<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0120-0062</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Ideas y Valores]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Ideas y Valores]]></abbrev-journal-title>
<issn>0120-0062</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Nacional de Colombia, Facultad de Ciencias Humanas, Departamento de Filosofía.]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0120-00622009000300022</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Claude Lévi-Strauss (1908-2009): In memoriam]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[FLORIÁN]]></surname>
<given-names><![CDATA[VÍCTOR]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Universidad Nacional de Colombia  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2009</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2009</year>
</pub-date>
<volume>58</volume>
<numero>141</numero>
<fpage>277</fpage>
<lpage>280</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0120-00622009000300022&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0120-00622009000300022&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0120-00622009000300022&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[   <font face="verdana" size="2"></font>     <p align="right"><font size="2" face="verdana"><b>NOTA NECROL&Oacute;GICA</b></font></p> <font face="verdana" size="2">     <p align="center"><font size="3">    <br>   <b>Claude L&eacute;vi-Strauss    <br>   (1908-2009)</b>    <br>   <i>In memoriam</i></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p> </font>     <p align="right"><font size="2" face="verdana"><b>V&Iacute;CTOR FLORI&Aacute;N</b>    <br> Universidad Nacional de Colombia    <br> <a href="mailto:vflorian@hotmail.com"><i>vflorian@hotmail.com</i></a></font></p> <font face="verdana" size="2"><hr size="1"> </font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P align="justify"><font size="2" face="verdana">Naci&oacute; en Bruselas, de padres jud&iacute;os franceses de origen alsaciano.   Su padre fue pintor. Curs&oacute; estudios de derecho (sin terminarlos)   y de filosof&iacute;a en la Sorbona (1927-1931). Posteriormente se hizo etn&oacute;logo   y profesor de antropolog&iacute;a social. En 1959 fue elegido profesor   en el Collège de France en la C&aacute;tedra de Antropolog&iacute;a Social, labor que desempe&ntilde;&oacute; hasta 1982.</font></P>     <P align="justify"><font size="2" face="verdana">Esta condici&oacute;n y situaci&oacute;n de fil&oacute;sofo de origen ser&aacute; bien problem&aacute;tica   para la filosof&iacute;a y los fil&oacute;sofos mismos, particularmente   en sus debates con Sartre desde el existencialismo, con Paul Ricoeur   desde la hermen&eacute;utica y la fenomenolog&iacute;a, y desde el marxismo con   Roger Garaudy, quien luego de reconocer la fecundidad del m&eacute;todo   estructural en las diversas disciplinas y el impulso que las ciencias   humanas han recibido de &eacute;l, no vacila en se&ntilde;alar &quot;los postulados contingentes&quot;   de L&eacute;vi-Strauss. Sin embargo, por profesi&oacute;n de humildad,   L&eacute;vi-Strauss hab&iacute;a reconocido que las ciencias humanas estaban   muy lejos de merecer tal calificativo frente a ciencias ya constituidas   como la f&iacute;sica o la biolog&iacute;a, que ten&iacute;an claro lo que entend&iacute;an   por &quot;hecho cient&iacute;fico&quot;, y se&ntilde;alaba la gran dificultad del hombre para   constituirse en &quot;objeto para &eacute;l mismo, haciendo abstracci&oacute;n de su   existencia como sujeto&quot;. En esta perspectiva, el estructuralismo   garantizar&iacute;a una mayor objetividad, por cuanto se ocupa de fen&oacute;menos que se elaboran por fuera de la conciencia del sujeto.</font></P>     <P align="justify"><font size="2" face="verdana">Por otra parte, la aparici&oacute;n de <i>Tristes tr&oacute;picos</i> (1955) signific&oacute;   una especie de proceso a la filosof&iacute;a que es preciso evocar junto a   las cr&iacute;ticas a la ense&ntilde;anza de esta disciplina: lo f&aacute;cil que era la sustituci&oacute;n   del &quot;saber-hacer&quot; por una b&uacute;squeda de la verdad y la poca   relaci&oacute;n del discurso filos&oacute;fico con la actividad cient&iacute;fica. La cr&iacute;tica   se extiende a la fenomenolog&iacute;a, &quot;en la medida en que postula una   continuidad entre la experiencia vivida y lo real&quot;, y tambi&eacute;n al existencialismo   (Sartre concretamente), en cuanto se complace &quot;en las ilusiones de la subjetividad&quot;, para culminar en un rechazo radical a &quot;toda tentativa de utilizar la sociolog&iacute;a con fines metaf&iacute;sicos&quot; (47).</font></P>     <P align="justify"><font size="2" face="verdana">Adem&aacute;s de la admiraci&oacute;n por Rousseau, &quot;fundador de las ciencias   del hombre&quot; (discurso de Ginebra, 1962), y del reconocimiento   a sus tres grandes maestros (la geolog&iacute;a, Marx y Freud), no se puede   desconocer, en el camino que lo conduce a la etnolog&iacute;a, el viaje a   Brasil como profesor de sociolog&iacute;a en la Universidad de Sao Paulo,   en 1934, y el trabajo all&iacute; realizado. M&aacute;s tarde es nombrado profesor   de ciencias sociales en Nueva York, en 1941, donde el encuentro con   Roman Jacobson le revela, a manera de una ense&ntilde;anza motivante,   que el proyecto de constituir un m&eacute;todo de an&aacute;lisis de las relaciones   de parentesco lo hab&iacute;an logrado ya los ling&uuml;istas en su campo.   En el trabajo <i>Los gatos de Baudelaire</i>, estudio de Jakobson y L&eacute;vi-   Strauss, son evidentes las coincidencias en torno al an&aacute;lisis literario   del poema de Baudelaire como intento de aplicaci&oacute;n del m&eacute;todo estructural.   Recordemos que en el ensayo <i>Ling&uuml;&iacute;stica y po&eacute;tica</i> (1960),   introducido luego como cap&iacute;tulo de los <i>Ensayos de ling&uuml;&iacute;stica general</i>,   Jakobson se hab&iacute;a hecho la pregunta: &quot;&iquest;qu&eacute; es lo que hace de un mensaje verbal una obra de arte?&quot;</font></P>     <p align="justify"><font size="2" face="verdana"><i>El pensamiento salvaje</i> (1962) representa un terreno propio para   explorar temas que ya no se muestran evidentes en el interior de una   tradici&oacute;n de pensamiento, y m&aacute;s bien anuncian su cuestionamiento:   irrupci&oacute;n de otras formas de conocimiento que relativizan la universalidad   de las categor&iacute;as de la raz&oacute;n. Se&ntilde;alemos, por ejemplo, la   ciencia de lo concreto, la l&oacute;gica de lo sensible presente en el pensamiento   que llamamos primitivo a trav&eacute;s de sistemas clasificatorios,   sistemas de relaciones y exigencia de orden. Otra evidencia: la historia   como totalidad en marcha hacia un sentido, pero para L&eacute;vi-Strauss   no hay una historia, sino Historias, una multitud de historias: &quot;el etn&oacute;logo   respeta la historia, pero no le otorga un valor privilegiado&quot;,   expresa en el pol&eacute;mico cap&iacute;tulo &quot;historia y dial&eacute;ctica&quot;. El concepto de   &quot;pensamiento salvaje&quot; merece una atenci&oacute;n especial, por cuanto toca   otras formas de pensamiento y ampl&iacute;a el universo de lo que significa   pensar. El pensamiento salvaje procede de un deseo de conocimiento,   &quot;no es el pensamiento de los salvajes, ni el de una humanidad primitiva   o arcaica, sino el pensamiento en estado salvaje, distinto del pensamiento culto o domesticado con miras a alg&uacute;n rendimiento&quot;.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="verdana">Su definici&oacute;n del estructuralismo como un m&eacute;todo de   investigaci&oacute;n cient&iacute;fica y no como una filosof&iacute;a fue muy oportuna,   precisamente en 1968, cuando era asimilado a una moda, a una   actividad, pero ni siquiera era reconocido como una escuela o un   movimiento (seg&uacute;n Barthes). Una fuente de inspiraci&oacute;n para el estructuralismo   de L&eacute;vi-Strauss es sin duda la ling&uuml;&iacute;stica de Saussure.   Desde esta perspectiva, la declaraci&oacute;n de Bernard Pingaud, en la introducci&oacute;n   al n&uacute;mero 30 de <i>L’Arc</i>, consagrado a Jean Paul Sartre, corresponde a un trayecto bien preciso:</font></p>     <blockquote>       <p><font face="verdana" size="2">1945-1960: para medir el camino recorrido entre esas dos fechas     basta abrir un diario o una revista y leer algunas cr&iacute;ticas de libros. No     solamente ya no se citan los mismos nombres, no se invocan las mismas     referencias, sino que no se dicen las mismas palabras. El lenguaje     de la reflexi&oacute;n ha cambiado. La filosof&iacute;a que hace quince a&ntilde;os arrollaba     se retira hoy ante las ciencias del hombre, y esa retirada va acompa&ntilde;ada     de la aparici&oacute;n de un nuevo vocabulario. No se habla ya de &quot;conciencia&quot;     o de &quot;sujeto&quot; sino de &quot;reglas&quot;, de &quot;c&oacute;digos&quot;, de &quot;sistemas&quot;; ya no se dice     que el hombre &quot;da el sentido&quot;, sino que el sentido &quot;adviene al hombre&quot;;     ya no se es <i>existencialista</i>, sino estructuralista. (Pignaud 11) </font></p> <font size="2" face="verdana">  </font></blockquote> <font size="2" face="verdana"></font>     <p align="justify"><font size="2" face="verdana">A partir de este texto, es bien clara la mutaci&oacute;n operada por   el estructuralismo en cuanto m&eacute;todo que se presenta, con base en   la funci&oacute;n com&uacute;n de la comunicaci&oacute;n, como una trasposici&oacute;n del   modelo ling&uuml;&iacute;stico al estudio de la organizaci&oacute;n social y cultural: el   parentesco es un hecho de comunicaci&oacute;n, el mito es un lenguaje. En   cuanto m&eacute;todo, dispone de un aparato conceptual tomado esencialmente   de la ling&uuml;&iacute;stica (sistema/metasistema, lengua/habla, c&oacute;digo/   mensaje, diacron&iacute;a/sincron&iacute;a, significante/significado, met&aacute;fora/   metonimia, sintagma/paradigma, la noci&oacute;n de forma) y de la instrumentaci&oacute;n l&oacute;gico-matem&aacute;tica.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="verdana">En la medida en que el estructuralismo de L&eacute;vi-Strauss es un   m&eacute;todo de conocimiento cient&iacute;fico, la explicaci&oacute;n y la previsi&oacute;n se   conjugan como dos principios de base con los cuales procede en la   determinaci&oacute;n de estructuras ocultas e inconscientes. Por eso, reduce   la etnolog&iacute;a a una psicolog&iacute;a y prescinde de todo sujeto en el   an&aacute;lisis de los hechos sociales, para dar cuenta m&aacute;s bien del &quot;inconsciente   estructural&quot;. De esta manera, el an&aacute;lisis estructural se   propone comprender &quot;c&oacute;mo funciona el esp&iacute;ritu de los seres humanos&quot;, y no &quot;c&oacute;mo piensan tales o cuales seres humanos&quot;.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="verdana">Sin necesidad de exagerar el car&aacute;cter inconsciente de las   estructuras, Luc de Heusch no vacila en se&ntilde;alar un recorrido paralelo   en Freud y L&eacute;vi-Strauss, en cuanto a la determinaci&oacute;n de   un objeto semejante, esto es, &quot;el funcionamiento del inconsciente&quot;.   Sin embargo, en el itinerario que sigue L&eacute;vi-Strauss no deja de sorprendernos   el isomorfismo entre la m&uacute;sica y la mitolog&iacute;a: &quot;lo que la   m&uacute;sica y la mitolog&iacute;a hacen intervenir en quienes las escuchan son   estructuras mentales comunes&quot; (35). Pero enfrentarse a un mito implica   tambi&eacute;n una emoci&oacute;n est&eacute;tica. El mito es bello, &quot;quiz&aacute;s sea esto   en definitiva lo que intentamos confusamente comprender, a trav&eacute;s   del mito&quot;, que cuenta una historia a dos niveles: el sensible (plantas,   animales) y el inteligible o mensaje. <i>En La v&iacute;a de las m&aacute;scaras</i> (1979)   se ocupa de la forma, el color, de las diferencias de estilos. La obra   <i>Mirar, escuchar, leer</i> representa un verdadero aporte a la est&eacute;tica y   un acercamiento profundo al pintor Poussin, a Rameau, a las palabras y a la m&uacute;sica.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="verdana">Como maestro de pensamiento y uno de los grandes intelectuales del siglo xx, L&eacute;vi-Strauss nos deja una extensa obra compuesta por art&iacute;culos, entrevistas con Raymond Bellour, Georges Charbonnier, Didier Eribon y, ante todo, una veintena de libros que abarcan, entre otros temas, los estudios sobre el mito (cuatro vol&uacute;menes de <i>Mitol&oacute;gicas</i>), el totemismo, la prohibici&oacute;n del incesto, el pensamiento salvaje, el poder y, sobre todo, lo que consider&oacute; como el problema fundamental de la etnolog&iacute;a, a saber, el paso de la naturaleza a la cultura. Temas que a la vez ser&aacute;n objeto de la reflexi&oacute;n sociol&oacute;gica, ling&uuml;&iacute;stica y filos&oacute;fica contempor&aacute;nea en pensadores como Bourdieu, Derrida y la deconstrucci&oacute;n de la oposici&oacute;n entre naturaleza y cultura (<i>De la grammatolog&iacute;a</i>) y F. Wahl (<i>La filosof&iacute;a entre el antes y el despu&eacute;s del estructuralismo</i>). El <i>Finale</i> de <i>Mitol&oacute;gicas IV </i>, El hombre desnudo, es un verdadero testamento intelectual de L&eacute;vi-Strauss ante el sujeto como</font><font size="2" face="verdana">sustancia.</font></p> <font size="2" face="verdana"> <hr size="1">     <p><b>Bibliograf&iacute;a</b></p>     <p> L&eacute;vi-Strauss, C. Mitol&oacute;gicas i. Lo crudo y lo cocido. M&eacute;xico: fce, 1988.</p>      <p>Pignaud, B. et al. Sartre: el &uacute;ltimo metaf&iacute;sico. Buenos Aires: Paid&oacute;s, 1968.</p>      <p></p>  </font>        ]]></body>
</article>
