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<journal-title><![CDATA[El Ágora U.S.B.]]></journal-title>
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<publisher-name><![CDATA[Universidad de San Buenaventura]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[EL RECUERDO DEL "MAL": HISTORIZAR LA MEMORIA]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This paper addresses the following question: How can we advance in the knowledge of the past from the perspective of subjects? This presents an epistemological and methodological challenge posed to address forms of reasoning capable of involving the subject, secondly, distinguishing between what we call the "historical knowledge" as a heritage of the scholar, researcher, where the historical is placed between the facts of reality as an aspect of it , as an object; and the historical knowledge as a higher authority where the subject is incorporated as forgotten knowledge, and it is here where the social memory in the elaboration of history takes a different sense, because the social changes, the emergence of new actors and sensibilities and imaginary world involve transformations of the ways of the past.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font size="2" face="verdana">      <p>Tipo de art&iacute;culo: De Reflexi&oacute;n</p>      <p align="center"><font size="4"><b>EL RECUERDO DEL &ldquo;MAL&rdquo;: HISTORIZAR LA MEMORIA</b></font></p>      <p align="center"><font size="3"><b>THE MEMORY OF &ldquo;EVIL&rdquo;: TO TELL THE HISTORY OF MEMORY</b></font></p>      <p align="center"><i>Por: Mar&iacute;a Beatriz Gentile</i><Sup>1</sup></p>      <p><sup>1</sup> Doctora en Historia de la Universidad de la Plata (Argentina). Docente, investigadora y actualmente  Decana de la  Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional del Comahue . Fue Delegada de la Secretar&iacute;a de Derechos Humanos de la Naci&oacute;n en Neuqu&eacute;n entre los a&ntilde;os 2004 y 2014. Miembro del Comit&eacute; Acad&eacute;mico IPECAL. M&eacute;xico. Contacto: <a href="mailto:gentilebeatriz@yahoo.com.ar">gentilebeatriz@yahoo.com.ar</a>, <a href="mailto:bgentile@ipecal.edu.mx">bgentile@ipecal.edu.mx</a>.</p>      <p align="center">Recibido: enero 2015. Revisado: abril 2015. Aceptado: 2 de mayo de 2015</p>  <hr>      <p><b>Resumen</b></p>      <p>El presente texto aborda la pregunta: &iquest;C&oacute;mo avanzar en el conocimiento del pasado reciente desde la perspectiva de los sujetos?, ello presenta un desaf&iacute;o epist&eacute;mico-metodol&oacute;gico que supone abordar las formas de razonamiento capaces de involucrar al sujeto, en segundo lugar, el distinguir entre aquello que llamamos &ldquo;saber hist&oacute;rico&rdquo; como patrimonio del erudito, del investigador, donde lo hist&oacute;rico se coloca entre los hechos de la realidad como una aspecto m&aacute;s de ella, como objeto; y el saber hist&oacute;rico como una instancia superior donde se incorpora al sujeto como saber olvidado, es aqu&iacute; donde la memoria social en la elaboraci&oacute;n de la historia cobra un sentido diferente, porque los cambios sociales, la emergencia de nuevos actores y el mundo de sensibilidades e imaginarios implican transformaciones de los sentidos del pasado.</p>      <p><b>Palabras clave:</b> Cambio social, sentidos, pasado, memoria, sujetos.</p>  <hr>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Abstract</b></p>      <p>This paper addresses the following question: How can we advance in the knowledge of the past from the perspective of subjects? This presents an epistemological and methodological challenge posed to address forms of reasoning capable of involving the subject, secondly, distinguishing between what we call the &ldquo;historical knowledge&rdquo; as a heritage of the scholar, researcher, where the historical is placed between the facts of reality as an aspect of it , as an object; and the historical knowledge as a higher authority where the subject is incorporated as forgotten knowledge, and it is here where the social memory in the elaboration of history takes a different sense, because the social changes, the emergence of new actors and sensibilities and imaginary world involve transformations of the ways of the past.</p>      <p><b>Key words:</b> Social change, senses, past, memory, and subjects.</p>  <hr>      <p><font size="3"><b>Introducci&oacute;n</b></font></p>      <p>Fue en el siglo XX donde la inquietud en torno al recuerdo, al olvido y a la memoria -como objetos de estudio para las ciencias sociales- adquiri&oacute; una importante significaci&oacute;n. Las traum&aacute;ticas experiencias colectivas a las que fueron sometidas distintas sociedades y comunidades del planeta en raz&oacute;n de las maquinarias b&eacute;licas desarrolladas, dieron raz&oacute;n a tal preocupaci&oacute;n.</p>      <p>Cuando se habla de <i>pasado reciente,</i> generalmente se alude a los acontecimientos que integran la memoria de las generaciones que comparten un mismo presente hist&oacute;rico; pero ello no alcanza para comprender su especificidad. Tambi&eacute;n nos referimos a un pasado que a diferencia de otros pasados, se nutre de las vivencias y recuerdos individuales rememorados en primera persona (Marin &amp; Lev&iacute;n, 2007). A esto debemos sumar el hecho que frecuentemente se ha asociado a este pasado cercano el recuerdo espec&iacute;fico de las experiencias traum&aacute;ticas vividas por las comunidades. Es el recuerdo del <i>Mal</i> en la historia, como escribi&oacute; Nicol&aacute;s Casullo (Casullo, 2004) recuerdo de los Estados de la muerte, de los grupos exterminadores, de las sociedades c&oacute;mplices, de las ret&oacute;ricas de los poderes, todos formando parte de una historia que no debe repetirse.</p>      <p>Desde el <i>Holocausto</i> en adelante las pol&iacute;ticas del recuerdo han expresado una definida intenci&oacute;n concientizadora, moralizante, pedag&oacute;gica, que ampl&iacute;a a escala planetaria su universo de intervenci&oacute;n. La ret&oacute;rica que ha colocado como un principio fundante la cuesti&oacute;n &eacute;tico-pol&iacute;tica de la vida humana y como punto de no retorno su violaci&oacute;n y aniquilaci&oacute;n es, en un sentido, producto del despliegue de barbarie ejercido en la segunda guerra. En otro, esa ret&oacute;rica reconoce en forma velada la responsabilidad que les cabe a las l&oacute;gicas cient&iacute;ficas-racionalistas en la elaboraci&oacute;n de narrativas justificadoras de la existencia de esos cr&iacute;menes. En la actualidad una parte importante de todo ello, comienzan a formar parte de un extenso memorial de agravios con el cual la comunidad afectada se identifica y reconoce. Fuera de un contexto hist&oacute;rico que la explique, la experiencia de esos cr&iacute;menes tiende a perder significado. Se los coloca en el museo, se los estampa en murales y se los muestra como si con ello bastara para espantar un posible retorno del pasado. En este &ldquo;congelamiento&rdquo; del pasado, las experiencias traum&aacute;ticas sufren un proceso de deshistorizaci&oacute;n al quitarles el entramado de relaciones y contradicciones que hicieron posible que sucedieran. Ya no resulta atractivo explicarlas ni comprenderlas, basta con mostrar los vestigios de crueldad para despertar una solidaridad con las v&iacute;ctimas y una condena sin fisuras para con los ya indicados victimarios.</p>      <p>Esta operatoria suele ser contraproducente a lo pretendido; termina por ser m&aacute;s una estrategia de olvido que una pol&iacute;tica de recuerdo. Al des-historizar el acontecimiento lo que se logra es una imagen del pasado que solo admite ser contemplada -como las viejas historias del &ldquo;bronce&rdquo; con sus estatuas y mausoleos- sin posibilidad de ser interpelada. De esta forma elaboramos una historia que ha dejado de buscar responsables porque entiende haberlos encontrado y con eso construye un relato satisfactorio que se expresa en una representaci&oacute;n colectiva acerca de ese pasado. Tambi&eacute;n se ha congelado a los responsables, es la historia de los <i>innombrables, de</i> los <i>malos</i>. La historia del horror puede ser rehabitada en su materialidad inerte, escribe Casullo &ldquo;<i>espiamos por los vagones de los condenados, vemos las paredes de ladrillos y los tirantes de hierro forjado que amurallaron Auschwitz. Finalmente recorrer un campo fue siempre pasear por una historia detenida&hellip;.todo museo de guerra es una experiencia ambigua de acusaci&oacute;n y exaltaci&oacute;n de la muerte extinguida, visitable.&rdquo;</i> (Casullo, 2004)</p>      <p>Una puesta en escena tan contundente hace innecesario el an&aacute;lisis, el <i>bien</i> y el <i>mal</i> est&aacute;n claramente identificados y las razones de uno y otro tambi&eacute;n. &iquest;C&oacute;mo evitar que las estrategias del recuerdo y/o las pol&iacute;ticas de memoria no se conviertan en una nueva historia del bronce?</p>      <p>Comencemos por plantearnos el problema de la responsabilidad <i>frente</i> a esa historia. Responsabilidad es la capacidad de responder de los actos propios o de otros; es la obligaci&oacute;n de reparar o indemnizar las consecuencias de actos il&iacute;citos. La responsabilidad frente a la historia implica tambi&eacute;n una capacidad de respuesta, es el reconocimiento de la dimensi&oacute;n problem&aacute;tica del pasado. La asunci&oacute;n de un pasado inacabado y que por serlo exige la intervenci&oacute;n anal&iacute;tica y cr&iacute;tica frente a lo acontecido. Cuando esa responsabilidad se diluye, se nos devuelve una dimensi&oacute;n estetizante del pasado, un estado de vaciamiento cr&iacute;tico. Asumimos representaciones del pasado que no nos afectan, representaciones sin marcos reflexivos que nos involucren. Al sustraer la responsabilidad de lo hist&oacute;rico, esa representaci&oacute;n nos lleva a un lugar de tr&aacute;nsito, a una escena que puede ser contemplada pero no admite intervenci&oacute;n alguna, en el sentido epist&eacute;mico, en la intenci&oacute;n de conocerla. (Zemelman, Voluntad de conocer. El sujeto y su pensamiento en el paradigma cr&iacute;tico, 2005)</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Podemos &ldquo;visitar&rdquo; el pasado, pero no pensarlo. El pasado ya no es el responsable del presente, no nos constituye, no nos interviene. Puede ser observado, contemplado sin que ello altere nuestra conciencia hist&oacute;rica. Por ello, las pol&iacute;ticas de memoria, las estrategias del recuerdo o la lucha contra el olvido, no pueden prescindir del juicio cr&iacute;tico.</p>      <p>Lo que mueve a los sujetos sociales a buscar en el pasado respuestas a sus interrogantes no coincide necesariamente con las reconstrucciones que elaboran los historiadores; pero el problema no es si esas preocupaciones deben coincidir con las que se plantean los profesionales de la historia, sino si estos &uacute;ltimos pueden ignorar las preocupaciones de los sujetos sociales por el pasado. &iquest;Hasta d&oacute;nde esas elaboraciones colectivas forman parte del relato hist&oacute;rico? Estas representaciones suelen ser ejes orientadores de la localizaci&oacute;n de los sujetos en su presente en tanto instancias que permiten estudiar los valores y comportamientos de una comunidad. No denotan lo acontecido en s&iacute;, sino que act&uacute;an como mediaci&oacute;n entre ello y el recuerdo. Hacen referencia al contexto en el que se desarrolla la subjetividad y desde el cual se dise&ntilde;a las coordenadas futuras de intervenci&oacute;n. Esas representaciones son las que hacen que el sujeto piense su realidad desde el movimiento de la historia, y en ese movimiento -como escribe Estela Quintar- reconfigure sentidos y significados de lo que le ocurre y por qu&eacute; le ocurre, articulando diferentes dimensiones de la realidad. (Zemelman, Voluntad de conocer. El sujeto y su pensamiento en el paradigma cr&iacute;tico, 2005) Traer al <i>sujeto</i> al an&aacute;lisis de esas memorias es reconocer la vinculaci&oacute;n de &eacute;ste con el conocimiento que construye. La relaci&oacute;n del sujeto con la externalidad, en palabras de Zemelman, no puede agotarse en la elaboraci&oacute;n de contenidos predicativos sobre esa realidad, en la <i>explicaci&oacute;n</i> de la misma; por el contrario el prop&oacute;sito es conformar una postura respecto de sus circunstancias coloc&aacute;ndolo ante una constelaci&oacute;n de posibilidades.</p>      <p>Significa por parte del sujeto, el esfuerzo de ubicarse en el momento hist&oacute;rico mediante un acto de pensamiento y no como simple derivaci&oacute;n de una postura ideol&oacute;gica. (Zemelman, Voluntad de conocer. El sujeto y su pensamiento en el paradigma cr&iacute;tico, 2005)</p>      <p>Tradicionalmente el proceso de recordar y la mediaci&oacute;n de subjetividades en la elaboraci&oacute;n de relatos, han sido puestos bajo sospecha ante la autenticidad o sinceridad de la informaci&oacute;n recordada. Este abordaje ha llevado a una oposici&oacute;n entre historia y memoria: la memoria ser&iacute;a la creencia acr&iacute;tica, la &ldquo;invenci&oacute;n&rdquo; del pasado, mientras que la historia ser&iacute;a lo f&aacute;ctico cient&iacute;ficamente comprobado acerca de lo que realmente sucedi&oacute;. No cabe duda que posiciones de este tenor se vinculan a un positivismo extremo donde lo f&aacute;ctico se identifica con la existencia de pruebas materiales de lo que ocurri&oacute; y lleva a desechar las subjetividades de los actores y en consecuencia la memoria. Por el contrario, en el otro extremo de estas posturas, un subjetivismo extremo llega a privilegiar las narrativas de la memoria y termina tambi&eacute;n asociando las narrativas individuales con lo acontecido, de esta forma la historia puede ser ficcionalizada o mitologizada. Planteado el problema de esta forma, la posibilidad de conocer se diluye en un debate te&oacute;rico entre <i>positivismo</i> o <i>constructivismo</i>; y metodol&oacute;gico entre la recolecci&oacute;n de datos <i>duros</i> o datos <i>blandos</i>; entre <i>objetividad</i>/ <i>subjetividad</i> o entre <i>cognici&oacute;n</i> y <i>afectividad.</i> (Jelin, Los trabajos de la memoria, 2002)</p>      <p>&iquest;C&oacute;mo superar este dilema y avanzar en el conocimiento del pasado reciente desde la perspectiva de los sujetos? Un primer paso es reconocer que el desaf&iacute;o epist&eacute;micometodol&oacute;gico supone formas de razonamiento capaces de involucrar al sujeto con la totalidad de sus facultades. En segundo lugar, deber&iacute;amos distinguir entre aquello que llamamos &ldquo;saber hist&oacute;rico&rdquo; como patrimonio del erudito, del investigador, donde lo hist&oacute;rico se coloca entre los hechos de la realidad como una aspecto m&aacute;s de ella, como objeto; y el saber hist&oacute;rico como una instancia superior donde se incorpora al sujeto como <i>saber olvidado</i>, en palabras del historiador Jose Luis Romero (2008)</p>      <p>Es aqu&iacute; donde la pertinencia de la memoria social en la elaboraci&oacute;n de la historia cobra un sentido diferente, porque los cambios sociales, la emergencia de nuevos actores y el mundo de sensibilidades e imaginarios implican transformaciones de los sentidos del pasado. La significaci&oacute;n de los acontecimientos del pasado no se establece de una vez y para siempre. Durante un tiempo el paradigma tradicional de la disciplina hist&oacute;rica indic&oacute; que la historia tend&iacute;a a reescribirse en funci&oacute;n de la aparici&oacute;n de nuevos datos, de nuevas fuentes, es decir en funci&oacute;n de la <i>informaci&oacute;n</i> acerca de ese pasado. Sin embargo, la historia ha tendido a reescribirse no porque fortuitamente aparecieran nuevos datos, nuevas respuestas, sino por la aparici&oacute;n de nuevas preguntas. Es la interrogaci&oacute;n sobre el pasado la que otorga sentido a la b&uacute;squeda de respuestas y nada condiciona tanto a la perspectiva hist&oacute;rica como el presente. Es por eso que el historiador no puede dejar de tener en cuenta los interrogantes que los sujetos elaboran hacia el pasado con la especial intenci&oacute;n de incidir en el futuro, porque es all&iacute; donde se condensa el sentido que tiene ese pasado en el presente.</p>      <p>En el plano de lo individual la marca de lo traum&aacute;tico interviene de manera central en lo que el sujeto puede y no puede recordar, silenciar, olvidar o elaborar. En un sentido pol&iacute;tico, las &ldquo;cuentas con el pasado&rdquo; en t&eacute;rminos de responsabilidades, reconocimientos y justicia institucional se combinan con las urgencias &eacute;ticas del presente y demandas morales que no son f&aacute;ciles de resolver por la conflictividad pol&iacute;tica en los escenarios donde se plantean y por la destrucci&oacute;n de los lazos sociales inherentes a las situaciones de cat&aacute;strofe social; explica Elizabeth Jelin.</p>      <p>Si pensamos en el caso de la Argentina donde se produjo una masiva violaci&oacute;n a los derechos humanos en el marco del terrorismo de estado de 1976 a 1983, la aceptaci&oacute;n de una criminalidad sin castigo posibilit&oacute; la perpetuaci&oacute;n de la situaci&oacute;n traum&aacute;tica que implic&oacute; tales pr&aacute;cticas. Esta impunidad hist&oacute;rica ocult&oacute; y distorsion&oacute; los hechos habilitando el discurso de los victimarios y negando la voz de las v&iacute;ctimas. De alguna forma se estableci&oacute; una correlaci&oacute;n entre la impunidad c&oacute;mo realidad hist&oacute;rica y la construcci&oacute;n de un imaginario social que la convalidara. El resguardo de la impunidad de los &ldquo;desaparecedores&rdquo; contempl&oacute; no s&oacute;lo la negaci&oacute;n absoluta del delito, sino tambi&eacute;n la creaci&oacute;n de explicaciones que abarcaron expresiones burdas como &ldquo;los desaparecidos est&aacute;n en Cuba o en Nicaragua&rdquo;, &ldquo;fueron secuestrados por la guerrilla&rdquo;, &ldquo;son un invento de los subversivos&rdquo;, etc. A medida que la realidad pol&iacute;tica fue posibilitando la revisi&oacute;n de ese pasado, los relatos acerca de lo sucedido fueron variando en tanto la revisi&oacute;n de ese &ldquo;pasado que no pasa&rdquo; se vincul&oacute; a una lucha del presente.</p>      <p>Con el tiempo las interpretaciones alternativas de ese llamado &ldquo;pasado reciente&rdquo; y de su memoria, comenzaron a ocupar un lugar central en los debates culturales y pol&iacute;ticos. Esas memorias y esas interpretaciones fueron tambi&eacute;n elementos claves en los procesos de construcci&oacute;n de identidades individuales y colectivas en sociedades que emerg&iacute;an de per&iacute;odos de violencia. El <i>Nunca M&aacute;s,</i> la <i>Teor&iacute;a de los dos demonios</i>, y el relato de <i>las v&iacute;ctimas inocentes</i>, fueron funcionales a lo que la sociedad argentina estaba dispuesta a escuchar y a la direcci&oacute;n futura del presente que las origin&oacute;.</p>      <p>Un caso ejemplar para comprender &ldquo;ese pasado que no pasa&rdquo;, es justamente lo que sucedi&oacute; con el pr&oacute;logo al Informe que elabor&oacute; la Comisi&oacute;n Nacional sobre la Desaparici&oacute;n de Personas en la Argentina (Comisi&oacute;n Nacional Sobre la Desarapaci&oacute;n de Personas Conadep, 2006) conocido como el&rdquo; <i>Nunca</i> M&aacute;s<i>&rdquo;.</i> El pr&oacute;logo original escrito por el escritor Ernesto S&aacute;bato en 1984, iniciaba planteando <i>&ldquo;Durante la d&eacute;cada del 70 la Argentina fue convulsionada por un terror que proven&iacute;a tanto desde la extrema derecha como de la extrema izquierda.&rdquo;</i>. Con ello el <i>Nunca M&aacute;s</i> ven&iacute;a a certificar la existencia del Terrorismo de Estado en un contexto de violencia, pero sin interpelar lo acontecido. La denuncia ven&iacute;a acompa&ntilde;ada de una pobre explicaci&oacute;n que dejaba a la sociedad fuera de toda responsabilidad.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Es cierto que la misi&oacute;n encomendada a la Comisi&oacute;n por el gobierno de Ra&uacute;l Alfons&iacute;n se limitaba a recabar informaci&oacute;n sobre las v&iacute;ctimas y los actos criminales acaecidos, sin embargo el famoso &ldquo;pr&oacute;logo&rdquo; clausuraba toda posibilidad de explicar el pasado m&aacute;s all&aacute; de la &ldquo;teor&iacute;a de los demonios&rdquo;. El impacto de esta sencilla explicaci&oacute;n fue may&uacute;sculo. Como f&oacute;rmula epist&eacute;mica reemplazaba la necesidad de una explicaci&oacute;n del pasado por un se&ntilde;alamiento &eacute;tico; y en t&eacute;rminos pedag&oacute;gicos expon&iacute;a una narrativa de f&aacute;cil y r&aacute;pida comprensi&oacute;n que exculpaba a una sociedad que no estaba muy dispuesta a mirarse en el espejo retrovisor. En este punto, contemplar ese pasado fue entonces una tarea de las &ldquo;buenas conciencias&rdquo;; la sociedad se desligaba de tener que pensar siquiera su grado de complicidad para con el r&eacute;gimen. El <i>Nunca M&aacute;s</i> repetido hasta el cansancio fue la pantalla que cubri&oacute; responsabilidades de una amplia gama de actores sociales, desde empresarios c&oacute;mplices, pasando por acad&eacute;micos reciclados de la universidad dictatorial, periodistas complacientes, referentes pol&iacute;ticos y sindicalistas de sospechosa virtud democr&aacute;tica, hasta eclesi&aacute;sticos camuflados. En esta particular coyuntura sobreviv&iacute;a aquello de las &ldquo;violencias de distinto signo&rdquo; denostada por el escritor Rodolfo Walsh en su &ldquo;Carta abierta a la Junta Militar&rdquo; de marzo de 1977.</p>      <p>Al conmemorarse los 30 a&ntilde;os del golpe militar, en el a&ntilde;o 2006, la Secretaria de Derechos Humanos de la Naci&oacute;n llev&oacute; a cabo una reedici&oacute;n del <i>Nunca M&aacute;s</i> y le agreg&oacute; -sin quitar el anterior- un nuevo pr&oacute;logo. Doce a&ntilde;os despu&eacute;s de aquel inicial documento la realidad argentina era sustancialmente diferente. El nuevo <i>pr&oacute;logo</i>, escrito por Eduardo Luis Duhalde y Rodolfo Mattarollo, dec&iacute;a &ldquo;<i>nuestro pa&iacute;s est&aacute; viviendo un momento hist&oacute;rico en el &aacute;mbito de los derechos humanos, treinta a&ntilde;os despu&eacute;s del golpe de Estado que instaur&oacute; la m&aacute;s sangrienta dictadura militar de nuestra historia</i>.</p>      <p><i>Esta circunstancia excepcional es el resultado de la confluencia entre la decisi&oacute;n pol&iacute;tica del gobierno nacional, que ha hecho de os derechos humanos el pilar fundamental de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, y las inclaudicables exigencias de verdad, justicia y memoria mantenidas por nuestro pueblo a lo largo de las &uacute;ltimas tres d&eacute;cadas&rdquo;</i>. M&aacute;s adelante, despu&eacute;s de plantear la voluntad pol&iacute;tica del Ejecutivo nacional; del Congreso -con la derogaci&oacute;n de las leyes de punto de final y obediencia debida- y dedicarle un extenso reconocimiento a la lucha de las <i>Madres de Plaza de Mayo;</i> el texto interpelaba <i>&ldquo;&hellip;es preciso dejar claramente establecido -porque lo requiere la construcci&oacute;n de futuro sobre bases firmes- que es inaceptable pretender justificar el terrorismo de estado como una suerte de juego de violencias contrapuestas, como si fuera posible buscar una simetr&iacute;a justificatoria en la acci&oacute;n de particulares frente al apartamiento de los fines propios de la Naci&oacute;n y del Estado que son irrenunciables&rdquo;</i> (Comisi&oacute;n Nacional Sobre la Desarapaci&oacute;n de Personas Conadep, 2006)</p>      <p>El nuevo <i>pr&oacute;logo</i> desde ya convocaba a la pol&eacute;mica. Quienes hab&iacute;an participado en la Comisi&oacute;n, como tambi&eacute;n quienes se sent&iacute;an identificados con la l&iacute;nea con que el gobierno de Ra&uacute;l Alfons&iacute;n hab&iacute;a manejado la cuesti&oacute;n, se sintieron agraviados y cuestionaron la decisi&oacute;n. Tal fue el caso de la periodista Magdalena Ruiz Gui&ntilde;az&uacute; que expres&oacute; que <i>&ldquo;No s&oacute;lo es una insolencia hacia S&aacute;bato, sino que tambi&eacute;n es una grave falta hist&oacute;rica creer que el &laquo;Nunca m&aacute;s&raquo; constituye una apolog&iacute;a de la teor&iacute;a de los dos demonios&rdquo;.</i> (Diario la Naci&oacute;n, 2006) A esto respondi&oacute; la presidenta de la Asociaci&oacute;n Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, al elogiar la nueva edici&oacute;n del &ldquo;Nunca m&aacute;s&rdquo; y calificar de &ldquo;<i>mierda</i>&rdquo; el texto anterior: <i>&ldquo;S&aacute;bato junto a Tr&oacute;ccoli hicieron esa mierda para hablar de dos demonios&hellip;nuestros hijos no eran demonios. Eran revolucionarios, guerrilleros, maravillosos y &uacute;nicos que defendieron a la Patria&rdquo;.</i> (Diario la Naci&oacute;n, 2006)</p>      <p>A pocos d&iacute;as de hacerse p&uacute;blica la nueva edici&oacute;n, los organismos de derechos humanos sacaban una solicitada conjunta donde expon&iacute;an: <i>Apenas seis l&iacute;neas de la Introducci&oacute;n de la edici&oacute;n del Nunca M&aacute;s con motivo del 30 aniversario del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 han bastado para que pol&iacute;ticos y periodistas que adhieren a la &ldquo;teor&iacute;a de los dos demonios&rdquo; hayan hecho o&iacute;r sus voces escandalizadas. Los organismos de derechos humanos nunca estuvimos de acuerdo con el pr&oacute;logo original del Nunca M&aacute;s, aunque coincidimos en la contundencia con que los hechos descritos en sus p&aacute;ginas daban cuenta de los horrores cometidos por el terrorismo de Estado. Pero la encendida defensa en estos momentos de la teor&iacute;a de los dos terrorismos volcada en ese Pr&oacute;logo, nos lleva a declarar nuestra adhesi&oacute;n a los conceptos en que la Secretar&iacute;a de Derechos Humanos de la Naci&oacute;n deja claramente establecido&rdquo;.</i> (Madres Fundadoras, 2006) La solicitada la firmaban Abuelas de Plaza de Mayo, Madres de Plaza de Mayo-L&iacute;nea fundadora y Familiares de Detenidos y Desaparecidos por razones pol&iacute;ticas.</p>      <p>El <i>Nunca M&aacute;s</i> fue tal vez la manifestaci&oacute;n m&aacute;s emblem&aacute;tica del despliegue de contradicciones que la sociedad argentina deb&iacute;a y a&uacute;n debe resolver. Su pr&oacute;logo expres&oacute; el cambio de &eacute;poca; esto se hizo visible a trav&eacute;s de la coyuntura donde las condiciones pol&iacute;ticas se articularon de forma tal que fue posible no solo efectuar el cambio deseado, sino tambi&eacute;n elaborar un discurso justificador del mismo. En otro orden, la pol&eacute;mica por el sentido de la historia se dio entre los mismos actores del pasado, s&oacute;lo que ahora quienes se opon&iacute;an deb&iacute;an m&aacute;s su cr&iacute;tica a la desaprobaci&oacute;n generalizada para con las pol&iacute;ticas de toda &iacute;ndole que llevaba a cabo el gobierno que a este hecho en particular, mientras que los organismos ve&iacute;an con satisfacci&oacute;n la rectificaci&oacute;n del rumbo que siempre hab&iacute;an cuestionado. El resto de la sociedad en su gran mayor&iacute;a qued&oacute; al margen de la discusi&oacute;n.</p>      <p>Si bien es cierto que en la nueva coyuntura la &ldquo;teor&iacute;a de los dos demonios&rdquo; no se sostuvo, el relato sobre las &ldquo;v&iacute;ctimas inocentes&rdquo; persisti&oacute;. La dificultad por nombrar a los <i>desaparecidos</i> como militantes pol&iacute;ticos y/o guerrilleros es a&uacute;n significativa y habla de las dificultades que la sociedad argentina a&uacute;n expresa en relaci&oacute;n a la comprensi&oacute;n de esa etapa de su historia. Los relatos siguen elabor&aacute;ndose en base a fundamentos exclusivamente &eacute;ticos y apol&iacute;ticos; el discurso de la transici&oacute;n democr&aacute;tica neg&oacute; la militancia pol&iacute;tica y en alg&uacute;n sentido hasta la criminaliz&oacute;, &ldquo;&hellip;<i>En t&eacute;rminos ling&uuml;&iacute;sticos, las v&iacute;ctimas estuvieron mayormente representadas como pacientes de acciones ajenas o involucradas en clausulas relacionales, desapareciendo de esta forma su condici&oacute;n de actores hist&oacute;ricos. En consonancia con el &ldquo;nada hicieron&rdquo; de las v&iacute;ctimas, el &uacute;nico horizonte pol&iacute;tico posible es, desde este punto de vista, la &ldquo;democracia&rdquo;, no hay &ldquo;nada&rdquo; m&aacute;s all&aacute;, olvidando, de esta forma, los sentidos y deseos de aquella otra &eacute;poca</i>&rdquo;. (Greco, 2011) &iquest;Habr&aacute; otro pr&oacute;logo al Nunca M&aacute;s?, &iquest;Ser&aacute; necesario?</p>      <p>A partir de lo planteado, cabe preguntarse si &iquest;el pasado puede responder <i>sobre el futuro?</i> Esta pregunta la respondi&oacute; hace tiempo el historiador argentino Jos&eacute; Luis Romero &ldquo;<i>el pasado puede responder por el futuro porque sus caracteres son los mismos&rdquo;,</i> (Romero, 2008) escribi&oacute;<i>.</i> Es sabido que las sociedades no nacen ni se extinguen como los sujetos biol&oacute;gicos, lo cierto es que la vida hist&oacute;rica tiene un flujo de larga duraci&oacute;n en el que lo que suele llamarse presente no es m&aacute;s que un acto de conciencia del individuo que incide en un punto temporal de ese flujo y divide subjetivamente el curso en un antes y un despu&eacute;s.</p>      <p>Romero participa de una preocupaci&oacute;n central: el de la trascendencia de la historia para la vida misma. Esto es lo que Hugo Zemelman ha planteado como la <i>dimensi&oacute;n existencial</i>  del conocimiento. Ambos pensadores coinciden en este punto: la existencia se descubre realizada en el tiempo y adquiere corporeidad en el presente ef&iacute;mero e inasible. Ese presente, para Romero, es el &uacute;nico <i>contorno</i> de esa vivencia que proporciona al hombre la certeza de su realidad y <i>&ldquo;es lo que incita al hombre a instalarse en el presente -en su mundo- con prometeico se&ntilde;or&iacute;o para regir en &eacute;l su propio sino&rdquo;.</i> (2008, p 29-30)</p>      <p>La misma noci&oacute;n de &ldquo;contorno&rdquo; es la que Zemelman utiliza al plantear la necesidad de colocaci&oacute;n del sujeto frente a sus circunstancias, es &eacute;sta la dimensi&oacute;n existencial del conocimiento <i>&ldquo;donde la realidad no es referida como objeto, sino como contorno, o sea, como lo historizable que permite al sujeto ampliar su subjetividad&rdquo;.</i> (Zemelman, Voluntad de conocer. El sujeto y su pensamiento en el paradigma cr&iacute;tico, 2005) El pasado s&iacute; responde sobre el futuro, en tanto &eacute;ste &uacute;ltimo es incorporado no como predicci&oacute;n sino como potenciaci&oacute;n de lo posible. En estas perspectivas de an&aacute;lisis, el sujeto se encuentra en el centro de la reconstrucci&oacute;n hist&oacute;rica. El historiador no puede dejar de tener en cuenta los interrogantes que los sujetos elaboran hacia el pasado con la especial intenci&oacute;n de incidir en el futuro, porque es all&iacute; donde se condensa el sentido que tiene ese pasado en el presente.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Veamos un caso que nos ayude con el problema. En esta oportunidad tomamos el relato testimonial de una Madre de Plaza de Mayo en uno de los juicios que se realiz&oacute; contra ocho militares que fueron encontrados responsables de haber cometidos cr&iacute;menes de lesa humanidad y condenados por la Justicia Federal argentina en diciembre del a&ntilde;o 2008. El hijo de In&eacute;s desapareci&oacute; un 23 de diciembre de 1976 y en su testimonio frente a los jueces, ella expres&oacute;:</p>      <blockquote>     <p><i>&ldquo;Fue mi primer Hijo, lo cri&eacute; con mucho amor. Yo misma fui a La Plata a buscarle una pensi&oacute;n. Nunca lo dej&eacute; solo y el &uacute;nico d&iacute;a que lo dej&eacute; solo se lo llevaron estos mal florecidos&hellip;.el comandante del destacamento hablaba con mi marido, yo lloraba mucho; en ese tiempo no ten&iacute;a la fortaleza que tengo ahora&hellip; Se&ntilde;or Juez, yo llevo 32 a&ntilde;os caminando sola sin que me cuiden, nunca tuve miedo y a estos los traen con chalecos de balas y los cuidan y usted Sr. Juez debe entender que nosotros peleamos por nuestros hijos y quiero que me autorice a preguntarle una sola cosa quiero que ellos me digan &iquest;Qu&eacute; hicieron con mi hijo?, por favor se&ntilde;or juez tiene que dejarme hacerle esa pregunta a ellos. No quiero venganza, ni tengo odio, pero si quiero justicia. Yo quiero saber la Verdad, no soy tonta, s&eacute; que no aparecer&aacute;, quiero que me digan que hicieron. Se&ntilde;or OLEA, tengo el respeto de decirle Se&ntilde;or, BARRERA, lo mismo. Digan lo que hicieron con nuestros hijos. Digan donde est&aacute;n, que hicieron as&iacute; podr&aacute;n morir tranquilos. Yo tambi&eacute;n estoy vieja y me quiero morir tranquila sabiendo que pas&oacute; con mi hijo. Hace 32 a&ntilde;os que estamos en la calle buscando la Verdad, ustedes tienen la obligaci&oacute;n de decir que hicieron. As&iacute; tambi&eacute;n van a poder morir tranquilos&hellip;&rdquo;</i> (Juicio Reinhold. Privaci&oacute;n ilegal de la libertad, asociaci&oacute;n il&iacute;cita., 2008)</p> </blockquote>      <p>El relato nos presenta una mirada biogr&aacute;fica sobre el proceso hist&oacute;rico argentino. In&eacute;s hace coincidir los cambios operados en la coyuntura hist&oacute;rica con su propia localizaci&oacute;n en cada una de las circunstancias y as&iacute; transita desde un lugar de subalternidad a uno de intervenci&oacute;n protag&oacute;nica&hellip;<i>.el comandante del destacamento hablaba con mi marido, yo lloraba mucho; en ese tiempo no ten&iacute;a la fortaleza que tengo ahora&hellip;</i>&iquest;Qu&eacute; pas&oacute; en el transcurso del tiempo que fortaleci&oacute; a In&egrave;s?, &iquest;Qu&eacute; paso en la Argentina, para que esta misma mujer que lloraba mucho diga en el mismo testimonio<i> llevo 32 a&ntilde;os caminando sola sin que me cuiden, nunca tuve miedo y a estos los traen con chalecos de balas y los cuidan</i>? Esta es una primera pregunta. Ese caminar de 32 a&ntilde;os sola, es la realidad de In&eacute;s expresada como contorno. En realidad sabemos que no ha estado sola, sus compa&ntilde;eras de lucha han estado a su lado, pero frente a las circunstancias vividas no hace m&aacute;s que interpelar a un poder judicial que a ella la ha dejado sola.</p>      <p>Cuando In&eacute;s interroga al pasado <i>Yo quiero saber la Verdad, no soy tonta, s&eacute; que no aparecer&aacute;, quiero que me digan que hicieron&hellip;</i> ya sabe la repuesta &iquest;por qu&eacute; lo hace entonces? Con esa pregunta, In&eacute;s mam&aacute; de un joven desaparecido, espera un acto de reparaci&oacute;n personal, &iacute;ntimo,&rdquo;&hellip; <i>quiero que ellos me digan &iquest;Qu&eacute; hicieron con mi hijo?.</i> Pero tambi&eacute;n y en ese mismo acto busca una confesi&oacute;n p&uacute;blica, un acto de reparaci&oacute;n institucional que direccione el proceso pol&iacute;tico: &ldquo;<i>Digan lo que hicieron con nuestros hijos. Digan donde est&aacute;n... No quiero venganza, ni tengo odio, pero si quiero justicia&rdquo;.</i> Al socializar su maternidad y su tragedia, al sacarla de la experiencia traum&aacute;tica individual a trav&eacute;s de la praxis, In&egrave;s ha dejado de ser la madre de un desaparecido para convertirse en una Madre de Plaza de Mayo, en un sujeto pol&iacute;tico capaz de modificar el curso de la historia.</p>      <p>Sabemos que no todas las madres cuyos hijos desaparecieron por la dictadura c&iacute;vico-militar fueron Madres de la Plaza, por eso es una exigencia de la investigaci&oacute;n hist&oacute;rica pensar en el &iquest;por qu&eacute;?. &iquest;Qu&eacute; factores explican el pasaje que se opera en estas madres y abuelas desde las relaciones de familia hacia las relaciones pol&iacute;ticas?;  &iquest;c&oacute;mo se produjo la conversi&oacute;n de sus experiencias provenientes del &aacute;mbito de lo privado en el centro de la oposici&oacute;n p&uacute;blica a la dictadura?. &iquest;Qu&eacute; es lo que ocurr&iacute;a en la sociedad argentina para que, en un momento determinado de su historia, y frente a la desaparici&oacute;n de personas implementada como arma pol&iacute;tica para dirimir el conflicto, se haya originado una respuesta pol&iacute;tica con anclaje en las relaciones de familia?. Lo que estamos planteando es que no se trata de describir c&oacute;mo y qu&eacute; le pas&oacute; a estas mujeres, sino entender la trama de articulaciones que hicieron posible en determinada coyuntura la emergencia de &eacute;ste tipo de respuesta al Terrorismo de Estado y no otra.</p>      <p>Metodol&oacute;gicamente lo que hemos hecho con este testimonio fue historizar la memoria, le dimos contenido y significado al recuerdo y bajo esta operatoria la reconstrucci&oacute;n del pasado se nos hizo problem&aacute;tica, nos intervino en nuestro presente. Para no congelar el pasado reciente, para nos des-historizar ese pasado, resulta necesario comprender que esos genocidios, esas muertes sociales han sido decisiones cabalmente humanas tomadas en determinadas coyunturas y en consonancia con las contradicciones inherentes a todo proceso de confrontaci&oacute;n por el poder pol&iacute;tico, la hegemon&iacute;a socio-cultural  y la distribuci&oacute;n de la riqueza. Y esa coyuntura no puede ser pensada sin lo que contiene: actores, clases, sujetos, ideolog&iacute;as, legados, tradiciones, instituciones, etc., en s&iacute;ntesis no puede ser pensada sin la <i>vida hist&oacute;rica</i>.</p>      <p>La perspectiva de los sujetos y el an&aacute;lisis de coyuntura resulta, a nuestro entender, la propuesta m&aacute;s adecuada para el abordaje del pasado reciente. Sabemos que la coyuntura es el campo por excelencia del acontecimiento, de la pol&iacute;tica. A las estructuras no les gusta el acontecimiento y los acontecimientos muchas veces no saben a qu&eacute; estructuras pertenecen. Zemelman ha logrado superar esta dificultad al plantear a la historia como secuencia de coyunturas, concepto que implica de un lado la historia como desenvolvimiento de los &ldquo;hist&oacute;rico-natural&rdquo;, del otro, la historia como desarrollo pol&iacute;tico, entendido como el momento de la pr&aacute;ctica activadora de todos los niveles de la totalidad. (Zemelman, Uso cr&iacute;tico de la teor&iacute;a. En torno a las funcions anal&iacute;ticas de la totalidad, 2009, p 57)</p>      <p>Tal vez estas reflexiones nos ayuden a evitar el vaciamiento de historicidad del pasado reciente. Tal vez sirva como expresi&oacute;n de esta intenci&oacute;n recordar la famosa frase de las Madres <i>&ldquo;No necesito que comprendas mi dolor, quiero que entiendas mi lucha&rdquo;</i>, de eso se trata.</p>  <hr>      <p><font size="3"><b>Referencias bibliogr&aacute;ficas</b></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><i>Diario la Naci&oacute;n</i>. (19 de Mayo de 2006). Republica Argentina, Diario <i>La Naci&oacute;n</i>, 19 de Mayo de 2006.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000053&pid=S1657-8031201500020000200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Casullo, N. (2004). <i>Pensar entre &eacute;pocas, sujetos y cr&iacute;tica intelectual.</i> Bogot&aacute;: Grupo editorial Norma.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000055&pid=S1657-8031201500020000200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Comisi&oacute;n Nacional Sobre la Desarapaci&oacute;n de Personas Conadep. (2006). <i>Informe Nunca M&aacute;s.</i> Buenos Aires: Eudeba.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000057&pid=S1657-8031201500020000200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Greco, F. (15 de Agosto de 2011). <i>Estrategias discursivas en la transici&oacute;n democr&aacute;tica: El Nunca M&aacute;s</i>. Obtenido de eltopoblindado.com: <a href="http://eltopoblindado.com/files/Articulos/06.%20Terrorismo%20de%20Estado%20y%20Doctrina%20de%20Seguridad%20 Nacional/Greco,%20Florencia.%20Estrategias%20discursivas%20en%20la%20transicion%20democratica%20el%20Nunca%20Mas.pdf" target="_blank">http://eltopoblindado.com/files/Articulos/06.%20Terrorismo%20de%20Estado%20y%20Doctrina%20de%20Seguridad%20 Nacional/Greco,%20Florencia.%20Estrategias%20discursivas%20en%20la%20transicion%20democratica%20el%20Nunca%20Mas.pdf</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000059&pid=S1657-8031201500020000200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Jelin, E. (2002). <i>Colecci&oacute;n memorias de la represi&oacute;n. trabajadores de la memoria.</i> Madrid: Siglo XXI Editores.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000061&pid=S1657-8031201500020000200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Jelin, E. (2002). <i>Los trabajos de la memoria.</i> Madrid: Siglo XXI.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000063&pid=S1657-8031201500020000200006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Juicio Reinhold. Privaci&oacute;n ilegal de la libertad, asociaci&oacute;n il&iacute;cita., Causa 666 (Tribunal Oral Federal (TOF) Agosto-Diciembre de 2008).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000065&pid=S1657-8031201500020000200007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Madres Fundadoras. (01 de Junio de 2006). <i>Madres Fundadoras</i>. Obtenido de madresfundadoras.org: <a href="http://www.madresfundadoras.org.ar" target="_blank">http://www.madresfundadoras.org.ar</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000067&pid=S1657-8031201500020000200008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Marin, F., &amp; Lev&iacute;n, F. (2007). <i>El pasado reciente en clave historiogr&aacute;fica.</i> Buenos Aires: Paid&oacute;s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000069&pid=S1657-8031201500020000200009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Romero, J. (2008). <i>La vida hist&oacute;rica.</i> Mexico: Siglo XXI.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000071&pid=S1657-8031201500020000200010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Zemelman, H. (2005). <i>Voluntad de conocer. El sujeto y su pensamiento en el paradigma cr&iacute;tico.</i> M&eacute;xico: Anthropos.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000073&pid=S1657-8031201500020000200011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Zemelman, H. (2009). <i>Uso cr&iacute;tico de la teor&iacute;a. En torno a las funcions anal&iacute;ticas de la totalidad</i> (Segunda Edici&oacute;n ed.). M&eacute;xico: Instituto Polit&eacute;cnico Nacional (IPN).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000075&pid=S1657-8031201500020000200012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p> </font>      ]]></body><back>
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