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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El dilema de la cohesión social: Redes Sociales e Instituciones]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The problem of the cohesion can as much be extended as translated to other languages, consequently it gains in understanding of that one which it is with regard to the social cohesion.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="2">     <p align="center"><font size="4"><b>El dilema de la cohesi&oacute;n social:     <br> Redes Sociales e Instituciones</b></font></p>     <p align="center"><font size="3"><b>THE DILEMMA OF THE SOCIAL COHESION:    <br> SOCIAL NETWORKS AND INSTITUTIONS</b></font></p>     <p><b>Carlos Eduardo Maldonado*</b></p>     <p>* Fil&oacute;sofo de la Universidad del Rosarlo, Doctorado en Filosof&iacute;a de la Katholleke Unlverstelt Leuven en B&eacute;lgica y Postdoctorado en Unlverslty of Plttsburgh en Estados Unidos. Miembro y coordinador del grupo OPERA, reconocido en COLCIENCIAS como grupo A. Actualmente profesor titular Universidad del Rosario, Bogot&aacute;, Colombia. E mail: <a href="mailto:carlos.maldonado44@urosario.edu.co">carlos.maldonado44@urosario.edu.co</a></p>     <p>Fecha Recepci&oacute;n: Septiembre 1 de 2008    <br> Fecha Aceptaci&oacute;n: Octubre 15 de 2008</p> <hr>     <p><b>RESUMEN</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El problema de la cohesi&oacute;n puede ser tanto extendido como traducido a otros lenguajes, con lo cual se gana en comprensi&oacute;n de aquello de lo cual se trata a prop&oacute;sito de la cohesi&oacute;n social.</p>     <p><b>Palabras Clave: </b>Cohesi&oacute;n, sociedad civil, redes sociales, Instituciones.</p> <hr>     <p><b>ABSTRACT</b></p>     <p>The problem of the cohesion can as much be extended as translated to other languages, consequently it gains in understanding of that one which it is with regard to the social cohesion.</p>     <p><b>Key Words</b>: Cohesion, civil society, social networks, Institutions.</p> <hr>     <p>La construcci&oacute;n o el fortalecimiento de la cohesi&oacute;n social constituyen, sin lugar a dudas, el principal problema tanto de las sociedades contempor&aacute;neas, como del estado en el que se encuentran o en el que viven estas sociedades. La tarea m&aacute;s importante de buena parte de las ciencias sociales y humanas, pero tambi&eacute;n de las nuevas tecnolog&iacute;as, est&aacute; definida frontalmente por el reto de qu&eacute; hacer, y c&oacute;mo, con la cohesi&oacute;n social. El problema de la cohesi&oacute;n puede ser tanto extendido como traducido a otros lenguajes, con lo cual se gana en comprensi&oacute;n de aquello de lo cual se trata a prop&oacute;sito de la cohesi&oacute;n social. Se trata, por ejemplo, de los trabajos conducentes a incrementar y sostener el capital social e intelectual de un pa&iacute;s, e incluso el capital humano, algo sobre  lo cual los economistas a&uacute;n no encuentran un terreno s&oacute;lido; o la forma como cabe abordar y promover el desarrollo social y humano, algo sobre lo cual los pol&iacute;ticos y administradores se encuentran lejos de alcanzar, por lo menos, un consenso; incluso, se trata de la manera como cabe hablar id&oacute;neamente de derecho y de justicia, y no ya de un derecho sin justicia o de un derecho discriminador e injusto, y que constituye, sin dudas, uno de los ejes del di&aacute;logo entre derecho y &eacute;tica; tambi&eacute;n se trata de la manera como puede nutrirse la confianza de los individuos y las comunidades entre s&iacute; y hacia las instituciones y organismos gubernamentales y estatales; a&uacute;n m&aacute;s, puede decirse que aqu&iacute; est&aacute; contenido el problema de c&oacute;mo hacer de la &eacute;tica una fuerza p&uacute;blica, un problema que est&aacute; muy lejos de ser evidente. No en &uacute;ltima instancia, quisiera decir que alrededor de la cohesi&oacute;n social se trata de la manera como puede promoverse la civilidad de la sociedad, constituyendo o fortaleciendo, seg&uacute;n el caso, a la sociedad civil. Desde este punto de vista, en el n&uacute;cleo de la cohesi&oacute;n social se encuentra el sentido y el significado de una &eacute;tica civil, algo que tampoco es inmediatamente claro para muchos. En una palabra, la complejidad de la sociedad estriba en la civilidad, algo sobre lo cual a&uacute;n deberemos volver en este texto.</p>     <p>La manera como se ha abordado tradicionalmente la creaci&oacute;n o el crecimiento de la cohesi&oacute;n social es a trav&eacute;s de tematizaciones, problematizaciones y estudios en torno a temas como la gobernabilidad, proyectos y procedimientos educativos, trabajo local con comunidades, elaboraci&oacute;n de pol&iacute;ticas sociales y otras encaminadas a activar modos de participaci&oacute;n social, procesos de socializaci&oacute;n y resocializaci&oacute;n a distintas escalas y con finalidades diversas, ocasionalmente, asimismo, con la promulgaci&oacute;n de normas jur&iacute;dicas y otras que pretenden favorecer instancias de acci&oacute;n social, de participaci&oacute;n y de cooperaci&oacute;n, entre otros. Los agentes interesados o preocupados por los temas de la cohesi&oacute;n social son altamente diversos y con intereses no siempre congruentes entre s&iacute;, y que van desde agencias del estado y el gobierno hasta organismos financieros internacionales pasando por sectores sociales y acad&eacute;micos nacionales e internacionales, entre muchos otros. En cualquier caso, el v&oacute;rtice del trabajo es d&uacute;plice: de un lado, la conformaci&oacute;n, el crecimiento, el fortalecimiento y el posibilitamiento de la sociedad civil. Alrededor de este aspecto, el trabajo arduo ha consistido en la comprensi&oacute;n e incluso en la designaci&oacute;n misma de la sociedad civil (&quot;tercer sector&quot; &quot;sector no lucrativo&quot; &quot;sociedad civil&quot; etc.). De otra parte, se trata del papel, la necesidad, la legitimidad y las posibilidades mismas del Estado.</p>     <p>Dicho en una palabra, el trabajo de cohesi&oacute;n social aparece as&iacute; abordado desde frentes diversos en un trabajo sincero en unas ocasiones, o interesado y preconcebido, en otros momentos. Este es un trabajo en lo que podemos designar como de nivel I, esto es, en relaci&oacute;n directa con trabajo de campo y con conceptos, herramientas y an&aacute;lisis de ciencias y disciplinas de nivel I. Puntualmente dicho, es el trabajo en relaci&oacute;n directa con por lo menos uno de los siguientes dos componentes: o bien en el trabajo directo con comunidades, o bien en el trabajo con los problemas, temas y retos de dichas comunidades gracias a diversas disciplinas cient&iacute;ficas.</p>     <p>Pero debe ser posible, y tal es exactamente el sentido de la filosof&iacute;a social en el sentido amplio de la palabra, abordar el tema, sensible, de la cohesi&oacute;n social en un nivel II, esto es, desde la esfera de una reflexi&oacute;n de segundo orden. Pero en este punto, dos observaciones puntuales pero dif&iacute;ciles se imponen.</p>     <p>De un lado, se trata del hecho de que el tema de la cohesi&oacute;n social contiene y presupone un problema adicional, que es el de las relaciones entre la racionalidad individual y la racionalidad colectiva y, correlativamente, el de las relaciones entre la acci&oacute;n individual y la acci&oacute;n colectiva. Mejor, la acci&oacute;n colectiva efectiva a largo plazo. No es ni evidente ni necesario que la racionalidad colectiva se construya sobre los acuerdos, consensos y dem&aacute;s estrategias basados en el primado de la racionalidad individual. Este constituye seguramente el tal&oacute;n de Aquiles de las &eacute;ticas dial&oacute;gicas o comunicativas, tanto como de la filosof&iacute;a &eacute;tica y pol&iacute;tica de Kant, que son las herramientas m&aacute;s populares, por lo menos entre la corriente principal de la comunidad acad&eacute;mica. Pero este es un asunto que no quiero entrar aqu&iacute; a discutir. Baste con decir que la racionalidad colectiva no puede ni debe ser entendida a la manera como, por ejemplo, la econom&iacute;a cl&aacute;sica y neocl&aacute;sica concibe a la sociedad, a saber: como un agregado de individuos (&quot;agregado de preferencias&quot;)<sup><a href="#1" name="n1">1</a></sup>.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La segunda observaci&oacute;n tiene que ver con el sentido mismo de la filosof&iacute;a social. No es en manera alguna claro en qu&eacute; consiste la especificidad de la filosof&iacute;a social, puesto que existe la tendencia generalizada a entend&eacute;rsela como una sociolog&iacute;a general o particular (una sociolog&iacute;a del conocimiento, o una sociolog&iacute;a del derecho, por ejemplo). Esto es algo que puede ser an&aacute;logamente dicho con respecto a otros campos de la filosof&iacute;a. Sin embargo, estas son preocupaciones que tan s&oacute;lo interesan a los fil&oacute;sofos. Como quiera que sea, la filosof&iacute;a social no puede ser una reflexi&oacute;n de primer orden, pero, sin desconocer, en absoluto los trabajos en el orden I, debe poder conducir las reflexiones y clarificaciones en una consideraci&oacute;n de segundo orden (nivel II).</p>     <p>En efecto, la cohesi&oacute;n social debe adicionalmente, ser comprendida y tematizada, en una reflexi&oacute;n de segundo orden. Independientemente de que, t&eacute;cnicamente hablando, esta reflexi&oacute;n sea pr&oacute;xima a los fil&oacute;sofos. Quiero sostener la idea seg&uacute;n la cual, la reflexi&oacute;n de segundo orden no es exclusiva de los fil&oacute;sofos, pero tampoco de los cient&iacute;ficos sociales. En esto, exactamente, consiste la filosof&iacute;a social. En esta reflexi&oacute;n, as&iacute; llamada de segundo orden, un problema inmediato aparece ante la mirada reflexiva. Me refiero a lo que puede ser designado como el dilema mismo de la cohesi&oacute;n social, a saber, la tensi&oacute;n entre las redes sociales y las instituciones, tensi&oacute;n que no solamente, como se ver&aacute; a continuaci&oacute;n, constituye al problema mismo de la cohesi&oacute;n social, sino, adem&aacute;s, articula las posibilidades y el sentido mismo de la cohesi&oacute;n social. Ya tendr&eacute; la ocasi&oacute;n de explicarme mejor.</p>     <p>El problema constitutivo del dilema de la cohesi&oacute;n social consiste en la tensi&oacute;n entre las redes sociales y las instituciones. Las primeras son m&oacute;viles y din&aacute;micas, permeables y flexibles. Las segundas son robustas y estables, normativas y centralizadas. El dilema de la cohesi&oacute;n social consiste en la soluci&oacute;n de las tensiones entre la institucionalidad y la din&aacute;mica social sostenida por las redes sociales. No es evidente, en manera alguna, que ambas instancias deban corresponderse ni que pueda existir una armon&iacute;a s&oacute;lida entre s&iacute;. De los destinos de sus relaciones depende el sentido, los contenidos, las extensiones y la profundidad de la vida social.</p>     <p>La tesis que quiero sostener aqu&iacute; es que el problema de la cohesi&oacute;n social consiste propiamente en el futuro que una sociedad tiene o puede tener, y que no puede ser resuelto sin antes comprender, por lo menos, el dilema mismo de la cohesi&oacute;n social, esto es, la tensi&oacute;n entre institucionalidad y din&aacute;mica social. La cohesi&oacute;n social se garantiza en funci&oacute;n de un futuro com&uacute;n, a fin de que dicha cohesi&oacute;n sea estable, confiable, y que permita anticipar horizontes de tiempo y de vida. Aqu&iacute; es fundamental la importancia del conocimiento (conocimiento y no informaci&oacute;n).</p>     <p>El sentido de la reflexi&oacute;n que aqu&iacute; propongo debe ser inmediatamente claro. Se trata de estudiar la cohesi&oacute;n social en un pa&iacute;s fraccionado, sin confianza institucional, en el que impera el conflicto y &eacute;ste se acrecienta como violencia formal e informal en pr&aacute;cticamente todos los &oacute;rdenes, en el que la legitimidad del Estado es erosionada en primer lugar por parte del propio Estado gracias a la permisividad de la corrupci&oacute;n -p&uacute;blica y privada-, un r&eacute;gimen extendido y creciente de impunidad, y a la violaci&oacute;n sistem&aacute;tica -por acci&oacute;n o por omisi&oacute;n- de los derechos humanos y los derechos fundamentales, en fin, en el que la vida en general apenas si es posible, dado que la mayor&iacute;a de la gente se enfrenta a la existencia en t&eacute;rminos de supervivencia, de plazos inmediatos o muy cortos, y en los que el futuro es lo m&aacute;s incierto de todo. En un pa&iacute;s semejante, es preciso revisar la din&aacute;mica de las redes sociales, y el papel de las instituciones y la institucionalidad. Una tarea de la filosof&iacute;a social consiste en emprender y llevar a cabo, con radicalidad, este examen. No en vano, recientemente se ha calificado al pa&iacute;s como de gobernabilidad inviable. La raz&oacute;n primera, inmediata y necesaria, es el Estado. Lo anterior me permite formular una segunda tesis, que relativamente a la primera es, en realidad, una subtesis: en Colombia el Estado no existe; m&aacute;ximo puede decirse que existen unas formas estatales, algunas m&aacute;s eficientes que otras, unas inexistentes, otras hipertrofiadas.</p>     <p>Una observaci&oacute;n. Mi estrategia en este texto consiste en trabajar en zig-zag, de la siguiente manera: mientras avanzo en una consideraci&oacute;n te&oacute;rica sobre la cohesi&oacute;n social, las redes sociales y las instituciones, ilustrar&eacute; o har&eacute; referencias puntuales al problema mismo de la cohesi&oacute;n social en Colombia. De esta suerte, mi trabajo ser&aacute; directamente en el plano te&oacute;rico, e indirectamente sobre la realidad del pa&iacute;s en el contexto de la degradaci&oacute;n del conflicto, de la gobernabilidad y de la institucionalidad. Debe quedar en claro que, dadas las limitaciones de tiempo y espacio aqu&iacute;, mi motivo real de preocupaci&oacute;n es la cohesi&oacute;n social en Colombia, pero que no puedo abordar directamente dada la envergadura misma del problema y la casu&iacute;stica que implica y exige.</p>     <p>Las redes sociales al mismo tiempo sostienen y alimentan la din&aacute;mica social - la din&aacute;mica de una comunidad, de una sociedad, de una regi&oacute;n determinada. La construcci&oacute;n de las redes sociales es, por consiguiente, condici&oacute;n de los tipos de din&aacute;mica que una comunidad cualquiera tiene o puede tener. Pero con ella, entonces tambi&eacute;n, se trata de las posibilidades mismas de vida de los individuos que tanto existen en, como constituyen, esas comunidades. La vida existe en la forma misma de redes, desde su escala estrictamente molecular hasta la ecolog&iacute;a y llegando a la esfera humana o cultural. El concepto de redes referido a la din&aacute;mica de los sistemas vivos exige un distanciamiento fuerte con respecto a los an&aacute;lisis centrados en el primado de la causalidad (causalidad, multicausalidad, etc.). La noci&oacute;n de &quot;redes&quot; apunta hacia el car&aacute;cter complejo, esto es, emergente y no-lineal, de la vida social y, <i>a fortiori, </i>de la vida individual y en comunidad.</p>     <p>La cohesi&oacute;n social se funda en aspectos tales como un conocimiento com&uacute;n, una memoria com&uacute;n, pero sobre todo: en la existencia de un futuro y de posibilidades comunes. No creo que existan jerarquizaciones entre estos aspectos, pero s&iacute; es claro que cumplen funciones diferentes. Cuando la cohesi&oacute;n social est&aacute; fundada &uacute;nica o principalmente en la memoria, la b&uacute;squeda de espacios y de posibilidades se cierra bastante dado que los esfuerzos principales se orientan hacia el cuidado de esa memoria o hacia la construcci&oacute;n y preservaci&oacute;n suya. En un pa&iacute;s como Colombia, la memoria colectiva est&aacute; atomizada, y no existe en la forma de tema de reflexi&oacute;n o como argumento. La memoria colectiva en Colombia vive en la literatura y la narrativa, y efectivamente, hay que haberla vivido para contarla. Mejor a&uacute;n, sin alarmismos, la memoria colectiva en Colombia parece ser claramente la historia del desarraigo, del dolor, de la injusticia y la violencia - a menos que se adopte ingenuamente la versi&oacute;n de la historia oficial, y que vive, en su forma m&aacute;s acabada, en la forma de la cultura <i>light, </i>y de la historia oficial. Por su parte, cuando la cohesi&oacute;n social se funda o puede fundarse en el conocimiento com&uacute;n, lo que prima es la comunidad del conocimiento, y no fraccionamiento. En Colombia se es antioque&ntilde;o o santandereano, bogotano o tolimense, valluno o coste&ntilde;o, por ejemplo, antes que Colombiano. Como ha sido suficientemente puesto de relieve, Colombia es un pa&iacute;s de regiones en donde impera, sin embargo, el desconocimiento de la propia regi&oacute;n y de las conexiones con otras regiones. (Vallejo Mej&iacute;a, 1999) Quisiera sugerir que debemos poner el &eacute;nfasis -eso: &eacute;nfasis- en la construcci&oacute;n de cohesi&oacute;n social con base en la construcci&oacute;n de un futuro com&uacute;n y de posibilidades comunes. Comunes, pero no mayoritarias, ciertamente no consensuales, definitivamente no de car&aacute;cter estad&iacute;stico, y mucho menos unanimista. Pero si ello es as&iacute;, el atractor determinante de la cohesi&oacute;n social -atractor no fijo ni peri&oacute;dico- es la sociedad civil y la cr&iacute;tica de los proyectos fundamentalistas que alimentan el futuro a partir de &iacute;conos, tradiciones e historias que no necesariamente corresponden a la construcci&oacute;n de un futuro com&uacute;n. En efecto, mientras que el pasado ya pertenece, de alguna manera, a ciertos grupos, el futuro se aparece abierto y esencialmente indeterminado. Desde este punto de vista, el futuro se anticipa como poseyendo, as&iacute;, m&aacute;s grados de libertad que cualquier pasado.</p>     <p>Las redes sociales no son necesariamente positivas ni favorables. Es preciso desmoralizar o desaxiomatizar el concepto de redes sociales, pues pueden ser tanto favorables al promover y sostener la solidaridad, como voraces. La voracidad de las redes sociales es el fundamento mismo de la constituci&oacute;n de instituciones, algo perfectamente claro a la luz de la sociolog&iacute;a de L. Coser, y que sin embargo es ampliamente desconocido. (Coser L, 2002) De acuerdo con Coser, una instituci&oacute;n se dice que es voraz cuando demanda incon-dicionalidad de los miembros que la componen a ella, y en la que la vida de los miembros es enteramente transparente y predecible, y por eso mismo, controlable, por parte de la instituci&oacute;n. De esta suerte, la voracidad es literal: la instituci&oacute;n se alimenta de individuos que s&oacute;lo pueden existir, alcanzar prestancia o libertad dentro de los per&iacute;metros establecidos y permitidos por la instituci&oacute;n. Se pertenece a una instituci&oacute;n y es absolutamente imposible formar parte de otra.</p>     <p>Por su parte, en contraste, es preciso subrayar permanentemente que las redes sociales son esencialmente m&oacute;viles, adaptativas. As&iacute; las cosas, el problema fundamental de la cohesi&oacute;n consiste en c&oacute;mo deben actuar los individuos, las comunidades y la sociedad en un medio permanentemente adaptativo y abierto. Algunos de los problemas que surgen son aqu&iacute;, entonces, los de c&oacute;mo hacer compatibles la libertad personal, y mejor a&uacute;n, la autonom&iacute;a, con la responsabilidad hacia la instituci&oacute;n a la que, ocasionalmente se pertenece; o tambi&eacute;n, c&oacute;mo compaginar la autonom&iacute;a personal con la responsabilidad hacia la comunidad; o c&oacute;mo hacer posibles las metas de realizaci&oacute;n personal con los compromisos sociales e institucionales adquiridos. La expresi&oacute;n m&aacute;s fuerte es, acaso, la de c&oacute;mo hacer para que los individuos y las comunidades tomen su propio destino en sus propias manos y puedan realizarlo. En un mundo crecientemente corporativizado, crecientemente institucionalizado, en fin, crecientemente globalizado y pan&oacute;ptico, estos problemas adquieren car&aacute;cter dram&aacute;tico y en ocasiones tr&aacute;gico para los individuos<sup><a href="#2" name="n2">2</a></sup>.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Es importante distinguir categorialmente entre redes sociales e instituciones. Las redes sociales que no son instituciones ni son institucionales tienen esencialmente un car&aacute;cter informal de relaciones interpersonales. Generalmente, estas redes se componen, se recomponen y se deshacen continuamente en las sociedades. (Berger, P L., 1999: 530). Pero ellas son el soporte real, nunca enteramente visto, de la vida social. Quiero pensar que en una sociedad verdaderamente democr&aacute;tica, la cohesi&oacute;n social es el resultado de estas redes, y no tanto, como bien pudiera parecer a simple vista, el resultado de la institucionalizaci&oacute;n de la vida social. Al respecto, bien vale la pena recordar la distinci&oacute;n de base que establece J. Elster entre dos conceptos de orden social: aquel que es estable y que opera sobre la base de patrones predecibles de comportamiento, y el orden social basado en el comportamiento cooperativo. (Elster, J., 1989) Esta distinci&oacute;n en fundamental, en el orden de la teor&iacute;a, para reconocer la complejidad de acci&oacute;n colectiva, el papel de las instancias mediadoras, y el papel determinante de las negociaciones. En la contraparte de este plano se encuentran los enfoques centrados en el papel preponderante de las normas sociales. En el orden de la pr&aacute;ctica, es importante atender a la din&aacute;mica misma de los procesos de negociaci&oacute;n. No en &uacute;ltima instancia, es esencial advertir aqu&iacute; la distinci&oacute;n categorial entre consenso y construcci&oacute;n de consensos de un lado, y de otra parte, negociaci&oacute;n, resoluci&oacute;n de conflictos y din&aacute;micas de cooperaci&oacute;n<sup><a href="#3" name="n3">3</a></sup>. No sin la institucionalizaci&oacute;n, la din&aacute;mica social es un proceso de permanente constituci&oacute;n, recomposici&oacute;n y desaparici&oacute;n de estas redes. Me refiero a factores de base como la amistad, el colegaje, el vecindario, el amor. Nadie sensato pensar&iacute;a que el amor, la vecindad, el colegaje o camarader&iacute;a y la amistad se sustentan porque est&aacute;n institucionalizados, as&iacute; por ejemplo, porque est&aacute;n ritualizados.</p>     <p>El papel de las redes sociales tiene una inmensa carga pol&iacute;tica que no puede ser desconocida. Se trata de la importancia de los grupos peque&ntilde;os, y de la din&aacute;mica que tienen y pueden tener, y su papel en la construcci&oacute;n de cohesi&oacute;n social. Dicho inversamente, la cohesi&oacute;n social no nace ni est&aacute; garantizada por grupos grandes, los cuales son, en el sentido primero de la palabra, instituciones formales. Este reconocimiento es fundamental a la hora de reconocer el surgimiento, la creaci&oacute;n o la emergencia de nuevos valores sociales. Pues bien, la din&aacute;mica social radica en la tensi&oacute;n entre los valores ya nacidos y establecidos s&oacute;lidamente y que se encarnan en las instituciones en el sentido primero, m&aacute;s claro y fuerte de la palabra, y los nuevos valores en construcci&oacute;n y emergencia, y que buscan garantizar condiciones de vida nuevas y mejores. No en vano, los valores actuales y s&oacute;lidos se encarnan en corporaciones e instituciones que tienen tradici&oacute;n, y que se definen a s&iacute; mismas en t&eacute;rminos de misi&oacute;n, visi&oacute;n, objetivos, himno y bandera. La instituci&oacute;n se perpet&uacute;a a s&iacute; misma y hace de s&iacute; misma un fin. En este sentido, las instituciones son voraces (Coser) o suicidas (Garz&oacute;n), y que no son sino dos facetas de un solo y mismo problema<sup><a href="#4" name="n4">4</a></sup>. La emergencia o construcci&oacute;n de nuevos valores se definen, absolutamente, en t&eacute;rminos de futuribles. La cohesi&oacute;n social es entonces no simplemente un llamado, sino, mejor aun, un principio de acci&oacute;n. Las instituciones promueven conductas y comportamientos; las redes sociales implican y exigen acciones.</p>     <p>Desde este punto de vista, el problema dif&iacute;cil de la cohesi&oacute;n social consiste en los tipos de acci&oacute;n, y correlativamente, en los tipos de racionalidad, posibles, dado el hecho de que la vida social, visto desde el &aacute;ngulo de las redes sociales, es altamente impredecible<sup><a href="#5" name="n5">5</a></sup>. La impredecibilidad de la vida social como un todo se funda en el hecho de que vivimos, y vivimos cada vez m&aacute;s, un mundo en el que existen muchos actores que interact&uacute;an entre s&iacute; y en el que todos se adaptan unos a otros, haciendo as&iacute; que el futuro sea algo dif&iacute;cil de predecir. En la sociedad contempor&aacute;nea, los sujetos est&aacute;n permanentemente reconfigurando, redefiniendo su futuro. Y en un pa&iacute;s marcado por una anomia creciente dada la escala ascendente o degradante del conflicto y los procesos de polarizaci&oacute;n igualmente crecientes, el problema se hace magn&iacute;ficamente complejo.</p>     <p>El concepto &quot;instituci&oacute;n&quot; no posee un &uacute;nico sentido ni significado, y todo depende del marco te&oacute;rico en el que se sit&uacute;en los an&aacute;lisis. As&iacute;, por ejemplo, es importante se&ntilde;alar las diferencias del concepto en disciplinas cient&iacute;ficas diversas y la no congruencia entre s&iacute;. Los ejemplos m&aacute;s notables son los del concepto de instituci&oacute;n e institucionalidad en &aacute;reas en el derecho (positivo), que es concebido a su vez, como una instituci&oacute;n, la econom&iacute;a -en donde debe subrayarse un fuerte &eacute;nfasis sobre la econom&iacute;a neoinstitucional-, y la sociolog&iacute;a. Por su parte, la filosof&iacute;a poco sabe de las instituciones, y por tanto, poco puede hacer para clarificar los temas y problemas que implican la institucionalidad. Para que la filosof&iacute;a pueda decir algo significativo al respecto, debe entrar en di&aacute;logo serio con otras disciplinas cient&iacute;ficas. (La m&aacute;xima institucionalidad que conoce la filosof&iacute;a es la de su inscripci&oacute;n en la Academia, en el Liceo y en la Universidad, como en las tres instancias predominantes en la historia de Occidente en las que ella ha existido. Pero no sobra advertir que la existencia de la filosof&iacute;a no se reduce en manera alguna a estas instituciones).</p>     <p>Pues bien, dada la no univocidad del concepto de instituciones y de institucionalidad, se hacen necesarias algunas puntualizaciones.</p>     <p>Las instituciones poseen una estructura interna diferenciada, una identidad definida, y son reconocibles al mismo tiempo para los miembros que se encuentran en ella, como para quienes est&aacute;n por fuera suyo. Relativamente al problema de la cohesi&oacute;n social, es fundamental tomar distancia con respecto a la confusi&oacute;n, alimentada con seguridad por parte del estado y de algunos agentes del sector privado y algunos sectores religiosos, consistente en la coincidencia e incluso la identificaci&oacute;n entre institucionalidad y legalidad. De cara a la construcci&oacute;n o fortalecimiento de la cohesi&oacute;n social, la institucionalidad ni se funda ni consiste en la legalidad, y ciertamente no en el sentido del derecho positivo. Esto se hace m&aacute;s claro a partir del siguiente reconocimiento.</p>     <p>El factor determinante para hablar de, y ocuparse con, la cohesi&oacute;n social, es la violencia, de tal suerte que, frontalmente dicho, el problema mismo de la cohesi&oacute;n social consiste en las maneras para afrontar la violencia y resolverla o suprimirla. Mientras que las redes sociales, por s&iacute; mismas no son positivas ni negativas, las instituciones s&iacute; pueden distinguirse desde este punto de vista en dos tipos claramente diferenciados: de un lado, aquellas que polarizan los conflictos normativos, y de otra parte, las que intentan mediar en ellos. (Berger, P,1999: 530), Es fundamental aqu&iacute; hacer expl&iacute;cito que esta distinci&oacute;n no implica ninguna oposici&oacute;n, y s&iacute; un criterio meramente epistemol&oacute;gico, pero que, es claro, tiene serias connotaciones &eacute;ticas y pol&iacute;ticas. Como se apreciar&aacute;, llamo la atenci&oacute;n fuertemente en las instituciones mediadoras. Estas favorecen abierta, inmediata y directamente a la sociedad civil, y gracias a ellas puede avanzarse significativamente en la clarificaci&oacute;n conceptual y en la construcci&oacute;n y defensa de lo que sea la sociedad civil.</p>     <p>A mi modo de ver, la cohesi&oacute;n social es posible sobre la base de la gratuidad y emergencia de las redes sociales, y de cara a las instituciones mediadoras. Las instituciones de mediaci&oacute;n no se agotan en, ni se reducen a, la legalidad que afirma la institucionalidad. En este sentido, debe ser suficientemente claro que la expresi&oacute;n &quot;instituciones mediadoras&quot; hace referencia expresamente a &quot;instituciones mediadoras en el conflicto&quot; Las instituciones mediadoras, conocidas igualmente como instituciones de mediaci&oacute;n son, por definici&oacute;n, las instituciones de la sociedad civil. Se trata, puntualmente dicho, de las aquellas instituciones de car&aacute;cter no gubernamental ni econ&oacute;mico y que, negativa, y acaso despectivamente, son conocidas justamente como el &quot;tercer sector&quot;. Algunos ejemplos de esta clase de instituciones son las ONGs (sobre las cuales, es preciso advertir, caben distinciones como las as&iacute; llamadas &quot;ONGs de derecha&quot; y las &quot;ONGs de izquierda&quot;, siendo incluso la categor&iacute;a de &quot;ONGs independientes&quot;, muy escasa), los sindicatos (que en Colombia eran cooptados por el sector patronal y gubernamental en las d&eacute;cadas de los a&ntilde;os sesenta a ochenta) pero que, por razones conocidas, fueron posteriormente anatematizadas y sistem&aacute;ticamente eliminadas<sup><a href="#6" name="n6">6</a></sup>, las asociaciones acad&eacute;micas y cient&iacute;ficas, asociaciones y grupos religiosos, y otros. Recientemente se han destacado las instituciones de mediaci&oacute;n horizontal, cuya expresi&oacute;n m&aacute;s puntual son los jueces de paz, una figura importante que a&uacute;n no termina de cuajar en el pa&iacute;s. Sin embargo, mi inter&eacute;s aqu&iacute; no es el de elaborar una lista de las instituciones de mediaci&oacute;n.</p>     <p>Contra la violencia y los factores reales y profundos de violencia. En Colombia, el estado, pero entonces tambi&eacute;n los actores del conflicto armado.</p>     <p>Precisemos. &iquest;En qu&eacute; consiste el dilema de la cohesi&oacute;n social? Una sociedad democr&aacute;tica es aquella que se asienta sobre redes sociales y sobre un tipo especial de instituciones, a saber: las instituciones de mediaci&oacute;n. Existe un problema dif&iacute;cil: en un pa&iacute;s marcado por la violencia y en medio de una guerra al mismo tiempo creciente y en degradaci&oacute;n, en una sociedad cada vez m&aacute;s polarizada, &iquest;es posible, es deseable, y si lo es, c&oacute;mo, la neutralidad?<sup><a href="#7" name="n7">7</a></sup>. La cohesi&oacute;n social, por tanto, en un pa&iacute;s como Colombia, no es posible ni puede ser garantizada por aquellas instituciones que polarizan los conflictos normativos. Los ejemplos abundan, los nombres son conocidos, la historia es clara, a condici&oacute;n de que ejerzamos un m&iacute;nimo de sospecha sobre la historia oficial. Conjeturo que en un pa&iacute;s como Colombia, la cohesi&oacute;n social tan s&oacute;lo es posible gracias a y sobre la base de las instituciones de mediaci&oacute;n. Pero estas instituciones de mediaci&oacute;n se nutren absolutamente y se vehiculan en el modo mismo de las redes sociales. Pues bien, lo que constituye, as&iacute;, a la l&oacute;gica de las redes sociales es la gratuidad, la espontaneidad y la autenticidad de las redes sociales, tres rasgos que se definen de cara al cuidado de la vida y al esfuerzo sincero y denodado por hacerla posible. Desde luego que existen numerosas redes sociales, pero he querido aqu&iacute; detenerme en los <i>tipos </i>de redes sociales. La tipolog&iacute;a de las redes sociales consiste en la amistad, el amor, el colegaje y el vecindario, y su l&oacute;gica es la de la contig&uuml;idad. De esta suerte, la cohesi&oacute;n social se construye y se alimenta en la forma misma de la contig&uuml;idad, y de las cadenas que esa contig&uuml;idad va estableciendo o permitiendo. Al respecto no sobra mencionar la famosa ley matem&aacute;tica de las relaciones de acuerdo con la cual se requieren tan s&oacute;lo de cuatro relaciones para alcanzar un objetivo cualquiera. (Paulos, J.A. 1999).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Las instituciones de mediaci&oacute;n son, en propiedad, instituciones c&iacute;vicas y que promueven a fondo la idea de una &eacute;tica civil. As&iacute;, la civilidad de la sociedad coincide por completo con la civilidad de las instituciones de mediaci&oacute;n. Este rasgo permite establecer, sin ambages, su necesidad y su universalidad, relativamente a las instituciones que polarizan los conflictos normativos. La laicidad o por decir lo menos, la pluralidad y la multiculturalidad deben ser entonces reconocidos como pivotes en la construcci&oacute;n de confianza y de capital social, y son claros factores de desarrollo social y humano.</p>     <p>Es claro que en principio cualquier instituci&oacute;n puede entrar, por sus acciones abiertas o por omisi&oacute;n, en una de las dos categor&iacute;as mencionadas. O bien es una instituci&oacute;n que polariza los conflictos normativos, o es, por sus compromisos y acciones, una instituci&oacute;n mediadora. En el primer caso, se trata de aquellas instituciones que afirman, permite o apoyan formas de discriminaci&oacute;n: discriminaci&oacute;n social, ideol&oacute;gica, pol&iacute;tica, sexual, econ&oacute;mica, de costumbres y h&aacute;bitos, y otras. El grueso de la historia de la institucionalidad en Colombia es de este primer tipo. Pero una instituci&oacute;n puede convertirse, independientemente de sus actividades, esferas e intereses privados, en una instancia de mediaci&oacute;n, con lo cual promueve abiertamente bienes p&uacute;blicos, bienes comunes, fines comunes. Algunos ejemplos de instituciones de este segundo tipo son una econom&iacute;a moderna integrada, dirigentes comprometidos con el bienestar social de las mayor&iacute;as, sectores importantes de la empresa privada que apoyan pol&iacute;ticas de justicia social, y la existencia de una constituci&oacute;n y un sistema legal -&quot;agentes de justicia&quot;-, que impidan la impunidad y promuevan abiertamente la regulaci&oacute;n del debate, la competencia y el conflicto entre los ciudadanos. (Berger, P L., Ed. 1999: 306-309).</p>     <p>En el sentido primero de la palabra, las instituciones mediadoras no tienen como fin regular o suprimir el conflicto, sino, evitar que el conflicto degenere en violencia y guerra. Mejor a&uacute;n, las instituciones mediadoras son justamente eso: mediadoras en el conflicto y no facilitadoras, algo que no se entiende muy bien en la pol&iacute;tica gubernamental de los &uacute;ltimos tiempos. Si es cierto que las sociedades contempor&aacute;neas se caracterizan por los cambios vertiginosos, y que la intensidad y los ritmos de estos cambios son reales o potenciales generadores de conflictos, la cohesi&oacute;n social puede sostenerse en medio de esos cambios y conflictos y alimentarse gracias a ellos, a condici&oacute;n de que haya efectivos lazos m&uacute;ltiples de uni&oacute;n y reforzamiento entre las redes sociales y las instituciones de mediaci&oacute;n.</p>     <p>As&iacute; las cosas, es importante distinguir entre las instituciones de estado y de gobierno, y las instituciones de la sociedad civil. Las primeras identifican institucionalidad y legalidad y reducen toda acci&oacute;n a los marcos de la estricta legalidad. Por el contrario, las instituciones de la sociedad civil son mediadoras entre dos instancias: los individuos y la propia sociedad, y a trav&eacute;s suyo, sus relaciones con el estado y el gobierno. Es evidente que entre el individuo y la sociedad existen numerosas estructuras -redes justamente-, y que esas estructuras var&iacute;an no solamente de una sociedad a otra, sino tambi&eacute;n, al interior de una misma sociedad, var&iacute;an de un tiempo a otro.</p>     <p>El sentido pol&iacute;tico, en el sentido m&aacute;s fuerte de la palabra, que son las instituciones de mediaci&oacute;n nos permite redimensionar planes, pol&iacute;ticas, valores y juicios con carga civil. La carga civil contiene dos rasgos diferenciadores: la laicidad y el multiculturalismo. Ya no se trata de crear o apoyar instituciones y redes que buscan y promueven valores como la tolerancia, el di&aacute;logo, el conocimiento entre las comunidades, y que trabajan con criterios &eacute;ticos buscando fortalecer la confianza. De acuerdo con esta idea inicial, estas instituciones entonces ser&iacute;an v&aacute;lidas y necesarias. Por el contrario, las instituciones de mediaci&oacute;n operan a la manera de redes sociales &aacute;giles y adaptables. Son de hecho instituciones en las que ya se practica efectivamente un esp&iacute;ritu de solidaridad y confianza por lo que entonces pueden ser aceptadas y validadas por las comunidades. Las comunidades no son ingenuas y no siempre pueden ser instrumentalizadas, y ciertamente no por un tiempo muy largo.</p>     <p>La historia est&aacute; constituida por una multiplicidad de tradiciones y no es cierto, en manera alguna, que sea necesaria o predominante una &uacute;nica tradici&oacute;n, por ejemplo argumentando que sea oficial. Pero esto puede y debe ser reconocido, con tanta mayor raz&oacute;n, de cara al futuro. El futuro en general no pertenece (a&uacute;n) a nadie en particular, y en el futuro, por definici&oacute;n, cabemos y debemos poder caber todos. Con diferencias e incluso en medio de oposiciones pol&iacute;ticas, sociales, &eacute;tnicas, ling&uuml;&iacute;sticas, sexuales, y otras. Es aqu&iacute; donde entra el factor determinante del conocimiento como nutriente de la cohesi&oacute;n social. Una amplia base de conocimiento puede ser garant&iacute;a suficiente para la construcci&oacute;n de la cohesi&oacute;n social. Es esencial distinguir entre conocimiento y educaci&oacute;n en el sentido de que &eacute;sta es una de las herramientas para aquel. El conocimiento se distingue de base del saber por su car&aacute;cter cr&iacute;tico, abierto, investigativo y de debate.</p>     <p>Concluyendo, la cohesi&oacute;n social opera y se construye seg&uacute;n escalas: en la escala micro contribuyen la participaci&oacute;n activa y son importantes los incentivos selectivos. Una herramienta &uacute;til puede ser la investigaci&oacute;n acci&oacute;n-participaci&oacute;n. (IAP); en la escala meso (regional o nacional) contribuye el conocimiento de las regiones, y los procesos de integraci&oacute;n diferenciada de las regiones. As&iacute;, la cohesi&oacute;n social es al mismo tiempo regional y nacional, y no nacional a despecho de la cohesi&oacute;n regional. Los temas y problemas de la descentralizaci&oacute;n en toda la amplitud de la palabra encuenran aqu&iacute; una fuente importante de discusi&oacute;n y trabajo; en la escala macro (mundial), el papel del conocimiento es determinante, y cabe, sin especulaciones, subrayar que en un mundo globalizado, sensible e interdependiente, la estructura fractal de la realidad -de la realidad pol&iacute;tica, econ&oacute;mica y sociales un elemento de invaluable ayuda, tanto m&aacute;s en el contexto de la occidentalizaci&oacute;n del mundo. Adicionalmente, en la escala macro puede tanto rescatarse como verificarse el principio b&aacute;sico de la ciencia del caos, a saber: la sensibilidad inicial de un fen&oacute;meno o comportamiento a las condiciones iniciales, de manera que muy pronto tiene a magnificarse. As&iacute;, la cohesi&oacute;n social de una regi&oacute;n o una sociedad no es indiferente, por decir lo menos, a los mismos temas, problemas y posibilidades en otras latitudes y escalas.</p>     <p>En momentos en los que desde diversas orillas aparecen llamados que fomentan la cohesi&oacute;n del social del pa&iacute;s, existe una corriente fuerte y mayoritaria que entiende a esta cohesi&oacute;n como el respaldo a crear instituciones fuertes en el pa&iacute;s. Esta situaci&oacute;n no es exclusiva de Colombia, y por el contrario se encuentra suficientemente documentada por parte de las ciencias sociales. En condiciones semejantes, el llamado al respaldo a las instituciones, se dice, debe ser entendido como el llamado a instituciones fuertes y s&oacute;lidas, las cuales son y s&oacute;lo pueden serlo, garantes de las redes sociales - de apoyo justamente a esas instituciones. En Colombia parece haber una ignorancia grande acerca de lo que estos llamados significan e implican. Pero, afortunadamente, el estudio de situaciones semejantes en otros pa&iacute;ses y en otros momentos, pero en condiciones muy semejantes a las que vivimos hoy aqu&iacute;, puede arrojar luces sensibles. Tal es el problema de la cohesi&oacute;n social.</p>     <p>El dilema de la cohesi&oacute;n social puede, por tanto, sintetizarse y esquematizarse de la siguiente manera:</p>     <p align="center"><a name="c1"><img src="img/revistas/rlb/v8n2/v8n2a02-1.jpg"></a></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>An&aacute;logamente, las redes sociales pueden ser identificadas en tres tipos, de la siguiente manera<sup><a href="#8" name="n8">8</a></sup>:</p>     <p align="center"><a name="c2"><img src="img/revistas/rlb/v8n2/v8n2a02-2.jpg"></a></p>     <p>Es fundamental atender al hecho de que esta clasificaci&oacute;n no es jer&aacute;rquica, y que por consiguiente existen sensibles bucles retroalimentadotes entre una escala y las dem&aacute;s.</p>     <p>Una observaci&oacute;n final. La cohesi&oacute;n social contiene y constituye a la vez el principal problema pol&iacute;tico de un pueblo, una sociedad o una comunidad, y seg&uacute;n la escala que se adopte. No existe un centro para la cohesi&oacute;n social, y &eacute;sta debe ser construida no secuencialmente, sino en paralelo y en todas las escalas o niveles de la vida social. Por consiguiente, a prop&oacute;sito de la cohesi&oacute;n social, no se trata del funcionamiento de un orden social, y ulteriormente, del funcionamiento de un sistema o r&eacute;gimen pol&iacute;tico; pol&iacute;tico, econ&oacute;mico y social. Por el contrario, la cohesi&oacute;n social es el t&iacute;tulo en el que se concentran los temas y problemas relativos a la calidad y la dignidad de la vida. Pero entonces esta expresi&oacute;n -calidad y dignidad de la vida- debe ser entendida como la existencia de horizontes y de posibilidades de vida, antes que como la identificaci&oacute;n de un estado de cosas actual, y la inscripci&oacute;n en una tradici&oacute;n determinada. (Toda tradici&oacute;n es determinada, y por lo tanto, particular. En este sentido, el concepto de tradici&oacute;n es perfectamente distinto del de historia). Pues bien, es el problema dif&iacute;cil de pensar el futuro -com&uacute;n- y construirlo. El hilo conductor de los planes, pol&iacute;ticas, conceptos y problemas de la cohesi&oacute;n social est&aacute; constituido por los fines sociales, los fines comunes, que los individuos en comunidad pueden darse. Una manera de designar a estos fines comunes es como bienes p&uacute;blicos, y otro m&aacute;s, el de bienes comunes. En esto consiste exactamente el tema, delicado, de crear una nueva gobernabilidad. Pero ese ya es el tema de otro trabajo.</p><hr>     <p><b>NOTAS</b></p>     <p><a href="#n1" name="1"><sup>1</sup></a> He trabajado este aspecto en Maldonado (2002). La bibliograf&iacute;a sobre este tema es amplia y, creo, harto conocida. El campo de trabajo es el de la acci&oacute;n colectiva y la racionalidad colectiva.</p>     <p><a href="#n2" name="2"><sup>2</sup></a> Dos expresiones jur&iacute;dicas y pol&iacute;ticas que sobresalen en este contexto son las del <i>habea corpus </i>y el <i>habea data, </i>y que sirven como un ejemplo para mostrar en qu&eacute; consiste el dilema de la cohesi&oacute;n social.</p>     <p><a href="#n3" name="3"><sup>3</sup></a> Esta distinci&oacute;n es altamente importante a fin de evitar, de una parte, convertir a los mecanismos de comunicaci&oacute;n en estrategias sociales y pol&iacute;ticas, y de otra parte, y a&uacute;n m&aacute;s importante, para se&ntilde;alar la complejidad y la no linealidad en los procesos mismos de negociaci&oacute;n. Si las matem&aacute;ticas nos ense&ntilde;an que la no linealidad consiste en la existencia de m&aacute;s de una soluci&oacute;n a una ecuaci&oacute;n o un problema, por extensi&oacute;n, la no linealidad de la cohesi&oacute;n social significa que existen y son posibles m&aacute;s de una l&iacute;nea de acci&oacute;n, y que no existe una que sea preferencial o predominante sobre la(s) otra(s).</p>     <p>En un pa&iacute;s regido por la violencia y en el que se alimentan y se entrecruzan distintos tipos de violencia, el papel de la negociaci&oacute;n coincide con el espacio mismo de la complejidad de la vida social. Desde otro punto de vista, Gauthier ha llamado s&oacute;lidamente la atenci&oacute;n en la construcci&oacute;n y preservaci&oacute;n del orden social con base en la moral por acuerdo. La teor&iacute;a de la decisi&oacute;n racional, la teor&iacute;a de juegos y la teor&iacute;a de la acci&oacute;n colectiva son llamadas a jugar un papel importante. No sobra subrayar la distancia que la obra de Gauthier tiene con las &eacute;ticas neokantianas y neoaristot&eacute;licas, tanto como con las &eacute;ticas neoutilitaristas. <i>Cf. D. Gauthier, Morals byAgreement, </i>Oxford, Clarendon Press, 1986. Para una visi&oacute;n m&aacute;s amplia y tambi&eacute;n cr&iacute;tica de la obra de Gauthier, v&eacute;ase P Vallentyne (ed.), <i>Contractarianism and Racional Choice. Essays on David Gauthier's Morals by Agreement, </i>New Cork, Cambridge University Press, 1991.</p>     <p><a href="#n4" name="4"><sup>4</sup></a> Una instituci&oacute;n se dice que es suicida cuando justamente vive de la voracidad sobre quienes la componen. As&iacute;, las instituciones viven ulteriormente depredando a los miembros que las componen. La expresi&oacute;n de instituciones suicidas es de E. Garz&oacute;n V., quien se concentra en dos instituciones particularmente suicidas en el sentido mencionado: la democracia y el mercado. Cf. E. Garz&oacute;n V., <i>Instituciones suicidas. Estudios de &eacute;tica y pol&iacute;tica, </i>M&eacute;xico, Paid&oacute;s/UNAM.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>De otra parte, desde el punto de vista de la psicolog&iacute;a cultural, v&eacute;ase el estudio de A. Aguirre B. y A. Rodr&iacute;guez, C., <i>Patios abiertos y patios cerrados. Psicolog&iacute;a cultural de las instituciones, </i>Barcelona, Marcombo. Seg&uacute;n estos autores, las instituciones pueden clasificarse en abiertas y en cerradas, algo que no es enteramente nuevo, salvo por los estudios particulares que hacen estos autores: por ejemplo, la empresa, la escuela, etc.</p>     <p><a href="#n5" name="5"><sup>5</sup></a> Lo que aqu&iacute; presento como cohesi&oacute;n social puede se comprendido, a la luz del estudio de los sistemas complejos adaptativos como el problema de la &quot;cooperaci&oacute;n&quot;' un problema delicado de la acci&oacute;n y de la racionalidad colectivas, y que surge en la teor&iacute;a a partir del estudio del dilema del prisionero. V&eacute;ase, R. Axelrod and M. D. Cohen, <i>Harnessing Complexity. Organizational Implications of a Scientific Frontier, </i>New York, The Free Press, 1999. Sobre el problema de la cooperaci&oacute;n, del propio Axelrod, v&eacute;ase <i>The Evolution of Cooperation, </i>Basic Books, 1984, as&iacute; como <i>The Complexity of Cooperation. Agent-Based Models of Competition and Collaboration, </i>Princeton N.J., Princeton University Press, 1997</p>     <p><a href="#n6" name="6"><sup>6</sup></a> Hasta el punto de que alg&uacute;n dirigente sindical sosten&iacute;a que en Colombia es m&aacute;s f&aacute;cil constituir una guerrilla que formar un sindicato.</p>     <p><a href="#n7" name="7"><sup>7</sup></a> La neutralidad es caracterizada en este texto como un principio activo y un compromiso, y en manera alguna como una actitud pasiva, permisiva o indiferente en un contexto de violencia y guerra generalizada. Maldonado, C.E., &quot;Una pregunta dif&iacute;cil: &iquest;(C&oacute;mo) es posible la neutralidad?, en: Autores varios, <i>Bio&eacute;tica y conflicto armado, </i>Bogot&aacute;, Universidad El Bosque, 2002, p&aacute;gs. 31-43.</p>     <p><a href="#n8" name="8"><sup>8</sup></a> Tomo los t&eacute;rminos de la clasificaci&oacute;n del contexto de los trabajos sobre inteligencia colectiva <i>(swarm intelligence). </i>El postulado b&aacute;sico de la inteligencia colectiva es que lo que hacemos bien, lo que resulta bien es porque lo hacemos o sucede colectivamente. Inversamente, lo que hacemos mal o sale mal es debido a que se ha trabajado individual o aisladamente. Este car&aacute;cter de la inteligencia colectiva no se reduce &uacute;nicamente a los seres humanos, sino, por el contrario, incluye adem&aacute;s de los seres humanos a las formas de inteligencia artificial, y por consiguiente, a las de la vida artificial. La inteligencia es as&iacute; comprendida como el resultado de la interacci&oacute;n entre individuos y es, como tal, una propiedad emergente, no un elemento que juegue de entrada. Los trabajos en inteligencia colectiva atienden al mismo tiempo las interacciones directas e indirectas entre agentes relativamente simples, y se ocupa de la flexibilidad y el car&aacute;cter robusto de esas interacciones. Quiz&aacute;s la consecuencia m&aacute;s extraordinaria de ese programa de investigaci&oacute;n cient&iacute;fica y filos&oacute;fica que es la inteligencia colectiva consiste en despsicologizar cualquier comprensi&oacute;n y explicaci&oacute;n de la inteligencia. - Sobre la inteligencia colectiva, v&eacute;ase E. Bonabeau, M. Dorigo, G. Theraulaz, <i>Swarm Intelligence. From Natural to Artifical Systems, </i>New Cork/Oxford, Oxford University Press, 1999; J. Kennedy, and R. C. Eberhardt, <i>Swarm Intelligence, </i>Academic Press/Morgan Kaufmann Publishers.</p> <hr>     <p><b>REFERENCIAS</b></p>     <!-- ref --><p>&bull; Berger, P L., Ed. (1999), <i>Los l&iacute;mites de la cohesi&oacute;n social. Conflictos y mediaci&oacute;n en las sociedades pluralistas. </i>Informe de la Fundaci&oacute;n Bertelsmann al Club de Roma. Barcelona: Galaxia Gutemberg.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000069&pid=S1657-4702200800020000200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&bull; Coser, L., (2002). Las instituciones voraces, M&eacute;xico, F.C.E., 1978. De otra parte, v&eacute;ase Maldonado, C.E., <i>Filosof&iacute;a de la sociedad civil, </i>Bogot&aacute;, Siglo del Hombre Editores/Universidad Libre.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000070&pid=S1657-4702200800020000200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&bull; Elster, J., (1989). <i>The Cement of Society. A Study of Social Order, </i>Cambridge University Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000071&pid=S1657-4702200800020000200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&bull; Paulos, J. A., (1999). <i>El hombre anum&eacute;rico, </i>Barcelona, Tusquets.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000072&pid=S1657-4702200800020000200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&bull; Vallejo M, C., (1999). &quot;Dimensi&oacute;n territorial de una visi&oacute;n prospectiva para Colombia&quot; en: <i>&iquest;Para d&oacute;nde va Colombia? </i>(compilaci&oacute;n y an&aacute;lisis de Hernando G&oacute;mez Buend&iacute;a), TM Editores/Conciencias.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000073&pid=S1657-4702200800020000200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p><b>BIBLIOGRAF&Iacute;A</b></p>     <!-- ref --><p>&bull; Maldonado, C. E., (2002). <i>Filosof&iacute;a de la sociedad civil. </i>Bogot&aacute;: Siglo del Hombre Editores&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000075&pid=S1657-4702200800020000200006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&bull; Maldonado, C. E., (2003). <i>Biopol&iacute;tica de la guerra. </i>Bogot&aacute;: Siglo del Hombre Editores&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000076&pid=S1657-4702200800020000200007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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