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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[LA EXCLUSIÓN LEGAL DEL ABUSO SEXUAL ENTRE CÓNYUGES O COMPAÑEROS PERMANENTES COMO FORMA DE VIOLENCIA INTRAFAMILIAR]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[THE LEGAL EXCLUSION OF SEXUAL ABUSE WITHIN MARRIAGE AND CIVIL UNIONS AS A DOMESTIC-VIOLENCE FORM]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The intrafamiliar violence is a phenomenon that undermines the Colombian society, debilitating its more solid foundations, by which it cannot be ignored by the State policies that try to improve the conditions of life of his inhabitants. When the legislator, taking care of the recommendations of the Constitutional Court, excluded the sexual abuse from the penal type of intrafamiliar violence, he did not do it to offer a more benign treatment. What it did was, as it is demonstrated through the study of the identified jurisprudencial line in this work, to locate it in the place that it reality deserves in the society.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p>    <center><font size=4 face="verdana"><b>LA EXCLUSI&Oacute;N LEGAL DEL ABUSO SEXUAL ENTRE C&Oacute;NYUGES O COMPA&Ntilde;EROS PERMANENTES COMO FORMA DE VIOLENCIA INTRAFAMILIAR*</b></font></center></p>      <p>    <center><font size=4 face="verdana"><b><i>THE LEGAL EXCLUSION OF SEXUAL ABUSE WITHIN MARRIAGE AND CIVIL UNIONS AS A DOMESTIC-VIOLENCE FORM</i></b></font></center></p>      <p>    <center><font size=2 face=verdana><b><i>Jinyola Blanco-Rodr&iacute;guez**    <br> Ra&uacute;l Santacruz-L&oacute;pez***</i></b></font></center></p>      <p><font size=2 face="verdana">* Este art&iacute;culo es uno de los resultados de la investigaci&oacute;n que sobre el <i>Desarrollo jurisprudencial de la garant&iacute;a constitucional de protecci&oacute;n integral a la familia en Colombia (Corte Constitucional 1992-2007)</i> realiz&oacute;, entre agosto del 2007 y 2008, el Grupo de investigaci&oacute;n Iustitia, adscrito a la Facultad de Derecho de la Universidad Antonio Nari&ntilde;o, sede Bogot&aacute;, D.C.</p>      <p>** Abogada especialista en Derecho de Familia de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogot&aacute;, con Diploma de Estudios Avanzados, DEA, en Derecho de Familia y de la Persona de la Universidad de Zaragoza, Espa&ntilde;a, y aspirante a doctora de la misma universidad. Directora Nacional de la Unidad para el Desarrollo de la Ciencia y la Investigaci&oacute;n UDCI, de la Facultad de Derecho de la Universidad Antonio Nari&ntilde;o, e investigadora del Grupo Interdisciplinario de Investigaci&oacute;n <i>iustitia</i>. Bogot&aacute;, D.C., Colombia. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto: jinyola.blanco@uan.edu.co">jinyola.blanco@uan.edu.co</a></font></p>      <p>*** Abogado egresado de la Universidad Nacional de Colombia, especialista en Instituciones Jur&iacute;dico-Penales de la misma universidad, con estudios de maestr&iacute;a en Derecho Penal y Ciencias Criminol&oacute;gicas de la Universidad Externado de Colombia, con Diploma de Estudios Avanzados, DEA, en Derechos Humanos y Libertades Fundamentales en la Universidad de Zaragoza, Espa&ntilde;a, y aspirante a doctor de la misma universidad. Fiscal Delegado para la &eacute;poca de elaboraci&oacute;n de este art&iacute;culo y en la actualidad Juez Penal del Circuito de Conocimiento de Bogot&aacute;, docente Investigador de la Universidad Antonio Nari&ntilde;o e investigador principal del Grupo Interdisciplinario <i>iustitia</i> reconocido en Colciencias en categor&iacute;a C. Fue integrante de la Red de Formadores en Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los DD. HH. y de la Escuela de Estudios e Investigaciones Criminales y de Ciencias Forenses de la Fiscal&iacute;a General de la Naci&oacute;n. Bogot&aacute;, D.C., Colombia.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto: raul.santacruz@uan.edu.co">raul.santacruz@uan.edu.co</a></font></p>      <p><font face="verdana" size="2">Fecha de recepci&oacute;n: 6 de febrero de 2009 Fecha de aceptaci&oacute;n: 2 de abril de 2009</font></p>  <hr>  <font size=3 face="verdana">      <p><b>RESUMEN</b></p>      <p>La violencia intrafamiliar es un fen&oacute;meno que socava la sociedad colombiana, debilitando sus cimientos m&aacute;s s&oacute;lidos, por lo que no puede ser ignorada por las pol&iacute;ticas estatales que pretenden mejorar las condiciones de vida de sus habitantes. Cuando el legislador, atendiendo las recomendaciones de la Corte Constitucional, excluy&oacute; el abuso sexual del tipo penal de violencia intrafamiliar, no lo hizo con el prop&oacute;sito de sustraer su conocimiento de la jurisdicci&oacute;n penal o de brindarle un tratamiento m&aacute;s benigno. Lo que hizo fue, como se demuestra a trav&eacute;s del estudio de la l&iacute;nea jurisprudencial identificada en este trabajo, ubicarlo en el lugar que en realidad le corresponde para obtener la respuesta que por su importancia merece y que la sociedad ha demandado en cada caso. En este estudio de precedentes jurisprudenciales se analizan las sentencias involucradas con esta situaci&oacute;n, para perfilar la subregla de derecho constitucional utilizada en la soluci&oacute;n de estos casos, y que en su conjunto integran la l&iacute;nea jurisprudencial bajo cuya sombra decisional es posible encontrar el fundamento de la modificaci&oacute;n legal indicada.</p>      <p><b>Palabras clave autor</b>: violencia intrafamiliar, maltrato sexual, abuso sexual, precedente jurisprudencial, reglas y subreglas de derecho constitucional.    <p>      <p><b>Palabras clave descriptor</b>: violencia familiar, delitos sexuales, derecho constitucional.    <p>  <hr>      <p><b><i>ABSTRACT</i></b></p>      <p>The intrafamiliar violence is a phenomenon that undermines the Colombian society, debilitating its more solid foundations, by which it cannot be ignored by the State policies that try to improve the conditions of life of his inhabitants. When the legislator, taking care of the recommendations of the Constitutional Court, excluded the sexual abuse from the penal type of intrafamiliar violence, he did not do it to offer a more benign treatment. What it did was, as it is demonstrated through the study of the identified jurisprudencial line in this work, to locate it in the place that it reality deserves in the society.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Key words author</b>: intrafamiliar violence, sexual bad treatment, sexual abuse, jurisprudence precedent, rules and subrules of constitutional law.</p>      <p><b>Key words plus</b>: family violence, Sex crimes, Constitutional law.</p>  <hr>      <p><b>Sumario</b>: Introducci&oacute;n, Metodolog&iacute;a empleada, Resultados obtenidos, Sobre la exclusi&oacute;n del abuso sexual del tipo penal de violencia intrafamiliar, Conclusiones, Bibliograf&iacute;a.</p>  <hr>      <p><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></p>      <p>El problema jur&iacute;dico materia de este trabajo ha sido reducido a un interrogante cuya soluci&oacute;n, adem&aacute;s de resolver las m&uacute;ltiples inquietudes que genera el t&iacute;tulo que lo encabeza, dar&aacute; lugar a la identificaci&oacute;n de un patr&oacute;n de desarrollo decisional de las providencias de la Corte Constitucional relacionadas con el tema. Se refiere al maltrato sexual entre c&oacute;nyuges o compa&ntilde;eros permanentes como forma extrema de violencia dom&eacute;stica, que no por esto puede tener un tratamiento privilegiado sino, por el contrario, unas consecuencias punitivas condignas con el rechazo social que genera y con el traum&aacute;tico perjuicio que sobre sus v&iacute;ctimas produce.</p>      <p>Y no es para menos, el abuso sexual entre estos miembros de una misma familia contiene tanta gravedad, que desborda los l&iacute;mites propios del delito de violencia intrafamiliar para encuadrarse en otros tipos penales aut&oacute;nomos que concurren con el mismo para incrementar el reproche que en el campo penal se concreta en la imposici&oacute;n de una pena o sanci&oacute;n para el infractor.</p>      <p>Desde esta &oacute;ptica es claro que la exclusi&oacute;n legal del abuso sexual entre c&oacute;nyuges o compa&ntilde;eros permanentes del delito de violencia intrafamiliar no constituye, en manera alguna, una despenalizaci&oacute;n del comportamiento. Se trata de la identificaci&oacute;n de su verdadero contenido y de su consecuencial adecuaci&oacute;n a la descripci&oacute;n t&iacute;pica correcta, propia de los delitos contra la libertad sexual, en la que consecuente con su alta da&ntilde;osidad social adquiere la connotaci&oacute;n de forma agravada.</p>      <p>Los pronunciamientos del alto tribunal constitucional en relaci&oacute;n con este tema demuestran un desarrollo evolutivo en el que, poco a poco, se van perfilando sus verdaderos contornos hasta alcanzar la categor&iacute;a que hoy ostenta. Tales pronunciamientos, expresados en las sentencias referidas a este fen&oacute;meno y que integran una l&iacute;nea jurisprudencial definida, fueron materia de an&aacute;lisis por los investigadores que desarrollaron este trabajo.</p>      <p><b>METODOLOG&Iacute;A EMPLEADA</b></p>      <p>Este art&iacute;culo proviene de una investigaci&oacute;n documental realizada mediante la consulta directa de las sentencias de la Corte Constitucional producidas en relaci&oacute;n con la garant&iacute;a constitucional de protecci&oacute;n integral a la familia en Colombia. El an&aacute;lisis estructural de las decisiones se efectu&oacute; sobre las providencias proferidas por dicha corporaci&oacute;n en el per&iacute;odo comprendido entre los a&ntilde;os 1992 y 2007, con el prop&oacute;sito de seleccionar aquellas referidas a dicha garant&iacute;a. Cumplida esta escogencia, se procedi&oacute; a clasificarlas por temas o patrones f&aacute;cticos establecidos previamente, a partir de lo cual fue posible obtener varias <i>l&iacute;neas jurisprudenciales</i><sup><a name="nu1"></a><a href="#num1">1</a></sup> derivadas de su <i>decisum</i>.<sup><a name="nu2"></a><a href="#num2">2</a></sup></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Para la definici&oacute;n de los patrones f&aacute;cticos se acudi&oacute; al texto del art&iacute;culo 42 de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de Colombia, que contiene la consagraci&oacute;n de la familia como n&uacute;cleo fundamental de la sociedad e instituye la garant&iacute;a de protecci&oacute;n integral de la misma a cargo del Estado y de la sociedad, del cual fueron extractados siete descriptores que permitieron efectuar la clasificaci&oacute;n indicada y determinar las l&iacute;neas jurisprudenciales relacionadas. Una de tales l&iacute;neas es la que en este trabajo se presenta y que reducida a una pregunta asertiva conduce a reconocer, con su respuesta, las soluciones dadas por la Corte al problema jur&iacute;dico planteado y la existencia de un patr&oacute;n de desarrollo decisional para el mismo.</p>      <p>La disposici&oacute;n imperativa seg&uacute;n la cual "<i>Cualquier forma de violencia en la familia se considera destructiva de su armon&iacute;a y unidad, y ser&aacute; sancionada conforme a la ley</i>", que el constituyente de 1991 incluy&oacute; en la mencionada norma constitucional, fue tomada como uno de los descriptores f&aacute;cticos preestablecidos en la clasificaci&oacute;n jurisprudencial realizada y que, en la determinaci&oacute;n de los problemas jur&iacute;dicos concretos involucrados, dio lugar a la formulaci&oacute;n de la cuesti&oacute;n que orient&oacute; el desarrollo de este aparte investigativo.</p>      <p>Una vez seleccionada la masa decisional relacionada con el problema abordado, se procedi&oacute; a identificar, junto con la <i>sentencia fundadora de la l&iacute;nea</i>, correspondiente a los "fallos usualmente proferidos en el per&iacute;odo inicial de actividad de la Corte",<sup><a name="nu3"></a><a href="#num3">3</a></sup> aquellas que por su peso estructural fundamental pod&iacute;an ser escogidas como <i>sentencias hito</i> o sentencias destacadas. Entre estas &uacute;ltimas se encontraban las <i>sentencias consolidadoras de la l&iacute;nea</i> que "son aquellas en las que la Corte trata de definir con autoridad una subregla de derecho constitucional<sup><a name="nu4"></a><a href="#num4">4</a></sup> y en la que usualmente se decanta un balance constitucional m&aacute;s complejo que el que en un comienzo fue planteado por las sentencias fundadoras de l&iacute;nea";<sup><a name="nu5"></a><a href="#num5">5</a></sup> las <i>sentencias modificadoras de la misma</i> o de cambio de jurisprudencia y las <i>sentencias reconceptualizadoras</i>, en las que la Corte "revisa una l&iacute;nea jurisprudencial en su conjunto y la afirma, aunque introduce una nueva teor&iacute;a o interpretaci&oacute;n que explica mejor, a los ojos de la Corte, el sentido general que ha mantenido la l&iacute;nea a lo largo del tiempo",<sup><a name="nu6"></a><a href="#num6">6</a></sup> con lo que se pudo llegar a la <i>sentencia principal o dominante</i>, que contiene los criterios vigentes y prevalentes utilizados por la Corte Constitucional para la soluci&oacute;n del conflicto de intereses o problema jur&iacute;dico definido.</p>         <p>La aplicaci&oacute;n de esta metodolog&iacute;a, siguiendo las recomendaciones del profesor L&oacute;pez Medina, comprendi&oacute; tres pasos:</p>  <ol>    <li>La determinaci&oacute;n del <i>punto arquim&eacute;dico de apoyo</i>: entendi&eacute;ndose por tal "<i>una sentencia con la que el investigador tratar&aacute; de desenredar las relaciones estructurales entre varias sentencias</i>", seg&uacute;n las palabras de este mismo autor. Se busc&oacute; para esto la m&aacute;s reciente y que contuviera un patr&oacute;n f&aacute;ctico similar.</li>     <li>La <i>ingenier&iacute;a reversa</i>, expresi&oacute;n con la que se hace referencia a la estructura citacional del punto arquim&eacute;dico. Para esto se procedi&oacute; al establecimiento de la lista de citaciones que conten&iacute;a la sentencia arquim&eacute;dica, y luego replicar el procedimiento con respecto a cada una de estas citas, hasta configurar un "nicho citacional" en varios niveles.</li>     <li><i>La telara&ntilde;a y los puntos nodales de jurisprudencia</i>, fue el tercer paso. Consisti&oacute; en estudiar el nicho citacional conformado mediante el an&aacute;lisis de las sentencias seleccionadas para establecer algunos "puntos nodales" integrados por argumentos de frecuente cita en las decisiones de la Corte.</li>    </ol>      <p>Con estos pasos se pudo reducir la masa decisional extensa a un grupo m&aacute;s manejable, en el que fue posible definir y delimitar las subreglas aplicables y como consecuencia, responder de manera correcta al problema jur&iacute;dico planteado.</p>      <p>La determinaci&oacute;n de la sentencia arquim&eacute;dica permiti&oacute; establecer el punto de apoyo del que partieron las relaciones entre las dem&aacute;s providencias y la conformaci&oacute;n de un nicho citacional de tres niveles. Con este se pudo distinguir las sentencias importantes de las no importantes y escoger, entre las primeras, las sentencias hito seg&uacute;n las definiciones anteriormente dadas.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>RESULTADOS OBTENIDOS</b></p>      <p><b>El nicho citacional</b></p>      <p>En el an&aacute;lisis de los precedentes jurisprudenciales de la Corte Constitucional relacionados con la violencia intrafamiliar se logr&oacute; definir como l&iacute;nea jurisprudencial, entre otras, la integrada por todos aquellos fallos que, en relaci&oacute;n con la misma situaci&oacute;n f&aacute;ctica o problema jur&iacute;dico definido, respond&iacute;an al siguiente interrogante:</p>      <p><i>&iquest;El abuso sexual entre c&oacute;nyuges o compa&ntilde;eros permanentes es una forma de violencia intrafamiliar&#63;</i></p>      <p>Aplicando los par&aacute;metros metodol&oacute;gicos indicados en el punto anterior, se opt&oacute; por escoger la sentencia C-674 del 2005<sup><a name="nu7"></a><a href="#num7">7</a></sup> como punto arquim&eacute;dico o de apoyo, con el resultado que se grafica en el cuadro Nº 1 de nicho citacional, que recoge, en un segundo nivel, cuatro sentencias de las que se derivan, a su vez, otras cincuenta y tres con las que se integra el tercer nivel.</p>      <p>Este nicho citacional permiti&oacute; fijar, como un <i>punto nodal de jurisprudencia</i> destacado en relaci&oacute;n con el problema jur&iacute;dico examinado -por contribuir a la soluci&oacute;n del interrogante que resume la l&iacute;nea- el de la <i>exclusi&oacute;n del maltrato sexual como elemento del tipo penal de violencia intrafamiliar</i>. El paso siguiente consisti&oacute; entonces en ubicar las "<i>sentencias importantes</i>" por tener un peso estructural fundamental dentro de la l&iacute;nea y las "<i>sentencias no importantes</i>"<sup><a name="nu8"></a><a href="#num8">8</a></sup> de este nicho.</p>      <p><b>Entre las sentencias importantes se destacaron, como sentencias hito relevantes</b>:</p>      <p><b>La sentencia C-285 de 1997</b>,<sup><a name="nu9"></a><a href="#num9">9</a></sup> considerada como la <i>sentencia fundadora</i> de la l&iacute;nea porque fue la primera en la que se realiz&oacute; un pronunciamiento sobre el tema, al indicar no s&oacute;lo que "<i>La libertad sexual del c&oacute;nyuge no puede considerarse disminuida por el hecho del matrimonio, pues de lo contrario se estar&iacute;a en presencia de una forma de servidumbre, proscrita por la Constituci&oacute;n</i>", sino tambi&eacute;n y de manera muy especial, que:</p>      <p>    <center><img src="img/revistas/vniv/n118/n118a06c1.jpg"></center></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="verdana" size="2">En este cuadro es posible apreciar el nicho citacional elaborado con base en la Sentencia C-674 del 2005, tomada como punto arquim&eacute;dico. En el segundo nivel se encuentran las sentencias C-059 del 2005, C-2735 de 1998, C-489 del 2002 y C-285 de 1997 citadas en su texto, a partir de las cuales se obtuvo la identificaci&oacute;n de las 53 sentencias que componen el tercer nivel pero que no se refieren, necesariamente, al tema de la violencia intrafamiliar. Se destacan, en amarillo, aquellas relacionadas con el maltrato sexual dentro de la familia, tema que es objeto de este estudio.    <br> <b>Fuente</b>: Elaboraci&oacute;n propia con base en en las sentencias producidas sobre el tema por la Corte Constitucional en el per&iacute;odo 1992-2007.</font></p>  <ol>... la conducta del agresor es tan injusta cuando la violencia sexual se ejerce sobre su c&oacute;nyuge como cuando la v&iacute;ctima es un particular. El bien jur&iacute;dico protegido con la sanci&oacute;n de los delitos de acceso y acto carnal violentos es la libertad sexual y la dignidad de la personas; tales bienes jur&iacute;dicos no pueden entenderse disminuidos por la existencia de un v&iacute;nculo matrimonial, de hecho o por el simple conocimiento sexual anterior.    </ol>      <p>Con esta providencia se dej&oacute; muy claro, como respuesta al problema jur&iacute;dico de esta l&iacute;nea, que el abuso sexual entre c&oacute;nyuges o compa&ntilde;eros permanentes no es una forma de violencia intrafamiliar. No puede serlo porque, como ella misma lo se&ntilde;ala, "<i>Asignar a unos mismos hechos sanciones diferentes implica que el legislador considera que las conductas o no son igualmente lesivas o no merecen el mismo reproche</i>".</p>      <p>La Corte consider&oacute; ileg&iacute;tima la distinci&oacute;n realizada por el legislador al respecto, puesto que, por el contrario, estas acciones contienen una mayor lesividad cuando la v&iacute;ctima est&aacute; unida al agresor por un v&iacute;nculo matrimonial o marital, adem&aacute;s de atentar contra otros postulados de &iacute;ndole constitucional. En palabras de la Corte:</p>  <ol>La consagraci&oacute;n de un tipo penal privilegiado para los delitos de acceso y acto carnal violento, cuando se ejecutan contra el c&oacute;nyuge, o la persona con quien se cohabite o haya cohabitado o con quien se haya procreado un hijo es desproporcionada, y en consecuencia, vulnera el derecho a la igualdad.    </ol>      <p>Acertada result&oacute; as&iacute; la decisi&oacute;n de declarar inexequible, sin ning&uacute;n salvamento o aclaraci&oacute;n de voto, el art&iacute;culo 25 de la Ley 294 de 1996<sup><a name="nu10"></a><a href="#num10">10</a></sup> que penalizaba de manera privilegiada, esto es, de forma m&aacute;s benigna, el delito de "<i>violencia sexual entre c&oacute;nyuges</i>", exigiendo adem&aacute;s querella de parte para el inicio de la correspondiente acci&oacute;n penal.</p>      <p>El impacto de esta sentencia fue de tal entidad que unos cuantos a&ntilde;os despu&eacute;s, al expedirse el C&oacute;digo Penal del 2000, se consagr&oacute; como circunstancia de agravaci&oacute;n punitiva, espec&iacute;fica para los delitos sexuales, el realizarlos "...<i>sobre el c&oacute;nyuge o sobre con quien se cohabite o se haya cohabitado, o con la persona con quien se haya procreado un hijo</i>",<sup><a name="nu11"></a><a href="#num11">11</a></sup> previsi&oacute;n legal con la que reconoci&oacute; la tremenda lesividad de estos comportamientos cuando se ejecutan respecto de la pareja o ex pareja, incluso ocasional pero generadora de descendencia, del sujeto activo del punible.</p>      <p><b>La sentencia C-674 del 2005</b>, sentencia hito que adem&aacute;s de haber servido de punto de apoyo puede ser considerada, sin lugar a dudas, como <i>sentencia dominante</i> por sentar los criterios vigentes y de imperiosa aplicaci&oacute;n al resolver el problema jur&iacute;dico materia de este an&aacute;lisis.</p>      <p>De acuerdo con el <i>decisum</i> de esta providencia, en el que no existi&oacute; ninguna discrepancia porque nadie salv&oacute; su voto, en el ordenamiento jur&iacute;dico colombiano coexisten tres niveles de protecci&oacute;n contra el maltrato sexual que puede tener lugar en la familia:</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>El primer nivel</b> se aplica "a todas aquellas conductas susceptibles de ser subsumidas dentro de los tipos de violaci&oacute;n y de actos sexuales abusivos".</p>      <p>En el actual C&oacute;digo Penal,<sup><a name="nu12"></a><a href="#num12">12</a></sup> estos comportamientos corresponden a los descritos en el t&iacute;tulo IV (arts. 205 a 219B), bajo la denominaci&oacute;n de "Delitos contra la libertad, integridad y formaci&oacute;n sexuales", como <i>acceso carnal violento</i>,<sup><a name="nu13"></a><a href="#num13">13</a></sup> <i>acto sexual violento</i>,<sup><a name="nu14"></a><a href="#num14">14</a></sup> <i>acceso carnal o acto sexual en persona puesta en incapacidad de resistir</i>,<sup><a name="nu15"></a><a href="#num15">15</a></sup> <i>acceso carnal o acto sexual abusivos con incapaz de resistir</i>,<sup><a name="nu16"></a><a href="#num16">16</a></sup> etc., a los que se les introdujeron algunas modificaciones, principalmente punitivas, mediante la Ley 1236 del 2008.<sup><a name="nu17"></a><a href="#num17">17</a></sup></p>      <p><b>El segundo nivel</b> de protecci&oacute;n se dirige al maltrato sexual que se produce dentro del tipo de la violencia intrafamiliar cuando la violencia sexual se manifiesta en conductas de violencia f&iacute;sica o ps&iacute;quica que no es posible subsumir en ninguno de los tipos penales del primer nivel.</p>      <p>El se&ntilde;or Procurador General de la Naci&oacute;n indic&oacute; al respecto, durante el tr&aacute;mite de la demanda que culmin&oacute; con esta sentencia, que se trata de conductas agresivas que no tienen ni la identidad ni la intensidad de otras conductas m&aacute;s graves pero que generan malestar de contenido espec&iacute;ficamente sexual. La Corte cita el aparte en el que refiri&eacute;ndose a lo que se conoce como el "<i>d&eacute;bito conyugal</i>" rese&ntilde;a la pr&aacute;ctica de "... <i>lo que la t&eacute;cnica socioanal&iacute;tica ha denominado 'perversiones sexuales' y que se traducen en la imposici&oacute;n de pr&aacute;cticas sexuales no deseadas, por medio del chantaje, del miedo y otros medios de presi&oacute;n en el campo de la sexualidad</i>".</p>      <p>En este caso, ante una ofensa de tal naturaleza, caracterizada por no alcanzar la categor&iacute;a de delito aut&oacute;nomo aunque de todas maneras produce afectaciones f&iacute;sicas o ps&iacute;quicas en su v&iacute;ctima, lo adecuado es subsumirla en el tipo de violencia intrafamiliar, as&iacute; no incluya, en su descripci&oacute;n, el maltrato sexual. En estos casos es claro que la configuraci&oacute;n objetiva del maltrato sexual depende fundamentalmente de la valoraci&oacute;n que del comportamiento haga la parte ofendida o v&iacute;ctima, &uacute;nica que podr&iacute;a estimar si el hecho constituye una verdadera violencia o una molestia sexual.</p>      <p>La existencia de este segundo nivel de protecci&oacute;n pone de manifiesto que la exclusi&oacute;n del abuso sexual entre c&oacute;nyuges o compa&ntilde;eros permanentes del tipo en comento no implica, necesariamente, la de todas las conductas violentas que tengan alguna connotaci&oacute;n sexual y se produzcan dentro de la familia.</p>      <p><b>El tercer nivel</b> est&aacute; referido a aquellas conductas que tienen entidad como maltrato sexual pero que est&aacute;n desprovistas de violencia, sin que pueda llegar a consider&aacute;rselas como constitutivas de maltrato f&iacute;sico o psicol&oacute;gico. Son conductas no penalizadas por el legislador, en las que "las medidas de protecci&oacute;n para las v&iacute;ctimas actuales o potenciales tendr&iacute;an solo car&aacute;cter preventivo, correctivo o reparador". En esta providencia se insiste en que se trata de conductas residuales o sutiles ante las cuales la protecci&oacute;n ordenada en la Constituci&oacute;n y en los instrumentos internacionales vinculantes para Colombia, "no comporta necesariamente una respuesta de tipo penal, y, en adici&oacute;n a las medidas de protecci&oacute;n penal que se han enunciado, existen en el ordenamiento jur&iacute;dico colombiano otros medios de protecci&oacute;n, no penales, para atender todo tipo de maltrato sexual, incluso el que pueda quedar por fuera de las categor&iacute;as que son objeto de reproche penal".</p>      <p>Se trata de comportamientos que el legislador, en virtud del poder de configuraci&oacute;n que le caracteriza y luego de realizar el ejercicio de ponderaci&oacute;n necesario, no estim&oacute; imperioso penalizar mediante su consagraci&oacute;n como delitos, dado que con ello no quedar&iacute;an desprovistos de toda protecci&oacute;n.</p>      <p>Entre las conductas propias de este nivel podr&iacute;an se&ntilde;alarse "<i>las presiones sexuales sutiles</i>", "...<i>la desnudez forzada, el acoso sexual por cualquier miembro del grupo familiar y los tratos verbales con connotaci&oacute;n sexual entre otros</i>...", con la condici&oacute;n de que est&eacute;n desprovistos de cualquier manifestaci&oacute;n de violencia.</p>      <p>Estos niveles de protecci&oacute;n conllevan el reconocimiento impl&iacute;cito del car&aacute;cter subsidiario del tipo de violencia intrafamiliar, a partir de la distinci&oacute;n conceptual entre tipos de actividad o de mera conducta<sup><a name="nu18"></a><a href="#num18">18</a></sup> y tipos de resultado,<sup><a name="nu19"></a><a href="#num19">19</a></sup> de acuerdo con la cual en las eventualidades de maltrato f&iacute;sico y ps&iacute;quico tal subsidiariedad constituye un complemento de la conducta que es objeto de descripci&oacute;n legal. En efecto, siguiendo las consideraciones de la Corte, el enunciado de este tipo penal es inicialmente abierto al referirse a cualquier clase de maltrato f&iacute;sico y psicol&oacute;gico, pero luego determinado cuando especifica que las conductas que incluye son aquellas que no constituyen delito sancionado con pena mayor. Esto conlleva una remisi&oacute;n a los delitos de resultado, como lo son aquellos que protegen el bien jur&iacute;dico de la vida y la integridad personal, tales como el homicidio (C.P., art. 103), y las lesiones personales (C.P., art. 111), especificando claramente que el tipo de violencia intrafamiliar contemplado en el C&oacute;digo Penal solo se refiere a las conductas de maltrato f&iacute;sico o psicol&oacute;gico que no produzcan la muerte de la v&iacute;ctima ni le generen lesiones con secuelas como la deformidad (C.P., art. 113), la perturbaci&oacute;n funcional (C.P., art. 114), la perturbaci&oacute;n ps&iacute;quica (C.P., art. 115) o la p&eacute;rdida anat&oacute;mica o funcional de un &oacute;rgano o miembro (C.P., art. 116), porque en estos casos debe aplicarse uno de estos tipos dada su condici&oacute;n de principales con respecto del subsidiario de violencia intrafamiliar.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>A su vez, este &uacute;ltimo adquiere la condici&oacute;n de aut&oacute;nomo respecto del bien jur&iacute;dico de la familia que busca proteger con la penalizaci&oacute;n de las conductas que atentan contra su integridad y armon&iacute;a.</p>      <p>La situaci&oacute;n, sin embargo, es distinta cuando se trata de maltrato sexual: los delitos contra la libertad, integridad y formaci&oacute;n sexuales son tipos de actividad o de mera conducta, por lo que no resulta posible hacer "una distinci&oacute;n de categor&iacute;as sujeta a par&aacute;metros normativos" entre las conductas que se adecuen a su descripci&oacute;n. En el evento de la realizaci&oacute;n de un maltrato sexual, la disposici&oacute;n en comento, que lo inclu&iacute;a en su descripci&oacute;n, no establec&iacute;a en qu&eacute; casos se deb&iacute;a considerar como un acto sexual violento o abusivo y en cu&aacute;les como una forma de violencia intrafamiliar, dejando la soluci&oacute;n de este dilema a la autoridad judicial que de manera discrecional, luego de un an&aacute;lisis particularizado del grado de lesividad de la conducta, deb&iacute;a hacer la valoraci&oacute;n respectiva para lograr que la adecuaci&oacute;n t&iacute;pica resultara coincidente. Pero no es funci&oacute;n del juez la de establecer grados de lesividad para determinar el tipo aplicable; &eacute;l solo puede verificar si el bien jur&iacute;dico tutelado fue o no lesionado en el caso concreto, con el fin de deducir su punibilidad, porque es la ley la que fija el &aacute;mbito punitivo de movilidad dentro del cual debe actuar, por lo que tal actividad desbordaba el l&iacute;mite de sus posibilidades.</p>      <p>Con fundamento en lo anterior se concluye en la sentencia que la exclusi&oacute;n del <i>maltrato sexual</i> del tipo de violencia intrafamiliar cuando este no pueda ser subsumido en los <i>delitos sexuales que tengan una pena mayor</i> (primer nivel), solo deja por fuera de la descripci&oacute;n conductas <i>no violentas</i> (tercer nivel), que quedan sometidas al conocimiento de ordenamientos jur&iacute;dicos diferentes al derecho penal. Las dem&aacute;s conductas <i>violentas</i> (segundo nivel) que pudieran llegar a entra&ntilde;ar alguna forma de agresi&oacute;n sexual quedan as&iacute; integradas al tipo de violencia intrafamiliar como formas de maltrato f&iacute;sico o psicol&oacute;gico.</p>      <p><b>Como sentencias no importantes fueron catalogadas</b>:</p>      <p><b>La T-382 de 1994</b><sup><a name="nu20"></a><a href="#num20">20</a></sup>, referida a un caso concreto de violencia sexual entre c&oacute;nyuges, que la misma Corte resumi&oacute; con la siguiente transcripci&oacute;n de un relato de la v&iacute;ctima:</p>  <ol>me encerr&oacute;, luego se fue para la cocina, cogi&oacute; dos cuchillos, se fue a la cama donde dorm&iacute;a con mis hijas y me sac&oacute; de all&iacute; y me llev&oacute; a la sala y me dijo que ten&iacute;a que estar con &eacute;l o si no me mataba y <b>me oblig&oacute; a tener relaciones sexuales, no respetando que mis hijas estaban viendo</b>; la ni&ntilde;a le suplicaba que me dejara... &#91;El resaltado en negrilla se encuentra en el texto original&#93;.    </ol>      <p>Los hechos describen una situaci&oacute;n muy cruel y abusiva, adecuable a varios tipos penales, no obstante, el m&aacute;ximo tribunal los valor&oacute; como una forma de violencia intrafamiliar sobre la que otorg&oacute; el amparo solicitado por la demandante, pero sin detenerse a reflexionar sobre la pertinencia de realizar una distinci&oacute;n al respecto como la que ya se indic&oacute; anteriormente y que se concreta en los tres niveles de protecci&oacute;n de la familia relacionados.</p>      <p>Es claro que en aquella &eacute;poca, de desarrollo inicial de la jurisprudencia constitucional, la Corte no hab&iacute;a perfilado completamente o madurado el contenido de la protecci&oacute;n dispuesto en la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica para el maltrato sexual y mucho menos para aqu&eacute;l que involucra a los c&oacute;nyuges o a los compa&ntilde;eros permanentes.</p>      <p>La decisi&oacute;n no tuvo ninguna trascendencia en el desarrollo de la l&iacute;nea jurisprudencial identificada, por lo que ante su falta de relevancia fue catalogada como no importante.</p>      <p><b>La C-059 del 2005</b>,<sup><a name="nu21"></a><a href="#num21">21</a></sup> toc&oacute; el mismo tema de la violencia intrafamiliar, incluyendo el maltrato sexual, pero desde el punto de vista de la viabilidad de acudir a mecanismos alternativos que permitan la resoluci&oacute;n pac&iacute;fica de los conflictos, con el an&aacute;lisis directo de las instituciones de los jueces de paz y de los conciliadores en equidad.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Lo anterior es analizado al resolver la demanda de inexequibilidad presentada con respecto al par&aacute;grafo 1&deg; del art&iacute;culo 1&deg; de la Ley 575 del 2000, que permite a las personas que son v&iacute;ctimas de violencia, maltrato o agresi&oacute;n, acudir ante los jueces de paz o ante los conciliadores en equidad, para procurar con su intervenci&oacute;n el cese de tales acciones o para que las evite si son inminentes, sin perjuicio de la facultad de denunciar o de la competencia propia de los comisarios de familia y de los jueces civiles municipales y promiscuos municipales para aplicar una medida de protecci&oacute;n.</p>      <p>El enfoque de esta sentencia es diferente, pues no se ocupa tanto del maltrato sexual en la pareja como de la pertinencia de buscar y aplicar mecanismos alternos que al tiempo que contribuyan a solucionar el conflicto surgido entre los mismos, ayuden a mantener la uni&oacute;n familiar y a proteger a sus integrantes.</p>      <p>La trascendencia de esta decisi&oacute;n en el plano de la violencia analizada fue m&iacute;nima si no nula y de all&iacute; que se la hubiera catalogado como no importante o irrelevante para la l&iacute;nea jurisprudencial.</p>      <p><b>SOBRE LA EXCLUSI&Oacute;N DEL ABUSO SEXUAL DEL TIPO PENAL DE VIOLENCIA INTRAFAMILIAR</b></p>      <p>Independientemente de si se trata de una familia constituida por el v&iacute;nculo del matrimonio o si se trata de una uni&oacute;n marital de hecho,<sup><a name="nu22"></a><a href="#num22">22</a></sup> es evidente que los integrantes de las dos instituciones tienen derecho a la misma protecci&oacute;n e igualdad de trato,<sup><a name="nu23"></a><a href="#num23">23</a></sup> con lo cual deviene en indiferente el origen de la misma para efectos de la ley penal y con ello, para la protecci&oacute;n que le otorga el legislador a trav&eacute;s de la tipificaci&oacute;n como delitos de las conductas lesivas de su armon&iacute;a y unidad.</p>      <p>El tema del maltrato o abuso sexual entre c&oacute;nyuges o compa&ntilde;eros permanentes como forma de violencia dom&eacute;stica comprende, principalmente, dos alternativas de an&aacute;lisis en lo que a su reproche social se refiere:</p>      <p><b>Desde el punto de vista social o familiar</b></p>      <p>Se trata de una forma de violencia dentro de la familia que resquebraja su vital armon&iacute;a conduci&eacute;ndola a una inevitable y traum&aacute;tica desintegraci&oacute;n.</p>      <p>Incluye todas aquellas conductas que vulneran la libertad sexual, como el acoso sexual, la violaci&oacute;n o acceso carnal violento y los actos sexuales abusivos, realizados contra el otro c&oacute;nyuge o compa&ntilde;ero permanente, sin llegar a incluir a la persona con la que se convivi&oacute; o procre&oacute;, por no hacer parte de la unidad familiar.</p>      <p>El comportamiento sexualmente abusivo con la pareja puede ser secuela de una infancia en la que se recibi&oacute; maltrato f&iacute;sico o psicol&oacute;gico por parte de los padres, a partir de la cual desarroll&oacute; un efecto desencadenante de violencia en la familia cuya ejecuci&oacute;n reiterada puede producir en la c&oacute;nyuge, v&iacute;ctima consuetudinaria de la misma, muchas consecuencias: estado depresivo, p&eacute;rdida de la autoestima, ruptura de su vida cotidiana, sentimientos de verg&uuml;enza, venganza, ira, relaciones paranoicas caracterizadas por actitudes hipervigilantes, desconfianza e inseguridad y aumento o disminuci&oacute;n s&uacute;bita de peso, entre otras.<sup><a name="nu24"></a><a href="#num24">24</a></sup> Estas consecuencias, a su vez, constituyen la forma natural de reproche con la que el c&oacute;nyuge agredido reacciona, consciente o inconscientemente y de manera ambivalente, contra el comportamiento abusivo de su pareja.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La reacci&oacute;n contra esta forma de violencia se produce as&iacute; dentro de la familia y a partir de ella, en cuanto trascienda el &aacute;mbito de su intimidad, por medio del repudio de los allegados, los familiares y de la sociedad en su conjunto, seg&uacute;n la mayor o menor gravedad de sus consecuencias y del conocimiento que de las mismas puedan llegar a tener los miembros del conglomerado social.</p>      <p><b>Desde el punto de vista legal</b></p>      <p>La respuesta del Estado, en este caso, no puede ser exclusivamente represiva. A trav&eacute;s de mecanismos alternativos de justicia, como la conciliaci&oacute;n y la mediaci&oacute;n, procura la soluci&oacute;n amigable del conflicto con miras a mantener la armon&iacute;a familiar y con ello, a proteger la primera c&eacute;lula de la sociedad y los hijos frutos de tal uni&oacute;n.</p>      <p>En el &aacute;mbito punitivo la situaci&oacute;n es diferente: la violencia intrafamiliar est&aacute; tipificada como delito en el art&iacute;culo 229 del C&oacute;digo Penal, al igual que ocurre con el abuso sexual, que tiene consagraci&oacute;n legal, como tal, en los art&iacute;culos 205 y siguientes de la misma codificaci&oacute;n.</p>  <ol>Por violencia intrafamiliar puede entenderse todo da&ntilde;o o maltrato f&iacute;sico, ps&iacute;quico o sexual, trato cruel, intimidatorio o degradante, amenaza, agravio, ofensa o cualquier otra forma de agresi&oacute;n, producida entre miembros de una familia, ll&aacute;mese c&oacute;nyuge o compa&ntilde;ero permanente, padre o madre, aunque no convivan bajo el mismo techo, ascendientes o descendientes de estos incluyendo hijos adoptivos, y en general todas las personas que de manera permanente se hallaren integrados a la unidad dom&eacute;stica.<sup><a name="nu25"></a><a href="#num25">25</a></sup>    </ol>      <p>Recapitulando al respecto, se encuentra que con la Ley 294 de 1996 el legislador procur&oacute; darle un tratamiento integral de las diferentes modalidades de violencia en la familia, con el fin de garantizar, fundamentalmente, su armon&iacute;a. Entre varias medidas, principalmente preventivas, adopt&oacute; otras de car&aacute;cter represivo, como la tipificaci&oacute;n de delitos contra la armon&iacute;a y la unidad familiar, la violencia intrafamiliar, el maltrato constitutivo de lesiones personales, el maltrato mediante restricci&oacute;n a la libertad f&iacute;sica y la violencia sexual entre c&oacute;nyuges.</p>      <p>Despu&eacute;s de esto, la Ley 575 del 2000 modific&oacute; la Ley 294 de 1996 estableciendo mecanismos alternos y complementarios para la soluci&oacute;n de estos conflictos de violencia intrafamiliar, como los ya indicados, con cuya aplicaci&oacute;n se ratifica el principio de subsidiariedad penal seg&uacute;n el cual el derecho penal debe ser <i>ultima ratio</i> o &uacute;ltima alternativa o recurso para la protecci&oacute;n de la sociedad y de la familia, mediante la utilizaci&oacute;n previa de mecanismos menos gravosos o contundentes para la soluci&oacute;n o tratamiento de tales males.</p>      <p>Finalmente, la Corte Constitucional logr&oacute;, con el establecimiento de la l&iacute;nea jurisprudencial que aqu&iacute; se ha analizado, precisar el alcance exacto de la salvaguardia de la familia contra el abuso sexual entre c&oacute;nyuges o compa&ntilde;eros permanentes al determinar los &aacute;mbitos o niveles de protecci&oacute;n consagrados en el derecho positivo para cada forma, delimit&aacute;ndolos en cuanto a su contenido y aplicaci&oacute;n.</p>      <p><b>CONCLUSIONES</b></p>      <p>La Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica colombiana contiene, en su art&iacute;culo 42, una regla de derecho constitucional referida a la protecci&oacute;n integral a la familia, en cuyo desarrollo la Corte Constitucional ha establecido una serie de subreglas, como las aqu&iacute; identificadas como niveles de protecci&oacute;n contra todas las formas de maltrato sexual, que permiten la soluci&oacute;n uniforme de casos concretos, referidos a unas mismas situaciones f&aacute;cticas, como el acceso carnal violento entre c&oacute;nyuges, los actos sexuales abusivos o realizar actos sexuales en presencia de un menor. Como resultado de la aplicaci&oacute;n de estas subreglas metodol&oacute;gicas y agrupadas en l&iacute;neas jurisprudenciales, es posible encontrar varias sentencias que analizan, en forma detallada y precisa, el asunto de la violencia intrafamiliar. Estas subreglas constituyen imperativos de vinculatoriedad al precedente judicial, que no pueden ser desconocidos por sus destinatarios y que obligan a su aplicaci&oacute;n en casos similares.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>A partir de la Ley 294 de 1996 y en desarrollo del art&iacute;culo 42 de la Carta Pol&iacute;tica, el Estado implement&oacute; una normativa especial encaminada a la prevenci&oacute;n, tratamiento y sanci&oacute;n de la violencia intrafamiliar. Pero la intenci&oacute;n principal del legislador, antes de llegar a la sanci&oacute;n penal, fue la de amparar a la familia estableciendo medidas de protecci&oacute;n inmediata y aplicando diversas alternativas de soluci&oacute;n de sus conflictos, como la conciliaci&oacute;n y la mediaci&oacute;n, sin olvidar con esto que el derecho penal es <i>ultima ratio</i> y que por este motivo solo puede ser aplicado por defecto, es decir, cuando las dem&aacute;s alternativas procedentes han resultado in&uacute;tiles o insuficientes para solucionarlo.</p>      <p>Ante el interrogante de si la selecci&oacute;n de un comportamiento penalmente relevante entre c&oacute;nyuges o compa&ntilde;eros permanentes como delito contra la libertad, integridad y formaci&oacute;n sexuales, est&aacute; sistem&aacute;ticamente ubicado de manera inadecuada en la legislaci&oacute;n colombiana, dado que deber&iacute;a proteger de manera preponderante y principal el bien jur&iacute;dico de la familia, debe responderse aclarando que trat&aacute;ndose de un tipo penal pluriofensivo, es decir, con la potencialidad de afectar simult&aacute;neamente varios bienes jur&iacute;dicos tutelados, debi&oacute; optarse por ubicarlo en el aparte del C&oacute;digo Penal que sin desconocer el plano de igualdad exigido para la creaci&oacute;n de las conductas punibles por el legislador, protegiera el bien jur&iacute;dico prevalente, el de la libertad sexual. Es cierto que la conducta ofende gravemente el inter&eacute;s jur&iacute;dico de la familia, pero el legislador no pod&iacute;a, por esto, generar un tipo especial para su penalizaci&oacute;n ante lo cual la soluci&oacute;n adoptada result&oacute; ser la m&aacute;s apropiada: incluir esa circunstancia, correspondiente a una cualificaci&oacute;n del sujeto pasivo de la acci&oacute;n, como una causal de agravaci&oacute;n para el delito respectivo. Se gener&oacute; as&iacute; el numeral 5º del art&iacute;culo 211 del C&oacute;digo Penal que incrementa considerablemente (de una tercera parte a la mitad) las penas previstas para los delitos sexuales cometidos contra una de tales personas.</p>      <p>La exclusi&oacute;n legal del abuso sexual entre c&oacute;nyuges o compa&ntilde;eros permanentes como forma de violencia intrafamiliar no constituye, en manera alguna, un desacierto o una omisi&oacute;n legislativa. Por el contrario, se trata del reconocimiento, en toda su dimensi&oacute;n, de la lesividad de una conducta que se sancionaba en forma atenuada a pesar de la concurrencia inevitable y manifiesta de m&uacute;ltiples causales de agravaci&oacute;n punitiva, derivadas principalmente del parentesco y del aprovechamiento de las circunstancias de inferioridad o dependencia econ&oacute;mica y afectiva de la v&iacute;ctima, con lo cual se ha logrado propiciar la administraci&oacute;n de una verdadera justicia material en el &aacute;mbito de la instituci&oacute;n familiar que tanto lo requiere.</p>  <hr>  <font face="verdana" size="2">      <p><b>Pie de p&aacute;gina</b></p>  <sup><a name="num1"></a><a href="#nu1">1</a></sup>Una <i>l&iacute;nea jurisprudencial</i> es una pregunta o un problema jur&iacute;dico bien definido que sirve para graficar las soluciones que la jurisprudencia le ha dado al problema y para reconocer si existe un patr&oacute;n de desarrollo decisional.    <br>  <sup><a name="num2"></a><a href="#nu2">2</a></sup>El <i>decisum</i> o decisi&oacute;n o parte resolutiva de la providencia es la soluci&oacute;n espec&iacute;fica del caso sometido a estudio, con los efectos que generalmente ella misma determina. Precisando su contenido ha dicho la Corte Constitucional: "<i>En la construcci&oacute;n de la teor&iacute;a de la obligatoriedad de los precedentes judiciales, la Corte Constitucional ha usado los conceptos de </i>Decisum, ratio decidendi, y obiter dicta, <i>para determinar qu&eacute; partes de la decisi&oacute;n judicial constituyen fuente formal de derecho. El </i>decisum, <i>la resoluci&oacute;n concreta del caso, la determinaci&oacute;n de si la norma debe salir o no del ordenamiento jur&iacute;dico en materia constitucional, tiene efectos erga omnes y fuerza vinculante para todos los operadores jur&iacute;dicos. La </i>ratio decidendi, <i>entendida como la formulaci&oacute;n general del principio, regla o raz&oacute;n general que constituyen la base necesaria de la decisi&oacute;n judicial espec&iacute;fica, tambi&eacute;n tiene fuerza vinculante general. Los </i>obiter dicta <i>o </i>"<i>dichos de paso</i>",<i> no tienen poder vinculante, sino una</i> "<i> fuerza persuasiva</i>" <i>que depende del prestigio y jerarqu&iacute;a del tribunal, y constituyen criterio auxiliar de interpretaci&oacute;n</i>". Corte Constitucional, Sentencia SU-1300 del 2001, M.P. MARCO GERARDO MONROY CABRA. En el mismo sentido, la Sentencia C-039 del 2003, M.P. MANUEL JOS&Eacute; CEPEDA ESPINOSA.    <br>  <sup><a name="num3"></a><a href="#nu3">3</a></sup>DIEGO EDUARDO L&Oacute;PEZ MEDINA, <i>El derecho de los jueces</i>, 164 (2a. edici&oacute;n, Legis, Bogot&aacute;, 2006).    <br>  <sup><a name="num4"></a><a href="#nu4">4</a></sup>Una <i>subregla de derecho constitucional</i> puede ser definida como un enunciado consolidado que permite aplicar el derecho general y abstracto, de manera uniforme, a una situaci&oacute;n f&aacute;ctica o caso concreto.    <br>  <sup><a name="num5"></a><a href="#nu5">5</a></sup>DIEGO EDUARDO L&Oacute;PEZ MEDINA, op. cit., pp. 164-165.    <br>  <sup><a name="num6"></a><a href="#nu6">6</a></sup>Ib&iacute;d., p. 165.    <br>  <sup><a name="num7"></a><a href="#nu7">7</a></sup>Corte Constitucional, <i>Sentencia C-674 del 2005</i>, M.P. RODRIGO ESCOBAR GIL.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <sup><a name="num8"></a><a href="#nu8">8</a></sup>Seg&uacute;n el profesor DIEGO EDUARDO L&Oacute;PEZ MEDINA, las <i>sentencias no importantes</i> pueden ser sentencias <i>confirmadoras de principio</i> o <i>de reiteraci&oacute;n</i>, esta &uacute;ltima denominaci&oacute;n dada por la Corte Constitucional, "que se ven a s&iacute; mismas como puras y simples aplicaciones a un caso nuevo del principio o <i>ratio</i>, contenido en una sentencia anterior". Sentencias <i>argumentativamente confusas o inconcluyentes</i>, que "son aquellas que pierden parte de su poder precedencial debido a la baja calidad de su argumentaci&oacute;n o a las dificultades de identificaci&oacute;n de la <i>ratio decidendi</i> que presentan". Sentencias <i>en exceso abstractas</i>, "plagadas de <i>obiter dicta</i> y que no terminan por hacer relaci&oacute;n concreta con el escenario constitucional que buscaban resolver". Op. cit. pp., 166-167.    <br>  <sup><a name="num9"></a><a href="#nu9">9</a></sup>Corte Constitucional, Sentencia C-285 de 1997, M.P. CARLOS GAVIRIA D&Iacute;AZ.    <br>  <sup><a name="num10"></a><a href="#nu10">10</a></sup>Ley 294 de 1996. <i>Por la cual se desarrolla el art&iacute;culo 42 de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica y se dictan normas para prevenir, remediar y sancionar la violencia intrafamiliar</i>. Diario Oficial nº 42.836 de 22 de julio de 1996. Texto original del art&iacute;culo mencionado: <i>Art&iacute;culo 25. <b>Violencia sexual entre c&oacute;nyuges</b>. El que mediante violencia realice acceso carnal o cualquier acto sexual con su c&oacute;nyuge, o quien cohabite o haya cohabitado, o con la persona que haya procreado un hijo, incurrir&aacute; en prisi&oacute;n de seis (6) meses a dos (2) a&ntilde;os. La acci&oacute;n penal por este delito solo proceder&aacute; por querella de la v&iacute;ctima</i>.    <br>  <sup><a name="num11"></a><a href="#nu11">11</a></sup>Ley 599 del 2000. <i>Por la cual se expide el C&oacute;digo Penal</i>. Diario Oficial nº 44.097 de 24 de julio del mismo a&ntilde;o. Art&iacute;culo 211, numeral 5º.    <br>  <sup><a name="num12"></a><a href="#nu12">12</a></sup>Ley 599 del 2000. <i>Por la cual se expide el C&oacute;digo Penal</i>. Diario Oficial nº 44.097 de 24 de julio del mismo a&ntilde;o.    <br>  <sup><a name="num13"></a><a href="#nu13">13</a></sup>Art&iacute;culo 205. Modificado. L. 1236/2008, art. 1º. <i><b>Acceso carnal violento</b>. El que realice acceso carnal con otra persona mediante violencia, incurrir&aacute; en prisi&oacute;n de doce (12) a veinte (20) a&ntilde;os</i>.    <br>  <sup><a name="num14"></a><a href="#nu14">14</a></sup>Art&iacute;culo 206. Modificado. L. 1236/2008, art. 2º. <i><b>Acto sexual violento</b>. El que realice en otra persona acto sexual diverso al acceso carnal mediante violencia, incurrir&aacute; en prisi&oacute;n de ocho (8) a diecis&eacute;is (16) a&ntilde;os.</i>    <br>  <sup><a name="num15"></a><a href="#nu15">15</a></sup>Art&iacute;culo 207. Modificado. L. 1236/2008, art. 3º. <i><b>Acceso carnal o acto sexual en persona puesta en incapacidad de resistir</b>. El que realice acceso carnal con persona a la cual haya puesto en incapacidad de resistir o en estado de inconsciencia, o en condiciones de inferioridad s&iacute;quica que le impidan comprender la relaci&oacute;n sexual o dar su consentimiento, incurrir&aacute; en prisi&oacute;n de doce (12) a veinte (20) a&ntilde;os. Si se ejecuta acto sexual diverso del acceso carnal, la pena ser&aacute; de ocho (8) a diecis&eacute;is (16) a&ntilde;os.</i>    <br>  <sup><a name="num16"></a><a href="#nu16">16</a></sup>Art&iacute;culo 210. Modificado. L. 1236/2008, art. 6º. <i><b>Acceso carnal o acto sexual abusivos con incapaz de resistir</b>. El que acceda carnalmente a persona en estado de inconsciencia, o que padezca trastorno mental o que est&eacute; en incapacidad de resistir, incurrir&aacute; en prisi&oacute;n de doce (12) a veinte (20) a&ntilde;os. Si no se realizare el acceso, sino actos sexuales diversos de &eacute;l, la pena ser&aacute; de ocho (8) a diecis&eacute;is (16) a&ntilde;os.</i>    <br>  <sup><a name="num17"></a><a href="#nu17">17</a></sup>Ley 1236 del 2008. <i>Por medio de la cual se modifican algunos art&iacute;culos del C&oacute;digo Penal relativos a delitos de abuso sexual</i>. Diario Oficial nº 47.059 de 23 de julio del mismo a&ntilde;o.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <sup><a name="num18"></a><a href="#nu18">18</a></sup>Tipos <i>de actividad o de mera conducta</i> son aquellos que describen como punible el simple comportamiento del individuo, independientemente de sus consecuencias. Ej: el <i>falso testimonio</i> que se consuma cuando la persona simplemente falta a la verdad al declarar bajo juramento ante una autoridad judicial o administrativa competente, sin consideraci&oacute;n alguna para los efectos de este proceder.    <br>  <sup><a name="num19"></a><a href="#nu19">19</a></sup>Tipos <i>de resultado</i> son aquellos en los que se exige que la realizaci&oacute;n de la conducta descrita produzca un determinado resultado o efecto. Ej: <i>el homicidio</i>, en el que es necesario que efectivamente se prive de la vida a una persona para lograr su consumaci&oacute;n.    <br>  <sup><a name="num20"></a><a href="#nu20">20</a></sup>Corte Constitucional, Sentencia T-382 de 1994, M.P. HERNANDO HERRERA VERGARA.    <br>  <sup><a name="num21"></a><a href="#nu21">21</a></sup>Corte Constitucional, Sentencia C-059 del 2005, M.P. CLARA IN&Eacute;S VARGAS HERN&Aacute;NDEZ.    <br>  <sup><a name="num22"></a><a href="#nu22">22</a></sup>JINYOLA BLANCO RODR&Iacute;GUEZ y RA&Uacute;L SANTACRUZ L&Oacute;PEZ, Inexistencia de un trato diferenciado entre el matrimonio y la uni&oacute;n marital de hecho, en: <i>La investigaci&oacute;n en asuntos privados y temas especiales del derecho</i>, Volumen I, pp. 12-23 (YADIRA ALARC&Oacute;N PALACIO, Comp., Ediciones Uninorte, Cartagena, 2008).    <br>  <sup><a name="num23"></a><a href="#nu23">23</a></sup>Corte Constitucional, Sentencia C-875 del 2005, M.P. MARCO GERARDO MONROY CABRA. En esta providencia se establece la diferencia entre la <i>identidad</i> y la <i>igualdad de trato</i>. Se admite que la familia tiene diversos or&iacute;genes, pero que sin importar cu&aacute;l sea, debe tener id&eacute;ntica protecci&oacute;n, sin otorgar privilegio alguno a una de ellas. Como argumentos de esta protecci&oacute;n a la familia esgrime los de la igualdad de derechos y obligaciones de los integrantes de la pareja y el de la necesidad de preservar la armon&iacute;a y la unidad familiar.    <br>  <sup><a name="num24"></a><a href="#nu24">24</a></sup>Cfr., LEONARDO ALBERTO RODR&Iacute;GUEZ CELY y OTROS, <i>Propuesta de peritaje psicol&oacute;gico en casos de abuso sexual en c&oacute;nyuges desde la perspectiva comportamental cognitiva</i>. (Ponencia presentada en el III Congreso Iberoamericano de Psicolog&iacute;a. Pontificia Universidad Javeriana, Facultad de Psicolog&iacute;a. Bogot&aacute;, 2002).    <br>  <sup><a name="num25"></a><a href="#nu25">25</a></sup>Corte Constitucional, Sentencia C-059 del 2005, M.P. CLARA IN&Eacute;S VARGAS HERN&Aacute;NDEZ.    <br>  </font>  <hr>      <p><b>BIBLIOGRAF&Iacute;A</b></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>BLANCO RODR&Iacute;GUEZ, JINYOLA y SANTACRUZ L&Oacute;PEZ, RA&Uacute;L, Inexistencia de un trato diferenciado entre el matrimonio y la uni&oacute;n marital de hecho, en: <i>La investigaci&oacute;n en asuntos privados y temas especiales del derecho</i>, Volumen I, (Yadira Alarc&oacute;n Palacio Ed/Comp, Ediciones Uninorte, Cartagena, 2008.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000133&pid=S0041-9060200900010000600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>L&Oacute;PEZ MEDINA, DIEGO EDUARDO, <i>Interpretaci&oacute;n constitucional</i>, Consejo Superior de la Judicatura - Universidad Nacional de Colombia, Unibiblos. Bogot&aacute;, 2002.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000134&pid=S0041-9060200900010000600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>L&Oacute;PEZ MEDINA, DIEGO EDUARDO. <i>El derecho de los jueces</i>, Legis, 2&ordf; edici&oacute;n. Bogot&aacute;, 2006.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000135&pid=S0041-9060200900010000600003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>MONROY CABRA, MARCO GERARDO. <i>Derecho de familia y de menores</i>, Librer&iacute;a Ediciones del Profesional, 8&ordf;. Ed. Bogot&aacute;, D.C., 2003.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000136&pid=S0041-9060200900010000600004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>RODR&Iacute;GUEZ CELY, LEONARDO ALBERTO y OTROS. <i>Propuesta de peritaje psicol&oacute;gico en casos de abuso sexual en c&oacute;nyuges desde la perspectiva comportamental cognitiva</i>. Ponencia presentada en el III Congreso Iberoamericano de Psicolog&iacute;a. Pontificia Universidad Javeriana, Facultad de Psicolog&iacute;a. Bogot&aacute;, 2002.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000137&pid=S0041-9060200900010000600005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>UPRIMNY YEPES, RODRIGO. RODR&Iacute;GUEZ VILLABONA, ANDR&Eacute;S ABEL. <i>Interpretaci&oacute;n judicial</i>, Consejo Superior de la Judicatura - Universidad Nacional de Colombia, Unibiblos, Bogot&aacute;, D.C., 2003.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000138&pid=S0041-9060200900010000600006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p><b>Normas</b></p>      <!-- ref --><p>C&Oacute;DIGO CIVIL. 26 de mayo de 1873.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000140&pid=S0041-9060200900010000600007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>CONSTITUCI&Oacute;N POL&Iacute;TICA, 1991.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000141&pid=S0041-9060200900010000600008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>LEY 1236 DE 2008. <i>Por medio de la cual se modifican algunos art&iacute;culos del C&oacute;digo Penal relativos a delitos de abuso sexual</i>. Diario Oficial nº 47.059 de 23 de julio del 2008.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000142&pid=S0041-9060200900010000600009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>LEY 294 DE 1996. <i>Por la cual se desarrolla el art&iacute;culo 42 de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica y se dictan normas para prevenir, remediar y sancionar la violencia intrafamiliar</i>. Diario Oficial nº 42.836 de 22 de julio de 1996.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000143&pid=S0041-9060200900010000600010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>LEY 599 DE 2000. <i>Por la cual se expide el C&oacute;digo Penal</i>. Diario Oficial nº 44.097 de 24 de julio del 2000.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000144&pid=S0041-9060200900010000600011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p><b>Sentencias</b></p>      <p><b><i>Corte Constitucional</i></b></p>      <!-- ref --><p><i>T-523 de 1992</i>, M.P. CIRO ANGARITA BAR&Oacute;N.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000147&pid=S0041-9060200900010000600012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><i>T-382 de 1994</i>, M.P. HERNANDO HERRERA VERGARA.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000148&pid=S0041-9060200900010000600013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><i>T-553 de 1994</i>, M.P. JOS&Eacute; GREGORIO HERN&Aacute;NDEZ GALINDO.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000149&pid=S0041-9060200900010000600014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><i>C-105 de 1994</i>, M.P. JORGE ARANGO MEJ&Iacute;A.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000150&pid=S0041-9060200900010000600015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><i>C-239 de 1994</i>, M.P. JORGE ARANGO MEJ&Iacute;A.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000151&pid=S0041-9060200900010000600016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><i>C-595 de 1996</i>, M.P. JORGE ARANGO MEJ&Iacute;A.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000152&pid=S0041-9060200900010000600017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><i>C-285 de 1997</i>, M.P. CARLOS GAVIRIA D&Iacute;AZ.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000153&pid=S0041-9060200900010000600018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><i>C-014 de 1998</i>, M.P. EDUARDO CIFUENTES MU&Ntilde;OZ.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000154&pid=S0041-9060200900010000600019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><i>C-477 de 1999</i>, M.P. CARLOS GAVIRIA D&Iacute;AZ.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000155&pid=S0041-9060200900010000600020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><i>C-289 del 2000</i>, M.P. ANTONIO BARRERA CARBONELL.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000156&pid=S0041-9060200900010000600021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><i>C-533 del 2000</i>, M.P. VLADIMIRO NARANJO MESA.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000157&pid=S0041-9060200900010000600022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><i>SU-1300 del 2001</i>, M.P. MARCO GERARDO MONROY CABRA.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000158&pid=S0041-9060200900010000600023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><i>C-039 del 2003</i>, M.P. MANUEL JOS&Eacute; CEPEDA ESPINOSA.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000159&pid=S0041-9060200900010000600024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><i>C-674 del 2005</i>, M.P. RODRIGO ESCOBAR GIL.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000160&pid=S0041-9060200900010000600025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><i>C-875 del 2005</i>, M.P. RODRIGO ESCOBAR GIL.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000161&pid=S0041-9060200900010000600026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><i>C-059 del 2005</i>, M.P. 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MARCO GERARDO MONROY CABRA.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000164&pid=S0041-9060200900010000600029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><i>C-521 del 2007</i>, M.P. CLARA IN&Eacute;S VARGAS HERN&Aacute;NDEZ.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000165&pid=S0041-9060200900010000600030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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