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</front><body><![CDATA[  <font size="2" face="Verdana">        <p>    <center><font size="4"><b>La atenci&oacute;n de la salud en un modelo de aseguramiento      comercial</b></font></center></p>       <p>    <center><b><font size="3">Health care in a model of commercial managed care      in Colombia</font></b></center></p>     <center>Jos&eacute; F&eacute;lix Pati&ntilde;o Restrepo*  </center>    <p>* Editor, Revista Colombiana de Cirug&iacute;a. </p>     <p><b>Correspondencia</b>: Jos&eacute; F&eacute;lix Pati&ntilde;o, MD, FACS (HON)    Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:jfpatinore@gmail.com">jfpatinore@gmail.com</a>    Bogot&aacute;, Colombia</p>     <p>Fecha de recibido: 19 de enero de 2011. Fecha de aprobaci&oacute;n: 19 de enero    de 2011.</p> <hr size=1>     <p>El 19 de enero de 2011 el presidente de la Rep&uacute;blica, Juan Manuel Santos,    sancion&oacute; la ley de reforma del Sistema General de Seguridad Social en    Salud (SGSSS). Esta ley fue aprobada en forma muy r&aacute;pida por el Congreso    de la Rep&uacute;blica, impulsada principalmente por la senadora m&eacute;dica    Dilian Francisca Toro y por el gobierno nacional, argumentando la urgencia de    resolver la crisis econ&oacute;mica que reclaman las Empresas Promotoras de    Salud (EPS). Las EPS dicen tener una cartera del orden de los $800.000 millones    ($600.000 seg&uacute;n el Ministerio de la Protecci&oacute;n Social) y esto    causa profunda preocupaci&oacute;n al Ministerio. Pero no parece preocupar al    Ministerio la cartera de los hospitales, p&uacute;blicos y privados, cuya cartera    es cinco o seis veces mayor. A la ceremonia de sanci&oacute;n de la ley no asistieron    la Academia Nacional de Medicina, ni las universidades, ni la Facultad Nacional    de Salud P&uacute;blica, ni las asociaciones cient&iacute;ficas, ni las sociedades    gremiales, que de manera un&aacute;nime se hab&iacute;an opuesto al proyecto    de ley, y enviaron al presidente de la Rep&uacute;blica una carta, junto con    un pronunciamiento de la Academia, que se reproduce en este n&uacute;mero de    la Revista Colombiana de Cirug&iacute;a. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El prop&oacute;sito fundamental de la nueva legislaci&oacute;n es la sostenibilidad    econ&oacute;mica del SGSSS, que es fundamentalmente uno de car&aacute;cter comercial    privado y con &aacute;nimo de lucro. De ahora en adelante no habr&aacute; tutelas    y los servicios se prestar&aacute;n hasta donde las EPS decidan, salvaguardando    su inter&eacute;s econ&oacute;mico, sin tener en cuenta las necesidades de los    pacientes. Se hace gran &eacute;nfasis en la muy confusamente definida atenci&oacute;n    primaria, la cual ser&aacute; priorizada. &iquest;Qu&eacute; va a pasar con    las enfermedades de alto costo? &iquest;Con las &#8220;enfermedades hu&eacute;rfanas&#8221;?    &iexcl;Precisamente el aseguramiento existe para cubrir los altos costos de    la atenci&oacute;n de alta complejidad! Si hoy los m&eacute;dicos tienen grandes    dificultades por las barreras que las EPS imponen, &iquest;c&oacute;mo ser&aacute;    de ahora en adelante?</p>     <p>El modelo de aseguramiento comercial colombiano, o atenci&oacute;n &#8220;gerenciada&#8221;    de la salud (el managed care de los Estados Unidos de Am&eacute;rica que all&aacute;    ha hecho agua y est&aacute; siendo remplazado), se fortalece con la presente    ley, ley que fracciona el derecho humano a la salud y va contra los principios    de nuestra constituci&oacute;n pol&iacute;tica. Concede m&aacute;s poder a las    EPS, que ya ostentan una abusiva posici&oacute;n dominante. La &#8220;regulaci&oacute;n    del derecho a la salud&#8221; aparece, a todas luces, inconstitucional, y tambi&eacute;n    es parte fundamental del proyecto de ley estatutaria que ya cursa en el Congreso.</p>     <p>La Ley 100 del 23 de diciembre de 1993 que implant&oacute; el modelo de atenci&oacute;n    &#8220;gerenciada&#8221; de la salud ha causado un enorme perjuicio a la educaci&oacute;n    m&eacute;dica y al ejercicio de la profesi&oacute;n en beneficio del paciente.    En otros escritos he advertido sobre la creciente desprofesionalizaci&oacute;n    de la medicina. Al referirme a la medicina y a la formaci&oacute;n del m&eacute;dico    en pasada ocasi&oacute;n, escrib&iacute;: </p>     <p>&#8220;[&#8230;] La medicina es al mismo tiempo ciencia y profesi&oacute;n...    Como ciencia, es una actividad intelectual orientada hacia la creaci&oacute;n,    transmisi&oacute;n y sistematizaci&oacute;n del conocimiento m&eacute;dico;    como profesi&oacute;n, su compromiso primordial es servir a la sociedad mediante    la aplicaci&oacute;n eficiente del conocimiento especializado en el marco de    su prop&oacute;sito moral, su imperativo &eacute;tico y una rigurosa autorregulaci&oacute;n...    El modelo colombiano introduce cambios profundos en el ejercicio de la medicina    y se crean nuevas condiciones como la ruptura de la relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente,    el surgimiento del paciente como cliente o consumidor y las complejas implicaciones    de un nuevo contrato social. De los patrones tradicionales del ejercicio m&eacute;dico    liberal, la medicina pasa a una modalidad de administraci&oacute;n externa,    a una pr&aacute;ctica m&eacute;dica de tipo corporativo, donde predominan factores    de car&aacute;cter econ&oacute;mico en la concepci&oacute;n de la atenci&oacute;n    de la salud&#8221; (1).</p>       <p>El efecto de la implementaci&oacute;n de la Ley 100 de 1993 sobre el profesionalismo    m&eacute;dico, o sea sobre la idoneidad, que es la &uacute;nica garant&iacute;a    de calidad en la prestaci&oacute;n de los servicios de salud, ha sido catacl&iacute;smico.    Hace 10 a&ntilde;os as&iacute; lo advert&iacute;: </p>       <p>&#8220;[...] La comercializaci&oacute;n de la atenci&oacute;n de la salud que    implant&oacute; en Colombia la Ley 100 modifica en forma dr&aacute;stica la    concepci&oacute;n misma de la moral social, al reemplazar el imperativo hipocr&aacute;tico    que busca siempre el beneficio del paciente por un esquema econ&oacute;mico    que somete el acto m&eacute;dico a los objetivos de lucro de la industria y    al poder del mercado. En tal esquema el poder de decisi&oacute;n se sustrae    del &aacute;mbito intelectual y cient&iacute;fico de la profesi&oacute;n m&eacute;dica    y pasa a manos de la burocracia administrativa de la corporaci&oacute;n, convirtiendo    al m&eacute;dico en un operario en la infraestructura corporativa creada con    &aacute;nimo de lucro. Es un paso ominoso hacia la desprofesionalizaci&oacute;n    de la medicina&#8221; (2). </p>       <p>Como dice la Academia Nacional de Medicina en el prefacio del informe &#8220;Ley    100 de 1993: reforma y crisis de la salud&#8221;,</p>     <p>&#8220;&#91;...] En esencia es la conversi&oacute;n de la medicina, que como    disciplina intelectual es una profesi&oacute;n de compromiso social, en un oficio    que, al disminuir costos, resulte en mayores m&aacute;rgenes de utilidad para    las entidades intermediarias. Esta nueva interpretaci&oacute;n econ&oacute;mica    es una negaci&oacute;n del humanismo en una de sus expresiones m&aacute;s puras,    cual es el ejercicio de curar y de velar por la salud mediante el profesionalismo    m&eacute;dico. Al tiempo que la reforma abre oportunidades, tambi&eacute;n significa    grandes peligros de perjuicio social. En esencia, la responsabilidad social    del Estado ha sido transferida a entidades comercializadoras, con lo cual las    empresas suplantan la gobernaci&oacute;n pol&iacute;tica y el concepto de rendimiento    industrial aplasta la milenaria moral hipocr&aacute;tica. La &eacute;tica m&eacute;dica,    cuyo objetivo inefable es el bien social, es reemplazada por una todav&iacute;a    no bien definida &eacute;tica corporativa, donde el costo-beneficio en t&eacute;rminos    de rendimiento financiero es el objetivo principal&raquo;.</p>     <p>Los conceptos arriba expresados coinciden plenamente con los de autorizadas    voces acad&eacute;micas que en los Estados Unidos, desde hace a&ntilde;os, expresan    grave preocupaci&oacute;n: &#8220;[...] Hoy, en los albores de un nuevo siglo,    el genuino profesionalismo m&eacute;dico est&aacute; en peligro. En forma creciente    el m&eacute;dico confronta incentivos financieros perversos, una feroz competencia    mercantil y la erosi&oacute;n de la confianza del paciente&#8221;, dicen M.    K. Wynia y colaboradores en un pasado comentario editorial en el New England    Journal of Medicine (3). </p>     <p>Tales las razones por las cuales el cuerpo m&eacute;dico colombiano, a nombre    de los pacientes que debe atender, se ha opuesto a la ley de reforma del SGSSS    que ha sido sancionada y, especialmente, al proyecto de ley estatutaria radicado    y ya en curso en el Congreso.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="3"><strong>Referencias</strong></font></p>     <p>1. Pati&ntilde;o Restrepo JF. La formaci&oacute;n del m&eacute;dico. En: Criterios    y procedimientos para el registro calificado de programas acad&eacute;micos    de pregrado en Ciencias de la Salud. Bogot&aacute;: Consejo Nacional de Acreditaci&oacute;n;    2001.</p>     <p> 2. Pati&ntilde;o Restrepo JF. La desprofesionalizaci&oacute;n de la medicina    en Colombia (editorial). Acta M&eacute;dica Colombiana 2001;26:43-9.</p>     <p> 3. Wynia MK, Latham SR Jr, Kao AC. Medical professionalism in society. N Eng    J Med 1999;18:1611-6.</p> </font>       ]]></body>
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