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</front><body><![CDATA[   <font face="verdana" size="2">  <font size="4">     <p align="center"><b>Bio&eacute;tica y &eacute;tica civil</b></p></font>      <p><b>Manuel Losada Sierra<sup>*</sup></b></p>      <p><sup>*</sup> Director Revista Latinoamericana de Bio&eacute;tica, Universidad Militar Nueva Granada. Email: <a href="mailto:manuel.losada@unimilitar.edu.co">manuel.losada@unimilitar.edu.co</a></p>  <hr>      <p><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></p>      <p>Estamos siendo testigos de una ampliaci&oacute;n de las fronteras de la bio&eacute;tica. En efecto, ya no se trata solamente de los problemas m&eacute;dicos y medioambientales, temas cl&aacute;sicos de la bio&eacute;tica, sino que tambi&eacute;n se ha entendido que si la bio&eacute;tica se interesa de la calidad de la vida humana sobre la tierra, no se puede ignorar la forma como los seres humanos se relacionan entre s&iacute; y construyen espacios de convivencia.</p>      <p>Los espacios de debate bio&eacute;tico, son en s&iacute; mismos, escenarios en donde confluyen distintas cosmovisiones y son un peque&ntilde;o laboratorio de lo que son las sociedades contempor&aacute;neas que se han despojado de los monismos morales y permiten la pluralidad de visiones. Me parece que hay una doble influencia entre la bio&eacute;tica y la &eacute;tica civil; en primer lugar, solamente es posible la bio&eacute;tica si la consideramos en el escenario de sociedades pluriaxiol&oacute;gicas y no monistas, pero tambi&eacute;n la misma bio&eacute;tica ayuda a construir los espacios para que crezca la construcci&oacute;n de la &eacute;tica civil. Trataremos de mostrar en lo que sigue lo que acabo de afirmar.</p>      <p><b>BIO&Eacute;TICA Y PLURALISMO</b></p>      <p>Una de las caracter&iacute;sticas de la bio&eacute;tica, es su car&aacute;cter pluralista e interdisciplinario. La bio&eacute;tica no asume respuestas definitivas para los problemas m&aacute;s complejos que se plantean a la vida humana. No asume enfoques religiosos ni dogm&aacute;ticos y busca el concurso de distintos saberes en el estudio de los mismos. Diego Gracia afirma que la bio&eacute;tica es pluralista porque es hija de la revoluci&oacute;n liberal, naci&oacute; y se desarroll&oacute; en el mundo anglosaj&oacute;n<a name="n1"></a><a href="#n_1"><sup>1</sup></a>.</p>      <p>Cuando se habla de preocupaci&oacute;n por el futuro de la vida humana, estamos hablando de las consecuencias que los avances cient&iacute;fico-tecnol&oacute;gicos pueden tener en la calidad de la v&iacute;a humana sobre la tierra, pero igualmente estamos hablando de las posibilidades de hacer de nuestra vida, una vida m&aacute;s humana, es decir, crear las condiciones para que se respete la dignidad humana, en este sentido participa de las preocupaciones que la tiene la &eacute;tica en general respecto a las condiciones en las cuales los seres humanos establecemos nuestras relaciones con los otros.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Creo que los espacios acad&eacute;micos en los que se debaten los temas bio&eacute;ticos deben crear en los estudiantes las condiciones para desarrollar algunas actitudes que quisiera poner de presente en este momento.</p>      <p><b>Una &eacute;tica para la convivencia plural</b></p>      <p>Desde los primeros fil&oacute;sofos del mundo occidental, que tuvieron en Atenas su centro de su reflexi&oacute;n, se ha considerado que los humanos son seres sociales, es decir, que en la vida com&uacute;n encuentran las condiciones para sentirse verdaderamente humanos. Los fil&oacute;sofos cl&aacute;sicos de la antig&uuml;edad griega como Plat&oacute;n y Arist&oacute;teles descubrieron la vocaci&oacute;n natural del ser humano a realizarse como tal en la <i>&quot;polis&quot;, </i>es decir, en la comunidad pol&iacute;tica, en la ciudad. Los seres humanos se agrupan en comunidades porque all&iacute; precisamente se encuentra su bien m&aacute;s propio. No podr&iacute;a un hombre vivir naturalmente fuera de la comunidad, en la soledad.</p>      <p>Para los fil&oacute;sofos griegos es claro que el hombre no vive para s&iacute; mismo sino para los dem&aacute;s y, gracias a la raz&oacute;n, que lo distingue de los dem&aacute;s animales, es capaz de conocer las cosas, de nombrarlas, de distinguir y jerarquizar. Por tanto, es capaz de reconocer lo justo de lo injusto; es capaz de establecer leyes y de buscar una vida superior a la de los irracionales. En este orden de ideas, no deber&iacute;a haber conflicto entre el bien del individuo y el bien de la comunidad, porque aquel se entiende y concibe como ciudadano.</p>      <p>Esta afirmaci&oacute;n encuentra detractores en la historia, pensemos en Hobbes, por ejemplo, para quien los humanos son en estado de naturaleza profundamente violentos y, dir&iacute;amos hoy, antisociales. El individuo se quiere a s&iacute; mismo, es ambicioso y teme morir. Sin embargo, para Hobbes, los seres humanos logran ponerse de acuerdo a fin de poder convivir sin llegar al extremo del asesinato. El acuerdo consiste en delegar el poder individual en un poder central, superior, al que Hobbes llama Leviat&aacute;n. Es el poder pol&iacute;tico, que es artificial porque es creado por los hombres y su objetivo es mantener la paz y evitar morir a manos de los semejantes.</p>      <p>Sintamos o no alegr&iacute;a al convivir con otros, estamos destinados a compartir nuestra existencia en sociedad. Pero esta convivencia no resulta del todo f&aacute;cil. Los humanos somos muchas veces impredecibles, somos capaces de los actos m&aacute;s extraordinarios de generosidad pero tambi&eacute;n de los actos m&aacute;s infames de agresi&oacute;n a los dem&aacute;s. Y en medio de estos extremos est&aacute;n los actos cotidianos de intolerancia, rencores, envidias y faltas de solidaridad.</p>      <p>Por todo esto, es necesario regular la convivencia humana. Si bien es cierto que el derecho cumple una funci&oacute;n reguladora muy importante, tambi&eacute;n lo es que necesitamos establecer unas condiciones de convivencia cuyo marco de referencia sea mucho m&aacute;s amplio que el que establece el derecho, y que nazca de la decisi&oacute;n libre de los humanos que deciden ser m&aacute;s humanos, vivir en comunidades m&aacute;s pac&iacute;ficas, m&aacute;s c&iacute;vicas, en donde no todo valga lo mismo y en donde se pueda estar seguro del respeto a la condici&oacute;n humana como fundamento b&aacute;sico y elemental de la convivencia.</p>      <p>Este es el papel que juega la &eacute;tica. Se trata de ver que la &eacute;tica es una necesidad en las sociedades humanas porque no podemos renunciar a ella. Somos &eacute;ticos as&iacute; como somos racionales, no podemos renunciar a ninguna de las dos. Y si tomamos en serio la &eacute;tica, y la separamos de exigencias religiosas, podremos construir estructuras s&oacute;lidas de convivencia.</p>      <p>Pero desde la modernidad, hemos entendido que la &eacute;tica tiene que ver con el car&aacute;cter o comportamiento de los humanos en las sociedades pluralistas. En efecto, las graves consecuencias de las guerras religiosas de los siglos XVI y XVII llevaron a considerar la necesidad de la convivencia entre personas con distintas formas de vida religiosa, agn&oacute;stica o atea. Pero ha sido especialmente exigente con el desarrollo de las sociedades democr&aacute;ticas contempor&aacute;neas, que se caracterizan por ser liberales y pluralistas. En otras palabras, sociedades en las que conviven personas con distintas maneras de ver la vida, con diferentes explicaciones sobre lo bueno y con diferentes maneras de concebir su relaci&oacute;n personal con la divinidad.</p>      <p>Los seres humanos, por tanto, convivimos en sociedades complejas, en donde coexisten formas diversas de vida religiosa, pol&iacute;tica, cultural y &eacute;tnica. Igualmente, en esas sociedades conviven humanos con intereses, ambiciones, proyectos y valores. Esta multiplicidad de formas de vida y de proyectos, hace que la convivencia no sea f&aacute;cil y que se requieran unos consensos que nos permitan construir sociedades respetuosas de las diferencias y, por tanto, de la dignidad humana. Esta es la cuesti&oacute;n fundamental de la &eacute;tica contempor&aacute;nea.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Adela Cortina describe la &eacute;tica c&iacute;vica como &quot;un tipo de saber que pretende orientar la acci&oacute;n humana en un sentido racional; es decir, pretende que obremos racionalmente&quot;<a name="n2"></a><a href="#n_2"><sup>2</sup></a> Lo cual significa, un saber para actuar y no tanto un saber te&oacute;rico, si bien la reflexi&oacute;n sobre el actuar es fundamental. Y es racional en el sentido de que no se basa en una fe religiosa particular y adem&aacute;s requiere un ejercicio intelectual para &quot;saber ordenar las metas de nuestra vida inteligentemente&quot;.<a name="n3"></a><a href="#n_3"><sup>3</sup></a></p>      <p><b>1.2.2 &Eacute;tica y ciudadan&iacute;a</b></p>      <p>De acuerdo con Victoria Camps y Salvador Giner, la ciudadan&iacute;a puede entenderse de dos formas: Por un lado, los seres humanos libres e iguales ante la ley que conforman una comunidad pol&iacute;tica. Y, por otro, la condici&oacute;n que cada uno posee de ser miembro de esa comunidad. Este segundo sentido ser&iacute;a el que nos confiere el derecho al voto, el de elegir y ser elegido, el de recibir los beneficios sociales del estado, el de presentar reclamos y exigir explicaciones a las entidades p&uacute;blicas, etc.<a name="n4"></a><a href="#n_4"><sup>4</sup></a></p>      <p>La palabra ciudadano se refiere a la condici&oacute;n de quien vive en la ciudad, es decir, quien comparte relaciones con otros en una sociedad en las que se entrecruzan constantemente voluntades e intereses de diverso orden que los obligan a buscar la mejor manera de solucionar sus conflictos y crear proyectos comunes que los beneficien a todos.</p>      <p>Aqu&iacute; es donde el ciudadano se entiende como parte de una comunidad a la que tiene que aportar y de la que debe sentirse responsable. El reto es la colaboraci&oacute;n y la solidaridad m&aacute;s all&aacute; de las diferencias que se puedan tener con los otros miembros del conglomerado humano. No importa si las diferencias con mis vecinos, compa&ntilde;eros de trabajo o personas con las que me relaciono cotidianamente se establecen en t&eacute;rminos de pol&iacute;tica, religi&oacute;n, cultura, etnia o condiciones econ&oacute;micas. Lo verdaderamente importante es la forma como yo encaro esa convivencia para beneficio de todos.</p>      <p>En este sentido, Adela Cortina recuerda que la construcci&oacute;n de un mundo &eacute;tico &quot;no tiene por protagonistas h&eacute;roes legendarios, ni tampoco exclusivamente pol&iacute;ticos, famosos de los medios de comunicaci&oacute;n, personajes c&eacute;lebres del mundo de la imagen, sino son creadoras cuantas personas -varones y mujeres- se empre&ntilde;en en la empresa, en el quehacer compartido, de construir en serio un mundo m&aacute;s humano. Un mundo al que no puedan resultarle ajenos, sino muy suyos, ni los requerimientos del sufrimiento, ni las exigencias de la justicia, ni la aspiraci&oacute;n de la felicidad&quot;<a name="n5"></a><a href="#n_5"><sup>5</sup></a></p>      <p>Hace unos anos, algunos investigadores sociales se propusieron estudiar la idiosincrasia del pueblo colombiano, es decir, las caracter&iacute;sticas que nos identifican y los factores que inciden en la organizaci&oacute;n social. Llamaron a este ejercicio acad&eacute;mico &quot;?Para d&oacute;nde va Colombia?&quot;<a name="n6"></a><a href="#n_6"><sup>6</sup></a>, y lo estructuraron alrededor del concepto de <i>almendr&oacute;n<a name="n7"></a><a href="#n_7"><sup>7</sup></a>. </i>&Eacute;ste describe la forma c&oacute;mo los colombianos enfrentamos nuestra relaci&oacute;n con los dem&aacute;s, las reglas de juego que manejamos en esas relaciones y el nivel de capital social que tenemos acumulado en las relaciones humanas y con las instituciones.</p>      <p>Recuerda Fernando Chaparro en las primeras p&aacute;ginas del libro apenas mencionado, la an&eacute;cdota del profesor Takeushi, aquel famoso profesor de matem&aacute;ticas de la Universidad Nacional, venido del Jap&oacute;n, y a quien alguna vez en un programa de televisi&oacute;n le preguntaron las razones por las que el Jap&oacute;n logr&oacute; tales niveles de desarrollo cuando a mediados del siglo XX ten&iacute;a los mismo niveles de pobreza de Colombia. La respuesta fue contundente: &quot;mire es que un colombiano es m&aacute;s inteligente que un japon&eacute;s; pero dos japoneses son m&aacute;s inteligentes que dos colombianos&quot;.<a name="n8"></a><a href="#n_8"><sup>8</sup></a></p>      <p>Lo que a fin de cuentas nos presenta esta investigaci&oacute;n es el contraste entre la gran capacidad para generar oportunidades de beneficio individual y el escaso inter&eacute;s por buscar caminos de trabajo comunitario. Es un contraste entre los ingentes recursos creativos que desplegamos para beneficiarnos individualmente frente a la pereza por participar en actividades de beneficio com&uacute;n. En el individualismo marcado estar&iacute;a parte de la explicaci&oacute;n a la corrupci&oacute;n, al amiguismo en el manejo de los cargos p&uacute;blicos, al tr&aacute;fico de influencias, entre otras pr&aacute;cticas de nuestro panorama nacional.</p>      <p>Uno de los ensayos m&aacute;s l&uacute;cidos de este trabajo de investigaci&oacute;n es el del profesor Francisco Guti&eacute;rrez San&iacute;n. Nos pone a pensar en torno a una idea: la forma como los colombianos adelantan &quot;con entusiasmo pr&aacute;cticas sociales que critican en los dem&aacute;s&quot; y lo enfatiza con estas palabras: &quot;se critican males como la corrupci&oacute;n, la desconfianza y la violencia, pero se les utiliza como recursos claves. El que yo deplore que la sociedad est&eacute; compuesta por avivatos no quiere decir que yo no lo sea; de hecho el mejor de los mundos posibles para el avivato es uno compuesto por c&aacute;ndidos cumplidores de las normas que sean f&aacute;cilmente explotables&quot;<a name="n9"></a><a href="#n_9"><sup>9</sup></a></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La &eacute;tica del ciudadano tiene que ver con unos valores que le permiten afrontar con &eacute;xito la convivencia, lo que significa mostrar respeto por los dem&aacute;s, consideraci&oacute;n con los m&aacute;s necesitados, solidaridad con los proyectos comunes y con lo p&uacute;blico. Es el prop&oacute;sito de hacer un mundo m&aacute;s humano.</p>  <hr>      <p><b>Notas</b></p>      <p><a name="n_1"></a><a href="#n1"><sup>1</sup></a> GRACIA, Diego. Fundamentaci&oacute;n y ense&ntilde;anza de la bio&eacute;tica. Bogot&aacute;: Editorial El B&uacute;ho, 2004, pp. 62-63.</p>      <p><a name="n_2"></a><a href="#n2"><sup>2</sup></a> CORTINA, Adela. &Eacute;tica de la empresa. Madrid: Trotta, 2005, p.17.</p>      <p><a name="n_3"></a><a href="#n3"><sup>3</sup></a> Ibid.</p>      <!-- ref --><p><a name="n_4"></a><a href="#n4"><sup>4</sup></a> Cf. CAMPS, Victoria; GINER, Salvador. Manual de civismo. Barcelona: Ariel, 1998, p. 15.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000038&pid=S1657-4702201000020000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p><a name="n_5"></a><a href="#n5"><sup>5</sup></a> CORTINA, La &eacute;tica de la sociedad civil. Madrid:Anaya, 1995, pp. 10-11.</p>      <p><a name="n_6"></a><a href="#n6"><sup>6</sup></a> G&Oacute;MEZ BUEND&Iacute;A, Hernando (Comp.). ?Para d&oacute;nde va Colombia? Bogot&aacute;: TM Editores, 1999.</p>      <p><a name="n_7"></a><a href="#n7"><sup>7</sup></a> El almendr&oacute;n es el fruto del &aacute;rbol del mismo nombre y el compilador del libro explica as&iacute; la utilizaci&oacute;n de este nombre para describir la forma de ser del colombiano: &quot;Tal vez porque va por dentro, porque es denso, porque suena voluminoso, porque tiene una pizca de dulce y un resabor amargo, porque est&aacute; en el centro como la almendra pero no logramos agarrarlo, como el almendr&oacute;n&quot; (G&Oacute;MEZ BUEND&Iacute;A Hernando. &quot;La hip&oacute;tesis del almendr&oacute;n&quot; En: Ibid. p. 6).</p>      <p><a name="n_8"></a><a href="#n8"><sup>8</sup></a> CHAPARRO OSORIO, Fernando. Gu&iacute;a del lector. En: G&Oacute;MEZ BUEND&Iacute;A, Op. cit., p. viii.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="n_9"></a><a href="#n9"><sup>9</sup></a> GUTI&Eacute;RREZ SAN&Iacute;N, Francisco. Malestar macro, conformismo micro. En: G&Oacute;MEZ BUEND&Iacute;A, Op. cit., p. 88-89.</p>  <hr>      <p><b>REFERENCIAS</b></p>      <p>&bull; CAMPS, Victoria- GINER, Salvador. Manual de civismo. Barcelona: Ariel, 1998</p>      <!-- ref --><p>&bull; CORTINA, Adela. &Eacute;tica de la empresa. Madrid: Trotta, 2005.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000046&pid=S1657-4702201000020000100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&bull; ____. La &eacute;tica de la sociedad civil. Madrid: Anaya, 1995.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000047&pid=S1657-4702201000020000100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&bull; CORTINA, Adela. Hasta un pueblo de demonios: &Eacute;tica p&uacute;blica y sociedad. Madrid: Taurus, 1998.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000048&pid=S1657-4702201000020000100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&bull; G&Oacute;MEZ BUEND&Iacute;A, Hernando (Comp.). &iquest;Para d&oacute;nde va Colombia? Bogot&aacute;: TM Editores, 1999.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000049&pid=S1657-4702201000020000100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&bull; GRACIA, Diego. Fundamentaci&oacute;n y ense&ntilde;anza de la bio&eacute;tica. Bogot&aacute;: Editorial El B&uacute;ho, 2004.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000050&pid=S1657-4702201000020000100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&bull; JONAS,  Hans.  El principio de responsabilidad. Barcelona: Herder, 1995.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000051&pid=S1657-4702201000020000100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&bull; K&Uuml;NG, Hans. Proyecto de una &eacute;tica mundial. Madrid: Trotta, 2006&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000052&pid=S1657-4702201000020000100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&bull; ____. La realidad y su sombra, Madrid, Trotta, 2001.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000053&pid=S1657-4702201000020000100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&bull; MORIN, Edgar. Los siete saberes necesarios para la educaci&oacute;n del futuro. Bogot&aacute;: Cooperativa Editorial Magisterio, 2001.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000054&pid=S1657-4702201000020000100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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