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<publisher-name><![CDATA[Universidad Nacional de Colombia, Facultad de Ciencias Humanas, Departamento de Filosofía.]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El principio de indisponibilidad del lenguaje y la fusión de horizontes en la hermenéutica filosófica de Hans-Georg Gadamer]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The Principle of Unavailability of Language and the Fusion of Horizons in Hans-Georg Gadamer's Philosophical Hermeneutics]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The replacement of the Heideggerian Idea of Being-toward-Death with the Gadamerian notion of Being-for-the-Text imposes important changes in the Philosophical Hermeneutics. The present paper analyses the "principle of unavailability of language" taking into account the idea of a fusion of horizons regarding text interpretation. It considers the function of this last idea for different natural languages, and ends with the thesis that Gadamer's Hermeneutics has in fact two possible meanings.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p align="center"><font size="4" face="verdana"><b>El principio de indisponibilidad     del lenguaje y la fusi&oacute;n de     horizontes en la hermen&eacute;utica filos&oacute;fica de Hans-Georg Gadamer</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center">   <font size="3" face="verdana"><b>The Principle of Unavailability of Language     and the Fusion of Horizons in Hans-Georg   Gadamer's Philosophical Hermeneutics</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>   <b>Leandro Catoggio   *</b></p>     <p>   Universidad de Mar del Plata *<a href="mailto:leamarcat@yahoo.com.ar">leamarcat@yahoo.com.ar</a></p>       <p>&nbsp;</p> <hr size="1">     <p>   <b>Resumen</b></p>     <p>   El reemplazo de la idea heideggeriana del ser-para-la muerte por la noci&oacute;n gadameriana   del ser-para-el-texto tiene consecuencias de importantes desarrollos   dentro de la hermen&eacute;utica filos&oacute;fica. El presente trabajo aborda, en un primer momento,   el llamado "principio de indisponibilidad del lenguaje" presentado a partir   de un an&aacute;lisis de la fusi&oacute;n de horizontes en la comprensi&oacute;n de textos. La &uacute;ltima   parte afronta la funci&oacute;n que cumple esta &uacute;ltima en el caso de la comprensi&oacute;n seg&uacute;n   lenguajes naturales distintos, para terminar por observar que la hermen&eacute;utica de   Gadamer presenta en realidad dos posibles sentidos de la fusi&oacute;n de horizontes.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   <b>Palabras clave:</b> Gadamer, indisponibilidad del lenguaje, fusi&oacute;n de horizontes,   mundo en s&iacute;.</p>       <p>&nbsp;</p> <hr size="1">     <p>   <b>Abstract</b></p>     <p>   The replacement of the Heideggerian Idea of Being-toward-Death with the   Gadamerian notion of Being-for-the-Text imposes important changes in the   Philosophical Hermeneutics. The present paper analyses the "principle of unavailability   of language" taking into account the idea of a fusion of horizons regarding   text interpretation. It considers the function of this last idea for different natural   languages, and ends with the thesis that Gadamer's Hermeneutics has in fact two   possible meanings.</p>     <p>   <b>Keywords:</b> Gadamer, horizons fusion, World itself, principle of unavailability   of language.</p>       <p>&nbsp;</p> <hr size="1">     <p>   <font size="3" face="verdana"><b>1. El ser-para-el-texto</b></font></p>      <p>   En una entrevista que Jean Grondin le hace a Gadamer a mediados   de la d&eacute;cada de los noventa, el disc&iacute;pulo de Heidegger admite   una descripci&oacute;n de su pensamiento como un reemplazo del ser-parala-muerte de Sein und Zeit, por el ser-para-el-texto de Wahrheit und   Methode.<sup><a href="#1" name="s1">1</a></sup> Esto puede ilustrar perfectamente su comentario sobre   Heidegger realizado en su magna obra. Gadamer, podemos decir,   retoma el proyecto inicial de la hermen&eacute;utica de la facticidad para   insertarla en el contexto hist&oacute;rico de la hermen&eacute;utica anterior al   proyecto heideggeriano. En consonancia con esto Gadamer plantea   la dicotom&iacute;a propuesta por &eacute;l entre integraci&oacute;n y reconstrucci&oacute;n   con respecto al elemento hist&oacute;rico de la comprensi&oacute;n. Nuestro autor   advierte que tanto Schleiermacher como Hegel ofrecen dos caminos   por los cuales puede transitarse para significar dicho elemento   hist&oacute;rico de la interpretaci&oacute;n. El propuesto por el hermeneuta rom&aacute;ntico,   Schleiermacher, promueve la reconstrucci&oacute;n racional del   contexto en el cual la obra fue creada. La verdad del texto se advierte   con mayor claridad, cuanto mayor sea el alcance que tengamos del   momento y las circunstancias que confluyeron en su nacimiento.   Cada obra remite siempre a un todo que la explica, como as&iacute; mismo   cada parte o fragmento del texto es explicado por la obra en su   conjunto. Esta t&eacute;cnica de interpretaci&oacute;n posee la particularidad de   tener por centro interpretativo, no tanto la obra en s&iacute; misma, como el   autor de la misma. El mayor alcance interpretativo depende de cuan   lejos podamos llegar a comprender lo que el autor intent&oacute; expresar.   No es menor, para el caso, la noci&oacute;n de "intenci&oacute;n", ya que es &eacute;sta   la que nos permite incluso corregir deficiencias de la obra. De all&iacute;   la expresi&oacute;n de Schleiermacher de que debemos comprender mejor   al autor de lo que &eacute;l mismo se comprende. La hermen&eacute;utica metodol&oacute;gica,   o tambi&eacute;n llamada rom&aacute;ntica, tiene por objeto de estudio en   &uacute;ltima instancia la mens autoris y no la obra en s&iacute; misma. El texto se   hace expl&iacute;cito desde la intencionalidad del autor.</p>     <p>   A esta noci&oacute;n reconstructiva del texto, Gadamer opone el concepto   de integraci&oacute;n construido a partir de la filosof&iacute;a hegeliana (cf.   Gadamer 1975 157-161). Seg&uacute;n la propuesta representada por Hegel, la   distancia temporal que tenemos con una obra est&aacute; mediatizada por   un comportamiento reflexivo con respecto al pasado. La temporalidad   es interna a la misma interpretaci&oacute;n, y no podemos desligarnos   de nuestro presente hist&oacute;rico en pos de una reconstrucci&oacute;n objetiva   por encima de &eacute;l. Gadamer asiente a la mediaci&oacute;n reflexiva del   pasado en el presente en un sentido hegeliano, y con ello apunta a   dos frentes. Por un lado, el rechazo de la hermen&eacute;utica rom&aacute;nticametodol&oacute;gica   y, por otro lado a consecuencia de ello y la apertura al   giro ontol&oacute;gico de la hermen&eacute;utica desarrollado por Heidegger.</p>     <p>Es verdad que Gadamer tiene presente a Dilthey, pero lo relega   al dominio del m&eacute;todo cient&iacute;fico. Es en realidad Hegel el v&eacute;rtice por   el cual gira el pensamiento gadameriano hacia la hermen&eacute;utica de   la facticidad. &Eacute;l le brinda la idea fundamental de la mediaci&oacute;n hist&oacute;rica   con la cual puede interpretarse la historicidad del concepto.   Puede afirmarse que Gadamer conserva la forma de la dial&eacute;ctica,   pero le imprime una direcci&oacute;n opuesta a la proyectada por Hegel.   Mientras que para este &uacute;ltimo se produce una constante superaci&oacute;n   que, como se sabe, conserva lo superado, el disc&iacute;pulo de Heidegger   realiza el camino inverso, e intenta explicitar los presupuestos de la   mediaci&oacute;n hist&oacute;rica del sentido, es decir, sostiene la primac&iacute;a de los   prejuicios en la situaci&oacute;n f&aacute;ctica del individuo. Como bien indica   R&uuml;diger Bubner: "Con esta l&iacute;nea de pensamiento, la hermen&eacute;utica   de Gadamer se acerca a la concepci&oacute;n hegeliana del esp&iacute;ritu hist&oacute;rico,   interpretada, sin embargo, como una especie de teleolog&iacute;a invertida"   (Bubner 5-16). El fin o la meta no es ya una superaci&oacute;n infinita por   parte de un esp&iacute;ritu que se conoce a s&iacute; mismo, sino la explicitaci&oacute;n   de la propia facticidad. Esta teleolog&iacute;a invertida da cuenta de la intenci&oacute;n   gadameriana de la reelaboraci&oacute;n continua del concepto en   la historia a trav&eacute;s de la diversidad de las situaciones f&aacute;cticas. Pero   esto, a su vez, no implica un final donde se alcance la transparencia   absoluta del cogito en la reflexi&oacute;n sobre s&iacute;. La autotransparencia del   conjunto discursivo siempre se realiza sobre una serie infinita de   sentido que lo sustenta. Pero, a diferencia de Hegel, esta infinitud   permanece por principio m&aacute;s all&aacute; del alcance de la interpretaci&oacute;n,   como una reserva inagotable de sentido. Gadamer propone una   concepci&oacute;n abierta de la dial&eacute;ctica, sin la posibilidad de una s&iacute;ntesis   superadora en un sentido absoluto. Por ello la conciencia determinada   por la historia "conoce el car&aacute;cter interminablemente abierto   del acontecer de sentido en el que participa" (Gadamer 1975 565) y,   en consecuencia, no puede reconocerse otra cosa que la finitud o l&iacute;mite de nuestra comprensi&oacute;n.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   Por otro lado, Heidegger, al realizar el giro ontol&oacute;gico, le permite   a Gadamer confeccionar una hermen&eacute;utica filos&oacute;fica de alcance   universal basada en las coordenadas interpretativas de Sein und   Zeit. Tanto la mediaci&oacute;n hegeliana como la estructura ontol&oacute;gica   de la comprensi&oacute;n son los caminos por los cuales transita el pensamiento   gadameriano. Seg&uacute;n ello no es dif&iacute;cil comprender que   Gadamer entienda la investigaci&oacute;n hermen&eacute;utica como un estudio   del acontecimiento del sentido. Esto no implica que se erradique   absolutamente la versi&oacute;n que ofrece, por ejemplo, Jean Greisch, al   observar en Wahrheit und Methode un intento de fundamentaci&oacute;n   de las ciencias sociales (cf. 202-204). Pero, a nuestro entender, esto   es una derivaci&oacute;n con respecto a la iluminaci&oacute;n del acontecimiento   del sentido. Es m&aacute;s, si fuera de otro modo no se entender&iacute;a c&oacute;mo Gadamer retoma la constituci&oacute;n heideggeriana de la comprensi&oacute;n   como el elemento primordial de la experiencia hermen&eacute;utica. La   hermen&eacute;utica gadameriana es filos&oacute;fica, justamente porque responde   al car&aacute;cter ontol&oacute;gico del fen&oacute;meno de la comprensi&oacute;n.   Entenderla como un intento de fundamentaci&oacute;n implica concebirla   en un sentido metodol&oacute;gico pre-heideggeriano. Justamente, que la   hermen&eacute;utica sea considerada la koin&eacute; filos&oacute;fica de nuestro tiempo,   implica que la misma aporta un "pensamiento que no se piensa ya   como labor de fundamentaci&oacute;n" (Vattimo 43).</p>     <p>   Esto no implica que encontremos en el desarrollo de   Wahrheit und Methode una completa asimilaci&oacute;n del tratamiento   heideggeriano de la estructura del comprender. La noci&oacute;n del   acontecimiento del sentido la circunscribimos a la configuraci&oacute;n del   horizonte de sentido que se produce en la facticidad del hombre en   tanto ser-en-el-mundo. Pero, para Gadamer, esto no implica que su   hermen&eacute;utica sea una continuaci&oacute;n en la l&iacute;nea de la anal&iacute;tica existencial.   Al transformar el ser-para-la-muerte en ser-para-el-texto   opera una transformaci&oacute;n en la concepci&oacute;n de la hermen&eacute;utica.   Gadamer observa en Heidegger todav&iacute;a el influjo de la reflexi&oacute;n   trascendental en la descripci&oacute;n del Dasein en Sein und Zeit. Sobre   ello indica: "[i]ncluso hay que admitir que el proyecto heideggeriano   de Ser y Tiempo no escapa por completo al &aacute;mbito de la problem&aacute;tica   de la reflexi&oacute;n trascendental",<sup><a href="#2" name="s2">2</a></sup> y m&aacute;s adelante agrega:</p>     <p>   Aunque Ser y Tiempo pone cr&iacute;ticamente al descubierto la deficiente   determinaci&oacute;n ontol&oacute;gica del concepto husserliano de la subjetividad   trascendental, la propia exposici&oacute;n del problema del ser est&aacute; formulada   todav&iacute;a con los medios de la filosof&iacute;a trascendental.<sup><a href="#3" name="s3">3</a></sup></p>     <p>   Esta indicaci&oacute;n sobre el trasfondo trascendental de Sein und   Zeit lleva a Gadamer a plantear su propia hermen&eacute;utica filos&oacute;fica   desde el llamado "segundo" Heidegger. A pesar de la presencia de   Sein und Zeit en la argumentaci&oacute;n gadameriana, sobre todo en el   conocido cap&iacute;tulo nueve de Wahrheit und Methode, es el "posterior"   Heidegger el que se encuentra en la estructura primordial del   texto. Varios a&ntilde;os despu&eacute;s de Wahrheit und Methode, Gadamer   mencion&oacute; que su labor comenz&oacute; justamente a partir del "segundo"   Heidegger y no del "primero" (Gadamer 1993 99). El fen&oacute;meno de la   comprensi&oacute;n debe entenderse, no como la acci&oacute;n de una subjetividad, sino como un movimiento, una en&eacute;rgeia propia de la tradici&oacute;n. El   sujeto aqu&iacute; se halla descentrado, pierde su centro efectivo a favor del   desenvolvimiento del acontecimiento del sentido. Este movimiento   propio de la comprensi&oacute;n nunca es teleol&oacute;gico. Nunca es una obra   acabada, sino que, por el contrario, es un acontecimiento de la tradici&oacute;n   que se describe como la fusi&oacute;n de horizontes entre el pasado   y el presente. Como afirma G&uuml;nter Figal: "La hermen&eacute;utica filos&oacute;fica   es una fenomenolog&iacute;a de las mediaciones, del sentido del mundo y   las conexiones de la vida, un sentido mediado que s&oacute;lo puede experimentarse   en las mediaciones" (113). El sentido se entiende, entonces,   como un conjunto de mediaciones que trasciende la individualidad   del int&eacute;rprete y opera a partir de una distancia temporal. De este   modo, la experiencia hermen&eacute;utica se define como la relaci&oacute;n interna   entre el conjunto discursivo preexistente y la inmediatez del   individuo; o sea, entre el horizonte de sentido de la obra y el horizonte   del int&eacute;rprete. Fusi&oacute;n horiz&oacute;ntica que origina la verdad del texto.</p>     <p>   Desde un trasfondo hegeliano, Gadamer indica que siempre   pasado y presente act&uacute;an en continua mediaci&oacute;n (cf. Gadamer 1975   275). A partir de ello podemos distinguir dentro de la estructura circular   de la comprensi&oacute;n la siguiente cuesti&oacute;n fundamental: dentro   de la fusi&oacute;n de horizontes &iquest;qu&eacute; implica el concepto hermen&eacute;utico   de "anticipo de perfecci&oacute;n" (Vollkommenheit) en relaci&oacute;n a lo que   hemos dado en llamar el "principio de indisponibilidad del lenguaje"?   Cuesti&oacute;n &eacute;sta que se muestra en toda su amplitud en la "regla   hermen&eacute;utica" (hermeneutische Regel).</p>     <p>   <font size="3" face="verdana"><b><b>2. El principio de la indisponibilidad del lenguaje</b></b></font></p>      <p>   Gadamer, al reemplazar la noci&oacute;n de ser-para-la-muerte por   la de ser-para-el-texto, reconduce el car&aacute;cter de la comprensi&oacute;n a   la unidad de sentido presente en el discurso. Siempre operamos en   nuestra interpretaci&oacute;n con el presupuesto de una unidad de sentido   del texto. Sea &eacute;ste hablado o escrito, para Gadamer existe siempre   un presupuesto formal que gu&iacute;a todo acto interpretativo, el anticipo   de perfecci&oacute;n (Vollkommenheit). Sin duda, aqu&iacute; est&aacute;n operando   las tres coordenadas de la interpretaci&oacute;n que se pueden observar en   la estructura comprensiva del Dasein (cf. Heidegger 232). El haber   previo (Vorhabe) es resignificado en Gadamer en el anticipo de perfecci&oacute;n,   y viene a considerar tanto una unidad de pre-comprensi&oacute;n   en la que nos hallamos y que nos permite tener una manera previa de   ver (Vorsicht), como una concepci&oacute;n previa (Vorgriff) con pretensi&oacute;n   de verdad. De all&iacute; que el concepto de "tradici&oacute;n" en Gadamer tenga   sentido ambiguo. Puede entenderse, tanto como la simple transmisi&oacute;n   de sentido a trav&eacute;s del tiempo, como tambi&eacute;n la transmisi&oacute;n de   un contenido verdadero normativo.</p>     <p>El punto, de todas maneras, radica en que la tarea de la hermen&eacute;utica   no es desplegar un m&eacute;todo de comprensi&oacute;n, sino clarificar   las condiciones bajo las cuales se comprende (cf. Gadamer 1975 279).   Esta tarea de averiguar las condiciones de comprensi&oacute;n nos remonta   al esclarecimiento de los prejuicios (Vorurteile) inherentes al acto   comprensivo. Lo esencial a la iluminaci&oacute;n de los prejuicios determinantes   implica que los mismos se nos ofrezcan, que nos sea dados.   A nuestro entender, aqu&iacute; es donde podemos diferenciar la postura   gadameriana de la heideggeriana en torno al c&iacute;rculo hermen&eacute;utico.   En Wahrheit und Methode se explicita que el conjunto de prejuicios   que conforman la tradici&oacute;n poseen dos caracter&iacute;sticas fundamentales:   son indistinguibles y, por ello mismo, indisponibles. Esto es, los prejuicios   no est&aacute;n a disposici&oacute;n del int&eacute;rprete de una manera accesible   donde pueda descartar aquellos que sean productivos de aquellos que interfieran en la comprensi&oacute;n.</p>     <p>   No hay una accesibilidad plena al haber previo (Vorhabe) que nos   pueda mostrar la g&eacute;nesis temporal del sentido. Justamente esta falta de   claridad en la distinci&oacute;n entre prejuicios productivos e improductivos   es lo que lleva a que los mismos se nos presenten como indisponibles.   Existe una indisponibilidad esencial del lenguaje que hace que, en la   iluminaci&oacute;n de las condiciones de comprensi&oacute;n, siempre haya un resto   indistinguible en el conjunto de prejuicios. El sentido no se agota,   ni en el autor, ni en las condiciones contextuales de la obra, al modo de   la hermen&eacute;utica rom&aacute;ntica. &Eacute;l mismo posee posibilidades innumerables   en su historicidad que son inabarcables para el car&aacute;cter finito de   nuestra comprensi&oacute;n. Por ello no puede haber, ni una transparencia   de sentido, y por tanto una finalizaci&oacute;n de la tarea hermen&eacute;utica, ni   una comprensi&oacute;n &uacute;nica del texto transmitido. La tarea hermen&eacute;utica   es un proceso infinito, y siempre se comprende de manera distinta, diferente.   No podemos hablar de la validez de una &uacute;nica interpretaci&oacute;n   atemporal en la hermen&eacute;utica filos&oacute;fica. La misma, debido a la propia   estructura interna del acontecimiento, imposibilita una fijaci&oacute;n   expresa del sentido del texto. Tanto ello, como la reconstrucci&oacute;n del   contexto de la obra y el descubrimiento de la intenci&oacute;n del autor plasmada   en la obra, resultan ajenos al planteamiento gadameriano.</p>     <p>   La conciencia hist&oacute;rica radica, justamente, en su car&aacute;cter ontol&oacute;gico.   Debido a ello es imposible desligarse completamente de los   prejuicios latentes en la interpretaci&oacute;n. El factor hermen&eacute;utico de la   distancia temporal viene a considerar esa distancia insalvable de la   interpretaci&oacute;n y la mediaci&oacute;n con el presente de la misma. La distancia   en el tiempo (Zeitenabstandes) es la fusi&oacute;n de horizontes entre el   presente y el pasado del sentido. Con ello obtenemos un precepto fundamental   de la hermen&eacute;utica: el car&aacute;cter temporal del sentido. Es el   tiempo el fundamento del acontecer del mismo. Gadamer menciona   al respecto lo siguiente: </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El tiempo ya no es necesariamente un abismo que hubiera de ser salvado   porque por s&iacute; mismo ser&iacute;a causa de divisi&oacute;n y lejan&iacute;a, sino que   es en realidad el fundamento que sustenta el acontecer en el que tiene sus ra&iacute;ces el presente.<sup><a href="#4" name="s4">4</a></sup></p>     <p>   Esta idea del tiempo, donde tanto el presente y el pasado se hallan   en mutua mediaci&oacute;n, se refleja, para Gadamer, en la llamada "regla hermen&eacute;utica" (hermeneutische Regel) de origen ret&oacute;rico (cf. Gadamer 1975 275-276). Nos detendremos en ella para observar, justamente, c&oacute;mo en la interpretaci&oacute;n de textos la comprensi&oacute;n se presenta como un acontecimiento de la fusi&oacute;n de horizontes (Horizontverschmelzung) donde el sentido del texto se presenta como una tarea hermen&eacute;utica infinita. La mencionada regla hermen&eacute;utica representa la medida en que el todo configura la parte y, a su vez, la parte al todo. Ella es el continuo movimiento del lenguaje, del sentido, para ser m&aacute;s precisos. La regla no es m&aacute;s que el modo de ser del acontecimiento del sentido. Para Gadamer esta idea representa una unidad de constante reactualizaci&oacute;n en que lo individual reconfigura en cada nueva situaci&oacute;n interpretativa el sentido de la obra. Esto es, el significado de la obra se reinterpreta con la mediaci&oacute;n actual del horizonte del int&eacute;rprete. La fusi&oacute;n de horizontes se hace efectiva en cada lectura del texto.</p>     <p>   Pero esto no implica una libertad sin l&iacute;mites en la interpretaci&oacute;n.   En ello no podemos reconocer una arbitrariedad del lector,   al modo de una construcci&oacute;n absoluta del significado. Lejos se   encuentra Gadamer de la visi&oacute;n deconstructiva del posestructuralismo   franc&eacute;s. No puede haber nunca una elaboraci&oacute;n propia del   interpretante. Esto implicar&iacute;a no s&oacute;lo la ceguera ante el horizonte   de sentido del texto mismo, sino tambi&eacute;n la ruptura del principio   hermen&eacute;utico de la apertura, la vinculatividad moral inherente a   toda comprensi&oacute;n. La vinculatividad se expresa en la resistencia   a lo incomprensible, y en el dejar valer contra mi propio horizonte   la validez del horizonte confrontado en el texto. Esto es lo que   entiende Gadamer por la forma de la experiencia negativa en el an&aacute;lisis   de la esencia de la experiencia hermen&eacute;utica (cf. 1975 329-344).   Para Gadamer, la tradici&oacute;n es el conjunto discursivo inseparable   del acto de comprensi&oacute;n. Por ello menciona que la tradici&oacute;n "es un   verdadero compa&ntilde;ero de comunicaci&oacute;n, al que estamos vinculados   como lo est&aacute; el yo al t&uacute;". De esta forma, la relaci&oacute;n que tenemos   con el conjunto discursivo recibido por la historia es similar al que   poseemos con otros individuos. Este tipo de vinculatividad es lo   que Gadamer llama "vinculatividad moral", y argumenta que la experiencia hermen&eacute;utica es un proceso en el que interviene &iacute;ntimamente   la tradici&oacute;n, aunque &eacute;sta &uacute;ltima no es un simple objeto   de conocimiento, sino que es lenguaje, posee un comportamiento similar a un dialogante que habla por s&iacute; mismo.</p>     <p>   El punto radica, entonces, en que la obra, debido a su car&aacute;cter   temporal, acontece y cobra significado en la fusi&oacute;n de horizontes. El   sentido, de esta forma, es inherente al texto mismo, y no se sustenta,   ni en el autor, ni el lector de la obra. Sin duda que el lector articula   la comprensi&oacute;n desde su temporalidad, pero esto no implica que   sea una mera construcci&oacute;n. El propio car&aacute;cter ontol&oacute;gico de la historia   efectual hace que no pueda rebasar su finitud e iluminar por   completo el conjunto de prejuicios. Siempre se halla un resto, un   residuo inmanente que la distancia temporal no hace efectivo. Es &eacute;ste el car&aacute;cter infinito de la tarea hermen&eacute;utica de la comprensi&oacute;n, en el que el lenguaje no se agota en la conciencia del int&eacute;rprete, ni tampoco en la conversaci&oacute;n. F&eacute;lix Duque dice: "[c]omprender es inscribirse en un movimiento que viene de lejos, imprimiendo mutaciones tales en &eacute;l que lo hagan reconocible como una pl&eacute;yade de env&iacute;os" (109). La noci&oacute;n de texto, por otro lado, viene a demarcar el l&iacute;mite de la tarea del lector. El "texto" para Gadamer es un concepto originalmente hermen&eacute;utico, que tiene la funci&oacute;n de ser el dato de autoridad en el fen&oacute;meno de la comprensi&oacute;n. Autoridad que, por otro lado, es dada por la apertura del propio lector. El texto, en resumidas cuentas, es el "punto hermen&eacute;utico de identidad que limita todas las variables".<sup><a href="#5" name="s5">5</a></sup> Demarcaci&oacute;n identitaria que no implica el agotamiento del mismo en una &uacute;nica lectura v&aacute;lida, sino que representa el l&iacute;mite divisorio entre una interpretaci&oacute;n ajustada al texto y una que excede los l&iacute;mites impuesto por &eacute;l. Sobre ello resulta necesario mencionar la noci&oacute;n de "autonom&iacute;a de sentido" (Sinnautonomie) (Gadamer 1975 372). &Eacute;sta tiene la pretensi&oacute;n de representar la idea de comunicaci&oacute;n de una posible interpretaci&oacute;n "objetiva" del texto guiado por ciertas normas internas de la estructura del mismo. Esto no implica un estructuralismo, sino un conjunto sem&aacute;ntico que opera como horizonte de sentido del texto.</p>     <p>   Justamente por ello, en este alcance gadameriano del c&iacute;rculo   hermen&eacute;utico se halla un criterio de validez que permite articular   la comprensi&oacute;n. Toda interpretaci&oacute;n debe tener en cada proyecci&oacute;n   suya sobre el texto una coherencia con el sentido total del mismo. La   articulaci&oacute;n del sentido es una correspondencia entre el horizonte   del int&eacute;rprete, instaurado en el presente, y el horizonte de sentido   de la obra, enmarcada en el pasado. Es esto mismo lo que lleva a Martin Kusch a hablar de un "m&eacute;todo" propio de la hermen&eacute;utica   gadameriana (cf. 236-240). En el an&aacute;lisis que este autor hace de la fusi&oacute;n   de horizontes, observa tres rasgos caracter&iacute;sticos de &eacute;sta que se   derivan de la noci&oacute;n de "horizonte" que Gadamer toma de Husserl.   El primero que menciona es que Gadamer, con la idea de fusi&oacute;n,   no hace m&aacute;s que devolver al primer plano el esquema moderno de   sujeto-objeto. Esto mismo es lo que Heidegger le critica, y lo que   considera una crucial desviaci&oacute;n de la hermen&eacute;utica ontol&oacute;gica de   Sein und Zeit. Para este &uacute;ltimo esto representa una vuelta al sentido   fenomenol&oacute;gico husserliano de "conciencia". Lo segundo que   remarca Kusch es, justamente, que esta vuelta gadameriana al esquema   moderno de conocimiento tiene la particularidad de darse   de una forma dialogal. El hecho de que el sentido del texto sea un   acontecimiento entre la fusi&oacute;n de horizontes de la obra y el int&eacute;rprete,   habla de una vinculatividad dial&oacute;gica fundamental a la hora   de considerar la verdad del texto.<sup><a href="#6" name="s6">6</a></sup> El &uacute;ltimo punto que sugiere es   el car&aacute;cter cr&iacute;tico de la misma fusi&oacute;n de horizontes. Sobre ello cabe   mencionar el mismo pr&oacute;logo a la segunda edici&oacute;n de Wahrheit und   Methode, donde Gadamer aclara que la fusi&oacute;n de horizontes no implica   una apropiaci&oacute;n de la tradici&oacute;n de forma acr&iacute;tica:</p>     <p>   Si forma parte de la esencia de la tradici&oacute;n el que s&oacute;lo exista en cuanto   que se la apropie, entonces forma parte seguramente de la esencia del   hombre poder romper, criticar y deshacer la tradici&oacute;n.<sup><a href="#7" name="s7">7</a></sup></p>     <p>   Seg&uacute;n Kusch, tenemos que en el mismo acontecimiento interpretativo   surge el m&eacute;todo propio hermen&eacute;utico, y &eacute;ste posee una   estructura dial&oacute;gica. La visi&oacute;n cr&iacute;tica de la propia fusi&oacute;n alude a   desenmascarar la visi&oacute;n com&uacute;n que se tiene de Gadamer como un   mero conservador que valida de forma concluyente lo transmitido   por la tradici&oacute;n. Esto no hace justicia a la posici&oacute;n gadameriana de   la fusi&oacute;n de horizontes. Por el contrario, la hermen&eacute;utica filos&oacute;fica   propone que el acontecimiento propio del sentido es una conformaci&oacute;n   temporal que posee la caracter&iacute;stica de transformar ambas   partes. Como dice Jean Grondin, las partes de la fusi&oacute;n se "metamorfosean"   (m&eacute;tamorphosent) engendrando una nueva obra (cf.   401-418). La fusi&oacute;n de horizontes lo que hace es transformar mediante   un evento temporal, el horizonte de sentido; sus elementos   constituyentes, si se quiere, del sujeto comprensor y el objeto comprendido,   creando una nueva obra. De esta manera Grondin alude   a dos momentos esenciales de la comprensi&oacute;n. El primer momento, propio de la fusi&oacute;n, en el que el ente comprensor se fusiona con lo   comprendido; y el segundo momento, donde debido a lo anterior, se   ilumina una nueva concepci&oacute;n del texto.</p>     <p>   Un ejemplo claro de esto lo podemos encontrar en la lectura de   los cl&aacute;sicos, que tanto preocup&oacute; a Gadamer. La distancia temporal   que act&uacute;a en la configuraci&oacute;n del sentido cobra nuevas dimensiones   cada vez que una &eacute;poca lo lee. Un caso ejemplar de ello son los   tratados de Arist&oacute;teles. Hoy en d&iacute;a podemos confrontar, si esto es   permitido, la interpretaci&oacute;n de Tom&aacute;s de Aquino y la de Heidegger.   Para Gadamer la obra aristot&eacute;lica marca el l&iacute;mite y el punto identitario   de las interpretaciones que se actualiza en los momentos   hist&oacute;ricos de la lectura. Lo que tenemos con estos dos int&eacute;rpretes   es, seg&uacute;n la distancia temporal que cada uno tiene con la obra, un   acontecimiento del sentido donde los propios tratados aristot&eacute;licos   cobran nuevo valor, y ellos mismos se ven afectados por el discurso   comprendido. La fusi&oacute;n horiz&oacute;ntica de los int&eacute;rpretes y la obra,   como vimos reci&eacute;n, no s&oacute;lo metamorfosea las partes, sino que tambi&eacute;n   ilumina la obra con una nueva configuraci&oacute;n significativa. Tal   es as&iacute;, que hablamos tanto de una lectura tomista de Arist&oacute;teles,   como de una lectura heideggeriana de Arist&oacute;teles. Ahora bien, esto   no implica, ni que el sentido sea producido totalmente por los int&eacute;rpretes,   ni que una interpretaci&oacute;n sea "m&aacute;s" v&aacute;lida que la otra. La   autonom&iacute;a propia del sentido de la obra destaca los l&iacute;mites interpretativos.   Lo que tenemos en realidad con cada comprensi&oacute;n es el   desarrollo de las posibilidades inherentes del sentido. Que pueda   haber tanto una lectura tomista como heideggeriana de Arist&oacute;teles,   indica que la obra de &eacute;ste &uacute;ltimo tiene la posibilidad interna de responder   a ciertos cuestionamientos de otras &eacute;pocas.</p>     <p>   Es esto mismo lo que Gadamer entiende por "cl&aacute;sico". La riqueza   del texto radica, justamente, en que pueda responder ante   requerimientos de distintas &eacute;pocas. El sentido no es m&aacute;s que la   continuidad de las acepciones que se van induciendo unas a otras   a lo largo del tiempo (cf. Gadamer 1975 424). Esto no implica un   relativismo interpretativo; no es que exista un sentido en s&iacute; incognoscible   al que la interpretaci&oacute;n correcta se acercar&iacute;a. El sentido   se conforma a trav&eacute;s del tiempo seg&uacute;n las distintas acepciones que   recibe. &Eacute;l es las distintas acepciones realizadas. Pero, y este es el   punto que nos interesa resaltar a nosotros, las diferentes interpretaciones   no agotan las posibilidades realizativas del texto. La lectura   tomista, podemos decir, fue "adecuada" a su tiempo, mientras que   la de Heidegger tambi&eacute;n, pero esto no implica que los tratados aristot&eacute;licos   no respondan a otras inquietudes diversas en el futuro.   Siempre nos hallamos ante un residuo sem&aacute;ntico que convierte   la tarea hermen&eacute;utica en una tarea infinita. De all&iacute; que la hermen&eacute;utica   gadameriana haya sido catalogada como una sem&aacute;ntica inefable (cf. Kusch 256). Y esto mismo es lo que nosotros entendemos   por la indisponibilidad del lenguaje en la interpretaci&oacute;n. La   relaci&oacute;n sem&aacute;ntica entre la palabra y la cosa siempre posee un fondo   inalcanzable. Gadamer dice: "[t]odo hablar humano es finito en el   sentido de que en &eacute;l yace la infinitud de un sentido por desplegar e   interpretar".<sup><a href="#8" name="s8">8</a></sup></p>      <p>   <font size="3" face="verdana"><b>3. La fusi&oacute;n de horizontes y el realismo metaf&iacute;sico</b></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   Como hemos observado, la noci&oacute;n de sentido verdadero   conlleva, en el planteamiento gadameriano, dos caracter&iacute;sticas fundamentales.   Por un lado muestra que el sentido es un constructo de   la fusi&oacute;n de horizontes, y, por otro lado, que el mismo siempre se   mantiene aut&oacute;nomo y por tanto inefable. Estas dos particularidades   esenciales se corresponden con el an&aacute;lisis que realiza Gadamer del   concepto de "mundo en s&iacute;" (Welt an sich), en uno de los &uacute;ltimos   apartados de Wahrheit und Methode (cf. Gadamer 1975 423-425).   Podemos decir que en este tratamiento del "mundo en s&iacute;" Gadamer   desarrolla su punto de vista hermen&eacute;utico con respecto al problema   de la comprensi&oacute;n en un nivel multicultural. La pregunta gu&iacute;a   para el caso ser&iacute;a: "&iquest;c&oacute;mo es posible la fusi&oacute;n de horizontes para   esquemas conceptuales distintos?" &iquest;La fusi&oacute;n de horizontes posee   el mismo comportamiento frente al caso de interpretaciones divergentes   culturalmente, que frente a la interpretaci&oacute;n de textos? &iquest;La   caracter&iacute;stica de la autonom&iacute;a de sentido junto a una sem&aacute;ntica   inefable funciona de igual manera en el di&aacute;logo intercultural?</p>     <p>   Gadamer, como se sabe, confiere al di&aacute;logo un valor de importancia   a la hora de encontrar la palabra "justa" que explicite el   sentido de un discurso. Para el caso, anteriormente hab&iacute;amos observado,   junto a Kusch, que el "m&eacute;todo" propio de esta hermen&eacute;utica   filos&oacute;fica es el di&aacute;logo. No en vano es &eacute;ste el camino y el modo de   acceso propio al objeto de investigaci&oacute;n. Esto se puede observar en   la explicaci&oacute;n de la importancia del lenguaje a la hora de explicitar   el ente (cf. Gadamer 1975 420-422). Gadamer se encarga de aclarar   que el lenguaje es el modo que tiene el hombre de elevarse por   sobre su entorno (Umwelt). En una especie de antropolog&iacute;a hermen&eacute;utica,   distingue al hombre de animal a partir de la capacidad de   aquel de simbolizar el mundo (Welt) mediante el lenguaje. La capacidad   ling&uuml;&iacute;stica que posee el hombre es lo que lo aleja del animal.   Retornando a Arist&oacute;teles, Gadamer contin&uacute;a con la diferencia entre   animal y hombre a partir de la distinci&oacute;n entre el simple sonido   de la voz, de los animales, y la voz acompa&ntilde;ada de significado, de   los hombres. Esta diferencia aristot&eacute;lica le permite a nuestro autor   establecer la identidad a priori de mundo y lenguaje. Que el hombre posea lenguaje implica que pueda elevarse de su entorno. Eso mismo   es lo que lleva, a su vez, a la determinaci&oacute;n antropol&oacute;gica de   que el hombre posee la capacidad de alzarse de su entorno. Ello   no implica que abandone su entorno, sino que tiene una posici&oacute;n   completamente distinta del animal. La "elevaci&oacute;n" del hombre se   entiende a partir de la libertad intr&iacute;nseca que tiene de nombrar su   mundo. Posee la libertad de ejercicio variado de su propia capacidad   ling&uuml;&iacute;stica de nombrar y articular un discurso sobre su entorno. En   el lenguaje del hombre, la voz acompa&ntilde;ada de significado, habla el   mundo. El hombre tiene mundo porque posee lenguaje, y no a la   inversa. Y la libertad de su ejercicio de nombrar es lo que nos lleva   a una multiplicidad diciente sobre el mundo. Esta genealog&iacute;a de la   ling&uuml;isticidad cultural del hombre lleva a enunciar dos proposiciones   fundamentales.</p>     <p>   1. La primera es que al mundo se accede mediante el lenguaje. El   ente no es el objeto que se encuentra en el enunciado, sino que accede   a los enunciados mediante la capacidad de articular un discurso   con sentido del hombre. Esto es algo que Gadamer ha resumido en   su c&eacute;lebre frase: "el ser que puede ser comprendido es lenguaje".</p>     <p>   2. La segunda, que el lenguaje se funda en la conversaci&oacute;n y, a   partir de ello, que la ling&uuml;isticidad es potencialmente abarcativa de   otras formas de comprensi&oacute;n del mundo.</p>     <p>   La explicitaci&oacute;n de esta segunda tesis, que extraemos de la argumentaci&oacute;n   gadameriana, se ofrece tambi&eacute;n a partir de un an&aacute;lisis   aristot&eacute;lico sobre el lenguaje. Gadamer recurre a Arist&oacute;teles para   mostrar que el lenguaje tiene su ser en la conversaci&oacute;n. El punto   de referencia es el pasaje de la Pol&iacute;tica 1253a 10, en que el Estagirita   describe que la posibilidad de entenderse mutuamente se debe a un   acuerdo previo de la comunidad hablante. Adem&aacute;s de diferenciarse   el hombre del animal seg&uacute;n la distinci&oacute;n entre la simple voz y la   voz dotada de significado, Arist&oacute;teles, a partir de la lectura gadameriana,   dictamina que la designaci&oacute;n de las palabras no se da   por naturaleza, sino por convenci&oacute;n (symbolon). Esta consideraci&oacute;n   convencional del lenguaje radica en el consenso de una comunidad   sobre lo que considera bueno y correcto. La validez del uso de las   palabras se encuentra a partir de la noci&oacute;n de nomoi: aquello que   los hombres consideran para s&iacute; productivo a la hora de alcanzar la   comprensi&oacute;n mutua. De este modo, en Gadamer, el &aacute;mbito sem&aacute;ntico   del lenguaje tiene por origen el &aacute;mbito pragm&aacute;tico del mismo.   Con esto se descubre la esencia del lenguaje como la realizaci&oacute;n   comunicativa de la lengua y, por otro lado, se observa que la ling&uuml;isticidad   se ofrece como el horizonte de sentido de toda posible   experiencia del mundo. Justamente, Gadamer menciona que: </p>     <p>[E]l mundo ling&uuml;&iacute;stico propio en el que se vive no es una barrera que   impide todo conocimiento del ser en s&iacute;, sino que abarca por principio   todo aquello hacia lo cual puede expandirse y elevarse nuestra percepci&oacute;n.<sup><a href="#9" name="s9">9</a></sup></p>     <p>   A partir de este examen gadameriano se establece que la   ling&uuml;isticidad es potencialmente abarcativa de toda forma de comprensi&oacute;n;   o sea, de toda acepci&oacute;n del lenguaje vertida en una lengua.   Ya, para Gadamer, toda lengua es no s&oacute;lo forma, sino contenido de   una acepci&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica del mundo. En ello reconocemos dos puntos   cruciales:</p>     <p>   1. El primero es que toda lengua en s&iacute; misma es expresi&oacute;n del   mundo. Toda acepci&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica es una percepci&oacute;n del mundo. La   experiencia del entorno tiene su libertad y expresi&oacute;n en el lenguaje.</p>     <p>   2. Segundo, debido a ello, todo decir de la lengua posee como tal   una pretensi&oacute;n de verdad. Toda acepci&oacute;n del mundo es verdadera   en cuanto experiencia.</p>     <p>   De forma similar a lo que anteriormente hab&iacute;amos observado   en el caso de los textos, las distintas percepciones del mundo (las   diferentes lenguas) constituyen las variadas interpretaciones surgidas   a partir del "texto" que Gadamer, recobrando un viejo problema   filos&oacute;fico, llama "mundo en s&iacute;". Ahora bien, para nuestro fil&oacute;sofo   esto no implica que las diferentes acepciones del mundo en cada   lengua sean relativas a un mundo en s&iacute; incognoscible. Plantear de   semejante forma la alteridad de las interpretaciones existentes ser&iacute;a   postular, en definitiva, un punto de vista teol&oacute;gico o incluso   solipsista. No podemos pensar en horizontes cerrados que de un   modo etnocentrista intentan alcanzar la cosa en s&iacute; de una manera   excluyente. Inevitablemente esto lleva a pensar su lengua como "la"   lengua del mundo. El procedimiento que encuentra Gadamer de   no caer en esta problem&aacute;tica es de igual forma que la desarrollada   en la interpretaci&oacute;n de textos. Si m&aacute;s arriba hab&iacute;amos mencionado   la noci&oacute;n de "autonom&iacute;a de sentido" como la delimitaci&oacute;n y, a   su vez, como condici&oacute;n de posibilidad de diversas configuraciones   de sentido, ahora diremos que la noci&oacute;n de "mundo en s&iacute;" act&uacute;a   an&aacute;logamente y que, por tanto, el mundo no es m&aacute;s que las diferentes   acepciones que tenemos de &eacute;l. As&iacute; como las multiplicidades   interpretativas de un texto se configuran a partir del desarrollo de   la capacidad que tiene de responder a diferentes cuestionamientos,   el "mundo en s&iacute;" es la conformaci&oacute;n de los distintos alcances   ling&uuml;&iacute;sticos que resultan de su experiencia. Como bien dice Brice Wachterhauser, el lenguaje no funda ontol&oacute;gicamente la inteligibilidad   del mundo, pero es condici&oacute;n de posibilidad de comprensi&oacute;n   de &eacute;l (cf. 67).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   De esta forma, Gadamer no s&oacute;lo plantea la relaci&oacute;n de identidad   entre pensamiento y lenguaje, sino tambi&eacute;n la forma de no   caer en un etnocentrismo. Para este autor la diversidad ling&uuml;&iacute;stica   no significa un perspectivismo excluyente, sino, por el contrario,   incluyente. La ling&uuml;isticidad, por tanto, es potencialmente abarcativa   de todo discurso sobre el mundo. La multiplicidad de lenguas   no significa un relativismo del mundo, sino que &eacute;ste es las distintas   acepciones en que se ofrece, como hemos observado. Podemos decir   que Gadamer adhiere a este pensamiento en cuanto el sentido   no representa una univocidad, sino acontecimientos epocales que   se desprenden de sus propias posibilidades interpretativas. Esto significa   reconocer en la postura gadameriana una visi&oacute;n sincr&oacute;nica y   diacr&oacute;nica de la fusi&oacute;n de horizontes. &Eacute;sta &uacute;ltima, de hecho, opera   en ambas direcciones. La g&eacute;nesis ling&uuml;&iacute;stica se estructura hist&oacute;ricamente   seg&uacute;n una v&iacute;a interpretativa que conforma una tradici&oacute;n a   partir de la cual cada cultura se comporta ante el mundo.</p>     <p>   Contra el monopolio y unilateralidad de la historia (Geschichte)   planteada en la noci&oacute;n del "despliegue" del esp&iacute;ritu (Geist) en Hegel,   el concepto aristot&eacute;lico de "potencia" nos brinda la posibilidad de   pensar la historia como diversos encauces o acepciones que no son   excluibles mutuamente (cf. Taylor 146-164). Que la historia sea explicable   desde la idea aristot&eacute;lica de potencia, y que la ling&uuml;isticidad   sea, a su vez, potencialmente abarcativa, no es casualidad. Ambas se   corresponden en la comprensi&oacute;n y entendimiento del hombre con   el mundo y sus semejantes. Justamente all&iacute; se inscribe la fusi&oacute;n de   horizontes como el elemento hermen&eacute;utico relevante a la hora de   lograr un entendimiento en com&uacute;n entre las diferentes l&iacute;neas hist&oacute;ricas   y ling&uuml;&iacute;sticas.</p>     <p>   <font size="3" face="verdana"><b>4. Conclusi&oacute;n: un cuestionamiento interna   a la hermen&eacute;utica filos&oacute;fica</b></font></p>      <p>   El fin de la fusi&oacute;n de horizontes no es m&aacute;s que lograr un acuerdo   ling&uuml;&iacute;stico sobre la base de un lenguaje com&uacute;n. Junto a Grondin,   dijimos que la fusi&oacute;n posee dos caracter&iacute;sticas fundamentales. Por   un lado la transformaci&oacute;n de las partes fusionadas y, por otro lado,   la conformaci&oacute;n de un nuevo sentido. Para el caso, las partes fusionadas,   en tanto son tradiciones o conjuntos discursivos, cambian   sus respectivos horizontes ampli&aacute;ndolos, y logran formar un lenguaje   en com&uacute;n por el cual consiguen entenderse. Ahora bien, todo   ello parece contradecirse si prestamos atenci&oacute;n a una problem&aacute;tica   interna de la fusi&oacute;n de horizontes.</p>     <p>La fusi&oacute;n de horizontes s&oacute;lo es posible en cuanto la dial&eacute;ctica   de la pregunta y repuesta es puesta en pr&aacute;ctica en la forma de que   nos dejemos interpelar por la alteridad y su conjunto discursivo con   pretensi&oacute;n de verdad. Por eso hab&iacute;amos mencionado que la fusi&oacute;n   no puede darse si no es sobre la base de la "vinculatividad moral" del   di&aacute;logo hermen&eacute;utico. La realizaci&oacute;n de la fusi&oacute;n se ofrece como la   dial&eacute;ctica de la alteridad. Pero, para Gadamer, dicha dial&eacute;ctica de la   alteridad queda subordinada al desarrollo de la dial&eacute;ctica de la cosa   (Sache) expresada en la conversaci&oacute;n. De all&iacute; que en este autor aparezca   la met&aacute;fora del "juego" como la descripci&oacute;n del movimiento   mismo de la cosa en el pensar dialogal. Una noci&oacute;n que en Wahrheit   und Methode hab&iacute;a aparecido en su primera parte como descripci&oacute;n   del movimiento comprensivo del arte, y que en esta tercera y &uacute;ltima   parte reaparece como el elemento descriptivo de la en&eacute;rgeia del lenguaje;   lugar que por otro lado es el propio de la comprensi&oacute;n. Para   Gadamer, la idea suya de "juego ling&uuml;&iacute;stico" se corresponde con su   idea del acontecimiento dialogal de la tradici&oacute;n en el lenguaje. "El   evento es el movimiento (Bewegtheit) del lenguaje" (Figal 111). El devenir   de la conversaci&oacute;n entre una y otra comunidad ling&uuml;&iacute;stica, de   esta manera, queda supeditado al devenir propio de la tradici&oacute;n en   la que me encuentro. Por eso Gadamer nos dice que el verdadero   subjectum del di&aacute;logo, del juego ling&uuml;&iacute;stico, es el acontecer de la cosa y no los int&eacute;rpretes que intervienen en &eacute;l. Ante ello explica que:</p>     <p>   Tampoco aqu&iacute; puede hablarse de un jugar con el lenguaje o con los   contenidos de la experiencia del mundo o de la tradici&oacute;n que nos   hablan, sino de un juego del lenguaje mismo que nos habla, que   propone y se retira, que pregunta y que se cumple a s&iacute; mismo en la respuesta.<sup><a href="#10" name="s10">10</a></sup></p>     <p>   Con ello tenemos un pensar metaf&iacute;sico que parece derrumbar la   tesis hermen&eacute;utica del reconocimiento de la alteridad como hemos   venido observando hasta ahora, ya que la fusi&oacute;n de horizontes no es   m&aacute;s que el juego mismo que la tradici&oacute;n juega m&aacute;s all&aacute; de sus int&eacute;rpretes   e intervenciones de esquemas conceptuales distintos. Parece,   en realidad, que el lenguaje com&uacute;n, como una nueva iluminaci&oacute;n   en el comparecer de la experiencia hermen&eacute;utica se reduce tan s&oacute;lo   a la transformaci&oacute;n de un &uacute;nico horizonte. Por ello Gadamer ha   sido tildado de "realista metaf&iacute;sico" (Wachterhauser 77). Con la problem&aacute;tica   desarrollada en Wahrheit und Methode sobre el "mundo   en s&iacute;", Gadamer deja de lado toda posible interpretaci&oacute;n relativista   del planteamiento hermen&eacute;utico filos&oacute;fico, para colocarse en una postura cl&aacute;sica metaf&iacute;sica. Siguiendo a su maestro Plat&oacute;n, nuestro   fil&oacute;sofo plantea una inteligibilidad subyacente al mundo que es posible   captarla mediante el discurso. Gadamer no es un relativista,   sino m&aacute;s bien un realista metaf&iacute;sico, porque el mundo es inherentemente   inteligible. Toda interpretaci&oacute;n posible corresponde a la   propia inteligibilidad del mundo. La experiencia hermen&eacute;utica del   mundo es, justamente, posible debido a que el mundo es discursivamente   manifiesto. En ello estriba que un horizonte de sentido   ajeno al propio se inscriba en una conmensurabilidad comprensiva.   Existe una autonom&iacute;a de sentido que, aunque nunca es expresada   en su completitud, s&iacute; es captable en cierto modo en la expresividad   del lenguaje. La alteridad viene a cumplirse, entonces, como   un simple medio de comprensi&oacute;n del s&iacute; mismo. Ella es apariencia   de un juego ling&uuml;&iacute;stico encerrado en &eacute;l mismo. Y, seg&uacute;n esto, tenemos   m&aacute;s bien un acercamiento al pensar hist&oacute;rico de Hegel, que un   alejamiento de &eacute;l. La alteridad de otro horizonte hist&oacute;rico es s&oacute;lo la   proyecci&oacute;n y continuidad a trav&eacute;s de una transformaci&oacute;n de un horizonte &uacute;nico que mantiene su identidad inalterada. &Eacute;sta parece ser la problem&aacute;tica mayor que encontramos en el desarrollo del pensamiento hermen&eacute;utico de Gadamer en Wahrheit und Methode.</p>     <p>&nbsp;</p> <hr size="1"> <font face="verdana" size="1">      <p><sup><a href="#s1" name="#1">1</a></sup> El texto es el siguiente: "[&hellip;] This prompted the wonderful Odo Marquardian joke    about the third part, that instead of being-toward-death, in the hermeneutics I offered    instead a being-toward-the-text! It is true that I wanted to show that experiences    open up in texts that are much closer to art, religion and philosophy than they are to  science " (Gadamer &amp; Grondin 87).</p>      <p><sup><a href="#s2" name="#2">2</a></sup> "Ja, man muss sogar zugeben, dass sich Heideggers Entwurf von Sein und Zeit dem    Bereich der transzendentalen Reflexionsproblematik nicht v&ouml;lling entwunden hatte"  (Gadamer 1975 241)</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>    <sup><a href="#s3" name="#3">3</a></sup> "Obwohl Sein und Zeit die ontologische Unterbestimmtheit von Husserls Begriff    der transzendentalen Subjektivit&auml;t kritisch aufdeckte, hatte es die eigne Exposition    der Seinsfrage selber noch mit transzendentalphilosophischen Mittlen formuliert"    (Gadamer 1975 244).</p>      <p><sup><a href="#s4" name="#4">4</a></sup> "Nun ist die Zeit nicht mehr prim&auml;r ein Abgrund, der &uuml;berbr&uuml;ckt werden muss, weil er    trennt und fernh&auml;et. Sondern sie ist in Wahrheit der tragende Grund des Geschehens,  in dem das Gegenw&auml;rtige wurzelt" (Gadamer 1975 281).</p>      <p><sup><a href="#s5" name="#5">5</a></sup> "[&hellip;] der Begriff 'Text' ein urspr&uuml;nglicher hermeneutischer Begriff ist. Er formuliert    die autoritative Gegenbenheit, an der sich Verstehen und Auslegen zu messen    hat-gleichsam als der hermeneutische Identit&auml;tspunkt, der alles Variable begrenzt"  (Gadamer &amp; Grondin 289).</p>      <p><sup><a href="#s6" name="#6">6</a></sup> Kusch menciona lo siguiente: "the hermeneutical dialogue is in fact a description of a  method for obtaining the truth" (238).</p>      <p>    <sup><a href="#s7" name="#7">7</a></sup> "Mag es immerhin zum Wesen der Tradition geh&ouml;ren, nur durch Aneignung zu sein,    so geh&ouml;rt es doch gewiss auch zum Wesen des Meschen, Tradition brechen, kritisieren    und aufl&ouml;sen zu k&ouml;nnen" (Gadamer 1975 XXV)</p>      <p><sup><a href="#s8" name="#8">8</a></sup> "Alles menschliche Sprechen ist in der Weise endlich, dass eine Unendlichkeit des  auszufaltenden und auszulegenden Sinnes in ihm angelegt ist" (Gadamer 1975 434).</p>      <p><sup><a href="#s9" name="#9">9</a></sup> "Die eigene Sprachwelt, in der einer lebt, ist nicht eine Schranke, die Erkenntnis des    Ansichseins verhindert, sondern umfasst grunds&auml;tzlich alles, wohinein sich unsere  Einsicht zu erweitern und zu erheben vermag" (Gadamer 1975 536).</p>      <p><sup><a href="#s10" name="#10">10</a></sup> "Entsprechend ist auch hier nicht von einem Spielen mit der Sprachen oder mit den    uns ansprechenden Inhalten der Welterfahrung oder &Uuml;berlieferung die Rede, sondern    von dem Spiel der Sprache selbst, die uns anspricht, vorschl&auml;gt und zur&uuml;ckzieht,  fragt und in der Antwort sich selbst erf&uuml;llt" (Gadamer 1975 584).</p> </font>  <hr size="1">      <p>   <font size="3" face="verdana"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>      <!-- ref --><p>   Bubner, R. "Acerca del fundamento del comprender", Isegor&iacute;a 5 (1992),   trad. Rosario Grimaldi y Juan V&aacute;zquez,&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000072&pid=S0120-0062200800020000700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   Duque, F. En torno al humanismo. Heidegger, Gadamer, Sloterdijk. Madrid,   Tecnos, 2002.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000073&pid=S0120-0062200800020000700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   Figal, G. "The Doing of the Thing Itself: Gadamer&acute;s Hermeneutic Ontology   of Language". The Cambrige Companion to Gadamer, ed. Dostal, R.   Cambridge: Cambridge University Press, 2002.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000074&pid=S0120-0062200800020000700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   Gadamer, H-G. &Auml;sthetik und Poetik I. Tubinga: Mohr Band 8, 1993 (versi&oacute;n   castellana parcial Arte y verdad de la palabra, trad. Jos&eacute; Zu&ntilde;iga   Garc&iacute;a, Barcelona: Paid&oacute;s, 1998).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000075&pid=S0120-0062200800020000700004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   Gadamer, H-G. Wahrheit und Methode. Tubinga: J.C.B. Mohr, 1975   (versi&oacute;n castellana Verdad y M&eacute;todo, trad. Ana Aparicio-Rafael de   Agapito, Salamanca: S&iacute;gueme, 1977).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000076&pid=S0120-0062200800020000700005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   Gadamer, H.G. &amp; Grondin, J. "Looking back with Gadamer over his writings   and their effective history (1996)", Theory, Culture y Society 23/1   (2006): 85-100.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000077&pid=S0120-0062200800020000700006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Greisch, J. El cogito herido, trad. Gerardo Losada. Buenos Aires : UNSAM, 2001.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000078&pid=S0120-0062200800020000700007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   Grondin, J. "La fusion des horizons. La version gadam&eacute;rienne de   l&acute;adaequatio rei et intellectus?", Archives de philosophie 68 (2005):   401-418.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000079&pid=S0120-0062200800020000700008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   Heidegger, M. Sein und Zeit. Max Niemayer: Tubinga, 1963 (versi&oacute;n castellana   Ser y Tiempo, trad. Jorge Rivera, Santiago de Chile: Editorial   Universitaria, 1997).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000080&pid=S0120-0062200800020000700009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   Kusch, M. Language as calculus vs. language as universal medium: A study   in Husserl, Heidegger and Gadamer. Dordrecht: Kluwer Academic   Publishers, 1989.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000081&pid=S0120-0062200800020000700010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   Taylor, Ch. "Comparison, History, Truth" Philosophical Arguments, ed.   Taylor, Ch. Cambridge-London: Harvard University Press, 1995.   (versi&oacute;n castellana Taylor Ch. (ed). Argumentos filos&oacute;ficos, trad. Fina   Birul&eacute;s Bertr&aacute;n, Barcelona: Paid&oacute;s, 1997).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000082&pid=S0120-0062200800020000700011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   Vattimo, G. &Eacute;tica de la interpretaci&oacute;n, trad. Jos&eacute; Etcheverry. Buenos Aires:   Paid&oacute;s, 1992.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000083&pid=S0120-0062200800020000700012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   Wachterhauser, B. "Getting it Right: Relativism, Realism, and Truth"   The Cambrige Companion to Gadamer, ed. Dostal, R. Cambridge:   Cambridge University Press, 2002.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000084&pid=S0120-0062200800020000700013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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