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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The article examines some of the main concepts and attitudes about violence in Mexican schools proposed recently by two actors external to the education system whose importance is indisputable: it's the media and the legislature. These looks are addressed through a content analysis of the news in the newspapers nationwide as well as eleven entities existing laws and a documentary review of literature, taking into account the conceptualizations, proposals and relevant implications for the educational system and schools. This analysis is essential given the deep scope of functions that comply with these two actors in the country and, above all, by the peculiar way they have contributed to focus and, consequently, to promote specific actions aimed to the prevention and eradication of violence in schools in Mexico.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p align="center"><font size="4"><b>La violencia escolar desde los medios de comunicaci&oacute;n y el poder legislativo en M&eacute;xico</b></font></p>     <p align="center"><font size="3"><b>School violence seen from the media and legislative power in Mexico</b></font></p>     <p align="center">Ursula Zurita Rivera<sup>1</sup></p>     <p><sup>1</sup>Doctora en ciencia pol&iacute;tica (UNAM), profesora e investigadora de tiempo completo de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales sede M&eacute;xico desde 2004, <a href="mailto:mgarciamo@unal.edu.co">mgarciamo@unal.edu.co</a> </p>  <hr>     <p><font size="3"><b>Resumen</b></font></p>     <p>El art&iacute;culo examina algunas de las principales conceptualizaciones y posturas acerca de la violencia en las escuelas mexicanas propuestas recientemente por parte de dos actores externos al sistema educativo cuya importancia es incuestionable: Se trata de los medios de comunicaci&oacute;n y el poder legislativo. Estas miradas se abordan mediante un an&aacute;lisis de contenido de las noticias en la prensa escrita de alcance nacional as&iacute; como de las leyes existentes en once entidades y una revisi&oacute;n documental de la literatura especializada, tomando en cuenta las conceptualizaciones, propuestas e implicaciones m&aacute;s relevantes para el sistema educativo y las escuelas. Este an&aacute;lisis es esencial dado el alcance profundo de las funciones que estos dos actores cumplen en el pa&iacute;s y, sobre todo, por la peculiar manera en que ellos han contribuido a enfocar y, en consecuencia, a impulsar acciones concretas dirigidas a la prevenci&oacute;n y erradicaci&oacute;n de la violencia escolar en M&eacute;xico.</p>     <p><B>Palabras clave</B>: Violencia escolar, medios de comunicaci&oacute;n masiva, poder legislativo, sistema educativo, M&eacute;xico.</p> <hr>     <p><font size="3"><B>Abstract</B></font></p>     <p>The article examines some of the main concepts and attitudes about violence in Mexican schools proposed recently by two actors external to the education system whose importance is indisputable: it's the media and the legislature. These looks are addressed through a content analysis of the news in the newspapers nationwide as well as eleven entities existing laws and a documentary review of literature, taking into account the conceptualizations, proposals and relevant implications for the educational system and schools. This analysis is essential given the deep scope of functions that comply with these two actors in the country and, above all, by the peculiar way they have contributed to focus and, consequently, to promote specific actions aimed to the prevention and eradication of violence in schools in Mexico.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><B>Key words:</b> School violence, mass media, legislature, education system, Mexico.</p> <hr>     <p><b><font size="3">Introducci&oacute;n</font></b></p>     <p>Este trabajo examina la violencia escolar a partir de la mirada de dos actores externos al sistema educativo y de las escuelas cuyos discursos y acciones son de gran importancia por su impacto en la formulaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas y programas educativos y, sin duda, en su propio funcionamiento cotidiano. Se trata de los medios de comunicaci&oacute;n y del poder legislativo quienes, a pesar de dicha relevancia, hasta ahora han sido poco considerados en la producci&oacute;n acad&eacute;mica nacional y latinoamericana desde esta perspectiva.<sup><a name="nu2"></a><a href="#num2">2</a></sup>  Bas&aacute;ndome en una revisi&oacute;n documental y an&aacute;lisis del contenido de las noticias de la prensa escrita de circulaci&oacute;n nacional y estatal as&iacute; como de las leyes de convivencia, seguridad y violencia escolar existentes en casi todas las entidades del pa&iacute;s, aqu&iacute; presento algunos resultados de esta investigaci&oacute;n cuyas dimensiones anal&iacute;ticas son las concepciones sobre violencia escolar, las propuestas y el alcance de las mismas en las escuelas y el sistema educativo. </p>      <p>El acercamiento emprendido aqu&iacute; obedece al prop&oacute;sito de estudiar los m&uacute;ltiples y, a veces, contrapuestos discursos sobre la violencia en las escuelas que intensifican el debate en el escenario p&uacute;blico de nuestro pa&iacute;s. Las evidentes divergencias entre los actores participantes tambi&eacute;n responden a los distintos recursos, facultades, responsabilidades y atribuciones que los distinguen, m&aacute;s all&aacute; de la experiencia y el conocimiento especializado que cada uno de ellos expresan en los temas correspondientes. Como producto de esto, hay una mayor complejidad que se agudiza porque los actores interesados en la violencia en las escuelas parecen ser cada vez m&aacute;s y no necesariamente con una relaci&oacute;n directa con el sistema educativo. Esto, aunque a primera vista podr&iacute;a ser un hecho positivo que dar&iacute;a cuenta de una preocupaci&oacute;n e inter&eacute;s por este tema; a la vez tambi&eacute;n podr&iacute;a ser interpretado como negativo ya que revelar&iacute;a que es consecuencia del incremento y gravedad de la violencia y de sus m&uacute;ltiples efectos indeseables que genera en todos los &oacute;rdenes del desarrollo individual y social. Desde una perspectiva m&aacute;s amplia, las acciones gubernamentales dirigidas a la convivencia, la seguridad y la violencia en las escuelas reproducen varias de las debilidades y problemas que exhiben el dise&ntilde;o, implementaci&oacute;n y evaluaci&oacute;n de pol&iacute;ticas y programas p&uacute;blicos de desarrollo social (CONEVAL, 2012), en donde hay confusi&oacute;n conceptual e institucional respecto a los problemas p&uacute;blicos que se desean abatir, resarcir o prevenir a la vez que la hay acerca de sus causas y consecuencias; la formulaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas, programas y acciones respectivas generalmente no est&aacute; asociada a los derechos humanos. Estos problemas se agudizan por la reproducci&oacute;n desarticulada de proyectos e intervenciones a cargo de numerosos actores gubernamentales y no gubernamentales de diferente escala. </p>     <p>Los caminos por los cuales ha transitado la intervenci&oacute;n p&uacute;blica en esa violencia, -especialmente, la acci&oacute;n gubernamental a nivel nacional pero a&uacute;n dentro de cada entidad- no han sido homog&eacute;neos ni unilineales. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os se ha extendido la idea de que la violencia en las escuelas es un problema de primer orden no s&oacute;lo en este pa&iacute;s sino en otros, en otras regiones y continentes (IIDH, 2011; Benbenishty y Astor, 2008; Carra, 2009) pero, a diferencia de otras &eacute;pocas, en el presente se concibe como un fen&oacute;meno que no le compete exclusivamente a las escuelas ni a los sistemas educativos y, en consecuencia, que para su prevenci&oacute;n y erradicaci&oacute;n son indispensables los esfuerzos de una amplia variedad de actores. Llegar a este acuerdo no ha sido sencillo y, como se ver&aacute;, es un acuerdo fr&aacute;gil porque los discursos construidos intersubjetivamente por los propios actores involucrados (Berger y Luckmann, 2000), muestran no s&oacute;lo diferentes concepciones y visiones del problema sino hasta posturas irreconciliables acerca de su definici&oacute;n y, sin duda, en las propuestas de intervenci&oacute;n para alcanzar dichos objetivos. </p>     <p>Cuando se piensa en el papel de ciertos actores en torno a la violencia en las escuelas mexicanas (como los organismos internacionales, las autoridades gubernamentales, las autoridades educativas, los legisladores, los especialistas, los medios de comunicaci&oacute;n, los integrantes de las comunidades escolares, entre otros), es inevitable advertir la compleja tarea que supone la articulaci&oacute;n de sus esfuerzos. Por ejemplo, si esas diferencias se ubican en la concepci&oacute;n de la violencia en las escuelas, los retos se incrementan al iniciar un trabajo entre varios actores si unos la conciben como un problema exclusivo de ni&ntilde;as, ni&ntilde;os, adolescentes y j&oacute;venes; mientras que otros la piensan como un reflejo de la violencia social que predomina en diferentes &aacute;mbitos y que ha alcanzado una influencia determinante en la vida escolar. De igual modo, se imagina dif&iacute;cil si unos la ven como una amenaza a los procesos de ense&ntilde;anza y aprendizaje y, por ende, circunscrita al aula y sus integrantes; pero otros actores la asumen como la muestra palpable de la delincuencia juvenil, la desintegraci&oacute;n familiar y el mal uso masivo de las tecnolog&iacute;as de la informaci&oacute;n y la comunicaci&oacute;n. Asimismo, la responsabilidad de la prevenci&oacute;n y reducci&oacute;n de la violencia en las escuelas para algunos actores reside &uacute;nicamente en las autoridades educativas y escolares; en contraste con aquellos que aseveran que su atenci&oacute;n le compete a la sociedad entera. </p>     <p>En M&eacute;xico, la investigaci&oacute;n en estos t&oacute;picos ha avanzado por momentos de manera titubeante pero m&aacute;s recientemente de forma din&aacute;mica a tal grado que hoy se puede afirmar con toda contundencia, la existencia de un campo de investigaci&oacute;n educativa en torno a la violencia, seguridad y convivencia escolar (Furlan y Spitzer, 2013). En especial, este inter&eacute;s se ha concentrado en las escuelas p&uacute;blicas de nivel b&aacute;sico, en el espacio escolar y en el acoso entre pares a nivel estudiantil. En este contexto, sorprende el poco inter&eacute;s que suscita el estudio del papel de los medios de comunicaci&oacute;n y del poder legislativo sobre la violencia en las escuelas a pesar de la enorme influencia que tienen para promover cierto debate p&uacute;blico y para promulgar leyes abocadas a dichos fen&oacute;menos. La idea que justifica este trabajo es, precisamente, impulsar el an&aacute;lisis sobre la violencia sin limitarse a lo que sucede d&iacute;a a d&iacute;a en las aulas y las escuela entre alumnos y docentes sino, por el contrario, tambi&eacute;n ver este fen&oacute;meno contempor&aacute;neo<I> en perspectiva</I> como lo ha estado en agendas investigativas desarrolladas en otras latitudes desde hace d&eacute;cadas (Visser, 2006; IIDH, 2011). </p>     <p>Para conocer los principales resultados de la investigaci&oacute;n realizada en torno al papel que tienen los medios de comunicaci&oacute;n y el poder legislativo, primero es necesario situarlos en un contexto m&aacute;s amplio para que sea factible identificar varios elementos que permitan su an&aacute;lisis posterior. </p>     <p><b>Contexto</b></p>     <p>Dif&iacute;cilmente se podr&iacute;a entender y explicar el papel desempe&ntilde;ado por los medios de comunicaci&oacute;n y el poder legislativo en M&eacute;xico si no se hace una breve contextualizaci&oacute;n en la cual se inscribe su actuaci&oacute;n. En este pa&iacute;s hemos observado en tiempos recientes la diversificaci&oacute;n y expansi&oacute;n de los m&uacute;ltiples actos e incidentes agrupados bajo el t&eacute;rmino violencia escolar que tienen como escenario las instituciones educativas o su entorno inmediato. Estos fen&oacute;menos no han pasado desapercibidos por una amplia gama de actores gubernamentales y no gubernamentales, educativos y no educativos, de escala local, estatal, nacional e internacional. La preocupaci&oacute;n de la sociedad al respecto se ha cristalizado en numerosas acciones hacia este fen&oacute;meno asumiendo que corresponde a una realidad en la cual s&iacute; se puede incidir y, en consecuencia, modificarla. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Frente a este desaf&iacute;o es vital la participaci&oacute;n de muchos otros actores, adem&aacute;s de las autoridades gubernamentales del sector educativo, quienes tienen un papel fundamental en el dise&ntilde;o, formulaci&oacute;n, implementaci&oacute;n, evaluaci&oacute;n y seguimiento de las pol&iacute;ticas y programas orientados a la prevenci&oacute;n, tratamiento y erradicaci&oacute;n de la violencia escolar. Si el estudio de los resultados e impacto de la colaboraci&oacute;n de esa amplia gama de actores no gubernamentales, ha sido una l&iacute;nea muy poco explorada seg&uacute;n lo muestra la producci&oacute;n acad&eacute;mica en el periodo 2002 &ndash; 2011 -como libros, cap&iacute;tulos, art&iacute;culos, ponencias y tesis de posgrado-; todav&iacute;a es m&aacute;s escasa la investigaci&oacute;n respecto al papel y alcance de los medios de comunicaci&oacute;n y el poder legislativo en la violencia escolar (Zurita, 2013). </p>     <p>En el caso particular de los medios de comunicaci&oacute;n, quiz&aacute;s este desinter&eacute;s obedece al hecho de que "los investigadores generalmente &#91;los&#93; consideran como un enlace pasivo entre los mensajes de la elite y la opini&oacute;n de las masas" (Stein <I>et al</I>., 2006: 105). A diferencia de los pol&iacute;ticos y otros actores -como los legisladores-, quienes les reconocen "la capacidad para utilizar la cobertura informativa a fin de establecer la agenda de formulaci&oacute;n de pol&iacute;ticas, acelerar el ritmo de las decisiones, cambiar los incentivos para el apoyo a las pol&iacute;ticas y aumentar el costo del comportamiento estrecho o en inter&eacute;s propios" (ibid, 106). Pero m&aacute;s all&aacute; de la influencia que los medios consiguen en la formulaci&oacute;n de pol&iacute;ticas y programas dirigidos a la violencia en las escuelas, la participaci&oacute;n de los medios en el debate p&uacute;blico es esencial ya que le asignan sentidos y significados que, de acuerdo con sus singulares c&oacute;digos, posibilitan la (re)construcci&oacute;n permanente de visiones colectivas. Adem&aacute;s, los medios proporcionan estructuras que organizan e interpretan la realidad social as&iacute; como comunican y actualizan los discursos. Posteriormente estas construcciones son las que llegan a esos vastos y heterog&eacute;neos p&uacute;blicos con los cuales establecen sus procesos informativos que, a su vez, son retomados por otros actores para construir y modificar sus discursos y acciones sobre asuntos espec&iacute;ficos diversos (Killingbeck, 2001). </p>     <p>En t&eacute;rminos concretos, el an&aacute;lisis del papel de los medios de comunicaci&oacute;n en torno a la violencia escolar permite adentrarse en su desempe&ntilde;o en el contexto de la formulaci&oacute;n de los problemas concebidos <I>p&uacute;blicos</I> con el fin de que sean incorporados en la agenda de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas; tambi&eacute;n propicia un acercamiento a las distintas formas en que se observa y conceptualiza la violencia en las escuelas mexicanas hoy en d&iacute;a. </p>     <p>As&iacute; como este tema no ha tenido una presencia destacada en el &aacute;mbito acad&eacute;mico en M&eacute;xico, tampoco lo hay sobre las Leyes espec&iacute;ficas en materia de convivencia, seguridad y violencia escolar promulgadas en los &uacute;ltimos a&ntilde;os en casi todas las entidades del pa&iacute;s.<sup><a name="nu3"></a><a href="#num3">3</a></sup>  Tal parece que no s&oacute;lo el dif&iacute;cil acceso a esta informaci&oacute;n o el hecho de que a&uacute;n se tiende a ver a las leyes como un campo de estudio para expertos en derecho, son razones que explican su limitada presencia en las investigaciones educativas sino, lo m&aacute;s grave, es su desconocimiento entre los especialistas y los propios funcionarios de los sistemas educativos de nivel federal y estatal as&iacute; como entre los propios  autoridades e integrantes de las comunidades escolares. </p>      <p>Para entender el alcance que hoy por hoy tiene la legislaci&oacute;n existente en materia de convivencia, seguridad y violencia escolar en M&eacute;xico, es necesario aludir a, por lo menos, cuatro referencias que si bien cada una tiene un status jur&iacute;dico espec&iacute;fico y una relaci&oacute;n singular con la violencia escolar, todas coinciden en que podr&iacute;an llegar a impactar en su prevenci&oacute;n, tratamiento, erradicaci&oacute;n, sanci&oacute;n y/o reparaci&oacute;n (Zurita, 2013). La primera comprende el conjunto de Leyes nacionales y estatales dirigidas a la protecci&oacute;n y defensa de los derechos de las y los ni&ntilde;os, ni&ntilde;as, adolescentes y j&oacute;venes as&iacute; como todo el sistema de justicia para adolescentes (Vasconcelos, 2009) y que est&aacute; vinculado con los tratados internacionales para la protecci&oacute;n y garant&iacute;a de los derechos de estas poblaciones, como la Convenci&oacute;n sobre los Derechos del Ni&ntilde;o. </p>     <p>La segunda referencia es la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia emitida en el 2007, la cual de manera espec&iacute;fica se refiere a las modalidades de la violencia contra las mujeres. Entre &eacute;stas incluye la violencia docente, entendida <I>aquellas conductas que da&ntilde;en la autoestima de las alumnas con actos de discriminaci&oacute;n por su sexo, edad, condici&oacute;n social, acad&eacute;mica, limitaciones y/o caracter&iacute;sticas f&iacute;sicas, que les infligen maestras o maestros</I>.</p>      <p>La tercera est&aacute; ubicada en el &aacute;mbito educativo y corresponde a diferentes instrumentos del marco normativo (Ley General de Educaci&oacute;n, Ley del Servicio Profesional Docente, Ley General del Instituto Nacional para la Evaluaci&oacute;n Educativa) y de pol&iacute;tica educativa (Programas Sectoriales de Educaci&oacute;n, Acuerdos Secretariales, Programas Educativos, Reglas de Operaci&oacute;n de Programas Educativos, entre otros) donde se desprenden lineamientos y referencias para la actuaci&oacute;n de autoridades educativas e integrantes de las comunidades escolares orientada a la prevenci&oacute;n de la violencia. </p>      <p>La cuarta referencia se remonta a la reforma constitucional en materia de derechos humanos promulgada en junio del 2011, la cual es concebida como uno de los &uacute;ltimos esfuerzos m&aacute;s relevantes para la protecci&oacute;n efectiva de los derechos fundamentales en M&eacute;xico. Esta reforma no contiene ninguna referencia expl&iacute;cita a la violencia escolar, pero su trascendencia est&aacute; en varios asuntos cruciales, entre los que destacan, por una parte, la incorporaci&oacute;n del concepto de derechos humanos como eje de la actuaci&oacute;n y articulaci&oacute;n de todas las autoridades de diferente nivel; y, por la otra, la inclusi&oacute;n de las disposiciones en materia de derechos humanos del sistema internacional como normas del mayor rango en el ordenamiento jur&iacute;dico mexicano (Carbonell y Salazar, 2011). </p>     <p>Las Leyes existentes, de manera individual o en conjunto, enfrentan el desaf&iacute;o de prevenir y eliminar la violencia en las escuelas mexicanas as&iacute; como de promover en ellas, ambientes  basados en la convivencia respetuosa de los derechos humanos. Dada la situaci&oacute;n que guarda la violencia en las escuelas en M&eacute;xico y Am&eacute;rica Latina, sobre todo en pa&iacute;ses como Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Per&uacute; y Paraguay.<sup><a name="nu4"></a><a href="#num4">4</a></sup>, estas Leyes podr&iacute;an proporcionar&aacute;n en los siguientes a&ntilde;os lecciones importantes en m&uacute;ltiples sentidos. </p>      <p><B><font size="3">Resultados</font></b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El an&aacute;lisis expuesto a continuaci&oacute;n est&aacute; dividido en dos grandes partes seg&uacute;n los actores considerados en este trabajo y, como se ver&aacute; en el an&aacute;lisis, hay resultados comunes entre ambas partes. A continuaci&oacute;n se reportan los principales hallazgos relativos a las dimensiones generales que guiaron el an&aacute;lisis: a) conceptualizaciones de la violencia en las escuelas; b) acciones y estrategias planteadas (pol&iacute;ticas, programas, legislaci&oacute;n, acciones gubernamentales y no gubernamentales); y, por &uacute;ltimo, c) implicaciones m&aacute;s destacadas para las escuelas, los sistemas y las pol&iacute;ticas educativas a nivel organizacional, normativo, funcionamiento cotidiano, tareas y responsabilidades para autoridades educativas, integrantes de comunidades escolares, creaci&oacute;n de figuras, articulaci&oacute;n intra e intergubernamental, por ejemplo. Como se ver&aacute;, la elecci&oacute;n de estas dimensiones cobra importancia ya que desde trabajos anteriores (Zurita, 2012a; 2012b), se encontr&oacute; que ellas muestran a cabalidad, los retos conceptuales, anal&iacute;ticos, metodol&oacute;gicos, t&eacute;cnicos y pol&iacute;ticos que est&aacute;n presentes en todas las iniciativas contempor&aacute;neas -inclusive en el &aacute;mbito acad&eacute;mico- frente a la mayor visibilidad y propagaci&oacute;n de la violencia en las escuelas en todas las latitudes geogr&aacute;ficas, niveles educativos y tipos de instituciones escolares. </p>     <p><B>Miradas, voces y acciones de los medios de comunicaci&oacute;n mexicanos hacia la violencia escolar en M&eacute;xico </b></p>     <p>Para realizar este an&aacute;lisis, se hizo un seguimiento de la prensa escrita de presencia nacional a trav&eacute;s de internet en el periodo que abarcan los meses de junio 2011 a septiembre del 2014. Dicho seguimiento mostr&oacute; lo siguiente: </p> <ul>    <li>    <p>Hay una presencia importante del tema en torno a la violencia en las escuelas mexicanas en la prensa escrita nacional. Este hecho denota el inter&eacute;s sobre este fen&oacute;meno que conforme pasa el tiempo tiene mayor visibilidad en diferentes terrenos de la vida p&uacute;blica, m&aacute;s all&aacute; de los educativos y escolares. Las respuestas dirigidas a este problema, cuyo car&aacute;cter p&uacute;blico es cada vez m&aacute;s incuestionable, son expresadas por m&uacute;ltiples actores de distinta escala y de acuerdo con las formas en que este fen&oacute;meno es concebido desde diversos discursos.</p></li>     <li>    <p>Existe un notorio incremento de las noticias sobre la violencia escolar asociado a hechos muy concretos. Entre ellos destacan la aprobaci&oacute;n de alguna ley estatal en la materia; el debate iniciado en torno a la publicaci&oacute;n por parte de alguna entidad de gobierno, de la sociedad civil o de un organismo internacional o regional de cifras de casos, especialmente cuando se trata de casos de <i>bullying</i> y hasta algunos (supuestos y reales) casos de suicidio y homicidio;; la presentaci&oacute;n de alg&uacute;n informe institucional internacional, federal o estatal, la realizaci&oacute;n de alg&uacute;n evento en el sistema educativo federal o en los estatales; entre otros sucesos. Tambi&eacute;n se identificaron hechos ajenos al sistema educativo como el estreno de alg&uacute;n filme nacional o extranjero donde se aborda dicha tem&aacute;tica; la declaraci&oacute;n de alg&uacute;n personaje popular (espect&aacute;culos, deportes, etc.) respecto su experiencia personal en la materia, por ejemplo.</p></li>     <li>    <p>Una clasificaci&oacute;n tradicional de las noticias se&ntilde;ala que &eacute;stas pueden ser informativas o de entretenimiento. Es obvio que cuando los medios escritos dan noticias de la violencia en las escuelas, en principio no se clasificar&iacute;an en el rubro del entretenimiento. No obstante, por las formas en que se abordaje se ha extendido en a&ntilde;os recientes, se ha visto que dichas, no se circunscriben necesariamente al espacio de lo informativo. De este modo, hay noticias vinculadas a la violencia escolar (telenovelas, series, pel&iacute;culas, campa&ntilde;as publicitarias, experiencias personales figuras populares) pero donde se destaca esta dimensi&oacute;n de entretenimiento.</p></li>     <li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Los discursos expresados en el contenido de las noticias muestran, en su gran mayor&iacute;a, una marcada inclinaci&oacute;n hacia el abordaje con tintes sensacionalistas, escandalosos, amarillistas y banales que refuerzan estereotipos, prejuicios y tambi&eacute;n la desigualdad, la exclusi&oacute;n, la discriminaci&oacute;n y el racismo tanto en el espacio escolar y educativo como en el social-</p></li>     <li>    <p>El abordaje del tema por parte de artistas y estrellas de la televisi&oacute;n, el radio o los deportes as&iacute; como en pel&iacute;culas nacionales e internacionales, ha contribuido, sin duda, a visibilizar la existencia y gravedad de la violencia escolar en M&eacute;xico; pero tambi&eacute;n, parad&oacute;jicamente, ha contribuido a su trivializaci&oacute;n y superficialidad e incluso a un conocimiento err&oacute;neo sobre este fen&oacute;meno.</p></li>     <li>    <p>El contenido de las noticias destaca por el escaso conocimiento y empleo de los resultados y hallazgos derivados de las investigaciones acad&eacute;micas de origen nacional.</p></li>     <li>    <p>La prensa escrita impulsa la visibilizaci&oacute;n de ciertos actores (estudiantes, docentes y padres de familia), favorece el ocultamiento y desconocimiento de otros (los acad&eacute;micos, las autoridades gubernamentales, la iniciativa privada) y tambi&eacute;n minimiza las obligaciones que tienen ciertos actores (como la iniciativa privada e incluso los propios medios de comunicaci&oacute;n) que, en conjunto, tienen varias responsabilidades al respecto seg&uacute;n establece la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de los Estados Unidos Mexicanos.</p></li>     <li>    <p>Los recursos usados por la prensa escrita nacional y estatal est&aacute;n directamente vinculados con las formas en que los medios construyen el <i>escenario</i> donde sit&uacute;an las notas sobre la violencia escolar; es decir, expresan el tratamiento period&iacute;stico del tema abordado. En lo concerniente a los recursos tradicionales, el empleo de las fotograf&iacute;as que acompa&ntilde;an las notas period&iacute;sticas muestran contextos que no necesariamente corresponden con el contenido o los casos reales que se abordan en ellas. Por ejemplo, hablan de contextos rurales y las fotograf&iacute;as aluden a espacios urbanos; hablan de escuelas primarias, y las fotograf&iacute;as son de adolescentes y j&oacute;venes de cuyas edades corresponder&iacute;as a otros niveles educativos. Asimismo es com&uacute;n encontrar material fotogr&aacute;fico donde sin explicitar si los hechos ocurren en escuelas p&uacute;blicas o privadas, las fotograf&iacute;as corresponden a instituciones p&uacute;blicas. Adem&aacute;s en ellas es com&uacute;n ver a ni&ntilde;as, ni&ntilde;os, adolescentes y/o j&oacute;venes de fenotipos mestizos o ind&iacute;genas, de sectores socioecon&oacute;micos bajos y medios que se golpean ante la mirada indiferente de otras personas.</p></li>     <p>Respecto a otros recursos, como los datos, hay notas que proporcionan cifras que no respaldan las situaciones de violencia escolar descritas, haciendo aseveraciones contundentes que no son consistentes ni congruentes con los argumentos esgrimidos en la cobertura de los casos que describen las notas period&iacute;sticas.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<li>    <p>Un recurso esencial son los t&iacute;tulos de las notas. Aqu&iacute; no se puede profundizar demasiado en ellos pero, sin duda, merecer&iacute;an un estudio espec&iacute;fico porque es usual constatar que son absurdos, muestran ignorancia, amarillismo, imprecisi&oacute;n o simplemente son desafortunados.</p></li>     <li>    <p>Las propuestas de la prensa tienden a respaldar ciertas iniciativas de numerosos actores gubernamentales y no gubernamentales, educativos y no educativos, locales, nacionales e internacionales. De manera notoria se observan tendencias a respaldar iniciativas de mano dura, abogando por la penalizaci&oacute;n de actos que comprende la categor&iacute;a "violencia escolar", que amenazan tanto el respeto y garant&iacute;a de los derechos de las ni&ntilde;as, ni&ntilde;os, adolescentes como el derecho a la educaci&oacute;n de calidad establecido constitucionalmente y hacen caso omiso de la obligaci&oacute;n tambi&eacute;n constitucional que tienen todas las autoridades en el &aacute;mbito de sus competencias de promover, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos de conformidad con los principios de universalidad, interdependencia, indivisibilidad y progresividad (art&iacute;culo 1&deg;).</p></li>     <li>    <p>Las caracter&iacute;sticas predominantes del manejo de los medios acerca de la violencia escolar (parcialidad, subjetividad, imprecisi&oacute;n, desinformaci&oacute;n, discriminaci&oacute;n, entre otras) son comunes al tratamiento que reciben otros asuntos p&uacute;blicos. No obstante, un rasgo singular es el inter&eacute;s visible por parte de los medios de comunicaci&oacute;n sumarse e impulsar a la visi&oacute;n de mano dura que se ha extendido en m&uacute;ltiples pa&iacute;ses del mundo.</p></li>    </ul>     <p><b>Miradas, voces y acciones del poder legislativo hacia la violencia escolar en M&eacute;xico</b></p>      <p>Entre 2004 y 2014 fueron promulgadas 27 leyes: la Ley de Seguridad Escolar para el Estado de Chihuahua, la Ley de Seguridad Escolar para el Estado de Tamaulipas, la Ley de Seguridad Escolar para el Estado de Sonora, la Ley De Seguridad Escolar Para el Estado de Baja California Sur, la Ley de Seguridad Integral para el Estado de Nayarit, la Ley de Seguridad Escolar para el Estado de Coahuila de Zaragoza, la Ley de Seguridad Integral Escolar para el Estado Libre y Soberano de Puebla, la Ley contra el Acoso Escolar para el Estado de Veracruz de Ignacio de la Llave, la Ley para la Promoci&oacute;n de la Convivencia Libre de Violencia en el Entorno Escolar en el Distrito Federal, la Ley para la Prevenci&oacute;n, Combate y Erradicaci&oacute;n de la Violencia en el Entorno Escolar del Estado de Yucat&aacute;n, la Ley de Seguridad Escolar del Estado de Baja California, la Ley para la Atenci&oacute;n de la Violencia Escolar en Michoac&aacute;n, la Ley de Prevenci&oacute;n Escolar del Estado y Municipios en San Luis Potos&iacute;, la Ley para la Convivencia Libre de Violencia en el Entorno Escolar para el Estado de Guanajuato y sus Municipios, la Ley para Prevenir, Atender y Erradicar el Acoso y la Violencia Escolar del Estado de Nuevo Le&oacute;n, la Ley para la Prevenci&oacute;n, Protecci&oacute;n, Atenci&oacute;n y Erradicaci&oacute;n de la Violencia Escolar en Hidalgo, la Ley Para Prevenir, Atender y Erradicar la Violencia entre Estudiantes del Estado de Quintana Roo, la Ley n&uacute;mero 1256 para la Promoci&oacute;n de la Convivencia Libre de Violencia en el Entorno Escolar del estado de Guerrero, la Ley para la Prevenci&oacute;n y Tratamiento del Acoso Escolar en las Instituciones Educativas del estado de Oaxaca, la Ley para Prevenir, Atender y Erradicar la Violencia Escolar en el estado de Aguascalientes, la Ley para la Prevenci&oacute;n y el Tratamiento de la Violencia en Planteles Escolares y su Entorno Social en el Estado de Tabasco, la Ley para la Prevenci&oacute;n de la Violencia en el Entorno Escolar en el Estado de Tamaulipas, la Ley de Seguridad Escolar para el Estado de Campeche, la Ley de Seguridad Integral Escolar para Colima, la Ley Estatal para la Convivencia y Seguridad de la Comunidad Escolar de Morelos, la Ley para Prevenir, Atender y Erradicar el Acoso Escolar en Zacatecas y, por &uacute;ltimo, la Ley para Prevenir y Erradicar el Acoso Escolar en el Estado de Baja California.<sup><a name="nu5"></a><a href="#num5">5</a></sup></p>      <p>Adem&aacute;s de estas leyes promulgadas, hay adiciones y reformas en las Leyes Estatales de Educaci&oacute;n en Chiapas, Jalisco, Sinaloa, Quer&eacute;taro para prevenir, atender y erradicar la violencia y/o acoso escolar. De igual modo, hay iniciativas de Ley o de reforma de las leyes educativas sobre el acoso, la convivencia, la seguridad y la violencia as&iacute; como propuestas en &aacute;mbitos correspondientes a leyes de otras &aacute;reas (salud, por ejemplo) en los Congresos Locales de Oaxaca, Tlaxcala, Quer&eacute;taro, entre otras entidades, donde se han incorporado o se ha propuesto hacerlo adiciones referentes a las cuestiones estudiadas aqu&iacute;. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Los resultados m&aacute;s importantes del an&aacute;lisis emprendido, son los siguientes: </p> <ul>    <li>    <p>Las Leyes conciben a la escuela como una instituci&oacute;n conectada estrechamente con su entorno inmediato y con la sociedad en su conjunto. Esta aproximaci&oacute;n es enmarcada por dos discursos extendidos no s&oacute;lo en M&eacute;xico sino en buena parte de los pa&iacute;ses del mundo y que est&aacute;n ubicados en polos opuestos, dentro de los cuales se encuentran otros que retoman y combinan en mayor o menor medida, planteamientos de ambos El primer discurso est&aacute; relacionado con el r&eacute;gimen internacional de los derechos humanos y los procesos de democratizaci&oacute;n de los noventa, en donde la violencia escolar -dado que afecta todas las &aacute;reas que aseguran el bienestar y desarrollo integral de la ni&ntilde;ez, la adolescencia y la juventud- es concebida como una amenaza para los derechos humanos e interesa a diferentes actores porque trasciende a la educaci&oacute;n, las instituciones educativas y sus autoridades. El segundo discurso reconoce la influencia perniciosa del contexto -ocasionada por la creciente inseguridad, consumo y venta de drogas, pandillerismo, delitos, uso ilegal de armas- en las escuelas y sus integrantes. De este discurso se han inspirado programas y proyectos enmarcados por las pol&iacute;ticas de seguridad p&uacute;blica nacional, deriv&aacute;ndose iniciativas espec&iacute;ficas dirigidas a la violencia escolar (Zurita, 2013).</p></li>     <li>    <p>Las Leyes retoman y, en cierto sentido, reproducen dichos discursos pero de formas singulares. De &eacute;stas, por ejemplo, la del Distrito Federal tiene, desde su nombre, mayor cercan&iacute;a con el primero. En contraste, las de Tamaulipas, Sonora y Nayarit incluyen planteamientos acordes con el segundo: por ejemplo, cuando establecen responsabilidades para el Director y las Brigadas de Seguridad referentes a la denuncia de actos cometidos en las inmediaciones de las escuelas o dentro de la escuela tales como la portaci&oacute;n de armas o de sustancias nocivas para la salud. Sin embargo, en general todas las Leyes citan la Convenci&oacute;n sobre los Derechos del Ni&ntilde;o para argumentar su pertinencia y para situarlas en el marco jur&iacute;dico internacional y nacional de defensa y protecci&oacute;n de los derechos de las y los ni&ntilde;os y adolescentes (Zurita, 2012a; 2012b).</p></li>     <li>    <p>Las Leyes reflejan visiones singulares de la violencia en las escuelas donde algunas insisten (Veracruz, Yucat&aacute;n, Nuevo Le&oacute;n), en considerarla como un problema fundamentalmente entre ni&ntilde;as, ni&ntilde;os, adolescentes y j&oacute;venes. Haciendo caso omiso de la complejidad que encierra este fen&oacute;meno y que trasciende la concepci&oacute;n tradicional de la indisciplina estudiantil o del uso excesivo del poder y la autoridad docente, se desconoce que la violencia tambi&eacute;n la viven de distintas formas los integrantes restantes de las comunidades escolares, que emerge y se nutre de las relaciones jer&aacute;rquicas y autoritarias basadas en arraigados patrones de desigualdad, inequidad, discriminaci&oacute;n, racismo, homofobia y exclusi&oacute;n (Zurita, 2012a; 2012b).</p></li>     <li>    <p>De las Leyes promulgadas en la &uacute;ltima d&eacute;cada y especialmente en los &uacute;ltimos seis a&ntilde;os, se observa el aparente tr&aacute;nsito de la preocupaci&oacute;n por la seguridad escolar a la prevenci&oacute;n de la violencia o del acoso escolar as&iacute; como recientemente por el impulso de la convivencia libre de violencia en dichos contextos. Sin embargo, esta apreciaci&oacute;n es falsa ya que, si bien muestra la persistencia por considerar equivocadamente como el principal problema el acoso entre las y los alumnos especialmente de educaci&oacute;n b&aacute;sica y de media superior, tambi&eacute;n expresan el permanente inter&eacute;s proveniente de los legisladores por continuar aprobando leyes en los congresos estatales abocadas a esa forma, tipo o manifestaci&oacute;n espec&iacute;fica de la violencia escolar que es el acoso entre pares.</p></li>     <li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Las Leyes establecen directrices acerca de diversas cuestiones del funcionamiento escolar referentes a las formas en que abordan asuntos de violencia escolar. El grado en que se pormenorizan los detalles var&iacute;a. Algunas desmenuzan las fases que incluye la incorporaci&oacute;n de tareas relacionadas con la prevenci&oacute;n, la sensibilizaci&oacute;n, la difusi&oacute;n, la atenci&oacute;n, la denuncia, la sanci&oacute;n, el registro sistematizado de datos, la evaluaci&oacute;n de las acciones hasta la canalizaci&oacute;n a otras instancias, la articulaci&oacute;n con otros actores, la reparaci&oacute;n del da&ntilde;o y el seguimiento de los casos (Zurita, 2012a; 2012b).</p></li>     <li>    <p>Las Leyes impulsan la participaci&oacute;n de diversos actores previamente existentes (como los Consejos Escolares) o deliberadamente creados para desempe&ntilde;ar tareas especiales (por ejemplo, las Brigadas de Seguridad Escolar, Redes, Observatorios, Consejos, etc). En la gran mayor&iacute;a de las Leyes se alude a tareas desempe&ntilde;adas por los distintos integrantes de las comunidades escolares de manera individual (directores) o colectivamente (Brigadas, Consejos, Asociaciones de Padres de Familia). El control, coordinaci&oacute;n o supervisi&oacute;n descansa generalmente en las autoridades escolares. No obstante, algunas leyes establecen acciones puntuales para otros miembros de las comunidades escolares, como sucede en el caso de las Leyes de Nayarit, de Tamaulipas y Sonora que aluden expl&iacute;citamente a la participaci&oacute;n activa del alumnado en la seguridad escolar concibi&eacute;ndola como parte de su proceso formativo (Zurita, 2012a; 2012b).</p></li>     <li>    <p>Las Leyes asignan diversas responsabilidades a los directores y docentes asociadas a la investigaci&oacute;n de la violencia escolar que deben reportan peri&oacute;dicamente a diversas autoridades. Dos terceras partes de las Leyes puntualizan la aplicaci&oacute;n de encuestas y sistematizaci&oacute;n de dato (Veracruz, Hidalgo); en otras establecen que con la informaci&oacute;n se evaluar&aacute; la gesti&oacute;n escolar sobre la violencia para premiarlas con Certificados de Calidad de Convivencia Escolar a las que demuestren esfuerzos y resultados importantes (Puebla. Michoac&aacute;n).</p></li>     <li>    <p>Las Leyes crean figuras que encarnan un tipo de participaci&oacute;n y que se abocar&aacute; a la seguridad, la prevenci&oacute;n de la violencia o el impulso de la convivencia escolar libre de violencia: las Brigadas de Seguridad Escolar (Tamaulipas, Sonora, Puebla), las Brigadas de Seguridad Integral Escolar (Nayarit); las Brigadas y los Consejos Municipales y Estatal de Seguridad Escolar (Puebla), el Consejo para la Prevenci&oacute;n, Combate y Erradicaci&oacute;n de la Violencia en el Entorno Escolar del Estado de Yucat&aacute;n, los Consejos Delegacionales para la Prevenci&oacute;n y Atenci&oacute;n de la Violencia en el Entorno Escolar y el Observatorio sobre Convivencia en el Entorno Escolar (Distrito Federal) o la Red Estatal de Convivencia Libre de Violencia en el Entorno Escolar (Guanajuato).</p></li>     <li>    <p>Las Leyes establecen algunos cambios en las normas escolares: Sobre los reglamentos, las Leyes estipulan la necesidad de que en ellos se defina la violencia, sus manifestaciones, los derechos y obligaciones de sus integrantes as&iacute; como las sanciones que se adjudicar&aacute;n a quienes cometan alguna falta. Algunas Leyes recomiendan expl&iacute;citamente la incorporaci&oacute;n de los derechos de los alumnos en los reglamentos; mientras que otras enumeran las sanciones para los diferentes integrantes escolares que cometan alguna falta. Cuando se trata del alumnado, dentro de las sanciones se incluyen la amonestaci&oacute;n privada, el tratamiento, la suspensi&oacute;n y la transferencia a otra escuela (Veracruz, Yucat&aacute;n, Hidalgo, Oaxaca) (Zurita, 2012a; 2012b).</p></li>     <li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Los profundos cambios que implican las leyes posiblemente ser&aacute;n objetos de estudios futuros. Aun cuando no se traducen mec&aacute;nica ni unidireccionalmente en cambios institucionales a trav&eacute;s de la formulaci&oacute;n e implementaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, sus implicaciones ser&aacute;n de gran magnitud para las escuelas y los sistemas educativos a prop&oacute;sito de las responsabilidades nuevas y renovadas que les asignan a m&uacute;ltiples actores.</p></li>    </ul>     <p><B><font size="3">Discusi&oacute;n</font></b></p>     <p>Una vez mostrados algunos de los resultados m&aacute;s relevantes, se puede decir que e M&eacute;xico, como en muchos otros pa&iacute;ses, los medios de comunicaci&oacute;n constituyen un actor central para la atenci&oacute;n otorgada a la violencia escolar que se materializa en la generaci&oacute;n de una opini&oacute;n y debate p&uacute;blicos y en la formulaci&oacute;n de pol&iacute;ticas y programas dirigidos a la prevenci&oacute;n, tratamiento y eliminaci&oacute;n de este problema (IIDH, 2011; Visser, 2006). Si bien la atracci&oacute;n que le suscita la violencia a los medios de comunicaci&oacute;n es inevitable, es esencial exigirles a &eacute;stos un abordaje pero <I>con </I>es decir como un acontecimiento ubicado en un contexto escolar, educativo, geogr&aacute;fico determinado<I> perspectiva</I> (Visser, 2006). As&iacute;, en lugar de presentar a las escuelas como si se hallasen en un caos permanente, la prensa deber&iacute;a incluir informaci&oacute;n objetiva, sistem&aacute;tica y confiable del fen&oacute;meno y su magnitud en un horizonte temporal y espacial m&aacute;s amplio; partiendo de sus responsabilidades en ejercicio de la libertad de prensa en un pa&iacute;s que se asume democr&aacute;tico. De hacerlo, se disminuir&iacute;a el escaso, parcial y, hasta, err&oacute;neo conocimiento que de modo frecuente aparece d&eacute;bil o nulamente fundamentado; lo cual contribuye no s&oacute;lo a la desinformaci&oacute;n entre su p&uacute;blico sino a la formulaci&oacute;n, dise&ntilde;o e implementaci&oacute;n de acciones err&oacute;neas. </p>     <p>El abordaje noticioso de la violencia escolar, especialmente del acoso entre las y los estudiantes, con informaci&oacute;n poco confiable, acompa&ntilde;ado con un tono amarillista y sensacionalista, exhibe el inter&eacute;s por impulsar el p&aacute;nico social entre numerosos actores gubernamentales y no gubernamentales, como se ha documentado ampliamente en otras latitudes (Killingbeck, 2001). Con ello, convocan a emprender acciones punitivas, sancionadoras, autoritarias y verticales que amenazan los derechos de ni&ntilde;as, ni&ntilde;os, adolescentes y j&oacute;venes. En contraste las opiniones vertidas por algunos actores comprometidos y responsables con la defensa y garant&iacute;a de los derechos humanos, como las autoridades gubernamentales, no logran revertir los efectos negativos de esas campa&ntilde;as libradas en los espacios medi&aacute;ticos aun cuando sus argumentos son s&oacute;lidos. Tal como lo muestra la siguiente cita: "El Instituto Interamericano de Derechos Humanos considera que es importante recuperar &#91;la violencia escolar&#93; como una cuesti&oacute;n de dignidad y derechos y arrojar luz sobre sus diversas aristas con un claro enfoque de derechos humanos, que prejuicios y estereotipos, hip&oacute;tesis apocal&iacute;pticas arbitrarias, opiniones sin base cierta y propuestas represivas de 'mano dura&acute;. Estas &uacute;ltimas son particularmente peligrosas, no s&oacute;lo porque la investigaci&oacute;n especializada ha demostrado que son ineficaces, sino porque tienen a condonar o promover la violaci&oacute;n de otros tantos derechos humanos en nombre de un 'orden&acute; o una 'paz&acute; definidos de manera unilateral por quienes detentan posiciones de poder" (IIDH, 2011: 36-37). </p>     <p>Por otra parte, de ser aplicadas las leyes sobre convivencia, seguridad y violencia escolar existentes en casi todo el pa&iacute;s, son esperables las consecuencias de corto, mediano y largo plazo en lo concerniente a los arreglos y la capacidad institucional de las escuelas y del sistema educativo frente a los desaf&iacute;os que plantea la prevenci&oacute;n, la identificaci&oacute;n, la sanci&oacute;n por la violencia escolar. Para que estos cambios ocurran en la gesti&oacute;n de las escuelas, es fundamental transformar desde el nivel macro (sistema) hasta el micro (aulas) de la estructura educativa (Aguerrondo, 2012; Zurita, 2012a, 2012b). Estas transformaciones suponen otros cambios m&aacute;s all&aacute; del sector educativo y, propiamente del sistema educativo ya que hacen referencia a m&uacute;ltiples actores gubernamentales a quienes se les asignan varias responsabilidades para atender estos fen&oacute;menos escolares. Estas circunstancias pondr&aacute;n a prueba la capacidad institucional para asumir nuevas o renovadas obligaciones frente a problemas que hist&oacute;ricamente hab&iacute;a estado circunscritos a las decisiones y acciones de las escuelas y sus autoridades (Zurita, 2012a, 2012b). Adicionalmente, est&aacute; pendiente la armonizaci&oacute;n de estas Leyes con otros instrumentos normativos de alcance internacional, nacional y local, vinculados a cuestiones cercanas como la erradicaci&oacute;n de la discriminaci&oacute;n, el acceso de las mujeres a una vida sin violencia, la igualdad entre mujeres y hombres, la prevenci&oacute;n social de la violencia y la delincuencia en M&eacute;xico. Por ejemplo, con leyes promulgadas en M&eacute;xico recientemente como la Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminaci&oacute;n (2003), la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia (2007), la Ley General para la Prevenci&oacute;n Social de la Violencia y la Delincuencia (2012) o con la Ley General de Derechos de las Ni&ntilde;as, Ni&ntilde;os Adolescentes recientemente promulgada (2014).</p>      <p>No obstante, en lo que se desea insistir es que m&aacute;s all&aacute; del valor que, en s&iacute; mismas cada una contiene, estas leyes constituyen indiscutiblemente formas singulares de conceptualizar la convivencia, la seguridad y la violencia escolar y, sobre todo, tienen propuestas espec&iacute;ficas para prevenir, atender y eliminar este problema p&uacute;blico. Es decir, ellas reflejan las formas en que es percibido este fen&oacute;meno entre los legisladores, c&oacute;mo lo definen en un momento determinado, por qu&eacute; y c&oacute;mo se argumenta la necesidad de crear o reformar una Ley para su abordaje, qu&eacute; actores o instancias gubernamentales y no gubernamentales son indicados para que participen en las acciones recomendadas y, en funci&oacute;n de ello, qu&eacute; propuestas concretas se hacen para tratarlo en las entidades, el Distrito Federal y/o el pa&iacute;s en su conjunto. </p>      <p>Frente a este escenario, es urgente emprender m&aacute;s investigaciones para, por un lado, comprender la complejidad inherente a este problema de orden p&uacute;blico y, por otro, identificar el peso de los medios de comunicaci&oacute;n y del poder legislativo en las decisiones tomadas. </p>     <p><B><font size="3">Conclusiones</font></b></p>     <p>La actuaci&oacute;n de los medios de comunicaci&oacute;n y el poder legislativo se suma a la de otros agentes desde aquellos que piensan a la violencia escolar como un problema de salud, seguridad p&uacute;blica y/o educativo, hasta aquellos que lo ven como una amenaza a la defensa y promoci&oacute;n de los derechos de las ni&ntilde;as, ni&ntilde;os y adolescentes (PLAN, 2008). La cuesti&oacute;n es que los discursos suponen adem&aacute;s de concepciones divergentes, rutas distintas de atenci&oacute;n y frecuentemente poco complementarias. De ello, se ha derivado un conjunto de acciones que abarcan las m&uacute;ltiples estrategias de intervenci&oacute;n de naturaleza y alcance muy diversos entre s&iacute; ya que, en principio, incluyen desde proyectos emprendidos en un aula o en una escuela hasta pol&iacute;ticas aplicadas en todas las escuelas de un pa&iacute;s determinado, de cierto nivel, modalidad o con alguna caracter&iacute;stica peculiar.<sup><a name="nu6"></a><a href="#num6">6</a></sup> En M&eacute;xico la multiplicidad y heterogeneidad de las acciones indican dos cuestiones positivas que vale la pena subrayar: La primera es que los asuntos asociados a la violencia escolar y, especialmente el acoso entre las y los ni&ntilde;os ni&ntilde;as, adolescentes y j&oacute;venes, est&aacute;n presentes en las agendas de numerosos y distintos actores. La segunda cuesti&oacute;n es que sus propuestas, en su gran mayor&iacute;a, est&aacute;n sustentadas en el reconocimiento expl&iacute;cito -en la mayor&iacute;a de los casos- de que la violencia escolar se puede prevenir y evitar. </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>No obstante, desde otra perspectiva la emergencia y puesta en pr&aacute;ctica de numerosos programas, proyectos y acciones encaminadas a tratar la violencia escolar que, como bien lo ilustra la experiencia varios pa&iacute;ses de nuestro continente seg&uacute;n el Instituto Interamericano de Derechos Humanos (2011), no siempre lo hacen de manera coordinada, integral y articulada. El problema es que esta situaci&oacute;n a corto, mediano y largo plazo podr&iacute;a crear y generalizar acciones ineficientes, ineficaces, con resultados insatisfactorios y, lo peor, asumiendo e inclusive reiterando la idea de que la violencia en las escuelas es invencible, como tambi&eacute;n lo es en otros &aacute;mbitos. </p>     <p>Un punto adicional que importa subrayar es que los discursos y acciones derivadas del papel desempe&ntilde;ado por los medios de comunicaci&oacute;n y el poder legislativo constituyen materia de an&aacute;lisis por s&iacute; mismos; en lugar de pensarlas como propuestas y acciones lejanas y al margen del sistema educativo y de las escuelas o, bien, que son asumidos como elementos para contextualizar las investigaciones. Hasta la fecha, en la investigaci&oacute;n acad&eacute;mica hay desconocimiento acerca de qu&eacute; tanto inciden las formas, contenidos, mensajes y campa&ntilde;as de los medios de comunicaci&oacute;n en torno a la violencia escolar en la construcci&oacute;n de iniciativas de Ley y/o de reformas de Ley donde se abordan este fen&oacute;meno como tampoco se sabe con precisi&oacute;n qu&eacute; tanto influyen en las pol&iacute;ticas, programas y proyectos p&uacute;blicos en la materia. </p>     <p>Las razones que justifican a las leyes sobre convivencia, seguridad y violencia escolar como un objeto de estudio pertinente y relevante se debe a que tienen buscan y de ser aplicadas incidir&aacute;n sin lugar a dudas en los ambientes escolares influyendo en la gesti&oacute;n diaria de los sistemas educativos. Aunque este impacto no es lineal, inmediato, homog&eacute;neo ni mec&aacute;nico pues es previsible que como en otras leyes y reformas educativas, no logren modificar o alterar el n&uacute;cleo b&aacute;sico de lo que sucede en los salones de clases en los t&eacute;rminos esperados. Esto se debe a que la traducci&oacute;n de marcos normativos en pol&iacute;ticas y programas p&uacute;blicos as&iacute; como su posterior implementaci&oacute;n alude a procesos institucionales e intersubjetivos complejos que est&aacute;n mediados por una serie de aspectos vinculados con la estructura educativa, la cultura de sus integrantes, las reglas y normas pre-existentes, las valoraciones y pr&aacute;cticas que se desarrollan d&iacute;a a d&iacute;a dentro de las escuelas. Tal como lo han se&ntilde;alado expertos en reformas educativas e implementaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas educativas (Aguilar, 1993; Ezpeleta, 2004: Lahera, 2006; Rinc&oacute;n Gallardo y Elmore, 2012; Rockwell, 2012), conforme las leyes son <I>traducidas</I> en pol&iacute;ticas, programas, acciones puntuales as&iacute; como reglamentos, lineamientos, normas t&eacute;cnicas, reglas de operaci&oacute;n que se dirigen a la gesti&oacute;n escolar, los procesos por los cuales transcurre su implementaci&oacute;n no son unidireccionales ni directos. Por el contrario, estos procesos se nutren de los contextos educativo, organizacional e institucional en los que se sit&uacute;an, llegando a resultados indeterminados y en constante re-significaci&oacute;n dada la intervenci&oacute;n de un diversificado conjunto de autoridades educativas, funcionarios del sistema e integrantes de las comunidades escolares. </p>     <p>Por razones como &eacute;stas, este trabajo reitera la necesidad apremiante de investigar la intervenci&oacute;n de otros actores m&aacute;s all&aacute; del sistema educativo y de las escuelas que inciden en las m&uacute;ltiples acciones para atender la violencia escolar. Ahora constituye un subcampo poco explorado pero podr&iacute;a ser ampliado disciplinaria e interdisciplinariamente en un futuro pr&oacute;ximo mediante estudios de caso o de an&aacute;lisis comparados en diferentes niveles, periodos y contextos. </p> <hr>     <p><b>Pie de p&aacute;gina</b></p>     <P><sup><a name="num2"></a><a href="#nu2">2</a></sup>Es cierto que existe una enorme y vasta literatura sobre los efectos de los medios de comunicaci&oacute;n masivos en ciertas expresiones de violencia entre diversos individuos y grupos, como el p&uacute;blico infantil y juvenil por los contenidos de ciertos canales y programas. Sin embargo, como se ver&aacute; adelante, &eacute;ste no es el objeto de an&aacute;lisis en este trabajo.    <BR> <sup><a name="num3"></a><a href="#nu3">3</a></sup>M&eacute;xico est&aacute; conformado por 31 entidades y un Distrito Federal, s&oacute;lo en cuatro entidades (Chiapas, Tlaxcala, Jalisco y Sinaloa) no hay leyes aprobadas.    <BR> <sup><a name="num4"></a><a href="#nu4">4</a></sup>Entre los casos que conforman la ola contempor&aacute;nea de Leyes promulgadas en esta materia, se hallan: la  Ley n&uacute;m. 20.536 sobre Violencia Escolar en Chile (2011); la Ley 29719 que Promueve la Convivencia Sin Violencia en las Instituciones Educativas en Per&uacute; (2012); la LEY No.-1620 &quot;Por la cual se crea el Sistema Nacional de Convivencia Escolar y Formaci&oacute;n para el ejercicio de los Derechos Humanos, la Educaci&oacute;n para la Sexualidad y la Prevenci&oacute;n y Mitigaci&oacute;n de la Violencia Escolar en Colombia (2013); la Ley N&uacute;m. 4633 Contra el Acoso Escolar en las Instituciones Educativas P&uacute;blicas y Privadas en Paraguay (2012), el Decreto Supremo 1302 de Erradicaci&oacute;n de la Violencia en las Escuelas en Bolivia (2012) y Ley Nacional N&ordm; 26.892 Ley sobre la Convivencia y el Abordaje de la Conflictividad en la Escuela (2012).    <BR> <sup><a name="num5"></a><a href="#nu5">5</a></sup>Baja California y Tamaulipas son las &uacute;nicas entidades que tiene dos leyes aprobadas, la primera en torno a la seguridad escolar (2012) y la otra para prevenir y erradicar el acoso escolar (2014) en el primer caso y de prevenci&oacute;n de la violencia en el entorno escolar en el 2013.    <BR> <sup><a name="num6"></a><a href="#nu6">6</a></sup>De hecho, la literatura internacional tambi&eacute;n muestra la diversidad que predomina en esta amplia gama de acciones. Para mayor informaci&oacute;n v&eacute;ase: UNESCO, 2001; PREAL 2006a, 2007a, 2007b, 2007c; Krauskopf y OPS, 2006; IIDH, 2011.</P> <hr>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><B><font size="3">Referencias citadas</font></b></p>     <!-- ref --><p>Aguerrondo, I. (2012). La gesti&oacute;n educativa. Del mejoramiento del aula al mejoramiento del sistema educativo. En: C. Guedes de Rezende, V. Machado y L. Rodr&iacute;guez (comps.) <I>La gesti&oacute;n desaf&iacute;o cr&iacute;tico para la calidad y la equidad educativa</I>. Uruguay, Ministerio de Educaci&oacute;n y Cultura., Consejo de Formaci&oacute;n en Educaci&oacute;n, por la Universidad Cat&oacute;lica del Uruguay y por la Universidad ORT Uruguay, Editorial Losa Hnos.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000104&pid=S1794-8932201500010000800001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Aguilar, Luis F. (1993). Estudio introductorio. La implementaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas, M&eacute;xico: FCE. pp. 15 - 92.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000106&pid=S1794-8932201500010000800002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Benbenishty, I. (2008). School violence in an international context. A call for global collaboration in research and prevention. <I>International Journal of violence and school,</I> 7, 59-80.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000108&pid=S1794-8932201500010000800003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Berger, Peter L. y Luckmann, Thomas. (2000). <I>La construcci&oacute;n social de la realidad</I>. Espa&ntilde;a, Amorrortu editores.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000110&pid=S1794-8932201500010000800004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Carbonell, Miguel y Pedro Salazar. (coords.). (2011). <I>La reforma constitucional de derechos humanos: un nuevo paradigma.</I> M&eacute;xico: Instituto de Investigaciones Jur&iacute;dicas.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000112&pid=S1794-8932201500010000800005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Carra, Cecile. (2009). European trends in research into violence and deviance in schools. Achievements, problems and outlook. <I>International Journal on Violence and Schools</I>, n&uacute;m. 10, December, pp. 97 - 110.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000114&pid=S1794-8932201500010000800006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Consejo Nacional de Evaluaci&oacute;n de la Pol&iacute;tica de Desarrollo Social, (2012). <I>Informe de Evaluaci&oacute;n de la Pol&iacute;tica de Desarrollo Social en M&eacute;xico 2012</I>, M&eacute;xico DF. CONEVAL.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000116&pid=S1794-8932201500010000800007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Ezpeleta, Justa. (2004). Lo institucional de la escuela en las pol&iacute;ticas de reforma educativa. Emilio Tenti Fanfani (org.) <I>Gobernabilidad de los sistemas educativos en Am&eacute;rica Latina</I>, Buenos Aires, IIPE-UESCO, pp. 163 - 177.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000118&pid=S1794-8932201500010000800008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Furlan, A. y T. Sptizer (coords<I>.) Convivencia, Disciplina y Violencia en las Escuelas</I>. <I>Estado del conocimiento del &aacute;rea 17. </I>M&eacute;xico: Consejo Mexicano de Investigaci&oacute;n Educativa (COMIE) - Asociaci&oacute;n Nacional de Universidades e Instituciones de Educaci&oacute;n Superior (ANUIES).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000120&pid=S1794-8932201500010000800009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Killingbeck, D. (2001). The role of television news in the construction of school violence as a "moral panic". <I>Journal of Criminal Justice and Popular Culture</I>, 8(3): 186-202.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000122&pid=S1794-8932201500010000800010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Krauskopf, D. y Organizaci&oacute;n Panamericana de la Salud. (OPS) (2006). <I>Estado del arte de los programas de prevenci&oacute;n de la violencia en &aacute;mbitos escolares</I>. Washington, D. C.: Organizaci&oacute;n Panamericana de la Salud.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000124&pid=S1794-8932201500010000800011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Instituto Interamericano de Derechos Humanos. (IIDH). (2011). <I>X Informe Interamericano de la Educaci&oacute;n en Derechos Humanos. Un estudio en 19 pa&iacute;ses. Desarrollo en las pol&iacute;ticas de convivencia y seguridad escolar con enfoque de derechos</I>. San Jos&eacute;: IIDH.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000126&pid=S1794-8932201500010000800012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Lahera P., Eugenio. (2006). Del dicho al hecho: &iquest;c&oacute;mo implementar las pol&iacute;ticas? <I>Revista del CLAD Reforma y Democracia</I>, Venezuela Junio, no. 36, pp. 45 - 62.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000128&pid=S1794-8932201500010000800013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>PLAN. (2008). <I>Aprender sin miedo: La campa&ntilde;a mundial para terminar con la violencia en las escuelas</I>. Working: PLAN, 84 p.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000130&pid=S1794-8932201500010000800014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Programa de Promoci&oacute;n de la Reforma Educativa en Am&eacute;rica Latina (PREAL). (2007a). <I>Brigadas educativas. Herramientas para la prevenci&oacute;n de la violencia escolar</I>. Santiago de Chile: PREAL - Editorial San Marino.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000132&pid=S1794-8932201500010000800015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Programa de Promoci&oacute;n de la Reforma Educativa en Am&eacute;rica Latina. (PREAL). (2007b). <I>Planificar para integrar escuela y comunidad. Herramientas para la prevenci&oacute;n de la violencia escolar.</I> Santiago de Chile: PREAL - Editorial San Marino.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000134&pid=S1794-8932201500010000800016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Programa de Promoci&oacute;n de la Reforma Educativa en Am&eacute;rica Latina. (PREAL). (2007c). <I>Prevenci&oacute;n de la violencia en escuelas de nivel b&aacute;sico en Educador: Iraq y Sisa. Herramientas para la prevenci&oacute;n de la violencia escolar</I>, Santiago de Chile: PREAL - Editorial San Marino.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000136&pid=S1794-8932201500010000800017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Programa de Promoci&oacute;n de la Reforma Educativa en Am&eacute;rica Latina. (PREAL). (2006a). <I>Conversando en la escuela. Herramientas para la prevenci&oacute;n de la violencia escolar</I>, Santiago de Chile: PREAL - Editorial San Marino.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000138&pid=S1794-8932201500010000800018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Programa de Promoci&oacute;n de la Reforma Educativa en Am&eacute;rica Latina. (PREAL). (2006b). <I>Cultura de paz. Herramientas para la prevenci&oacute;n de la violencia escolar</I>, Santiago de Chile: PREAL - Editorial San Marino.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000140&pid=S1794-8932201500010000800019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Programa de Promoci&oacute;n de la Reforma Educativa en Am&eacute;rica Latina. (PREAL). (2003). <I>Estrategias para la prevenci&oacute;n de la violencia y promoci&oacute;n de una cultura de paz en las escuelas. Serie Prevenci&oacute;n de la Violencia Escolar.</I> Octubre, A&ntilde;o 1, no. 1, Santiago de Chile: PREAL - Editorial San Marino, 4 p.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000142&pid=S1794-8932201500010000800020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Rinc&oacute;n-Gallardo, S. y R. Elmore. (2012). Transforming teaching and learning through social movement in mexican public middle schools. <I>Harvard Educational Review. </I>Vol. 82, no. 4, winter, pp. 471 - 490 &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000144&pid=S1794-8932201500010000800021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Rockwell, Elsie. (2012). La complejidad del trabajo docente y los retos de su evaluaci&oacute;n: resultados internacionales y procesos nacionales de reforma educativa. En: Rodolfo Ram&iacute;rez Raymundo (coord<I>.) La reforma constitucional en materia educativa: alcances y desaf&iacute;os.</I> M&eacute;xico: Instituto Belisario Dom&iacute;nguez. Senado de la Rep&uacute;blica, pp. 77 - 109.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000145&pid=S1794-8932201500010000800022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Stein, Ernesto <I>et al</I> (coords.). (2006). <I>La pol&iacute;tica de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. Progreso Econ&oacute;mico y </I>Social. Informe 2006. Banco Interamericano de Desarrollo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000147&pid=S1794-8932201500010000800023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>UNESCO. (2001). <I>Cultura de la Paz en la Escuela. Mejores Pr&aacute;cticas en la Prevenci&oacute;n y Tratamiento de la Violencia Escolar. Resultados del Concurso Regional de la Red de las Escuelas Asociadas de la UNESCO en Am&eacute;rica Latina y el Caribe</I>. Chile: UNESCO - OREALC, 39 p.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000149&pid=S1794-8932201500010000800024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Vasconcelos M., R. (2009). La justicia<I> para adolescentes en M&eacute;xico. An&aacute;lisis de las leyes estatales</I>. M&eacute;xico, UNAM, UNICEF.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000151&pid=S1794-8932201500010000800025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     ]]></body>
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