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<journal-title><![CDATA[El Ágora U.S.B.]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[MEMORIA E HISTORIA DESAFÍOS A LAS PRÁCTICAS POLÍTICAS DE OLVIDO EN AMÉRICA LATINA]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Memory and oblivion have been, since the emergence of our species in this world, signifiers that named the great challenge of symbolic survival in the world of life. It is the constant struggle to record not only our own existence, but a way to move it, build it and live it, thus exorcising the ghost of oblivion; because oblivion is the enemy of life itself, it is the name of the lost experience. What would become of us if we forget experiences - beyond their beauty or pain-and the learning that, many times with great effort, we have stepped into this entanglement between the human species and the passing of time?]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font size="2" face="verdana">      <p>Tipo de art&iacute;culo: De Reflexi&oacute;n</p>      <p align="center"><font size="4"><b>MEMORIA E HISTORIA DESAF&Iacute;OS A LAS PR&Aacute;CTICAS POL&Iacute;TICAS DE OLVIDO EN AM&Eacute;RICA LATINA</b></font></p>      <p align="center"><font size="3"><b>MEMORY AND HISTORY. CHALLENGES TO THE FORGOTTEN POLITICAL PRACTICES IN LATIN AMERICA</b></font></p>      <p align="center"><i>Por: Estela Quintar.</i><Sup>1</sup></p>      <p><Sup>1</sup> Pedagoga y Maestra argentina, Actual Directora del Instituto de pensamiento y cultura para Am&eacute;rica Latina (Ipecal - M&eacute;xico).  M&eacute;xico. Contacto: <a href="mailto:estelaquintar@ipecal.edu.mx">estelaquintar@ipecal.edu.mx</a>.</p>      <p align="center">Recibido: enero 2015. Revisado: abril 2015. Aceptado: 2 de mayo de 2015</p>  <hr>      <p><b>Resumen</b></p>      <p>Memoria y olvido han sido, desde la emergencia de nuestra especie en este mundo, significantes que nombran el gran desaf&iacute;o de la supervivencia simb&oacute;lica en el mundo de la vida. Es la constante lucha por registrar no s&oacute;lo nuestra propia existencia sino un modo de transitarla, de construirla y vivirla, exorcizando as&iacute; el fantasma del olvido; porque el olvido es el enemigo de la vida misma, es el nombre de las experiencias perdidas &iquest;Qu&eacute; ser&iacute;a de nosotros si olvid&aacute;ramos las experiencias - m&aacute;s all&aacute; de su belleza o dolor - y los aprendizajes que, muchas veces con gran esfuerzo, hemos caminado en este entrelazamiento entre la especie humana y el transcurrir del tiempo?</p>      <p><b>Palabras clave:</b> Olvido, memoria, historia, identidad.</p>  <hr>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Abstract</b></p>      <p>Memory and oblivion have been, since the emergence of our species in this world, signifiers that named the great challenge of symbolic survival in the world of life. It is the constant struggle to record not only our own existence, but a way to move it, build it and live it, thus exorcising the ghost of oblivion; because oblivion is the enemy of life itself, it is the name of the lost experience. What would become of us if we forget experiences - beyond their beauty or pain&mdash;and the learning that, many times with great effort, we have stepped into this entanglement between the human species and the passing of time?</p>      <p><b>Key words:</b> Oblivion, memory, history, and identity.</p>  <hr>      <p><font size="3"><b>Introducci&oacute;n</b></font></p>      <p>Todos sabemos los estragos que causa enfermedades como el Alzheimer, que atacan directamente la memoria del sujeto padeciente; y, por ende su subjetividad; no es dif&iacute;cil entonces imaginar lo que podr&iacute;a ser un pueblo entero sin memoria.</p>      <p>Cabe entonces preguntarnos: &iquest;Qu&eacute; nos impulsa a ir m&aacute;s all&aacute; del recuerdo? &iquest;Qu&eacute; nos lleva a sabernos m&aacute;s all&aacute; de este transitar en el presente?; &iquest;Qu&eacute; nos impulsa a buscar dejar <i>marca y reconocimiento</i> de nuestro existir en nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos, como reza la biblia y la mayor&iacute;a de las creencias religiosas? &iquest;Qu&eacute; hace a nuestro deseo de quedar en la memoria de nuestra posteridad, de ir m&aacute;s all&aacute; de este confuso sentir flotante entre lo real y lo posible de ser, en una realidad configurada en sistemas de creencias, mitos, y ritos? &iquest;Ser&aacute; nuestra inocente percepci&oacute;n de la eternidad?, &iquest;ser&aacute; nuestro siempre amenazante temor a la finitud?</p>      <p>Indudablemente &eacute;stas y muchas otras preguntas que podr&iacute;amos hacernos en el orden de lo existencial, en relaci&oacute;n a nuestro propio transcurrir, adquieren otra dimensi&oacute;n y profundidad cuando nos las planteamos desde el reconocernos y asumirnos como <i>habitantes de la relaci&oacute;n</i> con otro; cuando reconocemos que nuestro propio existir es dable porque hay un otro que lo hace posible, que refleja la inmensidad de ser siendo, que nunca es &quot;uno&quot; sino muchos <i>en</i> uno; record&aacute;ndonos que, en definitiva, <i>estamos siendo</i> la s&iacute;ntesis transgeneracional de muchos otros que nos antecedieron y que resuenan en cada gota de ADN. La comunidad humana que somos adquiere sentido en la memoria; memoria que nos enlaza, fundamentalmente, con la experiencia del aprendizaje de lo humano <i>en relaci&oacute;n</i> con el mundo de la vida material y c&oacute;smica.</p>      <p>Desde esta perspectiva, la memoria no es recuerdo, no es s&oacute;lo evocaci&oacute;n de lo experienciado; la memoria se configura en la trama de sentidos y significados que los sujetos concretos le otorgamos a las experiencias que vivimos desde el presente que transitamos.</p>      <p>Es por esto que la historia es movimiento, porque el sujeto que hace esta historia se configura en el constante devenir del presente, siempre complejo y cambiante. Es decir, es el sujeto en el movimiento de su pensamiento y su transcurrir quien construye la historia.</p>      <p>As&iacute;<i>, tiempo resignificado, espacio vivido y el otro en relaci&oacute;n intersubjetiva</i> -presente o ausente<i>- en sus narraciones</i>, articulan el sustrato de la construcci&oacute;n de la memoria y de la historia. Historia entendida no como historiograf&iacute;a, sino como construcci&oacute;n intencionada de la organizaci&oacute;n de esa trama hist&oacute;rica que es la memoria y que configura identidad y formas de transmitir-se, generando as&iacute; las condiciones de pervivencia de lo construido en el largo tiempo.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Y esto, trasciende lo escritural. Tambi&eacute;n la historia oral es un desaf&iacute;o al tiempo del olvido. Una constataci&oacute;n emp&iacute;rica de esto nos la dan nuestros pueblos originarios a lo largo y ancho de toda Am&eacute;rica Latina; a&uacute;n hoy siguen luchando por el reconocimiento de lo que son desde sus cosmovisiones ancestrales y cosmovivencias que se historizan pero en relaci&oacute;n a sus propios modos de comprender la relaci&oacute;n con la vida y desde otras claves de pensamiento muy diferentes a las modernas y occidentales.</p>      <p>As&iacute;, memoria, historia y olvido significan el modo particular del fluir - siempre complejo -de sujetos hist&oacute;ricos que, como lo he se&ntilde;alado, en su narrarse construyen imaginarios simb&oacute;licos que condicionan, desde las experiencias del presente, una comprensi&oacute;n particular tanto del pasado como del futuro. Es este fluir el que hace que el sujeto hist&oacute;rico sea, <i>por su propia naturaleza creadora de realidades</i>, un sujeto pol&iacute;tico.</p>      <p>Sin embargo, la memoria no nos provee de un &quot;formato universal&quot; de organizaci&oacute;n y registro de los hechos experienciados y vividos. Por el contrario, al dar cuenta de las narrativas historizadas de sujetos concretos, da cuenta de los diferentes modos de comprender la realidad transitada por identidades socio culturales diversas, poniendo en juego una de las actividades psico-cognitivas m&aacute;s complejas y por lo general menos abordadas en los espacios de formaci&oacute;n de sujetos, me refiero al <i>pensar categorial</i> y los <i>procesos de interpretaci&oacute;n;</i> es decir, a la lectura articulada - en sus distintas dimensiones - de la realidad concreta; lo que implica considerar, en esa lectura compleja, todas las rearticulaciones de memoria posibles que contribuyan a construir y reconstruir presente pasado y futuro ampliando su comprensi&oacute;n -objetivo fundante de la historia -abri&eacute;ndose constantemente a diferentes posibilidades de futuro. As&iacute;, cuando la memoria se ampl&iacute;a en comprensiones m&aacute;s complejas e intentamos descubrir principios organizadores y ordenadores de lo actual y su devenir, la memoria se ampl&iacute;a en historia.</p>      <p>&quot;Es necesario mirara la historia desde el fuego del presente, dec&iacute;a Nicole Loraux. La finalidad de la memoria no es fijar el pasado fotografi&aacute;ndolo. Podemos agregar con Imre Kert&eacute;sz, que la sola visita al pasado puede constituir apenas un archivo descriptivo e inerte, cuando la tarea es m&aacute;s seria: descubrir un principio organizador y ordenador de lo actual. De no lograr esta meta, la visita al pasado ser&aacute; in&uacute;til y est&eacute;ril&quot;. (Puget &amp; Kaes, 2006, p 10)</p>      <p>Este modo de comprender la memoria y la historia pone en cuesti&oacute;n un &quot;criterio de verdad&quot; fuertemente sostenido por la tradici&oacute;n de pensamiento anal&iacute;tica - positiva, moderna y monocultural - que nos coloca ante una problem&aacute;tica m&aacute;s profunda con respecto a <i>la episteme</i>, es decir con el pensar desde definidas posturas epist&eacute;micas, lo que implica unas determinadas formas de ponernos <i>en relaci&oacute;n de conocimiento</i>.</p>      <p>La historia vista desde la tradici&oacute;n de pensamiento cr&iacute;tico-hermen&eacute;utica, es un desaf&iacute;o al logo-centrismo occidental basado en el <i>horror a lo m&uacute;ltiple,</i> como muy bien nos dice Joan-Carles M&eacute;lich. El desaf&iacute;o es enorme: escuchar a los olvidados, a los ausentes, a los negados -que son las mayor&iacute;as - por un orden dominante que se ha apropiado de la historia desde una historiograf&iacute;a &quot;cient&iacute;fica&quot; y con criterio, vuelvo a decir, de verdad.</p>      <p>&quot;La filosof&iacute;a occidental ha vivido en el horror a lo m&uacute;ltiple. El logos se ha ido progresivamente afirmando en la medida en que negaba la multiplicidad, la pluralidad, la relatividad. El conocimiento tiene la forma, desde Plat&oacute;n, de un camino hacia la unidad, hacia el orden, la clasificaci&oacute;n y el control. Este &quot;horror a lo m&uacute;ltiple&quot; abarca tambi&eacute;n al Otro&quot;. (M&eacute;lich, 2001, p 86)</p>      <p>En definitiva la historia es un campo de lucha pol&iacute;tica; es un campo de lucha de lectura de realidad y de interpretaciones de esa realidad rearticuada en sentidos y significados que exigen, como lo dice Hugo Zemelman en su magn&iacute;fica apuesta de epistemolog&iacute;a de la conciencia hist&oacute;rica - o del presente potencial -, tener claras las <i>categor&iacute;as organizadoras</i> de nuestra lectura de la realidad.</p>      <p>En este marco de consideraciones tambi&eacute;n es importante reflexionar acerca de que, as&iacute; como la memoria es la construcci&oacute;n simb&oacute;lica de narraciones que dan cuenta de las experiencias socio culturales experienciadas y vividas por diversas identidades socio culturales, tambi&eacute;n el registro de la memoria adquiere diferentes formas tonos y maneras desafiando la comprensi&oacute;n mayor de los procesos socio culturales de &eacute;poca.</p>      <p>En la l&iacute;nea de estas reflexiones, podr&iacute;a decirse tambi&eacute;n que las experiencias traum&aacute;ticas que vivimos los seres humanos en nuestras sociedades de referencia, no siempre son registradas; menos a&uacute;n si la hitoriograf&iacute;a oficial y oficiosa ha sido escrita por los vencedores y, por ende, sus intereses econ&oacute;micos, culturales - fundamentalmente raciales, religiosos, ideol&oacute;gicos y de clase - y sociales en el marco de pol&iacute;ticas coloniales e imperiales. Es con el siglo XX, como muchos historiadores afirman y todos lo sabemos, que Europa y el mundo asumen que la historia no es memoria, pero que sin memoria no hay historia. Los registros del genocidio de Auschwitz, la bomba de Hiroshima o Nagasaki revelan el sentido profundo de esta afirmaci&oacute;n: con estas tragedias y su narraci&oacute;n se inicia una ruptura determinante con la historiograf&iacute;a &quot;cient&iacute;fica&quot; y se abre el espacio a la b&uacute;squeda de comprensi&oacute;n de otras dimensiones de lo humano, a&uacute;n incomprensible, que hacen que el mal y la locura puedan ser pol&iacute;tica de Estado; pero tambi&eacute;n se abre el espacio de reconocimiento de los excluidos y su memoria, que a&uacute;n hoy se est&aacute; tratando de articular en nuevas corrientes filos&oacute;ficas e hist&oacute;ricas basadas en la &eacute;tica de la memoria<i>; cabe mencionar a Joan Carles M&eacute;lich y Fernando B&aacute;rcenas, fecundos intelectuales espa&ntilde;oles que a trav&eacute;s del proyecto de investigaci&oacute;n &quot;La filosof&iacute;a despu&eacute;s del Holocausto&quot; del Instituto de Filosof&iacute;a del CSIS - Madrid - ha hecho grandes aportes para repensarnos desde otras matrices de pensamiento occidental.</i></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Vale decir que El campo de concentraci&oacute;n de Auschwitz-Birkenau fue un complejo formado por diversos campos de concentraci&oacute;n y de exterminio construido por el r&eacute;gimen de la Alemania nazi tras la invasi&oacute;n de Polonia de 1939, al principio de la Segunda Guerra Mundial. Situado a unos 43 km al oeste de Cracovia, fue el mayor centro de exterminio de la historia del nazismo, donde se calcula que fueron enviadas cerca de un mill&oacute;n trescientas mil personas, de las cuales murieron un mill&oacute;n cien mil, la gran mayor&iacute;a de ellas jud&iacute;as desde su apertura el 20 de mayo de 1940 hasta el 27 de enero de 1945, cuando fue liberado por el ej&eacute;rcito sovi&eacute;tico. La UNESCO lo declar&oacute; Patrimonio de la Humanidad en 1979 como uno de los lugares de mayor simbolismo del Holocausto o Shoah. Por su parte Hiroshima y Nagasaki Como fueron ciudades escenarios del primer bombardeo at&oacute;mico de la historia, el 6 de agosto de1945, en el final de la Segunda Guerra Mundial, por el bombardero estadounidense Enola Gay, ordenado por el presidente Harry Truman. Este acto b&eacute;lico, cuyo objetivo fue la rendici&oacute;n r&aacute;pida e incondicional de Jap&oacute;n a los Estados Unidos, produjo la muerte de alrededor de 120.000 japoneses, en su casi totalidad civiles, dejando un saldo de casi 360.000 heridos, entre los cuales gran cantidad presenta variaciones y mutaciones gen&eacute;ticas debido a la radiaci&oacute;n a la cual estuvieron expuestos. Los percances biol&oacute;gicos y anat&oacute;micos, por tanto, persisten hasta nuestros d&iacute;as dentro de la poblaci&oacute;n japonesa.</p>      <p>Narrar el horror en el marco de estas pol&iacute;ticas de Estado no es sencillo, porque resulta inveros&iacute;mil, porque lo relatado no encuentra eco ni registro, ni c&oacute;digos en la organizaci&oacute;n simb&oacute;lica del imaginario social colectivo, no hay referentes de comprensi&oacute;n para absorber lo que se narra. Frente a ello se activan dispositivos que podr&iacute;an llamarse de <i>evitaci&oacute;n;</i> se intenta desconocerlo recurriendo a la desmentida o a diversos mecanismos de defensa.</p>      <p>Escribe Janine Puget (2006, p 25):</p>      <blockquote>     <p>&quot;Recordemos lo que le sucedi&oacute; a Bruno Bettelheim al llegar a Estados Unidos, cuando quiso transmitir su experiencia reciente en el campo de concentraci&oacute;n. Nadie deseaba creerlo e incluso se recurri&oacute; a ciertos conocimientos psiqui&aacute;tricos a fin de imponerle un diagn&oacute;stico psicopatol&oacute;gico, para as&iacute; poder desmetir una realidad insoportable.&quot;</p> </blockquote>      <p>Bruno Bettelherim como jud&iacute;o en Austria, desde 1938 hasta 1939, fue prisionero en los campos de concentraci&oacute;n de Dachau y de Buchenwald. Lleg&oacute; a Estados Unidos en 1939, donde se naturaliz&oacute; ciudadano en 1944. Ejerci&oacute; como profesor de psicolog&iacute;a en la Universidad de Chicago desde 1944 hasta su retiro en 1973. Obtuvo un t&iacute;tulo en filosof&iacute;a y fue analizado por el psicoanalista Richard Sterba. Fue profesor de Psicolog&iacute;a de la Educaci&oacute;n, director de la Escuela Ortog&eacute;nica de Chicago (1947-1973) y, desde 1963, profesor de Psiquiatr&iacute;a en la Universidad de Chicago. Pas&oacute; gran parte de su vida como director de una secci&oacute;n en la Universidad de Chicago, que serv&iacute;a de hogar para ni&ntilde;os emocionalmente perturbados. Escribi&oacute; importantes aportes acerca de la psicolog&iacute;a normal y anormal de los ni&ntilde;os. Falleci&oacute; en 1990</p>      <p>Ante estas y muchas otras experiencias, como las que en Am&eacute;rica Latina se desataron a partir de los acontecimientos de fines de los a&ntilde;os '60 y hasta la fecha en sus m&uacute;ltiples consecuencias pol&iacute;ticas econ&oacute;micas y culturales, cabe preguntarse: &iquest;qu&eacute; ocurre cuando la memoria colectiva est&aacute; entrampada en la violencia social y las experiencias traum&aacute;ticas? &iquest;C&oacute;mo operamos frente a estas razones de cierta <i>locura social</i> que atraviesa la vida cotidiana en t&eacute;rminos subjetivos y colectivos de pueblos enteros con bases pol&iacute;ticas y efectos psicosociales que a&uacute;n no podemos desencriptar?</p>       <p>Desde la Escuela de las Am&eacute;ricas en Panam&aacute; y su acci&oacute;n en las dictaduras de los a&ntilde;os '70 en el Cono Sur - con su tecnolog&iacute;a de la tortura, sobre todo en Argentina - y Centro Am&eacute;rica, pero tambi&eacute;n en las <i>dictablandas</i> del escritor mexicano Carlos Fuentes y en los actuales programas gubernamentales de lo que llamo <i>dicta-democracias</i> en algunos de nuestros pa&iacute;ses - con honrosas excepciones de los integrados en la UNASUR - mucho tenemos para contar acerca de la violencia de Estado y sus horrores; cargando, como bien dice Hugo Zemelman, con <i>almas rotas</i> y haciendo con ellas memoria e historia - como podemos -.</p>      <p>El &quot;Instituto del Hemisferio Occidental para la Cooperaci&oacute;n en Seguridad&quot;- en ingl&eacute;s: Western Hemisphere Institute for Security Cooperation -, conocido tambi&eacute;n por su nombre anterior, &quot;Escuela de las Am&eacute;ricas&quot;, es una organizaci&oacute;n para instrucci&oacute;n militar del Ej&eacute;rcito de los Estados Unidos situada en Fort Benning, en la localidad estadounidense de Columbus, Georgia. La escuela estuvo situada desde 1946 a 1984 en la Zona del Canal de Panam&aacute;, donde actualmente -y desde el a&ntilde;o 2000- funciona el hotel Meli&aacute; Panam&aacute; Canal. Se graduaron m&aacute;s de 60.000 militares y polic&iacute;as de hasta 23 pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina, algunos de ellos de especial relevancia por sus cr&iacute;menes contra la humanidad como los generales Leopoldo Fortunato Galtieri, de Argentina; Manuel Antonio Noriega, Panam&aacute;; y Manuel Contreras, de Chile. En este lugar se adiestr&oacute; y entren&oacute; en m&eacute;todos de tortura, asesinato y represi&oacute;n a miles de represores de toda Latinoam&eacute;rica. Su actividad contin&uacute;a hasta el d&iacute;a de hoy.</p>      <p>Para profundizar en este punto, quisiera tomar algunas reflexiones que considero de valor y sugerentes en la comprensi&oacute;n hist&oacute;rica y pol&iacute;tica de estas experiencias traum&aacute;ticas retomadas de historiadora argentina Beatriz Gentile (Entre muchos otros textos quisiera mencionar aqu&iacute; &quot;Cad&aacute;veres y votos. Claves para pensar la violencia institucional&quot;. Edit. Autores de Argentina. 2013 y su presentaci&oacute;n en los &quot;X Octubres Latinoamericanos de IPECAL&quot; Oaxaca, M&eacute;xico) y que me llevan a repensar las posibilidades de repensar las maneras de hacer memorias compartidas que podr&iacute;an entrecruzar nuestras pr&aacute;cticas pol&iacute;ticas y que podr&iacute;a comprenderse de la siguiente manera:</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&bull; <b>Memorias <i>sentipensadas</i> desde la <i>externalidad,</i></b> organizadas en &quot;objetos&quot; que dan cuenta de lo ocurrido a-hsitoricamente, ubicando lo sucedido en un &quot;pasado que ya pas&oacute;&quot;. &quot;<i>Fuera de un contexto hist&oacute;rico que las explique&hellip; En este &quot;congelamiento&quot; del pasado, las experiencias traum&aacute;ticas sufren un proceso de des-historizaci&oacute;n al quitarles el entramado de relaciones y contradicciones que hicieron posible que sucedieran.&quot;</i> (Gentile, &quot;El recuerdo del &quot;Mal&quot;: Historizar la memoria&quot;, 2015)</p>      <p>Estas memorias se traducen en mecanismos que, en mi opini&oacute;n, son respuesta de &eacute;poca a los &quot;<i>contextos de producci&oacute;n de violencia-terror, de derrumbe de la legalidad, de fraccionamientos destructivos, de p&eacute;rdida de la &eacute;tica fundamental para el mantenimiento de relaciones sociales&quot;</i> (Puget &amp; Kaes, 2006, p 37) nacidos con el S XX y que a&uacute;n nos transitan como locura social, llegando incluso a convertirse en bases para pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. En esta perspectiva podr&iacute;an considerarse unas formas de producci&oacute;n material tales como:</p>      <p>&bull; <b>Memoria estetizante:</b> centrada en la <i>descripci&oacute;n</i> de lo sucedido en situaciones muchas veces de horror - campos de concentraci&oacute;n, tortura, etc. - de manera expositiva; generando, incluso, &quot;muestras&quot; del horror -en diferentes estilos art&iacute;sticos -donde se modula de alguna manera un <i>pasado que ya pas&oacute;.</i></p>      <p>Esto podemos verlo en exposiciones fotogr&aacute;ficas, museos, mausoleos, etc. que &quot;descarnan&quot; hechos insoportables <i>que ya sucedieron</i> y que se supone, no volver&aacute;n a pasar: al exponer las experiencias traum&aacute;ticas en objetos est&eacute;ticos concretos como obras de arte, esculturas, performatividades y arquitectura <i>ad hoc</i> pareciera que se pretende recordar lo que ocurri&oacute; para que no vuelva a ocurrir, propiciando as&iacute; un proceso de &quot;olvido sutil&quot; del impacto que esto caus&oacute; en los sujetos concretos, sus subjetividades y las redes que se activaron social e intersubjetivamente y por lo tanto de la relevancia del suceso; y, como consecuencia, del suceso mismo.</p>      <p>Cabe aclarar que en ning&uacute;n modo estas reflexiones en relaci&oacute;n a la <i>memoria estetizante</i> niegan el valor de estas apuestas est&eacute;ticas que nos recuerdan lo que no deseamos vuelva a suceder. En todo caso es sustantivo el llamado a no confundir <i>&quot;&hellip; lo que ser&iacute;a un intento deliberado de burocratizar el dolor, de esconderlo &quot;debajo de la alfombra&quot;, un acto superficial de memoria que puede tener cualquier intenci&oacute;n menos la de recuperarla; es riesgoso suponer que &quot;toda&quot; puesta est&eacute;tica es manipulada. Indudablemente puede ser, a la vez, un trabajo valios&iacute;simo de las sociedades para elaborar aquello que no tiene nombre, ni lo va a tener. Ese horror. Museos, estatuas, eventos, libros, pel&iacute;culas, placas. Todos son actos que tienen un trasfondo simb&oacute;lico; y,</i> m&aacute;s que ocultar, lo que hacen es hacer presente constantemente el dolor y lo alivian tratando de avanzar m&iacute;nimamente con <i>un significado sobre eso que en uno, se vuelve cat&aacute;rquico. Creo importante hacer claramente esta diferencia&quot;</i> (Ahumada, 2014)</p>      <p>Es en este marco de consideraciones que creo que es necesario insistir en que estas muestras est&eacute;ticas tienen que ir acompa&ntilde;adas de otros procesos fundamentalmente formativos y de conciencia hist&oacute;rica, de lo contrario, podr&iacute;an contribuir a construir olvido por impacto, o fijar, como se dijera, el horror en un &quot;pasado que ya pas&oacute;&quot;.</p>      <p>Son muchos los movimientos que podr&iacute;an reconocerse en am&eacute;rica Latina. Un ejemplo de estos movimientos que se organizan para soportar lo vivido y su consecuencias como pueden ser: la Asociaci&oacute;n de Derechos Humanos H.I.J.O.S Sus objetivos son la lucha contra la impunidad, la reconstrucci&oacute;n fidedigna de la Historia, la restituci&oacute;n de la identidad de los hermanos y familiares secuestrados y apropiados, as&iacute; como la reivindicaci&oacute;n de la lucha de sus padres y sus compa&ntilde;eros. Como colof&oacute;n, la c&aacute;rcel efectiva y perpetua para todos los responsables de cr&iacute;menes de lesa humanidad de la &uacute;ltima dictadura c&iacute;vico-militar argentina, sus c&oacute;mplices, instigadores y beneficiarios. Hoy tienen seguidores y actuaci&oacute;n en casi toda am&eacute;rica Latina. Otra de las Asociaciones que podr&iacute;a mencionarse en este sentido es la de las Madres de Soacha. Soacha es una ciudad colombiana donde un grupo de madres se han unido para reclamar justicia por la muerte de sus hijos. En 2008, el ej&eacute;rcito de Colombia mat&oacute; a m&aacute;s de una docena de hombres j&oacute;venes y minti&oacute; al presentar la mayor&iacute;a de los cad&aacute;veres como los de &quot;guerrilleros muertos en combate&quot;, lo que actualmente se llaman &quot;falsos positivos&quot;. Desde entonces, sus madres han trabajado incansablemente para conseguir justicia. Y no ha sido f&aacute;cil: en su campa&ntilde;a, han sido amenazadas, hostigadas y sometidas a vigilancia con el fin de silenciarlas. En mayo de 2010, miles de personas enviaron rosas y mensajes de solidaridad para las Madres de Soacha. Ahora saben que cuentan con el apoyo de miles de personas solidarias en todo el mundo.</p>      <p>&bull; <b>Memoria moralizante</b> esta memoria es fundamentalmente &quot;discursiva&quot;, llena de afirmaciones que hacen a la &quot;adjetivaci&oacute;n&quot; de lo ocurrido centrando la atenci&oacute;n en v&iacute;ctimas y victimarios, en &quot;buenos&quot; y &quot;malos&quot; -o en la teor&iacute;a de los dos demonios- sancionando moralmente a los &quot;malos&quot; y volvi&eacute;ndolos chivos expiatorios de situaciones que &quot;no podr&aacute;n seguir ocurriendo&quot;. Es este otro modo de descontextualizar los sucesos, se se&ntilde;ala culpables y se pontifica v&iacute;ctimas o salvadores sin ahondar en por qu&eacute; sucedi&oacute; lo que sucedi&oacute;; de este modo los hecho dejan de ser <i>s&iacute;ntomas socio culturales, pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos</i> para pasa a ser acciones de unos pocos inadaptados que la sociedad debe inhibir en su accionar para no permitir que vuelva a suceder lo sucedido. Es un discurso <i>sin responsables</i> -como en toda relaci&oacute;n v&iacute;ctima/victimario- puesto que la responsabilidad se diluye en claves de despersonalizaci&oacute;n y culpas &quot;del otro&quot; o de las circunstancias, siendo &quot;las circunstancias&quot; una generalizaci&oacute;n: la sociedad, el mal, el &quot;complot&quot;, el maltrato injusto contra alguien. Resulta imposible pensar en <i>responsabilidad</i>es concretas, argumentadas con sentido, as&iacute; como en atribuciones en la resoluci&oacute;n del problema.</p>      <p>Esto permite que, en el campo de lo social y pol&iacute;tico, se victimizen quienes por mandato son autoridades y/o representantes del orden totalitario pero tambi&eacute;n democr&aacute;tico, quienes son, a la vez victimarios (Desinformemonos, 2014) Este suele ser un recurso muy socorrido en el discurso pol&iacute;tico y a&uacute;n m&aacute;s por quienes gobiernan o gobernaron provocando acciones propias de lo que hoy llamamos terror de Estado.</p>      <p>&bull; <b>Memorias <i>sentipensadas</i> desde el presente</b>: resignificando el pasado en el devenir de la realidad concreta. En esta perspectiva el pasado <i>no pasa</i>, al pasado se lo re-visita para preguntarle para comprender con mayor profundidad y amplitud lo que nos ocurre mientras est&aacute; ocurriendo aqu&iacute; y ahora, y desde all&iacute; imaginar futuros posibles.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En esta postura lo sucedido no es s&oacute;lo recordar hechos &quot;objetivos&quot; sino que adem&aacute;s, y fundamentalmente, se reconoce el accionar de los sujetos hist&oacute;ricos y las sociedades, leyendo cr&iacute;ticamente el <i>momento hist&oacute;rico,</i> entendiendo que <i>el pasado no pasa</i>, menos a&uacute;n las experiencias sociales traum&aacute;ticas como las que se dan en los procesos de terror de Estado, puesto que el terror de estado genera una sensaci&oacute;n tal de incertidumbre e impotencia tal que altera enormemente <i>lazos</i> imprescindibles de pertenencia, confianza y arraigo llegando a desvanecerlos, con la consecuente modificaci&oacute;n de la estructura subjetiva, intersubjetiva y por ende socio cultural que esto implica. Ya lo dec&iacute;a Marcuse en su magn&iacute;fica obra &quot;Eros y civilizaci&oacute;n&quot; (Marcuse, 1983) y m&aacute;s recientemente Norbert Lechner (2002, p 16) afirma <i>&quot;&hellip; son los a&ntilde;os de plomo bajo la dictadura de Pinochet, los que ense&ntilde;an cu&aacute;n imbricadas est&aacute;n experiencias subjetivas y orden pol&iacute;tico. Desde entonces, creo yo, mi reflexi&oacute;n gira en torno a la subjetividad social. Hace a&ntilde;os y de manera cada vez m&aacute;s expl&iacute;cita, me dedico a explorar la carga subjetiva de la pol&iacute;tica&quot;</i> Desde esta perspectiva, el pasado es siempre <i>pasado cercano</i> porque tiene vigencia en el sentirpensar de los sujetos hist&oacute;ricos que configuramos las diferentes identidades socio-culturales que transitamos<i>;</i> aunque sus hechos y acontecimientos hayan sucedido mucho tiempo atr&aacute;s, como sucede con los pueblos originarios.</p>      <p>El pasado es cercano en tanto se presentifica constantemente -por sus efectos- en nuestra vida cotidiana, en nuestras subjetividades y en nuestro transitar como sujetos sociales que viven en relaci&oacute;n.</p>      <p>Podr&iacute;amos se&ntilde;alar dos modos de <i>hacer</i> esta memoria que se enmarca en la tradici&oacute;n de pensamiento cr&iacute;tico hermen&eacute;utico:</p>      <p>&bull; <b>Memoria hist&oacute;rica</b>. Se activa en la <i>lectura cr&iacute;tica del presente;</i> lo que implica el uso de categor&iacute;as articuladoras fundantes en el pensamiento complejo e hist&oacute;rico como son totalidad y dial&eacute;ctica. Es, desde esta lectura cr&iacute;tica y compleja del presente, que el pasado comienza a tejerse en renovados sentidos y significados que agudizan la comprensi&oacute;n de los fen&oacute;menos sociales que ocurren en las coordenadas del presente historizado, desde sus hechos y acontecimiento. Y es desde esta comprensi&oacute;n desde donde es posible pensar -con imaginaci&oacute;n radical, dir&iacute;a Cornlius Castoriadis- opciones de futuro que nos lleven a trascender la repetici&oacute;n de lo dado.</p>      <p>Esta postura ha sido desarrollada en Am&eacute;rica Latina -tanto te&oacute;rica como metodol&oacute;gicamenteen la obra y el pensamiento zemelmaniano. (Zemelman M. , 2011)</p>      <p>&bull; <b>Memoria traum&aacute;tica.</b> As&iacute; como la memoria es una organizaci&oacute;n de lo experienciado y vivido en la narraci&oacute;n de los sujetos, la memoria traum&aacute;tica se caracteriza en la paradoja de ser una organizaci&oacute;n de hechos <i>desorganizada</i>, dir&iacute;a rasgada, rota, que se retiene en un campo emocional latente de dolor y horror; las palabras conocidas no alcanzan para explicar lo no explicable porque no hay registro en lo simb&oacute;lico de lo que ocurre en lo real, dir&iacute;a Lacan.</p>      <p>La memoria se va registrando as&iacute; en narraciones descriptivas de las experiencias y hechos frente a lo incre&iacute;ble, fragment&aacute;ndose y desarticul&aacute;ndose de las redes de relaciones del contexto que las produjo. Es una <i>fijaci&oacute;n</i> que intenta, en la repetici&oacute;n de la experiencia, metabolizar lo indescifrable a la vez que exorcizar lo indecible.</p>      <p>Es esta una construcci&oacute;n memoriosa de lo ocurrido que recurre siempre a lo real sin poder ser simbolizado y, por lo tanto, comprendido y organizado. Es una memoria que entrampa en el <i>campo emocional del horror</i> de un pasado cercano que no termina de pasar porque no se logra procesar en la din&aacute;mica de subjetivar y objetivar en conocimiento y compresi&oacute;n. No es una cuesti&oacute;n &quot;temporal&quot;, es una <i>cuesti&oacute;n traum&aacute;tica</i> que, como tal, <i>marca,</i> fija el hecho, paralizando los posibles campos de comprensi&oacute;n y producci&oacute;n de conocimiento. Las <i>masacres humanas</i> retornan sin poder ser nombradas como hechos y/o acontecimientos sintom&aacute;ticos de locura social y/o terror de Estado. Se convierten as&iacute; en una <i>memoria impotente</i> y tan&aacute;tica. El presente evoca constantemente la experiencia traum&aacute;tica sin poder trascender comprensivamente ese campo emocional.</p>      <p>Quisiera hacer aqu&iacute; dos se&ntilde;alamientos que considero necesario aclarar:</p>      <blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El primero tiene que ver con la comprensi&oacute;n epist&eacute;mica de estas <i>formas de organizaci&oacute;n de la memoria.</i> Y digo &quot;formas de organizaci&oacute;n&quot; y en ning&uacute;n modo &quot;clasificaci&oacute;n&quot; cosificada. Estas formas tienen movimiento y especificidad hist&oacute;rica; y, en este sentido, son &quot;alertas&quot; de lectura cr&iacute;tica en tanto construcciones dicientes de intereses socio-pol&iacute;ticos pero tambi&eacute;n de exigencias de razonamiento para cada uno de nosotros, sujetos hist&oacute;ricos y comprometidos con <i>memorias de sentido.</i> &Eacute;se es un trabajo subjetivo e intersubjetivo que hace a las <i>comunidades de buen sentido</i>, como bien dec&iacute;a Antonio Gramsci, y esto depende m&aacute;s de la voluntad de conocer que de las pol&iacute;ticas de Estado que van m&aacute;s all&aacute; de nuestro propio mirar.</p>      <p>El segundo tiene que ver con el concepto de <i>subjetividad social</i> que asumo y al que hago m&uacute;ltiples referencia en estas reflexiones que comparto y dono.</p> </blockquote>      <p>Si bien <i>&quot;&hellip;</i><i>la subjetividad apunta a la singularidad y es algo inasible, inaprensible, siempre en fuga y por eso mismo imposible de determinar... hay fen&oacute;menos que tienden a modificar, a formar, a manipular subjetividades y en ese sentido articulan -como condicionantes socio culturale - tendencias que afectan a la configuraci&oacute;n de subjetividades, desde sus historias y particularidades, que dan vida a lo social pero esto no puede ser, en ning&uacute;n modo, un &quot;corpus&quot;, una estandarizaci&oacute;n de la subjetividad -mucho menos homog&eacute;ne- que conforme sociedad&quot;</i> (Ahumada, 2014)</p>       <p>Es desde este marco de consideraciones que asumo el concepto de <i>subjetividad social,</i> haciendo &eacute;nfasis - desde una argumentaci&oacute;n que expresa un modo de comprender los aspectos trabajados -en las condiciones que afectan a las subjetividades generando <i>imaginarios sociales amenazantes</i> que act&uacute;an con fuerza feroz en el inconsciente colectivo, impactando formas de sentir, pensar y hacer; m&aacute;s a&uacute;n cuando de <i>pedagog&iacute;as del terror</i> se trata.</p>       <p>Es en esta perspectiva que vengo argumentando, podr&iacute;amos preguntarnos:</p>      <p>&iquest;Qu&eacute; ocurre cuando este narrar-se de los sujetos hist&oacute;ricos de una sociedad queda fijada en la narraci&oacute;n de las <i>experiencias traum&aacute;ticas</i> que marcan la vida de los sujetos sociales que la habitan? &iquest;C&oacute;mo pueden sujetos configurados en la violencia pensarse como sujetos de paz o en procesos de paz?</p>      <p><b>Memoria traum&aacute;tica. Impotencia alienante y pr&aacute;ctica pol&iacute;tica en Am&eacute;rica Latina.</b></p>      <p>Podr&iacute;a decirse que Am&eacute;rica Latina es &quot;parida&quot;, en 1492, por la barbarie lo cual puede verse en las matanzas y la crueldad para con los pueblos originarios y la esclavitud tanto de ind&iacute;genas como del pueblo africano, descriptas en m&uacute;ltiples cr&oacute;nicas de la &eacute;poca.</p>      <p>Barbarie que ha dejado <i>marcas</i> indelebles en la memoria y la historia tanto en nuestros cuerpos como en nuestras creencias y ha moldeado de una manera u otra nuestros valores sociales y culturales.</p>      <p><i>Religi&oacute;n, coloniaje y econom&iacute;a extractivista del capitalismo de acumulaci&oacute;n</i> fueron las claves de las negociaciones globalizadoras e imperialistas de la &eacute;poca -siglo XV- entre los Reyes de Castillas y el Papa Alejandro VI. Y resulta de suma importancia mantener estas tres claves claras y presentes, ya que se configurar&aacute;n en el eje articulador que atravesar&aacute; a Am&eacute;rica Latina -a&uacute;n hasta hoy-, en lo que An&iacute;bal Quijano nombra como <i>colonialidad del poder.</i> (Quijano, 2000, p 246)</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>M&aacute;s tarde, con los procesos de organizaci&oacute;n nacional, las claves siguen siendo las mismas: religi&oacute;n, coloniaje y econom&iacute;a extractivista -ahora del capitalismo de producci&oacute;n- pero articuladas por un poderoso eje colonizante &quot;moderno&quot; que orienta y organiza lo pol&iacute;tico, lo econ&oacute;mico y lo social de este largo per&iacute;odo, penetrando de manera determinante, sistematizada e institucional -a trav&eacute;s del sistema educativo-: me refiero al orden de lo cultural. Una apuesta epist&eacute;mica positivista -moderna e iluminista- que instaura la muletilla <i>civilizaci&oacute;n y barbarie</i> configurando c&oacute;digos simb&oacute;licos y claves de pensamiento donde el entorno es externo al sujeto: l&oacute;gicas de razonamiento que se organizan desde la <i>externalidad, binaria, lineal y causal, clasificatoria y jer&aacute;rquica</i> ; entronizando una clara des-subjetivaci&oacute;n de la reflexi&oacute;n social reducida a &quot;objetos&quot; medibles, evaluables y&hellip; contables&quot;&hellip; una manera de legitimar el saqueo constante a las &quot;venas abiertas&quot; (Galeano, 1971) de Am&eacute;rica Latina bajo el imperio de la &quot;verdad&quot; y la racionalidad instrumental.</p>      <p>As&iacute;, esta Am&eacute;rica Latina cobriza y acrisolada, va configur&aacute;ndose en una subjetividad social que se estructura en la emergencia de una relaci&oacute;n que la define hasta hoy; la tan&aacute;tica relaci&oacute;n que se establece entre <i>v&iacute;ctima y victimario</i>; entre colonizador y colonizado o entre amo y esclavo. Relaci&oacute;n circular y recurrente que se sustenta en la culpa y la alienaci&oacute;n.</p>      <p>Pero es a partir de fines de los '60 en que el terror de Estado asume la limpieza, ya no s&oacute;lo &eacute;tnica, racial y/o de clase sino ideol&oacute;gica, herencia fiel del <i>macarthismo</i> instalado en Estados Unidos en el marco de la guerra fr&iacute;a. Limpiezas que se asumen <i>como pol&iacute;tica de Estado</i>; y se act&uacute;a sobre una clara estrategia que toma como base tres claves de acci&oacute;n del terror <i>&quot;&hellip; crimen pol&iacute;tico, violencia institucional e impunidad&hellip; Tres v&eacute;rtices de un tri&aacute;ngulo en el que cada uno de ellos comparte relaciones de reciprocidad con el otro&hellip;&quot;</i> para lo cual usa, necesariamente, la fuerza de gobiernos dictatoriales.</p>      <p>Vale la pena aclarar qu&eacute;; el <b>macarthismo</b> es un t&eacute;rmino que se utiliza en referencia a acusaciones - generalmente oportunistas, pero siempre falsas - de deslealtad, subversi&oacute;n o traici&oacute;n a la patria sin el debido respeto a un proceso legal justo donde se respeten los derechos del acusado. Se origina en un episodio de la historia de Estados Unidos >que se desarroll&oacute; entre 1950 >y 1956 >durante el cual el senador Joseph McCarthy >(1908-1957) desencaden&oacute; un extendido proceso de delaciones, acusaciones infundadas, denuncias, interrogatorios, procesos irregulares y listas negras >contra personas sospechosas de ser comunistas>. Los sectores que se opusieron a los m&eacute;todos irregulares e indiscriminados de McCarthy denunciaron el proceso como una &laquo;caza de brujas>&raquo; y llev&oacute; al destacado dramaturgo Arthur Miller >a escribir su famosa obra <i>Las brujas de Salem</i> >-1953. Por extensi&oacute;n, el t&eacute;rmino se aplica a veces de forma gen&eacute;rica para aquellas situaciones donde se acusa a un gobierno de perseguir a los oponentes pol&iacute;ticos o no respetar los derechos civiles en nombre de la seguridad nacional.</p>      <p>Para muestra de esta acci&oacute;n pol&iacute;tica intencionada, basta leer las declaraciones de Ram&oacute;n D&iacute;az Bessone, integrante de la dictadura Argentina, nada original en la &eacute;poca puesto que es una afirmaci&oacute;n que se repite en los dictadores de toda Am&eacute;rica Latina &quot;&hellip;<i>ten&iacute;amos que exterminar a la subversi&oacute;n y esto no se pod&iacute;a hacer legalmente, porque luego lo sectores civiles no s&oacute;lo amnistiaban a los subversivos, sino que si se les hubiese exterminado p&uacute;blicamente hasta el Papa habr&iacute;a protestado, como sucedi&oacute; en el caso chileno&hellip;&quot;</i> El aniquilamiento del considerado enemigo fue un mandato generalizado en las fuerzas militares de Am&eacute;rica Latina como bien lo han demostrado tambi&eacute;n los reconocidos Kaibiles, soldados >de &eacute;lite del Ej&eacute;rcito de Guatemala>, preparados para llevar a cabo operaciones especiales y de inteligencia que act&uacute;a en otros pa&iacute;ses y desde 1975 en Guatemala (Rizzi, 2005)</p>      <p>Desde estos tiempos, los sujetos sociales e hist&oacute;ricos que habitamos Am&eacute;rica Latina, hemos perdido la inocencia. Ahora sabemos que los demonios se pueden soltar, que la locura puede ocupar al Estado que tiene como funci&oacute;n protegernos y que la crueldad ha adquirido un rol definido en la sociedad, el de la profesionalidad en la tortura &iquest;puede ser esto posible? A&uacute;n, muchos, nos los preguntamos&hellip;</p>      <p>Como tambi&eacute;n nos preguntamos <i>&quot;&hellip; &iquest;C&oacute;mo proces&oacute; cada sociedad la falta de castigo de asesinatos en masa, violaciones, robos de ni&ntilde;os y tortura?</i> (Gentile, Cad&aacute;veres y votos. Claves para pensar la violencia institucional, 2013) &iquest;Realmente se han naturalizado en la sociedad en su conjunto estas pr&aacute;cticas? &iquest;Cu&aacute;les son y han sido los mecanismos ps&iacute;quicos para convivir con esta historia de horror que ha tocado a la mayor&iacute;a de familias latinoamericanas marcadas por el desplazamiento, los duelos sin cuerpo -por desapariciones forzadas- la objetivaci&oacute;n de la crueldad en narraciones documentadas y expuestas p&uacute;blicamente? &iquest;C&oacute;mo se elabora la muerte por asesinatos brutales por tortura y/o formas modelizadas de crueldad psicol&oacute;gica o f&iacute;sicas innecesarias? &iquest;Qu&eacute; ocurre con los profesionales de la muerte y la tortura cuando se abren los per&iacute;odos democr&aacute;ticos -concertados, negociados o impuestos- como parte de nuevos procesos de intervenci&oacute;n del orden dominante.</p>      <p>Sin lugar a dudas, estas formas de dictadura agudizaron, cada vez m&aacute;s, la ruptura del tejido social que se profundiza en el largo tiempo por un miedo larvado que queda grabado en el ADN de los sujetos sociales y sus subjetividades, surcados por las marcas que dejan estos per&iacute;odos de terror de Estado pol&iacute;tico y la ruptura de lazos; sustrato ideal para las nuevas formas de dictaduras: econ&oacute;mica -con un Estado que administra las exigencias de agencias internacionales en la constante modificaci&oacute;n tanto de leyes fiscales y reordenamiento de las leyes de mercado internacionales y regionales-; simb&oacute;lica -dada fundamentalmente por una sem&aacute;ntica del orden dominante viabilizada por los medios de comunicaci&oacute;n masiva -; y de la in-seguridad, basada en la creaci&oacute;n del terrorismo internacional y la delincuencia organizada.</p>      <p>En nuestro contexto latinoamericano, esta contante reorganizaci&oacute;n del orden establecido y el capitalismo totalitario se agudiza visiblemente en pa&iacute;ses como Colombia, El Salvador, Guatemala y ahora M&eacute;xico, entre otros, atravesados por la delincuencia organizada, que recupera a muchos de los profesionales de la muerte y la tortura &quot;desocupados&quot; con la llegada de los procesos democr&aacute;ticos o pseudo-democr&aacute;ticos que se fueron recomponiendo en el continente, en un marco muy diferente de comportamiento social y pol&iacute;tico.</p>      <p>As&iacute;, sobre el terror de Estado y sus efectos soterrados en el conjunto de la poblaci&oacute;n, emergen el <i>terror delincuencial</i> propio de la delincuencia organizada -vinculada fundamentalmente al narcotr&aacute;fico pero tambi&eacute;n a los grupos paramilitares- y tambi&eacute;n de la <i>corrupci&oacute;n</i> como <i>delincuencia infiltrada</i> en la vida cotidiana por el germen de la s&uacute;per o sobre vivencia y la p&eacute;rdida de los l&iacute;mites b&aacute;sicos de acuerdos sociales basados en el cuidado de la vida misma, invadiendo todos los &aacute;mbitos de la cotidianeidad como virus social, adquiriendo proporciones inimaginables en un constante trabajo de hormiga de erosi&oacute;n de lo com&uacute;n en procesos cada vez m&aacute;s legitimados de <i>privatizaci&oacute;n de lo p&uacute;blico</i> que invade hasta las pr&aacute;cticas m&aacute;s b&aacute;sicas de convivencia en las relaciones institucionales tanto gubernamentales como no gubernamentales.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&iquest;Qu&eacute; efecto causa esto en el d&iacute;a a d&iacute;a de los sujetos concretos y su subjetividad? &iquest;Qu&eacute; tipo de relaciones sociales se generan?</p>      <p>Se instalan conceptos que reestructuran las redes de relaciones, pr&aacute;cticas y representaciones reordenando formas de vinculaci&oacute;n intersubjetiva y por ende social; conceptos que configuran una episteme particular dada en <i>claves de pensamiento,</i> y por ende de acci&oacute;n de vida cotidiana, de la &eacute;poca: <i>miedo, inseguridad y precarizaci&oacute;n,</i> configuran un tr&iacute;pode - tanto en lo simb&oacute;lico como en lo material- donde se asienta el <i>sin-sentido</i> o el &quot;avance de la insignificancia&quot; como muy bien auguraba Cornelius Catoriadis (Castoriadis, 1997) ; o bien en la llamada &quot;crisis de representaci&oacute;n&quot; para dar cuenta de lo que nos ocurre.</p>      <p>&iquest;C&oacute;mo se vive en estos espacios articulados alrededor del <i>miedo</i> que fluye entre la impotencia y la devastaci&oacute;n transitada por una <i>memoria traum&aacute;tica</i> y por una econom&iacute;a capitalista totalitaria que <i>precariza</i> cada vez m&aacute;s la vida de los ciudadanos que sostienen con su esfuerzo a las naciones del continente? &iquest;C&oacute;mo se vive <i>en</i> este miedo que <i>capilariza</i> las relaciones de la subjetividad social?</p>      <p>Indudablemente mucho hay por escribir en este sentido; m&aacute;s a&uacute;n por revisar de cu&aacute;l es el efecto psicosocial de estas pr&aacute;cticas de terror de Estado y su herencia en el <i>terror delincuencial</i> micro y macro, pero quisiera aqu&iacute; destacar alguno de los aspectos que considero fundamentales en la articulaci&oacute;n del tejido social actual y su efecto en los mecanismos ps&iacute;quicos de organizaci&oacute;n de la realidad en la subjetividad social de Am&eacute;rica Latina en general y de algunos pa&iacute;ses en particular como Colombia, Chile y actualmente M&eacute;xico.</p>      <p>Me refiero a la constituci&oacute;n de subjetividades sociales estructuradas -y entrampadas- en y desde:</p>  <ul>       <li><b><i>Memorias traum&aacute;ticas</i></b> organizadas alrededor de experiencias -siempre cercanas y recurrentes- de horror <i>no</i> elaborado<i>;</i> centrada en la v&iacute;ctima m&aacute;s que en la lectura comprensiva de por qu&eacute; ocurri&oacute; lo que ocurri&oacute; y el efecto psicosocial y cultural de eso ocurrido que sigue ocurriendo y que deja como consecuencia una imposibilidad cada vez m&aacute;s profunda de comprensi&oacute;n del presente y por ende del pasado con el consiguiente efecto en el futuro.</li>      <li><b><i>Alienaci&oacute;n social</i></b> como mecanismo de defensa ante lo que no se puede olvidar -porque pervive y se presentifica constantemente desde el inconsciente colectivo- pero tambi&eacute;n ante las actuales pol&iacute;ticas de Estado basados en el control de lo que es modo de pensar -como claves de &eacute;poca- pero tambi&eacute;n de vivir <i>miedo, inseguridad y precarizaci&oacute;n;</i> claves y pr&aacute;cticas pol&iacute;ticas y sociales que le dan sentido y contenido a una <i>biopol&iacute;tica</i> del Estado (Bauman &amp; Dessal, 2014)</li>     </ul>      <p>La alienaci&oacute;n implica el alejamiento de s&iacute; para <i>enajenarse</i> en otro -sujeto, causa, ideolog&iacute;a- que el sujeto alienado act&uacute;a como propio; de alguna manera se produce una &quot;desconexi&oacute;n&quot;, un &quot;anestesiamiento&quot; del propio deseo para operar desde el deseo que aliena.</p>      <p>Se&ntilde;ala Piera Aulagnier (1998): <i>&quot;&hellip;La alienaci&oacute;n se propone reducir al m&iacute;nimo el conflicto y el sufrimiento ps&iacute;quico que resulta para el yo&hellip;&quot;</i> y puede darse en situaciones diferentes: porque el sujeto est&eacute; &quot;entrampado&quot; en un sistema social o de dominaci&oacute;n o bien por una patolog&iacute;a identificatoria o de idealizaci&oacute;n del propio sujeto en su proceso de configuraci&oacute;n subjetiva.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En el caso que nos interesa,</p>      <blockquote>     <p><i>&quot;... el sujeto puede hallarse preso en un sistema social y en un sistema de poder que le impide pensar libremente (o simplemente pensar) ese sistema&hellip; Esta interdicci&oacute;n establecida por el poder, que amenaza de muerte a esos pensamientos, a m&aacute;s o menos corto plazo ser&aacute; interiorizada por el sujeto no solamente por un reflejo de defensa vital, sino porque pensarse &quot;esclavo&quot;, puro instrumento al servicio del otro, objeto carente de todo derecho de palabra y de pensamiento, ser&iacute;a efectivamente para el yo la fuente de sufrimiento&hellip; &quot;</i> (Aulagnier, 1998)</p> </blockquote>      <p>Nuestras sociedades est&aacute;n, de alg&uacute;n modo, alienadas por la triada <i>miedo/inseguridad/ precarizaci&oacute;n,</i> lo que impacta subjetivamente en la capacidad de pensar, de imaginar y de autonomizaci&oacute;n. As&iacute;, la subjetividad -y por ende las relaciones intersubjetivas- se va impregnando y saturando de incertidumbre, ambig&uuml;edad y desconfianza; el otro se vuelve amenazante y el sujeto se <i>zoologiza</i> en el cada vez menor movimiento del sentir, del pensar y del hacer, transform&aacute;ndose en lo que Zemelman ha denominado <i>sujeto m&iacute;nimo;</i> productor, como consecuencia, de sociedades minimizadas y amenazadas que navegan en el <i>fangoso pantano de la ambig&uuml;edad</i> como forma de relaci&oacute;n.</p>      <p>Memoria traum&aacute;tica y alienaci&oacute;n social derraman, intencionalmente, un sentimiento com&uacute;n: impotencia er&oacute;tica y vulnerabilizaci&oacute;n de los lazos sociales.</p>      <p><b>La formaci&oacute;n de sujetos, desaf&iacute;o de estos y todos los tiempos.</b></p>      <p>&iquest;Qu&eacute; es posible hacer ante lo expuesto? &iquest;S&oacute;lo es posible hacer una &quot;lectura&quot; cr&iacute;tica de la realidad? &iquest;C&oacute;mo actuar frente a una sistem&aacute;tica destrucci&oacute;n de los lazos de humanidad que configuran sociedad y la alienaci&oacute;n tan&aacute;tica de vida cotidiana en nuestros pa&iacute;ses? &iquest;C&oacute;mo movilizar dispositivos que desactiven estos procesos de desconfianza, ambig&uuml;edad, minimizaci&oacute;n y zoologizaci&oacute;n socio cultural en la vida cotidiana de nuestros espacios vitales? &iquest;C&oacute;mo luchar contra las pol&iacute;ticas de olvido?</p>      <p>Desde IPECAL, como proyecto &eacute;tico pol&iacute;tico e intelectual, estamos convencidos que uno de los medios m&aacute;s eficaces para trasformar este estado de cosa son los procesos de formaci&oacute;n de sujeto, como pr&aacute;ctica pol&iacute;tica.</p>      <p>Y digo <i>formaci&oacute;n,</i> porque el s&oacute;lo concepto remite a una comprensi&oacute;n m&aacute;s humanizada de un proceso que, entendemos, se mueve en una de las dimensiones m&aacute;s complejas del hacer mundo de la vida; dimensi&oacute;n por la cual fluimos configur&aacute;ndonos y configuramos, a su vez, realidades desde nuestras subjetividades -y por ende intersubjetivamente-, lo que nos convierte en sujetos sociales e hist&oacute;ricos, me refiero a la <i>dimensi&oacute;n de la cultura</i>.</p>      <p>Indudablemente no me estoy refiriendo a &quot;reformar&quot; planes y programas de estudio, ya sabemos que esto no ha aportado gran cosa ni a nuestros estudiantes ni a nuestras sociedades; y esto a pesar de las muchas reformas que nuestros sistemas educativos han &quot;sufrido&quot; y de los actuales sistemas de &quot;certificaci&oacute;n de calidad&quot; de las instituciones educativas. Por el contrario, las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de Educaci&oacute;n en Am&eacute;rica Latina -en todos los niveles de ense&ntilde;anza- despu&eacute;s del consenso de Washington y de los programas basados en competencia -proyecto Tuning- tra&iacute;dos de una Europa hoy sumida en una enorme crisis de todo orden, ha sido de gran empobrecimiento de saberes pero, fundamentalmente, del pensamiento como disposici&oacute;n fundamental para hacer frente a las vicisitudes que traen estos tiempos de grandes cambios como los que vivimos despu&eacute;s de la segunda revoluci&oacute;n de la ciencia y la t&eacute;cnica de mediados del SXX.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Me refiero m&aacute;s bien a <i>procesos de formaci&oacute;n que anclen en un cambio epist&eacute;mico</i> -y por ende en modos de pensar y producir conocimiento- que nos permita recuperar al sujeto alienado por la locura social pero sobre todo con herramientas que nos posibiliten operar en un mundo gobernado por la inseguridad y la incerteza (Bauman &amp; Dessal, 2014) ; una <i>pedagog&iacute;a de la dignidad del estar siendo</i> en una tierras donde la dignidad est&aacute; siendo contantemente puesta en riesgo de muerte. Una pedagog&iacute;a de la hospitalidad y la donaci&oacute;n, una pedagog&iacute;a que haga de la memoria y la historia la construcci&oacute;n de la identidad comunitaria y la posibilidad de pensar hist&oacute;ricamente por sobre la erudici&oacute;n a-hist&oacute;rica y el sin sentido; una formaci&oacute;n centrada en la construcci&oacute;n de proyectos de vida <i>sentipensados</i> por sobre la mercantilizaci&oacute;n y la competencia sin salida que instrumentaliza cuerpos y vidas; una formaci&oacute;n que incorpore el mal y el totalitarismo como experiencias humanas para comprender y comprendernos en nuestros presentes y exorcizar futuros de horror.</p>      <p>Una formaci&oacute;n que se centre en el pensar hist&oacute;ricamente m&aacute;s que informar modernamente.</p>      <p>Como bien dicen Carles y B&aacute;rsena, (2000):</p>      <blockquote>     <p>&quot;&hellip; <i>sin una organizaci&oacute;n burocr&aacute;tica extendida a gran escala en</i> <b><i>sujetos incapaces de pensar por s&iacute; mismo</i></b> <i>y sin una tecnolog&iacute;a desarrollada al margen de la conciencia moralmente formada, no hubiese sido posible el asesinato en masa.&quot;</i></p> </blockquote>      <p>Es en este sentido, y con el aporte categorial de algunas de las perspectivas te&oacute;ricas y metodol&oacute;gicas sustantivas en nuestros procesos formativos tales como la Epistemolog&iacute;a de la Conciencia Hist&oacute;rica o del Presente Potencial de Hugo Zemelman (1992); la Pedagog&iacute;a de la potencia; las Pedagog&iacute;as Latinoamericanas de Carla Wainsztok; la Educaci&oacute;n Como Acontecimiento Etico de Joan Carles M&eacute;lich (2000) y la Did&aacute;ctica del Sentido o Noparametral (Quintar, La ense&ntilde;anza como un puente a la vida, 1998) (Quintar, Did&aacute;tica problematizadora e integradora, 1996), es que propiciamos procesos de formaci&oacute;n de sujetos que tienen como base de pensamiento y acci&oacute;n:</p>  <ul>     <li>La generaci&oacute;n de condiciones para <i>pensar hist&oacute;ricamente,</i> activando din&aacute;micas de lectura cr&iacute;tica del presente.</li>      <li>La construcci&oacute;n de <i>conocimiento hist&oacute;rico,</i> lo que implica facilitar condiciones de formaci&oacute;n <i>enactivo;</i> es decir, en constante ampliaci&oacute;n de conciencia y de <i>conciencia hist&oacute;rica,</i> ampliando el &aacute;ngulo de mirada de lo que se muestra para:</li>  <ul>     <li><i>Repensar el presente</i> en la complejidad de sus m&uacute;ltiples relaciones para as&iacute; potenciar horizontes de futuro posible.</li>      <li>Organizar el pensamiento <i>desde el pensar categorial</i> en sus dimensiones psicocognitivas, lo que implica la articulaci&oacute;n de las m&uacute;ltiples relaciones que conforman a la realidad hist&oacute;rica; la totalidad como principio rector del conocimiento hist&oacute;rico y complejo; la complejidad creciente que rompe con la premisa positiva de lo gradual que va de lo particular a lo general.</li>     ]]></body>
<body><![CDATA[</ul>      <li>Desplegar una <i>radical imaginaci&oacute;n</i> que permita romper par&aacute;metros instituidos y hacer de la <i>pasi&oacute;n instituyente</i> un modo de ser y vivir en nuestros tiempos</li>      <li><i>Potenciar al sujeto provocando: deseo de saber y pensamiento cr&iacute;tico e hist&oacute;rico</i>, lo que implica ir m&aacute;s all&aacute; del ser &quot;informado&quot; acerca de la actualidad de &quot;objetos&quot; te&oacute;ricos -en boga o cl&aacute;sicos-, lo que suele suceder con el &quot;pensamiento ilustrado&quot; y des-historizado.</li>      <li><i>Activar al sujeto en su subjetividad</i> y en espacio de <i>vida comunitaria</i>; vida que exige pr&aacute;cticas, relaciones y representaciones del otro y de lo social basado en:</li>  <ul>     <li>La <i>impecabilidad de la palabra</i> como alternativa para desvanecer la ambig&uuml;edad y la desconfianza en v&iacute;nculos intersubjetivos e institucionales.</li>      <li>La <i>congruencia</i> entre lo que se siente, piensa y hace.</li>      <li>La <i>responsabilidad</i> de s&iacute; en relaci&oacute;n al otro; es decir:</li>  <ul>     <li><i>salir de las relaciones recurrentes v&iacute;ctima/victimario</i> que culpan y se colocan constantemente desde la externalidad corrigiendo y juzgando m&aacute;s que buscando comprender</li>      <li><i>construir acuerdos desde la diferencia como proceso de construcci&oacute;n de libertad</i>; puesto que la libertad es la capacidad de elegir y hacerse cargo de lo que se elige</li>     </ul>     ]]></body>
<body><![CDATA[</ul>     </ul>      <p><i>Propiciar modos de di&aacute;logo y comunicacionales de apertura</i> a la relaci&oacute;n <i>asumiendo la diferencia como posibilidad y no como amenaza</i></p>      <p><i>Promover procesos de cada vez mayor autonomizaci&oacute;n</i> asumiendo que la vida en sociedad es de naturaleza heter&oacute;noma.</p>      <p>Considerar como condici&oacute;n de conocimiento y forma de construir conciencia hist&oacute;rica a <i>la memoria e historia</i>, lo que implica recuperar al pensamiento y a los pensadores latinoamericanos como sustrato de nuestro estar siendo y la propia historia como texto necesario para comprendernos a nosotros mismos y las coordenadas de &eacute;poca donde actuamos, asumiendo que <i>somos lo que recordamos</i></p>      <blockquote>     <p>Comprendemos, desde estos criterios de acci&oacute;n formativa que, recuperar el sentido epist&eacute;mico de la memoria y la historia implica asumir quienes somos como seres esperanzados y creativos pero tambi&eacute;n como seres embargados por lo irracional y la locura social, y asumirlo har&aacute; que comprendamos m&aacute;s y mejor nuestro presente, para realmente salir de memorias traum&aacute;ticas que nos paralizan para ser sujetos potenciadores de mejores ma&ntilde;anas, con almas menos rotas y ambiguas, cada vez m&aacute;s nosotros mismos y en la valent&iacute;a de estar en relaci&oacute;n humana y de conocimiento, como sujetos y como sociedades con capacidad de construir cada vez m&aacute;s y mejores sentidos de vida subjetiva y comunitaria para merecernos este enorme don de ser humanos y ser humanos latinoamericanos.</p>      <p>Nosotros creemos fuertemente que &quot;&hellip; <i>es posible pensar la educaci&oacute;n como acompa&ntilde;amiento, hospitalidad y recibimiento del otro en su radical alteridad; y que contra la &quot;horrible novedad&quot; del totalitarismo, es un deber pensar la educaci&oacute;n como natalidad y creaci&oacute;n de novedad&hellip; es decir, como acontecimiento &eacute;tico&quot;</i></p>      <p>&quot;&hellip;La historia es lo historizable, en tanto ampliaci&oacute;n de la subjetividad&hellip;&quot; y es aqu&iacute; nuestro gran desaf&iacute;o, puesto que &quot;&hellip;el poder dominante necesita, cada vez m&aacute;s, de almas rotas as&iacute; como las almas rotas de la subordinaci&oacute;n al orden dominante&hellip;&quot; Hugo Zemelman.</p> </blockquote>  <hr>      <p><font size="3"><b>Referencias Bibliogr&aacute;ficas</b></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Ahumada, D. (2014). <i>Di&aacute;logos.Psicoan&aacute;lisis y memoria.</i> M&eacute;xico: Ipecal.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000133&pid=S1657-8031201500020000300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Aulagnier, P. (1998). <i>Los destinos del placer. Alienaci&oacute;n, amor, pasi&oacute;n.</i> M&eacute;xico: Paid&oacute;s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000135&pid=S1657-8031201500020000300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>B&aacute;rcena, F., &amp; Melich, J. (2000). <i>La educaci&oacute;n como acontecimiento &eacute;tico. Natalidad narraci&oacute;n y hospitalidad.</i> M&eacute;xico: Paid&oacute;s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000137&pid=S1657-8031201500020000300003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Bauman, Z., &amp; Dessal, G. (2014). <i>El retorno del p&eacute;ndulo. Sobre el psicoan&aacute;lisis y el futiro del mundo l&iacute;quido.</i> M&eacute;xico: Fondo de Cultura Economica.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000139&pid=S1657-8031201500020000300004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Castoriadis, C. (1997). <i>El avance de la insignificancia.</i> M&eacute;xico: Eudeba.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000141&pid=S1657-8031201500020000300005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Desinformemonos. (2014). <i>Desinformemonos. Periodismo desde Abajo</i>. Obtenido de: <a href="http://desinformemonos.org.mx/?s=ayotzinapa" target="_blank">http://desinformemonos.org.mx/?s=ayotzinapa</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000143&pid=S1657-8031201500020000300006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Dilthey, W. (1983-1986). <i>Cr&iacute;tica de la raz&oacute;n hist&oacute;rica.</i> Barcelona: Pen&iacute;nsula.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000145&pid=S1657-8031201500020000300007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Galeano, E. (1971). <i>Las venas abiertas de Am&eacute;rica Latina.</i> Mexico: Siglo XXI.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000147&pid=S1657-8031201500020000300008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Gentile, B. (2013). <i>Cad&aacute;veres y votos. Claves para pensar la violencia institucional.</i> Buenos Aires: Editorial Autores de Argentina.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000149&pid=S1657-8031201500020000300009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Gentile, B. (2015). &quot;El recuerdo del &quot;Mal&quot;: Historizar la memoria&quot;. <i>El Agora USB</i>, 15(2).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000151&pid=S1657-8031201500020000300010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
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<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Quijano, A. (2000). Colonialidad del poder, eurocentrismo y Am&eacute;rica Latina. En E. Lander, <i>La colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales. Perspectivas Latinoamericanas</i>. Buenos Aires: Clacso.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000163&pid=S1657-8031201500020000300016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Quintar, E. (1996). <i>Did&aacute;tica problematizadora e integradora.</i> M&eacute;xico: UNAM.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000165&pid=S1657-8031201500020000300017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Quintar, E. (1998). <i>La ense&ntilde;anza como un puente a la vida.</i> Buenos Aires: Colecci&oacute;n Conversaciones did&aacute;cticas.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000167&pid=S1657-8031201500020000300018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Rizzi, A. (24 de Julio de 2005). <i>El genocisio impune de Guatemala</i>. Obtenido de: <a href="http://elpais.com/diario/2005/07/24/domingo/1122177157_850215.html" target="_blank">http://elpais.com/diario/2005/07/24/domingo/1122177157_850215.html</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000169&pid=S1657-8031201500020000300019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Romano, V. (2005). <i>Intoxicaci&oacute;n Linguistica. El uso perverso de la lengua.</i> Caracas: El perro y la Rana.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000171&pid=S1657-8031201500020000300020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Tasso, P. (2014). <i>La historiograf&iacute;a oficial de 1968</i>. Obtenido de: <a href="http://posgradocsh.azc.uam.mx/egresados/079_TassoP_Historiografia_oficial_1968.pdf" target="_blank">http://posgradocsh.azc.uam.mx/egresados/079_TassoP_Historiografia_oficial_1968.pdf</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000173&pid=S1657-8031201500020000300021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Zemelman, H. (1992). <i>Los horizontes de la raz&oacute;n I. Dial&eacute;ctica y apropiaci&oacute;n del presente.</i> Mexico: Anthropos.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000175&pid=S1657-8031201500020000300022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Zemelman, M. (2011). <i>Horizontes de la raz&oacute;n III. El orden del movimiento.</i> Anthropos.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000177&pid=S1657-8031201500020000300023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p> </font>      ]]></body><back>
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