<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>2011-2106</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Revista de Economía del Caribe]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[rev. econ. Caribe]]></abbrev-journal-title>
<issn>2011-2106</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Editorial Universidad del Norte]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S2011-21062011000200005</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Regulación urbana, precio e informalidad de la vivienda en Cartagena de Indias]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Urban regulation, prices and housing infqrmality in Cartagena de Indias]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Carazo Posada]]></surname>
<given-names><![CDATA[Carlos]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Investigador junior de Fundesarrollo  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Barranquilla ]]></addr-line>
<country>Colombia</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2011</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2011</year>
</pub-date>
<numero>8</numero>
<fpage>167</fpage>
<lpage>201</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S2011-21062011000200005&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S2011-21062011000200005&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S2011-21062011000200005&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[Este documento trata de encontrar una relación entre el nivel de rigidez de regulación urbana, el precio promedio del metro cuadrado de viviendas y la proporción de éstas que se catalogan como informales en la ciudad de Cartagena de Indias. Se plantea que las normas más estrictas generan un mayor precio de viviendas formales y esto puede generar una mayor proporción de viviendas informales dentro de un barrio o en los barrios vecinos. A partir de estimaciones econométricas y la utilización de Sistemas de Información Geográfica (SIG) se concluye que las diferencias en reglamentación afectan los diferenciales en precios, haciendo más costosa a la zona más reglamentada; y a su vez se evidencia que al incrementar el precio promedio de la vivienda, la proporción de viviendas informales dentro del barrio es menor.]]></p></abstract>
<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This paper attempts to find a relationship between the level of rigidity of urban regulation, the average price per square meter of housing and the percentage thereof which are classified as informal in the city of Cartagena de Indias. We propose that higher standards generate higher formal housing prices and this can generate higher proportion of informal housing in a neighborhood or nearby neighborhoods. Based on econometric estimates and the use of Geographic Information Systems (GIS), we conclude that differences in regulations between neighborhoods affect the price differential, making the most regulated more expensive; there is also evidence that increasing the housing average price, decreases the proportion of informal housing in the neighborhood.]]></p></abstract>
<kwd-group>
<kwd lng="es"><![CDATA[Vivienda]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[planeación]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[precio]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[informalidad]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[Housing]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[planning]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[price]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[informal]]></kwd>
</kwd-group>
</article-meta>
</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p align="center"><font size="4"><b>Regulaci&oacute;n urbana, precio e informalidad de la vivienda en Cartagena de Indias</b></font></p>     <p align="center"><font size="3"><b>Urban regulation, prices and housing infqrmality in Cartagena de Indias</b></font></p>     <p>Carlos Carazo Posada*    <br> <a href="mailto:ccarazo@uninorte.edu.co"><i>ccarazo@uninorte.edu.co</i></a></p>     <p>Economista de la Universidad del Norte. Investigador junior de Fundesarrollo. Barranquilla-Colombia</p>      <p><b>Fecha de recepci&oacute;n:</b> agosto de 2011    <br>  <b>Fecha de aceptaci&oacute;n:</b> septiembre de 2011</p> <hr>       <p><b>RESUMEN</b></p>     <p>Este documento trata de encontrar una relaci&oacute;n entre el nivel de rigidez de regulaci&oacute;n urbana, el precio promedio del metro cuadrado de viviendas y la proporci&oacute;n de &eacute;stas que se catalogan como informales en la ciudad de Cartagena de Indias. Se plantea que las normas m&aacute;s estrictas generan un mayor precio de viviendas formales y esto puede generar una mayor proporci&oacute;n de viviendas informales dentro de un barrio o en los barrios vecinos. A partir de estimaciones econom&eacute;tricas y la utilizaci&oacute;n de Sistemas de Informaci&oacute;n Geogr&aacute;fica (SIG) se concluye que las diferencias en reglamentaci&oacute;n afectan los diferenciales en precios, haciendo m&aacute;s costosa a la zona m&aacute;s reglamentada; y a su vez se evidencia que al incrementar el precio promedio de la vivienda, la proporci&oacute;n de viviendas informales dentro del barrio es menor.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Palabras clave </b>: Vivienda, planeaci&oacute;n, precio, informalidad.  <hr>     <p><b>ABSTRACT</b></p>     <p>This paper attempts to find a relationship between the level of rigidity of urban regulation, the average price per square meter of housing and the percentage thereof which are classified as informal in the city of Cartagena de Indias. We propose that higher standards generate higher formal housing prices and this can generate higher proportion of informal housing in a neighborhood or nearby neighborhoods. Based on econometric estimates and the use of Geographic Information Systems (GIS), we conclude that differences in regulations between neighborhoods affect the price differential, making the most regulated more expensive; there is also evidence that increasing the housing average price, decreases the proportion of informal housing in the neighborhood.</p>     <p><b>Keywords </b>: Housing, planning, price, informal. </p> <hr>     <p><b>1. INTRODUCCI&Oacute;N</b></p>     <p>Seg&uacute;n estimaciones de la Cepal (2003), entre finales del siglo XX y la primera d&eacute;cada del XXI la poblaci&oacute;n de Colombia pas&oacute; de concentrarse en un 57,5% en las zonas urbanas, a un 78,2%. Es decir, no solo se est&aacute; frente un fen&oacute;meno de crecimiento urbano sino tambi&eacute;n frente una mayor urbanizaci&oacute;n<a name="n1"></a><a href="#n_1"><sup>1</sup></a>. Las ciudades se han convertido en espacios de interacci&oacute;n de cada vez m&aacute;s personas dedicadas a distintas actividades econ&oacute;micas, ante este hecho surge la necesidad de indagar cu&aacute;l es la mejor manera de dirigir este desarrollo.</p>     <p>En Colombia, a partir la Ley 388 de 1997, las administraciones municipales est&aacute;n facultadas para establecer su propio Plan de Ordenamiento Territorial (POT), documento en el cual se plasman las reglas consideradas necesarias para alcanzar los objetivos de la administraci&oacute;n en cuanto a la organizaci&oacute;n y utilizaci&oacute;n del suelo (Direcci&oacute;n de Desarrollo Territorial, 2004).</p>     <p>En el caso de Cartagena, el POT fue promulgado en el 2001 y modificado en el 2007, esta investigaci&oacute;n se basa en la primera versi&oacute;n. Cartagena est&aacute; dividida en tres localidades, a saber, la hist&oacute;rica y del Caribe Norte, la de la Virgen y tur&iacute;stica, y la localidad industrial de la bah&iacute;a. Estas zonas se desagregan, a su vez, en Unidades Comuneras de Gobierno (UCG), hay un total de 18,15 urbanas y tres rurales. A cada localidad le corresponde una UCG rural. Las unidades, por su parte, se dividen en barrios y la ciudad de Cartagena cuenta con 181, quince de ellos ubicados en las UCG rurales. Esta investigaci&oacute;n solo toma en cuenta las UCG urbanas, ya que al no existir un conurbado entre los barrios de las afueras de la ciudad y los de las UCG rurales se considera que estos se encuentran por fuera de la definici&oacute;n de ciudad del modelo te&oacute;rico en que est&aacute; basada esta investigaci&oacute;n<a name="n2"></a><a href="#n_2"><sup>2</sup></a>.</p>     <p>El objetivo principal del estudio es analizar el impacto de la reglamentaci&oacute;n urbana, representada en algunas normas del POT, sobre el precio de las viviendas formales y sus efectos sobre la informalidad, entendida como la ausencia de conexi&oacute;n al servicio de alcantarillado. Se busca conocer, espec&iacute;ficamente, el efecto generado por los permisos de desarrollo de actividades econ&oacute;micas y las restricciones a la construcci&oacute;n o modificaci&oacute;n de inmuebles. Tambi&eacute;n se quiere realizar una primera aproximaci&oacute;n a la magnitud de un posible efecto de sustituci&oacute;n entre los mercados formales e informales y sus consecuencias en la organizaci&oacute;n de la ciudad.</p>     <p>Parte del crecimiento de la poblaci&oacute;n de Cartagena en los &uacute;ltimos a&ntilde;os puede ser explicado por los flujos migratorios que han llegado a la ciudad como producto de las inversiones all&iacute; realizadas, sobre todo las relacionadas con el sector industrial. Ante los proyectos que actualmente se est&aacute;n llevando a cabo en la ciudad es de esperar que este flujo de personas no se detenga, y ante esa expectativa es importante formular una buena pol&iacute;tica de ordenamiento territorial.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El conocimiento del efecto de las normas sobre el valor de los predios es importante, ya que a las autoridades les ofrecer&iacute;a un primer vistazo sobre los incrementos de valor que han sido consecuencia del POT, que a su vez, al ser resultado del esfuerzo de la colectividad, pueden ser objeto del cobro de plusval&iacute;as, lo que puede significar un ingreso a futuro para la administraci&oacute;n. Asimismo, el efecto sobre esos precios puede tener implicaciones en la calidad de las viviendas, en el sentido que un mayor precio puede generar incentivos a acudir al mercado de viviendas informales, lo que a su vez tendr&iacute;a implicaciones en la calidad de vida de las personas y el control que las autoridades puedan ejercer sobre estas. Investigaciones de esa naturaleza, aplicadas a pa&iacute;ses emergentes, constituyen un importante aporte para la comunidad cient&iacute;fica, no solo por la poca existencia de estos trabajos sino tambi&eacute;n por la necesidad de los mismos, dado el crecimiento econ&oacute;mico y urban&iacute;stico que han venido presentando las principales ciudades de estos pa&iacute;ses.</p>     <p>El trabajo se divide en seis secciones. Se inicia por la introducci&oacute;n, posteriormente se realiza una revisi&oacute;n de algunas investigaciones que han tratado de establecer los efectos de las normas urbanas sobre el precio del suelo y de la vivienda, y sus implicaciones en la informalidad. En la tercera secci&oacute;n se encuentra el marco te&oacute;rico sobre el cual est&aacute; basada la investigaci&oacute;n, en &eacute;l se exponen los tipos de regulaci&oacute;n urbana, los modelos a partir de los cuales se realizan las estimaciones y las hip&oacute;tesis a contrastar. La cuarta parte corresponde a la explicaci&oacute;n de la metodolog&iacute;a, se especifica c&oacute;mo se realizar&aacute;n los ejercicios econom&eacute;tricos y los datos que se utilizaron. Seguidamente, se presentan los principales resultados y las conclusiones derivadas de estos, completando as&iacute; la quinta y sexta secci&oacute;n,respectivamente.</p>     <p><b>2.   REVISI&Oacute;N DE LA LITERATURA</b></p>     <p>Varias investigaciones han dirigido sus esfuerzos en tratar de hallar la relaci&oacute;n existente entre las normas urbanas y el costo de las viviendas. Uno de los primeros intentos fue el de Fis-chel (1990), quien hace un an&aacute;lisis para el mercado de suelo de los Estados Unidos y a partir de informaci&oacute;n recolectada a trav&eacute;s de encuestas concluye que la reglamentaci&oacute;n no aumenta el precio del suelo.</p>     <p>Pollakowiski y Wachter (1990), a trav&eacute;s de regresiones hed&oacute;nicas aplicadas en Montgomery (Maryland), concluyen que las restricciones conjuntas s&iacute; tienen efecto sobre el precio de las viviendas, pero no cuando se aplican de manera individual. Es decir, si una norma espec&iacute;fica es implantada, esta podr&aacute; no tener repercusiones en los precios de las viviendas, solo lo har&aacute; cuando esta norma se acompa&ntilde;e de otras.</p>     <p>Thorston (1996) hace un ejercicio tambi&eacute;n para Estados Unidos a trav&eacute;s de la clasificaci&oacute;n territorial y concluye que s&iacute; existe una relaci&oacute;n entre el precio de la vivienda y la reglamentaci&oacute;n, aunque el orden de la causalidad no es claro.</p>     <p>Quigley y Rosenthal (2005) realizan un an&aacute;lisis de un gran n&uacute;mero de investigaciones dedicadas al estudio del efecto de las normas urban&iacute;sticas sobre el precio de las viviendas. Reconocen que existe una gran divergencia en los resultados y que eso puede obedecer a tres errores recurrentes en las metodolog&iacute;as aplicadas, a saber:</p>       <p>1.&nbsp;<i>Tratar a la restricci&oacute;n como variable ex&oacute;gena. </i>Si bien las restricciones pueden determinar el precio de la vivienda, tambi&eacute;n es cierto que depende de ciertas caracter&iacute;sticas del entorno y estas, a su vez, pueden estar afectando a las normas que aplique la administraci&oacute;n municipal en determinada zona.</p>     <p>2.&nbsp;<i>Utilizar el precio medio de la vivienda y no ajustarlo a la calidad. </i>Esto es importante en los trabajos que comparan precios medios entre ciudades o entre pa&iacute;ses.</p>     <p><b><i>3.&nbsp;</i></b><i>Medici&oacute;n d&eacute;bil o indirecta de las restricciones.</i></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Ihlanfeldt (2006) realiza un estudio para la Florida, en el que mide la reglamentaci&oacute;n a trav&eacute;s de un &iacute;ndice que combina UGB<a name="n3"></a><a href="#n_3"><sup>3</sup></a>, zonificaci&oacute;n, FAR<a name="n4"></a><a href="#n_4"><sup>4</sup></a> entre otro tipo de normas. Concluye que cuando aumenta en una unidad, se generan incrementos del 8% en el precio de las viviendas unifamiliares. La restricci&oacute;n es instrumentalizada con variables demogr&aacute;ficas, el autor expone dos razones para hacerlo, a saber:</p>     <p>1. Los residentes de vivienda de un valor alto y que habitan zonas de restricciones estrictas pueden estar all&iacute; por el hecho de demandar altas restricciones. Esto tiende a sobreestimar el efecto de la reglamentaci&oacute;n</p>       <p>2. El &iacute;ndice de restricci&oacute;n es calculado siempre con cierto margen de error. Esto tiende a subestimar el efecto de las normas urban&iacute;sticas.</p>     <p>La primera raz&oacute;n est&aacute; relacionada con lo que Brueckner (1998) denomina <i>amenity effect, </i>que consiste en que las personas con mayores ingresos prefieren demandar vivienda en aquellas zonas donde la construcci&oacute;n sea restringida o regida bajo ciertos par&aacute;metros claros y estrictos. Este argumento, a su vez, est&aacute; relacionado con el primer error propuesto por Quigley y Rosenthal (2005).</p>     <p>Hannah <i>et al. </i>(1993), en un estudio realizado para Corea del Sur, establecen que la oferta de vivienda es inel&aacute;stica, por un lado debido a la existencia de barreras naturales y por otro por las restricciones impuestas por las reglamentaciones. La demanda, al no tener este tipo de restricciones, propicia que se presente el siguiente fen&oacute;meno: cuando se dan reglamentaciones muy restrictivas la oferta est&aacute; atada y la demanda es creciente, lo que genera incrementos pronunciados en el precio de la vivienda. Seg&uacute;n sus estimaciones, entre 1974 y 1980 el incremento en el nivel general de precios en Corea del Sur estuvo jalonado principalmente por el del precio del inmueble. Durante ese per&iacute;odo el precio de las viviendas creci&oacute; m&aacute;s del 10%, cifra que es alta a&uacute;n teniendo en cuenta que el PIB real creci&oacute; al 3,4%; asimismo, la poblaci&oacute;n urbana casi se dobl&oacute;, mientras que el &aacute;rea urbanizable creci&oacute; un 65%.</p>     <p>Bertaud (1996) analiza las restricciones que afectan la FAR para la ciudad de Ahmedabad en la India, la compara con otras ciudades cuyas reglamentaciones no son tan restrictivas. A partir del hecho de que la correlaci&oacute;n entre los gradientes de densidad de poblaci&oacute;n y el precio de Ahmedabad es diferente de la correlaci&oacute;n registrada en otras ciudades, concluye que las restricciones que afectan a la FAR son generadoras de distorsiones del mercado.</p>     <p>Brueckner (2001) realiza una simulaci&oacute;n a partir de una ciudad hipot&eacute;tica y contrasta un escenario en el que no hay ning&uacute;n tipo de intervenci&oacute;n del Gobierno y otro en el que una norma disminuye el radio de la ciudad casi a la mitad. Seg&uacute;n las estimaciones, con la intervenci&oacute;n se increment&oacute; el precio del metro cuadrado y la densidad de la ciudad en un 15% y 75%, respectivamente.</p>     <p>En el 2004 Bertaud y Brueckner publicaron un trabajo aplicado a la ciudad de Bangalore en la India, en el cual realizaron una simulaci&oacute;n y concluyeron que la eliminaci&oacute;n de normas que restrinjan la FAR lleva a una mayor densidad de la poblaci&oacute;n en el centro, disminuyendo el radio de la ciudad y reportando ahorros tanto en costos de transporte como en vivienda, ya que este tipo de normas les cuestan a los hogares entre el 1,5% y el 4,5% del ingreso.</p>     <p>Souza (2008) realiza un an&aacute;lisis del efecto de la reglamentaci&oacute;n urbana sobre el precio de las viviendas formales y, a su vez, el efecto de este sobre las cantidades demandadas de vivienda informal en la ciudad de Curitiba, Brasil. Entre los resultados se destaca que las restricciones a la construcci&oacute;n tienden a incrementar el precio de las viviendas formales, ese fen&oacute;meno tiene, a su vez, efectos sobre la demanda y ubicaci&oacute;n de las viviendas informales, ya que aumenta su demanda, pero dados los efectos de contagio entre las municipalidades, esta pasa a ser cubierta en municipalidades vecinas con precios menores y se generan as&iacute; fen&oacute;menos de segregaci&oacute;n en contra de las personas con una menor capacidad de adquisici&oacute;n de vivienda.</p>       <p>Otro trabajo para Brasil lo hace Biderman (2008), quien toma varias ciudades y hace una evaluaci&oacute;n del impacto de las normas urbanas sobre los niveles de informalidad en la vivienda, primero divide los municipios entre los que han reglamentado y los que no lo han hecho, seg&uacute;n distintos per&iacute;odos, y luego realiza distintos ejercicios econom&eacute;tricos para tratar de explicar la participaci&oacute;n relativa de viviendas informales. Concluye que mayores niveles de regulaci&oacute;n llevan a una mayor participaci&oacute;n de viviendas informales en el mercado.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>3.   APROXIMACI&Oacute;N TE&Oacute;RICA: MODELO DE CIUDAD MONOC&Eacute;NTRICA CON OFERTA DUAL</b></p>     <p>Esta investigaci&oacute;n busca evaluar el efecto de la reglamentaci&oacute;n urbana sobre el precio de la vivienda formal y sus efectos sobre los niveles de informalidad. Para cubrir la primera parte se utilizar&aacute; el modelo de ciudad monoc&eacute;ntrica y para la segunda se usar&aacute; el modelo dual de oferta de vivienda.</p>     <p><b>3.1. La regulaci&oacute;n urbana</b></p>     <p>A continuaci&oacute;n se presentan tres de las modalidades m&aacute;s comunes en el establecimiento de normas urban&iacute;sticas:</p>     <p>1. <i>L&iacute;mites al crecimiento: </i>consiste es establecer una barrera geogr&aacute;fica despu&eacute;s de la cual la ciudad no puede seguir creciendo. Se utiliza para evitar la expansi&oacute;n de la ciudad y la conversi&oacute;n de suelo de uso rural a uso urbano. Se presenta habitualmente a trav&eacute;s de l&iacute;mites legales o a trav&eacute;s de cierto alcance de las conexiones de servicios p&uacute;blicos. Esta &uacute;ltima forma no resulta muy eficiente en pa&iacute;ses de escasos recursos, ya que las personas tienen una mayor disposici&oacute;n a vivir sin conexi&oacute;n a servicios o con conexiones ilegales. Esta modalidad tambi&eacute;n es conocida como UGB, <i>Urban-Growth Boundary.</i></p>     <p><b><i>2.&nbsp;</i></b><i>Medidas tipo </i><i>FAR </i><i>(Floor-Area Ratio): </i>se utilizan principalmente para controlar la densidad poblacional, ya sea por motivos est&eacute;ticos, de movilidad, entre otros. Consiste en establecer una relaci&oacute;n m&aacute;xima entre el &aacute;rea construida y el &aacute;rea del lote. No se debe confundir con las normas que establecen determinado n&uacute;mero de pisos, pues la FAR solo establece una relaci&oacute;n, pero no dice c&oacute;mo construirla, es decir, es posible cumplir con la relaci&oacute;n al construir un piso o si se construyen diez con un &aacute;rea mucho m&aacute;s peque&ntilde;a.</p>     <p>3.&nbsp;<i>Zonificaci&oacute;n: </i>los tres tipos de zonificaci&oacute;n m&aacute;s comunes son:</p>     <p>•&nbsp;Por usos incompatibles: se determinan unos usos espec&iacute;ficos del suelo en cada zona de la ciudad, con el fin de separar espacialmente las distintas actividades.</p>     <p>•&nbsp;Fiscal: el objetivo de este tipo de medidas es la separaci&oacute;n espacial de aquellos individuos que no tengan capacidad de pagar los impuestos. Una modalidad de este tipo de zonificaci&oacute;n es la colocaci&oacute;n de tasas impositivas a ciertos usos, cuya finalidad no es prohibir sino desincentivar su ubicaci&oacute;n.</p>     <p>•&nbsp;Por dise&ntilde;o: bajo esta modalidad se generan reglas de construcci&oacute;n con el fin de crear una infraestructura eficiente dentro del espacio urbano.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En esta investigaci&oacute;n la reglamentaci&oacute;n se abordar&aacute; desde la zonificaci&oacute;n por usos incompatibles y la zonificaci&oacute;n por dise&ntilde;o, medidas estas que en el POT de Cartagena se denomina usos de suelo y tratamiento de suelo, respectivamente. Los usos indican qu&eacute; tipo de actividad econ&oacute;mica puede llevarse a cabo en esa &aacute;rea. Los tratamientos indican qu&eacute; intervenciones se pueden realizar.</p>     <p><b>3.2. Modelo de la ciudad monoc&eacute;ntrica</b></p>     <p>Un punto de partida para entender las implicaciones de establecer determinada norma urban&iacute;stica se encuentra en el modelo neocl&aacute;sico de ciudad, la teor&iacute;a de la ciudad monoc&eacute;n-trica. Esta propone que las aglomeraciones urbanas se forman a partir de la existencia de un Distrito Central de Negocios (CBD, por sus iniciales en ingl&eacute;s), alrededor del cual se van armando calles y construcciones cuyo precio va variando dependiendo de su localizaci&oacute;n.</p>     <p>La propuesta neocl&aacute;sica de la ciudad monoc&eacute;ntrica parte de los siguientes supuestos:</p>     <p>1.&nbsp;La ciudad est&aacute; construida sobre una llanura isotr&oacute;pica, es decir, el suelo posee las mismas propiedades en toda la ciudad.</p>     <p>2.&nbsp;Existe un punto en el centro de la ciudad, el cual es el de mayor accesibilidad. A este es al que se le llama CBD.</p>     <p>3.&nbsp;Todos los individuos poseen un ingreso fijo, que reparten entre el consumo de espacio para habitar y el consumo de otros bienes.</p>     <p>4.&nbsp;Existen unos costos de transporte, que son directamente proporcionales a la distancia.</p>       <p>El hecho de que no existan diferenciales en las caracter&iacute;sticas del suelo y que sus servicios se repartan de forma homog&eacute;nea es el equivalente a decir que cada lote o unidad de construcci&oacute;n tendr&aacute; la misma extensi&oacute;n, es decir, ocupar&aacute; la misma porci&oacute;n de tierra, ya que un lote no deber&iacute;a tener mejores propiedades f&iacute;sicas que otro.</p>     <p>Por otro lado, suponer que los individuos son id&eacute;nticos, hace razonable decir que la &uacute;nica diferencia que puede existir entre los precios del suelo deber&iacute;a derivarse de los costos de transporte, ya que el suelo, el tama&ntilde;o de los lotes y la calidad de los vecinos son similares en toda la ciudad.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>As&iacute; entonces se genera el siguiente mecanismo: una mejor accesibilidad implica menores gastos en transporte, en t&eacute;rminos de tiempo y dinero, ese menor gasto en transporte permite que se pueda ofrecer m&aacute;s por cada unidad de suelo, es decir, los ahorros en transporte hacen que exista una disponibilidad a pagar (DAP) por la proximidad al CBD, lo que genera que los lotes m&aacute;s cercanos al CBD sean los m&aacute;s costosos.</p>     <p>Dicho lo anterior, entonces se da una competencia entre tres tipos de usos: residencial, industrial y comercial. Las oficinas y locales comerciales, dado que necesitan un constante contacto con sus clientes, necesitar&aacute;n una ubicaci&oacute;n que les permita tener acceso a estos de una manera f&aacute;cil, as&iacute; entonces tienen una funci&oacute;n de DAP que es bastante empinada, ya que cuentan con un mayor costo de oportunidad al desplazarse, el cual se representa, por ejemplo, en clientes que dejan de atender. Las industrias poseen una menor DAP que las oficinas, pero mayor que la de las viviendas, ya que si bien no es tan importante el contacto directo con sus clientes s&iacute; necesitan ahorrar en aspectos como el transporte de materias primas o el acceso a los mercados, representados en el CBD.</p>       <p>Las viviendas cuentan con una DAP m&aacute;s acostada que la de las oficinas e industrias. Los l&iacute;mites de cada uso corresponden al punto en el cual la DAP de uno se hace menor que la del otro, asimismo, el l&iacute;mite urbano ser&aacute; aquel en que la renta urbana iguale a la renta agr&iacute;cola. As&iacute; entonces la ciudad, seg&uacute;n el modelo monoc&eacute;ntrico, queda organizada de la siguiente forma:</p>     <p align="center"><A name="g1"></A><img src="img/revistas/ecoca/n8/n8a05f01.jpg"></p>     <p><b><i>Ciudad monoc&eacute;ntricay zonificaci&oacute;n por usos</i></b></p>     <p>Morales (2007) propone que la reglamentaci&oacute;n urbana, por un lado, restringe la oferta de suelo y as&iacute; se genera un incremento en su precio; sin embargo, por otro lado, la ausencia o la poca existencia de normas da pie para que se generen incrementos en los precios del suelo como resultado de los fen&oacute;menos de especulaci&oacute;n, bajo este enfoque la reglamentaci&oacute;n s&iacute; deber&iacute;a existir. A estas dos ideas Garza (2008) las llama <i>hip&oacute;tesis liberal </i>e <i>hip&oacute;tesis regulacionista, </i>respectivamente.</p>     <p>La <i>hip&oacute;tesis liberal </i>propone que el solo mercado se encarga de distribuir eficientemente el espacio entre los distintos usos del suelo. En este sentido, cualquier tipo de intervenci&oacute;n ser&aacute; generadora de ineficiencias.</p>     <p>En la <a href="#g2">gr&aacute;fica 2</a> se ilustran los efectos de destinar una zona con potencial comercial a uso residencial. El panel derecho muestra lo que el modelo de ciudad monoc&eacute;ntrica predice: la actividad comercial estar&aacute; ubicada m&aacute;s cerca del centro que las dem&aacute;s y se extender&aacute; hasta el punto en el que la DAP del comercio sea menor que la de las viviendas. En el panel izquierdo se ilustran los cambios una vez entra en rigor la norma, primero se genera una ca&iacute;da del precio de esa zona, ya que ahora solo tiene uso residencial y no puede explotarse como antes, sin embargo, esa disminuci&oacute;n produce dos efectos: por un lado causa presiones sobre las zonas restantes que a&uacute;n tienen potencial de explotaci&oacute;n comercial, dado que ahora es m&aacute;s escasa (es representada por la l&iacute;nea azul que est&aacute; por encima de la punteada) y por otro esa presi&oacute;n afecta la competencia en el mercado de viviendas (el efecto est&aacute; representado por la l&iacute;nea roja que se ubica por encima de la punteada), generando as&iacute; incrementos en el nivel de precios tanto de &aacute;reas comerciales como residenciales.</p>       <p align="center"><a name="g2"></a><img src="img/revistas/ecoca/n8/n8a05f02.jpg"></p>      <p>As&iacute; entonces se espera que aquellas zonas donde se imponga un uso de forma m&aacute;s estricta generar&aacute;n mayores precios. Hay que tener en cuenta que si bien este trabajo busca concentrarse en las viviendas, estas a su vez no solo se desarrollan en los usos residenciales sino tambi&eacute;n en los mixtos. Dicho esto, entonces se esperar&iacute;a que por un lado aquellos barrios de usos mixtos reporten menores precios que los de uso residencial y por otro lado, que aun dentro de los usos residenciales tambi&eacute;n se presenten diferencias a favor del residencial tipo D, ya que este uso es el m&aacute;s restrictivo dentro de los residenciales. En otras palabras, el metro cuadrado m&aacute;s costoso se espera que se reporte en los usos residenciales, seguido de los residenciales mezclados con mixtos, y que el menor valor lo reporte el uso mixto.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b><i>Zonificaci&oacute;n por dise&ntilde;o y precio de la vivienda</i></b></p>     <p>Este concepto debe ser entendido como aquellas medidas dirigidas a promover cierto tipo de desarrollos en algunas zonas mientras que en otras lo restringe con el fin de preservar determinadas caracter&iacute;sticas (O'Sullivan, 1996). En el caso de Cartagena los tratamientos se pueden ver como medidas de zonificaci&oacute;n por dise&ntilde;o en el sentido de que mientras que en unas zonas se permite hasta la construcci&oacute;n de v&iacute;as en los lotes, en otras no es posible ni siquiera hacer cambios en la fachada.</p>     <p>Se puede ver a las medidas de preservaci&oacute;n como generadoras de costos en el sentido de que si estas no existieran, los constructores elegir&iacute;an la opci&oacute;n de construcci&oacute;n que les resultara m&aacute;s rentable, pero cuando est&aacute;n sujetos a determinados par&aacute;metros, entonces deben incurrir en costos adicionales para cumplirlos. El mecanismo est&aacute; ilustrado en la <a href="#g3">gr&aacute;fica 3</a> y es el siguiente: partiendo de una oferta sin regulaci&oacute;n (O), se supone la implementaci&oacute;n de una norma que exija el mantenimiento de estructuras hist&oacute;ricas, lo que lleva a una oferta menos el&aacute;stica (O'), ya que mayores restricciones implican mayores costos; cuando es menos el&aacute;stica, ante un aumento en la demanda los precios incrementan m&aacute;s (distancia entre PR1 y PR2) que en ausencia de reglamentaci&oacute;n (espacio entre PSR1 y PSR2).</p>     <p>As&iacute; entonces se espera que los mayores precios por metro cuadrado se registren en aquellas zonas cuyo tratamiento est&eacute; asociado a la conservaci&oacute;n, mientras que los de mejoramientos y renovaci&oacute;n urbana, que otorgan m&aacute;s libertades, presentar&aacute;n precios menores.</p>       <p align="center"><a name="g3"></a><img src="img/revistas/ecoca/n8/n8a05f03.jpg"></p>      <p><b><i>Informalidad y modelo dual de oferta de vivienda</i></b></p>     <p>A partir del modelo de ciudad monoc&eacute;ntrica se puede decir que las viviendas m&aacute;s alejadas del CBD reportan menor precio por metro cuadrado y que se extienden hasta que su renta iguala a la renta agr&iacute;cola. El modelo, sin embargo, no habla de cantidades de equilibrio, solo de su localizaci&oacute;n; y es justo en ese punto donde se complementa con el de oferta dual.</p>     <p>Para este &uacute;ltimo, primero que todo sup&oacute;ngase una demanda por metro cuadrado con pendiente negativa, es decir, frente a mayores precios las personas preferir&aacute;n vivir en espacios m&aacute;s reducidos. Esa demanda es enfrentada por dos tipos de oferta, la de viviendas formales y la de viviendas informales, lo cual genera dos equilibrios (Biderman 2008).</p>       <p>Seg&uacute;n Dowall (2007) una vivienda se puede categorizar como informal si cumple alguna de estas tres condiciones:</p>     <p>1.&nbsp;Estado precario de la construcci&oacute;n.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>2.&nbsp;Carencia de infraestructura b&aacute;sica, falta de conexi&oacute;n a servicio p&uacute;blicos domiciliarios.</p>     <p>3.&nbsp;Los ocupantes no poseen t&iacute;tulos legales de propiedad.</p>     <p>En la <a href="#g4">gr&aacute;fica 4</a> se puede observar que la oferta formal (Of) est&aacute; m&aacute;s empinada que la informal (Oi), lo que implica que es m&aacute;s inel&aacute;stica, esto obedece a que las viviendas formales son construcciones que est&aacute;n regidas por ciertas normas, raz&oacute;n por la cual enfrentan costos m&aacute;s altos que las informales. En otras palabras, los diferenciales en elasticidad de viviendas formales e informales pueden estar siendo determinados por el nivel de reglamentaci&oacute;n necesaria para la construcci&oacute;n y adquisici&oacute;n de predios.</p>     <p>Si se enfrenta una demanda creciente, pasando de D a D', las reglamentaciones estrictas lo que hacen es incrementar la disponibilidad de metros cuadrados de las viviendas informales m&aacute;s que la de las formales, n&oacute;tese que la variaci&oacute;n de Qi es mayor que la de Qf; a la vez que el precio de las formales var&iacute;a m&aacute;s que el de las informales, la variaci&oacute;n de Pf es mayor que la de Pi. En otras palabras, mayor reglamentaci&oacute;n lleva a un mayor precio de viviendas formales, lo que llevar&iacute;a a mayor participaci&oacute;n de viviendas informales, y as&iacute; es cada vez menor el segmento de viviendas que quedan bajo la normas.</p>     <p>Hay que aclarar que la informalidad de la vivienda no siempre debe verse como una salida a los altos precios que pueden llegar a tener las viviendas formales, pues no se puede descartar el caso de personas que al ver la oportunidad de adquirir las construcciones a un precio menor prefieren ser informales, a&uacute;n cuando posee ingresos suficientes para estar en la formalidad.</p>     <p align="center"><a name="g4"></a><img src="img/revistas/ecoca/n8/n8a05f04.jpg"></p>     <p>Souza (2008) extiende este an&aacute;lisis y propone que las mayores reglamentaciones generan mayores precios de las viviendas formales, lo que a su vez produce mayor informalidad, pero no en ese mismo sitio sino en barrios vecinos, es decir, se propone una segregaci&oacute;n espacial de los informales.</p>     <p><b>4. </b><b>Aproximaci&oacute;n emp&iacute;rica</b></p>     <p>Para probar las hip&oacute;tesis relacionadas con el efecto de la reglamentaci&oacute;n sobre el precio de las viviendas se han utilizado regresiones hed&oacute;nicas, a partir de las cuales se busca explicar el comportamiento del precio promedio del metro cuadrado de un barrio a trav&eacute;s de las normas urbanas que lo rigen, caracter&iacute;sticas de la construcci&oacute;n, aspectos sociales de este y su localizaci&oacute;n.</p>     <p>En cuanto a la informalidad se han hecho ejercicios que han tratado de explicar la participaci&oacute;n relativa de la informalidad a trav&eacute;s del precio promedio de la vivienda formal dentro y fuera del barrio, y aspectos sociales como la seguridad y la composici&oacute;n &eacute;tnica.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b><i>Reglamentaci&oacute;n y precios</i></b></p>     <p>El nivel de reglamentaci&oacute;n se mide a trav&eacute;s de las rigideces en los usos y tratamientos del suelo. Los ejercicios para cada tipo de zonificaci&oacute;n se han realizado por separado, tomando primero los usos y luego los tratamientos. En la <A href="#t1">tabla 1</A> se muestran los usos y tratamientos incluidos en la muestra:</p>     <p align="center"><a name="t1"></a><img src="img/revistas/ecoca/n8/n8a05f05.jpg"></p>      <p>La categor&iacute;a base que se tom&oacute; para los usos es RD y para los tratamientos CoA, ya que son las m&aacute;s restrictivas en cada grupo, por lo que se espera que los coeficientes del resto de categor&iacute;as sean negativos y con mayor valor absoluto. Se estimaron tres modelos para los usos y tres para los tratamientos, el primero consisti&oacute; en regresar el logaritmo de precio promedio del metro cuadrado de cada barrio tomando como variables explicativas solo las <i>dummies </i>de uso dominante, es decir, aquellos usos que ocupan mayor &aacute;rea en cada barrio. El segundo incluye interacciones para tener en cuenta la coexistencia de m&aacute;s de un uso en el mismo barrio, se dejaron por fuera aquellas para las cuales solo se cuenta con una observaci&oacute;n. En el tercer modelo se incluyen como controles el porcentaje de colegios oficiales del barrio, variable que se encuentra relacionada con el nivel de ingresos y el porcentaje de adultos con educaci&oacute;n superior; el logaritmo del &aacute;rea promedio construida en el barrio y el logaritmo de la distancia del barrio al CBD.</p>     <p><b><i>Informalidad y precio de la vivienda</i></b></p>     <p>Partiendo de la definici&oacute;n de Dowal (2007) y bas&aacute;ndose en las estimaciones de Biderman (2008) se ha definido una vivienda informal como aquella que no tiene conexi&oacute;n al servicio de alcantarillado, ya que este no se encuentra tan extendido como el acueducto o la electricidad y tampoco cae en ambig&uuml;edades como el gas natural o la telefon&iacute;a fija<a name="n5"></a><a href="#n_5"><sup>5s</sup></a>. La variable que se ha propuesto para aproximar el nivel de informalidad es la participaci&oacute;n relativa de viviendas informales en el barrio, medida como el logaritmo del n&uacute;mero de viviendas con conexi&oacute;n al servicio de alcantarillado por cada vivienda sin dicha conexi&oacute;n.</p>     <p>Los datos que se han utilizado para calcular el precio promedio de los barrios se ha considerado que son los precios de viviendas formales, ya que como obedecen a aval&uacute;os catastrales se podr&iacute;a decir que para que el Instituto Geogr&aacute;fico Agust&iacute;n Codazzi (IGAC) pueda expedir el aval&uacute;o ha debido existir alg&uacute;n tipo de registro de propiedad de ese inmueble, a&uacute;n cuando el aval&uacute;o no est&eacute; a nombre del propietario actual. En s&iacute;ntesis, si el IGAC expide el aval&uacute;o es porque en alg&uacute;n momento se ha tenido que presentar alg&uacute;n tipo de documentaci&oacute;n que sustente la propiedad.</p>     <p>Para la aproximaci&oacute;n de la informalidad se realizaron tres estimaciones. La primera solo toma en cuenta el logaritmo del precio promedio de metro cuadrado en el barrio. Siguiendo a Souza (2008), se incluy&oacute; en el segundo modelo el precio promedio de los barrios vecinos, se espera que tenga un efecto negativo, es decir, frente a mayor precio de viviendas formales se generar&aacute; una mayor participaci&oacute;n de viviendas informales en el barrio. En la tercera estimaci&oacute;n se incluyen el logaritmo del n&uacute;mero de habitantes del barrio por kil&oacute;metro cuadrado, n&uacute;mero de homicidios en el barrio y porcentaje de habitantes que se autoreconocen como afrocolombianos y mulatos.</p>     <p><b><i>Datos</i></b></p>     <p>Todos los datos han sido recolectados para el a&ntilde;o 2005, ya que por un lado el POT entr&oacute; en vigencia en el 2001 y luego en el 2003 se hizo una actualizaci&oacute;n de los registros catastrales, que tuvo vigencia hasta el 2007, lo que podr&iacute;a hacer pensar que en esos dos a&ntilde;os ha podido tener cierto efecto la norma. Por otro lado, en el a&ntilde;o 2005 el DANE realiz&oacute; el censo poblacional, lo que permite contar con datos m&aacute;s precisos para ese a&ntilde;o, y como el aval&uacute;o tiene vigencia hasta el 2007, no hay problema en regresar esos valores, levantados en el 2003, con informaci&oacute;n de dos a&ntilde;os despu&eacute;s.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La informaci&oacute;n de los precios de las viviendas corresponde a una serie de aval&uacute;os catastrales del 2003 que pertenecen a la base de datos utilizada en Rodr&iacute;guez (2004). Entre la informaci&oacute;n all&iacute; contenida est&aacute; el &aacute;rea del terreno, el &aacute;rea construida, la direcci&oacute;n y el destino econ&oacute;mico del predio. A partir de la aplicaci&oacute;n de sistemas de informaci&oacute;n geogr&aacute;fica (SIG) se utiliz&oacute; la direcci&oacute;n de cada predio para georeferen-ciarlo y as&iacute; identificar en cu&aacute;l barrio estaba ubicado exactamente.</p>     <p>A trav&eacute;s de Mapa Interactivo de Asuntos del Suelo (MIDAS), de la Secretar&iacute;a Distrital de Planeaci&oacute;n de Cartagena, se determinaron los usos y tratamientos del suelo aplicables a cada barrio, con sus respectivas &aacute;reas. El n&uacute;mero de homicidios por barrio se obtuvo del reporte anual del Centro de Observaci&oacute;n y Seguimiento del Delito (COSED) para el a&ntilde;o 2005. Con la colaboraci&oacute;n de la Secretar&iacute;a Distrital de Planeaci&oacute;n se tuvo acceso a datos demogr&aacute;ficos y condiciones de vivienda por barrio, calculados a partir del censo del 2005.</p>     <p>Para hallar el precio promedio de los barrios vecinos se sigui&oacute; la metodolog&iacute;a de Souza (2008), que consiste en reconstruir los pol&iacute;gonos de los barrios a partir de los centroides con la metodolog&iacute;a de Pol&iacute;gonos de Thiessen o Pol&iacute;gonos de Voroni. Una vez se tiene la estructura de los pol&iacute;gonos se pasa a ver cu&aacute;les son los l&iacute;mites de cada uno y se construye la matriz de contig&uuml;idad tipo dama, es decir, un barrio considera vecino a aquel que comparta l&iacute;mites en cualquier direcci&oacute;n<a name="n6"></a><a href="#n_6"><sup>6</sup></a>. Una vez definidos los vecinos, se promedian los precios por metro cuadrado y se obtiene la variable precio promedio por metro cuadrado de los vecinos. En el <a href="#m1">mapa 1</a> los puntos representan los centroides, las l&iacute;neas de color naranja son los l&iacute;mites f&iacute;sicos de los barrios y las l&iacute;neas negras representan los l&iacute;mites creados a partir de la metodolog&iacute;a de Thiessen, con los cuales se determin&oacute; la contig&uuml;idad.</p>     <p align="center"><a name="m1"></a><img src="img/revistas/ecoca/n8/n8a05f06.jpg"></p>      <p><b>5. Resultados</b></p>     <p>En la <a href="#t2">tabla 2</a> se encuentran los resultados de las estimaciones realizadas para los usos de suelo. Para una mejor interpretaci&oacute;n, los valores reportados no son los coeficientes como tal sino su transformaci&oacute;n<a name="n7"></a><a href="#n_7"><sup>7</sup></a>. El modelo n&uacute;mero 1 muestra que casi todos los coeficientes tienen signo negativo, lo que significa que al ser RD la categor&iacute;a con mayores restricciones, tambi&eacute;n es la que mayores precios registra, pues el solo hecho de cambiar de uso reduce el precio promedio hasta en un 72,64%, como es el caso de RA. Esta cifra, aunque parezca exagerada, debe interpretarse teniendo en cuenta dos cosas, por un lado que este modelo s&oacute;lo toma en cuenta usos dominantes, es decir, es muy probable que se est&eacute; sobrestimando el efecto del uso, y, por otro lado, que el precio promedio de RA no llega a ser ni la mitad del reportado en RD. El &uacute;nico coeficiente positivo es el de M3, pero no es significativo, esto quiz&aacute;s en parte sea explicado porque presenta una sola observaci&oacute;n.</p>     <p>Al calcular las interacciones se evidencia que RBIN, M3 y M2 poseen solo una observaci&oacute;n, por lo que se excluyen del modelo 2. Estimado este &uacute;ltimo se nota que todos los diferenciales aumentan con respecto al modelo 1. Es preciso resaltar que aquellas combinaciones de residencial con mixto reportan un mayor diferencial que cuando en el barrio existe s&oacute;lo el uso residencial, es decir, existe evidencia de que cuando se restringe la actividad comercial s&iacute; se generan alzas en el precio. Sin embargo, RDM2 no es significativo, as&iacute; entonces, contrario a los otros usos, no existe evidencia para decir que al permitir m&aacute;s actividades comerciales disminuye el precio promedio para RD. Asimismo, a&uacute;n cuando se combinaran actividades residenciales, el diferencial es mayor cuando se suma a una actividad menos restrictiva como es el caso de RB en comparaci&oacute;n a RARB.</p>     <p align="center"><a name="t2"></a><img src="img/revistas/ecoca/n8/n8a05f07.jpg"></p>     <p>Cuando se incluyen los controles (modelo 3) se puede decir que los efectos han sido sobrestimados, ya que todos los coeficientes disminuyen significativamente, en el caso de RA pasa de 74% a 54%. Por su parte, las combinaciones con mixtos siguen mostrando significancia, hasta tal punto que se ofrece evidencia de que si RD se combina con M2 genera en promedio disminuciones del precio de 43,2%. Por otra parte, las combinaciones de residencial han perdido significancia a la vez que los controles han reportado los signos esperados.</p>     <p>En la <a href="#t3">tabla 3</a> se presentan los resultados de las estimaciones para los tratamientos, los valores reportados han sido transformados de la misma forma que los de la tabla 2. El modelo 4 muestra que, tomando como categor&iacute;a base a CoA, casi todos los tratamientos presentan signos negativos y significativos, lo que confirma la hip&oacute;tesis de que la mayor restricci&oacute;n est&aacute; relacionada con mayor nivel de precios, el mayor diferencial es del 74% y lo presenta MI1 (mejoramiento integral total), que corresponde al tratamiento que mayores libertades de intervenci&oacute;n ofrece. N&oacute;tese el parecido con el diferencial reportado con RA en el caso de los usos, esto nos sugiere que cuando solo se toman en cuenta los usos o tratamientos dominantes la m&aacute;xima diferencia es similar. La &uacute;nica categor&iacute;a que no es significativa es CH, lo que podr&iacute;a ser explicado por el hecho que al ser CoA y CH los tratamientos m&aacute;s restrictivos se podr&iacute;a esperar que no se presenten diferencias en sus efectos sobre el precio.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><a name="t3"></a><img src="img/revistas/ecoca/n8/n8a05f08.jpg"></p>     <p>Las categor&iacute;as MI2D y CRU poseen una sola observaci&oacute;n, por lo que se ha decidido no incluirlas en el modelo 5. En este los diferenciales disminuyen, a diferencia de los usos y la falta de evidencia de diferencias en precio entre CoA y CH, y mayores diferenciales al combinarse con MI1. Lo anterior sugiere que MI1 puede estar teniendo un efecto negativo sobre el precio de las categor&iacute;as dominantes, efecto que es desagregado solo si se toman en cuenta las interacciones.</p>       <p>En el modelo 6 parece evidenciarse cierta sobrestimaci&oacute;n de los diferenciales, ya que al incluir los controles, los coeficientes disminuyen, por ejemplo RU pasa de 60,1% a 34,6%. A la vez, se evidencia una diferencia de 39% entre CoA y CoARU, es decir, se cuenta con indicios de que s&iacute; importa que en la categor&iacute;a m&aacute;s restrictiva se relajen las normas, en otras palabras, el precio promedio de un barrio con tratamiento dominante CoA s&iacute; puede verse afectado si se incluyen zonas de renovaci&oacute;n urbana dentro de este. Por su lado, los controles resultaron con los signos esperados y significativos.</p>     <p>En la <a href="#t4">tabla 4</a> se encuentran los resultados para las estimaciones asociadas con la informalidad. El modelo 7 trata de examinar a primera vista el efecto del precio de las viviendas formales sobre los niveles de informalidad en un mismo barrio, hay evidencia de que los incrementos en un 1% del nivel de precios del metro cuadrado generan una subida del 1,58% en la relaci&oacute;n entre viviendas formales e informales, es decir, los incrementos en el precio generan mayor participaci&oacute;n relativa de la formalidad. Hay que aclarar que no es que no aumente el n&uacute;mero de viviendas informales, lo que s&iacute; se puede decir es que, a&uacute;n si aumenta la cantidad de viviendas informales, su participaci&oacute;n es menor.</p>       <p align="center"><a name="t4"></a><img src="img/revistas/ecoca/n8/n8a05f09.jpg"></p>     <p>El modelo 8 incluye el precio del metro cuadrado de viviendas formales de barrios vecinos, el efecto de este no es significativo y aumenta el del precio en los mismos barrios a 1,61%. As&iacute; se confirma que mayores precios llevan a una menor participaci&oacute;n de la informalidad.</p>     <p>En el modelo 9 se incluyen los controles, por un lado se incrementa el efecto del precio del mismo barrio, lo que sugiere que al parecer no se est&aacute; dando como tal una sustituci&oacute;n de viviendas formales por informales como producto de un mayor precio de las primeras; mientras que el precio de vecinos sigue sin significancia, a la vez que los controles poseen los signos esperados.</p>     <p><b>6. CONCLUSIONES</b></p>     <p>Esta investigaci&oacute;n ha tenido por objetivo evaluar si en Cartagena las normas consignadas en el POT han tenido efecto sobre el precio de las viviendas formales y si el comportamiento de este ha tenido implicaciones sobre los niveles de informalidad. Para probarlo se ha abordado la reglamentaci&oacute;n desde dos modalidades muy comunes de regulaci&oacute;n: la zonificaci&oacute;n por usos, representada en los usos de suelo, y la zonificaci&oacute;n por dise&ntilde;o, representada en los tratamientos. Por otro lado, bas&aacute;ndose en la definici&oacute;n de informalidad de Dowal (2007) se ha considerado a las viviendas informales como aquellas que no poseen conexi&oacute;n al servicio de alcantarillado.</p>     <p>Luego de diversos ejercicios econom&eacute;tricos se pudo concluir que s&iacute; existe evidencia de que las zonas con mayor reglamentaci&oacute;n presentan los precios m&aacute;s altos y que estos van disminuyendo conforme se van relajando las restricciones. Ambos tipos de zonificaci&oacute;n tuvieron un comportamiento bastante similar y alcanzaron diferenciales en precio hasta de casi el 58%, en el caso de los usos, y hasta del 44%, en los tratamientos. Por el lado de la informalidad se encontr&oacute; evidencia de que ante mayor nivel de precios formales, el nivel de informalidad tiende a disminuir en ese mismo barrio, sin embargo, parece no tener efecto sobre los niveles de informalidad de barrios vecinos. As&iacute; entonces se confirma la hip&oacute;tesis liberal y parte de lo planteado por Souza (2008).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Podr&iacute;a pensarse entonces que es bueno no imponer muchas normas sobre los estratos bajos, ya que eso no les genera altos precios y permite un mejor acceso a la vivienda formal. Sin embargo, cuando se reglamenta m&aacute;s a los estratos altos y menos a los bajos se corre el riesgo de que existan predios costosos que se vuelven m&aacute;s caros y predios de bajo precio que tienen poco incremento, lo que podr&iacute;a representar un obst&aacute;culo para la movilidad socio-espacial. Lo anterior no significa que se abogue por la eliminaci&oacute;n de la reglamentaci&oacute;n en estratos altos para buscar precios m&aacute;s equitativos, sino que se reglamente tambi&eacute;n a los estratos bajos, ya que se ha evidenciado que la reglamentaci&oacute;n no solo conlleva precios m&aacute;s altos, sino tambi&eacute;n menor proporci&oacute;n de informalidad.</p>     <p>Es importante que estas medidas est&eacute;n acompa&ntilde;adas de ayudas para el acceso a vivienda, ya que si bien los mayores precios en ambos submercados pueden mejorar la movilidad socio-espacial, tambi&eacute;n es cierto que implican mayores costos para entrar al mercado formal.</p>     <p>Hay que tener en cuenta las limitaciones de este trabajo y lo que se podr&iacute;a hacer en investigaciones futuras para superarlas. Por el lado de la reglamentaci&oacute;n existen dos limitantes, una es la falta de variables de control; aunque se trat&oacute; de utilizar otras medidas, el modelo con mejor especificaci&oacute;n result&oacute; siendo el que s&oacute;lo inclu&iacute;a tres variables de control, y al estimarlo se nota c&oacute;mo disminuyen los efectos, as&iacute;, quiz&aacute;s si se encuentran m&aacute;s controles pueda demostrarse que los efectos pueden estar sobrestimados y las estimaciones de este trabajo podr&iacute;an considerarse un l&iacute;mite superior del efecto real.</p>     <p>Otro problema se refiere a que no se ha demostrado si las normas han sido establecidas conforme la organizaci&oacute;n que ya se presentaba en la ciudad, y no que la organizaci&oacute;n actual sea producto de las normas, en otras palabras, ser&iacute;a bueno considerar la endogeneidad de la reglamentaci&oacute;n. En esta investigaci&oacute;n se consider&oacute; como ex&oacute;gena porque se trabaj&oacute; con variables tipo <i>dummies </i>y result&oacute; complejo instrumentalizar las normas a trav&eacute;s de condiciones socio-econ&oacute;micas anteriores. Se propone entonces la construcci&oacute;n de &iacute;ndices de reglamentaci&oacute;n en forma de variable continua, de manera que s&iacute; se puedan instrumentalizar y as&iacute; relajar el supuesto de exoge-neidad, que es precisamente una de las recomendaciones de trabajos como el de Quigley y Rosenthal (2005) e Ihlanfeldt (2006).</p>     <p>Por el lado de la informalidad se sugiere que se incluyan m&aacute;s barrios, ya que quiz&aacute;s este estudio solo ha tomado en cuenta aquellos que se pueden considerar &quot;exportadores de informalidad&quot;, es decir, apenas aquellos de donde salen las personas para ser informales. Si la muestra se ampliara, quiz&aacute;s se podr&iacute;a incluir a los &quot;receptores de informalidad&quot;, si es que existen, y los efectos entre barrios vecinos podr&iacute;an ser m&aacute;s notorios.</p> <hr>     <p><a name="n_1"></a><a href="#n1"><sup>1</sup></a> El t&eacute;rmino crecimiento urbano hace referencia a que m&aacute;s personas est&aacute;n viviendo en las ciudades, mientras que se habla de urbanizaci&oacute;n cuando una mayor proporci&oacute;n de la poblaci&oacute;n total se encuentra viviendo en las ciudades.</p>     <p><a name="n_2"></a><a href="#n2"><sup>2</sup></a> Se considera que la ciudad llega hasta donde hay construcciones, hasta donde resulta rentable darle al suelo un uso urbano en lugar del agropecuario. As&iacute;, si no existe conurbado es porque entre ambas poblaciones hay zonas destinadas a actividades agropecuarias, y al definir ciudad no se incluyen las UCG rurales, pues ello implicar&iacute;a incluir ese suelo agropecuario dentro de Cartagena.</p>     <p><a name="n_3"></a><a href="#n3"><sup>3</sup></a> Bajo estas siglas se conocen aquellas normas que limitan el crecimiento de la ciudad, UGB: Urban-Growth Boundary.</p>     <p><a name="n_4"></a><a href="#n4"><sup>4</sup></a> FAR: Floor-Area Ratio. As&iacute; se conoce a las normas que restringen la construcci&oacute;n sobre determinada superficie. En espa&ntilde;ol se le conoce como coeficiente de aprovechamiento.</p>     <p><a name="n_5"></a><a href="#n5"><sup>5</sup></a> Se considera que la telefon&iacute;a fija y el gas natural pueden ser ambiguos porque si bien es probable que no est&eacute;n en los hogares de ingresos bajos e informales, tambi&eacute;n hay que reconocer que eso no implica que todos los hogares formales u hogares con ingresos m&aacute;s altos los posean.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="n_6"></a><a href="#n6"><sup>6</sup></a> Existe la contig&uuml;idad tipo torre que consiste en solo considerar vecinos a los que comparten l&iacute;mites en direcci&oacute;n vertical y horizontal, no los diagonales.</p>     <p><a name="n_7"></a><a href="#n7"><sup>7</sup></a> A los coeficientes de las dummies se les aplic&oacute; la transformaci&oacute;n (e&beta;- 1)*100. A los coeficientes de &aacute;rea construida y distancia al CBD no se les aplic&oacute;, ya que est&aacute;n definidos en t&eacute;rminos de logaritmo.</p>  <hr>     <p><b>Referencias bibliogr&aacute;ficas</b></p>     <!-- ref --><p>Bertaud, A. (1996). <i>Ahmedabad: Land Use Isuues and Recomendations.</i> World Bank, Urban Development Division.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000136&pid=S2011-2106201100020000500001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Bertaud, A., &amp; Brueckner, J. (2004). <i>Analyzing Building Height</i> <i>Restrictions: Predicted Impacts, Welfare Costs, and a Case Study of</i> <i>Bangalore, India. </i>World Bank Policy Research Working Paper, 3290.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000138&pid=S2011-2106201100020000500002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Biderman, C. (2008). <i>La informalidad en Brasil &iquest;Tienen importancia</i> <i>las reglamentaciones sobre el uso de la tierra y la edificaci&oacute;n? </i>Linlcoln Institute of Land Policy.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000140&pid=S2011-2106201100020000500003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Brueckner, J. K. (1998). Modeling urban growth controls. En A. Panagariya, P. Portney, &amp; R. M. Schwab, <i>Enviromental and Public</i> <i>Economics: Essays in Honor of Wallace E. Oates. </i>Cheltenham, UK: Edward Elgar Publishers.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000142&pid=S2011-2106201100020000500004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Brueckner, J. (2001). Urban Sprawl: Lessons for Urban Economics. En J. R. Pack, &amp; W G. Gale, <i>Brookings Wharton Papers on Urban</i> <i>Affairs. </i>Washington DC: Brooking Institution Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000144&pid=S2011-2106201100020000500005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Cepal. (2003). <i>Latin America and the Caribean: Population Ageinc.</i> Santiago de Chile: celade- Divisi&oacute;n de Poblaci&oacute;n.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000146&pid=S2011-2106201100020000500006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Direcci&oacute;n de Desarrollo Territorial. (2004). <i>Revisi&oacute;n y ajuste de</i> <i>planes de ordenamiento territotial. </i>Serie Planes de Ordenamiento Territorial, Gu&iacute;a No. 1, Ministerio de Medio Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, Viceministerio de Vivienda y Desarrollo Territorial, Bogot&aacute;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000148&pid=S2011-2106201100020000500007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</p>     <!-- ref --><p>Dowal, D. E. (2007). Brazil's Urban Land and Housing Markets: How Well are they Working? In <i>Land Policies and their Outcomes, </i>G. K. Ingram. &amp; Y-H. Hong, eds. Cambridge, MA: Lincoln Institute of Land Policy.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000150&pid=S2011-2106201100020000500008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Fischel,W. (1990). <i>Do Growth Controls Matters?: A Review of Emp&iacute;rica!</i> <i>Evidence on the Effectiveness and Efficiency of Local Goverment Land</i> <i>Use Regulation. </i>Cambridge: Lincoln Institute of Land Policy.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000152&pid=S2011-2106201100020000500009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Garza, N. (2008). Regulaci&oacute;n y precios del suelo. En: The Lincoln Institute of Land Policy e Instituto de Estudios Urbanos-Universidad Nacional. Especializaci&oacute;n en Pol&iacute;tica y Mercado de Suelo en America Latina.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000154&pid=S2011-2106201100020000500010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Hannah, L., Kim, H., &amp; Mills, E. (1993). Land Use Controls and Housing Prices in Korea. <i>Urban Studies, 30</i>, 147-156.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000156&pid=S2011-2106201100020000500011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Ihlanfeldt, K. R. (2006). The Effect of Land Use Regulation on Housing and Land Prices. <i>Journal of Urban Economics, 61</i>, 420-435.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000158&pid=S2011-2106201100020000500012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Morales, E. (2007). <i>Estructura socioecon&oacute;mica de M&eacute;xico II. </i>M&eacute;xico: Bookmart.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000160&pid=S2011-2106201100020000500013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>O'Sullivan, A. (1996). <i>Urban economics. </i>Irwin. Boston: McGraw-Hill.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000162&pid=S2011-2106201100020000500014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Pollakowski, H., &amp; Wachter, S. (1990). The Effects of Land-Use Constraints on Housing Prices. <i>Land Economics, </i>66(3), 315-324.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000164&pid=S2011-2106201100020000500015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Quigley, J. M., &amp; Rosenthal, L. A. (2005). The Effect of Land Use Regulation on the Price of Housing: What Do We Know? What Can We Learn? <i>Cityscape, 8</i>, 69-137.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000166&pid=S2011-2106201100020000500016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Rodr&iacute;guez G&oacute;mez, M. (2004). Caracterizaci&oacute;n hed&oacute;nica del mercado de finca ra&iacute;z en la ciudad de Cartagena: una aproximaci&oacute;n semiparam&eacute;trica. <i>Econom&iacute;a y Regi&oacute;n, </i>6-23.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000168&pid=S2011-2106201100020000500017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Souza, M.T. (2008). <i>El efecto de la reglamentaci&oacute;n sobre el uso de la tierra</i> <i>sobre el precio de las viviendas y la informalidad: un modelo aplicado a</i> <i>Curitiba, Brasil. </i>Lincoln Institute of Land Policy, Working Paper.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000170&pid=S2011-2106201100020000500018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Thorson, J. (1996). An Examination of the Monopoly Zoning Hypothesis. <i>Land Economics, 72</i>(1), 43-55.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000172&pid=S2011-2106201100020000500019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>  </font>      ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Bertaud]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Ahmedabad: Land Use Isuues and Recomendations]]></source>
<year>1996</year>
<publisher-name><![CDATA[World Bank, Urban Development Division]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Bertaud]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Brueckner]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Analyzing Building Height Restrictions: Predicted Impacts, Welfare Costs, and a Case Study of Bangalore, India]]></source>
<year>2004</year>
<publisher-name><![CDATA[World Bank Policy Research Working Paper]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Biderman]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[La informalidad en Brasil ¿Tienen importancia las reglamentaciones sobre el uso de la tierra y la edificación]]></source>
<year>2008</year>
<publisher-name><![CDATA[Linlcoln Institute of Land Policy]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Brueckner]]></surname>
<given-names><![CDATA[J. K]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Modeling urban growth controls]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Panagariya]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Portney]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Schwab]]></surname>
<given-names><![CDATA[R. M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Enviromental and Public Economics: Essays in Honor of Wallace E. Oates]]></source>
<year>1998</year>
<publisher-loc><![CDATA[Cheltenham^eUK UK]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Edward Elgar Publishers]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Brueckner]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Urban Sprawl: Lessons for Urban Economics]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Pack]]></surname>
<given-names><![CDATA[J. R]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Gale]]></surname>
<given-names><![CDATA[W G]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Brookings Wharton Papers on Urban Affairs]]></source>
<year>2001</year>
<publisher-loc><![CDATA[Washington DC ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Brooking Institution Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<nlm-citation citation-type="book">
<collab>Cepal</collab>
<source><![CDATA[Latin America and the Caribean: Population Ageinc]]></source>
<year>2003</year>
<publisher-loc><![CDATA[Santiago de Chile ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[celade- División de Población]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<nlm-citation citation-type="book">
<collab>Dirección de Desarrollo Territorial</collab>
<source><![CDATA[Revisión y ajuste de planes de ordenamiento territotial. Serie Planes de Ordenamiento Territorial, Guía No. 1]]></source>
<year>2004</year>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Ministerio de Medio Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, Viceministerio de Vivienda y Desarrollo Territorial]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Dowal]]></surname>
<given-names><![CDATA[D. E]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Brazil's Urban Land and Housing Markets: How Well are they Working]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Ingram]]></surname>
<given-names><![CDATA[G. K]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Hong]]></surname>
<given-names><![CDATA[Y-H]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Land Policies and their Outcomes]]></source>
<year>2007</year>
<publisher-loc><![CDATA[Cambridge^eMA MA]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Lincoln Institute of Land Policy]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B9">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Fischel]]></surname>
<given-names><![CDATA[W]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Do Growth Controls Matters?: A Review of Empírica! Evidence on the Effectiveness and Efficiency of Local Goverment Land Use Regulation]]></source>
<year>1990</year>
<publisher-loc><![CDATA[Cambridge ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Lincoln Institute of Land Policy]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B10">
<nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Garza]]></surname>
<given-names><![CDATA[N]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Regulación y precios del suelo]]></article-title>
<source><![CDATA[The Lincoln Institute of Land Policy e Instituto de Estudios Urbanos-Universidad Nacional. Especialización en Política y Mercado de Suelo en America Latina]]></source>
<year>2008</year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B11">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Hannah]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Kim]]></surname>
<given-names><![CDATA[H]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Mills]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Land Use Controls and Housing Prices in Korea]]></article-title>
<source><![CDATA[Urban Studies]]></source>
<year>1993</year>
<volume>30</volume>
<page-range>147-156</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B12">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Ihlanfeldt]]></surname>
<given-names><![CDATA[K. R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The Effect of Land Use Regulation on Housing and Land Prices]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of Urban Economics]]></source>
<year>2006</year>
<volume>61</volume>
<page-range>420-435</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B13">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Morales]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Estructura socioeconómica de México II]]></source>
<year>2007</year>
<publisher-name><![CDATA[Bookmart]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B14">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[O'Sullivan]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Urban economics]]></source>
<year>1996</year>
<publisher-loc><![CDATA[Irwin. Boston ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[McGraw-Hill]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B15">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Pollakowski]]></surname>
<given-names><![CDATA[H]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Wachter]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The Effects of Land-Use Constraints on Housing Prices]]></article-title>
<source><![CDATA[Land Economics]]></source>
<year>1990</year>
<volume>66</volume>
<numero>3</numero>
<issue>3</issue>
<page-range>315-324</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B16">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Quigley]]></surname>
<given-names><![CDATA[J. M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Rosenthal]]></surname>
<given-names><![CDATA[L. A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The Effect of Land Use Regulation on the Price of Housing: What Do We Know? What Can We Learn]]></article-title>
<source><![CDATA[Cityscape]]></source>
<year>2005</year>
<volume>8</volume>
<page-range>69-137</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B17">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Rodríguez Gómez]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Caracterización hedónica del mercado de finca raíz en la ciudad de Cartagena: una aproximación semiparamétrica]]></article-title>
<source><![CDATA[Economía y Región]]></source>
<year>2004</year>
<page-range>6-23</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B18">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Souza]]></surname>
<given-names><![CDATA[M.T]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[El efecto de la reglamentación sobre el uso de la tierra sobre el precio de las viviendas y la informalidad: un modelo aplicado a Curitiba, Brasil]]></source>
<year>2008</year>
<publisher-name><![CDATA[Lincoln Institute of Land Policy, Working Paper]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B19">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Thorson]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[An Examination of the Monopoly Zoning Hypothesis]]></article-title>
<source><![CDATA[Land Economics]]></source>
<year>1996</year>
<volume>72</volume>
<numero>1</numero>
<issue>1</issue>
<page-range>43-55</page-range></nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
