<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>1692-2530</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Opinión Jurídica]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Opin. jurid.]]></abbrev-journal-title>
<issn>1692-2530</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad de Medellín]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S1692-25302011000100007</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Espacio y territorio: disociaciones jurídicas como factor de ingobernabilidad desde los poderes públicos en Colombia]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Space and territory: juridical dissociations as a factor of lack of governability from public power in Colombia]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Vásquez Santamaría]]></surname>
<given-names><![CDATA[Jorge Eduardo]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Fundación Universitaria Luis Amigó Facultad de Derecho y Ciencias Humanas Grupo de Investigaciones Jurídicas y Sociales]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>01</month>
<year>2011</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>01</month>
<year>2011</year>
</pub-date>
<volume>10</volume>
<numero>19</numero>
<fpage>119</fpage>
<lpage>138</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1692-25302011000100007&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1692-25302011000100007&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1692-25302011000100007&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[La reflexión se dirige a la ingobernabilidad en Colombia propuesta a partir de la ambigüedad y disociación jurídica de las categorías espacio y territorio como componentes fundamentales y predominantes del Estado, a partir del cual las autoridades públicas colombianas no escatiman la importancia y alcance de las dichas categorías en las fuentes formales del ordenamiento jurídico interno, las dimensiones de su desarrollo, y la necesidad de su inclusión en la dirección de la política nacional como factor de estabilidad, bienestar y progreso.]]></p></abstract>
<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The reflection goes to the ungovernability in propose Colombia from the ambiguity and legal dissosciation of the categories space and territory like fundamental and predominant components of the State, from which the Colombian public authorities do not scrimp the importance and reaches of the these categories in the formal sources of the internal legal ordering, the dimensions of its development, and the necessity of its inclusion in the address of the national policy like factor of stability, well-being and progress.]]></p></abstract>
<kwd-group>
<kwd lng="es"><![CDATA[Estado]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[territorio]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[constitución]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[ley]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[poderes públicos]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[State]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[territory]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[constitution]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[law]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[powers public]]></kwd>
</kwd-group>
</article-meta>
</front><body><![CDATA[   <font face="verdana" size="2"> 	    <p ALIGN="RIGHT"><B>DERECHO ADMINISTRATIVO</B></p> 	    <p ALIGN="CENTER"><B><FONT SIZE="4">Espacio y territorio: disociaciones 	      jur&iacute;dicas como factor de ingobernabilidad desde los poderes p&uacute;blicos 	      en Colombia<SUP><A HREF="#a">*</A></sup><A NAME="a1"></A></FONT></B></p> 	    <p ALIGN="CENTER">&nbsp;</p> 	    <p ALIGN="CENTER"><B>	<FONT SIZE="3">Space and territory: juridical dissociations 	as a factor of lack of governability from public power in Colombia</FONT></B></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p>Jorge Eduardo V&aacute;squez Santamar&iacute;a<SUP>**</SUP> </p>       <p><SUP>**</SUP> Abogado Universidad de Medell&iacute;n. Especialista en Docencia Investigativa Universitaria Fundaci&oacute;n Universitaria Luis Amig&oacute;. Estudiante Maestr&iacute;a en Derecho Universidad de Medell&iacute;n. Docente investigador y l&iacute;der del Grupo de Investigaciones Jur&iacute;dicas y Sociales, Facultad de Derecho y Ciencias Humanas de la Funlam, categor&iacute;a D Colciencias 2009. Miembro de la Asociaci&oacute;n Colombiana de Investigadores Urbano Regionales - ACIUR. <A HREF="mailto:jorge.vasquezsa@amigo.edu.com">jorge.vasquezsa@amigo.edu.com</A></p>       <p>&nbsp;</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>   <hr size="1" noshade> <B>Resumen</B>     <p>La reflexi&oacute;n se dirige a la ingobernabilidad en Colombia propuesta a partir de la ambig&uuml;edad y disociaci&oacute;n jur&iacute;dica de las categor&iacute;as espacio y territorio como componentes fundamentales y predominantes del Estado, a partir del cual las autoridades p&uacute;blicas colombianas no escatiman la importancia y alcance de las dichas categor&iacute;as en las fuentes formales del ordenamiento jur&iacute;dico interno, las dimensiones de su desarrollo, y la necesidad de su inclusi&oacute;n en la direcci&oacute;n de la pol&iacute;tica nacional como factor de estabilidad, bienestar y progreso.</p>   <B>Palabras clave: </B>Estado, territorio, constituci&oacute;n, ley, poderes p&uacute;blicos.    <hr size="1" noshade> <B>Abstract</B>     <p>The reflection goes to the ungovernability in propose Colombia from the ambiguity and legal dissosciation of the categories space and territory like fundamental and predominant components of the State, from which the Colombian public authorities do not scrimp the importance and reaches of the these categories in the formal sources of the internal legal ordering, the dimensions of its development, and the necessity of its inclusion in the address of the national policy like factor of stability, well-being and progress.</p>   <B>Keywords:</B> State, territory, constitution, law, powers public.   <hr size="1" noshade>       <p>&nbsp;</p>       <p>&nbsp;</p>       <p><B><FONT SIZE="3">Introducci&oacute;n</FONT></B><FONT SIZE="3"> </FONT></p>     <p>El presente escrito es producto de los resultados derivados del proyecto de investigaci&oacute;n <I>Aplicabilidad de las disposiciones del derecho urbano en relaci&oacute;n al territorio y el espacio en Colombia 2000-2007,</I>  en el cual se buscaba determinar la aplicabilidad que tienen el espacio y el territorio como categor&iacute;as urbanas en el derecho urbano colombiano por parte de las autoridades judiciales y administrativas competentes dentro del per&iacute;odo fijado. De manera espec&iacute;fica, se propone describir las variaciones que en el plano jur&iacute;dico, jurisprudencial y doctrinario han tenido el espacio y el territorio; se definen conceptualmente dichas categor&iacute;as como posibles figuras normativas del ordenamiento jur&iacute;dico colombiano, y finalmente, se identifican las fuentes de problematizaci&oacute;n abarcadas por las autoridades competentes que han dado lugar a la aplicabilidad de dichas figuras en Colombia, todo, como se mencion&oacute;, en el per&iacute;odo 2000-2007. </p>       <p>A partir de los resultados de esta investigaci&oacute;n se propone exponer c&oacute;mo el territorio y el espacio, figuras de trascendental importancia en el ordenamiento jur&iacute;dico colombiano, han sido desfiguradas desde los procesos de creaci&oacute;n, interpretaci&oacute;n y aplicaci&oacute;n de las normas jur&iacute;dicas a cargo de los poderes p&uacute;blicos del Estado. Para demostrarlo, expuesta una disertaci&oacute;n general inicial, se presentan los alcances de la positivizaci&oacute;n constitucional de ambas figuras, posteriormente se presentan algunos ejemplos de las formas de su consagraci&oacute;n legal, la percepci&oacute;n administrativa y su explicaci&oacute;n doctrinal, para finalmente reflexionar sobre su incidencia en la ingobernabilidad del Estado por medio de sus diferentes entidades territoriales ante la incapacidad de reconocer en el espacio y el territorio la titularidad del pueblo colombiano.</p>       <p>&nbsp;</p>     <p> <B><FONT SIZE="3">Precisiones generales</FONT></B><FONT SIZE="3"> </FONT></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En el mundo moderno, las nuevas din&aacute;micas globales, las transformaciones del mercado, la intensificaci&oacute;n de las comunicaciones y el crecimiento del fen&oacute;meno de la globalizaci&oacute;n han contribuido al surgimiento de nuevas percepciones y conceptos frente al espacio y el territorio, los cuales comenzaron a ser vistos como elementos integrales e integradores del entorno del cual se apropian las comunidades contempor&aacute;neas, para dar una nueva contextualizaci&oacute;n desde los significados y caracter&iacute;sticas socioecon&oacute;micas y culturales, de los cuales no fue ni ha sido ajeno el Estado.</p>       <p>El espacio, definido preliminarmente como el entorno que rodea la cotidianidad del quehacer de la vida humana, ha sido incluido en un proceso de magnificaci&oacute;n del que se desprenden m&uacute;ltiples objetos valiosos para la sociedad actual en los pa&iacute;ses desarrollados y en v&iacute;a de desarrollo. El manejo y distintas apropiaciones del espacio, desde el territorio como componente primario, la ciudad como infraestructura para el h&aacute;bitat y la convivencia, y el ambiente como entorno natural y fuente de recursos han producido en varios sistemas jur&iacute;dicos profundas transformaciones que impulsan la aparici&oacute;n de reglamentaciones que desencadenan el nacimiento de nuevas variables en las culturas urbanas y rurales de conglomerados sociales de grandes proporciones<SUP><A HREF="#1">1</A><A NAME="1a"></A></SUP>.</p>       <p>Para el caso de Colombia se destacan primordialmente los nuevos derechos colectivos de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de 1991; tambi&eacute;n la ley 9 de 1989, y la ley 388 de 1997, figuras normativas a partir de las cuales se ha desarrollado un esquema jur&iacute;dico de grandes dimensiones y repercusiones. </p>       <p>Frente a aquellas disposiciones jur&iacute;dicas especiales, Schechinger destaca puntualmente que el caso colombiano representa una tradici&oacute;n hist&oacute;rica en el tema de capturas de plusval&iacute;as generadas por las actuaciones p&uacute;blicas y apropiables por los propietarios, no s&oacute;lo por la obra p&uacute;blica sino por la asignaci&oacute;n p&uacute;blica de usos del suelo. Afirma que aunque con dificultades t&eacute;cnicas de aplicaci&oacute;n, el caso de Colombia representa una idea m&aacute;s clara de lo que pertenece a la esfera de lo p&uacute;blico o de lo privado, consolidando los principios y fijando que lo que requiere es pulir los instrumentos t&eacute;cnicos que permitan aceitar su operaci&oacute;n (Schechinger, 2002, p. 5). </p>       <p>No obstante, los desaf&iacute;os e incumplimientos de obligaciones adquiridas en la materia deben ser mencionados, como son los intentos de conformar una propuesta efectiva de Ley Org&aacute;nica de Ordenamiento Territorial - LOOT - para Colombia, la cual ha sido impulsada desde el Congreso de la Rep&uacute;blica en 14 oportunidades con la colaboraci&oacute;n de la Federaci&oacute;n Colombiana de Municipios, tarea contemplada de forma expresa por la Asamblea Nacional Constituyente de 1991 a la cual no se ha dado cabal cumplimiento.</p>       <p>Sin esta especial carta jur&iacute;dica territorial de navegaci&oacute;n, Colombia incursiona en el nuevo movimiento comercial neoliberal, en la creciente din&aacute;mica comunicacional y en la cultura globalizadora que toca a los pa&iacute;ses del mundo, que impulsa la creaci&oacute;n de nuevas normas jur&iacute;dicas, y que se acompa&ntilde;a por la imperiosa necesidad social de reorientar la visi&oacute;n planificadora del espacio y el territorio, reorganizando, a su vez, los sustentos que dan piso a la propiedad, el espacio p&uacute;blico, la movilidad, la vivienda, la infraestructura, la planeaci&oacute;n urbana y el manejo del territorio a trav&eacute;s de los usos del suelo, la formulaci&oacute;n de planes de ordenamiento territorial y planes parciales. </p>       <p>En este contexto, el ambiguo significado del desarrollo sigue siendo motor para las inversiones que redimensionan el espacio y el territorio, y con ellos, el manejo del patrimonio cultural y arquitect&oacute;nico, la inversi&oacute;n, la vivienda, la expansi&oacute;n y el manejo de los recursos naturales, todo administrado desde la direcci&oacute;n del Estado.</p>       <p>En esta organizaci&oacute;n, las condiciones de distribuci&oacute;n de poder en el grupo social en relaci&oacute;n con el gobierno de un determinado territorio (desde el nacional hasta los locales), las instituciones y categor&iacute;as jur&iacute;dicas a trav&eacute;s de las cuales se distribuye y se ejerce su poder son unos de los t&oacute;picos esenciales en la aparici&oacute;n de un nuevo derecho legislado y judicializado; en otras palabras, los arreglos institucionales respecto a la construcci&oacute;n social de territorios, de comunidades pol&iacute;ticas y sus formas de gobierno promueven una gobernabilidad desfocalizada por medio de procesos y actores jur&iacute;dicamente legitimados y competentes del sector p&uacute;blico. </p>       <p>Los mecanismos de regulaci&oacute;n de los usos del suelo y su expresi&oacute;n jur&iacute;dica, en t&eacute;rminos de planificaci&oacute;n y ordenamiento del territorio, son componentes a resaltar en la intervenci&oacute;n estatal en el uso o el mercado del suelo. Pueden existir regulaciones intervencionistas que inciden sobre los comportamientos de los agentes del sector inmobiliario, bien sea estableciendo su alcance, condicion&aacute;ndolas al cumplimiento de ciertos requisitos (la financiaci&oacute;n de infraestructuras y servicios, los aportes, cesiones, donaciones o transferencias de suelo, la obtenci&oacute;n de licencias, el pago de tributos, entre otros), definiendo obligaciones o responsabilidades a cargo del propietario del suelo, imponiendo l&iacute;mites a la actuaci&oacute;n privada o encauzando dicha actuaci&oacute;n.</p>       <p>Pueden existir regulaciones -a&uacute;n estatales- con un enfoque liberal, es decir, que intentan interferir lo menos posible en la autonom&iacute;a y libertad de los agentes privados, y definen las condiciones para que dichos agentes accedan a la posibilidad de urbanizar y edificar en un marco amplio de libertad. En este caso, la regulaci&oacute;n se traslada en buena medida a las decisiones individuales de cada agente, de manera muy particular en el caso de Colombia a las Curadur&iacute;as Urbanas.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Desde una perspectiva jur&iacute;dica, establecer la regulaci&oacute;n de los usos del suelo en el entorno urbano de las ciudades de Colombia implica se&ntilde;alar en una norma o disposici&oacute;n emanada de una autoridad del Estado, representada en la entidad territorial, el uso que se puede dar a cada terreno, rural y/o urbano, estableciendo su posible edificabilidad y los requisitos u obligaciones para urbanizar. Adicional a estos ejes, la dimensi&oacute;n de lo colectivo o la presencia de la comunidad, las herramientas para la movilizaci&oacute;n de recursos vinculados al proceso de urbanizaci&oacute;n, gesti&oacute;n y administraci&oacute;n del territorio, y los mecanismos de soluci&oacute;n de conflictos surgidos en torno a estas din&aacute;micas, complementan la gama de retos que tiene la Administraci&oacute;n P&uacute;blica, y con ella el derecho, para proporcionar canales validos y leg&iacute;timos de gobernabilidad sobre figuras esencialmente p&uacute;blicas.</p>       <p>Desde la Administraci&oacute;n P&uacute;blica en interacci&oacute;n con el sector privado, se ha pretendido lograr una socializaci&oacute;n en espacios de participaci&oacute;n ciudadana de la aparente ejecuci&oacute;n arm&oacute;nica de proyectos que se sustentan en el esp&iacute;ritu propio de las normas jur&iacute;dicas contenedoras del espacio y el territorio como figuras determinantes, que entre otros, han sido objeto de regulaciones legales y trabajos doctrinarios destacados orientados a la reflexi&oacute;n efectiva del ejercicio gubernamental<SUP><A HREF="#2">2</A><A NAME="2a"></A></SUP>.</p>       <p>Pero si bien los sistemas jur&iacute;dicos no prev&eacute;n una disposici&oacute;n para cada conducta, las disposiciones normativas vigentes en torno a las categor&iacute;as mencionadas parecen quedar desprovistas de eficacia por parte de los poderes p&uacute;blicos del Estado, no obstante ser integrantes v&aacute;lidos y vigentes del ordenamiento jur&iacute;dico nacional. Esta impresi&oacute;n se generaliza en los centros urbanos de Colombia toda vez que proyectos de grandes magnitudes modifican la disposici&oacute;n, organizaci&oacute;n, e imagen del espacio territorial, generando m&uacute;ltiples consecuencias que afectan conglomerados, los cuales terminan en ocasiones atacando la actuaci&oacute;n emanada del poder p&uacute;blico, o aceptando el cambio con secuelas como el desarraigo, el descontento, la radicalizaci&oacute;n de la idea del ejercicio de la actividad gubernamental guiada por intereses, abusiva y desigual, que antes que llegar a la satisfacci&oacute;n de un inter&eacute;s general, soporta la cultura de favorecimiento de pretensiones econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas.</p>       <p>El ejercicio desde la aplicaci&oacute;n por parte de los poderes p&uacute;blicos de las disposiciones y mecanismos que incluyen el espacio y el territorio genera la necesidad de que se cree una relaci&oacute;n &iacute;ntima entre las disposiciones normativas, las autoridades y la comunidad, pues la velocidad del cambio, la necesidad de desarrollo, y la prelaci&oacute;n de intereses en la sociedad colombiana promueven la ejecuci&oacute;n de obras que moldean a profundidad los espacios y territorios locales y regionales, y con ellos, la forma de vida de los ciudadanos, muchos no destinatarios de los proyectos gestionados desde los gobiernos encargados.</p>       <p>En este sentido, el derecho parece desprenderse de la din&aacute;mica social que lo crea y modifica. El desconocimiento por parte de los poderes p&uacute;blicos en la creaci&oacute;n, aplicaci&oacute;n e interpretaci&oacute;n de las disposiciones jur&iacute;dicas en materia espacio-territorial no ha impedido la ejecuci&oacute;n de pol&iacute;ticas y proyectos de grandes dimensiones, lo que produce un movimiento c&iacute;clico de causa efecto, representado para el caso en la relaci&oacute;n pol&iacute;tica-proyecto, transformaci&oacute;n-consecuencia, con la relevancia de afectar a numerosos individuos y modificar de esta manera los pilares que sustentan las din&aacute;micas y formas de vida de las comunidades contempor&aacute;neas.</p>       <p>&nbsp;</p>     <p><FONT SIZE="3"> <B>Espacio y territorio en la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica  de Colombia de 1991</B> </FONT></p>       <p>El espacio y el territorio figuran como categor&iacute;as primarias que aparecen de forma tanto expresa como t&aacute;cita dentro del &aacute;rea propiamente constitucional. Estas categor&iacute;as son unos de los sustratos a partir de los cuales la norma jur&iacute;dica se edifica y busca dirigir su alcance en el desarrollo del ejercicio de los poderes p&uacute;blicos. En el amplio ordenamiento jur&iacute;dico colombiano, espacio y territorio adquieren una clara figuraci&oacute;n en distintos cuerpos normativos de diverso orden jer&aacute;rquico, siendo la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de 1991 el primer texto normativo dentro del cual las categor&iacute;as adquieren una importante aparici&oacute;n.</p>       <p>No obstante, es necesario adelantarse y mencionar que su trascendencia no se limita de forma exclusiva a un norte claro en el ordenamiento jur&iacute;dico colombiano, pues en la mayor&iacute;a de casos ni siquiera se aproxima al mantenimiento de una integralidad coherente desde la positivizaci&oacute;n expresa de dichas figuras.</p>       <p>En el rastreo llevado a cabo sobre la Constituci&oacute;n, 51 art&iacute;culos fueron seleccionados desde dos par&aacute;metros concretos: la figuraci&oacute;n textual de una de las dos categor&iacute;as estudiadas, y la relaci&oacute;n estrecha y directa del alcance de la disposici&oacute;n constitucional con las figuras objeto de estudio.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>       <p><B><FONT SIZE="3">Territorio</FONT></B><FONT SIZE="3"> </FONT></p>     <p>El art&iacute;culo 1 de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica, si bien no hace una menci&oacute;n expl&iacute;cita de territorio, se refiere a la <I>autonom&iacute;a de las entidades territoriales,</I>  figuras que incorporan de forma estricta el territorio como elemento ineludible para determinar su naturaleza y alcance. El papel conferido al territorio en este art&iacute;culo es de gran relevancia dentro del texto constitucional; por primera vez se hace menci&oacute;n de las entidades territoriales como representaci&oacute;n directa de la organizaci&oacute;n del Estado, y desde all&iacute;, de la forma de descentralizaci&oacute;n territorial para el ejercicio del poder por medio de la Administraci&oacute;n P&uacute;blica. A partir de la menci&oacute;n de las entidades territoriales se establece la jerarqu&iacute;a y estructura de las mismas en el &aacute;mbito nacional, facult&aacute;ndolas en el ejercicio del poder dentro del territorio que ellas abarcan, gracias a las competencias y atribuciones conferidas para la gesti&oacute;n de su administraci&oacute;n.</p>       <p>Pero si bien el territorio es la base que fija el alcance de las entidades territoriales como figuras para la organizaci&oacute;n y administraci&oacute;n del Estado, &eacute;ste no tiene una definici&oacute;n propia y textual en la Constituci&oacute;n, y a partir del contexto en el que se presenta su aparici&oacute;n, su significado dista mucho de los alcances que pueden ser importantes y trascendentales para el ejercicio de gobernabilidad de los poderes p&uacute;blicos. Desde esta primera aparici&oacute;n es posible proponer el primer alcance del territorio, reservado a la explicaci&oacute;n fundamental y tradicional como uno de los elementos del Estado:</p>       <BLOCKQUOTE>         <P>El territorio es el elemento constitutivo del Estado sobre el cual ejerce &eacute;ste su soberan&iacute;a. Est&aacute; representado por el espacio terrestre definido por fronteras, el subsuelo y el espacio a&eacute;reo o sobresuelo, lo mismo que el mar territorial, o sea la parte mar&iacute;tima costera y la plataforma submarina que se halla en evidente relaci&oacute;n de utilizaci&oacute;n por parte de quienes viven en la tierra que da al mar y que sirve tambi&eacute;n de defensa de la integridad del Estado. (Younes, 1997, p. 235) </P>   </BLOCKQUOTE>       <p>Su alcance en el tema de descentralizaci&oacute;n reconoce la denominada descentralizaci&oacute;n geogr&aacute;fica o territorial, la cual se expresa dentro del sistema colombiano por medio de las entidades territoriales, compuestas por los departamentos, regiones, municipios, provincias, distritos y territorios ind&iacute;genas, figuras de las cuales no sobra mencionar el prolongado desinter&eacute;s de los poderes p&uacute;blicos por el efectivo desarrollo de las regiones y las provincias.</p>       <p>Como elemento de organizaci&oacute;n del Estado para su administraci&oacute;n, tomando como referentes las dimensiones f&iacute;sico-espaciales dentro de las cuales se da el ejercicio de poderes leg&iacute;timos reconocidos por la Constituci&oacute;n y la Ley a los poderes p&uacute;blicos, figuran los gobernadores, las asambleas departamentales, los alcaldes y concejos municipales. Desde esta dimensi&oacute;n se aplican las normas territoriales conforme a la jerarqu&iacute;a establecida por el orden de importancia de las entidades territoriales, la cual se facilita desde la divisi&oacute;n territorial, para suministrar a dichas entidades las herramientas y mecanismos que permitan la gesti&oacute;n de sus territorios, garantizar su autonom&iacute;a y descentralizar el ejercicio del poder, con el prop&oacute;sito, entre otros, de facilitar y garantizar la efectividad de la gobernabilidad.</p>       <p>Desde este alcance del territorio se interrelaciona una proporci&oacute;n relevante de art&iacute;culos de la Constituci&oacute;n de 1991 que confirman la importancia de las representaciones, que desde los &aacute;mbitos pol&iacute;tico y jur&iacute;dico, surgen a cargo de las entidades territoriales como manifestaci&oacute;n del poder p&uacute;blico administrativo del Estado. El territorio limitado a la organizaci&oacute;n estatal y la fijaci&oacute;n de competencias para la descentralizaci&oacute;n territorial se manifiesta de forma tanto expl&iacute;cita como t&aacute;cita en los art&iacute;culos 49, 285 a 289, 294, 297, 298, 300, 305, 306, 311, 313, 315, 317 a 319, 321 a 323, 329 y 330 de la Constituci&oacute;n.</p>       <p>Las disposiciones contempladas entre los art&iacute;culos 285 a 289 dan cuenta de una clara manifestaci&oacute;n del sentido relevante del territorio. En esta secci&oacute;n, y en el mismo sentido del art&iacute;culo 1, el territorio reaparece como sustento esencial de la organizaci&oacute;n del Estado, sobresaliendo como uno de sus elementos fundamentales y dando inicio a la descripci&oacute;n detallada de las entidades territoriales. En ellos se reafirma la divisi&oacute;n del territorio como par&aacute;metro para la ejecuci&oacute;n de funciones y prestaci&oacute;n de servicios a cargo del Estado, se menciona cu&aacute;les son las entidades territoriales, se enumeran los derechos en cabeza de dichas entidades a partir de la autonom&iacute;a de las mismas, se fija la tarea de expedir la ley de ordenamiento territorial para la distribuci&oacute;n de competencias entre la Naci&oacute;n y las entidades territoriales, hoy vagamente representada en la ley 388 de 1997, la cual no es una ley org&aacute;nica, y se establece la posibilidad de adelantar programas fronterizos entre entidades territoriales de Colombia y aquellas de pa&iacute;ses vecinos ubicadas en zonas de frontera.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En los art&iacute;culos 49 y 294 de la Constituci&oacute;n se destacan dos disposiciones frente al alcance del territorio en la distribuci&oacute;n de competencias entre Estado y entidades territoriales por medio de la ley, al fijar para las &uacute;ltimas la prestaci&oacute;n de los servicios de salud y la prohibici&oacute;n de otorgar exenci&oacute;n tributaria o conferir tr&aacute;mites especiales por los tributos de propiedad.</p>       <p>Los art&iacute;culos 297 y 298, 300 y 305 se dirigen a los departamentos. En dichos art&iacute;culos se establece la facultad del Congreso de la Rep&uacute;blica de decretar la formaci&oacute;n de nuevos departamentos atendiendo a las disposiciones de la Ley del Ordenamiento Territorial, se resalta la autonom&iacute;a administrativa para el desarrollo socioecon&oacute;mico dentro del territorio de esas entidades, se confieren a las asambleas departamentales las atribuciones para expedir las disposiciones, planes y programas para el desarrollo de sus territorios y decretar la creaci&oacute;n o supresi&oacute;n de municipios, as&iacute; como la posibilidad de segregar o agregar territorios de esas entidades territoriales. Se&ntilde;ala la organizaci&oacute;n de provincias; al gobernador del departamento se le confiere la direcci&oacute;n administrativa de la entidad territorial dirigida a la promoci&oacute;n y gesti&oacute;n del desarrollo de su territorio, y la presentaci&oacute;n de proyectos de ordenanza a la asamblea departamental para el logro del mismo.</p>       <p>En un mismo sentido se orientan los art&iacute;culos 311, 313 y 315 de la Constituci&oacute;n. Estos se refieren al Municipio como entidad fundamental de la divisi&oacute;n pol&iacute;tico-administrativa y confiere atribuciones tanto a los concejos municipales como al alcalde en materia de desarrollo territorial. Junto con estas disposiciones, los textos de los art&iacute;culos 317, 318 y 319 confieren a los municipios facultades relevantes en materia territorial as&iacute; como con figuras y derechos conexos. Es el caso de la posibilidad de gravar la propiedad inmueble, con lo cual se regula la propiedad privada en los centros urbanos; la posibilidad de organizar el territorio urbano en comunas con el prop&oacute;sito de promover la participaci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a y fortalecer las administraciones locales surgidas a partir de esa organizaci&oacute;n del territorio urbano; y promover la creaci&oacute;n de &aacute;reas metropolitanas, disposiciones todas tendentes al ejercicio de gobernabilidad.</p>       <p>Finalmente, frente al primer alcance del territorio en la Constituci&oacute;n de 1991, se hace menci&oacute;n de los art&iacute;culos 321 a 323, 329 y 330, de los cuales es necesario citar el reconocimiento del Distrito Capital de Santa Fe de Bogot&aacute; como una entidad territorial especial, facultada para que a trav&eacute;s del Concejo Distrital se d&eacute; la divisi&oacute;n de su territorio en localidades, facilitando el reparto de competencias y la administraci&oacute;n del mismo. Se exponen las disposiciones dirigidas a los territorios ind&iacute;genas, los cuales son de car&aacute;cter no enajenable y de propiedad de la colectividad, delimitados por el Gobierno Nacional contando con la participaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n, y facultados para constituir sus propias formas de gobierno a partir de sus usos y costumbres con el fin de velar por la aplicaci&oacute;n de la ley para el uso del suelo y el poblamiento del territorio, as&iacute; como lograr el desarrollo del mismo y la protecci&oacute;n ambiental.</p>       <p>El art&iacute;culo 321 se dirige a las provincias como asociaci&oacute;n de municipios y territorios ind&iacute;genas circunvecinos de un mismo departamento, figura a&uacute;n no desarrollada por la ley, pero que de reglamentarse modificar&iacute;a la organizaci&oacute;n territorial del Estado, generando un primer interrogante: &iquest;C&oacute;mo sostener el juicio de una buena gobernabilidad del Estado colombiano en m&aacute;s de una d&eacute;cada a partir del funcionamiento de una estructura descentralizada territorialmente que no cuenta con una ley org&aacute;nica de ordenamiento territorial que le sirva de soporte?</p>       <p>Un segundo sentido que adquiere el territorio en el texto constitucional se presenta cuando se expresa como elemento del Estado y permite el ejercicio soberano del poder, ratificando a Colombia como un Estado de la comunidad internacional. Muestra de ello son los art&iacute;culos 100 a 102, 150, 189 y 217, los cuales en su orden establecen la facultad que confiere el Estado para la igualdad en el ejercicio de los derechos civiles por parte de los extranjeros, los cuales ser&aacute;n protegidos con las mismas garant&iacute;as dentro del territorio nacional, salvo restricciones de la Constituci&oacute;n o la ley; la conformaci&oacute;n del territorio por suelo, subsuelo, mar territorial, plataforma continental, zona contigua, espacio a&eacute;reo, la &oacute;rbita geoestacionaria y espectro electromagn&eacute;tico, donde los l&iacute;mites se establecen y modifican por medio de tratados internacionales ratificados por el Congreso de la Rep&uacute;blica. La pertenencia del territorio a la Naci&oacute;n con los bienes p&uacute;blicos; la facultad conferida al Congreso para crear y suprimir entidades territoriales, y finalmente las obligaciones en cabeza del Presidente de la Rep&uacute;blica de conservar el orden p&uacute;blico en el territorio e impedir su inviolabilidad, y de las Fuerzas Militares en mantener su defensa, integralidad e independencia.</p>       <p>De este conjunto de art&iacute;culos se desprende una nueva agrupaci&oacute;n de disposiciones relacionadas de forma exclusiva con la fijaci&oacute;n de competencias. El art&iacute;culo 237 establece como atribuci&oacute;n del Consejo de Estado actuar como cuerpo consultivo del Gobierno para decidir sobre el tr&aacute;nsito de tropas extranjeras o la estaci&oacute;n de las mismas en el territorio nacional. El art&iacute;culo 246 permite el ejercicio de la jurisdicci&oacute;n de las autoridades de los pueblos ind&iacute;genas dentro de su &aacute;mbito territorial; el art&iacute;culo 250 fija la competencia del Fiscal General de la Naci&oacute;n en todo el territorio nacional, y el art&iacute;culo 285 la del Consejo Superior de la Judicatura para establecer la divisi&oacute;n territorial para efectos judiciales y ubicar despachos.</p>       <p>Finalmente, frente al territorio se destaca un &uacute;ltimo alcance relevante y de necesaria menci&oacute;n, manifestado en los art&iacute;culos 58 a 60 y 63 a 65, dirigidos al tema de la propiedad privada. Desde su reconocimiento y garant&iacute;a, se establece la protecci&oacute;n de la tierra como bien patrimonial de la persona por tradici&oacute;n, figura que se soporta en el territorio como sustrato material y lineamiento para la fijaci&oacute;n espacial de este bien, el cual a partir de su ubicaci&oacute;n adquiere valor y comerciabilidad. Adem&aacute;s, le confiere a la propiedad una funci&oacute;n ecol&oacute;gica y social; da lugar a la figura de la expropiaci&oacute;n a cargo del Estado, la cual se fundamenta en los motivos de utilidad p&uacute;blica e inter&eacute;s general, lo que conlleva a la ejecuci&oacute;n de profundas transformaciones del territorio y de los diversos componentes que a &eacute;l se integran, proyectando y materializando la prevalencia del inter&eacute;s p&uacute;blico sobre el inter&eacute;s privado.</p>       <p>De los art&iacute;culos citados sobresale la posibilidad de adelantar la expropiaci&oacute;n por v&iacute;a judicial y administrativa, el deber del Estado de promover el acceso a la propiedad de la tierra y de las formas asociativas y solidarias de propiedad, as&iacute; como el car&aacute;cter inalienable, inembargable e imprescriptible de los bienes de uso p&uacute;blico, parques naturales, tierras comunales, patrimonio arqueol&oacute;gico y tierras de resguardo.</p>       <p>De esta forma y sobre un an&aacute;lisis global se desentra&ntilde;an las disposiciones constitucionales donde de forma textual o relacional figura el territorio como un elemento trascendente y vinculante dentro del ordenamiento jur&iacute;dico nacional. Sin embargo, dos importantes advertencias se sustraen de la anterior disertaci&oacute;n: la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de 1991 reconoce al territorio como elemento primigenio del Estado colombiano, y despliega desde &eacute;l trascendentales disposiciones jur&iacute;dicas, sin que en ning&uacute;n lugar se&ntilde;ale una definici&oacute;n concreta y precisa de lo que es territorio; y adicionalmente, enfatiza la titularidad del territorio y los bienes de uso p&uacute;blico a cargo de la Naci&oacute;n, fundamento que no guarda uniformidad y coherencia ni en la Constituci&oacute;n de 1991 ni en otras figuras jur&iacute;dicas, tal como se evidenciar&aacute; posteriormente.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>       <p><B><FONT SIZE="3">Espacio</FONT></B><FONT SIZE="3"> </FONT></p>     <p>Si bien el territorio acapara de manera preponderante el articulado de la Constituci&oacute;n de Colombia de 1991, el espacio es la categor&iacute;a que m&aacute;s se aproxima a fijar un alcance concreto y relevante, no obstante ser secundario frente a su figuraci&oacute;n en el n&uacute;mero de art&iacute;culos constitucionales en los cuales aparece. En el rastreo se identifica un total de 9 art&iacute;culos constitucionales relacionados de forma directa con la categor&iacute;a; los art&iacute;culos 79, 82 y 88 guardan una referencia estrecha y determinante; y los art&iacute;culos 80, 101, 102, 300 y 313 ya mencionados en el territorio, una correlaci&oacute;n desde las disposiciones constitucionales. </p>       <p>A partir del art&iacute;culo 80 se fija para el Estado una tarea de significativa importancia, reflejada en el manejo de los recursos naturales, y orientada a garantizar el desarrollo sostenible. Este &uacute;ltimo se traza como fin orientador de la gesti&oacute;n estatal en relaci&oacute;n con el ambiente en general, superando la mera percepci&oacute;n de naturaleza para alcanzar la conservaci&oacute;n, reparaci&oacute;n y sustituci&oacute;n de los elementos que permiten el surgimiento y desarrollo de la vida. </p>       <p>De parte del art&iacute;culo 101 el espacio adquiere una de sus m&aacute;s estrechas relaciones con el territorio, toda vez que resulta ser el elemento delimitado por las fronteras terrestres fijadas a partir de los tratados internacionales lo cual lo identifica como espacio territorial. A partir de esta necesaria relaci&oacute;n entre territorio y espacio, surge una de las mayores problem&aacute;ticas que debe ser abordada, traducida en la diferencia y l&iacute;mites entre espacio y territorio, debilidad que se evidencia desde el texto constitucional y que repercute en el desarrollo, aplicaci&oacute;n e interpretaci&oacute;n normativa de los poderes p&uacute;blicos.</p>       <p>En el art&iacute;culo 102 de la Constituci&oacute;n de 1991, la connotaci&oacute;n de p&uacute;blico que caracteriza los bienes que est&aacute;n bajo la titularidad del Estado y se integran al territorio involucran de forma ineludible el espacio p&uacute;blico, al reunir no s&oacute;lo los bienes de uso p&uacute;blico, sino tambi&eacute;n los bienes privados en sus componentes que trascienden la esfera individual y se hacen fundamentales para la vida organizada en una sociedad urbana. Finalmente los art&iacute;culos 300 y 313 contienen la asignaci&oacute;n de tareas espec&iacute;ficas a las asambleas departamentales y los concejos municipales que involucran el espacio como elemento de necesaria incumbencia. A las asambleas se les encomienda espec&iacute;ficamente la expedici&oacute;n de disposiciones, dirigidas, entre otras, a la planeaci&oacute;n y el ambiente; y a los concejos, la reglamentaci&oacute;n de los usos del suelo as&iacute; como la vigilancia de la actividad de la construcci&oacute;n, la preservaci&oacute;n y defensa del patrimonio ambiental y cultural.</p>       <p>Se identifica una referencia expresa al espacio en el texto del art&iacute;culo 82, al manifestarse el deber del Estado frente a la protecci&oacute;n de la integridad frente al espacio p&uacute;blico, el cual debe estar destinado al uso com&uacute;n que manifiesta la prevalencia del inter&eacute;s general sobre el particular. A partir de este art&iacute;culo, la Constituci&oacute;n de 1991 da un lugar espec&iacute;fico a una de las m&aacute;s amplias disposiciones que integran el ordenamiento jur&iacute;dico de naturaleza urbana en Colombia. La aparici&oacute;n textual del espacio p&uacute;blico se presenta en el Cap&iacute;tulo 3 referente a los Derechos Colectivos y del Ambiente, y en el T&iacute;tulo 2 referente a los Derechos, las Garant&iacute;as y los Deberes, lo que lo individualiza como uno de los derechos de tercera generaci&oacute;n expresamente reunidos en la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica. </p>       <p>Desde esta perspectiva, la disposici&oacute;n del art&iacute;culo 88 adquiere un v&iacute;nculo directo con el derecho al espacio p&uacute;blico se&ntilde;alado en el art&iacute;culo 82, toda vez que se&ntilde;ala las acciones populares como los instrumentos jur&iacute;dicos para la protecci&oacute;n de los derechos colectivos, reiterando al espacio de forma textual, pero esta vez sin estar acompa&ntilde;ado del t&eacute;rmino p&uacute;blico, aspecto que nutre la ambivalencia en la positivizaci&oacute;n de la figura en la Constituci&oacute;n.</p>       <p>Las dos apariciones expresas del espacio como derecho de tercera generaci&oacute;n si bien dan la certeza de ubicarlo y reconocerlo como un derecho colectivo, no suministran una m&iacute;nima definici&oacute;n del derecho en s&iacute;, el cual en un caso figura asociado a lo p&uacute;blico, como acompa&ntilde;ante ineludible que se refleja posteriormente en normas del ordenamiento jur&iacute;dico nacional, pero tambi&eacute;n como simple espacio para el caso el art&iacute;culo 88 donde se le relaciona con las acciones populares. En ambos casos asimila la Constituci&oacute;n el mismo derecho, y por lo tanto el mismo concepto, toda vez que no ser&iacute;a coherente ni articulado plasmar como deber del Estado proteger el espacio p&uacute;blico como derecho colectivo para despu&eacute;s mencionar las acciones populares como herramientas dirigidas a la protecci&oacute;n del espacio como un derecho diferente, mas, &iquest;es esta la lectura realizada por los poderes p&uacute;blicos en Colombia?</p>       <p>Articulado con los prop&oacute;sitos de exponer las variaciones de estas dos categor&iacute;as en la Carta de 1991, y poder aproximarse a una definici&oacute;n conceptual de las mismas, se finaliza con la disposici&oacute;n del art&iacute;culo 79, que destaca el ambiente sano, derecho colectivo de grandes avances, asociado desde diversas perspectivas con el espacio como uno de sus componentes primarios y necesarios, debido a que el ambiente es ahora un concepto englobante y de significativo alcance del cual no es posible desprender elementos que le son propios como es el caso del espacio. Esta explicaci&oacute;n se sustenta en el avance del debate frente a los enfoques y explicaciones del ambiente desde su visi&oacute;n compleja y sustentadora de una transformaci&oacute;n paradigm&aacute;tica, ubic&aacute;ndolo como un concepto social que supera la ecolog&iacute;a individualista.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El espacio se abre paso entonces desde diversos campos (ambiental, urbano, territorial, habitacional, recreacional, familiar, laboral) y a distintos niveles, sin que sea posible fijar un alcance determinado desde su manifestaci&oacute;n en la Constituci&oacute;n de Colombia. El aspecto que s&iacute; puede ser asegurado con certeza desde su alcance constitucional es que el espacio es una categor&iacute;a asociada a lo p&uacute;blico, y es desde all&iacute; donde inicia la labor que el Estado despliega para su protecci&oacute;n, enfrentando grandes desaf&iacute;os que quedaron plasmados en la ley.</p>       <p>&nbsp;</p>       <p><B><FONT SIZE="3">Art&iacute;culo 5 de la ley 9 de 1989: inicio de una ambig&uuml;edad   prolongada</FONT></B><FONT SIZE="3"> </FONT></p>     <p>La ley 9 de 1989 es el antecedente jur&iacute;dico principal en el tema espacio-territorial de Colombia. Desde su an&aacute;lisis se aprecia que es una de las leyes con m&aacute;s disposiciones relacionadas frente a las categor&iacute;as de espacio y territorio, toda vez que un total de 22 art&iacute;culos tienen directa relaci&oacute;n con las categor&iacute;as. No obstante, muchos de ellos est&aacute;n derogados de forma expresa por normas vinculadas con la materia que han tratado de adecuar las disposiciones jur&iacute;dicas a las nuevas realidades nacionales.</p>       <p>En el caso del espacio, el art&iacute;culo 2 manifestaba las directrices para la elaboraci&oacute;n de los planes de desarrollo, destacando la necesidad de dise&ntilde;ar un plan para la conformaci&oacute;n, incorporaci&oacute;n, regulaci&oacute;n y conservaci&oacute;n de los inmuebles constitutivos del espacio p&uacute;blico para cada ciudad. En &eacute;l se inclu&iacute;a un inventario actualizado y gr&aacute;fico del espacio p&uacute;blico. No obstante, vale destacar que el alcance del art&iacute;culo adquir&iacute;a tambi&eacute;n relevante importancia en materia territorial, toda vez que argumentando los componentes de los planes de desarrollo, inclu&iacute;a disposiciones relevantes como la reglamentaci&oacute;n de usos del suelo y cesiones obligatorias gratuitas, aspecto que se relacionaba de forma preponderante con el territorio. </p>       <p>Sin ser estas las &uacute;nicas disposiciones del art&iacute;culo 2 referentes exclusivamente al territorio, se destaca una constante fusi&oacute;n conceptual que hacen los soportes documentales identificados en los rastreos, como es el caso entre suelo y territorio, pero m&aacute;s a&uacute;n, entre territorio y espacio, evidente ya en la Constituci&oacute;n de 1991. Era el caso, por ejemplo, de incluir un plan vial, de servicios p&uacute;blicos y de obras p&uacute;blicas; en la medida que dicho plan deb&iacute;a ser dise&ntilde;ado desde la proyecci&oacute;n de una intervenci&oacute;n tanto espacial como territorial, pues el cometido de la disposici&oacute;n era la creaci&oacute;n de los insumos f&iacute;sicos para la prestaci&oacute;n de unos servicios p&uacute;blicos determinados, lo que implica intervenciones de gran magnitud en el espacio y el territorio, como es el caso de v&iacute;as y andenes para los planes viales, los cuales a su vez pueden acarrear la supresi&oacute;n como la ampliaci&oacute;n de espacios p&uacute;blicos; las obras superficiales, subterr&aacute;neas y elevadas para el montaje de medios que permitan la prestaci&oacute;n de servicios p&uacute;blicos como alcantarillado, acueducto y electricidad; y finalmente el desarrollo de obras p&uacute;blicas, donde se resalta de momento este &uacute;ltimo t&eacute;rmino como factor determinante de previsi&oacute;n, planeaci&oacute;n y ejecuci&oacute;n de m&uacute;ltiples acciones en materia de urbanismo, el cual si bien queda derogado por disposici&oacute;n expresa de la ley 388 de 1997, se mantiene como insumo irremplazable del espacio p&uacute;blico en el ordenamiento jur&iacute;dico colombiano.</p>       <p>A la disposici&oacute;n anterior se articulaba como complemento la necesidad de incluir un programa de inversiones, para prestar suministro de servicios como agua, alcantarillado, energ&iacute;a, gas, tel&eacute;fono, recolecci&oacute;n y disposici&oacute;n t&eacute;cnica de basuras, v&iacute;as y transporte, empleo, vivienda, educaci&oacute;n, salud, seguridad p&uacute;blica, recreaci&oacute;n, suministro de alimentos y otros, seg&uacute;n las condiciones especiales de cada entidad territorial, lo que se considera no hac&iacute;a taxativa la lista de servicios que pueden ser prestados por parte de una entidad territorial, haciendo variable la figura de los planes de desarrollo en las distintas entidades territoriales, con destinaciones presupuestales para inversi&oacute;n de distinto monto y con priorizaciones dis&iacute;miles, lo que desfigura las directrices de gobernabilidad a distinta escala territorial.</p>       <p>Un segundo ejemplo de la conjunci&oacute;n de espacio y territorio radica en la asignaci&oacute;n de las &aacute;reas urbanas de actividades, tratamientos y prioridades para desarrollar los terrenos no urbanizados, construir los inmuebles no construidos, conservar edificaciones y zonas de inter&eacute;s hist&oacute;rico, arquitect&oacute;nico y ambiental, reservar zonas para la protecci&oacute;n del ambiente y de la ecolog&iacute;a, delimitar las zonas de desarrollo diferido, progresivo, restringido y concertado, renovar y redesarrollar zonas afectadas con procesos de deterioro econ&oacute;mico, social y f&iacute;sico, y rehabilitar las zonas de desarrollo incompleto o inadecuado; disposiciones todas estas que si bien inclu&iacute;an el territorio, se aprecia que daban mayor preponderancia a la categor&iacute;a de espacio por varios motivos particulares:</p>       <BLOCKQUOTE>         <P>1.	La mayor&iacute;a de lugares e inmuebles a los que se hac&iacute;a alusi&oacute;n en la parte final de la disposici&oacute;n del art&iacute;culo 2 de la ley 9 de 1989 son coincidentes con los enumerados en el art&iacute;culo 5 de la misma ley donde son catalogados como espacio p&uacute;blico. Es el caso de las zonas de inter&eacute;s hist&oacute;rico, arquitect&oacute;nico y ambiental, resaltando que el art&iacute;culo 5 de la ley 9 no fue derogado y est&aacute; vigente.</P>         ]]></body>
<body><![CDATA[<P>2.	Se hace alusi&oacute;n a la reserva para protecci&oacute;n de ecolog&iacute;a y ambiente, con lo cual se promov&iacute;a una espacial visi&oacute;n de no intervenci&oacute;n a este tipo de zonas que buscaban mantenerse como espacios verdes amortiguadores en los conglomerados urbanos, y que igualmente coinciden con ser espacio p&uacute;blico de acuerdo con el art&iacute;culo 5 de la ley 9 de 1989.</P>         <P>3.	La delimitaci&oacute;n de las zonas deterioradas a las que hac&iacute;a alusi&oacute;n el art&iacute;culo comprenden ante todo un territorio espec&iacute;fico, pero se considera que es el espacio la categor&iacute;a que permite la caracterizaci&oacute;n detallada de los deterioros particulares que justificaban la renovaci&oacute;n y su redesarrollo, toda vez que deb&iacute;an ser los componentes de territorialidad manifestados en la din&aacute;mica humana de las zonas en deterioro las que expon&iacute;an las carencias sociales, econ&oacute;micas y f&iacute;sicas. Dicho par&aacute;metro pudo haber figurado como el sustento legal de importantes intervenciones recientes en Colombia como es el caso del Parque de las Luces y las zonas de metrocable de la ciudad de Medell&iacute;n, la intervenci&oacute;n en el centro de la ciudad de Pereira, y el pr&oacute;ximo proyecto de intervenci&oacute;n de Galer&iacute;as en la ciudad de Manizales, proyectos para los cuales oper&oacute; otro soporte legal.</P>   </BLOCKQUOTE>       <p>Sobresale posteriormente el art&iacute;culo 5, a partir del cual se identifica la definici&oacute;n legal del espacio p&uacute;blico en Colombia:</p>       <BLOCKQUOTE>         <P>(...) conjunto de inmuebles p&uacute;blicos y los elementos arquitect&oacute;nicos y naturales de los inmuebles privados, destinados por su naturaleza, por su uso o afectaci&oacute;n a la satisfacci&oacute;n de necesidades urbanas colectivas que trascienden, por tanto, los l&iacute;mites de los intereses individuales de los habitantes. As&iacute;, constituyen el espacio p&uacute;blico de la ciudad las &aacute;reas requeridas para la circulaci&oacute;n, tanto peatonal como vehicular, las &aacute;reas para la recreaci&oacute;n p&uacute;blica, activa o pasiva, para la seguridad y tranquilidad ciudadana, las franjas de retiro de las edificaciones sobre las v&iacute;as, fuentes de agua, parques, plazas, zonas verdes y similares, las necesarias para la instalaci&oacute;n y mantenimiento de los servicios p&uacute;blicos b&aacute;sicos, para la instalaci&oacute;n y uso de los elementos constitutivos del amoblamiento urbano en todas sus expresiones, para la preservaci&oacute;n de las obras de inter&eacute;s p&uacute;blico y de los elementos hist&oacute;ricos, culturales, religiosos, recreativos y art&iacute;sticos, para la conservaci&oacute;n y preservaci&oacute;n del paisaje y los elementos naturales del entorno de la ciudad, los necesarios para la preservaci&oacute;n y conservaci&oacute;n de las playas marinas y fluviales, los terrenos de bajamar, as&iacute; como de sus elementos vegetativos, arenas y corales y, en general, por todas las zonas existentes o debidamente proyectadas en las que el inter&eacute;s colectivo sea manifiesto y conveniente y que constituyen, por consiguiente, zonas para el uso o el disfrute colectivo. (Ley 9 de 1989, 1989). </P>   </BLOCKQUOTE>       <p>De este art&iacute;culo es necesario mencionar varios aspectos, pues es sin duda, una amplia y englobante disposici&oacute;n que re&uacute;ne e incluye un alto n&uacute;mero de componentes en donde se menciona la conformaci&oacute;n del espacio p&uacute;blico a partir tanto de los inmuebles p&uacute;blicos como de los elementos arquitect&oacute;nicos y naturales de los inmuebles privados, como es el caso de las aceras y antejardines, los cuales estando destinados por su naturaleza, por su uso o afectaci&oacute;n a la satisfacci&oacute;n de necesidades urbanas colectivas, trascienden los l&iacute;mites de los intereses individuales de los habitantes; aspecto que nos remonta a la problem&aacute;tica constitucional de la titularidad estatal de los bienes de uso p&uacute;blico y su ambigua asimilaci&oacute;n a la titularidad de la Naci&oacute;n. </p>       <p>Desde este contexto la ley 9 de 1989 (1989) asocia inicialmente lo que define como espacio p&uacute;blico al escenario de lo urbano colectivo, y en segundo lugar a la ciudad, con lo que surge la idea inicial de restringir el alcance del derecho al espacio p&uacute;blico s&oacute;lo a contextos urbanos de ciudad, lo cual se considera adoptar una visi&oacute;n limitada y contraria a los fundamentos constitucionales donde se describe la protecci&oacute;n del espacio p&uacute;blico y su destinaci&oacute;n al uso com&uacute;n como un derecho colectivo, y las acciones populares como instrumentos para garantizar su defensa.</p>       <p>El espacio p&uacute;blico, es hoy una manifestaci&oacute;n expresa de uno de los derechos colectivos consagrados por la Carta Pol&iacute;tica de 1991, de donde se desprende que en s&iacute; guarda la protecci&oacute;n de un inter&eacute;s difuso que no es posible materializar en un sujeto determinado. En esta medida restringir este derecho colectivo &uacute;nicamente a contextos urbanos colectivos no debe entenderse como restringido a la ciudad, por lo que no se equipara el concepto de urbanismo exclusivamente con el de ciudad, y se debe llevar de forma sistem&aacute;tica el sentido de la disposici&oacute;n a necesidades colectivas urbanas, que superan las meras necesidades individuales, a otros espacios urbanos diferentes a la ciudad como es el caso de cascos urbanos rurales.</p>       <p>De esta manera el espacio p&uacute;blico se asocia como uno de los elementos constituyentes m&aacute;s importantes de la ciudad como manifestaci&oacute;n urbana colectiva, sin que sea el &uacute;nico escenario en el que aquel derecho pueda ser exigido y reconocido, pues en la medida que guarda un inter&eacute;s difuso radicado en la colectividad, cabe la posibilidad de que la cabecera municipal o el casco urbano de un pueblo, esto es, de un municipio rural determinado, deba velar por la protecci&oacute;n de la integridad del espacio p&uacute;blico y su destinaci&oacute;n al uso com&uacute;n de sus habitantes, y de la misma manera sea posible la interposici&oacute;n de las acciones populares para garantizar su reconocimiento.</p>       <p>La interpretaci&oacute;n expuesta encuentra sustento en los elementos mencionados de forma particular por el art&iacute;culo 5 de la ley 9 de 1989. Bien menciona como lugares de espacio p&uacute;blico las &aacute;reas requeridas para la circulaci&oacute;n peatonal y vehicular, las &aacute;reas para la recreaci&oacute;n p&uacute;blica, activa o pasiva, para la seguridad y tranquilidad ciudadana, espacios todos estos tambi&eacute;n existentes en escenarios urbanos no contemplados como ciudades. De igual forma coinciden lugares mencionados en la norma como fuentes de agua, parques, plazas, zonas verdes y similares; las &aacute;reas que sean necesarias para la instalaci&oacute;n y mantenimiento de los servicios p&uacute;blicos b&aacute;sicos, lo cual supera incluso la figura de los cascos urbanos de municipios ubicados en zonas rurales para incluir zonas veredales y distantes del per&iacute;metro urbano de cada municipio.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Menciona el art&iacute;culo 5 (ley 9 de 1989) como elementos de espacio p&uacute;blico las zonas para la preservaci&oacute;n de las obras de inter&eacute;s p&uacute;blico y de elementos hist&oacute;ricos, culturales, religiosos, recreativos y art&iacute;sticos, con lo cual una vez m&aacute;s el concepto de ciudad al que hace alusi&oacute;n la ley queda relegado del alcance imaginario com&uacute;n de percibir la ciudad como &quot;urbe&quot;, como &uacute;nico centro urbano.</p>       <p>Claramente sobresale en la experiencia colombiana la preservaci&oacute;n de lugares por su importancia y valor religioso, cultural y art&iacute;stico que no coinciden con la figura cotidiana de ciudad a la que parece hacer alusi&oacute;n la norma. Tal es el caso de cascos urbanos como Mompox en el departamento de Bol&iacute;var, Ci&eacute;naga en Magdalena, Santa Fe de Antioquia, Jard&iacute;n y Abejorral en el departamento de Antioquia, Villa de Leyva, Mongu&iacute; y Paipa en Boyac&aacute;, Barichara, Guane, El Socorro y Gir&oacute;n en Santander, y Ambalema en Tolima. Todos estos lugares tienen medidas de protecci&oacute;n para la preservaci&oacute;n arquitect&oacute;nica por su valor hist&oacute;rico, art&iacute;stico y/o cultural, siendo por lo tanto espacios p&uacute;blicos sin que ninguno encaje estrictamente en la categor&iacute;a de ciudad. </p>       <p>&iquest;A qu&eacute; se debe la naturaleza de espacio p&uacute;blico de estos lugares? Espec&iacute;ficamente en el caso de aquellos mencionados en el apartado de la ley, figura el inter&eacute;s p&uacute;blico como componente que se restringe para los espacios citados. No obstante dicho elemento no es tampoco una caracter&iacute;stica exclusiva de algunos de los lugares a los que se refiere el art&iacute;culo 5, sino que trasciende a la figura general del espacio p&uacute;blico, incluyendo todos los elementos mencionados en el art&iacute;culo 5 (ley 9 de 1989), as&iacute; como los que pueden ser proyectados en su &uacute;ltimo apartado, donde se menciona que espacio p&uacute;blico es <I> &quot;en general, todas las zonas existentes o debidamente proyectadas en las que el inter&eacute;s colectivo sea manifiesto y conveniente y que constituyen, por consiguiente, zonas para el uso o el disfrute colectivo&quot;.</I></p>       <p>En este sentido, se debe aseverar que la lista de elementos que la ley 9 de 1989 califica como espacio p&uacute;blico no es taxativa, en la medida que la misma disposici&oacute;n deja abierta la posibilidad de catalogar otros lugares y zonas como tal. Adem&aacute;s, el espacio p&uacute;blico se sustenta de forma general en el inter&eacute;s p&uacute;blico como raz&oacute;n de ser de la esencialidad del derecho, caracter&iacute;stica inseparable que se mantiene y ha desarrollado en la jurisprudencia nacional y la doctrina especializada, de manera prioritaria en este tipo de bienes pertenecientes a lo que se denomina Naci&oacute;n. </p>       <p>Las disposiciones de inter&eacute;s general, p&uacute;blico y colectivo a las que hace alusi&oacute;n el art&iacute;culo 5 (ley 9 de 1989) deben entenderse dirigidas para todos los elementos expresamente descritos en su tenor, como tambi&eacute;n para aquellos que puedan llegar a ser configurados como tales, en la medida que no es excluyente de los poderes p&uacute;blicos del Estado, como un ejercicio propio y privativo, definir, catalogar, reconocer y/o garantizar los espacios como bienes p&uacute;blicos, pues deben mantener su labor en la necesaria lectura de la realidad social determinada por el constituyente primario que encarna y dinamiza el poder de lo p&uacute;blico como factor orientador e irrenunciable de la satisfacci&oacute;n del inter&eacute;s general. </p>       <p>Debe recordarse la importancia que cobraba el espacio p&uacute;blico para los planes de desarrollo a los que hac&iacute;a alusi&oacute;n el art&iacute;culo 2 de la ley 9 de 1989, en la medida que la gran mayor&iacute;a de lugares y zonas mencionados como componentes de los planes de desarrollo adquir&iacute;an la naturaleza de ser espacios p&uacute;blicos. De esta forma se coincide en afirmar que el espacio p&uacute;blico es, m&aacute;s que un derecho colectivo, un derecho que representa el inter&eacute;s p&uacute;blico, pero que sigue figurando de forma desenfocada en algunas disposiciones legales como la del art&iacute;culo 5 (ley 9 de 1989), donde la superaci&oacute;n de la visi&oacute;n estatal del derecho, entendida como la manifestaci&oacute;n del inter&eacute;s del Estado representante de la colectividad en el ordenamiento jur&iacute;dico, sigue sobresaliendo frente a la de figurar como una visi&oacute;n propia de lo social del derecho, en la que el sentimiento colectivo represente el ejercicio primario de la ciudadan&iacute;a, dinamizador y constructor de un derecho como el espacio p&uacute;blico por esencia colectivo.</p>       <p>La reflexi&oacute;n conduce a la inclusi&oacute;n de los bienes de uso p&uacute;blico en el tema del espacio p&uacute;blico. &iquest;Por que resultan relacionados ambos conceptos? Se identifica que las figuras de espacio p&uacute;blico y los bienes de uso p&uacute;blico resultan asociados, toda vez que se parte de disposiciones constitucionales que les dan sustento. El art&iacute;culo 63 por medio del cual establece la Constituci&oacute;n de 1991 que <I>&quot;los bienes de uso p&uacute;blico, los parques naturales, las tierras comunales de grupos &eacute;tnicos, las tierras de resguardo, el patrimonio arqueol&oacute;gico de la Naci&oacute;n y los dem&aacute;s bienes que determine la ley, son inalienables, imprescriptibles e inembargables&quot;.</I>  En dicha disposici&oacute;n converge la complejidad de las figuras en la medida que los bienes que la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica menciona como bienes de uso p&uacute;blico son, tambi&eacute;n, de acuerdo con el art&iacute;culo 5 de la ley 9 de 1989, espacio p&uacute;blico. Como un primer ejemplo los parques naturales y el patrimonio arqueol&oacute;gico se corresponden con la disposici&oacute;n de la ley 9 donde menciona:</p>       <BLOCKQUOTE>         <P>(...) las zonas verdes y similares, (...) para la preservaci&oacute;n de las obras de inter&eacute;s p&uacute;blico y de los elementos hist&oacute;ricos, culturales, religiosos, recreativos y art&iacute;sticos, para la conservaci&oacute;n y preservaci&oacute;n del paisaje y los elementos naturales del entorno de la ciudad, los necesarios para la preservaci&oacute;n y conservaci&oacute;n de las playas marinas y fluviales, los terrenos de bajamar, as&iacute; como de sus elementos vegetativos, arenas y corales y, en general, por todas las zonas existentes o debidamente proyectadas en las que el inter&eacute;s colectivo sea manifiesto y conveniente y que constituyen, por consiguiente, zonas para el uso o el disfrute colectivo (Ley 9 de 1989, 1989). </P>   </BLOCKQUOTE>       <p>&iquest;O es posible desligar el patrimonio arqueol&oacute;gico de la Naci&oacute;n de las obras y elementos hist&oacute;ricos y culturales, que m&aacute;s que llegar a coincidir en estar en el entorno de la ciudad representan la identidad de una colectividad? Destaca el art&iacute;culo 674 del C&oacute;digo Civil colombiano que los bienes de la Uni&oacute;n son aqu&eacute;llos cuyo dominio pertenece a la Rep&uacute;blica, si adem&aacute;s su uso pertenece a todos los habitantes de un territorio, como el de calles, plazas, puentes y caminos, llam&aacute;ndose bienes de la Uni&oacute;n de uso p&uacute;blico o bienes p&uacute;blicos del territorio.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>De ah&iacute; parece equipararse a los elementos que el mismo ordenamiento jur&iacute;dico cataloga como espacio p&uacute;blico, por lo que surgen varios interrogantes &iquest;Son sin&oacute;nimos los conceptos de Rep&uacute;blica, Naci&oacute;n, Uni&oacute;n y Estado a los que hace alusi&oacute;n el ordenamiento jur&iacute;dico al momento de radicar la titularidad de los bienes de uso p&uacute;blico? &iquest;Es lo mismo hablar de bienes de uso p&uacute;blico que de espacio p&uacute;blico? &iquest;Contiene el espacio p&uacute;blico a los bienes de uso p&uacute;blico, o por el contrario, son estos los que permiten el surgimiento y configuraci&oacute;n del espacio p&uacute;blico? &iquest;Fija el art&iacute;culo 5 (ley 9 de 1989) la diferencia o el l&iacute;mite entre el espacio p&uacute;blico y los bienes de uso p&uacute;blico?, y m&aacute;s a&uacute;n &iquest;tuvo claridad la constituyente de 1991 sobre este tema, y la tienen los poderes p&uacute;blicos del Estado en su ejercicio de gobernabilidad?</p>       <p>Para responder a los interrogantes se acude inicialmente a dos aspectos que en nada contribuyen a establecer la diferencia entre los bienes de uso p&uacute;blico y el espacio p&uacute;blico: el uso de los bienes en menci&oacute;n y la naturaleza p&uacute;blica. Por medio de la ley 9 en su art&iacute;culo 5 figuran como primer componente del espacio p&uacute;blico los inmuebles p&uacute;blicos, elementos en nada distintos a lo que el mismo ordenamiento jur&iacute;dico referencia desde la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica como bienes de uso p&uacute;blico, ambos coincidiendo en ser bienes imprescriptibles, inembargables e inalienables, caracter&iacute;stica asociada a los bienes de uso p&uacute;blico y que, se reitera, est&aacute; tambi&eacute;n presente en el espacio p&uacute;blico. </p>       <p>Dichos bienes est&aacute;n destinados a la satisfacci&oacute;n de necesidades e intereses de la colectividad, de los cuales todos los habitantes del territorio se reputan usuarios y donde el Estado debe velar por su protecci&oacute;n, mas no es &eacute;l el titular de dichos bienes, con lo cual la aparente sinonimia jur&iacute;dica de Estado-Uni&oacute;n-Naci&oacute;n-Rep&uacute;blica queda superada, para concluir que la titularidad de los bienes de uso p&uacute;blico y que integran el espacio p&uacute;blico es del pueblo.</p>       <p>As&iacute;, al igual que el espacio p&uacute;blico, los bienes de uso p&uacute;blico est&aacute;n determinados por su uso, son abiertos al p&uacute;blico; guardan la vocaci&oacute;n de p&uacute;blico y por ello su utilizaci&oacute;n es libre, es decir, que su uso o goce es para todo los habitantes de un territorio, claro est&aacute; respetando los l&iacute;mites del orden p&uacute;blico y las buenas costumbres; ambas figuras est&aacute;n por lo tanto impregnadas por el inter&eacute;s p&uacute;blico, con lo que este componente esencial del derecho al espacio p&uacute;blico trasciende e impregna las figuras en las que dicho derecho se materializa por reconocimiento, aplicaci&oacute;n, creaci&oacute;n o interpretaci&oacute;n legal. </p>       <p>&nbsp;</p>       <p><B><FONT SIZE="3">Posturas doctrinarias</FONT></B><FONT SIZE="3"> </FONT></p>     <p>No obstante, frente a la falta de claridad en este tema jur&iacute;dico, parecen figurar dos posturas doctrinarias en torno a los alcances del art&iacute;culo 5 de la ley 9. Jaramillo y Rico sostienen que los bienes del Estado, dentro de los cuales se encuentran los bienes de dominio p&uacute;blico, se derivan de la clasificaci&oacute;n de los bienes de los cuales aqu&eacute;l figura como propietario, clasificaci&oacute;n que est&aacute; inicialmente integrada por los bienes de uso p&uacute;blico com&uacute;n o general, y los bienes de uso p&uacute;blico especial o condicional, ambos derivados del dominio p&uacute;blico, respaldados en la especial naturaleza que adquiere la propiedad de los mismos amparada por la Constituci&oacute;n; y de otra parte los bienes fiscales, amparados en el dominio privado, y de los cuales algunos de ellos pueden ser adjudicados (Jaramillo &amp; Rico, 2001, p.190).</p>       <p>Desde all&iacute;, los bienes de uso p&uacute;blico son ejemplarizados desde la historia romana en r&iacute;os, caminos y mares, y destacan como caracter&iacute;sticas la titularidad del Estado y nunca de particulares, la cual est&aacute; respaldada en el poder p&uacute;blico que aquel ejerce en nombre del pueblo, verdadero propietario, y que se caracteriza por ser una potestad de tuici&oacute;n, defensa, cuidado, conservaci&oacute;n, polic&iacute;a, supervigilancia y administraci&oacute;n, diferente al uso, goce y disposici&oacute;n que confiere la propiedad privada. Resaltan c&oacute;mo la finalidad de dichos bienes es el uso incondicional, general o com&uacute;n de todos los habitantes, que son bienes incomerciales, que no pueden ser gravados como garant&iacute;a de cumplimiento de obligaciones de nadie, que no son objeto de posesi&oacute;n, pero s&iacute;, de permisos o licencias, y de actos administrativos (Jaramillo &amp; Rico, 2001, p. 192).</p>       <p>Desde esta postura no es clara la distinci&oacute;n, pues todo lo descrito a partir de los bienes de uso p&uacute;blico se acomoda tambi&eacute;n para el espacio p&uacute;blico, el cual se define en esta postura a partir de la literalidad del art&iacute;culo 5 (ley 9 de 1989), con la salvedad de que previamente los bienes de uso p&uacute;blico reciben de parte de los autores una detallada e ilustrativa clasificaci&oacute;n en bienes de uso p&uacute;blico terrestre, fluvial, mar&iacute;timo, a&eacute;reo, naturales renovables, culturales, y del espacio p&uacute;blico, generando la idea de que hay bienes de uso p&uacute;blico propios del espacio p&uacute;blico, pero que al momento de ser descritos retornan a los bienes mencionados en el art&iacute;culo 5 de la ley 9 como espacio p&uacute;blico. &iquest;Por qu&eacute; entonces esta distinci&oacute;n? Se considera que por finalidades de claridad acad&eacute;mica y propiciar facilidades en la actividad de administraci&oacute;n sobre los mismos, donde se opta por desglosar cada elemento catalogado como bien de uso p&uacute;blico en un espacio determinado -tierra, aire, agua- pero que al final confluyen en lo que la misma ley 9 de 1989 reconoce como espacio p&uacute;blico y ampara con el inter&eacute;s p&uacute;blico sobre la titularidad del pueblo.</p>       <p>De esta postura en la que no se identifica un criterio diferenciador entre los bienes de uso p&uacute;blico y el espacio p&uacute;blico, sobresale un punto inquietante: la clasificaci&oacute;n del territorio de la Rep&uacute;blica como el primer bien de uso p&uacute;blico en el sentido estricto de la palabra, para ser descrito posteriormente desde sus componentes jur&iacute;dico-pol&iacute;ticos que lo delimitan y enmarcan como la figura primigenia integradora del Estado (Jaramillo &amp; Rico, 2001, p. 193). Se debe reiterar una vez m&aacute;s la evidencia en la ambig&uuml;edad conceptual generada desde el Derecho de las categor&iacute;as ahondadas, donde unas y otras confluyen sin establecer l&iacute;mites tanto en la Constituci&oacute;n, la ley y la doctrina jur&iacute;dica, lo que sin duda trasciende los ejercicios de gobernabilidad sobre estos importantes componentes del Estado, del pueblo y del ordenamiento jur&iacute;dico que rige para ambos.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Una segunda postura es defendida por Pedro Pablo Morcillo (2007), quien propone una respuesta a los interrogantes surgidos. Manifiesta que los bienes de uso p&uacute;blico son la antesala del espacio p&uacute;blico, al estar descritos, mas no definidos, en el C&oacute;digo Civil colombiano, y que posteriormente vendr&iacute;an a generar gran confusi&oacute;n con la aparici&oacute;n del espacio p&uacute;blico en la ley 9 de 1989 por involucrar dos conceptos: uso p&uacute;blico y uso privado, (Dosman, 2007, p. 255) recordando de nuestra parte que el mismo uso p&uacute;blico del espacio fue acogido posteriormente en la Constituci&oacute;n de 1991 en el art&iacute;culo 82, y actualmente es defendido y protegido por la Corte Constitucional en abundante jurisprudencia.</p>       <p>Dosman (2007) expone la confusi&oacute;n que se deriva de una unificaci&oacute;n del espacio p&uacute;blico con inmuebles p&uacute;blicos, al no fijar la diferencia entre bienes de uso p&uacute;blico, de propiedad y uso de la comunidad, y bienes fiscales, que si bien son susceptibles del r&eacute;gimen jur&iacute;dico privado, est&aacute;n destinados a satisfacer necesidades p&uacute;blicas. Se confunden los inmuebles p&uacute;blicos con el espacio mismo; cuando el autor establece una segunda respuesta a la alargada confusi&oacute;n planteando que el espacio p&uacute;blico es el lugar que ocupan los inmuebles, el l&iacute;mite inm&oacute;vil que abrazan dichos cuerpos, el espacio a&eacute;reo en sus tres dimensiones -altura, ancho y profundidad- que desarrollan los inmuebles (Dosman, p. 255). Adicionalmente asegura que en realidad se presenta una fusi&oacute;n del concepto de bienes de uso p&uacute;blico con el espacio p&uacute;blico, y se&ntilde;ala la adici&oacute;n que la ley 388 de 1997 hizo al art&iacute;culo 5 de la ley 9 de 1989 donde se menciona:</p>       <BLOCKQUOTE>         <P>(...) el Espacio P&uacute;blico resultante de los procesos de urbanizaci&oacute;n y construcci&oacute;n se incorporar&aacute; con el s&oacute;lo procedimiento de registro de la escritura de constituci&oacute;n de la urbanizaci&oacute;n en la oficina de instrumentos p&uacute;blicos, en el cual se determinan las &aacute;reas p&uacute;blicas objeto de cesi&oacute;n y las &aacute;reas privadas, por su localizaci&oacute;n y linderos (Dosman, 2007, p. 259) </P>   </BLOCKQUOTE>       <p>Un &uacute;ltimo aporte, del cual se estima, abre la posibilidad de una tercera postura para diferenciar los bienes de uso p&uacute;blico de la figura del espacio p&uacute;blico surge en torno a la informaci&oacute;n, un bien espec&iacute;fico que puede nacer o mantenerse con la naturaleza de p&uacute;blico, o siendo privado pasar a ser de consideraci&oacute;n p&uacute;blica. La informaci&oacute;n puede verse generalmente de forma intangible, o materializada en soportes f&iacute;sicos que el mismo ordenamiento jur&iacute;dico protege y regula. En este caso se estar&iacute;a hablando de un bien de uso p&uacute;blico que para nada constituye espacio en las dimensiones expuestas.</p>       <p>&nbsp;</p>       <p> <B><FONT SIZE="3">CONCLUSIONES</FONT></B><FONT SIZE="3"> </FONT></p>       <p>La orientaci&oacute;n que siguen los operadores jur&iacute;dicos frente a la din&aacute;mica del derecho se sustenta en amplios y nutridos discursos, construcciones te&oacute;ricas que hacen del derecho un medio &oacute;ptimo para la obtenci&oacute;n de valores sociales que gu&iacute;en el ejercicio de la gobernabilidad. Es as&iacute; como los retos del derecho en la compleja sociedad contempor&aacute;nea deben ser asumidos, y en buena medida la estrecha incorporaci&oacute;n que del inter&eacute;s p&uacute;blico se busca hacer en el ejercicio de la gobernabilidad pretende enfrentar el reto inmediato de revisualizar el significado sociocultural y pol&iacute;tico que tiene como creaci&oacute;n humana cultural, para dar al individuo y a la sociedad en general, un tratamiento y soluci&oacute;n integral a un problema que por necesidad debe asumirse desde el derecho en el ejercicio de los poderes p&uacute;blicos.</p>       <p>El inter&eacute;s p&uacute;blico se avizora como un componente de destacado valor, afirmando que la diversidad y complejidad tem&aacute;tica que involucra este tipo de reflexi&oacute;n alberga una hip&oacute;tesis com&uacute;n: el inter&eacute;s p&uacute;blico es una herramienta conceptual de gran valor estrat&eacute;gico para la articulaci&oacute;n de la institucionalidad democr&aacute;tica del Estado constitucional (Gorki, 2002, p. 15).</p>       <BLOCKQUOTE>         ]]></body>
<body><![CDATA[<P>El inter&eacute;s p&uacute;blico es un elemento innato a la esencial del derecho, sustentado en la din&aacute;mica social que se ubica como sustrato desde el cual se origina, transforma y vivencia el derecho; que ubica al individuo como sujeto de derechos individuales y colectivos, valorando su importancia como actor social y pol&iacute;tico, participe del ejercicio democr&aacute;tico, activo frente a la protecci&oacute;n y reconocimiento de derechos, el control del ejercicio del Estado, atento y sensible frente a las din&aacute;micas y problem&aacute;ticas sociales que lo involucran, donde se supera la sinonimia entre el inter&eacute;s p&uacute;blico y el inter&eacute;s del Estado, as&iacute; como las visiones tradicionales que enfocan el derecho &uacute;nicamente como una emanaci&oacute;n del Estado, materializado en un conjunto de normas para garantizar la institucionalidad en una sociedad (V&aacute;squez, 2009, p. 25). </P>   </BLOCKQUOTE>       <p>Los poderes p&uacute;blicos del Estado se apropian del inter&eacute;s p&uacute;blico como argumento de su ejercicio, pero &iquest;acude el Estado en su gobernabilidad al reconocimiento y aplicaci&oacute;n del verdadero concepto de inter&eacute;s p&uacute;blico frente a las problem&aacute;ticas sociales?, &iquest;se instrumentaliza el derecho como herramienta leg&iacute;tima para el cumplimiento de inter&eacute;s p&uacute;blico en el Estado contempor&aacute;neo en la din&aacute;mica gubernamental? Desde estos interrogantes se acude a la penosa idea derivada de la tradici&oacute;n socio-jur&iacute;dica de los Estados latinoamericanos donde se ubica Colombia: el derecho es inicialmente s&oacute;lo aquel que deriva del Estado, y dentro de &eacute;ste, se incluye el inter&eacute;s p&uacute;blico.</p>       <p>La voluntad estatal soportada en el inter&eacute;s p&uacute;blico se difumina en el cumplimiento de intereses vinculados a programas de gobierno, generando los flagelos que debilitan su ejercicio y valoraci&oacute;n por parte de la sociedad, absorbiendo el inter&eacute;s p&uacute;blico al concepto de inter&eacute;s del Estado, desfigurando con ello, el ejercicio y finalidad de la gobernabilidad por medio del derecho.</p>       <BLOCKQUOTE>         <P>(...) lo p&uacute;blico ya no es entendido como sin&oacute;nimo de los estatal, sino como un espacio m&aacute;s amplio que incluye la sociedad civil (...) ya no se trata de que los actores no estatales se limiten a participar desde afuera, sino que se asume que ellos intervienen y participan en forma permanente y significativa en el juego democr&aacute;tico. Estas manifestaciones se extienden desde el cl&aacute;sico rol en materia de ejercicio de derechos pol&iacute;ticos, a funciones tan diversas como el control del quehacer estatal, intervenci&oacute;n de los procesos legislativos, demandas judiciales y extrajudiciales (...) (Gonz&aacute;lez, 2002, p. 11). </P>   </BLOCKQUOTE>       <p>En este escenario, el espacio p&uacute;blico es una de las representaciones jur&iacute;dicas a partir de la cual la naturaleza de lo p&uacute;blico se desprende del ideario de tener que asociar dicho concepto s&oacute;lo al margen del Estado. Espacio p&uacute;blico como derecho colectivo encierra, al igual que el territorio, un inter&eacute;s difuso que encuentra sentido m&aacute;s all&aacute; del ordenamiento jur&iacute;dico. Su naturaleza p&uacute;blica trasciende la connotaci&oacute;n estatal que los limita al entorno f&iacute;sico dimensionado desde diversas figuras jur&iacute;dicas que propenden por su protecci&oacute;n, gesti&oacute;n, administraci&oacute;n y usos.</p>       <p>Este sustento parte de la din&aacute;mica social que se ubica como sustrato desde el cual se origina, transforma y vive el derecho; que ubica al individuo como sujeto de derechos individuales y colectivos, valorando su importancia como actor social y pol&iacute;tico, part&iacute;cipe del ejercicio democr&aacute;tico, activo frente a la protecci&oacute;n y reconocimiento de derechos, y del control del ejercicio de los poderes p&uacute;blicos del Estado, atento y sensible frente a las din&aacute;micas y problem&aacute;ticas sociales que lo involucran, donde se supera la sinonimia entre el inter&eacute;s p&uacute;blico y el inter&eacute;s estatal, as&iacute; como las visiones tradicionales que enfocan el derecho &uacute;nicamente como una emanaci&oacute;n del Estado, materializado en un conjunto de normas para garantizar la institucionalidad en una sociedad.</p>       <p>&nbsp;</p>       <p> <B><FONT SIZE="3">Lista de referencias</FONT></B><FONT SIZE="3"> </FONT></p>       <!-- ref --><p>Fern&aacute;ndes, E. (2003). Del C&oacute;digo       Civil al Estatuto de la Ciudad: algunas notas sobre la trayectoria del       derecho urban&iacute;stico en Brasil &#91;versi&oacute;n electr&oacute;nica&#93;. <I>Eure,       XXIX (87),</I>  p. 63-78.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000132&pid=S1692-2530201100010000700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Gonz&aacute;lez, F. (1998). Ciudadan&iacute;a       e inter&eacute;s p&uacute;blico. Enfoques desde el derecho, las ciencias       pol&iacute;tica y la sociolog&iacute;a. <I>Cuadernos de An&aacute;lisis       Jur&iacute;dico, Serie Publicaciones Especiales,</I>  N&deg; 8.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000133&pid=S1692-2530201100010000700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Gonz&aacute;lez, G. (2002). Inter&eacute;s       p&uacute;blico e institucionalidad democr&aacute;tica: investigaci&oacute;n       para la acci&oacute;n. En: <I>Derecho y Ciudadan&iacute;a, ensayos de inter&eacute;s       p&uacute;blico</I>  (16-39). Lima, Per&uacute;: Fondo Editorial de la Pontificia       Universidad Cat&oacute;lica del Per&uacute;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000134&pid=S1692-2530201100010000700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Jaramillo, F. &amp; Rico, A. (2001). Derecho       Civil II Bienes, Tomo I: Derechos Reales. Bogot&aacute;, Colombia: Leyer.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000135&pid=S1692-2530201100010000700004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Maldonado, M.M. (2008). <I>La puesta en         marcha de la declaratoria de desarrollo prioritario en Bogot&aacute;.</I>  Bogot&aacute;,         Colombia: Territorio y Suelo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000136&pid=S1692-2530201100010000700005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Maldonado M.M. (2006). <I>Operaci&oacute;n         urban&iacute;stica Nuevo Usme: provisi&oacute;n de suelo urbanizado para         vivienda de inter&eacute;s social, a partir de la redistribuci&oacute;n         social de plusval&iacute;as.</I>  Bogot&aacute;, Colombia: Territorio         y Suelo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000137&pid=S1692-2530201100010000700006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Maldonado M.M. (2003). <I>Reforma urbana         y desarrollo territorial: perspectivas de aplicaci&oacute;n de las leyes         9&ordf; de 1989 y 388 de 1997.</I>  Bogot&aacute;, Colombia: Territorio         y Suelo. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000138&pid=S1692-2530201100010000700007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Maldonado, M.M., Pinilla J. F., Valencia,       N. &amp; Vejarano M. C. (2006). <I>Planes parciales gesti&oacute;n asociada       y mecanismos de distribuci&oacute;n equitativa de cargas y beneficios en       el sistema urban&iacute;stico colombiano. Marco jur&iacute;dico, conceptos       b&aacute;sicos y alternativas de aplicaci&oacute;n, y Macroproyecto Gonzalo       Vallejo Restrepo de Pereira: planes parciales de expansi&oacute;n y acciones       en materia de vivienda social.</I>  Bogot&aacute;, Colombia: Lincoln Institute       of Land Policy.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000139&pid=S1692-2530201100010000700008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Morales, C. (2001). <I>Confrontaci&oacute;n         de intereses inmobiliarios en el centro hist&oacute;rico de la ciudad         de M&eacute;xico.</I>  Bogot&aacute;, Colombia: Territorio y Suelo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000140&pid=S1692-2530201100010000700009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Morales, C. (2003). <I>El debate por las         reformas del suelo urbano en Am&eacute;rica Latina.</I>  Bogot&aacute;,         Colombia: Territorio y Suelo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000141&pid=S1692-2530201100010000700010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Morcillo, P. (2007) <I>Derecho Urban&iacute;stico         Colombiano.</I>  Bogot&aacute;, Colombia: Temis.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000142&pid=S1692-2530201100010000700011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Rep&uacute;blica de Colombia. (1986). <I>Decreto         1333.</I>  Colombia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000143&pid=S1692-2530201100010000700012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Rep&uacute;blica de Colombia. (1989). <I>Ley         9 de 1989.</I>  Colombia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000144&pid=S1692-2530201100010000700013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Rep&uacute;blica de Colombia. (1991). <I>C&oacute;digo         Civil colombiano.</I>  Colombia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000145&pid=S1692-2530201100010000700014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Rep&uacute;blica de Colombia. (1991). <I>Constituci&oacute;n         Pol&iacute;tica de Colombia de 1991.</I>  Colombia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000146&pid=S1692-2530201100010000700015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Rep&uacute;blica de Colombia. (1993). <I>Decreto         1319.</I>  Colombia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000147&pid=S1692-2530201100010000700016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Rep&uacute;blica de Colombia. (1996). <I>Decreto         992.</I>  Colombia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000148&pid=S1692-2530201100010000700017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Rep&uacute;blica de Colombia. (1997). <I>Ley         388 de 1997.</I>  Colombia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000149&pid=S1692-2530201100010000700018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Rep&uacute;blica de Colombia. (1997). <I>Decreto         2111.</I>  Colombia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000150&pid=S1692-2530201100010000700019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Rep&uacute;blica de Colombia. (1998). <I>Decreto         1052.</I>  Colombia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000151&pid=S1692-2530201100010000700020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Rep&uacute;blica de Colombia. (1999). <I>Decreto         297.</I>  Colombia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000152&pid=S1692-2530201100010000700021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Rep&uacute;blica de Colombia. (2001). <I>Decreto         1347.</I>  Colombia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000153&pid=S1692-2530201100010000700022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Rep&uacute;blica de Colombia. (2001). <I>Decreto         2015.</I>  Colombia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000154&pid=S1692-2530201100010000700023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Rep&uacute;blica de Colombia. (2001). <I>Decreto         89.</I>  Colombia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000155&pid=S1692-2530201100010000700024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Rep&uacute;blica de Colombia. (2005). <I>Decreto         1600.</I>  Colombia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000156&pid=S1692-2530201100010000700025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Rep&uacute;blica de Colombia. (2006). <I>Decreto         97.</I>  Colombia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000157&pid=S1692-2530201100010000700026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Rep&uacute;blica de Colombia. (2006). <I>Decreto         564.</I>  Colombia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000158&pid=S1692-2530201100010000700027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Rep&uacute;blica de Colombia. (2007). <I>Decreto         4259.</I>  Colombia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000159&pid=S1692-2530201100010000700028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Rodr&iacute;guez, A. &amp; Abramo, P. (2005). <I>Grandes         proyectos urbanos y su impacto en el mercado de suelo urbano.</I>  Bogot&aacute;,         Colombia: Lincoln Institute of Land Policy.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000160&pid=S1692-2530201100010000700029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Schachinger, C. (2002). <I>El debate por         reformas al suelo urbano en Am&eacute;rica Latina.</I>  Ciudad de M&eacute;xico:         Coordinaci&oacute;n de Humanidades de la Universidad Nacional Aut&oacute;noma         de M&eacute;xico y el Lincoln Institute of Land Policy.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000161&pid=S1692-2530201100010000700030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Younes, D. (1997). <I>Derecho Constitucional         Colombiano.</I>  Bogot&aacute;, Colombia: Legis.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000162&pid=S1692-2530201100010000700031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Uribe, B. (2005). <I>Construyendo verdaderas         ciudades: El A, B, C del Plan Parcial.</I>  Bogot&aacute;, Colombia:         C&aacute;mara Colombiana de Comercio.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000163&pid=S1692-2530201100010000700032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>V&aacute;squez, J. (2009). Derecho e Inter&eacute;s       P&uacute;blico: Aproximaciones y Relaci&oacute;n. En: <I>Memorias I Foro       Internacional de Derecho e Inter&eacute;s P&uacute;blico.</I>  Medell&iacute;n:       Funlam.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000164&pid=S1692-2530201100010000700033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p>&nbsp;</p>       <p><B>Recibido:</B> agosto 2 de 2010 <B>Aprobado:</B> mayo   2 de 2011 </p>       <p>&nbsp;</p>   <hr size="1" noshade>       <p><A HREF="#a1"><SUP>*</SUP></A><A NAME="a"></A> Resultado final del proyecto       de investigaci&oacute;n &quot;Aplicabilidad de las disposiciones normativas       del Derecho Urbano en Colombia 2000 - 2007&quot;, concluido en febrero de 2010,       adscrito a la l&iacute;nea de investigaci&oacute;n Derecho y Sociedad del       Grupo de Investigaciones Jur&iacute;dicas y Sociales de la Fundaci&oacute;n   Universitaria Luis Amig&oacute;, instituci&oacute;n financiadora del proyecto. </p>       <p><sup><a href="#1a">1</a></sup><a name="1"></a>	 Ejemplos de estas nuevas legislaciones       son la Ley Federal Brasile&ntilde;a N&deg; 10.257 o Estatuto de Ciudad, la cual en palabras de Edeiso Fernandes (2003), regula el cap&iacute;tulo sobre la pol&iacute;tica urbana aprobado por la Constituci&oacute;n Federal de 1988, art&iacute;culos 182 y 183. Carlos Morales Schechinger (2002), resalta el programa &quot;El Salvador Pa&iacute;s de Propietarios&quot; que ve como &uacute;nica necesidad urbana de la mayor&iacute;a de poblaci&oacute;n salvadore&ntilde;a, la expedici&oacute;n de t&iacute;tulos de propiedad sin necesidad de dotaci&oacute;n de servicios urbanos b&aacute;sicos. En Argentina la privatizaci&oacute;n de extensas &aacute;reas antes p&uacute;blicas, que con una privilegiada ubicaci&oacute;n permiten un uso rentable para particulares. En M&eacute;xico y Per&uacute; se destacan reformas urbanas sobre las que subyacen ideas de un mercado desregulado que asignar&aacute; de       forma adecuada la tierra entre diversos usos.</p>       <p><sup><a href="#2a">2</a></sup><a name="2"></a>	 Como ejemplos se destacan en el ordenamiento jur&iacute;dico colombiano de manera primordial la Ley 9 de 1989 (1989) y la Ley 388 de 1997 (1997). En materia de licencias y curadur&iacute;as el decreto 1333 de 1986 (1986), el decreto 1319 de 1993 (1993), el decreto 2111 de 1997 (1997), el decreto 1052 de 1998 (1998), decreto 297 de 1999 (1999), el decreto 89 (2001), el decreto 2015 de 2001 (2001), el decreto 1600 de 2005 (2005), el decreto 564 (2006), el decreto 97 de 2006 (2006), el decreto 2150 de 1995 (1995), el decreto 992 de 1996 (1996), el decreto 1347 de 2001 (2001), el decreto 4259 de 2007 (2007). De igual forma se identifican destacadas producciones doctrinarias en el tema: Mar&iacute;a Mercedes Maldonado Copello: La puesta en marcha de la declaratoria de desarrollo prioritario en Bogot&aacute;, 2008, Operaci&oacute;n urban&iacute;stica Nuevo Usme: provisi&oacute;n de suelo urbanizado para vivienda de inter&eacute;s social, a partir de la redistribuci&oacute;n social de plusval&iacute;as, 2006, Reforma Urbana y Desarrollo Territorial: Perspectivas de Aplicaci&oacute;n de las Leyes 9&ordf; de 1989 y 388 de 1997, 2003, Planes parciales gesti&oacute;n asociada y mecanismos de distribuci&oacute;n equitativa de cargas y beneficios en el sistema urban&iacute;stico colombiano. Marco jur&iacute;dico, conceptos b&aacute;sicos y alternativas de aplicaci&oacute;n, y Macroproyecto Gonzalo Vallejo Restrepo de Pereira: planes parciales de expansi&oacute;n y acciones en materia de vivienda social. en coautor&iacute;a con Juan Felipe Pinilla, Natalia Valencia y Maria Clara Vejarano, 2006. Grandes proyectos urbanos y su impacto en el mercado de suelo urbano de Arantxa Rodr&iacute;guez y Pedro Abramo, 2005. Construyendo verdaderas ciudades: El A, B, C del Plan Parcial de Beatriz Uribe Botero, 2005. Confrontaci&oacute;n de intereses inmobiliarios en el centro hist&oacute;rico de la ciudad de M&eacute;xico; y El debate por las reformas del suelo urbano en Am&eacute;rica Latina. de Carlos Morales Schechinger, 2001 y 2003 correspondientemente, entre otros.</p>  </font>      ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Fernándes]]></surname>
<given-names><![CDATA[E.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Del Código Civil al Estatuto de la Ciudad: algunas notas sobre la trayectoria del derecho urbanístico en Brasil]]></article-title>
<source><![CDATA[Eure]]></source>
<year>2003</year>
<volume>XXIX</volume>
<numero>87</numero>
<issue>87</issue>
<page-range>63-78</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[González]]></surname>
<given-names><![CDATA[F.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Ciudadanía e interés público: Enfoques desde el derecho, las ciencias política y la sociología]]></source>
<year>1998</year>
<volume>8</volume>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[González]]></surname>
<given-names><![CDATA[G.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Interés público e institucionalidad democrática: investigación para la acción]]></article-title>
<source><![CDATA[Derecho y Ciudadanía, ensayos de interés público]]></source>
<year>2002</year>
<page-range>16-39</page-range><publisher-loc><![CDATA[Lima ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Jaramillo]]></surname>
<given-names><![CDATA[F.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Rico]]></surname>
<given-names><![CDATA[A.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Derecho Civil II Bienes]]></source>
<year>2001</year>
<volume>Tomo I: Derechos Reales</volume>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Leyer]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Maldonado]]></surname>
<given-names><![CDATA[M.M.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[La puesta en marcha de la declaratoria de desarrollo prioritario en Bogotá]]></source>
<year>2008</year>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Territorio y Suelo]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Maldonado]]></surname>
<given-names><![CDATA[M.M.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Operación urbanística Nuevo Usme: provisión de suelo urbanizado para vivienda de interés social, a partir de la redistribución social de plusvalías]]></source>
<year>2006</year>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Territorio y Suelo]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Maldonado]]></surname>
<given-names><![CDATA[M.M.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Reforma urbana y desarrollo territorial: perspectivas de aplicación de las leyes 9ª de 1989 y 388 de 1997]]></source>
<year>2003</year>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Territorio y Suelo]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Maldonado]]></surname>
<given-names><![CDATA[M.M.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Pinilla]]></surname>
<given-names><![CDATA[J. F.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Valencia]]></surname>
<given-names><![CDATA[N.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Vejarano]]></surname>
<given-names><![CDATA[M. C.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Planes parciales gestión asociada y mecanismos de distribución equitativa de cargas y beneficios en el sistema urbanístico colombiano: Marco jurídico, conceptos básicos y alternativas de aplicación, y Macroproyecto Gonzalo Vallejo Restrepo de Pereira: planes parciales de expansión y acciones en materia de vivienda social]]></source>
<year>2006</year>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Lincoln Institute of Land Policy]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B9">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Morales]]></surname>
<given-names><![CDATA[C.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Confrontación de intereses inmobiliarios en el centro histórico de la ciudad de México]]></source>
<year>2001</year>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Territorio y Suelo]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B10">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Morales]]></surname>
<given-names><![CDATA[C.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[El debate por las reformas del suelo urbano en América Latina]]></source>
<year>2003</year>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Territorio y Suelo]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B11">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Morcillo]]></surname>
<given-names><![CDATA[P.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Derecho Urbanístico Colombiano]]></source>
<year>2007</year>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Temis]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B12">
<nlm-citation citation-type="">
<collab>República de Colombia</collab>
<source><![CDATA[Decreto 1333]]></source>
<year>1986</year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B13">
<nlm-citation citation-type="">
<collab>República de Colombia</collab>
<source><![CDATA[Ley 9 de 1989]]></source>
<year>1989</year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B14">
<nlm-citation citation-type="">
<collab>República de Colombia</collab>
<source><![CDATA[Código Civil colombiano]]></source>
<year>1991</year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B15">
<nlm-citation citation-type="">
<collab>República de Colombia</collab>
<source><![CDATA[Constitución Política de Colombia de 1991]]></source>
<year>1991</year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B16">
<nlm-citation citation-type="">
<collab>República de Colombia</collab>
<source><![CDATA[Decreto 1319]]></source>
<year>1993</year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B17">
<nlm-citation citation-type="">
<collab>República de Colombia</collab>
<source><![CDATA[Decreto 992]]></source>
<year>1996</year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B18">
<nlm-citation citation-type="">
<collab>República de Colombia</collab>
<source><![CDATA[Ley 388 de 1997]]></source>
<year>1997</year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B19">
<nlm-citation citation-type="">
<collab>República de Colombia</collab>
<source><![CDATA[Decreto 2111]]></source>
<year>1997</year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B20">
<nlm-citation citation-type="">
<collab>República de Colombia</collab>
<source><![CDATA[Decreto 1052]]></source>
<year>1998</year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B21">
<nlm-citation citation-type="">
<collab>República de Colombia</collab>
<source><![CDATA[Decreto 297]]></source>
<year>1999</year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B22">
<nlm-citation citation-type="">
<collab>República de Colombia</collab>
<source><![CDATA[Decreto 1347]]></source>
<year>2001</year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B23">
<nlm-citation citation-type="">
<collab>República de Colombia</collab>
<source><![CDATA[Decreto 2015]]></source>
<year>2001</year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B24">
<nlm-citation citation-type="">
<collab>República de Colombia</collab>
<source><![CDATA[Decreto 89]]></source>
<year>2001</year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B25">
<nlm-citation citation-type="">
<collab>República de Colombia</collab>
<source><![CDATA[Decreto 1600]]></source>
<year>2005</year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B26">
<nlm-citation citation-type="">
<collab>República de Colombia</collab>
<source><![CDATA[Decreto 97]]></source>
<year>2006</year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B27">
<nlm-citation citation-type="">
<collab>República de Colombia</collab>
<source><![CDATA[Decreto 564]]></source>
<year>2006</year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B28">
<nlm-citation citation-type="">
<collab>República de Colombia</collab>
<source><![CDATA[Decreto 4259]]></source>
<year>2007</year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B29">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Rodríguez]]></surname>
<given-names><![CDATA[A.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Abramo]]></surname>
<given-names><![CDATA[P.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Grandes proyectos urbanos y su impacto en el mercado de suelo urbano]]></source>
<year>2005</year>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Lincoln Institute of Land Policy]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B30">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Schachinger]]></surname>
<given-names><![CDATA[C.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[El debate por reformas al suelo urbano en América Latina]]></source>
<year>2002</year>
<publisher-loc><![CDATA[Ciudad de México ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Coordinación de Humanidades de la Universidad Nacional Autónoma de México y el Lincoln Institute of Land Policy]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B31">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Younes]]></surname>
<given-names><![CDATA[D.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Derecho Constitucional Colombiano]]></source>
<year>1997</year>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Legis]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B32">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Uribe]]></surname>
<given-names><![CDATA[B.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Construyendo verdaderas ciudades: El A, B, C del Plan Parcial]]></source>
<year>2005</year>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Cámara Colombiana de Comercio]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B33">
<nlm-citation citation-type="confpro">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Vásquez]]></surname>
<given-names><![CDATA[J.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Derecho e Interés Público: Aproximaciones y Relación]]></article-title>
<source><![CDATA[Memorias]]></source>
<year>2009</year>
<conf-name><![CDATA[I Foro Internacional de Derecho e Interés Público]]></conf-name>
<conf-loc>Medellín </conf-loc>
<publisher-name><![CDATA[Funlam]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
