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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">      <p align="center"><font size="3"><b>Ejercicios de salvaci&oacute;n    <br></b><i>Respuesta a Carlos Cardona</i></font></p>    <hr size="1"> </font>     <P align="justify"><font size="2" face="verdana">El comentario del profesor Carlos   Cardona a mi art&iacute;culo alude a dos art&iacute;culos   publicados, hace ya varios a&ntilde;os,   con similar t&iacute;tulo por Charles Guignon   y Pablo de Greiff (<i>cf.</i> Guignon 1986, de   Greiff 1990). En los tres casos se trata   de salvar, ya sea a Heidegger o a   Wittgenstein, de una posible lectura de   corte pragmatista. M&aacute;s all&aacute; de si estos   autores necesitan de resguardo, surge la   pregunta de por qu&eacute; una lectura pragmatista   podr&iacute;a ser tan amenazante que   suscite todo un operativo de protecci&oacute;n.   Hay una importante diferencia, sin embargo,   entre los art&iacute;culos de Guignon y   de Greiff, de un lado, y el de Cardona.   Los primeros aceptan que hay diversas   maneras de leer a un fil&oacute;sofo y coinciden   en que la lectura pragmatista es, en principio,   v&aacute;lida y que muestra <i>aspectos</i> de   las obras de Heidegger y de Wittgenstein   que pueden resultar filos&oacute;ficamente importantes.   El inter&eacute;s de Guignon y de   Greiff es se&ntilde;alar las diferencias que puede   haber entre las posiciones de esos   autores y una mirada pragmatista. El art&iacute;culo   de Cardona es diferente. Parece   suponer que hay solo una lectura correcta   de la obra de Wittgenstein y que   las que no coincidan con ella son en alg&uacute;n   sentido nocivas, lo que har&iacute;a necesario   salvar a Wittgenstein de ellas,   particularmente de una interpretaci&oacute;n   de corte pragmatista. Un primer punto   que requiere de aclaraci&oacute;n es que, naturalmente,   mi texto no pretende afirmar   que Wittgenstein sea un pragmatista,   sino intenta mostrar algunos temas en   los que Wittgenstein tuvo influencias   del pragmatismo, sobre todo de James,   a quien ley&oacute; directamente, y de Peirce, a   quien conoci&oacute; b&aacute;sicamente por Ramsey.   Mi texto tambi&eacute;n desea mostrar un   aspecto puntual donde esa influencia se   evidencia: el cuestionamiento a la manera   tradicional de abordar el problema   del libre albedr&iacute;o. James y Wittgenstein   pensaban que esa formulaci&oacute;n, deudora   del mecanicismo, contiene errores conceptuales   y da lugar a falsas preguntas   que no requieren de respuesta sino de   disoluci&oacute;n. Al cuestionar la formulaci&oacute;n   tradicional del problema del libre albedr&iacute;o,   ambos autores desarrollaron intuiciones   que se acercan a la posici&oacute;n que   hoy suele recibir el nombre de <i>teor&iacute;a del     doble aspecto</i>, en torno al problema sobre   las relaciones entre mente y cuerpo,   y que no estaba desarrollada en la &eacute;poca en que escribieron.</font></P>     <p align="justify"><font size="2" face="verdana">Los art&iacute;culos de Guignon y de Greiff   fueron escritos cuando las lecturas pragmatistas   sobre Heidegger y Wittgenstein   reci&eacute;n comenzaban a discutirse, aunque   incluso para esa &eacute;poca no eran escasas.   En cambio, el texto de Cardona aparece   en un momento en que la bibliograf&iacute;a   que presenta elementos pragmatistas en   Wittgenstein es abrumadora en cantidad   y calidad. Quiz&aacute; por eso mismo Cardona   piense que Wittgenstein debe ser salvado   antes que sea demasiado tarde y que   el error campee. Me temo, sin embargo,   que por diversas razones el que llega algo tarde es el art&iacute;culo de Cardona.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="verdana"><i>En primer lugar</i>, en este momento   hay consenso mayoritario en la presencia   de elementos pragmatistas en el segundo   Wittgenstein, habiendo incluso   autores que rastrean esa influencia hasta   el primero. &Eacute;ste no es un argumento   de autoridad ni <i>ad populum</i>, es simplemente   una consideraci&oacute;n para hacer   notar c&oacute;mo cerrarse demasiado pronto   a una lectura puede no ser una buena   receta. Las primeras dos secciones   de mi art&iacute;culo presentan algunos puntos   donde se ve la presencia pragmatista   en Wittgenstein y defienden esa posici&oacute;n argumentativamente, de manera que no   repetir&eacute; esa argumentaci&oacute;n aqu&iacute;. <i>En segundo     lugar</i>, me parece que Cardona tiene   una visi&oacute;n algo reducida de lo que   significa interpretar a un fil&oacute;sofo cl&aacute;sico   o, en todo caso, de lo que intent&eacute; hacer   en mi art&iacute;culo. Afirma al final de su comentario:</font></p> <font face="verdana" size="2">     <blockquote>&#91;Q&#93;uerer ver en la obra de Wittgenstein,   como lo hace Quintanilla, una defensa de   la teor&iacute;a del doble aspecto, enraizada en las   orientaciones pragmatistas de James, fracasa   por principio y porque tergiversa la   metodolog&iacute;a elucidatoria del fil&oacute;sofo austriaco. (Cardona 256)</blockquote> </font>     <p align="justify"><font size="2" face="verdana">Quiz&aacute; piense Cardona que mi objetivo   es reconstruir lo que Wittgenstein <i>verdaderamente</i> pens&oacute; o lo que &eacute;l quiso   hacer seg&uacute;n la metodolog&iacute;a que &eacute;l consideraba   correcta. Pero ciertamente no   es ese. Para empezar, Wittgenstein no   pensaba que hay un solo m&eacute;todo filos&oacute;fico   apropiado ni una sola &quot;metodolog&iacute;a   elucidatoria&quot;,<a href="#1" name="s1"><sup>1</sup></a> ni tampoco creo yo   que lo haya; ya sea para abordar problemas   filos&oacute;ficos o para leer a los fil&oacute;sofos   del pasado. Wittgenstein insisti&oacute; siempre   en la importancia de hacer filosof&iacute;a   encontrando conexiones entre ideas que   no son inmediatamente obvias, o que requieren   de una mayor agudeza para detectarlas.   Como es sabido, no apreciaba   el trabajo acad&eacute;mico que se limita a hacer   ex&eacute;gesis de textos cuyo objetivo fuese   averiguar las <i>correctas </i>o <i>verdaderas</i> intenciones de sus autores. Wittgenstein   no era un hermeneuta intencionalista   en la l&iacute;nea de Schleiermacher, sino,   en todo caso, estaba m&aacute;s cerca de aquellos   que ven la interpretaci&oacute;n como la tarea   de enriquecer un texto iluminando conexiones impl&iacute;citas. Sin embargo,   como en esto tambi&eacute;n estoy yendo   m&aacute;s all&aacute; de las posiciones expl&iacute;citas   de Wittgenstein, quiz&aacute; requiera de una   nueva operaci&oacute;n de salvamento de parte del profesor Cardona.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="verdana">Pero hay algo de mayor importancia.   Creo que hay varios malentendidos   de fondo en la lectura que Cardona   hace de mi art&iacute;culo, adem&aacute;s de una cierta   tendencia a simplificar lo que el texto   quiere decir, lo que hace que su interpretaci&oacute;n   sea sumamente reductivista.   Eso me va a obligar a hacer algo que   no deber&iacute;a ser necesario hacer: citar algunos   textos de mi art&iacute;culo para mostrar   c&oacute;mo el comentario de Cardona los   distorsiona y simplifica, haci&eacute;ndolos caber   en moldes m&aacute;s estrechos y, por tanto,   m&aacute;s f&aacute;ciles de objetar. En general, mi   impresi&oacute;n es que Cardona no est&aacute; muy   interesado en entender lo que el art&iacute;culo   quiere decir o hacer, sino de prepararlo   para sus objeciones, con lo que selecciona   ideas y oraciones, sac&aacute;ndolos no solo   del contexto m&aacute;s amplio, sino incluso   del hilo de la argumentaci&oacute;n, de manera   que puedan ser blancos m&aacute;s f&aacute;ciles   de ataque. Eso se puede ver con claridad   si uno recuerda nuevamente el texto ya   citado de Cardona y lo compara con lo que digo en mi art&iacute;culo. Dice Cardona:</font></p> <font face="verdana" size="2">     <blockquote>&#91;Q&#93;uerer ver en la obra de Wittgenstein,   como lo hace Quintanilla, una defensa de la   teor&iacute;a del doble aspecto &#91;…&#93;. (Cardona 256)</blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Lo que sostengo en distintos lugares es, m&aacute;s bien:</p>     <blockquote>La cr&iacute;tica al dualismo ontol&oacute;gico entre   lo mental y lo corporal, &#91;…&#93; conduce a   Wittgenstein a sostener una posici&oacute;n cercana   a la doctrina del doble aspecto &#91;…&#93;.   (Quintanilla 2007 75)           <p>Hay en Wittgenstein de manera impl&iacute;cita     una versi&oacute;n rudimentaria de lo que ahora se suele llamar la teor&iacute;a del doble aspecto   &#91;…&#93;. (Quintanilla 2007 85)</p>   </blockquote> </font>     <p align="justify"><font size="2" face="verdana">Jam&aacute;s afirm&eacute; que Wittgenstein haga   una defensa de la teor&iacute;a del doble aspecto.   Podr&iacute;a pensarse que las diferencias   son sutiles e irrelevantes. Creo que no   son irrelevantes, y que es m&aacute;s bien esa   sutileza lo que marca la diferencia entre   comprender lo que un texto quiere decir   y distorsionarlo para poder objetarlo   con comodidad. Me parece que esto   aparece en pr&aacute;cticamente todos los puntos en que Cardona objeta a mi art&iacute;culo.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="verdana">Lo que mi art&iacute;culo desea mostrar es   c&oacute;mo, para el momento en que surge   el pragmatismo cl&aacute;sico y la filosof&iacute;a de   Wittgenstein, existe ya un antiguo y establecido   debate acerca de si hay o no compatibilidad   entre determinismo natural y   libre albedr&iacute;o. Seg&uacute;n los t&eacute;rminos de ese   debate, no resultar&iacute;a claro c&oacute;mo la voluntad   podr&iacute;a ser causa de acciones libres en   un mundo donde la causalidad est&aacute; subordinada   a regularidades nomol&oacute;gicas.   Lo que he mostrado en mi art&iacute;culo es,   precisamente, que Wittgenstein considera   correctamente que ese problema est&aacute;   mal planteado y que, por tanto, todo el   debate se encuentra descaminado. Seg&uacute;n   Wittgenstein, toda esa discusi&oacute;n es el producto   de un uso confuso de los t&eacute;rminos   y, en consecuencia, el problema no requiere   de una soluci&oacute;n sino de una disoluci&oacute;n.   A partir de ah&iacute;, he intentado se&ntilde;alar   c&oacute;mo esta intuici&oacute;n de Wittgenstein puede   encontrarse en una versi&oacute;n semejante   en la obra de William James. Lo que afirmo expl&iacute;citamente es:</font></p> <font face="verdana" size="2">     <blockquote>&#91;L&#93;a tesis principal de Wittgenstein,   compartida por James y Peirce, es que el   problema del libre albedr&iacute;o<i> versus</i> el determinismo   est&aacute; mal planteado y debe ser reformulado,   pues procede de una err&oacute;nea   teor&iacute;a mecanicista de la causalidad y del   cosmos. (Quintanilla 2007 77)       <p>&#91;S&#93;eg&uacute;n Wittgenstein el problema del     determinismo con relaci&oacute;n a la acci&oacute;n aut&oacute;noma     aparece solo cuando extrapolamos     nuestras concepciones causales y mecanicistas     habituales acerca de la naturaleza,     a un terreno donde esas categor&iacute;as son     inaplicables. Luego, no necesitamos dar     una teor&iacute;a sistem&aacute;tica para intentar compatibilizar     determinismo natural y libre     albedr&iacute;o, basta con deconstruir el problema     y mostrar por qu&eacute; est&aacute; mal planteado.   (Quintanilla 2007 91)</p>   </blockquote>     <p>Dados los fragmentos de mi art&iacute;culo   que acabo de citar, no se entiende la siguiente afirmaci&oacute;n de Cardona:</p>     <blockquote>El problema que atormenta a Quintanilla   se puede plantear as&iacute;: &iquest;c&oacute;mo podemos hablar   con sentido de una voluntad libre que   antecede a nuestras acciones si el lenguaje   de las ciencias naturales parece imponernos   cierta determinaci&oacute;n atada a las leyes de la naturaleza? (Cardona 251)</blockquote>     <p align="justify">&iquest;C&oacute;mo podr&iacute;a estar yo atormentado   por un problema que afirmo, siguiendo   a Wittgenstein y James, que no es   real, que es un pseudo problema y que   no requiere de soluci&oacute;n sino de eliminaci&oacute;n?   Sin embargo, Cardona se propone   salvarme del tormento y pasa a   explicar por qu&eacute; el problema no es real,   dedicando una larga argumentaci&oacute;n a   sostener que la explicaci&oacute;n cient&iacute;fica   no est&aacute; necesariamente comprometida   con el determinismo. Aqu&iacute; hay otra   extra&ntilde;a y dif&iacute;cilmente explicable confusi&oacute;n,   porque en el mismo art&iacute;culo   afirmo expl&iacute;citamente que Peirce sostuvo   correctamente que las regularidades   naturales no son deterministas,   lo que fue conocido por Wittgenstein,   quien lo incorpor&oacute; a su cr&iacute;tica a la manera   habitual de abordar el debate sobre   el libre albedr&iacute;o y el determinismo. Afirmo en mi texto:</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>Peirce fue el primer autor en cuestionar   el concepto de determinismo y, al hacerlo,   en cuestionar el mecanicismo. Esto   permitir&aacute; a Wittgenstein, probablemente   en intercambio con Ramsey y Ryle, entender   c&oacute;mo la formulaci&oacute;n usual de la   autonom&iacute;a de la voluntad est&aacute; viciada   al estar comprometida con una concepci&oacute;n   mecanicista no solo del cosmos sino   tambi&eacute;n de la acci&oacute;n intencional. De la tesis   probabilista de Peirce se infiere que el   determinismo no es una tesis necesaria   sino probable o, incluso, a la manera kantiana,   un postulado para explicar la naturaleza.   Pero, a diferencia de Kant, no es un   postulado necesario sino perfectamente   prescindible. Tambi&eacute;n se infiere que la   cl&aacute;usula &quot;todo efecto tiene una causa&quot; es   solo probable, con lo cual podr&iacute;a haber   eventos sin causa. Esto tambi&eacute;n est&aacute; en Wittgenstein. (Quintanilla 2007 83)</blockquote>     <p align="justify">As&iacute; pues, no he sostenido que en la   obra de Wittgenstein haya una <i>defensa</i> de la teor&iacute;a de los dos aspectos; ser&iacute;a   muy sorprendente que as&iacute; fuera, dado   el poco inter&eacute;s que Wittgenstein ten&iacute;a   en formular teor&iacute;as y considerando que   la teor&iacute;a en cuesti&oacute;n ni siquiera exist&iacute;a   para entonces. Lo que he afirmado   es que hay una intuici&oacute;n, que comparte   con James, que va en esa direcci&oacute;n.   Wittgenstein considera que la confusi&oacute;n   del libre albedr&iacute;o emerge cuando   mezclamos dos tipos de lenguaje que   deben mantenerse separados, pues describen   aspectos distintos de la realidad.   Esa es la intuici&oacute;n central de la hoy llamada   <i>teor&iacute;a de los dos aspectos</i>.<a href="#2" name="s2"><sup>2</sup></a> Por eso sostengo en el art&iacute;culo:</p>     <blockquote>&#91;E&#93;l objetivo de Wittgenstein no es argumentar   a favor del libre albedr&iacute;o ni en contra de &eacute;l, sino mostrar por qu&eacute; la manera   <i>habitual</i> de plantear el problema est&aacute;   descaminada al mezclarse dos tipos de   lenguaje que deben verse como separados. (Quintanilla 2007 97)</blockquote>     <p align="justify">Respecto de si hay en Wittgenstein inter&eacute;s   por formular teor&iacute;as filos&oacute;ficas, mi   posici&oacute;n es que expl&iacute;citamente este autor   rechaz&oacute; semejante cosa, pero que ello se   debi&oacute; a una comprensi&oacute;n excesivamente   r&iacute;gida de las teor&iacute;as, basada precisamente   en la concepci&oacute;n que la ciencia de   entonces sol&iacute;a tener de ellas como representaciones que se adecuan a la realidad.</p>     <p align="justify">Me temo que Cardona hace con   mi texto precisamente lo que &eacute;l dice   que yo hago con Wittgenstein, es decir,   verlo fuera de contexto. En el caso   de Cardona, sin embargo, el asunto es   peor, porque yo nunca me propuse explicitar   lo que Wittgenstein quer&iacute;a decir,   sino ver conexiones hist&oacute;ricas que quiz&aacute;   no han sido suficientemente apreciadas.   Adem&aacute;s, Cardona cita textos incompletos,   cuando la oraci&oacute;n siguiente y omitida   completa todo el contenido que se   desea transmitir. Por ejemplo, en mi art&iacute;culo afirmo lo siguiente:</p>     <blockquote>En este austero sentido, las teor&iacute;as son   instrumentos de esclarecimiento que   nos permiten girar el orden y disposici&oacute;n   en que est&aacute;bamos acostumbrados a   ver algo, para sugerirnos verlo en un orden   diferente. La idea no es proponer el   &uacute;nico orden correcto, sino uno que pueda   resultar iluminador para ciertos fines.   (Quintanilla 2007 71)</blockquote> </font>     <p align="justify"><font size="2" face="verdana">Cardona cita la primera oraci&oacute;n sin la   que le sigue, que la aclara, pues lo que quiero   decir es que Wittgenstein no quer&iacute;a formular   teor&iacute;as si entendemos por ello una   representaci&oacute;n de la realidad que pretenda   ser la &uacute;nica adecuada, como sol&iacute;a ser el caso de la teor&iacute;a de la ciencia que &eacute;l critic&oacute;.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="verdana">Pero &eacute;l no hubiera tenido inconvenientes   en aceptar descripciones alternativas y   perfectibles de ciertos fen&oacute;menos con la finalidad   de llamar la atenci&oacute;n a ciertas conexiones   posibles entre los objetos que los   constituyen, con ciertas finalidades espec&iacute;ficas.   En ese austero sentido, no representacionalista   sino instrumentalista, no solo   hay teor&iacute;as<i> presupuestas</i> en Wittgenstein   (acerca del significado, la mente, la certeza   y la creencia, la justificaci&oacute;n, etc.), sino   adem&aacute;s &eacute;stas pueden ser explicitadas y discutidas.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="verdana">Hay otros desacuerdos importantes   entre la manera como Cardona lee a   Wittgenstein y la manera como lo hago   yo. Aunque ser&iacute;a tedioso y largo comentar   cada uno de ellos, s&iacute; mencionar&eacute; algunos.   En mi texto afirmo que hay, tanto en   Wittgenstein como en el pragmatismo,   una actitud cr&iacute;tica respecto del fundacionalismo,   y aludo a la c&eacute;lebre met&aacute;fora   wittgensteiniana del lecho del r&iacute;o que se   encuentra en <i>Über Gewissheit</i>. Cardona   discrepa (Cardona 255-256) y piensa   que esa met&aacute;fora muestra precisamente   que Wittgenstein es un fundacionalista.   Cardona y yo estamos de acuerdo   en que el fundacionalismo se entiende   como la posici&oacute;n seg&uacute;n la cual las creencias   justificadas se dividen en creencias   que requieren de justificaci&oacute;n por otras   creencias y aquellas otras, llamadas b&aacute;sicas,   que justifican creencias pero que   no requieren de justificaci&oacute;n. Lo caracter&iacute;stico   del fundacionalismo, sin embargo,   es que las creencias b&aacute;sicas no se   pueden convertir en no-b&aacute;sicas, ni viceversa.   As&iacute;, Cardona no repara en que   lo que impide que Wittgenstein sea un   fundacionalista es precisamente su holismo,   porque Wittgenstein piensa que   las creencias que constituyen el lecho   del r&iacute;o con frecuencia se desprenden de   &eacute;ste para ser parte del flujo, y viceversa   (cf. Wittgenstein 1972 95). Pero no s&oacute;lo   eso. Wittgenstein tambi&eacute;n sostiene que   las creencias b&aacute;sicas, a su vez, se justifican   por las creencias no-b&aacute;sicas. Dice:   &quot;&#91;l&#93;o que me parece obvio no son simples   axiomas, es un sistema donde las consecuencias   y las premisas se prestan apoyo <i>mutuamente</i>&quot; (&iacute;d. 141). &quot;He llegado al   fondo de mis convicciones. Y casi podr&iacute;a   decirse que estos cimientos son sostenidos por la casa entera&quot; (&iacute;d. 248).</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="verdana">El que todas las creencias puedan ser   revisables, pero no todas ellas al mismo   tiempo, es una de las intuiciones   del falibilismo de Peirce presentes en   Wittgenstein. En todo caso, lo importante   es que para Wittgenstein los cimientos   &quot;donde la pala se dobla&quot; no son <i>solamente</i> creencias, son pr&aacute;cticas sociales compartidas   de las que con frecuencia no somos   conscientes. He ah&iacute; otro de los m&aacute;s importantes   puntos de contacto con el pragmatismo:   la relevancia de la <i>praxis</i> como   punto de partida en un modelo que es,   sin embargo, holista. Dice Wittgenstein:   &quot;&#91;e&#93;s nuestro <i>actuar</i> el que yace en el fondo   de nuestro juego de lenguaje&quot; (1972 204).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="verdana">Pero yendo al fondo de la cuesti&oacute;n, es   notorio que Cardona no percibe la tesis   central de mi art&iacute;culo, seg&uacute;n la cual   Wittgenstein y James tienen raz&oacute;n en   que solo hay un aparente conflicto entre   libre albedr&iacute;o y determinismo, pero que,   m&aacute;s all&aacute; de esos autores, el verdadero   conflicto entre libre albedr&iacute;o y causalidad   no es metaf&iacute;sico sino moral, es decir,   se plantea como consecuencia de la posibilidad   de la autonom&iacute;a frente a la manipulaci&oacute;n externa. Afirmo en el art&iacute;culo:</font></p> <font face="verdana" size="2">     <blockquote>Uno de los objetivos de este texto es   mostrar que, aunque la pregunta metaf&iacute;sica   sobre la relaci&oacute;n entre determinismo   y libertad suele estar planteada   de manera confusa, dando con ello raz&oacute;n   a Wittgenstein, hay algunas formas   de plantear el problema que pueden ser v&aacute;lidas. As&iacute;, es posible que la manera m&aacute;s   apropiada de plantearlo sea en t&eacute;rminos   de libre albedr&iacute;o <i>versus</i> manipulaci&oacute;n   causal, con lo cual el problema adquiere   un car&aacute;cter m&aacute;s moral que metaf&iacute;sico. (Quintanilla 2007 68)</blockquote> </font>     <p align="justify"><font size="2" face="verdana">As&iacute;, la autonom&iacute;a de la voluntad   no se ve amenazada por un supuesto   determinismo natural. Pero s&iacute; se ve   amenazada por la manipulaci&oacute;n de   nuestras creencias y deseos, que es lo que   ocurre cuando algunas interpretaciones   se convierten en formas de dominaci&oacute;n   del interpretado. Esto muestra que   el problema del libre albedr&iacute;o s&iacute; es real   e importante, no es un falso problema,   siempre que uno lo formule de una manera diferente a como se suele hacerlo.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="verdana">Por todas estas razones, me parece   que el comentario del profesor Cardona   sobre mi art&iacute;culo no colabora en hacer   que el di&aacute;logo filos&oacute;fico sea m&aacute;s fluido,   se&ntilde;alando las desavenencias entre posiciones   y dando razones por las cuales   una de ellas es preferible a la otra. Su   comentario es m&aacute;s bien una combinaci&oacute;n   de una operaci&oacute;n de salvaci&oacute;n en   beneficio de lo que &eacute;l considera la recta   interpretaci&oacute;n de Wittgenstein, con   un ejercicio de adaptaci&oacute;n del texto que   Cardona desea comentar para as&iacute; poder rebatirlo m&aacute;s f&aacute;cilmente.</font></p> <font face="verdana" size="2"> <hr size="1">      <p><a href="#s1" name="1"><sup>1</sup></a> &quot;No hay un &uacute;nico m&eacute;todo en filosof&iacute;a si   bien hay realmente m&eacute;todos, como diferentes terapias.&quot; (Wittgenstein 1988 133).</p>     <p><a href="#s2" name="2"><sup>2</sup></a> En otro texto he discutido con detalle   las versiones recientes de esta posici&oacute;n (<i>cf</i>. Quintanilla 2002).</p> <hr size="1">      <p><b>Bibliograf&iacute;a</b></p>     <p>Cardona, C. &quot;Salvando a Wittgenstein   de Quintanilla&quot;, <i>Ideas y Valores</i> 141 (2009): 251-256.</p>     <p>De Greiff, P. &quot;Salvando a Wittgenstein de   Rorty: un ensayo sobre los usos del   acuerdo&quot;, <i>Ideas y Valores</i> 82 (1990): 51-64.</p>     <p>Guignon, Ch. &quot;On saving Heidegger from   Rorty&quot;, <i>Philosophy and Phenomenological Research</i> 3 (1986): 401-417.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Quintanilla, P. &quot;La doctrina de los dos   puntos de vista&quot;. <i>Homenaje a Luis     Jaime Cisneros</i>. Hopkins, E., ed. Lima: pucp, 2002.</p>     <p>Quintanilla, P. <i>&quot;Wittgenstein y la autonom&iacute;a   de la voluntad: la presencia del   pragmatismo&quot;, Revista de Filosof&iacute;a</i> 56 (2007): 67-104.</p>     <p>Wittgenstein, L. <i>Sobre la certidumbre</i>. Caracas: Editorial Tiempo Nuevo, 1972.</p>     <p>Wittgenstein, L. <i>Investigaciones filos&oacute;ficas</i>. M&eacute;xico: Cr&iacute;tica, unam, 1988.</p>     <p>&nbsp;</p> </font>     <p align="right"><font size="2" face="verdana"><b>PABLO QUINTANILLA</b>    <br> Pontificia Universidad Cat&oacute;lica del Per&uacute;    <br> <a href="mailto:pquinta@pucp.edu.pe"><i>pquinta@pucp.edu.pe</i></a></font></p>      ]]></body>
</article>
