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<journal-title><![CDATA[Revista de Economía del Caribe]]></journal-title>
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<publisher-name><![CDATA[Editorial Universidad del Norte]]></publisher-name>
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<article-id>S2011-21062015000200003</article-id>
<article-id pub-id-type="doi">10.14482/ecoca.15.7192</article-id>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Estimación de una función de consumo para la Economía cubana en el período 1975- 2012]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Estimation of a consumption function for the cuban economy during the period 1975-2012]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The purpose of this paper is to estimate a household consumption function for the Cuban economy during the period 1975-2012. For this purpose, a time series is analyzed. The main results indicate that the Keynesian theory is the more suitable to explain the consumption behavior in the Cuban economy. The Gross Domestic Product and the Other Income variable explain the agents&#8217; decision regarding consumption. In accordance with the assumptions about the exogenous variables of the model, the household consumption is expected to show an average growing rate of 5.4% between 2013 and 2020.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">      <p align="right">DOI: <a href="http://dx.doi.org/10.14482/ecoca.15.7192">http://dx.doi.org/10.14482/ecoca.15.7192</a></p>      <p align="center"><font size="4"><b>Estimaci&oacute;n de una funci&oacute;n de consumo para la Econom&iacute;a cubana en el per&iacute;odo 1975- 2012</b></font></p>     <p align="center"><font size="3"><b>Estimation of a consumption function for the cuban economy during the period 1975-2012</b></font></p>      <p><b>Leandro L&oacute;pez El&iacute;as*</b>    <br> Profesor investigador de la Universidad de Guadalajara (M&eacute;xico). Miembro del SNI, nivel II.    <br> E-mail: <a href="mailto:victorm.castillog@gmail.com"><i>victorm.castillog@gmail.com</i></a>. </p>       <p><b>Fecha de recepci&oacute;n:</b> octubre de 2014     <br> <b>Fecha de aceptaci&oacute;n:</b> julio de 2015</p>  <hr>      <p><b>RESUMEN</b></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Este art&iacute;culo tiene como objetivo estimar una funci&oacute;n de consumo de los hogares para la econom&iacute;a cubana en el per&iacute;odo 1975-2012. Para ello se realiza un an&aacute;lisis de series de tiempo. Los principales resultados obtenidos indican que la teor&iacute;a keynesiana es la que m&aacute;s se ajusta para explicar el comportamiento del consumo en la econom&iacute;a cubana. El Producto Interno Bruto (PIB) y la variable Otros Ingresos explican las decisiones de consumo de los agentes. Seg&uacute;n los supuestos asumidos sobre las variables ex&oacute;genas del modelo se espera que el consumo de hogares muestre una tasa de crecimiento promedio de 5,4 % en el per&iacute;odo 2013-2020. </p>     <p><b>Palabras clave: </b> Consumo, Series de Tiempo, Hogares. </p>     <p><b>Clasificaci&oacute;n JEL</b>: C32, E21. </p>  <hr>     <p><b>ABSTRACT</b></p>      <p>The purpose of this paper is to estimate a household consumption function for the Cuban economy during the period 1975-2012. For this purpose, a time series is analyzed. The main results indicate that the Keynesian theory is the more suitable to explain the consumption behavior in the Cuban economy. The Gross Domestic Product and the Other Income variable explain the agents&rsquo; decision regarding consumption. In accordance with the assumptions about the exogenous variables of the model, the household consumption is expected to show an average growing rate of 5.4% between 2013 and 2020. </p>     <p><b>Keyword: </b> Consumption, Time Series, Household. </p>     <p><b>JEL Codes:</b> C32, E21. </p>  <hr>      <p><b>1. INTRODUCCI&Oacute;N</b></p>      <p>Las fluctuaciones de la econom&iacute;a obedecen a la interacci&oacute;n entre oferta y demanda agregada. Los cambios que se presentan en los componentes de la demanda agregada pueden afectar el nivel de actividad econ&oacute;mica en el corto plazo (Mankiw, 2010). Por ello, resulta necesario estudiar estos componentes con mayor profundidad y analizar cu&aacute;les son sus determinantes. </p>      <p>Uno de estos componentes lo constituye el consumo, el cual est&aacute; directamente relacionado con la supervivencia de la humanidad; los bienes de consumo se definen como aquellos destinados a satisfacer las necesidades corrientes de la poblaci&oacute;n (vestido, calzado, alimentaci&oacute;n, entre otros). En adici&oacute;n, el consumo no solo incluye los bienes b&aacute;sicos que permiten esa supervivencia sino todos aquellos que definen el nivel de vida de las personas (educaci&oacute;n, sanidad, ocio, entre otros). </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Seg&uacute;n Jeffrey Sachs (citado en Larrain &amp; Sachs, 2002, p. 77): "el efecto acumulativo de las decisiones en el consumo y ahorro de las familias contribuye a determinar la tasa de crecimiento de la econom&iacute;a, la balanza comercial y el nivel de producto y empleo". </p>      <p>Lo anterior se fundamenta en que el Producto Interior Bruto o Renta Nacional de un pa&iacute;s consiste, b&aacute;sicamente, en la suma del consumo privado, la inversi&oacute;n privada, el gasto p&uacute;blico y el saldo exterior neto. Como el consumo privado es la parte proporcional m&aacute;s importante de dicho sumando, las variaciones del consumo tienen consecuencias a corto plazo muy importantes en las variaciones de la producci&oacute;n, la renta, el empleo y, por tanto, son determinantes fundamentales de los ciclos econ&oacute;micos (UN, 2008). </p>      <p>Por otro lado, toda la renta disponible que no se consume se ahorra. El ahorro es la base de la inversi&oacute;n y de la acumulaci&oacute;n del capital y, por tanto, del crecimiento a largo plazo. As&iacute;, los factores que afectan al ahorro son los que determinan el crecimiento futuro y la prosperidad de un pa&iacute;s. Los economistas muestran un enorme inter&eacute;s sobre las variaciones del consumo a corto plazo y sobre las variaciones del ahorro (o el no-consumo), a largo plazo, ya que ambos son factores determinantes, en distintos espacios temporales, del desarrollo de la econom&iacute;a (Mankiw, 2010). </p>      <p>En la actualidad, Cuba se encuentra en un profundo y complejo proceso de actualizaci&oacute;n de su modelo econ&oacute;mico y social (Aguilar, Garc&iacute;a &amp; Vidal, 2011). En este sentido, el dise&ntilde;o e implementaci&oacute;n de pol&iacute;ticas que promuevan un mayor crecimiento econ&oacute;mico ha devenido en centro de atenci&oacute;n. Espec&iacute;ficamente, analizar el comportamiento del consumo y proyectar su trayectoria futura constituye, como ya se ha venido comentando, un tema clave para el crecimiento econ&oacute;mico de cualquier econom&iacute;a. </p>      <p>En ese sentido, este art&iacute;culo se propone estimar una funci&oacute;n de Consumo de los Hogares en el per&iacute;odo 1975-2012 para la econom&iacute;a cubana, que pueda ser utilizada para realizar proyecciones de esta importante variable macroecon&oacute;mica. Para ello, se realiza un recorrido por las distintas teor&iacute;as macroecon&oacute;micas sobre el consumo. En el caso de Cuba se identifican los posibles determinantes del consumo. De igual manera, el trabajo explica el modelo te&oacute;rico que se va a emplear para las estimaciones y, finalmente, se interpretan los resultados y se realizan proyecciones del consumo de hogares en el per&iacute;odo 2013-2020. </p>      <p><b>2. EL CONSUMO Y SUS DETERMINANTES</b></p>      <p>Desde el punto de vista de las Cuentas Nacionales, el consumo (C) es una proporci&oacute;n considerable, pero relativamente estable a lo largo del tiempo, del Producto Interno Bruto (PIB); es por ello que una de las identidades b&aacute;sicas de esta disciplina es: PIB = G+I+C+(X-M). Desde el punto de vista de la Cuentas Nacionales, el consumo se puede dividir en Consumo final de los hogares, Consumo final de las instituciones privadas sin fines de lucro y Consumo de gobierno. </p>      <p>Por otra parte, para comprender el comportamiento de esta variable, y sus fluctuaciones, es fundamental saber cu&aacute;les son sus factores determinantes y c&oacute;mo forman las unidades de consumo sus decisiones en cuanto al mismo. Seg&uacute;n Ackley (1965), se pueden encontrar diversos factores objetivos y subjetivos que se asocian al consumo dentro de la teor&iacute;a econ&oacute;mica<sup><a name="nu1"></a><a href="#num1">1</a></sup> . </p>       <p><b>2.1. Factores objetivos </b></p>      <blockquote> <ul>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li> <b>Ingreso real. </b>Keynes describi&oacute; el consumo real como dependiente del ingreso "medido en unidades de salario", en una impl&iacute;cita referencia al ingreso real.</li>     <li> <b>Tipo de inter&eacute;s. </b>Podr&iacute;a probarse <i>a priori</i> que los consumidores racionales ahorrar&aacute;n m&aacute;s a tipos de inter&eacute;s altos que a los bajos. Un tipo de inter&eacute;s alto estimular&aacute; en ese sentido postergaciones en el consumo. Asimismo, la disminuci&oacute;n en el tipo de inter&eacute;s parece estimular ciertas compras financiadas. No obstante, no existe evidencia emp&iacute;rica alguna que respalde claramente esta idea cl&aacute;sica, por lo que no se cree que este factor sea muy significativo.</li>     <li> <b>Esfuerzo de ventas. </b>Es absolutamente posible que un aumento o disminuci&oacute;n en el esfuerzo de venta (publicidad y fuerza de ventas) pueda afectar el volumen total de los gastos de consumo. No obstante, se ha concedido poca atenci&oacute;n a esto en la teor&iacute;a de la demanda agregada, quiz&aacute;, porque no hay ninguna medida independiente del esfuerzo de venta efectivo; en segundo lugar, este volumen probablemente no fluct&uacute;a mucho a corto plazo<sup><a name="nu2"></a><a href="#num2">2</a></sup>.</li>    </ul> </blockquote>       <p><b>2.2. Factores psicol&oacute;gicos </b></p>      <blockquote> <ul>    <li> Los <b>"factores subjetivos" </b>de Keynes. Este autor defini&oacute; los "m&oacute;viles" del consumo: disfrute, miop&iacute;a, generosidad, desacierto, ostentaci&oacute;n y extravagancia. Llam&oacute; a todos estos "factores subjetivos", y consider&oacute; que estas actitudes no estaban expuestas al cambio en el corto plazo. Sin embargo, estos factores pueden alterarse significativamente a largo plazo. La debilidad de este an&aacute;lisis es que estos factores subjetivos no pueden ser reducidos a ninguna escala num&eacute;rica e introducidos como variable adicional en una funci&oacute;n de consumo, sino que tienen que ser considerados como efectos cambiadores de la forma, as&iacute; como tambi&eacute;n del nivel de la funci&oacute;n. </li>      <li><b> Expectativas y actitudes</b>. La l&oacute;gica del comportamiento racional sugiere que un consumidor que espere un aumento bien en su ingreso o en el nivel de precios debe consumir m&aacute;s que otro que no espere cambio alguno. Las expectativas en cuanto al ingreso o el nivel de precios han figurado, ocasionalmente, en los tratados sobre el ciclo econ&oacute;mico y tambi&eacute;n en las explicaciones de la inflaci&oacute;n </li>    </ul> </blockquote>      <p><b>2.3. Factores estructurales </b></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> <ul>    <li><b>Distribuci&oacute;n del ingreso</b>. Suponiendo que la propensi&oacute;n marginal a consumir de las familias con ingresos bajos es sustancialmente m&aacute;s alta que la de las familias de ingresos altos, parece desprenderse de ello que un medio importante de estimular el consumo agregado es redistribuir el ingreso de los grupos de ingresos m&aacute;s altos a los m&aacute;s bajos.</li>     <li><b>Factores demogr&aacute;ficos. </b>Estudio por sectores representativos han hallado que las diferencias en el consumo aparecen mostradas claramente por niveles de ingreso. Pero aun a cualquier nivel de ingresos dado, hay amplias diferencias entre el gasto de consumo de las familias individuales. Estas diferencias pueden ser explicadas, por lo menos en parte, por los "factores demogr&aacute;ficos". Estos incluyen cosas tales como: tama&ntilde;o de la familia, lugar de residencia, ocupaci&oacute;n, raza, etc.</li>    </ul> </blockquote>      <p>Esta revisi&oacute;n de los principales determinantes del consumo recogidos en la teor&iacute;a econ&oacute;mica permite, a <i>groso modo</i>, responder la pregunta de: &iquest;C&oacute;mo toman las familias sus decisiones de ahorro y consumo? Ciertamente, dichos elementos son bastantes esclarecedores al respecto, inclusive algunos de ellos son relevantes para la estimaci&oacute;n de una funci&oacute;n de consumo para Cuba; sin embargo, un an&aacute;lisis profundo del consumo no puede obviar los distintos enfoques que existen en la teor&iacute;a macroecon&oacute;mica sobre este tema y compararlos. </p>      <p><b>2.4. Los enfoques macroecon&oacute;micos sobre el consumo </b></p>      <p><b>J. M. Keynes (1936)</b></p>      <p>La idea de que el consumo es una funci&oacute;n estable del ingreso recibi&oacute; su primera exposici&oacute;n plena y clara de J. M. Keynes en su <i>General Theory of Employement, Interest and Money</i>. Sin embargo, es f&aacute;cil hallar con anterioridad otros autores que hab&iacute;an estado cerca de enunciar la misma idea. A pesar de ello, la "funci&oacute;n de consumo" es considerada apropiadamente como una invenci&oacute;n keynesiana porque descansa en el coraz&oacute;n del sistema te&oacute;rico de Keynes. </p>      <p>En el enfoque keynesiano se concibe al consumo como una variable que depende del nivel de ingreso disponible corriente, mientras que ambas variables estar&aacute;n relacionadas a trav&eacute;s de un concepto de manufactura t&iacute;picamente keynesiana, la propensi&oacute;n marginal a consumir, que juega un papel fundamental no solo en la determinaci&oacute;n del consumo sino en el multiplicador y, por lo tanto, en la determinaci&oacute;n del nivel de ingreso. La observaci&oacute;n que hac&iacute;a Keynes era la siguiente: "cuando aumenta la ocupaci&oacute;n aumenta tambi&eacute;n el ingreso global real de la comunidad; la psicolog&iacute;a de &eacute;sta es tal que cuando el ingreso real aumenta, el consumo total crece, pero no tanto como el ingreso" (Keynes, 1936) a esta ley psicol&oacute;gica la llam&oacute; la propensi&oacute;n marginal a consumir, siendo una caracter&iacute;stica de esta su estabilidad. Podemos representar la funci&oacute;n consumo keynesiana de la siguiente manera: <i>C=</i><i>&nbsp;C+ cY</i> donde <i>C</i> y <i>c</i> son constantes positivas y,  constituye la propensi&oacute;n marginal a consumir que es positiva y menor que la unidad. </p>      <p><b>Teor&iacute;a del ciclo vital de Modigliani Ando-Brumberg (1950-1963) </b></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Otro paso importante en el an&aacute;lisis de la funci&oacute;n de consumo lo dieron Modigliani y Brumberg a mediados de los a&ntilde;os cincuenta con su "hip&oacute;tesis del ciclo vital", seg&uacute;n la cual el consumo no solo depende de la renta corriente sino adem&aacute;s de las expectativas de renta futura; es decir, la renta esperada a lo largo de la vida.</p>      <p>Posteriormente, la hip&oacute;tesis del ciclo vital fue enriquecida mediante la colaboraci&oacute;n de Albert Ando y Franco Modigliani (1963), quienes mencionaban que los individuos y las familias planifican el consumo y el ahorro por largos periodos de tal manera que prefieren un nivel de consumo estable a lo largo de su vida. De esta manera los individuos deciden ahorrar en los per&iacute;odos en que su ingreso es alto y deciden desahorrar cuando sus ingresos son bajos, con lo cual logran un nivel de consumo estable. Esta teor&iacute;a se&ntilde;ala una serie de eventos que afectan la tasa de ahorro de la econom&iacute;a como, por ejemplo, la estructura de edades de la poblaci&oacute;n.</p>      <p>Presentada en t&eacute;rminos muy conciso, esta hip&oacute;tesis postula que las personas intentan acumular durante sus a&ntilde;os activos un volumen de ahorro que les permita mantener el mismo nivel de consumo durante los a&ntilde;os de jubilaci&oacute;n. En su formulaci&oacute;n m&aacute;s definida, el horizonte de planeaci&oacute;n del consumidor individual es toda su vida y el factor de proporcionalidad entre consumo y renta permanente es simplemente la unidad, es decir, al morir los individuos han consumido toda la renta generada por lo que no dejan herencia. La funci&oacute;n que se plantea para el consumo es la siguiente: </p>      <p>Donde <i>WR</i> es la riqueza real, <i>a</i> es la propensi&oacute;n marginal a consumir a partir de la riqueza, <i>YL </i>es la renta laboral y <i>c </i>es la propensi&oacute;n marginal a consumir a partir de la renta. </p>      <p>Este planteamiento resulta muy sugerente para describir el comportamiento del consumo. Sin embargo, a pesar de la racionalidad de la hip&oacute;tesis, han surgido dos problemas para corroborarla. Por un lado, los j&oacute;venes no se endeudan lo suficiente, lo que se ha venido a explicar por las restricciones de liquidez que ellos sufren por imperfecciones de los mercados. Un ejemplo cl&aacute;sico del planteamiento anterior es el caso de los estudiantes, quienes tienen la expectativa de un mayor ingreso en el futuro, es decir, mientras estudian, sus ingresos son bajos o nulos de tal manera que se esperar&iacute;a que se endeudaran buscando aumentar su consumo. Sin embargo, al no obtener cr&eacute;dito de parte del sector financiero enfrentan restricciones de liquidez, la hip&oacute;tesis queda entonces limitada por este hecho al no poder mantener un nivel de consumo mayor. Por otra parte, los ancianos no desahorran lo suficiente, la explicaci&oacute;n de este segundo fen&oacute;meno se vincula precisamente con el altruismo y el hecho de que las personas desean dejar herencia. </p>      <p><b>La Teor&iacute;a del Ingreso Permanente de Milton Friedman (1957) </b></p>      <p>Esta teor&iacute;a fue elaborada en 1957 y sostiene que las personas establecen sus pautas de consumo en funci&oacute;n de un promedio ponderado del ingreso a largo plazo. Supone un consumo relativamente estable a lo largo de la vida. Sin embargo, a diferencia de la teor&iacute;a anterior, Friedman logra medir este ingreso al que le denomina permanente. </p>      <p>Friedman en su "hip&oacute;tesis de la renta permanente" distingue dos componentes en el consumo: uno estable o permanente y otro temporal. Este &uacute;ltimo depende de circunstancias especiales imprevistas. El consumo permanente depende, no del nivel de renta de cada a&ntilde;o, sino de la renta disfrutada establemente en el pasado y de la renta que se espera obtener en el futuro, sobre la base de la riqueza que se posee, de las tasas corrientes de inter&eacute;s y de las posibilidades futuras de trabajo. </p>      <p>El planteamiento de Friedman, a diferencia de Keynes, se basa en que los individuos planean su consumo durante largos per&iacute;odos, de tal manera que solo cuando se considera que el cambio en el ingreso es permanente se modifica el consumo. La idea b&aacute;sica es que las familias tienden a preferir trayectorias estables de consumo, es decir: <i>C =&nbsp;C(Y</i><i>, Y,r)</i><i>t t(t+1)</i></p>      <p>As&iacute;, el consumo corriente es funci&oacute;n del ingreso corriente <i>Y</i><Sub><i>t</i></Sub>, del ingreso futuro <i>Y</i><Sub><i>t+1</i></Sub> y de la tasa de inter&eacute;s <i>r</i>, lo cual se podr&iacute;a sintetizar diciendo que: <i>C = cY </i><Sub><i>p</i></Sub>, donde <i>Y</i><Sub><i>p</i></Sub> es el ingreso permanente. Una implicaci&oacute;n importante es que los efectos de cambios en el ingreso sobre el consumo depender&aacute;n de que dicho cambio no sea transitorio sino permanente. </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Como conclusi&oacute;n parcial de la revisi&oacute;n de estas teor&iacute;as se puede decir que la combinaci&oacute;n de la hip&oacute;tesis del ciclo vital de Modigliani y Brumberg y de la renta permanente de Friedman, como desarrollos de la funci&oacute;n de consumo, sugeridos inicialmente por la funci&oacute;n de consumo dependiente de la renta de Keynes, son los paradigmas en vigor sobre qu&eacute; es lo que determina el nivel de consumo en una econom&iacute;a. Estas hip&oacute;tesis, adem&aacute;s logran hacer compatibles los fundamentos microecon&oacute;micos del comportamiento del consumidor, con la funci&oacute;n de consumo agregada o macroecon&oacute;mica. El estudio y comprensi&oacute;n de estas teor&iacute;as constituyen un punto partida para la estimaci&oacute;n de una funci&oacute;n de consumo para el caso de la econom&iacute;a cubana. </p>      <p><b>3. ESTIMACI&Oacute;N DE UNA FUNCI&Oacute;N DE CONSUMO PARA EL CASO DE LA ECONOM&Iacute;A CUBANA EN EL PER&Iacute;ODO 1975-2012 </b></p>      <p>Para estimar una funci&oacute;n de consumo es necesario tener en cuenta aquellas caracter&iacute;sticas del pa&iacute;s que pudieran ayudar a identificar los determinantes fundamentales del consumo (Dornbusch &amp; Fisher, 2009; Ram&iacute;rez, Mu&ntilde;oz &amp; Rivas, 1998). En el caso de la econom&iacute;a cubana, lo primero importante que se debe resaltar es la baja capacidad de ahorro y las limitaciones para acceder al cr&eacute;dito por parte de la poblaci&oacute;n. </p>      <p>N&oacute;tese en el <a href="#g1">gr&aacute;fico 1</a> que la poblaci&oacute;n cubana destina alrededor del 90 % de su ingreso disponible a consumir. Lo anterior sugiere que el consumo depender&aacute; del ingreso corriente y no del ingreso permanente, pues cualquier cambio en los niveles de ingresos, ya sean transitorios o permanentes, lo afectar&aacute; en forma directa. </p>      <p align="center"><a name="g1"></a><img src="img/revistas/ecoca/n16/n16a03g1.jpg"></p>      <p>Adicionalmente, en el <a href="#g2">gr&aacute;fico 2</a> se aprecia la estrecha relaci&oacute;n que hay entre el PIB y el consumo privado a nivel agregado, lo cual confirma lo planteado anteriormente y sugiere la existencia de alg&uacute;n tipo de causalidad entre ambas variables. </p>      <p align="center"><a name="g2"></a><img src="img/revistas/ecoca/n16/n16a03g2.jpg"></p>      <p>Otro de los elementos importantes para la determinaci&oacute;n de los niveles de consumo en Cuba es el hecho de que, en el per&iacute;odo analizado, los impuestos fiscales sobre los ingresos personales de la poblaci&oacute;n pueden considerarse relativamente bajos, por lo que el PIB es una variable que brinda una buena medida del Ingreso Corriente Disponible de la poblaci&oacute;n y, por tanto, debe ser incluida en cualquier modelo que intente predecir el comportamiento del consumo para la econom&iacute;a cubana. </p>      <p>Por otra parte, una de las fuentes importantes de ingreso de la poblaci&oacute;n cubana son los ingresos provenientes por v&iacute;as alternativas al trabajo y estos no se incluyen en el salario (ver <a href="#a1">anexo 1</a>). En ese caso se pueden incluir los ingresos provenientes de la seguridad social, las remesas, entre otros. En el <a href="#g3">gr&aacute;fico 3</a> tambi&eacute;n es evidente la relaci&oacute;n que existe entre la variable Otros Ingresos y el Consumo de los Hogares, toda vez que ambas se mueven en el mismo sentido. </p>      <p align="center"><a name="g3"></a><img src="img/revistas/ecoca/n16/n16a03g3.jpg"></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>A modo de resumen se puede afirmar que el consumo en la econom&iacute;a cubana depende m&aacute;s del Ingreso Corriente que del Permanente y que, al menos gr&aacute;ficamente, se aprecia una relaci&oacute;n de causalidad entre el Consumo de Hogares y las variables PIB y Otros Ingresos, por lo que deben ser tenidas en cuenta a la hora de estimar la funci&oacute;n de consumo. </p>      <p><b>4. MODELO Y DATOS </b></p>      <p>La estimaci&oacute;n de la funci&oacute;n de consumo para el caso de la econom&iacute;a cubana se realizar&aacute; a partir de la estimaci&oacute;n biet&aacute;pica de un mecanismo de correcci&oacute;n de errores (MCE). Este modelo exige que la combinaci&oacute;n lineal de procesos o series no estacionarias tiene que ser estacionaria y, por tanto, que las series deben estar cointegradas. En ese sentido, el modelo debe cumplir los siguientes supuestos: </p>      <blockquote> 1. Las series que se van a incluir en el modelo deben ser integradas con el mismo orden de integraci&oacute;n.    <br> 2. Los residuos de la relaci&oacute;n lineal de dichas series deben ser integrados con un orden de integraci&oacute;n menor al de las series.    <br> 3. Si se cumplen estos supuestos y se acepta que las series est&aacute;n cointegradas se puede estimar un modelo con las variables en niveles sin necesidad de diferenciarlas, o sea:  </blockquote>      <p align="center"><img src="img/revistas/ecoca/n16/n16a03e1a.jpg"></p>      <p>Esta relaci&oacute;n de cointegraci&oacute;n se puede interpretar como una relaci&oacute;n de equilibrio de largo plazo, y si el modelo se plantea en logaritmo, el vector B recoge las elasticidades de largo plazo. El t&eacute;rmino <i>U</i><Sub><i>t </i></Sub>recoge las posibles desviaciones que pueden darse con respecto al equilibrio de largo plazo entre las variables. Como <i>U</i><Sub><i>t</i></Sub> es estacionario, las deviaciones ser&aacute;n transitorias. Por tanto, los <i>shocks </i>tendr&aacute;n un efecto permanente sobre las variables no estacionarias <i>Y</i><Sub><i>t </i></Sub>y <i>X</i><Sub><i>t</i></Sub> pero si est&aacute;n cointegradas tendr&aacute;n un efecto transitorio sobre la relaci&oacute;n de largo plazo </p>      <p>Si se comprueba que un conjunto de variables est&aacute;n cointegradas, la literatura referida al tema plantea que el modelo m&aacute;s apropiado para estimar la relaci&oacute;n entre ellas es el MCE. Este modelo permite combinar variables en niveles y en diferencias, y, tal como se explic&oacute; anteriormente, las primeras recogen la relaci&oacute;n de largo plazo y las segundas brindan las elasticidades de corto plazo. La ventaja fundamental de estos modelos es que permiten corregir los desajustes que ocurren en las relaciones de largo plazo, tomando en cuenta que las variables cointegradas van a tender a sus niveles de equilibrio. </p>      <p>La formulaci&oacute;n de un MCE para dos variables cointegradas con orden de integraci&oacute;n I(1) se representa de la siguiente manera: </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><img src="img/revistas/ecoca/n16/n16a03e2.jpg"></p>      <p>Todas las variables se incluyen en primera diferencia para garantizar la estacionariedad y pueden ser incluidas en logaritmos o no. Asimismo, pueden incluirse rezagos tanto de la variable dependiente como de las explicativas. El t&eacute;rmino entre par&eacute;ntesis recoge los residuos de la relaci&oacute;n de largo plazo entre <i>X</i><Sub><i>1 </i></Sub>y <i>Y</i><Sub><i>1</i></Sub> rezagadas un per&iacute;odo. El MCE tambi&eacute;n admite la inclusi&oacute;n de <i>dummies</i> e incluso otras variables que no forman parte de la relaci&oacute;n de cointegraci&oacute;n, aunque estas &uacute;ltimas deben ser incluidas en su transformaci&oacute;n estacionaria. El par&aacute;metro <i>Y</i><Sub><i>1</i></Sub> se denomina par&aacute;metro de velocidad del ajuste, ya que cuanto mayor sea su valor m&aacute;s r&aacute;pido se corregir&aacute;n los desequilibrios entre las variables cointegradas. Su signo debe ser negativo cuando la relaci&oacute;n de largo plazo entre <i>Y</i><Sub><i>t </i></Sub>y <i>X</i><Sub><i>t </i></Sub>es positiva. De este modo, cuando <i>Y</i>se va por encima de su valor de largo plazo(<i>Y -</i><i>&beta;</i><i> X</i>) ser&aacute; <i>t </i><i>t-11t-1</i>positivo. Como <i>&gamma;</i><i>&lt;0</i>, entonces <i>&gamma;_</i><Sub><i>1 </i></Sub><i> - &beta;</i><Sub><i>1</i></Sub>) ser&aacute; negativo en la ecuaci&oacute;n del MCE, provocando as&iacute; que <i>Y</i><Sub><i>t </i></Sub>disminuya en los pr&oacute;ximos per&iacute;odos para retornar al equilibrio. </p>      <p>Finalmente, el MCE se estima en dos etapas que se describen a continuaci&oacute;n: </p>      <p><b>Etapa 1</b>: Se determina que las variables <i>X</i><Sub><i>1 </i></Sub>y <i>Y</i><Sub><i>1 </i></Sub>est&aacute;n cointegradas, se estima por MCO la relaci&oacute;n de largo plazo entre ellas y se toman los residuos de esta regresi&oacute;n. </p>      <p><b>Etapa 2</b>: Se estima el MCE planteado en la ecuaci&oacute;n 2. Para ello se toman los residuos obtenidos en la etapa 1 y se retardan un per&iacute;odo.</p>     <p>Estos residuos retardados se sustituyen en la ecuaci&oacute;n 2 por el t&eacute;rmino <i>-</i><i>&beta;</i><Sub><i>1</i></Sub>) y se estima la ecuaci&oacute;n empleando nuevamente MCO.</p>      <p>Una vez estimado el MCE se pueden realizar predicciones un per&iacute;odo hacia delante, si se dispone de datos de las variables explicativas que presentan una relaci&oacute;n contempor&aacute;nea en el corto plazo con la variable dependiente. Si en el MCE no quedan variables explicativas sin rezagar, no se requiere de informaci&oacute;n adicional, dado que el t&eacute;rmino de velocidad de ajuste ya est&aacute; rezagado. </p>      <p>Los datos que se emplearon en la estimaci&oacute;n fueron tomados de la Oficina Nacional de Estad&iacute;stica e Informaci&oacute;n de Cuba (ONEI) para la vigencia 1975-2012, con una periodicidad anual. Todos se encuentran a precios corrientes y en millones de pesos cubanos. El <i>software</i> econom&eacute;trico empleado es el E-Views. </p>      <p>La variable dependiente ser&aacute; el Consumo de los Hogares (C) que incluye los gastos de los hogares en bienes y servicios de todo tipo, seg&uacute;n sus precios de adquisici&oacute;n en el mercado interno. Incluye aquella parte de los servicios gubernamental que es financiado por la poblaci&oacute;n a cuenta de sus ingresos. A ello se le adicionan estimaciones de las importaciones directas de los hogares residentes y se le deducen las referidas a compras efectuadas internamente por los no residentes. Como variables explicativas se incluyen al Producto Interno Bruto (PIB) que representa el resultado final de la actividad de producci&oacute;n de las unidades residentes (se corresponde con la producci&oacute;n de bienes y servicios de la econom&iacute;a incluyendo los impuestos netos sobre la producci&oacute;n y la importaci&oacute;n correspondientes, una vez deducido el consumo intermedio de bienes y servicios requeridos para el propio proceso de producci&oacute;n) y la variable de Otros Ingresos (OI) que comprende los ingresos provenientes de la seguridad social y la asistencia social, los estipendios a estudiantes, ingresos en el Sistema Financiero Crediticio y otros ingresos monetarios (ver <a href="#a2">anexo 2</a>). </p>      <p><b>5. RESULTADOS </b></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b></b>En primer lugar se comprob&oacute; que las variables de Consumo de Hogares y Producto Interno Bruto est&aacute;n cointegradas con orden de Integraci&oacute;n I (1). Para ello se realiz&oacute; el test Dickey-Fuller Aumentado (ADF) a ambas series en niveles y no se rechaz&oacute; la hip&oacute;tesis nula que en este caso es la no estacionariedad. En un segundo momento se repiti&oacute; el test para las series en primera diferencias y se rechaz&oacute; la hip&oacute;tesis nula con un nivel de significaci&oacute;n hasta del 1 % (ver <a href="#a3">anexo 3</a>) por lo que se procedi&oacute; a estimar la relaci&oacute;n de largo plazo entre ambas variables. </p>      <p>En la estimaci&oacute;n de la relaci&oacute;n de largo plazo entre el Consumo de Hogares y PIB a partir del estimador MCO se obtuvo la siguiente ecuaci&oacute;n: </p>      <p align="center"><img src="img/revistas/ecoca/n16/n16a03e3.jpg"></p>      <p align="center"><img src="img/revistas/ecoca/n16/n16a03t1.jpg"></p>      <p>Las variables se incluyeron en su transformaci&oacute;n logar&iacute;tmica para obtener las elasticidades de largo plazo entre PIB y Consumo. La constante resulta no significativa, mientras que el PIB resulta significativo hasta para el 1 % de confianza. De igual modo, el modelo de manera conjunta resulta significativo y logra explicar el 96 % de las variaciones del Consumo en el largo plazo. Por otra parte se obtiene el signo esperado asociado al PIB, ya que es coherente obtener que incrementos en este se traduzca en un aumento de los ingresos que genere aumentos en los niveles de consumo. Tambi&eacute;n es necesario resaltar el elevado impacto que, en el largo plazo, tienen los incrementos del PIB sobre el consumo; n&oacute;tese que ante un aumento porcentual del PIB el consumo se incrementar&aacute; alrededor de 0.98 %. Ello confirma la alta propensi&oacute;n marginal a consumir de la sociedad cubana, lo que constituye una clara se&ntilde;al para la toma de decisiones respecto a la gran magnitud del efecto multiplicador de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. </p>      <p>En un segundo momento, una vez obtenidos los residuos de la relaci&oacute;n de largo plazo se procedi&oacute; a demostrar que estos eran estacionarios en niveles, ya que es el requerimiento final para afirmar que ambas series est&aacute;n cointegradas. Para ello se le realiz&oacute; en test KPS (prueba de cola derecha) a la serie de los residuos de la relaci&oacute;n de largo plazo. El estad&iacute;stico calculado result&oacute; 0.20, que es menor que los valores cr&iacute;ticos al 1 %, 5 %, 10 % por lo que no se rechaza la hip&oacute;tesis nula que en este caso es la estacionariedad. De este modo se concluye que ut &rarr; I (0) y que las series est&aacute;n cointegradas (ver <a href="#a4">anexo 4</a>). </p>      <p>Posteriormente, se estim&oacute; el MCE a partir de la siguiente ecuaci&oacute;n: </p>      <p align="center"><img src="img/revistas/ecoca/n16/n16a03e4.jpg"></p>      <p>Lo primero importante que se debe resaltar es que todas las variables resultaron significativas de manera individual y el modelo es significativo de manera global. El hecho de incluir las variables en t&eacute;rminos de diferencias de los logaritmos permite interpretar los coeficientes obtenidos como tasas de crecimiento. El coeficiente &alpha; asociado al t&eacute;rmino <i>U</i><Sub><i>t-1 </i></Sub>representa los residuos de la relaci&oacute;n de largo plazo rezagados un per&iacute;odo. Dado que la relaci&oacute;n de largo plazo entre Consumo y PIB es positiva, se obtiene el signo negativo esperado asociado a dichos residuos. El coeficiente obtenido indica que cuando ocurre un <i>shock</i> que afecta al consumo, este demorar&aacute; alrededor de 6 a&ntilde;os en retornar a su relaci&oacute;n de equilibrio con el PIB. </p>      <p>Las variables <i>I</i> e <i>I</i> son variables <i>dummies</i>, conocidas tambi&eacute;n como variables de intervenci&oacute;n, que se incluyen para corregir valores at&iacute;picos que presenta la serie de Consumo en esos a&ntilde;os. Esos at&iacute;picos est&aacute;n asociados, en primer lugar, a la crisis econ&oacute;mica que sufri&oacute; la econom&iacute;a cubana en los a&ntilde;os noventa, lo que impact&oacute; negativamente los niveles de consumo, y, en segundo lugar, al <i>shock</i> favorable que sufri&oacute; el consumo a partir del a&ntilde;o 2005 con el programa de la Batalla de Ideas desarrollado por el gobierno<sup><a name="nu3"></a><a href="#num3">3</a></sup> . </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El coeficiente asociado a la variable OI result&oacute; ser el esperado. Sin embargo, su valor puede considerarse peque&ntilde;o si se tiene en cuenta la importancia y el peso que tienen estos ingresos sobre el total de la renta disponible de la sociedad cubana. Esto puede estar asociado a problemas de medici&oacute;n de la variable, por la subestimaci&oacute;n del valor de las remesas. </p>      <p>Por otra parte, el signo positivo del coeficiente asociado al <i>PIB</i><Sub><i>t-3 </i></Sub>indica que un crecimiento del PIB tiene un impacto positivo sobre los niveles de consumo tres a&ntilde;os despu&eacute;s. Este resultado tiene mucha validez pues para que un incremento en el PIB se traduzca en incrementos en los niveles de consumo, es necesario primero que ese aumento del PIB signifique mayores ingresos para las personas, v&iacute;a salario u otros mecanismos de distribuci&oacute;n. Sin embargo, este es un proceso que, por lo general, no ocurre de manera inmediata, de ah&iacute; el retardo de la reacci&oacute;n del consumo. </p>      <p>Adicionalmente, el coeficiente asociado a <i>C</i><Sub><i>t-2 </i></Sub>indica que el comportamiento contempor&aacute;neo del consumo puede ser explicado por sus propias variaciones en a&ntilde;os anteriores. El hecho de que resultara negativo significa que incrementar los niveles de consumo en el presente compromete los niveles de consumo hasta dos per&iacute;odos despu&eacute;s. Lo anterior se explica porque una vez que las personas satisfacen ciertas necesidades de consumo, no necesitan satisfacer esas mismas necesidades al menos en el corto plazo. Por &uacute;ltimo, en el anexo 6 se muestra un gr&aacute;fico que brinda una medida del ajuste del modelo, al comparar los niveles estimados de consumo a partir del modelo propuesto con los valores reales de dicha variable. </p>      <p>De manera general, en el gr&aacute;fico se aprecia un buen ajuste entre los valores reales y estimados, por lo que se puede decir que el modelo obtenido resulta confiable para realizar proyecciones sobre el comportamiento del consumo. Para ello es necesario asumir supuestos sobre las variables que son consideradas ex&oacute;genas en este caso PIB y OI. A partir de ah&iacute; se puede proyectar el consumo para un per&iacute;odo despu&eacute;s de los a&ntilde;os que se disponen los datos. Para realizar proyecciones para m&aacute;s de un a&ntilde;o es necesario repetir este procedimiento a&ntilde;o a a&ntilde;o, pues ser&iacute;a necesario estimar para cada per&iacute;odo los residuos de la relaci&oacute;n de largo plazo<sup><a name="nu4"></a><a href="#num4">4</a></sup> . </p>      <p><b>6. CONCLUSIONES </b></p> <ol>     <p>1. La teor&iacute;a keynesiana es la que m&aacute;s se ajusta para explicar el comportamiento del consumo en la econom&iacute;a cubana. As&iacute;, las familias basan sus decisiones de consumo en funci&oacute;n de su ingreso corriente, proveniente no solo del salario, sino tambi&eacute;n de otras v&iacute;as, como la seguridad y asistencia social, transferencias estatales, fondos sociales de consumo y otros ingresos. Lo anterior se explica, entre otros factores, por la baja capacidad de ahorro y las limitaciones de acceso al cr&eacute;dito.</p>      <p>2. El PIB y la variable Otros Ingresos explican las decisiones de consumo de los agentes.</p>      <p>3. Dado que el CH y el PIB son series cointegradas, el Mecanismo de Correcci&oacute;n de Errores constituye el mejor modelo para estimar una relaci&oacute;n entre estas dos variables</p>      <p>4. Ante un <i>shock</i> que afecte al consumo, esta variable tardar&aacute; alrededor de 6 a&ntilde;os para retornar a su relaci&oacute;n de equilibrio de largo plazo con el PIB.</p>      <p>5. El modelo estimado muestra un buen ajuste para realizar predicciones sobre la tasa de crecimiento del consumo de hogares para el per&iacute;odo 2013-2020.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>6. Seg&uacute;n los supuestos asumidos sobre las variables ex&oacute;genas de modelo se espera que el consumo de hogares muestre una tasa de crecimiento promedio en el per&iacute;odo 2013-2020 de 5,4 %.</p>     </ol> <hr>     <p><font size="3"><b>Notas</b></font></p>     <P><sup><a name="num1"></a><a href="#nu1">1</a></sup> Keynes, que nunca atribuy&oacute; importancia causal exclusiva al ingreso, estudi&oacute; otros factores bajo los encabezamientos "objetivos" y "subjetivos". Ackley emplea una clasificaci&oacute;n algo m&aacute;s detallada, basada solo en parte en la distinci&oacute;n de Keynes.    <br> <sup><a name="num2"></a><a href="#nu2">2</a></sup> Existen otros factores, como los precios relativos, la liquidez, el efecto riqueza, pero no constituyen objeto de la presente investigaci&oacute;n.    <br> <sup><a name="num3"></a><a href="#nu3">3</a></sup> El programa Batalla de Ideas increment&oacute; las posibilidades de consumo de las familias. Permiti&oacute; acceder a numerosos equipos electrodom&eacute;sticos que se pagaban descontando un por ciento del salario de los trabajadores que compraban los equipos. De otro modo, no hubiese sido posible que se pudieran comprar esos equipos, pues su precio en las tiendas en CUC es muy superior al salario de los trabajadores.    <br> <sup><a name="num4"></a><a href="#nu4">4</a></sup>  En el <a href="#a5">anexo 5</a> se muestran las proyecciones obtenidas para el Consumo de Hogares en el per&iacute;odo 2013-2020. Adicionalmente, se adjunta un documento de Excel en el que se muestra el procedimiento que se realiz&oacute; para obtener las proyecciones del consumo en el per&iacute;odo 2013-2020.    <br></P>  <hr>      <p><b>REFERENCIAS</b></p>      <!-- ref --><p>Aguilar, R.; Garc&iacute;a, A. &amp; Vidal, P. (2011). <i>Elementos de econometr&iacute;a. Aplicaciones para Cuba</i>. La Habana: Centro de Estudios de Econom&iacute;a Cubana y Universidad de la Rep&uacute;blica de Uruguay.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4969412&pid=S2011-2106201500020000300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>      <!-- ref --><p>Dornbusch, R. &amp; Fisher, S. (2009). <i>Macroeconom&iacute;a</i> (4&ordf;. ed.). La Habana: Editorial F&eacute;lix Varela.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4969414&pid=S2011-2106201500020000300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>      <!-- ref --><p>Friedman, M. (1957). <i>Una teor&iacute;a de la funci&oacute;n de consumo</i>. New Jersey: Princeton University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4969416&pid=S2011-2106201500020000300003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>      <!-- ref --><p>Keynes, J. M. (1936, 1972). <i>The general theory of employment, interest and money</i>. United States: MacMillan Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4969418&pid=S2011-2106201500020000300004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>      <!-- ref --><p>Larrain, F. &amp; Sachs, J. (2002). <i>Macroeconom&iacute;a en la econom&iacute;a global</i> (2&ordf;. ed.). Buenos Aires, Argentina: Prentice Hall.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4969420&pid=S2011-2106201500020000300005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>      <!-- ref --><p>Mankiw, G. (2010). <i>Macroeconom&iacute;a</i>. La Habana: Editorial F&eacute;lix Varela.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4969422&pid=S2011-2106201500020000300006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>      <!-- ref --><p>Ando, A. &amp; Modigliani, F. (1963). The" life cycle" hypothesis of saving: Aggregate implications and tests. <i>The American Economic Review</i>, <i>5</i> (2), 55-84.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4969424&pid=S2011-2106201500020000300007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>      <!-- ref --><p>Ram&iacute;rez, M., Mu&ntilde;oz, M. &amp; Rivas, G. (1998). El consumo de los hogares en 23 capitales de departamentos colombianos. <i>Bolet&iacute;n de Estad&iacute;stica DANE</i>, <i>540</i>, 217-228.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4969426&pid=S2011-2106201500020000300008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>      <!-- ref --><p>Wooldridge, M. (2003). <i>Introductory econometrics: A modern approach</i>. (2&ordf;. ed.). Ohio, USA: South Western Publishers.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4969428&pid=S2011-2106201500020000300009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>      <p><b>Fuentes </b></p>      <!-- ref --><p>Anuarios estad&iacute;sticos de Cuba. Disponible en: <a href="http://www.onei.cu" target="_blank">www.onei.cu</a> UN (2008). System of National Accounts.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4969431&pid=S2011-2106201500020000300010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>ANEXOS </b></p>      <p align="center"><a name="a1"></a><img src="img/revistas/ecoca/n16/n16a03a1.jpg"></p>     <p align="center"><a name="a2"></a><img src="img/revistas/ecoca/n16/n16a03a2.jpg"></p>     <p align="center"><a name="a3"></a><img src="img/revistas/ecoca/n16/n16a03a3.jpg"></p>     <p align="center"><a name="a4"></a><img src="img/revistas/ecoca/n16/n16a03a4.jpg"></p>     <p align="center"><a name="a5"></a><img src="img/revistas/ecoca/n16/n16a03a5.jpg"></p>     <p align="center"><a name="a6"></a><img src="img/revistas/ecoca/n16/n16a03a6.jpg"></p>  </font>      ]]></body><back>
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