<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0124-6127</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Discusiones Filosóficas]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[discus.filos]]></abbrev-journal-title>
<issn>0124-6127</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Vicerrectoría de Investigaciones y Postgrados, Universidad de Caldas]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0124-61272010000100008</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Simulacros: arte, subjetividad y resistencia]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Pretenses: art, subjectivity and resistance]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Sacchi]]></surname>
<given-names><![CDATA[Emiliano]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Instituto de Investigaciones Gino Germani (IIGG)  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
<country>Argentina</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>07</month>
<year>2010</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>07</month>
<year>2010</year>
</pub-date>
<volume>11</volume>
<numero>16</numero>
<fpage>169</fpage>
<lpage>176</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0124-61272010000100008&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0124-61272010000100008&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0124-61272010000100008&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[El presente trabajo intenta mostrar cómo es posible a partir de la ruptura con el modelo platónico de pensamiento dar lugar a una consideración de la estética y de la subjetividad como ámbitos de experimentación política. Ese ámbito de experimentación se puede pensar en el seno mismo de la obra platónica, a partir de la disputa que éste mantiene con los artistas y que lo lleva a expulsarlos de la polis. En esta expulsión del simulacro, de lo que se trata es de asegurar el buen orden de la ciudad, de encerrar al arte en los límites de la mimesis y la representación. El escrito propone por lo tanto pensar el Arte y la Política más allá de la representación, sólo deslizándose más allá de esta condena platónica el arte abre el campo de resistencia por la que presenta lo impresentable: lo nuevo.]]></p></abstract>
<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[In this paper I intend to show how it is possible starting with a rupture with the Platonic model of thought to give rise to a consideration of aesthetics and subjectivity as fields of politic experimentation. Such field of experimentation can be considered in the very core of Platonic work, out of the dispute that this maintains with the artist and that leads him to expel them from the polis. In this expulsion of pretense Plato intends to secure the good order of the city, to enclose art within the limits of mimesis and representation. This paper suggests to think about Art and Politics beyond representation because only overcoming Plato's condemnation, Art opens the field of resistance by which it introduces what is not presentable: the new.]]></p></abstract>
<kwd-group>
<kwd lng="es"><![CDATA[arte]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[inversión del platonismo]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[resistencia]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[simulacro]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[Pretense]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[art]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[resistance]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[platonic inversion]]></kwd>
</kwd-group>
</article-meta>
</front><body><![CDATA[ <center><font face="verdana" size="3"><b>Simulacros: arte, subjetividad y resistencia    <br>    <br> <i>Pretenses: art, subjectivity and resistance</i></b></font></center> <font face="verdana" size="2">     <p>     <center>Emiliano Sacchi    <br> Instituto de Investigaciones Gino Germani (IIGG)    <br> Universidad de Buenos Aires (UBA)    <br> Consejo Nacional de Investigaciones en Ciencia y Tecnolog&iacute;a (CONICET)), Argentina. <a href="mailto:emiliano_sacchi@yahoo.com">emiliano_sacchi@yahoo.com</a></center> </p>     <p>     <center>Recibido el 20 de abril de 2009 y aprobado el 7 de junio de 2010</center> </p> <hr>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <b>Resumen</b>     <p> El presente trabajo intenta mostrar c&oacute;mo es posible a partir de la ruptura con el modelo plat&oacute;nico de pensamiento dar lugar a una consideraci&oacute;n de la est&eacute;tica y de la subjetividad como &aacute;mbitos de experimentaci&oacute;n pol&iacute;tica. Ese &aacute;mbito de experimentaci&oacute;n se puede pensar en el seno mismo de la obra plat&oacute;nica, a partir de la disputa que &eacute;ste mantiene con los artistas y que lo lleva a expulsarlos de la polis. En esta expulsi&oacute;n del simulacro, de lo que se trata es de asegurar el buen orden de la ciudad, de encerrar al arte en los l&iacute;mites de la mimesis y la representaci&oacute;n. El escrito propone por lo tanto pensar el Arte y la Pol&iacute;tica m&aacute;s all&aacute; de la representaci&oacute;n, s&oacute;lo desliz&aacute;ndose m&aacute;s all&aacute; de esta condena plat&oacute;nica el arte abre el campo de <i>resistencia</i> por la que presenta lo impresentable: lo <i>nuevo</i>. </p> <b>Palabras clave</b>     <p> arte, inversi&oacute;n del platonismo, resistencia, simulacro </p> <b>Abstract</b>     <p> In this paper I intend to show how it is possible starting with a rupture with the Platonic model of thought to give rise to a consideration of aesthetics and subjectivity as fields of politic experimentation. Such field of experimentation can be considered in the very core of Platonic work, out of the dispute that this maintains with the artist and that leads him to expel them from the polis. In this expulsion of pretense Plato intends to secure the good order of the city, to enclose art within the limits of mimesis and representation. This paper suggests to think about Art and Politics beyond representation because only overcoming Plato&#39;s condemnation, Art opens the field of <i>resistance</i> by which it introduces what is not presentable: the <i>new</i>. </p> <b>Key words</b>     <p> Pretense, art, resistance, platonic inversion. </p> <hr>     <p align="right"> <i>&laquo;El creador de im&aacute;genes, el imitador, no entiende nada del ser sino de la apariencia&raquo;</i>    <br> Plat&oacute;n </p>     <p align="right"> <i>&laquo;No todo acto de resistencia es una obra de arte aunque, de una cierta manera, lo sea. No toda obra de arte es un acto de resistencia y sin embargo, de una cierta manera, lo es&raquo;</i>    <br> Gilles Deleuze </p> </font>     <center><font face="verdana" size="3"><b>I. EL HORROR DEL PLATONISMO: LOS SIMULACROS</b></font></center> <font face="verdana" size="2">     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> El presente trabajo intenta mostrar c&oacute;mo es posible a partir de la ruptura con el modelo plat&oacute;nico de pensamiento, con lo que Deleuze llama <i>imagen dogm&aacute;tica</i> &ndash;y tambi&eacute;n&ndash; <i>estatal del pensamiento</i>, dar lugar a una consideraci&oacute;n de la subjetivaci&oacute;n como &aacute;mbito de experimentaci&oacute;n pol&iacute;tica<a href="#p1" name="p1b"><sup>1</sup></a>. Ese &aacute;mbito de experimentaci&oacute;n se da al pensamiento en el mismo seno de la obra plat&oacute;nica, espec&iacute;ficamente en el seno de <i>La Rep&uacute;blica</i>, a partir de la disputa que &eacute;ste mantiene con los artistas y que lo lleva a expulsarlos de la polis. En esta expulsi&oacute;n, en el rechazo a los artistas en tanto simulacros, lo que intenta Plat&oacute;n es asegurar el buen orden de la ciudad y determinar qui&eacute;n puede y debe gobernar; finalmente ello implica encerrar al arte &ndash;pero tambi&eacute;n a la pol&iacute;tica y quiz&aacute;s antes que nada&ndash; en los l&iacute;mites de la mimesis y la representaci&oacute;n. </p> La importancia de los poetas y de su expulsi&oacute;n es tal que Plat&oacute;n se permite asegurar que &quot;aunque me atengo a muchas razones para creer que estamos fundando la ciudad m&aacute;s perfecta posible, lo afirmo, sobre todo, al considerar nuestro reglamento sobre la poes&iacute;a&quot;<a href="#p2" name="p2b"><sup>2</sup></a>. Es decir que en la expulsi&oacute;n de los poetas es donde mejor puede leerse la apuesta est&eacute;tico-pol&iacute;tica del platonismo. Leyendo a contrapelo a Plat&oacute;n, la expulsi&oacute;n de los poetas nos permitir&aacute; comprender el buen orden de la Polis.     <p> Ahora bien, este buen orden de la polis es en primer lugar, un orden est&eacute;tico: desde el momento que la polis se realiza, lo hace trazando un mapa urbano, un escenario: son las reformas iniciadas por Cl&iacute;stenes las que trazan el mapa urbano y estriado del pensamiento. Plat&oacute;n, amigo de los tiranos, consejero del pr&iacute;ncipe, es decir, fil&oacute;sofo de estado, es un <i>escen&oacute;grafo</i>. Pensar es inventar una escenograf&iacute;a, realizar una puesta en escena en donde tenga su lugar lo que es. Se trata siempre de imponer un &aacute;mbito de visibilidad. As&iacute;, en el libro X de la <i>Rep&uacute;blica</i> Plat&oacute;n invita a su interlocutor &ndash;Glauc&oacute;n&ndash; a realizar la ilusi&oacute;n art&iacute;stica mediante el simple gesto de levantar un espejo en el cual refleje el cielo, la tierra y a &eacute;l mismo, concluyendo que el pintor hace algo id&eacute;ntico al imitar un zapato o una cama, tanto como el poeta al imitar a un gran guerrero<a href="#p3" name="p3b"><sup>3</sup></a>. La conclusi&oacute;n es implacable, los artistas alejados en tres grados de la verdad, deben de llamarse <i>simples imitadores</i>. Desde Homero en adelante los artistas no habr&iacute;an hecho otra cosa. En esta escena se condensan bien las ideas que Plat&oacute;n nos leg&oacute; y se juega toda la ambig&uuml;edad de las relaciones del arte y la pol&iacute;tica: el producto del pintor, del poeta, del artista como la imagen que el espejo devuelve es una simple imitaci&oacute;n de la apariencia, copia de una copia, alejada por lo tanto en tres grados de la esencia. El artista produce meros simulacros. Pero Plat&oacute;n va m&aacute;s all&aacute;, hay una diferencia de naturaleza entre el zapato del zapatero y el del pintor, no s&oacute;lo una degradaci&oacute;n sino algo que produce horror en &eacute;l, una violencia: como dir&iacute;a Deleuze, &quot;la copia es una imagen dotada de semejanza, el simulacro una imagen sin semejanza&quot;<a href="#p4" name="p4b"><sup>4</sup></a>. Es esta falta de semejanza la que estar&aacute; en el centro de la cuesti&oacute;n de las relaciones entre est&eacute;tica y pol&iacute;tica, el artista <i>est&aacute; demasiado lejos de lo verdadero</i><a href="#p5" name="p5b"><sup>5</sup></a>, es un falsificador y tiene la mala potencia del embaucador, consigue una semejanza meramente exterior a trav&eacute;s de astucias y enga&ntilde;os. As&iacute;, la expulsi&oacute;n de los artistas de la <i>polis</i> es el gesto pol&iacute;tico-est&eacute;tico del platonismo por excelencia. </p> Por ello cuando el arte &ndash;con Plat&oacute;n y m&aacute;s ac&aacute;&ndash;  sea valorado positivamente, lo ser&aacute; por su capacidad de semejar un original, por dar cuenta de lo que es, por representarlo correctamente: en suma, por responder a la escenograf&iacute;a estable del pensamiento<a href="#p6" name="p6b"><sup>6</sup></a>. Determinar un &aacute;mbito de la visibilidad es el primer gesto de todo pensamiento pol&iacute;tico.     <p> Si el arte molesta tanto a Plat&oacute;n, al punto de expulsar a los artistas de la ciudad es porque, su t&eacute;cnica po&eacute;tica los lleva a realizar una curiosa operaci&oacute;n: <i>si poiesis es pasaje del no ser al ser</i> la t&eacute;cnica del artista es escandalosa. Produciendo simulacros (<i>phantasmata</i>) dar&iacute;a <i>paso del no ser al no ser</i>. Mediante la magia de su multiplicaci&oacute;n pondr&iacute;a en entredicho todo lo que <i>es</i>. Plat&oacute;n debe expulsar a los artistas de la <i>polis</i> antes que hagan imposible toda selecci&oacute;n, antes de que el simulacro se multiplique locamente por toda la ciudad haciendo caer bajo la potencia de lo falso a lo Mismo y lo Semejante, antes de que sea ya imposible distinguir las buenas copias de los meros simulacros. Si la ciudad real es copia de la ciudad ideal, si el mundo es la buena copia de lo ideal, si representar es restituir el orden de lo que es <i>&iquest;qu&eacute; tipo de experiencia es la que se abre en la de los simulacros?</i> Lo que los productos de los artistas vienen a poner en juego y en jaque es la (im)posibilidad de toda semejanza, el orden de la semejanzas, las graduaciones de las copias, la jerarqu&iacute;a de los pretendientes. El simulacro sin semejanza ni fundamento, sin pasar por su prueba y haciendo de la prueba, de la semejanza y del fundamento una cuesti&oacute;n de simulaci&oacute;n lo embrolla todo. Las obras de arte, en tanto <i>phantasmatas</i> se revelan desfondadas, abismales, siendo sin ser. Cuando el simulacro se insin&uacute;a no hay mimesis posible. Pensar no es restituir el orden inalterable de lo que es, sino <i>inventar</i> un orden all&iacute; donde, dado que no hay ser, todo, todav&iacute;a, puede ser. Pensar no es reproducir un orden, sino antes bien <i>fabularlo</i>. </p> Los artistas expulsados vienen tal vez a revelarnos el misterio m&aacute;s terrible y prometedor: <i>no hay esencias, somos todo lo que podemos ser</i> y la pol&iacute;tica es un arte &ndash;y el arte una pol&iacute;tica&ndash; de lo que podemos ser. Liberar la obra a la vez art&iacute;stica y pol&iacute;tica del enrejado de la mimesis, permite abrirnos al espacio de una experimentaci&oacute;n: la obra no reproduce ni imita un modelo que la antecede y desde la que se juzga, sino que inventa el espacio de su propia visibilidad. Presentaci&oacute;n de una novedad radical que no esta pre-vista en las rejas del presente que dice lo que es. Im-previsible, in-audible, im-predecible: la novedad de la obra rompe los marcos estrechos de nuestro presente sac&aacute;ndolo de sus causes.     <p> El arte viene a poner de manifiesto, a expresar que el mundo no es, ni mucho menos, un dato natural. Que los sonidos devengan palabras, que los ruidos se hagan eventualmente m&uacute;sica es el resultado de una pol&iacute;tica: hay una pol&iacute;tica de la palabra, tanto como una pol&iacute;tica del o&iacute;do, como una pol&iacute;tica del ojo. Escuchar una palabra, extraer del murmullo continuo significados, es ya haber aceptado una pol&iacute;tica de la lengua. La designaci&oacute;n de b&aacute;rbaros dada a los extranjeros recoge todo el nudo que abre la cuesti&oacute;n entre lo audible con sentido y el mero estupor de los gritos. &Eacute;stos ponen fuera de s&iacute;, escandalizan, el sistema de la lengua. Se trata de una puesta en a-gramaticalidad y a-significancia del lenguaje anterior a toda representaci&oacute;n posible y a toda pol&iacute;tica de la lengua. </p>     <p> Lo mismo vale para el ojo, hacer de un ni&ntilde;o un hombre es imponerle una mirada. Por eso en la <i>Rep&uacute;blica</i> son los ni&ntilde;os los primeros en enga&ntilde;arse con la simulaci&oacute;n de los artistas. Hay por ello en el ni&ntilde;o una mirada in-humana del mundo, es lo que busca el pintor en su devenir-ni&ntilde;o. </p> El arte poniendo en cuesti&oacute;n toda forma normalizada de ver, o&iacute;r y estar en el mundo, interpela la constituci&oacute;n de lo pol&iacute;tico, haci&eacute;ndonos ver, o&iacute;r, sentir, el mundo antes de que sea mundo para un hombre antes que sea Hombre.     <p> En este pasaje, arte y pol&iacute;tica se afectan mutuamente. La pol&iacute;tica es tambi&eacute;n creaci&oacute;n,  invenci&oacute;n de lo inesperado, a trav&eacute;s de ella lo inesperado se hace lugar. Como la obra de arte que inaugura el espacio de su propia visibilidad, &quot;la pol&iacute;tica &ndash;dice Ranci&egrave;re&ndash; consiste en reconfigurar la divisi&oacute;n de lo sensible, en introducir sujetos y objetos nuevos, en hacer visible aquello que no lo era, en escuchar coma seres dotados de palabra a aquellos que no eran considerados m&aacute;s que como animales ruidosos&quot;<a href="#p7" name="p7b"><sup>7</sup></a>. La actividad pol&iacute;tica como la art&iacute;stica hace ver lo que no ten&iacute;a raz&oacute;n de ser visto, hace escuchar un discurso donde solo se o&iacute;an ruidos. </p> </font>     <center><font face="verdana" size="3"><b>II. LA POL&Iacute;TICA DEL SIMULACRO: RESISTIR</b></font></center> <font face="verdana" size="2">     <p> Al intento de estriaci&oacute;n y cuadriculaci&oacute;n del espacio que determina de antemano lo que somos y los lugares que debemos ocupar, lo visible y lo audible, se opondr&aacute; el tumulto de los <i>espacios lisos</i> que no preexisten a lo que ocupan y que se realizan por y en el modo de la ocupaci&oacute;n. Es quiz&aacute; en este sentido que Deleuze afirma que el arte es resistencia. El fragmento es demasiado hermoso como para no citarlo: </p>     <blockquote> La obra de arte no tiene nada que hacer con la comunicaci&oacute;n. La obra de arte no contiene estrictamente la menor informaci&oacute;n. En revancha, hay una afinidad fundamental entre la obra de arte y el acto de resistencia. Ah&iacute;, s&iacute;. Ella tiene algo que hacer con la informaci&oacute;n y la comunicaci&oacute;n a t&iacute;tulo de acto de resistencia &iquest;Cu&aacute;l es esta relaci&oacute;n misteriosa entre una obra de arte y un acto de resistencia mientras que los hombres que resisten no tienen ni el tiempo ni a veces la cultura necesarias para tener la menor relaci&oacute;n con el arte? No s&eacute;. Malraux desarrolla un bello concepto filos&oacute;fico, el dice una cosa muy simple sobre el arte, dice que es la &uacute;nica cosa que resiste a la muerte (...) Se podr&iacute;a decir entonces, al menos esto, desde el punto de vista que nos ocupa, que el arte es lo que resiste, aun si no es la &uacute;nica cosa que resiste. De all&iacute; la relaci&oacute;n tan estrecha entre el acto de resistencia y la obra de arte. No todo acto de resistencia es una obra de arte aunque, de una cierta manera, lo sea. No toda obra de arte es un acto de resistencia y sin embargo, de una cierta manera, lo es<a href="#p8" name="p8b"><sup>8</sup></a>. </blockquote>     <p> La obra de arte no comunica, resiste. Resistir es ejercer una fuerza. El arte es un acto: el ejercicio de una fuerza. Pero la fuerza nunca se presenta sino a trav&eacute;s de otra fuerza, a trav&eacute;s de aquello que ella deforma. La fuerza se conjuga en plural, es decir las fuerzas son siempre relacionales: s&oacute;lo hay relaciones de fuerza. La fuerza es por ello no una esencia, sino una modulaci&oacute;n &ndash;ni molde ni m&oacute;dulo&ndash;: siempre variable se ejerce sobre otras fuerzas. No deforma sin ser tambi&eacute;n ella misma deformada. As&iacute; pues, la resistencia que es el arte es ejercicio de una fuerza deformante en deformaci&oacute;n. Resistir es deformar y deformarse. Lo que deforma el arte, aquello contra lo que resiste, son las fuerzas que constituyen nuestro presente. El presente es tambi&eacute;n una instancia de fuerzas: el orden normalizado y conservador de lo perceptible. Por un lado, se muestra como lugar inevitable atado a un pasado que lo legitima, es decir como necesidad hist&oacute;rica. Pero por otro lado se anuncia como lugar inevitable de un  porvenir que &eacute;l preanuncia. Contra este modo de pensar el presente un arte-resistencia y una pol&iacute;tica-resistencia oponen las fuerzas de una creatividad que desborda todo orden de causalidad posible. Deforman lo visible, lo audible, lo decible. La obra de arte puede ser un acto de resistencia y la resistencia puede ser un acto de arte porque muestra la novedad m&aacute;s radical: eso que es imprevisible, inaudible, impredictible, inaugurando aquello que antes de ella no pod&iacute;a estar. Hace posible lo porvenir y por ello quiz&aacute; la insistencia deleuziana: se pinta, se escribe, se filma, etc. para un pueblo que falta. </p> El porvenir y el pueblo que falta son el problema de todo arte y toda pol&iacute;tica <i>menores</i>. Pero un arte menor y una pol&iacute;tica menor no son el arte y la pol&iacute;tica de una minor&iacute;a, menos a&uacute;n si por minor&iacute;a entendemos ­<i>muy politologicamente</i>&ndash; un estado de hecho, la situaci&oacute;n de un grupo que esta excluido de la mayor&iacute;a. Lo mayoritario no es una cuesti&oacute;n de cantidad, incluso la minor&iacute;a es mucho m&aacute;s numerosa, la mayor&iacute;a es cuesti&oacute;n de patr&oacute;n, de modelo. Lo mayoritario es lo Mismo y lo Semejante. Un arte menor es precisamente un arte-resistente, un ejercicio deformante. Y por ello no podemos habar de un arte menor, sino de un devenir menor del arte, y m&aacute;s precisamente de un devenir menor de la pintura, un devenir menor de la literatura, de la m&uacute;sica, etc., ya que <i>minor&iacute;a</i> no designa un estado de hecho sino un <i>devenir</i>, el devenir-minoritario. As&iacute; cuando Deleuze dice de Kafka o C. Bene que son artistas menores, no es porque pertenezcan a una minor&iacute;a, sino por el <i>uso</i> que hacen de la literatura o del teatro, ponen a una lengua mayor en estado de variaci&oacute;n continua, arrastran los l&iacute;mites de esa lengua para hacer lugar  a lo que no lo ten&iacute;a all&iacute;. Y en ese sentido podemos decir que una <i>pol&iacute;tica menor</i> es el ejercicio deformante del <i>dictum</i> del presente por el que nosotros mismos nos deformamos. Se puede afirmar entonces que el presente es el <i>hecho mayoritario</i> como impotencia de un estado, mientras que minor&iacute;a designa la potencia de un devenir, de un rebasamiento de los l&iacute;mites de lo que somos, un devenir-otros. Pero un devenir minoritario que concierne a todo el mundo, ya que todos somos minor&iacute;a en tanto fallamos a la unidad de medida. Y como para la obra de arte, no existe un espacio de ni para un devenir-minoritario antes de que &eacute;ste lo cree, ocup&aacute;ndolo.     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Es all&iacute; donde podemos pensar lo que supuestamente era &ndash;y ya no es&ndash; el objetivo de nuestro trabajo, la subjetivaci&oacute;n. Dec&iacute;a Ranci&egrave;re: &quot;toda subjetivaci&oacute;n es una desidentificaci&oacute;n, el arrancamiento a la naturalidad de un lugar&quot;<a href="#p9" name="p9b"><sup>9</sup></a>. Por ello un movimiento de desterritorializaci&oacute;n generalizado acompa&ntilde;a los procesos de subjetivaci&oacute;n o m&aacute;s bien, toda subjetivaci&oacute;n es un <i>devenir</i>. Las formas de subjetivaci&oacute;n no realizan una nueva identidad. Se trata de la remoci&oacute;n de todos sus principios, lo que est&aacute; siempre por venir. </p>     <p> Para concluir este escrito, podr&iacute;amos repetir una vez m&aacute;s: El arte deb&iacute;a someterse al imperio de la representaci&oacute;n. S&oacute;lo desliz&aacute;ndose m&aacute;s all&aacute; de esta condena representacional el arte nos abre el campo de una experimentaci&oacute;n en la que lo que es, sea una deriva, una aventura de la diferencia. La obra realiza esa operaci&oacute;n por la que presenta lo impresentable, hace visible el orden inaudito de lo nuevo, lo que no tiene esencia, <i>los simulacros: esos que cada uno de nosotros es, en tanto que no sabemos todo lo que podemos ser</i>. </p> <hr>    <br> <b>Notas al pie</b>     <p> <a href="#p1b" name="p1"><sup>1</sup></a> Agradezco al Prof. Hern&aacute;n Ulm, todo este trabajo est&aacute; en la estela de su pensamiento.    <br> <a href="#p2b" name="p2"><sup>2</sup></a> PLAT&Oacute;N. La Rep&uacute;blica. Buenos Aires: Eudeba, 1984. 595a.    <br> <a href="#p3b" name="p3"><sup>3</sup></a> Ib&iacute;d., 596e y ss.    <br> <a href="#p4b" name="p4"><sup>4</sup></a> DELEUZE, G. L&oacute;gica del Sentido. Buenos Aires: Planeta, 1994. p. 259.    <br> <a href="#p5b" name="p5"><sup>5</sup></a> Op. cit., 598c.    <br> <a href="#p6b" name="p6"><sup>6</sup></a> Tres son las caracter&iacute;sticas de la imagen dogm&aacute;tica del pensamiento: hay un sentido com&uacute;n del pensamiento, hay afinidad entre el pensamiento y su objeto y finalmente una buena voluntad del pensador. Estas caracter&iacute;sticas de la imagen dogm&aacute;tica del pensamiento lo determinan como tarea de representaci&oacute;n, de restituci&oacute;n del buen orden del ser.    <br> <a href="#p7b" name="p7"><sup>7</sup></a> RANCI&Egrave;RE, J. Sobre pol&iacute;ticas est&eacute;ticas. Espa&ntilde;a: Universidad Aut&oacute;noma de Barcelona, 2005. p. 19.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <a href="#p8b" name="p8"><sup>8</sup></a> DELEUZE, G. &iquest;Qu&eacute; es el acto de creaci&oacute;n? En: Deux r&eacute;gimes de fous. Textes et entretiens 1975-1995. Traducido por Hernan Ulm. Paris: Les Editions de Minuit. Existe otra traducci&oacute;n disponible en: <a href="http://www.elinterpretador.net/18GillesDeleuze-QueEsElActoDeCreacion.htm" target="_blank">http://www.elinterpretador.net/18GillesDeleuze-QueEsElActoDeCreacion.htm</a>    <br> <a href="#p9b" name="p9"><sup>9</sup></a> RENCI&Egrave;RE, J. El desacuerdo. Pol&iacute;tica y filosof&iacute;a. Buenos Aires: Nueva Visi&oacute;n, 2007. p. 53. </p> </font> <hr>    <br> <font face="verdana" size="3"><b>Referencias</b></font> <font face="verdana" size="2">     <!-- ref --><p> DELEUZE, G. (1994). L&oacute;gica  del Sentido. Buenos Aires: Planeta.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000046&pid=S0124-6127201000010000800001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br> __________. (2003). &iquest;Qu&eacute; es el acto de creaci&oacute;n? En: Deux r&eacute;gimes de fous. Textes et entretiens 1975-1995. Traducido por  Hernan Ulm. Paris : Les Editions de Minuit. Existe otra traducci&oacute;n disponible en: <a href="http://www.elinterpretador.net/18GillesDeleuze-QueEsElActoDeCreacion.htm" target="_blank">http://www.elinterpretador.net/18GillesDeleuze-QueEsElActoDeCreacion.htm</a>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000047&pid=S0124-6127201000010000800002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br> DELEUZE, G. y GUATTARI, F. (1998). Mil Mesetas. Capitalismo y esquizofrenia. Valencia: Pre-Textos.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000048&pid=S0124-6127201000010000800003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br> DELEUZE, G. y BENE, C. (2003). Superposiciones. Buenos Aires: Ed. Artes del Sur.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000049&pid=S0124-6127201000010000800004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br> PLAT&Oacute;N. (1984). La Rep&uacute;blica. Buenos Aires: Eudeba.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000050&pid=S0124-6127201000010000800005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br> RANCI&Egrave;RE, J. (2005). Sobre pol&iacute;ticas est&eacute;ticas. Espa&ntilde;a: Universidad Aut&oacute;noma de Barcelona.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000051&pid=S0124-6127201000010000800006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br> __________. (2007). El desacuerdo. Pol&iacute;tica y filosof&iacute;a. Buenos Aires: Nueva Visi&oacute;n. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000052&pid=S0124-6127201000010000800007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[DELEUZE]]></surname>
<given-names><![CDATA[G]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Lógica del Sentido]]></source>
<year>1994</year>
<publisher-loc><![CDATA[Buenos Aires ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Planeta]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[DELEUZE]]></surname>
<given-names><![CDATA[G]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[¿Qué es el acto de creación?]]></article-title>
<source><![CDATA[Deux régimes de fous: Textes et entretiens 1975-1995]]></source>
<year>2003</year>
<publisher-loc><![CDATA[Paris ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Les Editions de Minuit]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[DELEUZE]]></surname>
<given-names><![CDATA[G]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[GUATTARI]]></surname>
<given-names><![CDATA[F]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Mil Mesetas: Capitalismo y esquizofrenia]]></source>
<year>1998</year>
<publisher-loc><![CDATA[Valencia ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Pre-Textos]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[DELEUZE]]></surname>
<given-names><![CDATA[G]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[BENE]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Superposiciones.]]></source>
<year>2003</year>
<publisher-loc><![CDATA[Buenos Aires ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Ed. Artes del Sur]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[.]]></surname>
<given-names><![CDATA[PLATÓN]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[La República]]></source>
<year>1984</year>
<publisher-loc><![CDATA[Buenos Aires ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Eudeba]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[RANCIÈRE]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Sobre políticas estéticas]]></source>
<year>2005</year>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Autónoma de Barcelona]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[RANCIÈRE]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[El desacuerdo: Política y filosofía]]></source>
<year>2007</year>
<publisher-loc><![CDATA[Buenos Aires ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Nueva Visión]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
