar&iacute;a por ella. Este problema se puede resolver de diferentes maneras: una de ellas es el uso de licencias, con un pago limitado por adelantado, y un pago posterior proporcional al rendimiento que arroje la informaci&oacute;n. Otra es dejar que un mediador determine el valor de la informaci&oacute;n a nombre del comprador potencial.</p>     <p>Una tercera funci&oacute;n de los mediadores es crear comprensi&oacute;n mutua, ayudando a cerrar la distancia cognitiva. Una cuarta funci&oacute;n es supervisar el flujo de informaci&oacute;n para evitar desbordamientos. La justificaci&oacute;n de esta funci&oacute;n es que si el socio A hace la supervisi&oacute;n por s&iacute; mismo en la firma del socio B, este escrutinio dentro de la firma de B puede aumentar el desbordamiento de B a A. Una quinta funci&oacute;n es actuar como guardi&aacute;n de los rehenes. Sin ella, puede haber el peligro de que el guardi&aacute;n del reh&eacute;n no lo devuelva aunque el socio cumpla el acuerdo. El mediador tiene inter&eacute;s en mantener una confianza sim&eacute;trica entre ambos protagonistas.</p>     <p>Una sexta funci&oacute;n, quiz&aacute; m&aacute;s crucial, es actuar como intermediarios en la construcci&oacute;n de confianza. A menudo se entablan relaciones de confianza entre personas que son confiables para alguien en quien se conf&iacute;a. Si X conf&iacute;a en Y y Y conf&iacute;a en Z, X puede dar racionalmente una oportunidad de confianza a Z. X debe pensar que Y puede juzgar bien y que no intenta mentir cuando da su opini&oacute;n. Esto puede acelerar la construcci&oacute;n de confianza entre desconocidos, la que de otro modo podr&iacute;a tomar mucho tiempo. En las primeras etapas de cooperaci&oacute;n, para que tengan &eacute;xito, la intermediaci&oacute;n puede ser muy importante en la construcci&oacute;n de una relaci&oacute;n de confianza. El intermediario puede prestar valiosos servicios protegiendo la confianza cuando a&uacute;n es fr&aacute;gil: para eliminar malentendidos y calmar sospechas cuando los errores o percances son se&ntilde;ales err&oacute;neas de oportunismo. Una s&eacute;ptima funci&oacute;n, relacionada con la sexta, es ayudar a desenredar las relaciones en forma oportuna y menos destructiva. Para eliminar malentendidos, evitar batallas de divorcio llenas de resentimiento y mutuamente da&ntilde;inas, un mediador puede ofrecer valiosos servicios, ayudando en "una voz de tipo salida". Esto se discute con mayor detalle m&aacute;s adelante. Una octava funci&oacute;n es respaldar un mecanismo de reputaci&oacute;n. Como ya coment&eacute;, para que un mecanismo de reputaci&oacute;n funcione, la infracci&oacute;n de los acuerdos debe ser observable, el informe debe ser cre&iacute;ble y llegar a los futuros socios potenciales del culpable. El mediador puede ayudar en todos estos aspectos.</p>     <p>Klein et al. (2011) hicieron una prueba emp&iacute;rica de los efectos de terceros en la reparaci&oacute;n de la confianza en relaciones de innovaci&oacute;n y encontraron que la redacci&oacute;n de contratos, su uso real ("negociaci&oacute;n") y el uso del poder ten&iacute;an un efecto negativo sobre la confianza cuando no se involucraban terceros, y que no ten&iacute;an ning&uacute;n efecto cuando se involucraban terceros. Pero que estos no eliminaban los efectos negativos de la distancia cultural sobre la confianza.</p>     <p><b>CONFIANZA Y COMUNICACI&Oacute;N</b></p>     <p>La ambig&uuml;edad causal de la confianza es un llamado a la franqueza en la comunicaci&oacute;n. Si se comete un error la respuesta instintiva es ocultarlo, una mala respuesta. Tarde o temprano el problema aparecer&aacute; y se preguntar&aacute; por qu&eacute; no se report&oacute; cuando a&uacute;n hab&iacute;a tiempo de hacer algo al respecto. Surgir&aacute; la sospecha de que no fue un percance o un error sino un enga&ntilde;o. Ese es el peor resultado. Un error se ve como algo que se puede corregir, mientras que la percepci&oacute;n de oportunismo puede ocasionar el paso a un marco de desconfianza, y una vez eso ocurre es dif&iacute;cil retornar a un marco de confianza. As&iacute;, cuando algo sale mal se debe reportar inmediatamente, explicar qu&eacute; sali&oacute; mal, hacer propuestas para reparar el da&ntilde;o y evitar problemas similares en el futuro. Esa es una respuesta que inspira confianza. Esto es lo que los banqueros no hicieron durante la crisis financiera, y eso gener&oacute; una profunda desconfianza y una presi&oacute;n p&uacute;blica para recortar la banca. Los banqueros se merecen totalmente este resultado.</p>     <p>Existe una distinci&oacute;n bien conocida entre "salida" y "voz" (Hirschman, 1970). En la salida, si uno est&aacute; insatisfecho se va, rompe la relaci&oacute;n, despide al trabajador o vende la divisi&oacute;n de una empresa. En la voz, reporta el problema y da al otro la oportunidad de explicar y enmendar. Uno no salta a la conclusi&oacute;n de que el oportunismo est&aacute; en juego tan pronto algo sale mal, da al otro el beneficio de la duda. La franqueza y la voz exigen que el otro las aprecie y reaccione constructivamente. Cuando el otro reporta un error uno no debe recurrir inmediatamente a la culpa y al castigo, debe reaccionar en forma favorable y constructiva para corregir conjuntamente los problemas y tomar medidas para evitarlos en el futuro.</p>     <p>La franqueza es necesaria por una segunda raz&oacute;n. Una buena negociaci&oacute;n no es un asunto de decir o ceder lo menos posible, aunque eso sea lo que el instinto nos impulse a hacer. Una buena negociaci&oacute;n es averiguar cu&aacute;les son los temores y problemas del otro, para ver si se los puede resolver o evitar a un bajo costo en comparaci&oacute;n con el valor que tienen para el socio. Si el socio act&uacute;a de acuerdo con esa misma m&aacute;xima, la relaci&oacute;n es &oacute;ptima.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Junto a la comunicaci&oacute;n verbal uno tambi&eacute;n debe estar atento a las se&ntilde;ales que env&iacute;an las acciones. En un momento uno mantiene alguno de los dos marcos mentales, pero los acontecimientos pueden llevar a pasar al otro marco. La estabilidad de un marco y el cambio de marco dependen de c&oacute;mo se interpretan las acciones como "se&ntilde;ales relacionales" (Lindenberg, 2003). Para una relaci&oacute;n de confianza estable las acciones propias deben se&ntilde;alar que se act&uacute;a en el marco de solidaridad. Las acciones propias deben inducir a que el otro mantenga o adopte el marco de solidaridad.</p>     <p>Por ejemplo, uno debe prestar atenci&oacute;n y preocuparse por el otro, y aceptar que sus intereses son leg&iacute;timos. Debe aceptar la responsabilidad y no pasar a la acusaci&oacute;n, dar informaci&oacute;n oportuna y exacta, ser honesto acerca de las motivaciones. Debe estar abierto a las sugerencias, quejas y cr&iacute;ticas del otro, aceptar su influencia y su voz, y mostrar que se lo valora. Tambi&eacute;n debe manejar las expectativas. La m&aacute;xima amenaza a la confianza surge cuando las expectativas se frustran. Las expectativas deben ser realistas, y el cumplimiento y las expectativas se deben supervisar y ajustar a tiempo. Y si el socio carece de confianza en s&iacute; mismo, es preciso reforzarla. El <a href="#c2">cuadro 2</a>, tomado de Six et al. (2010), da una visi&oacute;n sint&eacute;tica de dichas clases de acciones. Estas se toman de la literatura sobre la confianza y se indican sus fuentes. El estudio prob&oacute; si las acciones se pod&iacute;an agrupar en una clase de acciones que demuestra que el socio focal ("ego") est&aacute; en el marco de solidaridad y en una clase que indica que el socio ("alter") est&aacute; en ese marco. Los resultados confirmaron en su mayor parte las expectativas.</p>     <p><a name="c2"></a><a href="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a6c2.jpg" target="_blank">Cuadro 2</a>    <br> Una clasificaci&oacute;n de las acciones de construcci&oacute;n de confianza</p>     <p><b>CONCLUSI&Oacute;N</b></p>     <p>La confianza es un concepto parad&oacute;jico y plural, y ha generado mucha ambig&uuml;edad y confusi&oacute;n en la literatura sobre la confianza as&iacute; como en las discusiones de pol&iacute;tica. Hay confusi&oacute;n entre la seguridad basada en el control y la confianza basada en la benevolencia. Hay confusi&oacute;n entre la confianza basada en la competencia y la confianza basada en las intenciones. Una paradoja es que la confianza se basa a la vez en la falta y en la disponibilidad de informaci&oacute;n. Otra es que la confianza puede ir m&aacute;s all&aacute; del inter&eacute;s propio calculador y aun as&iacute; estar sujeta a l&iacute;mites, y que no debe ser incondicional. La confianza es necesaria para unas relaciones provechosas pero puede ir demasiado lejos y producir inercia. La confianza es la base y el resultado de la interacci&oacute;n entre las personas. Tiene fundamentos institucionales impersonales y fundamentos personales. En la confianza, la racionalidad y la emoci&oacute;n est&aacute;n entrelazadas. La confianza se puede romper pero tambi&eacute;n profundizar por los conflictos. La confianza es a la vez sustituto y complemento de los contratos. Pero a pesar de esta complejidad es posible aclarar e incluso precisar el concepto, manteniendo sus sutilezas, mediante la exploraci&oacute;n sistem&aacute;tica de los objetos, aspectos, fuentes, l&iacute;mites y procesos de la confianza. Este escrito presenta una revisi&oacute;n de los resultados.</p>      <p>La confianza puede romperse con el conflicto y tambi&eacute;n puede ser la base para resolverlo, lo que profundiza la confianza. Lo que ocurra depende de las acciones que se realicen en situaciones de conflicto potencial, y de la manera de percibirlas e interpretarlas. En todo esto, nuestra comprensi&oacute;n de la confianza mejora utilizando conceptos de la psicolog&iacute;a social, como el de "encuadre" mental y las heur&iacute;sticas de decisi&oacute;n. Aunque la confianza es de gran relevancia econ&oacute;mica, y su an&aacute;lisis se puede beneficiar de algunos elementos de la teor&iacute;a econ&oacute;mica, como ciertas partes de la econom&iacute;a de los costos de transacci&oacute;n, es en esencia un concepto social, y la comprensi&oacute;n de la confianza exige entender esos procesos de interacci&oacute;n. La confianza requiere un an&aacute;lisis interdisciplinario, una combinaci&oacute;n de econom&iacute;a, sociolog&iacute;a, psicolog&iacute;a social y ciencias cognitivas.</p>      <p>El trato sensato de la confianza, de sus condiciones y sus limitaciones es una capacidad clave. Hoy sabemos bastante de ella para aprender y ense&ntilde;ar la capacidad de confiar.</p>  <hr>      <p><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</b></p>      <!-- ref --><p>1. Bazerman, M. <i>Judgement in managerial decision making</i>, New York, Wiley, 1998.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000092&pid=S0124-5996201000020000600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2. Deering, A. y A. Murphy. <i>The difference engine, achieving powerful and sustainable partnering</i>, A ldershot, Gower, 1998.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000093&pid=S0124-5996201000020000600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3. Deutsch, M. <i>The resolution of conflict: Constructive and destructive processes</i>, New Haven, Yale University Press, 1973.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000094&pid=S0124-5996201000020000600003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4. Fukuyama, F. <i>Trust, the social virtues and the creation of prosperity</i>, New York, Free Press, 1995.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000095&pid=S0124-5996201000020000600004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5. Gabarro, J. J. "The development of trust, influence and expectations", A. G. Athos y J. J. Gabarro, eds., <i>Interpersonal behavior, communication and understanding in relationships</i>, Englewood Cliffs, Prentice-Hall, 1978.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000096&pid=S0124-5996201000020000600005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>6. Gaski, J. F. "The theory of power and conflict in channels of distribution", <i>Journal of Marketing</i> 48, 1984, pp. 9-29.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000097&pid=S0124-5996201000020000600006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>7. Goshal, S. y P. Moran. "Bad for practice: a critique of the transaction cost theory", <i>Academy of Management Review</i> 21, 1, 1996, pp. 13-47.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000098&pid=S0124-5996201000020000600007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>8. Ghoshal, S. y C. A. Bartletti. <i>The individualized corporation, great companies are defined by purpose, process, and people</i>, New York, Harper-Perennial, 1997.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000099&pid=S0124-5996201000020000600008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>9. Hirschman, A. O. <i>Exit, voice and loyalty: Responses to decline in firms, organizations and states</i>, Cambridge, Harvard University Press, 1970.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000100&pid=S0124-5996201000020000600009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>10. Hunt, S. D. y J. R. Nevin. "Power in a channel of distribution: Sources and consequences", <i>Journal of Marketing Research</i> 11, 2, 1974, pp. 186-193.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000101&pid=S0124-5996201000020000600010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>11. Johnson, D. W. y R. T. Johnson. "Social interdependence, cooperative learning in education", B. B. Bunker y J. Z. Rubin, eds., <i>Conflict, cooperation and justice</i>, San Francisco, Jossey-Bass, 1995.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000102&pid=S0124-5996201000020000600011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>12. Kahneman, D. y A. Tversky. <i>Choices, values, and frames</i>, Cambridge, Cambridge University Press, 2000.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000103&pid=S0124-5996201000020000600012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>13. Knights, D. et al. "Chasing shadows: control, virtuality and the production of trust", <i>Organization Studies</i> 22, 2, 2001, pp. 311-336.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000104&pid=S0124-5996201000020000600013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>14. Klein W., R., B. Hillebrand y B. Nooteboom. "Trust, contract and relationship development", <i>Organization Studies</i> 26, 6, 2005, pp. 813-840.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000105&pid=S0124-5996201000020000600014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>15. Klein W., R., B. Nooteboom y G. de Jong. "Roles of third parties in trust repair: An empirical test", <i>Journal of Trust Research</i> 1, 1, 2011.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000106&pid=S0124-5996201000020000600015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>16. Lewicki, R. J. y B. B. Bunker. "Developing and maintaining trust in work relationships", R. M. Kramer y T. R. Tyler, eds., <i>Trust in organizations: Frontiers  of theory and research</i>, Thousand Oaks, Sage Publications, 1996.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000107&pid=S0124-5996201000020000600016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>17. Lindenberg, S. "Governance seen from a framing point of view: The employment relationship and relational signaling", B. Nooteboom y F. E. Six, eds., <i>The trust process, empirical studies of the determinants and the process of trust development</i>, Cheltenham, Edward Elgar, 2003.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000108&pid=S0124-5996201000020000600017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>18. Lounamaa, P. H. y J. G. March. "Adaptive coordination of a learning team", <i>Management Science</i> 33, 1987, pp. 107-123.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000109&pid=S0124-5996201000020000600018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>19. Lusch, R. F. "Sources of power: Their impact on intrachannel conflict", <i>Journal of Marketing Research</i> 13, 4, 1976, pp. 382-390.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000110&pid=S0124-5996201000020000600019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>20. McAllister, D. J. "Affect-and cognition based trust as foundations for interpersonal cooperation in organizations", <i>Academy of Management Journal</i> 38, 1, 1995, pp. 24-59.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000111&pid=S0124-5996201000020000600020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>21. Murakami, Y. y T. P. Rohlen. "Social-exchange aspects of the Japanese political economy: culture, efficiency and change", S. Kumon y H. Rosorsky, eds., <i>The political economy of Japan</i>, vol. 3, Stanford, Stanford University Press, 1992.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000112&pid=S0124-5996201000020000600021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>22. Nooteboom, B. <i>Trust: Forms, functions, foundations, failures and figures</i>, Cheltenham, Edward Elgar, 2002.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000113&pid=S0124-5996201000020000600022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>23. Putnam, R. D. <i>B owling alone; the collapse and revival of American community</i>, New York, Simon and Schuster, 2000.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000114&pid=S0124-5996201000020000600023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>24. Rosch, E. "Human categorization", N. Warren, ed., <i>Advances in cross-cultural psychology</i>, vol. 1, New York, Academic Press, 1977.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000115&pid=S0124-5996201000020000600024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>25. Ryan, K. y D. K. Oestreich. <i>Driving fear out of the workplace: Creating the high-trust, high-performance organization</i>, San Francisco, Jossey-Bass, 1998.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000116&pid=S0124-5996201000020000600025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>26. Shapiro, S. P. "The social control of impersonal trust", <i>American Journal of Sociology</i> 93, 1987, pp. 623-658.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000117&pid=S0124-5996201000020000600026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>27. Six, F. E. <i>The trouble with trust, the dynamics of interpersonal trust building</i>, Cheltenham, Edward Elgar, 2005.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000118&pid=S0124-5996201000020000600027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>28. Six, F. E., B. Nooteboom y A. Hoogendoorn. "Actions that build interpersonal trust: a relational signaling perspective", <i>Review of Social Economy</i> 68, 3, 2010, pp. 285-315.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000119&pid=S0124-5996201000020000600028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>29. Zand, D. E. "Trust and managerial problem solving", <i>Administrative Science Quarterly</i> 17, 2, 1972, pp. 229 -239.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000120&pid=S0124-5996201000020000600029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>30. Zucker, L. G. "Production of trust: Institutional sources of economic structure", <i>Research in Organizational Behavior</i> 8, 1986, pp. 53-111.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000121&pid=S0124-5996201000020000600030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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