<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>1657-4702</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Revista Latinoamericana de Bioética]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[rev.latinoam.bioet.]]></abbrev-journal-title>
<issn>1657-4702</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Militar Nueva Granada]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S1657-47022008000100006</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Dilemas éticos en etapas leves de la enfermedad de Alzheimer Decirle o no a verdad al paciente]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[ETHICAL DILEMMAS IN THE MILD STAGE OF ALZHEIMER&rsquo;S DISEASE. TO TELL OR NOT TO TELL THE TRUTH TO THE PATIENT]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Arango Lopera]]></surname>
<given-names><![CDATA[Victoria Eugenia]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,FCI-IC Unidad de Geriatría y Gerontología ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>06</month>
<year>2008</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>06</month>
<year>2008</year>
</pub-date>
<volume>8</volume>
<numero>1</numero>
<fpage>58</fpage>
<lpage>65</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1657-47022008000100006&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1657-47022008000100006&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1657-47022008000100006&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[El envejecimiento poblacional es uno de los mayores retos para los sistemas de salud e implica un incremento en la demanda del acceso a los servicios adecuados para los viejos, teniendo en cuenta no sólo la expectativa de vida, sino la calidad de la misma. Desde la perspectiva de los derechos individuales todo individuo tiene derecho a la confidencialidad de su información, por tanto un diagnóstico de demencia es propiedad del individuo que la padece y es él quien decide cómo la maneja.]]></p></abstract>
<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The oldness of the population is one of the most biggest challengers for all the health systems, and implies and increase the request to the adequate service access for old people, having on mind not only the life expectancy but also the quality of life. From the individual rights perspective, every person has the right to information confidentiality, so, the dementia diagnosis is property of each person who has this disease, and this individual is who decides how manages his or her diagnosis.]]></p></abstract>
<kwd-group>
<kwd lng="es"><![CDATA[Enfermedad de Alzheimer]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[Verdad]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[Relación medico-paciente]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[Dignidad]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[Confidencialidad]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[Alzheimer Disease]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[Truth]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[Doctor-patient relationship]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[Dignity]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[Confidentiality]]></kwd>
</kwd-group>
</article-meta>
</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="2">     <p align="center"><font size="4"><b>Dilemas &eacute;ticos en etapas leves de la enfermedad de Alzheimer   Decirle o no a verdad al paciente</b></font></p>     <p align="center"><font size="3"><b>ETHICAL DILEMMAS IN THE MILD STAGE OF ALZHEIMER&rsquo;S DISEASE. TO TELL OR NOT TO TELL THE TRUTH TO THE PATIENT</b></font></p>     <p><b>Victoria Eugenia Arango Lopera*</b></p>     <p><b>*</b> Geriatra Cl&iacute;nica, U. De Caldas / Jefe de la Unidad de Geriatr&iacute;a y Gerontolog&iacute;a de la FCI-IC, Magister en Bio&eacute;tica Cl&iacute;nica, Universidad del Bosque, Secretaria del Comit&eacute; de &eacute;tica de la investigaci&oacute;n de la FCI-IC, Miembro del Comit&eacute; de &eacute;tica de la Fundaci&oacute;n Oftalmol&oacute;gica Nacional. Email: <a href="mailto:vearango@cardioinfantil.org">vearango@cardioinfantil.org</a></p>     <p>Fecha Recepci&oacute;n: Junio 18 2007    <br> Fecha Aceptaci&oacute;n: Noviembre 10 de 2007</p> <hr>     <p><b>RESUMEN</b></p>     <p>El envejecimiento poblacional es uno de los mayores retos para los sistemas de salud e implica un incremento en la demanda del acceso a los servicios adecuados para los viejos, teniendo en cuenta no s&oacute;lo la expectativa de vida, sino la calidad de la misma. Desde la perspectiva de los derechos individuales todo individuo tiene derecho a la confidencialidad de su informaci&oacute;n, por tanto un diagn&oacute;stico de demencia es propiedad del individuo que la padece y es &eacute;l quien decide c&oacute;mo la maneja.</p>     <p><b>Palabras Clave: </b>Enfermedad de Alzheimer, Verdad, Relaci&oacute;n medico-paciente, Dignidad, Confidencialidad.</p> <hr>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>ABSTRACT</b></p>     <p>The oldness of the population is one of the most biggest challengers for all the health systems, and implies and increase the request to the adequate service access for old people, having on mind not only the life expectancy but also the quality of life. From the individual rights perspective, every person has the right to information confidentiality, so, the dementia diagnosis is property of each person who has this disease, and this individual is who decides how manages his or her diagnosis.</p>     <p><b>Key Words: </b>Alzheimer Disease, Truth, Doctor-patient relationship, Dignity, Confidentiality.</p> <hr>     <p><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></p>     <p>Actualmente se vive en un medio que envejece: el encanecimiento de la humanidad es global, con mayor crecimiento en el grupo de los mayores de 85 a&ntilde;os, los cuales presentan caracter&iacute;sticas m&eacute;dicas, sociales, familiares y pol&iacute;ticas, especiales. En Estados Unidos por ejemplo, este fragmento de la poblaci&oacute;n, entre 1960 y 1994, increment&oacute; 274%, mientras que el total de la poblaci&oacute;n lo hizo en 45%. (Gavrilov; Gavrilova (2002): 13 - 30) (P&eacute;rez, (1998): 451-463).</p>     <p>En Colombia se presenta el mismo fen&oacute;meno visto en el mundo entero, pues mas del 6% de la poblaci&oacute;n est&aacute; por encima de los 60 a&ntilde;os (y en algunas ciudades m&aacute;s del 9%), con una expectativa de vida que increment&oacute; 20 a&ntilde;os, tan s&oacute;lo en medio siglo, correspondiendo en la actualidad a 72.3 a&ntilde;os. Los factores que contribuyen al envejecimiento colombiano no difieren de lo reportado en otros sitios, pero al compararlos con otros pa&iacute;ses latinoamericanos la mortalidad en menores de 5 a&ntilde;os y las tasas de fecundidad est&aacute;n entre las m&aacute;s bajas (DANE (2005)) (Cano; De Santacruz; Casas; Herrera; Plata, (2002)) (NACIONES UNIDAS (2000)) El envejecimiento poblacional es uno de los mayores retos para los sistemas de salud e implica un incremento en la demanda del acceso a los servicios adecuados para los viejos, teniendo en cuenta no s&oacute;lo la expectativa de vida, sino la calidad de la misma. Cuando se analiza la prestaci&oacute;n de los servicios de salud a los ancianos existen dos caras de la moneda: 1). La medicalizaci&oacute;n de la vida (se traduce en la incapacidad de decir no y desconocer el momento de parar los tratamientos) y 2). La casi ausencia de cuidado, fundamentado en el &quot;viejismo&quot; o &quot;fobia a la vejez&quot;.</p>     <p>El caso de la Enfermedad de Alzheimer (EA), una de las patolog&iacute;as casi epid&eacute;micas de este grupo y cuyas manifestaciones son evidentes por las alteraciones cognoscitivas, funcionales y sociales, no es la excepci&oacute;n a lo antes expuesto y con frecuencia facilita el encarnizamiento terap&eacute;utico en las etapas finales y la ausencia casi total, de soporte social a lo largo de la misma. Pocas enfermedades afectan tanto a un paciente, a su familia y a la sociedad, o por un per&iacute;odo de tiempo tan largo, lo cual es particularmente devastador, ya que por lo general quienes rodean al paciente deber&aacute;n soportar a lo largo de la demencia un proceso paulatino de p&eacute;rdidas.</p>     <p>Dentro del grupo de demencias, la EA es la causa m&aacute;s frecuente y tiende a incrementar su aparici&oacute;n conforme avanza la edad de la poblaci&oacute;n: Actualmente hay en los Estados Unidos 4.5 millones de personas con EA, pero se espera que para el 2050, se incremente al menos tres veces. Se cree que el 10% de todos los americanos pueden desarrollar EA alrededor de los 65 a&ntilde;os y el 50% del total de la poblaci&oacute;n, puede desarrollarla despu&eacute;s de los 85. Alrededor del mundo se estima que el total de personas con demencia tipo Alzheimer oscila entre 15 y 20 millones. El costo directo e indirecto en U.S.A, originado en esta patolog&iacute;a se estima en 100 billones de d&oacute;lares anuales, sin tener en cuenta los gastos asumidos por las familias y las p&eacute;rdidas que padecen los cuidadores, lo cual conforma es incalculable (Mayeux, R. (2004)). (Alzheimer Disease (2005): 16).</p>     <p>Los c&oacute;digos deontol&oacute;gicos, &uacute;nico referente de &eacute;tica profesional durante mucho tiempo, resultaron insuficientes para el an&aacute;lisis de las situaciones complejas derivadas de la pr&aacute;ctica m&eacute;dica diaria. Un problema &eacute;tico-cl&iacute;nico podr&iacute;a definirse como una dificultad en la toma de decisiones frente a un paciente en cuya resoluci&oacute;n es necesario referirse a valores o principios que especifiquen lo que debe ser hecho, en oposici&oacute;n a lo que simplemente puede ser hecho o frecuentemente se hace. Lo anterior proporciona la clave para encontrar la salida de estas situaciones de conflicto: la referencia a valores o principios &eacute;ticos. A pesar de lo anterior con gran frecuencia se plantean dificultades como: &iquest;Cu&aacute;les y cu&aacute;ntos son esos principios? &iquest;Existen valores &eacute;ticos que puedan ser universales? &iquest;Se puede afirmar que los problemas &eacute;tico-cl&iacute;nicos admiten an&aacute;lisis racional, o se debe aceptar que ellos caen en el campo de lo emocional y lo netamente subjetivo?</p>     <p>No hay m&eacute;todos que aporten certeza absoluta, es decir, no basta apoyarse en procedimientos estructurados, es fundamental el pensar del m&eacute;dico actuando desde la prudencia, los conocimientos y la propia experiencia.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Una discusi&oacute;n completa de todos los dilemas &eacute;ticos que podr&iacute;an presentarse al hacer diagn&oacute;stico de EA ser&iacute;a imposible, ya que cada individuo, y la familia, que padece la enfermedad puede ser el origen de muchos de ellos. No pretendo dar soluciones, sino un punto de aproximaci&oacute;n.</p>     <p><b>GENERALIDADES DE LA ENFERMEDAD DE ALZHEIMER</b></p>     <p>El concepto de demencia incluye deterioro de los procesos cognoscitivos y de la funcionalidad, lo cual interfiere de manera significativa con el desempe&ntilde;o cotidiano, restringiendo progresivamente la autonom&iacute;a del individuo. Se define la demencia como una alteraci&oacute;n adquirida y persistente de las funciones intelectuales con compromiso en al menos tres de las siguientes esferas de la actividad mental: lenguaje, memoria, habilidades viso-espaciales, emoci&oacute;n o personalidad y cognici&oacute;n (abstracci&oacute;n, c&aacute;lculo, juicio y funciones ejecutivas) (Kaufer; Cummings (1997): 449-520). (Mesulam, (2000): 439-522). (Daffner, (2000): 29-64).</p>     <p>La determinaci&oacute;n del decline funcional se establece con base en el funcionamiento prem&oacute;rbido del individuo que ayuda a controlar variables asociadas con los trasfondos socioecon&oacute;mico, cultural y educativo. A pesar de existir m&uacute;ltiples escalas para definir la severidad de la enfermedad cabe anotar que todos estos sistemas son artificiales y pueden variar entre individuos. La sobrevida para una persona con Enfermedad de Alzheimer, puede oscilar entre 8 y 20 a&ntilde;os, seg&uacute;n la comorbilidad, el momento del diagn&oacute;stico y la edad, entre otros. A pesar de las diversas maneras de clasificaci&oacute;n de la severidad de la EA, a grandes rasgos al hablar de las etapas de deterioro de la entidad se habla de leve, moderada y severa. No hay orden, ni tiempo precisos en cuanto a los hechos anotados, cada individuo tiene su evoluci&oacute;n (Lawton; Rajagopal; Brody et al. (1992): 5156-164) (Conor (1996): 529).</p>     <p><b>Primera etapa, o leve</b></p>     <p>Se observa paulatino deterioro en la memoria con alteraciones en otras &aacute;reas cognoscitivas, tales como la orientaci&oacute;n; se presentan cambios de &aacute;nimo, apat&iacute;a y p&eacute;rdida de iniciativa. Es capaz de sostener una conversaci&oacute;n, comprende bien y utiliza adecuadamente los aspectos sociales de la comunicaci&oacute;n (gestos, entonaci&oacute;n, expresi&oacute;n y actitudes). El desempe&ntilde;o en el autocuidado es adecuado; est&aacute; conciente del medio que lo rodea, capaz de entender la naturaleza b&aacute;sica de los eventos y las situaciones, as&iacute; como de expresar sentimientos y opiniones.</p>     <p><b>Segunda etapa, o moderada</b></p>     <p>Adem&aacute;s de empeorarse las fallas mn&eacute;sicas, se acent&uacute;an los problemas de lenguaje (olvida las palabras y se le dificulta llamar a los objetos por su nombre.), praxis (deterioro de la capacidad motora aunque las funciones est&eacute;n intactas: por ejemplo no puede vestirse correctamente o no sabe c&oacute;mo usar los cubiertos a la hora de comer) y reconocimiento (dificultad para identificar quienes lo rodean, pero conserva la mayor parte del reconocimiento de si mismo). Por otra parte, aparece descuido en la higiene, pueden surgir algunos trastornos del comportamiento, del pensamiento y de la sensopercepci&oacute;n. La dependencia con respecto a un cuidador es cada vez mayor.</p>     <p><b>Tercera etapa o severa</b></p>     <p>En esta &uacute;ltima etapa se presenta compromiso total de las facultades intelectuales. La rigidez muscular se acent&uacute;a hasta llegar, en muchas ocasiones, al inmovilismo; hay desconocimiento del medio, de los familiares y de si mismo; requiere asistencia permanente para todas las actividades; tiene incontinencia urinaria y fecal; cuadros infecciosos a repetici&oacute;n (generalmente son la causa de la muerte), &uacute;lceras por presi&oacute;n y dem&aacute;s complicaciones resultantes del inmovilismo.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>DECIRLE O NO LA VERDAD AL ENFERMO</b></p>     <p>En la pr&aacute;ctica m&eacute;dica decir la verdad implica el proveer informaci&oacute;n adecuada entendida por el paciente, para permitirle conocer la situaci&oacute;n; requiere certeza y honestidad y es la base para una adecuada relaci&oacute;n. Muchas experiencias han mostrado c&oacute;mo una informaci&oacute;n personalizada, proporcionada por el m&eacute;dico de confianza, en un clima de respeto y afabilidad, mejora el cumplimiento de los tratamientos y la evoluci&oacute;n de la enfermedad. Pero informarle a los pacientes con EA sobre su diagn&oacute;stico es duro y generalmente involucra grandes cuestionamientos &eacute;ticos. La mayor&iacute;a de los profesionales est&aacute;n reacios a revelarlo y generalmente lo hacen s&oacute;lo a la familia, comportamiento que se ve reforzado por gran parte de los cuidadores quienes piden al equipo terap&eacute;utico el no decir nada al enfermo con el &aacute;nimo de protegerlo. Adicionalmente es evidente que se evita usar la palabra Alzheimer y se cambia por eufemismos como &quot;problemas de memoria&quot; o &quot;confusi&oacute;n&quot;</p>     <p>Se estima que entre el 30 y el 50% de las personas con demencia nunca han o&iacute;do para nada su diagn&oacute;stico y de aquellos que lo han recibido, m&aacute;s de la mitad cree que fue demasiado tarde y por tanto se les neg&oacute; la oportunidad para organizar adecuadamente sus cosas. (Pugh, (2005): 22) (Carpenter, (2004): 149, 10) Entonces, cu&aacute;nto debe el m&eacute;dico decirle a los pacientes y a los cuidadores? Se tiene el derecho a restringir la informaci&oacute;n al paciente?</p>     <p><b>Argumentos a favor de decir la verdad al paciente</b></p>     <p>1. Acceso temprano a la terap&eacute;utica apropiada: Hasta hace cerca de 15 a&ntilde;os, no exist&iacute;a manejo espec&iacute;fico y por tanto muchos de los m&eacute;dicos alegaban que no hab&iacute;a aliciente para hablarle a los pacientes claramente, sin embargo con el advenimiento de los inhibidores de colinesterasa, entre otros, ha cambiado el panorama: se tiene alg&uacute;n tratamiento, a sabiendas que son efectivos s&oacute;lo en un porcentaje de los pacientes y por un per&iacute;odo limitado de tiempo. Muchos consideran que la esperanza de dar un medicamento facilita el poder hablar con los pacientes y los cuidadores, del diagn&oacute;stico. Pero qu&eacute; sucede en un pa&iacute;s como el nuestro donde el medicamento no pertenece al POS y es de alt&iacute;simo costo, debemos seguir ocultando el diagn&oacute;stico? d&oacute;nde queda entonces el principio de justicia distributiva? Sin embargo es necesario recordar que dentro del manejo de la entidad son de gran relevancia las medidas no farmacol&oacute;gicas, tales como programas comportamentales y terapias ocupacionales. Es fundamental asumir la responsabilidad de la intervenci&oacute;n integral, ya que probablemente es una de las enfermedades de mayor impacto familiar y social.</p>     <p>2. Desde una perspectiva deontol&oacute;gico-&eacute;tica, la cual enfatiza los derechos de los individuos, se est&aacute; a favor de que al paciente se le diga la verdad, basados en el respeto y la autonom&iacute;a, y el valor y la fortaleza de las relaciones profesionales. Los sujetos tienen derecho a controlar sus vidas, lo cual depende del conocimiento de si mismos (Pugh, (2005): 22); no pueden tomar decisiones v&aacute;lidas a menos que tengan toda la informaci&oacute;n. Esto usualmente involucra decisiones terap&eacute;uticas, asesor&iacute;a legal, manejo de las finanzas y planeaci&oacute;n del futuro. El argumento no es v&aacute;lido en casos de demencia severa, ya que en estos individuos el autogobierno se encuentra severamente limitado.</p>     <p>3. Respeto al principio de beneficencia: Est&aacute; claramente establecido que el conocer el diagn&oacute;stico es &uacute;nicamente el comienzo del proceso de proveer soporte y &#094;    cuidado. Adicionalmente, es dif&iacute;cil convencer a una persona de tomar medicamentos que le producen efectos secundarios, sin explicarle el por qu&eacute;. (Carpenter, (2004): 149)</p>     <p>4. El conocer la verdad le permite al paciente estar involucrado en su manejo y si est&aacute; apto, en anticipar su cuidado y prepararse para los cambios que suceder&aacute;n a medida que la enfermedad avance: permite apoyarse en los diferentes grupos dise&ntilde;ados para tal fin; someterse a psicoterapia, en caso de necesitarse; mejorar la adaptaci&oacute;n a la enfermedad; decidir si desea o no participar en investigaci&oacute;n y facilitar el uso de la consejer&iacute;a gen&eacute;tica en caso de ser requerido.</p>     <p>5. Necesidad de confiar en la relaci&oacute;n medico/paciente: La confianza mutua no puede terminar en dudas: El ocultar la informaci&oacute;n, a&uacute;n con buenas intenciones, una vez iniciado pocas veces para y puede terminar en abuso por parte de aquel que tiene el conocimiento. Obviamente en la medida que la demencia avanza la relaci&oacute;n cambia e involucra al cuidador, pero siempre debe seguirse en la misma t&oacute;nica de la verdad. En terapia, el contrato concierne espec&iacute;ficamente a la salud del paciente y debe incluir el derecho a la informaci&oacute;n honesta acerca del diagn&oacute;stico y del pron&oacute;stico (Philip (1997): 225).</p>     <p>En las personas competentes nadie tiene dudas respecto al derecho de conocer toda la informaci&oacute;n, sin importar lo devastadora que pueda ser, por qu&eacute; entonces existen tantas dudas en los pacientes con demencia?, por qu&eacute; simplemente no se adapta la informaci&oacute;n a su capacidad de comprensi&oacute;n?</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Argumentos en contra de la verdad</b></p>     <p>1. La ausencia de tratamientos curativos y lo incierto del diagn&oacute;stico y del pron&oacute;stico: Lo anterior fundamentado en que con los m&eacute;todos actuales la certeza diagn&oacute;stica es de 90% y la &uacute;nica forma de precisarlo es postmortem, por tanto algunos consideran que se corre el riesgo de dar a las familias y a los pacientes el diagn&oacute;stico equivocado. Referente a la incertidumbre del pron&oacute;stico, se basa en que cada paciente tiene una evoluci&oacute;n diferente, dentro de la cual influye la comorbilidad, la edad y la severidad del deterioro.</p>     <p>2. Debido a la enfermedad los pacientes pueden tener limitada su capacidad para comprender las implicaciones del diagn&oacute;stico.</p>     <p>3. Negativa de los cuidadores: generalmente fundamentado en una actitud paternalista por parte de quienes rodean al enfermo: en otras palabras, la elecci&oacute;n del familiar prevalece sobre la autonom&iacute;a del paciente. Aunque la mayor&iacute;a de los autores considera que una de las posibles causas para esto es el propio rechazo de los familiares a la enfermedad;</p>     <p>4. La honestidad no debe confundirse con la crueldad y si el decir la informaci&oacute;n al paciente pudiera ser da&ntilde;ino para este, se est&aacute; en la obligaci&oacute;n de no hacerlo. A&uacute;n muchos consideran que en los pacientes con demencia debe continuarse el paternalismo, despu&eacute;s de todo la ansiedad, la depresi&oacute;n, las reacciones psic&oacute;ticas y catastr&oacute;ficas ocurren como resultado de la noticia y a&uacute;n algunos suicidios han sido reportados, en pacientes incapaces de manejar la situaci&oacute;n. Pero cu&aacute;ntos pacientes con c&aacute;ncer u otras enfermedades como la esclerosis m&uacute;ltiple se han suicidado al conocer la noticia?, por qu&eacute; al parecer es s&oacute;lo un argumento v&aacute;lido para los individuos con EA?</p>     <p>5. Algunos pacientes no quieren saber la verdad acerca de su condici&oacute;n: Junto al derecho de saber, est&aacute; el de no saber. Los enfermos pueden preferir ignorar la verdad completamente o seleccionar aquellas partes que quieren saber, por encima de las opiniones de los dem&aacute;s (Marzanski, (2000): 318)</p>     <p>6. Podr&iacute;a verse afectado el cubrimiento de los seguros m&eacute;dicos y los seguros de vida.</p>     <p><b>&iquest;Qu&eacute; hacer entonces?</b></p>     <p>Para poder intervenir en las decisiones, el paciente debe conocer su situaci&oacute;n cl&iacute;nica lo mejor posible. La importancia de esto ha hecho que el proceso de informar se haya ido estructurando como una parte m&aacute;s de la atenci&oacute;n m&eacute;dica. Ante enfermedades graves la informaci&oacute;n adquiere una connotaci&oacute;n especial: Cuando el pron&oacute;stico es malo o son muchas las posibilidades de secuelas o muerte, o simplemente el grado de incertidumbre es muy alto, la comunicaci&oacute;n debe ser todav&iacute;a m&aacute;s cuidadosa, adecuada a cada caso y cada momento. Aunque haya que respetar siempre la verdad, su manifestaci&oacute;n al paciente no tiene porque ser, siempre y necesariamente, completa e inmediata en un primer momento. Se pretende evitar que la informaci&oacute;n llegue a da&ntilde;arlo, se trata de aplicar el criterio cl&aacute;sico del &quot;primum non nocere&quot;. En este contexto se ha acu&ntilde;ado el t&eacute;rmino de la &quot;verdad tolerable&quot; o asumible, o sea la que cada paciente necesita en cada momento. Saber cu&aacute;l es en cada situaci&oacute;n, requiere conocimiento del paciente y del esp&iacute;ritu humano, sensibilidad y experiencia. La familia siempre ser&aacute; un elemento imprescindible a tener en cuenta en este contexto.</p>     <p>Lo anterior corresponde a una perspectiva &eacute;tica consecuencialista que sugiere adoptar una aproximaci&oacute;n relativa (Beauchamp &amp; Childress, 2001). El decir o no el diagn&oacute;stico depende de cada caso, de cada paciente: Aqu&iacute; la autonom&iacute;a y la verdad tienen que sopesarse.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En la aproximaci&oacute;n deontol&oacute;gica la palabra competente puede generar reservas y es dif&iacute;cil entender por qu&eacute; una enfermedad puede terminar con el derecho de conocer la verdad. La competencia es usualmente definida con respecto a un punto determinado del desempe&ntilde;o y en este caso se centra en la capacidad de la persona de tomar la informaci&oacute;n referente a su enfermedad.</p>     <p>Al momento en lo que hay mayor acuerdo es que la severidad de la enfermedad es la que limita las caracter&iacute;sticas de la informaci&oacute;n brindada. Facilitar&iacute;a mucho el proceso si desde el momento en que los cuidadores detectan cambios en el comportamiento o en la memoria, empiezan el proceso de adaptaci&oacute;n del paciente (Gott, (2002): 5).</p>     <p>Desde el punto de vista m&eacute;dico un n&uacute;mero creciente de organizaciones han construido gu&iacute;as que sugieren c&oacute;mo manejar el diagn&oacute;stico de demencia: La mayor&iacute;a de ellas recomienda revelarlo, pero a&ntilde;adiendo que puede haber excepciones, sin embargo, cu&aacute;les ser&iacute;an, es a&uacute;n materia de discusi&oacute;n, aunque queda claro que la cantidad de informaci&oacute;n dada al enfermo depende de la severidad del deterioro. Muchos autores predicen que con el diagn&oacute;stico de demencia va a suceder algo similar a lo ocurrido con el c&aacute;ncer: hace varios a&ntilde;os todo el mundo se opon&iacute;a a revelarlo a los pacientes, pero en la medida que surgieron nuevas opciones terap&eacute;uticas y mejoras en el diagn&oacute;stico se concluy&oacute; que todo el mundo deb&iacute;a saber la verdad.</p>     <p><b>&iquest;A qui&eacute;n debe dec&iacute;rsele primero, al paciente o al cuidador?</b></p>     <p>Lo que constituye el acto m&eacute;dico propiamente dicho no solamente contempla lo que el paciente le revela al m&eacute;dico tratante, lo cual podr&iacute;a llamarse el secreto, sino lo que el m&eacute;dico observa y diagnostica. Est&aacute; claramente establecido c&oacute;mo cada individuo est&aacute; en su derecho de exigir que cualquier informaci&oacute;n m&eacute;dica con respecto a su persona no sea compartida con otros, sin contar con su consentimiento. Pero mas que una imposici&oacute;n jur&iacute;dica, la confidencialidad, que incluye el secreto, es de antemano una condici&oacute;n necesaria para que sea fruct&iacute;fera la relaci&oacute;n entre el enfermo y el equipo de profesionales involucrado en su caso. A pesar de ser un derecho protegido en varios pa&iacute;ses del mundo, existen algunas circunstancias especiales bajo las cuales el secreto m&eacute;dico pueda ser liberado, por ejemplo a los responsables del enfermo cuando este es mentalmente incapacitado. (Tribunal de &eacute;tica m&eacute;dica de Bogot&aacute; (2002): 29-36).</p>     <p>A pesar de lo anterior, las opiniones son divergentes: Desde la perspectiva de los derechos individuales todo individuo tiene derecho a la confidencialidad de su informaci&oacute;n, por tanto un diagn&oacute;stico de demencia es propiedad del individuo que la padece y es &eacute;l quien decide c&oacute;mo la maneja. Claramente queda esclarecido que mientras el paciente tenga la capacidad de tomar decisiones sus deseos deben ser respetados, sin embargo no puede negarse que el inter&eacute;s de la familia por conocer la informaci&oacute;n es fundamental para poder entender los cambios que se suscitan, es m&aacute;s, en la medida que la demencia avanza, la familia est&aacute; llamada a involucrarse m&aacute;s en el manejo y en la toma de decisiones.</p>     <p>De otro lado, desde una aproximaci&oacute;n colectiva, social, los miembros del c&iacute;rculo familiar, y los cuidadores, tienen sus propios derechos de conocer qu&eacute; est&aacute; pasando y qu&eacute; puede esperarse en el futuro. Pero entonces cu&aacute;les derechos priman? la autonom&iacute;a del paciente, la beneficencia para con la familia o la justicia social, entendida en este punto como el derecho que tiene una comunidad de conocer lo que est&aacute; sucediendo con sus miembros. Si esta situaci&oacute;n se presenta en etapas tempranas de la enfermedad y los deseos de la familia no corresponden con los deseos del paciente, se considera que primar&iacute;an los de este &uacute;ltimo.</p>     <p>Y finalmente, la justicia, el principio que establece que cualquier acci&oacute;n que deba ser realizada tendr&aacute; que ser justa, puede ser aplicada en diferentes niveles; puede referirse, por ejemplo, a la justicia hacia un individuo haciendo cumplir sus derechos, o hacia una poblaci&oacute;n en particular, o a la sociedad en general, que exige conocer la situaci&oacute;n de quienes la conforman. Para nosotros, profesionales de la salud, el principio de justicia hacia el paciente como individuo debe ser considerado como el primero en orden de jerarqu&iacute;a?</p>     <p><b>CONCLUSI&Oacute;N</b></p>     <p>El conocimiento es la base para comprender los hechos, los mitos, las expectativas, los temores e interrogantes de las familias, los individuos y la sociedad, involucrados con la EA. Esto significa que debemos estar atentos al influjo biopsicosocial y cient&iacute;fico asociados con una situaci&oacute;n dada, para ser capaces de abordarlos en todos los &aacute;mbitos y ante cualquier audiencia, de modo tal que cada uno construya su propio saber.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El horizonte te&oacute;rico y pr&aacute;ctico final de la &eacute;tica en la medicina debe ser esencialmente restaurador y preventivo, es decir, devolver al individuo enfermo su integridad natural, su salud. Este desarrollo necesita la armon&iacute;a cualitativa y cuantitativa en la relaci&oacute;n entre la &eacute;tica y la ciencia, proponiendo de paso un consenso adicional con lo jur&iacute;dico. Lo anterior constituir&iacute;a la plataforma conceptual que sirva de equilibrio entre las ciencias involucradas.</p>     <p><b>REFERENCIAS</b></p>     <!-- ref --><p>&bull; Alzheimer Disease (2005): New reports and studies highlight importance of Alzheimer disease diagnosis. <i>Medical Devices &amp; Surgical Technology Week. </i>Atlanta: Apr 17.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000065&pid=S1657-4702200800010000600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&bull; CANO, C., DE SANTACRUZ, C., CASAS, A., HERRERA, L., PLATA, S. (2002): <i>Las adultas y los adultos mayores en Bogot&aacute;. Situaci&oacute;n durante la &uacute;ltima d&eacute;cada. </i>Alcald&iacute;a Mayor de Bogot&aacute;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000066&pid=S1657-4702200800010000600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&bull; CARPENTER, B. and DAVE, J. (2004): Disclosing a Dementia Diagnosis: A Review of Opinion and Practice, and a Proposed Research Agenda. <i>The Gerontologist. </i>Washington: Vol.44, Iss. 2&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000067&pid=S1657-4702200800010000600003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&bull; Censo de poblaci&oacute;n (2005): Colombia, DANE.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000068&pid=S1657-4702200800010000600004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&bull; CONOR, M. et al. (1996): Family members' attitudes toward telling the patient with Alzheimer's disease their diagnosis. <i>British Medical Journal. </i>(International edition). London: Aug 31. Vol.313, Iss. 7056&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000069&pid=S1657-4702200800010000600005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&bull; DAFFNER, K. R. (2000). &quot;Current approaches to the clinical diagnosis of Alzheimer's disease&quot;. En L. F. M. Scinto y K. R. Daffner (Eds.), <i>Early diagnosis of Alzheimer's disease </i>Totowa: Humana Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000070&pid=S1657-4702200800010000600006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&bull; GOTT, P. (2002): Get <i>2nd opinion on Alzheimer's; </i>&#91;FINAL Edition&#93; Cincinnati Post. Cincinnati, Ohio: May 30.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000071&pid=S1657-4702200800010000600007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&bull; KAUFER, F. y CUMMINGS, J. L. (1997): &quot;Dementia and delirium: an overview&quot;. En T. E. Feinberg y M. J. Farah (Eds.), <i>Behavioral neurology and neuropsychology </i>New York: McGraw Hill)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000072&pid=S1657-4702200800010000600008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&bull; LAWTON M. P., RAJAGOPAL D., Brody E. (1992): et al. <i>Journal of Gerontology: </i>(47) 4.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000073&pid=S1657-4702200800010000600009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&bull; GAVRILOV L. A.; GAVRILOVA N. S. (2002): Epidemiology of Human Longevity: The Search for Appropriate Methodology. <i>Journal of Anti-Aging Medicine. </i>Vol: 4(1).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000074&pid=S1657-4702200800010000600010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&bull; MARZANSKI, M. (2000): On telling the truth to patients with dementia. <i>Western Journal of Medicine. </i>San Francisco: Vol.173, Iss. 5.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000075&pid=S1657-4702200800010000600011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&bull; MAYEUX, R. (2004): Epidemiology of Alzheimer's Disease; Enfermedad de alzheimer 9 congreso mundial filadelfia. (Abstract book)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000076&pid=S1657-4702200800010000600012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&bull; MESULAM, M. M. (2000): &quot;Aging, Alzheimer's disease and, dementia: clinical and neurobiological perspectives&quot;. En M. M. Mesulam (Ed.), <i>Principles of behavioral and cognitive neurology </i>Oxford: Oxford University Press&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000077&pid=S1657-4702200800010000600013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&bull; NACIONES UNIDAS. <i>Consejo econ&oacute;mico y social. Preparativos de la Segunda Asamblea Mundial Sobre el Envejecimiento. </i>Plan de Acci&oacute;n Internacional Sobre el envejecimiento Revisado. E/ CN.5/ 2001/ PC/ 2, Diciembre de 2000&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000078&pid=S1657-4702200800010000600014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&bull; P&Eacute;REZ, D. J. (1998): &quot;La demograf&iacute;a y el envejecimiento de las poblaciones&quot;. A.S. Staab y L.C. Hodges, <i>Enfermer&iacute;a Gerontol&oacute;gica. </i>M&eacute;xico D.F., McGraw Hill.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000079&pid=S1657-4702200800010000600015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&bull; PHILIP, H. (1997): Bioethics for clinicians, 7: truth telling. <i>Canadian Medical Association Journal. </i>Ottawa: Jan 15. Vol.156, Iss. 2;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000080&pid=S1657-4702200800010000600016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&bull; PUGH, R. (2005): <i>Is it right to keep diagnosis of dementia from patients? </i>Doctor. Sutton: May 17.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000081&pid=S1657-4702200800010000600017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&bull; Tribunal de &eacute;tica m&eacute;dica de Bogot&aacute;. (2002): <i>La confidencialidad: piedra angular del ejercicio m&eacute;dico. </i>En Doctores: &iquest;por qu&eacute; se quejan sus pacientes?. IMPRELIBROS.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000082&pid=S1657-4702200800010000600018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<nlm-citation citation-type="book">
<collab>Alzheimer Disease</collab>
<source><![CDATA[New reports and studies highlight importance of Alzheimer disease diagnosis]]></source>
<year>2005</year>
<publisher-loc><![CDATA[Atlanta ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Medical Devices & Surgical Technology Week]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[CANO]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[DE SANTACRUZ]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[CASAS]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[HERRERA]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[PLATA]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Las adultas y los adultos mayores en Bogotá. Situación durante la última década]]></source>
<year>2002</year>
<publisher-name><![CDATA[Alcaldía Mayor de Bogotá]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[CARPENTER]]></surname>
<given-names><![CDATA[B]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[DAVE]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Disclosing a Dementia Diagnosis: A Review of Opinion and Practice, and a Proposed Research Agenda]]></article-title>
<source><![CDATA[The Gerontologist]]></source>
<year>2004</year>
<volume>44</volume>
<numero>2</numero>
<issue>2</issue>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<nlm-citation citation-type="book">
<source><![CDATA[Censo de población]]></source>
<year>2005</year>
<publisher-name><![CDATA[DANE]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[CONOR]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Family members' attitudes toward telling the patient with Alzheimer's disease their diagnosis]]></article-title>
<source><![CDATA[British Medical Journal. (International edition)]]></source>
<year>1996</year>
<volume>313</volume>
<numero>7056</numero>
<issue>7056</issue>
<publisher-loc><![CDATA[London ]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[DAFFNER]]></surname>
<given-names><![CDATA[K. R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Current approaches to the clinical diagnosis of Alzheimer's disease]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Scinto]]></surname>
<given-names><![CDATA[L. F. M.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Daffner]]></surname>
<given-names><![CDATA[K. R.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[.), Early diagnosis of Alzheimer's disease]]></source>
<year>2000</year>
<publisher-loc><![CDATA[Totowa ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Humana Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[GOTT]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Get 2nd opinion on Alzheimer's]]></source>
<year>2002</year>
<publisher-loc><![CDATA[Cincinnati^eOhio Ohio]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Cincinnati Post]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[KAUFER]]></surname>
<given-names><![CDATA[F]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[CUMMINGS]]></surname>
<given-names><![CDATA[J. L]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Dementia and delirium: an overview]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Feinberg]]></surname>
<given-names><![CDATA[T. E.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Farah]]></surname>
<given-names><![CDATA[M. J.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Behavioral neurology and neuropsychology]]></source>
<year>1997</year>
<publisher-loc><![CDATA[New York ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[McGraw Hill]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B9">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[LAWTON]]></surname>
<given-names><![CDATA[M. P]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[RAJAGOPAL]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Brody]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Journal of Gerontology]]></source>
<year>1992</year>
<numero>47</numero>
<issue>47</issue>
<page-range>4</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B10">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[GAVRILOV]]></surname>
<given-names><![CDATA[L. A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[GAVRILOVA]]></surname>
<given-names><![CDATA[N. S]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Epidemiology of Human Longevity: The Search for Appropriate Methodology]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of Anti-Aging Medicine]]></source>
<year>2002</year>
<volume>4</volume>
<numero>1</numero>
<issue>1</issue>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B11">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[MARZANSKI]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[On telling the truth to patients with dementia]]></article-title>
<source><![CDATA[Western Journal of Medicine]]></source>
<year>2000</year>
<volume>173</volume>
<numero>5</numero>
<issue>5</issue>
<publisher-loc><![CDATA[San Francisco ]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B12">
<nlm-citation citation-type="confpro">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[MAYEUX]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Epidemiology of Alzheimer's Disease]]></source>
<year>2004</year>
<conf-name><![CDATA[9 congreso mundial filadelfia]]></conf-name>
<conf-loc> </conf-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B13">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[MESULAM]]></surname>
<given-names><![CDATA[M. M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Aging, Alzheimer's disease and, dementia: clinical and neurobiological perspectives]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Mesulam]]></surname>
<given-names><![CDATA[M. M.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Principles of behavioral and cognitive neurology]]></source>
<year>2000</year>
<publisher-loc><![CDATA[Oxford ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Oxford University Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B14">
<nlm-citation citation-type="book">
<collab>NACIONES UNIDAS</collab>
<source><![CDATA[Consejo económico y social. Preparativos de la Segunda Asamblea Mundial Sobre el Envejecimiento]]></source>
<year>Dici</year>
<month>em</month>
<day>br</day>
<publisher-name><![CDATA[Plan de Acción Internacional Sobre el envejecimiento]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B15">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[PÉREZ]]></surname>
<given-names><![CDATA[D. J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La demografía y el envejecimiento de las poblaciones]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Staab]]></surname>
<given-names><![CDATA[A.S.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Hodges]]></surname>
<given-names><![CDATA[L.C.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Enfermería Gerontológica]]></source>
<year>1998</year>
<publisher-loc><![CDATA[México D.F. ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[McGraw Hill]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B16">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[PHILIP]]></surname>
<given-names><![CDATA[H]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Bioethics for clinicians, 7: truth telling]]></article-title>
<source><![CDATA[Canadian Medical Association Journal]]></source>
<year>1997</year>
<volume>156</volume>
<numero>2</numero>
<issue>2</issue>
<publisher-loc><![CDATA[Ottawa ]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B17">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[PUGH]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Is it right to keep diagnosis of dementia from patients?]]></source>
<year>2005</year>
<publisher-name><![CDATA[Sutton]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B18">
<nlm-citation citation-type="book">
<collab>Tribunal de ética médica de Bogotá</collab>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La confidencialidad: piedra angular del ejercicio médico]]></article-title>
<source><![CDATA[Doctores: ¿por qué se quejan sus pacientes?]]></source>
<year>2002</year>
<publisher-name><![CDATA[IMPRELIBROS]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
