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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Farmacodependencia y abuso de sustancias: ¿un problema de salud pública colombiano olvidado, mal enfocado, distorsionado o convertido en una vendetta política?]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2"> </font>     <p align="right"><font size="2" face="verdana"><b>Noticias comentarios y cartas    al editor</b></font></p> <font face="verdana" size="2">       <p align="right"><font size="3"><b>Carta al Editor</b></font></p>      <p align="right">El Dr. Juan Francisco G&aacute;lvez Fl&oacute;rez escribi&oacute;    a la Revista a prop&oacute;sito del editorial del n&uacute;mero anterior (vol.    38 No. 1) titulado "Un nuevo paradigma en drogas y democracia: se ae el    debate", del Dr. Carlos G&oacute;mez-Restrepo. Por considerarla de sumo    inter&eacute;s, reproducimos la totalidad de la carta.</p>        <p align="center"><font size="4">Farmacodependencia y abuso de sustancias: &iquest;un    problema de salud p&uacute;blica colombiano olvidado, mal enfocado, distorsionado    o convertido en una vendetta pol&iacute;tica?</font></p>     <p><b>Juan Francisco G&aacute;lvez Fl&oacute;rez<sup>1</sup></b></p>     <p>Correspondencia Juan Francisco G&aacute;lvez Fl&oacute;rez Departamento    Psiquiatr&iacute;a y Salud Mental Pontificia Universidad Javeriana Carrera 7&ordf;    No. 40-62 Bogot&aacute;, Colombia <a href="mailto:juanfcogalvez@hotmail.com">juanfcogalvez@hotmail.com</a></p>     <p>Los trastornos relacionados con el consumo de sustancias son una    problem&aacute;tica frecuente tanto en nuestro medio local como en el escenario    internacional. La prevalencia ha aumentado de forma inexorable, a pesar de las    m&uacute;ltiples medidas tomadas a lo largo del tiempo. La Organizaci&oacute;n    de las Naciones Unidas (ONU) reporta en el informe del a&ntilde;o 2000 acerca    del consumo de sustancias que hay un 96% de pa&iacute;ses en los cuales se reporta    consumo de cannabinoides entre sus habitantes, seguido de los opi&aacute;ceos    en un 87% de las naciones, y de 81%, para narc&oacute;ticos como la coca&iacute;na.    En un 73% de ellas se consumen drogas metaanfetam&iacute;nicas como el &eacute;xtasis,    el 69% refiere contar con problemas asociados a la adicci&oacute;n causada por    inhalantes o benzodiacepinas, y en un 60% de los 13 pa&iacute;ses encuestados    existe tr&aacute;fico, venta y consumo de alucin&oacute;genos como el LSD o    la mescalina.</p>     <p> En 2005 la ONU reporta un incremento en el consumo de todas las    sustancias psicoactivas, tales como la marihuana, el &eacute;xtasis, la coca&iacute;na,    la hero&iacute;na, las benzodiacepinas y el opio fumado, independientemente    de las medidas de salud p&uacute;blica adoptadas, pol&iacute;ticas implementadas    o penas legales establecidas a las cuales fueran sometidos los pacientes farmacodependientes.    Solo se describen disminuciones en el consumo de sustancias de abuso de prescripci&oacute;n,    como barbit&uacute;ricos y morfina, a lo largo del tiempo en pa&iacute;ses desarrollados.</p>     <p> En la &uacute;nica regi&oacute;n del mundo donde se ha reportado    una disminuci&oacute;n en las tasas de consumo de sustancias il&iacute;citas    es en aquellos pa&iacute;ses de Asia Oriental donde, desafortunadamente, todav&iacute;a    se imponen reg&iacute;menes dictatoriales, y en los cuales se castiga el tr&aacute;fico    y consumo de estupefacientes con la pena de muerte y cadena perpetua.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Dichas medidas punitivas no han demostrado cient&iacute;ficamente    que lleven a procesos de rehabilitaci&oacute;n para estos enfermos, quienes    generalmente sufren de trastornos psiqui&aacute;tricos mayores subyacentes.    Todo lo contrario: tienden a contribuir al detrimento psicoemocional de los    individuos, ya que los trastornos de personalidad, afectivos, psic&oacute;ticos    y por descontrol de impulsos, tan frecuentes en los adictos, tienden a ser poemente    detectados en el &aacute;mbito de la justicia penal ordinaria y de los m&eacute;dicos    legistas y profesionales de la salud encargados de procesar, medicar y rehabilitar    a estos enfermos como si fueran delincuentes en las respectivas correccionales.</p>     <p> Los niveles de desarrollo socioecon&oacute;mico y cultural alcanzados    con la globalizaci&oacute;n de los mercados financieros, la internacionalizaci&oacute;n    de las fronteras y la expansi&oacute;n desmedida de los medios de comunicaci&oacute;n    han convertido el consumo de sustancias il&iacute;citas en una problem&aacute;tica    de salud p&uacute;blica cada vez m&aacute;s prevalente y dif&iacute;cil de resolver    en todas las culturas, religiones, reg&iacute;menes pol&iacute;ticos y regiones    geogr&aacute;ficas de nuestro planeta.</p>     <p> Las campa&ntilde;as publicitarias que tratan de persuadir a los    ciudadanos soe el consumo, en la mayor&iacute;a de los casos, han sido err&oacute;neamente    enfocadas soe elementos &eacute;ticos, m&iacute;sticos, punitivos o m&aacute;gicos    que solo han generado el efecto contrario al esperado en poblaciones de adolescentes    y adultos j&oacute;venes, tal como lo vienen demostrando las cifras de consumo    en la &uacute;ltima d&eacute;cada. Por otra parte, el desarrollo de la investigaci&oacute;n    soe tratamientos con psicof&aacute;rmacos y psicoterapias espec&iacute;ficas    para las adicciones es, hasta el momento, bastante limitado en t&eacute;rminos    de efectividad y eficiencia a largo plazo.</p>     <p> Se calcula, en general, que aproximadamente un 80% de los pacientes    quienes reciben tratamientos bajo consentimientos voluntarios completando todas    las fases establecidas y rehabilitaci&oacute;n en un programa de base cient&iacute;fica,    fracasan en el intento de abstenerse de consumir la sustancia en el primer a&ntilde;o    posterior a la culminaci&oacute;n del tratamiento.</p>     <p>Sumado a esto, las intervenciones psicoterap&eacute;uticas que    han demostrado resultados alentadores en pacientes con trastornos asociados    al consumo de sustancias il&iacute;citas requieren la atenci&oacute;n de personal    especializado que realizan abordajes terap&eacute;uticos para los cuales se    necesita un entrenamiento adicional, as&iacute; como manejo de contingencia    econ&oacute;mica (bonos de dinero por no consumir) para el adicto, carentes    en la mayor&iacute;a de profesionales de la salud e instituciones encargadas    de tratar a estos pacientes.</p>     <p> En Colombia, el m&aacute;s reciente Estudio Nacional de Salud    Mental (ENSM), realizado en colaboraci&oacute;n conjunta entre el Ministerio    de la Protecci&oacute;n Social, la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud y    la Universidad de Harvard en Estados Unidos, reporta tasas de consumo de sustancias    en aumento. Se describe un 12,7% de consumo de medicamentos no formulados, un    10,8% de marihuana y un 4,0% de coca&iacute;na, mientras el consumo de sustancias    legales y socialmente aceptadas, como el alcohol y el cigarrillo, est&aacute;n    desbordadas, con tasas de alrededor del 94,3% y el 48,1%, respectivamente, a    pesar de los claros efectos nocivos para la salud de ambas sustancias, documentados    a lo largo del tiempo en el cual han sido legalizados para la venta al p&uacute;blico.</p>     <p> La prevalencia de cualquier trastorno por drogas alguna vez en    la vida para los colombianos es del 9,6%, con un 2,8% de prevalencia de punto    a 12 meses, y un 0,9% en los &uacute;ltimos 30 d&iacute;as. En la <a href="#tab1">tabla    1 </a>se ilustran los resultados para abuso y dependencia de alcohol, nicotina    y sustancias il&iacute;citas.       <p align="center"><img src="img/revistas/rcp/v38n2/v38n2a13tab1.gif"><a name="tab1"></a></p>      <p> En t&eacute;rminos generales, el porcentaje de abuso-dependencia    del alcohol se calcula en el 11,5%, mientras los problemas relacionados con    el abusodependencia de sustancias il&iacute;citas es tan solo del 2,2%. Se abusa    en mayor proporci&oacute;n de todas las sustancias consideradas como "il&iacute;citas"    por parte de franjas de homes solteros en el rango etario de mayor productividad    laboral: entre los 18 y los 54 a&ntilde;os.      <p> Se destacan, por otra parte, los altos niveles educativos y socioecon&oacute;micos    obtenidos por estos pacientes al compararlos con la poblaci&oacute;n general,    con ingresos per c&aacute;pita contradictoriamente m&aacute;s altos que los    del promedio de trabajadores, asociado, a su vez, a niveles bajos de b&uacute;squeda    de empleo en la actualidad.      ]]></body>
<body><![CDATA[<p> En el dominio de la poblaci&oacute;n jubilada, tanto el tabaco    como el alcohol siguen siendo las sustancias de las que m&aacute;s frecuentemente    se abusa o de las cuales se depende, lo cual genera complicaciones m&eacute;dicas    infinitas que incrementan de forma desproporcionada los costos de atenci&oacute;n    en salud p&uacute;blica, ya que estos pacientes no aportan, sino que devengan    del r&eacute;gimen de salud y pensiones vigentes en el territorio colombiano.      <p> No existen n&uacute;meros concluyentes acerca de los tratamientos    espec&iacute;ficos recibidos para drogadicci&oacute;n. A pesar de esto, en los    colombianos parece existir hoy d&iacute;a una mayor conciencia en cuanto a consultar    a los servicios de salud de forma voluntaria por trastornos relacionados con    el consumo de sustancias il&iacute;citas, en comparaci&oacute;n con aquellos    relacionados con el alcohol y el cigarrillo.      <p> La dependencia de cualquier sustancia es considerada como severa    en el 48,9% de los casos por la poblaci&oacute;n encuestada, con el abuso y    la dependencia de sustancias il&iacute;citas demostrando las tasas de severidad    cl&iacute;nica m&aacute;s altas: entre el 74,4% y el 100%. Es importante anotar    que son m&aacute;s severas, pero no tan frecuentes como las problem&aacute;ticas    por alcohol y cigarrillo, con prevalencias de punto a 12 meses de tan solo el    0,5% y el 0,2%.      <p> Con el fin de implementar adecuados abordajes terap&eacute;uticos    para estos pacientes en nuestro sistema de salud, se requiere primero una mejor    comprensi&oacute;n de la cronolog&iacute;a del abuso y dependencia de sustancias    en el colombiano.      <p> Las pautas de consumo parecen alejarse, en cierta medida, de    algunos patrones observados en otras culturas y pa&iacute;ses similares. El    abuso-dependencia alcoh&oacute;lico en Colombia antecede cronol&oacute;gicamente,    en la vida de los pacientes, al consumo de medicamentos no formulados. Posteriormente    al abuso-dependencia de analg&eacute;sicos y medicamentos controlados, aparecen    en el escenario cl&iacute;nico sustancias il&iacute;citas como la marihuana    y la coca&iacute;na.      <p>Es importante aclarar que el alcoholismo se ha convertido en la    puerta de entrada a todos los trastornos relacionados con el consumo de sustancias    il&iacute;citas en nuestro pa&iacute;s. El modelo punitivo de erradicaci&oacute;n    del consumo de drogas requerir&iacute;a, forzosamente, prohibiciones del consumo    del alcohol simult&aacute;neamente en todo el territorio nacional, para lograr    la efectividad fantaseada por sus promotores.      <p> Sabemos que esto no es viable, por las exuberantes cantidades    de dinero recaudadas en impuestos a trav&eacute;s de la compra y consumo de    licor, que permiten financiar proyectos para la naci&oacute;n. Adem&aacute;s,    ser&iacute;a un retroceso a &eacute;pocas medievales. Las mafias encargadas    de la distribuci&oacute;n del licor ilegal generar&iacute;an tasas de violencia    y crimen organizado nunca antes vistas en Colombia. Sin embargo, la prevenci&oacute;n    de consumo no puede limitarse a lo ilegal, pues con ello se desconocer&iacute;an    los efectos devastadores que el alcohol produce en la sociedad y la salud de    todos los colombianos.      <p> El problema prioritario para las entidades reguladoras y las    autoridades encargadas de velar por la salud y el bienestar debe ser la prevenci&oacute;n    del consumo de alcohol presente en uno de cada diez ciudadanos, e involucrado,    a su vez, en el 97% de las muertes violentas reportadas por el Instituto de    Medicina Legal y Ciencias Forenses de Colombia en la d&eacute;cada pasada. Antes    de penalizar el consumo de la dosis personal, es mucho m&aacute;s coherente    prohibir el consumo de alcohol en la v&iacute;a p&uacute;blica, generador de    accidentes de tr&aacute;nsito, homicidios, violaciones, robos, trifulcas en    los estadios de futbol y escenarios para eventos culturales.      <p> Contrariamente a lo observado con el alcohol, las adicciones    a sustancias il&iacute;citas se presentan tan solo en 2 o 3 de cada 100 colombianos,    y no han demostrado generar los impactos negativos en t&eacute;rminos de mortalidad,    violencia y orden p&uacute;blico, relacionados recientemente con el alcohol.      <p> Por otro lado, es fundamental entender que, en el contexto de    las adicciones a sustancias como marihuana, coca&iacute;na, hero&iacute;na,    basuco, y metanfetaminas, la premisa de "mejor prevenir que curar"    es absolutamente ver&iacute;dica. Una vez instaurado el abuso-dependencia de    sustancias il&iacute;citas, es m&aacute;s dif&iacute;cil de manejar y tratar    terap&eacute;uticamente que el alcoholismo, con poes resultados en t&eacute;rminos    de efectividad cl&iacute;nica y remisi&oacute;n. Por lo tanto, es pertinente    enfocar los esfuerzos y recursos de las fuerzas de trabajo en salud para campa&ntilde;as    preventivas acerca del consumo de alcohol y estupefacientes en etapas tempranas    de la vida, m&aacute;s que en el desarrollo de sistemas de judicializaci&oacute;n    para los adictos cr&oacute;nicos.      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Adicionalmente a todo lo mencionado acerca de las fallas graves    en la conceptualizaci&oacute;n del problema, en Colombia no contamos en el presente    con los recursos suficientes para trabajar con estos pacientes bajo las condiciones    adecuadas.      <p> Es importante enfatizar que las elaboraciones apresuradas de    cambios en las leyes de salud y orden, sin la adecuada asesor&iacute;a cl&iacute;nica    de expertos en farmacodependencia para la implementaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas,    siempre generar&aacute; resultados inocuos y est&eacute;riles para la realidad    social que golpea a nuestro pa&iacute;s.      <p> La verdad es que la carencia de un adecuado cuimiento de los    tratamientos necesarios para rehabilitar estos pacientes mientras el problema    de consumo crec&iacute;a de forma desproporcionada, las legislaciones contradictorias    acerca del consumo de estupefacientes en diferentes estados de la regi&oacute;n    americana y los intereses oscuros de las partes involucradas en su distribuci&oacute;n,    expendio o consumo local e internacional, as&iacute; como la falta de conciencia    por parte de las autoridades competentes soe la necesidad de abordar a los adictos    como pacientes medicamente enfermos y no como criminales, son factores que impiden    generar los puentes de comunicaci&oacute;n necesarios entre el adicto, su familia,    los terapeutas y el Estado para su recuperaci&oacute;n.      <p> Probablemente, los tratamientos obligatorios o "justicia    terap&eacute;utica", propuesta recientemente por algunos sectores pol&iacute;ticos,    tampoco generar&aacute;n soluciones significativas, pues se aleja en gran medida    de las posiciones cient&iacute;ficas, docentes, acad&eacute;micas y democr&aacute;ticas    vigentes en la medicina de las adicciones.      <p> La alternativa de judicializar a los adictos si no desean someterse    a tratamiento, sin tomar en cuenta sus razones, derechos o principios personales    para decidirse a recibir o no recibir ayuda terap&eacute;utica, con lo cual    se los estigmatiza ante los ojos de una sociedad descompuesta, se aleja much&iacute;simo    de los proyectos democr&aacute;ticos de igualdad, equidad y unidad, soe los    cuales esperamos poder continuar trabajando los profesionales de salud dedicados    a trabajar con enfermos mentales.      <p> Esta pol&iacute;tica, que atropella a los enfermos con adicciones,    solo alejara tanto a los pacientes farmacodependientes como a nosotros mismos    de la posibilidad de lograr en alg&uacute;n momento un &eacute;xito terap&eacute;utico    longitudinal. Debe ser una tarea fundamental e indispensable de nuestro gremio    cient&iacute;fico luchar a toda costa porque se mantengan las condiciones de    confidencialidad requerida y el consentimiento informado que rigen nuestro ejercicio    profesional.      <p> Solo pensar que a la gente se le pueda, textualmente, obligar    a recibir tratamiento psiqui&aacute;trico para adicci&oacute;n es comparable    con incriminar a la gente por el tipo de ropa que utiliza, la m&uacute;sica    que oye, el carro que maneja, la comida que le gusta, el color de piel que tiene,    el perfume que emana su piel o la religi&oacute;n que profesa. Bajo los principios    de entrenamiento medico, cient&iacute;fico y &eacute;tico, recibido por todos    nosotros, no caben condiciones de encuadre forzado, las cuales se parecer&iacute;an    m&aacute;s a t&eacute;cnicas de tortura que a la utilizaci&oacute;n de elementos    terap&eacute;uticos bajo condiciones de tratamiento preestablecidas por ambas    partes, como lo requiere la t&eacute;cnica de nuestro trabajo.      <p> Considero que &uacute;nicamente bajo condiciones de privacidad    terap&eacute;utica y par&aacute;metros que respeten los derechos b&aacute;sicos    del home podremos alg&uacute;n d&iacute;a abordar esta pandemia cl&iacute;nica    con elementos maduros y efectivos, que lleven a las partes involucradas a trabajar    al un&iacute;sono, y no de forma disociada o escindida, como se propone en la    actualidad.      <p> Si bien es cierto que estos pacientes deben ser abordados con    mayor seriedad, detenimiento y recursos por parte del Estado, los servicios    prestadores de salud y los especialistas encargados de su cuimiento m&eacute;dico,    considero que los recursos deben ser invertidos en un entrenamiento especializado    para el escaso recurso humano disponible, centros de rehabilitaci&oacute;n e    investigaci&oacute;n cl&iacute;nica, importaci&oacute;n y registro de medicamentos    espec&iacute;ficos para adicciones, los cuales no est&aacute;n disponibles en    el pa&iacute;s, y la consecuci&oacute;n de programas de corte cient&iacute;fico-acad&eacute;mico    que nos permitan documentarnos acerca de los tratamientos y su efectividad en    los colombianos, datos de los cuales todav&iacute;a carecemos.      <p> Tratar de mezclar la justicia penal ordinaria, los regimenes    penitenciarios y los tratamientos psiqui&aacute;tricos obligatorios para adicciones,    sin un adecuado pre&aacute;mbulo o escenario cl&iacute;nico de contenci&oacute;n,    inevitablemente anticipa el rotundo fracaso y p&eacute;rdida absoluta de los    recursos invertidos en cualquier intervenci&oacute;n a futuro.      ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Las entidades encargadas de legislar, penalizar y asesorar en    la materia deben entender claramente que el consumo en aumento es m&aacute;s    una consecuencia que la causa de los problemas sociales, econ&oacute;micos y    &eacute;ticos que nos aquejan en estos momentos. La gente consume porque existe    el narcotr&aacute;fico, y no al rev&eacute;s. La "mata que mata"    no la siema, procesa ni distribuye quien la consume. Debemos entender que estos    pacientes son tambi&eacute;n parte de las v&iacute;ctimas y damnificados del    conflicto armado por el tr&aacute;fico de drogas en Colombia, y no los "culpables"    de las situaciones que a diario nos aterrorizan por la radio, la televisi&oacute;n    y la prensa escrita.      <p> Los adictos no pueden ser considerados, desde ninguna perspectiva,    como el reflejo de los poes resultados o el "conejillo de indias"    de la lucha contra las drogas. Estas pol&iacute;ticas retr&oacute;gradas, alejadas    de los principios de la OMS en t&eacute;rminos de indar salud y bienestar a    las poblaciones, han fracasado d&eacute;cadas atr&aacute;s en pa&iacute;ses    m&aacute;s desarrollados que el nuestro.      <p> Debemos pensar que es mucho m&aacute;s importante y perentorio    resolver las problem&aacute;ticas asociadas a corrupci&oacute;n, robos, desfalcos    a la naci&oacute;n, contratos ilegales, beneficios econ&oacute;micos de dudosa    procedencia en las campa&ntilde;as pol&iacute;ticas, la cultura generalizada    del "dinero f&aacute;cil", tan propia del colombiano, las intermediaciones,    favores pol&iacute;ticos e incompatibilidades &eacute;ticas contractuales, la    falta de inversi&oacute;n en educaci&oacute;n, salud y servicios de car&aacute;cter    social para la poblaci&oacute;n.     <hr size="1">          <p><b>Bibliograf&iacute;a recomendada</b>      <!-- ref --><p> Budney AJ, Roffman R, Stephens RS, Walker D. Marijuana dependence    and its treatment. Addiction Science and Clinical Practice. 2007;4(1):4-16.      &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000047&pid=S0034-7450200900020001300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Department of Health and Human Services. Results of the National    Survey on Drug Use and Health: National Findings. Substance Abuse and Mental    health Services Administration (SAMHSA). Wasington: Office of Applied Studies.    2008.      &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000048&pid=S0034-7450200900020001300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Posada J. Consumo de sustancias psicoactivas en Colombia: resultados    del Estudio Nacional de Salud Mental (ENSM). Bogot&aacute;: Ministerio de la    Protecci&oacute;n Social; 2003.</div> </font>      &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000049&pid=S0034-7450200900020001300003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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