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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">      <p>RESE&Ntilde;AS </p>     <p><font size="4">    <center><b>&iquest;GEOHISTORIA O GEOFICCI&Oacute;N? CIUDADES VULNERABLES Y JUSTICIA ESPACIAL</b> </center></font></p>     <p>    <center><b>ALAIN MUSSET</b>    <br>     <br> Medell&iacute;n: Editorial Universidad de Antioquia 2009, 223 p. </center></p> <hr size="1">     <br>     <p>&iquest;C&oacute;mo se concibe la ficci&oacute;n simult&aacute;neamente a objetos y sujetos hist&oacute;ricos? &iquest;C&oacute;mo la imaginaci&oacute;n cinematogr&aacute;fica y literaria puede servir a la investigaci&oacute;n y an&aacute;lisis sobre la relaci&oacute;n entre las sociedades urbanas y sus entornos? &iquest;C&oacute;mo lo improbable puede dotar a la realidad de significado, antes que al contrario?</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Una manera de abordar las preguntas que plantea la lectura de este libro del ge&oacute;grafo franc&eacute;s A. Musset, es la de realizar un seguimiento a los significados de estos m&eacute;todos comparativos, &quot;geohistoria&quot; y &quot;geoficci&oacute;n&quot;, y su relaci&oacute;n con los conceptos de &quot;vulnerabilidad&quot; y &quot;justicia espacial&quot;, como &eacute;l los desarrolla, de un modo que entrelaza la literatura con las ciencias sociales. En primer lugar, el autor plantea que si la geohistoria estudia las distribuciones sociales y espaciales del pasado, entonces la geoficci&oacute;n puede esbozar una perspectiva de los impactos sociales y culturales de estas configuraciones en el futuro. La geohistoria es una geograf&iacute;a trazada por el historiador F. Braudel que estudia la relaci&oacute;n entre los espacios y su larga duraci&oacute;n en el tiempo considerando sus v&iacute;nculos con los territorios, las organizaciones sociales y la vida cotidiana de la gente. Como alumno de F. Braudel, el autor analiza estos impactos en sus casos m&aacute;s extremos, alternando casos contempor&aacute;neos de desastres ambientales en ciudades, con situaciones y casos de ciudades de ficci&oacute;n que ejemplarizan los altos niveles de degradaci&oacute;n que pueden alcanzar las configuraciones espaciales y las demograf&iacute;as del futuro.</p>     <p>Es as&iacute;, como se sumerge en una historia del paisaje urbano de la Ciudad de M&eacute;xico, desde las crisis ambientales por las que ha pasado la geograf&iacute;a de esta ciudad desde antes de la Conquista (1519), hasta la degradaci&oacute;n ecol&oacute;gica que hoy incide de forma directa en el ordenamiento espacial y en la segregaci&oacute;n por clases sociales de la Tenochtitl&aacute;n de hoy, en la que habitan m&aacute;s de 20 millones de habitantes.</p>     <p>Con base en una lectura minuciosa de archivos en Europa y Am&eacute;rica, cronistas de la Nueva Espa&ntilde;a y teor&iacute;a social contempor&aacute;nea, A. Musset reflexiona sobre el agua como el elemento m&aacute;s poderoso de todas las construcciones simb&oacute;licas y representaciones sociales que todav&iacute;a realizan los mexicanos, como una forma de entender los excesos de este elemento, as&iacute; como su escasez.</p>     <p>Aqu&iacute; el ejercicio de hacer &quot;geoficci&oacute;n&quot; implica observar sincr&oacute;nicamente la inundaci&oacute;n y la aridez como parte de la misma realidad de una crisis ambiental. Nos indica A. Musset que la simultaneidad de geograf&iacute;as h&uacute;medas y de geograf&iacute;as secas es un hecho que debe interpretarse no s&oacute;lo como realidad hist&oacute;rica, sino como ficci&oacute;n literaria.</p>     <p>Esta simultaneidad de historia y ficci&oacute;n puede asimilarse a dos caras de alguna deidad mesoamericana de la lluvia presente en la memoria colectiva de los mexicanos. O funciona en su tercer cap&iacute;tulo como dos divisiones &eacute;tnicas en permanente tensi&oacute;n que representan la segmentaci&oacute;n social y urbana en una ciudad de Nicaragua. Geohistoria y geoficci&oacute;n son tambi&eacute;n dos divisiones del poblamiento urbano global: la centralidad y el suburbio; el centro y la periferia. De hecho, la geoficci&oacute;n ser&iacute;a dif&iacute;cil de plantear sin la lectura que realiza A. Musset de los soci&oacute;logos de Chicago y de autores como D. Harvey, S. Sassen y M. Davis, quienes alternan la bien conocida &quot;ecolog&iacute;a del miedo&quot; y sus zonas de peligro, pobladas de migrantes que se perciben como fuente de riesgo, con centralidades urbanas elitistas, gentrificadas y cargadas de privilegios, que las distinguen de sectores urbanos que para muchos son imposibles de imaginar si no se las representa de un modo &quot;exagerado&quot;, &quot;fabul&iacute;stico&quot; y, &iquest;por qu&eacute; no, otorgando raz&oacute;n a A. Musset, de ficci&oacute;n?</p>     <p>Al mismo tiempo, estas geograf&iacute;as urbanas y fronterizas, est&aacute;n inspiradas en los trabajos de dos cl&aacute;sicos de la literatura mexicana, A. Reyes y C. Fuentes. Es as&iacute; como <i>Visi&oacute;n de An&aacute;huac</i> y su avatar <i>La regi&oacute;n m&aacute;s transparente</i> son el trasfondo de las ficciones de la Conquista, la colonizaci&oacute;n y la modernidad en Am&eacute;rica. En la realidad, tanto como en la prosa literaria, los paisajes aparecen como revelaciones m&iacute;ticas &oacute; &quot;hierofan&iacute;as&quot; del agua, regalos de los dioses para guerreros exiliados de ecosistemas xerof&iacute;ticos. Este encuentro con el agua, como una condici&oacute;n en apariencia id&iacute;lica es lo que permite, hoy a este autor, hablar de las consecuencias ecol&oacute;gicas del desag&uuml;e de los lagos mexicanos en t&eacute;rminos de injusticia espacial y debilidad de los m&aacute;s pobres, que tienen que bombear las aguas negras de las alcantarillas para cultivar hortalizas o la vulnerabilidad de las &eacute;lites del distrito federal, que ubicadas en la capital, reciben las tormentas de polvo alcalino producidas en aquellos sectores m&aacute;s afectados por las sequ&iacute;as del invierno.</p>     <p>La h&iacute;drica de los territorios es para A. Musset s&oacute;lo una de las condiciones cr&iacute;ticas del espacio y de la geograf&iacute;a, de muchos de los asentamientos de lo que fuera la Am&eacute;rica espa&ntilde;ola. Es una circunstancia ambiental que se repite al lado de otras variables tan reiteradas como las erupciones de los volcanes o los terremotos, en la historia de las pautas de urbanizaci&oacute;n de ciudades regionalmente tan diversas como Santa Fe de Antioquia en Colombia y San Miguel de Tucum&aacute;n en la Argentina, para una lapso de m&aacute;s de 560 a&ntilde;os.</p>     <p>Estas ciudades hacen parte de la discusi&oacute;n del segundo cap&iacute;tulo sobre los traslados de 162 ciudades en la Am&eacute;rica Hisp&aacute;nica y la relaci&oacute;n de toda esta movilidad territorial con aspectos fundamentales de vulnerabilidad social de poblaciones que debieron ser reubicadas, desde la Conquista hasta hoy, por erupciones de volcanes, terremotos, ataques de piratas, por ser sitios malsanos o por su distancia con respecto a las fuentes de agua.</p>     <p>Aqu&iacute; es muy importante el planteamiento de este trabajo sobre lo que significa una &quot;ciudad vulnerable&quot;, ya que este car&aacute;cter tiene que ver con una concepci&oacute;n urbana por parte de los fundadores de estas ciudades, que es al mismo tiempo una conciencia sobre sus percepciones del territorio, acerca de &quot;la diferencia entre el pensamiento cient&iacute;fico de los espa&ntilde;oles y las realidades geogr&aacute;ficas del Nuevo Mundo&quot;. Diferencias que dieron lugar a los conflictos que sustentaban del lado de quienes portaban los conocimientos griegos y latinos la ubicaci&oacute;n o el traslado de una ciudad, y del lado de los nativo americanos la b&uacute;squeda de soluciones a los desastres naturales, optimizando la productividad de una agricultura intensiva en medio de sectores inundados, como es el caso de la t&eacute;cnica de las &quot;chinampas&quot;.</p>     <p>De este modo, el concepto de &quot;ciudad vulnerable&quot; est&aacute; asociado a la movilidad y al asentamiento de los colonizadores en sectores menos afectados ambientalmente con respecto a las ciudades colonizadas, dise&ntilde;ando as&iacute; un espectro ecol&oacute;gico de zonas aptas y no aptas para la producci&oacute;n, la explotaci&oacute;n de la mano de obra ind&iacute;gena y el usufructo de bienes que de inmediato instala a los nativos en los sectores mas desventajosos desde una perspectiva territorial. Y es a partir de esta fragilidad territorial, que A. Musset desarrolla su concepto de &quot;injusticia espacial&quot;, que se refiere a &quot;las desigualdades sociales y &eacute;tnicas&quot; provocadas por una divisi&oacute;n espacial que expulsa a los despojados hacia geograf&iacute;as fronterizas en donde el aprovechamiento de los recursos coincide con el de lo excesivamente inundado, seco, contaminado o con el usufructo de las basuras.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Esto es lo que sucede en la ciudad hist&oacute;rica de este libro, Le&oacute;n-Sutiaba en Nicaragua. Y lo que pasa de forma paralela con las injusticias y vulnerabilidades de los habitantes de Coruscant, la ciudad de ficci&oacute;n.</p>     <p>Las tensiones sociales y &eacute;tnicas que hoy como en la Colonia, oponen el asentamiento espa&ntilde;ol de esta ciudad (Le&oacute;n), con el barrio ind&iacute;gena (Sutiaba) han dejado su huella como frontera urbana en el paisaje y en la vida cotidiana de esta urbe. Al dar una mirada de caleidoscopio, la injusticia social que tiene que ver con esta configuraci&oacute;n del territorio, sucede dentro del marco de la geoficci&oacute;n a costa de la decadencia, el deterioro y el maltrato de los habitantes de alguna ciudad planetaria.</p>     <p>Este marco metodol&oacute;gico merece explicaci&oacute;n, pues se aplica una mirada de larga duraci&oacute;n que intercala historias y ficciones, como si la historia fuera lo que sucedi&oacute; &quot;en realidad&quot;, y la ficci&oacute;n fuera algo &quot;improbable&quot;, literario o cinematogr&aacute;fico. As&iacute;, comprendemos con este libro que mientras en las ciencias sociales se aborde el tema de la circunstancialidad espacial, esta misma puede afectar a los seres humanos y puede ser considerada objeto de an&aacute;lisis e interpretaci&oacute;n en toda su dimensi&oacute;n hist&oacute;rica. Igual si sucedi&oacute; en la geograf&iacute;a de alguna creaci&oacute;n literaria, que si ocurre en la pr&aacute;ctica del conocimiento geogr&aacute;fico de los habitantes pobres de muchas conurbaciones de Am&eacute;rica Latina que heredaron los usos desiguales del suelo de quienes en la Colonia habitaban los barrios ind&iacute;genas que rodeaban a la ciudad espa&ntilde;ola. </p>     <p>La mitad de los cap&iacute;tulos de este libro, est&aacute;n dedicados a que el lector comprenda su metodolog&iacute;a, pues no se trata de una interpretaci&oacute;n que se refiera a la naturaleza y al paisaje de las ciudades como &quot;imaginarios urbanos&quot;. Sino que al contrario, en el an&aacute;lisis comparativo de ciudades que realiza el autor, las acciones y pr&aacute;cticas de los pobladores sobre ecosistemas secos, h&uacute;medos &oacute; degradados ambientalmente, son acciones superpuestas de forma literaria a las pr&aacute;cticas de los habitantes de ciudades de ficci&oacute;n, quienes en dimensiones espaciales y temporales ubicadas en alg&uacute;n lugar del futuro o del pasado degradaron o destruyeron sus medios ambientes rurales o urbanos, hasta encontrar un &uacute;ltimo refugio en las ciudades construidas en medio de basura tecnol&oacute;gica.</p>     <p>Es as&iacute; como A. Musset sit&uacute;a como referente a un grupo de pel&iacute;culas cl&aacute;sicas de ficci&oacute;n, &mdash;<i>Metr&oacute;polis</i> (F. Lang, 1927), <i>Star Wars</i> (G. Lucas, 1977-2005) y <i>Blade Runner</i> (R. Scott, 1982) entre muchas&mdash; para mostrarnos que cualquier complejo urbano de Am&eacute;rica Latina puede ser al mismo tiempo &quot;Coruscant&quot;, la ciudad-planeta de mayor densidad demogr&aacute;fica, en la pel&iacute;cula de culto La Guerra de las Galaxias.</p>     <p>En estas ciudades de ficci&oacute;n, cuyo atractivo est&eacute;tico es el ajetreo en medio de la degradaci&oacute;n, y esta en medio del lujo y la arquitectura monumental, los desastres ambientales han arrojado a migrantes, desplazados y obreros de maquila, a vivir en los extramuros de la ciudad en condiciones de permanente control, vigilancia y estigmatizaci&oacute;n por parte de agentes y operadores de la seguridad tecnol&oacute;gica, mientras que estos habitantes construyen nuevos conocimientos del espacio desde los edificios destruidos, las m&aacute;quinas obsoletas y los reactores nucleares en medio de h&aacute;bitats apenas imaginados en el presente.</p>     <p>Los sucesos de las distintas geograf&iacute;as o ciudades hist&oacute;ricas de este libro sirven a la explicaci&oacute;n de que la sutura cinematogr&aacute;fica y literaria es una metodolog&iacute;a que permite empalmar los detalles, que hacen evidente los puntos de partida de la vulnerabilidad de muchas de las ciudades de Am&eacute;rica que los espa&ntilde;oles pr&aacute;cticamente &quot;volvieron a fundar&quot;, sobre fuertes o d&eacute;biles tradiciones urbanas.</p>     <p>A. Musset explica con claridad que las ventajas de su m&eacute;todo se ubican &quot;en la frontera entre lo psicol&oacute;gico y lo social que consiste en intercalar ciudades reales con ciudades imaginarias&quot;, y explica c&oacute;mo esta es una manera de hacer una cr&iacute;tica a los procesos de urbanizaci&oacute;n que reifican la expansi&oacute;n territorial, el aprovechamiento insostenible de los recursos, el consumo y el desecho excesivo de residuos todav&iacute;a &uacute;tiles, mostrando c&oacute;mo todas estas escenas de degradaci&oacute;n ambiental pueden ser opresivas para cualquier humano, desde la met&aacute;fora literaria y la creaci&oacute;n cinematogr&aacute;fica.</p>     <p>En medio de una reverberaci&oacute;n de fantas&iacute;a que se convierte en realidad, el gigantismo de las estructuras es un contraste importante empleado por A. Musset para explicar que los centros de poder, lo son no s&oacute;lo por su capacidad para &quot;deslocalizar actividades&quot; agr&iacute;colas, manufactureras, industriales e intelectuales, sino tambi&eacute;n por su capacidad para hacer del control un producto de esta &quot;deslocalizaci&oacute;n de la producci&oacute;n&quot;. Comprender una geograf&iacute;a que conecta a cualquier ciudad latinoamericana con una rep&uacute;blica gal&aacute;ctica o con un barrio chino saturado de microchips y de investigaci&oacute;n en ingenier&iacute;a gen&eacute;tica, implica entender que la producci&oacute;n de leyes y de marcos jur&iacute;dicos es m&aacute;s importante en estos conglomerados que la de bienes y servicios. Estas prioridades son las que las hacen centros de poder y s&iacute;mbolos de una cierta civilidad garantizada por el control de estos aparatos normativos.</p>     <p>La cr&iacute;tica de A. Musset a las relaciones de producci&oacute;n cuyas exacciones al medio ambiente no consideran retribuci&oacute;n alguna al bienestar de las poblaciones, est&aacute; explicada a trav&eacute;s de su noci&oacute;n de la &quot;maquila gal&aacute;ctica&quot; y presenta el ejemplo de lo que sucede hoy con las maquiladoras en la frontera entre M&eacute;xico y los Estados Unidos y su contraste con la delegaci&oacute;n de labores pesadas a trabajadores de otros planetas realizada por las &eacute;lites de la rep&uacute;blica gal&aacute;ctica de Coruscant. Para el primer caso, &quot;el Norte monopoliza funciones de administraci&oacute;n y gesti&oacute;n&quot; y &quot;el Sur dispone la planta de montaje centrada en el trabajo manual&quot;. Asimismo, esta injusticia espacial est&aacute; garantizada por un marco jur&iacute;dico que favorece a los Estados Unidos en tanto reduce los costos de la producci&oacute;n ya que se trata de pagar mano de obra calificada a precios exiguos en c&oacute;modos contextos parafiscales.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Y en el segundo caso, improbable si no se comprende a la ciudad global contempor&aacute;nea, hay naciones incapaces de suplir sus propias necesidades y requieren de un traslado de sus zonas industriales a otros planetas que produzcan &quot;sus veh&iacute;culos espaciales, los robots y los materiales de construcci&oacute;n&quot;. La met&aacute;fora de la &quot;maquila gal&aacute;ctica&quot; y de su injusticia espacial es m&aacute;s clara si se considera que estos planetas &quot;tienen atm&oacute;sferas contaminadas por vapores de hidrocarburo, azufre, ozono y amon&iacute;aco&quot;, igual que muchos de los vecindarios de ciudades de la regi&oacute;n en donde se imponen basureros y plantas de producci&oacute;n, bajo la m&aacute;scara de &quot;parques industriales mineros&quot;.</p>     <p>&iquest;<i>Geohistoria o geoficci&oacute;n?</i> es un libro original y bien escrito, que deja preguntas abiertas a los estudios urbanos y a los lectores del g&eacute;nero cyberpunk, sobre la injusticia con respecto al esp&iacute;ritu de las ciudades, pues la ficci&oacute;n es capaz de mostrar lo realmente humano en su simbiosis con la naturaleza o la condici&oacute;n amenazante de la urbanizaci&oacute;n tecnol&oacute;gica de todos los h&aacute;bitats del planeta.</p> <hr size="1">     <p align="right"><b>Mar&iacute;a Teresa Salcedo</b>    <br>   Investigadora Icanh    <br>   <a href="mailto:msalcedo@icanh.gov.co">msalcedo@icanh.gov.co</a></p> </font>      ]]></body>
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