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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><font size="4"><b>Un nuevo paradigma en drogas y democracia: se abre el debate</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>En d&iacute;as pasados se hizo p&uacute;blica la Declaraci&oacute;n de la Comisi&oacute;n Lati-noamericana sobre Drogas y Democracia, liderada por los ex presidentes Fernando Henrique Cardoso, de Brasil; Ernesto Zedillo, de M&eacute;xico, y C&eacute;sar Gaviria, de Colombia, con la participaci&oacute;n de 17 personalidades independientes de varios pa&iacute;ses latinoamericanos. En la Declaraci&oacute;n se propone un nuevo paradigma para comprender y enfrentar el problema de las drogas en Am&eacute;rica Latina. Sin embargo, este nuevo paradigma que promete —desde su perspectiva— ser innovador y solucionar un problema, tiene varias dificultades que merecen una mayor discusi&oacute;n desde la academia.</p>     <p>El documento parte de algunas verdades dif&iacute;ciles de refutar y que se pueden resumir en:</p>     <p>•   La violencia y el crimen organizado asociados al tráfico de drogas il&iacute;citas se incrementan cada año.</p>     <p>•  Son escasos los resultados en la lucha contra las drogas il&iacute;citas comparados con los elevados costos econ&oacute;micos y sociales y con la gran cantidad de p&eacute;rdida de vidas humanas.</p>     <p>•   Las pol&iacute;ticas prohibicionistas basadas en la represi&oacute;n de la producci&oacute;n y de interdicci&oacute;n al tráfico y a la distribuci&oacute;n, as&iacute; como la criminalizaci&oacute;n del consumo, no han producido los resultados esperados.</p>     <p>•   Nos encontramos lejos de erradicar los cultivos il&iacute;citos y la fabricaci&oacute;n de dichas drogas, as&iacute; como de frenar sus nefastas consecuencias socioecon&oacute;micas. Por el contrario, Am&eacute;rica Latina sigue siendo el mayor exportador mundial de coca&iacute;na y marihuana, y cada vez produce más opio y hero&iacute;na.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>•   El crimen organizado ha aumentado, tanto por el tráfi co internacional como por el control de los mercados internos y los territorios cultivables.</p>     <p>•  Existe un crecimiento de la violencia que afecta al conjunto de la sociedad y, en particular, a los pobres y j&oacute;venes.</p>     <p>•  La delincuencia organizada ha infi ltrado instituciones democráticas, lo cual ha llevado a la criminalizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica y la politizaci&oacute;n del crimen.</p>     <p>•  Sigue creciendo la corrupci&oacute;n de funcionarios p&uacute;blicos, del sistema judicial, de gobiernos, del sistema pol&iacute;tico y, en especial, de las fuerzas policiales encargadas de mantener la ley y el orden.</p>     <p>De acuerdo con los anteriores puntos, la Declaraci&oacute;n pretende romper el tab&uacute; y el silencio y abrir el debate, reconociendo los fracasos de las pol&iacute;ticas actuales y proponiendo un nuevo paradigma con &quot;pol&iacute;ticas más seguras, efi cientes y humanas&quot;.</p>     <p>Tomamos a continuaci&oacute;n algunos de los apartes que nos pueden llevar a iniciar el debate:</p>     <p>&quot;&#091;Se busca&#093; reducir drásticamente el daño que las drogas hacen a las personas, a las sociedades y a las instituciones. Para ello, es esencial diferenciar las sustancias ilegales de acuerdo con el daño que provocan a la salud y a la sociedad&quot; .</p>     <p>&quot;Pol&iacute;ticas seguras, efi cientes y fundadas en los derechos humanos implican reconocer la diversidad de situaciones nacionales, as&iacute; como priorizar la prevenci&oacute;n y el tratamiento&quot;.</p>     <p>&quot; La pol&iacute;tica europea de focalizarse en la reducci&oacute;n de daños causados por las drogas, como un asunto de salud p&uacute;blica, mediante el tratamiento de los usuarios, se muestra más humana y efi ciente. Sin embargo, al no dar prioridad a la reducci&oacute;n del consumo, bajo el argumento de que las estrategias de reducci&oacute;n de daños minimizan la dimensi&oacute;n social del problema, la pol&iacute;tica de los pa&iacute;ses de la Uni&oacute;n Europea mantiene intacta la demanda de drogas il&iacute;citas, que estimula su producci&oacute;n y exportaci&oacute;n de otras partes del mundo&quot;.</p>     <p>Teniendo en cuenta lo anterior, la Comisi&oacute;n propone tres directrices para Am&eacute;rica Latina:</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>1.  Tratar el consumo de drogas como una cuesti&oacute;n de salud p&uacute;blica.</p>     <p>2.  Reducir el consumo mediante acciones de informaci&oacute;n y prevenci&oacute;n.</p>     <p>3.  Focalizar la represi&oacute;n sobre el crimen organizado.</p>     <p>Al respecto, la Comisi&oacute;n añade: &quot;Nuestro enfoque no es de tolerancia con las drogas. Reconocemos que &eacute;stas provocan daños a las personas y a la sociedad. Tratar el consumo de droga como un tema de salud p&uacute;blica y promover la reducci&oacute;n de su uso son precondiciones para focalizar la acci&oacute;n represiva en sus puntos cr&iacute;ticos: la disminuci&oacute;n de la producci&oacute;n y el desmantelamiento de las redes de trafi cantes&quot;.</p>     <p>Para concretar este paradigma, la Comisi&oacute;n propone que Am&eacute;rica Latina tome las siguientes iniciativas en el ámbito de la salud:</p>     <p>1.  &quot;Transformar los adictos de &#39;compradores de drogas en el mercado ilegal&#39; en &#39;pacientes del sistema de salud&#39;. La enorme capacidad de violencia y corrupci&oacute;n del narcotráfi co s&oacute;lo podrá ser combatida efectivamente si se debilitan sustancialmente sus fuentes de ingresos. Con este prop&oacute;sito, el Estado debe crear las leyes, instituciones y regulaciones que permitan que las personas que han ca&iacute;do en la adicci&oacute;n de drogas dejen de ser compradores en el mercado ilegal para convertirse en pacientes del sistema de salud. Esto, en conjunto con campañas educativas y de informaci&oacute;n, llevar&iacute;a a una reducci&oacute;n de la demanda de drogas ilegales y al desplome de los precios de las mismas, minándose de esta manera las bases econ&oacute;micas de este negocio criminal&quot;.</p>     <p>Al respecto nos preguntamos:</p>     <p>-   ¿C&oacute;mo transformar a los adictos en pacientes, cuando conocemos las difi cultades que interponen las personas con mayor grado de adicci&oacute;n a aceptar el tratamiento?</p>     <p>-  ¿A qui&eacute;n llaman &quot;adicto&quot;? ¿Al individuo con abuso o dependencia de las drogas, o al consumidor &quot;ocasional&quot;? ¿Cuál de los dos im-pacta más la demanda? ¿Qu&eacute; se conoce de ello?</p>     <p>-   ¿Será que los consumidores ocasionales —los que más abundan y demandan— aceptarán ser tratados como pacientes? De ser as&iacute;, ¿qu&eacute; sistema de salud soportar&iacute;a esto? Al respecto vale la pena mirar c&oacute;mo qued&oacute; representada esta problemática en nuestra Ley 100, en la cual, por falta de garant&iacute;as para este tipo de pacientes, muchas de las posibilidades se han abierto por medio de tutelas.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>2.  &quot;Evaluar con un enfoque de salud p&uacute;blica y haciendo uso de la más avanzada ciencia m&eacute;dica la conveniencia de descriminalizar la tenencia de marihuana para consumo personal. La marihuana es, de lejos, la droga más difundida en Am&eacute;rica Latina. Su consumo tiene un impacto negativo sobre la salud, inclusive la salud mental. Sin embargo, la evidencia emp&iacute;rica disponible indica que los daños causados por esta droga son similares a los causados por el alcohol o el tabaco. Más importante a&uacute;n, gran parte de los daños asociados a la marihuana —de la prisi&oacute;n y encarcelamiento indiferenciado de consumidores a la violencia y la corrupci&oacute;n que afectan a toda la sociedad— son el resultado de las pol&iacute;ticas prohibicionistas vigentes&quot;.</p>     <p>Al respecto nos preguntamos:</p>     <p>-  ¿Es cierto, desde el punto de vista de la psiquiatr&iacute;a, que los daños producidos por la marihuana son &quot;similares&quot; a los del alcohol y el tabaco? ¿Desde qu&eacute; perspectiva se afi rma esto? ¿Son similares, por lo tanto, una cirrosis alcoh&oacute;lica, un cáncer pulmonar derivado del tabaco y un s&iacute;ndrome amotivacional o las consecuencias familiares derivadas de la dependencia de la marihuana?</p>     <p>-  ¿Será que estas similitudes son m&eacute;dica o socioecon&oacute;micamente ciertas? Si lo son desde el punto de vista m&eacute;dico, ¿cuál es la evi-dencia de la &quot;más avanzada ciencia m&eacute;dica&quot; sobre la cual se basan para postular lo que se afi rma?</p>     <p>-  ¿Será que las pol&iacute;ticas de informaci&oacute;n y prevenci&oacute;n han sido exitosas en evitar el consumo de sustancias? ¿Cuáles son los estudios y qu&eacute; nivel de evidencia cient&iacute;fi ca tienen? ¿Qu&eacute; experimentos cl&iacute;nicos o metaanálisis describen que tal o cual m&eacute;todo haya sido exitoso en el tratamiento de la adicci&oacute;n a la marihuana o a otras drogas?</p>     <p>3. &quot;Reducir el consumo a trav&eacute;s de campañas innovadoras de informaci&oacute;n y prevenci&oacute;n que puedan ser comprendidas y aceptadas, en particular por la juventud, que es el mayor contingente de usuarios&quot;.</p>     <p>&quot;Las drogas afectan el poder de decisi&oacute;n de los individuos. El testimonio de ex adictos sobre estos riesgos puede tener mayor poder de convencimiento que la amenaza de represi&oacute;n o la exhortaci&oacute;n virtuosa a no consumir. Los cambios en la sociedad y la cultura que llevaron a reducciones impresionantes en el consumo de tabaco demuestran la efi ciencia de campañas de informaci&oacute;n y prevenci&oacute;n basadas en lenguaje claro y argumentos consistentes con la experiencia de las personas a que se destinan&quot;.</p>     <p>&quot;La mayor parte de las campañas de prevenci&oacute;n que hoy se desarrollan en el mundo son bastante inefi caces. Hay mucho que aprender con las experiencias de pa&iacute;ses europeos como, por ejemplo, el Reino Unido, Holanda y Suiza, y es preciso explorar experiencias de otras regiones&quot;.</p>     <p>Al respecto nos preguntamos:</p>     <p>-  ¿Será similar y tendrá el mismo efecto una campaña contra el tabaco que contra las drogas il&iacute;citas? ¿D&oacute;nde se ha demostrado esto? ¿El efecto del tabaco es similar al de la marihuana o al de otra droga il&iacute;cita? ¿Será esto como plantear que dado que una campaña es exitosa contra la cirrosis secundaria a hepatitis infecciosa, esta estrategia nos sirve para la cirrosis alcoh&oacute;lica? En t&eacute;rminos de prevenci&oacute;n es importante estudiar el vector y los efectos sobre el hu&eacute;sped, ¿serán intercambiables el tabaco y la marihuana?</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>-   ¿Qu&eacute; efectos puede tener sobre el consumo de otras drogas il&iacute;citas el permitir una droga —la marihuana— que repetidamente se ha visto como la entrada a las otras? ¿Esta soluci&oacute;n es viable desde la perspectiva de la salud p&uacute;blica o desde la perspectiva socioeco-n&oacute;mica? ¿Será que por aliviar una perspectiva, la una se daña la otra? ¿Cuál es el costo-benefi cio de este intercambio?</p>     <p>-   Acerca del aprendizaje que se puede obtener de las experiencias de otros pa&iacute;ses, no nos queda claro si es en el sentido positivo o negativo. Si se refi eren al primero, contamos con mayor evidencia m&eacute;dica que refuta o que por lo menos desvirt&uacute;a el &eacute;xito de las experiencias de dichos pa&iacute;ses. Si se trata del sentido negativo —es decir, experiencias poco exitosas—, tendr&iacute;amos que dar un lapso para estudiar y descubrir qu&eacute; ha llevado desde hace años a esas pocas o nulas respuestas.</p>     <p>-  Además, hay que tener en cuenta que, de acuerdo con lo postulado por la Comisi&oacute;n en otro a parte, &quot;la simple descriminalizaci&oacute;n del consumo, si no va acompañada de pol&iacute;ticas de informaci&oacute;n y prevenci&oacute;n, puede tener como consecuencia la profundizaci&oacute;n de los problemas de adicci&oacute;n&quot;. ¿Será que tenemos una prevenci&oacute;n eficaz estudiada seriamente en alg&uacute;n lugar del mundo y en la que podamos confiar? Más a&uacute;n, ¿cuáles estudios colombianos o latinoamericanos existen al respecto cuando la Comisi&oacute;n dice que debemos tener respuestas desde nuestra cultura?</p>     <p>Finalmente la Comisi&oacute;n dice: &quot;Esta participaci&oacute;n activa de Am&eacute;rica Latina en el debate global marcar&iacute;a la transici&oacute;n de regi&oacute;n-problema a la de regi&oacute;n-pionera en la implementaci&oacute;n de soluciones innovadoras para la cuesti&oacute;n de las drogas&quot;.</p>     <p>En conclusi&oacute;n, pensamos que la Declaraci&oacute;n de la Comisi&oacute;n Latinoamericana sobre Drogas y Democracia es un documento digno de ser estudiado y debatido en profundidad, de lo cual surgirá otro gran n&uacute;mero de preguntas.</p>     <p>As&iacute; mismo, invitamos a una mayor reflexi&oacute;n acerca las bondades de la ciencia m&eacute;dica en el tratamiento de esta problemática y evitar refugiarnos en &quot;&eacute;xitos poco realistas en el tratamiento y la prevenci&oacute;n&quot; que nos pueden inducir a una toma de decisiones equivocada. Sugerimos, entonces, a los entes acad&eacute;micos y a la Asociaci&oacute;n Colombiana de Psiquiatr&iacute;a el estudio juicioso de esta propuesta e iniciar el debate propuesto sobre la evidencia cient&iacute;fica que sirva para dar claridad a tan dif&iacute;cil tema.</p>     <p><i>Carlos G&oacute;mez-Restrepo</i>    <br> <i>Director-Editor</i>     <br><i>Revista Colombiana de Psiquiatr&iacute;a</i></p>     <p>&nbsp;</p> </font>     ]]></body>
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