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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[LOS FUNDAMENTOS ECONÓMICOS EN LA COMPRENSIÓN DEL MUNDO SOCIAL EN LA INFANCIA]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The following article is the product of a reflection about the state of the art on the development of the understanding of socio-economic world during the childhood. Everyday life is a valuable source of learning that will facilitate the child's developing skills for social and economic performance since an early age, and this in turn contributes to the development of more complex and appropriate thought for various operations. However, current global dynamics is a challenge for all market participants, and children who grow up in environments of educational vulnerability, need to enrich their daily experiences and encourage the development of skills for greater a better understanding and performance in the socio-economic dynamics that move the world.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Pensamiento económico]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p align="center"><font size="4"><b>LOS </b><b>FUNDAMENTOS ECON&Oacute;MICOS EN LA COMPRENSI&Oacute;N DEL MUNDO SOCIAL EN LA INFANCIA</b></font></p>     <p align="center"><font size="3"><b>ECONOMIC FOUNDATIONS OF THE UNDERSTANDING OF THE SOCIAL WORLD DURING CHILDHOOD</b></font></p>     <p><b>Jos&eacute; J. Amar Amar*</b>    <br> <a href="mailto:jamar@uninorte.edu.co"><i>jamar@uninorte.edu.co</i></a></p>     <p>* Decano de la Divisi&oacute;n de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad del Norte de Barranquilla, Colombia. Adscrito al Grupo de Investigaci&oacute;n en Desarrollo Humano. Barranquilla-Colombia</p>     <p><b>Marina B. Mart&iacute;nez Gonz&aacute;lez**</b>    <br> <a href="mailto:maribego73@yahoo.com">maribego73@yahoo.com</a></p>      <p><sup>**</sup> Psic&oacute;loga. Estudiante de Doctorado en Ciencias Sociales. Adscrita al Grupo de Investigaci&oacute;n en Desarrollo Humano de la Universidad del Norte. Barranquilla-Colombia </p>     <p><b>Correspondencia: </b>Jos&eacute; J. Amar, del Grupo de Investigaci&oacute;n en Desarrollo Humano de la Universidad del Norte de Barranquilla Colombia. A.A 1569-51820.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Fecha de recepci&oacute;n:</b> junio de 2011    <br> <b>Fecha de aceptaci&oacute;n:</b> septiembre de 2011</p> <hr>      <p><b>RESUMEN</b></p>     <p>El siguiente es un art&iacute;culo de reflexi&oacute;n producto de la revisi&oacute;n del estado del arte sobre el desarrollo de la comprensi&oacute;n del mundo socioecon&oacute;mico en la infancia. La vida cotidiana es una valiosa fuente de aprendizajes que le facilitan al ni&ntilde;o el desarrollo de habilidades para desempe&ntilde;arse social y econ&oacute;micamente desde temprana edad, y esto a la vez aporta al desarrollo de un pensamiento m&aacute;s complejo y apto para diversas operaciones. Sin embargo, la din&aacute;mica global actual representa un desaf&iacute;o para todos los agentes del mercado, y los ni&ntilde;os que crecen en entornos vulnerables requieren de propuestas educativas que enriquezcan sus experiencias cotidianas y favorezcan el desarrollo de competencias para una mayor comprensi&oacute;n y desempe&ntilde;o en la din&aacute;mica socioecon&oacute;mica que mueve al mundo.</p>     <p><b>Palabras clave </b>: Pensamiento econ&oacute;mico, herramientas cognitivas, desigualdad social, infancia.</p> <hr>     <p><b>ABSTRACT</b></p>     <p>The following article is the product of a reflection about the state of the art on the development of the understanding of socio-economic world during the childhood. Everyday life is a valuable source of learning that will facilitate the child's developing skills for social and economic performance since an early age, and this in turn contributes to the development of more complex and appropriate thought for various operations. However, current global dynamics is a challenge for all market participants, and children who grow up in environments of educational vulnerability, need to enrich their daily experiences and encourage the development of skills for greater a better understanding and performance in the socio-economic dynamics that move the world.</p>     <p><b>Keywords:</b> Economic thinking, cognitive tools, social inequality, childhood.</p> <hr>       <p><b>1.  LOS FUNDAMENTOS ECON&Oacute;MICOS EN LA COMPRENSI&Oacute;N DEL MUNDO SOCIAL EN LA INFANCIA</b></p>     <p>Muchos son los aspectos que se han estudiado sobre el desarrollo en la infancia, sin embargo, ha comenzado a considerarse un elemento clave que cada vez cobra m&aacute;s fuerza e importancia en la sociedad actual y que consiste en explorar c&oacute;mo a partir de la socializaci&oacute;n los ni&ntilde;os van adquiriendo una comprensi&oacute;n de los procesos econ&oacute;micos, sociales, pol&iacute;ticos, culturales y ambientales en el &aacute;mbito mundial, nacional, regional y local.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>De todas las dimensiones del desarrollo infantil, la comprensi&oacute;n del mundo econ&oacute;mico es fundamental para el entendimiento de la sociedad, pues le permitir&aacute; al ni&ntilde;o desempe&ntilde;arse de manera eficiente en muchos aspectos de la vida.</p>     <p>El conocimiento que el ni&ntilde;o desarrolla sobre el funcionamiento de la sociedad ha sido abordado desde tres enfoques te&oacute;ricos fundamentales (Delval, 2007): la posici&oacute;n constructivista, el enfoque de las representaciones sociales y la psicolog&iacute;a hist&oacute;rico-cultural de tradici&oacute;n vygotskiana. La mirada constructivista resalta el esfuerzo del ni&ntilde;o por construir su propio conocimiento con los instrumentos intelectuales que posee, mientras que las otras dos enfatizan en las influencias ambientales y en el papel del contexto social en la transmisi&oacute;n y transformaci&oacute;n del conocimiento (Delval, 2007).</p>     <p>Las investigaciones parecen indicar que</p>     <p>&#91;...&#93; las reglas, los valores y la informaci&oacute;n f&aacute;ctica dependen mucho de la influencia del contexto y de la transmisi&oacute;n adulta, en cambio, en las nociones o explicaciones de los procesos sociales (como el intercambio econ&oacute;mico o la movilidad social) es donde mejor se pone de manifiesto la labor constructiva del sujeto. (Delval, 2007, p. 9)</p>     <p>Siendo as&iacute;, se entiende que el ni&ntilde;o interact&uacute;a con la realidad social que le rodea y a partir de las experiencias cotidianas sumadas a las herramientas cognitivas de su pensamiento desarrolla una serie de competencias que le permiten adaptarse y comprender la sociedad.</p>     <p>Los ni&ntilde;os del siglo XXI llegan a un mundo cada vez m&aacute;s convulsionado por los avatares de la globalizaci&oacute;n, que ha permitido una mayor interacci&oacute;n pol&iacute;tica, econ&oacute;mica y social gracias a las tecnolog&iacute;as de la informaci&oacute;n y la comunicaci&oacute;n. La sobreestimulaci&oacute;n que reciben de la sociedad de consumo los hace agentes m&aacute;s activos en la din&aacute;mica socioecon&oacute;mica mundial.</p>     <p>La socializaci&oacute;n es el proceso a trav&eacute;s del cual se le trasmiten los valores culturales al sujeto y se le permite adaptarse a la sociedad en la que est&aacute; inmerso. En la dimensi&oacute;n econ&oacute;mica, la mayor parte de las investigaciones sobre socializaci&oacute;n se han centrado en c&oacute;mo se da la comprensi&oacute;n de los conceptos econ&oacute;micos en ni&ntilde;os y adolescentes. Su gran aporte ha sido comprobar que no son econ&oacute;micamente indiferentes, sino que construyen explicaciones sobre el mundo econ&oacute;mico en las que fundamentan sus conductas de consumo (Denegri, 2010).</p>     <p>Al reflexionar sobre su entorno, el ni&ntilde;o piensa de manera natural (con bastante menor &eacute;nfasis en la dimensi&oacute;n de aprendizaje) esa realidad con herramientas cognitivas que al inte-ractuar en la multitud de contextos, y al resolver un problema, propician una actividad cuyo l&iacute;mite es siempre superior (Puche, Colinvaux &amp; Dibar, 2001, p. 36).</p>     <p>La construcci&oacute;n de conocimientos es un largo proceso en el que el sujeto comienza utilizando la herramienta para luego dominarla. Una vez lo hace, toma conciencia de ella y la convierte en algo por resolver en s&iacute; misma (Puche, Colinvaux &amp; Dibar, 2001). Las herramientas cognitivas, inherentes a la racionalidad, son construidas y no requieren un proceso educativo para desarrollarlas. De acuerdo con Puche, Colinvaux y Dibar (2001) son: inferencia, clasificaci&oacute;n, planificaci&oacute;n, experimentaci&oacute;n y formulaci&oacute;n de hip&oacute;tesis. Identificar el funcionamiento de estas herramientas permite avanzar en la comprensi&oacute;n que el ni&ntilde;o tiene de lo real, incluyendo el mundo econ&oacute;mico. Cada una le facilita al ni&ntilde;o el potencial para posteriormente comprender el funcionamiento del sistema econ&oacute;mico en el que est&aacute; inserto.</p>     <p>Gracias a la inferencia, el ni&ntilde;o logra extraer de la informaci&oacute;n ya establecida otra nueva y distinta (Puche, Colinvaux &amp; Dibar, 2001). Esto le ayuda a comprender que el acceso al dinero est&aacute; limitado por la capacidad de producci&oacute;n del mismo, noci&oacute;n fundamental para que el ni&ntilde;o aprenda posteriormente a manejar su propio presupuesto.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La planificaci&oacute;n le ayuda a organizar los procesos en un orden determinado, es decir, secuenciar las acciones. Esto le facilita anticiparse y prever situaciones con el fin de reorganizar sus actividades, especialmente aquellas dirigidas a un objetivo (Puche, Colinvaux &amp; Dibar, 2001). En la interacci&oacute;n con el mundo econ&oacute;mico, la planificaci&oacute;n se evidencia en el aprendizaje del ahorro como elemento importante para el manejo del dinero. De acuerdo con Knowles y Postlewaite (2004), los ni&ntilde;os a los que se les incentiva a ahorrar aprenden a planificar para el futuro. De igual forma, desarrollan la paciencia y le dan una mayor significaci&oacute;n a las cosas (Morales, S.F).</p>     <p>La clasificaci&oacute;n se basa en un sistema en el cual se establecen diferencias y semejanzas entre los objetos, permite agrupar los elementos formando una clase (Puche, Colinvaux &amp; Dibar, 2001). Gracias a esta herramienta, el ni&ntilde;o logra, por ejemplo, agrupar las monedas y billetes, lo que le ayudar&aacute; a la posterior comprensi&oacute;n del valor de estos y, por tanto, de su manejo.</p>     <p>La formulaci&oacute;n de hip&oacute;tesis es la herramienta cognitiva que lo llevar&aacute; a buscar respuestas a los problemas planteados previamente en las situaciones que se le presentan cotidianamente. El ni&ntilde;o genera soluciones provisionales a estas situaciones y mediante acciones (que podemos denominar experimentaci&oacute;n) confirma o rechaza sus conjeturas (Puche, Colinvaux &amp; Dibar, 2001). El desarrollo de esta herramienta es fundamental para el logro de la comprensi&oacute;n del valor de las cosas, as&iacute; como para la negociaci&oacute;n y la b&uacute;squeda de beneficios.</p>     <p>La conjugaci&oacute;n de estas herramientas cognitivas en el desarrollo de habilidades matem&aacute;ticas le ofrece a los ni&ntilde;os formas de entender, de manera l&oacute;gica, el mundo que los rodea. Se aplicar&aacute;n en el uso del dinero en distintas transacciones que implican emplear procedimientos matem&aacute;ticos como adicionar, sustraer e igualar, permiti&eacute;ndoles, seg&uacute;n su edad y experiencia, aprender c&oacute;mo funciona el dinero y c&oacute;mo utilizarlo de la mejor manera (Morales, S.F).</p>     <p>En el marco de las herramientas cognitivas, abordaremos pues la forma como el ni&ntilde;o interact&uacute;a con el medio y desarrolla su comprensi&oacute;n de la din&aacute;mica socioecon&oacute;mica. Recordemos que &laquo;el mundo econ&oacute;mico es una construcci&oacute;n social que se desarrolla y consolida a partir de estructuras, agentes y procesos en un contexto hist&oacute;rico determinado&raquo; (Llanos <i>et al, </i>2009, p. IX). Dado que los primeros aspectos del mundo econ&oacute;mico con los que el ni&ntilde;o interact&uacute;a son el dinero, la tienda, la industria y la existencia de ricos y pobres (Delval, 1989), es necesario hacer expl&iacute;cito el desarrollo de nociones en torno a la funci&oacute;n, valor y circulaci&oacute;n del dinero, la desigualdad y la movilidad social que determinan dichas relaciones (Amar <i>et al, </i>2002).</p>     <p><b>2.  PENSAMIENTO INFANTIL SOBRE EL DINERO</b></p>     <p>De acuerdo con los abordajes piagetianos (desde los cuales se han realizado la mayor cantidad de estudios al respecto), el ni&ntilde;o logra la comprensi&oacute;n del fen&oacute;meno social pasando de elaboraciones personal&iacute;sticas a un marco sistem&aacute;tico concreto, propio de ni&ntilde;os mayores, donde alcanza la comprensi&oacute;n de la funci&oacute;n del dinero en las transacciones econ&oacute;micas (Denegri, 2010). Este cambio cognitivo evidencia el desarrollo de una mayor organizaci&oacute;n interna, en el que la comprensi&oacute;n social no se puede atribuir exclusivamente a los conocimientos transmitidos por los adultos, sino tambi&eacute;n al esfuerzo del ni&ntilde;o por seleccionar, organizar y dar coherencia a las experiencias de acuerdo a las posibilidades de su aparato cognitivo (Denegri, 2010).</p>     <p>Dado el car&aacute;cter objetivo y la naturaleza del intercambio que cotidianamente se experimenta con el dinero desde temprana edad, el ni&ntilde;o entra en contacto con esta creaci&oacute;n social y elabora representaciones al respecto en su proceso de desarrollo personal (Amar <i>et al, </i>2002). El desarrollo de la comprensi&oacute;n de los conceptos econ&oacute;micos no solo debe su aparici&oacute;n a la maduraci&oacute;n interna, sino que depende de los materiales provistos por el medio (Danziger, 1958).</p>     <p>Los contenidos de las explicaciones que el ni&ntilde;o va generando se producen a la luz de las experiencias, h&aacute;bitos, normas y valores que han contribuido a la construcci&oacute;n de sociedades en el marco del mercado competitivo (Amar <i>et al, </i>2002). Estos elementos se asimilan de manera continua al &aacute;mbito de relaciones sin realizar una valoraci&oacute;n expl&iacute;cita de ellos, de manera que son incorporados como elementos inherentes del sistema que permite su funcionamiento. As&iacute;, lo importante no es el aprendizaje del concepto de dinero de manera aislada, sino la comprensi&oacute;n del funcionamiento econ&oacute;mico a partir de sistemas interconectados entre s&iacute; (Denegri, 2010).</p>     <p>Uno de los primeros acercamientos que tiene el ni&ntilde;o con la actividad econ&oacute;mica es la compra en la tienda. En ella se enfrenta con el problema de la funci&oacute;n y el valor del dinero, as&iacute; como la ganancia (Delval &amp; Echeita, 1991; Delval, 1989). Adem&aacute;s, en este intercambio se cuestiona sobre la fabricaci&oacute;n de mercanc&iacute;as, el funcionamiento de la industria, las relaciones patr&oacute;n-empleados, as&iacute; como lo relacionado con el origen, distribuci&oacute;n y funci&oacute;n del dinero (Delval, 1989).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Este &uacute;ltimo es considerado como un medio de pago universal, es el patr&oacute;n de valor por excelencia dentro de una sociedad (Amar <i>et al, </i>2002). Sus funciones se definen en el medio de cambio, dep&oacute;sito de valor y unidad de cuenta. Como medio de cambio es aceptado por la colectividad para la realizaci&oacute;n de transacciones y la cancelaci&oacute;n de deudas. Como dep&oacute;sito de valor capacita a la persona para retrasar una potencial compra al momento que le resulte m&aacute;s conveniente, y como unidad de cuenta permite que el precio de los bienes sea calculado en la misma unidad de medida, facilitando as&iacute; la comparaci&oacute;n r&aacute;pida entre el valor de diferentes bienes (Amar <i>et al, </i>2002).</p>     <p>El valor del dinero se refiere a la medida de valor de cambio de los bienes y servicios. El concepto implica las siguientes categor&iacute;as: la determinaci&oacute;n del valor del dinero, el valor de una moneda en el mercado internacional y la relaci&oacute;n entre el valor del dinero y la variaci&oacute;n de los precios (Amar et al, 2002). El concepto de emisi&oacute;n y acu&ntilde;aci&oacute;n monetaria se refiere a los procesos relacionados con la creaci&oacute;n del dinero de curso legal, realizados por las instituciones facultadas por la ley para hacerlo. Su comprensi&oacute;n abarca varios aspectos: la representaci&oacute;n del origen del dinero, los factores que limitan su producci&oacute;n, la noci&oacute;n de falsificaci&oacute;n y la evoluci&oacute;n temporal-hist&oacute;rica del dinero (Amar et al, 2002).</p>     <p>Por &uacute;ltimo, el concepto de circulaci&oacute;n monetaria obedece al proceso que inicia cuando el dinero sale del centro de emisi&oacute;n o banco hasta que llega al p&uacute;blico y nuevamente regresa al banco. En este proceso se determina el rol de los agentes del proceso productivo y del Estado (Amar <i>et al, </i>2002).</p>     <p>En el desarrollo de la comprensi&oacute;n de estos conceptos, en principio, el dinero aparece como un elemento de intercambio ritual, que el ni&ntilde;o no relaciona espec&iacute;ficamente con el intercambio de mercanc&iacute;as. Reconoce el dinero como un elemento necesario para las transacciones, pero no identifica sus funciones. Su papel en la compra se identifica cuando aparecen problemas referentes al cambio y al precio, que requieren abstracciones matem&aacute;ticas m&aacute;s complejas y mayor conocimiento de las diferentes monedas y billetes (Delval, 1989).</p>     <p>Al respecto, resultan interesantes las investigaciones de Fe-rreiro (1986), en las que se evidenci&oacute; que los ni&ntilde;os de poblaciones urbanas marginadas tienen una posibilidad de c&aacute;lculo con dinero superior a lo que la escuela constata. Mientras en la escuela se ocupan de unidades y decenas, en la vida real los ni&ntilde;os manipulan centenas y millares. De acuerdo con Ferrei-ro (1986), el progreso en el c&aacute;lculo con dinero parece seguir los siguientes pasos: primero, el establecimiento de una escala con intervalos fijos (de cien en cien; o de cincuenta en cincuenta; etc.); luego, la comprensi&oacute;n de varias escalas con intervalos fijos y la ampliaci&oacute;n de sus l&iacute;mites (aproximaciones); y, por &uacute;ltimo, la coordinaci&oacute;n entre estas escalas que permite llenar los intervalos de la escala inicial y facilita el c&aacute;lculo con monedas de valores diferentes. Este proceso de coordinaci&oacute;n de escalas de intervalos fijos, permitir&iacute;a ir aproximando el c&aacute;lculo en la direcci&oacute;n de la unidad (Ferreiro, 1986).</p>     <p>Cuando el ni&ntilde;o calcula con el dinero, realiza un monitoreo interno del orden de magnitud del resultado y sus errores se sit&uacute;an dentro de l&iacute;mites controlables, as&iacute; como lo hace cualquier adulto en la vida cotidiana, mientras va de compras al supermercado o hace una estimaci&oacute;n del tiempo que le tomar&aacute; una diligencia, o le preguntan por el presupuesto para alg&uacute;n trabajo. El c&aacute;lculo de la escuela, al no presentar ninguna anticipaci&oacute;n del orden de magnitud del resultado que deben alcanzar los ni&ntilde;os, generalmente los conduce al fracaso, pues los obliga a responder con operaciones exactas que poco se aplican en los afanes de diario (Ferreiro, 1986).</p>     <p>Las observaciones de Ferreiro (1986) son muy importantes porque evidencian que los ni&ntilde;os realizan operaciones con dinero mucho antes de hacer operaciones matem&aacute;ticas en la escuela, lo que denota la necesidad de apoyar el aprendizaje escolar en los logros cognitivos de los aconteceres cotidianos.</p>     <p>El concepto de <i>ganancia </i>es otro de los elementos centrales que articula las relaciones de intercambio econ&oacute;mico con las de producci&oacute;n (Denegri, 2010). Seg&uacute;n Delval y Echeita (1991) los ni&ntilde;os comienzan a entender el intercambio como un proceso en el que se obtiene dinero en cantidades prefijadas, sin considerar lo que implica el concepto de ganancia. Para los ni&ntilde;os esta significa recibir dinero sin tener en cuenta otros gastos, ni el proceso, ni la fabricaci&oacute;n, ni la distribuci&oacute;n, etc., que puedan estar involucrados en la transacci&oacute;n.</p>     <p>De acuerdo con Thompson y Siegler (2000), a los cinco a&ntilde;os de edad los ni&ntilde;os presentan cierta comprensi&oacute;n sobre la adquisici&oacute;n de bienes, aunque a&uacute;n no buscan la maximizaci&oacute;n de los beneficios, ni competir con &eacute;xito frente a otros vendedores. En contraste, ya para los siete a&ntilde;os de edad se identifica una comprensi&oacute;n de todos estos conceptos, al parecer favorecidos por el incremento de las habilidades cognitivas. Las investigaciones de Leiser (1983) indican que los fen&oacute;menos macroecon&oacute;micos se comprenden despu&eacute;s del entendimiento del comportamiento econ&oacute;mico de los actores individuales.</p>     <p>Por otra parte, en cuanto a la comprensi&oacute;n de la emisi&oacute;n y circulaci&oacute;n del dinero, la investigaci&oacute;n realizada por Bac&aacute;icoa (1999) encontr&oacute; que la noci&oacute;n de inter&eacute;s, fundamental para entender c&oacute;mo funcionan los bancos no parece ser entendida a los doce a&ntilde;os, pese a que a esta edad se comprende el concepto de ganancia. De acuerdo con el autor, el problema radica en la dificultad para englobar el dinero dentro de la categor&iacute;a mercanc&iacute;a: aunque los ni&ntilde;os comprenden que los bancos prestan dinero y valoran negativamente el tema del intereses, no logran integrar en un sistema que aquellos son la forma en que los bancos ganan dinero.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Sin embargo, Ng (1985; 1983) realiz&oacute; estudios sobre las creencias de los ni&ntilde;os acerca del funcionamiento del banco, que m&aacute;s tarde ser&iacute;an confirmados por Wong (1989). Sus resultados indican que en las ciudades altamente comerciales podr&iacute;a darse una invasi&oacute;n de las normas econ&oacute;micas impersonales en la esfera personal, de manera que desde temprana edad las consideraciones econ&oacute;micas complejas forman parte de la vida personal. As&iacute;, los ni&ntilde;os desde muy peque&ntilde;os valoran positivamente el cobro de intereses, incluso cuando el pr&eacute;stamo se hace a un amigo. Esto denota la importancia del contexto en el desarrollo de la comprensi&oacute;n sobre la din&aacute;mica del mundo socioecon&oacute;mico.</p>     <p>Por otra parte, Furham y Cleare (1988) encontraron que en lo referente a la comprensi&oacute;n de conceptos como el precio, los salarios, las inversiones y el impacto de las huelgas sobre la econom&iacute;a, aunque est&aacute;n m&aacute;s integrados en la adolescencia, incluso a los diecis&eacute;is a&ntilde;os se encontraban criterios inconsistentes, con buena comprensi&oacute;n de algunos conceptos y escaso conocimiento de otros.</p>     <p>Tal como lo menciona Diez (2009), el cambio de la econom&iacute;a del efectivo a la del cr&eacute;dito, el incremento o decremento de las propiedades y posesiones que ubican a las personas en diferentes clases sociales, la jerarqu&iacute;a ocupacional que se desprende del trabajo, el desempleo, los problemas sociales y morales, y dem&aacute;s formas complejas de intercambio socioecon&oacute;mico que ocurren todos los d&iacute;as denotan la urgencia de competencias socioecon&oacute;micas en la vida cotidiana, cada vez m&aacute;s compleja y diversa.</p>     <p>Por tal raz&oacute;n, se hacen necesarias propuestas y materiales pedag&oacute;gicos que se inserten en la educaci&oacute;n b&aacute;sica, que le permitan a ni&ntilde;os y j&oacute;venes la adquisici&oacute;n de conceptos y nociones de amplia utilizaci&oacute;n en la vida cotidiana, impulsando la alfabetizaci&oacute;n socioecon&oacute;mica y para el consumo, indispensables para la convivencia de las futuras sociedade(Diez, 2009).</p>     <p><b>3.  COMPRENSI&Oacute;N DE LA DESIGUALDAD SOCIAL</b></p>     <p>La comprensi&oacute;n de los fen&oacute;menos socioecon&oacute;micos, incluye, finalmente, la definici&oacute;n de los conceptos de desigualdad social y movilidad social. La desigualdad socioecon&oacute;mica se entiende como la distribuci&oacute;n inequitativa de bienes y servicios, derechos y obligaciones, poder y privilegios, resultado de los beneficios que se obtienen por la posici&oacute;n social ocupada por un individuo, relacionada con sus posibilidades de estudio y preparaci&oacute;n, desempe&ntilde;o laboral, entre otros (Amar <i>et al, </i>2002).</p>     <p>La desigualdad social, por su parte, est&aacute; asociada al concepto de movilidad, que hace referencia al aumento del nivel de vida, la satisfacci&oacute;n de las necesidades b&aacute;sicas y la consecuci&oacute;n de bienes de lujo y utilizaci&oacute;n de servicios financieros de la banca y el comercio. La movilidad social se logra cuando los individuos o las familias pasan de un estrato a otro, adquieren atributos caracter&iacute;sticos de dicho estrato y son aceptados como iguales por sus miembros (Amar <i>et al, </i>2002).</p>     <p>&iquest;Pero, c&oacute;mo comprenden los ni&ntilde;os la desigualdad y la movilidad social? En primer lugar, ambos conceptos remiten al proceso de categorizaci&oacute;n social. Los estudios sobre el desarrollo cognitivo sostienen que los ni&ntilde;os categorizan sus experiencias a partir de la apariencia superficial de los objetos y, paulatinamente, van desarrollando las capacidades cognitivas superiores que les permiten establecer categor&iacute;as basadas en elementos m&aacute;s profundos (Piaget &amp; Inhelder, 1975).</p>       <p>Rholes y Ruble (1984) sugieren que los ni&ntilde;os menores de ocho a&ntilde;os rara vez utilizan constructos personales (disposi-cionales) en sus descripciones de los dem&aacute;s y tienden a describir a los otros en t&eacute;rminos de cualidades &quot;superficiales&quot;, tales como la apariencia, las posesiones y su lugar de residencia. Desde el punto de vista de la atribuci&oacute;n, esto implica que los ni&ntilde;os m&aacute;s peque&ntilde;os no conceptualizan el comportamiento de los dem&aacute;s en t&eacute;rminos de factores causales disposicionales.</p>     <p>De acuerdo con Chafel (1997), desde muy temprana edad los ni&ntilde;os ya son conscientes de la desigualdad social y econ&oacute;mica presente en la sociedad, aunque sus ideas se encuentran en estado embrionario. A medida que crecen, sus conceptos se vuelven m&aacute;s complejos y van de forma paralela a las opiniones de los adultos.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Bar-Tal (1996) plantea que en la formaci&oacute;n de categor&iacute;as los ni&ntilde;os tienden a basar su juicio sobre las personas considerando si tienen el estilo t&iacute;pico de la categor&iacute;a global. Es una forma hol&iacute;stica de formaci&oacute;n de conceptos en la que no analizan caracter&iacute;sticas espec&iacute;ficas sino que se basan en la definici&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica de elementos comunes que caracterizan al conjunto de relaciones de semejanza. As&iacute;, en el dominio de los grupos sociales los ni&ntilde;os forman conceptos sobre la base de prototipos (Bar-Tal, 1996). Al parecer, muy tempranamente adquieren los conceptos sobre los grupos sociales, aunque su repertorio es limitado, referido a los grupos m&aacute;s significativos y que se encuentran en su entorno social cercano.</p>     <p>Investigaciones acerca del pensamiento infantil sobre la pobreza y los peligros de contextos vulnerables sugieren que los ni&ntilde;os peque&ntilde;os presentan fuertes se&ntilde;alamientos morales de peligro basados en est&iacute;mulos observables del ambiente (Pitner &amp; Astor, 2008). Las estructuras de vivienda y barrios con evidente deterioro fueron asociados con familias y vecindarios pobres, as&iacute; como con un peligro potencial propio de la estructura. Sus atribuciones se basaron m&aacute;s en creencias sobre determinadas caracter&iacute;sticas del ambiente que en creencias sobre la peligrosidad de las personas que pudieran habitar dichos espacios. A medida que los ni&ntilde;os eran mayores se encontr&oacute; una mayor comprensi&oacute;n de la din&aacute;mica social que puede presentarse en esos contextos. En concreto, los ni&ntilde;os mayores, por haber tenido una mayor exposici&oacute;n a los medios de comunicaci&oacute;n, parecen comprender que los lugares deteriorados en s&iacute; mismos no son tan peligrosos como lo son cuando las personas se encuentran en ellos (Pitner &amp; Astor, 2008).</p>     <p>Por otra parte, Chafel y Neitzel (2005), en su estudio realizado con ni&ntilde;os estadounidenses provenientes de distintos niveles socioecon&oacute;micos (NSE), diferente origen &eacute;tnico y de contextos urbanos y rurales, pretend&iacute;an identificar sus atribuciones sobre la naturaleza, causas y justificaci&oacute;n de la pobreza. Sus resultados indican que una proporci&oacute;n importante de ni&ntilde;os, aunque no hab&iacute;a interiorizado los valores y concepciones que existen en la sociedad norteamericana acerca de los pobres, se inclinaban a pensar que el origen de la pobreza radica en fuerzas externas a los individuos y que esta es una situaci&oacute;n injusta (Chafel &amp; Neitzel, 2005).</p>     <p>Asimismo, las investigaciones realizadas por Berti y Bombi (1988) sobre el desarrollo del pensamiento econ&oacute;mico lograron identificar que en la comprensi&oacute;n de la econom&iacute;a se da un proceso de diferenciaci&oacute;n y articulaci&oacute;n en el cual el ni&ntilde;o va construyendo reglas m&aacute;s precisas y complejas, a partir de las cuales analiza los problemas de las relaciones econ&oacute;micas. Las autoras concluyen que los ni&ntilde;os presentan dificultad para diferenciar el dominio moral del dominio econ&oacute;mico, de manera que juzgan la conducta econ&oacute;mica a partir de criterios morales, rechazando la b&uacute;squeda de beneficios por fuera de las necesidades de supervivencia. Esto al parecer se encuentra m&aacute;s arraigado en ni&ntilde;os de clases econ&oacute;micas desfavorecidas, entre los que la solidaridad con las personas en condici&oacute;n similar se expresa culturalmente.</p>     <p>Hace poco ha surgido una postura que propone una mirada distinta del pensamiento infantil y de la categorizaci&oacute;n social. Diversas investigaciones (Del R&iacute;o, 2008; Del R&iacute;o &amp; Strasser, 2007; Diesendruck &amp; HaLevi, 2006; Gelman, 2004) presentan evidencia que indica que desde temprana edad los ni&ntilde;os &laquo;suponen la existencia de caracter&iacute;sticas no evidentes y dan por sentado que esos rasgos ocultos pueden ser esenciales para la identidad de un objeto&raquo; (Del R&iacute;o &amp; Strasser, 2007, p. 139). Los resultados muestran la importancia que los ni&ntilde;os le otorgan a los rasgos subyacentes al momento de formar categor&iacute;as, lo que hace que se gu&iacute;en m&aacute;s por las esencias que otorgan a los entes que por sus semejanzas perceptuales (Del R&iacute;o &amp; Strasser, 2007). De esta manera, m&aacute;s temprano de lo que se cre&iacute;a, al parecer los ni&ntilde;os suponen la existencia de caracter&iacute;sticas no observables, propias de los grupos y asumen como cierto que tales rasgos subyacentes o esenciales pueden determinar la identidad de un objeto (Del R&iacute;o &amp; Strasser, 2007; Diesendruck &amp; HaLevi, 2006).</p>     <p>El esencialismo podr&iacute;a constituir &laquo;un sesgo persistente del razonamiento que afecta el desarrollo de la categorizaci&oacute;n de manera profunda, est&aacute; integrado en nuestro sistema conceptual, y emerge a muy temprana edad en diversos contextos culturales&raquo; (Del R&iacute;o &amp; Strasser 2007, p. 140).</p>     <p>Diversas investigaciones han encontrado que los ni&ntilde;os desarrollan un amplio repertorio de categor&iacute;as sociales como el g&eacute;nero, la raza e incluso caracter&iacute;sticas psicol&oacute;gicas, asumi&eacute;ndolas como innatas e inherentes a las personas (Del R&iacute;o &amp; Strasser, 2007). En el caso de la categor&iacute;a <i>pobres, </i>al parecer los ni&ntilde;os atribuyen esta condici&oacute;n socioecon&oacute;mica a rasgos internos y consideran que ciertas propiedades de esta categor&iacute;a son heredables. Asimismo, utilizan la categor&iacute;a de pobreza para inferir respecto a las personas que se encuentran en esta situaci&oacute;n y consideran que el crecimiento y los cambios superficiales no modifican la pertenencia a la membres&iacute;a.</p>     <p>Uno de los riesgos psicosociales que envuelve una visi&oacute;n esencialista del mundo social, tanto en ni&ntilde;os como en adultos, es que implica un concepto de cultura como sistema ahis-t&oacute;rico de significados que justifican la perpetuaci&oacute;n del statu quo (Zavoretti, 2010).</p>     <p><b>4. CONCLUSIONES</b></p>     <p>La tendencia en los albores de una nueva forma de civilizaci&oacute;n hacia la que nos dirigimos, en la que una gran cantidad de culturas se aglutinan en torno a un elemento que ya no obedece a preceptos religiosos o pol&iacute;ticos, sino que tiene como asiento una nueva forma de vida cuya base es la econom&iacute;a, pretendiendo una integraci&oacute;n global de la producci&oacute;n, el comercio, el financiamiento, la organizaci&oacute;n de la informaci&oacute;n y la tecnolog&iacute;a, entre otros aspectos, crea la necesidad urgente de hacer un llamado de atenci&oacute;n sobre la comprensi&oacute;n que sobre estos aspectos tienen los ni&ntilde;os y j&oacute;venes y cu&aacute;les son las herramientas con las que cuentan para hacer frente a estos desaf&iacute;os.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Cualquiera que sea el abordaje con el que se estudie el tema del desarrollo de conceptos sobre el dinero o sobre la desigualdad social, es necesario destacar que las intervenciones tempranas en alfabetizaci&oacute;n socioecon&oacute;mica, adem&aacute;s de brindarle herramientas al individuo para desenvolverse m&aacute;s exitosamente en la sociedad, tambi&eacute;n pueden disminuir el impacto del surgimiento de estereotipos prejuiciosos que incrementan la exclusi&oacute;n social y la brecha entre grupos sociales desde temprana edad.</p>     <p>En su dimensi&oacute;n pol&iacute;tica, la globalizaci&oacute;n propende por la organizaci&oacute;n del Estado liberal entendido como limitado en su poder y sus funciones; y en su dimensi&oacute;n cultural, pretende la homogenizaci&oacute;n de las formas de vida basadas en valores del racionalismo cartesiano, cuya utop&iacute;a es la construcci&oacute;n de la sociedad del conocimiento.</p>     <p>Muchos cientistas sociales analizan las dimensiones positivas de la globalizaci&oacute;n y enfatizan en la construcci&oacute;n de un mundo sin fronteras, con igualdad de oportunidades, que hasta ahora, a&uacute;n con resultados contradictorios, muestra tendencias cada vez m&aacute;s definidas, en las que resaltan las siguientes (Amin &amp; Thrif, 1994):</p>     <p>1. La creciente centralizaci&oacute;n de la estructura financiera;</p>     <p>2. Importancia de la &quot;estructura del conocimiento&quot; o &quot;sistemas de habilidades t&eacute;cnicas&quot;;</p>     <p>3. Transnacionalizaci&oacute;n de la tecnolog&iacute;a, sumada a la gran rapidez con que se presenta la redundancia de segmentos tecnol&oacute;gicos;</p>     <p>4. El surgimiento de oligopolios globales;</p>     <p>5. Una diplomacia econ&oacute;mica transnacional y la globalizaci&oacute;n del poder estatal, paralelos a la globalizaci&oacute;n de la producci&oacute;n, el conocimiento, y las finanzas;</p>     <p>6. Flujos culturales globales y s&iacute;mbolos, significados e identidades &quot;desterritorializados&quot;, relacionados con la comunicaci&oacute;n global y la migraci&oacute;n internacional:</p>     <p>7. La emergencia de nuevas geograf&iacute;as globales, como resultado de los procesos mencionados (Wong, 1999).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Esta nueva civilizaci&oacute;n ha puesto en la base de la comprensi&oacute;n de la sociedad a la econom&iacute;a y, como se mostr&oacute; en esta reflexi&oacute;n, uno de los elementos macro que m&aacute;s est&aacute; influyendo en la vida de las personas es la dimensi&oacute;n econ&oacute;mica. Nacer en una ciudad multifinanciera como Nueva York o Tokio les da a estos ni&ntilde;os desde el nacimiento una ventaja comparativa en contraste con los millones de ni&ntilde;os que nacen en ciudades de econom&iacute;as m&aacute;s rudimentarias. En el caso espec&iacute;fico de los ni&ntilde;os que viven en condiciones de pobreza, que no conocen los bancos, ni los cajeros autom&aacute;ticos ni el dinero pl&aacute;stico y para quienes en muchos casos parte de la vida econ&oacute;mica de su comunidad local es el trueque, tendr&aacute;n mayores dificultades para ser eficientes en este mundo globalizado. Por esto, la socializaci&oacute;n econ&oacute;mica es un elemento clave, no solo para la comprensi&oacute;n del mundo por parte de los ni&ntilde;os, sino tambi&eacute;n para su desempe&ntilde;o eficiente en la sociedad.</p> <hr>      <p><b>Referencias bibliogr&aacute;ficas</b></p>     <!-- ref --><p>Amar, J.; Denegri, M.; Abello, R. &amp; Llanos, M. (2002). <i>Pensamiento econ&oacute;mico de los ni&ntilde;os colombianos. </i>Barranquilla: Ediciones Uninorte.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000085&pid=S2011-2106201100020000700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Amin, A. &amp; Thrift, N. (1994). <i>Holding Down the Global.ln Globalisation, Institutions and Regional Development in Europe. </i>Oxford University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000087&pid=S2011-2106201100020000700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Bac&aacute;icoa, F. (1999). La comprensi&oacute;n infantil de pr&eacute;stamos e intereses. <i>Revista Psicodid&aacute;ctica, 7, </i>83-97. Recuperado de: <a href="http://ehu.es/ojs/index.php/psicodidactica/article/view/99" target="_blank">http://ehu.es/ojs/index.php/psicodidactica/article/view/99</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000089&pid=S2011-2106201100020000700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Bar-Tal, D. (1996). Development of Social Categories and Stereotypes in Early Childhood: The Case of &quot;the Arab&quot; Concept Formation, Stereotype and Attitudes by Jewish Children in Israel. <i>International Journal of Intercultural Relations, </i>20(3-4), 341-370. Doi: 10.1016/0147-1767(96)00023-5.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000091&pid=S2011-2106201100020000700004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Berti, A.E., &amp; Bombi, A.S. (1988). <i>The Child's Construction of</i> <i>Economics. </i>Cambridge: Cambridge University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000093&pid=S2011-2106201100020000700005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Chafel, J. &amp; Neitzel, C. (2005). Young Children's Ideas About the Nature, Causes, Justification, and Alleviation of Poverty. <i>Early Childhood Research Quarterly, 20, </i>433-450. Doi:10.1016/j.ecresq.2005.10.004.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000095&pid=S2011-2106201100020000700006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Chafel, J. (1997). Societal Images of Poverty: Child and Adult Beliefs. <i>Youth &amp; Society, 28(4), </i>432-463. Doi: 10.1177/0044118X97028004003.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000097&pid=S2011-2106201100020000700007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Danziger, K. (1958). Children's Earliest Conceptions of Economics Relationships. <i>Journal of Social Psychology, 47, </i>231-240.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000099&pid=S2011-2106201100020000700008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Del R&iacute;o, M. F. (2008). <i>Esencialismoy categor&iacute;as sociales: &iquest;tienen los ni&ntilde;os</i> <i>una teor&iacute;a sobre la pobreza? </i>Tesis Doctoral. Pontificia Universidad Cat&oacute;lica de Chile.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000101&pid=S2011-2106201100020000700009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Del R&iacute;o, M. F. &amp; Strasser, K. (2007). &iquest;Tienen los ni&ntilde;os una teor&iacute;a esencialista acerca de la pobreza? Do Children Have an Essentialist Theory About Poverty? <i>PSYKHE, </i>16(2), 139-149. Doi: 10.4067/S0718-22282007000200012.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000103&pid=S2011-2106201100020000700010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Delval, J. (2007). Aspectos de la construcci&oacute;n del conocimiento sobre la sociedad. <i>Revista de Investigaci&oacute;n en Psicolog&iacute;a, </i>10(1), 9-48. Recuperado de: <a href="http://www.scielo.org.pe/pdf/rip/v10n1/a02v10n1.pdf" target="_blank">http://www.scielo.org.pe/pdf/rip/v10n1/a02v10n1.pdf</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000105&pid=S2011-2106201100020000700011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Delval, J. &amp; Echeita, G. (1991). La comprensi&oacute;n del ni&ntilde;o del mecanismo de intercambio econ&oacute;mico y el problema de la ganancia. <i>Infancia y Aprendizaje, 54, </i>71-108. Recuperado de: <a href="http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=48370" target="_blank">http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=48370</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000107&pid=S2011-2106201100020000700012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Delval, J. (1989). La construcci&oacute;n de la representaci&oacute;n del mundo social en el ni&ntilde;o. En: I. Enesco, E. Turiel, &amp; J. Linaza (Eds.). <i>El mundo social en la mente de los ni&ntilde;os. </i>Madrid: Alianza Editorial.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000109&pid=S2011-2106201100020000700013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Denegri, M. (2010). <i>Introducci&oacute;n a la psicolog&iacute;a econ&oacute;mica. </i>Versi&oacute;n electr&oacute;nica. Psicom editores. 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Recuperado de: <a href="http://www.econ.yale.edu/seminars/macro/mac04/postlewaite-040302.pdf">http://www.econ.yale.edu/seminars/macro/mac04/postlewaite-040302.pdf</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000122&pid=S2011-2106201100020000700020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Leiser, D. (1983). Children's Conceptions of Economics - the Constitution of a Cognitive D. Journal <i>of Economic Psychology, </i>4(4), 297-317. 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(1999). <i>Globalizaci&oacute;n y virtualizaci&oacute;n de la econom&iacute;a: impactos territoriales. </i>Ponencia. V Seminario de la Red Iberoamericana de Investigadores sobre Globalizaci&oacute;n y Territorio. Universidad del Estado de M&eacute;xico; Toluca, Estado de M&eacute;xico, septiembre 21-24 de 1999.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000144&pid=S2011-2106201100020000700031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Wong, M. (1989). Children's Acquisition of Economic Knowledge: Understanding Banking in Hong Kong and the USA. In J. Valsiner (Ed.), Child Development in Cultural Context (225-246). 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