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<journal-title><![CDATA[El Ágora U.S.B.]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[RECONCILIACION Y RESPONSABILIDAD: ACCIONES DE SINERGIA PARA LA CONSTRUCCIÓN DE UN PENSAMIENTO ECOLOGIZANTE DESDE LA ESCUELA. "INCERTIDUMBRES SEMILLA]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This article, derived from the product of several investigations carried out discussions, aims to propose an action of rupture on the devastating dynamics of humanity to environmental resources and ecosystems, which proposes the generation of "uncertainty seeds" that act as a pedagogical actions of change, installed from childhood as records of pedagogical and social action, feedback and inter-feedback. This raises the environmental liability and the reconciliation of humanity with the ecosystems, to emerge as dialogic constructs of greening sense, so that it must be underpinned in the educational process and (de) built on those who disrupt the organization of living systems.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="2">       <p align="center"><font size="4"><b>RECONCILIACION Y RESPONSABILIDAD: ACCIONES DE SINERGIA PARA    LA CONSTRUCCI&Oacute;N DE UN PENSAMIENTO ECOLOGIZANTE DESDE LA    ESCUELA.    "INCERTIDUMBRES SEMILLA."</b></font></p>     <p align="center"><font size="3"><b>RECONCILIATION AND RESPONSIBILITY: ACTIONS OF SYNERGY FOR THE CONSTRUCTION OF A GREEN THOUGHT FROM SCHOOL. "UNCERTAINTY SEED."</b></font></p>      <p align="center"><b>Por: Jos&eacute; Alonso Andrade Salazar.</b><sup>*</sup></p>     <p><Sup>*</Sup> Psic&oacute;logo cl&iacute;nico. Mg. Pensamiento Complejo. Doctorado en pensamiento complejo. (Mexico). Docente investigador y coordinador de investigaci&oacute;n Universidad de San Buenaventura Medell&iacute;n, extensi&oacute;n Armenia. Armenia, Colombia. Contacto: <a href="mailto:jose.andrade@usbmed.edu.co">jose.andrade@usbmed.edu.co</a>. </p>     <p align="center">Recibido: Junio 2014 Revisado: Septiembre 2014 Aceptado: Octubre 30 de 2014</p>  <hr>     <p><b>RESUMEN.</b></p>     <p>Esta art&iacute;culo, derivado de las discusiones fruto de varias investigaciones realizadas, tiene como objetivo proponer una acci&oacute;n de ruptura respecto a la din&aacute;mica devastadora de la humanidad ante los recursos ambientales y ecosistemas, para lo cual se propone la generaci&oacute;n de "incertidumbres semilla" que act&uacute;an a modo de acciones pedag&oacute;gicas de cambio instauradas desde la infancia como registros de acci&oacute;n, retroacci&oacute;n e interretroacci&oacute;n pedag&oacute;gica-social. Para ello se plantea que la responsabilidad medioambiental y la reconciliaci&oacute;n de la humanidad con los ecosistemas, emergen como constructos dial&oacute;gicos de sentido ecologizante, por lo que deben ser apuntalados en el proceso educativo y (de)construidos en quienes alteran la organizaci&oacute;n de los sistemas vivos. </p>     <p><b>PALABRAS CLAVE</b>: Complejidad, incertidumbre, incertidumbres semilla, pensamiento ecologizante. </p> <hr>     <p><b>ABSTRACT.</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> This article, derived from the product of several investigations carried out discussions, aims to propose an action of rupture on the devastating dynamics of humanity to environmental resources and ecosystems, which proposes the generation of "uncertainty seeds" that act as a pedagogical actions of change, installed from childhood as records of pedagogical and social action, feedback and inter-feedback. This raises the environmental liability and the reconciliation of humanity with the ecosystems, to emerge as dialogic constructs of greening sense, so that it must be underpinned in the educational process and (de) built on those who disrupt the organization of living systems. </p>     <p><b>KEY WORDS</b>: Complexity, Uncertainty, Uncertainty Seed, and Greening Thought. </p> <hr>     <p><font size="3"><b>Introducci&oacute;n. </b></font></p>      <p> Diversas expresiones de alarma ante la explotaci&oacute;n indiscriminada de la naturaleza emergen a la segunda mitad del siglo XX, dichas voces reiteradas por los diversos estamentos entre ellos "El club de Roma" en 1972 dan a conocer a trav&eacute;s del informe de "Los l&iacute;mites del crecimiento" datos acerca de las consecuencias del mantenimiento del consumo desbordado antes del a&ntilde;o 2100 los cuales conducir&iacute;an a la humanidad a vivir un desastre irreversible (Delgado, et al., 2005). Sus tonos apocal&iacute;pticos o la interpretaci&oacute;n aterradora y fatalista de los hallazgos desatan divergencias, posiciones a favor y en contra, ambivalencias e incluso resistencias para incorporar las posibles y necesarias acciones conjuntas de cambio respecto a la actividad extintiva del hombre sobre el mundo, especialmente cuando las sociedades del consumo estructuraban su principio de realidad con base a un falso ideal de bienestar construido sobre el presupuesto de dominio de la naturaleza, el consumo de los bienes que el mundo otorga y la adquisici&oacute;n de una materialidad general sobre la cual se busca el bien com&uacute;n y el bienestar social. La preocupaci&oacute;n en realidad afirma Edgar Mor&iacute;n (2002) no era la alerta energ&eacute;tica o la b&uacute;squeda rom&aacute;ntica de un equilibrio en la naturaleza, sino el reconocimiento y comprensi&oacute;n de una realidad innegable: la necesidad de una toma de conciencia ecol&oacute;gica que re&uacute;na lo escindido entre ciencia, tecnolog&iacute;a y desarrollo moral. </p>     <blockquote>"Desde 1956 el consumo se han multiplicado por cuatro, en los &uacute;ltimos 50 a&ntilde;os el consumo de combustibles f&oacute;siles se ha multiplicado por cinco, las capturas marinas se han cuadruplicado, el consumo de madera y agua se ha duplicado, mientras que las emisiones de desecho se han triplicado en los pa&iacute;ses industrializados" (Lumelsky N. y cols. (2001). Informe club de Roma, 2001, citado por Chavez, (2005) en Delgado el at, 2005)</blockquote>     <p>De acuerdo a estos elementos la preocupaci&oacute;n cient&iacute;fica y ciudadana en relaci&oacute;n a su nivel de participaci&oacute;n familiar-social-comunitaria-global en esta devastaci&oacute;n, adem&aacute;s de la inserci&oacute;n de los resultados cient&iacute;fico-tecnol&oacute;gicos en la vida social-comunitaria y en la naturaleza, ha promovido el surgimiento de un pensamiento Bio&eacute;tico -no reductible a compartimentos intelectuales- que forma parte del sentido com&uacute;n y la vida pol&iacute;tica, al tiempo que cuestiona la ciencia y lo cient&iacute;fico acoplando sus avances pero con una posici&oacute;n cr&iacute;tica acerca de las finalidades y medios empleados en la adquisici&oacute;n del saber. Dicho as&iacute; "el surgimiento de la Bio&eacute;tica est&aacute; vinculado estrechamente al avance cient&iacute;fico-t&eacute;cnico alcanzado por la sociedad contempor&aacute;nea en la segunda mitad del siglo XX" (Delgado, 2005, p. 6) una sociedad que avanza en pos de revoluciones cient&iacute;fico-t&eacute;cnicas (RTC) pero que comienza a dudar de su efectividad como "&uacute;nico saber o conocimiento absoluto" al ver en los actos de beligerancia y de maldad gran parte de las consecuencias de integrar a su vida cotidiana una tecno-ciencia sin regulaciones ni arbitrajes a su labor. En general "los procesos de acercamiento entre la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica, el sistema productivo y la vida cotidiana se profundizaron en la segunda mitad del siglo, formando parte del proceso conocido como Revoluci&oacute;n cient&iacute;fico-t&eacute;cnica" (p. 7) en la que el desarrollo moral creci&oacute; en los anaqueles filos&oacute;ficos integr&aacute;ndose totalmente solo cuando los desastres naturales cobraron consecuencias irreversibles para los ecosistemas que garantizan la vida y habitabilidad del planeta. </p>     <p>Referencia de esto son los diez peores desastres que la revista TIME publica en su edici&oacute;n de 2010. Entre estos se encuentran el desastre Chernovil (explosi&oacute;n de la planta nuclear en Ucrania en 1986), la fuga de agentes t&oacute;xicos de una planta de pesticidas en Bhopal-India que dejo 15 mil muertos, la orden de Saddam Hussein en 1991 de explotar los pozos petrol&iacute;feros en Kuwait (los cuales ardieron por 7 meses), la emergencia de desechos T&oacute;xicos enterrados en el pueblo de Love Canal (21 mil toneladas), el derramamiento de 11 millones de galones de crudo en 1989 (barco Exxon Valdez que encall&oacute; en Alaska), la crisis nuclear actual en el Jap&oacute;n, que comienza en 1999 con el desastre de la planta Tokiamura, cabe mencionar que este pa&iacute;s cuenta con 55 reactores nucleares. A esta crisis nuclear debe sumarse la crisis de la planta nuclear de Kashiwazaki-Karigua (2007) en la que se presume se arrojaron miles de litros de agua radiactiva al mar, y la explosi&oacute;n de la planta Fukushima en el 2011. Otros desastres fueron la nube dioxina TCDD de Seveso-Italia en 1976  producto de una explosi&oacute;n de una planta qu&iacute;mica; el "Mal de Minamata" que sufren los habitantes del pueblo Minamata desde 1956 como efecto del consumo de productos de mar en Jap&oacute;n (las aguas estaban contaminadas por desechos radiactivos), y el Three Mile Island connotado como el peor desastre nuclear de los estados unidos en 1979. A esto deben aunarse en Latinoam&eacute;rica los peligros contaminantes de la planta nuclear Usina Angra II de Brasil que seg&uacute;n ambientalistas desde el a&ntilde;o 2009 emana radiaciones al medio ambiente. </p>     <p>De acuerdo con Delgado (2005) los constantes procesos de avance cient&iacute;fico tecnol&oacute;gico traen consigo el germen de una subversi&oacute;n de la vida comunitaria en el sentido espiritual, el cual es visible a trav&eacute;s de la destrucci&oacute;n de las costumbres y solidaridades, por lo que el <i>ethos </i>cientificista se transforma en el &uacute;nico medio o modo ideol&oacute;gico de realizaci&oacute;n vital, <i>ergo </i>sucede una especie de inversi&oacute;n valorativa que conduce a un empobrecimiento mayor de la relaciones entre seres humanos y de estos con el resto de las especies, lo cual es garante de exclusi&oacute;n, ilegitimidad y marginaci&oacute;n del otro. A este hombre "<i>homo demens</i>" que pertenece al com&uacute;n pero que se desarrolla en entorno bio-tecnologizado se le deben brindar las herramientas de cuidado del medio ambiente y de relaci&oacute;n co-cuidadora con el ecosistema desde edades cada vez m&aacute;s tempranas ya que requiere de "una atenci&oacute;n especial, pues su conversi&oacute;n en un agente positivo se considera posible a trav&eacute;s del proceso de educaci&oacute;n ambiental" (p. 26). Los cambios en el siglo XX se relacionan con la tecnolog&iacute;a y el conocimiento cient&iacute;fico pero no est&aacute;n supeditados &uacute;nicamente a sus interacciones, existen mecanismos de activaci&oacute;n que parten de escenarios tradicionales de relaci&oacute;n o reuni&oacute;n constante del hombre con la naturaleza, mecanismos no-disyuntivos anclados a la tradici&oacute;n y el encuentro social, en este sentido, </p>     <blockquote>"La activaci&oacute;n de las personas comunes en la sociedad contempor&aacute;nea no puede explicarse solamente como resultado de los procesos de educaci&oacute;n y las facilidades tecnol&oacute;gicas para la comunicaci&oacute;n social; tiene que ver ante todo, con la construcci&oacute;n de nuevos espacios y modos espirituales de realizaci&oacute;n de la propia vida cotidiana, que los han forjado como sujetos nuevos de una cotidianeidad transformada" (p. 13)</blockquote>     <p><font size="3"><b>Titanic planetario y pensamiento ecologizante. </b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> De acuerdo con Mor&iacute;n (1995; 2003) la humanidad convive en una especie de Titanic planetario que en su borrosidad impl&iacute;cita torna explicitas los sentidos con los que entiende -pero no comprende- las acciones direccionadas a la conservaci&oacute;n y reproductibilidad del pensamiento ecologizante (Mor&iacute;n, 1996a); dicha met&aacute;fora del Titanic se soporta sobre la idea de que el planeta es un barco que puede hundirse en cualquier momento y ello implica en un sentido extremo la extinci&oacute;n de la especie humana. As&iacute; el mundo se mueve por un cuatrimotor planetario &#91;econ&oacute;mico, cient&iacute;fico, tecnol&oacute;gico e industrial&#93; que consume, vende, compra, oferta, demanda, regula, controla y experimenta sobre la vida y los destinos de lo vivo, el cual al ser impulsado sin control &eacute;tico y pol&iacute;tico produce da&ntilde;os irreversibles a los ecosistemas, aunque tambi&eacute;n genera una posibilidad de cambio en las h&eacute;lices mudializantes que orientan los destinos de su acci&oacute;n teleol&oacute;gica y depredadora de los sistemas vivos. Seg&uacute;n Mor&iacute;n (1984; 2003) las mundializaciones han determinado las racionalidades con las cuales el ser da cuenta de su relaci&oacute;n de dominio de su entorno m&aacute;s que de una integraci&oacute;n con el universo y con otras especies, todo ello bajo el principio rector del control-inspecci&oacute;n y la racionalidad-explicaci&oacute;n de los fen&oacute;menos naturales desde un escenario concreto de experimentaci&oacute;n reduccionista. La idea de control &laquo;social, natal, mental, pol&iacute;tico, pedag&oacute;gico, cl&iacute;nico, etc.,&raquo; parte de un principio reductor, es decir de una tendencia no-Hologram&aacute;tica que ha impulsado al ser humano a buscar "afuera" lo que debe generar, activar, recrear e interrelacionar en su conciencia individual y colectiva. En este sentido las explicaciones acerca de lo que sucede con el planeta est&aacute;n dadas por un <i>logos </i><i>cientificista </i>cuyo motor de trasformaci&oacute;n constituye leyes, registra cambios, divide relaciones, reduce componentes y delimita las acciones creativas, subyugando la incertidumbre, buscando la estabilidad, la homeostasis perpetua y la alienaci&oacute;n sucesiva de los sujetos y los sistemas sociales. </p>     <p>Esta idea implica adem&aacute;s, que aunque se tenga conciencia del da&ntilde;o ambientad, la imposibilidad de generar un cambio global complejiza la transformaci&oacute;n de la relaci&oacute;n de la especie humana con la naturaleza. A&uacute;n no sabemos si estamos en la barrera pr&oacute;xima a la crisis general del sistema planetario-ecol&oacute;gico, o si la pasamos o si estamos en ella. El Titanic navega pero puede chocar y encallar con una certeza: la noci&oacute;n de que depredamos el mundo y ya no tenemos nada para el porvenir, quedando de esto es la artificialeza, lo transg&eacute;nico y relaciones transg&eacute;nicas, interacciones virtuales alejadas de lo vivo y del contacto con lo vivo. Por todo esto se requiere otra cosmovisi&oacute;n que la que se genere una nueva posibilidad de inclusi&oacute;n de lo excluido, que recupere lo ancestral y retome el asombro y las solidaridades entre especies. </p>     <p>Lo propuesto frente a esto no es cambiar el motor, sino como dir&iacute;a Mor&iacute;n (1996) establecer regulaciones a los motores y sus h&eacute;lices impulsantes, a trav&eacute;s de una actitud transformadora de cambio &laquo;<i>que reforme las reformas</i>&raquo;, pues si en un principio el desarrollo humano estuvo mediatizado por los diversos tipos de "mundializaci&oacute;n" (1- Colonizadora: "descubrimiento de Am&eacute;rica, y 2- Homogenizante-espiritual: San Bartolom&eacute; de las casas, Montaigne, humanismo), el desarrollo actual tambi&eacute;n est&aacute; impulsado por nuevos motores &#91;<i>t&eacute;cnico-cient&iacute;ficos-econ&oacute;mico-industrializados</i>&#93; cuyas concepciones del hombre y la comunidad buscan la heterogeneidad y la enunciaci&oacute;n de leyes generales, como tambi&eacute;n de la simplicidad argumentativa de la complejidad del ser, las redes y los sistemas sociales. Dicho as&iacute;, esta tendencia a la depredaci&oacute;n y consumo a ultranza en las sociedades actuales tambi&eacute;n bosqueja la eventualidad de un cambio en el sentido que la Globalizaci&oacute;n le da a lo diverso y a la vida. La globalizaci&oacute;n actual involucra el uso de la NTICS (nuevas tecnolog&iacute;as de la informaci&oacute;n y de la comunicaci&oacute;n) como tambi&eacute;n de los sistemas de comunicaci&oacute;n <i>familiar, intersubjetivo, intercomunitario, </i>etc., adem&aacute;s de la contextualizaci&oacute;n noosf&eacute;rica de los saberes, sentidos, proposiciones y posiciones respecto a los fen&oacute;menos, regulaciones, <i>ethos</i>-<i>auto -Oikos</i> y las categor&iacute;as biof&iacute;sicas y socioculturales. En este campo de acci&oacute;n no puede existir una globalizaci&oacute;n excluida de lo espiritual, metaf&iacute;sico, de lo inefable y social-comunitario, de la doxa y la reuni&oacute;n colectiva, de lo tradicional y arcaico. </p>     <p>La met&aacute;fora del cuatrimotor indica que las h&eacute;lices mueven al planeta hacia la destrucci&oacute;n, as&iacute; Mor&iacute;n (2003) propone abandonar la met&aacute;fora de las h&eacute;lices de tipo econ&oacute;mico, cient&iacute;fico, tecnol&oacute;gico e industrial y asume la met&aacute;fora de una "doble h&eacute;lice" que parte del antagonismo entre una h&eacute;lice marcada por la dominaci&oacute;n o primera mundializaci&oacute;n (Conquista, colonizaci&oacute;n y esclavitud del "nuevo mundo"), y la segunda mundializaci&oacute;n enfocada en el ser, su personalidad-individualidad, los valores humanos, los derechos universales, la democracia y la descolonizaci&oacute;n entre otros aspectos, es decir en la conciencia y sentido de conformaci&oacute;n de la comunidad de destino continental-planetaria cuyo motor principal es la responsabilidad y la solidaridad. Si bien la humanidad no renunciar&aacute; del todo a estas h&eacute;lices es posible que estas se muevan por motores bio&eacute;ticos y pol&iacute;ticos que posibiliten mejores regulaciones a una ciencia que se estructura con poca conciencia de lo humano y de la afectaci&oacute;n que tiene en los ecosistemas. </p>     <p>Siguiendo a Habermas (1985; 1989) es posible considerar la modernidad a partir de un proceso en marcha que no se reduce a los descubrimientos cient&iacute;ficos; en este sentido la modernidad no somete la condici&oacute;n de "adelanto" a atributos por fuera de la bio&eacute;tica y la cultura ya que ambos elementos se pueden pensar como contribuyentes necesarios para el desarrollo de una globalizaci&oacute;n cultural-compleja, mundializaci&oacute;n que requiere de un componente ecologizante de base (auto sostenible, perdurable, ecol&oacute;gico, protegible, etc.). Este concepto no solo incluye lo externo al sujeto como entidad sino el hecho de asumir al <i>ser</i> como una de las posibilidades de existencia presente en la naturaleza de lo vivo, condici&oacute;n que invita a comprender su operatividad recursiva acorde a procesos de transformaci&oacute;n sociocultural, ya que instaura a partir de la evoluci&oacute;n de la especie humana acciones de <i>responsabilidad y reconciliaci&oacute;n</i> derivados de sus pr&aacute;cticas comunitarias, y de la interrelaci&oacute;n bio&eacute;tica con otras especies y el cosmos. Dicho esto el pensamiento complejo est&aacute; planteado como un <i>anti-m&eacute;todo </i>o estrategia de pensamiento que enfrenta la complejidad e incluye rupturas con el paradigma de la simplificaci&oacute;n, con base en el avance y la reforma en el conocimiento y en las practicas humanas en cuanto re-organizaci&oacute;n dial&oacute;gica de las relaciones vinculares: orden, desorden, caos y organizaci&oacute;n, aspectos claramente aplicables a la comprensi&oacute;n de la complejidad de los sistemas sociales (Romero, 2003). La <i>auto</i>-<i>responsabilidad y la auto-reconciliaci&oacute;n con el </i>ecosistema son dos acciones de re-integraci&oacute;n sist&eacute;mica que presentan e incluyen sus opuestos admisibles en el comportamiento antiecologizante (<i>irresponsabilidad</i> y <i>anulaci&oacute;n sempiterna</i>) constituy&eacute;ndose en el <i>autos y el oikos</i> de una relaci&oacute;n ecol&oacute;gica-emp&aacute;tica con el medio ambiente. Al respecto Potter (1998) expresa: </p>     <blockquote>"De acuerdo a mi punto de vista la Bio&eacute;tica, como una ciencia para la supervivencia humana, tiene que establecer puentes para las ideas &eacute;ticas sociales ya existentes y orientaciones anticipadas. Este principio debe ser introducido a los individuos a una edad temprana. La Bio&eacute;tica Puente no encuentra un terminal &eacute;tico s&oacute;lido al otro lado del puente hacia las humanidades. La era de especializaci&oacute;n ha tomadoel control: la &Eacute;tica se ha transformado en una materia de &Eacute;tica Aplicada." (p. 27)</blockquote>     <p><font size="3"><b>Responsabilidad, reconciliaci&oacute;n e incertidumbres semilla. </b></font></p>     <p> Las nociones de <i>responsabilidad y reconciliaci&oacute;n</i> son gu&iacute;as orientadoras que se inscriben transversalmente en las dos h&eacute;lices propuestas por Mor&iacute;n para replantear el desarrollo humano-ecol&oacute;gico desde un punto de vista sostenible, las cuales son las regulaciones &eacute;ticas y pol&iacute;ticas-econ&oacute;micas (Mor&iacute;n, 2003). De acuerdo a lo expuesto los cambios "posibles y necesarios" no se basan solamente en la "buena voluntad" de algunas personas e instituciones ecologistas, sino en la decisi&oacute;n de implementar de manera conjunta meta-macro-acciones transformadoras a nivel global, lo que requiere la ejecuci&oacute;n de una pedagog&iacute;a de tipo critica, ambiental, compleja, ecologizante y los aportes a dicha propuesta del holismo ambientalista (Mor&iacute;n, 2003; 2007). Como propuesta de reforma se plantea que la generaci&oacute;n de "incertidumbres semilla" en los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as ampl&iacute;an su rango de comprensi&oacute;n y el deseo de saber y relacionarse con el mundo. Cabe mencionar que la incertidumbre emerge de forma natural en los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as y el asombro ante lo descubierto y lo creado es uno de sus indicadores, en consecuencia la curiosidad y creatividad naturales de todos los seres humanos no debe comprenderse como uno de los modos de apropiaci&oacute;n del mundo y de la naturaleza o a modo de intento de dominaci&oacute;n natural, sino como pseudo-ordenamientos de la experiencia y subversiones ante la objetividad disyuntiva adulta, emergentes a partir de dominios complejos de emoci&oacute;n y de acci&oacute;n cuya constante relaci&oacute;n dial&oacute;gica &laquo;<i>digitoanal&oacute;gicas</i>-consensual&raquo; con la naturaleza (el otro, el Otro, lo otro, lo imposible pensado, la phisis, lo inefable, etc.) permite el establecimiento de una correspondencia incesante de intercambio con otros sistemas vivos. </p>     <p>Respecto a la propuesta de "Incertidumbre semilla" se debe anotar que como tal designa una posibilidad de ruptura del modo como se aprende a aprehender la realidad y sus emergencias, lo anterior quiere decir que emerge a modo de estrategia de transformaci&oacute;n de la forma como el <i>ser </i>se aprehende a s&iacute; mismo, incluyendo los estados y variaciones percibidas, sentidas y auto referidas, la variedad conductual propia de la vivencia entre las especies, los diversos estados y posiciones de las cosas que componen el mundo, los conceptos, imagos-imaginarios y representaciones cosmovisivas que definen el estado de humanidad y de especie, como tambi&eacute;n de todas aquellas condiciones, momentos y resultados de la complejidad asociativa en las emergencias de la acci&oacute;n fenom&eacute;nica de los sistemas que sirven de material experiencial en el aprendizaje significativo y la conformaci&oacute;n de una identidad terrenal en el marco de la autonom&iacute;a sociocultural. La "Incertidumbre semilla" es en realidad una acci&oacute;n de <i>auto</i>-<i>preservaci&oacute;n </i>que busca evitar la post-depredaci&oacute;n de los sistemas vivos por mano humana constituy&eacute;ndose en un ejercicio de ruptura que aspira desde la infancia a construir un saber unificado de civilidad, eticidad y humanizaci&oacute;n que eleve la autoconsciencia respecto al lugar y la responsabilidad del ser en el cosmos (Romero, et al, 2003), y transforme la existencia de un "<i>homo demens</i>" cuya ceguera generalizada ha instaurado un autismo civilizatorio y la compartimentalizaci&oacute;n de afectos, especialidades y experiencias por separado, aspecto que centra-posibilita-reactualiza el conocimiento cient&iacute;fico pero que da la espalda a la realidad sociocultural del hombre. Al respecto Humberto Maturana propone,</p>     <blockquote>"Todo quehacer humano se realiza en conversaciones, en redes de coordinaciones de acciones y emociones que resultan de un fluir entrelazado del hacer y el emocionar en el lenguaje, y toda acci&oacute;n queda definida como tal por la din&aacute;mica emocional que sustenta los procesos que la constituyen en el dominio del hacer" (Maturana, 2002, p. 226) </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Para los infantes la "responsabilidad" es un concepto abstracto que solo se puede aprender a trav&eacute;s del ejemplo, por ello los elementos, pr&aacute;cticas y acciones son fruto de aprendizajes significativos y socioculturalmente &uacute;tiles emanados de una relaci&oacute;n dial&oacute;gica con el mundo adulto y sus procesos de socializaci&oacute;n. Desde el punto de vista moral esto puede determinarse como un valor, aunque para el caso del pensamiento ecologizante va m&aacute;s all&aacute; al convertirse en una inscripci&oacute;n, una huella constante, es decir en una experiencia o instrucci&oacute;n acerca de la elecci&oacute;n de conservar, respetar y restaurar el medio ambiente. Lo anterior es constitutivo de acciones que dan sentido a la experiencia de cuidado global-ecol&oacute;gico del mundo, del ser humano, la vida y las especies. En este aspecto la idea de trabajar intercontinentalmente en el apuntalamiento del <i>holismo ambientalista</i> se puede establecer a trav&eacute;s de una <i>idea ecologizante semilla</i> desde los primeros a&ntilde;os de vida humana, transform&aacute;ndose luego en un evento y una <i>ficci&oacute;n posible </i>que requiere acciones conjuntas que la hagan viable, especialmente si se comprende que en gran medida las estructuras de saqueo de los recursos naturales se encuentran montadas sobre andamiajes de poder y regulaciones heteron&oacute;micas, las cuales funcionan porque de forma autopoi&eacute;tica se reproducen a s&iacute; mismas a trav&eacute;s de procesos de socializaci&oacute;n inscritos a sus ordenamientos y dominios socio-ideol&oacute;gicos. En relaci&oacute;n a lo expuesto el pensamiento ecologizante convoca una ruptura potencial del sistema represivo que libere e instituya en los sujetos (<i>de cogito y de computo</i>) la idea de que se convive con otras especies bajo dominios de diversas comprensiones de dichas relaciones (Mor&iacute;n, 1996a), as&iacute; cada especie tiene su propio proceso, sus emergencias y sistemas particulares de cambio y auto reproducci&oacute;n. </p>     <p>La propuesta "<i>de reconciliaci&oacute;n</i>" emerge para todos y con todo, porque la humanidad requiere un acto de encuentro consigo misma y con su naturaleza, que traspase la dial&eacute;ctica-represiva de los sistemas pedag&oacute;gicos tradicionales e instaure el principio dial&oacute;gico como punto de partida para el conocerse a s&iacute; misma, al otro, lo otro y a los otros. No se trata de generar una culpa por lo que se hizo o instaurar como necesario <i>acciones de hecho</i> implementadas por la fuerza, la coacci&oacute;n o la violencia. La reconciliaci&oacute;n requiere un trabajo de transformaci&oacute;n que incluya lo no-incluido hasta ahora en la comprensi&oacute;n del mundo, las cosmogon&iacute;as antiguas y nuevas, los pensamientos y acciones tradicionales y sus operaciones dial&oacute;gicas, las emociones y conductas como tambi&eacute;n, un sistema de regulaciones y controles intercontinentales que minimicen el impacto ambiental producido por las hegemon&iacute;as econ&oacute;micas e industriales. La propuesta busca cooperar en la regulaci&oacute;n de los estados de consumo masivo a fin de concebir un mejor estado global de conciencia ambiental. Se trata de una idea sembrada desde la infancia en el sistema de ense&ntilde;anza-aprendizaje que trabaje <i>con y para</i> el desarrollo de mejores ecolog&iacute;as mentales dial&oacute;gicas-complejas y evite la enunciaci&oacute;n totalizante de econom&iacute;as pol&iacute;tico-pedag&oacute;gicas orientadas a la depredaci&oacute;n de los recursos naturales (Mor&iacute;n, 1999), que buscan la reproducci&oacute;n artificial de los dominios de la naturaleza en campos de concentraci&oacute;n experimental, que a su vez subvierten la vida y los valores al aumentar el adormilamiento o no-empoderamiento social-comunitario, colectivo-familiar e individual respecto a la responsabilidad y la necesidad de reconciliaci&oacute;n con el medio ambiente. Al respecto de la reconciliaci&oacute;n Jacques Derrida opina: </p>     <blockquote>"La palabra "de reconciliaci&oacute;n" es el acto... por medio de una palabra nos antecedemos, entablamos la reconciliaci&oacute;n dirigi&eacute;ndonos a otros, se ofrece por la palabra, es decir por un t&eacute;rmino,... toda herida imaginable no ata&ntilde;e a un tejido viviente sino dejando en ese momento una cicatriz, por ello el perd&oacute;n y la reconciliaci&oacute;n no tienen sentido sino all&iacute;, en donde se producen, el cual es el escenario de la memoria, donde la herida dej&oacute; o pudo dejar un recuerdo, una huella, una cicatriz para curar o para aliviar, para pensar. Hablar es comenzar a reconciliarse, aun cuando nos declaramos la guerra, esa es una reconciliaci&oacute;n en marcha" (Derrida, 1999)</blockquote>     <p>Es necesario afirmar que los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as no necesitan esta reconciliaci&oacute;n ya que son los adultos, adolescentes y j&oacute;venes quienes requieren de manera urgente transformar sus ecolog&iacute;as mentales (Bateson, 1999), es decir sus acciones, reacciones, creencias, paradigmas y su identidad planetaria, resignificando aquella relaci&oacute;n reduccionista entre causa-efecto, misma que agota sus respuestas en la descripci&oacute;n jerarquizada de causas y leyes, al tiempo que reproduce acciones paliativas de cambio ambiental ante las consecuencias nefastas de la depredaci&oacute;n humana respecto al medio ambiente. Por consiguiente el cambio debe darse en relaci&oacute;n a una reacci&oacute;n en espiral o "bucle" activo, retroactivo e inter-retro-activo (Mor&iacute;n, 2003) donde cada acci&oacute;n es al tiempo causa y consecuencia de un sinn&uacute;mero de posibilidades de acciones en relaci&oacute;n a la restauraci&oacute;n y permanencia de los sistemas ecol&oacute;gicos y del pensamiento ecologizante. Se puede afirmar que los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as contrariamente a lo que piensan los adultos respecto al vivir en este planeta, al no estar contaminados del estigma del consumo, el acomodamiento perceptivo, la pereza ecol&oacute;gica y la no-acci&oacute;n ante la destrucci&oacute;n de los ecosistemas, viven y existen en la conciliaci&oacute;n, sin embargo muchos modelos pedag&oacute;gicos limitan dicha acci&oacute;n de sentido ecol&oacute;gico al consumo de saberes y no a su creaci&oacute;n constructiva. As&iacute; gran parte de la humanidad y sus reg&iacute;menes prescriben como actividad necesaria para el desarrollo la inserci&oacute;n de sujetos-productivos-consumidores que a la postre son consumidos por el sistema del cuatrimotor y sus h&eacute;lices globalizantes (Mor&iacute;n, 1984; 1996). </p>     <p>Los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as son seres ecologizantes porque en un inicio su existencia no se limita o restringe por los c&aacute;nones, leyes y disyunciones del mundo adulto y aun con un proceso de socializaci&oacute;n y adquisici&oacute;n de lenguaje conservan gran parte de su creatividad y asombro, por ello es posible <i>plantar</i> en sus ecolog&iacute;as experienciales mejores modos de relacionarse consigo mismos, con el planeta y el cosmos, lo cual constituye una responsabilidad &eacute;tica y tambi&eacute;n un acto de reconciliaci&oacute;n del adulto con el mundo que paulatinamente destruye. La idea de la "incertidumbre semilla" parte del concepto de transformaci&oacute;n pedag&oacute;gica e invita a la sociedad a realizar una <i>innovaci&oacute;n did&aacute;ctica y social </i>que apunte a la modificaci&oacute;n de las actuales ecolog&iacute;as sociales y mentales a fin de que se ajusten a los nuevos dominios y complejidades del saber comprensivo acerca de lo vivo. Esta experiencia de sentido es dable en t&eacute;rminos de existencia auto-ecologizante e incluye el reconocimiento de la diversidad de dominios de lo vivo y su tendencia a la acci&oacute;n, retroacci&oacute;n e interretroacci&oacute;n creadora. Las acciones e intenciones de cambio en este campo de actuaci&oacute;n implican modificaciones sustanciales a los modos como se <i>aprende a aprehender </i>lo natural, la naturaleza y la interacci&oacute;n entre sistemas vivos, aspecto que parte de un acto de conciencia global en el acontecimiento emergente, y de la reuni&oacute;n de rupturas y explicaciones hist&oacute;ricamente divergentes acerca del hombre y su existencia biopsicosocial (pensamiento, acciones, ideas, posiciones, disyunciones, variaciones, reuniones). </p>     <p>El ser humano requiere de manera urgente reconciliarse consigo mismo y con el entorno inmediato, aspecto que en maestros, padres de familia y en la comunidad parte de la intenci&oacute;n (de)constructiva de su condici&oacute;n de humanidad, como tambi&eacute;n de la interacci&oacute;n con el medio ambiente y el cosmos. Por tanto lo anterior evita la divisi&oacute;n por compartimentos de los "estados o momentos de la reconciliaci&oacute;n" a nivel comunitario, familiar, pol&iacute;tica, ideol&oacute;gica, social y religiosa, se tratar&iacute;a de una reconciliaci&oacute;n antropo&eacute;tica y global. La conciliaci&oacute;n es un acto de acuerdo mutuo, al tiempo que la reconciliaci&oacute;n es un re-acuerdo con aquello escindido del ser mismo &laquo;su naturaleza&raquo;, siendo una acci&oacute;n trascendente que puede tener diferentes v&iacute;as y demostraciones. Una de estas v&iacute;as es el nucleo conformado por la expansi&oacute;n del perd&oacute;n, la toma de conciencia, y el paso a la acci&oacute;n transformadora. Cabe mencionar que en los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as es posible incubar y reforzar una <i>incertidumbre semilla </i>o deseo elevado e inagotable de dialogar con la naturaleza y su creatividad, es decir de transformarse en el acto de encuentro con su acontecer &laquo;emergencias, creaciones, fluctuaciones, derivaciones, caos, etc.&raquo;, de asombrarse de sus mutaciones y ser parte de ellas. Se trata <i>grosso modo</i> de una incertidumbre Bio&eacute;tica que dialogue y (de)construya la marginalidad pedag&oacute;gica derivada del enciclopedismo, por tanto que torne apetecible el hecho de superar la inversi&oacute;n de valores (antivalores) y facilite la emergencia de acciones y cuestionamientos bio&eacute;ticos ante el empobrecimiento de la diversidad y la estandarizaci&oacute;n de la vida humana (Delgado, 2005). Esta did&aacute;ctica ecologizante propende por reunir, incluir, conservar, e interrelacionar las especies y ecosistemas, lo cual aumenta en el educando la tendencia a la sociodiversidad, la autonom&iacute;a ambientalista, la sintalidad (identidad) biol&oacute;gica y la cohesi&oacute;n grupal ecologista, aspectos que suscitan acciones hacia el cuidado mancomunado de los ecosistemas. </p>     <p>En los adultos las experiencias de <i>reconciliaci&oacute;n </i>pueden fomentar la necesidad de transformar en s&iacute; mismos y en otros el estado de subversi&oacute;n material de la vida cotidiana, condici&oacute;n que en gran medida lo induce a no cuidar de la naturaleza sin destruir las diversas formas de vida. Lo anterior en los educadores (familia, docentes y comunidad) tiene que ver con el tema de la responsabilidad global frente a una educaci&oacute;n ecologizante y transformadora, que convoque la conformaci&oacute;n de un estado biopsicosocial-transcultural, que se decante a s&iacute; mismo en diversas posturas, posiciones y opiniones acerca de lo vivo, tomando en cuenta la no-reducci&oacute;n, la inclusi&oacute;n y el an&aacute;lisis sist&eacute;mico de los sistemas vivos. La incertidumbre semilla es en s&iacute; misma una tendencia a la acci&oacute;n que evoca lo aprendido y la experiencia (retroacci&oacute;n), llegando a observarse y reproducirse (interretroacci&oacute;n) de forma autoecologizante en <i>quehaceres</i> locales que apunten a construir un mundo perdurable, sostenible y diverso (Mayor, 1999), un mundo en el que todos participen de la restauraci&oacute;n planetaria, lo cual ya es en s&iacute; mismo un acto de responsabilidad pedag&oacute;gica, al tiempo que una acci&oacute;n de reconciliaci&oacute;n humana con las especies, el mundo y el universo. </p>     <p>La existencia humana confronta a los seres de forma constante a dilemas (disyunciones, divisiones, manique&iacute;smos, etc.) que a modo de propuestas de cambio operan en diversos dominios de acci&oacute;n-cognici&oacute;n-emoci&oacute;n. Estos elementos a menudo son reducidos anal&iacute;ticamente a lineamientos y cartograf&iacute;as experimentales, a estereotipos de reacciones que pueden resultar inoperantes para los nuevos dominios de interacci&oacute;n que los sucesos biof&iacute;sicos y socioculturales proponen. Dichos escenarios a la vez <i>retos y posibilidades</i> de transformaci&oacute;n socio-pedag&oacute;gicos de las interrelaciones, al tiempo que oportunidades de acoplamientos de las "emergencias" propias de la no-linealidad de la vida cotidiana. Las emergencias surgen del indeterminismo de la vivencia y se reestructuran en la din&aacute;mica del lenguaje y el encuentro, de acuerdo a complejos mecanismos de asunci&oacute;n y reintegraci&oacute;n auto-transformadora de procesos, posiciones, roles, afectos y emociones entre otros aspectos. En este aspecto existe una <i>compleja red de relaciones</i> que da sentido a los procesos de auto-organizaci&oacute;n, ya que incluso en el <i>desorden aparente </i>de un acontecimiento "ca&oacute;tico" como sucede en las cat&aacute;strofes naturales o artificiales, las tramas de eventos se contextualizan, transsolapan y acoplan estructural e indefinidamente. </p>     <p>Como consecuencia cuesta trabajo articular el conflicto con el desorden aparente de los eventos naturales, sociales o personales, pues muchos sucesos incontrolables son interdependientes de la <i>cogitaci&oacute;n </i>humana, es m&aacute;s su <i>compleja computaci&oacute;n </i>es relevante y acorde a su condici&oacute;n autopoi&eacute;tica o circularidad de sus procesos de causaci&oacute;n (Colectivo docente internacional &#91;CDI&#93;, 2012). En realidad la dificultad de la reorganizaci&oacute;n biopsicosocial ante problemas ecol&oacute;gicos, emerge cuando la capacidad integrativa de los sistemas sociales, emocionales y cognoscitivos reduce la soluci&oacute;n del conflicto a la divisi&oacute;n y el an&aacute;lisis fraccionado de los fen&oacute;menos, aspecto muy ligado al entendimiento de un suceso m&aacute;s que a su comprensi&oacute;n dial&oacute;gica. Cabe acotar que en estos sucesos se requiere de la toma de decisiones puntuales que involucran los ordenamientos pol&iacute;ticos y legales, sin embargo la dificultad real se centra en el hecho de que la globalidad de sistemas debe asumir <i>a priori </i>que la necesidad de cambio no es un problema sino una obligaci&oacute;n-oportunidad inevitable, por lo que su emergencia no es un obst&aacute;culo que impida alcanzar un objetivo o realizar una acci&oacute;n ecol&oacute;gica. </p>     <p>Pese a los tropiezos locales y transnacionales para generar una conciencia ecol&oacute;gica global es posible afirmar que existe en la humanidad una "incertidumbre semilla" que propenda por la orientaci&oacute;n din&aacute;mica hacia el cuidado del medio ambiente, lo cual implica el desarrollo de una efectiva <i>plasticidad</i> yoica (Fiorini, 1987) que en gran medida logre ajustarse a diversos contextos o dominios de interacci&oacute;n de lo vivo, que promueva mejoras re-formas educativas respecto a lo ambiental y logre resignificar las reacciones restrictivas-limitantes de los motores de desarrollo, produciendo aprendizajes adicionales y operaciones revolucionarias, creativas y reorganizacionales de las acciones de auto-causaci&oacute;n determinadas por el bucle de "inter-retro-acciones" entre los ecosistemas. Para algunos adultos la inclusi&oacute;n de cambios efectivos en su relaci&oacute;n con el ecosistema tiene un tiempo prolongado a raz&oacute;n de que su proceso de acomodo y reorganizaci&oacute;n es pausado o se encuentra limitado por esquemas, modelados, prejuicios, h&aacute;bitos, o por distorsiones cognitivas con las que han aprendido a entender y clasificar jer&aacute;rquicamente los eventos vitales. Esto sucede especialmente cuando personas y comunidades se encuentran acondicionados a vivir una realidad a trav&eacute;s de determinismos conductuales y emocionales que afectan la capacidad emergente-creativa del sujeto para desenvolverse en su entorno (Bleger, 1974). </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="3"><b>Educaci&oacute;n en valores ecol&oacute;gicos. </b></font></p>     <p> La educaci&oacute;n en valores con un enfoque ecologista desde la infancia conlleva reestructuraciones y modos de auto-transformase en el <i>Oikos </i>y el <i>Locus </i>comunitario, por ello "la regulaci&oacute;n moral de la vida social tambi&eacute;n consiste en enfrentar nuevas situaciones mediante el ejercicio educativo que permita a la comunidad humana crecerse ante ellas" (CDI, 2012b). Dicho esto es posible afirmar que en los sujetos adultos a diferencia de los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as los problemas para aprehender la convivencia ente las especies a partir de las incertidumbres morales, tiene en un primer momento una naturaleza complicada m&aacute;s que una condici&oacute;n compleja, todo ello debido a la borrosidad de los marcos de referencia del "deber ser moral" que condicionan su actividad recursiva y sus deseos de cambio, por este motivo la complejidad de lo moral se transforma en un acontecimiento producto de lo emergente cuando cada persona y comunidad logra ir m&aacute;s all&aacute; del suceso y no estanca su experiencia en conceptos y explicaciones sesgadas, es decir en el momento en que sus acciones de reparaci&oacute;n de los ecosistemas est&aacute;n &laquo;<i>en, a trav&eacute;s y m&aacute;s all&aacute;&raquo;</i> de la culpa, la obligatoriedad jur&iacute;dica de reparaci&oacute;n, la categorizaci&oacute;n y la explicaci&oacute;n objetivista. </p>     <p>A nivel pedag&oacute;gico existe de forma cada vez m&aacute;s global una reflexi&oacute;n acerca del papel definitivo del sujeto-bio&eacute;tico en su propio desarrollo y la interinfluencia constante y din&aacute;mica-conjunta de los contextos biof&iacute;sico-socioculturales en los que se desarrollan las habilidades de aprendizaje, consensualidad, resiliencia y cuidado del medio ambiente, adem&aacute;s de las condiciones sin&eacute;rgicas requeridas para comprender y transformar el mundo presente, integrando las fluctuaciones derivadas de las diversidades del pensar lo ecol&oacute;gico y siendo conscientes de la multiplicidad, diversidad y propiedades emergentes de los sistemas naturales y artificiales (Romero, 2003). <i>Grosso modo</i> la falta de "<i>Meta puntos de vista</i>" (Mor&iacute;n, 1988) acerca de la crisis ecol&oacute;gica y la tendencia a reaccionar de forma an&aacute;loga ante lo "esperado" de forma apocal&iacute;ptica respecto al destino negativo de los ecosistemas, genera acostumbramientos comportamentales cuya enunciaci&oacute;n es evidencia del elevado grado de adoctrinamiento de las ideolog&iacute;as dominantes respecto al papel de la humanidad en la conservaci&oacute;n del medio ambiente, como tambi&eacute;n de la inercia unidimensional de las comunidades para transformar las ecolog&iacute;as mentales, aspecto que permite la evitaci&oacute;n y anulaci&oacute;n de los fen&oacute;menos biof&iacute;sicos y sociales relacionados con la prevenci&oacute;n de los da&ntilde;os a los ecosistemas, adem&aacute;s de alteraciones a la individualidad y multiplicidad de acciones, retroacciones e identidades constituyentes en el plano de la conciencia ecol&oacute;gica (CDI, 2012). </p>     <p>Cabe anotar que en el caso de los desastres ecol&oacute;gicos como tambi&eacute;n de las acciones anti ecologistas de la cotidianidad tales como arrojar basura a la calle, caza indiscriminada, baja conciencia del reciclaje, tala de &aacute;rboles para adornar las ciudades o el desorden en el manejo de las basuras entre otros, la conciencia ecol&oacute;gica opera bajo los efectos de la huella moral propia de los valores adscritos a las <i>pautas de crianza ecologizante</i>, as&iacute; las experiencias de crianza pueden constituir aprendizajes ambivalentes positivos/negativos que refuercen la conducta anti-ecologista <i>a posteriori</i>, o por el contrario determinen el curso de acciones individuales y colectivas de reparaci&oacute;n medioambiental. La actividad antiecol&oacute;gica es una postura destructiva que rompe con el ciclo natural de los ecosistemas, y se constituye en cierta forma de caos que promueve la reorganizaci&oacute;n/regulaci&oacute;n bio&eacute;tica y pol&iacute;tica de las sociedades, por ello desde una posici&oacute;n dial&oacute;gica la transgresi&oacute;n de la norma no subsiste sin el intento de subvertir lo normativo, as&iacute; la crisis es siempre una posibilidad de reunir, unificar y recordar que lo uno (el deseo de cambio) no es sin lo otro (las acciones de cambio), y que lo uno (la reparaci&oacute;n) es al mismo tiempo lo otro (la intenci&oacute;n). Las incertidumbres semilla como acciones de conciliaci&oacute;n y reconciliaci&oacute;n buscan que la conciencia ecol&oacute;gica como totalidad aprehendida no sea abstracta ni vac&iacute;a, pero si integral e integrativa, organizativa y re-organizacional, procesual pero no reductible al proceso. Lo anterior invita a comprender que la contextualizaci&oacute;n de los fen&oacute;menos sociales y la actualizaci&oacute;n incesante de la relaci&oacute;n &laquo;observador-actor social y fen&oacute;meno social&raquo; implica que toda acci&oacute;n colectiva sea auto-eco-organizativa de los sistemas tanto como de las comprensiones acerca de lo que sucede en los ecosistemas (acontecimiento, solidaridades, defensas, estrategias, etc.). </p>     <p><font size="3"><b>Conclusiones. </b></font></p>     <p> La complejidad del pensamiento ecologizante existe en, a trav&eacute;s y m&aacute;s all&aacute; de su inestabilidad-estable y en su estabilidad-inestable (CDI, 2012) e incluye el orden, el desorden, el azar y la irracionalidad, aspectos que desde la teor&iacute;a de la complejidad introducen una integraci&oacute;n fundamental entre <i>autos </i>y <i>Oikos, </i>reciprocidad que en su traducci&oacute;n literal involucra la auto-reproducci&oacute;n de los dominios de s&iacute; mismo (Oikos: ambientes, cosmos, h&aacute;bitat) importantes para comprender a nivel individual y colectivo la relaci&oacute;n dial&oacute;gica, reflexiva y recursiva entre el ser vivo y su ecosistema, es decir entre los sistemas complejos. As&iacute; el "<i>autos</i>" del aprendizaje ecol&oacute;gico se orienta hacia la autoproducci&oacute;n de saberes e interrelaciones entre especies (producci&oacute;n de s&iacute; mismo) y funciona a trav&eacute;s de procesos complejos de apertura (intercambio de informaci&oacute;n y recursos), cierre/ clausura organizacional (identidad, independencia y legitimidad de sus procesos y transformaciones internas) y del principio de recursi&oacute;n organizativa (imbricaci&oacute;n de lo emergente y reactualizaci&oacute;n-reorganizaci&oacute;n del sistema), condiciones propias de un bucle inter-retro-activo en que la relaci&oacute;n pedag&oacute;gica <i>autos-oikos</i> no anula los elementos discursivos en juego sino que integra incluso lo adverso, aquello que es su contrariedad anulativa. En este reconocimiento rec&iacute;proco autos y Oikos son irreductibles el uno al otro e "indisociables en su mutua interdependencia" (Carrizo, Espina &amp; Klein, 2004, p. 51). </p>     <p>En el caso de la destrucci&oacute;n y contaminaci&oacute;n de los ecosistemas del planeta las causas y consecuencias guardan relaci&oacute;n con las acciones y abusos en la explotaci&oacute;n de sus recursos, el cuidado inadecuado de las fuentes de agua, el crecimiento y expansi&oacute;n industrial desmesurado, la ciencia y la tecnolog&iacute;a empleada para actuar en contra de la vida y a favor de la muerte (Delgado et al, 2005), condiciones que afectan la continuidad recursiva-organizacional de todas las especies y formas de vida. Para Maturana (2002) "todo lo que les pasa a los seres vivos tiene que ver con ellos y no con otra cosa. Son sistemas aut&oacute;nomos, en los que su autonom&iacute;a se da en su autorreferencia" (p. 29) as&iacute; cada sistema expresa la coherencia de su funcionamiento a trav&eacute;s de sus procesos organizadores y creadores que paradojalmente est&aacute;n conectados por fuerzas antag&oacute;nicas pero complementarias. Por tanto la acci&oacute;n pedag&oacute;gica ecologizante da cuenta de una acci&oacute;n anti-ecol&oacute;gica que se reproduce solapadamente en los sistemas educativos, a partir de la cual surge la necesidad de implementar acciones de cambio inmediato desde los escenarios educativos. La propuesta cosmovisiva de plantar semillas de incertidumbre hace que cada momento de interacci&oacute;n con el medio ambiente propicie la solidaridad, cuidado y reparaci&oacute;n del mismo, suscitando creaciones, constre&ntilde;imientos, emergencias y auto-eco-reorganizaciones del sistema movilizadas por diversas tramas de eventos que son en s&iacute; mismos Hologram&aacute;ticos -parte y todo, devenir, concurrencia y complementariedad-. </p>     <p>Desde un escenario complicado el pensamiento reductor invita a <i>la determinaci&oacute;n </i>del fen&oacute;meno social por efecto de operaciones l&oacute;gicas rectoras pseudo-inamovibles, mientras desde pensamiento ecologizante se incluyen estos procesos y se proponen modelos pedag&oacute;gicos multidiversos que incluyan la incertidumbre, el asombro la creatividad y la aceptaci&oacute;n de la diversidad en la unidad y viceversa, as&iacute; las "incertidumbres semilla" se constituyen en el principio recursivo o de recursi&oacute;n organizativa que incorpora la producci&oacute;n y la auto-organizaci&oacute;n de saberes respecto al medio ambiente y los ecosistemas. La pedagog&iacute;a ecologizante crea escenarios de encuentro en los que toda acci&oacute;n educativa en marcha es un producto y sus efectos constituyen acciones productoras y causantes de aquello que los produce (CDI, 2012a), para el caso del pensamiento ecologizante aquello generado en el proceso de bucle es una nueva conciencia ecol&oacute;gica. Humberto Maturana (2002) indica que "una cultura es una red de coordinaciones de emociones y acciones en el lenguaje que configura un modo particular de entrelazamiento del actuar y el emocionar de las personas que la viven" (p. 138) es decir una red cerrada de conversaciones, la cual define y constituye todo <i>quehacer </i>de una comunidad humana pero no limita sus acciones al control y lo predecible. Por ello la pedagog&iacute;a ecologizante opera a trav&eacute;s de una compleja red y de puentes socio-culturales comunicantes entre diversas disciplinas y experiencias, que puede reproducirse en, a trav&eacute;s y m&aacute;s all&aacute; del saber de las ciencias y de las instituciones sociales, y tiene como objetivo el expandir-difundir-(de)construir los conocimientos a todos los colectivos humanos. </p>     <p>La educaci&oacute;n propuesta es de tipo ecosist&eacute;mica por lo que sus modelos y posturas deben estar en continuo cambio a raz&oacute;n de las constantes acciones, retroacciones e inter-retro-acciones entre sus componentes (personas, grupos, redes, instituciones, saberes, experiencias etc.), aspecto manifiesto en su operar como sistema abierto al tiempo que como red cerrada de cambios de relaciones de actividad (Maturana, et al, 2002), lo cual esta mediado por todo aquello que el observador comprende como interacciones recurrentes con su ecosistema. Las incertidumbres semilla son propuestas de reforma de la cosmovisi&oacute;n ecol&oacute;gica-planetaria en los adultos, pero son tambi&eacute;n puntos educativos-motivacionales en los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as, quienes al vivir en la conciliaci&oacute;n rec&iacute;proca con el medio ambiente, se conectan de forma natural y espont&aacute;nea con el cosmos que est&aacute; en ellos a trav&eacute;s del asombro por descubrir lo emergente de un mundo perteneciente a todos. </p> <hr>     <p><font size="3"><b>Referencias bibliogr&aacute;ficas. </b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p> Bateson, G (1999). Pasos hacia una ecolog&iacute;a de la mente. Espa&ntilde;a: Editorial Lohl&eacute;-Lumen.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000053&pid=S1657-8031201500010001500001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Bleger, J. (1974). <i>Psicolog&iacute;a de la conducta. </i>Cap. XIII Conductas Defensivas. Editorial Paid&oacute;s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000055&pid=S1657-8031201500010001500002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Carrizo, L. Espina, M &amp; Klein, J. (2004). Gesti&oacute;n de las transformaciones sociales. (MOST). Documento de debate N&deg; 70. UNESCO, Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas para la Educaci&oacute;n, la Ciencia y la Cultura.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000057&pid=S1657-8031201500010001500003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Chavez, A. (2005). "La bio&eacute;tica como nuevo saber &eacute;tico. Hacia una precisi&oacute;n de su verdadero estatus" en Bio&eacute;tica y medio ambiente. Selecci&oacute;n, Compilaci&oacute;n y Edici&oacute;n Cient&iacute;fica: Dr.C. Carlos J. Delgado D&iacute;az. La Habana.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000059&pid=S1657-8031201500010001500004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Colectivo docente internacional. (2012). &#91;CDI&#93;. Complejidad y pensamiento cient&iacute;fico. M&oacute;dulo II. Maestr&iacute;a en pensamiento complejo. <i>La construcci&oacute;n de v&iacute;as distintas.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000061&pid=S1657-8031201500010001500005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </i></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Colectivo docente internacional. (2012a). &#91;CDI&#93;. Glosario complejidad y pensamiento cient&iacute;fico. <i>La construcci&oacute;n de v&iacute;as distintas.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000063&pid=S1657-8031201500010001500006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </i></p>     <!-- ref --><p>Colectivo docente internacional. (2012b). &#91;CDI&#93;. Complemento del m&oacute;dulo VI: Bio&eacute;tica y ambientalismo. Maestr&iacute;a en pensamiento complejo. <i>La construcci&oacute;n de v&iacute;as distintas.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000065&pid=S1657-8031201500010001500007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </i></p>     <!-- ref --><p>Delgado, C.J. et al. (2005). Bio&eacute;tica y medio ambiente. Varios autores. Selecci&oacute;n, Compilaci&oacute;n y Edici&oacute;n Cient&iacute;fica: Dr.C. Carlos J. Delgado D&iacute;az. La Habana.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000067&pid=S1657-8031201500010001500008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Delgado, C.J. (2005). Hacia un nuevo saber. La Bio&eacute;tica en la revoluci&oacute;n contempor&aacute;nea del saber. La Habana-Cuba.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000069&pid=S1657-8031201500010001500009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Fiorini, H. (1987). <i>Las funciones yoicas en el proceso terap&eacute;utico. E</i>n <i>Teor&iacute;a y t&eacute;cnica en Psicoterapias</i>, Buenos Aires, Editorial Nueva Visi&oacute;n.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000071&pid=S1657-8031201500010001500010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Habermas, J. (1985). El discurso filos&oacute;fico de la modernidad. Editorial Taurus, Barcelona.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000073&pid=S1657-8031201500010001500011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Habermas, J. (1989). Conocimiento e inter&eacute;s. Editorial Taurus, Barcelona.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000075&pid=S1657-8031201500010001500012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Luhmann, N. (1991). La clausura operacional de los sistemas ps&iacute;quicos y sociales. Edici&oacute;n: 1992 Espa&ntilde;a. Gedisa. En "El final de los grandes proyectos. Compiladores: Fischer, Schweizer y Retzer.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000077&pid=S1657-8031201500010001500013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Lumelsky N. y Cols. (2001). "Los l&iacute;mites del crecimiento y la &eacute;tica del consumo". Temas para el debate. N&deg;. 76, 3. Recuperado de <a href="http://www.cubaenergia.cu/genero/ambiente/a23.pdf" target="_blank">http://www.cubaenergia.cu/genero/ambiente/a23.pdf</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000079&pid=S1657-8031201500010001500014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Maturana, H. (2002). El sentido de lo humano. Santiago de Chile, Editorial: Dolmen Ediciones.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000081&pid=S1657-8031201500010001500015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Mayor, F. (1999). Texto introductorio de la obra de Edgar Mor&iacute;n: "Los siete saberes necesarios para la educaci&oacute;n de futuro". UNESCO. Organizaci&oacute;n de las naciones unidas para la educaci&oacute;n, la ciencia y la cultura.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000083&pid=S1657-8031201500010001500016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Mor&iacute;n, E. (1984). Ciencia con consciencia. Anthropos, Barcelona.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000085&pid=S1657-8031201500010001500017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Mor&iacute;n, E. (1996). Pensar el Mediterr&aacute;neo. Mediterranizar el Mediterr&aacute;neo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000087&pid=S1657-8031201500010001500018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Mor&iacute;n, E. (1996a). El pensamiento ecologizante. Gazeta de Antropolog&iacute;a N&deg; 12, 1996 Texto 12-01 recuperado de <a href="http://www.ugr.es/~pwlac/G12_01Edgar_Morin.html" target="_blank">http://www.ugr.es/~pwlac/G12_01Edgar_Morin.html</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000089&pid=S1657-8031201500010001500019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Mor&iacute;n, E. (1999). <i>Los siete saberes necesarios para la educaci&oacute;n a futuro. </i>UNESCO. Organizaci&oacute;n de las naciones unidas para la educaci&oacute;n, la ciencia y la cultura.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000091&pid=S1657-8031201500010001500020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Mor&iacute;n, E. (1966). El pensamiento ecologizado. Gazeta de Antropolog&iacute;a, N&deg;12, 1966.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000093&pid=S1657-8031201500010001500021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Mor&iacute;n, E. (2002). El m&eacute;todo, la vida de la vida, Madrid, C&aacute;tedra, 2002.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000095&pid=S1657-8031201500010001500022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Mor&iacute;n, E. (2003). Globalizaci&oacute;n: civilizaci&oacute;n y barbarie. Copyright Clar&iacute;n y Le Monde. 2003. Traducci&oacute;n de Cristina Sardoy.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000097&pid=S1657-8031201500010001500023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Mor&iacute;n. E. (2007). Art&iacute;culo: "<i>Las noches est&aacute;n pre&ntilde;adas y nadie conoce el d&iacute;a que nacer&aacute;</i>". "Les nuits sont enceintes et nul ne conna&icirc;t le jour qui na&icirc;tra. Le Monde - Art&iacute;culo publicado en la edici&oacute;n del 09.01.11 - Paris.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000099&pid=S1657-8031201500010001500024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Potter, V. (1998). "Bio&eacute;tica Puente, Bio&eacute;tica Global, Bio&eacute;tica Profunda", Cuadernos del Programa Regional de Bio&eacute;tica, No.7.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000101&pid=S1657-8031201500010001500025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Revista TIME. (2010). Top 10 Environmental Disasters. Disponible en <a href="http://content.time.com/time/specials/packages/article/0,28804,1986457_1986501_1986443,00.html" target="_blank">http://content.time.com/time/specials/packages/article/0,28804,1986457_1986501_1986443,00.html</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000103&pid=S1657-8031201500010001500026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Romero, C. (2003). Paradigma de la complejidad, modelos cient&iacute;ficos y conocimiento educativo. Universidad de Huelva. Revista &Aacute;gora, 6(6), 1-10, recuperado de <a href="http://www.uhu.es/agora/version01/digital/numeros/06/06-articulos/monografico/pdf_6/clara_romero.pdf" target="_blank">http://www.uhu.es/agora/version01/digital/numeros/06/06-articulos/monografico/pdf_6/clara_romero.pdf</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000105&pid=S1657-8031201500010001500027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>VEOVERDE. (Mayo de 2010). En prensa: Blogg acerca de "Los 10 peores DESASTRES Ambientales de la Historia". Consultado el 24 de marzo de 2014. Recuperado de <a href="http://www.veoverde.com/2010/05/los-10-peoresdesastres-ambientales-de-la-historia/" target="_blank">http://www.veoverde.com/2010/05/los-10-peoresdesastres-ambientales-de-la-historia/</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000107&pid=S1657-8031201500010001500028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p> </font>      ]]></body><back>
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