<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>1794-5887</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Co-herencia]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Co-herencia]]></abbrev-journal-title>
<issn>1794-5887</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Departamento de Humanidades de la Universidad EAFIT]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S1794-58872011000100012</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Construcciones oscuras. La obra de Pablo Mora Ortega]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Piedrahita Orrego]]></surname>
<given-names><![CDATA[Lucrecia]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,EAFIT  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[México D.F ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>06</month>
<year>2011</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>06</month>
<year>2011</year>
</pub-date>
<volume>8</volume>
<numero>14</numero>
<fpage>273</fpage>
<lpage>286</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1794-58872011000100012&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1794-58872011000100012&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1794-58872011000100012&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[ <p><font face="Verdana" size="4"><b>Construcciones oscuras.   La obra de Pablo Mora Ortega</b> </font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2">Lucrecia Piedrahita Orrego*</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="2">* Muse&oacute;loga, Universidad Internacional del Arte, Florencia-Italia. Curadora de Arte, Universidad de Buenos Aires, Argentina. Especialista en Periodismo Urbano, UPB. Especialista en Estudios Pol&iacute;ticos, EAFIT. Docente de la Especializaci&oacute;n en Estudios Pol&iacute;ticos de EAFIT. Candidata a Magister en Pensamiento Est&eacute;tico Contempor&aacute;neo, Instituto de Estudios Cr&iacute;ticos, M&eacute;xico D.F., <a href="mailto:lucreciapiedrahita@gmail.com">lucreciapiedrahita@gmail.com</a></font>.</p>     <p><font face="Verdana" size="2"><b>Recibido</b>: mayo 2 de 2011. <b>Aprobado</b>: mayo 16 de 2011</font></p> <hr />     <p align="right">&nbsp;</p>     <p align="right"><font face="Verdana" size="2">Un espacio</font></p>     <p align="right"><font face="Verdana" size="2"> no puede borrar a otro,</font></p>     <p align="right"><font face="Verdana" size="2"> pero puede arrinconarlo. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="right"><font face="Verdana" size="2">Tambi&eacute;n los espacios ocupan un lugar, </font></p>     <p align="right"><font face="Verdana" size="2">En otra dimensi&oacute;n que es m&aacute;s que espacio.  </font></p>     <p align="right"><font face="Verdana" size="2">Hay espacios con una sola voz, </font></p>     <p align="right"><font face="Verdana" size="2">Espacios con muchas voces </font></p>     <p align="right"><font face="Verdana" size="2">Y hasta espacios sin ninguna, </font></p>     <p align="right"><font face="Verdana" size="2">Pero todo espacio est&aacute; solo, </font></p>     <p align="right"><font face="Verdana" size="2">M&aacute;s solo que aquello que contiene.  </font></p>     <p align="right"><font face="Verdana" size="2">Aunque todo espacio</font></p>     <p align="right"><font face="Verdana" size="2">Se confunda al fin con todo espacio.</font></p>     <p align="right"><font face="Verdana" size="2">Aunque todo espacio sea un juego imposible,</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="right"><font face="Verdana" size="2"> porque nada cabe en nada. </font></p>     <p align="right"><font face="Verdana" size="2">(Roberto Juarroz)</font>     <p align="right">     <p><font face="Verdana" size="2">Atesorar ideas para luego exponerlas forma parte del ejercicio intelectual y creativo. Observar con detenimiento la realidad para, as&iacute;, lograr unas l&oacute;gicas de representaci&oacute;n hace parte del oficio del artista. Encontrar formas de comunicaci&oacute;n con la obra, acercarse a ella mediante la interpretaci&oacute;n, es tarea del espectador activo que busca ir m&aacute;s all&aacute; de lo aparente, que se cuestiona y siente lo que pasa, que se transforma en sujeto de experiencias.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La catalogaci&oacute;n de lo visible se liga necesariamente a la revisi&oacute;n constante de las im&aacute;genes que definen el imaginario p&uacute;blico y privado de nuestras propias experiencias. La imagen como escenariode reflexi&oacute;n constituye una demanda &eacute;tica por parte de quien produce, observa e interpreta y es mediaci&oacute;n para el an&aacute;lisis pol&iacute;tico y po&eacute;tico de la realidad. En esta reciprocidad se instala la producci&oacute;n art&iacute;stica de Pablo Mora, quien diagrama sus ideas provenientes del pensamiento filos&oacute;fico y la literatura como cat&aacute;logos visuales que, a la vez, fortalecen su repertorio de im&aacute;genes resueltas en pintura. El fragmento de una obra de teatro, la revisi&oacute;n a la historia del arte y el ojo / c&aacute;mara que se desplaza sobre los cl&aacute;sicos de la pintura para detectar sus espacios vac&iacute;os, se constituyen en objetos visuales y soportes documentales de su obra. </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Referenciar lo visible implica revisar la imagen, sus duelos, sus irrupciones y sus dramas. Rozar los campos de la interpretaci&oacute;n equivale a nombrar y describir la imagen en sus efectos visuales y textuales, la imagen que recuerda, se instala y se proyecta para ser en s&iacute; misma una mediaci&oacute;n comunicativa. Definir la imagen implica vincular los conceptos de objeto, visualidad y estudios culturales. Seg&uacute;n el <i>Chambers Dictionary</i> (1996) "un objeto es una cosa material, pero tambi&eacute;n una meta o prop&oacute;sito, una persona o una cosa hacia la cual una acci&oacute;n, un sentimiento o un pensamiento son dirigidos: cosa, intenci&oacute;n y objetivo se condensan en el objeto". </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El objeto repliega y expande la mirada, implica nuestras formas de especulaci&oacute;n intelectual y nos moviliza para el di&aacute;logo enf&aacute;tico, auto-reflexivo y cr&iacute;tico propio de las pr&aacute;cticas art&iacute;sticas. El objeto es el punto de fuga que abre nuevos territorios y expande el mapa interpretativo del arte en relaci&oacute;n con la cultura y sus efectos sociales, pol&iacute;ticos y est&eacute;ticos. Por su parte la visualidad es "aquello que hace de la visi&oacute;n un lenguaje" (Mieke Bal), es decir aquello que une el significado -la representaci&oacute;n mental de una cosa, concepto o idea- y el significante -entendido como el componente material que anida en el cerebro y vincula una imagen ac&uacute;stica o cadena de sonidos con la lengua-; ambos elementos son constitutivos del signo o lenguaje visual. </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">"El signo, est&aacute; compuesto por un significante y un significado. El plano de los significantes constituye el <i>plano de la expresi&oacute;n</i> y el de los significados el <i>plano del contenido</i>" (Barthes, 1993). Expresi&oacute;n y contenido, forma e imagen, constituyen el lenguaje visual, la visualidad del modo como se expone la mirada y como miramos. As&iacute;, el &aacute;mbito de la visualidad se corresponde con el &aacute;mbito del lenguaje y, por ende, de las im&aacute;genes y su circulaci&oacute;n p&uacute;blica. </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El cr&iacute;tico de cine Serge Daney distingue entre lo visual, la imagen y las visibilidades. Entiende lo visual como lo que nos conduce, en t&eacute;rminos de verificaci&oacute;n &oacute;ptica, a cualquier procedimiento de poder (t&eacute;cnico, pol&iacute;tico, publicitario o militar); para &eacute;l, lo visual no tiene contracampo, no admite a&ntilde;adidos. Lo visual -cuyo predominio se da en la televisi&oacute;n- no remite a otro, solo a s&iacute; mismo, y su esencia es la tautolog&iacute;a. La imagen, en cambio, testimonia una alteridad, porque siempre tiene lugar en la frontera de dos campos de fuerza. Las visibilidades, por su parte, no son m&aacute;s que im&aacute;genes sin significaci&oacute;n. Para el director de cine franc&eacute;s Jean Luc Godard, y para el fil&oacute;sofo Ranci&egrave;re la imagen <sup><a name="p1" id="p1"></a><a href="#1">1</a> </Sup> es siempre una relaci&oacute;n, un desv&iacute;o: significa y lo visible es el lugar donde se asienta la imagen;muestra a la vez, es plural... </font></p>     <blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">En la imagen siempre hay una desviaci&oacute;n entre lo que muestra y lo que significa (...) una imagen no es un icono que est&aacute; ah&iacute;, un dato visual, una unidad visual. No es un cuadro ni un plano (...) la imagen es una separaci&oacute;n entre una funci&oacute;n de significaci&oacute;n y una funci&oacute;n de mostraci&oacute;n, pero tambi&eacute;n una separaci&oacute;n entre dos im&aacute;genes, entre la mostrada y otras que ser&iacute;an posibles. La imagen siempre es plural. La vida de las im&aacute;genes se hace con otras im&aacute;genes (...) Una imagen est&aacute; muerta si est&aacute; dada y se interrumpe. La imagen es siempre un intervalo o una expansi&oacute;n. Metamorfosis, desestabilizaci&oacute;n, trasformaci&oacute;n (Bern&aacute;rdez Sanch&iacute;s, 2005: 129).</font></p></blockquote> </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En la amplia gama de los estudios culturales surgen los estudios visuales como un nuevo campo disciplinar que, bajo una mirada cr&iacute;tica, estudian el mundo de las im&aacute;genes, su producci&oacute;n, sus significados y sus dramas. &Eacute;stos son parte fundamental de dichos estudios "interesados en c&oacute;mo las im&aacute;genes son pr&aacute;cticas culturales cuya importancia delata los valores de quienes las crearon, manipularon, consumieron" (Moxey, 2005: 16). </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En efecto, en su trasegar desde la idea de representaci&oacute;n -entendida como "un contenido sin cuerpo" (Serge Tisseron), como una planimetr&iacute;a que en sus tr&aacute;nsitos se hace signo-, la imagen experimenta una transformaci&oacute;n que la faculta como elemento socializan-te, relacional, y le confiere una funci&oacute;n cohesionadora. </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El poder de las im&aacute;genes radica, entre otras cosas, en su versatilidad y su ductibilidad. "Es irrompible porque es capaz de admitir todo cambio posible sin la menor resistencia" (Puelles, 2005: 133). La imagen es una frontera m&oacute;vil y mutante, un factor determinante de la producci&oacute;n simb&oacute;lica y de las pr&aacute;cticas art&iacute;sticas contempor&aacute;neas. Y es desde esta circularidad de conceptos -objeto, visualidad y estudios culturales- desde donde se levanta la infraestructura    conceptual de la imagen que, en su esencia, es p&uacute;blica, manifiesta, ostensible. </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Una de las experiencias de las pr&aacute;cticas art&iacute;sticas contempor&aacute;neas es la b&uacute;squeda de un lenguaje preciso, personal, perfectamente comunicable, sin residuos de ambig&uuml;edad, obscuridad u arbitrio,    riguroso en la definici&oacute;n y consecuente con los resultados demostrables en la obra o proceso. En esta experiencia el artista, entendido como un constructor social, produce una obra capaz de sugerir m&uacute;ltiples lecturas visuales, seg&uacute;n la necesidad y la sensibilidad del espectador y, as&iacute;, su producci&oacute;n es, en cada exposici&oacute;n, objeto de nuevas observaciones, nuevas reacciones y, ante todo, un documento siempre actual.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Por las im&aacute;genes y sus fisuras y escondites son muchos los artistas que re-piensan el mundo y proyectan los sentidos del espacio. </font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="3"><b>La palabra y el espacio</b></font></p>     <p align="right"><font face="Verdana" size="2">" <i>Pero &iquest;cu&aacute;l no es el hombre que no tiene la falla del lenguaje</i> </font></p>     <p align="right"><font face="Verdana" size="2"><i>por destino y el silencio como &uacute;ltimo rostro?</i>"</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="right"><font face="Verdana" size="2">P. Quignard. </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">La palabra es un universo -una ventana abierta al mundo-, que nombra, designa, territorializa, otorga identidad, est&aacute; cargada de afectos y efectos simb&oacute;licos, de significados. La palabra tiene una dimensi&oacute;n altamente pol&iacute;tica, es p&uacute;blica, y nos ata&ntilde;e a todos. Definir lo p&uacute;blico no es f&aacute;cil. Algunas perspectivas lo hacen corresponder con lo estatal; otras advierten que lo p&uacute;blico es lo publicitado, dominio de todos, contrario a lo privado, donde se desenvuelve el mundo &iacute;ntimo. Pero la palabra corporeiza tanto lo p&uacute;blico como lo privado. Al momento de fonetizarse, se hace materia, cuerpo que irrumpe en el espacio p&uacute;blico. Por su parte, la palabra perdida, la palabra que se ausenta en nuestra memoria, que no llega y nunca se hace cuerpo, permanece en el reino de la inmaterialidad y pertenece al mundo de lo privado. </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">"El o&iacute;do, la vista y los dedos esperan formando un redondel, como boca, esa palabra que la mirada busca a la vez intensamente y en ninguna parte, que est&aacute; m&aacute;s lejos que el cuerpo, en el fondo del aire" (Quignard, 2006: 9). </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Giovanni Sartori nos ofrece una &uacute;til distinci&oacute;n entre lo p&uacute;blico y el p&uacute;blico. Una opini&oacute;n es p&uacute;blica, dice, porque es del p&uacute;blico (difundida entre muchos) e implica objetos y materias que son de naturaleza p&uacute;blica (inter&eacute;s general y bien com&uacute;n). Trasladado a las pr&aacute;cticas de la palabra y el lenguaje, este concepto se asimila al hecho de que una vez la palabra se expone, es decir, se pronuncia, se convierte en objeto de inter&eacute;s general y, por lo tanto, en instrumento de opini&oacute;n p&uacute;blica susceptible de consenso o disenso. Esta es la raz&oacute;n por la cual Sartori afirma que "la opini&oacute;n p&uacute;blica no es innata; es un conjunto de estados mentales difundidos (opini&oacute;n) que interact&uacute;an con flujos de informaci&oacute;n" (Sartori, 1994: 66). Y, sostiene, el problema se presenta con estos flujos de informaci&oacute;n, pues &iquest;c&oacute;mo asegurar que las opiniones recibidas <i>en el</i> p&uacute;blico son tambi&eacute;n opiniones <i>del</i> p&uacute;blico? Esta pregunta constituye uno de los tr&aacute;nsitos p&uacute;blicos que definen las palabras. La palabra pronunciada, observada, interpretada, es objeto de consumo, elemento fundacional de las din&aacute;micas del lenguaje. La palabra dicha cohesiona, socializa y relaciona; la palabra no dicha, no enunciada, re-presenta un contenido sin cuerpo.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En la obra del artista Pablo Mora, la palabra es el modelo conceptual para "hacer espacio" desde la pintura a partir de las pr&aacute;cticas de la lectura, la filosof&iacute;a, el cine, el teatro, y su proceso creativo puede definirse como un ejercicio para verbalizar la visi&oacute;n, en el que el montaje estructural de la imagen producida o re-creada est&aacute; anclada a una palabra, una expresi&oacute;n, una frase. En su trabajo, la palabra escritural/pict&oacute;rica es pensamiento, deseo y pasi&oacute;n. De aqu&iacute; la referencia al texto de Pascal Quignard, <i>Le nom sur la bout de la langue</i> (<i>El nombre en la punta de la lengua</i>), mediante el cual nos conduce a los espacios donde se instala la palabra pronunciada y la palabra anclada en la memoria que no quiere regresar al mundo objetivable sino permanecer en el mundo de los sue&ntilde;os. Por eso la expresi&oacute;n </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">"el trabajo del sue&ntilde;o expresa una econom&iacute;a de las fuerzas, una tensi&oacute;n de las energ&iacute;as, una disposici&oacute;n de la distribuci&oacute;n diferencial: es una melod&iacute;a del deseo, nunca su <i>pintura</i>; es <i>presencia</i>, nunca <i>re-presentaci&oacute;n</i>" (Quignard, 2006: 9).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">redefine sus pr&aacute;cticas art&iacute;sticas y le sirve como pretexto para subvertir el orden que all&iacute; se plantea: es en el trabajo del sue&ntilde;o donde se instala la palabra perdida, la que se queda en la punta de la lengua; es una <i>melod&iacute;a sorda</i> del deseo, siempre su <i>pintura</i>; es <i>presencia</i>; es siempre <i>re-presentaci&oacute;n</i>. </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">"Ese modo del trabajo que llamamos art&iacute;stico debe a partir de ahora consagrarse a un producir similar en la esfera del acontecimiento, de la <i>presencia</i>: nunca m&aacute;s en la de la representaci&oacute;n. No queda nada digno que representar, no queda dignidad alguna reivindicable en la tarea del representar. Ya no es solo aquello de &laquo;no cometer la indignidad de hablar por otro&raquo; sino que ning&uacute;n signo, efecto, objeto, figura, ninguna entidad o existente, puede pretender    dignidad alguna si su trabajo es &uacute;nica o principalmente valer <i>por otro</i>, representarle".<sup><a name="p2" id="p2"></a><a href="#2">2</a> </Sup></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El <i>leit motiv</i> del texto de Quignard -la palabra a la que se le otorga un significado (la palabra comunicada fon&eacute;ticamente)- es tambi&eacute;n el del proceso del artista Pablo Mora: la palabra que se hace espacio y se archiva en la memoria para ser procesada solo en ese espacio en blanco que es el vac&iacute;o por el aparato perceptivo. Esta dial&eacute;ctica entre lenguaje y memoria redefine su trabajo, "este no retorno de la palabra, esta nostalgia, este sufrimiento del no retorno, es el lenguaje" (Quignard, 2006: 49). Es esta dinamizaci&oacute;n la que hace que constantemente nos inquiete el vac&iacute;o de la palabra que no llega y la vehemencia con que celebramos la significaci&oacute;n del lenguaje. El silencio se corresponde con el vac&iacute;o. La palabra perdida en el horizonte amplio de la memoria nos permite deshabitar el vac&iacute;o, y cuando &eacute;ste se hace espacio -es decir, toma forma, se hace materia- habitamos el lenguaje. </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Las pinturas de Pablo Mora dan cuenta de las tensiones entre los esquemas elementales de los espacios vac&iacute;os y sus cualidades transitorias en la gravitaci&oacute;n de la materia, los paisajes contenidos y las relaciones entre figura y fondo. Pinturas negras como esqueletos del corpus de un palimpsesto, en el que se pliegan las articulaciones de la tierra/territorio, la l&iacute;nea de horizonte, la codificaci&oacute;n de un signo, la definici&oacute;n de construcciones petrificadas y el aire estructural del vac&iacute;o. Sus pinturas negras re (des) cubren los espacios calibrados en pesos visuales y simetr&iacute;as de masas que redefinen las relacion es de llenos y vac&iacute;os. As&iacute;, el artista divide en planos la construcci&oacute;n mental y estructural del cuadro para levantar sus propios paisajes y subrayar la perspectiva del horizonte. El espacio, como una densidad acumulativa de fuerzas en fricci&oacute;n, se entiende desde el arte</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p><font face="Verdana" size="2">en t&eacute;rminos de lugar, sitio, enclave y entorno; calificamos algunos de estos espacios como parajes o paisajes y los catalogamos en categor&iacute;as como bi&oacute;ticos, antr&oacute;picos, culturales o hist&oacute;ricos. Adem&aacute;s, en esos espacios suceden cosas, crecen las plantas, llueve, corre un animal, cae la noche, calienta el sol, est&aacute; oscuro, se oyen los grillos, hay mucha humedad, etc&eacute;tera. Con todo, atrae la idea de tratar con un espacio continuo, is&oacute;tropo, abstracto, inerte e isom&eacute;trico, aquel que se visualiza como una trama cartesiana vac&iacute;a, dispuesta para ser ocupada f&iacute;sica o conceptualmente por una acci&oacute;n art&iacute;stica; sin embargo, en cuanto ente contenedor, el espacio queda definido por aquello que es capaz de contener, lo que proporciona unas cualidades de extensi&oacute;n, escala y car&aacute;cter determinados. [...] Lo que llamamos espacio se aplica a la idea de espacio f&iacute;sico, es decir, al medio en el cual se ubica y se mueve el cuerpo, al volumen desocupado que surge sobre el plano del suelo que se pisa y que se extiende hasta donde abarca la mirada, a los l&iacute;mites visuales que acotan el horizonte. [...] Ese espacio de la experiencia, aquel en el que nos movemos sin ayuda de conceptos filos&oacute;ficos, Neos, matem&aacute;ticos o f&iacute;sicos, no por suponerlo &laquo;real&raquo; y cotidiano resulta ser menos complejo y desconocido. El espacio con el que trabaja el arquitecto o el escultor, sobre cuyas obras podemos emitir juicios est&eacute;ticos, est&aacute; anclado a la superficie de la Tierra y posee la escala de aquello que, m&aacute;s o menos, puede ser abarcado por los sentidos, ci&ntilde;&eacute;ndose sin dificultad a los principios de la geometr&iacute;a euclidiana y a la ley de la gravitaci&oacute;n universal enunciada por Newton; por lo tanto, las categor&iacute;as de espacio que manejamos desde la est&eacute;tica y el arte dependen de otro tipo de factores de car&aacute;cter emotivo, existencial, formal y material    (Maderuelo, 2008: 13).</font></p> </blockquote>     <p><font face="Verdana" size="2">En la obra de Pablo Mora la mancha, la pincelada, el gesto, el desplome de una r&aacute;faga de luz, la presencia insustituible del viento y la lluvia incesante sobre un horizonte de mar y un muro que se quiebra, desplazan el espacio para crear el vac&iacute;o y, como afirma Heidegger: "espaciar significa rozar, hacer sitio libre, dejar espacio libre, algo abierto".<sup><a name="p3" id="p3"></a><a href="#3">3</a> </Sup> El vac&iacute;o se hace espacio y punza, rompe la superficie, genera planos de lectura atmosf&eacute;ricos y subraya la finitud del horizonte que estalla sobre su propia inmaterialidad. Se evidencia la idea del <i>horror vacui</i> (la necesidad de llenar el vac&iacute;o, propio del Barroco) mediante la dial&eacute;ctica de deshabitar el espacio o habitar el vac&iacute;o para, as&iacute;, determinar la construcci&oacute;n pict&oacute;rica de relaciones entre invisible/visible, oscuro/claro, interior/exterior, concreto/insustancial, finito/infinito...</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">"En este sentido, el espacio se presenta como un tema intelec-tual, como un asunto filos&oacute;fico que desde la percepci&oacute;n (est&eacute;tica) pasa al campo de la reflexi&oacute;n (ontolog&iacute;a)" (Maderuelo, 2008: 29). </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Este intercambio entre espacio y vac&iacute;o, vac&iacute;o y espacio, no termina nunca y, en palabras de Derrida, este interminable "no es un accidente o una contingencia; es esencial, sistem&aacute;tico y te&oacute;rico" (Derrida, 1968: 5). La forma de los vol&uacute;menes vac&iacute;os soporta la es-tructura acotada en superficie y se convierte en un signo que otorga identidad a su obra y car&aacute;cter a su pintura. Pablo Mora construye pintura p&eacute;trea, rocosa, masiva, paisajes de menhires s&oacute;lidos, construcciones oscuras, sucesi&oacute;n de infinitos. La morfolog&iacute;a que le confiere esta din&aacute;mica de ausencias y esta oposici&oacute;n de espacios, sitios y lugares reestructura constantemente los planos compositivos y la condensaci&oacute;n crom&aacute;tica de negro, gris, blanco y tierra, para subrayar la reciprocidad atmosf&eacute;rica presente en la muestra. </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El tiempo -que en su obra se entiende como intervalos de vigilia- se concreta en la superposici&oacute;n de humedades, capa sobre capa, en los rastros de siluetas recortadas, insinuadas y hier&aacute;ticas, en la acumulaci&oacute;n de pensamientos condensados en nubes negras como &aacute;ticos del abismo y polvo negro. Pinturas de indisolubles espacialidades y vacuidades. </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Las planimetr&iacute;as del vac&iacute;o se constituyen en modalidades discursivas de la imagen... "experimentamos el sentimiento de que el aire en esos lugares encierra una espesura de silencio, que en la oscuridad reina una serenidad eternamente inalterable" (Tanizaki, 1933: 14). Im&aacute;genes que en estas pinturas se constituyen en pr&aacute;cticas interpretativas para ahondar en los cuadernos autobiogr&aacute;ficos de Pablo Mora, y para cruzar los umbrales de sus Construcciones Oscuras.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="3"><b>La imaginaci&oacute;n y el espacio </b></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">"Queremos siempre que la imaginaci&oacute;n sea la facultad de formar im&aacute;genes. Y es m&aacute;s bien la facultad de deformar las im&aacute;genes suministradas por la percepci&oacute;n y, sobre todo, la facultad de librarnos de las im&aacute;genes primeras, <i>de cambiar</i> las im&aacute;genes. Si no hay cambio de im&aacute;genes, uni&oacute;n inesperada de im&aacute;genes, no hay imaginaci&oacute;n, no hay <i>acci&oacute;n imaginante</i>. Si una imagen <i>presente</i> no hace pensar en una imagen <i>ausente</i>, si una imagen ocasional no determina una provisi&oacute;n de im&aacute;genes aberrantes, una explosi&oacute;n de im&aacute;genes, no hay imaginaci&oacute;n".<sup><a name="p4" id="p4"></a><a href="#4">4 </a> </Sup></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">En la pintura de Pablo Mora se recobra la concepci&oacute;n humana del espacio como espacio existencial y, por lo tanto, como relaci&oacute;n entre cuerpo y lugar. Cuerpo, palabra y pintura son sus territorios de casa: la dimensi&oacute;n socializante y la unidad privada donde el artista act&uacute;a y en la que define sus propios imaginarios; el lugar propicio para el resguardo y la creaci&oacute;n, para los afectos y las arquitecturas que habitan sus soledades. </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">"Una casa donde voy solo llamando / Un nombre que el silencio y los muros me devuelven / Una extra&ntilde;a casa que se sostiene en mi voz / Y habitada por el viento. / Yo la invento, mis manos dibujan nubes / Un barco de gran cielo encima de los bosques / Una bruma que se disipa y desaparece / Como en el juego de las im&aacute;genes".  <sup><a name="p5" id="p5"></a><a href="#5">5</a> </Sup></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Al hacer uso del espacio, el hombre recurre a formas de apropiaci&oacute;n con el fin de recrear su interacci&oacute;n con un lugar donde vivir sus estrategias de resistencia y de pertenencia. Estos elementos configuran el sistema simb&oacute;lico del sujeto. En la producci&oacute;n pl&aacute;stica de Pablo Mora, es &eacute;l mismo el que defiende el lugar donde puede ser y garantizar su presencia, continuidad y vacuidad. </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Georg Simmel -el primer soci&oacute;logo que trat&oacute; con detenimiento la complejidad de la estructura espacial de la significaci&oacute;n humana- habla del intercambio fluido y cargado de significaci&oacute;n entre el lugar y el hombre, pues ambos soportan las tensiones entre vida y muerte, realidad y mito, lo prohibido y lo transgredido. Raz&oacute;n por la cual, el an&aacute;lisis de la formaci&oacute;n espacial de las relaciones sociales no puede eludir la correlaci&oacute;n entre aspectos f&iacute;sicos -corto, largo, pesado, ligero, etc.- y aspectos sociales -agradable, desagradable, represivo, habitable, significativo, insignificante, etc.- del medio y,  de esta manera, lo m&aacute;s "objetivo" (&iquest;qu&eacute; hay de m&aacute;s objetivo que un edificio?) y lo m&aacute;s "subjetivo" (&iquest;qu&eacute; hay de m&aacute;s subjetivo que la valoraci&oacute;n de este edificio?) de cualquier cultura entran necesariamente en contacto... </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Para definir el espacio social, Simmel apela a la filosof&iacute;a kantiana: "<i>el espacio es la posibilidad de la coexistencia</i>"; y en su an&aacute;lisis lo trata como la formalizaci&oacute;n de las reciprocidades sociales entre individuos, grupos o clases. Para &eacute;l, <i>las formas particulares del espacio socializado </i>son: </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">"<i>Formas agrupadas que indican que la vida social debe contar con ciertas peculiaridades del espacio, a sabe</i>r: </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">a. <i>La exclusividad</i>: cualquier trozo del espacio es &uacute;nico.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"> b. Los<i> l&iacute;mites sociof&iacute;sicos por causa de su uso social</i>: "el l&iacute;mite no es un hecho espacial con repercusi&oacute;n sociol&oacute;gica, sino un hecho sociol&oacute;gico con una forma espacial".</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"> c. <i>Los contenidos que se fijan en una forma</i>: es decir, la delimitaci&oacute;n en el uso de una forma espacial a trav&eacute;s de reglas de uso y la determinaci&oacute;n correlativa de un significado. Esta peculiaridad se aplica en especial a contenidos religiosos y a su "fijaci&oacute;n" en un lugar preciso. </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">d. <i>La proximidad a distancia sociof&iacute;sicas</i> entre individuos, grupos sociales, etc. (con esta caracter&iacute;stica Simmel pone las bases de una sociometr&iacute;a o prox&eacute;mica del espacio).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2"> e. <i>La libertad del movimiento en el espaci</i>o: es decir, el cambio de residencia en lenguaje actual". </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En segundo lugar, es necesario tener en cuenta el efecto contrario, es decir: la forma y la energ&iacute;a sociol&oacute;gicas propiamente dichas juegan tambi&eacute;n un papel seg&uacute;n la diferenciaci&oacute;n social de que se trate. </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">"a. <i>Tr&aacute;nsito de una organizaci&oacute;n de lazos de sangre a una organizaci&oacute;n pol&iacute;tica o t&eacute;cnica</i></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">b. <i>Efecto del tipo de soberan&iacute;a o poder de un grupo sobre los otros</i> en la distribuci&oacute;n espacial. </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">c. <i>Los efectos de la institucionalizaci&oacute;n de unidades espaciales</i> (familia, iglesia, hospital, etc.). </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">d. <i>El espacio vac&iacute;o con su valor ambivalente de separaci&oacute;n </i>(o defensa, terreno de nadie) o, al rev&eacute;s, de convivencia (o terreno com&uacute;n y neutral de encuentro)". </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Para Simmel, el espacio es un modelo formal insustituible que manifiesta la reciprocidad social en dos direcciones (correspondientes a los dos grupos de formas particulares rese&ntilde;adas): la primera va del espacio envolvente al cuerpo social y muestra las peculiaridades propias de aqu&eacute;l, que es <i>siempre espec&iacute;fico</i>, <i>limita</i>, <i>fija contenidos</i>, <i>modula distancias</i>. La segunda va de las peculiaridades sociales -del sujeto social- a la envolvente medio ambiental, y tiene solo cuatro formas particulares que se corresponden con las cuatro primeras de la direcci&oacute;n rec&iacute;proca anterior; por otra parte, al tratarse de un "movimiento" influido por las peculiaridades de una sociedad concreta,  no existe forma opuesta al movimiento social. </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">"La formalizaci&oacute;n espacial de cualquier sociedad ser&aacute;, pues, el resultado del vaiv&eacute;n entre estas dos direcciones, o estos dos grupos de formas particulares contrapuestas: las que del medio van a la sociedad y las que de la organizaci&oacute;n social van hacia el medio" <sup><a name="p6" id="p6"></a><a href="#6">6</a> </Sup>. </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">En la obra de Pablo Mora, este concepto de espacio como elemento vinculante implica el paisaje, la soledad y la escritura como sus tres lugares habitados y habitacionales transfigurados en arquitecturas. Su trabajo creativo es un documento que permite la escenificaci&oacute;n de una po&eacute;tica, en la que el vac&iacute;o y el silencio constituyen los materiales con los que se elabora la representaci&oacute;n visual y ling&uuml;&iacute;stica. La pintura, espacio metaf&oacute;rico, se transforma en un lugar para "hacer". Su obra documenta la palabra visual y relaciona la perspectiva de sus mitolog&iacute;as personales para dar profundidad al espacio representado y lograr una intenci&oacute;n expresiva y compleja. En una b&uacute;squeda constante, medita sobre la pr&aacute;ctica pict&oacute;rica / escritural que propone con base en la absoluta e invariable <i>racionalidad de lo real o irracionalidad de lo real</i>. Podr&iacute;a decirse que en la acci&oacute;n de pintar, el artista se define en una compleja red poligonal y estelar de relaciones proporcionales y modulares, bien sea en planta (para significar el espacio que ocupa la palabra visual), bien en alzado (para  referenciar la arquitectura de la misma visualidad). </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">El espacio de la pintura es el contenedor de la totalidad de los objetos del afecto, de su cuerpo material e inmaterial. La mediaci&oacute;n del sujeto con el mundo, la concreci&oacute;n de una existencia que solo es posible gracias a la presencia de un cuerpo, de un espacio f&iacute;sico real en el que la vida tiene lugar. "Nuestras experiencias de la realidad dependen de la integralidad del organismo, o de sus lesiones transitorias o indelebles" (Dolto, 1984: 18). El cuerpo es reflejo de las sensaciones internas, a veces delata, otras esconde. Una cierta libertad de movimiento influye sobre la psique, liberando al sujeto o condicionando su corporalidad. En las expresiones del cuerpo hay una representaci&oacute;n proyectiva de su historia, de sus duelos silenciosos, de la incertidumbre que lo marca, de la problem&aacute;tica que ha coartado su libertad y la independencia de decidir. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2">"Toda historia actual del cuerpo es la de su demarcaci&oacute;n, de la red de marcas y de signos que lo cuadriculan, lo parcelan, lo niegan en su diferencia y su ambivalencia general radical para organizarlo en un material estructural de intercambio/signo" (Baudrillard, 1992: 117). </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">Pablo Mora no "abandona" nunca su casa interior (propia de la pintura), espacio f&iacute;sico donde vivencia la fragmentaci&oacute;n de un mundo simb&oacute;lico, un universo de sentido sostenido en valores, cosmovisiones, arraigos, identidades. Las experiencias autobiogr&aacute;ficas son llevadas al espacio de la representaci&oacute;n connotadas por un fuerte espesor sensorial que propone lugares para ser habitados, no solo para ser vistos y dispuestos a atender el silencio. </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">"La casa se estrech&oacute; contra m&iacute; como una loba, y por momentos sent&iacute;a su aroma descender maternalmente hasta mi coraz&oacute;n. Aquella noche fue verdaderamente mi madre. Solo la tuve para guardarme y sostenerme. Est&aacute;bamos solos" (Bachelard, 1997: 36).  El artista recupera la forma pl&aacute;stica y sonora del ejercicio escritural y la pone a moverse en el espacio pict&oacute;rico con todo su sentimiento, su sentir, sus deseos. La palabra en su obra tiene un enorme poder estructural.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p><b><font size="3" face="Verdana">Notas al pie</font></b></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><Sup><a name="1" id="1"></a><a href="#p1">1</a></Sup> Ver el di&aacute;logo Jean-Luc Godard / Serge Daney (Fragmento), publicado originalmente en el No. 513 de Cahiers du Cin&eacute;ma, mayo de 1997.</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><Sup><a name="2" id="2"></a><a href="#p2">2 </a></Sup>Ver: "Redefinici&oacute;n de las pr&aacute;cticas art&iacute;sticas", s.21 (LSA47. <i>La Soci&eacute;t&eacute; Anonyme</i>). [Sitio disponible en]:  <a href="http://aleph-arts.org/lsa/lsa47/manifiesto.html" target="_blank">http://aleph-arts.org/lsa/lsa47/manifiesto.html</a></font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><Sup><a name="3" id="3"></a><a href="#p3">3</a></Sup> Heidegger, Martin. "Bemerkungen". En: (Maderuelo, 2008: 14). </font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><Sup><a name="4" id="4"></a><a href="#p4">4</a></Sup> Gaston Bachelard, <i>El aire y los sue&ntilde;os. Ensayo sobre la imaginaci&oacute;n en movimiento</i>. Citado por (Puelles, 2005: 147-148).</font></p>     <p><font face="Verdana" size="2"><Sup><a name="5" id="5"></a><a href="#p5">5</a></Sup> Pierre Seghers, citado por (Munta&ntilde;ola, 1979: 26-32).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana" size="2"><Sup><a name="6" id="6"></a><a href="#p6">6</a></Sup> Las referencias al an&aacute;lisis realizado por Simmel fueron tomadas de (Munta&ntilde;ola, 1979: 26-32).</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="3"><b>Referencias</b></font></p>     <!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">   1. Bachelard, Gaston (1997). <i>La po&eacute;tica del espacio</i>. M&eacute;xico D.F.: Fondo de    Cultura Econ&oacute;mica. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000096&pid=S1794-5887201100010001200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">2. Bal, Mieke (2005). "Conceptos viajeros en las humanidades". En: <i>Revista de Estudios Visuales</i>. No. 3. Cendeac. Murcia, Espa&ntilde;a.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000097&pid=S1794-5887201100010001200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">3. Bern&aacute;rdez Sanch&iacute;s, Carmen - Bozal, Valeriano - De Diego, Estrella, et al.    (2005). <i>Im&aacute;genes de la violencia en el arte contempor&aacute;neo</i>. Madrid: Valeriano Bozal.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000098&pid=S1794-5887201100010001200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">4. Cahiers du Cin&eacute;ma. "Di&aacute;logo Jean-Luc Godard / Serge Daney (Fragmento)". No. 513, mayo de 1997. [sitio disponible en]: <a href="http://ciclodecineelespejo.blogspot.com/2010/06/jean-luc-godard.html" target="_blank">http://ciclodecineelespejo.blogspot.com/2010/06/jean-luc-godard.html</a></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000099&pid=S1794-5887201100010001200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">5. Derrida, Jacques (1968). "Semiolog&iacute;a y Gramatolog&iacute;a. Entrevista con Julia Kristeva". En: Information sur les Sciences Sociales, VII, 3, junio.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000100&pid=S1794-5887201100010001200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">6. Dolto, Fran&ccedil;oise (1984). <i>La imagen inconsciente del cuerpo</i>. Barcelona: Paid&oacute;s.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000101&pid=S1794-5887201100010001200006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">7. <i>La Soci&eacute;t&eacute; Anonyme</i>. "Redefinici&oacute;n de las pr&aacute;cticas art&iacute;sticas", s.21 (LSA47.) [Sitio disponible en]: <a href="http://aleph-arts.org/lsa/lsa47/manifiesto.html" target="_blank">http://aleph-arts.org/lsa/lsa47/manifiesto.html </a></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000102&pid=S1794-5887201100010001200007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">8. Maderuelo, Javier (2008). <i>La idea del espacio en la arquitectura y el arte contempor&aacute;neos</i>, 1960-1989. Madrid: Akal. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000103&pid=S1794-5887201100010001200008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">9 Moxey, Keith (2005). "Nostalgia de lo real. La problem&aacute;tica relaci&oacute;n de la historia del arte con los estudios visuales", citado por Guasch, Anna Mar&iacute;a (2003). "Los estudios visuales, un estado de la cuesti&oacute;n". En: <i>Revista de Estudios Visuales</i>, No.1 Cendeac. Murcia, Espa&ntilde;a. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000104&pid=S1794-5887201100010001200009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">10. Munta&ntilde;ola, Joseph (1979). <i>Topog&eacute;nesis dos. Ensayo sobre la naturaleza social del lugar</i>. Barcelona: Oikos-Tau. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000105&pid=S1794-5887201100010001200010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">11.Puelles, Luis (2005). "Entre im&aacute;genes: experiencia est&eacute;tica y mundo vers&aacute;til". En: Revista de Estudios Visuales, n&uacute;mero 3. Cendeac. Murcia, Espa&ntilde;a.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000106&pid=S1794-5887201100010001200011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">12. Quignard, Pascal (2006). <i>El nombre en la punta de la lengua</i>. Madrid: Libros del &uacute;ltimo hombre. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000107&pid=S1794-5887201100010001200012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">13. Sartori, Giovanni (1994). <i>&iquest;Qu&eacute; es la democracia? </i>Bogot&aacute;: Altamir. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000108&pid=S1794-5887201100010001200013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font face="Verdana" size="2">14. Tanizaki, Junichiro (1933). <i>El elogio de la sombra</i>. Madrid: Siruela.  </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000109&pid=S1794-5887201100010001200014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<label>1</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Bachelard]]></surname>
<given-names><![CDATA[Gaston]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[La poética del espacio]]></source>
<year>1997</year>
<publisher-loc><![CDATA[México D.F. ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Fondo de Cultura Económica]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<label>2</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Bal]]></surname>
<given-names><![CDATA[Mieke]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Conceptos viajeros en las humanidades]]></article-title>
<source><![CDATA[Revista de Estudios Visuales]]></source>
<year>2005</year>
<numero>3</numero>
<issue>3</issue>
<publisher-loc><![CDATA[Murcia ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Cendeac]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<label>3</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Bernárdez Sanchís]]></surname>
<given-names><![CDATA[Carmen]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Bozal]]></surname>
<given-names><![CDATA[Valeriano]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[De Diego]]></surname>
<given-names><![CDATA[Estrella]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Imágenes de la violencia en el arte contemporáneo]]></source>
<year>2005</year>
<publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Valeriano Bozal]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<label>4</label><nlm-citation citation-type="">
<collab>Cahiers du Cinéma</collab>
<source><![CDATA[Diálogo Jean-Luc Godard / Serge Daney (Fragmento)]]></source>
<year></year>
<volume>513</volume>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<label>5</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Derrida]]></surname>
<given-names><![CDATA[Jacques]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Semiología y Gramatología. Entrevista con Julia Kristeva]]></article-title>
<source><![CDATA[Information sur les Sciences Sociales]]></source>
<year>1968</year>
<volume>VII</volume>
<numero>3</numero>
<issue>3</issue>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<label>6</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Dolto]]></surname>
<given-names><![CDATA[Françoise]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[La imagen inconsciente del cuerpo]]></source>
<year>1984</year>
<publisher-loc><![CDATA[Barcelona ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Paidós]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<label>7</label><nlm-citation citation-type="">
<collab>La Société Anonyme</collab>
<source><![CDATA[Redefinición de las prácticas artísticas]]></source>
<year></year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<label>8</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Maderuelo]]></surname>
<given-names><![CDATA[Javier]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[La idea del espacio en la arquitectura y el arte contemporáneos, 1960-1989]]></source>
<year>2008</year>
<publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Akal]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B9">
<label>9</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Moxey]]></surname>
<given-names><![CDATA[Keith]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Nostalgia de lo real. La problemática relación de la historia del arte con los estudios visuales]]></article-title>
<source><![CDATA[Revista de Estudios Visuales]]></source>
<year>2005</year>
<numero>1</numero>
<issue>1</issue>
<publisher-loc><![CDATA[Murcia ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Cendeac]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B10">
<label>10</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Muntañola]]></surname>
<given-names><![CDATA[Joseph]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Topogénesis dos]]></source>
<year>1979</year>
<publisher-loc><![CDATA[Ensayo sobre la naturaleza social del lugar. Barcelona ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Oikos-Tau]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B11">
<label>11</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Puelles]]></surname>
<given-names><![CDATA[Luis]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Entre imágenes: experiencia estética y mundo versátil]]></article-title>
<source><![CDATA[Revista de Estudios Visuales]]></source>
<year>2005</year>
<numero>3</numero>
<issue>3</issue>
<publisher-loc><![CDATA[Murcia ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Cendeac]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B12">
<label>12</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Quignard]]></surname>
<given-names><![CDATA[Pascal]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[El nombre en la punta de la lengua]]></source>
<year>2006</year>
<publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Libros del último hombre]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B13">
<label>13</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Sartori]]></surname>
<given-names><![CDATA[Giovanni]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[&iquest;Qué es la democracia?]]></source>
<year>1994</year>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Altamir]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B14">
<label>14</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Tanizaki]]></surname>
<given-names><![CDATA[Junichiro]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[El elogio de la sombra]]></source>
<year>1933</year>
<publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Siruela]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
