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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[LAS CUESTIONES MEDIOAMBIENTALES Y EL CONCEPTO DE ESTADO DE NECESIDAD]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The article explores the incidence of environmental considerations on the understanding of the concept of state of necessity in international law. This incidence is analyzed from two perspectives, namely that of a State invoking an "ecological necessity" to justify its acts in breach of an international obligation and that of a State whose environmental interests have been impaired by the acts that the other State seeks to justify through necessity. The analysis suggests that the interpretation of the conditions for the admission of the necessity defense depends upon the type of interest, in this case environmental considerations, that the State invoking necessity seeks to preserve.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p><font size="2" face="verdana">      <p align="center"><font size="4"><b>LAS CUESTIONES MEDIOAMBIENTALES Y EL CONCEPTO DE ESTADO DE NECESIDAD</b></font></p>      <p align="center"><font size="3"><b><i>ENVIRONMENTAL QUESTIONS AND THE CONCEPT OF STATE OF NECESSITY</i></b></font></p>      <p>    <center><b><i>Jorge E. Vi&ntilde;uales</i></b><sup>*</sup></center></p>      <br>      <p><sup>*</sup>Titular de la c&aacute;tedra Pictet de Derecho Internacional del Medioambiente del Instituto de Altos Estudios Internacionales y del Desarrollo de Ginebra. Counsel, Estudio L&eacute;vy Kaufmann-Kohler, Ginebra. Director ejecutivo de la Sociedad Latinoamericana para el Derecho Internacional. Jorge E. Vi&ntilde;uales es doctor en ciencias pol&iacute;ticas (Institut d'Etudes Politiques de Paris), LL.M. en finanzas internacionales (Harvard Law School), D.E.A. en derecho internacional p&uacute;blico y licenciado en relaciones internacionales (HEI - Ginebra), D.E.A. en teoria pol&iacute;tica y licenciado en ciencias pol&iacute;ticas (Universit&eacute; de Gen&eacute;ve), licenciatus juris (Universitat Freiburg), abogado (UNICEN - Argentina).</p>       <p><i>Fecha de recepci&oacute;n: 26 de enero de 2009    <br> Fecha de aceptaci&oacute;n: 2 de septiembre de 2009</i></p>  <hr>      <p><b>RESUMEN</b></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El art&iacute;culo explora la incidencia de las cuestiones medioambientales sobre el modo en que debe entenderse el concepto de estado de necesidad en derecho internacional. Dicha incidencia es analizada a partir de dos perspectivas diferentes, a saber: la del Estado que invoca una "necesidad ecol&oacute;gica" para justificar la violaci&oacute;n de una obligaci&oacute;n internacional y aqu&eacute;lla del Estado cuyos intereses medioambientales han sido menoscabados por los actos que el otro Estado intenta justificar a partir del estado de necesidad. El an&aacute;lisis efectuado sugiere que el modo en que se deben interpretar los requisitos necesarios a la admisi&oacute;n de un estado de necesidad depende del tipo de inter&eacute;s, en este caso medioambiental, que el Estado en dificultad intenta preservar.</p>      <p><b>Palabras clave</b>: necesidad ecol&oacute;gica, Fumigaciones A&eacute;reas, Gabcikovo- Nagymaros, derecho ambiental internacional.</p>  <hr>      <p><b><i>ABSTRACT</i></b></p>      <p>The article explores the incidence of environmental considerations on the understanding of the concept of state of necessity in international law. This incidence is analyzed from two perspectives, namely that of a State invoking an "ecological necessity" to justify its acts in breach of an international obligation and that of a State whose environmental interests have been impaired by the acts that the other State seeks to justify through necessity. The analysis suggests that the interpretation of the conditions for the admission of the necessity defense depends upon the type of interest, in this case environmental considerations, that the State invoking necessity seeks to preserve.</p>      <p><b>Key words</b>: Ecological Necessity, Aerial Herbicide Spraying, Gabcikovo- Nagymaros, International Environmental Law.</p>  <hr>      <p><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></p>      <p>El concepto jur&iacute;dico de 'estado de necesidad'<sup><a name="nu1"></a><a href="#num1">1</a></sup> ha recobrado recientemente una cierta importancia en la jurisprudencia internacional. El tema ha recibido una atenci&oacute;n considerable en el &aacute;mbito de los litigios de inversi&oacute;n, particularmente en el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI)<sup><a name="nu2"></a><a href="#num2">2</a></sup>. Dicho motivo, de orden actual, bastar&iacute;a en s&iacute; para justificar un nuevo an&aacute;lisis de este instituto jur&iacute;dico.</p>      <p>Sin embargo, otro desarrollo importante que quiz&aacute; a causa de su novedad no ha retenido a&uacute;n suficientemente la atenci&oacute;n de la doctrina, confirma la importancia actual de dicho instituto. Se trata del caso contencioso iniciado por Ecuador contra Colombia ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en relaci&oacute;n con las fumigaciones a&eacute;reas efectuadas por este &uacute;ltimo Estado sobre las regiones situadas en torno a la frontera con Ecuador<sup><a name="nu3"></a><a href="#num3">3</a></sup>. El contexto pol&iacute;tico y los argumentos (susceptibles de ser) avanzados por Ecuador ameritan que reabramos un tema que fue analizado anteriormente por la CIJ en 1997<sup><a name="nu4"></a><a href="#num4">4</a></sup>, y que podr&iacute;a plantearse nuevamente en el litigio sobre fumigaciones a&eacute;reas, a saber: la incidencia de las consideraciones medioambientales sobre el concepto de 'estado de necesidad'.</p>      <p>En 1997, dicha incidencia se hab&iacute;a planteado ante la CIJ de modo diferente al que podr&iacute;a plantearse en el litigio sobre fumigaciones a&eacute;reas. En efecto, en el caso del Proyecto Gabcikovo-Nagymaros, Hungr&iacute;a hab&iacute;a invocado un inter&eacute;s esencial en proteger su medioambiente para justificar, bas&aacute;ndose en el instituto jur&iacute;dico del estado de necesidad, su violaci&oacute;n de un tratado internacional concluido con Checoslovaquia (heredado por la Rep&uacute;blica Eslovaca). Sin embargo, las cuestiones ecol&oacute;gicas tambi&eacute;n pueden plantearse de otra manera en relaci&oacute;n con el estado de necesidad, a saber, como inter&eacute;s esencial del Estado v&iacute;ctima de la violaci&oacute;n que se intenta justificar. Podr&iacute;a as&iacute; conjeturarse, por ejemplo que Colombia invocase un estado de necesidad como causal de justificaci&oacute;n de sus incursiones en las regiones situadas en torno a la frontera con Ecuador, y que se plantease entonces la cuesti&oacute;n de la jerarqu&iacute;a de los intereses invocados por Colombia y Ecuador, respectivamente. En efecto, el derecho internacional excluye la admisi&oacute;n de dicha causal de justificaci&oacute;n si el acto que se intenta justificar ha menoscabado un inter&eacute;s esencial del Estado v&iacute;ctima o una norma imperativa. Ello le dar&iacute;a a la CIJ la oportunidad de evaluar la jerarqu&iacute;a respectiva en el derecho internacional contempor&aacute;neo de dos tipos de consideraciones cuya importancia es de singular actualidad, la seguridad o el orden p&uacute;blico y la protecci&oacute;n del medioambiente.</p>      <p>De un modo m&aacute;s general e independientemente de que acaezca o no la situaci&oacute;n hipot&eacute;tica que acabamos de describir, parece cada vez m&aacute;s dif&iacute;cil evadir la cuesti&oacute;n de la jerarqu&iacute;a en derecho internacional de las normas relativas a la protecci&oacute;n del medioambiente. Hemos procedido a un an&aacute;lisis preliminar de esta cuesti&oacute;n en un estudio reciente publicado en la <i>Revista Colombiana de Derecho Internacional</i><sup><a name="nu5"></a><a href="#num5">5</a></sup>. El presente art&iacute;culo se propone retomar las conclusiones esbozadas en dicho estudio para explorar las particularidades del estado de necesidad en presencia de intereses ecol&oacute;gicos.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Con este fin, nuestro an&aacute;lisis estar&aacute; estructurado en dos secciones. En primer lugar, nos parece &uacute;til recordar las principales caracter&iacute;sticas del estado de necesidad como concepto jur&iacute;dico, prestando particular atenci&oacute;n a las tentativas de codificaci&oacute;n internacional de dicho concepto, as&iacute; como a su empleo en la jurisprudencia internacional. Dicha introducci&oacute;n nos servir&aacute; como base para explorar, en segundo lugar, la incidencia de las consideraciones ecol&oacute;gicas sobre el concepto de estado de necesidad a dos niveles, a saber, las particularidades de la llamada <i>necesidad ecol&oacute;gica</i> y el funcionamiento de las normas medioambientales como l&iacute;mite a la invocaci&oacute;n del estado de necesidad.</p>      <p><b>1. El concepto de estado de necesidad</b></p>      <p><b>1.1. La codificaci&oacute;n progresiva del concepto</b></p>      <p>Como se sabe, la Asamblea General de las Naciones Unidas (ag) encomend&oacute; a la Comisi&oacute;n de Derecho Internacional (CDI) la tarea de codificaci&oacute;n de las normas relativas a la responsabilidad internacional del Estado ya en 1953<sup><a name="nu6"></a><a href="#num6">6</a></sup>. El mandato conferido por la ag se refer&iacute;a expresamente a los principios del derecho internacional que rigen la responsabilidad del Estado. En efecto, quedaban fuera de este mandato, tanto las normas primarias de conducta, como los principios de responsabilidad internacional de las organizaciones internacionales.</p>      <p>La CDI comenz&oacute; el estudio de este tema en 1955, nombrando a F. V. Garc&iacute;a Amador como relator especial. A lo largo de las d&eacute;cadas que dur&oacute; el trabajo de codificaci&oacute;n de la CDI en esta materia, una serie de eminentes internacionalistas continuaron, en calidad de relatores especiales, la labor comenzada por Garc&iacute;a Amador<sup><a name="nu7"></a><a href="#num7">7</a></sup>. En 1996, la CDI adopt&oacute; en primera lectura un proyecto de art&iacute;culos acompa&ntilde;ado de un comentario detallado art&iacute;culo por art&iacute;culo<sup><a name="nu8"></a><a href="#num8">8</a></sup>. Dicho proyecto fue considerablemente retrabajado<sup><a name="nu9"></a><a href="#num9">9</a></sup> entre 1996 y el 2001, a&ntilde;o en que la CDI adopt&oacute; finalmente los art&iacute;culos sobre la responsabilidad internacional del Estado por hecho il&iacute;cito (art&iacute;culos CDI)<sup><a name="nu10"></a><a href="#num10">10</a></sup>. Cuatro meses m&aacute;s tarde, los art&iacute;culos CDI fueron acogidos satisfactoriamente por la AG<sup><a name="nu11"></a><a href="#num11">11</a></sup>.      <p>Aunque los art&iacute;culos CDI no constituyan un convenio o un tratado internacional, su autoridad normativa ha sido ampliamente reconocida por la jurisprudencia internacional, ya que gran parte de las disposiciones enunciadas en los art&iacute;culos CDI son el reflejo de normas consuetudinarias internacionales. En particular, los art&iacute;culos 33 del anteproyecto de 1996 y 25 de los art&iacute;culos CDI han sido expresamente considerados como expresi&oacute;n del derecho consuetudinario internacional en la materia<sup><a name="nu12"></a><a href="#num12">12</a></sup>. La descripci&oacute;n del estado de necesidad dada por estos dos art&iacute;culos es, en definitiva, esencialmente similar, a pesar de algunas diferencias de t&eacute;cnica legislativa.</p>      <p>El texto del actual art&iacute;culo 25 de los art&iacute;culos CDI dispone:</p>  <ol>     <li>Ning&uacute;n Estado puede invocar el estado de necesidad como causa de exclusi&oacute;n de la ilicitud de un hecho que no est&eacute; de conformidad con una obligaci&oacute;n internacional de ese Estado a menos que ese hecho:</li></p>      <p>a) Sea el &uacute;nico modo para el Estado de salvaguardar un inter&eacute;s esencial contra un peligro grave e inminente y    <br> b) No afecte gravemente a un inter&eacute;s esencial del Estado o de los Estados con relaci&oacute;n a los cuales existe la obligaci&oacute;n, o de la comunidad internacional en su conjunto.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<li>En todo caso, ning&uacute;n Estado puede invocar el estado de necesidad como causa de exclusi&oacute;n de la ilicitud si:</li></p>  a) La obligaci&oacute;n internacional de que se trate excluye la posibilidad de invocar el estado de necesidad, o    <br> b) El Estado ha contribuido a que se produzca el estado de necesidad.</p>    </ol>  El texto es relativamente complejo. Los elementos definitorios del estado de necesidad, como el car&aacute;cter esencial de un inter&eacute;s, el car&aacute;cter grave e inminente de un peligro o su imputaci&oacute;n al Estado, el car&aacute;cter necesario de la reacci&oacute;n del Estado ("&uacute;nico modo"), la jerarqu&iacute;a de normas (y, por consiguiente, de valores) subyacente y las consecuencias jur&iacute;dicas de la invocaci&oacute;n de dicha causal, dependen casi totalmente de factores circunstanciales y est&aacute;n sujetos a un amplio margen de apreciaci&oacute;n.</p>  En las p&aacute;ginas siguientes, nos proponemos analizar brevemente los requisitos que fija el derecho internacional para la invocaci&oacute;n del estado de necesidad como causal de justificaci&oacute;n, con especial referencia a la jurisprudencia reciente de la CIJ.</p>      <p><b>1.2. Precisiones y ambig&uuml;edades</b></p>  La formulaci&oacute;n negativa retenida por el art&iacute;culo 25 de los art&iacute;culos CDI subraya el car&aacute;cter excepcional del estado de necesidad como causal de justificaci&oacute;n de un hecho il&iacute;cito internacional. La norma consuetudinaria reflejada por el art&iacute;culo 25 de los art&iacute;culos CDI debe, por consiguiente, ser utilizada de modo restrictivo. Sin embargo, no est&aacute; claro si dicho car&aacute;cter excepcional debe conducir necesariamente a una interpretaci&oacute;n restrictiva de cada uno de los requisitos exigidos para la admisibilidad del estado de necesidad o si el cumplimiento cumulativo de todos los requisitos basta para respetar dicho car&aacute;cter excepcional. En otras palabras, el nivel de an&aacute;lisis en el cual interviene la excepcionalidad no ha sido resuelto<sup><a name="nu13"></a><a href="#num13">13</a></sup>. Observemos que, a pesar de su apariencia puramente acad&eacute;mica, dicha dificultad puede tener consecuencias pr&aacute;cticas importantes, en particular en lo que respecta al an&aacute;lisis del car&aacute;cter esencial del inter&eacute;s de un Estado, la gravedad y la inminencia del peligro en cuesti&oacute;n y, sobre todo, el margen de acci&oacute;n posible del Estado que intenta justificar un hecho il&iacute;cito internacional. El tema ser&aacute; tratado <i>in concreto</i> en relaci&oacute;n con cada uno de los requisitos mencionados.</p>      <p>La doctrina y la jurisprudencia, as&iacute; como tambi&eacute;n los art&iacute;culos CDI sujetan la admisibilidad del estado de necesidad a cinco requisitos cumulativos<sup><a name="nu14"></a><a href="#num14">14</a></sup>. En primer lugar, el inter&eacute;s invocado por el Estado para justificar su acci&oacute;n debe calificar como inter&eacute;s esencial. En segundo lugar, dicho inter&eacute;s debe encontrarse amenazado de un modo grave e inminente. En tercer lugar, el acto constitutivo del hecho il&iacute;cito internacional debe ser el &uacute;nico modo de salvaguardar el inter&eacute;s esencial del Estado. En cuarto lugar, dicha conducta no debe lesionar un inter&eacute;s esencial del Estado v&iacute;ctima<sup><a name="nu15"></a><a href="#num15">15</a></sup> ni violar una norma que por su naturaleza deba aplicarse en situaciones de emergencia o no admite derogaci&oacute;n alguna. Finalmente, la conducta del Estado no puede ser justificada si dicho Estado ha contribuido a la situaci&oacute;n de necesidad en que se encuentra. Estos cinco requisitos ser&aacute;n analizados a continuaci&oacute;n, en el orden mencionado.</p>      <p>Con respecto al car&aacute;cter esencial del inter&eacute;s del Estado demandado, la CIJ, retomando el razonamiento de la CDI, ha reconocido que puede tratarse no s&oacute;lo de la existencia misma del Estado, sino tambi&eacute;n de otros intereses de diversos &oacute;rdenes. En el caso del Proyecto Gabcikovo-Nagymaros, la CIJ admiti&oacute; expresamente, bas&aacute;ndose en la argumentaci&oacute;n de la CDI, que un peligro grave para la conservaci&oacute;n ecol&oacute;gica del territorio o de una parte del territorio del Estado pod&iacute;a servir de base para invocar el estado de necesidad<sup><a name="nu16"></a><a href="#num16">16</a></sup>. De particular inter&eacute;s nos parece la precisi&oacute;n introducida por la CIJ, refiri&eacute;ndose nuevamente al razonamiento de la CDI, seg&uacute;n la cual dichos intereses pueden variar con el tiempo<sup><a name="nu17"></a><a href="#num17">17</a></sup>. La CIJ no nos proporciona ning&uacute;n criterio espec&iacute;fico que permitir&iacute;a distinguir los intereses esenciales de aquellos que no consienten la invocaci&oacute;n del estado de necesidad. La calificaci&oacute;n del inter&eacute;s invocado por el Estado ha sido objeto de controversia, en particular cuando se trata de intereses econ&oacute;micos<sup><a name="nu18"></a><a href="#num18">18</a></sup>. Un m&eacute;todo posible que, curiosamente, no parece haber sido explorado, es la referencia a los valores protegidos por normas imperativas de derecho internacional (<i><i>jus cogens</i> </i>   )<sup><a name="nu19"></a><a href="#num19">19</a></sup>. Dado el car&aacute;cter imperativo atribuido a dichas normas, parece dif&iacute;cil negar la importancia (el car&aacute;cter esencial) de los valores protegidos por tales normas. Por supuesto, este m&eacute;todo es &uacute;nicamente indicativo y comporta, naturalmente, las dificultades propias a la identificaci&oacute;n de las normas de <i>jus cogens</i>. A este respecto, dos precisiones suplementarias nos parecen necesarias. En primer lugar, la jurisprudencia de la CIJ relativa al jus cogens es m&aacute;s amplia que aqu&eacute;lla relativa al estado de necesidad. En segundo lugar, como lo sugiere el caso del Proyecto Gabcikovo-Nagymaros, el hecho de que un inter&eacute;s dado no se haya cristalizado en una norma imperativa no excluye ab initio su car&aacute;cter esencial<sup><a name="nu20"></a><a href="#num20">20</a></sup>.</p>      <p>Si admitimos el car&aacute;cter esencial de un inter&eacute;s dado, el paso siguiente consiste en evaluar si dicho inter&eacute;s ha sido amenazado por un peligro grave e inminente. El <i>peligro</i> implica, como lo menciona la CIJ, la idea de riesgo, de da&ntilde;o en potencia. Dicho <i>peligro</i> debe ser concreto, grave e inminente. En primer lugar, debe tratarse de un peligro real, concreto y no meramente abstracto. Aunque dicha calificaci&oacute;n no haya sido mencionada por la CIJ, la idea misma de inminencia supone el car&aacute;cter concreto del peligro. En segundo lugar, el peligro debe ser grave. En otras palabras, las consecuencias para el inter&eacute;s esencial del Estado, si el riesgo se realiza, deben ser graves, lo que nos recuerda que el estado de necesidad, como instituci&oacute;n jur&iacute;dica, refleja la existencia de una jerarqu&iacute;a de valores, en general (aunque quiz&aacute; no siempre) traducidos en normas internacionales. A este respecto, el objetivo primordial del estado de necesidad es justificar la violaci&oacute;n de una norma a partir del respeto de un valor m&aacute;s importante. Es as&iacute; que la gravedad del peligro introduce necesariamente la idea de proporcionalidad. En tercer lugar, el peligro debe ser inminente. La idea de inminencia comporta, a nuestro entender, tres elementos, a saber: el peligro debe ser concreto, probable y pr&oacute;ximo. Ya hemos hecho referencia al car&aacute;cter concreto. Trat&aacute;ndose del car&aacute;cter probable, la CIJ indica que un peligro posible no es suficiente<sup><a name="nu21"></a><a href="#num21">21</a></sup>. La posibilidad de un evento (la realizaci&oacute;n de un riesgo) posee por definici&oacute;n una probabilidad no nula. En otras palabras, la distinci&oacute;n entre los t&eacute;rminos <i>posible y probable</i> es una cuesti&oacute;n de grado y no de naturaleza. Si un riesgo comporta una probabilidad de 0,000001 puede decirse que dicho riesgo es posible, pero no probable. Si la probabilidad es de 0,1, nuevamente, podr&iacute;amos considerar que dicho riesgo es posible, pero poco probable. Dicho razonamiento exige, sin embargo, dos precisiones importantes. Primero, una probabilidad del 10% no parece bajo ning&uacute;n concepto aceptable cuando se trata de un riesgo extremadamente grave (una cat&aacute;strofe nuclear). Segundo, un riesgo probable no puede ser calificado de inminente si no presenta una alta probabilidad de realizaci&oacute;n. Todos estos elementos deben ser expl&iacute;citamente evaluados antes de pronunciarse sobre la existencia de un estado de necesidad.</p>      <p>El estado de necesidad requiere adem&aacute;s que el hecho il&iacute;cito imputado al Estado sea el &uacute;nico modo de salvaguardar el inter&eacute;s esencial del Estado que se encuentra amenazado. Esta condici&oacute;n nos parece la m&aacute;s problem&aacute;tica, as&iacute; como tambi&eacute;n la m&aacute;s importante para la determinaci&oacute;n del estado de necesidad. Salvo en casos flagrantes, la jurisdicci&oacute;n competente posee, en la pr&aacute;ctica, un gran margen de apreciaci&oacute;n. B&aacute;sicamente, se plantean tres tipos de problemas. En primer lugar, uno puede preguntarse si las otras alternativas que habr&iacute;an permitido salvaguardar el inter&eacute;s del Estado deben ser apreciadas en abstracto o en concreto. En efecto, una alternativa abstractamente posible (por ejemplo preconizada por un experto o desarrollada en un pa&iacute;s que cuente con personal particularmente especializado o experimentado), puede ser dif&iacute;cilmente practicable en el Estado en que se plantea el riesgo (por ejemplo por falta de experiencia o de personal). En segundo lugar, suponiendo que la evaluaci&oacute;n deba efectuarse <i>in concreto</i>, no est&aacute; claro a qui&eacute;n le corresponde decidir. El personal de una administraci&oacute;n principalmente responsable, a nivel interno, del manejo de la crisis, puede simplemente no haber tenido en mente todas las alternativas. Es evidente que, frente a una situaci&oacute;n grave y apremiante, no se dispone ni del tiempo ni de la omnisciencia necesaria para imaginar todas las alternativas posibles. En tercer lugar, se plantea una cuesti&oacute;n de probabilidades. Supongamos que una alternativa concretamente posible, de la cual el &oacute;rgano principalmente a cargo del manejo de la situaci&oacute;n est&eacute; al tanto, comporte baja probabilidad de lograr el resultado deseado. Se trata de una alternativa cuyo riesgo es mayor y que de funcionar ser&iacute;a mejor tanto para el Estado en dificultad como para el Estado v&iacute;ctima de la violaci&oacute;n. El &uacute;nico problema es que la probabilidad de que funcione es inferior a la de otra alternativa, m&aacute;s segura desde el punto de vista del Estado en dificultad, pero perjudicial para el Estado v&iacute;ctima. &iquest;Puede afirmarse que las normas internacionales de estado de necesidad exigen que los Estados asuman dichos riesgos? La respuesta no es para nada simple. Lo que s&iacute; nos parece posible afirmar es que en ciertos casos (por ejemplo cuando la probabilidad de &eacute;xito de la alternativa que no fue seguida es muy inferior o el riesgo para la poblaci&oacute;n del Estado en dificultad es muy grande), asumir tal riesgo entrar&iacute;a potencialmente en conflicto con normas internacionales de jerarqu&iacute;a superior<sup><a name="nu22"></a><a href="#num22">22</a></sup>.</p>      <p>El cuarto requisito del estado de necesidad se refiere a los l&iacute;mites derivados de la naturaleza del inter&eacute;s o de la norma que se ve perjudicada por la conducta ilegal del Estado en dificultad. Existen en derecho internacional diversas formas o m&eacute;todos de asignar una cierta jerarqu&iacute;a normativa a un valor o a una norma<sup><a name="nu23"></a><a href="#num23">23</a></sup>. Las relaciones entre estos m&eacute;todos no est&aacute;n del todo claras. Por ejemplo, los ejemplos m&aacute;s cl&aacute;sicos de obligaciones <i>erga omnes</i><sup><a name="nu24"></a><a href="#num24">24</a></sup> suelen ser normas que adem&aacute;s califican como imperativas<sup><a name="nu25"></a><a href="#num25">25</a></sup>. En su reciente informe sobre la fragmentaci&oacute;n en derecho internacional, el grupo especial constituido por la CDI mencion&oacute;, sin embargo, como ejemplo de obligaci&oacute;n <i>erga omnes</i> sin car&aacute;cter imperativo a la protecci&oacute;n del medioambiente<sup><a name="nu26"></a><a href="#num26">26</a></sup>. La confusi&oacute;n es a&uacute;n mayor cuando se intenta distinguir los conceptos de obligaci&oacute;n <i>erga omnes</i> o de <i>jus cogens</i> de aqu&eacute;l de inter&eacute;s esencial. Un inter&eacute;s esencial del Estado puede verse protegido (aunque esto no sea necesario) por una obligaci&oacute;n erga omnes o por una norma de <i>jus cogens</i>. Y aun suponiendo que las relaciones entre estos diversos m&eacute;todos de asignar jerarqu&iacute;a a ciertos valores o a ciertas normas pudieran ser suficientemente esclarecidas, la jerarqu&iacute;a que subyace detr&aacute;s del concepto de estado de necesidad no tiene por qu&eacute; ser entendida a modo de compartimentos escalonados en vez de serlo como un cont&iacute;nuum, como un eje que va de una jerarqu&iacute;a normativa menor a una mayor. No se trata de un puro ejercicio te&oacute;rico. En efecto, seg&uacute;n la importancia de las normas o de los valores en juego pueden distinguirse diversas hip&oacute;tesis. Mencionemos dos de ellas en orden de dificultad. La m&aacute;s simple es aqu&eacute;lla en que el Estado que intenta justificar su conducta (en adelante Estado A) invoca un inter&eacute;s esencial y el Estado v&iacute;ctima de la violaci&oacute;n (en adelante Estado B) tambi&eacute;n. En dicho caso el estado de necesidad no puede ser admitido como causal de justificaci&oacute;n<sup><a name="nu27"></a><a href="#num27">27</a></sup>. La conclusi&oacute;n no parece tan simple cuando el Estado A invoca un inter&eacute;s esencial protegido por una norma de <i>jus cogens</i> o por una obligaci&oacute;n <i>erga omnes</i>, mientras que el Estado B s&oacute;lo invoca un inter&eacute;s esencial (sin que &eacute;ste est&eacute; a su vez protegido por una norma de <i>jus cogens</i> o una obligaci&oacute;n <i>erga omnes</i>). Una lectura estricta de la letra de los art&iacute;culos CDI conducir&iacute;a a excluir la admisibilidad del estado de necesidad. Sin embargo, el art&iacute;culo 26 de los art&iacute;culos CDI da claramente la prioridad (aunque en un contexto diferente) a las normas de <i>jus cogens</i>  por sobre los intereses esenciales. El comentario al art&iacute;culo 25 de los art&iacute;culos CDI elude pronunciarse sobre dichos conflictos jer&aacute;rquicos diciendo que el art&iacute;culo 25 no cubre conductas que se encuentran reguladas en principio por reglas primarias de derecho internacional<sup><a name="nu28"></a><a href="#num28">28</a></sup>. Es as&iacute; por ejemplo que no podr&iacute;a justificarse una intervenci&oacute;n militar "humanitaria" en otro pa&iacute;s bas&aacute;ndose en un estado de necesidad. Pero dicha forma de resolver el problema nos parece insuficiente por tres motivos. En primer lugar, existen conductas no reguladas expresamente por una norma primaria, pero cuyo objeto es salvaguardar un inter&eacute;s o un valor que s&iacute; se encuentra protegido por una norma primaria<sup><a name="nu29"></a><a href="#num29">29</a></sup>. Tal ser&iacute;a el caso de una conducta tendiente a preservar la vida o la integridad f&iacute;sica o el acceso a recursos vitales por parte de un segmento considerable de la poblaci&oacute;n de un Estado<sup><a name="nu30"></a><a href="#num30">30</a></sup>. En segundo lugar, el funcionamiento del concepto de 'estado de necesidad' en derecho interno (principalmente en derecho penal) tiende precisamente a legitimar ciertas conductas necesarias para salvaguardar un inter&eacute;s m&aacute;s importante, aun en casos en que tales conductas est&aacute;n espec&iacute;ficamente reguladas bajo reserva del criterio de proporcionalidad<sup><a name="nu31"></a><a href="#num31">31</a></sup>. En tercer lugar, tanto en derecho interno, como en derecho internacional, existen excepciones aun a aquellas normas que pretenden regir situaciones excepcionales. En otras palabras, una conducta excepcional para la cual existe una norma primaria puede a veces presentar particularidades tales que dicha norma primaria no se aplique satisfactoriamente. En tal caso ser&aacute; la jurisdicci&oacute;n competente que deber&aacute; pronunciarse sobre la aplicabilidad (a&uacute;n insatisfactoria) de la norma primaria o la sumisi&oacute;n a otro r&eacute;gimen, como la norma relativa al estado de necesidad. No debe olvidarse que existen varias formas, algunas m&aacute;s generales que otras, de intentar regular los casos excepcionales y que, en realidad, las verdaderas excepciones suelen desafiar aun a aquellas normas elaboradas para regirlas. Cualquiera sea la posici&oacute;n adoptada en el plano te&oacute;rico, debe observarse que la cuesti&oacute;n no ha sido planteada a&uacute;n ante una jurisdicci&oacute;n internacional, lo que de ning&uacute;n modo comporta, como veremos m&aacute;s adelante, que se trate de una cuesti&oacute;n sin relevancia pr&aacute;ctica.</p>      <p>El quinto requisito limita la admisibilidad del estado de necesidad cuando el Estado que la invoca ha contribuido a la realizaci&oacute;n de la situaci&oacute;n que pone en peligro su inter&eacute;s esencial. El comentario a los art&iacute;culos CDI menciona a este respecto que solamente una contribuci&oacute;n sustancial (a diferencia de una contribuci&oacute;n incidental o perif&eacute;rica) debe ser tenida en cuenta<sup><a name="nu32"></a><a href="#num32">32</a></sup>. Dicha formulaci&oacute;n deja naturalmente un amplio margen de apreciaci&oacute;n a la jurisdicci&oacute;n competente. En el caso del Proyecto Gabcikovo-Nagymaros, la CIJ concluy&oacute; que Hungr&iacute;a hab&iacute;a contribuido suficientemente (por actos u omisiones) al acaecimiento de la pretendida situaci&oacute;n de necesidad, de modo que no cumpl&iacute;a con esta condici&oacute;n. En ciertos casos de inversiones internacionales, los tribunales arbitrales han llegado a conclusiones divergentes en relaci&oacute;n con el acaecimiento de la crisis argentina de 2001. Para ciertos tribunales, el Estado contribuy&oacute; suficientemente por medio de pol&iacute;ticas econ&oacute;micas deficientes<sup><a name="nu33"></a><a href="#num33">33</a></sup>. Para otros, el nivel de contribuci&oacute;n que debe alcanzarse es m&aacute;s elevado. El Estado est&aacute; a cargo del manejo de su pol&iacute;tica econ&oacute;mica, lo que implica que, casi por definici&oacute;n, contribuye de modo directo o indirecto a la situaci&oacute;n econ&oacute;mica en que se encuentra. En realidad, este requisito deber&iacute;a ser interpretado, a nuestro entender, a la luz de un criterio amplio de buena fe o, tambi&eacute;n, de lo que en derecho anglosaj&oacute;n recibe el nombre de la doctrina <i>clean hands</i>. Es as&iacute; que un Estado no podr&aacute; invocar el estado de necesidad si ha contribuido a sabiendas o actuando de modo negligente al acaecimiento de la situaci&oacute;n apremiante. En efecto, el manejo de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas es una actividad extremadamente compleja en la cual lamentablemente existe un margen de error considerable. Una pol&iacute;tica cuyo efecto acent&uacute;e sustancialmente o catalice una situaci&oacute;n de necesidad no deber&iacute;a excluir de por s&iacute; la admisibilidad del estado de necesidad a menos que haya habido mala fe o negligencia o que dicha pol&iacute;tica sea claramente la causa necesaria y adecuada de aquella situaci&oacute;n.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Como se ve, estos cinco requisitos dejan un margen de apreciaci&oacute;n considerable a la jurisdicci&oacute;n competente para pronunciarse acerca de la admisibilidad del estado de necesidad como causal de justificaci&oacute;n de un hecho il&iacute;cito internacional. Como veremos a continuaci&oacute;n, la incidencia potencial de las consideraciones ecol&oacute;gicas en el estado de necesidad debe ser analizada principalmente en relaci&oacute;n con el primero y el cuarto requisito.</p>      <p><b>2. La incidencia de la protecci&oacute;n del medioambiente</b></p>      <p><b>2.1. El concepto de necesidad ecol&oacute;gica</b>      <p>En un estudio publicado en el 2007, en el Coloquio de Grenoble de la <i>Soci&eacute;t&eacute; fran&ccedil;aise pour le droit international</i>, Pierre-Marie Dupuy desarrolla las grandes l&iacute;neas del concepto jur&iacute;dico de estado de necesidad aplicado a la salvaguarda de intereses relativos a la protecci&oacute;n del medioambiente<sup><a name="nu34"></a><a href="#num34">34</a></sup>. Dicho estudio nos parece de particular relevancia no s&oacute;lo a causa de las calidades indiscutibles de su autor, sino tambi&eacute;n en la medida en que el autor fue quien tuvo a cargo la responsabilidad de avanzar ante la CIJ la argumentaci&oacute;n que condujo a la consagraci&oacute;n por esta alta jurisdicci&oacute;n de lo que puede ser llamado el <i>estado de necesidad ecol&oacute;gica</i>.</p>      <p>La primera incidencia que quisi&eacute;ramos poner de manifiesto es, en efecto, la posibilidad jur&iacute;dica de justificar la violaci&oacute;n de una obligaci&oacute;n internacional por medio de la invocaci&oacute;n de un estado de necesidad en que se encontrar&iacute;a en juego la salvaguarda de un inter&eacute;s ecol&oacute;gico. Como lo nota Dupuy, desde un punto de vista jur&iacute;dico, dicha posibilidad ya no parece estar sujeta a dudas. Lo que, por el contrario, s&iacute; permanece sujeto a dudas es la cuesti&oacute;n f&aacute;ctica de su prueba en un procedimiento internacional, dadas las particularidades de las cuestiones medioambientales que tal prueba implica<sup><a name="nu35"></a><a href="#num35">35</a></sup>. Por ende, en la presente secci&oacute;n, nuestro objetivo consistir&aacute; en identificar las principales dificultades que presenta la materia medioambiental en relaci&oacute;n con el cumplimiento de los requisitos cumulativos exigidos para la admisi&oacute;n del estado de necesidad en el derecho internacional contempor&aacute;neo.</p>      <p>A fin de explorar estas dificultades, parece &uacute;til recordar muy brevemente el contexto en que el estado de necesidad fue invocado por Hungr&iacute;a en el caso del Proyecto Gabcikovo-Nagymaros. En 1977, Hungr&iacute;a firm&oacute; un tratado con la entonces Checoslovaquia por el cual ambos pa&iacute;ses se compromet&iacute;an a edificar un sistema de diques para el aprovechamiento hidroel&eacute;ctrico del Danubio. Checoslovaquia deb&iacute;a construir un dique (Gabcikovo) aguas arriba, mientras que a Hungr&iacute;a le correspond&iacute;a edificar otro dique (Nagymaros) aguas abajo. A principios de los a&ntilde;os ochenta, ciertos estudios de impacto efectuados por orden de Hungr&iacute;a ponen de manifiesto los riesgos de la edificaci&oacute;n del dique Nagymaros para la preservaci&oacute;n de la fauna y de la flora de la zona correspondiente, as&iacute; como para la calidad del agua del acu&iacute;fero que abastece de agua potable a la ciudad de Budapest. Al mismo tiempo, con la ca&iacute;da del Muro de Berl&iacute;n, la cuesti&oacute;n comienza a revestir una dimensi&oacute;n pol&iacute;tica, dado que el Proyecto Gabcikovo-Nagymaros reflejaba los objetivos de una econom&iacute;a planificada caracter&iacute;stica de la influencia sovi&eacute;tica. En octubre de 1989, el Gobierno h&uacute;ngaro decide unilateralmente suspender la edificaci&oacute;n del dique. Luego Hungr&iacute;a intenta terminar el tratado de 1977. Estos pocos elementos de hecho nos parecen suficientes para emprender el an&aacute;lisis de las particularidades del estado de necesidad ecol&oacute;gica. A este respecto, seguiremos el orden de los requisitos mencionados en la secci&oacute;n 1.2 de la primera parte.</p>      <p>Con respecto al car&aacute;cter esencial del inter&eacute;s que se intenta preservar por medio del acto il&iacute;cito, ya hemos visto que la CIJ reconoci&oacute; que pod&iacute;a tratarse de la protecci&oacute;n del medioambiente<sup><a name="nu36"></a><a href="#num36">36</a></sup>. En su sentencia relativa al caso del Proyecto Gabcikovo-Nagymaros, la CIJ hizo referencia al comentario de la CDI a la versi&oacute;n anterior del proyecto de los art&iacute;culos CDI sobre la responsabilidad del Estado, en el cual se afirma que un peligro grave para la preservaci&oacute;n ecol&oacute;gica de una parte del territorio de un Estado puede servir de base a la invocaci&oacute;n de un estado de necesidad. Los argumentos avanzados por Hungr&iacute;a a este respecto remit&iacute;an, esencialmente, al peligro para la biodiversidad de la zona en que, seg&uacute;n el tratado de 1977, deb&iacute;a edificarse el dique de Nagymaros, as&iacute; como al impacto de dicha edificaci&oacute;n sobre el acu&iacute;fero alimentado por la filtraci&oacute;n de las aguas del Danubio, de importancia capital para el abastecimiento de agua de la ciudad de Budapest. En relaci&oacute;n con el tema del abastecimiento de aguas de una parte de la poblaci&oacute;n, puede esbozarse un paralelo interesante con los argumentos avanzados en ciertos litigios de inversi&oacute;n acerca de las privatizaciones del servicio de distribuci&oacute;n de aguas efectuadas en Argentina en la d&eacute;cada del noventa<sup><a name="nu37"></a><a href="#num37">37</a></sup>. La preservaci&oacute;n de la calidad y del acceso al agua dulce parece haberse erigido progresivamente en intereses esenciales del Estado susceptibles de fundar un estado de necesidad<sup><a name="nu38"></a><a href="#num38">38</a></sup>. Observemos a este respecto que los intereses esenciales pueden variar con el tiempo y que, a nuestro entender, su identificaci&oacute;n se ve altamente influenciada por el surgimiento de normas internacionales que consagran la importancia de la protecci&oacute;n de ciertos bienes jur&iacute;dicos. En efecto, nos parece altamente improbable que la CIJ haya reconocido el car&aacute;cter esencial de la protecci&oacute;n del medioambiente si la importancia de este bien jur&iacute;dico no hubiera sido enfatizada a partir de la d&eacute;cada del setenta, por el desarrollo de un derecho internacional del medioambiente, as&iacute; como por la consideraci&oacute;n de estos aspectos en el trabajo de la CDI sobre la responsabilidad internacional. Tampoco debe olvidarse que s&oacute;lo un a&ntilde;o antes de su fallo, en el caso del Proyecto Gabcikovo-Nagymaros, la CIJ hab&iacute;a reconocido que la protecci&oacute;n del medioambiente forma parte del derecho internacional general<sup><a name="nu39"></a><a href="#num39">39</a></sup>. Debe agregarse, para evitar confusiones, que la existencia de tal norma no implica que la conducta adoptada por un Estado en violaci&oacute;n de una obligaci&oacute;n internacional se encuentre espec&iacute;ficamente regulada por dicha norma. Un bien jur&iacute;dico dado puede ser protegido de diversos modos sin que cada una de las normas que lo protegen deba ser considerada una norma espec&iacute;fica de comportamiento. En efecto, el concepto de norma primaria, es decir, de norma de comportamiento, es suficientemente amplio como para incluir en su seno dos conceptos diferentes, a saber: los de regla jur&iacute;dica y de principio jur&iacute;dico, identificados y caracterizados por Dworkin<sup><a name="nu40"></a><a href="#num40">40</a></sup>. Un principio jur&iacute;dico, como el principio que proh&iacute;be la utilizaci&oacute;n del territorio en perjuicio de otros Estados o del medioambiente fuera de la jurisdicci&oacute;n de los Estados, no deja de ser una norma primaria y, al mismo tiempo, otorga a la protecci&oacute;n del medioambiente en general una importancia tal que lo vuelve susceptible (entre otras consideraciones) de ser considerado como un inter&eacute;s esencial<sup><a name="nu41"></a><a href="#num41">41</a></sup>. Este elemento es de particular importancia en el &aacute;mbito del derecho internacional del medioambiente, cuyas normas (en particular los llamados <i>est&aacute;ndares</i>), al menos por el momento se asemejan m&aacute;s al concepto de principio que a aqu&eacute;l de regla jur&iacute;dica<sup><a name="nu42"></a><a href="#num42">42</a></sup>. Dem&aacute;s est&aacute; decir que, como se ver&aacute; m&aacute;s adelante, no cualquier norma internacional es susceptible de proveer la legitimidad necesaria para que cierto inter&eacute;s pueda ser calificado como esencial. Esta &uacute;ltima observaci&oacute;n permite adem&aacute;s identificar otra dificultad importante con respecto a ciertos intereses medioambientales, su car&aacute;cter general o, en otras palabras, su no pertenencia a un Estado en particular, sino a todos los Estados (presentes o futuros)<sup><a name="nu43"></a><a href="#num43">43</a></sup>.</p>      <p>Habiendo admitido la existencia de un inter&eacute;s esencial susceptible de ser invocado en el estado de necesidad, la CIJ prosigui&oacute; su an&aacute;lisis de los otros requisitos necesarios. Una cuesti&oacute;n importante a este respecto consist&iacute;a en determinar si Hungr&iacute;a hab&iacute;a probado la existencia de un peligro grave e inminente. Hemos visto anteriormente que el estado de necesidad supone la existencia de un "peligro" para los intereses esenciales del Estado que lo invoca, y que dicho peligro deber ser concreto, grave e inminente. Las jurisdicciones internacionales poseen un margen de apreciaci&oacute;n considerable para efectuar dicha determinaci&oacute;n. Desde un punto de vista anal&iacute;tico, nos parece &uacute;til explorar dos dificultades principales. La primera, identificada por Pierre-Marie Dupuy<sup><a name="nu44"></a><a href="#num44">44</a></sup>, est&aacute; relacionada con la dimensi&oacute;n altamente t&eacute;cnica de dicha determinaci&oacute;n, y las dificultades que ello supone cuando las partes presentan explicaciones t&eacute;cnicas contradictorias entre las cuales un tribunal formado por juristas debe dirimir<sup><a name="nu45"></a><a href="#num45">45</a></sup>. Tanto la noci&oacute;n de riesgo medioambiental como el car&aacute;cter concreto, grave e inminente de tal riesgo presentan particularidades que distinguen dicha hip&oacute;tesis de otras hip&oacute;tesis a partir de las cuales fue elaborado el derecho de la responsabilidad internacional del Estado por acto il&iacute;cito. En efecto, es v&aacute;lido preguntarse, con Dupuy, qu&eacute; nivel de probabilidad es suficiente para que un "riesgo" o una repercusi&oacute;n medioambiental constituya un "peligro" o para que dicho peligro sea considerado concreto, grave e inminente. A esta primera dificultad, quisi&eacute;ramos agregar otra, que no ha recibido una atenci&oacute;n suficiente por parte de la doctrina, la de la necesidad potencial de interpretar los requisitos del art&iacute;culo 25 de los art&iacute;culos CDI de un modo diverso seg&uacute;n el tipo de inter&eacute;s esencial que se encuentra en juego<sup><a name="nu46"></a><a href="#num46">46</a></sup>. Si los requisitos del art&iacute;culo 25 son interpretados del mismo modo independientemente del inter&eacute;s que se trata de preservar, esto puede suponer que ciertos intereses queden, en realidad, fuera de la &oacute;rbita de dicho art&iacute;culo. Por ejemplo, hasta hace algunos a&ntilde;os atr&aacute;s el car&aacute;cter concreto e inminente del riesgo ligado a la liberaci&oacute;n masiva de gases carb&oacute;nicos (que contribuyen al cambio clim&aacute;tico por medio del llamado <i>efecto invernadero</i>), habr&iacute;a sido dif&iacute;cil de establecer, dada la complejidad de los procesos de los que depende la materializaci&oacute;n de dicho riesgo. Sin embargo, excluir casi por definici&oacute;n de la &oacute;rbita del estado de necesidad intereses como la protecci&oacute;n de la atm&oacute;sfera (desde el punto de vista del cambio clim&aacute;tico) que son esenciales no s&oacute;lo para un Estado, sino para la comunidad internacional, parece desproporcionado. En el caso del Proyecto Gabcikovo-Nagymaros, la CIJ tuvo en mente esta dificultad, raz&oacute;n por la que reformul&oacute; el requisito en cuesti&oacute;n del modo siguiente: "&#91;...&#93; un 'peligro' que aparezca a largo plazo podr&iacute;a ser considerado 'inminente' tan pronto como se establezca, en cierto momento, que la realizaci&oacute;n de dicho peligro, cualquiera sea su horizonte temporal, es sin embargo cierta e inevitable"<sup><a name="nu47"></a><a href="#num47">47</a></sup>. Pero dicha reformulaci&oacute;n no basta para resolver la dificultad en cuesti&oacute;n dado que presupone la posibilidad de determinar con certeza la realizaci&oacute;n del peligro que se intenta eludir, en un contexto t&eacute;cnico y cient&iacute;fico en el que la regla son las conclusiones probabil&iacute;sticas, y la certeza s&oacute;lo la excepci&oacute;n<sup><a name="nu48"></a><a href="#num48">48</a></sup>. La CIJ consider&oacute;, sin embargo, que Hungr&iacute;a no hab&iacute;a probado la existencia de un peligro inminente, dejando la cuesti&oacute;n de la gravedad abierta.</p>      <p>Otro requisito que, seg&uacute;n la CIJ, Hungr&iacute;a no logr&oacute; establecer es aquel que exige que la conducta adoptada en violaci&oacute;n de una obligaci&oacute;n internacional haya sido el &uacute;nico modo de salvaguardar el inter&eacute;s esencial que se busca proteger. Este requisito es a veces llamado <i>necesidad stricto sensu</i>. A este respecto, la CIJ observa en su fallo que Hungr&iacute;a ten&iacute;a a su disposici&oacute;n otros medios menos perjudiciales que la suspensi&oacute;n seguida de la denuncia del tratado aun si dichos medios eran m&aacute;s onerosos<sup><a name="nu49"></a><a href="#num49">49</a></sup>. La CIJ menciona dos medios alternativos, a saber, el vertido de grava en el r&iacute;o aguas abajo del dique o el procesamiento de las aguas del r&iacute;o de un "modo apropiado", esta &uacute;ltima posibilidad habiendo sido reconocida por ambas partes. En relaci&oacute;n con este punto, quisi&eacute;ramos detenernos en tres dificultades principales. En primer lugar, debe esclarecerse el v&iacute;nculo entre el criterio de inminencia sugerido en el p&aacute;rrafo anterior y la necesidad stricto sensu. Aunque las hip&oacute;tesis f&aacute;cticas var&iacute;en de un caso al otro, no parece il&oacute;gico afirmar que la inminencia diferida, tal como la caracteriza la CIJ en el p&aacute;rrafo 54 del fallo, supone que el Estado que invoca el estado de necesidad haya tenido cierto tiempo para evaluar diversas medidas posibles para contrarrestar el peligro que intenta eludir. Por supuesto, las cosas pueden ser a&uacute;n m&aacute;s complejas, por ejemplo cuando la inminencia diferida no se aplica a un hecho espec&iacute;fico, sino al acaecimiento del peligro que se intenta combatir. En este caso, el Estado debe actuar inmediatamente, dado que su inacci&oacute;n en el presente tendr&aacute; consecuencias ciertas en el futuro (a largo plazo). En dicha hip&oacute;tesis, podr&iacute;a argumentarse que, casi por definici&oacute;n, el Estado podr&iacute;a haber tomado otras medidas. Para circunscribir esta hip&oacute;tesis parece &uacute;til dar un ejemplo. El Estado A se encuentra sujeto a una obligaci&oacute;n internacional <i>b</i> en relaci&oacute;n con el Estado B, pero ejecuta en cambio una conducta <i>a</i> en violaci&oacute;n de <i>b</i>, e invoca un estado de necesidad. El argumento de A es que de ejecutar <i>b</i> habr&iacute;a creado una situaci&oacute;n que en cincuenta a&ntilde;os habr&iacute;a producido de modo cierto un da&ntilde;o medioambiental extremadamente grave. El contraargumento de B podr&iacute;a ser entonces no s&oacute;lo que A ten&iacute;a otras medidas a disposici&oacute;n menos perjudiciales que a, sino que, adem&aacute;s, a lo largo de los cincuenta a&ntilde;os que separan el acto del da&ntilde;o alegado, los avances de la ciencia y de la t&eacute;cnica habr&iacute;an permitido eliminar el da&ntilde;o que A intent&oacute; eludir por medio de la conducta <i>a</i>. En otras palabras, en caso de inminencia diferida, la disponibilidad de otros medios menos perjudiciales presenta una dimensi&oacute;n temporal que no se encuentra presente en casos de inminencia normal<sup><a name="nu50"></a><a href="#num50">50</a></sup>. Esta observaci&oacute;n nos conduce a la segunda dificultad que supone este requisito en relaci&oacute;n con los riesgos medioambientales, a saber, el grado de disponibilidad de las diversas medidas. Ya hemos mencionado que una medida posible en abstracto (preconizada por un experto o adoptada en un pa&iacute;s que cuente con un mayor nivel de tecnolog&iacute;a o con mayor experiencia en el manejo de ciertos riesgos), puede no serlo en concreto, es decir, en el Estado en que se plantea el riesgo (por falta de experiencia o de personal o simplemente a causa de experiencias negativas precedentes). En materia de medioambiente, esta dificultad se ve acentuada por el hecho de que la eficacia de las diversas medidas posibles es particularmente dif&iacute;cil de determinar. Nos encontramos de nuevo frente a la incertidumbre cient&iacute;fica que caracteriza ciertas de las principales cuestiones medioambientales. Tomemos como ejemplo la segunda medida alternativa sugerida por la CIJ en el caso del Proyecto Gabcikovo-Nagymaros. No s&oacute;lo no est&aacute; claro si el "modo apropiado" de procesar las aguas del r&iacute;o habr&iacute;a sido suficientemente efectivo, sino que, adem&aacute;s, no se conocen las implicancias indirectas para el ecosistema fluvial de los diversos m&eacute;todos de procesamiento<sup><a name="nu51"></a><a href="#num51">51</a></sup>. Este punto vislumbra la tercera y &uacute;ltima dificultad que quisi&eacute;ramos se&ntilde;alar en este contexto, a saber, el hecho de que, nuevamente, el inter&eacute;s esencial que se intenta proteger influencia la interpretaci&oacute;n de los requisitos para la admisi&oacute;n de una alegaci&oacute;n de estado de necesidad. A este respecto, si las repercusiones sobre el medioambiente de las diversas medidas que podr&iacute;an adoptarse no pueden ser determinadas con exactitud, cabe preguntarse a qu&eacute; bien jur&iacute;dico debe darse la prioridad: a una obligaci&oacute;n internacional no esencial del Estado B o a la preservaci&oacute;n de un inter&eacute;s medioambiental esencial del Estado A (o de todos los Estados). Adem&aacute;s, ciertas medidas pueden tener un objetivo limitado. Por ejemplo, podr&iacute;a ocurrir que una medida susceptible de purificar las aguas que abastecen un sector de la poblaci&oacute;n no resuelva otros riesgos medioambientales a los cuales las aguas de un r&iacute;o o un acu&iacute;fero subyacente se encuentran expuestas. Seg&uacute;n como se circunscriba el inter&eacute;s esencial invocado por el Estado (garantizar el acceso de la poblaci&oacute;n al agua potable o preservar el ecosistema fluvial o ambos), la evaluaci&oacute;n de la medida podr&aacute; diferir. Puede inclusive suceder que del conjunto de intereses que el Estado A busca preservar, s&oacute;lo algunos de ellos califiquen como esenciales (por ejemplo el acceso al agua y no la preservaci&oacute;n de cierto ecosistema). Por otra parte, como lo se&ntilde;ala Pierre-Marie Dupuy, la protecci&oacute;n de un inter&eacute;s medioambiental supone en general la cooperaci&oacute;n, lo que descalificar&iacute;a a priori las medidas adoptadas unilateralmente por un Estado, como en el caso del Proyecto Gabcikovo-Nagymaros<sup><a name="nu52"></a><a href="#num52">52</a></sup>. Todas estas consideraciones sugieren que la interpretaci&oacute;n de los requisitos del estado de necesidad se ve influenciada, en materia medioambiental, por el tipo de inter&eacute;s esencial que se intenta proteger.</p>      <p>En su fallo en el caso del Proyecto Gabcikovo-Nagymaros, la CIJ tambi&eacute;n observ&oacute; que Hungr&iacute;a no hab&iacute;a cumplido con otro requisito importante del estado de necesidad, a saber, la no contribuci&oacute;n al acaecimiento de la situaci&oacute;n que pone en peligro su inter&eacute;s esencial<sup><a name="nu53"></a><a href="#num53">53</a></sup>. En efecto, seg&uacute;n la CIJ, el Gobierno h&uacute;ngaro mantuvo su adhesi&oacute;n a la ejecuci&oacute;n del tratado de 1977, aun luego de disponer de elementos sustanciales relativos al riesgo medioambiental que ello comportaba, e inclusive pidi&oacute; en 1989, es decir, s&oacute;lo tres meses antes de cambiar totalmente de actitud, que se aceleraran los trabajos. La CIJ sugiere as&iacute; que Hungr&iacute;a contribuy&oacute; al riesgo medioambiental <i>inter alia</i> por medio de la conclusi&oacute;n del tratado de 1977, cuyo &aacute;mbito comprend&iacute;a, aunque fuere de modo secundario, ciertas cuestiones medioambientales. La CIJ tambi&eacute;n se&ntilde;al&oacute; que el Gobierno h&uacute;ngaro no pod&iacute;a ignorar, en 1977, ciertas implicancias ecol&oacute;gicas derivadas de los estudios (limitados) entonces efectuados. El razonamiento de la Corte sobre este punto es de particular inter&eacute;s, dado que pone de manifiesto las dificultades derivadas del car&aacute;cter reciente de la conciencia medioambiental y, sobre todo, de su integraci&oacute;n relativamente tard&iacute;a en los acuerdos relativos a otras &aacute;reas de la actividad humana. En muchos casos, las cuestiones medioambientales simplemente no formaban parte de las preocupaciones de los Estados ni, por ende, de los objetivos de los negociadores de tratados. La CIJ toma en cuenta esta dificultad de dos maneras, a saber, enfatizando la adhesi&oacute;n de Hungr&iacute;a inclusive en 1989, &eacute;poca en que los estudios de impactos medioambientales ya hab&iacute;an librado su mensaje principal, as&iacute; como tambi&eacute;n indicando que la interpretaci&oacute;n del tratado de 1977 deb&iacute;a integrar el surgimiento de nuevas normas de derecho internacional general sobre medioambiente<sup><a name="nu54"></a><a href="#num54">54</a></sup>.Las particularidades que hemos indicado en los p&aacute;rrafos anteriores sugieren las siguientes conclusiones respecto de la incidencia de las cuestiones ambientales sobre el concepto de estado de necesidad. En primer lugar, ya no parece haber dudas de que la protecci&oacute;n del medioambiente pueda constituir, seg&uacute;n las circunstancias del caso, un inter&eacute;s esencial del Estado. A su vez, el desarrollo de principios de derecho internacional relativos a la protecci&oacute;n del medioambiente parece haber sido un factor fundamental en el reconocimiento de dicha posibilidad, como lo atesta, en particular, la referencia hecha por la CIJ en su fallo sobre el Proyecto Gabcikovo-Nagymaros a su afirmaci&oacute;n del a&ntilde;o anterior, en su opini&oacute;n consultiva sobre la legalidad de las armas nucleares, acerca del arraigo de la protecci&oacute;n medioambiental en el derecho internacional general. Como consecuencia de lo expuesto, se plantea no s&oacute;lo la posibilidad de que un inter&eacute;s general a todos los Estados pueda potencialmente constituir un inter&eacute;s esencial de un Estado, sino tambi&eacute;n la necesidad de adaptar los requisitos formulados por el art&iacute;culo 25 de los art&iacute;culos CDI en relaci&oacute;n con la protecci&oacute;n de ciertos intereses medioambientales. En segundo lugar, vimos tambi&eacute;n que la determinaci&oacute;n de la existencia de un peligro concreto, grave e inminente presenta ciertas particularidades en materia medioambiental. En particular, la dimensi&oacute;n temporal de ciertos intereses medioambientales susceptibles de ser protegidos en el marco del estado de necesidad, parece exigir ajustes tanto al nivel de la prueba como al de la formulaci&oacute;n de este requisito, dada la incertidumbre cient&iacute;fica que caracteriza ciertas cuestiones medioambientales. En tercer lugar, la dimensi&oacute;n temporal de ciertos intereses medioambientales tambi&eacute;n influye sobre el requisito de necesidad stricto sensu, sobre todo en relaci&oacute;n con las nociones de disponibilidad y eficacia de las medidas susceptibles de ser utilizadas y su adopci&oacute;n por v&iacute;a unilateral o cooperativa. En cuarto lugar, la exigencia de que el Estado que invoca la situaci&oacute;n de necesidad no haya contribuido a su acaecimiento debe ser interpretada tomando en cuenta que la protecci&oacute;n de los intereses medioambientales es un fen&oacute;meno reciente. Como veremos a continuaci&oacute;n, el requisito relativo a la jerarqu&iacute;a de los intereses del Estado beneficiario de la obligaci&oacute;n violada, el cual no fue analizado por la CIJ en su fallo sobre el Proyecto Gabcikovo-Nagymaros<sup><a name="nu55"></a><a href="#num55">55</a></sup>, tambi&eacute;n presenta ciertas particularidades en materia medioambiental.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>2.2. La protecci&oacute;n del medioambiente como l&iacute;mite</b></p>      <p>La incidencia de las cuestiones medioambientales sobre el concepto de estado de necesidad no s&oacute;lo se plantea desde el punto de vista del Estado que invoca dicho instituto, sino tambi&eacute;n desde aqu&eacute;l del Estado v&iacute;ctima de la violaci&oacute;n. En efecto, como hemos visto en la primera parte del presente estudio, la violaci&oacute;n de ciertas obligaciones internacionales no puede ser justificada bas&aacute;ndose en un estado de necesidad. Dichas obligaciones pueden ser de tres tipos, a saber: a) una obligaci&oacute;n internacional que excluya la posibilidad de invocar el estado de necesidad (art. 25(2)(a)); b) una obligaci&oacute;n internacional que proteja un inter&eacute;s esencial (susceptible de encontrarse gravemente afectado) del Estado o de los Estados beneficiarios de la obligaci&oacute;n o de la comunidad internacional en su conjunto (art. 25(1)(b)), y c) una obligaci&oacute;n derivada de una norma imperativa de derecho internacional (art. 26).</p>      <p>Entre estos tipos de obligaciones, pueden hallarse ciertas normas medioambientales. Sin embargo, la jerarqu&iacute;a normativa de las principales normas medioambientales, en particular del principio de protecci&oacute;n codificado en los principios 21 de la Declaraci&oacute;n de Estocolmo<sup><a name="nu56"></a><a href="#num56">56</a></sup> y 2 de la Declaraci&oacute;n de R&iacute;o<sup><a name="nu57"></a><a href="#num57">57</a></sup>, no ha sido suficientemente esclarecida a&uacute;n. En lo que resta del presente art&iacute;culo quisi&eacute;ramos retomar las consideraciones efectuadas en el art&iacute;culo mencionado en la introducci&oacute;n<sup><a name="nu58"></a><a href="#num58">58</a></sup>, con el fin de identificar algunas conclusiones preliminares en relaci&oacute;n con la jerarqu&iacute;a normativa de ciertas normas medioambientales y su consiguiente impacto en el estado de necesidad.</p>      <p>Del mismo modo que en la secci&oacute;n precedente, nuestro an&aacute;lisis parte de un caso concreto que ha sido iniciado recientemente por Ecuador contra Colombia ante la CIJ. Se trata del caso de las fumigaciones a&eacute;reas. Naturalmente, dado que el caso acaba de comenzar<sup><a name="nu59"></a><a href="#num59">59</a></sup>, no se conocen a&uacute;n ni la totalidad de los hechos ni los argumentos de las partes. Sin embargo, el escrito por el cual Ecuador introdujo la instancia contiene elementos suficientes como para caracterizar preliminarmente la situaci&oacute;n y conjeturar acerca de la argumentaci&oacute;n potencial de las partes. Ecuador alega que Colombia ha procedido, a partir del a&ntilde;o 2000, a repetidas fumigaciones a&eacute;reas en la frontera com&uacute;n empleando herbicidas altamente t&oacute;xicos y de efecto indiscriminado. Dichos actos han causado, seg&uacute;n Ecuador, gran da&ntilde;o (tanto f&iacute;sico como econ&oacute;mico) no s&oacute;lo a la poblaci&oacute;n local, sino tambi&eacute;n al medioambiente de la regi&oacute;n. Ante las quejas repetidas de Ecuador, Colombia ha invocado la necesidad de luchar contra las plantaciones il&iacute;citas de coca y amapola, lo que probablemente est&aacute; relacionado con la protecci&oacute;n de la salud p&uacute;blica de su poblaci&oacute;n, as&iacute; como tambi&eacute;n, en el caso de Colombia, de su seguridad interna. Esta &uacute;ltima observaci&oacute;n nos permite delinear la cuesti&oacute;n esencial en torno a la cual estar&aacute; estructurado nuestro an&aacute;lisis, a saber, la tensi&oacute;n entre el inter&eacute;s de Ecuador a la protecci&oacute;n de su poblaci&oacute;n y su medioambiente y aqu&eacute;l de Colombia a luchar contra el narcotr&aacute;fico y sus consecuencias internas en la salud p&uacute;blica y seguridad interna. No emprenderemos aqu&iacute; el an&aacute;lisis de cada uno de los requisitos del estado de necesidad dado que, desde el punto de vista de una alegaci&oacute;n potencial de dicho instituto por el Gobierno colombiano, no se estar&iacute;a en presencia de un estado de necesidad ecol&oacute;gica. Cabe agregar, sin embargo, que, a nuestro entender, una de las mayores dificultades a las cuales Colombia deber&iacute;a enfrentarse en dicho marco ser&iacute;a la prueba del requisito relativo a la necesidad stricto sensu.</p>      <p>Abordemos entonces, a la luz de los elementos f&aacute;cticos esbozados, la tensi&oacute;n entre los intereses de Ecuador y los de Colombia. Un an&aacute;lisis preliminar de la cuesti&oacute;n sugiere que, en la medida en que Ecuador podr&iacute;a establecer que sus intereses esenciales (a la protecci&oacute;n de su medioambiente) se encuentran gravemente afectados, la alegaci&oacute;n de estado de necesidad ser&iacute;a rechazada seg&uacute;n el art&iacute;culo 25(1)(b). Sin embargo, si se toma en cuenta que la jerarqu&iacute;a normativa en derecho internacional est&aacute; basada en el contenido (o el bien jur&iacute;dico protegido) por las normas y que existe m&aacute;s de un nivel jer&aacute;rquico, surgen entonces diversas hip&oacute;tesis posibles, de las cuales quisi&eacute;ramos retener tres<sup><a name="nu60"></a><a href="#num60">60</a></sup>.</p>      <p>La m&aacute;s simple ya ha sido mencionada, a saber, aquella en que ambos Estados invocan un inter&eacute;s esencial, hip&oacute;tesis en la cual no se cumple uno de los requisitos del estado de necesidad. La segunda hip&oacute;tesis se refiere al caso en que el Estado que alega el estado de necesidad invoca un inter&eacute;s esencial y el Estado v&iacute;ctima invoca otro inter&eacute;s esencial, que a su vez se encuentra protegido por una norma de <i>jus cogens</i> o una obligaci&oacute;n <i>erga omnes</i><sup><a name="nu61"></a><a href="#num61">61</a></sup>. El primer caso est&aacute; contemplado por el art&iacute;culo 26 de los art&iacute;culos CDI, que excluye toda interferencia de una causal de justificaci&oacute;n con el respeto de normas de <i>jus cogens</i>   . El segundo caso quedar&iacute;a cubierto por el art&iacute;culo 25(1)(b), por lo cual el estado de necesidad no podr&iacute;a ser admitido. La tercera hip&oacute;tesis es similar a la segunda, con la diferencia de que quien invoca un inter&eacute;s esencial a su vez protegido por una norma de <i>jus cogens</i> o una obligaci&oacute;n <i>erga omnes</i>, es el Estado que alega el estado de necesidad. La cuesti&oacute;n que se plantea es si debe aplicarse literalmente el requisito del art&iacute;culo 25(1)(b) o si, por el contrario, existe cierto margen de interpretaci&oacute;n que permitir&iacute;a dar prioridad a la protecci&oacute;n de un inter&eacute;s esencial m&aacute;s importante que otro. &Eacute;sta es sin duda la hip&oacute;tesis m&aacute;s compleja, como lo mencionamos en el an&aacute;lisis general del cuarto requisito del estado de necesidad. En lo que resta de este art&iacute;culo, nos limitaremos a identificar los tipos de problema que presenta dicha hip&oacute;tesis.</p>      <p>La primera dificultad ya ha sido mencionada, a saber, la tensi&oacute;n entre una lectura literal y una lectura sistem&aacute;tico-teleol&oacute;gica del requisito del art&iacute;culo 25(1)(b). Si se aplican, por analog&iacute;a (ya que los art&iacute;culos CDI no son un tratado), las reglas de la Convenci&oacute;n de Viena<sup><a name="nu62"></a><a href="#num62">62</a></sup> sobre interpretaci&oacute;n de tratados, en particular el art&iacute;culo 31(1)-(3)<sup><a name="nu63"></a><a href="#num63">63</a></sup>, ambas lecturas parecen posibles.</p>      <p>El sentido corriente que ha de atribuirse a los t&eacute;rminos del tratado debe ser buscado en el contexto de &eacute;stos y teniendo en cuenta su objeto y fin. Como parte del contexto podr&iacute;a mencionarse la salvaguarda, por el art&iacute;culo 26 de los art&iacute;culos CDI, de aquellos valores que hayan sido consagrados por normas imperativas, as&iacute; como la consideraci&oacute;n, por intermedio del art&iacute;culo 31(3)(c) cvdt, de las normas imperativas pertinentes. En el marco de la interpretaci&oacute;n teleol&oacute;gica, tambi&eacute;n podr&aacute; argumentarse que la <i>ratio legis</i> del estado de necesidad es precisamente la salvaguarda de intereses m&aacute;s importantes que otros.</p>      <p>Otra dificultad que tambi&eacute;n ha sido mencionada es la posibilidad de invocar reglas primarias de comportamiento en el estado de necesidad. La cuesti&oacute;n ya ha sido analizada en cierto detalle. Recordemos simplemente que el modo en que operan ciertas normas (principios jur&iacute;dicos o est&aacute;ndares) les permiten desplegar efectos (ciertos dir&aacute;n indirectos), aun en el estado de necesidad.</p>      <p>La tercera dificultad que quisi&eacute;ramos mencionar, y probablemente la m&aacute;s importante, es la determinaci&oacute;n de la prioridad de intereses contrapuestos protegidos directa o indirectamente por normas internacionales de jerarqu&iacute;a diferente. En el art&iacute;culo referido en la introducci&oacute;n<sup><a name="nu64"></a><a href="#num64">64</a></sup>, hemos analizado la jerarqu&iacute;a normativa del principio de protecci&oacute;n del medioambiente formulado por los principios 21 de la Declaraci&oacute;n de Estocolmo y 2 de la Declaraci&oacute;n de R&iacute;o, concluyendo que se trata de una obligaci&oacute;n <i>erga omnes</i>, as&iacute; como tambi&eacute;n de una base suficiente como para considerar que la protecci&oacute;n del medioambiente califica como inter&eacute;s esencial. Si se conjetura acerca de qu&eacute; intereses podr&iacute;a oponer Colombia, en el marco de una alegaci&oacute;n de estado de necesidad en el caso de las fumigaciones a&eacute;reas, dos posibilidades ser&iacute;an la salud p&uacute;blica de su poblaci&oacute;n y, sobre todo, el mantenimiento del orden p&uacute;blico y de la seguridad interna. Aunque ninguno de estos intereses sea directamente objeto de una norma de <i>jus cogens</i>, de un modo indirecto, ciertas normas imperativas, como la prohibici&oacute;n de violaciones masivas de los derechos humanos, podr&iacute;an ser invocadas para justificar la necesidad de la acci&oacute;n emprendida por Colombia. En la tercera hip&oacute;tesis que hemos identificado (por contraste con una lectura literal del art. 25), el conflicto entre un inter&eacute;s esencial (invocado por Ecuador) que no se encuentra protegido a su vez por una norma de <i>jus cogens</i> (aunque s&iacute; por una obligaci&oacute;n <i>erga omnes</i>), y otro inter&eacute;s esencial (invocado por Colombia) que s&iacute; se encuentra protegido por una norma de <i>jus cogens</i>, deber&iacute;a ser resuelto a favor de este &uacute;ltimo. Se trata, naturalmente, s&oacute;lo de una conjetura, ya que Ecuador tambi&eacute;n podr&iacute;a (y en cierta medida lo ha hecho) invocar la protecci&oacute;n de los derechos humanos de las personas afectadas por las incursiones colombianas. Sin embargo, desde un punto de vista te&oacute;rico, la cuesti&oacute;n de un conflicto potencial de intereses de jerarqu&iacute;a diversa subsiste.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Las observaciones precedentes no tienen por objetivo sugerir que una jurisdicci&oacute;n internacional vaya a considerar los requisitos del estado de necesidad cumplidos ni en el contexto del caso de las fumigaciones a&eacute;reas ni en otros contextos en que puedan plantearse, con mayor o menor nitidez, las dificultades identificadas. Nuestro objetivo ha sido &uacute;nicamente el de interrogarnos m&aacute;s all&aacute; de la conclusi&oacute;n tradicional, que consiste en excluir pura y simplemente toda alegaci&oacute;n de estado de necesidad a partir del momento en que el Estado v&iacute;ctima (beneficiario de la obligaci&oacute;n violada) invoca un inter&eacute;s esencial.</p>      <p><b>CONCLUSIONES</b></p>      <p>A modo de conclusi&oacute;n, quisi&eacute;ramos identificar de manera sucinta los elementos que pueden ser derivados del an&aacute;lisis anterior. Recordemos aqu&iacute; la distinci&oacute;n entre las dos &oacute;pticas adoptadas, a saber, la del Estado que invoca un estado de necesidad ecol&oacute;gica y la del Estado v&iacute;ctima de la violaci&oacute;n de una obligaci&oacute;n internacional, susceptible de invocar normas medioambientales como l&iacute;mite al argumento de la contraparte. En realidad, como fue mencionado, la segunda &oacute;ptica puede ser analizada en el cuarto requisito del estado de necesidad. Siguiendo este orden, nuestro an&aacute;lisis sugiere las conclusiones siguientes.</p>      <p>En primer lugar, la posibilidad jur&iacute;dica de un estado de necesidad ecol&oacute;gica ya no parece estar sujeta a dudas, en la medida en que la protecci&oacute;n del medioambiente constituye, en ciertos casos, un inter&eacute;s esencial del Estado. Una de las razones fundamentales por las cuales se ha llegado a esta conclusi&oacute;n es, sin lugar a dudas, el reconocimiento por la CIJ del car&aacute;cter consuetudinario de ciertos principios de protecci&oacute;n del medioambiente en su opini&oacute;n consultiva sobre la legalidad de las armas nucleares, la cual se refiere al p&aacute;rrafo 53 del fallo de la CIJ en el caso del Proyecto Gabcikovo-Nagymaros. Esta conclusi&oacute;n sugiere la necesidad de revisitar la segregaci&oacute;n, conceptualmente m&aacute;s compleja de lo que se suele pensar, entre normas primarias y normas secundarias. En efecto, la importancia dada a ciertos valores por el surgimiento de normas de jerarqu&iacute;a superior a otras, aun cuando dichas normas no regulen de modo espec&iacute;fico la conducta de los Estados (como es el caso de ciertos principios), debe ser tomada en cuenta en el an&aacute;lisis de institutos jur&iacute;dicos, como el estado de necesidad.</p>      <p>En segundo lugar, lo dicho abre nuevas perspectivas, as&iacute; como nuevas dificultades jur&iacute;dicas y pr&aacute;cticas. Se plantea, por ejemplo la posibilidad de que un inter&eacute;s general a todos los Estados pueda constituir un inter&eacute;s esencial de un Estado. Tambi&eacute;n se plantea la necesidad de adaptar los otros requisitos formulados por el art&iacute;culo 25 de los art&iacute;culos CDI a las particularidades de los intereses medioambientales. Es as&iacute; que la determinaci&oacute;n de la existencia de un peligro concreto, grave e inminente, debe tomar en cuenta la dimensi&oacute;n temporal de ciertos intereses medioambientales, la cual requiere ajustes en relaci&oacute;n con la formulaci&oacute;n de este requisito y su prueba. Dicha dimensi&oacute;n tambi&eacute;n influye sobre la cuesti&oacute;n de la disponibilidad, la eficacia y el modo de adopci&oacute;n (unilateral o cooperativo) de las medidas tomadas por un Estado para lidiar con el peligro grave e inminente, y su evaluaci&oacute;n en el marco del requisito de necesidad stricto sensu. En relaci&oacute;n con el cuarto requisito del estado de necesidad, a saber, los l&iacute;mites derivados de la naturaleza del inter&eacute;s o de la norma que se ve perjudicada por la conducta ilegal, hemos visto que la cuesti&oacute;n de la jerarqu&iacute;a respectiva de diversos intereses es m&aacute;s compleja de lo que parece a primera vista. La gran dificultad parece residir en la calificaci&oacute;n relativamente vaga de la jerarqu&iacute;a de los principales principios en materia medioambiental. Finalmente, la particularidad de las cuestiones medioambientales tambi&eacute;n influye sobre el modo en que debe ser interpretada la exigencia de que el Estado que invoca la situaci&oacute;n de necesidad no haya contribuido a su acaecimiento. En efecto, muchas de las iniciativas estatales que podr&iacute;an ser alegadas para afirmar que un Estado ha contribuido a una situaci&oacute;n de necesidad ecol&oacute;gica, fueron tomadas en &eacute;pocas, no tan lejanas, en que todav&iacute;a no se ten&iacute;a conciencia de su impacto medioambiental.</p>      <p>Este &uacute;ltimo punto pone de manifiesto, de modo general, que la dificultad de evaluar la incidencia de las cuestiones medioambientales sobre institutos jur&iacute;dicos, como el estado de necesidad u otros, radica precisamente en la relativa novedad de la conciencia medioambiental, plasmada en un derecho internacional del medioambiente cada vez m&aacute;s vasto y complejo. La voz del derecho internacional cl&aacute;sico, en el que fue forjado el concepto de estado de necesidad, resuena a&uacute;n en los esfuerzos de codificaci&oacute;n, as&iacute; como en la jurisprudencia. Si bien el funcionamiento del derecho exige, casi por definici&oacute;n, un cierto respeto de la tradici&oacute;n, ello no debe impedir que el derecho se adapte a las realidades de nuestro tiempo, cuya regulaci&oacute;n constituye, a fin de cuentas, su verdadero objeto.</p>  <hr>      <p><b>Pie de p&aacute;gina:</b></p>  <sup><a name="num1"></a><a href="#nu1">1</a></sup>El estado de necesidad ha sido ampliamente estudiado en la doctrina del derecho internacional cl&aacute;sico y contempor&aacute;neo. Adem&aacute;s del an&aacute;lisis que figura en los principales tratados y manuales de derecho internacional, v&eacute;ase A. Cavagliere, <i>Lo stato di necessit&agrave; nel diritto internazionale</i> (Athenaeum, Roma, 1917); B. C. Rodick, The Doctrine of Necessity in International Law (Columbia University Press, New York, 1928); E. Vitta, <i>La necessit&agrave; nel diritto internazionale</i>, 11 <i>Rivista italiana per le scienze giuridiche</i>, 288 <i>et seq</i>. (1936); P. Weiden, <i>Necessity in International Law</i>, 24 <i>Transactions of the Grotius Society</i>, 105 <i>et seq</i>. (1938); G. Sperduti, <i>Introduzione allo studio delle funzioni della necessit&agrave; nel diritto internazionale</i>, 22 <i>Rivista di diritto internazionale</i>, n.&deg;   1-2, 54 <i>et seq</i>. (1943); T. E. Hazan, <i>L'&eacute;tat de n&eacute;cessit&eacute; en droit penal inter&eacute;tatique et international</i> (P&eacute;done, Par&iacute;s, 1949); S. Glaser, <i>Quelques remarques sur l'&eacute;tat de n&eacute;cessit&eacute; en droit international</i>, 6 <i>Revue de droit p&eacute;nal et de criminology</i>, 599 <i>et seq</i>. (1952); L. Buza, <i>The state of necessity in international</i> law, 1 <i>Acta juridica academiae scientiarum hungaricae</i>, 205 <i>et seq</i>. (1959); P. A. Pillitu, <i>Lo stato di necessit&agrave; nel diritto internazionale</i> (Libreria editrice universitaria, Perugia, 1981); J. Barboza, <i>Necessity (Revisited) in International Law</i>, en <i>Essays in Honour of Manfred Lachs</i>, 27 <i>et seq</i>. (J. J. Makarczyk, ed., Martinus Nijhoff, La Haya, 1984); J. Salmon, <i>Faut-il codifier l'&eacute;tat de n&eacute;cessit&eacute; en droit international</i>, en <i>Essays in Honour of Manfred Lachs</i>, 235 <i>et seq</i>., (J. J. Makarczyk, ed., Martinus Nijhoff, La Haya, 1984); S. P. Jagota, <i>State Responsibility: Circumstances Precluding Wrongfulness</i>, 16 <i>Netherlands Yearbook of International Law</i>, 249 <i>et seq</i>. (1985); M. Akehurst, <i>International Liability for Injurious Consequences Arising out of Acts not Prohibited by International Law</i>, 16 <i>Netherlands Yearbook of International Law</i>, 3 <i>et seq</i>. (1985); C. Guti&eacute;rrez Espada, <i>El estado de necesidad y el uso de la fuerza en derecho internacional</i> (Tecnos, Madrid, 1987); R. Boed, <i>State of Necessity as a Justification for Internationally Wrongful Conduct</i>, 3 <i>Yale Human Rigths and Development Law Journal</i>, 1 <i>et seq</i>. (2000); D. Dobos, <i>The Necessity of Precaution: The Future of Ecological Necessity and the Precautionary Principle</i>, 13 <i>Fordham Environmental Law Journal</i>, n.&deg;   2, 375 <i>et seq</i>. (2002); J. Neuman & E. Turk <i>Necessity Revisited: Proportionality in World Trade Organization Law After Korea-Beef, EC-Asbestos and EC-Sardines</i>, 37 <i>Journal of World Trade</i>, n.&deg;   1, 199 <i>et seq</i>. (2003); A. Laursen, <i>The Use of Force and (the State of) Necessity</i>, 37 <i>Vanderbilt Journal of Transnational Law</i>, n.&deg;   2, 485 <i>et seq</i>. (2004); S. Heathcote, <i>State of Necessity and International Law</i> (tesis de doctorado, Graduate Institute of International Studies, Ginebra, 2005); Ch. Leben, <i>L'&eacute;tat de n&eacute;cessit&eacute; dans le droit international de l'investissement</i>, 3 <i>Les Cahiers de l'arbitrage</i>, 47 <i>et seq</i>. (2005).    <br>  <sup><a name="num2"></a><a href="#nu2">2</a></sup>V&eacute;ase Continental Casualty c. Argentina, ICSID Case No. ARB/03/9, laudo del 5 de septiembre de 2008; Metalpar c. Argentina, ICSID Case No. ARB/03/5, laudo del 6 de junio 2008; Sempra Energy c. Argentina, ICSID Case No. ARB/02/16, laudo del 28 de septiembre 2007 (en adelante "Enron laudo"); Enron and Ponderosa Assets c. Argentina, ICSID Case No. ARB/01/3, laudo del 22 de mayo de 2007 (en adelante "Enron laudo"); LG&E c. Argentina, ICSID Case No. ARB/02/1, decisi&oacute;n sobre responsabilidad del 3 de octubre de 2006, laudo del 25 de julio de 2007; CMS Gas Transmission Company c. Argentina, ICSID Case No. ARB/01/08, laudo del 12 de mayo de 2005 (en adelante "CMS laudo"); decisi&oacute;n sobre anulaci&oacute;n del 25 de septiembre de 2007. A pesar de la confidencialidad a la cual est&aacute;n sujetos los escritos y las alegaciones de las partes en el arbitraje de inversi&oacute;n, diversos factores sugieren que el estado de necesidad ha sido invocado como causal de justificaci&oacute;n de la violaci&oacute;n de normas internacionales convencionales o consuetudinarias de inversiones internacionales en toda una serie de arbitrajes actualmente pendientes ante tribunales organizados en conformidad con las reglas del ciadi.    <br>  <sup><a name="num3"></a><a href="#nu3">3</a></sup>Aerial Herbicide Spraying (Ecuador v. Colombia), caso iniciado el 1.&deg; de abril de 2008 (en adelante caso de las "Fumigaciones A&eacute;reas").    <br>  <sup><a name="num4"></a><a href="#nu4">4</a></sup>Gabcikovo-Nagymaros Project (Hungary/Slovakia), Sentencia, <i>I.C.J. Reports 1997</i>, p. 7 (en adelante caso del "proyecto Gabcikovo-Nagymaros").    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <sup><a name="num5"></a><a href="#nu5">5</a></sup>J. E. Vi&ntilde;uales, <i>La protecci&oacute;n del medio ambiente y su jerarqu&iacute;a normativa en derecho internacional</i>, 13 <i>International Law. Revista Colombiana de Derecho Internacional</i>, 11-14 (noviembre de 2008).    <br>  <sup><a name="num6"></a><a href="#nu6">6</a></sup>El texto de la resoluci&oacute;n 799 (VIII) de la AG consideraba: "&#91;es&#93; conveniente, para mantener y desarrollar las relaciones pac&iacute;ficas entre los Estados, que se codifiquen los principios del derecho internacional que rigen la responsabilidad del Estado", Doc. ONU A/Res/799/VIII, del 7 de diciembre de 1953.    <br>  <sup><a name="num7"></a><a href="#nu7">7</a></sup>En 1963 la CDI nombr&oacute; al jurista italiano Roberto Ago, quien ocup&oacute; esta funci&oacute;n hasta su renuncia en 1978. A partir de ese a&ntilde;o, se suceder&aacute;n en dicho cargo el jurista holand&eacute;s Willem Riphagen, el italiano Gaetano Arangio Ruiz y el jurista anglosaj&oacute;n, James Crawford.    <br>  <sup><a name="num8"></a><a href="#nu8">8</a></sup>En su resoluci&oacute;n aprobatoria del 30 de enero de 1997 (Doc. A/Res/51/160), la AG expres&oacute;: "&#91;...&#93; su reconocimiento a la Comisi&oacute;n de Derecho Internacional por la labor realizada en su 48.&deg;   per&iacute;odo de sesiones, en particular, por haber terminado &#91;...&#93; el anteproyecto de art&iacute;culos sobre la responsabilidad de los Estados".    <br>  <sup><a name="num9"></a><a href="#nu9">9</a></sup>La principal controversia se desarroll&oacute; a partir de la inclusi&oacute;n, en el art&iacute;culo 19 del anteproyecto, del concepto de crimen internacional del Estado. Dicho art&iacute;culo fue muy criticado en los comentarios al anteproyecto presentados por los Estados. Finalmente, el concepto fue dejado de lado en la versi&oacute;n siguiente, perdurando, sin embargo, la idea de una responsabilidad agravada del Estado.    <br>  <sup><a name="num10"></a><a href="#nu10">10</a></sup>Sobre este punto v&eacute;ase J. Crawford, J. Peel & S. Olleson, <i>The ILC's Articles on Responsibility of States for Internationally Wrongful Acts</i>, 12 <i>European Journal of International Law</i>, n.&deg;   5, 963 <i>et seq</i>. (2001). Durante esta sesi&oacute;n, la CDI procedi&oacute; tambi&eacute;n a una modificaci&oacute;n del t&iacute;tulo del proyecto resaltando que s&oacute;lo quedaba cubierta la responsabilidad internacional del Estado por hechos il&iacute;citos (contrariamente a la eventual responsabilidad por hechos l&iacute;citos, objeto de un proceso de codificaci&oacute;n separado).    <br>  <sup><a name="num11"></a><a href="#nu11">11</a></sup>Texto anexo al Doc. ONU A/Res./56/83 del 12 de diciembre de 2001.    <br>  <sup><a name="num12"></a><a href="#nu12">12</a></sup>Proyecto Gabcikovo-Nagymaros, par. 50-52; Legal Consequences of the Construction of a Wall in the Occupied Palestinian Territory, opini&oacute;n consultiva del 9 de julio del 2004, <i>I.C.J. Reports 2004</i>, par. 140; CMS laudo, par. 315.    <br>  <sup><a name="num13"></a><a href="#nu13">13</a></sup>El comentario del art&iacute;culo 25 de los art&iacute;culos CDI no clarifica dicho punto. El relator especial se limita a indicar que una alegaci&oacute;n de estado de necesidad no puede ser admitida, sino "Under conditions narrowly defined in article 25", par. 1 ad art. 25. Luego analiza el car&aacute;cter excepcional del estado de necesidad con respecto a las otras causales de justificaci&oacute;n reconocidas, a saber, el consentimiento (art. 20), la leg&iacute;tima defensa (art. 21), las contramedidas (art. 22) y el peligro extremo (art. 24); es decir, las particularidades del estado de necesidad en comparaci&oacute;n con las otras causales. El relator concluye: "These special features mean that necessity will only rarely be available to excuse non-performance of an obligation and that it is subject to strict limitations to safeguard against possible abuse", par. 2 ad. art. 25. Lo que deja sin resolver la cuesti&oacute;n del nivel de an&aacute;lisis.    <br>  <sup><a name="num14"></a><a href="#nu14">14</a></sup>Proyecto Gabcikovo-Nagymaros, par. 52.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <sup><a name="num15"></a><a href="#nu15">15</a></sup>Se entiende por Estado v&iacute;ctima el Estado con respecto al cual existe una obligaci&oacute;n internacional que ha sido violada, y cuya violaci&oacute;n se intenta justificar a partir del estado de necesidad.    <br>  <sup><a name="num16"></a><a href="#nu16">16</a></sup>Proyecto Gabcikovo-Nagymaros, par. 53.    <br>  <sup><a name="num17"></a><a href="#nu17">17</a></sup>&Iacute;dem.    <br>  <sup><a name="num18"></a><a href="#nu18">18</a></sup>V&eacute;ase a este respecto las contribuciones de Brigitte Stern, Orianne Osuna y Albane Geslin, en el Coloquio de Grenoble de la Soci&eacute;t&eacute; fran&ccedil;  aise de droit internationale (SFDI), <i>La n&eacute;cessit&eacute; en droit international</i> (Pedone, Par&iacute;s, 2007).    <br>  <sup><a name="num19"></a><a href="#nu19">19</a></sup>V&eacute;ase a este respecto J. E. Vi&ntilde;uales, <i>State of Necessity and Peremptory Norms in International Investment Law</i>, 14 <i>Law and Business Review of the Americas</i>, n.&deg;   1, 79 <i>et seq</i>. (2008).    <br>  <sup><a name="num20"></a><a href="#nu20">20</a></sup>Ib&iacute;d., p. 88, nota 34.    <br>  <sup><a name="num21"></a><a href="#nu21">21</a></sup>Proyecto Gabcikovo-Nagymaros, parr. 54.    <br>  <sup><a name="num22"></a><a href="#nu22">22</a></sup>V&eacute;ase J .E. Vi&ntilde;uales, <i>State of Necessity and Peremptory Norms</i>..., 97 <i>et seq</i>.    <br>  <sup><a name="num23"></a><a href="#nu23">23</a></sup>Con respecto a la existencia de una jerarqu&iacute;a entre normas o fuentes en derecho internacional, v&eacute;ase, entre otras contribuciones, M. Akehurst, <i>The Hierarchy of the Sources in International Law</i>, 1974-1975 <i>British Yearbook of International Law</i>, 273 <i>et seq</i>.; J. H. Weiler & A. L. Paulus, <i>The Structure of Change in International Law or Is There a Hierarchy of Norms in International Law</i>?, 8 <i>European Journal of International Law</i>, n.&deg;   4, 545 <i>et seq</i>. (1997); M. Koskenniemi, <i>Hierarchy in International Law: A Sketch</i>, 8 <i>European Journal of International Law</i>, n.&deg;   4, 566 <i>et seq</i>. (1997); J. A. Carrillo Salcedo, <i>Reflections on the Existence of a Hierarchy of Norms in International Law</i>, 8 <i>European Journal of International Law</i>, n.&deg;   4, 583 <i>et seq</i>. (1997); J. Pauwelyn, <i>Conflict of Norms in Public International Law</i> (Cambridge University Press, Cambridge, 2003); D. Shelton, <i>Normative Hierarchy in International Law</i>, 100 <i>American Journal of International Law</i>, n.&deg;   2, 291 <i>et seq</i>. (2006).    <br>  <sup><a name="num24"></a><a href="#nu24">24</a></sup>V&eacute;ase a este respecto: M. Ragazzi, <i>The Concept of International Obligations Erga Omnes</i> (Oxford, Oxford University Press, 2000).    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <sup><a name="num25"></a><a href="#nu25">25</a></sup>Por ejemplo, las ilustraciones mencionadas en el p&aacute;rrafo cl&aacute;sico del caso Barcelona Traction constituyen hoy en d&iacute;a normas imperativas. V&eacute;ase a este respecto J. E. Vi&ntilde;uales, <i>La protecci&oacute;n del medioambiente..., supra</i> nota 5.    <br>  <sup><a name="num26"></a><a href="#nu26">26</a></sup>V&eacute;ase <i>Conclusions of the work of the Study Group on the Fragmentation of International Law: Difficulties arising from the Diversification and Expansion of International Law</i>, parr. 38, en <i>Yearbook of the International Law Commission</i>, 2006, vol. II, parte 2.    <br>  <sup><a name="num27"></a><a href="#nu27">27</a></sup>V&eacute;ase el art&iacute;culo 25.1.b) de los art&iacute;culos CDI.    <br>  <sup><a name="num28"></a><a href="#nu28">28</a></sup>Comentario a los art&iacute;culos CDI, ad. art. 25, parr. 21.    <br>  <sup><a name="num29"></a><a href="#nu29">29</a></sup>La distinci&oacute;n hecha por Ronald Dworkin entre reglas jur&iacute;dicas (<i>legal rules</i>) y principios jur&iacute;dicos (<i>legal principles</i>) permite esclarecer esta observaci&oacute;n. Seg&uacute;n Dworkin: "The difference between legal principles and legal rules is a logical distinction. Both sets of norms point to particular decisions about legal obligations in particular circumstances, but they differ in the character of the direction they give. Rules are applicable in an all-or-nothing fashion. If the facts a rule stipulates are given, then either the rule is valid, in which case the answer it supplies must be accepted, or it is not, in which case it contributes nothing to the decision". Por el contrario, Dworkin afirma que los principios jur&iacute;dicos "do not set out legal consequences that follow automatically when the conditions provided are met", sino que deben simplemente ser tenidos en cuenta, cuando son relevantes, como una consideraci&oacute;n susceptible de influenciar la decisi&oacute;n en una u otra direcci&oacute;n. V&eacute;ase R. Dwokin, <i>Taking Rights Seriously</i>, 24 <i>et seq</i>. (Londres, Duckworth, 1977). En nuestro contexto de referencia, esto significa que pueden existir principios que consagren ciertos valores, de modo tal que una jurisdicci&oacute;n deba tomar en cuenta su existencia en su determinaci&oacute;n acerca del car&aacute;cter esencial de un inter&eacute;s. Como veremos m&aacute;s adelante, esta precisi&oacute;n es particularmente relevante en el &aacute;mbito del derecho internacional del medioambiente, cuyas normas se asemejan m&aacute;s al concepto de principio que al de regla.    <br>  <sup><a name="num30"></a><a href="#nu30">30</a></sup>M&aacute;s all&aacute; de las reglas jur&iacute;dicas espec&iacute;ficas relativas al derecho a la vida o a la integridad f&iacute;sica, puede en efecto sostenerse que las violaciones masivas de los derechos humanos est&aacute;n prohibidas por una norma imperativa (un principio jur&iacute;dico, en la terminolog&iacute;a de Dworkin) de derecho internacional -referencia- fragmentaci&oacute;n (art&iacute;culos CDI).    <br>  <sup><a name="num31"></a><a href="#nu31">31</a></sup>V&eacute;ase x. pin, <i>La n&eacute;cessit&eacute; et le droit p&eacute;nal</i>, en SFDI, <i>La n&eacute;cessit&eacute; en droit international</i>..., p. 89.    <br>  <sup><a name="num32"></a><a href="#nu32">32</a></sup>Marcelo L&oacute;pez Mesa y Carlos Rogel Vide, <i>La doctrina de los actos propios</i>, 117.    <br>  <sup><a name="num33"></a><a href="#nu33">33</a></sup>V&eacute;ase, por ejemplo, CMS laudo, parr. 329; Enron laudo, parr. 311-312; Sempra laudo, parr. 353.    <br>  <sup><a name="num34"></a><a href="#nu34">34</a></sup>Pierre-Marie Dupuy, <i>L'invocation de l'&eacute;tat de n&eacute;cessit&eacute; &eacute;cologique. Les enseignements tires d'une &eacute;tude de cas</i>, en SFDI, <i>La n&eacute;cessit&eacute; en droit international</i>..., pp. 223 <i>et seq</i>.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <sup><a name="num35"></a><a href="#nu35">35</a></sup>Ib&iacute;d., p. 231 <i>et seq</i>.    <br>  <sup><a name="num36"></a><a href="#nu36">36</a></sup>Proyecto Gabcikovo-Nagymaros, parr. 53.    <br>  <sup><a name="num37"></a><a href="#nu37">37</a></sup>V&eacute;ase el memorial de <i>amicus curiae</i> (accesible al p&uacute;blico) presentado en el caso Suez, Sociedad General de Aguas de Barcelona S. A. and Vivendi Universal S. A c. Argentina, ICSID Case No. ARB/03/19, disponible en: <a href="http://www.ciel.org/Publications/SUEZ_Amicus_Spanish_4Apr07.pdf"target="_blank">http://www.ciel.org/Publications/SUEZ_Amicus_Spanish_4Apr07.pdf</a> &#91;consultado: 25 de enero de 2009&#93;.    <br>  <sup><a name="num38"></a><a href="#nu38">38</a></sup>Numerosos instrumentos internacionales consagran esto de diversos modos. V&eacute;ase por ejemplo art. 14(2)(h) de la Convenci&oacute;n sobre la Eliminaci&oacute;n de Todas las Formas de Discriminaci&oacute;n contra la Mujer; art. 24.1(2)(c) de la Convenci&oacute;n sobre los Derechos del Ni&ntilde;o; arts. 20, 26, 29 y 46 del Convenio de Ginebra relativo al Tratamiento de los Prisioneros de Guerra; arts. 85, 89 y 127 del Convenio de Ginebra relativo a la Protecci&oacute;n de Civiles en Tiempos de Guerra; arts. 54 y 55 del Protocolo Adicional a los Convenios de Ginebra relativo a la Protecci&oacute;n de V&iacute;ctimas de Conflictos Armados Internacionales; arts. 5.&deg; y 14 del Protocolo Adicional a los Convenios de Ginebra relativo a la Protecci&oacute;n de V&iacute;ctimas de Conflictos no Internacionales; la observaci&oacute;n general 15 del Comit&eacute; de Derechos Econ&oacute;micos, Sociales y Culturales de las Naciones Unidas (Doc. ONU E/C.12/2002/11).    <br>  <sup><a name="num39"></a><a href="#nu39">39</a></sup>V&eacute;ase Legality of the Threat or the Use of Nuclear Weapons, <i>I.C.J. Reports 1996</i>, p. 226 et seq. (en adelante "Opini&oacute;n Consultiva sobre la Legalidad de Armas Nucleares"). La CIJ se refiere expl&iacute;citamente a esta opini&oacute;n consultiva a su afirmaci&oacute;n del a&ntilde;o anterior en el parr. 53 del caso del Proyecto Gabcikovo- Nagymaros.    <br>  <sup><a name="num40"></a><a href="#nu40">40</a></sup>V&eacute;ase supra nota 29.    <br>  <sup><a name="num41"></a><a href="#nu41">41</a></sup>V&eacute;ase supra nota 39.    <br>  <sup><a name="num42"></a><a href="#nu42">42</a></sup>V&eacute;ase D. Bodansky, <i>Rules vs. Standards in International Environmental Law</i>, 98 <i>American Society of International Law Proceedings</i>, 275 <i>et seq</i>. (2004).    <br>  <sup><a name="num43"></a><a href="#nu43">43</a></sup>A este respecto, v&eacute;ase J. Brunn&eacute;e, <i>Common Areas, Common Heritage, and Common Concern</i>, en <i>The Oxford Handbook of International Environmental Law</i>, 550 <i>et seq</i>. (D. Bodansky, J. Brunn&eacute;e & E. Hey, eds., Nueva York, Oxford University Press, 2007).    <br>  <sup><a name="num44"></a><a href="#nu44">44</a></sup>P. M. Dupuy, "<i>L'invocation de l'&eacute;tat de n&eacute;cessit&eacute; &eacute;cologique</i>..., p. 232.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <sup><a name="num45"></a><a href="#nu45">45</a></sup>Dupuy menciona a este respecto: "Du c&ocirc;t&eacute; des juges, en effet, m&ecirc;me si l'on doit supposer qu'ils sont pr&ecirc;ts &agrave; tenter de comprendre un ensemble complexe et correl&eacute; de d&eacute;monstrations scientifiques et techniques, comme c'&eacute;tait en l'occurrence le cas, on ne peut que douter de leur aptitude &agrave; &ecirc;tre capable d'arbitrer entre cet ensemble d&eacute;j&agrave; tr&egrave;s complexe de consid&eacute;rations et celles, tout aussi difficiles, que leur opposera la partie adverse". &Iacute;dem.    <br>  <sup><a name="num46"></a><a href="#nu46">46</a></sup>Hemos avanzado esta posici&oacute;n en nuestro estudio citado anteriormente, supra nota 19.    <br>  <sup><a name="num47"></a><a href="#nu47">47</a></sup>Traducci&oacute;n propia del texto siguiente: "&#91;...&#93; a 'peril' appearing in the long term - might be held to be 'imminent' as soon as it is established, at the relevant point in time, that the realization of that peril, however far off it might be, is not thereby any less certain and inevitable", Proyecto Gabcikovo- Nagymaros, parr. 54.    <br>  <sup><a name="num48"></a><a href="#nu48">48</a></sup>Una de las caracter&iacute;sticas principales del derecho internacional del medioambiente es en efecto el de tener que confrontarse a la incertidumbre cient&iacute;fica en toda una serie de temas. V&eacute;ase D. Bodansky, J. Brunn&eacute;e & E. Hey, <i>International Environmental Law. Mapping the Field</i>, en D. Bodansky, J. Brunn&eacute;e & E. Hey (eds.), <i>The Oxford Handbook</i>..., p. 7.    <br>  <sup><a name="num49"></a><a href="#nu49">49</a></sup>Proyecto Gabcikovo-Nagymaros, parr. 55.    <br>  <sup><a name="num50"></a><a href="#nu50">50</a></sup>Podr&iacute;a objetarse a este punto que el principio de precauci&oacute;n permitir&iacute;a amparar la conducta del Estado B. El principio de precauci&oacute;n ha sido reconocido en el &aacute;mbito internacional en cierta medida. V&eacute;ase a este respecto, P. Birnie, A. Boyle & C. Redgwell, International Law and the Environment, 159-164 (Oxford University Press, Oxford, 2009). Pero ello no significa que la inminencia diferida deje de presentar una dimensi&oacute;n temporal suplementaria, sino que, a lo sumo, dicha dimensi&oacute;n no excluye a priori la posibilidad de que se considere cumplido el requisito de inminencia a partir de un argumento de precauci&oacute;n. Sobre el concepto de precauci&oacute;n, v&eacute;ase T. O'Riordan & J. Cameron (eds.), <i>Interpreting the Precautionary Principle</i> (Cameron May, London, 1994); D. Freestone & E. Hey (eds.), <i>The Precautionary Principle and International Law: The Challenge of Implementation</i> (Kluwer, La Haya, 1996); A. Trouwborst, <i>Evolution and Status of the Precautionary Principle in International Law</i>, (Kluwer, La Haya, 2002).    <br>  <sup><a name="num51"></a><a href="#nu51">51</a></sup>Se trata de un razonamiento hipot&eacute;tico cuyo solo objetivo es servir de ejemplo para otros casos. El autor del presente art&iacute;culo desconoce las implicancias/riesgos medioambientales de todas y cada una de las t&eacute;cnicas de procesamiento que habr&iacute;an podido ser utilizadas.    <br>  <sup><a name="num52"></a><a href="#nu52">52</a></sup>P. M. Dupy, <i>L'invocation de l'&eacute;tat de n&eacute;cessit&eacute; &eacute;cologique</i>..., p. 235.    <br>  <sup><a name="num53"></a><a href="#nu53">53</a></sup>Proyecto Gabcikovo-Nagymaros, parr. 57.    <br>  <sup><a name="num54"></a><a href="#nu54">54</a></sup>Ib&iacute;d., parr. 112.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <sup><a name="num55"></a><a href="#nu55">55</a></sup>Ib&iacute;d., parr. 58.    <br>  <sup><a name="num56"></a><a href="#nu56">56</a></sup>Declaraci&oacute;n de Estocolmo sobre el Medio Ambiente Humano, Report of the United Nations Conference on the Human Environment, UN Doc. A/Conf. 48/14/Rev.1 (1972), 1416 (en adelante Declaraci&oacute;n de Estocolmo).    <br>  <sup><a name="num57"></a><a href="#nu57">57</a></sup>Declaraci&oacute;n de R&iacute;o sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, Report of the United Nations Conference on Environment and Development, R&iacute;o de Janeiro, 3-14 June 1992, UN Doc. A/conf.151/26 (1992) (en adelante Declaraci&oacute;n de R&iacute;o).    <br>  <sup><a name="num58"></a><a href="#nu58">58</a></sup>V&eacute;ase supra nota 5.    <br>  <sup><a name="num59"></a><a href="#nu59">59</a></sup>En junio de 2008, la CIJ fij&oacute; el plazo para la presentaci&oacute;n del memorial de demanda de Ecuador, el 29 de abril de 2009.    <br>  <sup><a name="num60"></a><a href="#nu60">60</a></sup>V&eacute;ase a este respecto el estudio citado supra nota 19.    <br>  <sup><a name="num61"></a><a href="#nu61">61</a></sup>V&eacute;ase el an&aacute;lisis m&aacute;s general de este punto en relaci&oacute;n con el cuarto requisito del estado de necesidad en la secci&oacute;n 1.2 de la primera parte.    <br>  <sup><a name="num62"></a><a href="#nu62">62</a></sup>Convenci&oacute;n de Viena sobre el Derecho de los Tratados, firmada el 23 de mayo de 1969, en vigor desde el 27 de enero de 1980, UN Doc A/conf.39/27 (1969), 1155 U.N.T.S. 331 (en adelante Convenci&oacute;n de Viena).    <br>  <sup><a name="num63"></a><a href="#nu63">63</a></sup>Dicha disposici&oacute;n, cuyo t&iacute;tulo es "Regla general de interpretaci&oacute;n", prev&eacute;: "1. Un tratado deber&aacute; interpretarse de buena fe conforme al sentido corriente que haya de atribuirse a los t&eacute;rminos del tratado en el contexto de &eacute;stos y teniendo en cuenta su objeto y fin; 2. Para los efectos de la interpretaci&oacute;n de un tratado, el contexto comprender&aacute;, adem&aacute;s del texto, incluidos su pre&aacute;mbulo y anexos: <i>a</i>) todo acuerdo que se refiera al tratado y haya sido concertado entre todas las partes con motivo de la celebraci&oacute;n del tratado; <i>b</i>) todo instrumento formulado por una o m&aacute;s partes con motivo de la celebraci&oacute;n del tratado y aceptado por las dem&aacute;s como instrumento referente al tratado; 3. Juntamente con el contexto, habr&aacute; de tenerse en cuenta: <i>a</i>) todo acuerdo ulterior entre las partes acerca de la interpretaci&oacute;n del tratado o de la aplicaci&oacute;n de sus disposiciones; <i>b</i>) toda pr&aacute;ctica ulteriormente seguida en la aplicaci&oacute;n del tratado por la cual conste el acuerdo de las partes acerca de la interpretaci&oacute;n del tratado; <i>c</i>) toda forma pertinente de derecho internacional aplicable en las relaciones entre las partes".    <br>  <sup><a name="num64"></a><a href="#nu64">64</a></sup>V&eacute;ase supra nota 5.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>      <br>  <hr>      <p><b>BIBLIOGRAF&Iacute;A</b></p>      <p><b>Referencias doctrinales</b></p>      <!-- ref --><p>Akehurst, Michael, <i>The Hierarchy of the Sources in International Law, 1974-1975 British Yearbook of International Law</i>, 273 <i>et seq</i>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000137&pid=S0041-9060200900020001500001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Birnie, Patricia, Boyle, Alan & Redgwell, Catherine, <i>International Law and the Environment</i> (Oxford, Oxford University Press, 2009).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000138&pid=S0041-9060200900020001500002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Bodansky, Daniel, <i>Rules vs. Standards in International Environmental Law</i>, 98 <i>American Society of International Law Proceedings</i>, 275 <i>et seq</i>. (2004).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000139&pid=S0041-9060200900020001500003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Brunn&eacute;e, Jutta, <i>Common Areas, Common Heritage, and Common Concern</i>, en <i>The Oxford Handbook of International Environmental Law</i>, 550 <i>et seq</i>. (Daniel Bodansky, Jutta Brunn&eacute;e & Ellen Hey, eds., Nueva York, Oxford University Press, 2007).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000140&pid=S0041-9060200900020001500004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Carrillo Salcedo, Juan Antonio, <i>Reflections on the Existence of a Hierarchy of Norms in International Law</i>, 8 <i>European Journal of International Law</i>, n.&deg;   4, 583 <i>et seq</i>. (1997).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000141&pid=S0041-9060200900020001500005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Coloquio de Grenoble de la Soci&eacute;t&eacute; fran&ccedil;aise de droit internationale (SFDI), <i>La n&eacute;cessit&eacute; en droit international</i> (Pedone, Par&iacute;s, 2007).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000142&pid=S0041-9060200900020001500006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Crawford, James, Peel, Jacqueline & Olleson, Simon, <i>The ILC's Articles on Responsibility of States for Internationally Wrongful Acts</i>, 12 <i>European Journal of International Law</i>, n.&deg;   5, 963 <i>et seq</i>. (2001).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000143&pid=S0041-9060200900020001500007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Dwokin, Ronald, <i>Taking Rights Seriously</i> (Londres, Duckworth, 1977).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000144&pid=S0041-9060200900020001500008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Freestone, David & Hey, Ellen (eds.), <i>The Precautionary Principle and International Law: The Challenge of Implementation</i> (Kluwer, La Haya, 1996).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000145&pid=S0041-9060200900020001500009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Heathcote, Sarah, <i>State of Necessity and International Law</i> (tesis de doctorado, Graduate Institute of International Studies, Ginebra, 2005).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000146&pid=S0041-9060200900020001500010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Koskenniemi, Martti, <i>Hierarchy in International Law: A Sketch</i>, 8 <i>European Journal of International Law</i>, n.&deg;   4, 566 <i>et seq</i>. (1997).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000147&pid=S0041-9060200900020001500011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>O'Riordan, Timothy & Cameron, James (eds.), <i>Interpreting the Precautionary Principle</i> (Cameron May, London, 1994).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000148&pid=S0041-9060200900020001500012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Pauwelyn, Joost, <i>Conflict of Norms in Public International Law</i> (Cambridge University Press, Cambridge, 2003).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000149&pid=S0041-9060200900020001500013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Ragazzi, Maurizio, <i>The Concept of International Obligations Erga Omnes</i> (Oxford University Press, Oxford, 2000).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000150&pid=S0041-9060200900020001500014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Shelton, Dinah, <i>Normative Hierarchy in International Law</i>, 100 <i>American Journal of International Law</i>, n.&deg;   2, 291 <i>et seq</i>. (2006).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000151&pid=S0041-9060200900020001500015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Trouwborst, Arie, <i>Evolution and Status of the Precautionary Principle in International Law</i> (Kluwer, La Haya, 2002).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000152&pid=S0041-9060200900020001500016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Vi&ntilde;uales, Jorge E., <i>La protecci&oacute;n del medio ambiente y su jerarqu&iacute;a normativa en derecho internacional</i>, 13 <i>International Law. Revista Colombiana de Derecho Internacional</i>, 11-14 (noviembre de 2008).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000153&pid=S0041-9060200900020001500017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&mdash; <i>State of Necessity and Peremptory Norms in International Investment Law</i>, 14 <i>Law and Business Review of the Americas</i>, n.&deg;   1, 79 <i>et seq</i>. (2008).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000154&pid=S0041-9060200900020001500018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Weiler, Joseph H. & Paulus, Andreas L., <i>The Structure of Change in International Law or Is There a Hierarchy of Norms in International Law</i>?, 8 <i>European Journal of International Law</i>, n.&deg;   4, 545 <i>et seq</i>. (1997).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000155&pid=S0041-9060200900020001500019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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