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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[PROCESOS Y DINÁMICAS RURALES: Una lectura desde el enfoque de género]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This document gives theoretical and empirical elements in order to enrich the reflection on processes and dynamics which are involved in the day-to-day life of rural men and women. The first part explicitly describes some considerations on: a) the rural environment, highlighting the main characteristics of what has been called New Rurality, and b) the gender approach, focusing on the circumstances of rural women. After a quick contextualization of this empirical study, in geophysical and demographical terms, some considerations about the life conditions of the men and women who live in the municipal rural settlement of San Peregrino, in Manizales, Caldas, Colombia.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[   <font face="verdana" size="2">      <center><font face="verdana" size="3"><b>PROCESOS Y DIN&Aacute;MICAS RURALES<a href="#pag1"><sup>1</sup></a>    <br> Una lectura desde el enfoque de g&eacute;nero    <br>    <br> RURAL PROCESSES AND DYNAMICS    <br> A reading from the gender approach</b></font></center>      <p> <a name="pag1"><sup>1</sup></a> Este documento es elaborado a partir de informaci&oacute;n recabada por la autora en el desarrollo de  la investigaci&oacute;n Din&aacute;micas de vida en familias rurales. Caso de la Vereda San Peregrino del municipio de Manizales, Caldas. </p>     <center>Nelly del Carmen Su&aacute;rez R<a href="#pag2"><sup>2</sup></a>.</center>     <p> <a name="pag2"><sup>2</sup></a> Fil&oacute;sofa, M.s.c. en Educaci&oacute;n de Adultos y Desarrollo Comunitario, Esp. En Planeaci&oacute;n. Profesora Titular de la Universidad de Caldas adscrita al Departamento de Desarrollo Rural de la Facultad de Ciencias Agropecuarias. </p>     <p> Manizales, 2008-05-05 (Rev. 2008-06-12) </p> <b>RESUMEN</b>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Este documento aporta elementos te&oacute;ricos y emp&iacute;ricos para enriquecer la reflexi&oacute;n sobre los procesos y din&aacute;micas que tejen la vida cotidiana de los hombres y de las mujeres rurales. En la primera parte se hacen expl&iacute;citas algunas consideraciones a) sobre el medio rural, resaltando las caracter&iacute;sticas principales de lo que se ha denominado Nueva Ruralidad  y b) sobre el enfoque de g&eacute;nero, haciendo &eacute;nfasis en la situaci&oacute;n de las mujeres rurales. Despu&eacute;s de una r&aacute;pida ubicaci&oacute;n contextual del estudio emp&iacute;rico, en t&eacute;rminos geof&iacute;sicos y demogr&aacute;ficos, se plantean algunas consideraciones en torno a las condiciones existenciales de los hombres y de las mujeres que habitan la Vereda San Peregrino, zona rural del Municipio de Manizales, Caldas, Colombia. </p> <b>PALABRAS CLAVE</b>     <p> G&eacute;nero, medio rural, desarrollo, pobreza. </p> <b>ABSTRACT</b>     <p> This document gives theoretical and empirical elements in order to enrich the reflection on processes and dynamics which are involved in the day-to-day life of rural men and women. The first part explicitly describes some considerations on: a) the rural environment, highlighting the main characteristics of what has been called New Rurality, and b) the gender approach, focusing on the circumstances of rural women. After a quick contextualization of this empirical study, in geophysical and demographical terms, some considerations about the life conditions of the men and women who live in the municipal rural settlement of San Peregrino, in Manizales, Caldas, Colombia. </p> <b>KEY WORDS</b>     <p> Gender, rural environment, development, poverty. </p> <hr>    <br> <font face="verdana" size="3"><b>Consideraciones Generales</b></font>     <p> El medio rural se puede entender como parte de la realidad social construida por los seres humanos en su devenir. Est&aacute; conformado por un conjunto de entidades sociales, econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas cuyos procesos giran especialmente en torno a actividades productivas. En tanto espacio, es un contexto de vida socio-natural en el que hombres y mujeres realizan una diversidad de actividades (agricultura, artesan&iacute;a, industria, comercio, servicios, pesca, ganader&iacute;a, miner&iacute;a, turismo, y otros) y una variedad de din&aacute;micas (productivas, culturales, pol&iacute;ticas, sociales).  Estas actividades son llevadas a cabo dentro de un territorio que funciona como su principal fuente de recursos naturales y de materias primas, soporte de sus actividades y receptor de residuos. El medio rural est&aacute; articulado al conjunto de la sociedad mediante una compleja red de relaciones y de intercambios permanentes de personas, recursos, mercanc&iacute;as e informaci&oacute;n. En su funcionamiento intervienen reglas de juego aportadas por instituciones p&uacute;blicas y privadas que son enriquecidas, complementadas o modificadas por la propia poblaci&oacute;n rural a partir de sus intercambios y negociaciones socio-culturales, pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas. </p> Desde esta mirada amplia a lo rural se plantean nuevas funciones a sus espacios, entre las que se encuentran: pluriactividad, multiempleo, usos agrarios no-alimentarios, espacios para actividades de esparcimiento y recreaci&oacute;n al aire libre, equilibrio ecol&oacute;gico y producci&oacute;n de recursos y servicios ambientales, establecimiento de agroindustrias y empresas manufactureras, equilibrio territorial, entre otros.     <p> Tambi&eacute;n se ampl&iacute;a lo concerniente al desarrollo (rural). &Eacute;ste va m&aacute;s all&aacute; de la mitigaci&oacute;n de la pobreza. Su orientaci&oacute;n se dirige hacia una visi&oacute;n de lo regional y de la sostenibilidad econ&oacute;mica, social, cultural y de recursos naturales, desde una perspectiva de equidad de g&eacute;nero y de participaci&oacute;n de los diversos actores sociales en los diferentes escenarios y procesos en los que se tratan asuntos y se toman decisiones relacionados con la mejora de su bienestar. Particularmente, la asunci&oacute;n de la perspectiva de g&eacute;nero representa un avance significativo en esta nueva mirada al campo. </p> Sin desconocer ni olvidar las afugias existenciales de los hombres que habitan las zonas rurales del pa&iacute;s, es necesario resaltar que la mayor&iacute;a de las mujeres (sin importar su momento de ciclo de vida) viven en una situaci&oacute;n contextual mucho m&aacute;s dram&aacute;tica que la de aquellos.     <p> Hist&oacute;ricamente, en los distintos ordenamientos humanos, las mujeres han sido invisibilizadas como sujetos sociales de derechos y se les han subvalorado las actividades que realizan; en consecuencia, las sociedades les han construido unos marcos existenciales deficientes y limitados que se manifiestan en precarias condiciones de vida (econ&oacute;micas, productivas, pol&iacute;ticas, sociales, culturales, t&eacute;cnicas y cient&iacute;ficas, culturales) las cuales, en lugar de promover y facilitar realizaci&oacute;n humana, se erigen como obst&aacute;culos para que las mujeres puedan desarrollar al m&aacute;ximo todo su potencial humano dentro de un concepto de vida digna. </p> La reproducci&oacute;n biol&oacute;gica ha sido identificada como el fen&oacute;meno de sujeci&oacute;n al cual se ha anclado el devenir de las mujeres. El determinarse socialmente el rol femenino s&oacute;lo y exclusivamente por la funci&oacute;n reproductiva (biol&oacute;gica) que puede cumplir su organismo, fue ocasionando paulatinamente su exclusi&oacute;n de otras actividades sociales que fueron emergiendo hist&oacute;ricamente y que se fueron convirtiendo en las m&aacute;s valoradas por las sociedades y las culturas. Esta divisi&oacute;n de tareas degener&oacute; en inequidades sociales, econ&oacute;micas, pol&iacute;ticas, est&eacute;ticas, otras.     <p> Se fue configurando as&iacute; un poder socio-pol&iacute;tico androc&eacute;ntrico y excluyente en   organizaciones humanas que, sin duda, empezaron a valorar, de manera diferencial, procesos y actividades socialmente necesarias y a adscribir unas (las m&aacute;s valoradas) a los hombres y otras (las menos valoradas) a las mujeres. Estas situaciones, de car&aacute;cter objetivo, se fueron combinando con rasgos de personalidad (sumisa, paciente, obediente, complaciente, etc.) y expectativas de roles (gestaci&oacute;n, crianza, cuidado y atenci&oacute;n de otros) contenidas en las representaciones de g&eacute;nero que orientan nuestras relaciones, distribuciones y asignaciones en los &aacute;mbitos micro, meso y macro social.  </p> <font face="verdana" size="3"><b>Caracter&iacute;sticas de la Vereda San Peregrino</b></font>     <p> Dentro de la distribuci&oacute;n pol&iacute;tico-administrativa del Municipio de Manizales esta vereda corresponde al Corregimiento Nº 4 localizado al occidente del municipio con un &aacute;rea de 4.141 Has (9.4% del &aacute;rea rural), 5526 habitantes y una densidad poblacional de 126.2 hab/Km&sup2;. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Seg&uacute;n datos de CORPOCALDAS<a href="#pag3" name="pag3b"><sup>3</sup></a>, esta Vereda cuenta con 650 habitantes agrupados en m&aacute;s o menos 125 familias y un promedio de 5 miembros por cada familia. El uso de la tierra es principalmente minifundista (74% menos de 2 Has y 55% menos de 1 Ha), administrada, en un alto porcentaje, por los propietarios, y en algunos casos, por mayordomos. La mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n es relativamente joven, para el 2001 predominaba el rango de edad entre 11 y 30 a&ntilde;os (40%) y en menor escala (16%) el rango entre 51 y m&aacute;s. El 27.6% de la poblaci&oacute;n con potencial escolar ha cursado primaria incompleta, el 69.9% ha cursado al menos dos a&ntilde;os de bachillerato y un 2.5% ha realizado estudios universitarios. </p> En esta zona cafetera el 85% de las familias es nuclear (compuesta por dos generaciones) y el 15% extensa (compuesta por m&aacute;s de dos generaciones)<a href="#pag4" name="pag4b"><sup>4</sup></a>. Aunque la familia sigue siendo el eje de referencia tanto simb&oacute;lico como social, la organizaci&oacute;n de la producci&oacute;n, otrora en manos del grupo como tal, est&aacute; cada vez m&aacute;s en manos de la poblaci&oacute;n adulta (hombres y/o mujeres en relaciones de conyugalidad, de parentesco o de trabajo).     <p> La disminuci&oacute;n del tama&ntilde;o de las fincas (derivada de la crisis cafetera y/o del sistema de herencia) ha liberado gran parte de la responsabilidades productivas asignadas a los diversos miembros de las familias, ha ido modificando las percepciones familiares acerca de la tierra como medio de vida que merece ser legado y generando modificaciones en las intencionalidades que gu&iacute;an los procesos de socializaci&oacute;n y, por consiguiente, en los proyectos de vida de las nuevas generaciones. Al respecto expresaba un joven rural <i>"hay que buscar nuevos horizontes porque la tierra es muy desagradecida y hay maneras m&aacute;s f&aacute;ciles de ganarse la vida"</i><a href="#pag5" name="pag5b"><sup>5</sup></a> </p> <font face="verdana" size="3"><b>Una mirada desde la perspectiva de g&eacute;nero</b></font>     <p> En esta Vereda cada vez son m&aacute;s los casos en los que la administraci&oacute;n de la finca y la realizaci&oacute;n de muchas de las tareas productivas recaen en manos de las mujeres (adultas) porque hasta sus c&oacute;nyuges o compa&ntilde;eros trabajan como asalariados en otras fincas o emigran hacia la zona urbana. Mientras la poblaci&oacute;n infantil participa de manera tangencial y espor&aacute;dica de estas tareas -ya que las alternan con su actividad principal que es estudiar-, hombres y mujeres j&oacute;venes se desplazan a la ciudad en busca de trabajo urbano (los hombres especialmente en f&aacute;bricas y las mujeres se ocupan como secretarias, empleadas dom&eacute;sticas, empleadas de almacenes, entre otras). Contribuyen con parte de su salario al sostenimiento de la unidad dom&eacute;stica a cambio de una remesa semanal que les env&iacute;a quien se queda a cargo de la finca. Esta fragmentaci&oacute;n residencial de las familias rurales dispersa la potencial mano de obra del grupo y concentra en las mujeres tareas otrora realizadas por sus diversos integrantes, as&iacute; como responsabilidades que antes eran subsidiadas o compartidas por varios de ellos. </p>     <p> Se pensar&iacute;a que esta situaci&oacute;n ser&iacute;a ideal para que la mujer fortaleciera su autonom&iacute;a y desarrollara habilidades de negociaci&oacute;n y toma de decisiones. Lo cierto del caso es que los aprendizajes culturales han consolidado unas estructuras de pensamiento y han aportado a hombres y a mujeres elementos identitarios de tal peso que &eacute;stas &uacute;ltimas a&uacute;n contin&uacute;an siendo personas dependientes emocional y socialmente, siempre prestas a responder de manera eficiente a los deseos y necesidades de sus compa&ntilde;eros o c&oacute;nyuges, del grupo familiar, de la comunidad y de la sociedad en general. En algunos casos, y sobre todo en &eacute;poca de cosecha, las mujeres que est&aacute;n a cargo de las fincas son ayudadas en las labores productivas por un trabajador asalariado que se encarga de labores como preparaci&oacute;n de la tierra, desyerba, siembra, recolecci&oacute;n, empaque, manejo del ganado. </p>     <p> En zona cafetera las actividades rurales suponen una infraestructura adecuada y pertinente a la condici&oacute;n que tienen las unidades familiares de ser al tiempo unidades de producci&oacute;n y reproducci&oacute;n. Instalaciones como cuartel o campamento, gallinero, beneficiadero, secadora de caf&eacute;, son construidas fuera  de la vivienda, pero muy cerca de &eacute;sta, lo cual le facilita a las mujeres la realizaci&oacute;n simult&aacute;nea de actividades productivas (agr&iacute;colas y pecuarias), reproductivas (gestaci&oacute;n y crianza) y dom&eacute;sticas; y a la poblaci&oacute;n infantil y adulta mayor su participaci&oacute;n en las actividades productivas. </p>     <p> Mientras los hombres se ocupan principalmente de las tareas productivas "mayores", las mujeres y esposas de los propietarios, arrendatarios o agregados se ocupan de algunas labores productivas "menores" que se llevan acabo en "espacios dom&eacute;sticos". Entre estas actividades est&aacute;n, por ejemplo, las relacionadas con la huerta y la cr&iacute;a, procesamiento y comercializaci&oacute;n de animales dom&eacute;sticos (pollos de engorde, gallinas ponedoras). En &eacute;poca de cosecha se vinculan al contingente de recolectores de caf&eacute;, incluso algunas aprovechan  para "hacerse a unos pesitos extras" ofreciendo a los inmigrantes alimentaci&oacute;n y arreglo de ropa; vendi&eacute;ndoles comestibles, bebidas y art&iacute;culos para el aseo personal que los interesados pueden adquirir al fiado; <i>"pagaderos  el fin de semana o, incluso, cuando se acabe la cosecha"</i><a href="#pag6" name="pag6b"><sup>6</sup></a>. </p>     <p> A pesar de la asunci&oacute;n de esta diversidad de actividades, las mujeres contin&uacute;an siendo el eje de los procesos reproductivos (gestaci&oacute;n, crianza) y de los relacionados con el mantenimiento de la sociedad (socializaci&oacute;n, transmisi&oacute;n de normas sociales y del acervo cultural cotidiano) y la reposici&oacute;n de la fuerza de trabajo (alimentaci&oacute;n, cuidado, aseo y limpieza de ropa, de casa, otras). A&uacute;n as&iacute;, muchas de ellas disponen de tiempo para participar en eventos grupales, comunitarios o asociativos relacionados con la gesti&oacute;n y la consecuci&oacute;n de recursos que son utilizados para lograr mejoras en las condiciones y calidad de vida de la comunidad en general. </p>     <p> Esta fuerte presencia de la mujer en los distintos &aacute;mbitos de interacci&oacute;n social no ha logrado modificar el hecho de que sea el hombre quien est&eacute; al frente de la venta de los productos mayores y de la toma de decisiones en aspectos relacionados sobre todo con la destinaci&oacute;n de los recursos econ&oacute;micos, a excepci&oacute;n de aquellos que obtienen las mujeres de la venta de animales dom&eacute;sticos que ellas mismas cr&iacute;an, especialmente de pollos de engorde y productos derivados como huevos. Estos recursos son destinados a <i>"costiar el estudio de los hijos, el vestuario y algunas cositas para el hogar"</i><a href="#pag7" name="pag7b"><sup>7</sup></a>. Los hombres tambi&eacute;n ocupan las posiciones relevantes (Presidente) dentro de la estructura jer&aacute;rquica de las organizaciones comunitarias, tipo Junta de Acci&oacute;n Comunal. </p> Al ser parte de las entidades socioecon&oacute;micas nacionales denominadas rurales, las din&aacute;micas y los procesos de esta Vereda participan de algunas de las caracter&iacute;sticas propias de la Nueva Ruralidad, enunciadas al inicio del documento.     <blockquote>     <p> &bull; <b>Diversificaci&oacute;n de actividades o pluriactividad</b>. Hombres y mujeres de la Vereda se vinculan cada vez m&aacute;s a actividades no-agr&iacute;colas. Aunque esto no es una novedad, al menos para las mujeres de zona cafetera quienes est&aacute;n acostumbradas a combinar las actividades reproductivas (biol&oacute;gicas, sociales, culturales) con algunas productivas (secado y escogida de caf&eacute;, cr&iacute;a, transformaci&oacute;n y venta de animales menores y sus derivados, etc) y con otras actividades que se podr&iacute;an catalogar como de comercio (venta de abarrotes, venta de comida r&aacute;pida: chorizos, arepas, tamales que venden en la misma localidad) y de servicios (alojamiento, alimentaci&oacute;n y arreglo de ropa a trabajadores temporales y a visitantes de la ciudad que los fines de semana se desplazan al campo a temperar en alguna finca propia o rentada). Las mujeres j&oacute;venes, una vez culminan sus estudios de bachillerato, prefieren emigrar a la ciudad en busca de empleo como secretarias o vendedoras en almacenes del sector comercio. Los hombres, por su parte, laboran m&aacute;s en actividades agr&iacute;colas prediales y extraprediales, aunque algunos han tenido que buscar trabajo en la ciudad como obreros de construcci&oacute;n o de f&aacute;bricas, para compensar la p&eacute;rdida de poder adquisitivo que viven en el campo. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> &bull; <b>Multifuncionalidad del espacio rural</b>. La cercan&iacute;a a Manizales y el clima templado, ha hecho de esta zona un espacio ideal para que familias urbanas hayan optado por comprar fincas peque&ntilde;as y convertirlas en sitios de descanso. En estos casos, las mujeres del campo son contratadas para que se ocupen de tareas relacionadas con el mantenimiento de la casa, mientras los hombres se dedican a actividades orientadas a  cultivos de ornamentaci&oacute;n del predio y al mantenimiento y cuidado de la poca &aacute;rea cultivada que permanece. </p>     <p> &bull; <b>Participaci&oacute;n en toma de decisiones sobre asuntos agropecuarios</b>. En zona cafetera es com&uacute;n que diferentes miembros de las familias sin distingo de g&eacute;nero ni generaci&oacute;n sean propietarios de alg&uacute;n animal (generalmente aves de engorde o ponedoras, en ocasiones de lechones o terneras). Esta propiedad proviene de un regalo que le hace la familia por alg&uacute;n evento personal importante (nacimiento, bautismo, primera comuni&oacute;n, matrimonio, etc.). El car&aacute;cter de propietario est&aacute; relacionado directamente con la toma de decisi&oacute;n respecto a ceder, vender, cambiar, permutar, etc., y al uso del dinero producto de la transacci&oacute;n. Las mujeres adultas hacen inversiones en animales menores que ellas mismas cr&iacute;an y comercializan. Y el dinero que obtienen lo utilizan generalmente para suplir necesidades b&aacute;sicas o sociales que est&aacute;n por fuera del alcance monetario o cultural del hombre-proveedor econ&oacute;mico principal. Quiere decir esto que, si bien las mujeres pueden tomar decisiones respecto al uso de este dinero, sus decisiones est&aacute;n condicionadas por las carencias (vestido, salud, recreaci&oacute;n, ocio, equipamiento para el hogar) que tienen los diversos miembros de la familia y por la necesidad de contar con un ahorro para hacer frente a eventuales crisis familiares producto de desajustes econ&oacute;micos o calamidades dom&eacute;sticas; asuntos &eacute;stos que por tradici&oacute;n no son objeto de preocupaci&oacute;n para el hombre proveedor (de mercado y servicios p&uacute;blicos). </p>     <p> &bull; <b>Propiedad de la tierra</b>. A pesar de los datos que muestran lo poco que la reforma agraria ha beneficiado a las mujeres del campo colombiano, en las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas ha habido una mejora significativa en cuanto a su acceso a la propiedad de la tierra. Hay que tener en cuenta que adem&aacute;s de los avances en las legislaciones al respecto, los cambios socioculturales actuales est&aacute;n favoreciendo la participaci&oacute;n de las mujeres (urbanas y rurales) en actividades laborales remuneradas, lo que les representa acceso a ingresos que, algunas veces, son invertidos en compra de tierra cuyo destino es la producci&oacute;n o la recreaci&oacute;n y el ocio. </p> </blockquote>     <p> <b>La pobreza</b>, entendida no como un estado personal, sino como expresi&oacute;n subjetiva (individual y grupal) de las formas como las sociedades llevan a cabo ciertos procesos redistributivos y de reconocimiento cultural, las cuales afectan de manera desigual las posibilidades de acceso y control a recursos naturales y sociales vitales y a ciertas capacidades humanas, tiene una mayor presencia entre la poblaci&oacute;n rural (79% seg&uacute;n BM, 2002) y dentro de &eacute;sta, las mujeres suelen ser las m&aacute;s pobres entre la poblaci&oacute;n pobre. </p>     <p> Aunque son innegables los esfuerzos que hace el Estado colombiano por democratizar, por ejemplo, la educaci&oacute;n y la salud en estas &aacute;reas rurales, su desarticulaci&oacute;n de pol&iacute;ticas macrosociales que respondan a un proyecto intencional de pa&iacute;s y el car&aacute;cter sectorial con que se abordan estas dimensiones del desarrollo humano, convierten estos esfuerzos en actividades aisladas y temporales que, por s&iacute; solas, no logran promover avances significativos en las condiciones y la calidad de vida de esta poblaci&oacute;n. Estos esfuerzos pierden a&uacute;n m&aacute;s su eficacia cuando no est&aacute;n acompa&ntilde;ados de estrategias que minimicen,  en los hombres y en las mujeres rurales, las limitaciones que las urgencias existenciales y las diversas ocupaciones cotidianas les imponen a las posibilidades y oportunidades que tienen de acceder a recursos y medios de vida dignos. </p>     <p> En la Vereda San Peregrino la pobreza no se manifiesta de manera evidente en los grupos familiares all&iacute; presentes. S&oacute;lo cuando hay una interacci&oacute;n m&aacute;s cercana con las personas nos percatamos de sus reales condiciones de existencia. Es posible afirmar que en las condiciones que rodean la existencia d&iacute;a a d&iacute;a de las mujeres, m&aacute;s que en la de los hombres, se concretan esas limitaciones creadas social e hist&oacute;ricamente y que se manifiestan en diversos tipos de pobreza: emocional, relacional, de toma de decisiones, de libertad, de autonom&iacute;a, de acceso y/o control de recursos naturales, tecnol&oacute;gicos  y sociales. </p>     <p> <b>El Plan Agropecuario Municipal</b> es un instrumento de car&aacute;cter  legal que aporta elementos para redefinir el papel del Sector Rural a partir del reconocimiento de sus aportes al crecimiento econ&oacute;mico, al empleo productivo, a la equidad, a la estabilidad institucional  y a la sostenibilidad. Su objetivo general tiene que ver con "promover el Desarrollo Rural de las familias del &aacute;rea rural en forma eficiente, sostenible y econ&oacute;micamente rentable". Entre los principios que lo orientan destaca el de g&eacute;nero y generaci&oacute;n, y en las pol&iacute;ticas de desarrollo humano hay una referencia expl&iacute;cita a la planeaci&oacute;n con enfoque de g&eacute;nero y generaci&oacute;n. En este Plan de Desarrollo no pasa desapercibida la situaci&oacute;n de la mujer campesina de esta parte de la llamada zona cafetera y a la cual ya se ha hecho alusi&oacute;n durante todo el trabajo. </p>     <p> No obstante lo anterior, a la hora de dise&ntilde;ar propuestas de acci&oacute;n se diluye lo atinente a las mujeres y al g&eacute;nero en asuntos que tienen que ver m&aacute;s con la familia, con las organizaciones, con los agricultores, con los peque&ntilde;os propietarios y con las comunidades rurales. Y las estrategias y acciones referidas a los hombres no pasan de ser las tradicionalmente vinculadas a su actividad productiva. Las dimensiones pol&iacute;tica, cultural, social, &eacute;tica y est&eacute;tica de la persona humana que habita en zona rural siguen siendo desconocidas o ignoradas por quienes act&uacute;an en calidad de agentes pol&iacute;ticos y de administradores de lo p&uacute;blico. </p>     <p> A manera de conclusi&oacute;n, surge la inquietud frente a la todav&iacute;a invisibilizaci&oacute;n de las precarias condiciones en las que la poblaci&oacute;n rural realiza su existencia cotidiana. Menci&oacute;n especial a las mujeres, quienes pese a los avances legislativos e incluso de cambios en ciertos patrones culturales, a&uacute;n contin&uacute;an  construyendo sus vidas en medio de grandes limitaciones que la mayor&iacute;a de las veces son "naturalizadas" por ellas mismas, por miembros de sus familias y comunidades y por la sociedad en general. Esto nos reta a seguir indagando m&aacute;s de cerca por estas condiciones de vida y a buscar conjuntamente con estas poblaciones rurales mecanismos que lleven permanentemente a lograr mejor&iacute;as en su bienestar y calidad de vida. </p>     <p> Convierto en preocupaci&oacute;n lo expresado por Edelmira P&eacute;rez y Mar&iacute;a Adelaida Farah (1998; 267) en t&eacute;rminos de c&oacute;mo hacer realidad la pretensi&oacute;n de empoderar a la poblaci&oacute;n rural (hombres y mujeres) no s&oacute;lo en aspectos relacionados con incrementar su capacidad de poder para ejercitar sus derechos frente al Estado, sino de extender esa dotaci&oacute;n de poder por la v&iacute;a del mejoramiento de la infraestructura, tanto f&iacute;sica como social, de manera que logren acceder a una mayor parte de los beneficios que genera el desarrollo en el pa&iacute;s. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Vale la pena hacer referencia a la soledad en que la mujer rural no s&oacute;lo realiza sus m&uacute;ltiples ocupaciones sino que vive su existencia. Esta condici&oacute;n se erige como un obst&aacute;culo m&aacute;s para que la poblaci&oacute;n femenina del campo pueda alcanzar metas de vida digna. Es una dimensi&oacute;n emocional a la que considero debemos prestarle el debido cuidado porque hasta el momento ha sido desconocida en los an&aacute;lisis feministas y de g&eacute;nero. </p>     <p> Representa un verdadero reto tratar de comprender las resistencias sociales, pol&iacute;ticas y culturales que impiden que a pesar del reconocimiento que se hace a su participaci&oacute;n en actividades productivas fundamentales para proveer los medios de subsistencia de sus hogares, de que cumplen funciones b&aacute;sicas en el plano econ&oacute;mico y de la importancia social y econ&oacute;mica (ahorro) que tiene la asistencia que prestan a otras personas; las mujeres rurales contin&uacute;an siendo excluidas, sometidas, ultrajadas y abandonadas a la soledad. </p> Para terminar, retomo el llamado que hace Rosa In&eacute;s Ospina (1998; 320):      <p> "... en el largo plazo ser&aacute; necesario garantizar un modelo de desarrollo  sostenible con rostro tanto de mujer como de hombre, en el cual la vigencia de la Justicia Social implique compatibilizar dos principios b&aacute;sicos: el de la redistribuci&oacute;n y el del reconocimiento, sin permitir que el uno reduzca o contenga al otro, como valor moral de igualdad  para los seres humanos. No podr&aacute; haber justicia social si s&oacute;lo existe redistribuci&oacute;n de los activos disponibles en la sociedad, ni tampoco bastar&aacute; con que se reconozcan las especificidades y diferencias  entre lo masculino y femenino". </p> <hr>    <br> <b>NOTAS</b>     <p> <a href="#pag3b" name="pag3"><sup>3</sup></a> Ibidem, p. 26.    <br> <a href="#pag4b" name="pag4"><sup>4</sup></a> UMATA. Plan Agropecuario Municipal 2005. Alcald&iacute;a de Manizales.    <br> <a href="#pag5b" name="pag5"><sup>5</sup></a> Entrevista informal realizada en d&iacute;a 28 de Octubre de 2005 a joven rural de 21 a&ntilde;os, habitante de la Vereda san Peregrino.    <br> <a href="#pag6b" name="pag6"><sup>6</sup></a> Entrevista informal realizada en d&iacute;a 28 de Octubre de 2005 a mujer adulta habitante de la Vereda San Peregrino de Manizales.    <br> <a href="#pag7b" name="pag7"><sup>7</sup></a> Entrevista informal realizada el d&iacute;a 28 de Octubre de 2005 a mujer adulta habitante de la Vereda San Peregrino. </p> <hr>    <br> <font face="verdana" size="3"><b>BIBLIOGRAF&Iacute;A</b></font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p> Afshar, Haleh. Mujeres y Desarrollo: Una introducci&oacute;n. En: De Villota Paloma. Globalizaci&oacute;n y G&eacute;nero. Editorial S&iacute;ntesis, Espa&ntilde;a, 1999.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000053&pid=S1909-2474200800020000800001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br> Campillo, Fabiola. El trabajo domestico no remunerado en la econom&iacute;a. En: Macroeconomia, g&eacute;nero y Estado. Departamento Nacional de Planeacion –Proyecto Proequidad/GTZ. Tercer Mundo Editores, Bogota, 1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000054&pid=S1909-2474200800020000800002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br> Farah, Mar&iacute;a Adelaida y P&eacute;rez, Edelmira. Mujeres rurales y Nueva Ruralidad en Colombia. En: "Revista Cuadernos de Desarrollo Rural No 51, segundo semestre de 2003. Departamento de Desarrollo Rural y Regional. Instituto de Estudios Rurales. Facultad de Estudios Ambientales y Rurales. Pontificia Universidad Javeriana, p. 137-160.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000055&pid=S1909-2474200800020000800003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br> ________________ Equidad de G&eacute;nero y Sostenibilidad de Sistemas de Producci&oacute;n en el medio rural. Evidencias emp&iacute;ricas en la Cuenca Media del Rio Chicamocha –Departamento de Boyac&aacute;, Colombia. En: "Revista Cuadernos de Desarrollo Rural No 37, segundo semestre de 1996. Departamento de Desarrollo Rural y Regional. Instituto de Estudios Rurales. Facultad de Estudios Ambientales y Rurales. Pontificia Universidad Javeriana, p. 81-99.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000056&pid=S1909-2474200800020000800004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br> P&eacute;rez, Edelmira y Farah, Maria Adelaida. Pobreza rural y trabajo femenino en Colombia. Informe de Investigaci&oacute;n. Departamento de Desarrollo Rural y Regional. Pontificia Universidad Javeriana. Marzo 2003, p. 3-9.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000057&pid=S1909-2474200800020000800005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br> ________________  G&eacute;nero y desarrollo rural. De lo invisible a lo visible. En: "G&eacute;nero, Equidad y Desarrollo". Departamento Nacional de Planeaci&oacute;n- Proyecto Proequidad/GTZ. Tercer Mundo Editores, Bogot&aacute;, 1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000058&pid=S1909-2474200800020000800006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br> Pineda, Javier. G&eacute;nero, pobreza y desarrollo. En: "G&eacute;nero, Equidad y Desarrollo". Departamento Nacional de Planeaci&oacute;n- Proyecto Proequidad/GTZ. Tercer Mundo Editores, Bogot&aacute;, 1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000059&pid=S1909-2474200800020000800007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br> Ospina, Rosa In&eacute;s. Mujeres rurales en la agenda del Estado. En: "G&eacute;nero, Equidad y Desarrollo". Departamento Nacional de Planeaci&oacute;n- Proyecto Proequidad/GTZ. Tercer Mundo Editores, Bogot&aacute;, 1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000060&pid=S1909-2474200800020000800008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br> Sen, Amartya. Desarrollo y Libertad. Editorial Planeta, Bogota, 2000, cap. 8.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000061&pid=S1909-2474200800020000800009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><br> UNIDAD MUNICIPAL DE ATENCION TECNICA AGROPECUARIA, UMATA. Plan Agropecuario Municipal. Alcald&iacute;a de Manizales, 2005. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000062&pid=S1909-2474200800020000800010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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