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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[INCIDENCIA DEL IMPUESTO DE RENTA A LAS SOCIEDADES: REVISIÓN Y ANÁLISIS DE LAS ESTIMACIONES DE EQUILIBRIO GENERAL]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This paper reviews the current evidence on the incidence of the corporate tax from Harberger-type general equilibrium models, with special attention to the open economy. The analysis identifies the major drivers of the results from open-economy models and compares estimates from four major studies that have examined corporate tax incidence in an open economy. Adjusting estimates from the studies to reflect central empirical estimates of key elasticities suggests that capital bears the majority of the corporate tax burden. The paper also presents an alternative method, based on the new view of property tax incidence, for allocating the corporate tax burden that distinguishes between the global effects of corporate taxes and excise effects that vary among nations.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">    <p align="center"><b>INCIDENCIA DEL IMPUESTO DE RENTA A LAS SOCIEDADES: </b><b>REVISI&Oacute;N Y AN&Aacute;LISIS DE LAS ESTIMACIONES </b><b>DE EQUILIBRIO GENERAL</b><b> </b></p></font>     <p>    <br></p> <font face="Verdana" size="2">    <p align="center"><b>CORPORATE TAX INCIDENCE: REVIEW OF GENERAL EQUILIBRIUM ESTIMATES AND ANALYSIS </b></p>     <p><i>Jennifer C. Gravelle</i>*</p>     <p>* Doctora en Econom&iacute;a, analista de la Divisi&oacute;n de An&aacute;lisis de Impuestos del Congressional Budget Office, Washington, Estados Unidos, &#91;<a href="mailto:jennifer.gravelle@cbo.gov">jennifer.gravelle@cbo.gov</a>&#93;. Documento original en ingl&eacute;s. Traducci&oacute;n de Alberto Supelano. Fecha de recepci&oacute;n: 16 de agosto de 2010, fecha de modificaci&oacute;n: 1. de septiembre de 2010, fecha de aceptaci&oacute;n: 11 de marzo de 2011.</p> <hr>     <p><b>RESUMEN</b></p>     <p>&#91;Palabras clave: incidencia del impuesto de renta a las sociedades an&oacute;nimas, modelos de equilibrio general, econom&iacute;a abierta; JEL: H22, F21&#93;</p>     <p>Este art&iacute;culo revisa la evidencia actual sobre la incidencia del impuesto de renta a las sociedades an&oacute;nimas a partir de modelos de equilibrio general tipo Harberger, con especial atenci&oacute;n en la econom&iacute;a abierta. Identifica los principales inductores de los resultados de estos modelos y compara las estimaciones de cuatro importantes estudios que examinan la incidencia de este impuesto en una econom&iacute;a abierta. El ajuste de las estimaciones de los estudios para que reflejen las estimaciones emp&iacute;ricas centrales de las elasticidades claves sugiere que el capital soporta la mayor carga del impuesto. El art&iacute;culo tambi&eacute;n presenta un m&eacute;todo alternativo para asignar la carga del impuesto basado en la nueva visi&oacute;n de la incidencia del impuesto a la propiedad, que distingue los efectos globales de los impuestos a las sociedades y los efectos de los impuestos al consumo que var&iacute;an entre naciones.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>ABSTRACT</b></p>     <p>&#91;Keywords: corporate tax incidence, general equilibrium models, open economy; JEL: H22, F21&#93;</p>     <p>This paper reviews the current evidence on the incidence of the corporate tax from Harberger-type general equilibrium models, with special attention to the open economy.&nbsp;The analysis identifies the major drivers of the results from open-economy models and compares estimates from four major studies that have examined corporate tax incidence in an open economy. Adjusting estimates from the studies to reflect central empirical estimates of key elasticities suggests that capital bears the majority of the corporate tax burden. The paper also presents an alternative method, based on the new view of property tax incidence, for allocating the corporate tax burden that distinguishes between the global effects of corporate taxes and excise effects that vary among nations.</p> <hr>     <p>&iquest;Qui&eacute;n soporta la carga del impuesto de renta a las sociedades an&oacute;nimas (IRSA)? A&ntilde;os despu&eacute;s de la publicaci&oacute;n del escrito seminal de Harberger en 1962, su conclusi&oacute;n -que la carga del IRSA tiende a recaer totalmente sobre el capital- se ha mantenido pese a las modificaciones de los supuestos b&aacute;sicos de su modelo. Pero, en general, esos ajustes se hicieron en el contexto de una econom&iacute;a cerrada, en la que ninguno de los sectores comerciaba con otros pa&iacute;ses. La introducci&oacute;n de una econom&iacute;a abierta en el modelo parece trasladar la carga del capital al trabajo, porque &eacute;ste suele ser menos m&oacute;vil que el capital y porque los propietarios del capital pueden evitar el impuesto dom&eacute;stico trasladando la inversi&oacute;n al extranjero. Sin embargo, los pocos estudios que han modelado la incidencia del IRSA en una econom&iacute;a abierta no llegan a un consenso sobre el grado en que la carga se traslada al trabajo. Aun con modelos de econom&iacute;a abierta bien desarrollados, confiar en este tipo de an&aacute;lisis para asignar los impuestos existentes a las sociedades presenta tiene varios problemas, incluido el supuesto de que en otros pa&iacute;ses no existe IRSA o no responde a los cambios del impuesto en Estados Unidos.</p>     <p>Esta revisi&oacute;n analiza en detalle los supuestos de los modelos del IRSA en econom&iacute;a abierta que explican las diferencias en los resultados, y presenta una estimaci&oacute;n central de la incidencia del IRSA basada en esos estudios. Tambi&eacute;n examina un enfoque alternativo basado en la nueva visi&oacute;n de la incidencia del impuesto al patrimonio, que distingue los efectos nacionales atribuibles a la fijaci&oacute;n de impuestos al patrimonio en numerosas localidades de los efectos del impuesto al consumo que var&iacute;an entre estados debido a desviaciones con respecto a su tasa nacional impl&iacute;cita<a href="#1" name="n1"><sup>1</sup></a>. Con este enfoque, la incidencia del IRSA se puede ver desde una perspectiva global, teniendo en cuenta los efectos del impuesto al consumo resultantes de las diferencias de las tasas del IRSA entre pa&iacute;ses.</p>     <p><b>PRIMEROS AN&Aacute;LISIS DE INCIDENCIA DEL IRSA</b></p>     <p>Despu&eacute;s de la introducci&oacute;n del IRSA en 1909, los economistas se esforzaron por analizar este nuevo impuesto, bastante diferente de los impuestos al consumo o al patrimonio que les eran m&aacute;s conocidos. Aunque no estaban de acuerdo sobre en d&oacute;nde recaer&iacute;a exactamente su carga, hab&iacute;a consenso en que el impuesto no se pod&iacute;a trasladar a los consumidores en el corto plazo. Antes de 1962, los economistas confiaban en el an&aacute;lisis de equilibrio parcial, pero intentaban examinar el IRSA en un contexto de equilibrio general considerando su efecto sobre los impuestos a los factores, los rendimientos de los factores y los precios de los productos. Pero el an&aacute;lisis era poco sistem&aacute;tico, cualitativo y carec&iacute;a de un marco te&oacute;rico integral<a href="#2" name="n2"><sup>2</sup></a>.</p>     <p>Quiz&aacute; debido a la incertidumbre inicial de c&oacute;mo estimar la incidencia del IRSA, la investigaci&oacute;n recurri&oacute; a los nuevos m&eacute;todos de an&aacute;lisis emp&iacute;rico. Krzyzaniak y Musgrave (1963) usaron las t&eacute;cnicas de regresi&oacute;n emergentes para explicar las tasas de rendimiento del capital en funci&oacute;n de las tasas impositivas. Encontraron que m&aacute;s que un 100% del impuesto se trasladaba a los consumidores en el corto plazo. Este resultado era incongruente con los modelos te&oacute;ricos de maximizaci&oacute;n de los beneficios en mercados competitivos. En varios estudios, los economistas probaron los resultados de Krzyzaniak y Musgrave; unos encontraron resultados contradictorios y otros confirmaron el an&aacute;lisis. Cragg et al. (1967) advirtieron que se deb&iacute;a ser esc&eacute;pticos respecto de un marco que produc&iacute;a resultados fr&aacute;giles y vol&aacute;tiles. Casi al mismo tiempo que Krzyzaniak y Musgrave hac&iacute;an su an&aacute;lisis emp&iacute;rico, Harberger (1962) desarrollaba su modelo de equilibrio general de la incidencia del IRSA. Al final, debido a que los estudios emp&iacute;ricos daban resultados no robustos, los investigadores parecieron abandonar la l&iacute;nea emp&iacute;rica de investigaci&oacute;n en favor del modelo de Harberger.</p>     <p>El modelo de Harberger usaba un enfoque muy diferente para el an&aacute;lisis emp&iacute;rico directo: un modelo te&oacute;rico de equilibrio general de dos sectores para detectar los efectos de un impuesto al capital sobre el ingreso de un sector. Una contribuci&oacute;n primordial de su modelo al an&aacute;lisis inicial de la incidencia del IRSA fue que la carga era soportada por el ingreso de los factores -capital y trabajo- y no se trasladaba a los consumidores. Harberger sac&oacute; algunas conclusiones generales sobre la carga relativa de ambos factores. Primera, el trabajo puede soportar una proporci&oacute;n del impuesto m&aacute;s alta que su participaci&oacute;n inicial en el ingreso s&oacute;lo si la industria gravada es intensiva en trabajo. Segunda, el capital soportar&aacute; una carga mayor que la del trabajo (con respecto a la proporci&oacute;n inicial) si la elasticidad de sustituci&oacute;n de factores en el sector gravado es mayor que la elasticidad de sustituci&oacute;n de productos entre sectores. Tercera, cuanto m&aacute;s alta es la sustituci&oacute;n de factores en el sector no gravado m&aacute;s probable es que el trabajo y el capital soporten el impuesto en proporci&oacute;n a la participaci&oacute;n inicial en el ingreso. Con base en las especificaciones de su modelo y su estimaci&oacute;n del valor de las elasticidades relevantes, concluy&oacute; que la mayor parte de la carga del impuesto reca&iacute;a sobre el capital.</p>     <p>Despu&eacute;s de la publicaci&oacute;n del modelo de Harberger, numerosos estudios han hecho refinamientos y ajustes al modelo original. Aunque esos estudios a veces dieron resultados diferentes, ninguno excluy&oacute; la posibilidad de que, con supuestos bastante razonables, el capital soporte una gran parte de la carga del IRSA (ver el ap&eacute;ndice para m&aacute;s detalles del modelo original y una revisi&oacute;n de las primeras extensiones del modelo).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>MODELOS DE INCIDENCIA DEL IRSA EN ECONOM&Iacute;A ABIERTA</b></p>     <p>Aunque con esos ajustes el modelo b&aacute;sico continu&oacute; sugiriendo que el capital soportaba la mayor parte de la carga del IRSA, a&uacute;n se supon&iacute;a que la econom&iacute;a era cerrada ante las variaciones. La introducci&oacute;n de una econom&iacute;a abierta en el modelo admite que el capital fluya al extranjero, lo que puede trasladar parte de la carga del factor ahora m&aacute;s m&oacute;vil -el capital- al m&aacute;s inm&oacute;vil: el trabajo. En el extremo, por ejemplo, si un pa&iacute;s es peque&ntilde;o y el capital es perfectamente m&oacute;vil en una econom&iacute;a de un bien, el trabajo soporta el 100% de la carga. Cuando las interacciones globales y las grandes corporaciones multinacionales crecen, es claro que un an&aacute;lisis integral debe adoptar un marco de econom&iacute;a abierta para determinar qu&eacute; parte de la carga se traslada del capital al trabajo.</p>     <p>Este an&aacute;lisis considera cuatro importantes estudios que usan un modelo de equilibrio general similar al de Harberger en un marco de econom&iacute;a abierta. Sus resultados var&iacute;an y han suscitado incertidumbre sobre los supuestos acerca de la asignaci&oacute;n de la carga del IRSA en el largo plazo.</p>     <p><b>S<small>UPUESTOS CLAVES EN LA DETERMINACI&Oacute;N DE LOS RESULTADOS</small></b></p>     <p>Los resultados de los modelos de equilibrio general son inducidos por ciertos supuestos claves. En el modelo de econom&iacute;a cerrada, los tres inductores m&aacute;s importantes eran la sustituci&oacute;n de productos entre el sector gravado y el no gravado, la sustituci&oacute;n de factores dentro de los sectores y la intensidad relativa de los factores en los sectores gravado y no gravado. Cuando se a&ntilde;ade un sector transable al modelo b&aacute;sico de Harberger, surgen cinco supuestos como inductores claves de los resultados. Tres de ellos resultan del modelo de econom&iacute;a abierta: movilidad del capital entre pa&iacute;ses, movilidad (o sustituci&oacute;n) de productos entre pa&iacute;ses y tama&ntilde;o de los pa&iacute;ses. Dos de ellos, del modelo de econom&iacute;a cerrada: sustituci&oacute;n de factores dentro de los sectores e intensidad relativa de los factores en cada sector de la econom&iacute;a<a href="#3" name="n3"><sup>3</sup></a>. El <a href="#c1">cuadro 1</a> resume los efectos de los supuestos de econom&iacute;a abierta, y el an&aacute;lisis siguiente describe las fuerzas econ&oacute;micas b&aacute;sicas.</p>      <p><a name="c1"></a>Cuadro 1     <br> Principales inductores y sus efectos sobre la carga que soportan el capital y el trabajo</p>      <p><img src="img/revistas/rei/v13n24/v13n24a5c1.jpg"></p>      <p><i>Movilidad internacional del capital</i>. Si el capital es m&oacute;vil (hay perfecta sustituci&oacute;n de portafolio) entre fronteras, el IRSA reduce el rendimiento del capital en el sector corporativo dom&eacute;stico, impulsando el capital al extranjero. Cuando la cantidad de capital de ese pa&iacute;s cae, el producto marginal del capital restante aumenta hasta que el rendimiento despu&eacute;s de impuestos sea igual al rendimiento antes del impuesto. El trabajo inm&oacute;vil soporta una parte mayor del impuesto cuando el aumento del rendimiento del capital restante reduce la demanda de trabajo con respecto a la de capital, lo que induce una baja de salarios. Cuanto menos m&oacute;vil internacionalmente es el capital menor es la carga que se puede trasladar al trabajo.</p>     <p><i>Sustituci&oacute;n internacional de productos.</i> Si los productos dom&eacute;sticos y extranjeros no son sustitutos perfectos, la demanda de bienes dom&eacute;sticos es menos el&aacute;stica. Si se fija entonces un impuesto al sector corporativo dom&eacute;stico, la demanda de bienes dom&eacute;sticos no caer&aacute; tanto como en el caso de sustitutos perfectos. Los compradores dom&eacute;sticos est&aacute;n menos dispuestos a sustituir el producto extranjero por la versi&oacute;n dom&eacute;stica. La sustituci&oacute;n imperfecta de productos reduce la capacidad del sector gravado para trasladar capital al extranjero, y los mercados externos est&aacute;n menos dispuestos a absorber el exceso de capital porque no enfrentan una mayor demanda de su versi&oacute;n de los productos. Esta rigidez de los productos lleva a que el pa&iacute;s se parezca m&aacute;s a una econom&iacute;a cerrada.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><i>Tama&ntilde;o del pa&iacute;s.</i> El tama&ntilde;o del pa&iacute;s determina su capacidad para influir en el precio mundial de los factores. Consideremos un modelo de un bien con perfecta movilidad internacional del capital y perfecta sustituci&oacute;n internacional de productos, y diferentes tama&ntilde;os de los pa&iacute;ses. Si el pa&iacute;s es peque&ntilde;o, el rendimiento y los precios mundiales son fijos y, debido a que el pago a los factores se debe agotar, el ingreso del trabajo caer&aacute; en la suma total del impuesto que se fija al ingreso del capital; es decir, soportar&aacute; el 100% de la carga. Pero si el pa&iacute;s es bastante grande para afectar los precios mundiales, debido a que el capital fluye al extranjero despu&eacute;s de establecer el impuesto, el aumento del capital en el mercado mundial reduce el rendimiento mundial del capital. Aunque la reducci&oacute;n del capital dom&eacute;stico en el pa&iacute;s gravado lleva a que el producto marginal de su capital aumente hasta que sea igual al rendimiento mundial, el rendimiento mundial es menor. Con perfecta movilidad internacional del capital y del producto, la parte del impuesto que soporta el capital es igual a su participaci&oacute;n en el producto mundial.</p>     <p><i>Sustituci&oacute;n de factores.</i> Cuanto menos capaces de sustituir trabajo por capital son las firmas, tanto mayor es la carga que soporta el trabajo. Cuando la demanda de capital se reduce, si el trabajo est&aacute; ligado estrechamente al capital (es decir, si no son f&aacute;cilmente sustituibles), la demanda de trabajo tambi&eacute;n caer&aacute;, induciendo una baja de salarios. Por ejemplo, en la econom&iacute;a cerrada, cuando la demanda de capital cae y el sector gravado desea reducir su exceso de capital, si &eacute;ste y los dem&aacute;s sectores est&aacute;n poco dispuestos a aceptar m&aacute;s trabajo en sustituci&oacute;n del capital, la demanda de trabajo cae en relaci&oacute;n con el capital y deprime los salarios. En la econom&iacute;a abierta, como el capital fluye al extranjero debido al impuesto, si el trabajo no es sustituible por capital, el valor del capital perdido aumenta y la demanda del trabajo, ahora en exceso, cae, induciendo una baja de salarios y aumentando el rendimiento del capital. Por tanto, puesto que es el factor inm&oacute;vil y no sustituible, el trabajo soportar&aacute; una carga mayor.</p>     <p><i>Intensidad de los factores.</i> La intensidad de los factores afecta la magnitud de la incidencia del IRSA determinando el monto relativo del impuesto y la base que lo absorbe. Independientemente del tama&ntilde;o del sector corporativo, si el sector gravado es intensivo en capital la parte del impuesto que debe absorber el trabajo de ese sector ser&aacute; mayor que la parte del impuesto absorbida por el trabajo de un sector gravado intensivo en trabajo. Es decir, para evitar que los precios aumenten, el sector corporativo primero debe absorber el impuesto mediante reducciones de salarios. Si ese sector es intensivo en capital, tiene entonces una base de ingreso del trabajo menor que el monto del impuesto para absorber ese costo a trav&eacute;s de menores salarios, y as&iacute; la reducci&oacute;n de los salarios ser&aacute; relativamente mayor. Con mercados de trabajo competitivos, esa gran reducci&oacute;n de los salarios se propagar&aacute; al trabajo de los dem&aacute;s sectores; as&iacute;, cuanto m&aacute;s intensivo en capital sea el sector gravado mayor ser&aacute; la carga que soporta el trabajo.</p>     <p><b>R<small>ESUMEN DE LOS PRINCIPALES ESTUDIOS DE ECONOM&Iacute;A ABIERTA</small></b></p>     <p>Cuatro importantes estudios utilizaron variantes del modelo de Harberger en un ambiente de econom&iacute;a abierta para examinar la sensibilidad del efecto de los flujos internacionales de capital sobre el traslado de la carga del IRSA del capital al trabajo: Grubert y Mutti (1985), Gravelle y Smetters (2006), Randolph (2006) y Harberger (2008). Aqu&iacute; se revisan los supuestos acerca de los cinco factores principales y los principales resultados de cada estudio. Luego se comparan los resultados y se explica la fuente de las diferencias.</p>     <p><i>Grubert y Mutti (1985)</i>. Grubert y Mutti (en adelante GM) modelan una econom&iacute;a abierta con dos pa&iacute;ses socios: Estados Unidos y un socio extranjero que representa al resto del mundo. GM tienen tres sectores: un sector exportador, un sector importador y un sector que no participa en el comercio. Las firmas usan tres factores: capital, trabajo calificado y trabajo no calificado. Para los inductores claves, GM suponen lo siguiente:</p>     <li>La movilidad internacional del capital (sustituci&oacute;n de portafolio) va de imperfecta a perfecta, con elasticidades de 0,4, 1, 3 y 300 (300 equivale a movilidad perfecta).</li>     <li>La sustituci&oacute;n internacional de productos es imperfecta, con una elasticidad de 3.</li>     <li>El pa&iacute;s es grande y afecta los precios de los factores en el mercado mundial.</li>     <li>El sector no transable (no corporativo) es m&aacute;s intensivo en capital que el sector exportador.</li>     ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Las elasticidades de sustituci&oacute;n entre capital y trabajo no calificado y entre trabajo calificado y no calificado son de 0,6. La elasticidad de sustituci&oacute;n entre capital y trabajo calificado es de 0,05.</li>     <p>El <a href="#c2">cuadro 2</a> presenta algunos resultados del estudio de GM. Los principales muestran que con perfecta movilidad del capital (elasticidad igual a 300) el 14% de la carga del IRSA recae en el capital dom&eacute;stico. La reducci&oacute;n de la movilidad del capital eleva el monto del impuesto que soporta el capital dom&eacute;stico. GM miden la incidencia del IRSA sobre el capital que poseen los residentes en Estados Unidos y sobre el capital dom&eacute;stico. Como se puede ver, cuando el capital no es perfectamente m&oacute;vil, la carga sobre todo el capital que poseen los residentes en Estados Unidos ser&aacute; menor que sobre el capital dom&eacute;stico, porque el rendimiento despu&eacute;s de impuestos en Estados Unidos caer&aacute; m&aacute;s que el rendimiento en el extranjero.</p>     <p><a name="c2"></a>Cuadro 2     <br> Carga del IRSA (porcentaje)</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v13n24/v13n24a5c2.jpg"></p>     <p><i>Gravelle y Smetters (2006).</i> Gravelle y Smetters (en adelante GS) tambi&eacute;n modelan dos socios comerciales: Estados Unidos y otro pa&iacute;s que representa al resto del mundo. GS suponen sectores corporativos y no corporativos y dividen cada uno de ellos en sectores transables y no transables, para un total de cuatro sectores. Las firmas de tres sectores emplean capital y trabajo. El sector no corporativo no transable -agricultura- emplea tierra junto al capital y el trabajo. Los supuestos claves del modelo son los siguientes.</p>     <li>La movilidad internacional del capital (sustituci&oacute;n de portafolio) es imperfecta o perfecta, con elasticidades de 0,1, 3 y 100 (100 equivale a sustituci&oacute;n perfecta)<a href="#4" name="n4"><sup>4</sup></a>.</li>     <li>La sustituci&oacute;n internacional de productos es imperfecta o perfecta, con elasticidades de 1, 3, y 100 (100 equivale a sustituci&oacute;n perfecta).</li>     <li>El pa&iacute;s es grande y afecta los precios de los factores en el mercado mundial.</li>     <li>El sector no corporativo no transable es m&aacute;s intensivo en capital que los sectores corporativos (como suponen GM).</li>     ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Los sectores corporativo transable y no transable son intensivos en trabajo (similar a GM), pero admiten variaciones sensibles en la intensidad de capital. Las elasticidades de sustituci&oacute;n de factores var&iacute;an de 0,8, 1 a 1,2.</li>     <p>El <a href="#c3">cuadro 3</a> muestra sus resultados iniciales de la participaci&oacute;n dom&eacute;stica y extranjera en la carga del impuesto, suponiendo, como suponen GM, bienes de capital producidos dom&eacute;sticamente. En este cuadro, las elasticidades de sustituci&oacute;n de factores son unitarias, y Estados Unidos representa el 30% del mercado mundial. Como se puede ver, GS encuentran que si el capital y los productos son altamente sustituibles internacionalmente la parte de la carga impositiva del capital dom&eacute;stico es del 35%. Como se se&ntilde;al&oacute; en la discusi&oacute;n de los efectos del tama&ntilde;o del pa&iacute;s, con perfecta movilidad internacional, la parte de la carga impositiva del capital dom&eacute;stico es igual a la participaci&oacute;n del pa&iacute;s en el producto mundial. Cabe indicar tambi&eacute;n que las participaciones en la carga no suman 1. En el caso de perfecta sustituci&oacute;n internacional, la econom&iacute;a extranjera se beneficia y la econom&iacute;a dom&eacute;stica soporta m&aacute;s del 100% de la carga del impuesto. Gran parte de la carga del capital se exporta al capital extranjero y, en general, el trabajo extranjero se beneficia del aumento de los flujos de capital al extranjero.</p>     <p>La reducci&oacute;n de la movilidad del capital modifica notoriamente la asignaci&oacute;n dom&eacute;stica de la incidencia entre capital y trabajo. Si se supone perfecta movilidad del capital (100), el 73% de la carga recae en el trabajo dom&eacute;stico y el 35% en el capital dom&eacute;stico. Si la elasticidad baja a 3, la asignaci&oacute;n pasa al 28% sobre el trabajo dom&eacute;stico y al 73% sobre el capital dom&eacute;stico. Si baja a&uacute;n m&aacute;s, a 0,1, pr&aacute;cticamente toda la carga del IRSA recae en el capital dom&eacute;stico.</p>     <p><a name="c3"></a>Cuadro 3     <br> Carga del IRSA con sustituci&oacute;n de factores unitaria</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v13n24/v13n24a5c3.jpg"></p>     <p>La variaci&oacute;n de la elasticidad de sustituci&oacute;n de productos no afecta sustancialmente la parte que soporta el capital dom&eacute;stico pero tiene gran impacto en la parte que soporta el trabajo dom&eacute;stico. La reducci&oacute;n de la elasticidad de sustituci&oacute;n de productos a 3 lleva a una carga del 55% sobre el trabajo dom&eacute;stico y del 36% sobre el capital dom&eacute;stico. Para una elasticidad de sustituci&oacute;n de 1, el 21% de la carga recae en el trabajo dom&eacute;stico y el 38% en el capital dom&eacute;stico. La imperfecta sustituci&oacute;n de productos reduce los beneficios del trabajo extranjero y aumenta la carga del capital extranjero.</p>     <p><a name="c4"></a>Cuadro 4     <br> Efecto de sustituci&oacute;n de factores sobre la carga del IRSA</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v13n24/v13n24a5c4.jpg"></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Adem&aacute;s del an&aacute;lisis de sensibilidad a la movilidad internacional de productos y de capital, GS presentan una serie de resultados de sensibilidad a las elasticidades de sustituci&oacute;n de factores y de intensidad de capital, que se muestran en el <a href="#c4">cuadro 4</a>. Como se puede ver, con perfecta sustituci&oacute;n internacional de productos y perfecta movilidad internacional del capital, las variaciones de la elasticidad de sustituci&oacute;n de factores no tienen tanto efecto como cuando la sustituci&oacute;n de productos y la movilidad del capital son m&aacute;s bajas, al menos para valores extremos de 3. Cuando las elasticidades de sustituci&oacute;n de productos y de movilidad del capital son iguales a 100 (sustituci&oacute;n perfecta), un aumento de la elasticidad de sustituci&oacute;n de factores de 0,8 a 1,2 eleva la carga impositiva que recae en el capital dom&eacute;stico del 33% al 37%. Pero cuando ambas elasticidades son iguales a 3, un incremento de la elasticidad de sustituci&oacute;n de factores de 0,8 a 1,2 eleva la carga del capital dom&eacute;stico del 67% al 78%.</p>     <p><i>Randolph (2006).</i> Randolph formaliza el modelo de econom&iacute;a abierta de Harberger de 1995, admitiendo variaciones en los precios de los productos y distintos supuestos sobre la intensidad de capital y la participaci&oacute;n en el producto. As&iacute; como en los estudios anteriores, Randolph considera dos socios comerciales: Estados Unidos y otro pa&iacute;s que representa al resto del mundo. Siguiendo el modelo de econom&iacute;a abierta de Harberger, incluye cinco sectores. Los tres primeros forman parte del sector corporativo: un sector transable cuyos productos son sustitutos internacionales perfectos, un sector transable cuyos productos son sustitutos internacionales imperfectos y un sector no transable. Los dos &uacute;ltimos sectores son no corporativos: un sector transable de productos agr&iacute;colas y un sector no transable. Cada sector emplea dos factores -capital y trabajo- y el sector agr&iacute;cola tambi&eacute;n emplea tierra. Los supuestos claves del modelo de Randolph son los siguientes.</p>     <li>La movilidad internacional del capital (sustituci&oacute;n de portafolio) es perfecta.</li>     <li>La sustituci&oacute;n internacional de productos es perfecta<a href="#5" name="n5"><sup>5</sup></a>.</li>     <li>El tama&ntilde;o del pa&iacute;s var&iacute;a en distintos escenarios, pero se supone que los precios mundiales de los factores son fijos.</li>     <li>El sector corporativo es m&aacute;s intensivo en trabajo que los sectores no corporativos (usando los mismos supuestos de intensidad de capital de GS).</li>     <li>La elasticidad de sustituci&oacute;n de factores es de 0,6, pero Randolph se&ntilde;ala que si es de 1 los resultados no cambian significativamente.</li>     <p>El <a href="#c5">cuadro 5</a> resume algunos de los resultados principales de su an&aacute;lisis. Sus ilustraciones con perfecta movilidad internacional del capital y de productos confirman el efecto est&aacute;ndar del tama&ntilde;o del pa&iacute;s (ver la primera y las &uacute;ltimas filas del cuadro). Como se puede ver comparando las filas 1 y 4, con perfecta movilidad internacional y una intensidad de capital dada, el tama&ntilde;o del pa&iacute;s determina notoriamente la asignaci&oacute;n de la carga impositiva. El segundo conjunto de resultados (fila 2 y fila 3) ilustra la sensibilidad a los supuestos sobre intensidad de capital.</p>     <p><a name="c5"></a>Cuadro 5     <br> Efecto del tama&ntilde;o del pa&iacute;s y la intensidad de capital sobre la asignaci&oacute;n de la carga del IRSA</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><img src="img/revistas/rei/v13n24/v13n24a5c5.jpg"></p>     <p>Recordemos que los dos primeros sectores de Randolph eran sectores corporativos transables en los que variaba la sustituci&oacute;n de sus productos, y el segundo sector ten&iacute;a menos productos transables. Inicialmente, supone que cada sector corporativo transable es igualmente intensivo en capital. El aumento de la intensidad de capital en el sector menos transable admite que la masa del impuesto recaiga sobre un sector con menos movilidad de capital, lo que reduce la capacidad para trasladar el impuesto al trabajo. En cambio, si la intensidad de capital aumenta en el sector m&aacute;s transable, la mayor parte del impuesto recae en un &aacute;rea con gran movilidad del capital, lo que admite que el capital dom&eacute;stico evada el impuesto fluyendo al extranjero y el trabajo dom&eacute;stico soporte la carga del impuesto.</p>     <p>Randolph supone un rango de tama&ntilde;os de pa&iacute;s como proxy para modelar la inmovilidad del capital, lo que evita parte de la complejidad de los estudios anteriores. Dice que "un enfoque m&aacute;s simple para variar el grado de movilidad del capital es imaginar que el resto del mundo es m&aacute;s peque&ntilde;o, en cuyo caso habr&iacute;a menos oportunidades para que el capital se vaya al extranjero" (p. 32). Aunque estos ajustes hacen la econom&iacute;a menos abierta limitando la posibilidad de que el capital se traslade al extranjero y exhiba resultados similares (cuanto menos abierta la econom&iacute;a menor la carga que recae en el capital), no se deben considerar iguales a los de admitir diferencias en la elasticidad de sustituci&oacute;n del capital, pues en los modelos estos factores act&uacute;an de manera diferente a la de las variaciones en el tama&ntilde;o del pa&iacute;s. Espec&iacute;ficamente, con perfecta sustituci&oacute;n del capital y de productos, el tama&ntilde;o del pa&iacute;s tiene efectos previsibles: en general, la parte de la carga que recae en el capital dom&eacute;stico equivaldr&aacute; a la participaci&oacute;n del pa&iacute;s en el producto mundial. La imperfecta sustituci&oacute;n del capital no tendr&aacute; los mismos efectos esperados sobre la parte de la carga que soportan el capital y el trabajo.</p>     <p><i>Harberger (2008).</i> Harberger no presenta expl&iacute;citamente un modelo detallado de un r&eacute;gimen de dos pa&iacute;ses con perfecta sustituci&oacute;n del capital y de productos<a href="#6" name="n6"><sup>6</sup></a>. Pero no es necesario incluir esos supuestos en el an&aacute;lisis para considerar un escenario de perfecta movilidad del capital. En su ejercicio, Harberger deriva los resultados de incidencia en un escenario de perfecta movilidad del capital haciendo los supuestos iniciales sobre la asignaci&oacute;n internacional de la carga del IRSA y las variaciones del rendimiento mundial del capital. Incluye cuatro sectores: un sector corporativo transable (manufacturero), un sector no corporativo transable (agricultura), un sector corporativo no transable (empresas de servicios p&uacute;blicos) y un sector no corporativo no transable (servicios). Cada sector emplea dos factores -capital y trabajo- y el sector agr&iacute;cola tambi&eacute;n emplea tierra. Los supuestos claves de este modelo son los siguientes.</p>     <li>La movilidad internacional del capital (sustituci&oacute;n de portafolio) es perfecta.</li>     <li>La sustituci&oacute;n internacional de productos es perfecta.</li>     <li>El pa&iacute;s es grande y afecta los precios de los factores en el mercado mundial.</li>     <li>Alej&aacute;ndose de los estudios anteriores, el sector no corporativo no transable es menos intensivo en capital que los sectores corporativos, y una cuarta parte del capital total se asigna al sector corporativo transable.</li>     <li>Las funciones de producci&oacute;n de Cobb-Douglas arrojan elasticidades de sustituci&oacute;n de factores unitarias.</li>     <p>Suponiendo perfecta sustituci&oacute;n del capital y de productos, "el ejercicio ilustrativo de incidencia" de Harberger da como resultado que el 130% de la carga del IRSA recae en el trabajo dom&eacute;stico (ver el <a href="#c6">cuadro 6</a>). Su ejercicio supone que la carga mundial del IRSA recae en el capital. Ese ejercicio se realiza para asegurar que la cuarta parte de la carga mundial sobre el capital sea al inicio soportada dom&eacute;sticamente (es decir, que la econom&iacute;a de Estados Unidos sea la cuarta parte de la econom&iacute;a mundial). Suponiendo una reducci&oacute;n de 1 punto porcentual en el rendimiento mundial del capital, la intensidad relativa del capital en los sectores gravados y no gravados altera notoriamente la carga del IRSA dom&eacute;stico sobre el trabajo. Luego, modifica el supuesto de que los bienes manufacturados dom&eacute;sticos y extranjeros son productos homog&eacute;neos. Cuando admite diferencias en los productos dom&eacute;sticos y extranjeros, Haberger reduce la proporci&oacute;n del impuesto que recae en el trabajo; usando un escenario en el que una parte predeterminada de la carga original sobre los salarios se traslada a los consumidores mediante aumentos diferenciales de los precios de los productos. Esta carga sobre los consumidores se asigna entre el trabajo y el capital dom&eacute;sticos en proporci&oacute;n a su participaci&oacute;n en el ingreso. Con estos ajustes, la parte del impuesto que recae en el capital y el trabajo dom&eacute;sticos cae, aunque m&aacute;s dram&aacute;ticamente la del trabajo.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="c6"></a>Cuadro 6     <br> Resultados de la incidencia ilustrativa de Harberger</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v13n24/v13n24a5c6.jpg"></p>     <p><b>C<small>OMPARACI&Oacute;N DE LOS ESTUDIOS: EXPLICACI&Oacute;N DE LAS DIFERENCIAS</small></b></p>     <p>Los estudios que se acaban de resumir arrojan estimaciones diferentes que es dif&iacute;cil reconciliar a primera vista. Esta secci&oacute;n compara los estudios e identifica los supuestos que explican las diferencias en las estimaciones de la carga del IRSA. El <a href="#c7">cuadro 7</a> resume esos supuestos.</p>     <p><a name="c7"></a>Cuadro 7     <br> Resumen de los supuestos de los estudios</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v13n24/v13n24a5c7.jpg"></p>     <p><b>Elasticidades de sustituci&oacute;n de factores, productos y capital</b></p>     <p>Los supuestos sobre sustituci&oacute;n de factores importan en ciertas circunstancias. Consideremos los estudios de GM y GS, que presentan escenarios con supuestos b&aacute;sicos similares, salvo sobre la elasticidad de sustituci&oacute;n de factores. Ambos suponen un pa&iacute;s grande y similares intensidades relativas de capital. Tambi&eacute;n presentan un escenario que supone iguales elasticidades de sustituci&oacute;n de productos y de portafolio. Podemos comparar entonces las estimaciones de cada estudio para los escenarios en que las elasticidades de sustituci&oacute;n de productos y de portafolio son iguales a 3 (es decir, imperfectas). Con estos supuestos, GM estiman que el 26,1% de la carga impositiva recae en el capital dom&eacute;stico y GS que el 67% recae en el capital dom&eacute;stico.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Esas estimaciones son muy diferentes: las estimaciones de GM muestran en general que sobre el capital recae una carga menor que en GS. Aunque ambas reflejan supuestos similares para cuatro de los inductores principales, difieren en los supuestos de elasticidad de sustituci&oacute;n de factores. La estimaci&oacute;n de GS se basa en su valor m&aacute;s bajo, 0,8. En cambio, aunque GM suponen una elasticidad moderada, de 0,6 entre trabajo no calificado y capital, tambi&eacute;n suponen una elasticidad de sustituci&oacute;n entre trabajo calificado y capital muy baja, 0,05. GS no muestran resultados para elasticidades de sustituci&oacute;n menores de 0,8. Pero como se observa en los resultados de sensibilidad de los <a href="#c3">cuadros 3</a> y <a href="#c4">4</a>, con sustituci&oacute;n imperfecta de productos y de portafolio, la reducci&oacute;n de la elasticidad de sustituci&oacute;n de factores traslada la carga impositiva del capital dom&eacute;stico al trabajo dom&eacute;stico, y puede trasladarla significativamente para variaciones peque&ntilde;as. El supuesto de GM, 0,05, es casi equivalente a que el capital y el trabajo calificado son factores fijos. En este caso, como el capital fluye al extranjero, el sector gravado debe reducir el trabajo calificado casi en la misma cantidad, induciendo un fuerte descenso de la demanda de trabajo con respecto al capital que reduce los salarios y traslada parte significativa de la carga del impuesto al trabajo dom&eacute;stico.</p>     <p>La comparaci&oacute;n entre GS y Randolph, sin embargo, revela que peque&ntilde;as diferencias en la elasticidad de sustituci&oacute;n de factores pueden no ser importantes, en especial si se supone que otros par&aacute;metros toman valores extremos. Muchos de los supuestos claves de GS y Randolph son iguales o muy similares. Ambos estudios hacen los mismos supuestos sobre tama&ntilde;o del pa&iacute;s e intensidad relativa de los factores. (Randolph usa los supuestos de intensidad de factores de GS). En contraste con los escenarios antes descritos, en los que la sustituci&oacute;n de productos y de portafolio era limitada, Randolph supone que ambas son perfectas. As&iacute;, sus estimaciones se pueden comparar con las de GS con perfecta sustituci&oacute;n de productos y de portafolio. Aun con elasticidades de sustituci&oacute;n de factores distintas -Randolph supone 0,6 y el supuesto bajo de GS es 0,8- sus estimaciones son casi iguales: ambos estudios encuentran que cerca del 33% del IRSA recae en el capital dom&eacute;stico y cerca del 74% en el trabajo dom&eacute;stico.</p>     <p>Cabe se&ntilde;alar que, en comparaci&oacute;n con GM, donde la muy baja elasticidad de sustituci&oacute;n de factores ten&iacute;a un fuerte efecto en la estimaci&oacute;n de la parte que recae en el capital dom&eacute;stico, el valor m&aacute;s bajo de Randolph no afecta los resultados. Cuando hay perfecta movilidad internacional de productos y de capital, las peque&ntilde;as diferencias en las elasticidades de sustituci&oacute;n de factores (0,6 en Randolph y 0,8 en GS) son dominadas por el supuesto de altas elasticidades internacionales de sustituci&oacute;n. En cambio, la gran diferencia entre la moderada sustituci&oacute;n de factores que suponen GS (0,6) y el valor sumamente bajo que suponen GM (0,05) induce los resultados cuando las elasticidades internacionales de sustituci&oacute;n son moderadas. En esencia, los supuestos extremos de elasticidad -bien sea en la sustituci&oacute;n de factores, productos o de portafolio- tienen grandes efectos en la asignaci&oacute;n de la carga.</p>     <p><b>Intensidad de los factores</b></p>     <p>Aunque GS y Randolph obtienen las mismas estimaciones con perfecta sustituci&oacute;n de productos y de portafolio, en cada estudio hay algunos resultados de sensibilidad que pueden parecer contradictorios. Ambos admiten la variaci&oacute;n de la intensidad de factores. La igualaci&oacute;n de la intensidad de factores de GS no arroja casi ninguna diferencia en la asignaci&oacute;n de la carga: una ligera variaci&oacute;n, del 73% al 74% sobre el trabajo dom&eacute;stico y del 35% al 34% sobre el capital dom&eacute;stico. Los ajustes de Randolph producen altas variaciones. &Eacute;l divide el sector corporativo transable en un sector m&aacute;s transable y uno menos transable. Cuando el sector menos transable es m&aacute;s intensivo en capital, su estimaci&oacute;n de la carga sobre el trabajo dom&eacute;stico cae del 74% al 59%; a la inversa, la estimaci&oacute;n de la carga sobre el capital dom&eacute;stico aumenta del 33% al 38%. Cuando el sector m&aacute;s transable es m&aacute;s intensivo en capital, la parte del impuesto que recae en el trabajo dom&eacute;stico se eleva del 74% al 91%; y a la inversa, la carga del capital dom&eacute;stico baja del 33% al 27%.</p>     <p>La diferencia entre esas estimaciones puede ser explicada por el tipo de ajuste que se hace a la intensidad relativa del capital. Randolph modifica los supuestos de intensidad del capital &uacute;nicamente en los dos sectores corporativos transables. Como ya se se&ntilde;al&oacute;, el aumento de la intensidad de capital en el sector menos transable permite que la masa del impuesto se imponga a un sector con menor sustituci&oacute;n de productos y menor movilidad del capital, lo que reduce la capacidad para trasladar el impuesto al trabajo dom&eacute;stico. El aumento de la intensidad de capital en el sector m&aacute;s transable lleva a que la masa del impuesto se imponga a un sector con mayor movilidad del capital, lo que permite que el capital dom&eacute;stico evada el impuesto y que gran parte del impuesto recaiga sobre el trabajo dom&eacute;stico. En general, el aumento de la intensidad de capital en el sector corporativo transable eleva la magnitud relativa de un impuesto dado que el trabajo de ese sector absorber&aacute;; y, con perfecta movilidad del capital, el trabajo dom&eacute;stico soporta una parte mayor de la carga.</p>     <p>En contraste, GS modifican las intensidades relativas del capital entre el sector corporativo transable y el sector no corporativo no transable, lo que genera fuerzas opuestas que poco cambian el resultado neto. GS modifican la intensidad relativa del capital igual&aacute;ndola en los cuatro sectores. Con ello, el aumento de la intensidad de capital en el sector corporativo transable eleva la carga sobre el trabajo (con el supuesto de perfecta sustituci&oacute;n del capital y de productos). Pero la reducci&oacute;n consiguiente de la intensidad de capital en el sector no corporativo no transable disminuye la carga sobre el trabajo. Estas fuerzas opuestas se pueden cancelar mutuamente y dar como resultado un peque&ntilde;o cambio en la asignaci&oacute;n total de la carga. Ello se puede ver m&aacute;s claramente en el caso de imperfecta movilidad internacional del capital y de productos (ver el <a href="#c3">cuadro 3</a>, donde GS suponen que la elasticidad de sustituci&oacute;n de capital y la elasticidad internacional de sustituci&oacute;n de productos son iguales a 3). En este caso, GS encuentran que la igualaci&oacute;n de las variaciones de la intensidad de capital modifica la parte de la carga que recae en el trabajo y el capital dom&eacute;sticos del 21% y el 72% al 17% y al 85%, respectivamente (no se incluyen en el <a href="#c3">cuadro 3</a>). Con movilidad internacional del capital y sustituci&oacute;n de productos imperfectas el aumento de la intensidad de capital en el sector corporativo transable no se puede trasladar tan f&aacute;cilmente al trabajo, debido al capital inm&oacute;vil y a productos imperfectamente sustituibles; lo que reduce el impacto de la mayor intensidad de capital del sector corporativo transable sobre la carga del trabajo. Este d&eacute;bil aumento de la carga del trabajo, unido al fuerte efecto de los sectores no corporativos no transables en la reducci&oacute;n de la carga del trabajo, da como resultado una reducci&oacute;n neta de la carga sobre el trabajo.</p>     <p>Los supuestos sobre la intensidad de capital en los distintos sectores explican las diferencias entre los resultados de los estudios de GS y Harberger. En esos casos, se supone perfecta sustituci&oacute;n de portafolio y de productos, y una sustituci&oacute;n de factores igual a 1<a href="#7" name="n7"><sup>7</sup></a>. Con sustituci&oacute;n perfecta de productos y de portafolio, una econom&iacute;a grande y elasticidades unitarias de sustituci&oacute;n de factores, GS estiman que un 73% de la carga impositiva recae en el trabajo dom&eacute;stico y un 35% en el capital dom&eacute;stico. Con esos mismos supuestos, Harberger encuentra que el 130% de la carga recae en el trabajo dom&eacute;stico y s&oacute;lo el 14% en el capital dom&eacute;stico.</p>     <p>Harberger y GS difieren en sus supuestos de intensidad relativa de los factores. Las estimaciones de Harberger suponen una intensidad de capital en el sector corporativo transable mucho mayor que la de GS y Randolph<a href="#8" name="n8"><sup>8</sup></a>. Adem&aacute;s, suponen que el sector corporativo transable es m&aacute;s intensivo en capital que el sector no corporativo no transable. Como se se&ntilde;al&oacute; en la comparaci&oacute;n entre GS y Randolph, si el sector corporativo transable es m&aacute;s intensivo en capital que el sector no corporativo no transable, esto produce un impuesto mayor (simplemente debido a la gran cantidad de capital del sector gravado) que se debe absorber. Con perfecta movilidad internacional, la &uacute;nica manera de que la firma siga produciendo es dejar que bajen los salarios. Si hay poco trabajo para absorber el gran impuesto del capital y el ingreso del trabajo de ese sector tiene que disminuir en el monto del impuesto, el trabajo dom&eacute;stico en general soportar&aacute; una proporci&oacute;n mayor que la carga total del impuesto debido a que gran parte de la variaci&oacute;n debe materializarse en una ca&iacute;da de los salarios.</p>     <p>En suma, los estudios encuentran puntos comunes cuando hacen supuestos similares sobre los inductores claves de sus modelos, pero las diferencias en uno o m&aacute;s supuestos pueden producir grandes diferencias. GS y Randolph obtienen resultados muy similares a pesar de las peque&ntilde;as diferencias en los supuestos de sustituci&oacute;n de factores cuando ambos suponen valores extremos de otros par&aacute;metros. Los resultados de GM difieren de los de GS y de Randolph a causa de diferencias significativas en las elasticidades de sustituci&oacute;n de factores. Los resultados del estudio de Harberger difieren de los de los estudios de GS y Randolph debido a diferencias en la intensidad relativa de capital en los diversos sectores.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>E<small>VIDENCIA SOBRE LOS SUPUESTOS DE ELASTICIDAD</small></b></p>     <p>Los estudios se&ntilde;alados muestran la sensibilidad de las estimaciones de la carga del IRSA en una econom&iacute;a abierta a los supuestos b&aacute;sicos. S&oacute;lo un supuesto clave fue congruente en los cuatro estudios: que los modelos se aplican a un pa&iacute;s grande. Los dem&aacute;s inductores principales de estos modelos -sustituci&oacute;n de factores, movilidad del capital, sustituci&oacute;n internacional de productos e intensidad relativa de los factores- difieren notoriamente en algunos de los estudios.</p>     <p>El estudio de Harberger es el &uacute;nico que supuso que el sector corporativo transable era entonces m&aacute;s intensivo en capital que el sector no corporativo no transable. Pero no da informaci&oacute;n sobre la fuente de ese supuesto, salvo para se&ntilde;alar que el sector no corporativo no transable es el sector de servicios. En &uacute;ltimas, las intensidades de capital de los sectores, aunque dif&iacute;ciles de calcular, son cantidades observables (GS las estiman) y no deber&iacute;an ser tan inciertas como determinantes de las elasticidades relevantes, las cuales miden la respuesta a variaciones espec&iacute;ficas de los precios mientras se intenta mantener constantes los dem&aacute;s factores. Aunque no es f&aacute;cil establecer el valor exacto de la intensidad relativa de capital, la gran cantidad de viviendas ocupadas por propietarios no corporativos en Estados Unidos sugiere que el sector corporativo transable es menos intensivo en capital que el sector no corporativo no transable.</p>     <p>Es cierto que resolver los valores de las elasticidades que se deben usar es el principal problema emp&iacute;rico de los modelos de incidencia del IRSA en econom&iacute;a abierta. La revisi&oacute;n exhaustiva de los estudios emp&iacute;ricos que estiman las elasticidades de sustituci&oacute;n de factores, productos y portafolio est&aacute; fuera del alcance de este escrito. Pero algunas revisiones recientes de la literatura dan una idea de sus valores probables. El <a href="#c8">cuadro 8</a> resume sus principales resultados.</p>     <p><a name="c8"></a>Cuadro 8    <br> Evidencia sobre los supuestos claves de elasticidad</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v13n24/v13n24a5c8.jpg"></p>     <p>McDaniel y Balistreri (2002) revisan estudios econom&eacute;tricos que estiman elasticidades de Armington -una especificaci&oacute;n constante de la elasticidad de sustituci&oacute;n para las elasticidades de sustituci&oacute;n del comercio derivada de Armington (1969). Primero se&ntilde;alan que tres estudios anteriores que usaron datos de series de tiempo a nivel de industria encontraron una sustituci&oacute;n de productos dom&eacute;sticos y extranjeros que iba de moderadamente sensible a relativamente insensible, y luego reportan estimaciones de estudios m&aacute;s recientes. En particular, indican que un estudio de Gallaway et al. (2000) contiene las estimaciones m&aacute;s detalladas y actualizadas; ese estudio report&oacute; estimaciones de largo plazo de 0,53 a 4,83, aunque otros estudios encontraron estimaciones tan bajas como 0,14. McDaniel y Balistreri tambi&eacute;n revisan la evidencia de un estudio trasversal de resistencia al comercio y encuentran que el rango de esas estimaciones es m&aacute;s alto pero a&uacute;n inel&aacute;stico. Estos autores se&ntilde;alan que las estimaciones var&iacute;an notoriamente y advierten que las especificaciones de algunos estudios son estructuralmente incongruentes con el an&aacute;lisis de equilibrio general porque no incluyen efectos de demanda.</p>     <p>Un estudio de Mooij y Ederveen (2003) revisa en detalle 25 estudios que examinan la movilidad internacional del capital. Ellos hacen un meta an&aacute;lisis -un an&aacute;lisis estad&iacute;stico de resultados de estudios individuales que relaciona la variaci&oacute;n de las estimaciones de las elasticidades con diferencias en las caracter&iacute;sticas del estudio- para determinar no s&oacute;lo una estimaci&oacute;n de referencia de la respuesta del capital a los impuestos sino tambi&eacute;n una serie de estimaciones centrales alternativas basada en las diferencias de las tasas de impuestos utilizadas, del indicador de IED utilizado y los a&ntilde;os cubiertos (una muestra de estudios que usan datos de 2002). Para comparar los estudios usan distintas especificaciones; transforman los coeficientes de cada estudio en una semi elasticidad uniforme (o elasticidad de tasa de impuestos). Utilizan la semi elasticidad porque, como se&ntilde;alan, la elasticidad verdadera de la inversi&oacute;n extranjera deber&iacute;a ser con respecto al rendimiento despu&eacute;s de impuestos, r(1 - t), no con respecto a la tasa del impuesto, t, como hacen en sus c&aacute;lculos. Encuentran un rango de estimaciones de -3,7 a 5,1 (<a href="#c8">cuadro 8</a>).</p>     <p>Puesto que las medidas de elasticidad del meta an&aacute;lisis se deben multiplicar por (1 - t), el <a href="#c8">cuadro 8</a> tambi&eacute;n muestra el rango de estimaciones ajustadas<a href="#9" name="n9"><sup>9</sup></a>. Aunque este ajuste tiene algunas dificultades. Idealmente, la elecci&oacute;n de t se deber&iacute;a obtener usando los resultados del meta an&aacute;lisis de los estudios. Pero los autores no dan detalles de las tasas de impuestos que se usaron en los estudios, las cuales no s&oacute;lo var&iacute;an con el tiempo (el primero de los estudios incluidos se public&oacute; en 1984 y el &uacute;ltimo en 2001) sino tambi&eacute;n entre pa&iacute;ses, incluidos los datos de panel de los pa&iacute;ses de la OCDE y la UE. Para obtener un rango de estimaciones de la elasticidad de sustituci&oacute;n de portafolio a partir de las semi elasticidades determinadas por el meta an&aacute;lisis de los autores, esas estimaciones se ajustaron utilizando la tasa de impuestos m&aacute;s baja de los pa&iacute;ses de la OCDE, excluyendo valores at&iacute;picos como los de Irlanda, Hungr&iacute;a e Islandia y la tasa m&aacute;s alta en 2003<a href="#10" name="n10"><sup>10</sup></a>. Puesto que todos los estudios se hicieron antes de 2003, y muchos en una &eacute;poca en que Estados Unidos y otros pa&iacute;ses estaban empezando a reducir las tasas del IRSA, es probable que este rango dependa de tasas m&aacute;s bajas de las que usaron los estudios, y entonces exageran el rango de la elasticidad. A pesar de estas dificultades, las estimaciones ajustadas sugieren un rango de elasticidades de -2,78 a 3,84.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Para los supuestos de elasticidades de sustituci&oacute;n de factores, GM y Randolph recurrieron a Hamermesh y Grant (1979). Chirinko (2002) hace una revisi&oacute;n de investigaciones m&aacute;s recientes y reporta evidencia de estudios que usaron datos de inversi&oacute;n agregada, de panel de inversi&oacute;n y de cantidad de capital. La evidencia de los datos de inversi&oacute;n agregada sugiere que esas estimaciones de la elasticidad pueden ir de 0 a 0,3. Pero Chirinko se&ntilde;ala algunos problemas del uso de datos agregados que pueden sesgar las estimaciones, como la poca variaci&oacute;n con respecto a la industria o a nivel de firmas, bases de datos, posibilidades de simultaneidad, fricciones del mercado de capitales y heterogeneidad de las firmas. En cambio, los estudios que usan datos de panel de inversi&oacute;n arrojan estimaciones de 0,18 a 0,98. Chirinko menciona, sin embargo, otro estudio, Chirinko et al. (1999), que corrige los problemas metodol&oacute;gicos de esos estudios de datos de panel y encuentra que el rango se estrecha de 0,18 a 0,35. Por &uacute;ltimo, reporta una serie de estimaciones basadas en datos de cantidad de capital, que seg&uacute;n se&ntilde;ala deben ser menos susceptibles a variaciones transitorias de la inversi&oacute;n y pueden representar relaciones de largo plazo entre la cantidad de capital y sus determinantes. Cinco de los siete estudios de este grupo encuentran estimaciones que van de 0,3 a 0,7, aunque los otros dos arrojaron estimaciones tan bajas como cero y tan altas como 1,24. Gravelle (2010) revisa estudios adicionales que estiman elasticidades de sustituci&oacute;n de factores, muchos de los cuales usan datos de otros pa&iacute;ses publicados despu&eacute;s de la revisi&oacute;n de Chirinko. Las estimaciones de estos estudios van de 0,09 a 0,63 en varios pa&iacute;ses. Si se descarta la estimaci&oacute;n de 0,09, que no fue estad&iacute;sticamente significativa, las elasticidades var&iacute;an de 0,18 a 0,63.</p>     <p><b>E<small>STIMACI&Oacute;N SUMARIA DE LOS PRINCIPALES ESTUDIOS</small></b></p>     <p>Es dif&iacute;cil obtener un valor central de incidencia a partir de los cuatro estudios de incidencia del IRSA en econom&iacute;a abierta. Ser&iacute;an preferibles los resultados de un modelo que use las estimaciones centrales de las elasticidades cr&iacute;ticas de los estudios emp&iacute;ricos m&aacute;s confiables. El promedio simple de las estimaciones de los cuatro estudios no dar&iacute;a una respuesta congruente con las estimaciones emp&iacute;ricas de las elasticidades cr&iacute;ticas que hemos discutido. Por ejemplo, GM usan una elasticidad de sustituci&oacute;n entre trabajo calificado y capital muy baja que no parece estar respaldada por la evidencia emp&iacute;rica. As&iacute;, el valor de sus estimaciones de la carga soportada por el capital puede ser tambi&eacute;n muy bajo. Harberger supone alta intensidad de capital en el sector corporativo transable, lo que hace que sus estimaciones de la carga del trabajo sean muy altas. Las ilustraciones de Randolph se limitan a casos de elasticidades perfectas de productos y de portafolio, que parecen ser altas en comparaci&oacute;n con la evidencia emp&iacute;rica.</p>     <p>Pero existen dos enfoques toscos que usan la evidencia reportada de las elasticidades cr&iacute;ticas que dan alguna informaci&oacute;n sobre cu&aacute;l podr&iacute;a ser una estimaci&oacute;n central de la asignaci&oacute;n de la carga del IRSA al capital y al trabajo. El primero y m&aacute;s simple es usar el an&aacute;lisis de sensibilidad que presentan GS para identificar una medida central a partir de su estudio. El segundo es m&aacute;s general: aplicar los ajustes b&aacute;sicos a los resultados de tres de los cuatro estudios. Ese enfoque toma algunos resultados de sensibilidad de GM y de Harberger y aplica los efectos sugeridos de la asignaci&oacute;n de la carga a las estimaciones de Randolph. Como muestra el an&aacute;lisis siguiente, aunque ninguno de estos enfoques proporciona una estimaci&oacute;n central incluyente y refinada de los estudios de econom&iacute;a abierta, ambos producen estimaciones muy similares.</p>     <p>Con una elasticidad de sustituci&oacute;n de factores de 0,8, y elasticidades de sustituci&oacute;n de productos y de portafolio iguales a 3, GS encuentran que el 27% de la carga impositiva recae en el trabajo y el 67% en el capital. Las elasticidades de sustituci&oacute;n de productos y de portafolio iguales a 3 son congruentes con la evidencia emp&iacute;rica. Pero &eacute;sta sugiere que la elasticidad de sustituci&oacute;n de factores puede ser algo menor de 0,8, entre un rango de 0,18 a 0,7. En las estimaciones de sensibilidad de GS, una reducci&oacute;n de la elasticidad de sustituci&oacute;n de factores de 1 a 0,8 redujo la carga sobre el capital en 5 puntos porcentuales y elev&oacute; la carga sobre el trabajo en 6 puntos. Si se supone una reducci&oacute;n de la elasticidad de sustituci&oacute;n de factores de 0,8 a 0,6 se producen cambios similares en la carga: una estimaci&oacute;n ajustada congruente con una elasticidad de sustituci&oacute;n de factores de 0,6 muestra que el 33% de la carga del IRSA recae en el trabajo y el 62% en el capital. M&aacute;s en general, los resultados de GS sugieren que un modelo de econom&iacute;a abierta que use estimaciones de elasticidad situadas dentro del rango sugerido por los estudios emp&iacute;ricos recientes encontrar&iacute;a que un 40% del IRSA recae en el trabajo y un 60% sobre el capital. Pero este enfoque s&oacute;lo recurre al estudio de GS y no tiene en cuenta la informaci&oacute;n de los dem&aacute;s estudios.</p>     <p>No se puede derivar una estimaci&oacute;n central de la carga del IRSA usando directamente las estimaciones de los tres estudios. Pero podemos combinar la informaci&oacute;n de esos estudios para compararla con las estimaciones de GS, usando los mismos supuestos. Espec&iacute;ficamente, usamos los resultados de los an&aacute;lisis de sensibilidad de los estudios de GM y Harberger y aplicamos ese c&aacute;lculo a las estimaciones de Randolph.</p>     <p>Las estimaciones de Randolph suponen una elasticidad de sustituci&oacute;n de factores de 0,6 y perfecta sustituci&oacute;n de productos y de portafolio. Pero los estudios emp&iacute;ricos sugieren que la sustituci&oacute;n de productos y la de portafolio son imperfectas. Recordemos que, en el estudio de GM, la reducci&oacute;n de la elasticidad de sustituci&oacute;n de portafolio de 300 (sustituci&oacute;n perfecta) a 3 eleva la carga sobre el capital en un 87%. Aplicando este aumento porcentual a la estimaci&oacute;n de la carga del capital de Randolph, 32,5%, se obtiene una estimaci&oacute;n tosca, con imperfecta sustituci&oacute;n de portafolio, de un 60% de la carga impositiva sobre el capital.</p>     <p>Es dif&iacute;cil determinar los supuestos de sustituci&oacute;n internacional de productos y movilidad del capital del estudio de Harberger, porque su enfoque metodol&oacute;gico fue asignar internacionalmente y luego dom&eacute;sticamente la carga entre los factores para asegurar que la carga mundial recayera en su totalidad en el capital. Es decir, no us&oacute; expresamente las elasticidades de sustituci&oacute;n de productos o de portafolio. Pero sus ajustes por rigidez reflejan alg&uacute;n aspecto de la inmovilidad internacional del capital y se pueden aplicar al caso de perfecta movilidad de Randolph como ejercicio. Este an&aacute;lisis arroja un escenario en el que cerca del 40% de la carga original de Harberger atribuible al trabajo se traslada a los consumidores, y ese efecto se refleja en los supuestos de los par&aacute;metros del modelo de Randolph. Dicha ilustraci&oacute;n muestra que la carga del IRSA sobre el trabajo se reduce del 73,7% al 47,9%.</p>     <p>En resumen, las estimaciones independientes que concuerdan con la evidencia actual sobre los b&aacute;sicos supuestos son similares. Conforme a los an&aacute;lisis de sensibilidad de GS, la estimaci&oacute;n de que un 62% del IRSA recae en el capital usa estimaciones de par&aacute;metros similares a los valores centrales reportados emp&iacute;ricamente. El ajuste de perfecta movilidad del capital y de sustituci&oacute;n de productos del modelo de Randolph con el an&aacute;lisis de sensibilidad que utilizaron GM tambi&eacute;n produjo una estimaci&oacute;n ajustada de un 60% de la carga del IRSA soportada por el capital. Por &uacute;ltimo, un ejercicio simple que proporcion&oacute; un escenario de rigidez de productos para ajustar las estimaciones de Randolph mostr&oacute; que el 48% de la carga del impuesto recae en el trabajo. En conjunto, estos resultados, si bien imperfectos, sugieren que suponer que el 40% de la carga del IRSA recae en el trabajo y el 60% en el capital es congruente con los modelos de econom&iacute;a abierta y con la evidencia emp&iacute;rica actual acerca de los valores apropiados de los par&aacute;metros de esos modelos.</p>     <p><b>PROBLEMAS DE LOS MODELOS DE EQUILIBRIO GENERAL DE ECONOM&Iacute;A ABIERTA</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El an&aacute;lisis anterior se basa totalmente en los modelos de equilibrio general de econom&iacute;a abierta que hemos descrito. Esos modelos difieren de diversas maneras de la realidad de la econom&iacute;a de Estados Unidos y de la econom&iacute;a mundial. Las restricciones de estos modelos sugieren que los resultados de incidencia que se derivan de ellos, aun con los supuestos de par&aacute;metros m&aacute;s realistas, pueden no representar adecuadamente la incidencia real del IRSA.</p>     <p>Auerbach (2005) hace una detallada discusi&oacute;n te&oacute;rica de la incidencia del IRSA y se centra en algunos problemas de los modelos actuales de Harberger-Style que restringen la asignaci&oacute;n del IRSA. En particular, se&ntilde;ala varios escenarios que pueden indicar que los accionistas soportan una parte mayor de la carga impositiva que los propietarios del capital y los trabajadores. Por ejemplo, examina las implicaciones del muy lento ajuste de los mercados para la asignaci&oacute;n de la carga del impuesto. Se&ntilde;ala que si el capital se ajusta muy lentamente, los poseedores del capital existente soportar&aacute;n una carga significativa, y los propietarios del nuevo capital y las futuras generaciones de trabajadores soportar&aacute;n una carga adicional cuando el proceso de ajuste se acerque al equilibrio. Este an&aacute;lisis se centra en los diferentes efectos de incidencia a largo plazo y no a corto plazo y, como Auerbach sugiere, si el ajuste de corto plazo es muy largo, hay que tomar en cuenta la din&aacute;mica del patr&oacute;n de incidencia cuando se hace un an&aacute;lisis distributivo de los efectos del IRSA. Los modelos actuales de econom&iacute;a abierta proporcionan evidencia de la incidencia de equilibrio de muy largo plazo del IRSA, y no tienen en cuenta los patrones de incidencia en el tiempo. Un an&aacute;lisis adicional de la transici&oacute;n de la incidencia de corto plazo a la incidencia de mediano y largo plazo ser&iacute;a &uacute;til para medir los efectos distributivos del IRSA.</p>     <p>Auerbach tambi&eacute;n examina las implicaciones de incidencia del IRSA de otros factores que no se incluyen en los modelos de equilibrio general que discutimos. Entre ellos: incentivos a la inversi&oacute;n, pol&iacute;tica financiera de las empresas (financiar con deuda o capital), riesgo, competencia imperfecta, elecci&oacute;n de la forma organizativa e incentivos administrativos. Aunque esos temas son importantes, este escrito se ocupa de los aspectos internacionales de estos modelos, y deja aparte los aspectos de composici&oacute;n y din&aacute;mica.</p>     <p>Harberger mismo se&ntilde;ala los problemas generales de los aspectos internacionales de estos modelos, espec&iacute;ficamente su car&aacute;cter estilizado y el supuesto (com&uacute;n a todos los modelos) de que s&oacute;lo Estados Unidos modifica la tasa del IRSA:</p>     <blockquote>      <p>la elecci&oacute;n entre una econom&iacute;a abierta y una cerrada es cuesti&oacute;n de escenarios, no de la realidad. Estoy seguro de que la mayor&iacute;a de los acad&eacute;micos estar&iacute;a de acuerdo en que el resultado de econom&iacute;a cerrada (que el 100% recae en el capital est&aacute; en el medio y no en el extremo del rango plausible de resultados) es el que se aplicar&iacute;a en el caso de un aumento o una reducci&oacute;n general mundial de la tasa del impuesto de renta a las sociedades an&oacute;nima, y que el resultado de econom&iacute;a cerrada es el que se debe utilizar en este caso. Asimismo espero que la mayor&iacute;a de acad&eacute;micos est&eacute;n de acuerdo en que el modelo de econom&iacute;a abierta es el que se debe utilizar si un solo pa&iacute;s cambia la TIS &#91;tasa del IRSA &#93; (Harberger, 2008, 301-302).</p> </blockquote>     <p>Existen, en efecto, algunos problemas te&oacute;ricos y pr&aacute;cticos sobre el uso de estos modelos para asignar el IRSA actual. Primero, dependen de escenarios estilizados del esquema impositivo en una econom&iacute;a global y no reflejan los variados aspectos de nuestro esquema real que pueden afectar los resultados. Estados Unidos tiene muchas otras disposiciones tributarias, tales como descuentos por investigaci&oacute;n y experimentaci&oacute;n, depreciaci&oacute;n acelerada y deducci&oacute;n por actividades de producci&oacute;n que reducen el IRSA y aten&uacute;an algunos de los cambios debidos a un aumento de la tasa estatutaria. En particular, el esquema del IRSA de Estados Unidos subsidia la deuda permitiendo deducciones de los intereses nominales. Estos modelos se construyeron de tal modo que cualquier aumento del impuesto induce una salida neta de capital positiva o igual a cero, aunque nunca una entrada. Pero si la deuda es m&aacute;s m&oacute;vil que el capital, el subsidio de la deuda con respecto al capital puede resultar en una entrada de capital ante un aumento del IRSA. Esa entrada podr&iacute;a ocurrir debido a que la mayor tasa del impuesto har&iacute;a que las sociedades prefirieran el financiamiento con deuda, elevando las tasas de inter&eacute;s. El mayor rendimiento de la deuda proporciona un incentivo para que los inversionistas extranjeros y nacionales trasladen la deuda de las sociedades an&oacute;nimas a Estados Unidos. Los inversionistas nacionales podr&iacute;an convertir sus tenencias de capital o de deuda externa en tenencias de deuda estadounidense. Los inversionistas extranjeros convertir&iacute;an el capital extranjero o la deuda externa, o ambos, en deuda de las compa&ntilde;&iacute;as estadounidenses. As&iacute;, si la deuda es internacionalmente m&oacute;vil con respecto al capital, el resultado ser&iacute;a una reducci&oacute;n general de los activos estadounidenses en el extranjero (suponiendo que los accionistas nacionales reducen las tenencias de deuda externa) y un aumento global de la inversi&oacute;n extranjera en Estados Unidos.</p>     <p>Grubert y Mutti (1994) muestran las consecuencias de incluir la deuda en simulaciones de propuestas de integraci&oacute;n. Uno de los enfoques de integraci&oacute;n que consideran es permitir a los accionistas un descuento por el IRSA proporcional al ingreso que las compa&ntilde;&iacute;as pagan como dividendos. Para asegurar la neutralidad del ingreso, se establecer&iacute;a un impuesto global o un aumento general de la tasa del impuesto de renta del capital. En sus simulaciones, ellos encuentran que, a pesar de la mayor tributaci&oacute;n del capital, resultar&iacute;a una entrada neta de capital. Aunque unas tasas de inter&eacute;s de la deuda m&aacute;s altas atraen poseedores extranjeros, que est&aacute;n exentos del impuesto a los intereses, los accionistas estadounidenses reducen sus tenencias de deuda debido al mayor aumento del impuesto a los intereses. Una movilidad internacional de la deuda m&aacute;s alta con respecto al capital y la tendencia de las tenencias extranjeras a concentrarse en la deuda admiten que el efecto neto sea una entrada de capital. Tambi&eacute;n presentan un escenario de un impuesto global que no tiene el efecto de la fijaci&oacute;n de un impuesto m&aacute;s alto al ingreso individual por intereses, que tambi&eacute;n indica una entrada neta, aunque m&aacute;s peque&ntilde;a.</p>     <p>Segundo, estos modelos suponen que los dem&aacute;s pa&iacute;ses no modifican la tasa del IRSA. Existe evidencia reciente de Altshuler y Grubert (2006) y de la Congressional Budget Office (2005) de que otros pa&iacute;ses responden a variaciones del IRSA en Estados Unidos<a href="#11" name="n11"><sup>11</sup></a>. Como se&ntilde;al&oacute; Harberger, si unos pa&iacute;ses se mueven en t&aacute;ndem en la variaci&oacute;n de las tasas del IRSA, en conjunto se parecen m&aacute;s a una econom&iacute;a cerrada, y la asignaci&oacute;n de la carga del IRSA tiende a recaer sobre el capital.</p>     <p>Por &uacute;ltimo, los modelos de econom&iacute;a abierta que revisamos suponen que Estados Unidos es el &uacute;nico pa&iacute;s que tiene un IRSA o que var&iacute;a sus tasas. En la medida en que las tasas de otros pa&iacute;ses quedan fijas, estos modelos pueden proporcionar estimaciones de la incidencia de la variaci&oacute;n del IRSA de Estados Unidos en el margen. Pero este supuesto tiene implicaciones para la asignaci&oacute;n mundial de la carga. La econom&iacute;a est&aacute; cerrada a nivel mundial y, suponiendo que los par&aacute;metros mundiales b&aacute;sicos son similares a los que supon&iacute;a el modelo original de econom&iacute;a cerrada de Harberger, la carga del impuesto mundial deber&iacute;a recaer totalmente sobre el capital mundial. Pero si cada pa&iacute;s utilizara el mismo an&aacute;lisis de los modelos de econom&iacute;a abierta (p. ej., suponer que el 40% de la carga recae en el trabajo) los supuestos de la carga por pa&iacute;s no arrojar&iacute;an una carga del 100% sobre el capital mundial. Es decir, no se deber&iacute;a suponer que el 40% de la carga del impuesto mundial de sociedades recae en el trabajo si se supone que la incidencia mundial del impuesto recae totalmente sobre el capital.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Examinemos los problemas que surgen cuando se observan dos pa&iacute;ses: Estados Unidos y otra naci&oacute;n. Supongamos que ambos tienen IRSA. En este ejemplo, usamos las estimaciones de asignaci&oacute;n de la carga de GS: 21% sobre el trabajo dom&eacute;stico y 72% sobre el capital dom&eacute;stico, -19% sobre el trabajo extranjero laboral y 30% sobre el capital extranjero. Esto sugiere que la asignaci&oacute;n de la carga en Estados Unidos es 21/72 sobre el trabajo y el capital, pero -19/30 en el extranjero. Si el pa&iacute;s extranjero hiciera el mismo supuesto de 21/72 sobre el trabajo y el capital, no se ajustar&iacute;a a los efectos de -19/30 del impuesto de Estados Unidos y viceversa. Adem&aacute;s, si todos los pa&iacute;ses siguieran este enfoque, no s&oacute;lo ser&iacute;a incorrecta la asignaci&oacute;n de la carga desde una perspectiva mundial, sino que no se asignar&iacute;a el impuesto total, pues no se incluyen los efectos tributarios exportados. Estos problemas indican que puede no ser apropiado usar &uacute;nicamente las estimaciones de esos modelos para asignar la carga total del IRSA.</p>     <p><b>UN ENFOQUE ALTERNATIVO PARA DETERMINAR LA INCIDENCIA DEL IRSA</b></p>     <p>Una manera diferente de concebir la incidencia del IRSA se deriva de la investigaci&oacute;n sobre la incidencia del impuesto al patrimonio, donde surgen problemas similares de sistemas tributarios competidores. La nueva visi&oacute;n del impuesto al patrimonio (cuyo origen es Mieszkowski, 1972) considera el impacto de un impuesto local desde la perspectiva de todo el pa&iacute;s. Hasta Mieszkowski, los economistas sol&iacute;an suponer que la carga del impuesto al patrimonio se trasladaba a los consumidores como un impuesto al consumo de servicios de vivienda. Conforme a la nueva visi&oacute;n, el impuesto al patrimonio impone una carga nacional que recae en el capital reproducible con impuestos diferenciales al patrimonio entre jurisdicciones, lo que induce efectos adicionales similares a los del impuesto al consumo, que altera los precios al consumidor. En su desarrollo, Mieszkowski advirti&oacute; r&aacute;pidamente que hab&iacute;a un peque&ntilde;o conflicto entre la idea de que los impuestos al patrimonio son impuestos al consumo y la sugerencia de que el efecto b&aacute;sico del impuesto al patrimonio es reducir el rendimiento del capital real "si se reconoce adecuadamente que el efecto total (nacional) del impuesto es muy diferentes de los efectos parciales de una sola ciudad o grupo de ciudades"<a href="#12" name="n12"><sup>12</sup></a>. En su modelo, el 100% del impuesto nacional efectivo recae en el capital, y hay tambi&eacute;n impuestos y subsidios al consumo que difieren entre jurisdicciones debido a los diferenciales con respecto a la tasa nacional promedio del impuesto.</p>     <p>Hay algunas semejanzas entre el tratamiento de las diferencias tributarias jurisdiccionales de los impuestos al patrimonio dentro de una naci&oacute;n y las diferencias jurisdiccionales mundiales del IRSA. Con base en estas semejanzas se puede ayudar al an&aacute;lisis de la incidencia del IRSA aplicando la noci&oacute;n de tasas tributarias diferenciales de la nueva visi&oacute;n, tratando a los pa&iacute;ses como estados. Conforme a este tipo de an&aacute;lisis, habr&iacute;a un impuesto mundial promedio al capital, que, en virtud de ser un impuesto mundial, recaer&iacute;a principalmente sobre el capital (suponiendo que los par&aacute;metros mundiales son similares a los del modelo original de econom&iacute;a cerrada de Harberger). Las desviaciones con respecto a ese promedio representar&iacute;an impuestos y subsidios diferenciales a las ganancias. Esa diferencia se puede asignar con base en los supuestos de incidencia de los modelos de econom&iacute;a abierta que estiman variaciones del IRSA, que son, en efecto, lo que representan en &uacute;ltimas los impuestos y subsidios a las ganancias. Este enfoque se podr&iacute;a justificar como un escenario diferente, como sugiri&oacute; Harberger al diferenciar el an&aacute;lisis de una variaci&oacute;n del impuesto mundial de una variaci&oacute;n del impuesto en un solo pa&iacute;s. Tambi&eacute;n se podr&iacute;a justificar si se piensa que los pa&iacute;ses se mueven en t&aacute;ndem.</p>     <p><a name="c9"></a>Cuadro 9    <br> Carga del IRSA en los pa&iacute;ses de la OCDE, 2008    <br> (Porcentaje)</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v13n24/v13n24a5c9.jpg"></p>     <p>El <a href="#c9">cuadro 9</a> muestra la distribuci&oacute;n del IRSA entre el capital y el trabajo usando la asignaci&oacute;n diferencial. En las estimaciones se utiliza el promedio directo de las tasas del impuesto de los pa&iacute;ses de la OCDE, y las que usan el promedio de las tasas tributarias ponderadas por el PIB se consideran dadas, para mostrar el efecto de las tasas ponderadas del impuesto. El promedio simple permite que pa&iacute;ses muy peque&ntilde;os, como Irlanda o Luxemburgo, tengan un fuerte efecto sobre la tasa promedio, forzando a que represente una tasa "mundial". Aunque los pa&iacute;ses de la OCDE no representan al resto del mundo, son una buena base para ilustrar este enfoque. Por ejemplo, la tasa del IRSA (incluyendo impuestos federales y estatales) de Estados Unidos fue del 39,25% en 2008. Con la tasa de impuestos promedio de la OCDE, 33,4%, el 85% del impuesto de Estados Unidos recaer&iacute;a totalmente sobre el capital. El capital estadounidense no podr&iacute;a evadir esa porci&oacute;n del impuesto fluyendo al extranjero. El impuesto restante sobre las ganancias diferenciales se asignar&iacute;a de acuerdo con las estimaciones de los modelos de econom&iacute;a abierta; en este caso, el 60% al capital y el 40% al trabajo. En el ejemplo de Estados Unidos, el 60% del 15% restante del impuesto de Estados Unidos se adicionar&iacute;a al capital, lo que arroja un impuesto residual del 9% sobre el capital por el efecto del impuesto al consumo. As&iacute;, la carga que recae en el capital total de Estados Unidos ser&iacute;a del 94%. Los pa&iacute;ses que tienen subsidios al IRSA muestran que m&aacute;s del 100% de la carga recae en el capital porque el subsidio que otorgan no recae totalmente sobre el capital sino que tambi&eacute;n beneficia al trabajo. En efecto, los pa&iacute;ses con alto IRSA exportan parte de la carga del capital e importan parte de la carga del trabajo.</p>     <p><b>CONCLUSI&Oacute;N</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Esta revisi&oacute;n sugiere que el supuesto de econom&iacute;a abierta no es suficiente para concluir que la mayor parte de la carga del IRSA se traslada al trabajo. En efecto, los supuestos de capital altamente m&oacute;vil y productos altamente sustituibles a nivel internacional son necesarios para asegurar que la mayor parte del impuesto recaiga en el trabajo. La relajaci&oacute;n del supuesto de movilidad perfecta modifica la asignaci&oacute;n de la carga e indica que, aun en una econom&iacute;a abierta, la mayor parte de la carga del ISRA, quiz&aacute; el 60%, es soportada por el capital.</p>     <p>Adem&aacute;s, el uso de estos modelos de equilibrio general basados emp&iacute;ricamente, por bien desarrollados que sean, tiene problemas porque no pueden reflejar plenamente algunos aspectos importantes del IRSA de Estados Unidos ni el car&aacute;cter de las interacciones globales con otros pa&iacute;ses. La evidencia existente de la conexi&oacute;n entre la pol&iacute;tica tributaria de Estados Unidos y la de otros pa&iacute;ses sugiere, al menos con respecto a la carga del IRSA, que Estados Unidos opera en una econom&iacute;a m&aacute;s cerrada de lo que suponen estos modelos, aun con los supuestos de imperfecta movilidad internacional, lo que sugiere que el capital soporta el grueso del IRSA.</p>     <p>El objetivo de los modelos es medir las variaciones del IRSA y quiz&aacute; no sean apropiados para asignar el monto total de un impuesto existente. Dado que el IRSA mundial deber&iacute;a recaer sobre todo el capital mundial, un enfoque alternativo para determinar la incidencia del IRSA actual puede ser asignar el promedio mundial al capital y asignar las desviaciones de los pa&iacute;ses con respecto a ese promedio como variaciones del IRSA, usando las estimaciones del modelo de econom&iacute;a abierta. Con este enfoque, m&aacute;s del 90% de la carga del IRSA se deber&iacute;a asignar al capital.</p>     <p>Aunque se usen modelos est&aacute;ndar de econom&iacute;a abierta, es claro que adiciones menores por rigidez a trav&eacute;s del capital inm&oacute;vil o la sustituci&oacute;n imperfecta de productos puedan dar como resultado que el capital soporta una mayor proporci&oacute;n del impuesto. El supuesto de econom&iacute;a abierta no deber&iacute;a ser sin&oacute;nimo de la conclusi&oacute;n de que el trabajo soporta una carga del IRSA mayor que el capital.</p>     <p><b>AP&Eacute;NDICE: MODELOS DE INCIDENCIA DEL IRSA EN ECONOM&Iacute;A CERRADA</b></p>     <p>Aqu&iacute; se revisa el modelo est&aacute;ndar de Harberger y se destacan algunos de los principales ajustes que se hicieron a ese modelo. La primera secci&oacute;n resume el modelo original de equilibrio general que formul&oacute; Arnold Harberger y reporta algunas de las principales implicaciones para la incidencia del IRSA. La segunda secci&oacute;n hace una breve revisi&oacute;n de los principales ajustes a la estructura del modelo original con una econom&iacute;a cerrada.</p>     <p><b>E<small>L MODELO DE HARBERGER</small></b></p>     <p>Una contribuci&oacute;n primordial del modelo de Harberger a los primeros an&aacute;lisis de la incidencia del IRSA fue encontrar que la carga del impuesto se repart&iacute;a entre el ingreso del capital y el del trabajo y no se trasladaba a los consumidores, debido a que ese traslado asignar&iacute;a el impuesto proporcionalmente al trabajo y al capital con base en las participaciones originales de los factores en el ingreso. Harberger primero esboz&oacute; una serie de resultados generales y luego, usando elasticidades de sustituci&oacute;n de factores y productos supuestas, estim&oacute; la parte de la carga que soportan el capital y el trabajo. Encontr&oacute; que:</p>     <li>El trabajo puede soportar m&aacute;s en proporci&oacute;n a su participaci&oacute;n inicial en el ingreso s&oacute;lo si la industria gravada es intensiva en trabajo.</li>     <li>El capital soportar&aacute; una mayor parte de la carga impositiva que el trabajo (con respecto a las participaciones iniciales) si la elasticidad de sustituci&oacute;n de factores en el sector gravado es mayor que la elasticidad de sustituci&oacute;n de productos entre los sectores gravados y los no gravados.</li>     ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Cuanto m&aacute;s alta es la sustituci&oacute;n de factores en el sector no gravado m&aacute;s probable es que el trabajo y el capital soporten el impuesto en proporci&oacute;n a las participaciones iniciales en el ingreso.</li>     <p>Con base en sus estimaciones num&eacute;ricas, Harberger concluy&oacute; que la mayor parte de la carga del impuesto recae en la renta del capital. Supuso elasticidades de sustituci&oacute;n de factores de 0,5, 0,66, 0,8, 1 y 1,2, y de sustituci&oacute;n de productos de 0,5, 1 y 1,5. Cuando las elasticidades de sustituci&oacute;n de factores y de productos son iguales a 1, el capital soporta el 100% de la carga. Dicho resultado no es un caso extremo, es una tendencia central de las estimaciones num&eacute;ricas de Harberger basadas en los supuestos b&aacute;sicos del modelo. Encontr&oacute; que cuando la elasticidad de sustituci&oacute;n de factores en el sector no gravado es menor que en el sector gravado, el capital puede soportar m&aacute;s del 100% del impuesto; a la inversa, cuando la elasticidad de sustituci&oacute;n de factores del sector no gravado es mayor que la del sector gravado, el capital soporta menos del 100% de la carga. Adem&aacute;s, si la elasticidad de sustituci&oacute;n de productos es menor (mayor) que 1, el capital soporta m&aacute;s (menos) del 100% de la carga.</p>     <p>Dos efectos generales explican estos resultados: un efecto sustituci&oacute;n y un efecto producto. El efecto sustituci&oacute;n es desencadenado por el aumento del costo del capital resultante del impuesto. El sector gravado tiene un incentivo para sustituir trabajo por capital. El exceso de capital es absorbido por el sector no gravado, pero con una menor relaci&oacute;n renta-salario. La magnitud de este efecto es determinada por las elasticidades relativas de sustituci&oacute;n de los dos sectores. Cuando el capital y el trabajo son menos sustituibles en el sector no gravado, el capital puede soportar m&aacute;s del 100% de la carga porque para que el sector no gravado absorba el exceso de capital del sector gravado tambi&eacute;n debe aumentar la cantidad de trabajo, lo que reduce a&uacute;n m&aacute;s la demanda de capital con respecto al trabajo. Cuando el capital y el trabajo son menos sustituibles en el sector gravado, el capital puede soportar una carga mayor que su proporci&oacute;n porque es menos m&oacute;vil. Pero el sector no gravado puede sustituir f&aacute;cilmente capital por trabajo. La sustituci&oacute;n m&aacute;s alta del sector no gravado lleva a un aumento de la demanda de capital con respecto al trabajo, lo que reduce los salarios de los trabajadores. En conjunto, el efecto de sustituci&oacute;n generalmente reduce el rendimiento del capital con respecto a los salarios (r/w).</p>     <p>El impuesto tambi&eacute;n reduce la demanda de productos del sector gravado con respecto al sector no gravado. La magnitud de este efecto producto depende de la elasticidad de sustituci&oacute;n de productos y de la intensidad relativa del capital. La reducci&oacute;n de la demanda se manifiesta en una reducci&oacute;n de la demanda de ambos factores. El exceso de demanda o de oferta de capital con respecto al trabajo depende de la intensidad relativa de los factores en los dos sectores. Si el sector gravado es intensivo en capital, la menor demanda de productos gravados se traduce en una menor demanda de capital con respecto al trabajo, reduciendo a&uacute;n m&aacute;s la relaci&oacute;n renta-salario, lo que refuerza el efecto sustituci&oacute;n y da como resultado que el capital soporta una mayor carga del impuesto. Si el sector gravado es intensivo en trabajo, la menor demanda de trabajo aumenta la relaci&oacute;n renta-salario, lo que contrarresta el efecto sustituci&oacute;n y da como resultado que el capital soporta una menor carga del impuesto.</p>     <p><b>V<small>ARIACIONES DEL MODELO DE HARBERGER</small></b></p>     <p>En el desarrollo del enfoque del modelo de equilibrio general de Harberger para analizar la incidencia del IRSA, muchos estudios hicieron numerosos ajustes para probar la robustez de sus conclusiones<a href="#13" name="n13"><sup>13</sup></a>. Aunque los resultados (que se comentan m&aacute;s adelante) revelaron escenarios cuyas inferencias pueden diferir de las conclusiones de Harberger, ning&uacute;n estudio excluy&oacute; la posibilidad, con supuestos bastante razonables, de que el capital soporte el 100% de la carga. En general, los economistas concluyeron que el modelo de Harberger era s&oacute;lido y aceptaron que el capital soportaba gran parte de la carga del IRSA, si no toda.</p>     <p>Shoven (1976) ajust&oacute; el modelo est&aacute;ndar de Harberger para incorporar m&aacute;s subsectores dentro de los sectores corporativos y no corporativos. Incluy&oacute; tres sectores no corporativos (agricultura, bienes ra&iacute;ces, y petr&oacute;leo y gas) y nueve sectores corporativos. Sus resultados iniciales concordaban con los de Harberger, usando los mismos valores de sustituci&oacute;n de factores. Como Harberger sugiri&oacute;, la incidencia sobre el capital ser&iacute;a sensible a la elasticidad de sustituci&oacute;n de factores en el sector no gravado. Shoven encontr&oacute; que la carga sobre el capital aumenta usando una elasticidad de sustituci&oacute;n de factores de 0,25 en el sector no gravado. Los resultados de Shoven tambi&eacute;n mostraron que la incidencia del IRSA es m&aacute;s sensible a la elasticidad de sustituci&oacute;n de factores en el sector gravado que en el sector no gravado.</p>     <p>Batra (1975), Ratti y Shome (1977a, 1977c) y Baron y Forsythe (1981) ajustan el modelo de Harberger para admitir incertidumbre. Batra lo ajusta por incertidumbre a&ntilde;adiendo un componente aleatorio a la producci&oacute;n corporativa. Este componente puede representar multas, problemas de planta, moral u otros factores que pueden afectar aleatoria o imprevisiblemente el producto. Pero en su modelo esos factores no se aplican al sector no corporativo. Batra no hace estimaciones emp&iacute;ricas debido a graves limitaciones de los datos para estimar la utilidad esperada. Sin embargo, encuentra que, en condiciones razonables de aversi&oacute;n al riesgo, el capital soportar&aacute; una carga a&uacute;n mayor en proporci&oacute;n a su participaci&oacute;n en el ingreso que el trabajo, dado que el sector corporativo es el sector intensivo en capital<a href="#14" name="n14"><sup>14</sup></a>. Tambi&eacute;n concluye, aunque no lo asegura, que se puede afirmar que es probable que el capital soporte una carga del impuesto mayor que la del trabajo, independientemente de la intensidad de capital. Tambi&eacute;n encuentra que, si la aversi&oacute;n relativa al riesgo es no decreciente en los beneficios, la incidencia es indeterminada.</p>     <p>Ratti y Shome (1977c) admiten incertidumbre en un sector, usando un m&eacute;todo similar al que emple&oacute; Batra. Examinan los efectos de incidencia de un variado conjunto de impuestos: impuesto parcial a los factores, impuesto general a los factores, impuesto general de renta e impuesto general de ventas, distinguiendo entre un impuesto general al capital y un impuesto espec&iacute;fico a la renta de las sociedades. El impuesto a los factores recae totalmente en el factor gravado cuando se supone certeza. Ratti y Shome encuentran que ese resultado se mantiene en incertidumbre con aversi&oacute;n al riesgo absoluta constante. Y que el impuesto general de renta es soportado por ambos factores en proporci&oacute;n a su participaci&oacute;n inicial en el ingreso, as&iacute; como que se mantiene en incertidumbre si hay aversi&oacute;n al riesgo absoluta constante. No consideran un impuesto de renta parcial al sector corporativo.</p>     <p>Un escrito posterior de Ratti y Shome (1977a) corrige y extiende el trabajo de Batra. Ellos encuentran que su conclusi&oacute;n es correcta con ajustes. Suponiendo aversi&oacute;n al riesgo absoluta y relativa no creciente, el capital soportar&aacute; una carga a&uacute;n mayor en proporci&oacute;n a su participaci&oacute;n en el ingreso que el trabajo, dado que el sector corporativo es el sector intensivo en capital. Tambi&eacute;n encuentran que si la incertidumbre se localiza en el sector no corporativo y si el sector corporativo es intensivo en capital con respecto al sector no corporativo, el capital debe soportar una carga del impuesto mayor en proporci&oacute;n a su participaci&oacute;n en el ingreso que el trabajo s&oacute;lo si la aversi&oacute;n al riesgo absoluta de las firmas no corporativas es una funci&oacute;n no creciente de las ganancias.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Baron y Forsythe tambi&eacute;n a&ntilde;aden incertidumbre, pero suponen que los t&iacute;tulos de la firma son negociables y que la producci&oacute;n est&aacute; sujeta a incertidumbre en m&uacute;ltiples niveles. Suponiendo que las firmas no son propiedad de un solo individuo sino de muchos a trav&eacute;s de t&iacute;tulos negociables, encuentran que los resultados de Harberger tambi&eacute;n se mantienen en incertidumbre sin los requisitos de aversi&oacute;n al riesgo adicionales incluidos en Batra y en Ratti y Shome.</p>     <p>Ratti y Shome (1977b) a&ntilde;aden tierra como tercer factor e intentan ver qu&eacute; supuestos de elasticidad son necesarios para asegurar que el capital soporte el 100%. Encuentran que la adici&oacute;n de tierra modifica algunas de las conclusiones generales de Harberger. M&aacute;s notablemente, la intensidad de trabajo en el sector gravado ya no es necesaria para que el trabajo soporte la carga del impuesto. Suponiendo una elasticidad de sustituci&oacute;n de factores de 1,6 a 2,4 en el sector agr&iacute;cola, encuentran que el capital no soporta el 100% del impuesto, que la tierra se beneficia del impuesto y que la carga es compartida con el trabajo.</p>     <p>Atkinson y Stiglitz (1980) muestran que, con diversas imperfecciones en los mercados de factores o productos, los resultados de Harberger en general no se mantienen. Si hay diferencias en los salarios de los dos sectores y si la elasticidad de la demanda es alta con respecto a las elasticidades de sustituci&oacute;n de factores, el rendimiento del capital puede aumentar con respecto a los salarios. Este resultado se debe a que el efecto producto es mayor que la disposici&oacute;n a sustituir capital por trabajo. En un ambiente con significativa inmovilidad del trabajo, el trabajo puede soportar mayor carga que el capital.</p>     <p>Bhatia (1981) introduce bienes intermedios en el an&aacute;lisis. En forma similar a la introducci&oacute;n de tierra de Ratti y Shome, la adici&oacute;n de bienes intermedios ampl&iacute;a notablemente los factores disponibles para sustituci&oacute;n: capital y trabajo para bienes gravados finales, bienes finales no gravados y bienes intermedios no gravados. Aunque algunos resultados generales de Harberger se mantienen con la adici&oacute;n de bienes intermedios, Bhatia se&ntilde;ala que otros resultados ya no son v&aacute;lidos. Espec&iacute;ficamente, en el modelo Harberger, si la elasticidad de sustituci&oacute;n de factores en el sector gravado es mayor o igual a la elasticidad de la demanda de bienes gravados, el capital soportar&aacute; el impuesto m&aacute;s que proporcionalmente. Este resultado ya no se puede garantizar con la introducci&oacute;n de bienes intermedios. Sin embargo, si todas las elasticidades son iguales a 1, los resultados de Bhatia son iguales a los de Harberger.</p>     <p>Parai (1988) usa el modelo de Harberger e incorpora rendimientos variables a escala. Encuentra que si los rendimientos a escala son no crecientes, se mantienen los resultados de Harberger y el capital puede soportar mayor parte de la carga. Aun si el efecto producto refuerza el efecto sustituci&oacute;n, lo que sugiere que el capital soporta mayor parte de la carga, los rendimientos crecientes a escala pueden mantener el valor y la demanda de capital elevados, lo que reduce la parte de la carga del impuesto que soporta el capital.</p>     <p>Gravelle y Kotlikoff (1989) argumentan que el modelo de Harberger tiene un defecto fundamental al suponer que producci&oacute;n y estatus corporativo son id&eacute;nticos. Presentan una variaci&oacute;n de su modelo que admite producci&oacute;n corporativa y no corporativa del mismo producto. Se&ntilde;alan que otros han hecho una variaci&oacute;n s&oacute;lo para encontrar que el sector corporativo desaparece bajo un IRSA. Para asegurar que el sector corporativo siga siendo viable (como se ve claramente en Estados Unidos) admiten aspectos empresariales en el sector no corporativo y requisitos de tama&ntilde;o en el sector corporativo. Igual que Harberger, encuentran que si todas las elasticidades son iguales, la carga del impuesto recae totalmente en el capital. Pero a diferencia de Harberger, encuentran que el capital a&uacute;n puede soportar el 100% de la carga independientemente de la elasticidad de sustituci&oacute;n. Y que la mayor elasticidad de la demanda eleva la parte de la carga del capital, pero Harberger encontr&oacute; que la disminu&iacute;a.</p>     <p>Parai y Choudhary admiten imperfecta movilidad del trabajo. Encuentran que aunque la inmovilidad del trabajo claramente hace m&aacute;s posible que el trabajo soporte una carga mayor que el capital, la perfecta movilidad del trabajo "no es necesaria para la validez del resultado b&aacute;sico de Harberger" (1992, 79). Si la elasticidad de la movilidad del trabajo no es muy peque&ntilde;a, el capital a&uacute;n puede soportar mayor carga que el trabajo. Pero la inmovilidad del trabajo reduce los efectos del IRSA sobre la tasa de renta. Si el trabajo no es perfectamente m&oacute;vil, disminuye la capacidad para sustituir capital por trabajo cuando el capital se encarece. La inmovilidad del trabajo tambi&eacute;n aumenta el poder del efecto producto sobre la tasa de salarios, reduciendo los salarios y aumentando la carga del trabajo.</p>     <p><b>NOTAS AL PIE </b></p>     <p><a href="#n1" name="1">1</a>. Aunque ampliamente conocida como "nueva" visi&oacute;n de la incidencia del impuesto de patrimonio, esta visi&oacute;n fue desarrollada inicialmente por Mieszkowski (1972).</p>     <p><a href="#n2" name="2">2</a>. Auerbach (2005), Gravelle (2009) y McLure (1975) dan m&aacute;s detalles de los primeros desarrollos de la incidencia del IRSA.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#n3" name="3">3</a>. La sustituibilidad de la demanda de productos dentro del pa&iacute;s tiene efectos que interact&uacute;an con la intensidad de los factores, como en el modelo de econom&iacute;a cerrada: si los sectores gravados son m&aacute;s intensivos en trabajo, una elasticidad de sustituci&oacute;n m&aacute;s baja reduce menos la demanda de trabajo y lleva a que una menor parte de la carga recaiga sobre el trabajo.</p>     <p><a href="#n4" name="4">4</a>. Aunque GM usan una elasticidad mucho m&aacute;s alta, 300, para denotar sustituci&oacute;n perfecta, las elasticidades convergen r&aacute;pidamente a la respuesta perfecta, de modo que una estimaci&oacute;n de 100 simula efectivamente la sustituci&oacute;n perfecta.</p>     <p><a href="#n5" name="5">5</a>. Aunque Randolph supone t&eacute;cnicamente un segundo sector corporativo transable con imperfecta sustituci&oacute;n internacional de productos, el sector corporativo transable con perfecta sustituci&oacute;n internacional de productos es el que induce los resultados. Las variaciones del salario nominal son determinadas primero por el sector corporativo transable tomador de precios con perfecta sustituci&oacute;n internacional de productos. Luego sigue la pista de esos efectos hasta el segundo sector corporativo, donde los resultados de incidencia son determinados por la intensidad relativa de capital de los dos sectores corporativos. La imperfecta sustituci&oacute;n de productos del segundo sector corporativo no afecta los resultados de incidencia; en cambio, asegura que el modelo no tiene soluci&oacute;n de esquina.</p>     <p><a href="#n6" name="6">6</a>. El art&iacute;culo de Harberger de 2008 usa su modelo de econom&iacute;a abierta de 1995 pero tiene en cuenta las variaciones de los precios de los productos de otros sectores. Para una discusi&oacute;n detallada del efecto de este ajuste, ver ap&eacute;ndice: "Otros estudios", en Randolph (2006).</p>     <p><a href="#n7" name="7">7</a>. Randolph supone una elasticidad de sustituci&oacute;n de factores de 0,6, pero debido a la perfecta movilidad internacional esto no afecta significativamente los resultados.</p>     <p><a href="#n8" name="8">8</a>. Harberger asigna el 25% del capital de la econom&iacute;a al sector corporativo transable, el 25% al sector corporativo no transable y el 50% al sector no corporativo no transable. Tambi&eacute;n asigna el 20% del trabajo de la econom&iacute;a al sector corporativo transable, el 10% al sector corporativo no transable y el 64% al sector no corporativo no transable. Sus valores no representan intensidades relativas de capital; suponiendo que el capital es un 25% del producto, las intensidades de capital se pueden estimar a partir de las asignaciones de Harberger: 0,29 para el sector corporativo transable &#91;(0,25 x 0,25)/(0,2 x 0,75 + 0,25 x 0,25)&#93;, 0,45 para el sector corporativo no transable y 0,21 para el sector no corporativo no transable. Los supuestos de GS sobre intensidad relativa del capital son 0,18 para el sector corporativo transable, 0,24 para el sector corporativo no transable y 0,53 para el sector no corporativo no transable.</p>     <p><a href="#n9" name="9">9</a>. deMooij y Ederveen reportan e = dIED/dt(1/IED). Pero una elasticidad con respecto a r(1 - t), de una ecuaci&oacute;n de la forma lnIED = Br(1 - t) e, dar&iacute;a dIED/dt&#91;(1 - t)/IED&#93;.</p>     <p><a href="#n10" name="10">10</a>. Para una revisi&oacute;n de la tasas del IRSA entre pa&iacute;ses, ver Congressional Budget Office (2005).</p>     <p><a href="#n11" name="11">11</a>. Para una discusi&oacute;n de las implicaciones de la competencia tributaria entre pa&iacute;ses, ver tambi&eacute;n Randolph (2006).</p>     <p><a href="#n12" name="12">12</a>. Para una revisi&oacute;n de la nueva visi&oacute;n de la incidencia del impuesto al patrimonio, ver tambi&eacute;n Zodrow (2000). Para las implicaciones del uso de la nueva visi&oacute;n en la estimaci&oacute;n de la incidencia, ver Gravelle (2007).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#n13" name="13">13</a>. Esta revisi&oacute;n no trata los ajustes que eliminan la cantidad de capital fijo y admiten respuestas del ahorro, como en Ballentine (1978), que encontr&oacute; que la admisi&oacute;n de una cantidad de capital no fijo pod&iacute;a tener efectos significativos en la incidencia del impuesto. Este ajuste va m&aacute;s all&aacute; del alcance de este escrito debido a que la admisi&oacute;n de respuestas del ahorro no es espec&iacute;fica del IRSA sino que concierne a los impuestos del capital en general. Adem&aacute;s, el an&aacute;lisis de incidencia sobre el capital es dif&iacute;cil de definir cuando cambia el tama&ntilde;o de los factores. Por &uacute;ltimo, como se&ntilde;alan Auerbach y Kotlikoff (1987), los resultados de las respuestas del ahorro son indeterminados. Adem&aacute;s, los ajustes por oferta de trabajo o desempleo, hechos en estudios de Zee (1983) y Miyagiwa (1988), tienen un problema similar: determinar la incidencia sobre los factores cuyo tama&ntilde;o cambia; de modo que aqu&iacute; no se discuten en detalle.</p>     <p><a href="#n14" name="14">14</a>. Esas condiciones razonables de aversi&oacute;n al riesgo pueden incluir aversiones al riesgo absolutas y relativas no crecientes, condiciones que se suelen utilizar en an&aacute;lisis de incertidumbre.</p> <hr>     <p><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</b></p>     <!-- ref --><p>1. Altshuler, R. y H. Grubert. "Governments and multinational corporations in the race to the bottom", <i>Tax Notes</i> 110, 8, 2006.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000186&pid=S0124-5996201100010000500001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2. Altshuler, R., H. Grubert y T. S. Newlon. "Has U.S. investment abroad become more sensitive to tax rates?", J. R. Hines, Jr., ed., <i>International taxation and multinational activity</i>, Chicago, National Bureau of Economic Research y University of Chicago Press, 2000.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000187&pid=S0124-5996201100010000500002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3. Armington, P. S. "A theory of demand for products distinguished by place of production", <i>IMF Staff Papers</i> 16 1, 1969, pp. 159-176.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000188&pid=S0124-5996201100010000500003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4. Atkinson, A. B. y J. E. Stiglitz. "Tax incidence: Departures from the standard model", <i>Lectures on Public Economics</i>, New York, McGraw-Hill, 1980.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000189&pid=S0124-5996201100010000500004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5. Auerbach, A. J. "Who bears the corporate tax? A review of what we know", J. M. Poterba, ed., <i>Tax policy and the economy</i>, Cambridge, NBER y MIT Press, 2005.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000190&pid=S0124-5996201100010000500005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>6. Auerbach, A. J. y L. J. Kotlikoff. <i>Dynamic fiscal policy</i>, New York, Cambridge University Press, 1987.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000191&pid=S0124-5996201100010000500006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>7. Ballentine, J. G. "The incidence of a corporation income tax in a growing economy", <i>The Journal of Political Economy</i> 86, 5, 1978, pp. 863-875.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000192&pid=S0124-5996201100010000500007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>8. Baron, D. P. y R. Forsythe. "Uncertainty and the theory of tax incidence in a stock market economy", <i>International Economic Review</i> 22, 3, 1981, pp. 567-576.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000193&pid=S0124-5996201100010000500008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>9. Batra, R. N. "A general equilibrium model of the incidence of corporation income tax under uncertainty", <i>Journal of Public Economics</i> 4, 4, 1975, pp. 343-360.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000194&pid=S0124-5996201100010000500009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>10. Bhatia, K. B. "Intermediate goods and the incidence of the corporation income tax", <i>Journal of Public Economics</i> 16, 1, 1981, pp. 93-112.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000195&pid=S0124-5996201100010000500010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>11. Chirinko, R. S. "Corporate taxation, capital formation, and the substitution elasticity between labor and capital", <i>National Tax Journal</i> 55, 2, 2002, pp. 339-355.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000196&pid=S0124-5996201100010000500011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>12. Chirinko, R. S., S. M. Fazzari y A. P. Meyer. "How responsive is business capital formation to its user cost? An exploration with micro data", <i>Journal of Public Economics</i> 74, 1, 1999, pp. 53-80.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000197&pid=S0124-5996201100010000500012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>13. Congressional Budget Office. "Corporate income tax rates: International comparisons", November, 2005.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000198&pid=S0124-5996201100010000500013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>14. Cragg, J. G., A. C. Harberger y P. Mieszkowski. "Empirical evidence on the incidence of the corporation income tax", <i>The Journal of Political Economy</i> 75, 6, 1967, pp. 811-822.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000199&pid=S0124-5996201100010000500014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>15. Gallaway, M. P., Ch. A. McDaniel y S. A. Rivera. "Short-run and long-run industry-level estimates of U.S. Armington elasticities", <i>Office of Economics Working Paper</i> 2000-09-A, 2000.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000200&pid=S0124-5996201100010000500015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>16. Gravelle, J. G. "Economic effects of investment subsidies", I. Claus et al., eds., <i>Tax reform in open economies: International and country perspectives</i>, Cheltenham, Edward Elgar Publishing, 2010.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000201&pid=S0124-5996201100010000500016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>17. Gravelle, J. G. "Corporate income tax: Incidence, economic effects, and structural issues", J. G. Head y R. Krever, eds., <i>Tax reform in the 21st century: A volume in memory of Richard Musgrave</i>, Alphen aan den Rijn, Kluwer Law International, 2009.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000202&pid=S0124-5996201100010000500017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>18. Gravelle, J. G. y K. A. Smetters. "Does the open economy assumption really mean that labor bears the burden of a capital income tax?", <i>Advances in Economic Analysis and Policy</i> 6, 1, 2006.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000203&pid=S0124-5996201100010000500018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>19. Gravelle, J. G. y L. J. Kotlikoff. "The incidence and efficiency costs of corporate taxation when corporate and non-corporate firms produce the same good", <i>The Journal of Political Economy</i> 97, 4, 1989, pp. 749-780.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000204&pid=S0124-5996201100010000500019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>20. Gravelle, J. "Who pays property taxes? A look at the excise tax effects of property taxes across the states", proceedings of the 100th Annual Conference on Taxation, Columbus, National Tax Association, 2007.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000205&pid=S0124-5996201100010000500020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>21. Grubert, H. y J. Mutti. "International aspects of corporate tax integration: The role of debt and equity flows", <i>National Tax Journal</i> 47, 1, 1994, pp. 111-133.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000206&pid=S0124-5996201100010000500021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>22. Grubert, H. y J. Mutti. "The taxation of capital income in an open economy: The importance of resident-nonresident tax treatment", <i>Journal of Public Economics</i> 27, 1985, pp. 291-309.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000207&pid=S0124-5996201100010000500022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>23. Hamermesh, D. y J. Grant. "Econometric studies of labor-labor substitution and their implications for policy", <i>Journal of Human Resources</i> 14, 979, pp. 518-542.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000208&pid=S0124-5996201100010000500023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>24. Harberger, A. C. "Corporate tax incidence: Reflections on what is known, unknown, and unknowable", J. W. Diamond y G. R. Zodrow, eds., <i>Fundamental tax reform: Issues, choices, and implications</i>, Cambridge, MIT Press, 2008.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000209&pid=S0124-5996201100010000500024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>25. Harberger, A. C. "The ABCs of corporate tax incidence: Insights into the open-economy case", <i>Tax policy and economic growth</i>, Washington, American Council for Capital Formation, 1995.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000210&pid=S0124-5996201100010000500025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>26. Harberger, A. C. "The incidence of the corporation income tax", <i>The Journal of Political Economy</i> 70, 1962, pp. 215-240.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000211&pid=S0124-5996201100010000500026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>27. Krzyzaniak, M. y R. A. Musgrave. <i>The shifting of the corporation income tax</i>, Baltimore, Johns Hopkins Press, 1963.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000212&pid=S0124-5996201100010000500027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>28. McDaniel, Ch. A. y E. J. Balistreri. "A discussion of Armington trade substitution elasticities", <i>Office of Economics Working Paper</i> 2002-02-A, 2002.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000213&pid=S0124-5996201100010000500028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>29. McLure, Ch. E. "General equilibrium incidence analysis: The Harberger model after ten years", <i>Journal of Public Economics</i> 4, 1975, pp. 125-161.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000214&pid=S0124-5996201100010000500029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>30. Mieszkowski, P. "The property tax: An excise tax or a profits tax?", <i>Journal of Public Economics</i> 1, 1972, pp. 73-96.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000215&pid=S0124-5996201100010000500030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>31. Miyagiwa, K. "Corporate income tax incidence in the presence of sector-specific unemployment", <i>Journal of Public Economics</i> 37, 1988, pp. 103-112.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000216&pid=S0124-5996201100010000500031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>32. De Mooij, R. A. y S. Ederveen. "Taxation and foreign direct investment: A synthesis of empirical research", <i>International Tax and Public Finance</i> 10, 6, 2003, pp. 673-693.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000217&pid=S0124-5996201100010000500032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>33. Parai, A. K. "The incidence of corporate income tax under variable returns to scale", <i>Public Finance</i> 43, 3, 1988, pp. 414-424.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000218&pid=S0124-5996201100010000500033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>34. Parai, A. K. y M. A. S. Choudhary. "Imperfect labor mobility and corporate tax incidence", <i>International Economic Journal</i> 6, 3, 1992, pp. 75-82.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000219&pid=S0124-5996201100010000500034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>35. Randolph, W. C. "International burdens of the corporate income tax", <i>Congressional Budget Office Working Paper</i> 2006-09, 2006.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000220&pid=S0124-5996201100010000500035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>36. Ratti, R. A. y P. Shome. "On a general equilibrium model of the incidence of the corporation tax under uncertainty", <i>Journal of Public Economics</i> 8, 1977a, pp. 233-238.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000221&pid=S0124-5996201100010000500036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>37. Ratti, R. A. y P. Shome. "The incidence of the corporation income tax: A long-run, specific factor model", <i>Southern Economic Journal</i> 44, 1, 1977b, pp. 85-98.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000222&pid=S0124-5996201100010000500037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>38. Ratti, R. A. y P. Shome. "The general equilibrium theory of tax incidence under uncertainty", <i>Journal of Economic Theory</i> 14, 1977c, pp. 68-83.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000223&pid=S0124-5996201100010000500038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>39. Shoven, J. B. "The incidence and efficiency of taxes on income from capital", <i>The Journal of Political Economy</i> 84, 6, 1976, 1261-1283.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000224&pid=S0124-5996201100010000500039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>40. Zee, H. H. "Tax incidence in a two-sector model with variable labor supply", <i>Southern Economic Journal</i> 50 1, 1983, pp. 240-250.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000225&pid=S0124-5996201100010000500040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>41. Zodrow, G. "Reflections on the new view and the benefit view of the property tax", W. E. Oates, ed., <i>Property taxation and local government finance</i>, Cambridge, Lincoln Institute of Land Policy, 2000.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000226&pid=S0124-5996201100010000500041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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