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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2"></font> <font face="verdana" size="2"></font>     <p align="center"><font size="4" face="verdana"><b>Rese&ntilde;as de libros</b></font></p> <font face="verdana" size="2">     <p>La revista Universitas Psychologica abre una nueva secci&oacute;n destinada a la &quot;Rese&ntilde;a de Libros&quot; e invita a enviar textos alusivos y pertinentes que contengan la referencia del libro respectivo bajo normas APA, al igual que un resumen anal&iacute;tico que refiera las tesis, hip&oacute;tesis, unidades de an&aacute;lisis, debates y discusiones conclusivas de los mismos, que vayan mucho m&aacute;s all&aacute; de una descripci&oacute;n narrativa. El Editor de la sesi&oacute;n de libros es el Profesor Hugo Escobar Melo quien recibir&aacute; los materiales para su an&aacute;lisis, aprobaci&oacute;n y publicaci&oacute;n. Pueden dirigirse a <a href="mailto:escobarh@javeriana.edu.co">escobarh@javeriana.edu.co</a></p> </font>     <p align="center"><font size="3" face="verdana"><b>Book reviews</b></font></p> <font face="verdana" size="2">     <p>Universitas Psychologica will feature a new section for book reviews. We will accept relevant texts containing an APA-formatted reference of the book, and an analytical review that includes the main ideas, hypotheses, units of analysis, debates and discussions going beyond a mere description. The section editor is professor Hugo Escobar Melo, who will receive the materials for analysis, approval and publication. Please send reviews to <a href="mailto:escobarh@javeriana.edu.co">escobarh@javeriana.edu.co</a>.</p>     <p>Rese&ntilde;a de libro:</p>     <p>Botero, P (Ed). (2008). <i>Representaciones y ciencias sociales. Una perspectiva epistemol&oacute;gica y metodol&oacute;gica. </i>Buenos Aires, Argentina: Espacio, pp. 156.</p>     <p>Ricardo A. Jaramillo-Moreno.<sup><a href="#1" name="n1">1</a>    <br>  </sup>Doctorando en Psicolog&iacute;a    <br> Universidad del Salvador, Buenos Aires, Argentina.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Desde su desarrollo y socializaci&oacute;n, las Representaciones Sociales resultaban un tema de dominio exclusivo de la psicolog&iacute;a social; a partir de su aplicaci&oacute;n y difusi&oacute;n transparadigm&aacute;tica y disciplinar, las R.S han tomado la forma ya no de un tema de la psicolog&iacute;a, sino de <i>una categor&iacute;a metodol&oacute;gica, </i>de pertinencia para las ciencias sociales.</p>     <p>Siguiendo este aporte, los autores plantean que las representaciones sociales a partir de su fundamentaci&oacute;n epistemol&oacute;gica, tal como ellos la plantean, fenomenol&oacute;gico-social, hermen&eacute;utica, cr&iacute;tica y ante todo pragm&aacute;tica o performativa, son precisamente realidades comunes y cotidianas de inter&eacute;s para todas las ciencias sociales.</p>     <p>En este orden de ideas, adicional a configurarse como una categor&iacute;a metodol&oacute;gica, abordan como identidad epistemol&oacute;gica que soporta su validez, la co-construcci&oacute;n de los significados en la vida cotidiana, donde convergen lo p&uacute;blico y lo privado, constituy&eacute;ndose como un marco de organizaci&oacute;n del ser-en-el-mundo y al mismo tiempo una forma de conocimiento y metodolog&iacute;a.</p>     <p>El libro se organiza en 5 Cap&iacute;tulos.</p> </font>     <p><font size="2" face="verdana">El capitulo 1; Contiene los fundamentos del libro y se focaliza particularmente; en la primera parte, en la diferenciaci&oacute;n de las R.S desde la Sociolog&iacute;a, Psicolog&iacute;a y la antropolog&iacute;a y sus puntos de inter&eacute;s disciplinar. La segunda parte, aborda conceptos centrales de las R.S, interacci&oacute;n social y la co-construcci&oacute;n del mundo y el conocimiento; adem&aacute;s de la diferenciaci&oacute;n de las representaciones colectivas de Durkheim y las sociales de Moscovici; La tercera parte expone la definici&oacute;n y procesos de las R.S; y la cuarta parte las posibilidades metodol&oacute;gicas para su estudio.</font></p> <font face="verdana" size="2">     <p>El capitulo 2; expone la perspectiva de constituci&oacute;n del conocimiento a partir de la perspectiva sociol&oacute;gica de Berger y Luckmann, deteni&eacute;ndose espec&iacute;ficamente en: los antecedentes, posibilidades sem&aacute;nticas del <i>sentido, </i>el papel de la interacciones en su constituci&oacute;n, y la funci&oacute;n que posee en la visi&oacute;n y el mundo vivido en la cotidianidad, el comportamiento y la estructuraci&oacute;n de los proyectos vitales, para de esta manera soportar la funcionalidad e intencionalidad de las representaciones sociales, como categor&iacute;a, metodol&oacute;gica y su fundamentaci&oacute;n epistemol&oacute;gica.</p>     <p>El capitulo 3. Aborda las representaciones como perspectiva cognitiva de las realidades sociales a partir del paralelismo entre la teor&iacute;a del desarrollo cognitivo, propuesta por Piaget y los procesos de asimilaci&oacute;n, acomodaci&oacute;n, equilibrio, adaptaci&oacute;n, como formas de construcci&oacute;n de la realidad, adem&aacute;s de la funci&oacute;n de la interacci&oacute;n y el lenguaje en el desarrollo del pensamiento individual y en este caso social.</p>     <p>El capitulo 4. Aborda la psicolog&iacute;a colectiva, con la finalidad de contextualizar las esferas de lo p&uacute;blico y privado y la forma en que estos conceptos impactan el orden social; de tal manera que continuando con el orden del libro, justifican estas esferas como construcciones sociales cotidianas, que no se diferencian, sino que se complementan y co-constituyen, adem&aacute;s de configurarse como <i>representaciones </i>dadoras de sentido y como marcos de referencia para el comportamiento pol&iacute;tico de las personas.</p>     <p>Capitulo 5. Reflexiona acerca de las Representaciones Sociales desde las concepciones, epistemol&oacute;gicas abordadas en la actualidad; la hermen&eacute;utica y la Reconstrucci&oacute;n de la noci&oacute;n de las representaciones, como campo de interpretaci&oacute;n de las ciencias sociales.</p>     <p>El objetivo de este cap&iacute;tulo era dar cuenta de la multiplicidad de perspectivas que abordan el concepto y sus fundamentos epistemol&oacute;gicos; destacando que estas pasan por alto, que las realidades sociales, o mundo de la vida, se construyen precisamente a partir de la intersubjetividad, de la intencionalidad, las emociones y las acciones cotidianas;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Adem&aacute;s presentan una perspectiva epistemol&oacute;gica, en la que las Representaciones Sociales de <i>tipo performativo </i>se forman en: a) el lugar en que se crea la realidad, b) cuya construcci&oacute;n dependen de las emociones, y que se observan c) en las obras, usos, acciones y pr&aacute;cticas manifestando as&iacute; que las obras del ser en el mundo no son actos vacios sino llenos de sentidos, para la sociedad.</p>     <p>Los aportes de este libro son: a) Explicar la propiedad com&uacute;n de las representaciones sociales; b) la revisi&oacute;n juiciosa, cr&iacute;tica y comprensiva de las posibilidades inherentes al tema, esto es, ver a las R.S como categor&iacute;a metodol&oacute;gica, con sus respectivos marcos aplicables a la investigaci&oacute;n; c) la reconstrucci&oacute;n concreta y no menos rigurosa de la teor&iacute;a, los fundamentos cognitivos b&aacute;sicos que las posibilitan; d) la interpretaci&oacute;n de realidades sociales, como la pol&iacute;tica y las esferas de lo p&uacute;blico y lo privado.</p>     <p>Un aspecto a mejorar, que no resta valor a esta excelente producci&oacute;n, se refiere, al cap&iacute;tulo 1, apartado de &quot;Algunas Pistas Metodol&oacute;gicas&quot;; ser&iacute;a interesante que incluyeran dise&ntilde;os metodol&oacute;gicos como la teor&iacute;a fundamentada, y an&aacute;lisis de datos como el constructivista, adem&aacute;s de sugerir instrumentos de recolecci&oacute;n de informaci&oacute;n que se adecuen a las Representaciones Sociales.</p>     <p>Rese&ntilde;a de libro:</p>     <p>L&oacute;pez-L&oacute;pez, W., Pearson, A., <i>&amp; </i>Ballesteros, B .P. (Editores). <i>Victimolog&iacute;a. Aproximaci&oacute;n psicosocial a las v&iacute;ctimas. </i>(Colecci&oacute;n <i>Saber, Sujeto &amp; Sociedad). </i>Bogot&aacute;: Editorial Javeriana, 2008.</p>     <p>Ya se van a cumplir dos a&ntilde;os de una de las escenas m&aacute;s vergonzosas de la pol&iacute;tica colombiana, cuando las v&iacute;ctimas de los paramilitares fueron invitadas al Senado de la Rep&uacute;blica de Colombia. No parece haber sido muy representativa la participaci&oacute;n del Gobierno, y de los pocos &quot;padres de la patria&quot; asistentes quedaron todav&iacute;a menos al ir saliendo en desbandada, despu&eacute;s del llamado a lista, la gran mayor&iacute;a del uribismo; los mismos que en el 2002 se agolpaban en el mismo recinto para aplaudir a los victimarios, los jefes del paramilitarismo Ram&oacute;n Isaza, Salvatore Mancuso y Ernesto B&aacute;ez.</p> </font>     <p><font size="2" face="verdana">La situaci&oacute;n pol&iacute;tica para las v&iacute;ctimas no ha cambiado; antes, por el contrario, empeora de d&iacute;a en d&iacute;a. Una de las ediciones de Revista Semana de hace apenas un par de meses, mientras presenta en su portada al ni&ntilde;o fen&oacute;meno Andr&eacute;s Felipe Arias autor de la nunca bien ponderada &quot;doctrina Carimagua&quot; seg&uacute;n la cual v&iacute;ctimas del desplazamiento forzado hacen de tierras productivas campos de rastrojos, y analiza en su art&iacute;culo principal la pr&oacute;xima nueva reelecci&oacute;n del uribismo, &uacute;nica preocupaci&oacute;n de la seguridad democr&aacute;tica, c&iacute;rculo vicioso al que parecen precipitarse la mayor&iacute;a de los votantes de la patria liderados por ese prohombre de la paz, colega nuestro para verg&uuml;enza de la Academia, Luis Carlos Restrepo, dedica un informe especial, de gran valor y actualidad, a las v&iacute;ctimas. &quot;Los est&aacute;n matando&quot;, titula. &quot;Las v&iacute;ctimas que reclaman sus tierras est&aacute;n siendo asesinadas, torturadas y amenazadas. La reparaci&oacute;n est&aacute; fracasando y se consolida una contrarreforma agraria sangrienta&quot;. Entre tanto, una asesora del Ministerio de Agricultura, que no el exministro Arias, declara: &quot;si no somos capaces de resolver este problema nos acabamos como Estado de derecho&quot;. &quot;Nos toca deshacer lo que se hizo con violencia y no tenemos una herramienta distinta al derecho&quot;. Pero el mismo derecho se usa muchas veces en contra de los que tienen el derecho: &quot;los que no pagaban por la tierra s&iacute; pagaban abogados&quot;. O m&aacute;s sencillo: muchas de las 385.000 familias que hoy erran por Colombia en busca de recuperar lo perdido, han encontrado la muerte. Asesinatos, amenazas, &quot;violaciones a mujeres y ni&ntilde;os, golpizas, panfletos de las &Aacute;guilas Negras en los que anuncian nuevas masacres, sedes de organizaciones de v&iacute;ctimas que han sido incendiadas y saqueadas, y el hostigamiento constante a quienes han retornado a sus fincas son apenas una muestra de lo que est&aacute; ocurriendo en el pa&iacute;s&quot;, escribe Semana. Y sigue imperando la frase de batalla de Salvatore Mancuso: &quot;me vende o le compro a la viuda&quot;. As&iacute; se va consolidando esta &quot;verg&uuml;enza nacional&quot;: de 5,5 millones de hect&aacute;reas se ha devuelto el 1%. La Revista detalla su informe con dos narraciones que recrudecen, si se puede m&aacute;s, la &quot;rabia humillada&quot;, expresi&oacute;n de Zygmun Bauman acogida por &Aacute;ngela Mar&iacute;a Robledo en su inspirada presentaci&oacute;n del libro que nos re&uacute;ne esta noche.</font></p> <font face="verdana" size="2">     <p>&quot;Los perseguidos&quot; nos cuenta de muertes, violaciones, golpizas y amenazas que han vivido 20 familias desplazadas a las que el Gobierno les adjudic&oacute; las tierras de un narco de manera temporal. Era la primera vez (leo a Semana), que aquel pueblo recib&iacute;a la visita de un Presidente. Junto a Uribe llegaron, entre muchos funcionarios, los ministros de Agricultura y del Medio Ambiente (los que acaban de ser exonerados de nobles tareas para asegurar por a&ntilde;os la no menos noble seguridad democr&aacute;tica). A semejante corte la esperaba un grupo de campesinos que, empujados por la guerrilla y por los paramilitares, abandonaron sus tierras. El Presidente les har&iacute;a entrega, como aguinaldo, de 447 hect&aacute;reas, para estrenar, lo que &eacute;l mismo denomin&oacute;, un experimento, que consist&iacute;a en cederles por cinco a&ntilde;os unas tierras, que dependiendo de su rendimiento, les ser&iacute;an adjudicadas en firme. El experimento no funcion&oacute;, como resume Semana, por &quot;el aleteo de las &Aacute;guilas&quot; que sentenciaron: &quot;tienen hasta febrero para dejar de joder&quot;. Y as&iacute; estos desplazados que siguen luchando contra el hambre y las amenazas son los que creyeron que la buena fortuna por fin llegaba a sus vidas despu&eacute;s de tanta zozobra el d&iacute;a que el Presidente les entreg&oacute; una tierra que result&oacute; maldita. Hoy uno de sus compa&ntilde;eros est&aacute; muerto y los dem&aacute;s viven peor que antes de aquella Navidad de 2004.</p>     <p>En &quot;Los usurpados del Choc&oacute;&quot; nos muestra Semana c&oacute;mo &quot;ni el gobierno, ni la Corte Interamericana han logrado que los palmicultores devuelvan las tierras de Curvarad&oacute;. Los verdaderos due&ntilde;os viven amenazados y han sido asesinados dos l&iacute;deres&quot;. Para la Revista queda el principio de una esperanza: la Ley de V&iacute;ctimas que hace curso en el Congreso. Si es que la muy necesaria y prioritaria reelecci&oacute;n de la seguridad democr&aacute;tica deja tiempo para cosas menores y menos urgentes, si no es que la cambia en contra de las v&iacute;ctimas, como parece presagiarse.</p>     <p>Esta escandalosa contradicci&oacute;n moral y pol&iacute;tica justificar&iacute;a ya, por s&iacute; misma, el que se siga discutiendo y escribiendo sobre las leyes y los procesos que nos puedan ayudar en la soluci&oacute;n de un conflicto m&aacute;s que centenario, pero que parece marcar nuestro presente de manera indeleble, si no le buscamos una salida pac&iacute;fica y equitativa, para la cual las v&iacute;ctimas del mismo deber&iacute;an tener voz prioritaria. As&iacute; que, si bien es cierto que sobre el tema de la reconciliaci&oacute;n y la paz han aparecido re -cientemente muchas publicaciones, como lo amerita la relevancia del problema, pensamos que lo expuesto y debatido, gracias a la cooperaci&oacute;n de la Facultad de Psicolog&iacute;a de la Pontificia Universidad Javeriana y la Sociedad Mundial de Victimolog&iacute;a, en el Primer Curso Colombiano de Victimolog&iacute;a y Asistencia a Victimas, a cuyas memorias se dedica esta publicaci&oacute;n, debe conservarse para consulta y desarrollo ulterior por parte de la sociedad y el Estado, especialmente porque el fen&oacute;meno de las v&iacute;ctimas en Colombia nos cuestiona cada vez m&aacute;s y con mayor urgencia.</p> </font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="verdana">Quiero por ello, en mi presentaci&oacute;n del libro <i>Victimolog&iacute;a. Aproximaci&oacute;n psicosocial a las v&iacute;ctimas, </i>editado por Wilson L&oacute;pez L&oacute;pez, Annette Pearson y Blanca Patricia Ballesteros, dentro de la Colecci&oacute;n &quot;Saber, sujeto y sociedad&quot; de la Pontificia Universidad Javeriana, resaltar, en primer lugar, el significado de publicaciones como &eacute;sta con respecto al fen&oacute;meno nombrado en el t&iacute;tulo, as&iacute; el t&eacute;rmino &quot;victimolog&iacute;a&quot; no me suene. El libro se constituye en una forma de acompa&ntilde;amiento a las v&iacute;ctimas de nuestro conflicto armado. Cada uno de sus aportes es una invitaci&oacute;n a que comprendamos a las v&iacute;ctimas en medio del conflicto y a que tomemos parte en su tragedia, como muy bien lo enfatiza la Decana de la Facultad de Psicolog&iacute;a, en su &quot;Presentaci&oacute;n: la construcci&oacute;n del 'nosotros' en un pa&iacute;s en guerra&quot;.</font></p> <font face="verdana" size="2">     <p>No se trata -y tampoco as&iacute; lo pretenden sus autores- de ser el &uacute;nico libro o la mejor contribuci&oacute;n a la resoluci&oacute;n del problema. M&aacute;s a&uacute;n, los autores son conscientes y se sienten muy bien en el conjunto de recientes publicaciones en torno al tema, de las cuales, sin pretensi&oacute;n de completud, quiero se&ntilde;alar para ilustrar lo complejo del problema, s&oacute;lo las siguientes:</p>     <p>Comienzo por aquel famoso di&aacute;logo de la Universidad del Rosario que recogi&oacute; Adolfo Chaparro Amaya en 2002 en el colectivo <i>Cultura pol&iacute;tica y perd&oacute;n, </i>del que conservamos la emblem&aacute;tica confesi&oacute;n de Jacques Derrida recordando el holocausto: &quot;el perd&oacute;n es de lo imperdonable&quot;. Y continuaba, en la oportuna y acertada traducci&oacute;n de Chaparro, refiri&eacute;ndose a c&oacute;mo quiz&aacute; s&oacute;lo en esta figura del perd&oacute;n podemos todav&iacute;a hoy barruntar un sentido de lo divino y c&oacute;mo quiz&aacute; tambi&eacute;n sea dicha actitud la que necesitamos para construir la democracia por venir. Recientemente, Reyes Mate al valorar el significado de la filosof&iacute;a de la religi&oacute;n en el momento actual, formul&oacute; el problema en estos t&eacute;rminos: as&iacute; como ni la justicia ni la igualdad son inventos de la modernidad, sino traducciones de las m&aacute;s antiguas concepciones religiosas, tambi&eacute;n habr&iacute;a que pensar que hoy o ma&ntilde;ana la cultura del perd&oacute;n pudiere ser necesaria como virtud c&iacute;vica.</p> </font>     <p><font size="2" face="verdana">La discusi&oacute;n comprometida y profunda en torno a la Ley de Justicia y Paz provoc&oacute; m&uacute;ltiples reacciones y comentarios que alimentaron, sin duda alguna, la comprensi&oacute;n de la problem&aacute;tica en torno a las v&iacute;ctimas de nuestro conflicto. Quiero mencionar ante todo el impactante libro de Jon Elster de 2004: <i>Closing the Books. Cerrando los libros. Justicia transicional en perspectiva hist&oacute;rica, </i>no porque se refiera directamente al problema colombiano, sino porque su pensamiento, actualizado en sus visitas a Colombia, ha influido significativamente en algunos de quienes se ocuparon del tema en su momento. Y enumero ahora, sin poder comentar como lo ameritan cada uno de los trabajos y omitiendo seguramente muchos y muy importantes, s&oacute;lo los que conservo en mi memoria cuando yo mismo habl&eacute; desde mi perspectiva de filosof&iacute;a moral, pol&iacute;tica y del derecho sobre &quot;El significado de la tolerancia liberal en un proceso de reconciliaci&oacute;n&quot;. Tres de las fundaciones que se ocuparon en el 2005 del tema fueron: la Fundaci&oacute;n Social, <i>Los derechos de las v&iacute;ctimas en los procesos de justicia transicional. Justicia, verdad y reparaci&oacute;n; </i>la Fundaci&oacute;n Ideas para la Paz, <i>Cuadernos del conflicto. Justicia, verdad y reparaci&oacute;n en medio del conflicto; </i>y la Fundaci&oacute;n Alvaralice que celebr&oacute; el <i>Simposio Internacional: Justicia restaurativa y paz en Colombia (Cali, 9 a 12 de febrero de 2005).</i></font></p> <font face="verdana" size="2">     <p>El libro que hoy presentamos proviene del di&aacute;logo de la Academia con Fundaciones que se han ocupado del tema, lo mismo que las anteriores. Seguimos luchando con lo &uacute;nico que tenemos: el poder de la palabra. Como Camila de Gamboa y su grupo de la Universidad del Rosario en la <i>Revista de Estudios Socio-Jur&iacute;dicos: Justicia transicional: memoria colectiva, reparaci&oacute;n, justicia y democracia; </i>Pablo de Greif con sus estudios sobre memoria, justicia y reconciliaci&oacute;n; Iv&aacute;n Orozco, <i>Sobre los l&iacute;mites de la conciencia humanitaria. Dilemas de la paz y la justicia en Am&eacute;rica Latina; </i>Ang&eacute;lica Rettberg y su grupo de la Universidad de los Andes, <i>Entre el perd&oacute;n y el pared&oacute;n. Preguntas y dilemas de la justicia transi-cional. </i>Nosotros mismos en el Instituto PENSAR, en alianza con el Instituto Goethe, la Fundaci&oacute;n FESCOL, la Comisi&oacute;n Nacional de Reparaci&oacute;n y Reconciliaci&oacute;n y la Facultad de Ciencias Pol&iacute;ticas y Relaciones Internacionales de la Javeriana, hicimos una amplia convocatoria a asociaciones de v&iacute;ctimas de todo el pa&iacute;s, para dialogar en mayo del 2006 sobre &quot;Verdad y reparaci&oacute;n en Colombia, desde la perspectiva de las v&iacute;ctimas&quot;. Compartimos experiencias de Per&uacute;, El Salvador, Guatemala, Argentina y Chile con colegas de Alemania y Espa&ntilde;a y en especial con especialistas en el tema en Colombia: algunos de los mencionados m&aacute;s arriba y la Comisi&oacute;n Colombiana de Juristas, la Fundaci&oacute;n &quot;Dejusticia&quot; y la Corporaci&oacute;n Reiniciar.</p>     <p>En este amplio contexto, quiero caracterizar este nuevo libro sobre v&iacute;ctimas por su &eacute;nfasis desde la perspectiva de la psicolog&iacute;a en dos sentidos fundamentales: el de la sensibilidad moral, tanto de las v&iacute;ctimas mismas como de quienes deber&iacute;amos sentir con ellas, en el sentido m&aacute;s profundo del sentimiento de &quot;compasi&oacute;n&quot; desarrollado finamente por Martha Nussbaum; y el de la ayuda y el cuidado en las m&aacute;s variadas formas que la psicolog&iacute;a presta a las v&iacute;ctimas y eventualmente tambi&eacute;n a los victimarios.</p>     <p>La sensibilidad moral nos permite acercarnos a la cosa misma, lo que hace v&iacute;ctima a las v&iacute;ctimas, en el comprender la situaci&oacute;n del otro al ser impactados, interpelados por ella cuando nos abrimos para compartir sus experiencias, tragedias y desgracias, como lo desarrollan paradigm&aacute;ticamente Elizabeth Lira en &quot;Desaparici&oacute;n, consecuencias psicol&oacute;gicas y efectos traum&aacute;ticos de la ausencia ante la incertidumbre prolongada por el destino del ausente&quot;, Clara Roc&iacute;o Wilches al abordar el trauma colombiano de las &quot;V&iacute;ctimas de minas antipersonal&quot;, y Annette Pearson en sus an&aacute;lisis del fen&oacute;meno cada vez m&aacute;s visible y p&uacute;blico de las &quot;V&iacute;ctimas de violencia intrafamiliar&quot;.</p>     <p>Con base en la sensibilidad moral se nos presentan entonces los problemas en su problemati-cidad espec&iacute;fica, en cuanto fen&oacute;menos sociales y humanos relevantes y dignos de ser clarificados te&oacute;ricamente: es el aporte de la fenomenolog&iacute;a del mundo de la vida a la metodolog&iacute;a de las Ciencias Sociales. En esta l&iacute;nea de desarrollo del saber a partir de c&oacute;mo se nos dan en el contexto colombiano las v&iacute;ctimas, escriben su estudio John Dussich y Annette Pearson en su muy apretada pero ilustrativa &quot;Historia de la victimolog&iacute;a&quot;, que me atrever&iacute;a a complementar con la lectura de la historia de Walter Benjamin y, en la filosof&iacute;a espa&ntilde;ola, con las ideas de Reyes Mate, a partir de <i>La raz&oacute;n de los vencidos </i>y sus interpretaciones del mismo Benjamin y del pensamiento jud&iacute;o. Igualmente ilustrativos y necesarios para el desarrollo te&oacute;rico, pr&aacute;ctico y pol&iacute;tico de la problem&aacute;tica, en especial desde el punto de vista de las instituciones de justicia, encuentro los trabajos de Fernando D&iacute;az Colorado: &quot;Las v&iacute;ctimas y la legislaci&oacute;n internacional&quot;, y de Leonardo Alberto Rodr&iacute;guez Cely: &quot;An&aacute;lisis de la actividad psicol&oacute;gica forense y su relaci&oacute;n con las v&iacute;ctimas en el sistema penal acusatorio colombiano&quot;.</p>     <p>Otro tipo de estudios se ocupa, en el libro, de la relaci&oacute;n entre comprensi&oacute;n del problema, desarrollo te&oacute;rico y pr&aacute;cticas (aplicaciones) en procura de su soluci&oacute;n. En esto la Psicolog&iacute;a es campo privilegiado de aprendizaje porque permite a la vez profundizar en los fen&oacute;menos y comenzar a resolverlos con base en su comprensi&oacute;n y an&aacute;lisis te&oacute;rico-pr&aacute;ctico. Aqu&iacute; encuentro la mayor fortaleza del libro. El mismo John Dussich escribe sobre &quot;Afrontamiento psicosocial: un modelo te&oacute;rico para la comprensi&oacute;n de la victimizaci&oacute;n general y para facilitar la recuperaci&oacute;n&quot;. A partir de la historia chilena desde 1973, Elizabeth Lira, David Becker y Mar&iacute;a Isabel Castillo presentan su experiencia y su propuesta de &quot;Psicoterapia de v&iacute;ctimas de represi&oacute;n pol&iacute;tica bajo una dictadura, un desaf&iacute;o terap&eacute;utico, te&oacute;rico y pol&iacute;tico&quot;. Igualmente, con base en experiencia directa en el Distrito de Aguablanca en Cali, Diana Britto Ruiz escribe sobre &quot;Atenci&oacute;n a v&iacute;ctimas, formas de reparaci&oacute;n. Un estudio de caso&quot;.</p>     <p>En otro grupo quisiera clasificar y referirme a experiencias institucionales en el tratamiento de v&iacute;ctimas. &Aacute;ngela Ospina de la Fundaci&oacute;n Terre des hommes-Italia -que trabaja en Colombia desde 2001- presenta la &quot;Experiencia del Centro de Atenci&oacute;n Psicosocial/CAPS en el acompa&ntilde;amiento a la poblaci&oacute;n afectada por la violencia sociopo-l&iacute;tica en Colombia&quot;, y Rub&eacute;n Dar&iacute;o Ram&iacute;rez hace lo propio presentando la experiencia del &quot;Centro de estudio y an&aacute;lisis en convivencia y seguridad ciudadana&quot; de la Alcald&iacute;a Mayor de Bogot&aacute; en sus Centros de Atenci&oacute;n a V&iacute;ctimas y Delitos, CAVID.</p> </font>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="verdana">Por &uacute;ltimo, quiero destacar el significado tanto te&oacute;rico como pr&aacute;ctico de &quot;Las organizaciones de v&iacute;ctimas como actores sociales&quot;, t&iacute;tulo del trabajo presentado por Iv&aacute;n Cepeda Castro y Klaudya Gir&oacute;n Ortiz. Considero que toda soluci&oacute;n, as&iacute; se requiera de tratamientos especiales de &iacute;ndole psicol&oacute;gica o de procesos jur&iacute;dicos expl&iacute;citos y de derechos econ&oacute;micos efectivos, pasa necesariamente por las luchas por el reconocimiento, con las que Axel Honneth, inspirado en la figura hegeliana del amo y el esclavo, no muy lejana de la realidad de las v&iacute;ctimas de m&aacute;s de 200 a&ntilde;os de dominaci&oacute;n en Colombia, constituye el sentido mismo de la pol&iacute;tica como construcci&oacute;n de una sociedad bien ordenada, igualitaria y justa, en relaci&oacute;n dial&eacute;ctica con un Estado de derecho democr&aacute;tico.</font></p> <font face="verdana" size="2">    <p>Y ahora una consideraci&oacute;n formal, antes de comentar mi lectura del libro que he presentado sucintamente. Ante libros colectivos como &eacute;ste, de los que en las Ciencias Sociales y Humanas, en la Filosof&iacute;a y en las Artes se producen en Colombia de muy buena calidad, vale la pena reflexionar si no merecer&iacute;an, por parte de quienes hacen &quot;cuentas con los cuentos&quot; en sus evaluaciones de calidad de los productos, un tratamiento semejante al que dan a las as&iacute; llamadas &quot;revistas cient&iacute;ficas&quot;. Lo expreso en un &aacute;mbito donde se cultivan ambas formas de presentar resultados de investigaci&oacute;n. Es diferente dar raz&oacute;n precisa y rigurosa de ciertos avances y descubrimientos en un &aacute;rea espec&iacute;fica del saber, y presentar comprensivamente un problema desde sus diversas perspectivas, aportando a la formaci&oacute;n de una opini&oacute;n acerca de su significado, sugiriendo posibles soluciones pr&aacute;cticas, animando moralmente su realizaci&oacute;n, motivando ret&oacute;ricamente a la formaci&oacute;n de la voluntad y a la acci&oacute;n correcta. En su defensa de la libertad de los renovados ensayos experimentales, precisos, rigurosos y medibles, enfatiza J&uuml;rgen Habermas al recibir el premio Kyoto en el 2004, una especie de certificaci&oacute;n de calidad: &quot;sin la intersubjetividad del comprender ninguna objetividad del saber&quot;. Salvar los fen&oacute;menos puede ser, en algunas circunstancias, m&aacute;s relevante que organizarlos causalmente.</p> </font>     <p><font size="2" face="verdana">Pero ya con esto he comenzado con mi lectura comprensiva de esta excelente publicaci&oacute;n. En ella me convenzo de nuevo de lo que formulaba el fundador de la fenomenolog&iacute;a Edmund Husserl en 1935: no s&oacute;lo en relaci&oacute;n con la Filosof&iacute;a, la Psico -log&iacute;a &quot;das Feld der Entscheidungen&quot;, es el campo de las decisiones, tambi&eacute;n con respecto a otras &aacute;reas del saber, si algunos fil&oacute;sofos no pretenden impedirlo: la econom&iacute;a, la pol&iacute;tica, la antropolog&iacute;a, la guerra y la paz, la reconciliaci&oacute;n, el perd&oacute;n, el derecho y la justicia. Es curioso: hay fil&oacute;sofos que siguen convencidos, en su esfuerzo por renegar de la metaf&iacute;sica, de que su saber sigue siendo dador universal de sentido, como si sin su aprobaci&oacute;n no pudiera suceder nada en el mundo: administradores de la verdad, el punto de vista de dios.</font></p> <font face="verdana" size="2">     <p>Para evitar este nuevo reduccionismo de la Filosof&iacute;a como Epistemolog&iacute;a debemos, y en esto acierta el libro que comentamos, asumir en nuestros an&aacute;lisis de las Ciencias Sociales la as&iacute; llamada perspectiva de los participantes, no la del observador como parece exigirlo la metodolog&iacute;a de las Ciencias Naturales y el Positivismo y la Cienciome-tr&iacute;a para las sociales. No la neutralidad valorativa, sino el compromiso con la cosa misma, nos permite comprender los fen&oacute;menos sociales y buscarles soluciones como participantes en el mundo de la vida y en la sociedad civil.</p>     <p>En reciente documento de trabajo para la Fundaci&oacute;n Alternativa del Partido Socialista Espa&ntilde;ol, PSOE, Reyes Mate analiza la <i>Justicia de las v&iacute;ctimas y la reconciliaci&oacute;n en el Pa&iacute;s Vasco. </i>All&iacute; muestra c&oacute;mo uno de los fen&oacute;menos m&aacute;s relevantes del desarrollo de lo p&uacute;blico en la sociedad postsecular, es la visibilidad que han cobrado las v&iacute;ctimas. En otras &eacute;pocas era posible una justicia de transici&oacute;n teniendo a las v&iacute;ctimas solamente como objeto posible de reparaci&oacute;n, si &eacute;sta no se entend&iacute;a inclusive s&oacute;lo como pena para evitar toda impunidad. La justicia restaurativa trata de responder a las v&iacute;ctimas. Son ellas quienes efectivamente toleran el crimen, lo soportan, y son tambi&eacute;n ellas quienes ofrecen la clave fundamental para la reconciliaci&oacute;n, dado que la v&iacute;ctima conserva en su existir, en su memoria como negaci&oacute;n de la tolerancia, el imperativo de la pol&iacute;tica sin violencia. Su experiencia del mal es reclamo permanente no s&oacute;lo para los victimarios sino para la sociedad en general: es injusta una pol&iacute;tica con base en la violencia, la exclusi&oacute;n y discriminaci&oacute;n, la negaci&oacute;n del otro como persona moral y como ciudadano. Por ello, no se puede pensar en una paz negociada ignorando el punto de vista y la experiencia de las v&iacute;ctimas.</p>     <p>Si se las tiene en cuenta y se reconoce su punto vista, es decir su exigencia de verdad, se puede muchas veces constatar que su reclamo de justicia no es tanto el de un castigo ejemplar, sino el de la urgencia de crear condiciones que eviten en el futuro la repetici&oacute;n de actos violentos. En este sentido, la reconciliaci&oacute;n debe mirar ante todo a constituir las condiciones para una paz y una convivencia viable, en especial entre comunidades que se han excluido y victimizado mutuamente.</p>     <p>Se trata pues de asumir la actitud del participante, y todav&iacute;a m&aacute;s si respetamos la memoria, no la de los participantes como vencedores, como victimarios, sino la perspectiva de las v&iacute;ctimas, la de los perdedores en la historia, no s&oacute;lo para que &eacute;sta no se repita, sino para que en ella logremos realizar lo que para ellos eran ideales y utop&iacute;as que fueron negadas, y respondamos as&iacute; a nuestra responsabilidad hist&oacute;rica en el presente, inspirados en la memoria solidaria y abiertos al futuro.</p>     <p>Es el marco en el que lee la historia Walter Benjamin, como se nos recuerda en la presentaci&oacute;n de este libro, y de quien me permito, como homenaje a las v&iacute;ctimas, transcribir el &uacute;ltimo ap&eacute;ndice de sus <i>Tesis sobre el concepto de historia: </i>&quot;Es seguro que los adivinos que inquir&iacute;an al tiempo por los secretos que &eacute;l guarda dentro de s&iacute; no lo experimentaban como homog&eacute;neo ni como vac&iacute;o. Quien tiene esto a la vista puede llegar tal vez a hacerse una idea de la forma en que el pasado era aprehendido en la rememoraci&oacute;n, es decir, precisamente como tal. Se sabe que a los jud&iacute;os les estaba prohibido investigar el futuro. La Thor&aacute; y la plegaria los instruyen, en cambio, en la rememoraci&oacute;n. Esto los liberaba del encantamiento del futuro, al que sucumben aquellos que buscan informaci&oacute;n en los adivinos. A pesar de esto, el futuro no se convirti&oacute; para los jud&iacute;os en un tiempo homog&eacute;neo y vac&iacute;o. Porque en &eacute;l cada segundo era la peque&ntilde;a puerta por la que pod&iacute;a pasar el Mes&iacute;as&quot;.</p><hr>     <p><a href="#n1" name="1"><sup>1</sup></a> Psic&oacute;logo Universidad de La Sabana, Mag&iacute;ster en psicolog&iacute;a Universidad Catolica de Colombia, Doctorando Universidad del Salvador, Buenos Aires, Argentina. Correspondencia: <a href="mailto:ricardojaramillom@gmail.com">ricardojaramillom@gmail.com</a>; Avenida Carrera 70 # 108-93 Bogot&aacute;. <hr>  </font>     <p><font size="2" face="verdana">Guillermo Hoyos V&aacute;squez     ]]></body>
<body><![CDATA[<br>Instituto de Estudios Sociales y Culturales PENSAR<font face="verdana" size="2">    <br>Pontificia Universidad Javeriana, Bogot&aacute;.</font></font></p>       ]]></body>
</article>
