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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[NARCOTRÁFICO Y CONFLICTO: ¿POR QUÉ BAJÓ EL PRECIO DE LA COCAÍNA?]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[DRUG TRAFFICKING AND CONFLICT: WHY HAS THE PRICE OF COCAINE DROPPED?]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Combining the approaches of Ortiz and Mejía et al., this paper proposes a new model of drug trafficking and conflict. In a general equilibrium framework, an explanation of the downward trend in the price of cocaine over the last two decades is developed. The model shows that the main factor causing this trend is the increase in productivity in the production of cocaine, which has counterbalanced the impact of the supply-side control policies and the decrease in the number of hectares of land planted with coca.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">    <p align="center"><b>NARCOTR&Aacute;FICO Y CONFLICTO: &iquest;POR QU&Eacute; BAJ&Oacute; EL PRECIO DE LA COCA&Iacute;NA?</b></p></font>     <p>    <br></p> <font face="Verdana" size="2">    <p align="center"><b>DRUG TRAFFICKING AND CONFLICT: WHY HAS THE PRICE OF COCAINE DROPPED?</b></p>     <p>    <br>    <br></p>     <p><i>Leonardo Raffo L&oacute;pez*</i></p>     <p> * Mag&iacute;ster en Econom&iacute;a, profesor de la Universidad del Valle, Cali, Colombia, &#91;<a href="mailto:leoraff@yahoo.es">leoraff@yahoo.es</a>&#93;. Fecha de recepci&oacute;n: 12 de enero de 2010, fecha de modificaci&oacute;n: 19 de mayo de 2010, fecha de aceptaci&oacute;n: 30 de agosto de</p> <hr>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>RESUMEN</b></p>     <p>&#91;Palabras clave: mercados ilegales, narcotr&aacute;fico, teor&iacute;a econ&oacute;mica de contiendas, grupos armados ilegales; JEL: D51, C72, D74&#93;</p>     <p>Conjugando el enfoque de Ortiz con el de Mej&iacute;a et al. este ensayo propone un nuevo modelo de narcotr&aacute;fico y conflicto. En un marco de equilibrio general elabora una explicaci&oacute;n del descenso del precio de la coca&iacute;na en las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas. El modelo muestra que la causa fundamental de esa tendencia es el aumento de la productividad de las actividades il&iacute;citas, que ha contrarrestado los efectos de las pol&iacute;ticas de represi&oacute;n de la oferta y el descenso registrado de la superficie de cultivos de coca.</p>     <p><b>ABSTRACT</b></p>     <p>&#91;Keywords: illegal markets, drug trafficking, economic theory of contests, illegal armed groups; JEL: D51, C72, D74&#93;</p>     <p>Combining the approaches of Ortiz and Mej&iacute;a et al., this paper proposes a new model of drug trafficking and conflict. In a general equilibrium framework, an explanation of the downward trend in the price of cocaine over the last two decades is developed. The model shows that the main factor causing this trend is the increase in productivity in the production of cocaine, which has counterbalanced the impact of the supply-side control policies and the decrease in the number of hectares of land planted with coca.</p> <hr>     <p>En un art&iacute;culo que curiosamente es poco citado por otros estudiosos a pesar de su importancia, Jeffrey Miron hace una pregunta impl&iacute;cita sobre los mercados de coca&iacute;na y hero&iacute;na de comienzos de esta d&eacute;cada: &iquest;por qu&eacute; sus precios reales ajustados por niveles de pureza han ca&iacute;do en los &uacute;ltimos 25 a&ntilde;os, mientras que las medidas de control se han intensificado y la producci&oacute;n y el consumo apenas han crecido?</p>     <blockquote>      <p>En los &uacute;ltimos veinticinco a&ntilde;os, los precios de la coca&iacute;na y la hero&iacute;na, ajustados por la pureza, han disminuido dram&aacute;ticamente mientras que algunas medidas represivas se han incrementado varias veces (Basov, Jacobson y Miron, 2001). Adem&aacute;s la producci&oacute;n y el consumo de drogas apenas se han incrementado en el mismo per&iacute;odo. Esta combinaci&oacute;n de hechos es un tema f&eacute;rtil de futura investigaci&oacute;n (Miron, 2001, 35).</p> </blockquote>     <p>Casi nueve a&ntilde;os despu&eacute;s, es claro que esa pregunta era relevante, pues plante&oacute; un enigma de los mercados de drogas il&iacute;citas que hasta ahora nadie ha resuelto en forma concluyente. Algunos autores argumentan que las pol&iacute;ticas de represi&oacute;n de la oferta inducen, <i>ceteris paribus</i>, incrementos del precio de estas drogas<a href="#1" name="n1"><sup>1</sup></a>. Por ejemplo, no obtante que Colombia, Per&uacute; y Bolivia –los tres principales productores de coca&iacute;na en el mundo– han aplicado en&eacute;rgicas pol&iacute;ticas represivas en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, la evidencia emp&iacute;rica muestra que los precios han disminuido en promedio en este per&iacute;odo, a pesar de que el consumo ha crecido, la producci&oacute;n promedio ha aumentado y la superficie cultivada reportada ha descendido.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Aunque la producci&oacute;n reportada de hoja de coca seca en Suram&eacute;rica se redujo de 319.200 Tm a 269.600 entre 1990 y 2008, la producci&oacute;n potencial<a href="#2" name="n2"><sup>2</sup></a> de clorhidrato de coca&iacute;na pas&oacute; de 773 Tm a 845, con un pico de 1.008 Tm en 2004 (UNODC, 2009).</p>     <p>Pero los precios de la coca&iacute;na han bajado notoriamente, igual que los de la hero&iacute;na. Mientras que en Estados Unidos el precio de la coca&iacute;na al por menor (por gramo, ajustado por la inflaci&oacute;n y la pureza) pas&oacute; de 421 d&oacute;lares en 1990 a 216 d&oacute;lares en 2008, con un m&iacute;nimo de 134 d&oacute;lares en 2006, en Europa el precio promedio ponderado pas&oacute; de 186 d&oacute;lares en 1990 a 92 d&oacute;lares en 2007, con un nivel m&iacute;nimo de 83 d&oacute;lares en 2002 (UNODC, 2009). Esto significa que en el per&iacute;odo observado el precio por gramo se redujo a una tasa del 3,5% en Estados Unidos, y en Europa a una tasa del 3,9%.</p>     <p>La superficie cultivada reportada disminuy&oacute; de 211.700 ha en 1990 a 167.600 ha en 2008, con un m&iacute;nimo de 153.800 ha en 2003 (UNODC, 2008 y 2009), es decir, a una tasa impl&iacute;cita de -1,2%.</p>     <p>Resolver este enigma es esencial para entender el funcionamiento de los mercados de drogas il&iacute;citas. Mej&iacute;a y Posada lo llaman el <i>enigma fundamental</i>. Como dicen refiri&eacute;ndose al mercado de coca&iacute;na en el primer lustro de esta d&eacute;cada:</p>     <blockquote>      <p>Seg&uacute;n la mayor&iacute;a de los indicadores disponibles hasta 2005, la producci&oacute;n potencial de coca&iacute;na disminuy&oacute; en un 30% o m&aacute;s entre 2000 y 2004, mientras que la demanda en los pa&iacute;ses consumidores se mantuvo relativamente estable. Sin embargo, los precios de los insumos intermedios (hoja y base de coca) en los pa&iacute;ses productores de coca&iacute;na y en los pa&iacute;ses consumidores fueron estables o decrecientes hasta entonces. Con una demanda m&aacute;s o menos estable (salvo en muchos pa&iacute;ses europeos donde el consumo de coca&iacute;na est&aacute; aumentando, aunque a&uacute;n es 'bajo' en comparaci&oacute;n con los precios observados en Estados Unidos), las estimaciones de producci&oacute;n m&aacute;s bajas, los decomisos crecientes, la mayor intercepci&oacute;n de embarques de droga y la destrucci&oacute;n de laboratorios de procesamiento llevar&iacute;an a esperar que los precios de la coca&iacute;na aumentaran o fueran estables y no a caer, como parece haber sucedido (Mej&iacute;a y Posada, 2007, 17-18).</p> </blockquote>     <p>Estos autores sugieren que los resultados de la investigaci&oacute;n de campo realizada en Colombia bajo la direcci&oacute;n de la UNODC dan la clave para resolver el enigma, pues se encontr&oacute; que la producci&oacute;n promedio por hect&aacute;rea al a&ntilde;o aument&oacute; de 4,7 kg a 7,7 kg (UNODC, 2006). As&iacute;, se puede conjeturar que el factor clave es el aumento de la productividad en la producci&oacute;n de hoja de coca y de coca&iacute;na pura, porque los mayores rendimientos por hect&aacute;rea implican que si bien la superficie cultivada se redujo, la producci&oacute;n potencial de coca&iacute;na no ha descendido tanto como se pensaba.</p>     <p>Surgen varias preguntas que la investigaci&oacute;n deber&iacute;a intentar responder y que hasta ahora no han sido abordadas seriamente en ning&uacute;n trabajo. Una general: &iquest;por qu&eacute; los precios de la coca&iacute;na y la hero&iacute;na han disminuido en promedio en las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas? Y varias espec&iacute;ficas: &iquest;hay suficiente evidencia emp&iacute;rica para afirmar que el aumento de la productividad ha sido el factor clave a lo largo de estas dos d&eacute;cadas?, &iquest;qu&eacute; otros factores explican el descenso? Estas preguntas suscitan otra en el plano te&oacute;rico: si la teor&iacute;a predice una relaci&oacute;n directamente proporcional entre la represi&oacute;n de la oferta y el precio de los estupefacientes, y la represi&oacute;n se ha acentuado, &iquest;por qu&eacute; los precios pueden bajar? Y de &eacute;sta se desprende una pregunta en el plano pol&iacute;tico: &iquest;c&oacute;mo han incidido los fen&oacute;menos que aqu&iacute; se intenta explicar en el &eacute;xito de las pol&iacute;ticas antidrogas y, en particular, en el &eacute;xito del Plan Colombia?</p>     <p>Para responder estas preguntas se requiere, en primer lugar, construir varios modelos te&oacute;ricos suficientemente generales para entender exactamente en qu&eacute; forma los factores y agentes relevantes determinan el precio y la cantidad de recursos que asignan al narcotr&aacute;fico. El tema fundamental desde un punto de vista te&oacute;rico, que hasta ahora no se ha resuelto satisfactoriamente, es c&oacute;mo se forman los precios de equilibrio en los mercados ilegales. En segundo lugar, hay que hacer an&aacute;lisis estad&iacute;sticos –en particular construir un conjunto de modelos econom&eacute;tricos– que pongan a prueba las hip&oacute;tesis derivadas de la teor&iacute;a.</p>     <p>La hip&oacute;tesis de partida de este trabajo retoma los hallazgos de Mej&iacute;a y Posada y los extiende al mercado de hero&iacute;na: <i>el aumento de la productividad es un factor clave para entender el descenso de los precios de la coca&iacute;na y de la hero&iacute;na entre 1990 y 2008</i>. Pero tambi&eacute;n se debe a la incidencia de otros factores, como la mayor eficacia del tr&aacute;fico de drogas (p. ej., mediante una mayor eficiencia en el transporte), el comportamiento de los precios de sustitutos sint&eacute;ticos (anfetaminas, &eacute;xtasis) y el aumento de la producci&oacute;n en otros pa&iacute;ses (como M&eacute;xico y Venezuela).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En este art&iacute;culo, un primer avance de la investigaci&oacute;n, se presenta un modelo te&oacute;rico que puede contribuir a resolver el <i>enigma fundamental</i> proporcionando bases anal&iacute;ticas a la hip&oacute;tesis de Mej&iacute;a y Posada: el precio de la coca&iacute;na ha disminuido debido ante todo al fuerte aumento de la productividad en el cultivo de hoja de coca y la fabricaci&oacute;n del clorhidrato de coca&iacute;na. Ese aumento ha revertido el efecto al alza inducido por las pol&iacute;ticas de represi&oacute;n de la oferta y la reducci&oacute;n de la superficie de cultivos de coca. El efecto de los cambios en los niveles o probabilidades de interdicci&oacute;n y de las variaciones de la productividad o de la cantidad de tierra disponible sobre el comportamiento de las variables relevantes depende de la elasticidad precio de la demanda de estupefacientes.</p>     <p>El modelo de narcotr&aacute;fico y conflicto conjuga el enfoque de Ortiz (2002 y 2003) con los de Mej&iacute;a y Grossman (2005) y Mej&iacute;a y Restrepo (2008). Es un modelo de equilibrio general en el que no s&oacute;lo se analizan la producci&oacute;n y el consumo de drogas incorporando los riesgos del narcotr&aacute;fico sino tambi&eacute;n la actividad armada de los grupos ilegales en su disputa por la tierra requerida para cultivar coca y amapola. Algunos autores, como Ib&aacute;&ntilde;ez y V&eacute;lez (2003) y Kalmanovitz y L&oacute;pez (2006), han reconocido y documentando las complejas interacciones que desde finales de los setenta se detectan en Colombia entre violencia, narcotr&aacute;fico y conflicto por las tierras. De modo que el estudio del narcotr&aacute;fico en Colombia no puede excluir las complejidades del conflicto armado. Pero a diferencia de los trabajos de Mej&iacute;a y Grossman y Mej&iacute;a y Restrepo, y siguiendo a Ortiz (2003), en este trabajo se incorpora un sector diferente del narcotr&aacute;fico que capta las repercusiones de esta actividad sobre el resto de la econom&iacute;a. Tampoco se omiten, como se hace en los trabajos de Mej&iacute;a et al., los precios de los factores productivos, que son esenciales en un an&aacute;lisis de equilibrio general. Se demuestra que el elemento clave en un an&aacute;lisis est&aacute;tico es la elasticidad precio de la demanda<a href="#3" name="n3"><sup>3</sup></a>. El an&aacute;lisis del tr&aacute;fico y la comercializaci&oacute;n se deja de lado para concentrarse en la producci&oacute;n y el consumo. La modelaci&oacute;n a partir del enfoque de Mej&iacute;a y Restrepo puede ser materia de pr&oacute;ximos trabajos. As&iacute; mismo, las versiones posteriores del modelo deben incorporar expl&iacute;citamente al gobierno para incluir la financiaci&oacute;n de la guerra contra las drogas y su interacci&oacute;n con los narcotraficantes. Y los trabajos posteriores deben someter a contraste emp&iacute;rico las predicciones de la teor&iacute;a utilizando la informaci&oacute;n disponible. A&uacute;n queda mucho por hacer y pensar sobre un tema que ocupa primeros lugares en la agenda pol&iacute;tica y econ&oacute;mica de Estados Unidos, Colombia, Per&uacute; y Bolivia.</p>     <p>En la siguiente secci&oacute;n se expone el modelo b&aacute;sico con preferencias cuasilineales sin considerar expl&iacute;citamente al gobierno. En la secci&oacute;n posterior se sintetizan sus principales predicciones considerando el comportamiento real del sector. Por &uacute;ltimo se exponen algunas conclusiones. En el ap&eacute;ndice 1 se resuelve el modelo general con preferencias de tipo CES.</p>     <p><b>EL MODELO B&Aacute;SICO</b></p>     <p>Se recurre a una estructura econ&oacute;mica de equilibrio general est&aacute;tico con dos sectores: uno que produce drogas il&iacute;citas comandado por grupos armados al margen de la ley y otros grupos de narcotraficantes, que se enfrentan militarmente por la tierra, y uno que produce otros bienes de consumo que representa al resto de la econom&iacute;a. Estos sectores constituyen industrias competitivas que utilizan trabajo y tierra (&eacute;sta &uacute;ltima s&oacute;lo en el caso del narcotr&aacute;fico) para elaborar sus productos.</p>     <p><b>S<small>UPUESTOS</small></b></p>     <p>Como a pesar de que es un an&aacute;lisis de equilibrio general interesa concentrarse en el mercado de drogas, tiene sentido suponer que los consumidores –sean trabajadores o empresarios– tienen preferencias cuasilineales que ordenan su canasta de consumo de drogas &theta; d y dem&aacute;s bienes y d, donde estos &uacute;ltimos pueden interpretarse como un bien compuesto a la Hicks-Marshall. Tambi&eacute;n se pueden usar preferencias de tipo CES o a la Stone-Geary. Pero esto no permite concentrarse en el mercado de drogas y exige tratar el resto de bienes como si tuviese el mismo grado de sustituci&oacute;n con las drogas, lo que no es muy realista. Adem&aacute;s, la soluci&oacute;n y el an&aacute;lisis del modelo ser&iacute;an m&aacute;s complejos, y con fines explicativos es m&aacute;s ilustrativo usar en primera instancia preferencias cuasilineales. &Eacute;stas permiten tratar a las drogas como un bien b&aacute;sico, pese a que su consumo por debajo de cierto nivel no implica la "anulaci&oacute;n" de la utilidad y, por ende, la desaparici&oacute;n del consumidor. Implican que para niveles de ingreso relativamente bajos los consumidores s&oacute;lo demandan drogas en funci&oacute;n del ingreso y del precio, mientras que para niveles de ingreso relativamente altos la demanda de drogas s&oacute;lo depende del precio; as&iacute; se obvian los efectos de <i>feedback</i> del efecto ingreso sobre la demanda de drogas. Esto tiene sentido en un modelo est&aacute;tico: puesto que en un momento dado el nivel de adicci&oacute;n est&aacute; dado, es pertinente suponer que para niveles de ingreso altos la demanda depende &uacute;nicamente del precio, mientras que para niveles bajos s&iacute; depende del ingreso, el cual se gasta totalmente en drogas<a href="#4" name="n4"><sup>4</sup></a>.</p>     <p>La funci&oacute;n de utilidad est&aacute; dada por:</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e1.jpg"></p>     <p>donde <font face="Symbol">g</font> es el sesgo hacia el consumo de drogas y &theta; es un par&aacute;metro de aversi&oacute;n al riesgo cuyo rec&iacute;proco es la elasticidad precio de demanda.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La tecnolog&iacute;a de producci&oacute;n es lineal en el trabajo utilizado:</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e2.jpg"></p>     <p>donde A &gt; 0 es un &iacute;ndice de productividad, L la fuerza laboral disponible –que se supone mayor o igual a 1 – y 1 – n la fracci&oacute;n que se emplea en la producci&oacute;n de y.</p>     <p>Cada firma narcotraficante representa a un grupo armado ilegal. Su tecnolog&iacute;a de producci&oacute;n es c&oacute;ncava en la cantidad de trabajo empleado y adem&aacute;s utiliza tierra; y se representa as&iacute;:</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e3.jpg"></p>     <p>T<sub>i</sub> y l<sub>i</sub> son la cantidad de tierra y de trabajo empleados por i para producir drogas. Como la tierra es esencial en esta producci&oacute;n, se supone que el trabajo tiene rendimientos fuertemente decrecientes. Esto implica que a es peque&ntilde;o, m&aacute;s cerca de 0 que de 1. Con fines anal&iacute;ticos, un a peque&ntilde;o equivale a uno menor que el rec&iacute;proco del n&uacute;mero de firmas existentes<a href="#5" name="n5"><sup>5</sup></a>, que como se ver&aacute; corresponde a m. B es un par&aacute;metro de productividad del sector, que se supone id&eacute;ntico para todas las firmas. La tierra cultivable disponible no se transa en el mercado. Se supone que no existen derechos de propiedad claramente definidos para la tierra<a href="#6" name="n6"><sup>6</sup></a>, de modo que es expropiable en la lucha entre firmas narcotraficantes. Esto significa que los productores de drogas son agentes armados que luchan por conquistar territorio y apropiarse tierras de cultivo, que les son esenciales<a href="#7" name="n7"><sup>7</sup></a>. Por tanto, procuran adquirir y usar armas para obtener una porci&oacute;n de la tierra disponible. La cantidad de tierra expropiada por la firma i en el conflicto armado es:</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e4.jpg"></p>     <p>donde T<sub>0</sub> es la cantidad total de tierra cultivable por la que luchan los grupos armados y se supone fija; <font face="Symbol">f</font><sub>i</sub> es la probabilidad de &eacute;xito del grupoi en la contienda; como es usual en la teor&iacute;a de contiendas, se supone que est&aacute; determinada por la macrotecnolog&iacute;a del conflicto. En este caso se supone que las funciones de &eacute;xito tienen la <i>forma de raz&oacute;n</i><a href="#8" name="n8"><sup>8</sup></a>, en particular, siguiendo a Mej&iacute;a y Grossman (2005) y a Mej&iacute;a y Restrepo (2008), que tienen la forma est&aacute;ndar:</p>      <p><img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e5.jpg"></p>     <p>donde G<sub>i</sub> es la cantidad de armas que usa el grupo i. Se supone que el n&uacute;mero total de grupos armados ilegales productores de drogas, m, es mayor o igual que 2 pero peque&ntilde;o, debido a que existen fuertes barreras de entrada por la necesidad de poseer tecnolog&iacute;a militar para luchar por el territorio. Por eso, cuando 0 &lt; &alpha; &lt; 1/m, con los supuestos del modelo, &alpha; &lt; &frac12;. Como, adem&aacute;s, el producto marginal del trabajo es decreciente para los narcotraficantes, estos obtienen ganancias extraordinarias que los incentivan para proteger sus mercados. Este es un supuesto realista en el caso de Colombia. Los grupos armados ilegales se cuentan con los dedos de la mano: los m&aacute;s importantes son las FARC, las AUC y el ELN, a los que se suman peque&ntilde;os ej&eacute;rcitos y bandas de narcotraficantes poderosos y carteles espec&iacute;ficos de la mafia, como el "cartel del norte del Valle".</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Se supone que por cada unidad de trabajo que demanda una firma para producir armas puede producir una unidad de &eacute;stas. As&iacute;, la cantidad de trabajo demandado para producir armas viene dada por:</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e6.jpg"></p>     <p>donde n<sub>i</sub> es la cantidad total de trabajo que demanda la firma i y g<sub>i</sub> la proporci&oacute;n de mano de obra que emplea para producir armas. La cantidad de trabajo para producir drogas o armas es:</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e7.jpg"></p>     <p>Por &uacute;ltimo, hay pleno empleo en el mercado laboral, de modo que:</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e8.jpg"></p>     <p>donde (1 – n) es la proporci&oacute;n de la mano de obra total que se emplea en la producci&oacute;n de los dem&aacute;s bienes de consumo.</p>     <p> <b>P<small>RODUCCI&Oacute;N DE BIENES Y ARMAS</small></b></p>     <p>El problema que resuelven las firmas del sector productor de y es:</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e9.jpg"></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>donde w es la tasa de salario. Por simplicidad el precio de y se normaliza a 1. La competencia lleva a que en equilibrio:</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e10.jpg"></p>     <p>El problema que resuelven los grupos que producen drogas es m&aacute;s complejo. Cada uno elige la cantidad total de trabajo que demanda y la proporci&oacute;n que asigna a la producci&oacute;n de armas. Se supone que la producci&oacute;n de drogas es reprimida. Los productores enfrentan una probabilidad de interdicci&oacute;n y destrucci&oacute;n igual a z, que se supone ex&oacute;gena. Su problema, teniendo en cuenta &#91;4&#93; y &#91;5&#93;, es maximizar el beneficio esperado:</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e11.jpg"></p>     <p>donde p es el precio de las drogas. Considerando &#91;6&#93;, el problema equivale a:</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e12.jpg"></p>     <p>Las condiciones de primer orden son:</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e13.jpg"></p>     <p>La expresi&oacute;n &#91;10&#93; es la condici&oacute;n de eficiencia convencional en la demanda de trabajo, pero en este caso el trabajo "no productivo"<a href="#9" name="n9"><sup>9</sup></a> tambi&eacute;n es rentable, porque un aumento de la cantidad de trabajo empleada para producir armas eleva la probabilidad de &eacute;xito en la contienda. Por su parte, la expresi&oacute;n &#91;11&#93; garantiza que la producci&oacute;n de armas es eficiente; garantiza que el beneficio marginal de producir armas (el primer t&eacute;rmino) sea igual al costo de oportunidad en t&eacute;rminos de producci&oacute;n &uacute;til (el segundo t&eacute;rmino). Es an&aacute;loga a la condici&oacute;n necesaria de primer orden resultante de maximizar las funciones de pagos de los agentes (en funci&oacute;n de la producci&oacute;n de armas) en el modelo b&aacute;sico de formaci&oacute;n de estados de Skaperdas y Syropoulos<a href="#10" name="n10"><sup>10</sup></a>. Remplazando &#91;11&#93; en &#91;10&#93; se puede replantear &#91;10&#93; en t&eacute;rminos del salario nominal:</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e14.jpg"></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>que indica claramente que el salario es igual al producto marginal del trabajo en equilibrio. Sustituyendo este resultado en &#91;10&#93; se obtiene:</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e15.jpg"></p>     <p>otra manera de expresar que el beneficio marginal de producir armas es igual al costo de oportunidad, en t&eacute;rminos monetarios.</p>     <p>Con estos resultados se puede probar que seg&uacute;n los supuestos del modelo se cumplen las condiciones suficientes de segundo orden para la existencia de un m&aacute;ximo, de modo que las funciones de ganancias son c&oacute;ncavas en n<sub>i</sub> y g<sub>i</sub>; tambi&eacute;n son c&oacute;ncavas en G<sub>i</sub>.</p>     <p><b>EQUILIBRIO EN EL CONFLICTO POR LA TIERRA</b></p>     <p>A partir de &#91;10'&#93; y &#91;11'&#93; se pueden analizar las decisiones militares estrat&eacute;gicas de los agentes armados. Igualando esas dos ecuaciones, con &#91;5&#93;, despu&eacute;s de simplificar y despejar se obtiene una funci&oacute;n cuadr&aacute;tica que permite hallar la funci&oacute;n de reacci&oacute;n del agente i:</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e16.jpg"></p>     <p>Si por sencillez S j &sup1;<sub>i</sub> G j = G –i entonces:</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e17.jpg"></p>     <p>que son ecuaciones cuadr&aacute;ticas en G<sub>i</sub> cuya soluci&oacute;n es:</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e18.jpg"></p>     <p>Se puede probar que se trata de funciones de reacci&oacute;n crecientes y c&oacute;ncavas, de modo que existe complementariedad estrat&eacute;gica en la producci&oacute;n de armas de los agentes armados<a href="#11" name="n11"><sup>11</sup></a>.</p>     <p><b><i>Proposici&oacute;n 1:</i></b> <i>En el modelo de narcotr&aacute;fico y conflicto existe un perfil de estrategias puras de equilibrio de Nash</i> (G*<sub>1</sub>, G*<sub>2</sub>,..., G*<sub>m</sub>) tal que:</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e19.jpg"></p>     <p><i>Adem&aacute;s, ese equilibrio es &uacute;nico y estable</i>.</p>     <p><b><i>Prueba:</i></b> <i>Como las funciones de beneficios esperados de los agentes armados son c&oacute;ncavas en la producci&oacute;n de armas y las funciones de &eacute;xito en la contienda cumplen las propiedades est&aacute;ndar, entonces se cumplen los teoremas</i> 1 <i>y</i> 2 <i>de Skaperdas y Syropoulos (1997) que garantizan la existencia, unicidad y estabilidad del equilibrio</i>.</p>     <p>La <a href="#g1">gr&aacute;fica 1</a> ilustra el equilibrio cuando m = 2.</p>     <p><a name="g1"></a>Gr&aacute;fica 1    <br> Equilibrio de Nash para m = 2</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10g1.jpg"></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Como las funciones de &eacute;xito en la contienda son id&eacute;nticas para todos los agentes armados, igual que las funciones de producci&oacute;n, el equilibrio sim&eacute;trico de Nash es el resultado relevante. En ese caso, en equilibrio la probabilidad de &eacute;xito es igual para todos los agentes y equivale a:</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e20.jpg"></p>     <p>que disminuye a medida que crece el n&uacute;mero de agentes armados.</p>     <p>Teniendo en cuenta lo anterior, de &#91;5&#93;, considerando &#91;6&#93; y &#91;7&#93; y haciendo operaciones algebraicas, se llega a:</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e21.jpg"></p>     <p>Por tanto, en equilibrio la proporci&oacute;n de mano de obra que se emplea para producir armas depende inversamente de la intensidad de mano de obra en la producci&oacute;n de drogas (&alpha;) y directamente del n&uacute;mero de agentes ilegales que se enfrentan militarmente (m). La intuici&oacute;n econ&oacute;mica de la primera relaci&oacute;n es que cundo crece &alpha; aumenta el producto marginal del trabajo con respecto al beneficio marginal de la producci&oacute;n de armas, de modo que <i>ceteris paribus</i> (de &#91;11&#93;) se crean incentivos para emplear m&aacute;s trabajadores en la producci&oacute;n de drogas. Esto eleva la proporci&oacute;n de mano de obra que se emplea en su producci&oacute;n y, en consecuencia, reduce la que se emplea para producir armas, g. La segunda relaci&oacute;n, que tambi&eacute;n se cumple en Hirshleifer (1995), es un resultado l&oacute;gico en contiendas sim&eacute;tricas con varios agentes. A medida que m crece, cada grupo debe hacer mayor esfuerzo en la pelea –es decir, emplear mayor proporci&oacute;n de mano de obra en la producci&oacute;n de armas– aun para retener su nueva parte, reducida en proporci&oacute;n, 1/m.</p>     <p>Sustituyendo &#91;10'&#93;, &#91;14&#93; y &#91;15&#93; en las ganancias esperadas de los agentes armados, puede verse que en equilibrio son positivas, seg&uacute;n los supuestos del modelo. Se obtiene:</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e22.jpg"></p>     <p>expresi&oacute;n que es positiva siempre que (1/m) &gt; &alpha;; lo que se cumple con los supuestos del modelo<a href="#12" name="n12"><sup>12</sup></a>. Ahora es posible interpretar esta condici&oacute;n: como 1/m corresponde a la probabilidad de &eacute;xito de equilibrio en la lucha por la tierra, que tambi&eacute;n representa la fracci&oacute;n de la dotaci&oacute;n de tierra de la que se apropia cada firma, y a corresponde a la participaci&oacute;n de los ingresos de los trabajadores en la producci&oacute;n de drogas medida en t&eacute;rminos monetarios<a href="#13" name="n13"><sup>13</sup></a>, se infiere que los beneficios de las firmas narcotraficantes son positivos si y s&oacute;lo si la fracci&oacute;n de tierra de la que se apropia cada firma es mayor que la proporci&oacute;n del ingreso de los trabajadores en la producci&oacute;n de drogas. Como (1/m) – &alpha; &gt; 0 &laquo; 1/&alpha;m &gt; 1, 1/&alpha;m puede concebirse como una medida de la capacidad de apropiaci&oacute;n de ganancias; cuanto m&aacute;s grande (m&aacute;s peque&ntilde;o) es el n&uacute;mero de firmas, menor (mayor) es la capacidad de apropiaci&oacute;n de ganancias, ya que menor es la proporci&oacute;n de tierra de la que se apropia cada firma en el conflicto por la tierra. Igualmente, cuanto m&aacute;s grande (m&aacute;s peque&ntilde;o) sea a menor (mayor) ser&aacute; la capacidad de las firmas para apropiarse las ganancias, ya que mayor (menor) ser&aacute; la proporci&oacute;n del ingreso de los trabajadores en la producci&oacute;n de drogas en t&eacute;rminos monetarios.</p>     <p><b>EQUILIBRIO EN EL MERCADO LABORAL Y PRODUCCI&Oacute;N DE ARMAS</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>De &#91;8&#93; se obtiene la demanda de trabajo de equilibrio de un agente armado:</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e23.jpg"></p>     <p>As&iacute;, a partir de &#91;6&#93; con &#91;15&#93; y &#91;17&#93; se puede hallar la producci&oacute;n de armas de un agente armado, en equilibrio sim&eacute;trico de Nash:</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e24.jpg"></p>     <p>La producci&oacute;n de armas del agente t&iacute;pico depende directamente de L y de n e inversamente de m y &alpha;. Aunque esta no es una expresi&oacute;n reducida en equilibrio general, ya que n tambi&eacute;n es end&oacute;gena y se resolver&aacute; expl&iacute;citamente m&aacute;s adelante. Por ahora basta afirmar que una mayor (menor) proporci&oacute;n de la mano de obra total empleada en el sector productor de drogas n implica una mayor (menor) demanda de trabajo por el agente t&iacute;pico y, por tanto, una mayor producci&oacute;n de armas. Por otro lado, una mayor (menor) cantidad total de mano de obra L implica una mayor (menor) demanda de trabajo y, por tanto, una mayor (menor) producci&oacute;n de armas por parte del agente armado i.</p>     <p>Se puede probar que el n&uacute;mero de agentes armados enfrentados incide negativamente en la cantidad de armas producidas. Esto significa que el impacto positivo de un aumento de m sobre g es m&aacute;s que compensado por su efecto negativo sobre la cantidad de trabajo disponible: a mayor (menor) n&uacute;mero de firmas, menor (mayor) es la cantidad de trabajo de que puede disponer cada firma, n<sub>i</sub>, y, en consecuencia, menor (mayor) su producci&oacute;n de armas, a pesar de que un aumento de m eleva la proporci&oacute;n de la demanda de trabajo que cada una destina a la producci&oacute;n de armas. &Eacute;ste es tambi&eacute;n un resultado l&oacute;gico en contiendas sim&eacute;tricas de varios agentes<a href="#14" name="n14"><sup>14</sup></a>. Por &uacute;ltimo, un incremento en &alpha; lleva a una disminuci&oacute;n de la producci&oacute;n de armas, por su efecto sobre g discutido antes.</p>     <p>Con base en &#91;7&#93; se puede obtener la cantidad de trabajo que el grupo i utiliza para producir armas, en equilibrio:</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e25.jpg"></p>     <p>Igual que G, l depende positivamente de L y de n por las mismas razones. Se puede probar que depende positivamente de &alpha; e inversamente de m. La primera relaci&oacute;n se explica por el impacto positivo de este par&aacute;metro sobre la fracci&oacute;n de mano de obra que cada grupo ilegal emplea para producir armas, como se precis&oacute; antes. La segunda relaci&oacute;n se explica por la confluencia del impacto negativo de m sobre 1 – g y el impacto negativo de m sobre n<sub>i</sub>.</p>     <p><b>PRECIO RELATIVO Y OFERTA DE BIENES</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>A partir de &#91;9&#93; en &#91;10'&#93;, utilizando los resultados del equilibrio en el conflicto por la tierra y despejando se obtiene la expresi&oacute;n del precio de equilibrio relativo de la droga en funci&oacute;n de n y de los par&aacute;metros del modelo<a href="#15" name="n15"><sup>15</sup></a>:</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e26.jpg"></p>     <p>Por otra parte, con &#91;3&#93;, &#91;4&#93;, &#91;5&#93; y &#91;19&#93; en equilibrio de Nash se obtiene la oferta agregada esperada de drogas:</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e27.jpg"></p>     <p>La oferta potencial de drogas, en cambio, est&aacute; dada por:</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e28.jpg"></p>     <p>La oferta agregada del bien y est&aacute; dada por su funci&oacute;n de producci&oacute;n:</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e29.jpg"></p>     <p><b>C<small>ONSUMO</small></b></p>     <p>Se supone que los agentes tienen preferencias cuasilineales de tipo:</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e30.jpg"></p>     <p>El problema que resuelven trabajadores y empresarios (grupos armados ilegales<a href="#16" name="n16"><sup>16</sup></a>) es:</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e31.jpg"></p>     <p>Como la utilidad es lineal en y<sup>d</sup>, la soluci&oacute;n de este problema puede dar soluciones de esquina. Esto no permite utilizar la opci&oacute;n cl&aacute;sica y se debe utilizar programaci&oacute;n matem&aacute;tica. Por el <i>teorema Kuhn-Tucker</i> hay que definir un lagrangiano y derivar tres condiciones de primer orden con las respectivas restricciones de no negatividad y de holgura complementaria. En principio, se tendr&iacute;an 8 patrones de ecuaciones y desigualdades. Pero en este caso se puede probar que se tienen s&oacute;lo dos tipos de soluci&oacute;n:</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e32.jpg"></p>     <p>De modo que agentes con niveles de renta relativamente bajos –en este caso menores que <font face="Symbol">g</font><sup>1/&theta;</sup>p<sup>1 – 1/&theta;</sup> – demandan drogas &uacute;nicamente en funci&oacute;n de la renta y del precio. En cambio, para agentes con niveles de renta relativamente altos –en este caso mayores que <font face="Symbol">g</font><sup>1/&theta;</sup>p<sup>1 – 1/&theta;</sup> – la demanda de drogas depende del precio, del par&aacute;metro que capta el sesgo hacia el consumo de drogas (y) y del par&aacute;metro de aversi&oacute;n relativa al riesgo (el rec&iacute;proco de la elasticidad precio de la demanda). La demanda del resto de bienes (y<sup>d</sup>) depende del ingreso y corresponde al remanente que queda luego del consumo de drogas. En lo que sigue se supone por sencillez que todos los agentes son del tipo II, aunque como ya se observ&oacute;, una versi&oacute;n m&aacute;s realista del modelo deber&iacute;a contemplar la existencia de consumidores del tipo II, especialmente en econom&iacute;as donde una franja importante de la poblaci&oacute;n se halla en la miseria absoluta. A partir de las condiciones de Kuhn-Tucker y analizando los patrones de ecuaciones y desigualdades resultantes se obtienen las funciones de demanda marshallianas:</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e33.jpg"></p>     <p>As&iacute;, mientras que para un asalariado se obtiene:</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e34.jpg"></p>     <p>para un empresario se obtiene:</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e35.jpg"></p>     <p>La demanda agregada de drogas est&aacute; dada por:</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e36.jpg"></p>     <p>An&aacute;logamente, la demanda agregada del bien y est&aacute; dada por:</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e37.jpg"></p>     <p><b>E<small>QUILIBRIO GENERAL</small></b></p>     <p>Como por la ley de Walras basta hallar el equilibrio en uno de los mercados, se obtiene el equilibrio en el mercado de drogas. &Eacute;ste se cumple cuando la oferta agregada esperada es igual a su demanda agregada:</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e38.jpg"></p>     <p>Conforme a &#91;20&#93; la demanda de un asalariado es igual a:</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e39.jpg"></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>An&aacute;logamente, la demanda de un empresario en equilibrio general es:</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e40.jpg"></p>     <p>Ahora, sustituyendo &#91;21&#93;, &#91;33&#93; y &#91;34&#93; en &#91;32&#93;, y mediante algunas operaciones algebraicas, se llega a una expresi&oacute;n reducida expl&iacute;cita de n en funci&oacute;n de los par&aacute;metros que cierra el modelo en equilibrio general: </p>     <p><img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e41.jpg"></p>     <p>La ecuaci&oacute;n &#91;35&#93; permite plantear la siguiente proposici&oacute;n.</p>     <p><b><i>Proposici&oacute;n 2:</i></b> <i>En equilibrio general con preferencias cuasilineales una fracci&oacute;n positiva pero menor que</i> 1 <i>de la mano de obra total se ocupa en el sector productor de drogas</i>.</p>     <p><b><i>Prueba:</i></b> <i>Como por hip&oacute;tesis</i> m(&alpha; + 1) &gt; 1 <i>es claro que el lado derecho de</i> &#91;35&#93; <i>es positivo. Falta probar que</i> n * &lt; 1. <i>Para esto n&oacute;tese primero intuitivamente que como por hip&oacute;tesis</i> I &gt; <font face="Symbol">g</font><sup>1/&theta;</sup>P<sup>1 – 1/&theta;</sup>, <i>trabajadores y empresarios consumen cantidades positivas del bien y</i>. <i>As&iacute;, la producci&oacute;n es positiva, y una parte de la mano de obra total debe ser empleada en su producci&oacute;n. Se infiere que la proporci&oacute;n de mano de obra empleada en la producci&oacute;n de drogas debe ser menor que</i> 1. <i>Formalmente tambi&eacute;n se puede probar por reducci&oacute;n al absurdo que</i> n * &lt; 1. <i>Como</i> I &gt; <font face="Symbol">g</font><sup>1/&theta;</sup>P<sup>1 – 1/&theta;</sup>, <i>se cumple, para los trabajadores y los empresarios, que los ingresos totales de la econom&iacute;a son mayores que el valor de la demanda agregada de drogas:</i></p>     <p><img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e42.jpg"></p>     <p>Por otra parte, de &#91;20&#93; y &#91;15&#93; en &#91;16&#93;:</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e43.jpg"></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Y puesto que A = w, de &#91;37&#93; en &#91;36&#93; se obtiene:</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e44.jpg"></p>     <p>Haciendo n = 1, mediante operaciones algebraicas se llega a:</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e45.jpg"></p>     <p>De manera que n = 1 <img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e46.jpg" align="absmiddle"></p>     <p>Pero esto es imposible, ya que haciendo n = 1 en &#91;35&#93; se obtiene:</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e47.jpg"></p>     <p><i>Se infiere que</i> n* <i>no puede ser</i> 1 <i>, de modo que se descarta la posibilidad de una soluci&oacute;n de esquina en equilibrio general. Adem&aacute;s, como por definici&oacute;n</i> n <i>es una proporci&oacute;n,</i> n* <i>tampoco puede ser mayor que</i> 1.</p>     <p><b></b><b><i>Corolario 1:</i></b> <i>El modelo de narcotr&aacute;fico y conflicto con preferencias cuasilineales da lugar a una soluci&oacute;n interior de</i> n <i>en equilibrio general</i>.</p>     <p>As&iacute;, en equilibrio general n * = (z, T<sub>0</sub>, B, <font face="Symbol">g</font>, L, m, &theta;, &alpha;), con 0 &lt; n * &lt; 1, por lo que se puede hacer est&aacute;tica comparativa alrededor del punto de equilibrio general.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>E<small>ST&Aacute;TICA COMPARATIVA</small></b></p>     <p>En primer lugar, un aumento de la probabilidad de interdicci&oacute;n afecta a n seg&uacute;n como sea la elasticidad precio de la demanda de drogas. Al crecer z, de &#91;21&#93;, baja la oferta esperada, y seg&uacute;n &#91;20&#93; aumenta el precio (<i>ceteris paribus</i> n) Por tanto, aumentan las ganancias obtenidas por las firmas narcotraficantes (<i>ceteris paribus</i>), lo que induce a emplear m&aacute;s trabajadores en este sector. Las ganancias obtenidas (por las firmas cuya producci&oacute;n no es capturada) corresponden a:</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e48.jpg"></p>     <p>Utilizando los resultados de equilibrio obtenidos en las secciones anteriores y luego de algunas operaciones algebraicas se obtiene una expresi&oacute;n de las ganancias realizadas en funci&oacute;n de n:</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e49.jpg" align="absmiddle"><sup><a href="#17" name="n17">17</a></sup></p>     <p>Y se puede probar que <i>ceteris paribus</i> <img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e50.jpg" align="absmiddle">. Pero el efecto definitivo depende de qu&eacute; tan fuerte reaccione la demanda de drogas ante el aumento del precio, ya que de ello depende la cantidad de drogas que puede vender cada firma. Si la elasticidad precio de la demanda (&epsilon;<sub>p</sub>) es menor que 1, es decir, si &theta; &gt; 1, la reducci&oacute;n de la demanda de drogas inducida por el aumento del precio no es suficientemente grande para disminuir o mantener constante la proporci&oacute;n de mano de obra que se emplea en el sector, de modo que termina aumentando. En cambio, si &epsilon;<sub>p</sub> es mayor que 1 sucede lo contrario: la demanda de droga baja tanto que el efecto neto sobre la proporci&oacute;n total de mano de obra que se emplea en el sector es negativo. Si la elasticidad precio de la demanda es 1 (&epsilon;<sub>p</sub> = 1 <font face="Symbol">&Ugrave;</font> &theta; = 1), n no se var&iacute;a por un aumento de la probabilidad de interdicci&oacute;n, porque el efecto positivo del aumento del precio sobre las ganancias –que se podr&iacute;a llamar <i>efecto directo</i> o <i>efecto ganancias obtenidas</i>– es compensado por el efecto sobre la demanda, que se podr&iacute;a llamar <i>efecto indirecto</i> o <i>efecto demanda</i>. As&iacute;, se puede plantear la siguiente proposici&oacute;n.</p>     <p><b><i>Proposici&oacute;n 3:</i></b> <i>En el modelo de narcotr&aacute;fico y conflicto el aumento de la probabilidad de interdicci&oacute;n y destrucci&oacute;n de las drogas lleva a emplear una mayor (menor) proporci&oacute;n de mano de obra en este sector si y s&oacute;lo si la elasticidad precio de la demanda de drogas es menor que</i> 1 <i>(mayor que</i> 1)<a href="#18" name="n18"><sup>18</sup></a>.</p>     <p><b><i>Prueba:</i></b> De &#91;35&#93;:</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e51.jpg"></p>     <p>Como (1 – &alpha;(1 – &theta;)) &gt; 0 se infiere que:</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e52.jpg"></p>     <p><b><i>Corolario 2:</i></b> <i>En el modelo de narcotr&aacute;fico y conflicto con preferencias cuasilineales los cambios en la probabilidad de interdicci&oacute;n y destrucci&oacute;n,</i> z <i>, no afectan a</i> n* <i>si y solo si la elasticidad precio de la demanda de drogas es</i> 1.</p>     <p>Teniendo en cuenta estos resultados se puede calcular el efecto total de un aumento de la probabilidad de interdicci&oacute;n sobre las ganancias obtenidas y esperadas, y el precio relativo de la droga. De &#91;20&#93;, seg&uacute;n la proposici&oacute;n 3, y mediante operaciones de &aacute;lgebra se llega a:</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e53.jpg"></p>     <p>que muestra que el efecto total de un aumento de la probabilidad de interdicci&oacute;n sobre el precio de las drogas en t&eacute;rminos porcentuales es positivo. Si la demanda es inel&aacute;stica (&theta; &gt; 1), la variaci&oacute;n porcentual del precio es mayor que 1, debido al incremento de n*, que refuerza el impacto directo de z sobre p. Si la demanda es el&aacute;stica (&theta; &gt; 1), la variaci&oacute;n puede ser menor que 1 porque la reducci&oacute;n de n* debilita el impacto directo de z sobre p. En el caso especial de elasticidad unitaria la variaci&oacute;n tambi&eacute;n es mayor que 1, pues n* no var&iacute;a.</p>     <p>Por otra parte, se puede probar que cuando z aumenta, el efecto neto sobre las ganancias esperadas en t&eacute;rminos porcentuales es positivo e igual a la variaci&oacute;n porcentual de n. El efecto sobre las ganancias obtenidas en t&eacute;rminos porcentuales no es igual a la variaci&oacute;n porcentual de n, pero depende de ella.</p>     <p>Un aumento de la productividad en la elaboraci&oacute;n de drogas tambi&eacute;n afecta la proporci&oacute;n de mano de obra que se emplea en su producci&oacute;n, dependiendo de la elasticidad precio de la demanda. Cuando B aumenta se eleva la oferta esperada de drogas (de &#91;21&#93;), y de acuerdo con &#91;20&#93; baja su precio relativo, lo que incentiva a las firmas a emplear menor cantidad de mano de obra. Pero como la demanda de drogas aumenta cuando baja su precio relativo, el efecto neto sobre n depende del valor de la elasticidad precio de la demanda. Si es el&aacute;stica (&epsilon;<sub>p</sub> &gt; 1 <font face="Symbol">&Ugrave;</font> &theta; &lt; 1), el descenso del precio induce un aumento de la demanda – <i>un efecto de demanda</i> positivo– que puede m&aacute;s que compensar el efecto negativo sobre las ganancias obtenidas y llevar a que n* aumente. Pero si la demanda es inel&aacute;stica (&epsilon;<sub>p</sub> &lt; 1 <font face="Symbol">&Ugrave;</font> &theta; &gt; 1), el efecto positivo sobre la cantidad demandada no es suficiente para neutralizar el efecto negativo sobre las ganancias obtenidas, de modo que n disminuye en definitiva. Si la elasticidad precio de la demanda es 1, esos dos efectos se compensan y n* no se altera.</p>     <p><b><i>Proposici&oacute;n 4:</i></b> <i>En el modelo de narcotr&aacute;fico y conflicto con preferencias cuasilineales el aumento de la productividad del narcotr&aacute;fico lleva a emplear una mayor (menor) proporci&oacute;n de mano de obra en el sector productor si y s&oacute;lo si la elasticidad precio de la demanda de drogas es mayor (menor) que</i> 1.</p>     <p><b><i>Prueba:</i></b> De &#91;35&#93;: </p>     <p><img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e54.jpg"></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Como (1 – a (1 – q)) &gt; 0 se infiere que:</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e55.jpg"></p>     <p>A partir de &#91;20&#93; y la proposici&oacute;n 4 se puede probar que un aumento de B produce un efecto neto negativo sobre el precio de las drogas en equilibrio general. Se llega a:</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e56.jpg"></p>     <p>una expresi&oacute;n que siempre es negativa seg&uacute;n los supuestos del modelo. De hecho, si la demanda es el&aacute;stica (0 &lt; &theta; &lt; 1) la variaci&oacute;n porcentual del precio de las drogas es menor que 1 en valor absoluto, ya que el efecto directo negativo de T<sub>0</sub> sobre P es compensado en parte por el aumento de n*. Pero si la elasticidad precio de la demanda es menor que 1, la variaci&oacute;n porcentual del precio es mayor que 1 en t&eacute;rminos absolutos, porque el efecto negativo directo de T<sub>0</sub> sobre p es reforzado por el efecto negativo sobre n*. Si la elasticidad es unitaria, el efecto sobre el precio es tambi&eacute;n mayor que 1 en valor absoluto, pues no hay ninguna modificaci&oacute;n de n* que pueda debilitar el impacto negativo directo de T<sub>0</sub> sobre p.</p>     <p>El efecto neto total de un aumento de la productividad sobre las ganancias efectivas y las esperadas en t&eacute;rminos porcentuales tambi&eacute;n depende de la elasticidad precio de la demanda y es igual a la variaci&oacute;n porcentual que se produce en n* cuando esto sucede.</p>     <p>Un aumento de la cantidad de tierra cultivable tambi&eacute;n afecta la proporci&oacute;n de mano de obra en forma an&aacute;loga a un aumento de la productividad del sector.</p>     <p><b><i>Proposici&oacute;n 5:</i></b> <i>En el modelo de narcotr&aacute;fico y conflicto con preferencias cuasilineales una reducci&oacute;n de la cantidad de tierra cultivable disponible lleva a emplear una (menor) mayor proporci&oacute;n de mano de obra en el sector productor de drogas si y s&oacute;lo si la elasticidad precio de la demanda de drogas es menor (mayor) que</i> 1. </p>     <p><b><i>Prueba:</i></b> De &#91;35&#93;: </p>     <p><img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e57.jpg"></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Como (1 – &alpha; (1 – &theta;)) &gt; 0, se infiere que:</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e58.jpg"></p>     <p>A partir de &#91;20&#93; y la proposici&oacute;n 5 se puede probar que un aumento de la cantidad de tierra disponible produce un efecto neto negativo sobre el precio de las drogas en equilibrio general. Se llega a:</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e59.jpg"></p>     <p>una expresi&oacute;n que siempre es negativa seg&uacute;n los supuestos del modelo. Si la demanda es el&aacute;stica (0 &lt; &theta; &lt; 1), la variaci&oacute;n porcentual del precio de las drogas es menor que 1 en valor absoluto, pues el efecto negativo directo de T<sub>0</sub> sobre p es compensado en parte por el incremento de n*. Pero si la elasticidad precio de la demanda es menor que 1, la variaci&oacute;n porcentual del precio es mayor que 1 en t&eacute;rminos absolutos, porque el efecto negativo directo de T<sub>0</sub> sobre p es reforzado por el efecto negativo sobre n*. Si la elasticidad es unitaria el efecto sobre el precio sigue siendo mayor que 1 en valor absoluto, pues no hay ninguna variaci&oacute;n de n* que aten&uacute;e el efecto negativo directo de T<sub>0</sub> sobre p.</p>     <p>El efecto neto total de un aumento de la cantidad de tierra disponible sobre las ganancias efectivas y esperadas en t&eacute;rminos porcentuales tambi&eacute;n depende de la elasticidad precio de la demanda y es igual a la variaci&oacute;n porcentual de n* cuando esto sucede.</p>     <p>La incidencia de los aumentos de la probabilidad de interdicci&oacute;n, de las reducciones de la cantidad de tierra cultivable y de los aumentos de la productividad del narcotr&aacute;fico son claves para entender lo que ha sucedido con el precio de las drogas en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. El precio de la coca&iacute;na ha disminuido en promedio desde 1990 porque la mayor probabilidad de interdicci&oacute;n y la reducci&oacute;n de la superficie cultivada registrada han generado una tendencia al alza del precio que ha sido m&aacute;s que compensada por la tendencia a la baja originada por el aumento de la productividad en los cultivos de hoja de coca y en la fabricaci&oacute;n de clorhidrato. Por las proposiciones 3 y 4, esto es l&oacute;gico seg&uacute;n las predicciones del modelo y se mostrar&aacute; m&aacute;s claramente en la siguiente secci&oacute;n.</p>     <p>Por otra parte, un incremento del sesgo en el consumo de drogas lleva a aumentar la proporci&oacute;n de mano de obra que se emplea en la producci&oacute;n de drogas, porque eleva su demanda relativa y, por ende, estimula su producci&oacute;n y su oferta relativa.</p>     <p><b><i>Proposici&oacute;n 6:</i></b> <i>En el modelo de narcotr&aacute;fico y conflicto con preferencias cuasilineales el incremento del sesgo hacia el consumo de drogas lleva a emplear una mayor proporci&oacute;n de mano de obra en el sector productor de drogas</i>. </p>     <p><b><i>Prueba:</i></b >De &#91;35&#93;:</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e60.jpg"></p>     <p>Se puede probar que un incremento de <font face="Symbol">g</font> produce un aumento de las ganancias obtenidas y esperadas y el precio relativo de las drogas (en t&eacute;rminos porcentuales) igual a la variaci&oacute;n porcentual de n*, pues <font face="Symbol">g</font> no afecta en forma directa a estas variables sino a trav&eacute;s de n.</p>     <p>Un aumento de la mano de obra disponible afecta a n* dependiendo de qu&eacute; tan grande sea &eacute;sta con respecto al n&uacute;mero de firmas y a la elasticidad precio de la demanda. Porque al aumentar L (de &#91;20&#93;) aumenta el precio relativo de equilibrio as&iacute; como las ganancias efectivas y las esperadas (seg&uacute;n &#91;37&#93; y &#91;38&#93;). Al mismo tiempo un aumento de L tiene un efecto positivo directo en la demanda de drogas (de &#91;30&#93;) y del resto de bienes, y por esta v&iacute;a estimula la oferta de ambos tipos de bienes. Pero, de nuevo, el efecto neto depende del efecto colateral del aumento del precio sobre la demanda. Si la elasticidad precio de la demanda es suficientemente peque&ntilde;a (alta) en relaci&oacute;n con la cantidad relativa L con respecto a m, un aumento de L induce un aumento (una reducci&oacute;n) de la mano de obra empleada para producir drogas, ya que el efecto de L sobre p reduce relativamente poco (bastante) su demanda.</p>     <p><b><i>Proposici&oacute;n 7:</i></b> <i>En el modelo de narcotr&aacute;fico y conflicto con preferencias cuasilineales el aumento de la mano de obra disponible lleva a emplear una mayor proporci&oacute;n de mano de obra en el sector productor de drogas cuando</i> L <i>es suficientemente grande con respecto al n&uacute;mero de firmas y a la elasticidad precio de la demanda del sector</i>.</p>     <p><b><i>Prueba:</i></b> De &#91;35&#93;:</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e61.jpg"></p>     <p>El efecto neto sobre el precio relativo de las drogas en t&eacute;rminos porcentuales es positivo ya que:</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e62.jpg"></p>     <p>Esto significa que as&iacute; la elasticidad precio de la demanda sea alta, el impacto directo de L sobre p es suficientemente fuerte para contrarrestar una posible reducci&oacute;n de n. Tambi&eacute;n se puede probar que el efecto sobre las ganancias efectivas y esperadas es positivo e id&eacute;ntico al del precio.</p> Por &uacute;ltimo consideremos un aumento del n&uacute;mero de firmas. Inicialmente disminuyen las ganancias esperadas (de &#91;37&#93;) pero tambi&eacute;n la oferta esperada de drogas, y como estimula la demanda, lleva a un aumento de su precio relativo, que la afecta de nuevo indirectamente y en sentido contrario. Si la elasticidad precio de la demanda es suficientemente peque&ntilde;a con respecto al n&uacute;mero relativo de firmas (en relaci&oacute;n con el de trabajadores), el impacto directo sobre la demanda es mayor que el indirecto y la proporci&oacute;n de mano de obra que se emplea en la producci&oacute;n termina aumentando.     <p><b><i>Proposici&oacute;n 8:</i></b> <i>En el modelo de narcotr&aacute;fico y conflicto con preferencias cuasilineales, el aumento del n&uacute;mero de firmas lleva a emplear una mayor proporci&oacute;n de mano de obra en la producci&oacute;n de drogas cuando la elasticidad precio de la demanda es suficientemente peque&ntilde;a con respecto al n&uacute;mero relativo de firmas</i>.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b><i>Prueba:</i></b> Transformando &#91;35&#93; mediante operaciones algebraicas:</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e63.jpg"></p>     <p>de modo que:</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e64.jpg"></p>     <p>Es de esperar que cuando la elasticidad precio de la demanda sea suficientemente peque&ntilde;a, el efecto neto sobre el precio relativo y las ganancias de los narcotraficantes –obtenidas y esperadas– sea positivo, debido al incremento de n*. Pero es dif&iacute;cil probarlo algebraicamente.</p>     <p><b>PRINCIPALES PREDICCIONES DEL MODELO</b></p>     <p>Las estad&iacute;sticas de la UNOCD indican que el n&uacute;mero de hect&aacute;reas de cultivo de coca erradicadas en los tres principales pa&iacute;ses productores ha crecido vertiginosamente con el Plan Colombia desde el a&ntilde;o 2000, de 16.716 ha erradicadas manualmente en 1990 (UNOCD, 1999) a 111.261 ha en 2008 (UNOCD, 2009), es decir, a una tasa del 9,9%. Pero el mayor incremento se observa luego de la implementaci&oacute;n del Plan Colombia. Mientras que la tasa de crecimiento del n&uacute;mero de hect&aacute;reas erradicadas fue de apenas un 0,31% entre 1990 y 2000, fue del 20,64% entre 2000 y 2008. El volumen de alcaloide incautado tambi&eacute;n creci&oacute; notablemente en la &uacute;ltima d&eacute;cada, de 88.891.362 kg –de base y sales de coca, incluyendo crack– en 2001 a 214.850.932 kg en 2006 (UNOCD, 2009), es decir, a una tasa impl&iacute;cita del 14,7% durante este per&iacute;odo.</p>     <p>Estas cifras sugieren que otro factor decisivo en el comportamiento de los precios y de la oferta de coca –aparte del descenso progresivo de la superficie cultivada– han sido las pol&iacute;ticas de represi&oacute;n de la oferta, que determinan los niveles de erradicaci&oacute;n de cultivos il&iacute;citos y de interdicci&oacute;n del alcaloide y, en consecuencia, de la probabilidad de interdicci&oacute;n y erradicaci&oacute;n, que en el modelo se representa mediante z. Las cifras indican entonces que a pesar del fuerte incremento de z y la disminuci&oacute;n progresiva de la superficie cultivada –que en el modelo corresponde a T<sub>0</sub> – los precios del alcaloide descendieron entre 1990 y 2000. Puesto que estos dos fen&oacute;menos inciden positivamente en los precios, del modelo se infiere que el aumento de la productividad en la cosecha de hoja de coca y en la fabricaci&oacute;n de clorhidrato de coca&iacute;na –representado por el aumento de B – ha sido uno de los factores fundamentales para revertir la tendencia provocada por los dos fen&oacute;menos se&ntilde;alados. De ser as&iacute;, los aumentos de productividad de las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas deben haber sido suficientemente fuertes como para revertir los efectos de los aumentos de z y las reducciones de T<sub>0</sub>.</p>     <p>De acuerdo con el modelo te&oacute;rico de la secci&oacute;n anterior, la variaci&oacute;n porcentual total de los precios del alcaloide est&aacute; dada por la expresi&oacute;n siguiente, que resulta de conjugar los efectos parciales de z, T<sub>0</sub> y B. Combinando &#91;39&#93;, &#91;40&#93; y &#91;41&#93; y haciendo algunas operaciones algebraicas se obtiene:</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e65.jpg"></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Puesto que con los supuestos del modelo <img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e66.jpg" align="absmiddle">, se infiere que la suma de las variaciones porcentuales de la cantidad de tierra cultivable disponible, las variaciones del par&aacute;metro de productividad de la producci&oacute;n de drogas y de (1 – z)<a href="#19" name="n19"><sup>19</sup></a> tiene una relaci&oacute;n inversamente proporcional a la variaci&oacute;n porcentual de los precios de la droga. Se puede entonces plantear el siguiente teorema:</p>     <p><b><i>Teorema 1:</i></b> <i>Bajo los supuestos del modelo, ceteris paribus, la suma de las variaciones porcentuales de</i> B, T<sub>0</sub> y (1 – z) <i>incide de forma inversamente proporcional en el precio de equilibrio de los estupefacientes</i>.</p>     <p><i>&nbsp;</i><b><i>Prueba:</i></b> De &#91;43&#93; y denotando a como x se obtiene: <img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e67.jpg" align="absmiddle"></p>     <p><img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e68.jpg"></p>     <p><b><i>Corolario 3: <img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e68a.jpg" align="absmiddle"></i></b></p>     <p>As&iacute;, como efectivamente durante las &uacute;ltimas d&eacute;cadas <img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e69.jpg" align="absmiddle">, o lo que es lo mismo, <img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e70.jpg" align="absmiddle">, y si los otros par&aacute;metros relevantes se han mantenido relativamente invariables, se infiere por el Teorema 1 que <img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e71.jpg" align="absmiddle">, ya que de &#91;43&#93;:</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e72.jpg"></p>     <p>Por otra parte, se deduce que la relaci&oacute;n entre x y las variaciones porcentuales en la proporci&oacute;n de mano de obra empleada en la producci&oacute;n de drogas il&iacute;citas depende de la elasticidad precio de la demanda. Usando las proposiciones 3, 4 y 5 y un poco de &aacute;lgebra, se llega a:</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e73.jpg"></p>     <p>De manera que se puede plantear el siguiente teorema:</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b><i>Teorema 2:</i></b> <i>Con los supuestos del modelo, ceteris paribus, el efecto de la suma de las variaciones porcentuales de</i> B, T<sub>0</sub> y (1 – z) <i>sobre la proporci&oacute;n de mano de obra empleada en el narcotr&aacute;fico depende de la elasticidad precio de la demanda</i>.</p>     <p><b><i>Prueba:</i></b> De &#91;40&#93; se obtiene <img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e74.jpg" align="absmiddle"></p>     <p>Si <img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e75.jpg" align="absmiddle"> y, en efecto, se tiene que x &gt; 0, el teorema 2 implica que <img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e76.jpg" align="absmiddle">. Por tanto, seg&uacute;n las estad&iacute;sticas de la UNODC, el modelo te&oacute;rico predice que el descenso observado del precio de la coca&iacute;na puede ser compatible con un aumento de la proporci&oacute;n de mano de obra empleada en el narcotr&aacute;fico si y s&oacute;lo si la elasticidad precio de la demanda es mayor que 1, puesto que en ese caso el descenso del precio inducido por la conjunci&oacute;n de las variaciones de T<sub>0</sub>, z y B incentiva la demanda lo suficiente para contrarrestar los efectos negativos causados en la oferta por la baja inicial del precio<a href="#20" name="n20"><sup>20</sup></a> y su impacto negativo sobre las ganancias de las firmas. En cambio, el modelo predice que un descenso de los precios es compatible con una reducci&oacute;n de la proporci&oacute;n de mano de obra empleada en el narcotr&aacute;fico si y s&oacute;lo si la elasticidad precio de la demanda es menor que 1. En este caso, el descenso del precio no incentiva lo suficiente la demanda para compensar el impacto negativo sobre la oferta causado por el descenso inicial de los precios.</p>     <p>Cuando la elasticidad precio de la demanda es unitaria, las variaciones porcentuales en T<sub>0</sub>, z y B no alteran la proporci&oacute;n de la mano de obra empleada en el narcotr&aacute;fico, ya que la baja del precio induce un aumento de la demanda suficientemente fuerte para compensar el impacto negativo que se genera sobre la oferta a trav&eacute;s de la disminuci&oacute;n en las ganancias esperadas de las firmas.</p>     <p><b>CONCLUSIONES</b></p>     <p>El modelo propuesto confirma los planteamientos de Ortiz (2001 y 2003) y Becker, Murphy y Grossman (2004 y 2006) sobre las consecuencias negativas de las pol&iacute;ticas de represi&oacute;n de la oferta de drogas il&iacute;citas como la coca&iacute;na y la hero&iacute;na: el aumento de la probabilidad de interdicci&oacute;n o de erradicaci&oacute;n lleva <i>ceteris paribus</i> a incrementos del precio de las drogas, y si la elasticidad precio de la demanda es menor que 1 –como es de esperar, al menos en el corto plazo–, son contraproducentes pues terminan elevando la proporci&oacute;n de mano de obra que se emplea en su producci&oacute;n y, en consecuencia, alentando estas actividades il&iacute;citas.</p>     <p>Tambi&eacute;n permite probar, entre otras cosas, que el aumento de la productividad del narcotr&aacute;fico induce <i>ceteris paribus</i> descensos del precio de las drogas, y reducciones de la proporci&oacute;n de mano de obra empleada en su producci&oacute;n si la elasticidad precio de la demanda de drogas es menor que 1. As&iacute; mismo, muestra un efecto an&aacute;logo del aumento de la superficie cocalera sobre las mismas variables.</p>     <p>El modelo revela que el factor clave en el an&aacute;lisis de los mercados de drogas ilegales es la elasticidad precio de la demanda, ya que de su valor depende el impacto de las pol&iacute;ticas de represi&oacute;n, el progreso t&eacute;cnico en la producci&oacute;n y distribuci&oacute;n de drogas, y los cambios en la cantidad de tierra disponible para cultivar coca sobre el desempe&ntilde;o econ&oacute;mico del sector.</p>     <p>Estos resultados permiten explicar por qu&eacute; el precio de la coca&iacute;na ha bajado en promedio durante las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas: a pesar de que desde 1990 –y en especial desde 2000, con la implementaci&oacute;n del Plan Colombia– se han fortalecido las pol&iacute;ticas de represi&oacute;n de la oferta, elevando enormemente el nivel de erradicaci&oacute;n e interdicci&oacute;n, y reduciendo el n&uacute;mero registrado de hect&aacute;reas de coca, el precio del alcaloide ha disminuido en promedio por los fuertes incrementos de la productividad del sector. Por tanto, se demuestra que Mej&iacute;a y Posada (2007) tienen raz&oacute;n en su hip&oacute;tesis explicativa del <i>enigma fundamental</i> que descubri&oacute; Jeffrey Miron hace casi nueve a&ntilde;os; efectivamente el aumento de la productividad del narcotr&aacute;fico es un factor clave. Este trabajo es entonces un avance en la soluci&oacute;n del enigma. Pero como se advirti&oacute; al comienzo, los trabajos siguientes deben hacer un examen emp&iacute;rico riguroso de las predicciones del modelo. Este ser&iacute;a un aporte fundamental a la investigaci&oacute;n sobre el narcotr&aacute;fico y el funcionamiento de los mercados de drogas ilegales.</p>     <p><b>AP&Eacute;NDICE 1: EL MODELO CON PREFERENCIAS CES</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Adoptemos los mismos supuestos del modelo b&aacute;sico y que la soluci&oacute;n del problema de la producci&oacute;n de las firmas y del conflicto por la tierra (ecuaciones &#91;2&#93;-&#91;23&#93;). Pero supongamos que los consumidores tienen preferencias CES del tipo:</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e77.jpg"></p>     <p>donde la elasticidad de sustituci&oacute;n del consumo es <img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e78.jpg" align="absmiddle">, &beta; y 1- &beta; son las valoraciones relativas de y y q. La soluci&oacute;n del problema de elecci&oacute;n que resuelve un consumidor representativo permite obtener las funciones de demanda marshallianas:</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e79.jpg"></p>     <p><img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e80.jpg"></p>     <p>As&iacute;, mientras la funci&oacute;n de demanda de drogas de los trabajadores es:</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e81.jpg"></p>     <p>y la de los empresarios corresponde a:</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e82.jpg"></p>     <p>Puesto que el equilibrio general exige que la demanda agregada de drogas sea igual a la oferta agregada, debe cumplirse:</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e83.jpg"></p>     <p>Operando algebraicamente sobre &#91;9&#93;, &#91;16&#93; y &#91;20&#93;, y suponiendo que &beta; = 1 – &beta; = 0,5, se obtiene una ecuaci&oacute;n que expresa el equilibrio general de esta econom&iacute;a con preferencias CES.</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e84.jpg"></p>     <p>El lado izquierdo es funci&oacute;n de n. Llamamos &Phi;(n) a esa funci&oacute;n. Se p uede probar que si la elasticidad de sustituci&oacute;n es mayor o igual a 1, entonces &Phi;'(n) &lt; 0. Cuando la elasticidad de sustituci&oacute;n es menor que 1 se puede probar que &Phi;'(n) &lt; 0 si la demanda no es demasiado inel&aacute;stica. Y plantear la siguiente proposici&oacute;n:</p>     <p><b>Proposici&oacute;n A1: </b>Si se trata de bienes que son malos sustitutos, el aumento de la probabilidad de interdicci&oacute;n lleva a aumentos de la fracci&oacute;n de la mano de obra total que se emplea en la producci&oacute;n de drogas. Lo contrario sucede cuando se trata de bienes que son buenos sustitutos. En el caso Cobb-Douglas, n no se afecta.</p>     <p><b>Prueba: </b>Si &#91;A7&#93; se expresa como una funci&oacute;n general F definida as&iacute;:</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e85.jpg"></p>     <p>por el teorema de la funci&oacute;n impl&iacute;cita y teniendo en cuenta que <img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e86.jpg" align="absmiddle">, se puede probar que:</p>     <p>i). <img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e87.jpg" align="absmiddle"> (Caso Cobb-Douglas: elasticidad precio de la demanda de drogas igual a 1)</p>     <p>ii)  <img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e88.jpg" align="absmiddle"> (Caso de bienes que son buenos sustitutos: elasticidad precio de la demanda de las drogas mayor que 1)</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>iii) Para valores de s menores que 1 pero no muy peque&ntilde;os, <img src="img/revistas/rei/v12n23/v12n23a10e89.jpg" align="absmiddle">. (Caso de bienes que son malos sustitutos: elasticidad precio de la demanda de drogas menor que 1)</p>     <p><b>NOTAS AL PIE </b></p>     <p><a href="#n1" name="1">1</a>. Ortiz (2002 y 2003), y Becker, Murphy y Grossman (2004 y 2006).</p>     <p><a href="#n2" name="2">2</a>. Seg&uacute;n la UNODC, la producci&oacute;n potencial puede diferir de la producci&oacute;n real porque no toda la hoja de coca se convierte en coca&iacute;na. Adem&aacute;s, parte de la producci&oacute;n de hoja de coca puede permanecer oculta.</p>     <p><a href="#n3" name="3">3</a>. Como recalcan Ortiz (2002), Becker, Murphy y Grossman (2004 y 2006), y Mej&iacute;a y Posada (2007).</p>     <p><a href="#n4" name="4">4</a>. Ver el ap&eacute;ndice, donde se resuelve el modelo con preferencias CES y se prueba que en ese modelo m&aacute;s general se mantienen los resultados b&aacute;sicos de esta secci&oacute;n.</p>     <p><a href="#n5" name="5">5</a>. M&aacute;s adelante se aclara el significado de esta condici&oacute;n.</p>     <p><a href="#n6" name="6">6</a>. Esto no es alejado de la realidad. En Colombia la mayor parte de las tierras dedicadas a cultivos de coca y amapola corresponden a zonas donde la presencia del Estado es precaria y los derechos de propiedad no est&aacute;n definidos claramente, de modo que prevalece el "imperio de la fuerza".</p>     <p><a href="#n7" name="7">7</a>. Se omite el an&aacute;lisis del problema de acci&oacute;n colectiva dentro de cada grupo armado, considerando que para cada grupo existe un &uacute;nico agente representativo.</p>     <p><a href="#n8" name="8">8</a>. Ver por ejemplo Hirshleifer (1995 y 2000).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#n9" name="9">9</a>. El que se emplea para producir armas.</p>     <p><a href="#n10" name="10">10</a>. Ver Skaperdas (1991, 1992a y 1992b) y Skaperdas y Syropoulos (1995 y 1997).</p>     <p><a href="#n11" name="11">11</a>. Este es un resultado est&aacute;ndar en la teor&iacute;a econ&oacute;mica de contiendas.</p>     <p><a href="#n12" name="12">12</a>. Como se explic&oacute;, m es peque&ntilde;o y &alpha; se aproxima m&aacute;s a 0 que a 1, as&iacute; que (1/m) &gt; &alpha;. Si m fuese muy grande las ganancias esperadas ser&iacute;an negativas y algunas firmas tender&iacute;an a salir del mercado, hasta que m d isminuyera y las ganancias esperadas fuesen positivas.</p>     <p><a href="#n13" name="13">13</a>. &alpha; tambi&eacute;n representa la elasticidad empleo de la producci&oacute;n de drogas.</p>     <p><a href="#n14" name="14">14</a>. Un resultado an&aacute;logo se puede probar en Hirshleifer (1995).</p>     <p><a href="#n15" name="15">15</a>. Esta a&uacute;n no es una expresi&oacute;n reducida, ya que n es end&oacute;gena en equilibrio general.</p>     <p><a href="#n16" name="16">16</a>. Los trabajadores del sector productor de drogas, desde luego, hacen parte de los grupos armados ilegales. No obstante, se trata a los empresarios como "grupos armados" en s&iacute;, ya que constituyen su base log&iacute;stica, pol&iacute;tica y militar. Por otra parte, cabe se&ntilde;alar que los empresarios del sector del bien <i>y</i> no consumen, pues en equilibrio sus ganancias son nulas.</p>     <p><a href="#n17" name="17">17</a>. Igual que con las ganancias esperadas, se puede probar que las ganancias obtenidas tambi&eacute;n resultan positivas seg&uacute;n los supuestos del modelo.</p>     <p><a href="#n18" name="18">18</a>. En el ap&eacute;ndice se prueba ese resultado para el modelo con preferencias CES.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#n19" name="19">19</a>. (1 - z) se puede interpretar como la probabilidad de &eacute;xito de los narcotraficantes en la producci&oacute;n y tr&aacute;fico de drogas il&iacute;citas, o como la fracci&oacute;n de la producci&oacute;n potencial de drogas que no se incauta o no se deja de producir por la erradicaci&oacute;n de cultivos de coca.</p>     <p><a href="#n20" name="20">20</a>. Hago referencia a la baja inicial del precio porque la variaci&oacute;n inducida en n tambi&eacute;n produce un efecto secundario sobre el precio de equilibrio, como indica el an&aacute;lisis de est&aacute;tica comparativa de la secci&oacute;n anterior.</p> <hr>     <p><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</b></p>     <!-- ref --><p>1. Basov S., M. Jacobson y J. Miron. "Prohibition and the market for illegal drugs", <i>World Economics</i> 2, 4, 2001, pp. 133-157.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000286&pid=S0124-5996201000020001000001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2. Becker, G. S., K. Murphy y M. Grossman. "The economic theory of illegal goods: The case of drugs", <i>NBER Working Paper Series</i> 10976, 2004, pp. 1-35.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000287&pid=S0124-5996201000020001000002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3. Becker, G. S., K. Murphy y M. Grossman. "El mercado de bienes ilegales: El caso de la droga", <i>Revista de Econom&iacute;a Institucional</i> 8, 15, 2006, pp. 17-42. Publicado en ingl&eacute;s como "The market for illegal goods: The case of drugs", <i>Journal of Political Economy</i> 114, 1, 2006, pp. 38-60.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000288&pid=S0124-5996201000020001000003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4. Hirshleifer, J. "Anarchy and it's breakdown", <i>The Journal of Political Economy</i> 103, 1, 1995, pp. 26-52.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000289&pid=S0124-5996201000020001000004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5. Hirshleifer, J. "The macrotechnology of conflict", <i>Journal of Conflict Resolution</i> 44, 6, 2000, pp. 773-792.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000290&pid=S0124-5996201000020001000005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>6. Ib&aacute;&ntilde;ez, A. y C. E. V&eacute;lez. "Instrumentos de atenci&oacute;n a la poblaci&oacute;n desplazada en Colombia: una distribuci&oacute;n desigual de las responsabilidades municipales", <i>Documento CEDE</i> 2003-37, 2003.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000291&pid=S0124-5996201000020001000006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>7. Kalmanovitz, S. y E. L&oacute;pez. <i>La agricultura colombiana en el siglo XX</i>, Bogot&aacute;, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica y Banco de la Rep&uacute;blica, 2006.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000292&pid=S0124-5996201000020001000007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>8. Mej&iacute;a, D. y H. Grossman. "The war against drug producers", <i>NBER Working Papers Series</i> 11141, 2005, pp. 1-24.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000293&pid=S0124-5996201000020001000008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>9. Mej&iacute;a, D. y C. E. Posada. "Cocaine production and trafficking: What do we know?, <i>Borradores de Econom&iacute;a</i> 444, 2007, pp. 1-53.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000294&pid=S0124-5996201000020001000009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>10. Mej&iacute;a, D. y P. Restrepo. 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"Luchando infructuosamente contra la hidra: Un modelo sencillo del narcotr&aacute;fico", <i>Cuadernos de Econom&iacute;a</i> 37, 2002.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000297&pid=S0124-5996201000020001000012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>13. Ortiz, C. H. "La guerra contra las drogas es contraproducente: un an&aacute;lisis econ&oacute;mico de equilibrio general", <i>Lecturas de Econom&iacute;a</i> 58, 2003, pp. 47-68.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000298&pid=S0124-5996201000020001000013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>14. Skaperdas, S. 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