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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Cinco años de tratamiento de niños y adolescentes con trastorno obsesivo compulsivo en el Hospital de la Misericordia en la ciudad de Bogotá]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Background. The present study describes gaps in scientific reviews regarding obsessive compulsive disorder (OCD) in children and adolescents concerning. questions raised about sociodemographic factors, interference, comorbidity, ongoing monitoring and treatment. Methods. This retrospective, observationaldescriptive study was carried out in the Misericordia Hospital's child psychiatry service's outpatient clinic; it involved reviewing 88 medical records for children aged less than 18 who had been diagnosed as suffering from OCD between January 2006 and December 2010. Results. The sociodemographic factors revealed male predominance, average age being eleven years old. There was 52% medical and 92% psychiatric comorbidity. Greater emotional interference occurred regarding school and social life (28%) and greater difficulty in having/keeping friends (65%). The study revealed that 34% of the subjects had been followedup for longer than one year, improvement in 53% of the cases having been reported by the time of the last consultation. Anxiety was the main symptom reported to have become improved in all patients (69%), 86% of the 88 subjects' records evaluated having shown that they had received pharmacological management. Conclusion. The presence of comorbidity was striking in the course of the disease; it was the cause of medical care having been sought (during its course and prognosis) and patients' emotional interference which was usually not noted by their parents. This would probably explain the delay in diagnosing this disorder.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Trastorno obsesivo compulsivo]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[  <font size="2" face="Verdana">      <p>INVESTIGACI&Oacute;N ORIGINAL</p>      <p align="center"><font size="4"><b>Cinco a&ntilde;os de tratamiento de ni&ntilde;os y adolescentes con trastorno obsesivo compulsivo en el Hospital de la Misericordia en la ciudad de Bogot&aacute;</b></font></p>      <p align="center"><font size="3"><b><i>Five years of treating children and adolescents suffering obsessive compulsive disorder in the Misericordia Hospital in Bogota</i></b></font></p>      <p align="center">Rafael V&aacute;squez<sup>1</sup>, Marcela Salcedo<sup>2</sup></p>      <p><sup>1</sup> Psiquiatra de ni&ntilde;os y adolescentes. Profesor titular de Psiquiatr&iacute;a infantil Universidad Nacional de Colombia y Universidad del Bosque.    <br> <sup>2</sup> Psiquiatra de ni&ntilde;os y adolescentes de la Universidad del Bosque. Departamento Psiquiatr&iacute;a Infantil. Fundaci&oacute;n Hospital de la Misericordia.</p>      <p>Correspondencia: <a href="mailto:salcedomeloc44@yahoo.com">salcedomeloc44@yahoo.com</a></p>       <p><b>Recibido</b>: 1/03/2012 <b>Enviado a pares</b>: 17/03/2012 / <b>Aceptado publicaci&oacute;n</b>: 15/12/2012</p>  <hr>      <p><b>Resumen</b></p>        ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Antecedentes</b>. se encuentran algunos vac&iacute;os en las diferentes   revisiones cient&iacute;ficas respecto al an&aacute;lisis de diversas variables en   el trastorno obsesivo compulsivo en ni&ntilde;os y adolescentes.</p>        <p><b>Objetivo</b>. describir respuestas a preguntas planteadas por los   autores en relaci&oacute;n a factores sociodemogr&aacute;ficos, interferencias,   comorbilidades, curso, seguimiento y tratamiento.</p>        <p><b>Material y m&eacute;todos</b>. Estudio Descriptivo observacional y   retrospectivo; realizado en el servicio de la psiquiatr&iacute;a infantil   de consulta externa de la Fundaci&oacute;n Hospital la Misericordia,   a menores de 18 a&ntilde;os que presentaron diagn&oacute;stico de trastorno   obsesivo compulsivo entre enero del 2006 a diciembre del 2010,   con revisi&oacute;n de 88 historias cl&iacute;nicas.</p>        <p><b>Resultados</b>. Los factores sociodemogr&aacute;ficos presentaron predominio   en g&eacute;nero masculino, promedio de edad once a&ntilde;os,   Comorbilidades se presentaron tanto m&eacute;dicas en un 52%, como   psiqui&aacute;tricas 92%. Interferencias: Se present&oacute; mayor interferencia   asociada en colegio y vida social en un 28%, adem&aacute;s de mayor   dificultad en tener amigos en un 65%. Seguimiento, curso y tratamiento:   seguimiento en lapso mayor de un a&ntilde;o se present&oacute; en el   34% de los sujetos; con reporte de mejor&iacute;a en la &uacute;ltima consulta   realizada del 53%; cuyo principal s&iacute;ntoma en mejorar fue la   ansiedad en la totalidad de pacientes en un 69%; con tratamiento   farmacol&oacute;gico en el 86% de los 88 sujetos evaluados.</p>      <p><b>Conclusi&oacute;n</b>. Es llamativo en el curso de la enfermedad la presencia   como uno de los ejes cardinales de comorbilidades tanto   como causa de solicitud de atenci&oacute;n m&eacute;dica, como en su curso y   pron&oacute;stico, seguido por la presencia de interferencia en el paciente   que en la mayor&iacute;a de ocasiones no es evidenciado por los padres   raz&oacute;n que probablemente explicar&iacute;a la demora en el diagn&oacute;stico   de esta patolog&iacute;a.</p>        <p><b>Palabras clave</b>. Trastorno obsesivo compulsivo, estudios de seguimiento, comorbilidad, tratamiento, indicadores demogr&aacute;ficos. (DeCS).</p>  <hr>      <p><b>Summary</b></p>      <p>Background. The present study describes gaps in scientific reviews regarding obsessive compulsive disorder (OCD) in children and adolescents concerning. questions raised about sociodemographic factors, interference, comorbidity, on-going monitoring and treatment.</p>      <p><b>Methods</b>. This retrospective, observational-descriptive study was carried out in the Misericordia Hospital's child psychiatry service's outpatient clinic; it involved reviewing 88 medical records for children aged less than 18 who had been diagnosed as suffering from OCD between January 2006 and December 2010.</p>      <p><b>Results</b>. The socio-demographic factors revealed male predominance, average age being eleven years old. There was 52% medical and 92% psychiatric comorbidity. Greater emotional interference occurred regarding school and social life (28%) and greater difficulty in having/keeping friends (65%). The study revealed that 34% of the subjects had been followed-up for longer than one year, improvement in 53% of the cases having been reported by the time of the last consultation. Anxiety was the main symptom reported to have become improved in all patients (69%), 86% of the 88 subjects' records evaluated having shown that they had received pharmacological management.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Conclusion</b>. The presence of comorbidity was striking in the course of the disease; it was the cause of medical care having been sought (during its course and prognosis) and patients' emotional interference which was usually not noted by their parents. This would probably explain the delay in diagnosing this disorder.</p>      <p><b>Key words</b>. Obsessive compulsive disorder, follow-up study, monitoring, comorbidity, treatment, demographic indicator. (MeSH).</p>  <hr>      <p><font size="3"><b>Introducci&oacute;n</b></font></p>      <p>El DSM IV define el TOC en ni&ntilde;os y adultos, como un trastorno   de ansiedad intensa, con obsesiones recurrentes o compulsiones   que consumen gran cantidad de tiempo, causan mucho malestar y   un deterioro significativo en el funcionamiento diario. El trabajo   de campo que soporta el DSM IV fue realizado en adultos por   Foa y de all&iacute; extrapolado a los ni&ntilde;os (1).</p>        <p>Las obsesiones, pensamientos, ideas, im&aacute;genes o impulsos   intrusivos recurrentes, causan gran ansiedad y malestar. En los   ni&ntilde;os las que m&aacute;s se observan son la preocupaci&oacute;n por contaminarse,   por lastimarse a s&iacute; mismos o a los dem&aacute;s, angustia por   la simetr&iacute;a y el que algo malo pueda ocurrir, en el caso de que no   se cumpla un ritual compulsivo. Las compulsiones, a su vez, son   definidas como conductas repetitivas o actos mentales que reducen   la ansiedad inducida por una obsesi&oacute;n, las m&aacute;s comunes en los   ni&ntilde;os el lavado, chequeo y rituales de ordenar.</p>        <p>Las conductas repetitivas y perfeccionistas son, en los ni&ntilde;os,   comportamientos habituales en algunas ocasiones, por esta raz&oacute;n   son dif&iacute;ciles de diferenciar de los rituales anormales relacionados   con TOC. &Eacute;stas son de inicio tard&iacute;o y evocan un sentimiento   significativamente estresante, egodist&oacute;nico cuando no se pueden   actuar por el paciente. Las mismas interfieren con la vida corriente   del ni&ntilde;o y carecen de sentido (2,3).</p>        <p>En cuanto a los estudios de tratamiento farmacol&oacute;gico y psicoterap&eacute;utico,   realizados en poblaci&oacute;n pedi&aacute;trica con TOC; desde el   punto de vista individual de cada una de ellas, como en la combinaciones   entre estas, con utilizaci&oacute;n de la escala de medici&oacute;n el   Children's Yale-Brown Obsessive-Compulsive Scale (CY-BOCS),   y seguimiento durante doce semanas en la mayor&iacute;a de revisiones   cient&iacute;ficas publicadas, presentan en forma no significativa mejor   respuesta con tratamiento mixto farmacol&oacute;gico y psicoterap&eacute;utico.</p>        <p>Asociado al estudio de esta variable de tratamiento los diferentes   estudios han adicionado la presencia de otras variables como la   severidad, el deterioro funcional, introspecci&oacute;n sobre la enfermedad,   la presencia de comorbilidades y niveles de acomodaci&oacute;n de   la familia con reporte de indicadores de mejor&iacute;a en el tratamiento   agudo cuando se presenta en sujetos con severidad leve, pobre   deterioro funcional, adecuada introspecci&oacute;n, pobres s&iacute;ntomas   externalizantes, la presencia de antecedente de historia familiar y   baja acomodaci&oacute;n de la familia a la enfermedad, en relaci&oacute;n a los   que no poseen estas caracter&iacute;sticas. Sin embargo, son resultados   que necesitan ser replicados y mayor atenci&oacute;n para construir estrategias   optimizadas de intervenci&oacute;n para la poblaci&oacute;n pedi&aacute;trica   m&aacute;s complejas con TOC (4-6).</p>      <p><font size="3"><b>Metodolog&iacute;a</b></font></p>      <p>Este es un estudio retrospectivo descriptivo observacional, realizado en menores de 18 a&ntilde;os atendidos por consulta externa en el servicio de psiquiatr&iacute;a infantil de la Fundaci&oacute;n Hospital Pedi&aacute;trico de la Misericordia de Bogot&aacute; D.C., todos ellos con diagn&oacute;stico de trastorno obsesivo compulsivo. Se revisaron los pacientes atendidos entre enero del 2006 a diciembre del 2010. Las historias cl&iacute;nicas fueron la fuente de los datos de 88 pacientes, manteniendo la identificaci&oacute;n de los sujetos en reserva e identific&aacute;ndolos bajo un n&uacute;mero de serie del 1 al 88.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Las variables que se revisaron fueron: factores socio-demogr&aacute;ficos, comorbilidad, interferencia, tratamiento y seguimiento, datos que luego fueron procesados en programa de Excel y los resultados obtenidos relacionados con la experiencia existente en la literatura cient&iacute;fica tanto nacional como internacional.</p>      <p><font size="3"><b>Resultados</b></font></p>      <p>Los hallazgos se organizaron de acuerdo a las diferentes variables que se encuentran involucradas dentro del TOC como son los factores socio-demogr&aacute;ficos, comorbilidades, interferencias, curso, tratamiento y seguimiento.</p>      <p><b>G&eacute;nero</b></p>      <p>De acuerdo a los 88 sujetos evaluados con diagn&oacute;stico de TOC se encontr&oacute;: 47.73% (42 pacientes) de g&eacute;nero femenino y 52.27% (46 pacientes) masculinos.</p>      <p><b>Edad De Comienzo De La Sintomatolog&iacute;a</b></p>      <p>La aparici&oacute;n de la sintomatolog&iacute;a del trastorno obsesivo compulsivo fue en promedio a los 11 a&ntilde;os. Los pacientes en quienes comenz&oacute; antes de los 11 a&ntilde;os fueron el 30.68% que correspondi&oacute; a 27 de los ni&ntilde;os evaluados y los que ten&iacute;an m&aacute;s de 11 a&ntilde;os fue de 48 sujetos, que correspondi&oacute; al 54.55%.</p>      <p><b>Comorbilidades</b></p>      <p><b>Tics</b></p>      <p align="center"><img src="img/revistas/rfmun/v60n4/v60n4a04f1.jpg"></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>De los 88 pacientes presentaron tics 10 pacientes (11,36%), sin tics fueron 67 pacientes (76,14% ) y respondieron que no sab&iacute;an los restantes 11 pacientes (12,50% ). De los 10 ni&ntilde;os que presentaban tics, solamente uno comenz&oacute; a padecerlos antes de los once a&ntilde;os, 6 fueron hombres y 3 presentaban antecedentes familiares de tic.</p>      <p><b>Antecedentes Familiares De Tics</b></p>      <p>Del total de pacientes, la presencia de TICS en familiares se present&oacute; en 16 pacientes, sin antecedente familiar fueron 63 pacientes y no sab&iacute;an los 9 pacientes restantes.</p>      <p><b>Otras Enfermedades</b></p>      <p>La presencia de comorbilidad m&eacute;dica se present&oacute; en un 52.27%, que corresponde a 46 pacientes con diagn&oacute;stico de enfermedades tales como: gastritis, migra&ntilde;a, fibromialgia, dermatitis. En t&eacute;rminos de antecedentes, de infecciones far&iacute;ngeas o respiratorias estas se encontraron en un 47% de los individuos, sin ellas, en un 28% y no sab&iacute;an 25%.</p>      <p align="center"><img src="img/revistas/rfmun/v60n4/v60n4a04f2.jpg"></p>       <p><b>Comorbilidad psiqui&aacute;trica</b></p>      <p>La presencia de comorbilidad psiqui&aacute;trica se present&oacute; en el 93% de los pacientes evaluados. Si se clasifican de forma sencilla, en patolog&iacute;as de tipo internalizantes 73.86% (65 sujetos; Fobia social, depresi&oacute;n doble, trastorno de ansiedad y trastornos de la conducta alimentaria) y externalizantes 11.36% (10 sujetos; trastorno de hiperactividad y d&eacute;ficit de atenci&oacute;n, trastorno oposicional desafiante).</p>      <p align="center"><img src="img/revistas/rfmun/v60n4/v60n4a04t1.jpg"></p>      <p>Las principales patolog&iacute;as psiqui&aacute;tricas presentadas en forma discriminativa fueron fobia social en 36 pacientes, depresi&oacute;n en 21 pacientes, trastorno de hiperactividad y d&eacute;ficit de atenci&oacute;n en 11 pacientes, trastorno de ansiedad inespec&iacute;fico en 11 pacientes y trastorno de la conducta alimentaria en 11 pacientes.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Morbilidad o interferencia en el ambiente academico</b></p>      <p>El rendimiento escolar lo refirieron como bueno en 50 pacientes, regular en 23 de ellos, bajo en 12 pacientes y no descrito en 3 pacientes.</p>      <p align="center"><img src="img/revistas/rfmun/v60n4/v60n4a04f3.jpg"></p>      <p><b>Morbilidad o interferencia en distintos ambientes</b></p>      <p>De los pacientes revisados, se present&oacute; interferencia solamente en vida social en 12 sujetos. En el &aacute;mbito escolar exclusivamente en 7 pacientes y en casa &uacute;nicamente en 5 sujetos.</p>      <p><b>Morbilidad o interferencia simultaneamente en distintos ambientes</b></p>      <p>La morbilidad simult&aacute;neamente fue en casa, colegio y vida social de 11, al igual que en el grupo de interferencia casa y colegio y de la asociaci&oacute;n de casa y vida social, mientras en la asociaci&oacute;n de interferencia colegio y la vida social fue de 31 sujetos.</p>      <p align="center"><img src="img/revistas/rfmun/v60n4/v60n4a04f4.jpg"></p>      <p><b>Dificultad para tener amigos</b></p>      <p>De los 88 sujetos revisados ten&iacute;an dificultad para tener amigos en 65% (57 sujetos) y los restantes 35% no reportaban esta dificultad.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Seguimiento y tratamiento del TOC</b></p>      <p>De los pacientes revisados en el presente estudio fueron atendidos en consulta externa de psiquiatr&iacute;a infantil por un lapso mayor a un a&ntilde;o 34% (30 pacientes), mientras que el 66 % (58 sujetos) se atendieron por menos de un a&ntilde;o.</p>      <p><b>Estado en el momento que se suspendi&oacute; la atenci&oacute;n</b></p>      <p>En los 88 sujetos evaluados se encontr&oacute; que en la &uacute;ltima ocasi&oacute;n que acudi&oacute; estaban mejor 36 pacientes (53%). Sin cambios, es decir lo mismo que la primera consulta 20 pacientes ( 29) y peor 12 pacientes (18%). En 19 pacientes no se valor&oacute; la evoluci&oacute;n porque solo asistieron una vez.</p>      <p><b>Primer indicador de mejor&iacute;a</b></p>      <p>De acuerdo a la sintomatolog&iacute;a que presentaban los pacientes, el primer s&iacute;ntoma que mejoro fue la ansiedad en un 69% (61 sujetos), mejor&iacute;a de otros s&iacute;ntomas fue de 9,09% (8 sujetos) y no se supo en el 20.45% (19 sujetos) porque no se mantuvieron en tratamiento.</p>      <p><b>Medicamentos</b></p>      <p>Recibieron medicamentos el 86%, que corresponde a 76 pacientes, mientras que al 14% no se les prescribi&oacute; ninguno.</p>      <p align="center"><img src="img/revistas/rfmun/v60n4/v60n4a04f5.jpg"></p>      <p><font size="3"><b>Discusi&oacute;n</b></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>De acuerdo a los hallazgos encontrados en la revisi&oacute;n de las historias cl&iacute;nicas de los 88 sujetos diagnosticados con TOC se pudo observar, compar&aacute;ndolos con los datos publicados en la literatura cient&iacute;fica, similitud con la frecuencia en poblaci&oacute;n masculina, promedio de edad, y en relaci&oacute;n con la presentaci&oacute;n de tics en la poblaci&oacute;n masculina (7).</p>      <p>Correlacionando los hallazgos encontrados en la cl&iacute;nica a nivel de comorbilidad medica en cuanto a cefalea se encontr&oacute; solamente un estudio en poblaci&oacute;n adulta donde relacionaban la migra&ntilde;a en sus diferentes presentaciones, evidenci&aacute;ndose una aparente relaci&oacute;n con el tipo de cefalea con sobreuso de medicaci&oacute;n, y la migra&ntilde;a cr&oacute;nica a diferencia de la migra&ntilde;a epis&oacute;dica con TOC, aunque no de forma concluyente; sin embargo mencionan la posibilidad del sub-diagn&oacute;stico y sub-tratamiento (8).</p>      <p>Se nota que el motivo de consulta en algunos pacientes fue la cefalea, pero igualmente lo fueron el dolor abdominal recurrente y otros dolores. Este grupo confirma lo que antes describimos: que el motivo de consulta no son las obsesiones, a veces ni siquiera la ansiedad sino m&aacute;s bien la comorbilidad. Dentro de esa comorbilidad los s&iacute;ntomas f&iacute;sicos ocupan un papel importante.</p>      <p>En cuanto a la comorbilidad psiqui&aacute;trica se corrobor&oacute; lo que informa la literatura tanto nacional como internacional. Lo cual indica la diversidad de expresi&oacute;n cl&iacute;nica y nos lleva a plantearnos profundizar el estudio de comorbilidades tanto medicas, como psiqui&aacute;tricas, para el tratamiento y posible cambio en el pron&oacute;stico de dicho trastorno (9-11).</p>      <p>La presencia de comorbilidades que se presentaron en este grupo indican que se trata de una enfermedad cr&oacute;nica, siendo la m&aacute;s frecuente la fobia social, seguida del trastorno depresivo. Un grupo que no qued&oacute; reflejado en la estad&iacute;stica son los pacientes que tienen un coeficiente intelectual normal, pero en rango bajo, condici&oacute;n que es fuente de ansiedad cr&oacute;nica y podr&iacute;a facilitar seguramente la aparici&oacute;n del TOC (12). El dato de comorbilidad con tics se destac&oacute; especialmente porque hay muchos art&iacute;culos que lo mencionaban como una especificidad; sin embargo, en este grupo se present&oacute; muy poca afectaci&oacute;n, por esto se busc&oacute; durante la revisi&oacute;n con gran detalle. No se entiende la diferencia que tiene este grupo en particular, pero se puede pensar que en nuestro medio seguramente los ni&ntilde;os con TOC se atienden en primera instancia en neuropediatr&iacute;a y es posible que estos colegas tengan una poblaci&oacute;n con mayor n&uacute;mero de tics que la que describimos. Este hospital en particular tiene un servicio de neuropediatr&iacute;a muy organizado y muy requerido (9, 13).</p>      <p>La comorbilidades psiqui&aacute;tricas en esta revisi&oacute;n hacen parte muy estrecha de las dificultades adaptativas del TOC. La asociaci&oacute;n con fobia social ofrece como resultado un paciente t&iacute;mido, inexpresivo en la entrevista, desconfiado, que hace laboriosa y lenta la exploraci&oacute;n. Igualmente sucede en el tratamiento. Para las familias la retracci&oacute;n social solamente es alarmante cuando es intensa, severa y descrita por otros observadores. En general es una ventaja en la manera que tienen las familias de entender el comportamiento de estos ni&ntilde;os, que no tenga actividad social y hace parte de las ventajas no de las dishabilidades.</p>      <p>La asociaci&oacute;n con enfermedades de cuidado pedi&aacute;trico, es alta. De hecho una buena parte de los pacientes consultan en primer lugar por ellas. Cerca de la mitad de los pacientes presento infecciones far&iacute;ngeas, este dato se interpreta como un evento que aumenta la vulnerabilidad a padecer de TOC, por la conocida asociaci&oacute;n Pandas. De hecho, est&aacute; por encima del promedio nacional de alergias, que es otra fuente de empeoramiento de los s&iacute;ntomas ansiosos. No es causal, pero hay que estar atentos al efecto de la infecci&oacute;n estreptoc&oacute;cica en el aumento de la ansiedad.</p>      <p>Las interferencias o la morbilidad, son los indicadores de la alteraci&oacute;n que el TOC induce en la vida cotidiana de los pacientes. Queda claro que el rendimiento acad&eacute;mico no se puede utilizar como un indicador principal, tal como sucede en casi todas las alteraciones del comportamiento en la infancia. Esta situaci&oacute;n seguramente explica porque la identificaci&oacute;n de estos pacientes se hizo despu&eacute;s de los 10 a&ntilde;os, ya que en la edad pedi&aacute;trica el bajo rendimiento es una se&ntilde;al segura y muy alarmante, pero el alto rendimiento sugiere, que seguramente nada afecta al paciente.</p>      <p>A diferencia del estudio cl&iacute;nico de los adultos, en ni&ntilde;os la interferencia no es obvia y hay que construirla a partir de las m&uacute;ltiples fuentes de informaci&oacute;n. Porque puede que el paciente no reconozca las dificultades que su trastorno le comporta, de hecho hay que esperar per&iacute;odos largos durante el tratamiento para que la familia ofrezca una descripci&oacute;n amplia y detallada. Consideramos que, como no hay afectaci&oacute;n del rendimiento acad&eacute;mico, las familias no logran ensamblar una teor&iacute;a de la afectaci&oacute;n, muchas veces ni reconocen lo que le sucede a su hijo como ansiedad, no saben c&oacute;mo se llama, pero saben que hay algo an&oacute;malo.</p>      <p>En este aspecto de entender, describir y agrupar la interferencia hemos puesto un gran inter&eacute;s, hoy pensamos que como el paciente es socialmente perfecto, su rendimiento acad&eacute;mico es bueno, no se siente en el ambiente social y no hay quejas, las familias dudan si est&aacute; enfermo o est&aacute; sano. Un proyecto nuevo de trabajo estar&aacute; enfocado en este tema, porque es crucial tenerlo muy presente, cuando se debe garantizar la adherencia de los ni&ntilde;os a su tratamiento.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El dato visible en esta revisi&oacute;n es que los ni&ntilde;os est&aacute;n aislados socialmente, pero para las familias este dato no siempre es llamativo, no es alarmante y a veces la escuela es quien lo pone en evidencia y quienes piden ayuda para mejorarlo. Para el ni&ntilde;o en cambio es un s&iacute;ntoma inc&oacute;modo, porque quisiera tener una vida social m&aacute;s intensa, poder compartir el juego y los ratos libres, la pregunta que surge en esta situaci&oacute;n es: &iquest;por qu&eacute; el ni&ntilde;o no pide ayuda? No tenemos una respuesta contundente, la estamos buscando, por ahora creemos que lo que sucede es que no tiene habilidad para tolerar que algo inc&oacute;modo pase y debe pedir ayuda.</p>      <p>Esta revisi&oacute;n permite decir que sin duda la ansiedad es el s&iacute;ntoma y la variable cardinal, debe ser por lo tanto el objetivo primario de tratamiento, de hecho, en este grupo fue el s&iacute;ntoma que mejor&oacute; en primer lugar y las obsesiones mejoraron despu&eacute;s de la ansiedad. Este hecho permite insistir en que la ansiedad es el objetivo primario del tratamiento de estos ni&ntilde;os, una vez mejorada se puede empezar a reducir las compulsiones y obsesiones.</p>      <p>Otro escenario de impacto de este trastorno es la vida social de los ni&ntilde;os, que muestra aislamiento y dificultades para compartirla con otros j&oacute;venes, lo cual es corroborado en relatos de poblaci&oacute;n adulta con TOC en la ni&ntilde;ez. La situaci&oacute;n se empeora cuando su aislamiento social se refuerza porque es un tema de burla y de discriminaci&oacute;n en su ambiente de pares. La experiencia se&ntilde;ala que la reducci&oacute;n de la irritabilidad y la mejor&iacute;a de la convivencia social son m&aacute;s sensibles como se&ntilde;ales, de que el tratamiento ofrece alivio y mejor&iacute;a. La imagen social que muestran estos pacientes es de ni&ntilde;os perfectos, parecen adultos, no exploran, no se queja el colegio de su comportamiento, no se exceden en sus manifestaciones afectivas y son de alto rendimiento en las materias. Esta imagen dificulta pedir ayuda y acceder a la consulta y seguramente explica por qu&eacute; se suspende el tratamiento de los ni&ntilde;os y adolescentes con TOC.</p>      <p>Como se observa en los resultados la mayor&iacute;a de los pacientes de la revisi&oacute;n mejoraron, hay un grupo de cerca de la cuarta parte de los pacientes que estaba peor en la &uacute;ltima consulta que tuvieron. Sobre esta diferencia debemos de profundizar, seguramente encontraremos m&aacute;s datos, que nos permitan ayudar de manera eficiente.</p>      <p>Los pacientes que mejoraron estuvieron m&aacute;s de seis meses en tratamiento, pero no completaron el a&ntilde;o. Arbitrariamente consideramos como un factor de buena atenci&oacute;n y tratamiento que el ni&ntilde;o permanezca al menos un a&ntilde;o, porque el tratamiento de un a&ntilde;o permite reducir la obsesiones y compulsiones, la ansiedad y las comorbilidades. Este lapso se fij&oacute; porque es una condici&oacute;n cr&oacute;nica que requiere un largo per&iacute;odo de atenci&oacute;n y cuidado.</p>      <p>En pediatr&iacute;a la adhesi&oacute;n al tratamiento es d&eacute;bil en general, cuando se trata de enfermedades cr&oacute;nicas. Tenemos que revaluar este par&aacute;metro, porque se mejoran antes; cu&aacute;ntos recaen, ser&aacute; objeto de otro trabajo. Seguramente que la imagen social de ni&ntilde;os perfectos que tienen estos pacientes puede ser uno de los factores centrales que impide un tratamiento a m&aacute;s largo plazo, pero los cambios de EPS, de lugar de vivienda, de trabajo, pesan en el momento de no continuar, hay que explorar c&oacute;mo se comportan a largo plazo, en seguimiento los ni&ntilde;os.</p>      <p>No podemos dejar de mencionar el papel macro que juega el actual sistema de salud, porque como su principal orientaci&oacute;n es la de contener gastos, est&aacute; plagado de dificultades administrativas y de obst&aacute;culos para la atenci&oacute;n de los pacientes por per&iacute;odos largos. &Eacute;stas explican al menos algunas de las suspensiones de tratamiento.</p>      <p>Un poco m&aacute;s de la mitad de los pacientes estaban mejor que cuando consultaron por primera vez, lo cual coincide en lo reportado en la literatura cient&iacute;fica tanto con utilizaci&oacute;n de pruebas psicom&eacute;tricas como de im&aacute;genes como la RMN (15, 16).</p>      <p>En la mayor&iacute;a de los pacientes se recetaron medicamentos, comenzando por ansiol&iacute;ticos y terminando con antidepresivos, conforme a una publicaci&oacute;n previa; se puede ver que este factor junto a las otras medidas que se tomaron explican la mejor&iacute;a del curso de esta patolog&iacute;a (3).</p>  <hr>      <p><font size="3"><b>Conclusiones</b></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El trastorno obsesivo compulsivo es considerado el cuarto desorden psiqui&aacute;trico m&aacute;s com&uacute;n en el mundo, con una relevante morbilidad biopsicosocial y una prevalencia de 1-3% en la poblaci&oacute;n mundial. De acuerdo con la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud OMS, ocupa el d&eacute;cimo lugar entre las enfermedades m&aacute;s incapacitantes. La principal comorbilidad psiqui&aacute;trica es la fobia social seguida de la depresi&oacute;n. El motivo de consulta est&aacute; anclado en la comorbilidad antes que en el mismo trastorno. La consulta se hace mucho tiempo despu&eacute;s de aparecidos los primeros s&iacute;ntomas porque estos ni&ntilde;os no tienen quejas de rendimiento acad&eacute;mico ni de disciplina en la casa. Las dificultades sociales son el conflicto m&aacute;s identificado por los pacientes y la fuente principal de su malestar, pero no tienen las habilidades de buscar ayuda, menos cuando es un tema que les causa discriminaci&oacute;n. El tratamiento ofrecido mejor&oacute; una buena parte del grupo revisado. Hay que continuar estudiando la naturaleza de este trastorno y las hip&oacute;tesis que tanto el paciente como la familia tienen del mismo.</p>      <p><font size="3"><b>Referencias</b></font></p>      <!-- ref --><p>1. <b>Foa EB, Kozak MJ, Goodman WK, Hollander E, Jenike MA, Rasmussen SA</b>. DSM-IV field trial: obsessive-compulsive disorder. Am J Psychiatry 1995; 152(1): 90-6.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000095&pid=S0120-0011201200040000400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>        <!-- ref --><p>2. <b>Vargas LA, Palacios L, Gonz&aacute;lez G, La Pe&ntilde;a de</b>. Trastorno   obsesivo compulsivo en ni&ntilde;os y adolescentes: una actualizaci&oacute;n.   Salud Mental 2008; 31(1):173-179.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000097&pid=S0120-0011201200040000400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>        <!-- ref --><p>3. <b>Salcedo M, V&aacute;squez R, Calvo M</b>. Trastorno obsesivo compulsivo   en ni&ntilde;os y adolescentes. Rev Colomb Psiquiatr. 2011.   40:131-144.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000099&pid=S0120-0011201200040000400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>        <!-- ref --><p>4. <b>March JS; Foa E, Gammon, Chrisman A, Curry J, Fitzgerald   D</b>, Cognitive-Behavior Therapy, Sertraline and Their Combination   for Children and Adolescents With Obsessive-Compulsive   Disorder; JAMA 2004; 292:1969-76.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000101&pid=S0120-0011201200040000400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>        ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>5. <b>Garcia A, Sapyta E, Moore P, Freeman J, Franklin ME, March   J, et al</b>. Predictors and Moderators of Treatment Outcome in the   Pediatric Obsessive Compulsive Treatment Study (POTS I) , Am.   Acad. Child Adolesc. Psychiatry 2010;49:1024-1033.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000103&pid=S0120-0011201200040000400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>        <!-- ref --><p>6. <b>Flessner CA, Freeman JB, Sapyta J, Garcia A, Franklin ME,   March JS, et al</b>. Predictors of Parental Accommodation in Pediatric   Obsessive-Compulsive Disorder: Findings from the Pediatric   Obsessive-Compulsive Disorder Treatment Study (POTS) Trial;   J Am Acad Child Adolesc Psychiatry 2011; 50:716-25.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000105&pid=S0120-0011201200040000400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>        <!-- ref --><p>7. <b>Nakatani E, Krebs G, Micali N, Turner C, Heyman I, Mataix-Cols D</b>. Children with very early onset obsessive-compulsive   disorder: clinical features and treatment outcome. J Child Psychol   Psychiatry. 2011, 52:1261-68.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000107&pid=S0120-0011201200040000400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>        <!-- ref --><p>8. <b>Cupini LM, De Murtas M, Costa C, Mancini M, Eusebi P,   Sarchielli P, Calabresi P</b>. Obsessive-compulsive disorder and   migraine with medication-overuse headache, Headache. 2009;   49:1005-13.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000109&pid=S0120-0011201200040000400008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>        <!-- ref --><p>9. <b>V&aacute;squez R, Rodr&iacute;guez E, Martin-Cardinal E, Rodr&iacute;guez-Lozada   J</b>. Factores de pronostico en trastorno obsesivo compulsivo   en ni&ntilde;os y adolescentes. Rev Colomb Psiquiatr. 2003;32:249-59.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000111&pid=S0120-0011201200040000400009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>        ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>10. <b>Janowitz D, Grabe J, Ruhrmann S, Ettelt S, Buhtz F, Hochrein A, et al</b>. Early onset of obsessive-compulsive disorder and associated comorbility Depression and anxiety 2009; 26:1012-1017 .    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000113&pid=S0120-0011201200040000400010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>        <!-- ref --><p>11. <b>Vargas L, Palacios L, Gonz&aacute;lez G, la Pe&ntilde;a F de</b>; Trastorno obsesivo-compulsivo en ni&ntilde;os y adolescentes: Una actualizaci&oacute;n. Salud Mental. 2008;31:283-289.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000115&pid=S0120-0011201200040000400011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>        <!-- ref --><p>12. <b>Gothelf D, Goraly O, Avni S, Stawski M, Hartmann I, Basel-Vanagaite L, Apter A</b>. Psychiatric morbidity with focus on obsessive-compulsive disorder in an Israeli cohort of adolescents with mild to moderate mental retardation, J Neural Transm. 2008;115:929-36.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000117&pid=S0120-0011201200040000400012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>        <!-- ref --><p>13. <b>Murphy TK, Storch EA, Turner A, Reid JM, Tan J, Lewin AB</b>.   Maternal history of autoimmune disease in children presenting   with tics and/or obsessive-compulsive disorder. J Neuroimmunol.   2010; 229:243-7.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000119&pid=S0120-0011201200040000400013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>        <!-- ref --><p>14. <b>Grisham JR, Fullana MA, Mataix-Cols D, Moffitt TE, Caspi   A, Poulton R</b>. Risk factors prospectively associated with adult   obsessive-compulsive symptom dimensions and obsessivecompulsive   disorder. Psychol Med. 2011; 15:1-12.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000121&pid=S0120-0011201200040000400014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>        ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>15. <b>L&aacute;zaro L, Bargall&oacute; N, Castro-Fornieles J, Falc&oacute;n C, Calvo R, Junqu&eacute; C</b>; Brain changes in children and adolescents with obsessive-compulsive disorder before and after treatment: a voxel based morphometric MRI study. Psychiatry Res. 2009;172:140-6.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000123&pid=S0120-0011201200040000400015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>        <!-- ref --><p>16. <b>Garc&iacute;a SR, Correa PC, Bobadilla GI</b>. Trastorno obsesivo   compulsivo en ni&ntilde;os y adolescentes: revisi&oacute;n de 55 casos. Rev   Psiquiatr Cl&iacute;n (Santiago de Chile). 2008; 45:28-38.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000125&pid=S0120-0011201200040000400016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p> </font>      ]]></body><back>
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