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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">    <p align="center"><b>Sin ciencia no hay futuro</b></p></font>
<font face="Verdana" size="2">    <p align="center"><b><i>Without Science there is not Future</i></b></p>     <p>Eduardo Posada, Ph.D.*</p>     <p>* Conciliario Universidad Colegio Mayor de Nuestra Se&ntilde;ora del Rosario. Presidente Asociaci&oacute;n Colombiana para el Avance de la Ciencia, e-mail: <a href="mailto:presencia@acac.org.co">presencia@acac.org.co</a></p> <hr>     <p>La medicina ha desempe&ntilde;ado un papel pionero en el desarrollo cient&iacute;fico de nuestro pa&iacute;s y, sin duda, seguir&aacute; haci&eacute;ndolo en el siglo XXI.</p>     <p>En ese contexto es pertinente mencionar que desde comienzos de los a&ntilde;os setenta, con la fundaci&oacute;n de Colciencias como fondo adscrito al Ministerio de Educaci&oacute;n, el Estado colombiano empez&oacute; a dar un espacio a la ciencia y a la tecnolog&iacute;a. Sin embargo, el tema no ha sido una verdadera prioridad para ninguno de los gobiernos de los &uacute;ltimos treinta a&ntilde;os.</p>     <p>La sanci&oacute;n por parte del presidente Barco de la Ley 29 de 1990, hoy llamada de Ciencia y Tecnolog&iacute;a, la de sus decretos reglamentarios por el presidente Gaviria en 1991, la inclusi&oacute;n en la Constituci&oacute;n de los art&iacute;culos relativos al desarrollo cient&iacute;fico y tecnol&oacute;gico, la convocatoria de la Misi&oacute;n de Ciencia, Educaci&oacute;n y Desarrollo por este mismo mandatario, la inclusi&oacute;n de muchas de las recomendaciones de dicha Misi&oacute;n en el Plan de Desarrollo del gobierno Samper y el establecimiento de est&iacute;mulos tributarios para el sector constituyen algunos de los hechos que, en alg&uacute;n momento, despertaron grandes ilusiones. A ra&iacute;z de lo anterior, muchos de nosotros pensamos que el pa&iacute;s hab&iacute;a entendido el mensaje y que por fin la ciencia y la tecnolog&iacute;a hab&iacute;an entrado a formar parte de la canasta familiar, como lo hab&iacute;a querido Gabriel Garc&iacute;a M&aacute;rquez en sus propuestas para la Misi&oacute;n en 1994.</p>     <p>Sin embargo, la no inclusi&oacute;n de mecanismos financieros en la Ley 29, el incumplimiento de las metas del Plan de Desarrollo mencionado, la dr&aacute;stica reducci&oacute;n del presupuesto de Conciencias en la &uacute;ltima d&eacute;cada, que hoy solo le permite financiar un 15% de los proyectos que recibe, y la poca importancia que se le ha dado a esa entidad por parte del Estado hacen parte del paquete de decepciones que, finalmente, han sido m&aacute;s graves que los sue&ntilde;os que en un momento alcanzamos a concebir.</p>     <p>Formulo el recuento anterior con la autoridad que me dan treinta a&ntilde;os de vinculaci&oacute;n con estos temas y de lucha por lograr que Colombia recorra con el &eacute;xito que merece el camino hacia un desarrollo armonioso y durable. Lo hago con el prop&oacute;sito de demostrar que el pa&iacute;s no ha tenido una pol&iacute;tica en el campo de la ciencia y la tecnolog&iacute;a que trascienda los gobiernos de turno y que garantice la estabilidad que este tipo de labores necesita. En el transcurrir los a&ntilde;os hemos estado sometidos a la voluntad de los ministros de Hacienda y jefes de Planeaci&oacute;n de turno y del nivel de precisi&oacute;n, en general muy bajo, con que ellos conocen estos temas. Es incre&iacute;ble que economistas de muy alto nivel, con formaci&oacute;n doctoral en universidades del mayor prestigio, no tengan conciencia del papel que el conocimiento ha desempe&ntilde;ado en la construcci&oacute;n de la sociedad contempor&aacute;nea y del &eacute;xito alcanzado por los pa&iacute;ses que lo han incluido en sus pol&iacute;ticas de desarrollo.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Hoy, nuevamente, se abre una luz de esperanza gracias a la urgencia de una modernizaci&oacute;n acelerada del sector productivo nacional para poder afrontar con &eacute;xito los tratados de libre comercio que el pa&iacute;s se apresta a firmar. Ante ese hecho irreversible, diversos sectores del Congreso, del Gobierno y de la industria han manifestado claramente su preocupaci&oacute;n por estos temas y la necesidad de tomar medidas al respecto. Gracias a ello, el plan de desarrollo para este cuatrienio propone duplicar el presupuesto de Colciencias a partir de 2008, lo cual lo volver&aacute; a colocar al mismo nivel que el de 1996. Adicionalmente, el plan 2019, en su cap&iacute;tulo relacionado con ciencia y tecnolog&iacute;a, hace una serie de planteamientos interesantes, desafortunadamente poco audaces en las metas propuestas, que en la mayor&iacute;a de los casos se sit&uacute;an por debajo de las que propon&iacute;a la Misi&oacute;n de Ciencia Educaci&oacute;n y Desarrollo en 1994 y que, naturalmente, no se alcanzaron.</p>     <p>Un pa&iacute;s que quiera ser realmente competitivo en un mundo que avanza vertiginosamente, tambi&eacute;n debe saber tomar decisiones audaces y de corto plazo como lo han hecho otras naciones, especialmente del Sudeste Asi&aacute;tico, pero tambi&eacute;n en alguna medida de nuestro continente. No podemos contentarnos con proyecciones lineales en inversi&oacute;n, en formaci&oacute;n de investigadores, en fortalecimiento de nuestra infraestructura investigativa si queremos que Colombia entre a corto plazo en un proceso r&aacute;pido de desarrollo econ&oacute;mico y social.</p>     <p>El subdesarrollo, m&aacute;s que un problema econ&oacute;mico, es un problema cultural y educativo en todos los niveles. Por eso mismo, la toma de decisiones tiene que ver m&aacute;s con situaciones coyunturales que con estrategias de mediano y largo plazo. En los pa&iacute;ses industrializados y en los de reciente industrializaci&oacute;n, la ciencia y la tecnolog&iacute;a est&aacute;n en el centro del debate como factores estrat&eacute;gicos del desarrollo econ&oacute;mico; en el nuestro son simplemente temas accesorios que, a duras penas, se mencionan para dar contentillo a unos pocos cient&iacute;ficos exc&eacute;ntricos</p>     <p>A pesar de lo anterior, m&aacute;s como fruto de iniciativas individuales que de pol&iacute;ticas gubernamentales, Colombia ha empezado a desarrollar una capacidad importante para generar conocimiento. Prueba de ello son los mil ochocientos grupos de investigaci&oacute;n y los m&aacute;s de cien centros registrados por Colciencias que conforman el Sistema Nacional de Ciencia y Tecnolog&iacute;a y el Sistema Nacional de Innovaci&oacute;n. La mayor&iacute;a de esas entidades son de una gran fragilidad y pueden desmoronarse en un abrir y cerrar de ojos, como fue el caso de las que mencionamos atr&aacute;s. Sobra decir que una prioridad del presente Gobierno debe ser evitar que eso ocurra, estableciendo las estrategias adecuadas para garantizar su consolidaci&oacute;n.</p>     <p>En este contexto, la participaci&oacute;n de los empresarios es de vital importancia, como lo ha sido en los pa&iacute;ses de reciente industrializaci&oacute;n. No debemos olvidar que en los pa&iacute;ses avanzados, m&aacute;s del 70% de la inversi&oacute;n en investigaci&oacute;n y desarrollo la hace la industria, mientras en el nuestro la cifra no pasa de un 20%.</p>     <p>Sin ese apoyo, al igual que el de una universidad abierta y una comunidad cient&iacute;fica comprometida que trabajen en la formaci&oacute;n de las nuevas generaciones y que participen activamente en la elaboraci&oacute;n de planes que trasciendan los intereses particulares, es muy dif&iacute;cil pensar en construir una Colombia grande y equitativa.</p>     <p>Afortunadamente, gracias al inter&eacute;s antes mencionado, hoy existen propuestas concretas para reformar la legislaci&oacute;n existente y as&iacute; fortalecer la posici&oacute;n institucional de la ciencia y la tecnolog&iacute;a creando un Ministerio responsable del tema y para establecer mecanismos financieros audaces que garanticen una financiaci&oacute;n suficiente y de largo plazo para el &aacute;rea. Dichas propuestas han surgido de la actividad del llamado Foro Maloka, en el cual han participado representantes del Congreso, del Gobierno y del sector acad&eacute;mico y constituyen el punto de partida de un proceso a cuyo &eacute;xito todos debemos contribuir.</p>     <p>Me he permitido hacer estas reflexiones para pedir a todos ustedes su apoyo sobre un tema que considero fundamental y que requiere de la participaci&oacute;n activa de toda la sociedad colombiana.</p></font>      ]]></body>
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