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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[CALIDAD DEL EMPLEO EN LAS PRINCIPALES CIUDADES COLOMBIANAS Y ENDOGENEIDAD DE LA EDUCACIÓN]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This paper analyses the quality of employment in the major cities of Colombia in 2009. The results show that, although the quality of employment has improved since 2001, it still continues to be below the necessary level of quality employment. It also demonstrates the endogenous nature of education and proposes a correcting procedure for obtaining consistent and efficient estimators of employment quality. In differentiating between salaried and self-employed workers, the results reveal that if an individual is self-employed, an increase in the number of years of education does not contribute to improving the quality of employment. This effect only occurs in the case of salaried workers.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[   <font size="2" face="verdana">      <p align="center"><font size="4"><b>CALIDAD DEL EMPLEO EN LAS PRINCIPALES CIUDADES COLOMBIANAS Y ENDOGENEIDAD DE LA EDUCACI&Oacute;N</b></font></p>     <p align="center"><font size="3"><b>EDUCATION AND QUALITY OF EMPLOYMENT IN THE MAIN CITIES OF COLOMBIA</b></font></p>      <p align="center"><i>Jhon James Mora</i><sup>*</sup>    <br> <i>Mar&iacute;a Paola Ulloa</i><sup>**</sup></p>     <br>     <p><sup>*</sup>Doctor en Econom&iacute;a, profesor del Departamento de Econom&iacute;a de la Universidad ICESI y presidente de la Asociaci&oacute;n de Facultades, Programas y Departamentos de Econom&iacute;a (AFADECO), Cali, Colombia, &#91;<a href="mailto:jjmora@icesi.edu.co">jjmora@icesi.edu.co</a>&#93;.    <br> <sup>**</sup> Estudiante de Econom&iacute;a y Negocios Internacionales de la Universidad ICESI y estudiante en pr&aacute;ctica del Banco de la Rep&uacute;blica, Bogot&aacute;, Colombia, &#91;<a href="mailto:maria.ulloa@icesi.edu.co">maria.ulloa@icesi.edu.co</a>&#93;.</p>     <p>Agradecemos los comentarios de los evaluadores an&oacute;nimos y las sugerencias recibidas en las Charlas semanales del Departamento de Econom&iacute;a de la Universidad ICESI y en el III Simposio de Investigaciones en Estudios del Trabajo de la Universidad de La Salle. Un agradecimiento especial queremos hacer al editor de la Revista por su incansable esfuerzo y extensos comentarios a las versiones preliminares del mismo.</p>      <p>Fecha de recepci&oacute;n: 24 de febrero de 2011, fecha de modificaci&oacute;n: 29 de julio de 2011, fecha de aceptaci&oacute;n: 20 de octubre de 2011.</p> <hr>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="3"><b>RESUMEN</b></font></p>      <p>Este art&iacute;culo analiza la calidad del empleo en las principales ciudades colombianas en 2009. Los resultados muestran que aun cuando el &iacute;ndice ha mejorado con respecto a 2001, sigue siendo inferior al nivel necesario para tener un empleo de calidad. Adem&aacute;s, comprueba la endogeneidad de la educación y propone un procedimiento de correcci&oacute;n para obtener estimadores consistentes y eficientes de la calidad del empleo. Los resultados, que se diferencian entre trabajadores asalariados e independientes, muestran que si la persona trabaja como independiente m&aacute;s a&ntilde;os de educaci&oacute;n no contribuyen a mejorar la calidad del empleo: este efecto solo existe en el caso de trabajadores asalariados.</p>     <p>&#91;<b>Palabras clave</b>: calidad del empleo, modelos logit multinomial, endogeneidad, correcci&oacute;n Murphy-Topel; JEL: C01, C13, J23, J81, 017.&#93;</p>  <hr>     <p><font size="3"><b>ABSTRACT</b></font></p>     <P>This paper analyses the quality of employment in the major cities of Colombia in 2009. The results show that, although the quality of employment has improved since 2001, it still continues to be below the necessary level of quality employment. It also demonstrates the endogenous nature of education and proposes a correcting procedure for obtaining consistent and efficient estimators of employment quality. In differentiating between salaried and self-employed workers, the results reveal that if an individual is self-employed, an increase in the number of years of education does not contribute to improving the quality of employment. This effect only occurs in the case of salaried workers.</P>      <p>&#91;<b>Keywords</b>: quality of employment, multinomial logit models, endogeneity, Murphy-Topel correction; JEL: C01, C13, J23, J81, 017.&#93;</p>   <hr>     <p>Uno de los temas m&aacute;s complejos y relevantes en materia de pol&iacute;tica laboral en todo el mundo consiste en reducir el desempleo y a la vez crear empleos de buena calidad. Aunque este es un tema complejo, m&aacute;s complejo a&uacute;n es definir y calcular la calidad del empleo.</p>     <p>Si bien es cierto que son muchas las variables que inciden en la calidad del empleo, existe consenso sobre la definici&oacute;n de la calidad del empleo en cuanto a que el ingreso, los beneficios de la afiliaci&oacute;n laboral, la estabilidad laboral y las caracter&iacute;sticas ocupacionales son las variables fundamentales que la determinan.</p>     <p>En lo que respecta a la manera de calcular la calidad del empleo, en Colombia se han explorado al menos dos caminos: el &iacute;ndice sint&eacute;tico y el &iacute;ndice compuesto. No obstante, sin importar qu&eacute; &iacute;ndice se utilice, es posible que exista una correlaci&oacute;n positiva entre ingresos y educaci&oacute;n que se transmita al &iacute;ndice, lo cual lleva a estimadores inconsistentes si no se tiene en cuenta dicha correlaci&oacute;n. Cabe preguntar entonces si esta correlaci&oacute;n muestra igual intensidad entre los trabajadores asalariados y los trabajadores independientes. De acuerdo con la teor&iacute;a del capital humano o la teor&iacute;a de la se&ntilde;alizaci&oacute;n, es posible que para los trabajadores asalariados un mayor nivel de educaci&oacute;n implique un mayor salario. Sin embargo, en el caso de los trabajadores independientes mayores t&iacute;tulos o niveles educativos no se traducen necesariamente en mayores salarios.</p>     <p>Adem&aacute;s de cuantificar la calidad del empleo en las principales ciudades colombianas en 2009, este art&iacute;culo explora sus determinantes. El sexo, la jefatura del hogar, el estado civil y vivir en una ciudad determinada inciden en la calidad del empleo que obtienen las personas.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En la primera secci&oacute;n se revisa la literatura sobre la calidad del empleo, en la segunda se presenta el m&eacute;todo para calcular el &iacute;ndice de calidad del empleo, as&iacute; como un modelo de elecci&oacute;n multinomial para la calidad del empleo y se discute la posible endogeneidad de la educaci&oacute;n, lo cual lleva a proponer la correcci&oacute;n de Murphy-Topel (1985) para obtener estimadores consistentes y eficientes; en la tercera secci&oacute;n se describen los datos y se presentan los resultados de las estimaciones. En la &uacute;ltima se discuten las conclusiones m&aacute;s importantes.</p>     <p><font size="3"><b>LA LITERATURA SOBRE LA CALIDAD DEL EMPLEO</b></font></p>      <p>En el &aacute;mbito internacional, Rosenthal (1989) considera que los determinantes de la calidad del empleo son las tareas y condiciones de trabajo, la satisfacci&oacute;n en el empleo, el periodo de trabajo, el estatus del trabajo tanto en la empresa como a nivel social, la seguridad del empleo y la afiliaci&oacute;n al sistema de salud y de pensiones. Gittleman y Howell (1995) incluyen la afiliaci&oacute;n a salud y pensiones, la densidad sindical, el porcentaje de trabajadores de tiempo parcial, el n&uacute;mero de semanas en el a&ntilde;o, el n&uacute;mero de horas semanales e indicadores de educaci&oacute;n formal, capacitaci&oacute;n espec&iacute;fica, habilidades personales, destreza manual, y condiciones de trabajo f&iacute;sicas y ambientales, determinantes de la calidad del empleo. Por su parte, Verdera (1995) tiene en cuenta, adem&aacute;s, la duraci&oacute;n de la jornada laboral, el lugar de trabajo, la afiliaci&oacute;n a la seguridad social, la sindicalizaci&oacute;n y la estabilidad laboral. Rodgers (1997) considera los beneficios no salariales, la regularidad y la confiabilidad del trabajo, la modalidad de contrataci&oacute;n, la protecci&oacute;n social en materia de pensiones, salud y desempleo, la regulaci&oacute;n de los tiempos de trabajo y su duraci&oacute;n, el riesgo de accidentes y enfermedades profesionales, la creatividad de los individuos. Valenzuela (2000), adem&aacute;s de incluir la estabilidad del empleo, considera la antig&uuml;edad, la existencia de un contrato de trabajo, la informalidad, salud y pensi&oacute;n, las caracter&iacute;sticas de la jornada de trabajo (horario normal, horas extras, periodos de descanso). Para Beatson (2000), la salud y la pensi&oacute;n, el tiempo de trabajo, el balance trabajo/vida familiar (oportunidad de trabajar en la casa, facilidades para los trabajadores con ni&ntilde;os o ancianos a su cargo, posibilidad de obtener permisos para atender emergencias), la modalidad de contrataci&oacute;n, la antig&uuml;edad en el empleo, la rotaci&oacute;n laboral y la percepci&oacute;n de inseguridad en el trabajo inciden sobre la calidad del empleo.</p>     <p>En el caso colombiano, Stefano Farn&eacute; considera un conjunto de variables objetivas que influyen en el bienestar econ&oacute;mico y social de los individuos y sus familias, "dictadas por la institucionalidad laboral y por normas de aceptaci&oacute;n econ&oacute;mica, social y pol&iacute;tica" (Farn&eacute;, 2003). Seg&uacute;n &eacute;l, el ingreso, la modalidad de contrataci&oacute;n, la afiliaci&oacute;n a la seguridad social y el horario de trabajo son determinantes a la hora de calcular la calidad del empleo; y pondera estas variables de manera diferente si el trabajador es asalariado o independiente. Los resultados de Farn&eacute; muestran que el promedio de la poblaci&oacute;n no llega al nivel de 60 puntos, el nivel aceptable de calidad del empleo, y que por ramas de la actividad econ&oacute;mica los mejores trabajos se encuentran en la administraci&oacute;n p&uacute;blica, el sector energ&eacute;tico y el sector financiero. En t&eacute;rminos generales, el autor concluye que solo el 13% de las personas ocupadas en las trece principales ciudades tienen empleos de buena calidad; y los niveles de calidad del pa&iacute;s son muy inferiores a los de Chile (Reinecke y Valenzuela, 2000)<sup><a name="nu1"></a><a href="#num1">1</a></sup>.</p>     <p>Bustamante y Arroyo (2008) utilizan el &iacute;ndice sint&eacute;tico de Farn&eacute; y encuentran que el factor racial afecta el acceso a empleos de buena calidad. As&iacute;, la probabilidad de que los trabajadores de raza negra tengan un empleo de mala calidad es del 12,2%. La probabilidad de obtener empleos de mala calidad se refuerza entre los j&oacute;venes, los que tienen menor nivel educativo, los que no est&aacute;n casados y los que trabajan en el sector informal.</p>     <p>Posso (2010) utiliza el &iacute;ndice sint&eacute;tico para examinar la relaci&oacute;n entre calidad del empleo y segmentaci&oacute;n del mercado laboral. A diferencia de otros trabajos, en este se incluye el sector econ&oacute;mico como variable explicativa para captar la segmentaci&oacute;n por sectores. Los resultados de Posso muestran que la probabilidad de obtener un empleo de alta calidad del empleo es mayor cuanto mayor es el nivel de educaci&oacute;n y que existen diferencias con respecto a la calidad del empleo entre ciudades. Medell&iacute;n, Bogot&aacute; y Cali tienen mejor calidad del empleo que el resto del pa&iacute;s, mientras que C&uacute;cuta, Monter&iacute;a e Ibagu&eacute; tienen los peores &iacute;ndices de calidad.</p>     <p>A diferencia de los autores mencionados, el profesor Javier Pineda considera que la calidad del empleo son "todas aquellas dimensiones relacionadas con el trabajo de las personas que les permiten a estas el desarrollo de sus capacidades, ampliar sus opciones de vida y obtener mayores grados de libertad", con lo que busca ir m&aacute;s all&aacute; de la divisi&oacute;n entre factores objetivos y subjetivos. Pineda (2007 y 2008) examina los componentes de la calidad del empleo para determinar las diferencias entre ciudades con respecto a ingreso, tipo de contrato, afiliaci&oacute;n a la seguridad social, jornada laboral y subempleo. Los resultados para 2001-2005 indican que en Pereira, Cartagena y Pasto hay grandes disparidades de ingresos, en Cartagena el ingreso real empeor&oacute;, en Pasto mejor&oacute; significativamente y en Pereira no hubo cambios significativos. El indicador de estabilidad laboral muestra que las formas de contrataci&oacute;n no variaron mucho en el periodo, salvo en Cartagena donde aument&oacute; la formalizaci&oacute;n. En un estudio posterior, Pineda (2011) hace un an&aacute;lisis factorial, y para construir el &iacute;ndice compuesto utiliza los ingresos, el tipo de contrato, la jornada laboral, la salud, las pensiones y el subempleo.</p>     <p>En general, los trabajos sobre Colombia se pueden dividir entre los que calculan la calidad del empleo utilizando ponderaciones <i>ad hoc</i>, lo que se conoce como &iacute;ndice sint&eacute;tico, y los que calculan la calidad del empleo a partir de un an&aacute;lisis de componentes principales, lo que se conoce &iacute;ndice compuesto. Ninguna de estas dos maneras de calcularla est&aacute; exenta de cr&iacute;ticas. Al indicador sint&eacute;tico se le critica el establecimiento <i>ad hoc </i>de las ponderaciones. Por ejemplo, &iquest;por qu&eacute; el ingreso se pondera m&aacute;s que el contrato, la seguridad social o la jornada de trabajo? &iquest;Por qu&eacute; los trabajadores asalariados tienen una ponderaci&oacute;n menor que los trabajadores independientes en materia de ingreso? &iquest;Es igual la afiliaci&oacute;n al r&eacute;gimen contributivo que al r&eacute;gimen subsidiado de salud? Mientras que con el &iacute;ndice compuesto, la variabilidad de los datos puede llevar a que variables que te&oacute;ricamente afectan la calidad del empleo en algunos periodos sean estad&iacute;sticamente significativas a niveles del 10%, 5% o 1% y en otros periodos no sean estad&iacute;sticamente significativas al 1%. &iquest;Cu&aacute;l nivel de significancia elegir? No obstante, independientemente del m&eacute;todo de c&aacute;lculo hay consenso en que el ingreso, los beneficios de la afiliaci&oacute;n laboral (salud, pensi&oacute;n, licencias, vacaciones, etc.), la estabilidad laboral y del ingreso (relacionada con el tipo de contrato) y las caracter&iacute;sticas ocupacionales (duraci&oacute;n, intensidad, seguridad en el trabajo, etc.) inciden en la calidad del empleo.</p>      <p><font size="3"><b>METODOLOG&Iacute;A</b></font></p>     <p>En este art&iacute;culo se emplea el &iacute;ndice sint&eacute;tico de calidad del empleo propuesto por Farn&eacute;, con peque&ntilde;as variaciones. Y aunque la calidad del empleo se puede estimar usando el &iacute;ndice compuesto, como ya se mencion&oacute;, aqu&iacute; usamos el &iacute;ndice sint&eacute;tico porque permite la comparaci&oacute;n con los resultados anteriores obtenidos por Bustamante y Arroyo (2008) y Posso (2010). Las variables que se emplean para calcular el &iacute;ndice son:</p> <ol>     ]]></body>
<body><![CDATA[<li> <i>El ingreso</i>: se establecieron tres rangos actualizando los valores a 2009. Los rangos de salarios tienen en cuenta el ingreso necesario para que una familia de cuatro personas no est&eacute; en la pobreza, $1.125.536 o 2,3 salarios m&iacute;nimos mensuales legales en 2009. As&iacute;, un individuo obtiene un puntaje de 0 si devenga menos de un salario m&iacute;nimo; 50 puntos si gana entre 1 y 2,3 salarios m&iacute;nimos, y 100 puntos si gana m&aacute;s de 2,3 salarios m&iacute;nimos.</li>     <li> <i>El tipo de contrato</i>: el contrato de trabajo es un indicador de estabilidad laboral, ya que protege contra el despido sin justa causa y estipula beneficios tales como vacaciones remuneradas, seguros y otros derechos y obligaciones del empleador. El tipo de contrato se divide en tres categor&iacute;as: la primera incluye trabajadores ocupados sin contrato, con un puntaje de 0; la segunda, contratos temporales, con un puntaje de 50; y la &uacute;ltima, contratos a t&eacute;rmino indefinido, con 100 puntos.</li>     <li> <i>La seguridad social</i>: esta se divide en tres categor&iacute;as. La primera, con un puntaje de 0, si el trabajador no est&aacute; afiliado a la seguridad social. La segunda, con 50 puntos, si el trabajador cotiza a salud o a pensiones. Los trabajadores afiliados a salud y pensiones tienen 100 puntos. Finalmente, los trabajadores pensionados con acceso a salud se consideran cotizantes de salud y pensi&oacute;n. Este indicador introduce impl&iacute;citamente la informalidad al tener en cuenta la falta de afiliaci&oacute;n a la seguridad social (Mora y Muro, 2010).</li>     <li> <i>Las horas de trabajo semanales</i>: de acuerdo con la legislaci&oacute;n laboral colombiana un individuo puede trabajar m&aacute;ximo 48 horas a la semana, por lo que las categor&iacute;as para este factor son dos: se obtiene un puntaje de 0 si el individuo trabaja m&aacute;s de 48 horas a la semana, y de 100 puntos si trabaja menos de 48 horas a la semana.</li>    </ol>      <p>Igual que en los trabajos de Farn&eacute; (2003), Bustamante y Arroyo (2008) y Posso (2010), se diferenci&oacute; entre trabajadores asalariados e independientes. Entre los trabajadores asalariados se encuentran los empleados particulares, del gobierno y dom&eacute;sticos. Dentro de los trabajadores independientes se incluye a los trabajadores por cuenta propia y la categor&iacute;a de la gran encuesta integrada de hogares llamada "otros". El <a href="#cua1">cuadro 1</a> resume la ponderaci&oacute;n vertical y horizontal de cada variable en el &iacute;ndice de la calidad del trabajo.</p>     <p>    <center><a name="cua1"><img src="img/revistas/rei/v13n25/v13n25a07c1.jpg"></a></center></p>     <p>La construcci&oacute;n anterior implica que el &iacute;ndice no es continuo sino discreto y presenta tres niveles: baja calidad, cuando es menor de 60 puntos; calidad media, entre 60 y 80 puntos; y buena calidad, cuando es superior a 80 puntos. La <a href="#ecu1">ecuación 1</a> corresponde al modelo econom&eacute;trico:</p>     <p><a name="ecu1"><img src="img/revistas/rei/v13n25/v13n25a07e1.jpg"></a></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Y<sub>i</sub> es la calidad del empleo, baja, media y buena. En las variables explicativas se incluye el sexo, con un valor de 1 si es hombre y 0 si es mujer; ser jefe de hogar y casado, con un valor de 1, y 0 en caso contrario. Los a&ntilde;os de educaci&oacute;n, e<sub>i</sub>, se incluyen como variable continua. Finalmente, &epsilon;<sub>i</sub> es el t&eacute;rmino de error aleatorio.</p>     <p>Cabe observar que de acuerdo con la teor&iacute;a del capital humano (Becker, 1964) y las teor&iacute;as de la se&ntilde;alizaci&oacute;n o escudri&ntilde;amiento (Spence, 2002) existe una correlaci&oacute;n positiva entre educaci&oacute;n e ingresos<sup><a name="nu2"></a><a href="#num2">2</a></sup>. Esta correlaci&oacute;n podr&iacute;a trasladarse a la calidad del empleo v&iacute;a ingresos. Es decir, es muy probable que la educaci&oacute;n sea end&oacute;gena a la calidad del empleo. Para contrastar esta hip&oacute;tesis, suponemos que la educaci&oacute;n es generada por la siguiente ecuaci&oacute;n:</p>     <p><a name="ecu2"><img src="img/revistas/rei/v13n25/v13n25a07e2.jpg"></a></p>      <p>Si la educaci&oacute;n es ex&oacute;gena, la correlaci&oacute;n entre -<font face="palatino Linotype" size="3"> &upsilon;</font><sub>i</sub> y e<sub>i</sub> debe ser 0. En caso contrario, los estimadores de &#91;1&#93; son inconsistentes. Una manera de corregir la endogeneidad consiste en incluir las predicciones de la educaci&oacute;n obtenida (<a href="#ecu2">ecuaci&oacute;n 2</a>) en la <a href="#ecu1">ecuaci&oacute;n 1</a>. Este procedimiento garantiza estimadores consistentes, aunque no eficientes. Para obtener estimadores consistentes y eficientes seguimos el procedimiento establecido por Murphy y Topel (1985):</p>     <p><a name="ecu3"><img src="img/revistas/rei/v13n25/v13n25a07e3.jpg"></a></p>      <p>En la literatura econom&eacute;trica existen dos procedimientos para obtener estimadores eficientes: el de m&aacute;xima verosimilitud con informaci&oacute;n completa (FIML, por sus siglas en ingl&eacute;s), donde se especifica la distribuci&oacute;n conjunta, y el de m&aacute;xima verosimilitud con informaci&oacute;n limitada (LIML), en dos etapas; en la primera se estima el modelo cuya matriz de varianzas y covarianzas es correcta y en la segunda se estima el vector de par&aacute;metros condicionado a los resultados del primer modelo. Lo anterior implica maximizar el logaritmo de la funci&oacute;n de verosimilitud condicionada a la estimaci&oacute;n de la educaci&oacute;n. Es decir:</p>      <p><a name="ecu4"><img src="img/revistas/rei/v13n25/v13n25a07e4.jpg"></a></p>     <p>Aunque este procedimiento produce estimadores consistentes de &theta;<sub>2</sub>, la matriz de varianzas y covarianzas se debe ajustar para tener en cuenta la variabilidad de  &theta;<sub>1</sub>, el estimador de &theta;<sub>1</sub>.</p>     <p>De acuerdo con Hardin (2002), Hole (2006) y Greene (2008) la matriz de varianzas de la estimaci&oacute;n para el procedimiento en dos etapas est&aacute; dada por:</p>     <p><img src="img/revistas/rei/v13n25/v13n25a07e5.jpg"></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>donde <img src="img/revistas/rei/v13n25/v13n25a07i1.jpg"><sub>1</sub> (q×q) y <img src="img/revistas/rei/v13n25/v13n25a07i1.jpg"><sub>2</sub> (p×p) son las matrices estimadas de varianzas y covarianzas de los modelos &#91;1&#93; y &#91;2&#93; respectivamente. Por otra parte:</p>     <p><a name="for1"><img src="img/revistas/rei/v13n25/v13n25a07f1.jpg"></a></p>      <p>donde F<sub>i1</sub> yF<sub>i2</sub> son la i-&eacute;sima contribuci&oacute;n a la funci&oacute;n de verosimilitud de los modelos &#91;1&#93; y &#91;2&#93; respectivamente.</p>     <p><font size="3"><b>DATOS Y RESULTADOS</b></font></p>     <p>Los datos provienen de la gran encuesta integrada de hogares del segundo trimestre de 2009 realizada por el DANE. La muestra incluye 38.679 trabajadores, de los cuales 20.138 son trabajadores asalariados y 18.541 son trabajadores independientes.</p>      <p>Como se observa en el <a href="#cua2">cuadro 2</a>, los trabajadores asalariados ganan en promedio $235.000 m&aacute;s que los independientes. El 73% de los trabajadores asalariados est&aacute; afiliado a salud y pensiones, en comparaci&oacute;n con el 33% de los independientes. El 64% de los asalariados tiene alg&uacute;n tipo de contrato. El 65% de los trabajadores asalariados trabaja hasta 48 horas, en comparaci&oacute;n con el 57% de los trabajadores independientes. El 55% de los trabajadores de la muestra son hombres; de estos, el 50% de los informales son hombres mientras que el 56% de los independientes son hombres. La educaci&oacute;n promedio de los individuos es de 10 a&ntilde;os: de 8,8 a&ntilde;os en el caso de los trabajadores asalariados y de 8,2 a&ntilde;os en el caso de los trabajadores independientes. El 47% es jefe de hogar y el 56% es casado. La edad promedio es de 38 a&ntilde;os.</p>     <p>    <center><a name="cua2"><img src="img/revistas/rei/v13n25/v13n25a07c2.jpg"></a></center></p>     <p>Los resultados muestran que el &iacute;ndice de calidad del empleo se encuentra entre 46,8 y 48,7 puntos de los 100 posibles, para asalariados e independientes, inferior a los 60 puntos necesarios para tener un empleo de calidad. Los resultados tambi&eacute;n muestran que el 64,2% de los trabajadores tiene empleos de baja calidad, el 24,2% empleos de calidad media y el 11,5% empleos de alta calidad. Por g&eacute;nero, los hombres tienen empleos de mejor calidad que las mujeres, con una diferencia de 1,9 puntos (<a href="#cua3">cuadro 3</a>).</p>     <p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<center><a name="cua3"><img src="img/revistas/rei/v13n25/v13n25a07c3.jpg"></a></center></p>      <p>Cuando se analiza el comportamiento de la calidad del empleo por ciudades, se encuentra que Bogot&aacute; y Medell&iacute;n presentan en promedio una mejor calidad del empleo. Mientras que las ciudades con empleos de peor nivel de calidad son C&uacute;cuta y Monter&iacute;a (<a href="#cua4">cuadro 4</a>).</p>     <p>    <center><a name="cua4"><img src="img/revistas/rei/v13n25/v13n25a07c4.jpg"></a></center></p>     <p>A continuaci&oacute;n se estimaron los modelos &#91;1&#93; y &#91;3&#93;. Primero se comprob&oacute; la hip&oacute;tesis de que la educaci&oacute;n es ex&oacute;gena. Para ello se estim&oacute; &#91;2&#93; utilizando la edad, la edad al cuadrado y el sexo como variables explicativas, y los residuos de la regresi&oacute;n se incluyeron en la <a href="#cua1">ecuación [1]</a>. Los resultados, que se presentan en el <a href="#cua5">cuadro 5</a>, llevaron a rechazar la hip&oacute;tesis de exogeneidad de la educaci&oacute;n, al nivel del 1%, en el modelo logit ordenado y en el modelo logit multinomial. Es decir, estos resultados muestran que la educaci&oacute;n es end&oacute;gena.</p>     <p>    <center><a name="cua5"><img src="img/revistas/rei/v13n25/v13n25a07c5.jpg"></a></center></p>     <p>Despu&eacute;s se utiliz&oacute; la predicci&oacute;n de la educaci&oacute;n obtenida en &#91;2&#93; con el fin de obtener estimadores consistentes de la calidad del empleo<sup><a name="nu3"></a><a href="#num3">3</a></sup>.</p>      <p>La primera columna del <a href="#cua6">cuadro 6</a> muestra la raz&oacute;n de probabilidades &#91;<i>odds ratio</i>&#93; de la estimaci&oacute;n e indica que todas las variables son estad&iacute;sticamente significativas<sup><a name="nu4"></a><a href="#num4">4</a></sup>. Un a&ntilde;o adicional de educaci&oacute;n aumenta 1,2 veces la probabilidad de tener un empleo de calidad alta con respecto a uno de calidad media. Una caracter&iacute;stica del logit ordenado es que la raz&oacute;n de posibilidades es constante entre las categor&iacute;as del &iacute;ndice, es decir, se estima un solo coeficiente &beta; para cada variable explicativa, y un intercepto separado para cada categor&iacute;a, de modo que las pendientes de la regresi&oacute;n, que se mueven de una categor&iacute;a a la siguiente, son iguales. En suma, el logit ordenado debe satisfacer el supuesto de regresiones paralelas; los resultados de la prueba se presentan en el <a href="#cua7">cuadro 7</a>.</p>     <p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<center><a name="cua6"><img src="img/revistas/rei/v13n25/v13n25a07c6.jpg"></a></center></p>     <p>    <center><a name="cua7"><img src="img/revistas/rei/v13n25/v13n25a07c7.jpg"></a></center></p>      <p>Los resultados del test de Brant y del logit generalizado llevan a rechazar el supuesto de que las regresiones son paralelas. De esta forma, si se utilizara un logit ordenado se podr&iacute;a llegar a conclusiones err&oacute;neas acerca del efecto de las variables explicativas ya que la raz&oacute;n del riesgo relativo, RRR, no es igual para todas las categor&iacute;as de calidad del empleo: baja, media y alta. Por esta raz&oacute;n, se debe estimar un logit multinomial.</p>     <p>En el <a href="#cua8">cuadro 8</a> se muestran tres estimaciones de la calidad del empleo utilizando un modelo logit multinomial: la primera incluye todos los trabajadores (asalariados e independientes), la segunda solamente los trabajadores asalariados y la &uacute;ltima los trabajadores independientes. Se hacen estas estimaciones separadas para determinar si la diferencia conceptual entre empleo asalariado y empleo por cuenta propia arroja resultados diferentes en cuanto a la relaci&oacute;n entre educaci&oacute;n y calidad del empleo. Primero se hizo la prueba de independencia de las alternativas irrelevantes; IIA (Hausman y MacFadden, 1984), y los resultados no rechazan este supuesto.</p>      <p>    <center><a name="cua8"><img src="img/revistas/rei/v13n25/v13n25a07c8.jpg"></a></center></p>     <p>Con respecto al g&eacute;nero, los resultados muestran que la probabilidad de tener un empleo de calidad media frente a un empleo de alta calidad es 1,16 veces mayor para los hombres. Este valor es algo inferior a la probabilidad de tener un empleo de baja calidad frente a un empleo de alta calidad, alrededor de 1,08 para los hombres (<a href="#cua8">cuadro 8</a>)<sup><a name="nu5"></a><a href="#num5">5</a></sup>.</p>     <p>En cuanto a la calidad del empleo por ciudades, los resultados muestran para las ciudades de Cali y Medell&iacute;n, tomando a Bogot&aacute; como punto de referencia, que la probabilidad de tener un empleo de calidad media frente a un empleo de calidad alta no es estad&iacute;sticamente significativa. Muestran tambi&eacute;n que al comparar empleos de calidad alta con respecto a empleos de calidad baja, es m&aacute;s probable que estos &uacute;ltimos se presenten en Barranquilla, Cartagena y C&uacute;cuta (dos veces m&aacute;s que en Bogot&aacute;).</p>      <p>Las variables de hombre, jefe de hogar y casado fueron estad&iacute;sticamente significativas en todos los modelos con respecto a la baja calidad, pero solamente la variable hombre fue estad&iacute;sticamente significativa cuando se considera la calidad media.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Finalmente, la educaci&oacute;n tiene efectos diferentes sobre la calidad del empleo entre trabajadores asalariados e independientes. Para los trabajadores asalariados, una mayor educaci&oacute;n disminuye la probabilidad de encontrarse en empleos de baja calidad y aumenta la de encontrarse en empleos de calidad media con respecto a empleos de alta calidad. Sin embargo, tal efecto no existe estad&iacute;sticamente en el caso de los trabajadores independientes. Este es un punto interesante, si la persona trabaja como independiente, m&aacute;s a&ntilde;os de educaci&oacute;n no contribuyen a mejorar la calidad del empleo; este efecto solo existe para los trabajadores asalariados.</p>     <p><font size="3"><b>CONCLUSIONES</b></font></p>     <p>La calidad del empleo no es un tema de inter&eacute;s exclusivo para los acad&eacute;micos sino tambi&eacute;n para las autoridades de los distintos niveles de gobierno, ya que permite entender diversos factores que se deben tener en cuenta en la elaboraci&oacute;n de las pol&iacute;ticas laborales. No basta considerar las estad&iacute;sticas de empleo y desempleo para generar m&aacute;s empleos sino que es necesario mejorar la calidad de los empleos, y para ello se deben determinar las variables que la afectan. La calidad del empleo est&aacute; relacionada con variables objetivas que inciden en el bienestar de los trabajadores y sus familias. El &iacute;ndice sint&eacute;tico que elabor&oacute; Stefano Farn&eacute; (2003) es un indicador aproximado, y susceptible de mejoras, que incluye variables monetarias como el ingreso, y no monetarias, como el tipo de contrato, la afiliaci&oacute;n a la seguridad social y las horas semanales trabajadas.</p>     <p>Los resultados de las trece principales ciudades colombianas muestran que si bien la calidad del empleo mejor&oacute; con respecto a 2001 -el &iacute;ndice aument&oacute; en 10,4 puntos- a&uacute;n est&aacute; muy por debajo de los 60 puntos que corresponden a un empleo de calidad. Se mantienen las diferencias de calidad del empleo entre hombres y mujeres, y tambi&eacute;n entre sectores econ&oacute;micos. Nuestros resultados muestran, igual que los de otros trabajos anteriores, que existen diferencias de calidad entre las ciudades.</p>     <p>Otro resultado interesante es la relaci&oacute;n entre educaci&oacute;n y calidad del empleo. Una mayor educaci&oacute;n incrementa la calidad del empleo pero solamente en el caso de los trabajadores asalariados.</p>     <p>Los problemas laborales del pa&iacute;s constituyen un gran reto para el dise&ntilde;o de pol&iacute;ticas y, adem&aacute;s del desempleo, los planes y programas deben atacar directamente el problema de la calidad del empleo. Los aspectos que se incluyen en el indicador de calidad del empleo son un buen comienzo para entender con mejor conocimiento los factores que se han de tener en cuenta en dichos planes y programas.</p>  <hr>     <p><font size="3"><b>PIE DE P&Aacute;GINA</b></font></p>      <p><sup><a name="num1"></a><a href="#nu1">1</a></sup>Farn&eacute;, Vergara y Baquero (2011) calculan la calidad del empleo usando un &iacute;ndice compuesto y encuentran que mejor&oacute; en el periodo 2002-2010.    <br> <sup><a name="num2"></a><a href="#nu2">2</a></sup>Mora (2003) <i>y </i>Mora <i>y </i>Muro  (2008)  discuten la relaci&oacute;n entre  educaci&oacute;n <i>y </i>salarios a partir de la ecuaci&oacute;n de t&iacute;tulos para Colombia.    <br> <sup><a name="num3"></a><a href="#nu3">3</a></sup>En este art&iacute;culo no se prueba la existencia de sesgos de selecci&oacute;n. Si la fuente del sesgo de selecci&oacute;n fuese la participaci&oacute;n laboral, la calidad del empleo no se podr&iacute;a estimar en forma consistente sin tener en cuenta los desempleados e inactivos, y ser&iacute;a necesario realizar la correcci&oacute;n. En particular, lo anterior significa que existe una calidad del empleo para los desempleados e inactivos. Debido a que en nuestro an&aacute;lisis consideramos empleos del sector formal y del informal, y a que los individuos pueden acceder a cualquier sector, no creemos que en la muestra se presente este problema (agradecemos el interesante comentario del evaluador an&oacute;nimo al respecto).    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <sup><a name="num4"></a><a href="#nu4">4</a></sup>Los programas de Hardin (2002), Hole (2006) y Muro, Su&aacute;rez y Zamora (2010) se usaron como referencia para programar los errores est&aacute;ndar de Murphy y Topel en STATA. La funci&oacute;n de m&aacute;xima verosimilitud para el primer modelo viene dada a partir de una regresi&oacute;n lineal mientras para el segundo modelo viene dada por un logit ordenado o un logit multinomial, seg&uacute;n sea el caso.    <br> <sup><a name="num5"></a><a href="#nu5">5</a></sup>En las estimaciones no consideramos diferencias de g&eacute;nero entre trabajadores asalariados y por cuenta propia o independientes, debido a que se podr&iacute;an cometer errores de medici&oacute;n por la forma de construir el &iacute;ndice.</p>  <hr>     <p><font size="3"><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</b></font></p>      <!-- ref --><p>1 . Beatson, M. "Job 'quality' and job security", <i>Labour Market Trends </i>108, 10, 2000, pp. 441-450.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000096&pid=S0124-5996201100020000700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2.  Becker, G. S. <i>Human Capital</i>, New York, Columbia, 1964.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000097&pid=S0124-5996201100020000700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3.  Bustamante, C. D. y S. Arroyo. "La raza como un determinante del acceso a un empleo de calidad: Un estudio para Cali", <i>Ensayos sobre Pol&iacute;tica Econ&oacute;mica </i>26, 57, 2008, pp. 130-175.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000098&pid=S0124-5996201100020000700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4.  Farn&eacute;, S. "Estudio sobre la calidad del empleo en Colombia", <i>Estudios de econom&iacute;a laboral en pa&iacute;ses andinos</i>, vol. 5, Lima, OIT, 2003.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000099&pid=S0124-5996201100020000700004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5.  Farn&eacute;, S., C. Vergara y N. Baquero. "La calidad del empleo en medio de la flexibilizaci&oacute;n laboral: Colombia 2002-2010", 2011, &#91;<a href="http://www.uexternado.edu.co/derecho/pdf/observatorio_mercado_trabajo" target="_blank">http://www.uexternado.edu.co/derecho/pdf/observatorio_mercado_trabajo</a>&#93;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000100&pid=S0124-5996201100020000700005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>6.  Greene, W. H. <i>An&aacute;lisis econom&eacute;trico</i>, Prentice, Prentice Hall, 2008.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000101&pid=S0124-5996201100020000700006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>7.  Gittleman, M. B. y D. R. Howell. "Changes in the structure and quality of jobs in the United States: Effects by race and gender, 1973-1990", <i>Industrial and Labor Relations Review </i>48, 3, 1995, pp. 420-440.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000102&pid=S0124-5996201100020000700007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>8.  Hausman, J. y D. McFadden. "Specification tests for the multinomial logit model", <i>Econometrica </i>52, 5, 1984, pp. 1219-1240.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000103&pid=S0124-5996201100020000700008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>9.  Hardin, J. W. "The robust variance estimator for two-stage models", <i>The Stata Journal </i>2, 3, 2002, pp. 253-266.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000104&pid=S0124-5996201100020000700009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>10. Hole, A. R. "Calculating Murphy-Topel variance estimates in Stata: A simplified procedure", <i>The Stata Journal </i>6, 4, 2006, pp. 521-529.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000105&pid=S0124-5996201100020000700010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>11. Mora, J. J. "Screening and Sheepskin effects in Colombia", <i>Colombian Economic Journal </i>1, 2003, pp. 95-108.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000106&pid=S0124-5996201100020000700011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>12. Mora, J. J. y J. Muro. "Sheepskin effects by cohorts in Colombia", <i>International Journal of Manpower </i>29, 2, 2008, pp. 111-121.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000107&pid=S0124-5996201100020000700012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>13. Mora, J. J. y J. Muro. "A cohort-based analysis of the influence of minimum wage levels on labour force participation in the informal sector: Quantitative and substitution effects", <i>Alcamentos </i>1001, 2010.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000108&pid=S0124-5996201100020000700013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>14. Murphy, K. y R. Topel. "Estimation and inference in two step econometric models", <i>Journal of Business and Economic Statistics </i>3, 1985, pp. 370-379.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000109&pid=S0124-5996201100020000700014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>15. Muro, J., C. Su&aacute;rez y M. Zamora. "Computing Murphy-Topel-corrected variances in a heckprobit model with endogeneity", <i>The Stata Journal </i>10, 2, 2010, pp. 252-258.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000110&pid=S0124-5996201100020000700015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>16. Pineda, J. "Calidad del empleo: comparaciones locales para Colombia", C. A. Zorro, ed., <i>El desarrollo: perspectivas y dimensiones. Aportes interdisciplinarios</i>, Bogot&aacute;, Universidad de los Andes, 2007.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000111&pid=S0124-5996201100020000700016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>17. Pineda, J. "Informalidad y calidad de empleo", <i>V&iacute;as y escenarios de la transformaci&oacute;n laboral: aproximaciones te&oacute;ricas y nuevos problemas</i>, Bogot&aacute;, Universidad del Rosario, 2008, &#91;<a href="http://jpineda.uniandes.edu.co/" target="_blank">http://jpineda.uniandes.edu.co/</a>&#93;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000112&pid=S0124-5996201100020000700017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>18. Pineda, J. "Calidad del trabajo: aproximaciones te&oacute;ricas y estimaci&oacute;n de un &iacute;ndice compuesto", <i>Ensayos sobre Pol&iacute;tica Econ&oacute;mica </i>65, 2011.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000113&pid=S0124-5996201100020000700018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>19. Posso, Ch. M. "Calidad del empleo y segmentaci&oacute;n laboral: un an&aacute;lisis para el mercado laboral colombiano 2001-2006", <i>Desarrollo y Sociedad </i>65, 2010, pp. 191-234.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000114&pid=S0124-5996201100020000700019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>20. Reinecke, G. y M. E. Valenzuela. "La calidad del empleo: un enfoque de g&eacute;nero", <i>&iquest;M&aacute;s y mejores empleos para las mujeres? La experiencia de los pa&iacute;ses del Mercosur y Chile</i>, Santiago de Chile, OIT, 2000.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000115&pid=S0124-5996201100020000700020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>21. Rodgers, G. "The quality of employment: Issue for measurement, research and policy", mimeo, OIT, 1997.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000116&pid=S0124-5996201100020000700021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>22. Rosenthal, N. H. "More than wages at issue in job quality debate", <i>Monthly Labor Review </i>112, 12, 1989, pp. 4-8.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000117&pid=S0124-5996201100020000700022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>23. Spence, M. "Signaling in retrospect and the informational structure of markets", <i>American Economic Review </i>92, 3, 2002, pp. 434-459.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000118&pid=S0124-5996201100020000700023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>24. Uribe, J. y C. Ortiz. <i>Informalidad laboral en Colombia 1988-2000: Evoluci&oacute;n, teor&iacute;as y modelos</i>, Cali, Programa Editorial Universidad del Valle, 2006.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000119&pid=S0124-5996201100020000700024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>25. Valenzuela, M. E. "La calidad del empleo de las mujeres en los pa&iacute;ses del Cono Sur", M. E. Valenzuela y G. Reinecke, eds., <i>&iquest;M&aacute;s y mejores empleos para las mujeres? La experiencia de los pa&iacute;ses del Mercosur y Chile</i>, Santiago de Chile, OIT, 2000.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000120&pid=S0124-5996201100020000700025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>26. Verdera. F. "Propuestas de redefinici&oacute;n de la medici&oacute;n del subempleo y el desempleo y de nuevos indicadores sobre la situaci&oacute;n ocupacional en Lima", <i>Documento de Trabajo OIT </i>22, 1995.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000121&pid=S0124-5996201100020000700026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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